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Practico la Lectio Divina
Referencia:
https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/175331_camino_con_jesus_ guia_3_issuu
Público objetivo:
Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula:
Recordar la importancia de la práctica de la lectura orada de la Biblia, para poder utilizar este método como una forma de dialogar con Jesús.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Cuáles son tus pasajes favoritos en el evangelio? z ¿Crees que puedas fijar un día a la semana para este tipo de oración
meditada, tú solo o con tu familia?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Colosenses 4,2 Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias.
Compartimos z La lectio divina es una oración que nos lleva por tres formas de diálogo con
Dios: oración vocal, meditación y contemplación.
z Orar a través de la lectio divina es dejarse iluminar interiormente por la
Palabra, para encontrar la verdad de Dios.
z Hacer oración requiere un esfuerzo: se vive como se ora porque se ora como
se vive. El combate diario del cristiano requiere oración constante.
z La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida de nuestra parte.
CAMINO CON JESÚS
z ¿Cómo puedes integrar la oración de la lectio divina en tu vida?
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z La práctica de la Lectio Divina requiere: Generar un ambiente de oración. Dedicar unos minutos para adentrarnos en silencio en la presencia de Dios
Padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo.
Invocar al Espíritu Santo para un mayor entendimiento. Seleccionar previamente un pasaje de la Biblia. Realizar los pasos para
una buena oración a través de la lectio divina: lectura, meditación, oración, contemplación y acción.
TIEMPO EN FAMILIA z Realiza con los miembros de tu familia una oración con la lectura del
domingo, según el método de la lectio divina.
z Si la preparas con tiempo, es posible que encuentres la reflexión de algún
sacerdote sobre ese pasaje del Evangelio. Esto puede ayudar a la meditación.
ORAMOS Ven, Señor, y llévame a un lugar interior en el que mi mente pueda reposar en ti, pararse en ti, descansar de su inquietud continua, y dejarse encontrar en tu silencio. Condúceme a ti, Señor, te lo suplico hoy que mi alma te busca con hambre y sed de tu Palabra de vida. Que ella sea lámpara para mis pies de caminante, todos los días. Amén.