Digitalización y cambio tecnológico en las mipymes agrícolas y agroindustriales en América Latina Octavio Sotomayor Eduardo Ramírez Hugo Martínez Coordinadores
Agendas digitales sectoriales en América Latina y el Caribe: estimulando la productividad y la competitividad del sector agrícola y alimentario
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Alejandro Patiño y Sebastián Rovira
A. El rol de las tecnologías digitales avanzadas para la transformación productiva El progreso tecnológico y específicamente el digital está revolucionando industrias, mercados y sociedades. Hoy en día las tecnologías digitales se han convertido en instrumentos esenciales para diseñar, producir y comercializar bienes y servicios de diversas cadenas y sectores de la economía. La evidencia sugiere que la adopción de estas tecnologías en una industria está asociada a aumentos en el valor agregado y ganancias de productividad a nivel de empresa (Gal y otros, 2019; Mosiashvili y Pareliussen, 2020), lo que tiene impactos potenciales en los niveles de salario e ingreso de las personas. Gran parte de la desigualdad salarial se puede explicar por diferencias en el desempeño de las empresas (incluso de un mismo sector) y su productividad, lo que permite tener una capacidad de pago mayor que las empresas peor posicionadas. A su vez, la brecha de productividad entre las empresas rezagadas y líderes se podría reducir mejorando las condiciones de adopción tecnológica, inversiones en activos intangibles y el desarrollo de habilidades complementarias a las nuevas tecnologías (Faggio y otros, 2007; Chriscuolo, 2020; Balboni, y otros, 2011).
La dinámica de crecimiento de la región es distinta a la de regiones más avanzadas, debido a que se explica principalmente por la expansión de la fuerza laboral o de los recursos productivos y no por la productividad asociada al cambio estructural y a la intensificación en el uso de nuevas tecnologías. Es por este motivo que el cambio tecnológico es esencial para hacer frente al estancamiento de la productividad, mejorar la eficiencia productiva y la competitividad de las empresas (véase el gráfico I.1). Por otra parte, también el cambio técnico puede ser un instrumento útil para mejorar el equilibrio ambiental, tanto a nivel agregado como a nivel micro, donde la incorporación de tecnología puede mejorar la eficiencia ambiental, reduciendo el consumo de bienes materiales y el impacto en el entorno natural (CEPAL, 2021). 1
El crecimiento de la productividad se mide como el crecimiento del PIB por persona empleada. En 1980 este valor en América Latina representaba el 79% del valor para Estados Unidos de Norteamérica, mientras que en 2018 presentaba el 18%. Los datos provienen de The Conference Board, Total Economy Database.
Capítulo I
América Latina y el Caribe enfrentan el desafío de impulsar la generación de más y mejores empleos y de acelerar la productividad. Los datos existentes muestran que a partir de los años ochenta hubo una creciente divergencia entre la productividad de la región y la de economías más avanzadas. Por ejemplo, entre 1980 y 2018 la productividad relativa de América Latina con Estados Unidos de Norteamérica se redujo de 79% a un 18% (CEPAL, 2021)1. La baja productividad de la región se explica por una estructura productiva poco diversificada, concentrada en sectores poco demandantes de conocimiento y por un escaso contenido tecnológico en los sectores productivos, lo que lleva a un alto nivel de heterogeneidad estructural. La mayoría de las empresas en la región son empresas de menor tamaño, se encuentran en sectores de baja productividad y concentran una parte importante del empleo, observándose también alto niveles de informalidad. Estas diferencias, además de otras brechas en materia de infraestructura, acceso a capital y recursos humanos capacitados, debilitan la competitividad sistémica de los países y la capacidad de inserción en cadenas globales y regionales de valor (CEPAL, 2020; CEPAL 2021).
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Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Gráfico I.1 América Latina y el Caribe: productividad por trabajador y madurez tecnológica, 2010-2018 (En miles de dólares constantes de 2017 y en índice de madurez tecnológica)
Productividad por trabajador (en dóalres constantes de 2017)
300 000 250 000 200 000 150 000 100 000 50 000 0 2,0
2,5
3,0
3,5
4,0 4,5 5,0 Índice de madurez tecnológica
Países del resto del mundo
5,5
6,0
6,5
Países de América Latina y el Caribe
Fuente: CEPAL (2021), Tecnologías digitales para un nuevo futuro. Nota: El índice de madurez o preparación tecnológica mide la agilidad con la que una economía adopta las tecnologías existentes para mejorar la productividad de sus industrias, con énfasis en su capacidad para aprovechar las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en las actividades diarias y los procesos de producción para una mayor eficiencia y competitividad.
Tradicionalmente el cambio estructural se entiende como la transición entre sectores (cambio estructural sectorial) pero el cambio estructural involucra también la transformación de los sectores de baja productividad. Estos cambios se producen mediante la reasignación de recursos entre la producción y los servicios profesionales dentro de los sectores (cambio estructural funcional). Asimismo, las empresas que acumulan capital intangible en esta transformación pueden generar una ventaja competitiva que aumenta su capacidad tecnológica (Diang y otros, 2020). La disrupción digital empieza a desdibujar los límites sectoriales o las clasificaciones industriales clásicas, en parte debido al alto grado de contenido tecnológico que algunos sectores pueden adquirir debido a las nuevas tecnologías digitales y el rol que las empresas tecnológicas tienen en la economía.
Capítulo I
La revolución industrial en curso está combinando un conjunto de tecnologías digitales avanzadas (ej. software avanzado, realidad aumentada, sensores, analítica de grandes datos, robotización y manufactura aditiva) que permiten una mayor flexibilidad de los procesos industriales, aceleran la innovación, automatizan la producción y mejoran la eficiencia en la toma decisiones. En un comienzo estos avances se relacionaron principalmente con conceptos como la industria 4.0 o la manufactura avanzada, pero también se aplican a otros sectores como la salud (ej. tecnología emocional, tecnología para el cuidado, aplicaciones de monitoreo y telemedicina), la energía (ej. sensores para optimizar los procesos de compra y venta de energía) y el sector agrícola (ej. riego de precisión, analítica de grandes datos para información climática) (CEPAL, 2016).
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Particularmente, en el sector agrícola existen una gama de nuevas tecnologías que prometen impactar significativamente los modelos de producción, gracias a las nuevas tendencias en la recopilación, almacenamiento, gestión, transferencia y análisis de grandes volúmenes de datos. Un ejemplo, son los avances en el uso de la teledetección por satélite que producen datos con parámetros biofísicos relacionados con el desarrollo de los cultivos que permiten calcular mejor sus necesidades hídricas y de riego mejorando así su productividad. Otro caso es el uso de la inteligencia artificial, que mediante el análisis predictivo permite encontrar patrones en los cambios ambientales
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y de esta forma reducir su impacto en los cultivos y mejorar su rendimiento. Asimismo, la incorporación de sensores a la maquinaria agrícola como tractores, pulverizadoras y cosechadoras permite monitorear su rendimiento y automatizar su uso reduciendo los costos operativos y el consumo de energía (CEPAL, 2021). El proceso de digitalización puede afectar de forma diferente a los sectores, por ejemplo, los servicios financieros y el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) suelen ser actividades con un mayor nivel de digitalización, mientras que sectores como el agrícola suelen estar más rezagados (CEPAL, 2021). No obstante, la digitalización facilita también la integración entre sectores y el salto tecnológico de los menos avanzados. Por otro lado, cabe mencionar que en el caso de América Latina y el Caribe además de las diferencias sectoriales, existen brechas importantes en la adopción de tecnologías digitales a nivel de empresas, especialmente en relación con la incorporación de estas en el proceso productivo. Asimismo, las brechas según el tamaño de las empresas es también otra característica relevante, por ejemplo, en algunos países de la región, la brecha entre las pequeñas y las grandes empresas que poseen su propio sitio web puede ser superior a los 30 puntos porcentuales (OECD et. al, 2020). Los cambios están sucediendo en la economía producto las tecnologías digitales se pueden representar de distinta manera, pero una característica central es la agregación de valor producto de la digitalización, tanto al interior de los sectores como entre ellos. Como parte de esta transformación tecnológica la economía tradicional se está transformando en una economía digitalizada, donde las empresas incorporan tecnologías digitales en todos sus procesos de soporte y de negocio, dando lugar a nuevos productos y modelos de negocio (ej. comercio electrónico). Dentro de estos cambios también se puede distinguir el grupo de empresas que forman parte central de la economía digital, que por un lado producen los insumos necesarios para esta transformación (ej. software, servicios de TI, telecomunicaciones, etc.) y por otro son producto directo de tecnologías digitales e Internet cómo las empresas de base tecnológica (startups) y las plataformas digitales (véase el diagrama I.1). Diagrama I.1 De la industrialización a la digitalización
Generación de valor añadido mediante la digitalización
Generación de valor añadido mediante la industrialización/cambio estructural
Agricultura/recursos naturales
Industria manufactura
Servicios
Economía tradicional
Agricultura/recursos naturales/digitalizada
Manufactura inteligente
Servicios digitalizados
Economía digitalizada
Empresas de base tecnológica (startup) e industria TI Economía digital
El esquema presentado anteriormente resulta útil para brindar orientación con miras a la formulación de políticas, advirtiendo la importancia de que tienen las tecnologías digitales para la generación de valor en todos los sectores y las distintas dimensiones que
Capítulo I
Fuente: Elaboración propia con base en UNCTAD (2019).
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Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
deben tomarse en cuenta dentro de esta dinámica. La digitalización está revolucionando modelos de negocio, y el resultado puede provocar impactos mixtos en los países en desarrollo, especialmente debido a la captura de valor por parte de las plataformas digitales y las facilidades que permiten las tecnologías para la segmentación de los procesos y desagregación de servicios (el valor se genera principalmente en las fases de pre y post producción). En este contexto, la generación de valor para los países de América Latina y el Caribe estará determinada por el modelo de gobernanza digital que se adopte y las políticas diseñadas para aprovechar el cambio tecnológico y reducir sus efectos nocivos (UNCTAD, 2019).
B. Avances y retos institucionales para la transformación digital del sector agrícola Los retos para una mayor digitalización de los sistemas agrícolas son diversos, y abarcan elementos habilitadores, cómo la infraestructura y la conectividad, cómo también la provisión de financiamiento, el desarrollo de habilidades digitales, el diseño del marco regulatorio en materia de telecomunicaciones, privacidad, seguridad y promoción de la competencia, entre otros factores. Balancear las oportunidades y los riesgos que presentan las tecnologías digitales es una tarea compleja que involucra distintas áreas de gobierno, cómo entes reguladores, agencias especializadas y ministerios sectoriales, y diferentes niveles de gobierno cómo alcaldías, quienes en la actualidad desarrollan diversos proyectos de tecnología y cuentan con atribuciones para supervisar el despliegue de redes. Por otra parte, el cambio tecnológico requiere también de una estrecha colaboración entre diferentes actores como agentes del gobierno, los operadores de telecomunicaciones, empresas de contenido y empresas de TI, entre otros.
Capítulo I
A nivel nacional existen básicamente cuatro tipos de instrumentos que guían las políticas que impulsan la transformación digital. En primer lugar, se encuentran los capítulos o secciones dentro de los planes nacionales de desarrollo (PND), que hacen referencia al ámbito digital. En segundo lugar, se encuentran las agendas digitales nacionales o estrategias TIC, que son los instrumentos que determinan los objetivos estratégicos en materia digital. Posteriormente, se encuentran los planes sectoriales, que según corresponda (ej. educación, salud, gobierno, agricultura, etc.) determinan cuáles son las acciones que se tomarán para promover la adopción de tecnologías digitales en un ámbito en particular. Finalmente, se encuentran también los planes digitales impulsados desde gobiernos locales. Cabe mencionar, que el grado de articulación, coherencia y continuidad de estos instrumentos sufre todavía de un proceso aprendizaje que varía por factores, políticos, económicos y sociales.
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Por otra parte, si bien el nivel jerárquico es una característica clave del éxito del organismo encargado de llevar adelante la agenda digital a nivel nacional, también es necesario considerar la capacidad institucional de articulación y coordinación con otras instancias, como los niveles regulatorios, en materia de telecomunicaciones, defensa de la competencia, protección al consumidor, protección de datos y ciberseguridad. Del mismo modo, el rol de los organismos sectoriales juega un papel central para llevar adelante políticas que faciliten la adopción de tecnologías digitales en ámbitos como la salud, la educación o la agricultura. En este caso existen una serie de instrumentos que pueden impulsar la transformación digital cómo la generación de incentivos mediante la generación se subsidios, la transferencia de recursos, los programas de entrenamiento, la reducción de asimetrías de información y adopción de tecnología en la provisión de servicios, entre algunos (véase el cuadro I.1).
Digitalización y cambio tecnológico en las mipymes agrícolas y agroindustriales en América Latina
Cuadro I.1 Instituciones con responsabilidades en la política digital Nivel Nacional
Organismo Ministerio responsable del plan nacional de desarrollo Ministerio u organismo de gobierno central responsable de la política digital Autoridad regulatoria en telecomunicaciones
Autoridad responsable de la defensa del consumidor Autoridad responsable de la defensa de la competencia
Autoridad responsable de la protección de datos Agencia de ciberseguridad Sectorial
Ministerio u organismo de gobierno a nivel sectorial
Gobierno local
Municipio o alcaldía
Alcance – Definir las prioridades de gobierno en el ámbito digital – Diseñar, adoptar y promover las políticas, planes, programas y proyectos en materia TIC – Licencias para telecomunicaciones – Asignación y uso del espectro – Cobertura de red, compartición de infraestructura, calidad del servicio – Precios mayoristas – Acceso universal y uso de redes dorsales – Neutralidad tecnológica – Calidad de servicio, experiencia – Uso y comercio justo, resolución de disputas – Educación al consumidor – Facilitación del despliegue/uso compartido y control de la infraestructura – Control a la concentración – Abuso de posición dominante – Acuerdos restrictivos – Control de fusiones – Fortalecer las políticas de privacidad y seguridad – Protección y monitoreo de ciberataques – Respuesta a incidentes. Reglas de resiliencia – Protección de infraestructura crítica – Incentivos – Subsidio – Fondos de innovación – Programas de entrenamiento laboral – Desarrollo de capacidades de funcionarios – Uso de tecnología (ej. servicios en la nube, historia clínica electrónica, servicios de gobierno electrónico) – Promoción del comercio – Acceso-llegada a redes dorsales – Uso/compartición de infraestructura local, ductos, y acceso a infraestructura pública – Inversión en sensores/medidores – Entrenamiento – Promoción contenido local
Fuente: Elaboración propia.
Entre los casos donde se incorpora el tema de agricultura en las agendas digitales se puede mencionar a Brasil, que en su estrategia de transformación digital (E-digital) destaca el plan estratégico de la Corporación Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) y establece acciones en el área de automatización, agricultura de precisión, sistemas de información e informática científica, geo tecnologías y nanotecnologías (Brasil, 2018). Otro caso que se puede resaltar es Costa Rica, que, en su Estrategia de Transformación Digital, considera una línea de acción específica para el impulso de la transformación del sector agro, con foco en el aumento de la productividad, la mejorara en el acceso a la información y las capacidades por parte de los productores, y el
Capítulo I
En la actualidad 16 de 27 países de la región cuentan con una agenda digital a nivel nacional vigente y en implementación (CEPAL, 2021). En la mayoría de estos instrumentos se consideran elementos habilitadores como el despliegue de infraestructura y acceso, el desarrollo de habilidades digitales y el entorno habilitador (regulación). Asimismo, en relación con otros temas, las agendas digitales concentran su atención en áreas como el gobierno digital, la industria de las TI, la articulación con gobiernos locales y la salud, pero menos en los ámbitos vinculados a la reducción de la brecha de género, la protección del medio ambiente y, en particular, la adopción de tecnologías digitales en el sector de la agricultura. De los 13 países analizados, solamente en cuatro de ellos se consideran acciones destinadas a la transformación digital de este sector (véase el gráfico I.2).
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Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
aprovechamiento del potencial de tecnologías como los drones y la ingeniería genética (Costa Rica, 2018). En Panamá, la Agenda Digital 2020, como parte del eje “Economía competitiva que genere empleos”, promueve la digitalización de los sectores agrícola y pecuario, con acciones concretas como el establecimiento de un gabinete agropecuario permanente y la creación del Viceministerio de Producción y Agrotecnología. Gráfico I.2 América Latina y el Caribe (13 países): medidas de política según el tema presente en las agendas digitales (En número de países) Infraestructura y acceso
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Entorno habilitador/Regulación
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Gobierno digital
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Habilidades digitales
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Ciberseguridad
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Digitalización Pyme
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Fomento industria TI Gobiernos locales y ciudades inteligentes Salud digital
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Género
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Medición y producción estadística
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Cooperación internacional
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Medioambiente
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Agricultura
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Fuente: Elaboración propia.
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Si bien es cierto que existen iniciativas de digitalización del sector agrícola que se vienen desarrollando en los países por fuera de las agendas digitales nacionales, o que no necesariamente se vinculan a este marco estratégico, es importante su articulación por la importancia que tienen los elementos habilitadores. Por ejemplo, la capacidad de generar valor en este sector usando tecnologías digitales depende de: i) el acceso a infraestructura de conectividad básica (banda ancha, servicios de telecomunicaciones); ii) una gama de servicios de recopilación, almacenamiento y análisis de datos (sensores, plataformas, almacenamiento y procesamiento basados en la nube, sistemas de software para la gestión y procesamiento de datos); y un iii) entorno regulatorio adecuado (el define las reglas de interoperabilidad, estándares de calidad de datos, normas o regulaciones sobre propiedad y privacidad de datos) (OCDE, 2019), todos elementos que recaen en las atribuciones de agencias y organismos públicos distintos a los ministerios de agricultura.
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En el caso de las estrategias de digitalización del sector agrícola, solamente algunos países han logrado elaborar avanzar en este tipo de instrumentos. En el caso de Brasil la estrategia todavía se encuentra en proceso de revisión, pero cuenta con importantes avances en materia institucional dado que se pudo establecer una Cámara del Agro 4.0, que cuenta con la participación del Ministerio de Agricultura Pecuaria y Abastecimiento (MAPA), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovaciones (MCTI), la Confederación Nacional de Agricultura (CNA) y la Organización de Cooperativas Brasileñas (OCB). Por su parte, Colombia cuenta un plan de aceleramiento de la digitalización del sector agropecuario, desarrollado por la Cámara de Comercio de Bogotá y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MINTIC). Este plan recoge distintas demandas de empresas, pero se requiere integrar a este proceso al Ministerio de Agricultura. En el Salvador se logró establecer una Unidad de Inteligencia Agrícola dependiente del Ministerio
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de Agricultura y Ganadería (MAG), cuyo objetivo será monitorear las áreas productivas por medio de imágenes multiespectrales. Y en Chile en 2020 el Ministro de Agricultura inicio actividades para definir una Estrategia de Desarrollo de la Agricultura 4.0 a nivel ministerial con el establecimiento de un consejo científico asesor, una mesa consultiva con el sector privado y comités de trabajo. En los casos de Argentina, México, Uruguay, Honduras y Guatemala se observan iniciativas, pero tampoco una agenda específica. Cómo se advierte, el proceso de diseño de estrategias digitales para el sector agrícola en América Latina es incipiente. Si bien varios países están desarrollando diversas iniciativas, y en algunos casos como Argentina, Chile y Uruguay existe un creciente proceso de digitalización a nivel de empresas agroindustriales (sobre todo medianas y grandes), esto no se traduce en una estrategia como tal y todavía existen retos de orden institucional. Por lo tanto, se requiere un apoyo político al más alto nivel para poder coordinar acciones desde distintas entidades de gobierno para el diseño de un instrumento que permita contar con un instrumento que oriente la transformación tecnológica de un sector que representa un porcentaje importante del valor agregado de las economías de la región y que tiene enormes potencialidades en la incorporación de nuevas tecnologías. Cabe indicar, que varios países están impulsando la innovación tecnológica con bastante decisión, como Uruguay, que creó un laboratorio de fabricación digital enfocado a sectores industriales prioritarios (Laboratorio de Fabricación Digital) que permite la capacitación, invención y producción a pequeña escala de prototipos y brinda acceso generalizado a herramientas para la última generación de fabricación digital o Colombia, que creó el Centro para la Cuarta Revolución Industrial, operado por la Corporación Ruta N en Medellín que impulsa proyectos orientados al uso productivo de IoT, IA y blockchain. Estas iniciativas también pueden presentar una oportunidad para vincularse al sector agrícola y potenciar su transformación tecnológica.
C. Integración regional y digitalización para la recuperación económica
Es por este motivo que fortalecer los espacios de cooperación internacional y regional es un aspecto clave en el ámbito digital. Existen diversos temas en los cuáles se puede cooperar, por ejemplo, en materia de infraestructura, definición de estándares, regulación convergente, facilitación del comercio, flujo de datos transfronterizos y comercio digital, entre otros. Otras regiones, como la Unión Europea, han avanzado en este sentido, con estrategias y acciones concretas promoviendo la integración digital y productiva. Una mayor integración puede implicar un espacio enorme de crecimiento y expansión para las empresas de la región. Para este fin ya existen espacios donde se vienen generando diversas iniciativas, como la Agenda digital para América Latina y el Caribe (eLAC2022), un ámbito de colaboración apoyado por CEPAL, donde recientemente se adoptaron un conjunto prioridades a nivel regional.
Capítulo I
La crisis producto de la pandemia también está impulsando cambios importantes en la dinámica empresarial a nivel global. En este sentido, las empresas están adaptando sus modelos de negocio, privilegiando la flexibilidad operativa y la seguridad de proveedores y empleados. Como parte de este efecto se observarán ciertas tendencias tales como el retorno al país de origen (o de mayor cercanía) de los procesos productivos anteriormente deslocalizados (reshoring y nearshoring) provocando que algunas cadenas globales de valor se vuelvan más cortas, valorizando la cercanía sobre los costos y la rentabilidad. Esta tendencia puede significar importantes oportunidades para reforzar y expandir los mecanismos de integración productiva regional (CEPAL, 2020). En este escenario, existe una oportunidad para impulsar nuevos ciclos productivos y de integración, que también pueden servir para la recuperación económica.
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Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Entre las prioridades identificadas por la Agenda digital eLAC2022, se encuentra la creación de un mercado digital regional. La conformación de un mercado digital regional podría ampliar la oferta y demanda de servicios y contenidos digitales, impulsar proyectos de infraestructura, potenciar la industria de TI regional, y favorecer la armonización regulatoria y de estándares; con importantes beneficios para el desarrollo productivo y social de la región. En los últimos años, los gobiernos de la región han reconocido la importancia de avanzar en una iniciativa de estas características, como lo demuestran los acuerdos de la Alianza del Pacífico (AP) con la estrategia de mercado digital regional del bloque, el Consejo del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que estableció un grupo de agenda digital y que encuentra revisando un plan de acción, asimismo los países agrupados en el Programa Mesoamérica (MP) y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) han iniciado un proceso para establecer una agenda digital mesoamericana. En estos espacios se pueden potenciar el desarrollo productivo y digital con focos sectores específicos como el agrícola. El éxito de la recuperación económica y el impulso de una nueva dinámica productiva dependerá no sólo de políticas nacionales sino también de mejorar la cooperación regional para aumentar la escala, facilitar el comercio, reducir los costos de transacción, generar incentivos para la inversión y la innovación, y potenciar el desarrollo de capacidades. En la medida que estas iniciativas permitan mejorar la coordinación de los esfuerzos y promover la inversión pública y privada también se podrá aumentar su eficiencia para consolidar el desarrollo tecnológico de la región y modernizar las cadenas productivas.
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Bibliografía
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