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Toxoplasmosis congénita: estrategias clave para prevenirla desde el embarazo Jorge Mario Luján Pinzón, MD1 Julia María Jiménez Arriola, MD2 Paola Arrieta Puello, MD3 Walter Enrique Jaramillo Araujo, MD4 Suanny Del Carmen González Coquel, MD5 Mauricio Javier Guerrero Román, MD6

El diagnóstico se basa en la identificación de anticuerpos específicos en el neonato (inmunoglobulina M [IgM], IgA, IgE) y en la persistencia de IgG más allá de los 12 meses, lo que indica producción propia. La confirmación puede realizarse mediante la detección directa del parásito o de su ADN mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en líquido amniótico, sangre o líquido cefalorraquídeo. Esta técnica tiene alta sensibilidad y especificidad.

ETIOLOGÍA Y AGENTE CAUSAL Toxoplasma gondii es un protozoo intracelular obligado de distribución mundial, cuyo ciclo biológico

1. Médico. Residente del postgrado de Pediatría, Universidad del Sinú - seccional Cartagena. 2. Médico. Residente del postgrado de Pediatría, Universidad del Sinú - seccional Cartagena. 3. Médico. Residente del postgrado de Pediatría, Universidad del Sinú - seccional Cartagena. 4. Médico. Residente del postgrado de Pediatría, Universidad del Sinú - seccional Cartagena. 5. Médico. Pediatría. Docente Universidad del Sinú - Seccional Cartagena. Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja. Colombia. 6. Médico. Pediatría. Docente Universidad del Sinú - Seccional Cartagena. Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja. Colombia.

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La toxoplasmosis congénita resulta de la transmisión transplacentaria de Toxoplasma gondii, usualmente asociada a una primoinfección materna durante la gestación. El riesgo de transmisión fetal aumenta con la edad gestacional; sin embargo, las formas más graves se relacionan con infecciones en etapas tempranas, debido a la mayor vulnerabilidad del sistema nervioso central en desarrollo. Su presentación clínica es heterogénea y abarca desde casos asintomáticos hasta formas graves con compromiso neurológico y oftalmológico permanente e incluso con pérdida gestacional. Aunque la tríada clásica incluye hidrocefalia, calcificaciones intracraneales y coriorretinitis, pueden observarse múltiples manifestaciones sistémicas; sin embargo, la mayoría de los recién

nacidos es inicialmente asintomática, con riesgo de desarrollar secuelas tardías.

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INTRODUCCIÓN


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