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felicidad: las Bienaventuranzas
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Sigo un camino de amor y
Referencia:
https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/175331_camino_con_jesus_ guia_3_issuu
Público objetivo:
Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula:
Reconocer que Jesús nos ofrece y nos muestra un camino para ser dichosos: las bienaventuranzas, que son la plenitud de los mandamientos.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿De qué manera concreta puedes integrarlas en tu vida para que se conviertan
en hábitos y maneras de ser y de actuar?
z ¿Qué personas a tu alrededor consideras que vive plenamente alguna de las
bienaventuranzas? ¿Cuál podría ser la tuya?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Mt 5,1-12 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Compartimos z Los seres humanos tenemos un deseo de felicidad y son las bienaventuranzas
la clave para colmar ese anhelo.
z Dios nos descubre la meta de toda persona, el reino de Dios, a través de la
bienaventuranza: “Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
z A través de las bienaventuranzas Jesús nos enseña que lo más importante en la
CAMINO CON JESÚS
z ¿Conoces las bienaventuranzas?
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vida, no es la riqueza, la sabiduría, el reconocimiento o la destreza en algún arte o ciencia, sino el amor. z Ante las dudas cotidianas a las que nos enfrentamos, de qué hacer o cómo
actuar, recordar y tener presentes las bienaventuranzas nos puede ayudar a vivir de manera más congruente, plena y sencilla.
TIEMPO EN FAMILIA z Hagan una lista de las bienaventuranzas y anoten en una hoja ejemplos
concretos de cómo las pueden vivir durante una semana.
ORAMOS Señor, cuando tenga hambre, dame a alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame a alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame a alguien que necesite calor. cuando sufra, dame a alguien que necesita consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado. Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos; dales, a través de nuestras manos, no solo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén.