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PREMIO ANUAL DE BIOÉTICA 2019 FUNDACIÓN DR. JAIME ROCA
2o PREMIO EMPODERAMIENTO EN SALUD DE LA COMUNIDAD HOSPITALARIA A TRAVÉS DE LA ALFABETIZACIÓN AUTOR: Lic. José Alberto Ochoa Bolatti COAUTOR: Patricio Dario Godoy
TABLA DE CONTENIDOS RESUMEN
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INTRODUCCIÓN
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DESARROLLO
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EL PROGRAMA
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RESULTADOS
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CONCLUSIONES
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BIBLIOGRAFÍA
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Resumen
Las funciones normativas y consultivas son las más desarrollas, aunque aún se observa, en general, un bajo nivel de consulta si se compara con los numerosos conflictos éticos que surgen a diario en la práctica.
La alfabetización en el ámbito de la comunidad asistida por el sistema de salud es un aprendizaje que no solo significa la adquisición de herramientas destinadas al mejor cumplimiento de los tratamientos y prescripciones dadas por parte del equipo sanitario sino que también está orientada a transformar las relaciones de poder entre los usuarios y los efectores de salud así como con el sistema mismo, para de esta manera lograr el empoderamiento que garantice un dialogo lo más simétrico posible entre ellos, lo que finalmente redundara en el ejercicio pleno del derecho a la salud.
La función educativa también se desarrolla de manera habitual en los CHB principalmente en lo referido a la auto formación y a la formación del resto de los profesionales sanitarios de la institución, pero es muy escasa o ausente en relación a la educación del paciente y la comunidad hospitalaria. Es sobre este particular que el CHB del Hospital ha enfocado su acción, sin dejar de lado las demás funciones, de manera tal que su trabajo produzca un impacto positivo en la comunidad, brindándole las herramientas necesarias para que se hallen en las mejores condiciones para ejercer su derecho a la salud.
Con la mira puesta en el logro de este objetivo el comité de bioética de la institución instrumenta desde el año 2015 un programa de alfabetización para pacientes y sus familiares en estado de analfabetismo que hasta la fecha ha logrado que 18 personas culminen el programa y mejoren sus condiciones de vida y de salud a través de ello.
Desarrollo
Palabras clave: alfabetización, empoderamiento, comunidad hospitalaria, bioética.
En la práctica diaria de las profesiones de salud se encuentran a menudo con diferentes barreras que dificultan el éxito de las terapéuticas que las personas requieren para mantener o mejorar su salud. Estas barreras pueden tener diferentes causas relacionadas con el individuo o con el medio social en el que este se halla inserto.
Introducción Los Comités Hospitalarios de Bioética (CHB), se constituyen con el propósito de deliberar y argumentar racionalmente sobre los conflictos de orden moral que se presentan en el campo de las ciencias de la vida y la salud, con la idea de proteger la dignidad y los derechos de las personas.
Este último punto es particularmente importante en el ámbito público del ejercicio sanitario ya que en general las personas que acuden a estos servicios pertenecen a sectores sociales más desfavorecidos considerados desde el punto de vista de los bienes sociales a los que tienen acceso.
Sus funciones se distribuyen en tres áreas: Consultiva (expedirse acerca de los conflictos bioéticos por los que son consultados), Normativa (elaborando normas de actuación ante conflictos bioéticos frecuentes de la practica asistencial) y Educativa (que abarca la formación de los propios miembros del comité, de los integrantes del equipo de salud y de los pacientes y la comunidad hospitalaria en general).
Resulta llamativo, en este aspecto, que a pesar de encontrarnos en el segundo centro urbano del país sea numerosa la población de personas adultas que asisten a nuestra institución que no saben leer ni escribir. Según el banco mundial, en base a datos de UNESCO, la República Argentina posee un 3% de su población en condición de analfabetos y según la sección Education Statistics de la 4
fuente de datos globales integrados Knoema el porcentaje de población mayor de 15 años analfabeta que reside en argentina es de 1.48%.
educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” como medio para mejorar la calidad de vida de las personas, que a su vez se relaciona con casi todos los demás ODS de una manera u otra, en particular con el objetivo de “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”.
Esta carencia limita seriamente la posibilidad de cumplimentar los tratamientos prescriptos, así como el ejercicio de ciertos derechos vinculados a la salud, ya que la capacidad de leer se halla correlacionada con la capacidad de comprender indicaciones y de adaptarse a los requerimientos burocráticos y cotidianos del sistema de salud, lo que influye en los resultados en salud obtenidos.
Por otra parte y en el mismo sentido en el año 2005 la UNESCO emite la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos que en su artículo 14 postula “que la promoción de la salud y el desarrollo social para sus pueblos es un cometido esencial de los gobiernos, que comparten todos los sectores de la sociedad” y “que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”, los progresos de la ciencia y la tecnología deberían fomentar, entre otros la reducción de la pobreza y el analfabetismo como herramienta esencial para el respeto de la dignidad de la persona.
Los pacientes analfabetos tienen más dificultades al momento de comprender instrucciones dadas por el equipo de salud, no tienen las mismas oportunidades que los pacientes alfabetos para recibir un cuidado sanitario apropiado, ya que es una barrera que incide significativamente en la comunicación que hay entre los profesionales de salud y los pacientes. Se observa, por ejemplo, que en la práctica diaria los profesionales del equipo de salud dan turnos, recetan medicamentos o hacen indicaciones por escrito a personas que no saben leer ni escribir, lo que lleva a los mismos a tener dificultades tanto en la adherencia terapéutica como en la toma de decisión respecto del tratamiento.
A partir de estos principios generales, del diagnóstico de situación de la comunidad hospitalaria y en el marco de las actividades de capacitación organizadas por el Área de Bioética del Ministerio de Salud, en las que el CHB de nuestra institución indaga sobre el tema “Pobreza y desigualdad”, es que se decide implementar un plan de intervención que supliera esta carencia, valorada como un interés bioético en el sentido amplio.
La desigual distribución de poder y el acceso a la educación son elementos claves en los determinantes sociales de la salud (condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluyendo el tipo de sistema de salud al que pueden o no acceder) definidos por la Organización Mundial de la Salud, siendo numerosas las evidencias que correlacionan el nivel educativo de las comunidades y las desigualdades en salud.
El objetivo de la propuesta fue empoderar a personas que concurren al Hospital por distintas patologías, a fin de que estas puedan participar en condiciones de simetría en las decisiones que les involucran, ayudarlos en el ejercicio de sus derechos y promover su autoestima.
Al respecto la organización de naciones unidas (ONU) plantea en el año 2000 una serie de 8 objetivos para el desarrollo de la humanidad, denominados objetivos de desarrollo del milenio (ODM) que fueron revisados en el año 2015 repotenciando las estrategias con la meta puesta en alcanzar estos objetivos en el año 2030, planteando en esta oportunidad 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) entre los que se encuentra el de “Garantizar una
Es así que desde el año 2015 y hasta la actualidad, se lleva a cabo en el Hospital un proyecto de alfabetización para pacientes y familiares de estos que no saben leer y escribir. 5
En el primer año de implementación se articuló con el Programa Nacional “Encuentro”, dependiente del ministerio de educación de la nación, quien proveyó los insumos y la metodología pedagógica. En ese primer año fueron 29 los inscriptos, en su mayor parte pacientes de los diferentes servicios de la institución, aunque también hubo 2 familiares de pacientes.
El método educacional original, desarrollado por la pedagoga cubana Leonela Relys para la alfabetización de adultos en la República de Cuba, fue adaptado a la realidad hospitalaria, esto significó un cambio en la frecuencia de las “clases” de cuatro veces a la semana con una hora de duración por la modalidad de dos clases semanales de dos horas de duración cada una.
En el año 2016 el programa “Encuentro” fue cancelado por el gobierno nacional, por lo que se debió buscar alternativas al mismo, ya que existía una gran nómina de personas interesadas/necesitadas de alfabetización.
“Yo si puedo” se sustenta en el hecho de que los adultos, aun analfabetos, adquieren la habilidad de manejar los números como parte de la vida diaria, particularmente por el uso de dinero. El método parte de lo conocido, los números, hacia lo desconocido, las letras y se basa en la experiencia que se va adquiriendo.
A tal fin se articuló con la fundación Un Mundo Mejor es Posible, responsable del Programa “Yo, sí puedo”, dependiente de ministerio de educación del Gobierno de la República de Cuba. Entre los años 2016 y 2018, en el marco del Programa “Yo, Sí Puedo” se inscribieron para acceder al mismo 31 personas entre pacientes de la institución y familiares. En el año 2019 fueron 13 los interesados en iniciar la alfabetización siendo finalmente siete los participantes que en la actualidad se encuentran transitando el programa.
Los docentes, denominados en el programa facilitadores, son el vínculo entre la clase audiovisual y el participante, desempeñan una función importante en lo referente al trabajo con la parte afectiva del iletrado, además de controlar el proceso de aprendizaje. El programa consta de tres etapas: adiestramiento, enseñanza de lecto-escritura y consolidación siguiendo tres hitos: escuchar y ver, oído y ojo; escuchar y leer, oído y libro y escuchar y escribir, oído y lápiz.
El programa
Las clases presenciales están estructuradas minuciosamente. Se dedican los primeros cinco minutos de la clase a interesarse por el día a día de los alumnos, por las dificultades que encuentran en el aprendizaje y controlar la asistencia además de motivarles.
Para el funcionamiento del programa de alfabetización se dispuso a lo largo de los años de implementación de diferentes espacios físicos del hospital, pero desde hace 2 años se lleva a cabo en el salón de reuniones del comité hospitalario de bioética.
Una vez pasado este tiempo se divide la clase en dos períodos de 30 minutos, con 15 de intercambio activo y un descanso de 10.
Desde el año 2016 se utiliza como programa de alfabetización el método “Yo, Sí Puedo” que recibió el Premio Alfabetización 2006 Rey Sejong de la UNESCO, otorgado al Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe de Cuba. (IPLAC) por la promoción del sistema de alfabetización tan exitosamente aplicado en diversos países. También recibió el 13 de noviembre de 2012 el Premio “Mestres 68” en su XVIII edición.
En los primeros 30 minutos se ve un vídeo que se comenta durante los siguientes 15 minutos, luego se hace un receso de 10 minutos y se continúa con una clase de 30 minutos y un nuevo periodo de análisis e intercambio de 15. Para llevar a cabo el mismo las clases se encuentran en formato de video y se las acompaña de una cartilla con ejercicios de la 6
clase; en ese momento ayudados por el voluntario facilitador. Para ser facilitador se realiza un entrenamiento, con la coordinadora del programa en nuestra ciudad.
educativo, la provisión de almuerzo los días de cursado y le provisión de útiles por parte del hospital, esta se mantuvo en orden al 40% promedio.
En el caso del desarrollo del programa en nuestro hospital este rol lo han cumplido, como voluntarios, diferentes integrantes del equipo de salud, todos voluntarios, médicos, enfermeros, bioquímicos, secretarios, etc., incorporándose en el presente año personas de la comunidad.
Además, desde el comité de bioética se articuló, desde el año 2017, con la Escuela Primaria y Secundaria perteneciente al sistema de educación formalmente reconocido por el ministerio de educación de la nación, que funciona en la fundación del hospital oncológico “Centro Educativo Manuel Dorrego”, ubicado geográficamente a media cuadra de nuestro hospital, en el cual 6 de los egresados del plan de alfabetización continúan la educación formal. Es de destacar que una egresada del programa encuentro, cursado en el año 2015, comenzó este año el nivel secundario y que otro de los egresados, en este caso alfabetizado bajo el método “Yo, Si Puedo “es el actual abanderado del nivel primario”, recibiendo un diploma de honor al mérito en año 2018.
Los materiales didácticos audiovisuales propuestos por el programa (Clases en video) se completan con cartillas para los alfabetizandos y un manual para el facilitador. En el aula se dispone de pizarra y fibrones para practicar los ejercicios propuestos, la coordinadora del programa realiza visitas evaluativas durante el transcurso del ciclo para evacuar dudas y evaluar el desarrollo del programa. En las clases finales se agregó en nuestro hospital visitas a museos, practica en cajeros automáticos para realizar trámites básicos para su autonomía económica; se realizan visitas a la verdulería para poder realizar una compra; también se realizan recorridos por el hospital para reconocer áreas y cartelería de los mismos.
Resultados Desde su inicio en el año 2015 hasta 2019 se inscribieron al programa de alfabetización que lleva adelante el comité de bioética del Hospital, como parte de su función educadora a la comunidad, un total de 65 personas.
Durante los años de implementación se dieron diferentes situaciones que dificultaron la continuidad del programa por parte de las personas interesadas; estas dificultades se relacionaron principalmente con las enfermedades con las que conviven las personas que integrar a la comunidad de educandos, su situación laboral, los conflictos relacionados con la pobreza en los que se hallan insertos y la dificultad de disponer recursos y tiempo para esta actividad, sumado a la perdida de interés por parte de los inscriptos.
Finalizaron el mismo 18 personas, compuesta por individuos con requerimiento de asistencia sanitaria y familiares de los mismos. Las causas de deserción son variadas, pero se encuentran relacionadas principalmente con la enfermedad de los cursantes, dificultades económicas y en menor medida por la pérdida de interés. De los 18 alumnos del programa de alfabetización 6 siguieron la escolarización formal en la extensión áulica que funciona en las instalaciones de la fundación del hospital oncológico, situada a media cuadra de nuestro hospital; una de ellas ya ingreso al nivel secundario, uno de los alumnos fue abanderado de la escuela primaria.
Si bien por la articulación con diferentes recursos de la institución, particularmente con el servicio de trabajo social, el servicio de nutrición, y la dirección del hospital; se logró palear parcialmente la deserción, gestionando subsidios de transporte en forma de boleto 7
Los egresados entrevistados manifiestan que están logrando convertir en realidad algunas de sus metas y sueños, que pueden entender el tratamiento médico, incluso hasta están pensando en educación de nivel terciario. Manifiestan también que el programa de alfabetización ha repercutido positivamente en su autoestima, le ha brindado la posibilidad de integrarse a actividades que le estaban vedadas, como la colaboración en la educación de hijos y nietos, y que han construido un sentimiento de dignidad personal del que antes carecían por ser analfabetos (por ejemplo, que ahora saben que medicación toman y como deben cumplir dicho tratamiento). Ademas remarcan el logro de habilidades sociales tales como contarle un cuento a sus nietos.
Esta percepción es compartida por los profesionales sanitarios que asisten a quienes fueran cursantes del programa, los que refieren cambios actitudinales no solo en cuanto a la terapéutica sino respecto de otras habilidades sociales y de mejoras en el aspecto personal. Mas importante aún es el resultado en cuanto al empoderamiento que significo para ellos mismos tanto en relación con el ejercicio de su derecho a la salud como en el ejercicio de otros derechos que le son propios como personas.
Por otra parte, los profesionales sanitarios entrevistados, que asisten a las personas que transitaron el programa de alfabetización, manifiestan que estos pacientes comenzaron a ser más responsables en la frecuencia con la que realizan sus controles, en el cumplimiento de los tratamientos prescriptos y que incluso han notado que mejoraron su aspecto físico en cuanto a higiene y vestimenta.
Conclusiones Existe un amplio consenso de que “el dominio de las competencias de lectura, escritura y cálculo constituye un derecho humano, base del ejercicio de los demás derechos” (Infante y Letelier 2013) y esto se verifica ampliamente en los resultados del programa de alfabetización que lleva adelante el comité de bioética de nuestro hospital. Por una parte, ha significado para quienes lo realizaron un cambio positivo en su autopercepción, la que se refleja en sus condiciones de salud, no solo por el cumplimiento de las terapéuticas indicadas sino por el cambio de conducta en lo relacionado con su salud que significo.
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Bibliografía MARTÍNEZ, Rodrigo, TRUCCO, Daniela, PALMA Amalia. El analfabetismo funcional en América Latina y el Caribe Panorama y principales desafíos de política. https://repositorio.cepal.org/bitstream/ handle/11362/36781/1/S2014179_es.pdf MEDINA ARELLANO, María de Jesús. Bioética y derecho a la salud, en Derechos del Pueblo Mexicano. México a través de sus constituciones, vol. V, pág. 253. Ciudad de México. 2016. http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/ images/SITIED-espanol.pdf https://knoema.es/atlas/Argentina/topics/Educaci%c3%b3n/ Alfabetizaci%c3%b3n/Adultos-analfabetos. https://www.who.int/topics/social_determinants/es/
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