Encuentro 12
Yo también soy elegido por Papá Dios Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191062_alianza_g1_issuu
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Sentir la llamada de Dios a ser protagonistas de paz y amor en el ambiente en que vivimos.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Somos conscientes del inmenso amor que Dios nos tiene? z ¿Nos comportamos como hijos amados suyos? z ¿Qué lugar le damos a Dios en nuestra familia? ¿Primordial o solo en momentos de
dificultad?
Escuchamos Isaías 43,1 No temas, porque yo te he rescatado; te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
Compartimos z Dios te ama y eres de un valor incalculable para Él. Es algo difícil aceptar
abiertamente un mensaje tan hermoso como este, cuando en la vida se han recibido desplantes, heridas, desprecios, humillaciones… z Sin embargo, el gran amor de Dios te levanta de cualquier sentimiento de pequeñez
porque tú tienes un valor incalculable para Él. Dios no solo perdona nuestros pecados, sino que además se olvida de ellos, su inmenso amor te da la certeza de que jamás te dejará ni te abandonará. Caminará a tu lado en todo momento, aun en medio de las dificultades, de los quebrantos y los dolores. Además de que te sostendrá y te levantará. z Déjate querer, déjate abrazar y confía en el Dios grande y misericordioso quien ha
Soy hijo de Dios
PARA REFLEXIONAR
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tocado a tu puerta de muchas maneras. Dios sí te ama, Dios sí te respeta, Dios ha estado contigo desde el vientre de tu madre.
TIEMPO EN FAMILIA z ¿Cómo podemos hacer patente en nuestro hogar que somos amados por Dios?
Pensemos en acciones a través de las cuales expresar el amor de Dios en nuestra familia. z En nuestra oración familiar, agradezcamos a Dios por las muestras de amor que
recibimos a través de quienes nos rodean.
ORAMOS Padre Dios, gracias por tu amor, que nos manifiestas a través de la creación, del amor de nuestra familia, de nuestros amigos y, sobre todo, al habernos enviado a Jesús, nuestro hermano.