TR
OSO
DIOS C
IN AM OS A
ENT
N RE
21
Dios es misericordioso y me perdona
Referencia:
https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/175331_camino_con_jesus_ guia_3_issuu
Público objetivo:
Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula:
Admirar el rostro misericordioso de Dios que nos espera siempre en el sacramento de la reconciliación para perdonarnos y darnos fuerza para seguir en el camino de la santidad.
z ¿Sueles acercarte al sacramento de la reconciliación? z ¿Qué tan fácil te es ser misericordioso con los demás? ¿Te cuesta trabajo
perdonar a los demás?
z ¿Sabes pedir perdón cuando hace falta?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Lucas 15,11-24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Compartimos Acercarse al sacramento de la reconciliación es buscar el perdón de Dios
por los pecados cometidos contra él y reconciliarnos con nosotros mismos y con la Iglesia.
El que vive en la misericordia de Dios está pronto a responder a su
llamado: “Ve primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5,24).
CAMINO CON JESÚS
¿EN DÓNDE ESTAMOS?
3
Paciente y misericordioso: son las palabras con las que se describe a Dios
en el Antiguo Testamento. Su bondad prevalece encima del castigo. En los salmos se le describe: “Él perdona todas tus culpas y cura tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro y te corona de gracia y de misericordia”.
Dios revela su amor desde lo más profundo de sus entrañas, como un padre
o una madre lo hacen por su propio hijo. No se da por vencido, supera el pecado y el rechazo con la compasión y la misericordia.
Durante su vida pública Jesús perdonó los pecados y manifestó el efecto de
este perdón: el retorno a la comunidad y al seno de Dios.
TIEMPO EN FAMILIA z Escribe una carta a algún miembro de tu familia o a tu familia en general,
pidiendo perdón por alguna cosa en la que los hayas ofendido o lastimado.
z Léela en familia y que tu ejemplo sirva para suscitar que los demás pidan
perdón por las ofensas que hayan hecho.
ORAMOS Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no solo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado. Amén.