Canto a Felicidad Simplemente maestra‌
Rafael Antonio Sanabria MartĂnez
San Mateo, mayo de 2020
Canto
a elicidad
Simplemente maestra . . .
Autor:
Rafael Antonio Sanabria Martínez
Revisión Y diseño
Eduardo Moreno Rengifo eduardomorenorengifo@gmail.com
Edición digital, año 2020 El Consejo, estado Aragua. Venezuela
Elvia Brito de Pérez y Rafael Sanabria, es decir la homenajeada en estas páginas y su autor. Fotos tomadas en el acto celebrado por las autoridades civiles y eclesiásticas de San Mateo, el día 26-11-2015, conmemorando los 306 años de la aparición de Nuestra Señora de Belén
PREFACIO Hablar de un maestro es un honor, más aun cuando él ha trascendido en la comunidad en pro del desarrollo evolutivo de su lar nativo, es decir ha estado tanto dentro del aula como fuera de ella con una loable labor por enaltecer el gentilicio de su terruño. Este es el caso de la sobresaliente maestra Elvia Brito de Pérez, conocida en la geografía sanmateana como Felicidad, una distinguida dama que con su palabra y su actuar ha enaltecido el nombre de San Mateo, municipio Bolívar del estado Aragua. Con este poemario denominado Canto a Felicidad se salda una cuenta de gratitud que tiene quien suscribe este poemario con una educadora de siempre, cuya obra patente se pasea por el surco de nuestras memorias y pensamos en justicia que contribuyeron a modelar el rostro humano de la patria en la sucesión inalterable de promociones infantiles y juveniles. La evolución y desarrollo de los pueblos se deben en gran parte a la labor de los maestros, prueba de ello la vemos en Felicidad Brito, quien puso en las manos de muchas generaciones del estado Aragua los instrumentos básicos para lograr derroteros de progreso y bienestar colectivos. Esta distinguida mujer del magisterio del ayer contribuyó con la sociedad para sacar a los pueblos de la oscuridad y el atraso. Estoy seguro que al recorrer las páginas de este sencillo poemario, el lector evocará la imagen de una maestra del cual los niños del ayer sanmateano guardan gratos recuerdos, porque la maestra Felicidad, ha tenido la virtud, quizás como contrapartida a su vida de sacrificios materiales, de sembrarse por siempre en la memoria de sus discípulos. Esta pequeña obra, escrita con devoción para una educadora que ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza y divulgación de la cultura e historia de su pueblo natal, constituye un homenaje de admiración y cariño a la obra imperecedera de la maestra de siempre. En estas líneas dedicadas a usted maestra Felicidad se recogen ejemplos de dignidad, sabiduría y patriotismo, merecedora del recuerdo y la emulación. Escribir de esta connotada figura sanmateana es reafirmar sus sentimientos de nacionalidad que se han distinguido en los más variados campos del saber humano. Decir maestra Felicidad es tender la mirada y seguir los ideales que cultivaron la ciencia y la cultura en función del bien de su comunidad. Su apostolado es signo de esperanza, cual ha sido su vida. Su mensaje estimula y forja.
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San Mateo De la tierra fértil de Aragua San Mateo es nombre altivo y sagrado donde Ricaurte su vida ha inmolado el sable corre como navío en agua. En marzo la proeza se ha exaltado de rojo intenso cúbrese el suelo amado la espada empuña su enardecido canto mientras el feroz Boves huye en espanto. En esta campiña un esplendoroso milagro El Indio Purino admirado del prodigio corre por las calles anunciando el evangelio. A esta tierra Bolívar su pensamiento ha legado A San Mateo, templo bolivariano que rinde culto al más ilustre venezolano.
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Credo sanmateano Creo en Mateo de Oroguaipur que luchó aguerrido y tenaz contra el invasor blanco Creo en Domingo Polanco que empuñó la espada en pro de la independencia Creo en Antonio Ricaurte que inmoló su vida como tributo a la libertad Creo en Belén de Aristigueta el rostro más hermoso que parió el lienzo sanmateano Creo en el azul del cielo sanmateano y sus verdes cañamelares Creo en alma candorosa del Padre Romero Sánchez benefactor de los desposeídos Creo en Hipolita Bolívar, hija de la esclavitud y en el espíritu de Matea Bolívar nodriza del libertador Creo en Trina Torres concebida para enseñar las letras, obra y gracias de un magisterio impoluto Creo en el empinado cerro El Calvario donde los mártires del pueblo rindieron su vida en virtud de la patria Creo en el arpa viajera de Salvador Rodríguez que nació para levar su canto a cientos de confines Creo en el pueblo humilde de San Mateo que padeció y sufrió bajo el poder del terrible José Tomás Boves Creo en la bienaventurada pureza de Tomás Purino escogido para ver la madre de Dios bajo la advocación de Belén Creo en la magia de colores que abundan en los lienzos de los Requenas y de Rafael Salvatierra Creo en Felicidad Brito libro abierto que recorre senderos Creo en Pedro Brea que amó a San Mateo en líricos sonetos Creo en Fermín Landaeta, Nerio Pérez y Pedro Pajita Rodríguez exponentes del preferido pasatiempo Creo en Flores, tierra de arcilla, adobe y bloque Creo en El Topo, donde un lugareño selló el legado histórico de la restauración Creo en San Mateo, apóstol y evangelista
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Felicidad De la tierra fértil de Bolívar emerge Felicidad excelsa amiga paciente, gentil y preceptora ejemplar San Mateo venera su desvelo y esmero. Altiva cual guerrero en batalla la espada empuña en provincial terruño esperanzada siembra en guerrera villa cual centinela entrega vital empeño. A Belén cultiva su fervorosa devoción es templo abierto de sublime oración cual madre pide la divina protección. Es fanal y sendero del diario vivir altar sagrado de magisterio inmaculado pulcro, honesto y honrado.
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F La bondad de tus manos abrieron caminos, dulce acento marcรณ a San Mateo esplendoroso futuro.
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San Mateo San Mateo excelso y prodigioso . . . Felicidad de Dios tallado en un rostro de mujer
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F Entre verdes caĂąamelares fonemas y morfemas describen el nombre de exquisito lirio Felicidad delirio de la tinta que te escribe
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F Allí donde se inmoló Ricaurte la Felicidad se ha quedado largo rato escribiendo sapiente lección.
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F Ocho letras saborean sus labios cada vez que el viento sopla su irreverente melao
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F Me he asomado a la ventana del tren aĂşn recuerdo su rostro dibujado en los niĂąos viajeros del ayer
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F Hoy celebro tus cabellos dorados de eterna felicidad ven a cantar que las calles de San Mateo te anhelan escuchar
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F Habitas allí maestra en lo que nadie ve el corazón de los niños del ayer
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F Grito tu nombre piedra o tierra Sรณlo digo que es eterno
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F Vino un día cualquiera entró sigilosa al aula . . . Pronunció con tenue voz . . . Yo soy la maestra
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F Buenos días ¿que día es hoy maestra? Que te recuerdo como el primer día de clases resplandeciente cual lucero cómplice que dibuja tu gentil figura en el azul de enero
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F Ella es maestra la brisa lo dice en esta ronda de niĂąos vestidos multicolores
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F He venido a San Mateo para ensalzar con mi verso tu gran obra maestra
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F Es domingo las campanas de alegrĂa mi maestra camina con ojos luminosos al encuentro con Dios todopoderoso De rodillas suplica por su pueblo generoso
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F Parida en la tierra de BelĂŠn, diĂĄfana como el agua, apĂłstol del magisterio San Mateo te debe tu entrega y desvelo
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F Aurora de enero de ti Felicidad la ardiente guerrera Sin espada a un pueblo enseùó el legado de triunfar
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F He encontrado en tu rostro un verde pizarrรณn probo e inmaculado donde habitan letras y palabras . . . Maestra
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F Disculpa que interrumpa tu silencio quiero escuchar la voz que enardece los rincones del aula te presiento en la 25 de Marzo.
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F AhĂ viene la maestra con paso lento y moderado cargando entre sus brazos nombres de niĂąos sanmateanos escribe a cada paso un mensaje que estimula y forja
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F He hurgado en las páginas de tu libro y todas están escritas con tinta que riegan campos perdón olvidé que tu eres un libro sagrado
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F ¿Felicidad o Elvia? Dualidad que dibuja un verde pizarrón ¿verdad o mentira? Te llamo mezquita moral . . .
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F El tiempo se ha quedado en un pueblo cuatricentenario habita en una calle con nombre de Felicidad
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F Piedras respiran sobre el sendero aliento ligero de un errante sin confines describe un viajero la Felicidad que habita en un pueblo de hĂŠroes y heroĂnas
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F QuĂŠ felicidad tener el barro entre mis manos y moldear la historia divina de la alfarera que escribe poemas de arcilla
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F Aquella tarde descubrĂ el camino en tus cabellos del color del trigo te miraba sin cansarme de mirar te sigo sin cansarme de seguirte pero he alcanzado el milagro de la eterna Felicidad
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F He caminado descalzo sobre las piedras de una aldea taciturna las pisadas han roto el silencio que habitaba vengo preso de lejano horizonte iluminando con la luz entre mis dedos el devenir del tiempo grito cual guerrero ÂżDĂłnde estĂĄs Felicidad, gentil alfarera?
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F Tu palabra viaja cual nave en el tiempo tierra y mar conoce tu ejemplo sagrado en la calle luce mĂstico, pulcro y honrado labriega de la semilla que se esparce en el campo
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F Maestra altar sagrado del magisterio a ti honor y gloria por tu vocación tu lección digno evangelio que en niños y niñas es sublime oración
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F Tu voz suave es melodĂa que encalma tu sonrisa fresca toca el alma ÂĄOh maestra! San Mateo entero te canta
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F Paciente obrera que su afán entrega la sabiduría que de su intelecto emana constructora de sueños que ilusiones abriga
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F AllĂ viene la maestra con pasos firmes y contundentes veinticinco de marzo dejan sus pisadas huellas de aquella batalla librada
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F Te albergo desde aquel día que escribí mi maestra se llama Felicidad
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Ella. . . Ella es luz y sal de su tierra natal Ella es sol que ilumina las tardes doradas Ella es la noche toda llena de perfumes Ella es la llanura florecida de letras y palabras Ella es un canto que enardece el tiempo y la distancia Ella es sombra y a la vez rayo de la luna de verano Ella es la primavera de alma ilusionada Ella es el azul de los días de su pueblo Ella es el agua límpida de la quebrada de Pipe Ella es la luz blanca que besa los verdes cañamelares Ella es la escuela abierta que mira las estrellas Ella es el río a la vuelta de los meandros y ensueños Ella es el melao que cocina el trapiche de su pueblo Ella es mensajera de Dios que entrega y espera Ella es el ósculo que se escribe en la cima del ingenio Ella es pueblo, pueblo, pueblo, lo digo con terquedad Ella es aliento que camina con el viento Ella es fanal que vence la oscuridad Ella es alimento del pensamiento humano Ella es patriota como Bolívar Ella, ella, ella. . . Es la maestra de siempre Ella, ella, ella. . . Toda ella es Felicidad
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Simplemente maestra Tú eres el alba, maestra la principal penumbra, recibes entornadas la horas de tu frente Decidida al fulgor, pero entornada, alumbra tu sendero Tus entrañas forjan el sol naciente Maestra preclara, la hora espera en umbral de fuego que al fuego mismo abrasa Te espera el discípulo, inclinado como el trigo a la era, colocando en el centro de la luz la eternidad de su pupitre La noche desprendida extiende su manto de estrellas y lucero se sumerge el recuerdo en un cielo que ha echado raíces Y tu maestra te abres al parto luminoso, entre palabras que juntan para formar párrafos de esperanzas La gran hora del parto, la más rotunda hora estalla el reloj de la antigua iglesia sintiendo tu voz se abren todas las puertas del pueblo, de la aurora y el sol nace en tu vientre donde encontró un aula de clases. El alumno fue primero sombra y ropa cosida por tu corazón hondo desde tus hondas manos. Con sombra y con ropas anticipó su vida, con sombras y con ropas de niños del ayer Las sombras y ropas están en la memoria de un pueblo se han poblado de niños sonoros, un bullicio que en el patio del pueblo pone de par en par las puertas de la escuela y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento Maestra del alba eres, hija del magisterio y ha de quedar luces de ti en las calles del pueblo mientras tu maestra luchas con las letras y escribes en los niños el amor a cuestas Hablas y el corazón es dulzura toda eres laboriosa abeja del dulce panal Maestra en tu vientre me entierro grabada allí llevo tu figura Maestra simplemente maestra sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida Te quiero con tu verde pizarrón, tus libros y tu río de palabras
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Rafael Sanabria, el autor Rafael Sanabria Martínez es un humanista destacado en múltiples disciplinas, por lo cual recibe permanentes muestras de reconocimiento. Conocido por muchas personas a través de sus alocuciones en actos públicos civiles donde ha fungido innumerables veces como orador de orden. Otros conocen a Sanabria digitalmente a través de su página en Facebook Crónicas de El Consejo Sanabria Martínez en las que constantemente ofrece información sobre el pasado y presente de su pueblo natal, la cual tiene respuesta inmediata por una extendida audiencia muy participativa, ávida de indagar y aportar al conocimiento de lo que él reporta. Esta información ya años antes aparecía también en columnas de los diarios El Clarín (con más de 100 artículos publicados) y La Lupa, de La Victoria. Pero la inmensa mayoría de las personas le conocen directamente, en sus propias casas, compartiendo, con la gran altura de su humildad. Sanabria es actualmente docente a nivel de educación primaria, secundaria y universitaria. Ha venido desarrollando una ingente investigación genealógica de las familias de El Consejo, lo que se constituye en un sorprendente cúmulo informativo, único en el país, obtenido con datos documentados, aportados por más de 20 años de exhaustivo trabajo en bibliotecas, registros y en campo, detallado cotejo de diferentes fuentes, organización y mantenimiento de la data y una extraordinaria capacidad de memorización. Con una veintena de libros publicados hasta la fecha, tanto de corte lírico como crónicas y ensayos de carácter histórico. Actualmente es columnista permanente muy comentado, en el diario digital Tal Cual, donde sus artículos llegan a “rebotar” a otros medios, como la televisión. Con esto dicho sería innecesario detallar las condecoraciones, medallas, placas, diplomas y otros reconocimientos que ha recibido de los sectores magisterial, eclesiástico, civil e inclusive el mundo del deporte donde es un conocido promotor del beisbol. Rafael Sanabria tiene varios títulos universitarios de pregrado y postgrado en sociología, educación y profesorado de matemática. Esta tupida carrera de inmensos logros se enmarca en apenas cuatro décadas de vida. Una vida intelectualmente intensa pero, lo más destacado en mi opinión, no tocada por el lodo de las, tan extendidas, malas prácticas de la deshonestidad y la desvalorización de los principios. EMR
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