Encuentro 10
Papá Dios me llama por mi nombre, como a Samuel Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191062_alianza_g1_issuu
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Descubrir que Papá Dios nos llama personalmente, como al profeta Samuel, a través de las actividades diarias.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Han sentido el llamado de Dios en su familia, por ejemplo, para participar en
alguna actividad en su parroquia o de servicio a los demás? z ¿Alguien en tu familia ha sentido el llamado a la vida sacerdotal o religiosa?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos el Primer libro de Samuel 3,2-10 Samuel fue a dormir y por tercera vez escuchó que le decían: “¡Samuel, Samuel!”, y Samuel contestó: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.
Compartimos z Desde niños, Dios nos llama a cada uno. Lo hace a través de nuestros padres o
profesores, quienes nos invitan a realizar el bien. z También lo hace a través de los sacramentos, especialmente en el Bautismo, donde
somos inscritos por nuestro nombre en el libro de los hijos de Dios. z Con el paso del tiempo, Dios nos hace llamados a un tipo de vida específico: la
soltería, la vida matrimonial, la vida religiosa o la vida sacerdotal. En cualquiera de ellos, nosotros podemos responder a nuestro Padre y vivir como auténticos hijos suyos.
Soy hijo de Dios
z ¿Qué harías si alguno de tus hijos siente ese llamado?
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z En la familia, hemos de estar atentos a los distintos llamados que Dios nos hace en
el día a día, para apoyarnos unos a otros y, juntos, construir un hogar más lleno de amor y misericordia.
TIEMPO EN FAMILIA z Dialoguemos durante la semana sobre los distintos llamados que Dios nos hace en la
vida cotidiana. ¿Cómo hemos respondido a ellos? z Platiquemos con los más jóvenes, sobre las inquietudes que tienen respecto a los
llamados que sienten para su vida adulta. ¿Cómo podemos apoyarlos para discernir y decidir?
ORAMOS Gracias, Señor, Padre nuestro porque me llamas por mi nombre y me amas. Permíteme responder a ese llamado tuyo, reconociendo tu voz en la vida de mis hermanos y en lo que experimento día con día. Amén.