Encuentro 4
Aprendemos a manejar la Biblia Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191068_guia_alianza_4_issuu
Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Conocer un poco más sobre la Biblia, para continuar profundizando en su lectura y descubrir cómo nos habla Dios.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? zz Recordemos cuando nos enseñaron a leer: ¿Fue sencillo aprender? ¿Quién nos
enseñó? zz ¿Todos en la familia sabemos leer y escribir? ¿Quiénes no y por qué? zz Y, ¿sabemos cómo leer nuestra Biblia? ¿Quiénes nos pueden apoyar para leerla y
comprenderla?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Josué 1,8 No se aparte de tu boca este libro de la Ley; al contrario, medita en él de día y de noche, para que te asegures de que cumplirás todo lo que está escrito en él; así harás prósperos todos tus caminos y tendrás éxito.
Compartimos zz De la misma forma en que aprendimos a leer y escribir y necesitamos de algunas
indicaciones, también cuando nos acercamos a la Iglesia para aprender a usar la Sagrada Escritura, necesitamos saber algunas reglas muy sencillas para usarla. zz Todos los libros de la Biblia están divididos en capítulos y estos en versículos. zz Los capítulos son porciones más extensas, y los distinguimos porque son los números
grandes.
Jesús, el amigo que me habla
Público objetivo:
4
zz Los versículos son pequeños fragmentos, de dos o tres líneas, los distinguimos
porque están indicados con números pequeños que van entre los párrafos o a un lado. Así es como podemos agilizar la búsqueda de alguna cita bíblica.
zz Todo lo anterior, se puede abreviar colocando el nombre del libro, luego el capítulo
y versículo o versículos separados con una coma.
Josué 1,8 Libro
Versículo Capítulo
TIEMPO EN FAMILIA zz En la familia, Iglesia, los catequistas o sacerdotes, así como otras personas, pueden
acompañarnos para leer y comprender la Biblia, acerquémonos a ellos. zz Sigamos practicando la lectura de la Biblia en casa. Esta semana elijamos, por
ejemplo, el Salmo 4, leyendo un versículo y repitiéndolo varias veces al día, como oración familiar.
ORAMOS Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor. Tu Palabra es eterna, en ella esperaré.