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Periódico Prensados, segunda edición 2022-1

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SEGUNDA EDICIÓN

2 022-1

TALLER DE PRENSA I I

2 ª EDI C I ÓN 202 2

Pamplona, entre lo sagrado y lo profano

PERI ÓDI CO

UN DÍA DE INMERSIÓN E N E L C A N A L B O G O TÁ PÁG 10.

La “ciudad subterránea” de las personas sin hogar, ha generado inseguridad en los transeúntes y habitantes aledaños al canal. PÁ G 6.

DOS MODOS DE VER Y FORMAR PARTE DE LA VIDA

MÁS ALLÁ DE LA LIMPIEZA PÁG 3.

A M o r s in r az a PÁG 23.

LA REALIDAD DE MUCHAS HUELLAS

LA HISTORIA DE DOÑA ROSA


EDITORIAL TALLER DE PRENSA II

Ph.D. Ivaldo Torres Chávez RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE PAMPLONA

Dimels a Villamizar Ramírez DIRECTORA DE DEPARTAMEN TO COMUN ICACIÓN SOCIAL

Andrea Duran Jaimes DOCENTE TALLER DE PRENSA II SEDE PRINCIPAL

Sharon Peñuela Calderón DOCENTE TALLER DE PRENSA II AMPLIACIÓN CÚCUTA

Javier Mauricio Santoyo DOCENTE TALLER DE PRENSA II AMPLIACIÓN CÚCUTA

Estudiantes del Taller de Prensa II, Sede principal y ampliación Cúcuta

DIAGRAMACIÓN

Darwin Faidiver Correa Ramírez Jesús Daniel Mesa Parada Kevin David Andrade Amaya

Semestre académico 2022-1

Ante la explosión mediática de nuevas formatos y lenguajes para hacer periodismo, existe la tentación de abandonar los géneros tradicionales, para asumir las recientes lógicas de producción informativa, que algunas veces, suponen el alejamiento de los principios normativos y éticos de la comunicación social. La información rota con rapidez, fluye en más dispositivos e impacta a un mayor número de audiencias, convirtiéndose en un vehículo para ayudar al ciudadano a entender lo que pasa en su entorno o en un producto de ‘mercadeo’ al cual se le agregan intereses particulares ocultos, que terminan transformándolo en un artilugio de desinformación. Los medios tradicionales han tenido que adaptarse a las narrativas emergentes de la ‘revolución digital’ y los periodistas de formación, buscan fórmulas de escritura híbridas que les ayuden a seguir contando las historias con una prosa más ágil, sin perder la esencia del buen periodismo. Ha sido una tarea titánica para las redacciones, porque es un cambio de paradigma en muy pocos años, obligando a una transición sin pausa y condicionada a mantener la rentabilidad de las empresas de comunicación. En medio de ese desafío, surgieron las nuevas tendencias del ‘periodismo comercial’, marcadas por el interés de aprovechar el poder de penetración que hoy día tiene la información, con el surgimiento de múltiples plataformas. Estos redactores no emergieron de una vocación altruista, sino atraídos por las múltiples posibilidades de negocio, florecientes en la actualidad. En este escenario importa poco respetar los cánones del periodismo, más bien, se trata de deslegitimarlos para darle paso a ‘formatos light’, distantes del rigor, escasos de profundidad, ausentes de contrastación, poblados de sesgos, y por supuesto, sin claras reglas de redacción periodística. Así las cosas, el profesional de la comunicación de hoy se ve tentado a caer en esas rutinas de producción mediática. La seducción de lo superficial y facilista se ve respaldada por la aparición de negocios informativos en las redes, exitosos desde lo económico, pero sin sustento deontológico. Se quiere hacer ver que los equivocados están en las academias de comunicación y los “gurús” del ‘neoperiodismo’ se encuentran en este nuevo mundo empírico. Es aquí, en donde se hace cada vez más importante estimular periódicos como PrensaDos. Los estudiantes pueden descubrir los retos, gustos y fortalezas de hacer información de calidad. Cumplen un protocolo de elaboración de sus artículos periodísticos: buscan temas relevantes, consultan fuentes sólidas, confirman datos, aprenden las estructuras de los géneros y usan recursos lingüísticos para enriquecer sus relatos. Aunque es necesario adecuar los formatos para aprovechar las nuevas posibilidades digitales, no podemos sacrificar el fondo del ejercicio comunicativo. La segunda edición del 2022 de PrensaDos, es una apuesta por un periodismo universitario bien hecho. Están invitados a disfrutarlo.


Crónica En la U

Más allá de la limpieza Por: Darwin Correa Ramírez.

Luego de dedicar gran parte de su vida a su hogar y a educar de la mejor manera a sus dos hijos, doña Rosalaba Cáceres decidió hace 4 años, comenzar a trabajar en los servicios generales de instituciones educativas; un trabajo muy importante, poco reconocido por algunos, que demanda un esfuerzo constante para poder realizarlo de la mejor manera. Doña Rosa, como le gusta que la llamen, es una mujer de 53 años con una energía inigualable. Inicia su día a las 4:30 a.m. para llegar a tiempo y con una presentación impecable. Luego se dirige a preparar su desayuno y así cumplir con su acto de preparación previo al trabajo. Le pide a su esposo que la lleve hacia el lugar, en donde pasa el transporte, que finalmente la dejará en su sitio de trabajo. Al llegar allí con poco más de 10 minutos de anticipación, saluda brevemente al guardia de seguridad que cuida el edificio del Programa de Comunicación Social de la Universidad de Pamplona, lugar en el que trabaja desde hace un año y medio, en donde se ha “sentido muy cómoda y a gusto”, ya que puede hacer su rutina con total tranquilidad. Con su uniforme ‘azul rey’ bien puesto, entra a un pequeño cuarto que se encuentra justo a la izquierda de la entrada del centro de enseñanza; en aquella pequeña habitación de no más de metro y medio es en donde se encuentran las principales herramientas con las que Doña Rosa iniciará su trabajo. Toma sus elementos, previamente aseados, los vuelve a limpiar como si tratara de garantizar que la escoba y el trapero, no fallen al momento de iniciar la ‘faena’.

Un día en la cotidianidad de Rosa. Fotografía: Darwin Correa Ramirez. Luego emprende su camino de limpieza hacia las aulas de clase que se encuentran en el tercer piso del edificio. Inicia con el salón que se encuentra al final del pasillo, en un corredor considerado ‘desolado’, porque se destacan solo puertas a los lados. Desde ese punto Rosa parece danzar con la escoba y el trapero; hace “lances” con dureza y cuidado, que demuestran que en este oficio la técnica es fundamental. Cada rincón de ese lugar recobra el brillo, después de haber alojado por varias horas a decenas de estudiantes. Sigue su limpieza, vienen varios cambios de trapero, como si se tratara del reemplazo de ‘piezas de maquillaje’, para embellecer a un edificio por donde circula el conocimiento. Mientras rocía un líquido rojizo con un olor a frutos rojos que deja el aula impregnada de un toque suave y dulce, toma un ‘segundo aire’ para hablar de su familia. “Yo amo a mis hijos, desde siempre estuve con ellos, cuando estaban pequeños yo era la que los cuidaba, como estaba en la casa todo el tiempo podía educarlos y consentirlos de la mejor manera”, narra con una sonrisa en su rostro, orgullosa del maravilloso trabajo que ha hecho como madre. - Mi hijo mayor ahorita está en Medellín, es economista, se graduó hace 5 años, yo estoy muy feliz de él, aunque lo extraño mucho porque casi nunca me llama desde que se fue- dice Rosa, mientras decae su mirada de ojos azules, que maravillan a cualquiera. Luego de ese recuerdo de su hijo, sonríe dejando atrás ese pequeño gesto de tristeza. – Pero mi hija la menor si está aún conmigo, ella me consiente, así estudie, y cocina de una manera deliciosa, ella estudia psicología en la Simón – agrega feliz, con la satisfacción del deber cumplido, al educar a sus dos hijos.

Enseguida sigue limpiando los siguientes salones que se encuentran sin estudiantes dentro, y luego baja al segundo piso, allí existe otro habitáculo en el que guarda materiales como jabones y líquidos de limpieza. Un lugar bastante angosto, pero que deja ver el orden que le pone doña Rosa a cada cosa. Sigue la limpieza de los baños, más pasillos y finalmente se dirige al lugar en donde comienza el ‘trajín’ diario, la portería. La lluvia de los últimos días ha generado un gran charco en la avenida Guaimaral, que se desplaza hacia la entrada de la edificación. Sin importarle la procedencia, ella lo ‘enfrenta’ para lograr despejar los accesos y tener la ‘mejor cara’ posible para las personas que transitan por el lugar.

“Yo amo a mis hijos, siempre estuve con ellos (...)” Al hablar de su trabajo, no oculta la alegría que le produce. - Desde que hago aseo aquí me gusta mucho, pues como estoy sola puedo ir a mi ritmo, hasta escuchando musiquita, sin que me digan que me apure, ni nada -comenta Doña Rosa, mientras va limpiando a paso firme la entrada al edificio con el sol sobre sus hombros. Por supuesto que la música es para ella una compañía especial. Dejando notar una risa, habla sobre sus gustos. – Me gusta de todo, salsa, vallenato, ahí voy escuchando y no me aburro mientras trabajo.

Rosa en su labor. Fotografía: Darwin Correa Ramirez.

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La tarde apremia, lo mismo que el esfuerzo comienza a pasar factura en doña Rosa. -Yo empecé trabajando en un colegio (…) allá fue mi primer trabajo y desde siempre he tratado de que sea lo más impecable todo, porque yo hago como en mi casa, a mí no me gusta ver desorden, ni mucho menos que esté todo sucio, yo limpio hasta que quede como me gusta – recalca mostrándose muy enérgica. Termina de limpiar ese lugar, luego de un buen tiempo tratando se sacar el agua, sacude sus zapatos blancos de salpicaduras de agua sucia. A punto de terminar su jornada de trabajo, deja las herramientas en el lugar en el que estaban. Ahora se vuelve a vestir impecable para regresar a su hogar. Dibuja una sonrisa, tal cual como al inicio del día. Para doña Rosa, cada amanecer es una nueva oportunidad para ser feliz y contagiar a los demás de una actitud positiva.

Rosa en el edificio de Comunicación Social Fotografía: Darwin Correa Ramirez.

Reportaje

El alza de los precios dentro la vida universitaria ¿Cómo ha incrementado el gasto de los universitarios en su regreso a Pamplona? Por: Leonardo Prieto, Maryury Jiménez, Valentina Rojas y Zulay Jáuregui. Pamplona es una ciudad situada al suroccidente del departamento Norte de Santander, con una población flotante compuesta principalmente por la universitaria. Según la última actualización de datos de la Universidad de Pamplona en el año 2018, se contabilizaban aproximadamente 18.574 estudiantes de diferentes partes del país que se forman en su institución de educación superior y dinamizan la economía local. Dentro de esta misma dinámica económica muchas familias o empresas pamplonesas dependen en parte de las inversiones que los universitarios efectúan para cubrir sus necesidades, como la alimentación, la vivienda, el transporte, los útiles escolares y actividades de esparcimiento. Pero, el costo de vida ha incrementado a causa de factores internos y externos, como la crisis de contenedores en China, la guerra de Ucrania y Rusia, la caída del peso colombiano frente a la subida del dólar y la inflación que todos estos factores generan.

Las actividades económicas que también aportan al crecimiento económico del municipio, orientadas hacia el comercio gastronómico, la educación y el turismo religioso, especialmente durante la Semana Santa, también se han visto afectadas por el alza de precios, que eleva los costos de inversión y consumo.

Los dos años anteriores marcaron un antes y un después en la economía Durante el aislamiento generado por la pandemia del Covid-19, los gastos de los universitarios en virtualidad se volvieron mínimos porque no debían pagar transporte, comida, ni arriendo adicional al ser proporcionados por sus familiares en casa. Pero desde que se dio luz verde a la presencialidad en el 2022, estos pagos no solamente se reactivaron, sino que también se elevaron de manera considerable. Según Yeison Torres, estudiante de séptimo semestre en el programa de Medicina Veterinaria “Sí han subido los precios en alimentación y arriendo, pues antes pagaba de alimentación 250.000 desayuno, almuerzo y cena, ahora pago por todo 400.000. Por parte del arriendo pagaba 200.000 una habitación con baño privado, ahora pagó 300.000 por una habitación con baño compartido”. Él hace la comparación del antes y después de la pandemia. La cuestión es que esto todavía sigue afectando a los colombianos, entre ellos a una gran población que son los universitarios. Actualmente no se pueden comprar por el mismo precio, los m ismos elementos que se compraban hace un par de años. Uno de los motivos corresponde a que en el 2020 China decidió cerrar fronteras comerciales a causa de la pandemia y la mercancía se represó; esta situación duró por varios meses y tras el pasar del tiempo se empezaron a flexibilizar y las medidas del comercio mundial se reactivaron, pero, con retrasos en la producción y distribución de mercancías “Hubo congestión en muchos o casi todos los puertos del mundo y estas demoras representaron gastos extras para importadores y exportadores, aumentaron los fletes (el alquiler del transporte de mercancías) y, por ende, el precio final de los productos al consumidor”, asegura Rémi Stellian, profesor del Departamento de Administración de la Universidad Javeriana. Esta problemática, la cual, dos años después, no parece terminar y ha impactado a diferentes países del mundo, entre ellos, Colombia.

Puesto de ventas en las afueras de la Casa de Mercado Cubierto de Pamplona. Fotografía: Zulay Jáuregui.

“Hubo congestión en muchos o casi todos los puertos del mundo (...)”

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Precio del dólar Otro de los factores determinantes dentro de la economía global es la caída del precio del peso colombiano respecto al dólar. Stellian, explica que el precio del peso colombiano está relacionado con la inversión extranjera que llega al país, donde se tiene un efecto directo en los precios de los productos: “La crisis económica a nivel mundial representó para Colombia mucho menos inversión extranjera. Estamos hablando de una caída de casi el 50 % entre 2019 y 2020, es decir, unos 7.000 millones de dólares que no entraron al mercado de divisas colombiano” esto tiene como resultado la poca inversión extranjera y la inflación.

El contexto de guerra entre Rusia a Ucrania Desde el mes de febrero del 2022, cuando Rusia inició su ataque e invasión a Ucrania por diversos motivos como la decisión de que Ucrania sería parte de la OTAN y por antecedentes que ya habían presentado en años anteriores. Diversos problemas económicos han empezado a notarse tanto nacionales como internacionales, ya que Colombia es un importador de productos provenientes de esta zona del mundo, lo que ha generado que los precios de los mismos se incrementaran de manera descontrolada, un ejemplo de esto, es la harina de trigo; antes este producto se conseguía en 1.200 pesos la libra, ahora se consigue en $1.900 la libra. Para los colombianos, esta es una materia prima importante para la fabricación del pan y los derivados, que es uno de los productos que hacen parte de la canasta familiar. Según, Sergio Olarte, economista de Scotiabank Colpatria: “Los efectos de cuello de botella que tenemos en este momento en el transporte marítimo internacional que van a mantener muy arriba los precios de los insumos y alimentos”, lo cual afectaría los precios de la gasolina y las importaciones.

La producción nacional es víctima directa de los cambios económicos Otro factor que influye en el alza de los precios es la producción nacional ya que, en Colombia se importa un 30% de alimentos que se consumen. Por ende, este factor ha impedido que los campesinos o productores se animen a cultivar y más si el gobierno ha dejado abierta la posibilidad de importar más, a causa de los Tratados de Libre Comercio (TLC) existentes. Según Rémi Stellian, los productos que más tuvieron alzas en sus precios, aunque son nacionales, requieren insumos traídos del exterior los cuales están muy caros, y por ende, los productores pausaron sus cosechas. “Para producir algunas mercancías en muchos casos es obligatorio importar algunos insumos, y no hablamos sólo de maquinaria o herramientas, sino también de pesticidas y productos químiPara la producción de carne, pollo, huevos o productos lácteos también se requieren insumos o alimentos para los animales”, aseguró. De esta manera, los productores tienen que suplir las necesidades básicas como el pago de empleados, deudas, implementos, materias primas entre otros, por lo anterior, la única solución factible es subir los precios, para poder mantener la rentabilidad de la empresa.

Vendedores ambulantes en Pamplona acoplándose a los incrementos de los precios. Fotografía: Zulay Jáuregui.

La economía en Pamplona ha estado en una dinámica de “ires y venires” Según Carlos Humberto Solano Espinoza, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio en Pamplona: “En el marco del desarrollo del turismo, específicamente en Semana Santa la hotelería, restaurantes, cafetería y demás, en cuatro días tuvo el mismo aporte económico que los universitarios en un mes”. Agregó que una de las más recientes actividades que ha impulsado la economía y que ha beneficiado a este municipio, es el desarrollo del proyecto vial de doble calzada entre Cúcuta y Pamplona, ya que este viene inyectando a la economía un buen número de trabajo, más de 5.000 empleos directos, un 70% de mano de obra no calificada y 30% de obra de mano calificada y adicionalmente, procesos de compra y contratación en servicios que se vienen dando en el territorio. Pero la economía de esta ciudad también depende de la población flotante que “actualmente está en alrededor de 10.000 estudiantes que no son de Pamplona”. En el 2020 cuando toda la humanidad se tuvo que confinar por casi 2 años, los estudiantes regresaron a sus hogares y tuvieron que cortar los servicios a los que ellos accedían en Pamplona como vivienda, lavandería, alimentación, transporte, internet, consumo en sitios de esparcimiento (bares, restaurantes, cafeterías) por ende, se estima que se perdieron 10.000 millones de pesos mensuales. Sin embargo, esto lo ha compensado el proyecto de infraestructura vial.

El 16.2% tiene que cubrir todos sus gastos con máximo 300 mil pesos, el 45% con un límite de 600 mil, el 27.9% de la muestra con un ingreso cercano a 900 mil y el 10.8% recibe más de 900 mil al mes para su estadía y mantenimiento en la ciudad. Según los resultados del sondeo, el 70% de los estudiantes cubre gastos en alimentación, vivienda, papelería, actividades de esparcimiento, en transporte, internet, eventos de la Universidad. Más del 50% de la muestra concuerda en que el dinero que reciben mensualmente no es suficiente para satisfacer todas sus necesidades. En cuanto a sus ingresos, el 84,7% dice depender económicamente de sus padres, el 12,6% asegura ser independiente y solo un pequeño grupo asegura recibir apoyo de terceros. Todos concuerdan en que además de afectar el bolsillo de sus padres, los ha obligado a limitarse en los gastos porque el dinero no es suficiente e incluso les impide asistir a actividades que involucren algún gasto monetario. Además, algunos afirman sufrir de ansiedad a causa de la falta de dinero, pues tienen que elegir entre comprar una cosa u otra. Se llegó a la conclusión de que todos los estudiantes encuestados concuerdan en que el alza de los precios se ha visto reflejado más que todo en la canasta familiar, productos de primera mano y arriendo.

En marzo del 2022, y tras el decreto del gobierno sobre la posibilidad de que las Instituciones de Educación Superior regresaran a la presencialidad, se esperaba que la economía de la ciudad tendría un incremento significativo. Pero al llegar a Pamplona, los estudiantes se encontraron con un panorama un poco desalentador para ellos en términos de acceder nuevamente a servicios que, como ya ha sido expuesto, estarían no solo costosos sino con tendencia al alza. En un sondeo realizado por nuestro equipo de trabajo a 111 estudiantes de la Universidad de Pamplona, de diferentes carreras y semestres, en el que se les preguntó sobre cómo les ha afectado el alza de los precios y si conocían las causas de esto, los resultados dejan ver que la mayoría de ellos atienden sus necesidades en Pamplona con pocos recursos.

Ahora se compran menos alimentos con la misma cantidad de dinero que hace dos años. Fotografía: Zulay Jáuregui.

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Reportaje Culturízate

Pamplona, entre lo sagrado y lo profano Por: Andrés Cano, Cristian Góngora, Pamela Pinto y Adriana Trujillo. “La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza” – Gilbert Keith ChestertonLo sagrado y lo profano, dos modos de ser, de ver la vida y de hacer parte; dos temas que aunque profundos no son de la cotidianidad de las personas, pues no es común hablar sobre aquello que puede convertirse en un insulto para el creyente. Que la espesa neblina de aquel lugar no obstruya el sin número de creencias, pensamientos e historias que alberga dicho territorio, pues al caminar por sus calles, es imposible ignorar la diversidad cultural que convierte a este sitio en un espacio caracterizado por las diferencias entre cada ser que lo habita. Esta es Pamplona, ubicada en Norte de Santander, conocida principalmente como la “ciudad mitrada”, ya que fue la primera arquidiócesis católica en la región suroccidente del departamento. Además de eso, también es distinguida como la “ciudad estudiantil”, pues anualmente alberga alrededor de 28.000 estudiantes provenientes de distintas partes del territorio nacional, cada uno con doctrinas únicas que pueden llegar a generar una dicotomía en un lugar marcado históricamente por el catolicismo. Las tradiciones, costumbres y la religiosidad son parte del cotidiano de los habitantes pamploneses, a quienes desde la infancia se les forja un camino hacia lo sacro (sagrado). "Todo es común a todos, los movimientos son estereotipados y el mundo los ejecuta del mismo modo en las mismas circunstancias y este conformismo de la conducta no hace sino traducir el del pensamiento", afirmó el Filósofo y Sociólogo Émile Durkheim.

Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Fotografía: Andres Cano. Ahora, desde el otro lado y ante la percepción de lo profano, que podría considerarse antónimo de aquello que se guarda como sagrado en la profesión de la fe. El párroco Roque Jaimes comenta “Lo profano sería aquello que atenta contra los mandamientos de la ley de Dios”, en paralelo, Samuel Parada desde la perspectiva filosófica explicóa “La palabra en su etimología viene de la preposición pro, que significa ‘delante’ y fanum ‘templo’, entonces haría alusión a todo lo diferente de la realidad sagrada”, se infiere que el termino en su simplicidad denota lo que no hace parte de cierta corriente de pensamiento, cabe destacar que desde la Teología lo sacro puede ser profano y lo profano sacro, porque algunas cosas consideradas profanas no son necesariamente malas. Esta dicotomía a la que se le suman las reglas sociales que se constituyeron a lo largo de la construcción de las civilizaciones, promovieron algunos nichos culturales que se vieron en la necesidad de crear subculturas o tribus urbanas acordes a sus ideales y en respuesta a un desacato o inconformismo. Alejandro Belmonte Grey, en su texto: “Las tribus urbanas: campo virgen en historia y fértil para interdisciplinariedad” explica que se refiere a un fenómeno de cultura, localizada en las grandes conglomeraciones demográficas urbanas como consecuencia de un nuevo actor social: la juventud.

Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino en Pamplona. Fotografía: Pamela Pinto. Lo sacro está íntimamente relacionado con la veneración y la importancia superior que se le da a un ser o creencia, digno de respeto y admiración por el vínculo con una divinidad; éste penetra en los hábitos o prácticas a los que obedecen algunas sociedades, principalmente, en las que se vive la religiosidad, “lo sagrado es la presencia de Dios en las cosas, lo cual las hace diferentes, por tanto, adquiere un gran valor y significado, es por ello que, de cierta forma, todos somos considerados sagrados”, expresó, Roque Jaimes, párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen en Pamplona. En relación a ello, el teólogo y filósofo, Samuel Parada, indicó: “Lo sagrado se manifiesta siempre como una realidad de un norte totalmente diferente a los contextos naturales”, es decir, la existencia de lo sacro va en íntima conexión con lo sobrenatural. Esa creencia le permite a Luis Alberto Torres, habitante pamplonés pensar que “Una oblea y una hostia son de similares características, pero ¿qué hace de la segunda algo sagrado? el contexto religioso”. Las concepciones en Pamplona alrededor del tema se han caracterizado en primera estancia, por ser un lugar de tradiciones católicas, que enlazan el concepto de lo sacro al respeto, resaltando la labor humana que realiza la iglesia en la ciudad, considerada la capital religiosa del departamento.

Nelson Gamboa, miembro de la subcultura Rockera. Fotografía: Adriana Trujillo.

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La población mayormente joven ha generado cambios drásticos y en todo el mundo se registran con mayor aceleración el surgimiento de estas tribus, que empiezan a diversificar el pensamiento, el actuar y la movilización. En Pamplona, por ejemplo, en medio del acervo cultural religioso que la caracteriza también se han organizado y ganado terreno grupos diversos como rockeros, hippies, emos, skates; todo y cada uno de ellos con sus formas de analizar la realidad y asumir lo que consideran acorde o no con su forma de ser y hacer en la sociedad o incluso, de ver lo sagrado y lo profano. Estas dos perspectivas según la Constitución Política de 1991, en los artículos 1º y 19º, que señalan como el Estado colombiano se desprende del conjunto de valores, principios y derechos contenidos en su carta magna, en la que se define ontológicamente pluralista en materia religiosa y además reconoce la igualdad entre todas las religiones, abrió el camino hacia la libertad como elemento constitutivo del pensar y el actuar, en relación a sobre qué creer y por qué dejar de hacerlo. “Colombia es un Estado laico, lo que quiere decir que cada sujeto es libre de profesar cualquier religión o pensamiento, pero, eso se queda en el papel, porque en este país el catolicismo suele ser impuesto” dijo, el Abogado Andrés Felipe Buitrago.

“El catolicismo influye en los distintos grupos sociales como aparato ideológico del Estado(...)” Astrid Carolina Gómez, comunicadora social y coordinadora del semillero Tribus de la Universidad de Pamplona, considera que “El catolicismo influye en los distintos grupos sociales como aparato ideológico del estado, en ámbitos familiares, escolares, religiosos e inclusive en asuntos políticosociales, siempre lo he visto así, considero que la ciudad mitrada estuvo marcado durante mucho tiempo por la religión, pues fue sede de la Santa Inquisición y se mantuvo por muchos años con una mirada conservadora”¬¬. Una de las tribus presentes en Pamplona corresponde a la Hippie, Eduardo Villamizar, miembro de ella, orienta su distinción entre lo sagrado y profano a “Esa es una perspectiva muy, muy difícil porque eso se ve determinado según su propia ley, por lo tanto, lo sagrado se ve interrumpido en el momento donde quebranto mi ideología; cuando rompo esos parámetros de mi creencia, de mi fe, de mi estudio o de todo lo que hago, ese es el instante en el cual incurro en lo profano”.

Vista interna, Parroquia nuestra Señora del Carmen. Fotografía: Cristian Góngora. Nelson Gamboa, miembro de la tribu urbana Rockeros opina en semejanza con la docente Astrid Carolina Gómez, que las creencias influyen en el comportamiento de los distintos nichos sociales, “se podría decir que la religión impacta muchísimo en el actuar de Pamplona de los diferentes grupos, en Semana Santa, por ejemplo, no hay conciertos de otra índole que no sea religioso o cosas por el estilo”, por el mismo sentido, el Párroco Roque Jaimes dice: “ Esta es una ciudad muy católica, lo que ha influido en la constitución de la misma y en el modo de ser de su gente”. Es preciso mencionar que en medio de estos colectivos que han ido emergiendo, se ha conformado también la comunidad LGBTIQ+, para dar apertura otra forma de pensar y vivir en libertad sexual. Para algunos visto con normalidad y para otros, un motivo de exclusión que también sufren otros colectivos desde el punto, precisamente de lo que se considera sagrado o en contravención, como lo profano. Su presencia no solo en la ciudad sino en diferentes lugares, ha despertado reacciones de todo tipo que orbitan en los dos conceptos expuestos: “Los miembros de la comunidad LGBTIQ+ deben saber que Cristo viene para todos, la Iglesia no está condenando a ningún grupo por su comportamiento, ni por su modo de asumir la vida, porque no somos nadie para condenar, las puertas de la casa de Dios están abiertas para todo aquel dispuesto a recibir la palabra”, indicó el sacerdote Roque Jaimes. Mientras que desde la institucionalidad religiosa se expone lo anterior, miembros de la comunidad mencionada aseguran haber sido juzgados por ciudadanos pamploneses por ser ellos mismos, “Una noche mientras caminaba por el parque con mi pareja, un hombre desconocido, me gritó textualmente ‘A las maricas hay que matarlas’ por el simple hecho de estar vestido como me gusta”, comentó Miguel Pineda, joven bisexual perteneciente al colectivo LGBTIQ+.

Eduardo Villamizar, miembro de la subcultura Hippies. Fotografía: Cristian Góngora.

Hernán Pérez, joven homosexual, también afirma ser rechazado por su orientación sexual, todo por la creencia de que puede ser contagioso, “Decían que nací enfermo, que era el peor pecado, si es así, no existe un pecado más inocente y sutil que el mío”.

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Crónica En el ojo del estudiante

Vivir en Venezuela y estudiar en Colombia

Por: Emma Camperos.

Realmente quien nunca haya cruzado el puente le parecerá algo sorprendente ver todo esto, pero para uno se convierte en algo cotidiano, aunque no les puedo negar que cuando camino pienso en qué momento nos acostumbramos a vivir de esta manera, me da nostalgia cuando recuerdo esos tiempos donde podíamos pasar en carro hacia Colombia sin ningún problema, de hecho mi hermana mayor tuvo también la oportunidad de estudiar en la Universidad de Pamplona y ella solía cruzar la frontera con su moto de una manera muy fácil y segura.

Emma en el paso fronterizo de Venezuela a Colombia. Fotografía: Emma Camperos.

Mi nombre es Emma Camperos, tengo 24 años de edad. Nací en Venezuela y obtuve mi nacionalidad colombiana hace algunos años. En el año 2019 decidí estudiar en Colombia por la situación política de mi país, me presenté y pasé en el programa de Comunicación Social de la Universidad de Pamplona. Actualmente casi todos los días cruzo la frontera para ir a clases presenciales, esta es una rutina en la que me demoro aproximadamente una hora para así lograr llegar al edificio de Comunicación Social.

En mi caso en algunas oportunidades he cruzado por las trochas, debido a que el puente lo cierran a las 5:00 p.m. en el lado venezolano, por estas trochas debo caminar alrededor de 20 minutos para llegar a La Parada, encontrándome con un retén de grupos ilegales que piden una colaboración monetaria por pasar, luego empieza el camino por una ruta destapada, y cuando llego al rio lo cruzo por encima de unas tablas provisionales para no mojarme, posteriormente sigo caminando y llego a una carretera abierta. A pesar que para la mayoría de los habitantes que atraviesan diariamente las trochas lo vean fácil y normal, para mi esta opción es peligrosa porque hay riesgos en el río, y en algunas ocasiones ocurren enfrentamientos armados entre diferentes grupos ilegales, también es una via donde se maneja el tráfico de contrabando, y no es un lugar seguro. De hecho, cuando decides pasar por este medio, debes saber que no puedes sacar el celular para llamar ni tampoco para grabar y hacer fotos, pues si lo llegan a ver se lo decomisan o lo tiran al río y no hay ninguna autoridad presente.

Mi camino para llegar a la Universidad tiene varias etapas, primero bajo en carro desde mi casa para dirigirme hacia el Puente Internacional Simón Bolívar, desde ese punto comienzo a caminar para cruzar el puente, me encuentro con las autoridades venezolanas y luego con Migración Colombia donde debo presentar mi cédula de ciudadanía y carnet estudiantil para que así me habiliten el paso; después me dirijo hacía La Parada, en donde debo tomar el primer transporte, que es un carrito por puesto el cual me lleva hasta la ciudad de Cúcuta, específicamente me quedo en una esquina antes del Centro Comercial Ventura Plaza, desde ese lugar tomo una buseta que me conduce hacia mi destino final y de regreso a mi país de origen el recorrido es más largo porque la buseta que va hacia el Puente Internacional demora mucho más ya que entra al municipio de Villa del Rosario. Hoy en día se ha convertido para mi este camino en una rutina, la mayoría de los días que atravieso el puente son días muy soleados y en algunas oportunidades lo he cruzado con fuertes lluvias. El ambiente para atravesar realmente es tenso, se escuchan gritos de vendedores ambulantes, se siente el agite de “los carrucheros” que son las personas que llevan mercancía en sus hombros y carruchas, y siempre se ve un gran flujo de personas caminando hacia ambos países. Cuando camino de regreso lo persiguen a uno para ofrecerles pasajes, para decir que le compran el cabello o para ofrecerle cualquier producto que vendan en La Parada. Hay otros días donde las autoridades venezolanas me detienen para revisarme el bolso, pero lo único que encuentran son cuadernos y lapiceros.

Por ahora el sueño y lo que quisiéramos muchos es que se logre abrir la frontera en un día no lejano Por lo general, en el transcurso del puente evidencio muchas escenas de dolor, puedo decir que no hay un día donde no vea personas con sus equipajes para dirigirse hacia otros destinos, familias despidiéndose en la mitad del puente con nostalgia, traslado de personas heridas cambiando de una ambulancia a otra para dirigirse hacia un centro de salud en Colombia, como también he visto funerarias haciendo el traslado con personas fallecidas. Cada día es una escena nueva dejando una enseñanza entre todo esto, evidenciando los sacrificios, las luchas y diversas situaciones que mis compatriotas venezolanos debemos someternos para así lograr mejorar nuestra calidad de vida.

Paso fronterizo de Venezuela a Colombia. Fotografía: Emma Camperos.

Todos estos escenarios los evidencio a diario para ir hacia la universidad, aunque algunas veces me siento cansada por el ajetreo para lograr llegar a clases y es allí donde me lleno de fortaleza y coloco mi mente en el objetivo primordial y aunque muchas veces me han preguntado del por qué no me he ido a voy a vivir a Colombia para que así sea más fácil, esto no se puede dar porque también tengo compromisos laborales en mi país. Por ahora el sueño y lo que quisiéramos muchos es que se logre abrir la frontera en un día no lejano, que se dejen a un lado los intereses políticos y que piensen en el bienestar de quienes necesitan diariamente circular en buenas condiciones y seguras, especialmente desearía que abran el puente de Tienditas que no ha sido inaugurado y está en buen estado para circular, puesto que cuenta con tres canales por sentido y un espacio central dispuesto

Puente Internacional en la frontera de Venezuela a Colombia. Fotografía: Emma Camperos.

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Reportaje

¿Aceptación o Rechazo ante una nueva megaobra?

Por: Karla Cárdenas Ortega, Kelly Gamboa, Daniel Luna y María Paula Rojas.

En el año 2019 se inició la construcción de la vía 4G Cúcuta-Pamplona, un proyecto que busca mejorar la conectividad de la región y potenciar el departamento Norte de Santander en diversos aspectos, sin embargo, existen diversas percepciones respecto a su impacto para el municipio. Esta obra está próxima a abrirse. Para contextualizar, el proyecto de infraestructura vial comprende 50,2 kilómetros de vía nueva, compuesta por doble calzada y calzada sencilla, a su vez, plantea la rehabilitación de 72,2 kilómetros de carretera ya existente entre la ciudad de Pamplona y el sector de Betania, en el municipio de Los Patios, esto de acuerdo al Contrato de Concesión bajo Esquema APP (Asociaciones Público-Privadas) No. 002 de 2017. El encargado principal del proyecto es la compañía Sacyr, pero la Unión Vial Río Pamplonita es el concesionario a quien se le ha delegado la realización de los estudios, diseños definitivos, financiación y gestiones; del mismo modo, el mantenimiento del corredor vial. La Agencia Nacional de Infraestructura es la encargada de la vigilancia y el seguimiento.

Salida de la Unidad Funcional 1. Fotografía: Paula Rojas. Un sector con relación directa sobre los trabajos que se adelantan en las vías es el de transportes, Jazmín Parada, administradora del Terminal de Pamplona, explicó: “El Terminal no se vería muy afectado, debido a que solo entrarían los vehículos que tienen que recoger o dejar pasajeros, en sí el túnel nos beneficia, porque actualmente entran muchos transportes que no sostienen relación con nosotros y hacen parte de la piratería llevando viajeros. Definitivamente, es una alternativa, una opción que ayuda a la ciudad y al transporte básicamente”. Sin embargo, la administradora manifestó que para los vehículos de cuatro puestos no será factible pagar los peajes que trae consigo el proyecto, ejemplo de ello sería el taxi, que puede desaparecer, consolidando las busetas y buses. Jonathan Leal, conductor de transportes Extra-rápido Los Motilones destaca “Mi expectativa es buena en cuanto al recorrido de la ruta porque si salgo completo de Bucaramanga o Cúcuta no tengo motivo para entrar a Pamplona, me evito los trancones, el congestionamiento que se forma en las vías principales, por ende estarán descongestionadas las vías nacionales, únicamente entraría si llegado el caso deba descargar pasajeros o si el carro no va con el cupo total pues se podrá ingresar al Terminal”.

Señalización del portal salida del túnel. Fotografía: Paula Rojas.

Gerson Rondón, conductor de vehículo pesado considera: “es bien sabido que habrá altos costos en los peajes y esto va a afectar a la población, por un lado, beneficia el tema de rentabilidad para los carros, pues genera menos tiempo de movilidad, por ende, menos combustible, no obstante, para las personas de bajos recursos es complicado, porque ellos generan gastos en relación a aumentos de la canasta familiar”. Los pasajeros de servicio intermunicipal también se verían afectados si se da un incremento en los precios de los pasajes.

La Unidad Funcional 1 es una variante vial dentro de la misma obra, que se compone por 4.0 kilómetros de calzada sencilla y el tan anhelado túnel bidireccional de 1.4 kilómetros, con fecha de entrega a finales de mayo del presente año. “La Unidad Funcional 1 es el próximo tramo que entregaremos y pondremos en servicio; una obra soñada por los habitantes de este municipio que evitará que el tráfico entre Bucaramanga y Cúcuta ingrese al casco urbano, mejorando las condiciones de movilidad y la calidad de vida en la ciudad Mitrada”, señala La Unión vial Río Pamplonita.

En términos de movilidad la obra evitará que vehículos de carga pesada ingresen a la ciudad, lo cual disminuiría la cantidad de automotores que transitan en la zona urbana y por ende se reducirán los accidentes que se han venido presentando. El secretario de tránsito, Jorge González, explica la demarcación del nuevo proyecto: “la jurisdicción de nosotros empezará desde la redoma hacia Pamplona, pero el túnel quedaría por fuera de nuestra potestad, toca estar pendiente sobre cómo van a quedar estas vías nacionales, si quedarán a cargo del municipio o con INVIAS (Instituto Nacional de Vías)”.

En lo que va de la obra, entre la comunidad pamplonesa se han generado opiniones diferentes sobre lo que será a corto y largo plazo el efecto de su habilitación. En algunos casos esto se debe a que no se tienen los conocimientos sobre la planificación y la construcción de lo que se está realizando. Un porcentaje de personas consideran que el túnel afecta la economía de los ciudadanos, mientras otros opinan, que no lo haría en absoluto. El punto de encuentro lo constituye la misma expectativa, que esta unidad cumpla su función y no se corra ningún riesgo.

Llegado el caso quede bajo la responsabilidad de Pamplona, estos corredores viales se habilitarán como urbanos con las mismas condiciones con las que cuentan los demás que hacen parte del municipio.

Desde esta perspectiva, quienes destacan aspectos positivos, orientan su opinión hacia la generación de nuevos empleos. En medio de su ejecución se han promovido más de 3 mil trabajos en aporte al desarrollo de la comunidad y la región. Actualmente, cuentan con un equipo humano de los cuales el 65% de trabajadores hacen parte del área de influencia del proyecto, procedentes de municipios como Los Patios, Chinácota, Bochalema, Pamplonita y Pamplona. Luis Gabriel Gamboa Moreno, trabajador de Sacyr desde el año 2019, afirma que “trabajar para esta empresa ha sido un gran beneficio para toda la comunidad pamplonesa, en mi caso me ha ayudado a solventar cuestiones económicas, también gracias a esto pude sacar apartamento a crédito y cotizar una pensión”.

Panorámica en la salida de la Unidad Funcional 1, vía Pamplona – Cúcuta. Fotografia: Daniel Luna.

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Además de estos factores, otra gran preocupación entre la población la constituye el turismo, pues este proyecto se enfoca en recortar tiempos de movilidad sin la necesidad de ingresar al perímetro urbano de Pamplona, por ello, algunos comerciantes así como habitantes, tienen la inquietud de sí con la apertura de la nueva vía puede disminuir el ingreso por concepto de actividades turísticas en la ciudad, para resolver esa duda se contactó al Instituto de Cultura y Turismo de2Pamplona, sin obtener ninguna respuesta. PAG .

Entrada a la construcción cerrada de la Unidad Funcional 1 sobre la vía Pamplona – Cúcuta. Fotografía: Daniel Luna.

Al respecto Gilmar Antonio Gelvez Suárez, residente del municipio por más de 27 años y con conocimientos en desarrollo, explica: “en torno a si hay beneficios o prejuicios alrededor de la construcción del túnel y su afectación con el turismo, consideró que no es tan sustancial porque Pamplona tiene unos atractivos que vienen a buscarlos de cualquier parte del país e incluso de otras partes, entonces si usted viene por turismo religioso va a buscarlo aquí en la ciudad”.

Estas percepciones ciudadanas se dan de manera proyectiva, pero en el presente dentro de los aspectos negativos se encuentra que, ciertos sectores se han visto afectados por la megaobra, dado que la alta frecuencia de los tractocamiones ha ido perjudicando poco a poco las vías internas del municipio, como es el caso de aquellas que comunican Simón Bolívar y Cristo Rey desde el inicio del proyecto, debido a que estas vías fueron empleadas como una alternativa para la movilidad, no obstante, la comunidad residente de esos barrios se vieron afectados, por tal motivo, tomaron la decisión de recolectar firmas para asegurar el mejoramiento de la condición vial de la zona. Varios residentes han comentado a Prensados que al inicio de la obra se les dieron a conocer las garantías del mantenimiento y monitoreo de la vía por parte de la Secretaría de Planeación Municipal, pues aseguraron que velarían por su mejoramiento, sin embargo, al contactar al jefe del área para conocer las medidas que adoptarían ante la situación y percibir las expectativas que tiene acerca del túnel, averiguar sobre los permisos que esta construcción requirió, el seguimiento, valoración y su viabilidad, no brindaron ninguna respuesta, a pesar de insistir para acceder a la información nunca estaba el encargado o no respondía. De igual modo, otra de las preocupaciones se relaciona con el aspecto ambiental, debido a que a partir de este proyecto están presentándose diversas problemáticas, una de ellas es la sequía de pozos donde los habitantes del barrio Juan 23 solían bañarse y lavar sus pertenencias, otro cuestionable sería el notable deterioro de la atmósfera, ya que, el sector de la construcción contribuye a que esta se vea afectada notoriamente. Frente al factor ambiental la Corporación autónoma regional de la Frontera Nororiental (Corponor) explica que los permisos para la obra fueron suministrados por la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales), ellos se encargaban de atender las quejas presentadas, entre ellas el daño presentado a nivel de pérdidas en la naciente El Carrizal del barrio Cristo Rey, actualmente se está buscando la posible recuperación a través de micropresas, para así conservar el líquido, así como preservar la fauna y flora de las zonas aledañas. La afectación en este nacimiento trajo consigo la reconexión del agua potable a la red de servicios públicos para este barrio periférico y Simón Bolívar, pues esta fuente suministraba el servicio. Otra de las querellas de la población en esta materia, tiene que ver con las presentadas durante las últimas semanas como deslizamientos y contaminación auditiva y lumínica. En respuesta la Unión Vial Río Pamplonita dice tener todo bajo control, minimizando y dando pronta solución a las afectaciones. Es evidente que esta obra marcará un antes y un después para los habitantes de la ciudad de Pamplona, en espera de que con la apertura total se generen beneficios para toda la región, eso sí lo que no desean los ciudadanos es que llegue a traer nuevos problemas en el futuro.

Crónica

Un día de inmersión en el Canal Bogotá Por: Catalina Pantoja Escombros, aguas verdes, basuras, ropa desgastada, son solo algunos de los elementos que caracterizan el paisaje del Canal Bogotá. Este drenaje natural que es uno de los pilares más importantes de la ciudad de Cúcuta, pero a la vez uno de los más descuidados, se convierte en un lugar de ‘protección’ para algunos habitantes de calle, que además de reunirse allí para intentar descansar, se encuentran para poder ‘sumergirse’ en el mundo de las sustancias psicoactivas. Es el pan de cada día. Más allá de lo que ocultan los extensos ocho mil metros de recorrido que posee este interminable laberinto, hay por fuera una ciudad llena de trabajadores, habitantes de barrios y transeúntes, que deben sobrellevar día a día la inseguridad de estar frente a un lugar, que se supone está construido con el fin de drenar las aguas lluvias, pero que se ha convertido en la entrada a una ‘ciudad subterránea’. El 17 de mayo a las 11:10 a.m. mientras el sol azotaba de manera desesperante fui a visitar lo que es el Canal Bogotá, entre el centro comercial Unicentro y el barrio La Merced. Me intrigaba bastante conocer el ambiente que se presenta en estos sitios, así que empecé mi travesía. Los alrededores del canal están llenos de árboles, como si fuese una cortina de humo, que intenta ocultar los escombros que ‘adornan’ las afueras. Por dentro esta lo que se podría considerar como lo “cotidiano”, restos de basura, incluso de ropa, habitantes de calle durmiendo, fumando, hablando consigo mismos o dando vueltas sin rumbo.

Panorama dentro del canal por el barrio Ceiba 2. Fotografía: Catalina Pantoja.

Empezando la travesía por el barrio Ceiba 2, me encontré con un vecino que vive en una casa esquinera de rejas blancas, que combinaban con el rojo encendido de las tabletas del piso. Carlos Herrera Hincapié se encontraba afuera de su hogar, en una silla de ruedas, debido a un accidente hace años. Le pregunté a cerca de lo que es vivir en frente del canal y me dijo que “los malos olores son lo que más me incomodan, se convierten en más ofensivos en una ciudad que se distingue por sus tierras calientes”.

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Por otro lado, cuenta que los habitantes de calle fueron en diciembre muy invasivos para ellos. Menciona que “era molesto porque se tenían problemas con estos individuos. Amanecían en las aceras de las calles, en el parque que se encuentra frente a la casa”. Los vecinos, se veían obligados a llamar a la Policía, casi que a diario. Llegué al centro comercial y decidí dar un retorno desde la acera contraria por la que venía. En el camino me encontré a unos vendedores ambulantes, les pregunté a cerca del ambiente del canal y me dijeron que el lugar “es bastante tranquilo”, no mencionaron mucho al respecto. Me sentía bastante agotada por el calor que hacía, eran casi las 12:30 del mediodía y me faltaba poco para llegar a la diagonal Santander, cuando vi a un zapatero que tenía un ‘local al aire libre’, con sus implementos de trabajo, cosiendo la suela de un par de guayos. Me acerqué a saludar y le hice la misma pregunta que a los vendedores ambulantes, con la diferencia de que él, sí tenía algo por contarme. Hija, el problema acá es que la mayoría de gente trae la basura y la bota al canal. Me menciona con cara de inseguridad. Usted sabe, eso viene de las mismas casas de acá, algunos traen la basura y la botan en el canal (…) pero usted sabe que uno no se puede meter en eso.

El problema acá no solo es quién habita el canal, sino quienes lo rodean.

Pintura del canal Bogotá que dice “mantengamos limpio el canal”. Fotografía: Catalina Pantoja. El flagelo de la drogadicción es más evidente. Las personas bajan al canal para rotarse una jeringa e inyectarse alguna sustancia. En casi cada esquina hay un habitante de calle en el suelo oliendo una botella de pegante para zapatos que utiliza para drogarse. El sol abrasador es todavía más desesperante porque no hay cortina de árboles que adornen el drenaje y aún así, se ven personas durmiendo dentro o alrededor del mismo canal. Es el hogar para ellos, la diferencia entre tener o no tener refugio. Un “mantengamos limpio el canal” pintado con una bandera de nuestra patria de fondo, adorna las paredes de la majestuosa columna vertebral acompañada de aguas verdes y residuos. Esta obra de arte se encuentra en la avenida 8 con calle 5, es el punto de inicio del canal que va hasta casi Barrio Nuevo. Al llegar hago un paneo de las personas que se encuentran allí y decido acercarme a una mujer que se encontraba empacando una bolsa de papas en su carro con verduras. Ella me habló primero.

Dijo que era mejor no ahondar en el tema, porque se podría ganar un problema. Entendí su posición y no seguí preguntando más al respecto. Le di la mano y le deseé una buena tarde para seguir con mi recorrido.

El canal Bogotá rodeado de árboles en el barrio Ceiba 2. Fotografía: Catalina Pantoja.

Cartel de la Alcaldía de Cúcuta a un lado del Canal Bogotá. Fotografía: Catalina Pantoja. Mientras caminaba con la cabeza mirando al suelo, pensaba en lo que me había dicho el zapatero, cuando de repente me encuentro con un letrero que dice “Prohibido botar basuras y escombros”, por lo visto es invisible para las personas del sector.

La mujer sudaba a cántaros por el calor, se veía un poco incómoda. Sin embargo, amablemente me preguntó que si necesitaba algo y me dijo que por qué caminaba sola por estos lugares. Le comenté que estaba trabajando en una crónica sobre el canal. No hay mucho que contar de este hueco, no hay más que indigentes drogándose, aunque esos no molestan mucho. Solo se ponen intensos cuando hay peleas (…) eso sacan cuchillos y se dan palo por ahí- contó sin moderación.

Es sorprendente como en barrios tan reconocidos se vean acciones tan poco cívicas, teniendo en cuenta que las casas que rodean el lugar son de estratos 3 y 4. Pero el estrato es solo una distinción social, que no define la educación. El problema acá no solo es quién habita el canal, sino quienes lo rodean.

Parece que ya nada la asusta, ni sorprende en esa parte de la ciudad.

Dejando a un lado los letreros con ‘doble moral’, llegué a apreciar los grafitis y pinturas dentro del canal, que intentan dar un poco de color a este lúgubre drenaje natural. Para la 1:10 p.m. ya estaba entre avenida 7 y 9 del canal, recorriendo las calles del centro y el terminal de transportes, donde el panorama demuestra la realidad social que se vive dentro y fuera de este espacio urbano.

Se ocupó la señora de las verduras y dejó a un lado lo que me venía contando. Decidí tomarle una fotografía a la pintura que me hizo tanta gracia, para terminar mi travesía. El Canal Bogotá estaba aún invadido de un calor asfixiante y un sol canicular que deja en evidencia la problemática social que agobia a la capital de Norte de Santander.

Acá observo gente diversa, negocios de todo tipo, murmullos, gritos, pitos, humo por las calles, olores insoportables e incesantes. El ambiente es más denso e inseguro. No es el mejor lugar para dar un paseo a la 1 de la tarde, ni para recorrer el canal a pie.

Aunque guarda la misma estructura encementada de principio a fin, las diferencias se marcan en lo que hay alrededor de este. Es un canal de contrastes, por un lado, rodeado de la elegancia de un centro comercial, alborotado por los negocios populares de repuestos y marcado por la desgracia de seres humanos que perdieron su conexión con la realidad.

A veces corren a toda esta gente, pero ellos saben que acá no se pueden meter mucho.

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Crónica En el ojo del estudiante

Los mausoleos de un cementerio olvidado Por: Jhonier Anaya. Cuando estaba cursando la secundaria en un colegio de Villa del Rosario, Norte de Santander, acostumbraba a visitar las tumbas del cementerio municipal, puesto que en esos tiempos del año 2017, la mejor atracción para los estudiantes al salir de clases era ir allí; anteriormente era un lugar más vivido, con mayor movimiento; hoy lo vi distinto, un tanto desolado; tal vez a esa edad mi perspectiva de la muerte era distinta. Dado que nuevamente lo visito después de 5 años, siento que la energía en el cementerio no es la misma de aquellos tiempos escolares. Antes de llegar al cementerio me percaté de lo difícil que es subir, sentí que era una misión imposible, una situación que no presentaba cuando era niño; mis piernas estaban como gelatinas y mi respiración se agitaba a la par con el sofoco producido por las altas temperaturas; sin duda el estado físico no es el mismo de hace 5 años. Al llegar al cementerio, observé a algunos estudiantes pasando; quise aprovechar el mediodía del jueves para ver si los colegiales presentaban el mismo interés por entrar al salir de clases.

Lugar de adoración a las ánimas. Cementerio municipal. Fotografía: Jhonier Anaya. Caminando por las tumbas, vi muchas lápidas marcadas del año 2022, me sorprendió bastante, porque para ser un pueblo pequeño había una cantidad inmensa de tumbas nuevas en tan solo un año, me sentí un poco triste, puesto que el estar solo allí me hacía más sensible y me daba tiempo para pensar muchas cosas. Sentí un frío desgarrador, parecía ser innato; caminando entre multitudes de mausoleos, pensé en lo fugaz qué es la vida, sentí desaliento al ver tantas lápidas radiantes por muertes recientes, en medio de otras tumbas, apagadas por el olvido de sus seres.

Tumbas en el cementerio de Villa del Rosario. Fotografía: Jhonier Anaya. Exteriormente el cementerio no es el mismo, su estructura está más desgastada, además están remodelando todo el suelo de la entrada. Antes de seguir pude hablar con un hombre vecino al cementerio. - ¿Hola señor buenas tardes, hace cuando están remodelando la capillita del cementerio? - Uy mijo buenas, ese cementerio hasta ahorita lo están recordando, hacia rato que no le metían nada, ya era hora, eso ya más que un cementerio era un lugar para los viciosos poder hacer de las suyas. Sentí que el vecino sabía que estaba recolectando información para algún reporte, tal vez se percató del cuaderno que tenía, y de las fotografías que tomé afuera del cementerio. Aproveché y le hice una pregunta más: -Vecino, de casualidad usted sabe si los estudiantes volvieron a entrar al cementerio, me acuerdo que antes al medio día esto se plagaba de ellos… - La verdad no, eso ya no se ve, los pelaos pasan y no miran el cementerio, quien sabe que pasó, pues como después de la pandemia y eso ya no volvieron a visitar nada del lugar, hasta mejor porque eso antes armaban era la guachafita aquí. En ese momento pensé que quizás no visitan el cementerio por la experiencia del COVID 19, una época que nos hizo vivir la muerte, nos hizo sentir vulnerables y nos concientizó de que el hecho de morir puede llegar a nosotros en cualquier momento, es por eso que pasar por mausoleos ya no es tan divertido. Ya habían pasado 30 minutos desde que llegué al cementerio y me situé por la parte de afuera, sentí que ya era hora de entrar. Estando ya allí, se escuchaba el murmullo del viento soplando, el cementerio también parecía muy solo, y el ambiente estaba algo desolador, pensaba que mi única compañía eran aquellos muertos cuyas lápidas tenían fotos sonrientes.

Tumbas abandonadas, cementerio municipal Fotografía: Jhonier Anaya. El cementerio ya no tenía tanto color como antes, se tornaba muy gris, recordaba los asientos de los mausoleos como sitios confortables e inspiradores, dado el clima otorgado por la cantidad de árboles que existían, ayudaban mucho a la tranquilidad; esa calma se esfumó, talaron árboles y los bancos estaban en mal estado, sucios, llenos de vegetación con moho. El sol de las dos de la tarde radiaba en el suelo como un espejo. Me dirigí a los panteones de los infantes, sin duda una de las zonas más desconsoladoras; después de una media hora por fin vi la presencia de un humano, había una mujer con dos niños, noté como lloraba amargamente frente a la tumba de un bebé de unos 5 meses. La verdad no me atreví a preguntarle ni a tomarle fotos, puesto que pensé que era un momento íntimo para ella, los niños tomaban juguetes y flores que estaban en el suelo y se los colocaban a las lápidas de menores que aparentaban estar olvidados y descuidados.

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A eso de las tres de la tarde, de un momento a otro el clima se puso lluvioso, el cielo azul como el mar se llenó de nubes como grandes trozos de algodón que tapaban los rayos del sol. Literalmente de la nada vi una hermosa chica con cabello afro, vestía una blusa corta negra y pantalón ancho muy a la moda, con un calzado negro deportivo, parecía seria pero amistosa, curiosamente me senté en uno de los asientos frente a los panteones de infantes y me percaté de que portaba en su mano un texto tallado en piedra y una muñequita barbie; me sentí muy atraído y la seguí, ella se ubicó en un panteón que destacaba entre los otros, en vez de rosas estaba lleno de muñecas barbies, en ese momento recordé la leyenda de la niña de las muñecas que contaban mis compañeros de clases; me acerqué más a ella temeroso de no hacerla sentir acosada, sin pensarlo le empecé a hablar. -Hola, disculpa, ¿qué traes en las manos? le pregunté arbitrariamente a mi parecer. Ella dirige su mirada hacia mí y responde amablemente. -Es un agradecimiento a Julianita por un favor que le pedí, y me lo concedió. Sentí un breve escalofrió por todo el cuerpo, no obstante, decidí seguir conversando con ella. -Y ella que es para ti, ¿algún familiar? -No, ella es un angelito que nos concede algunos favores. Hubo un momento de silencio, quería seguir indagando, pero no sabía cómo seguir manejando la situación, no sé si parecía irrespetuoso ya que pensaba que era un tema delicado.

- ¿Ella es la niña de las muñecas?

Lápidas de infantes cementerio Villa del Rosario. Fotografía: Jhonier Anaya.

-Así le dicen algunos, no me gusta nombrarla así, siempre la llamo por su nombre o le digo mi angelito, la verdad yo creo en ella, ya me ayudó un par de veces.

Esa fue una noticia que conmocionó a toda Villa del Rosario y Cúcuta, a su entierro fue ‘todo el mundo’, porque ambos eran personas reconocidas en nuestro municipio.

Rompí el silencio y me atreví a preguntar.

Ambas lapidas, de padre e hijo están casi unidas, quería preguntar algo para agregar a la crónica, así que proveché que reconocí a un excompañero del colegio, familiar de Tony y su hijo. -Hola Diego, que historia la de ellos dos, todavía no supero la noticia. -Uy si parce, imagínese como estamos nosotros, queríamos hacerle algo mejor hoy, pero no vino tanta gente, me respondió Diego.

Lápida de la “niña de las muñecas” en Villa del Rosario Fotografía: Jhonier Anaya. Quedé sorprendido y vi como la tumba estaba llena de estos mensajes de agradecimientos y de muñecas intactas, parecían muy recientes. Además, había más obsequios y grandes cuadros de ella. - ¿Sabes que le paso a Julianita? -Dicen que dos sicarios atentaron contra la vida de su padre, porque le estaban cobrando vacuna, le dispararon un par de veces, el salió ileso esquivando las balas, pero la que recibió el impacto fue su hijita, respondió la mujer. -Dios mío, que terrible, pobre angelito, la violencia de este país le arrebató su corta vida, gracias por contarme, cuando necesite un gran favor vendré y le pediré a Julianita- le comenté para demostrarle agradecimiento.

Seguí mi camino y me percaté de la tumba de Rómulo Caicedo, él a pesar de su éxito, estaba enterrado en este cementerio y su lápida no aparentaba tener una visita reciente, por el contrario, parecía que el último clavel estaba ahí ‘hace mil años’. Mientras observaba la tumba del cantautor Rómulo, el ruido de los mariachis y la pólvora eran como canción que atraía pensamientos reflexivos en mí, desconectado del momento, empecé a pensar en lo inesperada que es la muerte, todos terminaríamos igual, sin importar la fama que tengamos, tarde o temprano, cuando la muerte toque a nuestra puerta, seremos olvidados por nuestros seres queridos. En la tristeza del momento, empieza a sonar un ring rin, la alarma de mi celular, ya eran casi las 5 de la tarde, me despedí de Diego, debía salir del cementerio; cuando estaba en la salida pude ver algo muy curioso, había varios estancos al frente, algunos elegantes y otros más caseros, sin duda un buen negocio; irónicamente la muerte de unos puede ser la vida de otros.

No podía parar de sorprenderme por Julianita, me preguntaba cuánto tiempo más pasaría antes de ser olvidada, ya que, a pesar de tantos años, Julianita sigue recibiendo regalos, en cierta medida convirtiéndose en una leyenda local. Alejándome un poco de la mujer, me encontré con una especie de mausoleo, al parecer un lugar de ofrendas para las ánimas, allí había varios regalos, desde flores hasta monedas y velas, también se exponían mensajes como “doy gracias a las ánimas benditas por los favores recibidos”, mensajes similares a los de Julianita; hábitos que me intrigan mucho y me hacen filosofar sobre esas costumbres tan arraigadas de Latinoamérica. Saliendo del panteón de infantes, pólvora y mariachis empezaron a sonar. Le estaban celebrando el cumpleaños al hijo de Tony, un DJ del pueblo víctima del COVID 19, una muerte inesperada para los rosariences; como si fuera poco, al virus no le bastó con él, a los días de su muerte, su hijo también perdió la batalla.

Contraste entre cementerio y los estancos en Villa del Rosario. Fotografía: Jhonier Anaya

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Crónica ¿Usted sabe quién soy yo?

“La constancia vence lo que la dicha no alcanza.” Por: Wladimir Vega. “Cuando salía a vender por aquí mismo en el sector de Atalaya, entraba en las casas a ofrecer el producto y me quedaba viendo televisión. En el transcurso de los comerciales continuaba con el recorrido hasta llegar a otra casa y así terminaba mirando a ratos los programas que me gustaban, siempre y cuando pudiera entrar y estuvieran los televisores prendidos”, dice. El trabajo y el estudio fueron dos funciones que supo combinar, pues desde un principio tuvo claro su deseo de superarse y ser un profesional. para no repetir el mismo ejemplo de su progenitor. Le mostró como ganarse la vida de una forma honesta, pero también, lo malo de llegar a ser víctima de una adicción como el alcoholismo. Es por esto que se esforzaba cada vez más, para ser mejor. Durante su vida Carlos Martínez se ha visto enfrentado a muchas situaciones donde las negativas no lo desmotivan y lejos de sumergirlo en una derrota lo llevan a tomarla como una oportunidad, un reto el cual superar; para él un “no”, no es para siempre. Uno de esos importantes “no” que logró transformar en un gran “sí”, fue cuando obtuvo un cupo en el colegio Calasanz, aun cuando ya no quedaban vacantes. “La coordinadora revisó todos los documentos y me dijo que el único inconveniente era que solo quedaba una vacante, y era para una alumna repitente que aún se desconoce si continuaría en la institución. Por lo cual, le tenía prioridad y yo debía esperar un tiempo.

Carlos Martínez con su equipo de trabajo Fotografía: Wladimir Vega. Esta podría ser la frase que mejor describe a Carlos Martínez, propietario de pasabocas D’chic, una microempresa de la región que se ha venido abriendo paso en el mercado local, la cual ha pasado por todos los procesos y dificultades que demanda el materializar una idea que se vuelva rentable y lucrativa dentro del marco legal. Aún se nota en su rostro la nostalgia de evocar los recuerdos de su infancia, no es para menos, ya que esta etapa no la vivió como cualquier niño, que tiene como únicas preocupaciones comer, dormir y jugar. Por el contrario, Martínez vivió la escasez que constantemente se evidencia en los hogares colombianos de bajos recursos, cuya única opción es salir a trabajar para traer el sustento diario que mitigue un poco su situación.

Una vez transcurrido se tornaba menos esperanzador, pues desde el principio al acercarme al colegio, el celador se negaba a darme el paso para dirigirme con la docente, argumentando que la alumna que faltaba ya había retomado el cupo”, relata. “Pero le insistí al punto que me dejó entrar (…)y al momento de estar con la coordinadora yo no le dije que estaba allí por el cupo, todo lo contrario, era que venía a traerle el resto de la documentación que me faltaba para matricularme, ella muy dudosa me replicó que si yo estaba seguro de lo que decía, pues no recordaba tal acuerdo, muy seguro de mi posición le dije que sí, y finalmente terminé mis estudios allí.” El segundo “no” al que se enfrentó fue el de su padre al momento de proponer legalizar el oficio que durante tanto tiempo les prestó rentabilidad; lo venían ejerciendo de una forma informal. Entonces para Carlos, era hora de cambiar esa situación. Su padre se opuso rotundamente, hecho que los llevó a un distanciamiento.

Precisamente para Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, el aumento de la informalidad en ciudades como Cúcuta se debe precisamente al incremento de la tasa de desempleo, por falta de ofertas laborales legales, dando lugar a que las personas recurran a cualquier clase de fuente de ingresos. Para el 2022 la tasa de desempleo fue del 12,1 por ciento, según los datos del DANE. Cúcuta es la ciudad con la tasa de informalidad más alta del país que equivale al 70,5 porciento. “Yo quería quedarme en casa, sobre todo, los fines de semana que no tenía clases, para ver televisión, a los Magníficos, MacGyver y demás programas que daban en aquella época, pero no podía, porque tenía que salir a vender los productos que mi papá hacía, y en eso me la pasaba casi todo el día”, recuerda Carlos Martínez. Desde muy pequeño le tocó ‘salir al ruedo’, con canasta en mano para capotear las dificultades a las cuales se ven expuestos los vendedores ambulantes. A pesar de su corta edad lo hacía como todo un experto en medio de muchos ya experimentados, generando ganancias bastante significativas. El producto de aquel esfuerzo era destinado para pagar la mensualidad de su colegio y todos los gastos que pudieran surgir en el transcurso del año académico; desde muy pequeño, su padre le inculcó por medio de este oficio valores como la responsabilidad, el respeto y la perseverancia, principios determinantes para el transcurso de su vida.

Los productos de Carlos en un supermercado. Fotografía: Wladimir Vega.

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Su paso por la universidad le sirvió para orientarse y sentar las bases sobre las cuales direccionar su idea de empresa, movido por el deseo de generar fuentes de empleo, una mejor calidad de vida y sobre todo aprovechar la potencialidad del mercado local. “Yo continué trabajando solo, compraba el producto y lo reempacaba, pero no era lo mismo, muchos clientes notaron la diferencia. Sin embargo, nunca dejé de vender, hasta que mi hermano el mayor se ofreció a ayudarme con la producción, es entonces que compró la materia prima, y entre él y su esposa, los preparaban y empacaban, para yo salir a comercializarlos.” Inicialmente contaban con 6 productos: chicharrón, papa, plátano, gomitas, maní dulce y salado. En la actualidad manejan tres líneas de productos: los snack, frutos secos y re empacados, llegando a la comercialización de 34 productos. Ya cuentan con el registro sanitario del Invima y con todos los certificados exigidos por la ley; además con una planta física en la cual se lleva a cabo todo el proceso de producción y manufactura del producto, conviertiéndose en fuente de empleo directa para 14 personas. Con la voz casi entrecortada y cierto aire de optimismo Carlos Martínez puntualizó: “yo crecí con resentimiento hacia mi padre porque me obligaba a trabajar, tal vez porque era el mayor de mis hermanos producto de la unión con mi mamá, pues era bastante estricto conmigo y en cierta medida eso me ayudó a ser quien soy, pues de todos los nueve hermanos yo soy el único profesional y que creó empresa y cultivó esa visión de superación”.

Vendedora de la empresa de pasabocas Fotografía: Wladimir Vega.

Reportaje

“Magal” pintor de su propia historia Por: Alfredo Muñoz, Katiusca Lambraño, Darwin Correa y Marco Delgado. “Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista”. Oscar Wilde Formó una numerosa familia conformada por su esposa Nubia Guerrero con quien tuvo cuatro hijos, Claudia que estudió administración de empresas y trabaja en el centro de investigación aplicada en tecnologías de la información (CIADTI) en la Universidad de Pamplona, Nubia Galvis quien tenía un restaurante vegetariano que desafortunadamente por la pandemia cerró y actualmente se encuentra en España trabajando, su vhijo mayor Miguel Ángel Galvis, que actualmente sigue con el trabajo de los tintos en el parque principal y su hija menor Natalia Galvis que se encuentra estudiando Artes Visuales en la Universidad de Pamplona, los quiere a todo por igual y son su más grande orgullo. Siendo aún adolescente, aprovechaba cada oportunidad para hacer algo de dinero, “Cuando era un muchacho todavía y veía que todos los niños volaban cometas en las temporadas, yo aprovechaba y en lugar de disfrutar y jugar, elegía hacer cometas para venderlas y hacer algo de plata, siempre me gustó la idea de trabajar”.

Miguel Ángel Galvis “Magal” en el restaurante Masala. Fotografía: Darwin Correa. Desde niño le gustaba dibujar, cuenta que tal vez tenga que ver con la genética, ya que Ana del Carmen Muñoz, su madre, fue costurera y pintora al punto que plasmaba algunas de sus ideas en los elementos ornamentales de la casa. Ella tuvo la inquietud de mandarlo a la Escuela Ramón González Valencia de música y pintura que aún existe. Desde pequeño asistió a talleres de dibujo, pero no hizo cursos largos; aprendió los conceptos básicos como sombra, luz, construcción de elementos, volumen y proporciones.

Sin embargo, la vena artística continuaba circulando el interés por el arte, por lo que ya siendo un adulto volvió a la Escuela Ramón González Valencia para retomar el proyecto de infancia que había quedado ahí, estancado. Se enteró sobre un programa de tecnología en dibujo que duraba cuatro semestres y nuevamente cursó dos, como en esos años de universidad. En este tiempo volvió a repetir lo básico sobre la pintura.

Luego de su paso por la escuela empezó a dedicarse al comercio, vendiendo sombreros y mercancías en los pueblos; pasó a trabajar en un local de Pamplona, en arriendo, cuyos dueños vendieron al cabo del tiempo y los nuevos propietarios le subieron al arriendo; tuvo que salir porque no tenía con qué pagar. Como una coincidencia del destino, “Magal” lleva el nombre de Miguel Ángel, como uno de los artistas más reconocido de todos los tiempos, Miguel Ángel Buonarroti, quien fue un arquitecto, escultor y pintor italiano renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia, famoso por haber pintado la Capilla Sixtina y esculpir el famoso David. Miguel Ángel Galvis Muñoz “Magal” se casó muy joven y tuvo hijos. Su trayectoria en el estudio fue corto, interrumpió dos semestres de Licenciatura en Educación Física, Recreación y Deportes. Cuenta que por haberse casado siendo un muchacho no rindió en el estudio debido a que tuvo que trabajar siendo aún muy joven.

Pintura del antiguo parque principal de Pamplona. Autor: Miguel Ángel Galvis. Fotografía: Darwin Correa.

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El tiempo transcurría y “Magal” al tiempo que varios artistas de la ciudad continuaban su vida, a veces a través de arte y en otras ocasiones, con lo que pudiera generar ingresos. Como no siempre vivir de las expresiones artísticas era suficiente para pagar las cuentas, en aquel tiempo sus suegros le propusieron trasladarse a un finca en Pamplonita (municipio ubicado a 10 minutos de Pamplona) con el fin de que realizará labores en el campo, allí se quedó y no volvió a alquilar locales en Pamplona, cuenta que lo más difícil, fue esperar meses para que se diera el producto de la siembra. Esta temporada alejada del arte le resultaba complicada, por tanto, decidió retomar de nuevo su oficio artístico. Regresó a Pamplona y paseando por los ríos y las quebradas del municipio volvió a dibujar utilizando como inspiración los alucinantes paisajes de esta ciudad de Norte de Santander y otros que lograran captar su interés. En determinado momento su madre se enfermó y fue trasladada a la ciudad de Bogotá; él viaja para cuidarla mientras que sus hermanos trabajaban. Estando en la capital de Colombia, vive lo que otros artistas también pamploneses encontraron en ella y es toda una cuna de artistas con visiones más amplias. En sus tiempos libres también se reunía con dibujantes o artistas que para él era buenos en retratos y caricaturas; a su vez, le permitieron entrar como pintor a una asociación en la cual pudo aprender técnicas nuevas. Ese capítulo de su vida le ofreció otras experiencias para cultivar su propio gusto artístico. Con el tiempo deja Bogotá y se integra en la finca de sus suegros nuevamente donde pasó trece años trabajando, mientras estuvo allí, recordó que en su viaje a la capital, conoció personas que vendían cuadros a cuotas, estos eran elaborados en alto relieve o tercera dimensión como lo llaman ahora, así que tomó la decisión de hacer los mismo en la ciudad de Pamplona y gracias a esta idea pudo empezar a vender sus obras.

La plaza Águeda Gallardo de Pamplona el lugar que más ha acogido a Miguel Ángel Galvis Fotografía: Darwin Correa. Las obras de “Magal” se suscriben, desde esta perspectiva, en el ítem de artes escénicas y visuales, por lo que la cultura desde lo artístico no solo debiera ser significativa para el contexto local, sino permitir a los artistas trascender con sus obras, por ejemplo, una de las técnicas que más le atrae desde que estaba en el colegio es la plumilla, que es aquella donde se pinta con tinta china, en la que elabora retratos fotográficos alusivos a Pamplona. A través de la plumilla logró realizar trescientos cuadros elaborados con esta técnica, con el tiempo dejó de colaborar con la siembra, lavar establos, realizar labores de agricultura y criar cabras. Eligió su amor por el arte, en el que lleva unos 30 años pintando retratos con tinta china y esta sigue siendo una de sus favoritas. Su conocimiento se fue abriendo a otros; la vida le permitió abrir lugares para enseñar artística a los niños que acudían a él con ganas de aprender, muchos le agradecieron siempre tal dedicación. Miguel Ángel se desempeñó como docente durante 18 años y era todo un experto en la materia, lo que dejaba aún más impresionadas a las personas, pues nunca pudo terminar sus estudios. Cristopher Wilches, lo conoce desde hace más de 8 años, fue su alumno y para él fue parte esencial de su vida y la de sus compañeros, cada consejo y enseñanza que le inculco, “Fue y sigue siendo un maestro, gracias a él pude decidir lo que quería hacer en mi vida y a lo que me quería dedicar profesionalmente, es un hombre con grandes valores que ha sabido afrontar cada situación que le pone la vida y eso mismo nos enseñó”. “El usa el arte como medio de preservación histórica, realizando pinturas de lo que era la Pamplona de antes, las personas, la cultura, es alguien que debería tener más reconocimiento dentro y fuera de Pamplona”. A “Magal” se le atribuyen varias pinturas en diferentes sectores de la ciudad de Pamplona, en muros y postes. En cada uno de ellos el pamplonés identifica su autoría. La idea surge cuando antes de la pandemia producida por el COVID-19 el pintor conoció a una profesora que le contó como en Zapatoca, un municipio ubicado en el departamento de Santander, las personas pintaban los postes, las paredes de las calles, los contadores eléctricos de luz y gas. La ciudad ahora registra para la posteridad el aporte artístico de un Miguel Ángel propio, no el europeo sino el pamplonés.

Entrevista a Miguel Ángel Galvis en la plaza Águeda Gallar de Pamplona Fotografía: Darwin Correa. Varios artistas, especialmente en ciudades pequeñas o intermedias buscan otras opciones para dar a conocer sus productos artísticos; algunos de ellos por diversos motivos encuentran en sus obras un ingreso económico para contribuir con sostenimiento personal o de sus familias. Pese a que el municipio cuenta con museos y el Ministerio de Cultura ofrece estímulos para apoyar las manifestaciones artísticas y, a los artistas, los recursos son limitados o los procedimientos para acceder a ellos resultan complicados, desmotivando al mismo sector. Otra problemática es la carencia de una cultura de industria cultural que, de acuerdo a Andrea Casallas Moya, docente de la Universidad Sergio Arboleda, constituye un sector para “la producción, promoción y difusión de bienes y servicios culturales y creativos, incluyendo el sector económico que abarca lo simbólico, la expresión sensible y la estética” agrega que “Esta industria -cultural y creativa- busca una transformación social a partir del aumento del consumo de estos bienes y servicios; crear hábitos y públicos para ello, educar e informar. En Colombia, este sector adquiere cada día mayor importancia de cara a la gestión y al desarrollo de la economía”.

“Su arte es muy significativo en la región ya que lo encontramos en muchos sitios de la ciudad lo que nos deja percibir que desea llegar con su arte a todas las personas mediante el embellecimiento del entorno, es un arte muy colorido en el que muestra situaciones o lugares tradicionales de la vida cotidiana”, manifestó su hija Claudia, quien además siente orgullo por su padre y por haber crecido en un hogar donde el arte prevaleció en cada momento. La inspiración de Miguel Ángel en el arte siempre fue la vida en el campo, y acá lo llama “primitivismo” o “costumbrismo”. Además, es seguidor de Vincent Van Gogh, quien fue un pintor neerlandés, uno de los principales exponentes del postimpresionismo; en toda su carrera logró pintar más de 600 cuadros y su inclinación por el dibujo al igual que él comenzó cuando era tan solo un niño. José Luis, docente de fotografía en la Universidad de Pamplona, lo conoció en los 80`s, desde entonces identificó el tipo de arte que realizaba, no fue gracias a su pintura, sino más bien al ámbito artístico en el que se rodeaban, no tuvo la suerte de participar en alguno de sus talleres, “Sus pinturas están muy bien elaboradas, tiene una técnica de dibujo muy buena y la manera en la que emplea el color hace que tengan una carga conceptual muy importante, es un artista plástico que sigue aportando al arte en Pamplona”. “Magal” no ha recibido reconocimientos artísticos, a excepción de uno que se le entregó el año pasado como el mejor dibujante de Pamplona, aunque no está muy interesado en ellos. Para él que reconozcan sus obras lo hace feliz; saber que ha aportado algo a su ciudad es la mayor satisfacción que ha obtenido.

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Opinión En mi opinión

“Algún día, cuando todo mejore”: migrante venezolano Por: Alejandra Carrillo. Son las 10 de la mañana, apurada por el afán del día, va Alejandra de camino a la Universidad, una joven de apenas 20 años, en un bus ya viejo y caluroso, blanco, con sus puertas abiertas de par en par y un chofer que va gritando la ruta a la que se dirige. A 5 minutos del recorrido, observa a lo lejos un señor de piel oscura, quizás por estar de sol a sol todo el día, delgado y de camisa azul, lleva en su cara unas arrugas que reflejan su vejez, se ve cansado por los años, en su espalda un bolso en el cual carga todos sus sueños; un par de bolsas con dulces que vende a quienes transitan por el centro de Cúcuta para llevar el sustento diario a su familia. Se sube al bus a ofrecer sus dulces: -Buenos días, primero que nada, amigos, no los quiero incomodar solo vengo a ofrecerle unos dulces que no tienen precio, lo que me quieran dar por ellos, mi hija murió de leucemia en Venezuela dejándome a 3 nietos a los cuales debo sacar adelante y vendiendo estos dulces puedo darles al menos de comer. Al oír estas palabras a Alejandra se le ‘arruga’ el corazón y levanta la mano: -Caballero, me da uno, por favor Algunos pasajeros le dieron unas cuantas monedas, tomaron un dulce, y solo vieron cómo sonreía en agradecimiento por el aporte. Se bajó y siguió caminando hacia otro de los buses que detenidos por el semáforo generaban contaminación auditiva con las bocinas. El calor de la ciudad y el tráfico de los carros ensordecían a muchos y fastidiaban a otros. Miró la hora, ya iba tarde para su clase, pero decidió bajarse, alcanzó al señor justo cuando los carros arrancaron . Se acercó a él: -Regáleme otro dulce, es tan amable- le dijo Alejandra a lo colombiano. Él la miró y sonrió. - Claro, señorita- dijo mientras alcanzaba uno. -La he visto transitar por acá en varias ocasiones, siempre muy apurada, ¿no? Entablaron una charla amena, hablando sobre la situación económica de los dos países. Le comentó que hace unos años antes de que Venezuela “se fuera en picada”, vivía muy bien con su familia. Allá tenía un negocio de comidas rápidas con mi esposa, mi hija trabajaba en una empresa y su esposo era colombiano. A él lo mataron por no obedecer las órdenes, a mi hija de 35 años le detectaron leucemia y no pudimos hacer nada por ella, se me murió. Me dejó 3 nietos, Sandy de 15 años, Luis de 12 y Kenyuri de 8, ahora ellos son mi motivo para salir adelante. -

Que duro eso-replicó Alejandra.

M i g r a n t e s Ve n e z o l a n o s c r u z a n d o l a f ro n t e r a c o l o m b i a n a . F o t o g r a f í a : H u m a n R i g h t Wa t c h . Sí, pero que más, afortunadamente puedo vender estos dulces por acá en los buses y en la calle sin que me reporten a Venezuela, no es mucho, pero me hago lo poquito para darle de comer a mis nietos. En su bolsa llevaba una foto de ellos, se la mostró a Alejandra, por la diferencia de edades pudo identificarlas. La más grande, tenía cabello oscuro, piel canela y unos ojos muy lindos.

Las restricciones y reformas del Gobierno de Nicolas Maduro han ensanchado la brecha de la desigualdad. -¿Es Sandy?-preguntó Alejandra. Él asintió con la cabeza. Alejandra siguió detallándolos mientras notaba como en sus ojos se expresaba una profunda tristeza. Entonces calló.

- ¿Por qué lo dice?- Le preguntó Alejandra. -Porque a pesar de que es un lugar muy lindo, sus gobernantes lamentablemente lo tienen muy acabado y si sigue así será peor que Venezuelaafirma sin diplomacia. Los recuerdos florecen cada vez con más fuerza. - Antes de que pasara todo ese desastre era encantador, me gustaría volver a vivir allá, pero sé que no puedo, porque no tendría de donde sacar dinero para subsistir. Pero sueño con regresar, algún día, cuando todo mejore. Después de esta charla se despidió y volvió al transporte. Alejandra se dirigía nuevamente a la Universidad. Eran las 10:40 a.m. pero ya no estaba tan apurada. Ahora solo iba reflexionando en las palabras de aquel señor de cincuenta y tantos años, al cual olvidó preguntarle el nombre.

Se dio media vuelta y vio un pequeño kiosco de venta de gaseosa, y le ofreció una. Mientras se la tomaba le contaba que estar en Colombia “era muy duro” y que en el proceso de haber llegado hasta acá le había tocado vivir cosas inimaginables. Desde el caminar días seguidos bajo el agua y el sol, aguantar hambre para ahorrarse los pocos pesos que traía consigo y el rechazo indiscriminado de la población. Hasta el tener que dormir bajo árboles aguantando frio y sin una sola comida. Le dijo que algunos colombianos eran “muy egoístas”, pero que lo entendía. -No debe ser fácil que lleguen extranjeros a trabajar lo poco que se puede. Lo hacemos horadamente, bueno algunos, porque no es un secreto que esto ha disparado la inseguridad en el país. Colombia es muy bonito, tiene lugares que son increíbles y me gustaría que mis nietos conocieran, pero en otro contexto, no así como está.

Migrante venezolano vendedor de dulces en las calles de Cúcuta. Fotografía: Alejandra Carrillo.

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El desplazamiento migratorio de venezolanos sigue creciendo y la diáspora venezolana es la segunda mayor migración del mundo, después de los sirios que huyen de la guerra. La dura crisis económica y social en el país petrolero sigue empeorando las condiciones de vida de los más vulnerables. Las restricciones y reformas del Gobierno de Nicolas Maduro han ensanchado la brecha de la desigualdad, aún pese a la promesa de repatriar a los venezolanos. Lejos de detenerse, la migración sigue creciendo y lo seguirá haciendo. Hasta enero del 2022 había un total de 6.040.290 de migrantes venezolanos refugiados en 17 países solo de América y el Caribe, según los datos de la Plataforma de Coordinación Inter agencial de Migrantes Refugiados de Venezuela. Se estima que para finales del 2022 la cifra aumentará a 8.900.000 . Ante esto, el gobierno colombiano presentó el estatuto de protección temporal que permite a la población venezolana regularizar su situación en el país por un periodo de diez años. A pesar de los cierres fronterizos desde 2021, migrantes como este vendedor de dulces en las calles de Cúcuta, siguen ingresando al territorio colombiano a través de trochas ilegales.

Vendedor ambulante en la ciudad de Cúcuta. Fotografía: Alejandra Carrillo.

Opinión Por: Jhonier Anaya.

Creer y crear: construyendo una sociedad más equitativa y en paz Por: Olga Machuca, Mabel Triana, Greidy Pérez y Sofía Tovar. El objetivo de soñar desde la cooperación internacional, para la construcción de una sociedad más equitativa y en paz, trabajando principalmente con la infancia en zonas rurales del departamento de Norte de Santander es la finalidad de la Fundación Humanitos, una organización sin ánimo de lucro, que esta vigente desde el año 2016. “La cooperación internacional es una acción conjunta para apoyar el desarrollo económico y social de un país, mediante conocimientos, experiencias, la transferencia de tecnologías o recursos por parte de países con igual o mayor nivel de desarrollo”. Este tipo de aporte desde la solidaridad, impulsó a la Fundación para hacer crecer de manera benéfica a varias comunidades que han recibido su apoyo; muchas personas se han unido a la causa queriendo contribuir aportando sus conocimientos, algunos mediante voluntariado, otros donando dinero a final de año, que se ha invertido en kits educativos para los niños. Los proyectos que ha emprendido la Fundación reciben muchas colaboraciones de personas colombianas y alemanas que aportan desde los propósitos de la cooperación internacional. Sin embargo, sin duda alguna sus mejores aliados son los profesores rurales, quiénes están al pendiente de los niños, niñas y jóvenes del sector rural que constituyen la comunidad seleccionada por Humanitos para recibir todos los beneficios por los que trabajan y aúnan esfuerzos. “El cambio se genera desde la educación”, es el pensamiento que tiene Mónica Pimiento, directora y creadora de la Fundación quien trabaja en la organización como enviada del GIZ y CIM del gobierno Alemán. Ella es oriunda de Pamplona, Norte de Santander, ingeniera electrónica egresada de la Universidad Javeriana de Bogotá, con una maestría en electrónica en la Universidad de Suttgart, Alemania; en este país reside desde hace aproximadamente 8 años, actualmente trabaja como desarrolladora en una nación que la ayudó a expandir su enfoque para ayudar.

Este proyecto inició como un sueño, lleno de expectativas que le comentó a su familia; de ellos recibió apoyo desde el inicio, así poco a poco se ha consolidado como ilusión basada en realidad. Los niños y la educación son la base de todo su empeño, creyendo en estos seres como el futuro para la reparación de un país tan desigual, que necesita primero, del apoyo principalmente a las poblaciones más vulnerables para lograr un verdadero cambio.

“No es solamente lo que nosotros vayamos hacer con las comunidades es lo que las comunidades hacen con nosotros”. “Los niños actúan como ejes que reproducen la información, pero ¿cómo uno reunía niños? Pues en la escuela, ¿y cuál es el motor de todo? La educación; y yo decía el tema de toda la Fundación es darnos la mano dado que no vamos a poder hacer nada solos, a pesar de que yo siento que aporto medio granito de arena, también no siento que haga la gran cosa pero he tenido la iniciativa, procurando creer en una medio locura para darnos la mano encajando perfectamente”, cuenta Mónica explicando también sobre cómo nació el nombre y logo de su proyecto, dos manos que se cruzan. Su objetivo es claro, impulsar a las futuras generaciones para que todos estos niños, niñas y jóvenes puedan acceder a una educación de calidad para el desarrollo de competencias en diferentes ámbitos, proporcionando herramientas para salir adelante con enriquecimiento personal. Para ello, han habilitado diferentes líneas que abordan la capacitación en inglés, tecnología, emprendimiento, lógica y matemática. En el desarrollo de la Fundación se han trazado expectativas cada vez más altas como el voluntariado y aunque como Mónica dice: “es difícil de explicar los problemas que tiene Colombia a un alemán”, ella lo ha logrado enseñando un pedacito de la realidad del país y con ello su gran proyecto; esto le ha ayudado para que algunos de sus amigos alemanes apoyen en este deseo de aportar al desarrollo partiendo de un granito de arena. Una de estas contribuciones las ha recibido de tres voluntarios extranjeros, que les han brindado a los niños nuevas visiones de vida, por ejemplo, el último les enseñó inglés, otra de las voluntarias les orientó sobre tecnología. Esta misma población beneficiada y quienes conocen a Humanitos confían en que esta Fundación sea el medio para que poblaciones rurales sean escuchadas, vistas y educadas con calidad.

Sede escolar La Laguna. Fotografía: Cortesía Fundación Humanitos.

En Colombia también han encontrado apoyo, por ejemplo, Diego Fernando Vera, ingeniero industrial de profesión, quien conoció la fundación por amistades y decidió apoyar este proyecto casi desde sus inicios, se enfocó en su municipio natal, Toledo, pero sin dejar de lado el ayudar en otros sectores.

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“Eso fue muy bonito, es muy emotivo ver a los niños reaccionar de la manera que lo hacen, te alegran el día, se les nota el agradecimiento por lo que uno hace, entonces, ese sentimiento es muy satisfactorio. Este proyecto me ha permitido llegar a niños de bajos recursos, que en muchas ocasiones no tienen la posibilidad de obtener muchas cosas, y verlos recibiendo nuestra colaboración de la mejor manera causa mucha emoción”, él se ha vinculado como voluntario de la Fundación.

“La educación rural necesita ser motivada, ser escuchada y llegar con proyectos en donde todos aprendamos que nuestra generación más pequeña es el futuro para lograr que puedan ser líderes para una sociedad sana”, dice María Victoria Gauta Vera, docente del CER La Fenicia en el municipio de Cácota desde hace cuatro años. “Es una experiencia única, enriquecedora, hemos interactuado con personas alemanas que nos muestran su cultura, que nos apoyan y mis estudiantes han realizado entrevistas donde se nos ha dado a conocer en otros países”. La docente piensa que es una gran oportunidad trabajar de la mano con esta Fundación y poder ser testigo de todos los cambios que han ocurrido en el Centro Rural gracias a su apoyo, especialmente está agradecida con Mónica quien es la cabeza principal de todo. Ana Delia Jaimes Flórez es una de las profesoras del Centro Educativo Rural Chíchira, sede escolar Negavita, en Pamplona. En representación de su comunidad educativa cataloga a Humanitos como un apoyo incondicional para la institución. Este centro educativo durante la pandemia sufrió grandes daños de infraestructura, el regreso a la presencialidad no les resultó nada fácil, pues la planta física se encontraba seriamente afectada; a través de la Fundación recibieron grandes aportes como mano de obra, dinero y materiales con el fin de que los estudiantes pudieran retornar seguros y recibir educación con comodidad. Sin embargo, habla de que esto no es lo único que hacen por ellos, pues es más importante las lecciones dadas a lo material. Recalca la gran labor que hizo el voluntario Alemán que vino a impartir clases de inglés y que además apoyaba en materias como biología.

Comunidad del CER La Fenicia en compañía de la voluntaria Lena Gohlke. Fotografía: Cortesía Fundación Humanitos. Por ese interés para contribuir al campo colombiano, Humanitos seleccionó dos zonas de Norte de Santander con presencia de Centros Educativos Rurales (CER), como aliados para desarrollar los proyectos de corte educativo, entre ellos están: Centro Educativo Rural Chíchira, sede escolar Negavita y Centro Educativo Rural La Fenicia, sede La Laguna (Cácota). Sin embargo, también han realizado algunas visitas en el municipio de Toledo en el CER la Unión, sede Tierra Amarilla y el Colegio Guillermo Cote Bautista, donde han desarrollado otro tipo de actividades.

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Sede escolar La Laguna. Fotografía: Cortesía Fundación Humanitos. “Lo mismo que han incentivado en la comunidad el amor por la tierra colombiana, por el campo, porque ellos están más que todo proyectados al sector rural y en estos momentos en Colombia en la parte de Norte de Santander han apoyado dos escuelas, una en el municipio de Cacotá y la de nosotros en el municipio de Pamplona”. La docente hace énfasis en lo necesario que es educar según las necesidades, pues no se puede visualizar con la misma perspectiva lo urbano y lo rural, porque es claro que los niños en el campo se encuentran en desventajas frente a los que residen en la zona urbana. Esto quiere decir que son muy pocas las fundaciones que apuestan por el sector rural así como las qué tienen un verdadero sentido de pertenencia por Colombia, que buscan mejorar la calidad de vida de los colombianos promoviendo acciones como cooperantes. Con estos esfuerzos que trascienden los límites geográficos, la disposición, los voluntarios y las puertas abiertas con las que los reciben las comunidades, la Fundación Humanitos busca llegar a los lugares que requieren mayor apoyo, llevando ayudas así como motivación a los alumnos para que estudien y encuentren deseos por salir adelante. “No es solamente lo que nosotros vayamos hacer con las comunidades, es lo que las comunidades hacen con nosotros”, Mónica Pimiento.

Reliquias óseas del padre Luis Variara. Fotografía: Yundra Tibisay. Entrega de kits escolares, CER Chíchira. Fotografía: Cortesía Fundación Humanitos.

Comunidad CER Chíchira, sede Negavita (Pamplona) con el voluntario Félix Koch. Fotografía: Cortesía Fundación Humanitos.

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Crónica Lo que pasa en mi ciudad

Una pasión por los zapatos

Por: Derly Campillo.

“Como no estaba la metalúrgica muy desarrollada, los zapateros inventaban de manera muy casera los instrumentos con lo que trabajaban. Ahora se siguen utilizando, pero con herramientas más actualizadas, hechas en los talleres. Poco a poco se fue desarrollando la industria y hubo más producción”.

El señor Javier Pabón, en su taller. Fotografía: Derly Campillo Jueves 12 de mayo, cinco de la tarde, un día nublado en la capital nortesantandereana, la brisa de los árboles adornaba la casa; el sonido de las motos al pasar y las risas de los trabajadores de una fábrica que se encuentra al lado de la casa del señor Carlos Julio Cordero ambientaban la escena. Él, sentado en una silla de plástico con una hoja en su mano, en donde había apuntado datos relevantes de la historia de la industria del calzado en el barrio San Miguel.

Con un vaso de agua en la mano Cordero contaba, “En la década de los 80, tras la incorporación de la tecnología se formaron talleres que tenían tres o cuatro trabajadores, fue un proceso paulatino y de adaptación que pasaron los ‘chuzos’. Con la creación de los talleres se empleó un nuevo método de producción, trabajar en serie, se basaba en colocarle un trabajo específico a cada trabajador para entre todos contribuir en el proceso”. Seis y diez de la tarde, luego de una hora de entrevista, el señor Carlos, mirando su hoja de apuntes llega a la historia de un hombre que fue su amigo y una persona influyente en el sector, “Raúl Ortega, presidente de Ansicur (Asociación Nortesantandereana de Industriales del cuero) creo Expo-Cúcuta, para evidenciar que en Cúcuta hay potencial y para demostrar que al estar ubicada cerca a Venezuela no se dedicaba exclusivamente al contrabando”.

Durante doce años, Cordero se ha dedicado a recopilar cada detalle de San Miguel, barrio ubicado en la comuna 9 de Cúcuta. Recibe a su invitada con una sonrisa, y busca una silla de mimbre para iniciar la entrevista. De entrada, dice que ya tenía organizada la información, que lo dejara contar la historia y por último se realizarían las preguntas. Inicialmente mencionó que desde el año 2008 se ha dado a la tarea de recopilar el proceso de cómo surgió la industria del calzado. “En la década del 60 inicia la fabricación de calzado, era muy incipiente, muy artesanal, las personas aprendían es sus casas; en lo que en ese entonces se llamaba chuzos, luego taller y por último fabrica”. Escuchar a Cordero hablar, evidencia un gusto por contar la historia, pero el ruido de la calle y su voz ronca obstaculizan el relato, se debe hacer un esfuerzo para lograr oír bien. “Como en esa época la fabricación de zapatos era un proceso artesanal, empleaban la plancha de hierro para doblar el material, los zapateros al haber limitaciones tecnológicas, al día sacaban de tres a cuatro pares de zapatos y su nivel de ingreso no era muy amplio”.

Javier Pabón en proceso de fabricación. Fotografía: Derly Campillo.

Javier Pabón, proceso de fabricación de calzado. Fotografía: Derly Campillo. Fue anocheciendo, y cada vez se hacía más interesante su narración. Carlos Cordero, menciona que en la década de los 70 hubo una migración, algunos zapateros se fueron para Bogotá y otros para Caracas, con la finalidad de mejorar su calidad de vida y buscar nuevos métodos para el proceso del calzado. - “Eduardo Pineda no iba con ese sentimiento de ganar plata, sino de observar los procesos, como era la tecnología; ya que Venezuela estaba muy avanzada en este sector”. Pineda, fue uno de los pioneros en la industria del calzado en San Miguel. Los habitantes de la comuna recuerdan a los “Mecenas del calzado”, un grupo conformado por Raúl Ortega, Pineda y Orlando Ortega.

El señor Carlos Cordero terminó de contar la historia, y finalizó la reunión. Al siguiente día, un sol resplandeciente adornaba el cielo, la brisa caliente evidenciaba el sofoco que había en ese lugar, y el canto de los pájaros reflejaba el inicio de otra mañana. Siendo las 7, el taller de uno de los fabricantes más antiguos de San Miguel ya estaba abierto, laborando. Sentado en una silla de madera saluda con emoción y dice "no sé cómo va a salir esto pero hagámosle", se río y continuó su trabajo. En compañía de su ayudante, un chico delgado, moreno y alto, fabrican zapatos para ser distribuidos por Cúcuta. El lugar es una casa antigua adecuada para el taller, donde hay instrumentos, materiales, y cantidades de zapatos terminados. Un ambiente de arte y pasión. Javier diseñaba unas sandalias adornadas con brillos y pedrería, su actitud demostraba felicidad, al hacer lo que desde joven aprendió. En medio del proceso de fabricación, contó su historia de vida, acompasado con las notas de un vallenato que se alcanzaba a escuchar al fondo.

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"Después de haberme desempeñado como obrero, quería asumir el reto de crear algo propio con el conocimiento adquirido a lo largo de los años", cuenta Javier, mientras su cara evidenciaba la felicidad y el orgullo de contar su historia. Javier Pabón, menciona que lo más bonito de su arte es el espacio creativo que ofrece, donde no hay límites para el diseño, la elaboración de los calzados y las técnicas que se usan para su fabricación. Una hora después, tocan la puerta; es una mujer alta, morena, con pelo negro, que al entrar irradia alegría; era la esposa de Javier. Una caleña que lo ha acompañado en sus triunfos y batallas a lo largo de su trayectoria, " la zapatería me ha permitido crear un círculo de personas que van muy a mis fines, ella, es una integrante fundamental de ese grupo, una mujer que ha sido mi equipo, mi apoyo, y muchas veces la que me aterriza en caso de problemas". Ella con su sonrisa cautivaba el momento, se sentó en la máquina de coser, bordaba una sandalia. Al preguntar qué expectativas tiene a futuro, respondió con entusiasmo, "Capacitarnos para seguir aprendiendo, prepararnos académicamente es algo que siempre hemos querido hacer, nos gustaría innovar y abarcar más el mercado". Su esposo la miró, y añadió: "la disposición y compromiso que ponemos en la fabricación es gigante, actualmente el sector está inundado por zapateros que no se han formado y hacen un producto por salir del paso. Nuestro trabajo se diferencia de los demás porque seguimos aplicando lo aprendido en los primeros años. Al observarse una y otra vez cada movimiento que realizaban, cada gesto, se demostraba la pasión que llevan por ese arte, las melodías que acompañaban su trabajo y las risas evidencian que disfrutan la actividad que realizan todos los días. Así, de sol a sol, sin importar las crisis económicas, ni la llegada de zapatos de otros países, estos ´titanes´ de la producción del calzado en Cúcuta, siguen construyendo el futuro del sector. No sólo salen adelante en sus negocios, sino que aportan a la historia de barrios como San Miguel, marcada por los emprendimientos forjados a pulso, de un grupo de nortesantandereanos con creatividad, iniciativa y pujanza.

Javier Pabón, barrio San Miguel. Fotografía: Derly Campillo.

Reportaje

Inseguridad y delincuencia desalientan a los ciudadanos de Pamplona Redactado por: Manuela Valle, Gabriel Barbosa, Kerly Castro y Marlon Jaimes. La población Pamplonesa ha sentido que la inseguridad se ha incrementado, originando una sensación de miedo e inquietud; este tema no hubiese sido relevante hace algunos años ya que las calles eran muy tranquilas, no se registraban mayores actos delincuenciales y las personas podían salir a altas horas de la noche sin preocupación alguna. Sin embargo, con el desarrollo en todos sus ámbitos esto ha cambiado en gran escala y algo que agudiza aún más la problemática es el retorno de los estudiantes de la Universidad de Pamplona a clases presenciales, lo que genera mayor posibilidad para que los hurtos aumenten en el municipio. Ante la problemática, la Policía Nacional a través de un informe escrito proporcionado a este medio, comparte un estudio comparativo entre los meses de febrero y marzo del 2022, en relación a los delitos considerados más recurrentes: violencia intrafamiliar, lesiones comunes, robo de celulares, hurto a personas, delitos sexuales y casos de accidentalidad que registran un total de 18 casos de inseguridad en estos dos meses. Los días lunes y miércoles en horario comprendido entre las 06:00 de la tarde y las 12:00 de la noche, luego del cierre de establecimientos abiertos al público, resultan ser los espacios más atractivos para cometer este tipo de contravenciones.

¿Se siente inseguro en el municipio? Si No

Patrullaje por el sector de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Fotografía: estudiantes de Comunicación Social.

De igual manera, que los sectores considerados con mayor riesgo delincuencial resultan ser Juan 23, El Contento, El Guamo, La Galán, El Humilladero, Los Sauces, y San Pedro.

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De igual manera, que los sectores considerados con mayor riesgo delincuencial resultan ser Juan 23, El Contento, El Guamo, La Galán, El Humilladero, Los Sauces, y San Pedro. A esto se suma, la dinámica de la ciudad que inicia antes de las seis de la mañana, originando también hechos de inseguridad, especialmente entre la población universitaria que se dirige a sus clases a esa hora. “Ese día yo venía bajando porque iba a clases temprano a las 6 de la mañana, entonces salí antes de las seis; yo vivía en ese momento por el Parque de los enamorados y a mí se me quedó la bata de laboratorio, yo me devolví rápido a buscarla al edificio y mientras yo iba devolviéndome había un señor mirándome desde lejos, pero mientras yo abría la reja él se me acercó rápido y ahí me robó: el celular, un reloj digital, me alcanzó a revisar los bolsillos por sí tenía plata o algo así, eso fue antes de las seis de la mañana” expresó Leidys Pimienta, estudiante de Fisioterapia de la Universidad de Pamplona. Ante este caso y otros registrados, la Policía Nacional asegura que cuenta con un plan municipal de contención del delito; el mismo concentra actividades que buscan frenar la inseguridad, para este fin realizan visitas puerta a puerta a barrios y sectores del comercio para la recolección de información, recopilar inquietudes y sugerencias frente a la presentación del servicio policial, desarrollan campañas de impacto para evitar el consumo de sustancias psicoactivas con el programa “Abre tus ojos”, el plan cierre de establecimientos, registro a personas y lugares, de igual manera, llevando a cabo acciones en los barrios periféricos como campañas comunitarias para concientizar a la comunidad sobre los delitos de hurto y extorsión.

Al mismo tiempo, la Alcaldía de Pamplona considera que la llegada de población migrante ha impactado “En todo el país, la presencia extranjera ha aumentado, precisamente ya la falta de oportunidades para las personas que son de acá disminuye, entonces es como una competencia, es compleja la situación económica, por eso considero que sí genera un aumento en las cifras de inseguridad, hay grupos armados extranjeros que han venido a fortalecer otros locales. En Pamplona en el año 2021 identificamos un problema muy fuerte de micro-tráfico y para ello la Policía Judicial ha sido muy importante por los operativos y golpes que se han dado, incluyendo capturas que en su mayoría eran personas migrantes” agregó la secretaria de gobierno. Esta administración municipal se encuentra coordinada para atender el tema de seguridad ciudadana con diferentes comités dentro del municipio de Pamplona, los cuales son: el de seguridad, el civil-convivencia y el de orden público. Estos tres juntos se organizan mutuamente con la finalidad de poder ver los planes que van a utilizar en el municipio de Pamplona para contrarrestar la inseguridad dentro del municipio.

Alarmas comunitarias y otras medidas que ayudan a mitigar el hurto En los barrios Santa Marta, Cristo Rey, Simón Bolívar, Brisas de Pamplonita, Puente Angosto y Los Olivos, se han instalado algunas cámaras de seguridad y se repararon varias dañadas lo que hace frente a la inseguridad. Las alarmas comunitarias y el botón de pánico creadas para que al celular de la Policía entre una llamada y se reaccione de manera inmediata, constituyen otras formas de colaboración en garantía de la seguridad ciudadana. Pero la inseguridad continua creciendo al punto que, para reducir el delito se están implementando también planes de acción conjunta entre la Policía y el Ejército donde realizan patrullas mixtas todas las noches en las zonas periféricas, solicitan antecedentes, registran personas y establecimientos comerciales; comprueban con la revisión a celulares que no sean hurtados. Según el informe de la Policía los sectores de mayor afectación son la Avenida Santander, barrio Brighton, Los Tanques, El Zulia, Los Alpes y la Plazuela Almeyda, “La inseguridad que ha venido azotando Pamplona es sorprendente, hace dos años tu ibas tranquilo a la Universidad sea la hora que sea y ahora lo piensas dos veces, es necesario que se tomen medidas en el asunto, este es un municipio de grandes oportunidades y sería un fracaso donde la delincuencia le ganara a eso” expresó Faiver Vargas, estudiante de Ingeniería Mecatrónica. Esto lo corrobora el sondeo realizado a la ciudadanía que determinó cómo más del 80% de estas personas afirman conocer algún suceso, o haber sido sido víctimas de robo dentro del municipio y de ellos, el 71% no sabe cuál es el proceso a seguir después de ser víctima. Frente a la misma percepción, el superintendente Andrés Felipe González Blandon de la Estación de Policía de Pamplona, afirma “Al mismo tiempo, para prevenir el crimen o cambiar la percepción ciudadana sobre la inseguridad, existe una gran necesidad de promover la generación de conocimiento en las personas, con el fin de combatir la problemática, además, de una profesionalización policial que ofrezca y garantice la protección de los derechos humanos”.

La Casona, sede de la Universidad de Pamplona. Fotografía: estudiantes de Comunicación Social. Aunque el organismo policial afirma que las acciones mencionadas se implementan de forma efectiva, los resultados de la encuesta poblacional sobre la inseguridad en Pamplona realizada por el equipo de Prensados, dan cuenta que la percepción de los ciudadanos en el municipio en relación a la efectividad de la Policía Nacional es de baja reacción y respuesta. Por esta causa, dicen los ciudadanos víctimas de hurto u otro delito que prefieren no hacer los procedimientos correspondientes ante la jurisdicción porque en la mayoría de los casos no encuentran solución. Según Leidy Vianey Parra Villamizar, secretaria de Gobierno de la alcaldía municipal de Pamplona, la percepción de inseguridad entre la ciudadanía es alta y añade que esta situación se da, porque las personas que han sufrido hurtos no denuncian y esto no permite que se suban las cifras en relación con actos delictivos, por tanto, quienes se encargan de enviar el pie de fuerza para el municipio se van a las estadísticas considerando como no necesario adelantar procedimientos de control y vigilancia más amplios. Al mismo tiempo, la Alcaldía de Pamplona considera que la llegada de población migrante ha impactado “En todo el país, la presencia extranjera ha aumentado, precisamente ya la falta de oportunidades para las personas que son de acá disminuye, entonces es como una competencia, es compleja la situación económica, por eso considero que sí genera un aumento en las cifras de inseguridad, hay grupos armados extranjeros que han venido a fortalecer otros locales. En Pamplona en el año 2021 identificamos un problema muy fuerte de micro-tráfico y para ello la Policía Judicial ha sido muy importante por los operativos y golpes que se han dado, incluyendo capturas que en su mayoría eran personas migrantes” agregó la secretaria de gobierno.

Plaza Águeda Gallardo de Villamizar, lugar que concentra población migrante. Fotografía: estudiantes de la Comunicación Hilar: Proceso de convertir lana en hilo. Social La Dirección de Seguridad Ciudadana ofrece también los siguientes programas: campaña educativa sobre el hurto a residencias vinculada a la red de apoyo y solidaridad ciudadana (RASCI), campaña en prevención a la violencia intrafamiliar, brindando a las mujeres en general información sobre este delito con el objetivo de difundir la línea de emergencia 155. Para hacer frente a esta problemática, es necesario que la comunidad denuncie y después de hacerlo continúen con el proceso. De igual manera, fortalecer los canales comunicativos entre la población civil y las entidades encargadas de brindar seguridad, como tarea conjunta para prevenir y mitigar la problemática de tipo social que significa la delincuencia, para recuperar los sectores más vulnerables a través de la disposición de las entidades del Estado, sumándole a ello, reuniones de concientización ciudadana que motiven a la población a apropiarse de los espacios públicos e incentivar a la organización civil en términos de cooperación.

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Reportaje Metiéndole la ficha al planeta

Amor sin raza: La realidad de muchas huellas Por: Alejandra Argel, Karen Jaimes, Vanessa Montoya y Miguel Pineda. Tigger tiene 12 años, su vista se encuentra deteriorada, le cuesta caminar y conseguir comida. Su pelaje es sucio y desgastado, su cuerpo se ve deshidratado debido a que llevaba varios meses vagando por las calles de Pamplona. Fue hallado en el sector conocido como el “Primer Cambio”, barrio La Galán, encogido, mojado por la lluvia y casi muerto de frío. Sus rescatistas pensaron que había sido atropellado, pero se llevaron la sorpresa de que en realidad tenía una herida en la cabeza, probablemente a causa de una quemadura, que comprometía uno de sus ojos. Tigger fue atendido de forma inmediata. Gracias a las donaciones de algunos pamploneses y el rápido actuar del médico, pudo sobrevivir. Posiblemente aquel pequeño fue abandonado, conclusión a la que se llega porque evidencia una cirugía de castración y su cola fue cortada. Hoy en los brazos de Amalia, su veterinaria, se encuentra recuperado, con algunas cicatrices y un andar que continua siendo lento, pero a la espera de una nueva familia que pueda brindarle la seguridad y bienestar que merece. Aunque no existe un censo definitivo, según el Ministerio de Salud colombiano existen más de un millón de perros, que al igual que Tigger, rondan las calles enfrentándose a cientos de peligros. Sin embargo, no todos ellos corren con la misma suerte.

¿Qué ocasiona el abandono de tantos animales? Dentro de las causas más comunes de abandono, se encuentran la falta de educación y concientización sobre cómo se debe tener un animal de compañía. “Cuando alguien viene a adoptar un animalito, nosotros le decimos qué tiene que hacer para cuidarlo bien; hay que vacunarlo, desparasitarlo, castrarlo, no dejarlo solito. Tener un animal de compañía es como tener un bebé, eso es algo que muchas veces la gente no entiende y se enojan cuando les decimos que hay requisitos por cumplir”, expresa Amparo Araque, gerente del centro de bienestar animal Gran Campeón.

Tigger tras su recuperación. Fotografía: Alejandra Argel. Otra situación bastante común es la falta de dinero para brindarel la calidad de vida requerida; alimento, vacunas, desparasitación, cuidado y prevención de enfermedades, gastos principales que acarrean la manutención de un animal. Por otro lado, los habitantes de Pamplona expresan que gran parte de la sobrepoblación canina se debe a los estudiantes universitarios, quienes adoptan y al retornar a sus ciudades de origen, muchos los dejan en la calle.

¿Qué sucede en las calles?

En febrero del 2022 Vanessa Villamizar escuchó hablar sobre la Asociación y puesto que es independiente y le hacía falta un lugar en donde exhibir los accesorios que realiza, se acercó a Maritza Montilla, la vicepresidenta del grupo, quién la invitó a que fuera parte de esta. En marzo del presente año decidió unirse y ya ha participado en actividades como el mercado campesino y los fines de semana se dirige al barrio Cristo Rey a vender sus productos de bisutería.

Amalia Jaimes, médico veterinario y rescatista. Fotografía: Alejandra Argel.

Los perros en condición de abandono, diariamente se enfrentan a múltiples peligros como sufrir lesiones por otro perro, personas, o ser atropellados, contraer patologías como infecciones por consumir comida contaminada o entrar en contacto con otros canes enfermos. Según Dogalize, un portal de información sobre animales domésticos, se afirma que, una de las causas de las múltiples afecciones y virus en los caninos surgen por el tránsito y cercanía que tienen con los basureros, contrayendo de ahí diferentes enfermedades como dermatitis, sarna, lombrices intestinales, filaria y leptospirosis. Claudia Sierra, integrante del movimiento de Voluntarios Pamplona, asegura que durante mucho tiempo han intentado tocar puertas en la administración municipal solicitando ayuda y la exigencia del cumplimiento del Código Nacional de Policía, que en sus artículos 119, 120 y 121; exige que cada municipio, ciudad o departamento debe tener un albergue de bienestar animal y promover la educación y adopción responsable. “Hasta el momento no hemos tenido respuestas, siempre salen con lo mismo: no hay dinero, no hay recursos”, aseveró Sierra. Asimismo, la integrante de Voluntarios Pamplona, afirma que se han intentado promover campañas de esterilización, “Siempre tocamos las puertas para hacerlas, porque ahorita, la Ley 2054 del 3 de diciembre del 2020, indica que se deben realizar jornadas de esterilización cada dos meses, es más, por mucho que nosotros presionemos, no cumplimos el propósito. También, hay quejas sobre las heces de los animalitos, pero no hacen nada para arreglarlo”. Además de lo que manifiesta Claudia, en dicha ley, se establece que las alcaldías deben prestar servicios veterinarios y apoyar, económicamente o con insumos, a las organizaciones sin ánimo de lucro que se encargan de albergar a animales domésticos en situación de calle.

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Contrario a la situación de Pamplona, el municipio de Cácota cuenta con el Centro de Bienestar Animal “Paraíso Animal” que comenzó a funcionar desde agosto de 2021. Este se sostiene gracias al apoyo municipal en cabeza del alcalde Carlos Augusto Flórez, el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente, Gobernación de Norte de Santander y la Junta de Protección Animal. En este centro reciben perros que dentro del municipio de Cácota se encuentran en situación de abandono o maltrato, para posteriormente ofrecerles un trato adecuado, revisión médica, desparasitación, vacunación y comenzar el proceso de adopción, que también es apoyado por la Alcaldía. Mientras que, en Pamplona, según una encuesta realizada por Prensados a la comunidad, y aplicada a un total de 40 personas, el 100% de estas afirman que la labor de los entes gubernamentales ha sido nula respecto a los perros en condición de abandono. De igual manera, el 72.2% desconoce los canales de denuncia a casos de maltrato o abandono animal. Los pamploneses reconocen una escasa educación frente al tema, y proponen diferentes acciones como la esterilización, campañas de donación y vacunación; pero la mayoría concluyen en que no es una labor que se pueda realizar de manera individual, sino que involucra al Estado y el trabajo grupal ciudadano, que hasta ahora no existe.

Darla, perro en condición de abandono. Fotografía: Karen Jaimes.

El problema escala a la salud humana

Medidas que deben tomarse frente a la problemática Cuando la comunidad denuncia un caso, inmediatamente se activa el protocolo a seguir: comunicarse con la Policía Ambiental, buscar un veterinario que se encargue de realizar el parte médico, si se verifica que hay maltrato, el animal se le retira a la persona responsable, se traslada a una veterinaria u hogar de paso dependido de la gravedad de la situación; paralelamente el proceso se lleva a la inspección de Policía. En Colombia existe la Ley 1774 del 6 de enero de 2016, la cual regula los delitos contra la vida, la integridad física y emocional de los animales, además, establece las sanciones en caso de que se cometa maltrato animal, las cuales van desde multas menores, hasta meses o años en prisión. Sin embargo, en Pamplona, según la Policía Ambiental y veterinarios, solo se aplican comparendos educativos, los cuales son asignados por la inspección de Policía. “Puede ser que una persona vaya a pintar un muro, barrer las calles o limpiar el río, ya si no se presenta, evidentemente tendrá su multa”, expresó Naudi Benavides, auxiliar de la Policía Ambiental del municipio. Los datos y testimonios son concretos, en Pamplona, esta problemática parece aumentar cada vez más. Aunque algunos ciudadanos se ven comprometidos a ayudar, son pocos en comparación a la magnitud de la situación. “Ellos no pasean, deambulan buscando comida, refugio o amor. Cuando se cansan no tienen un lugar donde dormir seguros. No podemos ayudarlos a todos, pero sabemos que nuestro granito de arena va a salvarle la vida a muchos”, afirma Julieth Jaimes, colaboradora de Voluntarios Pamplona. La solución está en las manos de todos: en los ciudadanos, quienes son en parte, unos de los más afectados, y los responsables directos; los entes gubernamentales, quienes tienen la obligación de actuar ante estas problemáticas, educar, promover y crear acciones en pro del desarrollo. Adriana Gámez, cuenta que adoptar fue la mejor decisión que pudo tomar para su familia, “verlos crecer, sacarlos de ese sufrimiento, a ellos les cambia la vida, y cuando rescatamos nos cambia la vida también, nos dan tranquilidad, nos dan amor”.

Ante la cantidad de perros en abandono, se ha normalizado el exceso de heces en las calles sin pensar en las repercusiones que estas tienen, a corto y largo plazo, en la salud humana. Según expertos del Ministerio de Salud, los efectos de las heces de perros pueden clasificarse en menor y mayor grado, sin embargo, el riesgo no deja de ser alto. En la Revista Latinoamericana de Infectología Pediátrica, según la investigación “Heces caninas: un riesgo permanente y sin control para la salud pública”, se explica que “las heces de perro al aire libre se secan y se convierten en polvo muy fino que respiramos o ingerimos al consumir alimentos preparados en la calle”. Lo anterior se convierte en un problema de salud pública, pues los residuos biológicos pueden provocar enfermedades gastrointestinales, giardiasis y criptosporidiosis; afecciones oftalmológicas, entre otros. Las enfermedades parasitarias son crónicas, esto significa que se puede ingerir o adoptar algún tipo de parásito, y enfermar algunos años más tarde.

Voluntarios Pamplona, la labor de una comunidad Aunque en el plan de gobierno del actual alcalde Humberto Pisciotti, en su apartado “Pamplona es más ambiental”, se menciona la tenencia responsable de animales domésticos, en ningún punto se especifica un programa o acción a seguir para dar soluciones. Y aunque fueron varios los intentos para hablar sobre la problemática con la Secretaría de Planeación, quienes son los responsables inscritos en el plan, nunca se recibió respuesta. Sin embargo, existe una organización sin ánimo de lucro, liderada por tres mujeres animalistas que día a día trabajan en pro del rescate, rehabilitación y promoción de la adopción de perros y gatos abandonados o maltratados. Ellas junto a la Policía Ambiental del municipio, se encargan de hacer vigilancia y seguimiento a los posibles casos de abandono y maltrato que se presenten. “Existen muchas personas trabajando por otras causas, por los niños, por los jóvenes, los adultos mayores, y hacía falta alguien que trabajara por los animales. Es una labor bonita porque hace que uno sea más sensible y la vida más llevadera. Ver a esos animalitos que no pueden expresar si tienen dolor, hambre, frío y aprender a descifrarlos, verlos cambiar y mejorar es lo que hace que todo valga la pena”, expresó la animalista Claudia Sierra.

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Reportaje Atentos a la salud

ATENCIÓN A LA SALUD ¿ENFERMEDAD O EPIDEMIA?

Por: Danilo Muñoz, Karoll Salas, Alexa Serrano y Juliana Martínez. También el regreso a la presencialidad, ha ocasionado tanto situaciones particulares como acciones para resolverlas. La referente de apoyo de aseguramiento de la Dirección Local de Salud en Pamplona, Arlet Jaimes, asegura que todos los estudiantes de la Universidad de Pamplona que regresan al municipio tienen derecho a una buena atención en salud, para esto, se han implementado jornadas de volanteo en donde le brindan a la comunidad estudiantil información acerca de afiliaciones, portabilidad y atención al usuario. “La atención en salud de Pamplona, se puede mirar desde dos puntos de vista, las EPS e IPS. Para nadie es un secreto el mal estado de la atención a la salud en el país, pero afortunadamente el municipio cuenta con una IPS pública que ha cumplido y respondido muy bien a la necesidad de cada afiliado”, afirma.

IPS Megsalud también hace presencia en el municipio de Pamplona. Fotografía: Karoll Salas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano.” En Colombia, la Ley 100 de 1993 estipula dentro de su artículo 1º que “El sistema de seguridad social integral tiene por objetivo garantizar los derechos irrenunciables de la persona y la comunidad, para obtener la calidad de vida acorde con la dignidad humana, mediante la protección de las contingencias que la afecten”. La perspectiva internacional y la normativa nacional coinciden en la importancia del cumplimiento a los derechos de cada afiliado a los servicios de salud a través de las Entidades Promotoras de Salud y las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud; la efectiva equidad y la garantía que debe otorgarse a los usuarios que requieren atención médica en cualquiera de las especialidades.

¿Qué opina la población pamplonesa? La tardanza en la asignación de citas, la demora en la entrega de medicamentos y el limitado acceso a la información pública, son algunas de las problemáticas que describen los habitantes dentro de municipio. Andrea Duarte es la Administradora de la IPS Salud Integral que funciona en Pamplona, ella señala que “la atención de la salud y la prestación del servicio es tan mala, tanto que no tengo ni idea en donde me atienden en la EPS la cual es Sanitas”. Entre los usuarios de la Nueva EPS una madre de familia que prefirió no proporcionar su nombre, sigue en espera de una autorización “desde el mes de febrero mi hijo y yo estamos esperando una orden para la realización de una extracción de cordales, y es la hora y sigo esperando; los llamo a los números telefónicos y no contestan en ningún momento, lo que yo digo es que si los van a atender que los atiendan si no que no ‘mamen gallo’ y que no demoren 15 días o un mes”.

Pamplona por ser ciudad estudiantil cuenta con una particularidad en cuanto a la atención de usuarios, teniendo en cuenta que, adicional a la comunidad pamplonesa debe recibir a la población flotante constituida por estudiantes universitarios y comunidad de migrantes, especialmente provenientes de Venezuela. A esto se le suma la reciente liquidación de Medimás, una de las EPS con mayor vinculación de pacientes en el municipio, que al ser reubicados han congestionado los servicios de otras como Nueva EPS y Coosalud.

Son diversas las opiniones de la ciudadanía pamplonesa frente al acceso de los servicios de salud. Fotografía: Alexa Serrano.

Entidades protectoras de la salud Hospital San Juan de Dios en Pamplona. Tomada por: Karoll Salas.

El acceso con calidad e imparcialidad a los servicios de salubridad son los grandes desafíos que tienen la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS dentro de sus compromisos tanto de manera colectiva como individual al garantizar el derecho a la salud.

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La OPS establece que para alcanzar una vida saludable se propone la promoción de estrategias orientadas a la reducción y manejo de riesgos. Los sistemas de salud en cada país, ciudad y municipio se encargan de mantener la sanidad completa en la atención primaria de este servicio, siendo dirigido por una cobertura universal, en la cual tienen como prioridad el fortalecer a las EPS e IPS y el manejo de normas para los dispensarios de medicamentos. Las problemáticas presentes en el acceso y permanencia a los servicios de salud, se han convertido en Colombia en un mal generalizado, esto quiere decir que no solo en el contexto local se producen situaciones relacionadas con falencias en el los servicios de salud, sino que incluso se replican en otros departamentos. En una noticia reciente producida en la ciudad de Valledupar el medio RTA Noticias publicó un vídeo donde se observa el reclamo de una mujer en una de las clínicas, rechazando la mala atención y exponiendo su inconformidad tras la demora para atender a su hijo, quien necesitaba el servicio. La escena abre el debate adicionalmente, hacia la igualdad o priorización de la atención de acuerdo al aporte del usuario, si es cotizante o subsidiado. Es importante mencionar en este punto, que el sistema de salud en Colombia está unificado; de manera que si las personas son cotizantes o subsidiados, el estado se ha encargado de brindar una atención igualitaria para todos, dejando de un lado las distinciones sociales. “No la califico (la atención) ni buena ni mala. La intención inicial y el fin con el que se creó la Ley 100 es muy buena, sin embargo, la corrupción y el mal manejo de los recursos destinados a la salud es lo que hace que la atención que reciben muchos colombianos no sea la adecuada. Pero, Colombia cuenta con muy buenos hospitales y clínicas y un talento en salud muy bien capacitado que hace que inclusive de otros países vengan a recibir atención”, puntualizó Ángela Solano - Médica Pediatra de la ciudad de Pamplona.

Leyes y derechos La Ley estatutaria de 1751 de 2015 en su artículo °1 tiene por objetivo garantizar el derecho fundamental a la salud, regularlo y establecer sus mecanismos de protección, debido a que contempla que la salud es un derecho fundamental autónomo. En unión con lo anterior, en los principios de la Ley 100 existe la universalidad en la que se fundamenta “la garantía de la protección para todas las personas, sin ninguna discriminación, en todas las etapas de la vida.” Esto es constitucionalmente tipificado como un derecho inherente a la condición humana, esencial para la materialización de una vida digna y con calidad vital para el pleno desarrollo de dicha condición.

“La atención en salud de Pamplona, se puede mirar desde dos punots de vista, la EPS e IPS, para nadie es un secreto el mal estado de la atención a la salud en el país (...)”

Atención de las EPS e IPS Todo ser humano tiene derecho al acceso a un buen cuidado médico, es por esto que resulta de mucha relevancia que cada ciudadano tenga claridad de lo que son las EPS, las cuales son entidades responsables de la afiliación, el registro de los afiliados y el recaudo de sus cotizaciones, que garantizan la prestación de los servicios previstos en el Plan Obligatorio de Salud (OPS) basándose en el artículo 25, el cual avala que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, en especial la alimentación, el vestido, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” siendo este un consenso del que hacen parte todos los países para lograr que cada persona le corresponda equitativamente sus servicios médicos. Por otro lado las IPS son las Instituciones Prestadoras de Servicios, como son hospitales y clínicas, en donde se presta la asistencia médica, tanto de emergencia como de consulta, por lo que estas dos se encargan de ofrecerle a los usuarios los servicios de salud y el manejo de la parte administrativa que garantiza la atención inmediata.

IPS Salud Integral, red de salud para los ciudadanos. Fotografía: Karoll Salas.

Afiliaciones y portabilidad “La cantidad que se paga de afiliación no está diseñada para que la atención sea buena o más buena, si fuera así los que no pagan (subsidiados) tendrían una mala atención” señala la pediatra Ángela Solano. Si bien es cierto que algunas personas pagan por una buena atención, hay quienes no pueden, pero también tienen derecho a recibir un buen servicio, mediante los regímenes subsidiados que el estado puede brindarle a cada ciudadano, es por esto que el municipio de Pamplona cuenta con una IPS pública.

La prestación de servicios de salud en todo el país ha generado varias percepciones. Fotografía: Danilo Muñoz.

Según afirma el portal Datos Abiertos, Pamplona en el régimen subsidiado tenía una población total de 23.565 para el 2016; para el 2022 el mismo municipio cuenta con una afiliación total de 28.530 usuarios y la cifra puede ascender. Esta población debe ser atendida a través de las EPS e IPS que se encuentran en el municipio entre las que se encuentran Megsalud, Salud Integral y el Hospital San Jun de Dios, el único centro hospitalario abierto en la ciudad para la atención de urgencias y consulta externa por afiliación.

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Crónica

Una experiencia con la muerte de primera mano Por: Andres Gelves. Es la tarde del primero de mayo del año 2022, mientras muchas personas en medio de una desenfrenada euforia celebran el día del trabajo, al ritmo de vallenatos y tragos de alcohol, Wladimir Vega se prepara para un turno que, muy seguramente, recordará por el resto de su vida. Tras casi diez años de estar ejerciendo la enfermería, agradecía a Dios no haber presenciado el fallecimiento de uno de sus pacientes. Y así se habían dado las circunstancias con las personas en estado crónico que había tenido a su cargo, hasta ese domingo. Corre el año 2013, Wladimir es un joven de 23 años apasionado por la enfermería y el servicio a las personas en estado de vulnerabilidad, está a punto de culminar su proceso académico y entrar al mundo laboral, ese al que siempre quiso pertenecer desde su infancia, cuando en medio de juegos emulaba a prestar servicios de enfermería haciendo uso de guantes de látex y tapabocas que encontraba olvidados en cualquier lugar.

Dramatización de la atención que se le presta a un paciente. Fotografía: Andrés Gelves. Fue su punto de partida en el trabajo que a la fecha sigue ejerciendo, pero su tiempo en Bucaramanga no fue extenso, volvió a Cúcuta y a través de la IPS Medicuc, empezó a ejercer la enfermería domiciliaria en su ciudad natal. Desde entonces, ha recorrido el territorio de casa en casa, saltándose esa parte triste de experimentar la muerte de un paciente en su presencia. Sin embargo, después de un largo tiempo, llegaría lo que en medio de su oficio es casi inevitable para toda la vida.

Wladimir cumpliendo un turno en el hogar de uno de sus pacientes. Fotografía: Andrés Gelves. Tras su grado, donde se le reconoció como auxiliar de enfermería, contó con la suerte de empezar a trabajar en un geriátrico, lugar en donde había realizado sus prácticas laborales. “Fue una experiencia enriquecedora que al día de hoy es de grandísima ayuda para mi desempeño como enfermero domiciliario”, asegura Wladimir. Fue en este lugar donde se armó de paciencia y amor para el servicio a las personas de la tercera edad. También fue aquí donde comprendió que, en medio de su labor, el generar cercanías próximas con sus pacientes jugaría en su contra, por el ir y venir de su trabajo. Desde entonces, al margen de la línea, Wladimir opta por no llegar más allá de lo que su trabajo le reclama. Al considerarse como una persona sensible, comenta que “este fue el mecanismo de defensa más inteligente que encontré para resguardar mis sentimientos”. Estamos en el año 2014, época de cambios, de experimentar otros rumbos y considerar nuevos horizontes. El destino lo pone en la bella Bucaramanga, es en la capital santandereana donde empieza a ejercer como enfermero domiciliario, trabajo que consiste en la asignación de un paciente por parte de la IPS (Instituto Prestador de Salud) a cargo. El enfermero se hace responsable de realizar las actividades de acompañamiento, dependiendo de la patología que tenga el paciente.

A mediados de marzo de 2022 Medicuc le informa a Wladimir que se le será encargado un paciente con diagnóstico de cáncer de huesos en fase terminal. La incomodidad se hizo presente dentro de Wladimir, y como una reacción de espejo, se lo hizo saber a su jefe inmediato. Era consciente que, con el diagnóstico del paciente, las probabilidades de esperanza de vida para el adulto mayor eran casi nulas, por lo que presenciar su muerte se convertía en un hecho latente dentro de la vida del enfermero. Wladimir informa que “un paciente diagnosticado con cáncer de huesos terminal puede mantenerse con vida una semana, un mes, o incluso dos años”. Sin embargo, la incomodidad que manifestó el día de la asignación, sin duda alguna, fue el fiel augurio de lo que pasaría un mes más adelante. No podría seguir siendo esquivo a la situación. Luis, llamado cariñosamente ‘lucho’ por su esposa, fue un hombre de 87 años de edad que, cuando empezó a recibir los cuidados de Wladimir, aún se valía de sus propios medios para recibir comida, responder a los estímulos que se le practicaban, y aunque limitadamente, compartía un par de palabras. El verdadero problema de ‘lucho’, narra Wladimir, “era que presentaba una fractura en uno de sus pies que por causa de su enfermedad ya nunca iba cicatrizar”. Después de todo, “fue imposible no entablar una amistad con él”, recuerda.

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Durante poco más de un mes, las noches de Wladimir consistían en pasarse en vela, vigilando el estado de salud de su paciente en estado crítico. Cumplir con los estrictos horarios de medicina, atento de la higiene de ‘lucho’, y siendo muy meticuloso a la hora de anotar todos los procesos que practicaba para dejar constancia a su compañero. Pese a que en ocasiones el pesado sueño caía sobre sus ojos, el estado de salud de su paciente no daba lugar para el descanso. Desde las siete de la noche hasta la mañana del día siguiente, el ciento por ciento de sus sentidos y focalización, estaban con ‘lucho’. Lunes 25 de abril, el cuarto mes del año está por terminar, es la última semana y será la última de ‘lucho’ con vida. El estado de salud del octogenario empieza a desmejorarse a una escala muy elevada; con el pasar de los días, Wladimir y su compañero, que cumplía con el turno diurno, manifestaban entre sí la preocupación por el empeoramiento drástico de su paciente. Y así transcurrieron 7 diás, no existía un atisbo de esperanza. Sábado 30 de abril, el escenario es lúgubre y desolado. La esposa del enfermo ha llamado a un sacerdote para que realice los respectivos santos óleos para cumplir con el sagrado sacramento de la unción de los enfermos. Los indicios señalaban que el deceso sería ese sábado, el desmejoramiento era radical, ‘lucho’ no estaba consciente y ya no ingería alimento alguno. Durante la noche no hubo tiempo de pestañear por su estado crítico, cayó la mañana del domingo, Wladimir entrega el turno sin ningún tipo de esperanza, creía que en el transcurso del día le informarían de la lamentable noticia. Pero no fue así, por lo que, en medio de la tarde del domingo primero de mayo, cuando muchas personas recordaban la ‘lucha de los trabajadores’, Wladimir empieza a prepararse para tomar el que será el turno más difícil de su vida como trabajador.

Wladimir en su época de estudiante, al cuidado de recién nacidos. Fotografía: Andrés Gelves. 7:53 p.m. En medio de los cuidados que el enfermero sigue prestando a su paciente, la esposa de lucho se asoma por la puerta de la habitación con la intención de sugerir que se le cambie la camisa. En ese momento, Wladimir responde afirmativamente a la solicitud y, entre los dos, despojan de la camisa al enfermo, se aprovecha la situación para darle un baño con pañitos húmedos, mientras ‘lucho’ sigue inmerso en cuadros de apnea cada vez más frecuentes. 8:00 p.m. Termina el baño improvisado a base de pañitos, visten a lucho con una prenda nueva e inmediatamente, cuando Wladimir se dispone a acostarlo una vez más, percibe un ‘velo’ por el ‘rabo del ojo’. Un velo al que, hasta la fecha, no encuentra palabras para describir. El suceso fue de gran impacto para él, sin embargo, en medio de su trabajo, se dispuso a terminar de acostar a su paciente, el cual cayó en la cama como en un estado de trance. Después de ver otros signos más de palidez, Wladimir procede a tomar los signos vitales y checar la reacción de la respiración. No existió respuesta alguna. 8:45 p.m. La habitación es arropada por el llanto desesperado de una esposa que acaba perder al amor de toda su vida, con quién formó una familia y estuvo siempre ‘al pie del cañón’. La tristeza es el sentimiento que predomina en la noche del domingo, Wladimir se une al duelo de la ahora viuda y lloran juntos la partida de ‘lucho’. Fue así como experimentó la muerte de primera mano, por primera vez en diez años del ejercicio de enfermería. “No olvidaré aquél velo indescriptible, lo relaciono con el momento exacto en que el ‘lucho’ dejó este mundo”, concluyó Wladimir en su relato.

La enfermería demanda un aprendizaje constante. Fotografía: Andrés Gelves. A las 6:00 p.m. Wladimir llega a la residencia de su paciente con la firme convicción que deberá encarar un turno desolador. Se encuentra con un ‘lucho’ que presenta lapsos de apnea, episodios que había presentado bajo su cuidado la madrugada anterior, con la significativa diferencia que ahora estos eran mucho más frecuentes. Ya no se daban cada quince o veinte minutos, estos venían ahora cada cinco minutos, cada cuatro minutos. No había manera de que lucho resistiera una noche más, estaba sufriendo. Por lo que decidieron llamar a un servicio de medicina domiciliaria, que también había hecho presencia el día anterior para administrarle dos unidades de morfina y así minimizar el dolor que estaba sintiendo; no se podía hacer mucho más.

Wladimir en el año 2022 tras diez años de experiencia en la enfermería. Fotografía: Andrés Gelves. PÁG 28.


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Periódico Prensados, segunda edición 2022-1 by Periódico PrensaDos - Issuu