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El cangrejo

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ยกSoy un cangrejo de muchas colores!

Julia Ryan, Teddy Friedman, y Samuel Garcia


Soy un cangrejo y salí de un huevo. Los científicos me llamo Grapsus grapsus. Pero, mis amigos me llaman “Sally Lightfoot”. Soy un crustáceo como las langostas y vivo en la Costa Pacífica de México, Centro América, el América del Sur y las Islas Galápagos. A mí me gusta pasar mi tiempo en las rocas. ¿Sabes por qué? ¡Porque están muy cerca del mar!


A mí me gusta comer las algas, los pescados, y los mariscos. Típicamente, yo tengo hambre como un hipopótamo. Además, como las aves, la corroña, los trozos de pescado, y las focas. ¡Todo muy delicioso! También, los humanos son mis enemigos porque ellos quieren comerme. Pero, soy muy inteligente y puedo esconderme.


Tengo colores brillantes y diez patas grandes y gordas. Mido tres o cuatro pulgadas de tamaño, como tu mano. ¡Yo puedo hacer mucho también! Yo puedo correr muy rápido como un jaguar a la izquierda y derecha. Yo tengo movimientó ágiles como los de una serpiente. Estaba muy fácil moverme.


Soy muy popular con los otros cangrejos. ÂĄTengo muchos amigos! Mis mejores amigos son las iguanas marinas porque como la piel muerta que estaban encima de su cuerpo. Pero, mis enemigos son las tortugas y las garzas. Ellos son los matones de mi escuela porque quieren comer a mis amigos cuando tienen hambre. Yo peleo con otros cangrejos para presumir y escoger una novia. A mĂ­ me gusta presumir para las chicas. ÂĄYo gano todo el tiempo!


La Leyenda: Hace miles de años los cangrejos no tenían colores brillantes. Ahora, los cangrejos son cafes y negros. Pero, un día en la costa de México, una cosa muy interesante ocurrió. Había una familia de cangrejos y ellos a les gustaban jugar en la playa de México con sus amigas, las iguanas. Un día la familia estaba en la playa pero nadie sabía donde estaba el abuelo. - ¿Dondé está abuelo?- el hijo preguntó. El abuelo se perdió en la arena. - Yo voy a buscar al abuelo- dijo su mamá. La mamá buscó al abuelo por cuatro horas. Pero, ellos sí tuvieron suerte porque encontraron al abuelo. La hija del abuelo preguntó - ¿Por qué no tenemos colores brillantes para encontrar a cangrejos perdidos?- El niño sabía que tenía que encontrar al Dios porque podía cambiar los colores de los cangrejos. Entonces, el niño se fue a Panamá con una iguana para encontrar al Dios.


Ellos se fueron a Panamá pero habia un problema. Ellos no sabían como llegar a Panamá. Preguntaron a un puma. El dijo que sabía donde estaba el Dios. Entonces, el puma fue con el cangrejo y la iguana a Perú porque el puma pensó que podían encontrar al Dios . Tres días hizo pasado y llegaron a Perú pero no estaba el Dios para ayudar con el problema del cangrejo y iguana. El cangrejo estaba muy triste y enojado porque quería ayuda y no podía encontrarla. Ellos se fueron a Panamá pero habia un problema. Ellos no sabían como llegar a Panamá. Preguntaron a un puma. El dijo que sabía donde estaba el Dios. Entonces, el puma fue con el cangrejo y la iguana a Perú porque el puma pensó que podían encontrar al Dios . Tres días hizo pasado y llegaron a Perú pero no estaba el Dios para ayudar con el problema del cangrejo y iguana. El cangrejo estaba muy triste y enojado porque quería ayuda y no podía


encontrarla. La iguana preguntó - ¿Por que no visitamos a Puertos Barrios para descansar?-. El cangrejo dijo que era una buena idea. Por eso, llegaron a Puertos Barrios. Cuando estaban en Puerto Barrios, encontraron a un pájaro grande. -¡Es una tucán!- gritó el cangrejo con emoción. El tucán tenía colores brillantes y el cangrejo estaba enojado porque él si tenía colores brillantes y el no. -¿Sabes donde está el Dios?- dijo la iguana. Pero el tucán le dijo -¡Ustedes no estan en Panamá, estan en Perú!- Los animales les preguntaron se el tucán podía ir con ellos para llegar a Panamá para preguntar el Dios. Cuando llegaron a Panamá, ellos estaban muy cansados y tenían mucho hambre. - Tengo hambre!- dijo el cangrejo. ¡Yo tengo comida, mi amigo!- gritó la iguana. El puma encontró frutas en un árbol. Ya estaban cerca del Dios y tenían esperanza.


Finalmente, todos encontraron al Dios y tenían una pregunta muy grande. Ellos se fueron al Dios y el cangrejo preguntó -¿Puedo tener colores brillantes, por favor?- El Dios estaba comiendo y dijo - ¿Por qué quieres colores brillantes, mi amigo?- -Quiero colores brillantes porque mi abuelo se perdió y era muy dificil para encontrar. ¡Si todos los cangrejos tenían colores brillantes, fue a ser muy fácil encontrarlos sí se perdieron!- El Dios dijo - ¡Pobre abuelo!- y dijo al cangrejo que fueron a tener colores brillantes. Ahora, todos los cangrejos tienen colores brillantes y nadie se pierden. El Fin.


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El cangrejo by Eugenia Porello - Issuu