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CRIANZA Y SALUD 24-3

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Acompaña a tu familia

Cómo ser buenos padres cuando los hijos son adultos Año 24 número 3 Bogotá, Colombia

Además:

08

Despertar también es normal. Comprender el sueño del lactante

14 Más que horarios: el valor de las rutinas en la infancia

34 Tatuajes y perforaciones en el cuerpo


Nutrición infantil que evoluciona con cada etapa Desde la alimentación complementaria hasta la lonchera escolar, acompañamos el desarrollo con ingredientes pensados para cada edad y con el respaldo que confía el pediatra.

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Así es su mundo

08 Recién nacidos

Despertar también es normal. Comprender el sueño del lactante El sueño del lactante no sigue el mismo patrón del adulto. Durante el primer año de vida, los ciclos de sueño son más cortos y los despertares frecuentes.

Junta Directiva Nacional 2026-2028 Presidenta Dra. Eliana Zemanate Zúñiga

12 Primera infancia

Vicepresidenta Dra. Iliana Francineth Curiel Arismendy

Los diez mandamientos del afecto El afecto no es un lujo, es una necesidad biológica. Recibirlo es indispensable para que el niño cree una identidad.

Secretaria Dra. Ángela María Giraldo Mejía Fiscal Dra. Claudia Patricia Beltrán Arroyave Vocales Dr. Iván Alejandro Villalobos Cano Dra. Doris Amparo Toro Soto Dra. Nury Isabel Mancilla Gómez Dr. Iván José Ardila Gómez Dra. Angie Milena Cárdenas Silva Dr. Daladier Cabrera Rodríguez Dra. Dora Lucía Aldana Gutiérrez

14 Desde la niñez

Más que horarios: el valor de las rutinas en la infancia Descubra cómo pequeños rituales cotidianos pueden tener un impacto positivo en el bienestar emocional, social y académico de sus hijos.

Vocal Rpte. Capítulos Dra. Manuela Olaya Hernández

19 Escolares

Presidente anterior Dr. Mauricio Javier Guerrero Román

Dormir para descubrir el mundo. Comprender el sueño en la etapa preescolar.

Directora Ejecutiva Gloria Zuccardi

Durante el sueño, el cerebro organiza la información aprendida, fortalece la memoria y crea nuevas conexiones.

Subdirector de Publicaciones y Programas de Educación Virtual Óscar Ruiz

23 Adolescentes

Subdirector de Comunicaciones Cristhian Herrera

Cómo ser buenos padres cuando los hijos son adultos No existe el momento en el que un padre pueda decir: “Mi trabajo terminó”. Lo que sí cambia es la forma de estar presente en la vida de sus hijos.

www.crianzaysalud.com.co Año 24 – número 3 · (Año 2026) ISSN 1692-150X Director Juan Fernando Gómez Ramírez

Entorno

Existen maneras muy efectivas de afrontar y tratar los efectos estresantes del trauma. Varias acciones pueden ayudar.

Coordinadora Editorial Lina María Martínez Fonseca Fotos: ©2026 Shutterstock.com Archivo fotos SCP, www.magnific.com

Prevención

Opinan los expertos

Crianza y Salud es una publicación trimestral de carácter informativo y educativo, editada por la Sociedad Colombiana de Pediatría, especializada en la crianza y la salud de los niños, desde el nacimiento hasta los 18 años, dirigida a la familia y al público general, de circulación gratuita a pediatras y ginecólogos de todo el país, y por suscripción a particulares. Envíe sus cartas, colaboraciones, preguntas o materiales informativos a nuestra dirección, fax o correo electrónico. Sociedad Colombiana de Pediatría Calle 83 No. 16A-44, oficina 701, edificio Cima Bogotá D.C. Tels.: 6495352-7464706/07 Correo electrónico: publicaciones@scp.com.co

34 Tatuajes y perforaciones en el cuerpo Antes de decidirse a ponerse un tatuaje, es clave conocer los posibles riesgos que este puede tener para la salud.

Dirección arte/Diseño Gráfico Jesús Alberto Galindo Prada Almadigital SAS almadigital2010@gmail.com Impresión: Multi-Impresos SAS

30 Infecciones respiratorias altas en los niños: una guía para padres Estas se constituyen en una de las enfermedades más frecuentes en la práctica pediátrica, especialmente, en los primeros cinco años de la vida.

Ilustraciones: www.magnific.com MIQUELOFF: páginas 36-37 Foto portada: www.magnific.com

27 Cómo afrontar el estrés traumático

Preguntas y respuestas

36 A propósito de ‘Aprender a convivir’, sabía usted que: Es un libro que analiza las características básicas de la convivencia humana y la necesidad de incorporarla a la cotidianidad.

Además... Editorial 05 El cuidado Cartas de los lectores 06 Guía de anunciantes Recomendados en todos los sentidos 37 El aprendizaje en la relación padres-hijos

38 Caricatura

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cuidado

Editorial

El

E

l cuidado, junto con las prácticas de crianza, constituye una de las responsabilidades fundamentales de la parentalidad. Este se entiende como el conjunto de acciones orientadas a proteger, alimentar, asistir y garantizar el bienestar físico y emocional de las personas. Cuidar a los demás es una de las prácticas que nos define como seres humanos. Necesitamos cuidar y ser cuidados, pues esto le da sentido a nuestra existencia. El cuidado es la base del desarrollo humano. Implica afecto constante, así como la capacidad de reconocer,

validar y acompañar las emociones. También debe promover vínculos seguros, enmarcados en el entorno referencial de los derechos humanos e integrados a las relaciones de crianza, las cuales buscan acompañar el crecimiento y desarrollo saludables de las personas mediante acciones como: Educar. Socializar. Transmitir valores. Brindar apoyo emocional. La ética del cuidado define tres componentes fundamentales: el autocuidado, el cuidado del otro y el cuidado del planeta. Desde esta perspectiva, los seres humanos somos interdependientes y ecodependientes, esto es, necesitamos de otras personas y también dependemos del

entorno natural que hace posible la vida. En la actualidad, el cuidado ha dejado de ser únicamente una cuestión doméstica para convertirse en un asunto político de interés público, pues, como asertivamente lo señalan los expertos, “el cuidado responsable hoy no es una opción. O aprendemos a cuidarnos o perecemos”. Concluimos estas reflexiones con una asertiva afirmación de la reconocida escritora y filóloga española Irene Vallejo: “Todos somos dependientes. Nadie es una isla. Nacemos vulnerables, enfermamos, envejecemos. No olvidemos nunca que los primeros pasos de nuestra civilización fueron los de un hombre a punto de derrumbarse, con un anciano a las espaldas y un niño de la mano”.

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Cartas de los lectores

Estoy muy satisfecha con toda la información que he tenido la oportunidad de leer en su publicación y, por eso, quiero consultarles lo siguiente:

Rta./ ¿Qué sentido del tiempo tiene el adolescente? El tiempo del adolescente es completamente diferente al tiempo de los adultos, sus capacidades mentales aún no le permiten procesar este concepto de la misma manera. Hay una enorme incoherencia en la percepción del tiempo, de tal modo que puede expresar, por ejemplo: “Pero mami, ¡aún faltan cinco días!”, a una petición de preparar las pruebas de la universidad, o querer comprar hoy el vestido de la fiesta de graduación que será en dos meses.

Tengo un hijo de 15 años con quien frecuentemente tengo dificultades, principalmente, porque su manejo del tiempo no coincide con el mío y yo planifico todo y soy muy estricta en ese aspecto. ¿Quisiera saber si el problema es mío o de él?

El adolescente presenta grandes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo, puede pasar en minutos de una profunda melancolía a una felicidad ruidosa, y sus percepciones son volubles, de tal manera que lo que hoy le incomoda mañana le parece fascinante.

Señores Revista Crianza y Salud Sociedad Colombiana de Pediatría Bogotá, D. C. Cordial saludo.

Muchas gracias por su atención. Cordialmente, Luz Mercedes Molina

a de: *Respuesta tomad guntas Pre o. isc nc Leal Q. Fra s. de madres y padre 6.a edición.

Guía de anunciantes

6

Pág.

Pág.

02. Baby Evolution 04. Sociedad Colombiana de Pediatría 11. Alpina 18. Sociedad Colombiana de Pediatría

22. Laboratorio San Jorge 32-33. Cranberries 39. Johnson & Johnson 40. Sociedad Colombiana de Pediatría


12 08

14

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Así es su

mundo “Lo que un niño no recibe difícilmente lo dará después”. P. D. James

08 Recién nacidos

Despertar también es normal. Comprender el sueño del lactante

12 Primera infancia

Los diez mandamientos del afecto

14 Desde la niñez

Más que horarios: el valor de las rutinas en la infancia

19 Escolares

Dormir para descubrir el mundo. Comprender el sueño en la etapa preescolar

23 Adolescentes

Cómo ser buenos padres cuando los hijos son adultos


Así es su mundo

Recién nacidos

Comprender el

del lactante

Por: Miguel Ángel Manotas Cañas, Whitney Sierra Residentes de Pediatría - Corporación Universitaria Remington Stephanie González Alvarado Médica - Universidad Libre, y Edwin González González Pediatra puericultor, profesor de Pediatría Corporación Universitaria Remington

D

espués de los primeros meses de vida, muchas familias esperan que el lactante duerma de forma continua durante toda la noche; sin embargo, la realidad suele ser diferente. Los despertares nocturnos se mantienen, las siestas cambian y el sueño parece avanzar y retroceder constantemente. Esta situación genera dudas, cansancio y, en ocasiones, sentimientos de culpa. Durante años se difundieron ideas como la de que el lactante debía “aprender” a dormir solo, que despertarse

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era anormal o que atenderlo durante la noche podía perjudicarlo. Hoy se entiende mejor que el sueño infantil es un proceso biológico en desarrollo, influido por la maduración neurológica, la alimentación, el vínculo afectivo y el ambiente familiar. Este artículo hace parte de una serie dedicada al sueño en la infancia y la adolescencia. La primera entrega abordó el sueño del recién nacido durante los primeros días de vida. En esta segunda entrega, se exploran los cambios del sueño durante

la lactancia, especialmente, a lo largo del primer año de vida, período caracterizado por despertares frecuentes, múltiples siestas y una organización progresiva del sueño nocturno. Si bien el período de la lactancia se extiende hasta los dos años, este artículo se centra principalmente en las transformaciones del sueño durante los primeros 12 meses. Posteriormente, la serie abordará el sueño en las etapas preescolar, escolar y adolescente, desde un enfoque práctico y basado en la evidencia.


Así es su mundo

El sueño del lactante no sigue el mismo patrón del adulto.

El sueño cambia constantemente

Durante el primer año de vida, los ciclos de sueño son más cortos y los despertares son frecuentes. Además, el cerebro todavía está organizando los ritmos que diferencian el día y la noche. Muchos lactantes pasan de un sueño tranquilo a otro más activo. Durante este último pueden moverse, hacer sonidos o despertarse con facilidad. Esto forma parte de la maduración normal del cerebro.

Con el paso de los meses, el sueño suele consolidarse de manera progresiva. Algunos lactantes logran períodos más largos de sueño nocturno antes del año, mientras otros continúan despertándose varias veces sin que exista una enfermedad. La duración total del sueño igualmente cambia con la edad. Las siestas disminuyen poco a poco y los periodos nocturnos suelen hacerse más largos. Aun así, existe una amplia variabilidad entre los niños sanos.

Lactancia materna y sueño

Por qué se despiertan tanto Los despertares nocturnos son una preocupación muy común entre los padres y madres; no obstante, durante la lactancia suelen tener una explicación fisiológica. El lactante puede despertarse por hambre, por la necesidad de contacto, por los cambios entre las fases del sueño o por estímulos del ambiente. Además, su capacidad de autorregularse todavía está en desarrollo. Muchos adultos interpretan estos despertares como un problema que debe corregirse. Actualmente, se reconoce que forman parte del desarrollo normal en una gran cantidad de lactantes. Así mismo, es clave recordar que dormir “toda la noche” no tiene una definición universal. Para algunas familias significa dormir seis horas seguidas y para otras 10 o 12. Estas diferencias aumentan las expectativas poco realistas y la frustración.

Recién nacidos

Uno de los mitos más generalizados es que la lactancia materna empeora el sueño; sin embargo, la relación es más compleja. Algunos bebés amamantados pueden despertarse más veces durante la noche, pero esto no indica necesariamente que tuvieron un peor descanso. La lactancia, de igual forma, favorece el consuelo, la regulación emocional y el vínculo afectivo. Adicionalmente, el descanso familiar depende de múltiples factores, como las rutinas, el ambiente y la salud emocional de los cuidadores. Presentar la lactancia como la causa del “mal sueño” simplifica una situación mucho más amplia.

tiene ciclos de sueño cortos y una capacidad limitada para mantener periodos prolongados de sueño continuo. Muchos despertares se relacionan con hambre, necesidad de contacto o cambios entre fases del sueño, la frecuencia de estos suele disminuir progresivamente con la edad, aunque existe una gran variabilidad entre los niños sanos.

¿A qué edad debería dormir toda la noche? No existe una edad exacta ni universal. Por lo demás, la expresión

Preguntas que aparecen en la madrugada

¿Es normal que mi bebé se despierte varias veces en la noche? Sí. Durante el primer año los despertares nocturnos son frecuentes y suelen formar parte del desarrollo normal. El lactante todavía

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Así es su mundo

Recién nacidos

“dormir toda la noche” puede significar cosas distintas según quien la use. Algunos lactantes logran períodos prolongados de sueño relativamente temprano, mientras otros continúan despertándose durante varios meses sin que esto represente una alteración. Comparar constantemente el sueño entre niños suele generar perspectivas lejos de la realidad, aumentando la ansiedad familiar. Dormir de forma continua no es una meta que ocurra de manera brusca. El sueño se organiza gradualmente a medida que madura el sistema nervioso.

¿Atenderlo o cargarlo durante la noche lo malacostumbra? No necesariamente. Durante la lactancia, el sueño y la regulación emocional todavía dependen, en gran medida, del acompañamiento de los cuidadores. El contacto físico, la voz y la presencia de la familia brindan seguridad y ayudan al lactante a regularse. Responder de manera sensible al llanto no equivale a generar dependencia negativa. Actualmente, se reconoce que el sueño infantil no debe entenderse

solo desde la conducta, sino también desde el vínculo y el neurodesarrollo.

¿La lactancia materna hace que duerma peor? No puede afirmarse de manera tan simple. Algunos bebés amamantados pueden despertarse más veces durante la noche, lo cual no implica una peor calidad global del sueño. La lactancia, a su vez, cumple funciones de regulación, consuelo y organización emocional.

¿Las siestas afectan el sueño nocturno? En los lactantes pequeños las siestas son fisiológicas y necesarias. Durante el primer año, el cerebro necesita distribuir el descanso a lo largo del día. Las siestas ayudan a evitar el exceso de cansancio, que incluso puede dificultar el sueño nocturno. Con el crecimiento, el número y la duración de estas disminuyen progresivamente.

¿Es malo que solo se duerma en brazos o al pecho? En los primeros meses y durante buena parte de la lactancia, muchos niños requieren del contacto físico para dormirse. Esto forma parte de la regulación biológica y emocional propia de esta etapa. El movimiento, el calor corporal, la voz y la succión generan seguridad y favorecen el descanso. Con el tiempo, muchos lactantes desarrollan otras formas de conciliación del sueño de manera progresiva.

¿Cuál es la recomendación más importante al acostarlo? La recomendación fundamental es garantizar un entorno de sueño seguro. El lactante debe dormir boca arriba, sobre una superficie firme y plana, sin almohadas, cobijas sueltas, protectores acolchados ni juguetes blandos. Igualmente, se aconseja compartir la habitación sin compartir la

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cama, especialmente, durante los primeros meses. Estas medidas disminuyen el riesgo de muerte relacionada con el sueño y siguen siendo una de las recomendaciones claves en puericultura.

Cuándo consultar Muchos despertares son normales; no obstante, algunos signos precisan de una evaluación médica. Es importante consultar cuando el lactante presenta: • Pausas respiratorias. • Dificultad para respirar durante el sueño. • Ronquido persistente. • Sudoración excesiva. • Inadecuada ganancia de peso. • Irritabilidad marcada. • Somnolencia excesiva. • Alteraciones importantes en la alimentación o el crecimiento. También se debe atender el agotamiento extremo de los cuidadores cuando afecta la seguridad o la dinámica familiar.

Comprender el sueño cambia la experiencia El sueño del lactante no necesita ser comparado constantemente con el del adulto. Cada despertar y cada cambio hacen parte de un proceso de maduración complejo y variable. Por ello, entender esta realidad permite acompañar con menos culpa, menos miedo y expectativas más humanas. No todos los lactantes duermen igual. Comprender sus despertares permite vivir esta etapa con más tranquilidad, sensibilidad y confianza en el desarrollo normal del niño.

Lecturas recomendadas Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. El sueño en los primeros 12 meses de vida [Internet]. Madrid: AEPap; s. f. [citado 2026 may 5]. Disponible en: https://www. familiaysalud.es/vivimos-sanos/sueno/el-suenoen-los-primeros-12-meses-de-vida UNICEF. El sueño de los bebés [Internet]. Nueva York: UNICEF; s. f. [citado 2026 may 5]. Disponible en: https://www.unicef.org/parenting/ es/cuidado-infantil/sueno-de-los-bebes


Así es su mundo

Primera infancia

† In memoriam

Por: Francisco Javier Leal Quevedo† Pediatra puericultor y humanista

Todos necesitamos afecto:

E

l afecto no es un lujo, es una necesidad biológica. Recibir afecto, ser acariciado, que su cuerpo sea tocado, es indispensable para que el niño pequeño cree una identidad. Él va a estructurar su personalidad basada en las actitudes de los otros hacia su cuerpo. Desde el vientre materno, desde ese tibio nido y su velo de agua, el niño siente. Las emociones le llegan. Son su único contacto con el medio externo. Y no solo siente a la madre, sino también a todo lo que la rodea, pues ella responde a su entorno.

El afecto realiza la construcción del mundo humano: El afecto realiza el reencantamiento del mundo. El hombre vive menos de las cosas en sí mismas que del sentido de las cosas. Un templo no es únicamente un montón de piedras apiladas: tiene un sentido que los hombres le han puesto. Igual ocurre con nuestras vidas. El afecto es lo que hace de un lugar un hogar. El mundo en que vive es el mundo que se configura.

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El afecto se basa en el respeto hacia el otro: Una persona no tiene copia, es única. Es un continente que aguarda, ante el cual se siente respeto. El afecto valora aquello que el otro tiene de único. Cada persona vive en su burbuja lógica. Cada uno de nosotros vive también en una burbuja que lo defiende del medio externo. Cada uno se construye, consciente e inconscientemente, un mundo que tenga sentido y según sea necesario va tomando las grandes decisiones de su vida para armar su burbuja. Una a la que le pone protecciones externas y le hace normas internas. Allí hay principios, afectos, personas, temores, fobias, que son como las paredes de una habitación. Cada ser humano es el único habitante de su burbuja. Es el responsable de que sea estrecha, anticuada, o amplia y abierta. Los otros también necesitan sus burbujas y, por eso, las han creado. No se puede permitir que alguien venga, sin permiso, a hacerle agujeros a la mía. Y tampoco se puede, con carácter arrogante y dominador, hacerle agujeros a las de los demás. No se trata de dominar, ni de ser dominado. Entender al otro no siempre es posible, se trata de aceptar.

El afecto pasa por el cuerpo y sus cinco sentidos: Se nos ha olvidado la importancia de la caricia. La familia se ha ido volviendo audiovisual, viéndonos y oyéndonos, pero sin tocarnos. Y en el mundo de la caricia es fundamental el cuerpo. Los seres se ponen en contacto por medio de hacer presencia visual, gustativa, auditiva, táctil y olfativa, pues aquí interviene todo el ser con sus cinco sentidos. El afecto se transmite por el contacto directo, piel a piel.


Así es su mundo

Primera infancia

El afecto necesita tiempo y espacio compartidos: En esta vida agitada se tiene poco tiempo para estar juntos, con la pareja, con los hijos. Ello preocupa, y la defensa se hace diciendo que no importa tanto la cantidad de tiempo como la calidad, la intensidad del contacto. Se dice que es mejor una hora intensa que una tarde de tedio. No todas las presencias son igualmente importantes. Algunas personas son comparsas, pero otras, más bien pocas, son fundamentales. A estas últimas se les denomina significantes, aunque las primeras no deben calificarse de insignificantes, pues forman también parte de la red de afectos. Se necesitan las presencias significantes, aun con mayor urgencia que el alimento. Es necesaria la compañía auténtica; cuando ello no ocurre, los seres humanos se convierten en desnutridos afectivos.

El afecto crea vínculos duraderos:

El afecto se nutre de pequeños gestos:

Cuando se quiere a alguien se crean hilos visibles e invisibles que unen. Es lo que se resume en domesticar: crear lazos. Los vínculos se construyen, día a día, gesto a gesto, y crean responsabilidad. Tú eres responsable para siempre de aquello que has domesticado, pero esos vínculos no son cadenas, son acompañamiento, compañía.

Esos pequeños gestos son los que hacen que un día sea diferente de otro, y una hora de las demás. El afecto embellece la vida cotidiana: “obras son amores”. Se nutre de caricias, de expresiones de auténtico interés por el otro. Esa comunicación interpersonal especial se va creando poco a poco y se va perfeccionando. La rosa necesita ser regada frecuentemente.

El afecto es sanador: El afecto agranda, hace sentir inmensidad. Los nuevos padres, por ejemplo, se sienten dilatados, como si hubiera aparecido un nuevo espacio en su corazón. El afecto lleva a perdonar. El afecto rescata. En la adversidad ayuda a avanzar. Se ha demostrado que aun las vidas más tristes, sobrevivientes de dolorosas experiencias, pueden ser rescatadas. Pero para hacer ese rescate se requiere siempre de una presencia salvadora que dé un poco de afecto. Esa pequeña dosis de afecto hace que se avive la llama de nuestra resiliencia.

El afecto crea más afecto: El afecto no aprisiona, libera: El afecto no crea cadenas, sino alas. El que ama siente que entra a un mundo nuevo; sin embargo, el amor puede ser también la forma más diabólicamente eficaz de tiranía: si me amas, harás lo que te pido. El amor no puede ser una jaula para los hijos ni para el cónyuge. El afecto verdadero propicia la construcción de espacios propios para cada uno.

El afecto crea un círculo virtuoso. Me siento amado, amo en reciprocidad. Al tomar la iniciativa se desencadena un alud de afecto. La mayoría de los colombianos (56%) no recuerda su niñez como un buen modelo que quieran repetir con sus hijos. Algunos han leído muchos libros buscando fórmulas mágicas. Quieren que alguien les enseñe cómo se arma el aparato llamado hijo, como quien coge un catálogo para ensamblar una bicicleta. Ese libro mágico no existe, es más, nunca podrá ser escrito. La relación de cada hijo y sus padres es algo único e irrepetible, como es todo vínculo profundo que se crea entre las personas. Hoy, en este mismo instante, se puede consultar la biblioteca personal. Además, este sistema reporta grandes utilidades al adulto, pues permite curar viejas heridas de la niñez que posiblemente quedaron allí. Así, la crianza y la labor educativa no solo benefician a los niños, sino también a sus figuras tutelares. De las propias experiencias puede nacer, como una flor de su tallo, la comprensión empática. Se aprende experimentando en el propio pellejo las primeras y más importantes lecciones de la vida, entonces ¿por qué dejarlas olvidadas y sin uso?, ¿por qué no vivirlas de nuevo, pero esta vez de una forma más plena? Como es claro, el pasado está cargado de futuro.

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Así es su mundo

Desde la niñez

Mas que horarios:

el valor de las rutinas en la infancia

Por: Lina María Martínez Fonseca Coordinadora editorial de la revista Crianza y Salud Sociedad Colombiana de Pediatría

L

as rutinas, como costumbres o hábitos diarios, son una serie de pasos o secuencias que se repiten todos los días. Son mucho más que una herramienta de organización, constituyen un elemento dentro de la crianza que brinda seguridad, favorece el desarrollo de la autonomía, les enseña a los niños el sentido de los límites y la responsabilidad, y fortalece los vínculos familiares. Descubra cómo pequeños rituales cotidianos pueden tener un impacto positivo en el bienestar emocional y el desarrollo social y académico de sus hijos, si se llevan a cabo con afecto, respeto y paciencia. Organismos como la Academia Americana de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés) y especialistas en desarrollo infantil coinciden en que los niños

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que crecen con rutinas consistentes suelen afianzar su capacidad de autorregulación, una habilidad relacionada con el manejo de las emociones, la atención y la adaptación a los cambios. Hay una precisión importante: una rutina saludable no significa controlar al niño todo el tiempo, sino ofrecerle una estructura predecible dentro de la cual pueda ir tomando decisiones y haciendo cada vez más cosas por sí mismo.

¿Por qué las rutinas son tan importantes? Le brindan al niño seguridad y previsibilidad Durante los primeros años, los niños todavía están desarrollando la capacidad de comprender y anticipar lo que ocurre. Cuando determinadas actividades suceden de manera relativamente predecible —levantarse, desayunar, vestirse, jugar, recoger, bañarse, dormir— el niño empieza a construir una representación mental de “qué viene después”. Esto disminuye la incertidumbre y facilita que pueda participar activamente en lo que ocurre. Y es que el establecimiento de rutinas juega un papel fundamental para la construcción de una base sólida de la autonomía, de esta forma, proporciona las herramientas para que los menores puedan practicar y dominar tareas cotidianas, poco a poco y paso a paso, sin tener que depender tanto de los adultos. Son tan grandes sus beneficios que son sumamente esenciales en cada una de las etapas del desarrollo del niño: desde los recién nacidos hasta la adolescencia. Estas les aportan estabilidad emocional, les reducen la ansiedad y les enseñan a desenvolverse con confianza en su entorno.


Así es su mundo

Desde la niñez

Para la red de educadores y especialistas en desarrollo integral del niño Childcare Network, las rutinas ayudan a los niños en las diferentes edades así:

Recién nacidos y lactantes (0-1 año): en esta etapa, fomentan la sensación de seguridad y previsibilidad. Unas rutinas constantes de sueño, alimentación y juego contribuyen a regular los patrones de sueño y favorecen el desarrollo general del bebé.

Niños pequeños (1-3 años): a los niños pequeños les encantan las rutinas, ya que les proporcionan estructuras y les ayuda a saber qué esperar. Los horarios regulares de comidas, siestas y actividades estimulan su creciente necesidad de independencia, generando la sensación de que tienen el control sobre su entorno. Preescolares (3-5 años): en esta fase, los niños se benefician de las rutinas que ofrecen previsibilidad y estructura. Unos horarios diarios coherentes para las actividades de aprendizaje, el tiempo de juego y el descanso les ayudan a desenvolverse durante el día con confianza y potencian las habilidades sociales a través de interacciones de grupo estructuradas. Escolares (6-8 años): para los niños en edad escolar, las rutinas tienen un papel clave en su desarrollo académico y social. Los horarios regulares de los deberes, las actividades extraescolares y los hábitos a la hora de acostarse les brindan un respaldo en la gestión de sus responsabilidades y en el equilibrio de sus actividades. Preadolescentes (9-12 años): en esta edad le sacan partido a las rutinas que afianzan su sentido de la responsabilidad y autogestión. Los horarios estructurados para los deberes, las tareas domésticas y las actividades de ocio promueven la formación de habilidades, como la gestión del tiempo y la preparación para responsabilidades más complejas.

Saber ‘qué viene después’ En su artículo La magia práctica de las rutinas diarias, las escritoras estadounidenses Kathy Kinsner y Sarah S. MacLaughlin, colaboradoras de la organización experta en desarrollo infantil Zero to Three, destacan que las rutinas son útiles porque ayudan a realizar las tareas predecibles con menos estrés y esfuerzo, lo cual, al llevarse a cabo desde los primeros años de vida del niño, trae grandes beneficios tanto para él como para los padres. “Los bebés no tienen control sobre sus vidas, por lo que las rutinas les brindan consuelo y una sensación de seguridad. Esto fomenta la confianza, lo que les ayudará a explorar, a crecer y a desarrollarse. De igual forma, el saber ‘qué viene después’ los tranquiliza, pues contarán con la certidumbre de que sus necesidades serán atendidas”, indican. En cuanto a los niños más grandes, la previsibilidad tiene un gran impacto para su desarrollo cognitivo, social y emocional. De acuerdo con los especialistas de la Asociación Pediátrica de Wake Forest (WFPA, por su sigla en inglés), “cuando los niños saben qué esperar a lo largo del día, se crea una sensación de seguridad que les permite concentrarse en aprender, jugar y desarrollar habilidades esenciales para la vida”. Las investigaciones demuestran consistentemente que los niños con rutinas estructuradas experimentan:

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Así es su mundo

Desde la niñez

Convierte las actividades cotidianas en oportunidades de aprendizaje Mejores patrones de sueño: los horarios regulares para acostarse y levantarse ayudan a regular sus ritmos circadianos naturales.

Las rutinas y transiciones son momentos en los que los niños practican múltiples habilidades del desarrollo. Las actividades o acciones como vestirse, lavarse las manos, guardar los juguetes, comer, ponerse los zapatos

Mejor regulación emocional: saber qué viene después reduce la ansiedad y las crisis emocionales.

Mayor rendimiento académico: la constancia en las tareas y los horarios de estudio fortalecen la concentración y la responsabilidad.

Lazos familiares más fuertes: las rutinas compartidas crean oportunidades para la conexión y la comunicación.

Más independencia: las secuencias predecibles ayudan a los niños a aprender a gestionar las tareas por sí mismos.

o preparar el morral del colegio son situaciones en las que el niño puede practicar habilidades como las de memoria, secuencias y planificación, un mejor manejo del lenguaje y la coordinación motora, aprender a resolver problemas, tomar responsabilidades y decisiones, y adquirir una mayor atención y regulación emocional.

Recomendaciones para los padres Los pediatras de la WFPA dan una guía para que, paso a paso, establezca unas rutinas para toda la familia, de la siguiente manera:

1 Empiecen poco a poco y vayan creciendo gradualmente. No intenten cambiar todas sus rutinas de golpe. Elijan un área —quizás las rutinas matutinas o la hora de acostarse— y concéntrense en lograr que sean constantes antes de añadir otros elementos.

2 Involucre a sus hijos en el proceso. Pregúnteles a sus hijos qué actividades son importantes para ellos y cuándo se sienten con más energía para realizar distintas tareas. Es más probable que los niños sigan las rutinas que ellos mismos ayudaron a crear.

3Sean realistas sobre el estilo de vida que lleva su familia.

Tengan en cuenta los horarios laborales, las actividades extracurriculares y los ritmos naturales de su familia. Una rutina que funciona para una familia puede no funcionar para otra, y eso está perfectamente bien.

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Incorporen la flexibilidad. La vida da muchas vueltas: enfermedades, el clima o imprevistos pueden alterar incluso las mejores rutinas. Prepárense con tiempo de sobra y tengan planes alternativos para cuando las cosas no salgan como lo esperan.

5Enfóquense en la conexión, no en la perfección. El objetivo no es crear un horario rígido, sino establecer patrones predecibles que propicien el bienestar de la familia y el fortalecimiento de sus relaciones.

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Así es su mundo

Mas que horarios: el valor de las rutinas en la infancia Las rutinas diarias brindan seguridad, acompañan el desarrollo y ayudan a los niños a crecer sanos, seguros e independientes. No se trata de hacer todo perfecto, sino de crear pequeños momentos constantes que les den confianza y bienestar.

0 a 6 meses El bebé necesita previsibilidad, contacto cariñoso y un ambiente tranquilo.

6 a 12 meses El bebé comienza a explorar y a anticipar lo que sucede.

1 a 3 anos El niño necesita límites claros y repetición para sentirse seguro.

3 a 6 anos El niño comprende más y puede participar activamente en las rutinas.

6 a 12 anos El niño busca más autonomía y necesita organización para alcanzar sus metas.

Las rutinas no son rigidez, son estructura con amor. Dales a tus hijos la seguridad de saber qué esperar cada día, en cada etapa.

Desde la niñez

La constancia con amor crea seguridad y confianza.

Rutinas que puedes enseñar

Beneficios que promueven

Alimentación: ofrecer la toma a demanda con un ambiente tranquilo y afectuoso. Sueño: crear una secuencia suave para dormir (baño, masajes, canción, luz tenue). Contacto y apego: responder a sus necesidades, hablarle, mirarlo y abrazarlo.

Seguridad emocional y sensación de confianza. Desarrollo del cerebro y regulación del estrés. Fortalece el vínculo y la conexión afectiva.

Alimentación: establecer horarios y lugar definidos para las comidas. Sueño: señales repetitivas antes de dormir (cuento, canción, luz tenue). Juego diario: tiempo para explorar, leer libros y jugar. Cuidado: rutinas de higiene (baño, cambio de pañal y masajes).

Seguridad y anticipación de lo que va a pasar. Desarrollo de la memoria y la atención. Fortalece el apego y la autoestima. Primeros pasos hacia la independencia.

Comidas y siestas: a horarios constantes. Higiene: lavado de manos, dientes y baño en momentos definidos. Vestirse: participar en la elección y en vestirse solo. Cuento y calma: leer antes de dormir y hablar sobre el día. Orden: recoger juguetes y guardar cada cosa en su lugar.

Seguridad emocional y autonomía. Desarrollo del autocontrol y la autorregulación. Fortalece la memoria y la atención. Adquiere hábitos saludables y responsabilidad.

Rutinas diarias: despertar, comidas, juego, tareas, lectura, dormir. Responsabilidades: pequeñas tareas en casa (poner la mesa, regar plantas, ordenar). Actividad física: juego activo o deporte de forma regular. Preparación: dejar lista la mochila, ropa y materiales. Conversación: espacios diarios para hablar en familia.

Mejora la memoria, atención y capacidad de planificación. Fortalece la independencia y la autoestima. Desarrolla autocontrol y manejo de emociones. Fomenta hábitos saludables y sentido de pertenencia.

Estudio y tareas: en horarios definidos y sin distracciones. Actividad física: de forma regular y tiempo de descanso. Organización personal: mochila, materiales, espacio de estudio. Sueño: horarios regulares y buena higiene del sueño. Tiempo en familia: comidas juntos, planes sin pantallas y conversaciones.

Mejora la concentración, memoria y rendimiento. Fortalece la independencia y la toma de decisiones. Desarrolla autocontrol, disciplina y resiliencia. Promueve hábitos saludables para toda la vida. Refuerza la seguridad emocional y los vínculos familiares.

*Fuentes: American Academy of Pediatrics (AAP), Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF.

“Recuerda que las rutinas no se crean de la noche a la mañana. Se necesita práctica para formar un nuevo hábito, además de varios intentos para ver qué funciona mejor para tu hijo y tu familia. Al principio puede parecer mucho trabajo, pero con el tiempo y la experiencia, verás que las nuevas rutinas facilitan la vida de todos en tu familia”, puntualiza Kathy Kinsner y Sarah S. MacLaughlin.

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Así es su mundo

Escolares

Dormir para descubrir el mundo. Comprender el sueño en la etapa preescolar

¿

Por: Ana María Martínez Arrieta, Ana María Ramírez Residentes de Pediatría, y Edwin González González Pediatra puericultor - profesor de Pediatría Corporación Universitaria Remington

Cuántas veces ha visto a su hijo dormir y ha sentido que, por fin, todo está en calma? Ese momento de tranquilidad es mucho más que un descanso. Mientras duerme, su organismo realiza un intenso trabajo que será fundamental para su crecimiento, aprendizaje y bienestar. Durante el sueño, el cerebro organiza la información aprendida durante el día, fortalece la memoria y crea

nuevas conexiones que favorecen el aprendizaje. Al mismo tiempo, el cuerpo libera hormonas esenciales para el crecimiento, recupera energía, refuerza las defensas y repara los tejidos. Dormir no es una pausa en la vida de un niño; es una necesidad biológica indispensable para crecer y desarrollarse de manera saludable. Las dificultades para dormir son frecuentes durante la infancia. Se estima que entre dos y tres de cada

diez niños presentan algún problema relacionado con el sueño en algún momento. Cuando un niño no duerme bien, no solo se afecta su descanso, también pueden verse alterados su comportamiento, aprendizaje y dinámica familiar. Por eso, comprender cómo duerme un preescolar y reconocer qué cambios hacen parte del desarrollo normal permite acompañarlo con mayor tranquilidad y confianza.

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Así es su mundo

Escolares

¿Qué pasa dentro del cuerpo mientras su hijo duerme? Mientras su hijo duerme, su cuerpo y su cerebro siguen trabajando. El sueño no es un estado de inactividad. Por el contrario, durante esas horas ocurren procesos esenciales para el crecimiento, el aprendizaje y la salud. Durante la noche, el sueño se alterna entre dos fases principales. Aunque ambas son indispensables, cada una cumple funciones diferentes. Durante el sueño profundo o tranquilo, el organismo libera la hormona del crecimiento, repara los tejidos, fortalece el sistema inmunológico y recupera la energía necesaria para el día siguiente. Por eso, un buen descanso favorece el crecimiento, fortalece las defensas y contribuye al bienestar general. Durante el sueño activo, también conocido como sueño REM, el cerebro organiza la información aprendida durante el día, potencia la memoria y consolida nuevos aprendizajes. En esta fase igualmente continúa un intenso proceso de maduración cerebral, especialmente importante durante la infancia. Dormir es mucho más que descansar. Cada noche ofrece una nueva oportunidad para que el cuerpo crezca, el cerebro aprenda y el desarrollo avance de manera saludable.

¿Cómo es el sueño del preescolar? A medida que los niños crecen, su sueño también madura. Al llegar a la edad preescolar, la mayoría ha consolidado un patrón de sueño más estable y logra dormir durante la noche con menos interrupciones; sin embargo, esta etapa trae consigo nuevos retos y características propias que es importante que las conozcamos. Los niños entre los tres y los cinco años suelen necesitar entre 10 y 13 horas de sueño al día, incluyendo la siesta cuando aún la requieren. Aunque algunos dejan de dormir durante el día antes que otros, lo realmente esencial es que completen las horas de sueño necesarias para mantenerse activos, atentos y con un buen estado de ánimo.

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En esta fase es frecuente que aparezcan pesadillas, terrores nocturnos y episodios de sonambulismo. Aunque estas situaciones suelen preocupar a las familias, en la mayoría de los casos hacen parte del desarrollo normal y tienden a desaparecer espontáneamente con el crecimiento. Así mismo, es común que algunos niños retrasen la hora de dormir, pidan “un cuento más” o busquen permanecer un poco más con sus padres. Estos comportamientos suelen reflejar su deseo de prolongar los momentos de interacción familiar y no necesariamente indican un problema del sueño. Los hábitos adquiridos durante estos años tienen un impacto importante sobre la calidad del descanso. Mantener horarios regulares, establecer rutinas antes de dormir y limitar el uso de pantallas potencian un sueño saludable y ayudan a prevenir dificultades en el futuro.

¿Qué pasa cuando un preescolar no duerme lo suficiente? Dormir bien es tan importante para la salud como una alimentación balanceada o la actividad física. Cuando un preescolar no descansa lo suficiente, las consecuencias van mucho más allá del cansancio. La falta de sueño puede afectar su estado de ánimo, su comportamiento, su capacidad para aprender y su bienestar general. Diversos estudios han encontrado que los niños que duermen menos de lo recomendado tienen un mayor riesgo de presentar dificultades para

mantener la atención, mostrar alteraciones del comportamiento, tener problemas emocionales y un menor rendimiento en las actividades relacionadas con el aprendizaje y la memoria. Con el tiempo, el sueño insuficiente también puede afectar el crecimiento, favorecer el exceso de peso y disminuir las defensas del organismo. Algunas señales que pueden indicar que un preescolar no está durmiendo lo suficiente son: Se despierta irritable o de mal humor. Tiene inconvenientes para concentrarse o se distrae con facilidad. Se muestra inquieto durante el día, pero se cansa con facilidad. Se enferma con mayor frecuencia. Presenta problemas en el jardín infantil o en las actividades de aprendizaje. Estas manifestaciones no siempre indican un trastorno del sueño; no obstante, si son persistentes, interfieren con la vida diaria del niño o generan preocupación en la familia, es recomendable consultar al pediatra para identificar la causa y orientar el manejo más adecuado.


Así es su mundo

Lo que la familia puede hacer El dormir bien también se aprende. Los hábitos que se construyen desde los primeros años promueven un sueño reparador y benefician a toda la familia. Aunque cada niño tiene su propio ritmo, algunas estrategias pueden ayudar a que el momento de dormir sea más tranquilo: Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana. Evite el uso de televisores, tabletas y otros dispositivos electrónicos (pantallas) durante las dos horas previas a dormir. Establezca una rutina antes de acostarse. Un baño, ponerse la

pijama, leer un cuento o conversar unos minutos ayudan al niño a comprender que se acerca la hora de descansar. Ofrezca una cena balanceada y de fácil digestión. Evite las comidas abundantes poco antes de dormir. No realice una actividad física intensa durante las dos horas previas al sueño. Procure que la habitación sea tranquila, con poca luz, silenciosa y con una temperatura agradable. Sea paciente y constante. Los hábitos de sueño requieren tiempo y repetición para consolidarse.

Escolares

Los hábitos que se construyen desde los primeros años promueven un sueño reparador y benefician a toda la familia.

Recuerde... Dormir bien no depende únicamente del niño; es, a su vez, el resultado del entorno que construye su familia. Las rutinas, el afecto, la seguridad y la presencia de los cuidadores hacen de la hora de dormir una oportunidad para afianzar el vínculo y estimular su desarrollo.

No existe una rutina perfecta que funcione para todos los niños. La clave está en mantener hábitos consistentes, adaptados a las necesidades de cada familia, que conviertan la hora de acostarse en una experiencia tranquila, predecible y segura.

El sueño de su hijo no necesita ser corregido; necesita ser comprendido. Cuando usted entiende cómo duerme un preescolar y reconoce qué cambios hacen parte de su desarrollo, es más fácil acompañarlo con tranquilidad y confianza. Dormir bien no solo favorece su crecimiento, aprendizaje y salud, sino que también contribuye al bienestar de toda la familia.

Lecturas recomendadas Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Higiene del sueño. Enseñando a dormir a nuestros hijos. Madrid: Familia y Salud, AEPap. Disponible en: https://www.familiaysalud. es/vivimos-sanos/sueno/higiene-del-sueno/higiene-del-sueno-ensenando-dormir-nuestros-hijos Henao MP. Puericultura del sueño en la niñez. En: Posada Á, Gómez JF, Ramírez H, editores. El niño sano. 4.ª ed. (2016). Medellín: Editorial Médica Panamericana; pp. 338-345.

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Rutina de cuidado diario de la piel de bebés y niños.


Así es su mundo

Adolescentes

Cómo ser buenos padres cuando

los hijos son adultos Por: Natalia María Cano Silva Residente de Pediatría - Universidad de Antioquia Asesora: Eliana Janet Ossa Arboleda Educadora infantil y puericultora

E

n nuestra cultura existe la creencia de que la crianza es una tarea de los primeros años y que llega a su fin cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad; sin embargo, este proceso no termina allí, sino que se transforma a lo largo de todo el ciclo vital. No existe un momento en que un padre o una madre pueda decir: “Mi trabajo terminó”. Lo que sí cambia es la forma de estar presente en la vida de sus hijos a través de las diferentes etapas de la vida. Es importante entender cómo ha ido evolucionando el fenómeno de la salida del hogar a lo largo de la historia,

para comprender el rol de los padres en el momento actual.

Un recorrido por la historia Antes de 1950, la salida de los hijos del hogar era un fenómeno poco frecuente, ya que las familias rurales vivían y trabajaban juntas, y los hijos solían formar sus propios hogares

cerca de sus padres. Con la industrialización y la migración del campo a la ciudad en los años 50, muchos jóvenes comenzaron a desplazarse para estudiar o trabajar, haciendo más visible el fenómeno del “nido vacío”. Durante las décadas de 1970 y 1980, la psicología empezó a analizar el impacto emocional que esta transición

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Así es su mundo

Adolescentes

Con la llegada de la adultez, la autoridad deja de ser el eje principal de la relación y da paso a una interacción más horizontal, basada en el respeto mutuo.

generaba en los padres, especialmente, por los cambios en su rol y la dinámica familiar. A partir de los años 90, la expansión de la educación superior retrasó la independencia de los jóvenes, quienes permanecieron más tiempo en el hogar familiar. Posteriormente, la crisis económica del 2008 y la pandemia del 2020 reforzaron esta tendencia, favoreciendo el regreso o la permanencia de muchos adultos jóvenes en la casa de sus padres. Como resultado, hoy es común que padres e hijos adultos compartan el mismo hogar durante más años, transformando la experiencia tradicional del nido vacío. Comprender esta nueva realidad es fundamental para evitar conflictos innecesarios y construir relaciones familiares más saludables.

¿Cuándo comienza realmente la adultez? Durante mucho tiempo se asumió que la adultez iniciaba al cumplir los 18 años; no obstante, la experiencia cotidiana demuestra que alcanzar la mayoría de edad legal no implica necesariamente haber completado el proceso de maduración personal. El psicólogo estadounidense Jeffrey Jensen Arnett propuso el concepto de “adultez emergente” para describir la etapa comprendida, aproximadamente, entre los 18 y 29 años. Se trata de un período de transición caracterizado por la exploración, la búsqueda de identidad y la construcción progresiva de la autonomía. En este periodo, los jóvenes suelen preguntarse

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quiénes son, qué desean hacer con sus vidas, qué tipo de relaciones quieren construir y cuáles son sus metas futuras. Al mismo tiempo, enfrentan cambios frecuentes en los estudios, el trabajo, las relaciones afectivas y los proyectos personales. Para muchas familias esto genera una aparente contradicción: los hijos reclaman autonomía, pero aún necesitan apoyo; exigen privacidad, pero continúan compartiendo los espacios familiares; toman decisiones propias, aunque todavía dependan económicamente de sus padres. Entender esta realidad significa reconocer que la independencia se construye progresivamente y que el acompañamiento familiar sigue siendo importante, si bien deba transformarse.

El desafío de cambiar la forma de relacionarse Durante la infancia y la adolescencia de los hijos, la relación está basada en la autoridad y la protección. Los padres toman la mayoría de las decisiones en el hogar. Con la llegada de la adultez, esa dinámica evoluciona y la autoridad deja de ser el eje principal de la relación y da paso a una interacción más horizontal, basada en el respeto mutuo. Este cambio no siempre resulta fácil. Algunos padres continúan actuando como si sus hijos fueran adolescentes. Por su parte, algunos hijos esperan seguir recibiendo los beneficios de la infancia mientras rechazan cualquier límite o responsabilidad. La adaptación requiere ajustes de ambas partes. Los padres deben aprender a confiar más y controlar menos. Los hijos necesitan asumir mayores responsabilidades y reconocer el valor de la experiencia de sus padres. Cuando este proceso se realiza adecuadamente, la relación puede fortalecerse y adquirir una profundidad nueva. Padres e hijos dejan de relacionarse únicamente desde los roles tradicionales y comienzan a encontrarse como adultos.


Así es su mundo

El riesgo de la codependencia El amor parental es una de las fuerzas más poderosas de la vida familiar; sin embargo, cuando no existen límites saludables puede transformarse en una relación de dependencia emocional que dificulta el crecimiento de todos los involucrados. La codependencia aparece cuando la identidad y el bienestar emocional de los padres dependen excesivamente de la vida de sus hijos. En estos casos, el sufrimiento del hijo se convierte

automáticamente en el sufrimiento propio, y la necesidad de intervenir termina reemplazando el respeto por la autonomía. Los padres codependientes sienten la obligación permanente de resolver los problemas del hijo adulto, incluso cuando este tiene la capacidad para enfrentarlos por sí mismo, y, a su vez, el hijo puede desarrollar sentimientos intensos de culpa al intentar establecer límites o tomar decisiones independientes.

Adolescentes

La codependencia surge cuando el amor se mezcla con la necesidad de sentirse indispensable. Por esto es importante que los padres mantengan espacios propios de desarrollo personal, intereses individuales, relaciones sociales y proyectos que les den sentido a su vida más allá de la crianza. Un vínculo sano permite acompañar sin controlar, ayudar sin invadir y estar disponible sin asumir responsabilidades que corresponden al otro.

Respeto por la autonomía.

Comunicación horizontal. Escuchar más y juzgar menos. Conversar desde el respeto, evitando sermones y descalificaciones.

Reconocer que las decisiones sobre pareja, amistades, profesión o estilo de vida pertenecen al hijo adulto.

Claves para acompañar a un hijo adulto Las recomendaciones de expertos en desarrollo familiar coinciden en que el objetivo principal de esta etapa es construir relaciones basadas en el respeto mutuo. Algunas estrategias pueden facilitar este proceso:

Apoyo económico con límites claros. Si existe una ayuda financiera, es indispensable definirla claramente.

Normas negociadas de convivencia. Cuando padres e hijos adultos comparten el mismo hogar, las reglas deben acordarse entre adultos.

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Así es su mundo

Adolescentes

El proyecto de vida pertenece al hijo Uno de los aprendizajes más difíciles para muchos padres consiste en aceptar que los hijos pueden construir una vida diferente de la que ellos imaginaron. Los padres pueden compartir su experiencia, expresar opiniones y ofrecer apoyo, pero las decisiones fundamentales deben corresponderles a los hijos. Decisiones como la elección de una profesión, una pareja, una ciudad para vivir o un proyecto de vida forman parte del proceso de construcción de la identidad adulta. Acompañar no significa dirigir. Significa estar presente, disponible y dispuesto a apoyar incluso cuando el camino elegido no coincide exactamente con el que los padres habrían preferido.

El nido vacío: una transición que también transforma a los padres Toda crianza tiene un propósito implícito: que los hijos puedan partir del hogar parental, y esto finalmente ocurre; muchos padres experimentan emociones intensas y contradictorias. Orgullo por los logros alcanzados, tristeza por la ausencia cotidiana, alivio ante la disminución de responsabilidades y, en algunos casos, incertidumbre sobre el nuevo sentido de sus vidas. Durante décadas se habló del llamado “síndrome del nido vacío” como una experiencia predominantemente negativa. Actualmente, sabemos que la realidad es más diversa. Algunas personas viven esta etapa como una pérdida significativa, en especial cuando gran parte de su identidad estaba centrada exclusivamente en la función de cuidar. Otras la experimentan como una oportunidad para redescubrir intereses personales, fortalecer la relación de pareja o emprender proyectos largamente postergados. La forma en que se vive el nido vacío suele depender de los recursos emocionales que los padres han construido a lo largo de los años. Quienes han cultivado amistades, intereses

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propios, metas personales y relaciones significativas suelen adaptarse mejor a esta transición.

La llegada de los nietos: una nueva manera de acompañar Para muchas familias, la historia no termina con la independencia de los hijos. Con frecuencia aparece una nueva etapa profundamente enriquecedora: la abuelidad. Convertirse en abuelo o abuela no significa volver a ser padre o madre. Implica asumir un rol diferente, pero igualmente valioso, basado en el acompañamiento y la transmisión de afecto, historia y valores. Los abuelos representan una fuente de seguridad emocional para los nietos y un importante sistema de apoyo para los padres; no obstante, su función no consiste en reemplazar a los progenitores ni en dirigir la crianza. Los abuelos que logran mantener una presencia amorosa, respetuosa y disponible suelen convertirse en una de las figuras más significativas dentro de la vida familiar. Su experiencia aporta perspectiva, su amor fortalece los vínculos, y su presencia ayuda a construir una continuidad entre las generaciones.

Mensaje final Desde los primeros pasos hasta las grandes decisiones de la adultez, todo el proceso de crianza apunta hacia la autonomía. Cada etapa supone un

pequeño acto de desprendimiento. Cada logro del hijo implica, al mismo tiempo, una renuncia progresiva al control parental. Por eso, cuando los hijos crecen, el desafío no consiste en dejar de quererlos ni en alejarse de ellos, consiste en aprender una nueva forma de amar: un amor que acompaña sin invadir, que orienta sin imponer y que permanece disponible sin impedir el crecimiento. Los hijos nunca dejan de necesitar a sus padres, lo que cambia es la manera en que los necesitan; y los padres nunca dejan de ser importantes para sus hijos, lo que se modifica es la forma en que ejercen ese papel. Al final, la meta no es conservar a los hijos cerca, sino ayudarlos a construir una vida propia sabiendo que, pase lo que pase, siempre encontrarán en su familia un lugar seguro al cual volver.

Lecturas recomendadas AAP/HealthyChildren.org. Próxima parada, 1 la edad adulta: consejos para los padres. healthychildren.org (en español).

2 Gómez Ramírez JF, Posada Díaz Á, Ramírez Gómez H. Diez propuestas para animar a su hijo a formularse un proyecto de vida valioso. Rev Pediatría 2006;39.


Entorno

Cómo afrontar el

Por: Asociación Americana de Psicología (APA, por su sigla en inglés)

L

os psicólogos recomiendan que las personas se apoyen en sus seres queridos, prioricen el autocuidado y sean pacientes consigo mismas para ayudar a manejar los efectos estresantes del trauma. Cuando ocurren sucesos angustiantes, muchas personas experimentan

conmoción, tristeza y una sensación de impotencia. La investigación psicológica revela que el trauma y las situaciones de crisis generan efectos, tanto inmediatos como duraderos, en quienes se ven directamente involucrados. Los estudios también demuestran que la exposición prolongada a noticias perturbadoras puede afectar significativamente la salud mental y el bienestar de quienes las presencian, incluso cuando se encuentran lejos de los hechos.

?

Reacciones y respuestas comunes al trauma Según el Centro Nacional para el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), la forma en que las personas reaccionan y responden al trauma puede variar. Tras un suceso traumático, las personas suelen sentirse aturdidas, desorientadas o incapaces de integrar la información perturbadora. Una vez que estas reacciones iniciales disminuyen, pueden experimentar diversos pensamientos y comportamientos. Algunas respuestas comunes son:

• Sentimientos intensos o impredecibles. Puede que sienta ansiedad, nerviosismo, agobio o tristeza. También puede que se sienta más irritable o de mal humor de lo habitual.

• Cambios en los patrones de pensamiento y comportamiento. Es posible que experimente recuerdos vividos y recurrentes del evento. Estos recuerdos pueden surgir sin motivo aparente y provocar reacciones físicas como taquicardia o sudoración. Puede resultar difícil concentrarse o tomar decisiones. Los patrones de sueño y alimentación igualmente pueden verse alterados: algunas personas pueden comer y dormir en exceso, mientras que otras experimentan insomnio y pérdida de apetito.

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Entorno

El apoyo de tus seres queridos o de un profesional de la salud mental puede ser de gran ayuda para que vuelvas a la normalidad.

• Sensibilidad a factores ambientales. Las sirenas, los ruidos fuertes u otras sensaciones ambientales pueden evocar recuerdos del desastre, generando una mayor ansiedad. Estos desencadenantes pueden ir acompañados del temor a que el evento traumático se repita.

• Relaciones interpersonales tensas. Pueden surgir conflictos más frecuentes, como desacuerdos reiterativos con familiares y compañeros de trabajo. Así mismo, el individuo podría aislarse o alejarse de sus actividades sociales habituales.

• Síntomas físicos relacionados con el estrés. Pueden presentarse dolores de cabeza, náuseas y dolor en el pecho, los cuales podrían requerir atención médica. Las afecciones médicas preexistentes podrían verse afectadas por el estrés derivado del desastre.

Cómo afrontar el estrés traumático La buena noticia es que existen maneras muy efectivas de afrontar y tratar los efectos estresantes del trauma. Psicólogos y otros investigadores han descubierto que las siguientes acciones pueden ayudar:

• Apóyate en tus seres queridos. Busca amigos o familiares que te brinden apoyo. Si te sientes preparado para hablar sobre el evento traumático, puedes compartir con ellos tu experiencia y sentimientos. De igual forma, puedes pedirles ayuda con las tareas del hogar u otras obligaciones para aliviar parte del estrés diario.

• Ten paciencia.

• Prioriza el autocuidado. Procura comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio regularmente y dormir bien. Busca también otras estrategias saludables para afrontar las dificultades, como el arte, la música, la meditación, la relajación y pasar tiempo en la naturaleza.

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Es normal querer eludir los pensamientos sobre un evento traumático. Sin embargo, no salir de casa, dormir en exceso, aislarte de tus seres queridos y consumir sustancias para escapar de los recuerdos no son formas saludables de afrontarlo a largo plazo. Si bien evitar el trauma es normal, hacerlo en exceso puede prolongar el estrés e impedir tu recuperación. Poco a poco, intenta retomar tu rutina normal. El apoyo de tus seres queridos o de un profesional de la salud mental puede ser de gran ayuda para que vuelvas a la normalidad.


Entorno

Cuándo buscar ayuda No todas las personas necesitan un tratamiento para el estrés postraumático. La mayoría se recupera por sí sola con el tiempo. No obstante, los profesionales de la salud mental, como los psicólogos, pueden ayudar a encontrar maneras saludables de afrontar las consecuencias de un evento traumático. Si tu malestar está interfiriendo con tus relaciones, escuela, trabajo o funcionamiento diario, es posible que tengas un trastorno de estrés agudo (TEA) o un trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Tratamientos para el estrés traumático Los psicólogos pueden ofrecer intervenciones basadas en la evidencia para ayudarte a afrontar el TEPT o el TEA:

• Una de ellas son los primeros auxilios psicológicos (PFA, por su sigla en inglés). Este enfoque, diseñado originalmente para ayudar a niños, adolescentes, adultos y familias tras un desastre o un acto terrorista, ahora se utiliza para ayudar a las personas que han experimentado cualquier tipo de trauma.

La intervención PFA se basa en la idea de que el malestar es normal después de un evento traumático. En lugar de tratar ese estrés como un trastorno, se centra en brindar apoyo y asistencia, así como en compartir información sobre las reacciones al estrés y las estrategias de afrontamiento. Los profesionales de la salud mental y los trabajadores de respuesta ante desastres brindan los PFA durante los días y semanas posteriores a un trauma, en diversos entornos, como hospitales, albergues, centros comunitarios e incluso a través de líneas telefónicas de crisis. El objetivo de los PFA es reducir el malestar y mejorar el afrontamiento y el funcionamiento, tanto a corto como a largo plazo.

• Otro tratamiento basado en la evidencia es la terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta se utiliza para tratar muchos trastornos psicológicos, incluido el estrés postraumático. La TCC es un tratamiento psicológico que ayuda a las personas a aprender a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento perjudiciales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la TCC

centrada en el trauma para tratar los síntomas del estrés traumático agudo en adultos. Algunas investigaciones también sugieren que las personas que reciben TCC centrada en el trauma pueden tener menos probabilidades de desarrollar TEPT crónico. Además, se han desarrollado diversos tratamientos para ayudar a niños y adolescentes que han estado expuestos a traumas o experiencias adversas en la infancia, como negligencia o abuso. Muchas de estas terapias se basan en la familia e incluyen a los padres o cuidadores del niño en el proceso de tratamiento.

Si usted o un ser querido está teniendo dificultades para recuperarse de un evento traumático, la terapia puede ser de gran ayuda.

*Agradecemos a las psicólogas Soo Jeong Youn, Ph. D.; y Raquel Halfond, Ph. D., su colaboración en la elaboración de este artículo.

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Prevención

una guía para padres

Gripa

Otitis

Amig

is li t da Por: Carlos Guillermo Garcés Samudio Infectólogo pediatra

L

as infecciones respiratorias superiores (altas) se denominan así porque afectan únicamente a las estructuras anatómicas que están situadas por encima de las cuerdas vocales (la laringe), y se constituyen en una de las enfermedades más frecuentes en la práctica pediátrica, especialmente, en los primeros cinco años de la vida, mientras los niños desarrollan las defensas adecuadas para su protección. En este artículo, les daremos ciertos consejos prácticos con el fin de que puedan identificar los signos o síntomas que pueden determinar que sus niños están presentando alguna de las infecciones respiratorias más frecuentes:

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Gripa Dentro de estas infecciones se encuentra el resfriado común, conocido popularmente como “gripa”, el cual es causado usualmente por virus que son organismos microscópicos que, por lo general, no requieren el suministro de algún medicamento para su combate, pues las defensas de los niños son capaces de eliminarlos; por esta razón, cuando se lleva a una consulta a un niño porque tiene fiebre, moquitos y tos, el tratamiento no incluye el uso de antibióticos, ya que estos medicamentos solo actúan contra las bacterias y no tienen efecto sobre los virus. Es así como, posiblemente, solo reciban acetaminofén para el tratamiento

de la fiebre y el malestar, y el resto será un manejo sintomático con abundantes líquidos y paciencia, porque normalmente en unos tres días comenzará a mostrar una mejoría. En estos casos es importante tener presente que la recomendación es que el niño enfermo permanezca en casa para evitar el contagio de sus compañeros del colegio o de juego. En muy pocas ocasiones la gripa termina complicándose con una infección de los pulmones que implicaría otro tipo de tratamiento y, en ciertos casos, de hospitalización y realización de exámenes. Durante la consulta de control del niño, el pediatra suele orientar a los


Prevención

padres y cuidadores sobre los signos de alarma que deben tener en cuenta para solicitar una nueva valoración médica si el resfriado no mejora. Entre ellos están: • Si la fiebre persiste por más de cinco días. • Si a pesar de estar sin fiebre el niño continúa decaído y teniendo poca actividad. • Si presenta ruidos extraños al respirar, como silbidos en el pecho, tiene ataques o convulsiones, o muestra algún síntoma de dificultad para respirar, esto es, que se le forren las costillas, se le forme un hueco en el cuello, las fosas nasales se le abran cada vez más, o que su respiración sea más rápida de lo habitual. • Si no quiere comer.

Adicionalmente, como parte de su manejo, debería recibir algún medicamento para el dolor y el malestar. Cabe resaltar, que la fiebre por sí sola no es una razón para darles antibióticos a los niños, pues recordemos que esta es una manera del cuerpo de defenderse de las infecciones, incluyendo aquellas que no se benefician de los antibióticos, como las causadas por virus, que son las más frecuentes en los pequeños.

Otitis Otra posible infección de las vías superiores es la inflamación del oído en su parte interna, lo que se conoce como “otitis”. En muchos casos se acompaña de la gripa y la congestión nasal, y podría llegar a provocar que

se le “reviente el oído” al niño, esto es, que le salga pus o líquido debido a la presión de la inflamación que desencadena la ruptura del tímpano. Cuando esto pasa, generalmente la infección es ocasionada por alguna bacteria y requiere de antibióticos para su mejoría, pero también podría pasar que solo presente la inflamación del oído sin la perforación del tímpano y sin ninguna secreción. En esta situación, según la edad, los síntomas y la evaluación, se podría intentar su manejo solo con medicamentos para aliviar el dolor y observar con el tiempo (unos 2 a 3 días) si se recupera sin necesidad de darle antibióticos, pues sus defensas fueron capaces de combatir la infección.

Amigdalitis Cuando el niño presenta síntomas como fiebre alta y dolor para tragar puede tratarse posiblemente de una amigdalitis, la cual, según la edad y lo que se encuentre al examinarlo, podría ser ocasionada igualmente por un virus, en cuyo caso tampoco necesitaría antibióticos; sin embargo, en ciertas ocasiones la causa resulta ser una bacteria, con lo que ahí sí requeriría del suministro de antibióticos para lograr su mejoría.

Medidas recomendadas en la literatura médica para la prevención de infecciones respiratorias agudas • Evite el contacto con personas que tengan gripa. Los enfermos deben utilizar tapabocas y mantener las manos limpias con un correcto lavado de manos con agua y jabón. • Si es un bebé menor de seis meses, dele solamente leche materna en mayor cantidad, por lo menos, 10 veces al día. • Evite contacto con los fumadores. • Mantenga las fosas nasales destapadas. En lo posible aplique con frecuencia un suero fisiológico por ambas fosas nasales y limpie las secreciones. • Enséñeles a sus hijos a estornudar: ponga un pañuelo desechable sobre su nariz y boca al toser o estornudar, bótelo y lávese las manos. • No suministre medicamentos, antibióticos o jarabes para la tos, a menos que sean formulados por el médico. • Lávese las manos cuando tenga contacto con secreciones o enfermos con gripa. • Ventile a diario la casa y la habitación de los enfermos. • Verifique que su esquema de vacunación (niños, escolares y adultos) esté completo para su edad. • La hidratación es clave para controlar la enfermedad y evitar así mayores complicaciones.

Lectura recomendada https://www.minsalud.gov.co/salud/Paginas/ Infecciones-Respiratorias-Agudas-(IRA).aspx

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Contenido Comercial

MÁS ALLÁ DE LA SALUD URINARIA

Cranberries (arándanos rojos), fibra y salud intestinal

Una perspectiva más allá de la salud urinaria Los cranberries (arándanos rojos) suelen asociarse con la salud del tracto urinario; sin embargo, su perfil nutricional permite abordar muchos otros aspectos relacionados con el bienestar. Esta fruta es reconocida por la presencia de compuestos bioactivos como polifenoles, antocianinas y proantocianidinas de tipo A (PACs).

2,79 g

de fibra

por cada ⅓ de taza de cranberries deshidratados y endulzados Una forma práctica de aportar fibra, sabor y variedad a diferentes preparaciones.

La fibra: un nutriente insuficiente en la alimentación diaria A pesar de su reconocida importancia para la salud, la fibra continúa consumiéndose en cantidades insuficientes por la gran mayoría de la población. Esta situación está directamente relacionada con un bajo consumo y una limitada variedad de alimentos como verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos, que deberían formar parte de la alimentación diaria con mayor frecuencia.

En este contexto, los cranberries (arándanos rojos) destacan por combinar practicidad, sabor y aporte de fibra en una sola fruta. En su presentación deshidratada representan una alternativa sencilla para enriquecer diferentes preparaciones y contribuir a una alimentación más variada y rica en compuestos de origen vegetal.


Salud gastrointestinal y microbiota

Contenido Comercial

La evidencia científica sugiere que la fibra desempeña un papel importante en el funcionamiento intestinal y en el mantenimiento de una microbiota equilibrada. En el tracto digestivo, parte de la fibra alimentaria puede ser fermentada por las bacterias intestinales, favoreciendo la producción de metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta. Estos compuestos están asociados con el mantenimiento tanto de la barrera mucosa como del equilibrio microbiano del entorno intestinal. Por esta razón, una alimentación rica en fibra se considera uno de los pilares fundamentales para el cuidado de la salud gastrointestinal.

Fibra y prevención en salud Existe evidencia científica consistente de que las dietas ricas en alimentos que aportan fibra contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

Un aspecto clave: salud gástrica y Helicobacter pylori Otro campo de gran interés es la relación entre los cranberries (arándanos rojos) y la salud gástrica. Diversos estudios han evaluado el papel de las proantocianidinas (PACs) presentes en los cranberries (arándanos rojos) en la inhibición de la adhesión de bacterias como Helicobacter pylori (H. pylori), una bacteria muy común y contagiosa que contribuye al desarrollo de la gastritis y las úlceras pépticas. Este tema abre una importante línea de investigación y comunicación en el ámbito de la nutrición y la salud digestiva, en la que los cranberries (arándanos rojos) pueden considerarse un aliado dentro de un enfoque alimentario complementario. Naturalmente, los casos de infección por H. pylori requieren evaluación clínica y tratamiento bajo la supervisión de profesionales de la salud.

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Opinan los expertos

Tatuajes

y perforaciones en el cuerpo

¿Estás pensando en hacerte un tatuaje o una perforación en el cuerpo? Los adolescentes se hacen tatuajes o perforaciones en el cuerpo por diferentes razones. La mayoría lo hacen porque les gusta cómo lucen o para expresarse a sí mismos. Otros para sentir que pertenecen a un grupo. En algunos establecimientos se exige ser mayor de 18 años o tener el permiso de uno de sus padres para hacerse una perforación o un tatuaje. Antes de decidirte, tienes que enterarte sobre los posibles riesgos que estos pueden tener para tu salud, ya que es muy importante que te los hagas de manera segura.

Perforaciones en el cuerpo: Consiste en hacer un agujero en la piel con una aguja hueca y, posteriormente, se inserta la joya corporal en el agujero. Ésta debe ser de acero inoxidable quirúrgico, de oro sólido de 14 o 18 quilates, de niobio o de titanio. La joya o piercing, como también se le conoce, no debe contener níquel, puesto que este metal suele causar reacciones alérgicas en la piel. Además, debe tener el tamaño adecuado para la parte corporal perforada. No se deben usar pistolas para perforar, ya que no pueden esterilizarse adecuadamente.

Cómo se hacen Tatuajes: Se inyecta tinta en la piel con una máquina de hacer tatuajes, la cual tiene una barra con agujas que se mueven hacia arriba y hacia abajo dentro de un tubo, vibrando de 50 a 3.000 veces por minuto. Debido a que se debe pinchar la piel, por lo general, hay mucho sangrado y hay que detener la máquina a menudo para secar la sangre. Un tatuaje puede tardar desde 15 minutos hasta varias sesiones, dependiendo del tamaño y los detalles que tenga. La mayoría de las personas dicen que el proceso de hacerse un tatuaje es doloroso.

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Busca un lugar seguro Es importante que busques un artista profesional de tatuajes o de perforaciones corporales, y que sea alguien que realice el trabajo de manera segura, por lo que es fundamental averiguar muy bien y pedir referencias

sobre el tatuador o perforador. Nunca te hagas tú mismo un tatuaje o una perforación ni permitas que te lo haga uno de tus amigos. Si eres menor de 18 años, debes tener cuidado con los locales de tatuajes o perforaciones que están dispuestos a no cumplir con las reglas en cuanto a edad. En todo momento se deben seguir estas medidas de seguridad: Un local de tatuajes o perforaciones corporales debe estar tan limpio como el consultorio de un dentista.


Opinan los expertos

El área de trabajo debe estar aseada y tener buena iluminación. El equipo debe esterilizarse con una máquina de calor llamada “autoclave”. El artista debe lavarse y secarse las manos y usar un par de guantes nuevos. Se deben emplear agujas nuevas y esterilizadas, las cuales deben desecharse después de su uso. Es importante que veas al artista abrir el paquete de agujas frente a ti.

Se debe usar tinta nueva. La que sobre nunca debe verterse de nuevo al envase para volverla a usar.

Cómo cuidar un tatuaje Para que la tinta y el diseño de tu nuevo tatuaje no se corran, necesitas de cuidados especiales, tales como los siguientes: Déjate el vendaje por 12 a 24 horas y después lava la zona con agua tibia y jabón. Debes enjuagar

bien toda la sangre y el jabón de la piel. Aplícate una pomada o loción antibiótica sin perfume tres veces al día durante una semana. No uses vaselina, alcohol ni peróxido. No permitas que el tatuaje se reseque ni lo expongas a la luz directa del sol por dos semanas. Evita nadar, meterte a bañeras calientes y darte baños de tina largos por varias semanas.

Área perforada Cartílago de la oreja

Tiempo que tarda en cicatrizar

Ceja

Labio y mejilla 6a8 semanas

2 meses a 1 año

Lóbulo de la oreja

Cómo cuidar tu perforación Cada vez que vayas a tocar o limpiar la zona perforada lávate las manos. Trata de no tocar los piercings muy a menudo para prevenir infecciones. Para que tu nueva perforación cicatrice, tendrás que limpiarla por lo menos dos veces al día. Es posible que la piel se te ponga roja o que te supure por unos cuantos días. Usa un jabón antibacterial, especialmente, en las partes expuestas al sudor. No apliques alcohol ni peróxido porque te resecarán la piel. Además, ten en cuenta que las soluciones de yodo decoloran las joyas de oro. Perforaciones en las cejas: si usas gafas, mantenlas limpias. Perforaciones en el ombligo: viste ropa limpia y suelta. Evita las bañeras calientes hasta que la perforación haya sanado. Perforaciones en la lengua: hazle enjuagues con un producto antibacterial que no contenga alcohol. Revisa las joyas dos veces al día

Genitales

6 meses a 1 año Ombligo

para verificar que los extremos estén tirantes con el fin de evitar que caigan dentro de tu boca.

¿Qué puede salir mal? Los siguientes son algunos de los riesgos de los tatuajes y de las perforaciones corporales: Infecciones bacterianas de la piel. Cicatrices, incluyendo queloides grandes (cicatrices duras), especialmente en el caso de las orejas. Reacciones alérgicas a las tinturas y metales. Los pigmentos que se suelen usar en estos elementos no están regulados por el Ministerio de Salud. Hepatitis B y C, VIH y tétanos (existen vacunas contra la hepatitis B y el tétanos que ayudan a disminuir el riesgo). Sangrado. Rasgado de la piel, como puede ocurrir en el lóbulo de la oreja. Antes de participar en un deporte

Lengua 4a6 meses

2a6 meses

2a6 meses

2a6 meses

4a6 semanas

Pezones

2a4 meses Orificio nasal

debes quitarte cualquier joya visible, incluyendo los piercings de la lengua. Esto te ayudará a reducir el riesgo de trauma o lesión. Dientes astillados y problemas en el habla debido a los aros en la lengua y los labios Además, si quedas descontento con el tatuaje o más adelante lamentas haberte tatuado, el proceso para quitarlo suele ser doloroso y costar mucho dinero.

Cuándo llamar al pediatra Cuéntale a tu pediatra si tienes alguno de estos síntomas: Enrojecimiento, calor, dolor o hinchazón excesivos o que duran más de unos cuantos días. Secreción entre amarillento y verdoso (pus). Supuración o sangrado que dura más de unos cuantos días.

No deberá utilizarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Podría haber variaciones en el tratamiento, las cuales su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.

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Preguntas y respuestas

A propósito de

‘Aprender a convivir’, sabía usted que:

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez Pediatra puericultor

E

s un libro escrito por José Antonio Marina, reconocido filósofo y pedagogo español, en el que analiza las características básicas de la convivencia humana y la necesidad de incorporarla a nuestra cotidianidad para lograr así disminuir las asperezas de la vida en común, pues la calidad de esta va a depender del sistema de relaciones que logremos establecer. A continuación, compartiremos con nuestros lectores algunos de los conceptos del autor aquí expresados y que consideramos muy pertinentes: Las piedras coexisten, las personas convivimos y esta inevitable relación es fuente de posibilidades y conflictos, contradictorio manantial de dichas y desventuras. A diferencia de los animales grupales, la sociedad no es un mero agregado regido por el instinto,

sino la realización larga, y con frecuencia dramática, de un proyecto de vida inteligente, inventado y tenazmente perseguido por la humanidad. La educación es, fundamentalmente, socialización: ayudar a desarrollar el modelo de persona que nuestra cultura propone como óptimo. La socialización es una cuestión moral. La fragilidad humana es la raíz de la sociabilidad. Como lo afirmó Aristóteles: “Los hombres se asocian siempre con vistas a algo que les conviene y a procurarse algo de lo que se requiere para la vida”. Los derechos no son propiedades del ser humano. No nacemos con ellos como nacemos con hígado. Son posibilidades que la inteligencia descubre y que se mantienen

mientras los mantenemos. Son una realidad frágil que puede desaparecer. La realidad está ante nosotros en estado bruto, esperando que descubramos en ella las mejores posibilidades: la sociabilidad, la compasión, la lucidez crítica, el respeto, la valentía y la capacidad de disfrutar con lo bueno y enfrentarse con lo malo, entre muchas otras. Todo lo anterior lo podemos resumir en la reflexión del gran filósofo, académico y pensador austro-británico Karl Popper, cuando afirma que: “Conviene que se enfrenten los argumentos para que no tengan que enfrentarse las personas”.

*Fuente: Marina, José Antonio. Aprender a convivir. Ed. Ariel. Barcelona. 2006.

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Recomendados en todos los sentidos

El aprendizaje en la relación padres-hijos

“

Es absolutamente un aprendizaje mutuo y yo sospecho seriamente que somos los padres y las madres quienes aprendemos más. O sea, es evidente que nosotros cuidamos a nuestras criaturas y que somos responsables de su bienestar. En ese sentido, no es una relación simétrica, pero sí es recíproca. A mí tampoco me habían contado o yo no había sabido atender al hecho de que muy lejos de ser su maestro, su referente y todo esto que se supone que es la figura totémica de un padre, yo me siento profundamente discípulo de mi hijo, lo admiro muchísimo. Me gusta su vínculo con el presente, su modo de emocionarse con lo pequeño, su capacidad de observación, el desborde del marco del juego, que coincide exactamente con el de la vida, su creatividad, su desprejuicio, su sentido del humor... Es decir, yo de mayor quiero ser como mi hijo pequeño”. Andrés Neuman Poeta y escritor argentino

Reflexiones: “Para criar correctamente hay que desterrar de la cabeza la manía de mandar y el gusto por ser obedecido”.

“El niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda de un niño”.

Ana María Matute

“La verdadera generosidad hacia el futuro consiste en darlo todo al presente”.

Albert Camus

Ilustraciones: Miqueloff

Alfonso Bernal del Riesgo

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Recomendados en todos los sentidos

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