Encuentro 7
El valor de la vida
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Valorar la vida a partir de nuestras propias experiencias, especialmente aquellas que son más significativas.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? zz ¿Cuál es tu principal propósito en la vida? zz ¿Qué ha sido lo más importante que te ha ocurrido en la vida? zz ¿Eres signo de vida en tu familia? ¿En qué lo notas?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Deuteronomio 30,15-20 Mira, hoy te doy a elegir entre la vida y la felicidad o la muerte y la desgracia. Yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, observando sus mandamientos, sus leyes y sus sentencias para que vivas, te multipliques y el Señor, tu Dios, te bendiga.
Compartimos zz Entre los títulos que la Biblia asigna a Dios está el de Dios vivo o viviente. Ello
significa que Dios es la fuente única y suprema de la vida y que la vida es, por tanto, un don precioso y sagrado que es necesario respetar a toda costa. zz Dios propone al pueblo de Israel dos realidades distintas y totalmente opuestas,
dejándolo en plena libertad para optar por lo que crea más conveniente y mejor. zz La vida es mostrada como la mejor elección y garantiza bendiciones, unidad y
encuentro con los demás y con el creador.
En comunidad, guiados por el Espíritu Santo
Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191071_alianza_g6_issuu
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zz El día de hoy, también nos enfrentamos con muchos signos de muerte: drogas,
alcohol, violencia, secuestro, aborto… Estas huidas son puertas falsas que se buscan ante las dificultades de la vida. zz Pero si confiamos en Dios y su Palabra, podremos descubrir que la vida está llena
de oportunidades para ser felices, madurar y ser cada vez mejores personas y familias.
TIEMPO EN FAMILIA zz Detectemos realidades de vida y de muerte en nuestra familia y en nuestro
entorno. Elijamos, al menos, una de cada tipo. zz Trabajemos como familia para combatir esa realidad de muerte. Y organicemos
momentos específicos durante la semana para agradecer a Dios por las realidades de la vida.
ORAMOS Gracias, Señor, por la vida, por mi familia y por cada oportunidad que nos das para ser felices. Amén.