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¡La Buena Noticia! Jesús murió y resucitó por mí
Referencia:
https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/190787_actuo_5_guia_issuu
Público objetivo:
Objetivo de la Cápsula:
Redescubrir que el sufrimiento de la pasión y muerte de Jesús encierra su amor infinito por la humanidad.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Qué situaciones de tu vida te han hecho sentirte “abandonado”? z ¿Qué significa para ti la pasión y muerte de Jesús? z ¿Cómo vives en la Iglesia tu compromiso de anunciar que Dios ha vencido a la
muerte?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Marcos 15,33-39 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Compartimos z La muerte y la resurrección de Jesús dejan claro que el mal no tuvo la primera
palabra y tampoco tendrá la última.
z El misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de Jesús es el centro de
la Buena Nueva que anunciaron los apóstoles y que debemos anunciar todos como miembros de la Iglesia.
z La pasión de Jesús empieza con la soledad, la angustia y el miedo, el sentirse
abandonado por sus discípulos que se quedan dormidos, incluso por Dios Padre, a quien le pide que aparte de él tal sufrimiento.
ACTÚO CON EL ESPÍRITU SANTO
Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
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z En el Huerto de los Olivos, Jesús vive una lucha en la que gana la aceptación
y el deseo de seguir la voluntad absoluta de Dios Padre.
z La pasión y muerte de Jesús no tendrían sentido sin la luz de la resurrección.
Sin ella no habría Iglesia y nuestra fe sería vana.
TIEMPO EN FAMILIA z Esta semana podrían hacer en familia un cineclub con alguna película que
trate sobre la pasión y muerte de Jesús. Se sugieren: “La pasión de Cristo” de Zefirelli o bien “La pasión”, de Mel Gibson.
z Reflexionar en familia sobre el sufrimiento real que padeció Cristo, con el fin
de aprender a ofrecer nuestro propio sufrimiento por amor.
ORAMOS Al celebrar tu resurrección afirmamos con todo vigor nuestra fe en ti: tú eres el Hijo de Dios, tú eres el enviado del Padre para salvarnos, tú nos llenas de tu mismo Espíritu a nosotros, a toda la Iglesia, y a todos los hombres y mujeres del mundo entero. Es Pascua Jesús, hermano, amigo, Señor. Es Pascua y tu vida es vida para toda la humanidad.