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Hoja parroquial domingo bautismo señor

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O

RACIÓN

PARROQUIA CORAZÓN DE MARÍA GIJÓN www.pacomargijon.org

Avda. Pablo Iglesias, 82

985 37 09 44

¿Y si hoy fuera Navidad? Te damos gracias, Padre santo, por Jesús, tu Hijo querido, por quien te hemos conocido, por quien sabemos vivir, por quien podemos vivir como hermanos. Te damos gracias porque hace muchos años que le conocemos, le queremos, le seguimos. Te damos gracias porque sin Él nuestra vida no sería lo que es. Te damos gracias porque es para nosotros luz para el camino, alimento para el trabajo, esperanza para el futuro. Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo Pastor, Semilla, Agua, Fuego, Pan. Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo pobre, humilde, valeroso, compasivo. Te damos gracias porque gracias a Él nuestra vida de tierra se transforma y nos hacemos Hijos, trabajamos en tu Reino, y sabemos esperar y perdonar. Te damos gracias, Padre, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. (José Enrique Galarreta)

Fiesta del Bautismo del Señor CICLO A

12-01-2014

Me decía un amigo: para mí todos los días son Navidad, pues todos los días nace el Señor; no tengo que esperar que llegue diciembre para darle un abrazo a mi padre, a mi hermano o a mi amigo y desearle que la paz y el amor de Dios habiten en sus corazones. Estoy siempre dispuesto a perdonar a quien me ha ofendido, sin esperar todo un año para abrazarle y perdonarle. Siempre que puedo hago una obra de caridad y comparto lo que tengo con quien realmente sé que lo necesita. ¿Le gustaría a Vd. que su hijo/a permaneciera siempre niño/a? Evidentemente, no. ¿Por qué, entonces, no dejar crecer a Jesús? Lo esencial de la Navidad continúa ofreciéndosenos. Dios, su amor, su ternura, su apuesta por el ser humano, su reforma del tejido social, su proyecto de de hacer emerger una sociedad más fraterna y humana, más libre y liberadora, más sensible y cercana al dolor de nuestros prójimos… ¿Por qué esperar a diciembre para reunirse, para perdonar, para olvidar agravios, para darse abrazos, para tener detalles, para empujar la esperanza, para reformarnos nosotros y, de paso, reformar la sociedad? ¿Por qué tener que esperar a diciembre para celebrar que Dios está de nuestra parte, que nos quiere con locura, que, aunque somos débiles, él sigue regalándonos su perdón y su comprensión? Entérate, Jesús sigue siendo el ENMANUEL, el “Dios con nosotros”. Abre los ojos. ¿No sientes su calor, su ternura, su amor sin límites? Si esto es la navidad, solamente quiero que llegue diciembre para darle gracias a Dios por el Nacimiento de su Hijo y por haberme ayudado a vivir en el amor, en la alegría y en la paz que Él nos trajo con su nacimiento. El resto del año, puede seguir siendo Navidad.


Y

la Palabra se hizo Vida

1ª lectura “Yo el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas”. 2ª lectura “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por el Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”. 3ª lectura “Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre Él. Y vino una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto”. Hemos celebrado la Epifanía, el día de Reyes. El papa Francisco nos recuerda en su exhortación “La alegría del Evangelio”, el carácter misionero que tiene la vocación cristiana. Debemos ser portadores de buenas noticias para pobres, marginados, incomprendidos y gente marcada por el dolor. Dice así: “Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino, sobre todo, a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que «no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio», y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos”.

E

SCUCHAR

Una cosa es oír y otra escuchar. Escuchar supone acoger lo que me dice el otro, dejarle expresarse totalmente sin cortarle. Muchas veces nos resulta difícil esperar a que otra persona exponga. Por eso, nos anticipamos a darle respuesta sin atender ni hacernos cargo de lo que ha dicho realmente. Preferimos hacerle decir lo que yo he podido o he querido entender. Cuántas veces cortamos al hablar porque tenemos prejuicios y “ya sabemos lo que nos va a decir”. Así luego le respondemos, no a lo que nos ha dicho sino a lo que yo he entendido. Un día llevo a un señor al médico y le hacen una “biopsia”. Informo de ello a otras personas. Y enseguida me entero de que al enfermo le han hecho la “autopsia”. Cuántas malas interpretaciones, disgustos, malos rollos evitaríamos si escuchásemos bien. No es cuestión de sordera, sino de ser fieles a lo que el otro ha dicho. Y el otro, la otra, me habla no solo con palabras sino con gestos: llorando, levantando las manos, asintiendo con la cabeza,… Esos gestos son muy elocuentes y es preciso darnos cuenta qué nos están diciendo. Cuando otra persona me cuenta un problema, no es momento de darle recetas, sino de demostrarle en principio que le he escuchado y me he enterado de su problema. Sin juzgarlo, sin dar recetas, sin ofrecer otros casos parecidos. Cada persona merece un respeto y lo primero es ESCUCHAR. ¿No nos pasará algo parecido con la Palabra de Dios? La tenemos tan “sabida” que damos más crédito a nuestros prejuicios y estereotipos que a lo que de verdad ella nos dice.


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Hoja parroquial domingo bautismo señor by Rafael Lozano - Issuu