Catálogo histórico-sísmico del Perú. Siglos XV-XVII Lizardo Seiner Lizárraga
Catálogo histórico-sísmico del Perú Siglos XV-XVII
Lizardo Seiner Lizárraga
FONDO EDITORIAL
Colección Investigaciones Historia de los sismos en el Perú. Catálogo: Siglos XV-XVII Primera edición digital: noviembre, 2017
© Universidad de Lima Fondo Editorial Av. Javier Prado Este 4600 Urb. Fundo Monterrico Chico, Lima 33 Apartado postal 852, Lima 100 Teléfono: 437-6767, anexo 30131 fondoeditorial@ulima.edu.pe www.ulima.edu.pe Diseño, edición y carátula: Fondo Editorial Ilustración de carátula: Señor de los temblores, Escuela cusqueña siglo XVII. Colección particular.
Versión ebook 2017 Digitalizado y distribuido por Saxo.com Perú S. A. C. https://yopublico.saxo.com/ Teléfono: 51-1-221-9998 Avenida Dos de Mayo 534, Of. 304, Miraflores Lima - Perú
Se prohíbe la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin permiso expreso del Fondo Editorial. ISBN versión electrónica: 978-9972-45-423-3
... Terremoto: Movimiento violento e impetuoso de la tierra. Engéndrase regularmente de las exalaciones y vientos gruesos en las concavidades de ella que apretándose con la humedad, impide que salgan o broten y buscando la salida causan con su ímpetu el temblor lo qual suele suceder con más frecuencia en puertos o lugares cercanos al mar... DICCIONARIO
DE AUTORIDADES.
Madrid [1737]
Índice
Introducción
Estudio preliminar La sismicidad histórica 1. Sismólogos y sismos en el Perú 2. El campo de estudio 3. Investigaciones realizadas 3.1 América 3.2 Europa 4. Los usos de las sismicidad histórica 4.1 El estudio de la dimensión religiosa 4.2 La evolución de la arquitectura 4.3 Las manifestaciones de la ciencia Los sismos y las fuentes en el Perú: Vicisitudes de búsqueda y posibilidades de uso 1. Las fuentes y los sismos: notas sobre el uso de fuentes para la reconstrucción de la sismicidad histórica 1.1 Tipos de fuentes 1.2 Limitaciones 1.3 Atribución de autores 1.4 Formas de citar de los autores 1.5 La disponibilidad de ediciones 1.6 La oferta de fuentes 1.7 Perspectivas regionales 1.8 Felices hallazgos: nuevos sismos conocidos 1.9 Precisiones cronológicas 1.10 Vías abiertas [9]
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Uso del catálogo
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Anexos Catálogo histórico-sísmico peruano. Siglos XV-XVII. Tabla general
Bibliografía
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Introducción
El propósito del presente libro se centra en un objetivo puntual: emprender el rastreo exhaustivo de las manifestaciones sísmicas ocurridas en el Perú entre los siglos XV y XVII a partir de la consulta de documentación publicada. La decisión de abocarnos exclusivamente a su hallazgo y comentario, dejando de lado la documentación de archivo, se tomó con el único propósito de ponderar el valor de la información contenida en cada fuente materia de publicación. Solo después de haber restituido la calidad informativa de cada fuente podrá apreciarse mejor cuáles son las lagunas de información alrededor de cada evento sísmico y, a partir de eso, abocarse al rastreo y hallazgo de la documentación que existe en archivos. Creemos que solo así se podrá afirmar qué es en verdad inédito en cuanto a información sísmica.
Varios aportes han allanado, previamente, el camino para acometer esta tarea. Desde la década de 1980, varios investigadores –sismólogos y geofísicos vinculados al Instituto Geofísico del Perú– emprendieron dicho trabajo, sacando a luz catálogos sísmicos en los que se homogeneizan centenares de registros sísmicos comprendidos entre los siglos XV y XX (Ocola, 1984; Huaco, 1986). Estos catálogos, a su vez, aprovecharon la valiosa información histórica publicada desde inicios del siglo XIX hasta la década de 1970. A los varios listados publicados en esos años (Unanue [1806], 1940; Córdova y Urrutia [1844], 1875; Mendiburu [1876-1890], 1931-1934; Middendorf [1893], 1973; Polo, 1898-1899; Bachmann, 1935; Silgado, 1967, 1978), se suman valiosas compilaciones documentales en las que se reproducían relatos de variada extensión que yacían olvidados en archivos del país o de Europa (Odriozola, 1863; Barriga, 1951; Villanueva, 1970; Silgado, 1980, 1985, 1992). Es bueno mencionar que, en los últimos años, la historiografía vinculada al estudio de los efectos políticos y sociales de los terremotos se ha enriquecido con contribuciones importantes (Aldana, 1996; [11]
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Walker, 2002, 2003, 2004; Pérez Mallaina, 1997, 2000, 2001; Sánchez, 2001, 2005a, 2005b), aun cuando no hayan significado un aporte para la elaboración de nuevos catálogos sísmicos o el afinamiento de los anteriores.
Un catálogo histórico-sísmico como el que presentamos, descansa esencialmente en fuentes que deben ser ponderadas de manera debida a través de las herramientas ofrecidas por la crítica histórica. En la medida de lo posible hemos tratado de proporcionar los elementos que sean necesarios para apreciar la calidad de la fuente: referencias al autor, proximidad con relación a los sucesos que relata y contemporaneidad del relato con la ocurrencia del evento. En términos generales, las fuentes que utilizamos las hemos clasificado de acuerdo con el nivel de información que proveen. Algunas se reducen a ser simples listados de sismos, conteniendo ligeras referencias a su intensidad, entendida como el conjunto de efectos destructivos producidos en un área dada. Otras ofrecen mayor detalle, informando pormenorizadamente sobre las angustias y avatares padecidos por los pobladores; en estas aparecen, en dramática sucesión, el angustiado ritmo de los rezos y las plegarias elevadas a Dios, el desolador paisaje que mostraban las ciudades tras la sacudida –la que destruía una obra acumulada por décadas–, con edificaciones ferozmente abatidas, y algunas concluyen con el exhaustivo conteo de las réplicas ocurridas en las semanas que siguieron al sismo (Seiner, 1997). La evaluación de la bibliografía dedicada al estudio de la sismicidad histórica permite identificar tres grandes tipos de autores: ordenadores, testigos y recopiladores (Seiner, 2002). Largo ha sido el esfuerzo de historiadores, sismólogos y geofísicos por aclarar el nebuloso panorama que rodeaba el conocimiento de la sismicidad histórica peruana en los últimos dos siglos.
No obstante los avances reseñados, en el Perú aún se dista de la exhaustividad a la que han llegado investigaciones emprendidas en otras latitudes. Una de las más importantes contribuciones es la realizada por un equipo de investigadores mexicanos a mediados de la década de 1980 (García y Suárez, 1996): las labores de búsqueda, transcripción y digitación de la documentación depositada en decenas de archivos dispersos en todo el territorio mexicano demandaron varios años de trabajo y representan en la actualidad una provechosa fuente de consulta para los investigadores. En Europa, la experiencia es múltiple y valiosa; a propósito, por ejemplo, del caso de Italia, cabe recordar que los catálogos sísmicos representan allí una tradición de larga data, pues se trata de un país de alta sismicidad. Desde inicios de la década de 1980, el equipo encabezado por Emanuela Guidoboni –al frente de la empresa Storia Geofisica Ambiente– ha ordenado voluminosa documentación sobre terremotos italianos desde el siglo
INTRODUCCIÓN
IV a.C. (Guidoboni, 2000) y generado información valiosa que ha sido usada extensamente en programas de reducción de vulnerabilidad sísmica implementados por instituciones gubernamentales. Para nuestra investigación hemos rastreado, ubicado y ordenado gran parte del material sobre sismicidad histórica publicado en textos y revistas peruanas y extranjeras. Y decimos gran parte porque, a pesar de que nuestro objetivo ha sido identificar todas las fuentes disponibles editadas sobre un suceso sísmico, no es improbable que hayamos omitido alguna, bien bibliográfica o hemerográfica (esta última, de mayor dificultad de hallazgo). Respecto a la documentación encontrada, creemos que sus posibilidades de uso son amplias, pues no solo la propia investigación histórica –en historia del arte, historia social, medioambiental o económica– contará con información puntual, suficientemente corroborada, sobre eventos que influyeron en las sociedades del pasado, sino que ingenieros y arquitectos –pero en particular sismólogos y geofísicos– podrán sacar provecho de esa información para afinar los catálogos sísmicos disponibles hoy en día y así estar en condiciones de evaluar mejor la recurrencia secular de la actividad sísmica en el Perú.
Cuando empezamos este trabajo, una de nuestras hipótesis fue entender que los catálogos sísmicos usados actualmente en el Perú no eran lo suficientemente exhaustivos en la mención de los eventos sísmicos de los siglos XVI y XVII (Ocola, 1984; Huaco, 1986; IGP, 2001). Al final de la investigación esa hipótesis fue corroborada, pues, mediante la identificación de nuevos sismos y el descarte de otros que no descansaban en información confiable, se comprobó la existencia de una serie de falencias de información en aquellos catálogos. Hecha esa primera intervención sobre la documentación, decidimos establecer una escala de confiabilidad de la información a partir del conjunto de fuentes relacionadas con cada sismo. Esta escala se extiende del 1 al 5, donde el 1 es la escala más baja de confiabilidad y el 5 revela la total certeza de ocurrencia, sobre la base de una identificación espacio-temporal, la serie de lugares afectados y los efectos físicos e infraestructurales provocados. En suma, estimamos y confiamos en que los resultados de esta investigación no quedarán reducidos al manejo erudito de un grupo de académicos, sino que se materializarán en propuestas que llevarán a incrementar la sensibilización de la población civil ante los sismos y a la redefinición de los parámetros sísmicos que han venido empleándose para establecer la intensidad de dichos eventos.
El estudio introductorio al catálogo se compone de dos capítulos. En el primero presentamos un panorama de las características del campo de estudio de la sismicidad histórica y evaluamos el uso posible de la infor-
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mación en el análisis de la religión, la arquitectura y la ciencia. En el segundo mostramos la serie de problemas que se derivan del uso de fuentes históricas con contenido de sismicidad histórica y las prevenciones que se deben tener para asegurar su manejo adecuado.
La presente investigación fue desarrollada mediante la consulta de varias bibliotecas de Lima. Debemos destacar la riqueza del material bibliográfico disponible en la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional del Perú, en especial, las ediciones más antiguas que hemos consultado, correspondientes al siglo XVI. En su hemeroteca pudimos acceder a algunas antiguas revistas limeñas de fines del siglo XIX, que reproducen relatos de sismos de comienzos del siglo XVII.
En otras bibliotecas también hubo hallazgos felices. En la Universidad de Lima accedimos a algunas antiguas ediciones de crónicas que formaron parte de la valiosa colección del recordado arquitecto Emilio Harth-Terré, y el sistema de bibliotecas de la Pontificia Universidad Católica del Perú permitió consultar los fondos de la Biblioteca Central en el Fundo Pando, de la biblioteca del Instituto Riva Agüero y de la que perteneció a don Félix Denegri Luna, rica en títulos inhallables en otras, además de hallarse en excelente estado de conservación.
En las bibliotecas de instituciones científicas los hallazgos no fueron menos gratos. En el Instituto Geológico Minero Metalúrgico del Perú (Ingemet) está parte de la antigua biblioteca de una institución señera, pionera de la investigación sismológica en el país, fundada a inicios del siglo XX: el Cuerpo de Ingenieros de Minas y Aguas del Perú. Allí pudimos identificar los sellos originales de esta biblioteca, estampados en títulos valiosos de la bibliografía sismológica: Perrey, Montessus de Ballore o Sieberg. De igual manera, en el Centro Regional de Sismología (Ceresis) encontramos títulos importantes de autores nacionales, como Silgado, aunque no podemos dejar de expresar nuestra nostalgia por la antigua biblioteca del Instituto Geofísico del Perú, que consultamos en su antiguo local de Camacho –luego consumido por un devastador incendio–, donde revisamos los catálogos sísmicos peruanos.
No queremos concluir sin expresar nuestro agradecimiento por el apoyo institucional recibido de la Universidad de Lima para los proyectos de investigación que sirvieron de sustento a esta publicación. Además, reiterar que todo lo vertido en las siguientes páginas es de nuestra exclusiva responsabilidad.
Estudio preliminar
La sismicidad histórica
Uno de los campos menos transitados en la historiografía peruana es el que se centra en la identificación de las relaciones entre sociedades y medio ambiente. Las relaciones entre ambos son diversas y complejas, y en muchas de ellas se manifiesta un fuerte componente de presión por parte del medio ambiente. En ese amplio escenario de interacciones se sitúa la relación entre sociedades y desastres naturales, y, entre estos últimos, los sismos –entendidos como fenómenos naturales de origen tectónico que suelen presentarse con cierta regularidad en determinadas zonas del mundo, entre ellas el Perú– representan uno de los ámbitos donde aquella presión se manifiesta con más fuerza. Por su posición geográfica, el Perú se halla en la zona de influencia del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, amplia área que se extiende a lo largo de las costas americanas y asiáticas ribereñas al océano Pacífico, en donde se produce una actividad tectónica de colisión de placas que es causante directa del ochenta por ciento de toda la actividad sísmica mundial. Porque el Perú está ubicado en una zona de tanta actividad sísmica, donde los sismos y terremotos no son fenómenos infrecuentes, pensamos que indagar sobre la ocurrencia de ellos en el pasado, ofrece información central para efectos de planificación y reducción de la vulnerabilidad.
1.
Sismólogos y sismos en el Perú
Terremotos en el Perú, obra publicada en julio de 1981 por Alberto Giesecke y Enrique Silgado –prestigiosos científicos peruanos vinculados al Instituto Geofísico del Perú–, tuvo el propósito de ofrecer una perspectiva amplia sobre la problemática sísmica en el Perú. A través de cuatro partes, claramente diferenciadas, los autores abordan varios aspectos [17]
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vinculados a dicha problemática. La primera identifica la ocurrencia histórica de sismos en territorio peruano entre los siglos XVI y XX, y se trata de una versión abreviada de un trabajo anterior publicado por Silgado (1978) y que hoy ha devenido en un clásico de la disciplina y fuente de consulta obligada para cuanto trabajo se emprenda con relación a sismicidad histórica. La segunda parte está animada por un objetivo explícitamente pedagógico: a partir de una presentación breve de las teorías geológica y sismológica, los autores describen muy sucintamente la estructura de la tierra, la mecánica sísmica y los sistemas de medición de sismos, explicando el significado de valor de los grados que conforman las escalas Richter y Mercalli. En la tercera parte se reproduce una útil cartilla sísmica publicada por la Organización de Estados Americanos en 1977, en la que se informa sobre las medidas que la población debe adoptar en caso de producirse un sismo.1 Finalmente, la última parte se reserva para reproducir comunicaciones de dos científicos norteamericanos, colegas de los autores, en relación con la predicción de sismos. La primera comunicación es una carta con fecha 28 de abril de 1981, en la que el Dr. Brian Brady – físico y funcionario del United States Bureau of Mines– informa a Alberto Giesecke sobre la ocurrencia de tres devastadores terremotos, de escala 8 Mercalli y más, en la costa peruana, entre junio y agosto de 1981. La segunda es una declaración suscrita el 12 de junio de 1981 por William Spence, opinando sobre la predicción de Brady y tildándola explícitamente de incorrecta.
Uno de los propósitos de la obra de Giesecke y Silgado fue el de refutar las predicciones de Brady, especialmente porque trascendieron a los medios de comunicación, sobre todo prensa escrita. Muchos diarios, carentes de parámetros idóneos para presentar información científica, distorsionaron el carácter de la afirmación, convirtiéndola en un hecho incontrovertible; en opinión de aquellos, Lima sería destruida indefectiblemente a mediados de 1981. Evidentemente, el tono de la información causó alarma en la población, en particular porque se afirmaba que no se trataba de sismos cualesquiera, sino nada menos de terremotos de gran magnitud, causantes de una segura y severa devastación. Al final, los terremotos no se produjeron; sin embargo, quedaron planteados dos hechos incontrovertibles: por un lado, las predicciones sísmicas no son posibles, así se hayan,
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Giesecke y Silgado, 1981: 119. Se trata de “Temblores de Tierra”, cartilla popular publicada por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), entidad dependiente de la OEA.
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aparentemente, “legitimado” desde la ciencia; por otro, lo único seguro que se sabe es que, por sus particulares características tectónicas, la costa central y sur del Perú puede ser afectada por un gran sismo. Giesecke y Silgado lo indican con énfasis al señalar: “... el Dr. Brady trata de predecir cuándo ha de ocurrir lo que de todos modos, con o sin predicción, ha de ocurrir en el futuro...”.2 Consideran, además, que la aún inasible predicción sísmica implica un asunto extremadamente delicado al crear un problema social real, materializado en el pánico que se apodera de la población y que aun se agrava: “... los medios de comunicación tienen una grave responsabilidad, pues no deben distorsionar la información científica ni darle carácter sensacionalista a la noticia...”.3 Aun en el futuro –concluyen los científicos–, gracias al mayor acopio de datos precisos aparecerán otros pronósticos semejantes, pero no existirá otra alternativa que aprender a vivir sobrellevando predicciones; más aún, sabiendo y reconociendo que el Perú está en una zona de gran actividad sísmica y que un sismo puede presentarse en cualquier momento. Al cabo de más de veinticinco años, sus palabras resultaron proféticas: el 15 de agosto del 2007, un fortísimo sismo, de gran intensidad y magnitud, aunque en grado menor que las presentadas durante el último gran sismo que la había afectado allá por 1974, sacudió Lima. En esa ocasión –y aun cuando no hubo de por medio una predicción pseudo-científica semejante a la de Brady– la ciudad se conmocionó, y un sector de la prensa escrita distorsionó la opinión de los científicos, endilgándoles la responsabilidad de haber afirmado la futura ocurrencia de un sismo devastador, cuando, en realidad, lo único que hicieron fue reiterar la característica tectónica de la costa central peruana.
En su obra, Giesecke y Silgado presentan una serie de conceptos indispensables para entender el comportamiento sísmico de la tierra. Una diferencia que es importante tener en cuenta es la referida a los conceptos de magnitud e intensidad. Magnitud es la energía liberada por un sismo y que –a partir del uso de instrumental idóneo– mide el grado de ocurrencia alcanzado; para su determinación, en la actualidad es de uso común la denominada escala Richter (Giesecke, 1981: 90). Por otra parte, intensidad es la medida de los efectos macrosísmicos, en una localidad dada, sobre los objetos naturales, las estructuras artificiales y los observadores. Su determinación es más compleja, en la medida en que “... no es
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Giesecke y Silgado, 1981: 116. Ibíd.: 117.
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nada fácil reducir fenómenos tan variados, que incluyen todas las complejas influencias del medio ambiente local y las interpretaciones subjetivas de testigos nerviosos, a un formato apropiado para referencia científica...” (ibíd.: 97). Para la medición de la intensidad se utiliza la escala Mercalli, establecida desde 1902, y la denominada MSK, de 1964 –no adoptadas como patrón mundial, pero de extendido uso–, que presentan además escalas con rangos que van de I al XII (ibíd.: 100).
Reproduciendo lo que había dado a publicidad en 1978, Silgado inserta su registro sísmico histórico e incluye las referencias sobre eventos de este tipo ocurridos entre los siglos XVI y XIX (Silgado, 1981: 11-22). Más adelante, al dar cuenta del comportamiento de los parámetros sísmicos durante los más importantes terremotos ocurridos en el Perú, en esos siglos, explicita sus métodos e indica: Las coordenadas del epicentro son aproximadas y son apreciaciones del autor. La magnitud instrumental, un concepto que se utiliza hoy en día para determinar el tamaño o grandor de un terremoto, se establece en base de las relaciones empíricas encontradas entre la magnitud, intensidad y extensión areal de los sismos ocurridos en el Perú durante los últimos cuarenta años... (Silgado, 1978: 65).
En la actualidad, y probablemente durante mucho tiempo más, es posible que el único parámetro empleado para medir sismos históricos sea la intensidad, es decir, toda aquella evidencia física o humana de los efectos de un sismo.
En años recientes, sismólogos vinculados al Instituto Geofísico del Perú han iniciado una reevaluación del trabajo de Silgado, a quien consideran autor de la más útil recopilación sobre sismicidad histórica peruana –por consiguiente, referencia indispensable para trabajos en esa área–, la que, aunque de valor, dista de ser la más completa. José Toribio Polo compuso, a fines del siglo XIX, un catálogo muy completo, con más de 2.500 referencias sísmicas, pero que es escasamente usado de manera directa por los sismólogos. Pareciera que, o bien Polo es un autor desconocido, o bien, en el caso de no ser así, el volumen de su información dificultaría su estudio. La preferencia hacia Silgado es clara: pertenece al gremio científico, piensa como geofísico y, además, ha emprendido el arduo trabajo de procesar la información. Identificando los sismos históricos con intensidades mayores o iguales al grado VIII de la escala Mercalli modificada, los sismólogos observan que dicha sismicidad se concentra, principalmente, a lo largo de la línea costera centro y sur, y reconocen que podría haber cierta distorsión, en la
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medida en que esta zona era la más poblada y albergaba las ciudades más importantes desde el siglo XVI (Tavera y Buforn, 1998: 191). Revelan, además, que para el periodo 1513-1920 no existe información sobre terremotos ocurridos en la zona andina y subandina del centro y norte del Perú, aunque en la actualidad está comprobado que estas regiones son sísmicamente muy activas (ibíd.: 194). Son, pues, vías abiertas que comprometen la investigación en sismicidad histórica.
2.
El campo de estudio
En realidad, la sismicidad histórica representa un campo fácilmente delimitable, en la medida en que identifica los movimientos sísmicos registrados, en una zona determinada, a lo largo del tiempo; no obstante, ello implica hacer algunas precisiones. Es evidente que no todas las zonas presentan periodos de ocupación humana semejante, lo que determina la variación del periodo para el cual se cuenta con información. Algunos ejemplos podrán aclarar lo afirmado.
Las fuentes disponibles permiten rastrear los sismos, en América Latina, solo a partir de la llegada de los españoles. Los patrones de asentamiento urbano practicados por los conquistadores se implementaron muy tempranamente; y debido a la extensa política de fundación de ciudades, contamos con un volumen apreciable de información relativa a la ocurrencia de sismos, casi desde la fundación de ellas: generalmente, para un buen número de ciudades latinoamericanas, se cuenta con casi cinco siglos de registros históricos de tales eventos. Y es de notar que, para cada siglo, la información disponible es mayor conforme se transcurre del pasado hasta la actualidad. No obstante, algunos países solo cuentan con información sísmica desde el siglo XVII, como es el caso de Costa Rica, cuyos registros se inician en 1638.4 Parecido es el panorama en la América anglosajona,5 ya que sus registros recién se inician en los siglos XVII y XVIII, como son los casos –por citar dos ejemplos– de Nueva York, desde 1638, y California, desde 1769.6 Hay contribuciones recientes para el Caribe francoparlante, lo mismo que para el Canadá francés (Saffache, 2004; Gouin, 4 5 6
Consúltese la página web del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) en <http:// www.ovsicori.una.ac.cr>. <http://earthquake.usgs.gov/activity/past.html>. Ver además Coffman, J.L.; Von Hake, Carl and Stover, Carl W: Earthquake history of the United States, 1982. Publication 41-1. <http://www.seismosoc.org/publications/bssa.html>.
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2001). Es indudable que las ocurrencias sísmicas sucedidas en tiempos prehispánicos nos son desconocidas debido a la inexistencia de evidencia escrita en América precolombina, aunque es menester destacar la notable excepción constituida por las fuentes escritas que provienen de la cultura maya. A diferencia de América, Europa muestra una realidad muy distinta. La organización de los archivos, la enorme oferta de fuentes, las sucesivas publicaciones referidas al tema y la convocatoria permanente de eventos alusivos que reúnen a especialistas, dan cuenta de las altas cotas a las que puede llegar la investigación en sismicidad histórica cuando existen las redes institucionales que propician los intercambios de conocimiento e información.
En términos generales, el panorama que hemos encontrado se revela como un campo transitado desde hace décadas en distintos países, aunque en el Perú su abordaje se muestra más bien escaso. Además, aunque la sismicidad histórica –conforme a lo definido– busca aclarar la ocurrencia sísmica de un país a través de la exhaustiva búsqueda y ponderación de fuentes, debe igualmente incorporar parámetros conceptuales. Dicha vía aún está en exploración, y los escasos trabajos dedicados al tema han puesto énfasis especial en la construcción social del riesgo sísmico (Quenet, 2005).
3.
Investigaciones realizadas
Este subcapítulo dará cuenta de algunas de las investigaciones de sismicidad histórica a las que hemos accedido, clasificándolas con base en un criterio zonal. Presentamos primero aquellas desarrolladas en América, y reservamos las de Europa a la siguiente parte.
3.1 América
Observamos que existen líneas permanentes de investigación de sismicidad histórica en América Latina. Un caso interesante es el de Ecuador: con apoyo de IRD de Francia, la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador (en adelante EPN) –en cuya Escuela de Ciencias se encuentra el Departamento de Geofísica, el que desde 1983 es denominado (como su par peruano) Instituto Geofísico– viene realizando una importante contribución en la investigación sísmica contemporánea. Uno de los objetivos específicos del área de sismología del Instituto Geofísico –institución ofi-
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cial encargada del monitoreo de la actividad sísmica en el Ecuador– es “conocer los procesos anteriores”, siendo una de sus líneas de investigación, “la historia sísmica y volcánica”.7 En lo que concierne a registros sísmicos, la EPN reemplazó al Observatorio Astronómico de Quito –establecido en 1873 por el jesuita alemán Juan Bautista Menten–, institución que los inició de manera sistemática en 1910, con la instalación de modernos sismógrafos.8 El Instituto Geofísico plantea entre sus responsabilidades “la identificación y el análisis de las fuentes sísmicas en el territorio ecuatoriano”. En el 2003 tenía entre sus investigaciones la que José Egred desarrollaba con el título “El terremoto de Riobamba de 4 de febrero de 1797”, sismo considerado como el más destructor de la historia ecuatoriana. En el resumen de la investigación se lee: El terremoto de Riobamba de 1797 es el más destructor que ha soportado el territorio ecuatoriano en su historia desde la conquista española y, por consiguiente, es el que mayor cantidad de muertes causó, pese a la poca densidad de población en la época en que ocurrió. El presente trabajo es un estudio de los parámetros sísmicos y efectos del terremoto, basado en la investigación realizada en los archivos históricos y bibliografía nacionales y en el Archivo General de Indias de Sevilla, España, que fue auspiciado por la organización francesa ORSTOM (actualmente IRD)...9
Esta investigación se transformó, luego, en un exhaustivo artículo que reunió toda la información acerca de dicho sismo.10 Cabe destacar la breve introducción a la sismicidad histórica ecuatoriana que se encuentra en la página web de la institución,11 donde se incluye una tabla que identifica
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Escuela Politécnica Nacional. Departamento de Geofísica. <http://www.epn. edu.ec/Departamentos/15geofícia.html>. 8 <http://www.epn.edu.ec/OAQ/principal.htm>. 9 <http://www.igepn.edu.ec/varios/investigacion/investigacion.htm>. El resultado final fue El terremoto de Riobamba. Quito: Abya Yala, 2000. La misma Escuela Politécnica publicó en el año 2000 dos trabajos suyos sobre las erupciones históricas de los volcanes Guagua Pichincha y Tungurahua. 10 Egred, José. “El terremoto de Riobamba de 1797”. Investigaciones en Geociencias. Volumen 1, 2004, pp. 68-86. El artículo puede hallarse entre los documentos electrónicos del Centro Regional de Información sobre Desastres de América Latina y el Caribe (CRID). Véase <http://www.crid.or.cr/digitalizacion/pdf/spa/doc15670/ doc15670.htm> [Consulta: 24 de mayo del 2007]. 11 <http://www.igepn.edu.ec/sismologia/sismicidad/historica/historica.htm>.
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los terremotos de grado VIII registrados a partir del siglo XVI y un útil mapa que indica los lugares de ocurrencia de los de grado VII y VI, también desde la época colonial. En dicha tabla se indica 1541 como el año de ocurrencia del primer evento para el que se cuenta con registros históricos, terremoto sentido por los expedicionarios españoles que iban en procura del País de la Canela, encabezados por Gonzalo Pizarro. Este sismo es un caso interesante, pues a pesar de haber ocurrido en territorio ecuatoriano, sus efectos debieron sentirse también en el Perú, debido a su gran intensidad, razón por la cual lo mencionamos en el actual catálogo histórico-sísmico .
Otro país de gran actividad en el campo de la sismicidad histórica es Venezuela. A mediados del 2002, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) organizó las Terceras Jornadas Venezolanas de Sismología Histórica, con el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología, entidad de la que forma parte.12 Las jornadas empezaron en 1997, con éxito rotundo, debido a la favorable acogida de académicos venezolanos, testimoniada en las comunicaciones presentadas. En forma paralela, el Laboratorio de Geofísica de la Universidad de Los Andes (Mérida) lleva adelante, en la actualidad, un programa de investigaciones en sismicidad histórica,13 y ha retomado una de las conclusiones que emanó de las Primeras Jornadas, a saber: la necesidad de crear una base de datos que contenga toda la información sobre sismos históricos ocurridos en Venezuela.
Sin embargo, en términos de resultados, los avances más importantes los tiene México, gracias a la acción conjunta de la Universidad Nacional Autónoma de México y el dinámico Centro de Investigaciones y Estudios
12 En la actualidad, el ministerio lleva como nombre oficial Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología. Una obra importante para contextuar los estudios de sismicidad histórica es: La investigación sismológica en Venezuela. Caracas: Funvisis, 2002, p. 30 y ss. A esta siguió la contribución conjunta de Altez, Rodríguez y Urbani: Historia del pensamiento sismológico en Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela/ Funvisis, 2005. La secuencia de eventos fue Trujillo (1997), Mérida (2000), Caracas (2002), Trujillo (2004). En este último caso, las ponencias fueron recogidas en un número especial de la Revista Geográfica Venezolana, 2005. 13 Universidad de los Andes. Facultad de Ciencias. Departamento de Física. Laboratorio de Geofísica. Consúltese la página web de este centro en <http://lgula. ciens.ula.ve> [Consulta: 24 de mayo del 2008].
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Superiores en Antropología Social (Ciesas).14 El equipo de investigadores de Ciesas partió de la interrogante: ¿por qué estudiar la historia sísmica de México? Indicaba que la sismicidad puede estudiarse a través de dos vías: el registro instrumental –corto en el tiempo: remontable apenas a comienzos del siglo XX– o la evaluación cualitativa basada en el análisis de documentos históricos que describen daños. En México, la sismicidad más activa se produce en la zona de Oaxaca, donde la placa de Cocos se introduce debajo del continente; otro panorama es el que se presenta en el centro de Jalisco, lugar en el que actualmente la actividad sísmica es apenas perceptible, incluso para los sismógrafos. Sin embargo, en 1569 un gran sismo asoló la zona, dato que se conoce gracias a la información proporcionada por frailes franciscanos que relataron la caída de iglesias de cal y canto. Si esto se desconociera, la evaluación del potencial sísmico sería muy diferente y ello tendría directa incidencia en un cálculo imperfecto de los diseños estructurales de las edificaciones concebidas por los ingenieros (Suárez Reynoso, 1996: 11).
De ello surge, entonces, la necesidad de establecer estimaciones confiables de peligro sísmico. En la investigación de sismos históricos se cuenta con un componente sismológico y otro social. El primero consiste en conocer qué ocurrió durante un sismo y, a partir de eso, derivar su localización, magnitud aproximada y otros parámetros; luego los resultados se evalúan, eventualmente de manera estadística, a fin de precisar mejor el peligro sísmico de la zona. Sin embargo, ello topa con graves limitaciones derivadas del carácter de la información histórica, la cual, de suyo, es fragmentaria, subjetiva y parcial; por consiguiente, impide cumplir satisfactoriamente las metas. El segundo componente, el social, propone una metodología para la búsqueda e interpretación de las descripciones de los daños y efectos de los sismos, talón de Aquiles de un vasto número de recopilaciones de sucesos históricos (ibíd.: 12). El estudio de los efectos contribuye decisivamente a definir los modos en que una sociedad se enfrentó al peligro sísmico.
Virginia García Acosta relata que los sismos sucedidos en México D.F., en 1985, fueron el germen del desarrollo de una conciencia de riesgo sísmico y, también, de un renovado rescate de la historia sísmica de México.
14 García Acosta, Virginia y Gerardo Suárez Reynoso. Los sismos en la historia de México. Tomo I. México D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México/ Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas)/ Fondo de Cultura Económica, 1996, 718 pp.
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El proyecto demandó varios años de esfuerzos y se inició bajo el auspicio de Ciesas. Empezó revisando algunas cronologías sísmicas disponibles y luego pasó a revisar fuentes primarias para las épocas prehispánica y colonial. Las cronologías disponibles para México tuvieron que ser ampliadas y afinadas. Un primer resultado apareció en 1987, y demostró que los catálogos disponibles sufrían de omisiones e imprecisiones. Una segunda etapa se prolongó entre 1987-1991 y sirvió para recoger más información, ampliándola hasta el siglo XIX. La búsqueda se inició en bibliotecas y archivos del Distrito Federal, y luego pasó a provincias, elegidas con base en su potencial sísmico; finalmente, las búsquedas llegaron al Archivo General de Indias. El resultado es notable: un catálogo descriptivo hecho a partir de un esfuerzo multidisciplinario, plasmado en una doble visión de los sismos: como fenómeno natural y, también, social.15
Es evidente que los tres casos reseñados distan de ser los únicos, pero son enormemente útiles de conocer, en la medida en que permiten aquilatar el valor de experiencias exitosas en las que la difusión y conformación de equipos multidisciplinarios han ofrecido resultados palpables y de gran impacto social y académico.
3.2 Europa
En este continente los avances revelan una acción emprendida a lo largo de un tiempo mayor, cuyo fruto es el establecimiento de redes continentales de investigadores. Dentro de la European Seismological Commission16 (en adelante ESC) –formada en 1952– funciona un grupo de trabajo en sismología histórica, en el que se implementó, entre 1989 y 1993, el proyecto “Review of historical seismicity in Europe”, basado originalmente en una propuesta planteada en la XII reunión de la ESC, relativa a la creación de un catálogo sísmico europeo unificado. Los resultados fueron halagadores, pues se afinaron decenas de registros sísmicos; sin embargo, lo más importante fue que se puso de manifiesto el valor del encuentro entre sismólogos e historiadores, quienes conocieron los métodos y alcances de la metodología empleada por cada experto en esas áreas.17 No obstante los avances en materia ins15 Virginia García Acosta. “La investigación histórica de los sismos mexicanos: metodología y fuentes” (1993), en García Acosta y Suárez Reynoso, 1996: 11-60. 16 <http://www.esc.bs.ac.uk>. 17 <http://emidius.mi.ingv.it/RHISE/>. Se trata de una página muy útil, en la que es posible acceder a decenas de artículos sobre sismicidad histórica desarrollados dentro del proyecto.
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titucional europea, es bueno destacar los avances nacionales y, en tal sentido, los logros alcanzados en Italia por Emanuela Guidoboni –probablemente, los más destacados a escala europea–, esencialmente por la exhaustiva revisión de fuentes históricas que sustentan sus investigaciones.
4.
Los usos de la sismicidad histórica
4.1 El estudio de la dimensión religiosa Manuel de Mendiburu –militar de carrera y famoso polígrafo peruano–, antes de entrar de lleno a narrar lo ocurrido en Lima a raíz del terremoto que la asoló el 28 de octubre de 1746, presenta una breve y compendiosa evolución del culto religioso limeño relacionado con los sismos: A los 52 años de su fundación [terremoto], el 9 de julio de 1586, día de la Visitación a Santa Isabel que fue jurada patrona contra temblores. A los 44 años sucedió la segunda ruina de 27 de noviembre de 1630 y dio origen al protectorado de la Virgen que se tituló del Milagro, 57 años después aconteció el terremoto de 20 de octubre de 1687 y se juró por segunda abogada a la Virgen conocida con la advocación de las lágrimas. Pasados 59 años se destruyeron Lima y el Callao el 28 de octubre de 1746 día de los santos Simón y Judas que fueron declarados patrones en tercer lugar... (Mendiburu, [1885], 1933, VII: 182-183).
El listado no deja de ser interesante, pero revela una omisión flagrante: no haber incorporado en la lista al Señor de los Milagros, en quien ya había recaído el encargo de erigirse como protector de la ciudad desde 1715 (Vargas Ugarte, 1966: 77-80).
Otras ciudades también establecieron advocaciones para otros guardianes celestiales. A mediados del siglo XVI, Arequipa se hallaba en un serio conflicto; a juicio de la Iglesia, la ciudad se hallaba sobreprotegida, pues, aparte de haberse consagrado a Nuestra Señora de la Asunción y jurar solemnemente defender el misterio de la Concepción, contaba además con tres santos padrinos: santa Marta, contra los terremotos; san Sebastián, contra las epidemias, además de defensor contra las erupciones volcánicas; y san Genaro, también conocido con el nombre de san Januario. Se trataba de una situación anómala, toda vez que contar con varios intercesores entraba en entredicho con lo que Urbano VIII tenía mandado desde hacía medio siglo: que ninguna ciudad se amparase en más de un santo. Puesto a debatir, el cabildo no se vio en otra alternativa que elegir uno solo, elección que recayó en santa Marta, la que quedaría como patrona tutelar
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(Ricketts [1990], apud Rivera Martínez, 1996: 100). El hecho revelaba el temor reverencial que los arequipeños dispensaban a los sismos, eventos que solían presentarse con mayor frecuencia que los otros dos.
Los ejemplos anteriores muestran la íntima relación que existe entre sismicidad y religiosidad. Es claro que un aspecto interesante y central para apreciar la dimensión social de los eventos sísmicos del pasado es la dimensión religiosa. En el sentir de los contemporáneos, un sismo no es sino la manifestación explícita de la ira divina como castigo a una extendida práctica pecaminosa en la sociedad; es, por consiguiente, un poderoso activador de la fe. No obstante, este efecto sobre la fe no asegura el mantenimiento de prácticas piadosas: no son pocas las ocasiones en las cuales, tras un sismo y habiéndose dado una serie de pietísimas manifestaciones religiosas –expresadas en sermones y procesiones–, al cabo de un tiempo vuelven a denunciarse los pecados cometidos, generalmente los mismos aludidos antes del evento sísmico. María Emma Mannarelli ha estudiado una dimensión importante de la religiosidad limeña del siglo XVII.18 En suma, la vida religiosa permeabiliza todas las manifestaciones sociales, y los autores coinciden en ello: ya el padre Vargas Ugarte indicaba que el púlpito era la caja de resonancia de la vida cotidiana de la ciudad (Vargas Ugarte, 1942). Años después, Guillermo Lohmann también coincidía en lo mismo (Lohmann, 1996). Muchas ciudades peruanas de época virreinal son testigos de tales manifestaciones.
La historia de Lima, durante el Virreinato, está plagada de historias vinculadas con sucesos considerados extraordinarios en la época. Una imagen de la Virgen, muy antigua y traída de España, ubicada en la capilla asignada a la cofradía de la Purísima Concepción en el templo de San Francisco, fue la que obró el prodigio asociado al terremoto de 1630 (Bernales Ballesteros, 1972: 96). La ocurrencia del suceso, extraordinario en la percepción de los individuos de aquel entonces, fue motivo para materializar el agradecimiento por la intercesión mariana. La capilla del Milagro, colindante con el convento grande de San Francisco, inició su edificación a partir de dicho evento (Portal, 1924: 309). También la historia de la mayor expresión de devoción católica de América hispana, la procesión del Señor de los Milagros, está asociada a
18 Mannarelli, María Emma. Pecados públicos; la ilegitimidad en Lima, siglo XVII. Lima: Ediciones Flora Tristán, 1993, 324 pp.
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sucesos de este tipo. Hace varios años, Vargas Ugarte ya dio puntual cuenta de la evolución del culto del pueblo limeño hacia la imagen, cuyos orígenes remonta hasta el sismo que afectó seriamente la ciudad en 1655 (Vargas Ugarte, 1966: 9).
Los sucesos extraordinarios no eran protagonizados solo por acciones como las mencionadas; en muchas ocasiones, los actores son individuos que se ven bajo el amparo del manto protector de la gracia divina. Las crónicas conventuales son un venero abundante de historias de esta clase: Antonio de la Calancha, por ejemplo, narra episodios milagrosos acaecidos con ocasión del sismo de Trujillo de 1619. Sin embargo, la información sobre los milagros debe entenderse con suma precaución: ya Riva Agüero, Porras y Vargas Ugarte alertaban sobre el carácter de estas fuentes.
Ante el peligro originado por un sismo o cualquier otra manifestación dantesca de la naturaleza, o el que suscitaba la presencia de corsarios holandeses o ingleses, una ciudad implementaba una estrategia de respuesta.19 Y si la respuesta técnica a la inminencia de un ataque corsario radicaba en construir defensas –murallas, en el caso de Lima y Trujillo–, la respuesta desde la religión implicaba una acentuación de la piedad. En tal sentido, los sermones, la consagración de santos y las procesiones fueron los vehículos a través de los cuales se canalizaron las angustias de los pobladores. Aún falta identificar los santos y advocaciones marianas y cristianas en los que cada población peruana depositó su confianza para que intercedieran ante la cólera divina. Los dos casos de mayor significación están representados en la actualidad por las sagradas imágenes del Señor de los Milagros y el Señor de los Temblores. Conocemos otros fuera del Perú, como el de san Saturnino, quien recibía culto en Santiago de Chile, en tiempo del terremoto de 1647 (Villarroel, 1650: 575); y un ejemplo de la Lima virreinal: el caso de los “votivos protectores contra esta plaga los santos Crispín y Crispiniano” (Peralta [1732], 1863, I: 157). La lista podría incrementarse, preliminarmente, con el culto a la Virgen del Rosario, en Lima, para el siglo XVI, o el de santa Marta para Arequipa.
Varios autores ya han destacado la importancia de la denominada oratoria sagrada en el Virreinato. Han trascendido los impactantes sermones
19 Una reciente e interesante compilación sobre las características de varios casos de temores en la sociedad peruana, a lo largo de los siglos, se encuentra en Rosas, Claudia (ed.). El miedo en el Perú. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2005, 285 pp.
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que en ocasión de Viernes Santo pronunciaba el P. Alonso Messía, en Lima, y se ha afirmado que la vida social del Virreinato tenía correlato directo en los púlpitos. No obstante, existen sermones que están directamente asociados a la ocurrencia sísmica, y hemos tenido ocasión de revisar parte de ellos en la Biblioteca Nacional.20 Algunos sacerdotes ejercieron su celo predicador con ocasión de las desgracias. Sabemos el caso del P. Del Río, jesuita, predicador en el Callao en 1746 (Portal, 1924: 78). Las actitudes y respuestas de la población y autoridades se han modificado en el tiempo. En un primer momento, la Iglesia arraigó el eficaz binomio sismos = castigo divino, luego remontado –con ciertas limitaciones– a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando surge una novedosa corriente de pensamiento –por ejemplo, en México– que buscaba explicar racionalmente los fenómenos naturales. Como veremos más adelante, la explicación que se daba a los temblores tenía un origen aristotélico: eran entendidos a partir de la existencia de gases en el interior de la tierra y que, en su afán por liberarse, causaban vibraciones. En términos generales, las actitudes sociales, religiosas y científicas permean los relatos y dan color a las descripciones (Suárez Reynoso, 1996: 12).
4.2 La evolución de la arquitectura
... De los alcaldes, de los terremotos y de los urbanizadores, líbranos Señor... PEQUEÑA
Raúl Porras Barrenechea ANTOLOGÍA DE LIMA (1935)
A lo largo de su historia, toda ciudad se ve enfrentada cada cierto tiempo a una serie de vicisitudes de origen diverso; los ejemplos son múltiples. Evidentemente, en el Perú los sismos han sido uno de los más serios causantes de dichas vicisitudes, pues no solo provocaron situaciones de riesgo para los pobladores por la destrucción de infraestructura, sino que la
20 Mispilivar, Bernardo de. Sagrado arbitrio, commvtacion de comedias de Corpvs, en vna octava solemne al Santissimo Sacramento: Rendimiento penitente. Para aplacar las iras divinas, en vn temblor grande que predicó el R.P. [...]. Lima, por Luis de Lyra, 1679. Mendoza, Miguel de, fray. Sermón de la visitación de N. Señora la Virgen María a su prima Santa Isabel, patrona jurada contra los temblores de la ciudad de Lima. Lima, [s.e.], 1694.
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dimensión de esa destrucción planteaba otra suerte de problemas cuya solución podía demandar acciones más radicales. No fueron pocas las ocasiones en las cuales, luego de ocurrido un sismo y comprobarse el extendido panorama de destrucción material, las autoridades planteaban la reubicación inmediata de la urbe.21
Ya desde el siglo XVI, Lima estaba acostumbrada a la ocurrencia eventual de sismos. Se ha planteado, para los tiempos posteriores a la conquista, que “los temblores dieron continuo sobresalto, mas no fueron de gran intensidad hasta 1586” (Bernales Ballesteros, 1972: 21). Algunos ejemplos confirman lo dicho. La construcción de la segunda catedral de Lima se retrasó por causas diversas, que Vargas Ugarte identifica con la falta de piedra de calidad, los sismos y, especialmente, la desidia de las autoridades para reunir fondos (Vargas Ugarte, 1968: 35). Inaugurada en 1625, los sismos de 1630, 1655 y 1687 causaron notable daño al que las fuentes calificaban de “hermoso edificio” (ibíd.: 41). Algo distinto fue el caso de la catedral del Cusco, construida en un lapso de noventa años y que en plena edificación resistió los efectos del terremoto de 165022 y pudo estrenarse poco tiempo después, en 1654 (ibíd.: 44). En Trujillo, elevado a sede episcopal en 1616, año en que se inició la construcción de su catedral, esta se vino abajo con el terremoto de 1619. Tan grave fue la situación padecida por esta ciudad, que el virrey llegó a dictar una provisión que ordenaba su reubicación: ... en consideración a la comodidad del edificio antiguo de dicha ciudad de Trujillo por ser arena y falta de agua acordé de dar y di la presente por la qual mando se passe y traslade dicha ciudad a otro sitio superior en parte y lugar fixo que no sea de arena y tenga agua suficiente (Larco Herrera, 1917: 37).
A los pocos días de recibida la provisión, se presentaron el prior de Santo Domingo, el P. guardián de San Francisco, el comendador de La Merced y la abadesa de Santa Clara, oponiéndose al traslado (ibíd.: 40). Finalmente, la decisión del virrey no se materializó y la ciudad permane21 Una visión panorámica para América Latina puede verse en Musset, Alain. Villes nomades du Nouveau Monde. Paris: EHESS, 2002. También consúltese, del mismo autor, “Los traslados de ciudades en América: autorretrato de una sociedad en crisis”. Anuario de Estudios Americanos. Volumen 62, n.o 2, 2005. 22 Para la reconstrucción de la ciudad, véase Samanez Argumedo, Roberto. “Las portadas retablo en el barroco cuzqueño”, en Mujica Pinilla, Ramón (ed.). El barroco peruano. Tomo I. Lima: BCP, 2002, p. 156.
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ció en su emplazamiento original, donde Francisco Pizarro la había fundado en 1535.
En otros casos, el sismo interrumpe las obras de construcción de una iglesia, como en el del templo de los franciscanos en Arequipa, detenido un tiempo a causa del sismo de 1582 (ibíd.: 80). Para Huánuco, una de las ciudades más antiguas del país –fundada como Ciudad de los Caballeros del León de Huánuco, y para la cual no existe sino la única referencia al sismo que la afectó en 1613–, no deja de ser interesante lo que se afirma sobre la iglesia de los agustinos, la mejor y más sólida de la ciudad: su construcción se inició en 1596 y se terminó en 1634, a pesar de haber “sufrido seriamente por los temblores” (ibíd.: 139).
Una de las ciudades que ha gestado una visible identidad arquitectónica es Arequipa, donde se generó un estilo mestizo que algunos han calificado de “barroco andino”, desarrollado a lo largo del siglo transcurrido entre 1680 y 1780, y que se caracterizó por una despreocupación por las plantas de iglesias del tipo cruz latina y se interesó más bien por la presencia de elementos decorativos (Gisbert, 1985, apud Rivera Martínez, 1996: 172 y ss.). No obstante, se trata de un estilo que fue surgiendo en relación directa con la naturaleza sísmica del suelo de la ciudad. La opinión de Héctor Velarde –renombrado arquitecto peruano– es muy clara cuando afirma que “la ciudad fue arruinada varias veces por los terremotos” (Velarde [1978], apud Rivera Martínez, 1996: 175). Anteriormente, otro ilustre arquitecto –norteamericano de origen– observó que, en Arequipa, “más que en Lima, la tragedia ha acechado en la forma de terremoto tras terremoto, que han reducido la ciudad a cenizas en numerosas ocasiones. Los peores fueron los de 1582, 1600, 1687, 1715, 1784 y 1868” (Wethey [1946], apud Rivera Martínez, 1996: 182). No sin razón, Wethey reflexionaba sobre el hecho de que “la historia de la arquitectura arequipeña es más la historia de lo que alguna vez existió que de los monumentos que aún subsisten en nuestros días” (loc. cit.).
Nuevas edificaciones renacían de los escombros, y desde 1687 adoptaron el nuevo estilo mestizo: es el caso de la portada de la iglesia de la Compañía, que data de 1690. Wethey llamaba la atención sobre las portadas esculpidas en estilo mestizo, pues, en su opinión, constituían la contribución más característica de Arequipa al arte colonial (Wethey [1946], apud Rivera Martínez, 1996: 187). Sin embargo, algunas pocas edificaciones sobrevivientes hablaban de los estilos pasados: es el caso de la sala capitular del Convento de la Compañía, única supervivencia, en Arequipa, del gótico del siglo XVII (ibíd.: 186). Más resistente aun fue el mismo templo jesuita, edificación que, tras caer abatida por el sismo de 1582, se cons-
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tituyó en la única iglesia que ha sobrevivido intacta los repetidos desastres a los que estuvo expuesta la ciudad desde el siglo XVII (ibíd.: 184), excepción hecha del visible maltrato de su única torre a raíz del terremoto de agosto de 1868. Los sismos, por consiguiente, obligaron a adoptar nuevas formas arquitectónicas. Aunque se reconoce que el espesor de los muros de las edificaciones arequipeñas se explica como atenuante del frío y base para el arranque de las bóvedas, resulta también claro que operaba como garantía contra los temblores. Los balcones, por su parte, se encuentran sostenidos por una serie de apretadas y salientes ménsulas, como “seguridad contra los temblores” (Velarde [1978], apud Rivera Martínez, 1996: 176, 178). Los ejemplos abundan.
Contemporánea a la de Arequipa fue la fundación de la ciudad de San Juan de la Frontera de Huamanga, el 25 de abril de 1540 (González Carré, 1995: 140). Aunque alejada de las principales zonas de ocurrencia sísmica en el Perú –en las que, por ejemplo, se halla situada Arequipa–, Huamanga no estuvo al margen de sus efectos, pues se edificó en una zona caracterizada por la presencia de volcanes inactivos. Aunque los sismos de 1708 y 1719 se reconocen como los que provocaron mayor destrucción urbana (en particular el segundo), hubo ocasiones anteriores, como en 1604 y 1687 –efecto indudable de los terremotos ocurridos en esos años en Arica y Lima, respectivamente–, en las que se afectó la ciudad. En términos generales, los “temblores y terremotos producidos en el área donde se encuentra la ciudad de Huamanga han dado lugar a graves alteraciones en la vida de la ciudad y en sus principales monumentos de arquitectura civil y religiosa”.23 Puede concluirse, entonces, a la luz de los ejemplos exhibidos, que la recurrencia sísmica ha influido profundamente en los patrones arquitectónicos de las principales ciudades del país, tanto en costa como en sierra. La historia urbana peruana no podría soslayar la relación directa de la actividad sísmica con el establecimiento de dichos patrones.
4.3 Las manifestaciones de la ciencia
En sus relatos sobre la historia de la ciudad de Lima, el P. Bernabé Cobo, hablando del cascajo con el que está compuesto el suelo de Lima, anota-
23 González Carré, Enrique et al. La ciudad de Huamanga; espacio historia y cultura. Lima: Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, 1995, p. 153. Véase especialmente el capítulo VII: “La ciudad y su proceso”, pp. 137-186.
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ba: “... los temblores de tierra vienen haciendo gran ruido, aun antes que lleguen, con que la gente se avisa para salir con tiempo a los patios y escombrado” (Cobo [1639], 1956, II: 300). Ello revelaba que en los limeños obraba una útil sensibilización hacia las manifestaciones previas de los sismos, aun cuando, ciertamente, se estaba aún muy lejos de resolver el problema de la causa. Para Pedro de Peralta –reconocido como uno de los más esclarecidos científicos peruanos de época virreinal–, la causa directa de los terremotos eran los fuegos subterráneos que nacían en las entrañas de la tierra (Peralta [1732], 1863, I: 204), idea que coincidía con las que se hallaban vigentes en Europa.
Horacio Capel ha trazado un sugerente panorama sobre las explicaciones que se daban, en relación con la causalidad sísmica, en la España del siglo XVIII (Capel, 1980), identificando los antecedentes de las dos principales corrientes de interpretación vigentes en ese entonces. Una de ellas era el denominado “organicismo”, idea que se sustenta en la supuesta semejanza entre los organismos vivos y el “organismo” terrestre y que permitía una comprensión satisfactoria de variados fenómenos naturales, explicados en términos de la patología humana, y cuyas raíces provenían del platonismo, luego fundido en el cristianismo a través de la obra de san Agustín (Capel, 1980: 6, 8).
Las órdenes religiosas cumplieron papel importante en la difusión de ideas neoplatónicas. Los agustinos –manteniendo la fidelidad a la obra del obispo de Hipona– se situaron en una concepción platónica, con la que se diferenciaban del aristotelismo tomista de los dominicos desde el siglo XIII. Los franciscanos se insertaron en la tradición agustiniana, la que, probablemente, influyó también en los jesuitas. Uno de estos, Athanasius Kircher, publicó en 1665 Mundus subterraneus, donde refleja claramente una concepción organicista en la que se concibe el fuego central como elemento fundamental en la discusión sobre la estructura interna de la tierra (ibíd.: 14). La difusión de su obra se aprecia en la del cisterciense español Juan Caramuel, con quien aquél tenía correspondencia y a quien había entregado un ejemplar de Mundus. Otro canal de difusión eran los propios jesuitas, pues se sabe que Kircher tuvo correspondencia con jesuitas en Madrid y México, entre quienes se hallaba José Zaragoza, profesor de matemática en el Colegio Imperial de Madrid (ibíd.: 18). Aunque aún falta determinar el modo en que llegaron las ideas de Kircher al Perú, sabemos fehacientemente que su obra fue conocida aquí: mantuvo correspondencia con el Cosmógrafo Mayor del Perú, don Juan Ramón Coninck. Además, trece tomos de sus obras se contaban en el inventario de la biblioteca personal de este último, confeccionado a raíz de su muerte, ocurrida en Lima en 1709. Coninck era
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originario de Malinas y llegó a nuestras tierras en el séquito del virrey Alba de Liste, y la confianza que éste depositó en el jesuita hizo que le encargara la reconstrucción de la antigua muralla que rodeaba la ciudad, abatida a raíz del sismo de 1687 (Vargas Ugarte, 1968: 197).
Paralelamente al organicismo circulaba un conjunto de ideas aristotélicas que conformaban lo que Capel ha venido en calificar de “explicación tradicional”, entendida en los siguientes términos: la Tierra era naturalmente seca, pero se humedecía por acción de la lluvia que se filtraba a su interior y que, al ser calentada por la acción conjunta del fuego en ese interior y del Sol, daba origen a un soplo o pneuma, una suerte de vapor que se exhalaba desde dentro y salía al exterior y originaba el viento, o hacia el interior y provocaba el temblor. Esto significaba que ese “viento” supuesto, “atrapado” en las entrañas de la Tierra, tenía la energía suficiente para removerla en su intento por salir a la superficie; todo lo cual revelaba semejanzas con concepciones corporales que entendían que las palpitaciones originadas en el hombre se debían a un soplo interior. Estas ideas llegaron a la España renacentista, pues una traducción de las Meteorológicas de Aristóteles se vierte al latín, en 1531, gracias a Ginés de Sepúlveda. Para 1615, la obra ya se traducía al castellano.
A la tradición aristotélica debe sumársele la tradición de la física estoica, reflejada en Quaestiones naturales, de Séneca, quien adopta la teoría neumática y concluye que la “principalísima causa de los temblores de tierra es el viento”. Séneca influye en Plinio, quien coincide con él respecto a esa causa; ambos autores fueron ampliamente conocidos y traducidos en España. Al plantear los temblores en términos de castigo divino, los hombres del Renacimiento y del siglo XVII habían retrocedido respecto a la posición mantenida por algunos pensadores clásicos, pues alguno, como Séneca, había indicado: “... no es la ira divina quien provoca estos trastornos grandiosos del cielo y la tierra” (Capel, 1980: 37-42).
En suma, el punto de partida de cualquier reflexión científica sobre el origen de los terremotos, hasta el siglo XVII, en España y toda Europa, fue la explicación clásica aristotélica-senequista (Capel, 1980: 51-73). La vieja tesis que planteaba como causa de aquellos la existencia de soplos o vientos se encontraba fuertemente arraigada en la conciencia popular. Aristóteles había defendido la idea de que el origen de los temblores de tierra era el soplo, cuando este, en vez de ser exhalado al exterior, quedaba “atrapado” en su interior. Así se explica la creencia virreinal por la cual, si se lograba facilitar la expulsión del soplo, disminuía sensiblemente el peligro; ello exigía abrir hoyos –decenas de ellos– en las ciudades. Por ejemplo: la población exigió su hechura a raíz de un sismo ocurrido
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en Granada, en 1778 (Capel, 1980: 73). Dicha costumbre se hallaba arraigada entre los pobladores de Lima: con ocasión del sismo de Trujillo, de 1619, también sentido en Lima, el cabildo pidió a los vecinos la apertura de hoyos en sus casas (Bachmann, 1935: 84). En el catálogo histórico-sísmico reservamos un acápite destinado a sustentar documentalmente la extendida práctica de cavar hoyos en las ciudades como forma de mitigar los efectos de un sismo.
Los sismos y las fuentes en el Perú: Vicisitudes de búsqueda y posibilidades de uso
Las indagaciones en materia de fuentes históricas exigen contar, en primer lugar, con un panorama amplio de la oferta contemporánea disponible; y, para ello, nada mejor que la consulta de dos de los más importantes manuales historiográficos publicados en el Perú en el siglo XX: el Manual de estudios peruanistas, del P. Rubén Vargas Ugarte S.J. (Lima, 1952), y las Fuentes históricas peruanas, de Raúl Porras Barrenechea (Lima, 1954). La información que contienen estos manuales es voluminosa en relación con la época colonial, y abre varias posibilidades de acceso a las fuentes;1 ambos ofrecen un derrotero seguro para ingresar a un ámbito enorme y complejo. A pesar de tratarse de obras compuestas a mediados del siglo XX, siguen siendo de utilidad, pues fueron resultado de larguísimas pesquisas bibliográficas que los autores emprendieron por décadas, rescatando fuentes que, de otro modo, hoy en día sería en extremo trabajoso ubicar. Incluso, esa utilidad se mantiene porque, a pesar de la enorme oferta de trabajos de investigación monográficos que se han puesto de relieve en la segunda mitad del siglo pasado –resultado de la profesionalización del ejercicio de la historia–, es difícil encontrar en estos referencias a varia-
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Un panorama de las fuentes coloniales puede apreciarse consultando la mencionada obra de Porras, especialmente los capítulos VIII: “Fuentes de historia colonial” (201-235), IX: “La historia colonial” (237-253), y X: “Los historiadores de la época colonial” (255-277). En el caso de Vargas Ugarte, dada la estructura particular de su obra, hallamos información de la época colonial en cada capítulo; a título de ejemplo, véase la referencia que ofrece en el capítulo VI sobre una información de la explosión del volcán Omate en febrero del año 1600, que apareció publicada en el 4.o volumen de la Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales, publicada por la Biblioteca Nacional de Lima a fines del siglo XIX. [37]
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bles sísmicas, menos medioambientales, toda vez que han estado dirigidos a componer relatos con claro énfasis en cuestiones económicas, sociales o políticas. Después de haber consultado un buen número de las obras que Porras y Vargas Ugarte refieren sobre eventos sísmicos, parece necesario presentar algunas notas sobre la información que contienen y los parámetros con que ésta debe analizarse.
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Las fuentes y los sismos: notas sobre el uso de fuentes para la reconstrucción de la sismicidad histórica
Aun cuando los mencionados trabajos de Porras y Vargas Ugarte permiten entrever la potencialidad, en relación con la información sobre sismicidad histórica, de las fuentes editadas, consideramos necesario partir de aquellas en las que hubiese un ordenamiento preliminar de los sismos ocurridos en el Perú en la época virreinal. En tal sentido, lo primero era acceder a los “catálogos” sísmicos disponibles. En ocasión anterior presentamos una primera evaluación de estas fuentes, y destacamos las contribuciones de Cosme Bueno (1763), José Toribio Polo (1898-1899) y Enrique Silgado (1978); los tres constituían un primer tipo de autor, que denominábamos “ordenador” (Seiner, 2002: 19). Con los resultados de la actual investigación hemos podido ampliar la oferta de fuentes, pues tuvimos acceso a nuevos listados sísmicos de distintas épocas. Es importante recalcar que emplearemos la expresión listado sísmico para referirnos al conjunto de obras que se circunscriben a presentar una lista de variada extensión, ordenando los sismos que, en su entender y dada su relevancia, debían formar parte de aquella. Ya las crónicas coloniales consignan abundantes eventos sísmicos que luego se aprecian en las grandes crónicas conventuales del siglo XVII, aunque, evidentemente, vinculados a hechos de significado religioso. Por eso creemos que la expresión catálogo debe reservarse a las obras en las que se sintetiza información sísmica abundante, tratando de acopiar el mayor número de fuentes posible para sustentar la ocurrencia de un sismo. A ello se debe que consideremos la Síntesis de temblores y terremotos, de José Toribio Polo, publicada en 1898-1899, que, a pesar de no llevar el título de catálogo, es, para efectos prácticos, el primero de su género aparecido en el Perú, como lo explicaremos más adelante. Los listados sísmicos publicados en el país se remontan a inicios del siglo XVIII: Juan de Barrenechea fue el primer autor que compone uno
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entre nosotros. Su obra, Reloj astronómico de temblores, publicada en Lima en 1725, seguida de una segunda edición en 1734 –reeditada por Manuel Odriozola en 1863, edición a la que tuvimos acceso–, estuvo dirigida a presentar sus hallazgos en torno a la posibilidad de pronosticar sismos haciendo uso de un ingenioso –aunque no sabemos en qué medida útil– reloj astronómico que indicaba las fases de la Luna, toda vez que reconocía la directa causalidad de este evento astronómico sobre la ocurrencia sísmica. Barrenechea incluye en esa obra una “Recopilación de los terremotos más notables que ha habido en esta América austral y en Europa”, referidos, en el caso de América, solo a los sucedidos en el Perú a partir del siglo XVII. Quince grandes sismos registrados hasta agosto de 1725 –año para el cual ofrece una pormenorizada y única lista de doce temblores ligeros sentidos en la ciudad– representan el más temprano intento de ordenamiento de información sísmica en el Perú. No obstante, se aprecian vacíos como las omisiones a los grandes terremotos de 1600, 1604 y 1650, que afectaron la costa sur y el Cusco, respectivamente. Contemporáneo de este catálogo es la brevísima lista de sismos ofrecida por el famoso polígrafo limeño, cosmógrafo y rector de San Marcos, Pedro de Peralta y Barnuevo, quien dedica algunas notas de su Lima fundada (Lima, 1732) al tema. Su aporte radica en indicar que en Lima:
Se han padecido hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años de 1582, 1586, 1609, 1630, 1655, 1673 [sic], 1687, 1699, fuera de otros que aunque grandes, no han sido en ella tan ruinosos (como los de los años 1690, 1716 y 1725)... (Peralta [1732], 1863: 161)
Con sus referencias a los sismos del XVI, Peralta ampliaba el registro cronológico de Barrenechea. Al cabo de poco más de cuarenta años, Cosme Bueno, importante personalidad científica virreinal –originario de España, aunque formado como médico en la Universidad de San Marcos–, encargado de la cátedra de Matemática en San Marcos, cosmógrafo y responsable de la publicación de El Conocimiento de los Tiempos, consignó eventos sísmicos asociados con los periodos gubernamentales de cada virrey (Bueno, 1779). El ejemplo fue seguido por José Gregorio Paredes en el Almanaque Peruano y Guía de Forasteros, publicación que reemplazó al Conocimiento (Paredes, 1817). Entre ambos, en 1806, Hipólito Unanue aprovechaba las páginas de su Observaciones sobre el clima de Lima para ofrecer un listado de sismos ocurridos exclusivamente en la capital (Unanue [1806], 1940). Poco después, otro autor, el limeño José María Córdova y Urrutia, extendía el registro hasta la década de 1840, componiendo lo que vendría a representar el primer listado sísmico republicano (Córdova
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y Urrutia [1844], 1875, VII). Útil como los anteriores y presentando la información de modo muy sintético, la obra de Córdova resultó poco conocida en su tiempo. Este autor tampoco escapó de los vacíos en los que cayeron las obras anteriores; en su caso, omitió los terremotos de 1630, 1650, 1655 y 1678.
Aún durante el siglo XIX, dos obras aparecieron antes de la publicación del gran catálogo de Polo. Entre 1876 y 1890 se publicaron en Lima los ocho tomos que conformaban el Diccionario histórico biográfico del Perú, obra del general Manuel de Mendiburu, que a pesar de los comentarios y críticas que recibió –algunas acerbas– es utilísimo en materia sísmica, pues anota, para cada virrey y al modo de Bueno y Paredes, los sucesos principales ocurridos durante su mandato, incluyendo otros percances naturales, aparte de los sismos. Aun cuando en ocasiones menciona sus fuentes, encontramos difícil seguirlas, pues no se citan de manera explícita: solo al final del artículo dedicado a cada virrey incluye Mendiburu la totalidad de fuentes utilizadas, aunque sin precisar cuáles sirvieron para proveer información sísmica. La síntesis de cada una de las referencias se encuentra en el “Prontuario para recordar los terremotos y los más notables temblores experimentados en Lima y otros puntos en la época del gobierno español”, que incluye como apéndice del último tomo (Mendiburu, [1890], 1934, XI: 414-416. Apéndice 9). Mendiburu reconoce que en su elaboración aprovechó “las noticias que suministran las antiguas crónicas y los apuntes y datos que se han podido encontrar acerca de los terremotos y temblores fuertes experimentados en el Perú” (ibíd.: 416). Es bueno anotar, en aras de perfilar una filiación de fuentes, que la información sísmica de Mendiburu fue utilizada extensamente por Polo, en ocasiones citándolo, y en otras omitiéndolo totalmente.
Aunque sin el respaldo de la abundantísima documentación que Mendiburu tuvo al frente para componer su monumental diccionario, Ernst Middendorf –alemán de origen y médico de los presidentes Balta y Prado– usaba su tiempo libre para consultar la rica Biblioteca Nacional de Lima, antes de que la ciudad padeciera la ocupación chilena en 1881. A lo largo de varias estadías en el país –la más extensa de las cuales lo afincó en Lima doce años, entre 1876 y 1888, cuando retorna a Alemania– Middendorf viajó intensamente por nuestro territorio, lo que lo convierte en el principal viajero alemán llegado al Perú en la segunda mitad del siglo XIX. Su obra, publicada en Berlín en 1893 –aunque traducida al castellano recién al cabo de ochenta años–, dedica el primer tomo a una presentación exhaustiva de Lima, en la que no podían estar ausentes los sismos (Middendorf [1893], 1973, I: 138).
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Esta vendría a ser la larga lista de autores que precedieron a Polo y Silgado en la trabajosa tarea de identificar y ordenar nuestro pasado sísmico. Los trabajos de los dos últimos tuvieron grandes virtudes. Sin desconocer el mérito de quienes los precedieron, la base documental que organizaron es el primer punto de partida sólido para emprender la reconstrucción de la sismicidad histórica en el Perú. Polo no solo recogió información para nuestro país, sino que incorporó también la proveniente de sus zonas limítrofes con Ecuador y Chile, en las que podrían haberse extendido los efectos de un sismo: es el caso del terremoto que azotó Latacunga en 1698 y que se sintió en actual territorio peruano. En tal sentido, es bueno advertir que la mención al sismo que afectó Tarapacá en 1543, incluida entre las noticias ofrecidas por Polo, solo puede ser entendida porque se trató de un territorio peruano, perdido de manera indefectible a raíz de la suscripción con Chile del Tratado de Ancón, en 1883, tras la Guerra del Pacífico.
Ya la sola identificación de las fuentes amerita el esfuerzo de Polo y Silgado. En ocasiones, los registros de este último superan en exhaustividad a los de Polo, dado que la disponibilidad de fuentes que pudo aprovechar fue mayor. No obstante, creemos que ambos ofrecen limitaciones y, en algunos casos, hasta equívocos. Por ejemplo, Polo identifica un sismo, a todas luces inexistente, como ocurrido en Lima en 1582, para el que indica que “con motivo de este temblor, y por consejo de San Pedro de Alcántara, confesor entonces de Carlos V, ordenó éste por una real cédula, que no excediesen los muros de los edificios de seis varas de altura, disposición que se observó en lo sucesivo en todas las construcciones” (cursiva nuestra) (Polo, 1898: 325). Carlos Bachmann ya había reparado en el equívoco (Bachmann, 1935: 83), pues entendía que era imposible que el emperador siguiera despachando en 1582, cuando había abdicado en favor de su hijo, Felipe II, en 1556, y más aún cuando, estando en su retiro en el monasterio de Yuste, había muerto en 1558. Su opinión la planteaba en los siguientes términos: “... algún autor señala como fecha de este terremoto el mismo 2 de julio pero del año 1582, lo que indudablemente es un error toda vez que Carlos V abdicó en 1555” (cursiva nuestra). La referencia a Polo es inequívoca. Si bien Bachmann advierte este yerro, incurre en otro cuando ubica aquel sismo en 1552, presunción tan válida como ubicarlo en 1542, pues también se trata de un año en que el poder de Carlos V se hallaba en pleno apogeo y podría haber dictado cualquier norma semejante a la mencionada. La duda puede aclararse solo a la luz de los libros de cédulas reales que custodia el Archivo de la Municipalidad de Lima, los que no hemos consultado por constituir fuente de archivo. De
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haberlo hecho, habríamos excedido los límites que impusimos a la investigación.
Hubo esfuerzos previos para hacer cronologías como la emprendida por Polo, en otras partes de América. En México, la primera recopilación data de 1887: se trata de Efemérides seísmicas mexicanas, donde sus autores, Orozco y Berria, reúnen descripciones sísmicas de distintas regiones y periodos. Desde ahí se prolongaron muchos esfuerzos, aunque todos padecen un defecto: se limitan a glosar aquellas descripciones, es decir, no las reproducen textualmente y, a veces, ni indican la referencia; la misma selección es subjetiva. Zanjando con un modo de acción a todas luces –como decimos– altamente subjetivo, los editores mexicanos del Catálogo Sísmico de 1985 han preferido evitar cualquier selección y han puesto a disposición de los interesados, historiadores o geofísicos, el texto íntegro para su libre consulta; de ese modo, han reunido prácticamente toda la información existente sobre sismicidad histórica, desde el primer registro –al que denominan “1 Pedernal”– hasta 1912, cuando ya se encuentra instalada la primera red de sismógrafos en México y se inicia el registro instrumental (Suárez Reynoso, 1996: 13). En esa línea planteada por los investigadores mexicanos quiere inscribirse el actual catálogo. Importa recalcar que el inicio del uso de instrumentos sismográficos suele marcar un hito en toda cronología sísmica; antes de ese momento podemos referirnos a la sismicidad histórica, a la que luego se suma la sismicidad instrumental. Ambas se sustentan en una denominada sismicidad “fósil”, la más antigua y cuyo conocimiento parte del estudio de la fisonomía del paisaje de un lugar (Gouin, 2001). Dedicaremos las páginas que siguen a presentar diversos tópicos relacionados con la disponibilidad y uso de las fuentes, especialmente con el uso que Polo y Silgado hicieron de estas, a fin de evaluar el verdadero alcance de su aporte.
1.1 Tipos de fuentes Para la época colonial, la disponibilidad de fuentes es variada y amplia, lo que exige introducir algún criterio mínimo de clasificación. Sin aspirar a que sea la división más idónea, la distinción entre fuentes civiles y eclesiásticas puede ayudar a clasificar mejor las actualmente disponibles.
En primera instancia, entre las fuentes civiles la división mayor estaría dada por la diferencia entre fuentes administrativas centrales –que emanan de las diferentes instancias del Estado– y fuentes administrativas locales, asociadas al funcionamiento del cabildo. Entre las primeras se cuentan, por
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ejemplo, diversas memorias de virreyes publicadas en ediciones peruanas del siglo XIX (Fuentes, 1859), a excepción de algunas del siglo XVIII o XIX que ya fueron objeto de valiosas ediciones críticas, a saber: las del virrey Conde de Superunda (Moreno Cebrián, 1983) o las del virrey Abascal (Rodríguez Casado, 1944). En lo específicamente referido a sismos, algunas de las memorias correspondientes al siglo XVII son las de los virreyes Conde de Castellar, el Arzobispo Linán de Cisneros, el Marqués de Mancera y el Duque de la Palata, que refieren los sismos ocurridos en Lima en 1630, 1655 y 1687, respectivamente (Hanke, 1980). El uso de estas fuentes debe estar previamente tamizado a la luz de cierto orden de observaciones, referidas fundamentalmente a su verdadera autoría (Lohmann, 1959).
De los mismos virreyes emana otro tipo de fuente, a saber, su correspondencia oficial, compuesta por los documentos administrativos de variadísima índole que enviaban frecuentemente a las autoridades establecidas en la Península. Un excepcional y abundantísimo conjunto de documentos fue recopilado por el diplomático argentino Roberto Levillier en catorce tomos publicados en Madrid en la década de 1920. Gracias a ellos sabemos de las providencias que el virrey Villardompardo ejecutó para paliar los efectos del sismo que afectó Lima en julio de 1586 (Levillier, 1925, tomo X). Este tipo de fuente también se extiende a las audiencias, las que reemplazaban al virrey en caso de su ausencia o muerte. La correspondencia emanada de la Audiencia de Lima, en relación con el terremoto de 1586, obra en archivos españoles (Ortiz de la Tabla et al., 1999).
El otro gran conjunto de fuentes civiles proviene de los cabildos, instancia en que se reglamentaba la vida de las ciudades hispanoamericanas y que, para la época virreinal, conjugó numerosas prerrogativas de orden administrativo. Entre las ciudades peruanas, Lima es la que cuenta con una mejor oferta de este tipo de fuente, ya que los libros en los que se consigna el tenor de cada una de las sesiones que presidía el alcalde de la ciudad forman un corpus documental casi ininterrumpido desde el momento mismo de su fundación. Por otra parte, la feliz iniciativa del municipio limeño de publicar los libros de cabildo empezó a materializarse a partir de 1935, coincidiendo con la celebración del cuarto centenario de la fundación de Lima. Veintitrés gruesos volúmenes se editaron entre 1935 y 1963, conteniendo la transcripción puntual de cada una de las sesiones de cabildo en el periodo 1535-1637. Adicionalmente, los editores consideraron necesario elaborar dos índices generales para facilitar el manejo de los volúmenes, aun cuando se trata de herramientas medianamente útiles, pues distan de ser exhaustivos y, por añadidura, solo cubren hasta las sesiones de 1609, con lo cual ocho volúmenes se ven desprovistos de
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semejante instrumento. Es cierto que, antes, se publicó una edición de aquellos libros a fines del siglo XIX; no obstante, solo reprodujo las primeras sesiones de cabildo, aunque, en compensación, contuvo valiosos documentos vinculados a los primeros años de vida de la ciudad. Hemos hecho uso intensivo de los libros de cabildo, como podrá apreciarse en el catálogo histórico-sísmico que incluimos luego de esta parte introductoria.
El destino de libros similares de las demás ciudades, ha sido distinto. Algunas, como Trujillo, Arequipa o Huamanga, los conservan; otros, como los de Ica, se encuentran desaparecidos (Casa Vilca, 1935). Guillermo Lohmann trazó un panorama de todas las actas de cabildo que habían sido publicadas hasta la década de 1960, entre las que se contaban las del Cusco, Chachapoyas, Huamanga, Piura y, evidentemente, la serie limeña (Lohmann, 1969: XIV), notando la marcada tendencia hacia las transcripciones de las actas más tempranas y que correspondían al siglo XVI. Una edición de libros de cabildo no siempre depara información confiable; es el caso de los sucesivos folletos que Alberto Larco Herrera dio a la imprenta desde 1917, reproduciendo parcialmente aquellas sesiones del cabildo de Trujillo que, en su parecer, podían contener información relevante sobre varios tópicos: sociales, económicos, culturales o religiosos. El resultado es una sucesión de transcripciones truncas y de omisiones flagrantes, aunque ello no obste para hallar información interesante sobre el sismo de 1619 (Larco Herrera, 1917). Al glosar el texto de las actas originales de cabildo, Larco pecaba de la misma falta de escrupulosidad textual que evidenciaron los autores mexicanos de fines del siglo XIX.
Aun cuando su utilidad está fuera de toda duda, las actas de sesiones de cabildo sólo hacen referencia a sismos mayores y terremotos, los que generan daños en la infraestructura y, por consiguiente, mueven a la autoridad a dictar medidas inmediatas para hacer frente a los sucesos. En términos generales, el sismo leve no alcanzó cabida en esas actas.
Las fuentes eclesiásticas representan otro venero de información relevante. En este caso, si bien no existe algo semejante a una memoria de gestión, sí están disponibles las cartas que las autoridades eclesiásticas enviaban a los representantes de la Corona, más aún cuando esas cartas informan sobre los sucesos vinculados a la ocurrencia de un terremoto. Como fuente oficial también pueden contarse las actas del Cabildo Eclesiástico, la instancia que se ocupaba del manejo administrativo de la diócesis. Extractos de dichas actas las publicó a comienzos de siglo el clérigo José Manuel Bermúdez, quien hizo así conocidas las actas del cabildo de Lima entre 1535 y 1824, aunque incurrió igualmente en los consabidos
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problemas generados por la glosa (Bermúdez, 1903). En la década de 1930, empresa semejante se acometió en Trujillo, con la publicación de tres valiosos tomos. Aun cuando las actas de los cabildos eclesiásticos de varias ciudades sedes de diócesis (Cusco y Arequipa, por citar solo dos ejemplos) permanecen inéditas, otras han sido utilizadas ventajosamente. Texto correspondiente a mediados del siglo XVIII, el relato de Esquivel y Navia sobre el Cusco hace referencia en muchos pasajes a dichos documentos, al igual que los Anales de Montesinos (Maúrtua, 1907; Esquivel y Navia [1747-1750], 1980). Víctor Barriga compuso su valioso Terremotos de Arequipa sin consultar esas fuentes, aunque entreviendo su valor e importancia (Barriga, 1951). No solo es interesante y satisfactorio culminar con éxito el hallazgo de las fuentes, sino también –de manera necesaria para completar las exigencias de una crítica histórica– rastrear en las motivaciones y circunstancias que condujeron a sus autores a componer sus relatos. Es el caso de la narración del deán de la catedral del Cusco, Vasco de Contreras, y del obispo de Arequipa, Diego de Ortega y Sotomayor –ambos de mediados del siglo XVII–, sobre los efectos del terremoto que sacudió el Cusco en 1650. La razón que explica su redacción la encontramos en una real cédula por la cual se ordenaba que las autoridades eclesiásticas redactaran memorias y descripciones de sus diócesis a fin de ayudar a la composición de una historia general de todas las Indias, que el rey había encomendado a su cronista mayor, Gil González Dávila.
Obras, también de tipo eclesiástico, redactadas con posterioridad, aunque de índole diferente, fueron publicadas en Lima en el siglo XIX. En la segunda mitad de ese siglo, dos obras sintetizan la acción de todos los arzobispos que habían ocupado la sede metropolitana de la Ciudad de los Reyes. En 1873, el clérigo Manuel Tovar –futuro arzobispo de Lima a inicios del siglo XX– publicó, bajo el título Apuntes para la historia eclesiástica del Perú, una obra anónima que permanecía inédita –escrita probablemente a fines del siglo XVIII– y que daba cuenta de los acontecimientos ocurridos durante el gobierno de los siete primeros arzobispos de Lima. A esta siguió la contribución del presbítero Pedro García y Sanz, titulada, también, Apuntes para la historia eclesiástica del Perú, una suerte de continuación de la anterior y que abarcaba la historia del arzobispado de Lima, comprendiendo los periodos correspondientes al octavo y hasta el decimoséptimo arzobispo. De estas dos obras se desprende información valiosa que agrega detalles a sismos ya conocidos, como los de 1609, 1678 y 1687. No es ocioso acotar que las fuentes eclesiásticas merecen un tratamiento muy especial, pues emanan de la instancia que ejerció mayor
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peso en la mentalidad de los habitantes del virreinato, y por ello debe diferenciarse qué es lo propiamente eclesiástico y qué aquello en lo que se expresa la dimensión política de la Iglesia católica.
Entre las fuentes eclesiásticas no es menor la importancia de los relatos que dan cuenta de la historia de las órdenes religiosas arribadas al Perú desde el momento mismo de la conquista. A tales efectos se deben mencionar las Cartas Annuas (Annuæ Litteræ Societatis Jesu), relaciones periódicas que las provincias de la Compañía de Jesús enviaban a su general sobre el estado de cosas de la orden; se trata de documentos en los que puede seguirse paso a paso la historia de la orden jesuítica. Las más antiguas vinculadas al Perú se remontan a la década de 1580; Rubén Vargas Ugarte las revisó, y seleccionó las que contenían noticias alusivas al país (Vargas Ugarte, 1951: 147). Algunas de ellas se han publicado en la segunda mitad del siglo pasado (Monumenta Peruana, 1966). Sin embargo, no existe una obra compuesta con el propósito de historiar la presencia de la Compañía de Jesús.
La sucesión de crónicas conventuales se inicia con la publicación en Barcelona de la primera crónica agustina, escrita por fray Antonio de la Calancha, y cuyo primer tomo apareció en 1638; el segundo tomo, publicado en Lima en 1653, fue dejado inconcluso por éste y terminado por su hermano de orden, fray Bernardo de Torres, quien recibió el encargo de continuarlo, continuación que publicó en Lima en 1657 (Vargas Ugarte, 1951: 150). A los agustinos siguieron los franciscanos, con la obra de fray Diego de Córdova Salinas, dada a luz en 1651, en la que se informaba sobre el desarrollo de la Provincia de los Doce Apóstoles, denominación de la provincia peruana franciscana. Para la otra provincia franciscana del Perú, San Antonio de los Charcas (hoy Bolivia), Diego de Mendoza publicó una obra en Madrid, en 1664 (ibíd.: 153). Décadas después, en 1681, Juan de Meléndez, dominico nacido en Lima, publicaba su Tesoros verdaderos de Indias. Si bien Córdova y Meléndez consultaron y aprovecharon datos almacenados en sus respectivos archivos conventuales, los mercedarios no llegaron a componer una obra de fuste para la Colonia; solo se conoce la existencia de varios manuscritos en los que se da cuenta de la historia de su orden.
1.2 Limitaciones Pueden establecerse algunas consideraciones sobre la información que los catálogos históricos disponibles manejan, o el modo en que la presentan. En el caso de Polo, la presentación de la información oscila entre extre-
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mos: desde la ausencia de referencias en algunos casos, hasta la exhaustividad en otros. Varios son los años de ocurrencia sísmica para los que no ofrece ninguna referencia; en los casos donde estas aparecen podemos establecer, luego de verificarlas en su mayoría con las fuentes originales, que, en términos generales, la trascripción literal no fue virtud cultivada por el erudito. No hay duda sobre la ocurrencia de la mayor parte de los eventos identificados en su catálogo; sin embargo, la gran limitación que se advierte radica en la estimación de aquellos, ya que por lo general Polo utiliza adjetivos distintos a los usados en las fuentes originales, en su afán, creemos, de no ser repetitivo y literal, con lo que deja su impronta personal en la estimación de la intensidad de los sismos. Tal hecho, evidentemente, crea un problema, pues puede inducir a error en la estimación moderna practicada por un sismólogo o entendida por un geofísico. Por otro lado, existen omisiones flagrantes en su obra. Tratándose de una información heterogénea en lo que a presentación de datos se refiere, creemos que Polo cometió una grave omisión con el meritorio registro de datos proporcionado por Mendiburu, al que citó escasamente, simplemente omitió e incluso siguió en los errores. Varias son las referencias donde hemos observado gran similitud entre ambas obras; por ejemplo: ambos se equivocan al afirmar la existencia de un sismo en Lima en 1567, asociado a la llegada de los jesuitas a la ciudad. Grueso error, pues se conoce que este arribo se produjo recién en 1568. El yerro es grande porque ha sido consignado en el catálogo sísmico vigente, identificándolo con las coordenadas que corresponden a la ubicación de Lima, con lo que dicho sismo se asume como efectivamente ocurrido (Huaco, 1986).
De manera paralela, entre las observaciones que podríamos plantear al trabajo de Silgado habría que lamentar, primero, su débil ponderación de las fuentes, si bien se trata más bien de una herramienta esencial del utillaje teórico del historiador y no de un geofísico. Por ejemplo, para presentar el sismo ocurrido en el Cusco en 1590, utiliza el listado de sismos de Middendorf, cuando pudo haber considerado fuentes más útiles, como el mismo Mendiburu o el relato de Esquivel y Navia, ambas conocidas por él y referidas tanto en notas como en bibliografía (Silgado, 1978: 19). En otros casos el error surgió por omisión; prueba de ello es que una búsqueda limitada de fuentes le impidió a Silgado tener acceso a los documentos del terremoto del Cusco, de 1650, publicados anteriormente por Cuadros (1957) y Villanueva (1962, 1970) y, por consiguiente, perfectamente disponibles cuando publicó su catálogo. No indicar sus fuentes podría achacársele como otro desliz; la mención al sismo de 1606, en Saña, carece de toda referencia y es probable que haya seguido a Polo o al
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mismo Echave y Assu, fuente editada en el siglo XVII, aunque no la cita entre las obras que componen su bibliografía. También nos llamó fuertemente la atención la referencia en la que Silgado consigna el trabajo del P. Juan de Buendía S.J. sobre Francisco del Castillo (Madrid, 1693). Se trata de una obra de difícil acceso en la actualidad, y un solo ejemplar –custodiado en la Biblioteca Nacional del Perú–, incompleto y en copia de microfilm, para más señales, es el que hemos tenido a la vista. El ejemplar sólo cuenta con 338 folios de los más de 600 que, sabemos, tiene la obra original. Además, de los cinco libros en los que el jesuita Buendía divide su obra, solo en dos aparecen referencias sísmicas: en el segundo se mencionan los sismos de Lima, de 1665, y de Ica, de 1664 (Buendía, 1693: 160, 169), mientras que en el quinto se refieren los sucesos vinculados al sismo de 1687 (Mendiburu, 1932, III: 145). Silgado anota correctamente la primera referencia. Es probable que Polo haya tenido acceso a la obra completa, mientras suponemos que Silgado no, pues es claro que de haberla tenido habría consignado en sus notas los datos que Buendía ofrece sobre el sismo de 1687. En otros casos también se advierte la falta de meticulosidad de Silgado. En relación con el sismo que afectó Arica en 1615 (Silgado, 1992: 6), atribuye la autoría de una carta dirigida desde ese puerto al virrey Marqués de Montesclaros por un tal “Torres Reinoso”, con lo cual deja abierta la posibilidad de que se trata de un único remitente, error detectado cuando se averigua que en realidad se trataba de dos personas, Agustín de Torres y Cristóbal de Reinoso, ambos oficiales reales –contador y tesorero, respectivamente– y que en su calidad de altas autoridades, representantes del Estado en las Cajas Reales de Arica, informaban sobre lo ocurrido.2 Resulta claro que de haber solo mediado un punto y consignar “Torres. Reinoso”, Silgado hubiese ofrecido una referencia exacta e indubitable.
No ha sido nuestra motivación desconocer el valor de la obra de Silgado; en realidad, sabiendo que su consulta es indispensable para cualquier científico que busque iniciarse en el campo de la sismicidad histórica, creemos que, depurándola de los errores, su valía queda más nítidamente destacada, sin dejar de reconocérsele la que indiscutiblemente tiene como el primer catálogo sísmico, de autor peruano, publicado en la segunda mitad del siglo XX.
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Dagnino, 1909: 40, 255.
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1.3 Atribución de autores En ocasión anterior ya nos referimos a las fuentes cuyos autores vivieron el episodio sísmico que narran; se trata de testigos de vistas, a quienes, en esa virtud, puede denominárseles “testigos” (Seiner, 2002: 25). A los autores citados en esa ocasión, podemos agregar otros. Por ejemplo, para el terremoto de Lima, de 1687, contamos con una Relacion del exemplar castigo que envió Dios a la Ciudad de Lima cabeza del Perú, y a su costa de Barlovento con los espantosos temblores del dia 20 de octubre del año de 1687, obra publicada en Lima el mismo año y de la cual se conocen varias impresiones.3 El interés que despertaban eventos tan extraordinarios atrajo la atención de muchos editores, tanto en América como en España y otras partes de Europa; prueba de ello son las tres ediciones relativas al terremoto de 1687 impresas en México, Lisboa y la otra, escrita en italiano, hecha en Nápoles, en 1688.4 La autoría del relato suscitó debate. Recogiendo las eruditas notas ofrecidas por el jesuita P. José Eugenio de Uriarte –que debieron ser redactadas a fines del siglo XIX–, José Toribio Medina, eminente bibliófilo chileno, reconoció como autor de esa relación al P. Francisco López Martínez. Ello significaba dejar de lado la atribución hecha por Enrique Torres Saldamando, erudito peruano, quien identificó como posible autor de ese relato al ya mencionado P. Buendía S.J.5 Dada la reconocida erudición que caracterizó a Medina, parecería correcto seguir su opinión. No obstante, lo que nos hace atribuir la autoría a Buendía es la autorizada opinión de Carlos Sommervogel, bibliófilo jesuita y autor de una sustanciosa enciclopedia dedicada a identificar a los miembros de la orden jesuítica a lo largo de tres siglos de existencia. Entre las obras que
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Por ejemplo, se conoce la referencia a una quinta edición, publicada en México en 1688 con el título: Relacion del exemplar castigo que embió Dios a la Ciudad de Lima cabeza del Perú, y a su costa de Barlovento con los espantosos temblores del dia 20 de octubre del año de 1687. Quinta impresion. [México]: Con licencia en Lima, y por su original en Mexico, por la Viuda de Francisco Rodriguez Lupercio. Año de 1688. La cita se encuentra en Medina, y un ejemplar obra en la John Carter Brown Library –uno de los principales repositorios bibliográficos de Norteamérica–, como lo hemos verificado a través de su catálogo disponible vía web: <http://josiah.brown.edu/search>. Medina, José Toribio: La imprenta en Lima (1651-1767) [1904] . Edición facsimilar. Santiago, 1985. Tomo II, p. 169. Mendiburu, III, 1932: 144-151.
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atribuye allí a Buendía aparece la citada Relacion, formando parte de la mencionada biografía –que este compuso– del P. del Castillo.6
La errada atribución de autoría se repite con dos sismos limeños de fines del siglo XVII, singular caso de contradictorias atribuciones sucesivas. En su obra de 1898, Polo incluye en la categoría de “fuerte temblor” un sismo ocurrido en Lima el 21 de noviembre de 1694 (Polo, 1898-1899: 331), y agrega que otros autores, antes, también habían coincidido en fijar dicha ocurrencia en ese año, aunque excluye de ellos a Pedro de Peralta, quien “lo pone el año 90, sin duda por error [cursiva nuestra]” (ibíd.). Es decir, admite que ocurrió un sismo en Lima en 1694, a la vez que reconoce que antes otros autores lo habían fechado equivocadamente en 1690. Años después, en 1940, el P. Domingo Angulo, mercedario y a la sazón director del Archivo Nacional, publicaba la Relacion del terremoto que arruyno la Ciudad de los Reyes en 20 de noviembre de mil seyscientos y noventa, compuesta por el escribano Diego Fernández Montaño, documento en el que se da cuenta pormenorizada del sismo ocurrido en Lima el lunes 20 de noviembre de 1690 (Angulo, 1940: 1). Con el documento ante sí, Angulo plantea una atribución de autoría en términos exactamente opuestos a los de Polo, a quien debió consultar, aun cuando haya omitido la respectiva cita: “Cosme Bueno, Córdova Urrutia y el autor anónimo de la antigua Floresta Española-Peruana lo registran en 1694, o sea cuatro años más tarde, yerro realmente gordo tratándose de un suceso tan notorio; sólo acierta Dn. Pedro de Peralta quien lo pone en fecha exacta” (cursiva nuestra).
Es decir, a la luz de un documento fehaciente, Angulo afirma la existencia de un sismo en Lima en 1690. Tenemos así dos referencias a sismos ocurridos en Lima, uno en 1690 y otro en 1694, los cuales, según lo que se desprende de la discusión entre autores, parecerían tratarse del mismo evento: mientras que, para Polo, Peralta incurre en un yerro, para Angulo es Peralta quien obra correctamente. A su turno, Silgado no tomó en consideración la opinión de Polo y optó por la sólida referencia documental ofrecida por Angulo, anotando así en su catálogo sólo el sismo de 1690, descartando, por consiguiente, cualquier sismo limeño en 1694. El primer catálogo sísmico tomó como base a Silgado, lo cual implica consignar 1690 y descartar 1694 (Ocola, 1984). Sin embargo, es bueno considerar que si bien el sismo de 1690 tiene un respaldo documental de alta confiabilidad, no hay razón para descartar la referencia ofrecida por Polo y que consig-
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Sommervogel, Carlos S. J.: Bibliothèque de la Compaigne de Jésus. Volumen 2. Bruxelles: O. Schepens, 1891.
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na un sismo en Lima en 1694. Por ello, nos parece atinado el criterio seguido por el catálogo sísmico de 1986 (Huaco, 1986), que incorpora ambas ocurrencias.
Aunque no se refiere a nuestro periodo de estudio (siglos XV al XVII), vale la pena anotar un caso en el que la consulta de fuentes primarias fortalece la perspectiva regional, lo que a su vez enriquece de manera sustancial el estudio de la sismicidad histórica. Por ejemplo, sobre el “temblor fuerte” ocurrido en Huamanga el 17 de junio de 1719, Polo no indica la fuente de la que extrajo la información; sin subsanar esta deficiencia, Silgado reproduce tal cual la información, aun cuando olvida citar a Polo. Un trabajo relativamente reciente (Rivera, 1983) enriquece el análisis de los sismos ocurridos en el territorio del actual departamento de Ayacucho. Por un lado, aporta mayor información relativa al sismo de 1719, al parecer, consultando la obra del obispo de Ayacucho, Fidel Olivas Escudero, publicada en 1924 (ibíd.: 58). Si bien Rivera cita varias sesiones del cabildo de la ciudad correspondientes al periodo comprendido entre julio y setiembre de 1719, no podemos determinar si las consultó directamente del archivo municipal o las encontró consignadas en la obra del obispo Olivas. También aporta información sobre un “terremoto” desconocido, no citado por Polo ni Silgado, ocurrido en Huamanga en 1708 (ibíd.: 55).
1.4 Formas de citar de los autores Entre los méritos ya referidos de Polo se encuentra su buena costumbre de citar, aunque no con la frecuencia deseada. Por ejemplo: con relación al sismo de 1609 ocurrido en Lima, cita con exhaustividad digna de encomio, y precisando tanto capítulo como folio de una de las tres obras consultadas: la compuesta por Francisco Carrasco del Saz, testigo presencial del suceso. Un segundo ejemplo se aprecia en las líneas que dedica al gran terremoto en Trujillo, de febrero de 1619, compuestas sobre la base de cuatro obras (Polo, 1898: 326-327). Para cada una de las obras usadas por Polo en los dos ejemplos anteriores, hemos comprobado la exactitud de las referencias citadas, aun cuando no hemos tenido a la vista la obra original de Carrasco. De manera opuesta, en Silgado no hallamos el mismo afán: no es infrecuente que en muchos casos ofrezca las mismas referencias dadas por Polo, aunque sin citar debidamente las fuentes que utilizó. Es el caso del evento limeño de 1609, para el que conocemos el uso que hizo Polo de la edición original de Carrasco (Hispali, 1609), aunque, tratándose de Silgado, no tenemos forma de saber si simplemente copió a Polo,
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sin citarlo, o efectivamente tuvo a la vista y consultó el original mencionado. No obstante, debe reconocerse que fue mérito suyo ampliar la oferta de fuentes contemporáneas al suceso. Gracias a sus pesquisas, conocemos la reacción del cabildo de Lima ante el sismo, pues halló la referencia respectiva en los libros de dicha corporación.7
1.5 La disponibilidad de ediciones A fines de la década de 1970, la oferta de fuentes históricas disponible para la confección de un catálogo sísmico era amplia –mayor que a la que tuvo acceso Polo a fines del siglo XIX–, de lo que aprovechó naturalmente Silgado: ello puede apreciarse en las numerosas referencias que aporta, usadas de manera extensa y que no hallamos mencionadas en Polo. No obstante, transcurrido el tiempo y conforme a la sana costumbre de publicar fuentes originales, más y mejores ediciones son las que existen disponibles hoy en día. Varias de las fuentes históricas que empleó Silgado cuentan hoy con ediciones modernas, cuidadosas de reproducir el texto original a fin de poder extraer información fidedigna: son ejemplos de ediciones críticas de alta confiabilidad. Entre las fuentes peruanas que han experimentado una puesta al día a través de ediciones críticas se cuentan las obras de Esquivel y Navia (1980), Feyjoo de Sosa (1984) y el jesuita Anello Oliva (1998). Otras más, extranjeras y que informan sobre el Perú, pueden hallarse incluso en formato digital, reproduciendo los textos originales: es el caso del poema histórico de Martín del Barco Centenera, La Argentina, publicado en Lisboa en 1602, que se encuentra completo en su edición original.8 Sin embargo, también es cierto que muchas obras permanecen a la espera de nuevas ediciones, críticas, entre ellas los utilísimos diarios de Suardo o Mugaburu sobre Lima, para los que seguimos usando las ediciones publicadas por Rubén Vargas Ugarte en la década de 1930. Un ejemplo de lo señalado es el de las dos ediciones disponibles de la obra del jesuita Anello Oliva, crónica que se empezó a escribir hacia 16081609. Dos intelectuales limeños, Pazos y Varela, junto a Varela y Orbegoso,
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La obra de Silgado es, en sí misma, un ejemplo de mejoramiento constante. En 1978 consigna erróneamente el tomo X de los Libros de Cabildos de Lima para referirse al sismo de 1609 (Silgado, 1978: 119), cuando en realidad se trata del tomo XV, aunque, bien es cierto, subsana el error en obra posterior (Silgado, 1992: 5), mérito que también hemos podido verificar. Consúltese la Biblioteca Virtual Cervantes.
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publicaron en 1895 una versión de la crónica, utilizando como base un manuscrito incompleto, adquirido a una biblioteca privada de Lima, con base en el cual publicaron por primera vez en castellano la crónica de Oliva –que hasta entonces permanecía inédita–, valioso testimonio en el que se aportaban nuevos datos sobre la historia de los incas (Gálvez, 1998: XV, XXIV). Una segunda edición, más reciente, por el contrario, se basa en otro manuscrito, diferente en muchas partes del anterior y que se encuentra depositado en el British Museum de Londres (Gálvez, 1998).
Largo ha sido el camino seguido por el manuscrito de Oliva. El primer escollo consistió en la expresa prohibición de autorizar su impresión, según orden del padre general de la orden en 1634. Téngase presente que el manuscrito que sirvió para componer la edición limeña de 1895 –adquirido por Felipe Varela de la biblioteca privada del erudito Manuel González de la Rosa– contenía únicamente los libros 1.º y 2.º de la obra –de los cuatro que componían la totalidad–, es decir, la Historia del reino del Perú (libro I) y la primera parte de las vidas de jesuitas, compuesta a fines del siglo XVI (libro II). Se sabe que González de la Rosa, a su vez, compró el primer volumen del manuscrito (libro I) al librero Wieweg, quien a su vez lo compró de Henri Ternaux Compans, bibliófilo francés que había editado una defectuosa e incompleta edición en francés de la crónica de Oliva en 1857. El segundo volumen manuscrito (libro II) fue adquirido por el mismo González de la Rosa en Lima, alrededor de 1882. De acuerdo con pesquisas recientes insertas en el estudio introductorio a la moderna edición de Oliva, ambos volúmenes formaron parte del manuscrito original que este depositó en el Colegio de San Pablo –donde murió en 1642–, en el que permaneció guardado hasta producirse la expulsión de la orden en 1767, cuando pasó a la biblioteca de San Felipe Nerí (ibíd.: XXIX). El manuscrito original de Oliva, constaba de un total de cuatro libros, como se desprende del texto de las sucesivas aprobaciones efectuadas por autoridades eclesiásticas a fin de publicarlo.9 Se ha concluido que el ejemplar actualmente depositado en el Museo Británico de Londres fue remitido por la provincia peruana de la Compañía de Jesús a la provincia española, donde tuvo gran acogida.10 No obstante, dicho manuscrito tam-
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Aprobaciones firmadas en Lima, con fecha 10 de marzo de 1631, por los padres Alonso Messía, Francisco de Villalba y Juan Zapata, todos de la Compañía de Jesús, a las que se sumó la del padre provincial de la orden, Nicolás Durán. Véase Oliva [1631], 1998: 17-19. 10 Gálvez, 1998: XXXII.
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bién se encuentra incompleto, pues sólo incluye el primer libro y no se puede determinar cuándo ni dónde fueron sustraídos los tres restantes. Un elemento valioso de la parte conservada es que consigna el índice original de toda la obra, escrito por el propio P. Oliva, donde se indica el título de cada uno de los cuatro libros que la conformaban y que de ese modo nos permite tener una idea siquiera aproximada de tan importante obra.
¿Qué cosa ameritaría haber evocado paraderos de manuscritos, alusión a bibliófilos e impacto de una obra? Una indagación de esta índole se explica en función de la necesidad de poder contar con una edición tal que reproduzca lo más fielmente posible el manuscrito original. Y ello lo hacemos en función de las citas hechas a la obra de Anello Oliva, tanto en los trabajos de Polo como en los de Silgado. Polo se basa en Oliva para indicar un sismo ocurrido en Lima en 1568; a diferencia de otras citas, en las que hace gala de su reconocidísima erudición, omite cualquier referencia a la obra de base de la que extrajo la información. Silgado cita a Polo, pero corrige la omisión aportando la referencia a la obra de Oliva en la que se contiene aquella; él mismo indica haber utilizado una Vida de varones ilustres de la Compañía de Jesús en la Provincia del Perú, indicando además lugar y supuesto año de edición: Lima, 1631. ¿Utilizó Silgado alguna edición desconocida, publicada en 1631? Definitivamente, no, porque la indicación al año 1631 solo se refiere a la fecha de conclusión del manuscrito en Lima, tal como el mismo Oliva lo dice. Además, recuérdese que dicho manuscrito nunca llegó a ser publicado, pues pesó sobre él un veto interno de la superioridad de la orden a pesar de las aprobaciones hechas por las autoridades jesuitas de Lima: Oliva mostró claras inclinaciones lascasianas –por consiguiente, de crítica abierta a los excesos de la conquista–, lo cual podría haber alentado ciertas reticencias de la Corona en la medida en que la publicación del manuscrito implicaba una explícita aprobación de la orden y la adhesión a las ideas ahí contenidas, lo que en términos prácticos hubiese significado el relajamiento de las excelentes relaciones que en ese entonces mantenían la Corona y los jesuitas.11
La referencia de Silgado podría llevar a equívoco sobre una supuesta edición, desconocida para los historiadores; a pesar de lo reseñado, aún queda por identificar la fuente exacta referida por aquel. La única edición de la crónica de Oliva en castellano que Silgado pudo consultar había visto la luz en Lima, recién en 1895. Por otro lado, hasta el mismo título de la
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referencia ofrecida por éste también induce a equívoco, pues está indicando solo el título del libro segundo, a saber: De las vidas de los varones ilustres de la Compañía de Jesús de la Provincia del Perú con una breve crónica della. Lo sorprendente es que en este libro no hay mención alguna al sismo de Lima de abril de 1568; por el contrario, la referencia a este sismo se halla más bien en el libro primero, titulado De los reynos del Perú. Reyes que hubieron. Descubrimiento, conquista dellos por los españoles. Principio de la predicación evangelica con la entrada de la Religión de la Compañía de Jesús. Dividido en nueve capítulos –cada uno de los cuales se divide en varios acápites–, el libro primero representa el texto central de la crónica de Oliva. Y es en su capítulo octavo, dedicado a historiar el ingreso de los primeros religiosos jesuitas a Lima en 1568, donde se da cuenta del sismo ocurrido el 4 de abril de 1568, coincidente con el primer sermón pronunciado por el P. Jerónimo Ruiz del Portillo, quien encabezó el grupo pionero de jesuitas provenientes de España, y que “así al puncto que se començo el primero sermón tembló la tierra; como si se sintiera aquel grande peso de la eficaz palabra de Dios que con tal fuerza oía”.
Por consiguiente, y en resumen: Polo utilizó a Oliva, aunque sin mencionarlo; Silgado siguió a Polo, identificando meritoriamente la autoría del jesuita, aun cuando haya equivocado la referencia bibliográfica; y lo que hemos venido a verificar, en suma –aunque en un inicio supusimos otro resultado–, es que en cuanto al sismo de 1568, los pasajes respectivos de ambas ediciones (1895 y 1998) lo describen en idénticos términos, como puede verificarse comparándolos al efecto en la sección respectiva del catálogo sísmico. De lo visto con las ediciones disponibles de la crónica de Oliva, puede entreverse la necesidad de no relativizar en absoluto lo concerniente a una edición, pues, aunque en este caso las versiones hayan resultado similares, en otros podríamos estar frente a versiones distintas que, a su vez, podrían estar configurando relatos diferentes. Sobre este asunto, bien vale la pena ofrecer otro caso comparando algunas versiones de la llamada “Ceniza de Arequipa”, ocurrida en febrero de 1600. Bernabé Cobo –otro cronista jesuita–, a pesar de encontrarse en Lima, compuso un valioso testimonio del evento, pues en su calidad de testigo contemporáneo a los hechos (“por haberme hallado yo a la sazón en este reino y sido testigo de vista de parte desta tan terrible tempestad, aunque estaba más de ciento y sesenta leguas distante del volcán, me habré de alargar algo en contarla”) ofrece una valiosa versión de primera mano, pero cuyas fuentes desconocemos. Identifica al volcán Omate como el que hizo explosión y causó la referida lluvia de ceniza sobre Arequipa (Cobo [1653], 1956, I: 95). Una serie de eventos sísmicos asociados empe-
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zaron a sentirse en Arequipa a las 9 de la noche, el viernes 18 de febrero, primera semana de cuaresma, los que se prolongan hasta el domingo 20. El 18 se advirtieron ruidos que “sonaron muy grandes y espantosos truenos a manera de artillería”, a lo que siguió, el sábado, una lluvia de arena blanca desde las 5 de la tarde. El domingo en la tarde, a las 2, se advertía una noche oscura, situación mantenida hasta el martes 22. Del miércoles en adelante, los días no fueron tan oscuros, pero aún no se divisaba el sol. Al sábado siguiente, 26, “no hubo día porque todo él fue noche tenebrosa sin rastro de luz” (ibíd.: 97). Desde el 30, “se fue amansando la tormenta y la ceniza fue siempre en disminución aunque no tan apriesa que no queden hasta hoy [1653] en Arequipa y su comarca muchas reliquias desta calamidad”.
El relato de Cobo incide en la incertidumbre inicial sobre el origen de los ruidos que se escuchaban en Arequipa. Solo al cabo de diez o doce días se despejó la duda, cuando se supo, por el relato de indios provenientes de zonas cercanas a la explosión, identificar al volcán causante de todo lo ocurrido: el Omate, ubicado hacia al sur, en Moquegua. Ellos aportan el relato de la erupción del volcán: “... aunque amansó la tempestad y aclaró el aire no fue de manera que se pudiese ver el sol claro por muchos meses ni por más de ocho dejó de temblar la tierra tres o cuatro veces al día ni de salir truenos y ceniza del volcán de vez en cuando...”. Lima no estuvo al margen de la incertidumbre, pues los horribles bramidos del volcán (...) oyéronse a doscientas leguas de distancia, y en la ciudad de Lima, que está a ciento y sesenta y cuatro leguas del volcán, los oímos tan claramente cuando entonces nos hallamos en ella que tuvimos por cierto (...) que los truenos que oíamos eran de la artillería que en la batalla se disparaban (ibíd.: 99).
El mayor daño lo provocó –aunque pudiera suponerse algo distinto– la enorme emisión de ceniza que había caído en los alrededores del volcán y en comarcas alejadas, como Arequipa; aún en 1652 quedaban sus rastros en los llanos de la costa. Hubo avalanchas de ceniza que sepultaron numerosas viviendas y que originó en Moquegua la rotura de cientos de botijas de vino y aguardiente. El fenómeno telúrico aún llegó a mayores, pues provocó que el río Tambo se represara, probablemente por efecto de algún deslizamiento de tierra (ibíd.: 100). A diferencia de Cobo – aun cuando siendo un testigo de oídas, compuso un relato valioso–, los testigos de vista son quienes proporcionan una narración más fidedigna de lo ocurrido. Así como Martín de Murúa ofrece, en su condición de procurador del convento mercedario instalado
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en Arequipa, un testimonio de primera mano para la catástrofe que la asoló en febrero de 1600, Antonio de la Calancha, a la sazón prior del convento agustino de Trujillo, es un narrador de los sucesos que acompañaron al terremoto que afectó esta ciudad en 1619. Las crónicas que ambos publicaron contienen los relatos pormenorizados de ambos terremotos. La primera edición de las crónicas de Murúa estuvo a cargo de Horacio Urteaga y Carlos Romero y fue a la que tuvo acceso Silgado, aunque algunos la hayan calificado de deficiente. No debe olvidarse el hecho de que del uso de esta edición se origina su error de asignar 1590 como año de edición de la crónica. De la obra de Calancha, Coronica moralizada del Orden de San Agustín, publicada en Barcelona en 1638, solo tenemos disponible la edición original y una reedición hecha en la década de 1970. La primera ya era escasa en el siglo XVII. Al P. Bernardo de Torres, también agustino, le fue encomendada por sus superiores la tarea de acabar la obra inconclusa de Calancha; en virtud de ello, dio a la imprenta un segundo tomo, publicado en Lima en 1657,12 al final del cual incluía un Epítome –suerte de compendio del primer tomo de Calancha– “para que el curioso no necesitase de buscar el primero para hacerse capaz y tener bastantes noticias de los años anteriores”.13 Sin embargo, la razón de incluir dicho compendio era la poca accesibilidad a la edición de 1638, “por ser ya difícil hallar el primer tomo”.14 La importancia de elegir la edición más conveniente radica en el hecho de que algunas ediciones solo reproducen parcialmente la obra de Calancha; tanto es así, que una edición conjunta de ambos cronistas agustinos omite por completo la edición de 1638 y solo se limita a reproducir el Epítome mencionado (Merino, 1972). En esta edición, por consiguiente, no aparece noticia alguna sobre el desempeño de Calancha en el priorato del convento de San Agustín de Trujillo. En cambio, la edición moderna, segunda, publicada en Lima por Ignacio Prado Pastor, reproduce la edición príncipe, la única en español en más de tres siglos, si bien se había traducido anteriormente al latín (1652) y al francés (1653).15
12 Calancha, Antonio de la. Coronica moralizada de la provincia del Perú del Orden de San Agustín, nuestro Padre. Tomo Segundo. En Lima, por Jorge López de Herrera. Año de 1653. 13 Calancha, Antonio de la y Bernardo de Torres. Crónicas agustinianas del Perú. Tomo I. Edición, introducción y notas por Manuel Merino, O.S.A. Madrid: CSIC, 1972, p. 10. 14 Epítome del primer tomo de esta crónica, p. 13. 15 Merino, Introducción, p. XXXI.
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1.6 La oferta de fuentes A diferencia de quienes lo precedieron en la tarea de confeccionar un listado de sismos, fue José Toribio Polo quien mostró, por vez primera, en 1898, el amplísimo y variado abanico de fuentes disponibles para identificar eventos sísmicos y así emprender la reconstrucción de la sismicidad histórica del país. Y es que, en realidad, solo un reconocido erudito como él pudo organizar, apenas en un mes, la dispersa información existente. La Sociedad Geográfica de Lima, acogiendo un pedido del gobierno argentino –asunto que aún no hemos dilucidado suficientemente–, encargó a uno de sus socios la tarea de elaborar un catálogo sísmico, la que asumió Polo, quien, en un periodo relativamente corto, pudo identificar cerca de 2.500 ocurrencias sísmicas sentidas en territorio peruano en cuatro siglos. En tal sentido, la primera interrogante que creemos válida es: ¿por qué eligió determinadas obras y dejó de lado otras? En otras palabras: ¿cuál fue el criterio empleado para su selección de fuentes?
¿Cuál era el panorama de fuentes disponibles en el Perú a fines del siglo XIX, a efectos de elaborar un catálogo sísmico? De lo conocido en esa época, Polo pudo identificar, de primera intención, algunas fuentes capaces de albergar información sísmico-histórica. Suponemos que las crónicas conventuales eran de lo primero que había por revisar; los textos de Calancha, Torres, Meléndez, etc., se hallaban disponibles en varias colecciones limeñas, empezando por la Biblioteca Nacional, aparte de las propias bibliotecas conventuales y particulares. Por otro lado, los cronistas –soldados o religiosos– tampoco estuvieron ajenos a su búsqueda; así aparecen los jesuitas Acosta, Cobo y Oliva, además de los Comentarios reales de Garcilaso y las Decadas de Antonio de Herrera, cronista mayor de Indias. Si todas estas obras pudieron significar materia de elección obvia por parte de Polo, menos lógicas aparecerían a nuestros ojos las productivas búsquedas que desarrolló en textos aparentemente desvinculados de asuntos peruanos virreinales, como son los casos de Pedro de Oña, Martín del Barco Centenera o el franciscano Torquemada. Además, tampoco es inútil suponer que Polo pudo haber consultado las grandes colecciones impresas de documentos que aparecen a lo largo del siglo XIX (Porras, 1954: 208), luego completadas con los grandes aportes del erudito español Marcos Jiménez de la Espada, especialmente las Relaciones Geográficas de Indias (1879, 1881-1897) (Porras, 1954: 211), el chileno José Toribio Medina (ibíd.: 211) y los peruanos González de la Rosa y Torres Saldamando. Para la investigación en materia de sismicidad histórica, la obra de Polo es
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la gran summa de fines del siglo XIX, y representa el paso esencial en la evolución de los antiguos listados a los catálogos sísmicos.
Ya en el siglo XX y, por consiguiente, posterior a la publicación del catálogo de Polo, dichas colecciones documentales se amplían gracias a una sistemática búsqueda de nuevas fuentes y la reedición de las conocidas. Una contribución monumental como Cartas y papeles de los gobernantes del Perú, del argentino Roberto Levillier (ibíd.: 213), y entendida por Porras como “el complemento íntimo y pormenorizado de las memorias de los virreyes” (Porras, 1954: 213), fue utilizada por nuevos autores, deseosos de utilizar y ampliar las observaciones de Polo. La obra de Levillier, por ejemplo, sirvió a Silgado para documentar mejor el terremoto de Lima ocurrido en julio de 1586, aunque pasó por alto otro sismo tan fuerte como el anterior, ocurrido en diciembre del mismo año. Ochenta años después de publicada la obra de Polo, Enrique Silgado –ingeniero de profesión, y que devino luego en geofísico– recoge y amplía la oferta de fuentes de aquel; creemos muy difícil que hubiese podido adelantar en sus pesquisas sin contar con la sólida base bibliográfica que ofrecía la obra de Polo. Uno de los méritos que vale destacarse en el trabajo de Silgado radica en la incorporación de nuevas fuentes que venían publicándose en el Perú. No perdamos de vista que entre la publicación de la Sinopsis de Polo y la aparición de la obra de Silgado median varias décadas, y es evidente que en tan largo tiempo la oferta de fuentes no podía ser la misma.
Tres fueron las principales fuentes que utilizó ventajosamente Silgado en su catálogo: diarios locales de noticias, libros de cabildo y nuevas ediciones de crónicas generales sobre América. Respecto a los primeros, ya se conocía la edición de los Anales del Cusco, publicada por Palma en 1901, y una anterior, la de Pío Benigno Mesa, publicada en el Cusco en 1866. Por otro lado, en la década de 1930, Rubén Vargas Ugarte dio a la imprenta los diarios de Suardo y Mugaburu, que cubren siete décadas de historia limeña del siglo XVII. En el caso de Suardo, el diarista limeño compuso su relato como respuesta a las reales cédulas que mandaban a hacer informaciones diarias sobre los acontecimientos del virreinato. En la misma década, la iniciativa de Bertram Lee y Juan Bromley logró la acogida entusiasta del Concejo Provincial de Lima para la publicación de los bien conservados libros de cabildo de la ciudad, continuando la obra iniciada casi cuatro décadas antes por Torres Saldamando. Como ya se vio líneas adelante, el resultado fue alentador: entre 1935 y 1963, el objetivo se materializó en 23 gruesos volúmenes que contenían la gran mayoría de las actas del cabildo limeño desde la fundación, en 1535, hasta 1630.
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Una preocupación constante que hemos tenido presente a lo largo de la investigación ha sido identificar la edición de todas y cada una de las obras utilizadas en la composición de las contribuciones de Polo y Silgado. Esto puede graficarse mejor si ofrecemos un ejemplo relacionado con el primero. Para hacer referencia a los sismos ocurridos en el Perú antes de la llegada de los conquistadores, Polo utiliza unos Anales de la ciudad del Cuzco, escritos por el canónigo Diego Esquivel y Navia a mediados del siglo XVIII. Una de las ediciones más conocidas de esa obra es la que publicó Ricardo Palma en 1901, bajo el título Anales del Cuzco; 1600 a 1750.16 Si resulta evidente que de la comparación de fechas de publicación de la obra de Polo y la edición de Palma no pudo aquél consultar ésta, restaba aún establecer la identidad de la obra que sirvió de fuente al erudito limeño. A fines de la década de 1860, Pío Benigno Mesa dio a la imprenta, en el Cusco, Los Anales de la Ciudad del Cuzco, en donde, afanado por reconstruir la historia de la imperial ciudad, utiliza varios autores, entre ellos a Esquivel y Navia,17 obra cuyo título anota Polo al final de la sección correspondiente, si bien omite dicha referencia en la útil bibliografía que inserta al final de su obra. Para la misma referencia sísmica prehispánica, Silgado utiliza los Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco (Anales), a los que identifica como publicados en el Cusco, en 1740, por Diego Esquivel y Navia. Dato inexacto: la obra que Silgado usó no fue otra que los Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco, también publicada por el tradicionalista Palma en 1902.18 En consecuencia, Polo y Silgado consultaron obras distintas, publicadas con varias décadas de diferencia, aunque mantuvieron textos similares entre sí, y estos, a su vez, con la edición crítica de las Noticias cronológicas de 1980, la mejor disponible.
Por otra parte, llama la atención lo ocurrido con las fuentes vinculadas al evento de 1606 en Saña. Dice el testimonio de Echave y Assu que un sismo se había producido cuando expiraba en dicha ciudad el segundo arzobispo de Lima, santo Toribio de Mogrovejo. Su obra, La estrella de Lima convertida en sol, se aboca a narrar las celebraciones que se dieron en Lima a raíz de la beatificación de Toribio de Mogrovejo por Inocencio XI en 1679. La feliz noticia llegó a la ciudad a mediados de abril de 1680, y las celebraciones se extendieron por varios días. Redactada la obra por Echave –aunque su autoría fue severamente cuestionada a comienzos del 16 Palma, Ricardo. Anales del Cuzco; 1600 a 1750. Lima: Imprenta del Estado, 1901. 17 Denegri Luna, Félix. “Prólogo” a Esquivel y Navia, 1980, t. I, p. LIV. 18 Palma, Ricardo. Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco. Lima: Imprenta del Estado, 1902.
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siglo XX–,19 y enviada para su publicación en la Península, recibió las aprobaciones respectivas en Madrid en octubre y noviembre de 1687, y se publicó al año siguiente en Amberes. Del cotejo de las fechas resulta claro por qué Echave no incluyó información alguna sobre el dantesco sismo que destruyó la ciudad en octubre de 1687. Sorprende el hecho de que ninguna obra relativa al santo haga referencia al sismo de 1606 en Saña. Incluso, existe una relación escrita por el escribano de la ciudad, dando cuenta del fallecimiento de Toribio, publicada entre los documentos incluidos en la más completa biografía dedicada al segundo arzobispo de Lima.20 Una encomiástica biografía, escrita por aquellos años, también refería los últimos días del santo sin aludir a sismo alguno.21 En consecuencia, la posible ocurrencia de un sismo ocurrido en Saña el 23 de marzo de 1606 solo está referida únicamente en una obra, la que sirvió de base para que Polo la incluyera en su catálogo.
1.7 Perspectivas regionales Uno de los aspectos más debatidos entre los sismólogos peruanos es el relacionado con la ocurrencia de sismos en el pasado, en zonas de alta actividad sísmica contemporánea, y para los cuales no se cuenta con ninguna referencia. De igual modo, la identificación de zonas para las que desconocíamos los efectos de terremotos se ha agregado en la presente investigación. En ambos casos, una de las vías para aproximarnos a dicha falencia es el estudio de las manifestaciones arquitectónicas locales.
Un primer caso lo ofrece la ciudad de Moquegua. Sabemos que el sismo ocurrido el 27 de noviembre de 1630 –originalmente registrado por Polo para Lima y que Silgado refiere también para el mismo lugar–, igualmente fue sentido en Moquegua. A fines del siglo XVI, el primer teniente de corregidor de esta ciudad, Pedro León de Guevara y Sisa, erigió la primera capilla del pueblo, colocándola bajo la advocación de san Pedro, pero el templo se arruinó con el terremoto de 1604. La nueva edificación se colocó bajo la advocación de santa Catalina, patrona tutelar del pueblo, pero al cabo de 19 Véanse los comentarios de Torres Saldamando, reproducidos por Mendiburu, III, 1932. 20 García Irigoyen, Carlos. Santo Toribio; obra escrita con motivo del tercer centenario de la muerte del santo Arzobispo de Lima. Lima: Imprenta y Librería de San Pedro, 1906-1907. Tomo II, pp. 257, 288. 21 Montalvo, Francisco Antonio. El sol del nuevo mundo ideado y compuesto en esclarecidas operaciones del bienaventurado Toribio Arzobispo de Lima. Roma: Ángel Bernavó, 1683.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
unos años, en 1630, un sismo también la echó por tierra. Nuevamente erigida, otra vez fue tumbada por el fuerte sismo de 1655. Así, en un lapso de apenas medio siglo, una iglesia fue destruida tres veces sucesivas. Y aun cuando en Moquegua ya se habían desechado los métodos tradicionales de construcción basados en el uso del adobe –vinculados a los primeros tiempos de la ciudad– y ya se venían utilizando piedra y cal de las cercanías, los sismos trajeron abajo tanto esfuerzo material (Kuon, 1981: 191).
En la sierra norte, Cajamarca es un lugar con escasísima información sísmica. Sobre el área afectada por el terremoto de Trujillo, de 1619, Polo anota que se extendió “hasta Piura y Saña, alcanzando a propagarse más de 300 leguas de N. a S. y más de 60 de E. a O.” (Polo, 1898: 326). Si descartamos que la de Polo es una arbitraria atribución, no imaginamos otra forma de realizar dicho cálculo sino ubicando en el mapa los pueblos que refirieron haber sentido el sismo. Lamentablemente, subsiste un vacío de información porque Polo no indicó los nombres de los pueblos afectados; la única excepción es su mención del cercano valle de Chicama, en el que se destruyó el convento de la orden dominica. Si hacemos una sencilla conversión, estaríamos estableciendo un área que se prolongaba 1.500 km de norte a sur, y 300 de oeste a este. Por ello, la información obtenida para Cajamarca es valiosa, pues va develando el área específica de acción del sismo. Una de las imágenes religiosas más importantes de la ciudad es la de Nuestra Señora del Rosario, cuya devoción se inicia, justamente, a raíz del sismo sentido en la ciudad en 1619 (Montesinos, [1642], 1906: II, lib. II, 214).
En la sierra central, Huancavelica presenta un caso similar. La construcción de su catedral se remonta a 1572, a la fundación misma de la ciudad, aunque el edificio actual data de 1697; no sabemos el proceso de reconstrucción que este tuvo. En cuanto a las iglesias de órdenes religiosas, solo se observan las de los dominicos y franciscanos, ya que las de agustinos y jesuitas se destruyeron en fecha no precisada. La dominica se remonta a 1662 y la franciscana a la segunda mitad del XVIII, aunque es de suponer que existieron otras anteriores. De las llamadas iglesias menores, solo la de San Cristóbal corresponde al XVIII, mientras que sobre la de la Ascensión no se menciona datación alguna; las otras, más antiguas –siguiendo un orden cronológico–, son las de Santa Ana –considerada la primera de la ciudad–, Santa Bárbara –en las afueras– y San Juan de Dios, de la que se sabe que fue anterior a 1752.22 Las alusiones a destrucción en fechas tan cer-
22 Busto Duthurburu, José Antonio del. “La arquitectura barroca de Huancavelica”. Boletín del Instituto Riva Agüero 16, 1989, pp. 173-179.
LOS
SISMOS Y LAS FUENTES EN EL
PERÚ
canas a aquellas para las que conocemos ocurrencia sísmica, nos abren interesantes perspectivas de hallazgo documental.
1.8 Felices hallazgos: nuevos sismos conocidos Uno de los objetivos centrales de la investigación fue incorporar referencias que documentaran nuevos sismos. El resultado ha sido alentador, pues a las dos nuevas referencias disponibles para el siglo XVI, se suman diecisiete para el XVII. En relación con Trujillo, las fuentes eclesiásticas mencionan dos sismos ocurridos los días 20 y 29 de febrero de 1635 en dicha ciudad. Las actas del Cabildo Eclesiástico de Trujillo informan sobre el movimiento sentido en la ciudad a las 10 y media de la noche del 20 de febrero de 1635 (Monografía de la Diócesis de Trujillo, 1931, II: 57). Otro sismo ocurrió a los pocos días, el 29 del mismo mes (ibíd., III: 159). Lo valioso de esta información radica en no haber sido mencionada ni en los catálogos históricos conocidos (Polo y Silgado) ni en los sísmicos (Ocola, Huaco). Aunque la obra dedicada a Trujillo no había sido utilizada anteriormente con los fines expuestos, otras sí eran conocidas. Para Lima, los diarios de Suardo y Mugaburu, y algunos tomos no utilizados de los libros de cabildo, arrojaron nuevas referencias para el siglo XVII.
1.9 Precisiones cronológicas Los catálogos sísmicos no siempre aportan las precisiones cronológicas exigidas para una obra de su índole; ello se refleja en el caso del sismo de 1533. Ante la discrepancia cronológica manifiesta entre Polo y Silgado, decidimos insertar la exhaustiva reconstrucción de la marcha de los conquistadores de Cajamarca al Cusco. El veedor Miguel de Estete fue el único que compuso un relato sobre la marcha a Pachacamac, “con no muy buena pluma y en todo caso con pésima memoria” (Busto, 1967: 1).23 Esta marcha se inició el domingo 5 de enero de 1533, y al cabo de tres semanas de salir de Cajamarca completa el camino de la sierra y llega a Paramonga. Una semana demandó la ruta hacia el famoso santuario; el domingo siguiente, 2 de febrero de 1533, llega a su destino. El viernes 31 de enero se encuentra en Pasamayo; el sábado 1.o llega hasta Tambo Inga, 23 Busto, José Antonio del. “La marcha de Hernando Pizarro a Pachacamac”. Humanidades 1, 1967, pp. 1-24.
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y de ahí al santuario, al día siguiente, previa escala en el pueblo de Armatambo, donde los marchantes comen y recobran energías. La crónica de Estete no precisa fecha, pero hace alusión al hecho de que el sismo ocurrió “una noche”, a lo que agrega la circunstancia de que fue mientras descansaban “en un pueblo junto a la mar”. Por ello, nos inclinamos a pensar que ese día no podría haber sido sino el 1.o de febrero, cuando “nos tembló la tierra de un recio temblor” (ibíd.: 12). Ello se confirma cuando, en obra posterior, Del Busto precisa la fecha al indicar que, estando en el pueblo de Chancay, “a todos –por la noche– sacudió un fuerte temblor de tierra que espantó a los aborígenes” (Busto, 1978). Con ello quedaba definitivamente zanjada la discusión sobre la fecha exacta de ocurrencia del primer sismo registrado por los españoles en el Perú.
1.10 Vías abiertas A pesar de todo lo avanzado en la identificación de sismos en los siglos XVI y XVII, quedan aún vetas por explorar: ¿Cuándo ocurrieron otros? Para Trujillo, ciudad de la que sabemos sufrió los grandes terremotos de 1619, 1725 y 1759, el testimonio del corregidor Feyjoo es revelador, ya que afirmaba que “todos los años por lo regular se experimentan unos ligeros movimientos de tierra, principalmente a principio y fines del verano pero son unos temores ocasionados del ruido sin resultas de manifiesto peligro” ([1763], 1984: cap. XI).
Otras vetas abiertas se desprenden de la necesidad de perfilar mejor las biografías de autores que nos son poco conocidos: son los casos de Tomás Berjón de Caviedes, Francisco Bejarano de Loayza o el mismo Rodrigo de Carvajal y Robles. Otros temas merecen profundizarse. Por ejemplo, nos hallamos frente a dificultades derivadas de la atribución de la hora exacta de ocurrencia. Solo en un caso, el de 1650, un autor decidió evaluar las similitudes que existían entre las fuentes disponibles dedicadas a dicho sismo (Villanueva Urteaga, 1962: 22), pasando revista a las diferentes horas que se le atribuyen. Aún no sabemos nada sobre la difusión del uso del reloj y su emplazamiento en las ciudades, aunque conocemos, por ejemplo, que ya para 1558 había relojes en Lima (Vargas Ugarte, 1968: 77). En suma, las fuentes constituyen el único respaldo documental disponible para la reconstrucción de la sismicidad histórica, aun cuando su uso se deba ajustar a ciertos parámetros que permitan contar con la mejor versión, a fin de dar cuenta, de la manera más fidedigna, del comportamiento sísmico del pasado.
Uso del catálogo
La documentación que ha servido de base al presente catálogo históricosísmico se ha reproducido textualmente, tal como aparece en sus respectivas ediciones, con el respeto escrupuloso de la grafía original, más aún cuando se trata de grafías usadas en el español antiguo. Sin embargo, cuando lo hemos considerado necesario, se han introducido signos de puntuación –ausentes en el original o mal utilizados–, a fin de facilitar su lectura. Por otro lado, debemos aclarar que, de acuerdo con la extensión del texto original, y considerando que lo ideal es su reproducción completa, en algunos casos hemos respetado dicha extensión, mientras que en otros, por creerlo pertinente, hemos recortado algunas partes, indicando esto a través del uso de corchetes. El objetivo de esta decisión es destacar la información que reconocíamos como más útil, es decir, la que presentaba elementos necesarios para identificar los parámetros físicos del sismo o sus efectos sobre la infraestructura. Por ello, en algunas ocasiones las reflexiones del autor del texto transcrito han sido omitidas.
Los cuadros con los que se inicia la presentación de cada sismo se componen de diez columnas. En la primera va la numeración correlativa con la que identificamos cada suceso sísmico principal, mientras que las que consideramos réplicas o los lugares que establecen el área de ocurrencia los identificamos agregándole una letra al número correlativo. Es decir, no contabilizamos como un sismo diferente el efecto manifestado en lugares distintos del que puede ser considerado, tentativamente, como epicentro. En la segunda columna se indica el índice de confiabilidad, es decir, el grado de credibilidad que ofrece la información que sustenta cada ocurrencia sísmica. La tercera, cuarta, quinta, sexta, sétima y octava columnas muestran, sucesivamente, la fecha –año, mes y día–, hora local –en [67]
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caso de haber sido registrada–, hora calculada en tiempo del meridiano de Greenwich (tiempo GMT) –parámetro cuyo uso hemos observado en los catálogos sísmicos– y la duración del sismo, que debe entenderse siempre de manera aproximada, toda vez que la precisión de los registros de tiempo es un logro tecnológico posterior, visible a partir del siglo XIX. Las columnas novena y décima las reservamos para anotar el lugar de ocurrencia: la novena, para indicar la localidad específica donde se manifestó el sismo; la décima, para establecer el departamento peruano actual al que corresponde aquella.
La asignación de valores en la segunda columna requiere de una explicación adicional, pues es la que reservamos al índice de confiabilidad de la información sobre la que se sustenta cada evento sísmico registrado. El índice comprende una escala que va del 0 al 5, asignándosele 0 a aquel sismo cuya ocurrencia está descartada; 1 a aquel cuya ocurrencia se encuentra mencionada en una única fuente y, además, secundaria; 2 a aquel sobre el cual dos o más fuentes secundarias aportan una mención, complementada con la información que proporciona un testigo no directo de los hechos; 3 a aquel donde las menciones proceden de una o varias fuentes contemporáneas, además de las secundarias; 4 para distinguir el variado origen de las contemporáneas, a saber, civil, religioso o radicado en relatos de viaje; y, finalmente, el grado más alto, 5, el de mayor confiabilidad, se reserva para las ocurrencias sísmicas donde el evento principal está suficientemente avalado por la contemporaneidad de fuentes que, además, cubren un área mayor, pues incluyen testimonios de lugares en los que aquel también produjo efectos físicos o sobre la infraestructura.
Siglo XV 1470-1490
¿1470?
N.º IC 1 2
Año Mes
Día
Hora local
1 ¿1470? s/f 1 ¿1470? s/f
s/f s/f
s/h s/h
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Cusco Arequipa
Cusco Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1. Silgado Ferro, Enrique. “Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1513-1974)”. Boletín del Instituto de Geología y Minería. N.o 3. Lima, enero de 1978, 130 pp. SILGADO, 1978: 16
Las crónicas antiguas dan cuenta de algunos terremotos que ocurrieron en el siglo XV, durante el incanato. El Padre Murúa recoge la tradición de que antes de la dinastía del Inca Sinchi Roca habían ocurrido fuertes temblores en el Cuzco y que en la época del Inca Túpac Yupanqui (1471-1493) un terremoto destruyó el primitivo asiento de la ciudad de Arequipa en que perecieron todos sus habitantes y hubo erupción del volcán Misti...1*
1
*
En su Sinopsis, Polo (1899: 93) no menciona ninguna erupción del volcán arequipeño; apenas alude a una referencia dada por el deán Valdivia sobre una reventazón prehispánica del Misti. Anota, además, una erupción ocurrida en 1577, según información de Cobo (ibíd.: 94). A lo largo del presente catálogo histórico-sísmico, salvo indicación expresa en sentido distinto, las cursivas en las citas textuales son nuestras. [71]
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
¿1490?
N.º IC 3
Año Mes
Día
Hora local
1 ¿1490? s/f
s/f
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Carabaya
Puno
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1. Bueno, Cosme. “Descripción de las provincias pertenecientes al Obispado del Cuzco” [1768], en: Odriozola, Manuel de. Documentos literarios del Perú. Tomo III. Lima: Imprenta del Estado, 1872.2 BUENO [1768], 1872, III: 103
... Provincia de Carabaya; es territorio sujeto a terremotos. Según tradición hubo uno tan grande, antes de la conquista, que trastornó montes y abierta la tierra se hundieron muchos pueblos con sus moradores...3
2
3
También hallamos la misma información en la edición preparada por Carlos Daniel Valcárcel sobre las informaciones de los obispados que integraron el virreinato del Perú, publicada en el Conocimiento de los Tiempos. Para el Obispado del Cusco, del que formó parte la provincia de Carabaya, la edición original preparada por el cosmógrafo Cosme Bueno apareció en el Conocimiento correspondiente a 1768. Véase Cosme Bueno. Geografía del Perú virreinal (siglo XVIII). Publicado por Daniel Valcárcel. Lima, 1951, pp. 111-112. Para los episodios sísmicos ocurridos en la sierra sur en época prehispánica, nos resulta muy difícil establecer precisiones cronológicas, dado que la duración de los reinados incas no representa información fiable, pues está sujeta a las percepciones etnocéntricas de los cronistas que la recogieron.
Siglo XVI 1512-1598
¿1512?
N.º IC 4
Año Mes
1 ¿1512?
s/f
Día
Hora local
s/f
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento ¿Cusco?
¿Cusco?
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Garcilaso de la Vega, Inca: Comentarios reales de los incas [1609]. [En Lisboa, en la oficina de Pedro Crasbeeck]. Prólogo de Aurelio Miró Quesada. Bibliografía de Alberto Tauro. Edición al cuidado de César Pacheco Vélez. Lima: Banco de Crédito del Perú, 1985, 515 pp.
GARCILASO DE LA VEGA [1609], 1985: 392-393 Lib IX, cap. XIV: “Tuvo nuevas Huaina Capac de los españoles que andavan en la costa”.
... Huaina Cápac […] estando en los reales palacios de Tumipampa […] le llegaron nuevas que gentes estrañas y nunca jamás vistas en aquella tierra andavan en un navío por la costa de su Imperio […]. Es de saber que aquel navío era de Basco Núñez de Balboa, primer descubridor de la Mar del Sur y aquellos españoles fueron los que impusieron el nombre Perú a aquel Imperio, que fue el año mil y quinientos y quinze […]. Aquellos ocho años que Huaina Cápac vivió después de la nueva de los primeros descubridores los gastó en governar su Imperio en toda paz y quietud […]. Assimesmo es de saber que tres años antes que aquel navío fuese a la costa del Perú, acaesció en el Cozco un portento y mal agüero que escandalizó mucho a Huaina Cápac y atemorizó en estremo a todo su Imperio; y fue que, celebrándose la fiesta solene que cada año hazían a su dios el sol, vieron venir por el aire un águila real, que ellos llaman anca [cursiva en el original], que la ivan persiguiendo cinco o [75]
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
seis cernícalos y otros tantos halconcillos, de los que por ser tan lindos, han traído muchos a España y en ella les llaman aletos y en el Perú huaman. Los cuales, trocándose ya los unos, ya los otros, caían sobre el águila, que no la dexavan bolar, sino que la matavan a golpes. Ella, no pudiendo defenderse, se dexó caer en la plaça mayor de aquella ciudad, entre los Incas, para que la socorrieran. Ellos la tomaron y vieron que estava enferma, cubierta de caspa, como sarna, y casi pelada de las plumas menores. Diéronle de comer y procurraon regalarla, mas nada le aprovechó, que dentro de pocos días se murió sin poderse levantar del suelo. El Inca y los suyos lo tomaron por mal agüero, en cuya interpretación dixeron muchas cosas los adivinos que para semejantes casos tenían elegidos; y todas eran amenazas de la pérdida de su Imperio, de la destruición de su república y de su idolatría. Sin esto huvo grandes terremotos y temblores de tierra, que, aunque el Perú es apasionado desta plaga, notaron que los temblores eran mayores que los ordinarios y que caían muchos cerros altos. De los indios de la costa supieron que la mar con sus crecientes y menguantes salía muchas vezes de sus términos comunes; vieron que en el aire se aparescían muchas cometas muy espantosas y temerosas...
2.
Mesa, Pío B. Los Anales de la ciudad del Cuzco o las cuatro épocas principales de su historia, narradas breve y sencillamente por (…) para aquella parte de sus paisanos que no pueden dedicarse sobre la materia a estudios vastos y profundos. Tomo II. Cusco: Tipografía de La Convención por Jacinto Carrasco, 1867, 302 pp.1 MESA, 1867, II: 257
... Cuando por el año de 1513 celebrábase en la plaza de esta ciudad la suntuosa fiesta del Raimi, vio toda la concurrencia que venía por los aires un águila real, que llamamos Anca [cursiva en el original], perseguida por cinco o seis cernícalos y por otros tantos alconcillos [sic], que en quechua llevan el nombre de Huaman [cursiva en el original]; los cuales alternándose a caer sobre el águila, no la dejaban moverse, afligiéndola a golpes. El águila cayó en la plaza grande en medio de los Incas, quienes alzándola vieron que estaba enferma, cubierta de caspa
1
Un primer tomo apareció en 1866 con el mismo título: Los Anales de la ciudad del Cuzco […]. Tomo I. Cusco: Tipografía de La Convención por Jacinto Carrasco, 1866, 213 pp. Se trata de una obra que, en primera instancia, reseña la historia de cada Inca. Para ello, combina una serie de fuentes, crónicas de la conquista y otras conventuales, iniciando su relato con el gobierno de Manco Cápac. Vistos en conjunto, los dos primeros tomos presentan un panorama de la historia prehispánica y de la de los primeros tiempos de la conquista.
SIGLO XVI. 1512-1598
o sarna y casi pelada de las plumas menores; dentro de pocos días murió el ave sin poderse levantar del suelo. Fuera de esto, hubo por esos años grandes terremotos y cayeron muchos cerros altos. De los indios de la costa se supo al mismo tiempo que el mar con sus crecientes salía muchas veces de sus términos comunes. Viéronse en el Cuzco muchos cometas espantosos y una noche se notaron en la luna tres cercos: uno color de sangre, otro negro y el tercero color de humo; los naturales como tan agoreros, luego pronosticaron sucesos infaustos y la venida de gente nueva...
3.
Polo, José Toribio. Sinopsis de temblores y volcanes del Perú; siglos XVI-XIX. Lima: Librería e Imprenta de San Pedro, 1899, 141 pp.2 POLO, 1899: 5 Cita:
1. Anales de la ciudad del Cuzco.3 ... 1513-1515. Hubo en estos años calamidades públicas en el Tahuantisuyu ó Imperio de los Incas, que hicieron presagiar su próxima destrucción. Huaina Cápac supo en Tumipampa el arribo a sus costas del navío español en que expedicionaba Vasco Núñez de Balboa. Dice un cronista: “Hubo por esos años grandes terremotos y cayeron muchos cerros altos. De los indios de la costa se supo a ese mismo tiempo que la mar con sus crecientes y menguantes salía muchas veces de sus términos comunes. Viéronse en el Cuzco muchos cometas espantosos y una noche vieron la luna con tres cercos; uno de color de sangre, el segundo negro y el tercero de color de humo” [Anales de la ciudad del Cuzco]...
4.
2 3 4
Mendiburu, Manuel de. Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco. Edición a cargo de Ricardo Palma. Lima: Imprenta
La obra de Polo apareció originalmente en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, en 1898, a lo largo de varias entregas, hasta 1899. La obra que, al parecer, Polo consultó e identificó fue los Anales de la ciudad del Cuzco, publicada por Pío Benigno Mesa, reseñada anteriormente. En 1902, y en su condición de director de la Biblioteca Nacional de Lima, Ricardo Palma decide llevar a la imprenta tres manuscritos: el primero, conformado por una serie de apuntes hechos por el general Manuel de Mendiburu; y el segundo, el texto de una parte de los Anales de la ciudad del Cuzco. Lograda la autorización del Ministerio de Gobierno, los manuscritos se editaron en un solo volumen, con el título: Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco. Una versión parcial de los Anales del Cuzco –complemento de las Noticias cronológicas– fue también publicada por Ricardo Palma, bajo el título: Anales del Cuzco; 1600 a 1750. Lima: Imprenta del Estado, 1901, 483 pp.
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del Estado, 1902, 260 pp.4 [PALMA], 1902: 66
... Año de 1513, por el mes de junio, celebrando el Inca Huayna Kapac la fiesta solemne del sol en la plaza de esta ciudad [del Cusco] vieron venir por el aire una águila real que llaman Anca, que la iban persiguiendo cinco o seis cernícalos y otros tantos alconcillos, que en la lengua quechua llaman huamán [...]. El águila cayó en la plaza grande [...] y dentro de pocos días murió sin poder levantarse del suelo. Fuera de esto hubo por esos años grandes terremotos y cayeron muchos cerros altos. De los indios de la costa se supo a ese mismo tiempo, que el mar con sus crecientes salía muchas veces de sus términos comunes. Viéronse en el Cuzco muchos cometas espantosos. Y una noche vieron la luna con tres cercos, uno de color sangre, el segundo negro y el tercero de color de humo. Los naturales como tan agoreros luego pronosticaron sucesos infaustos y venida de nueva gente. Además de estas señales, que refiere Garcilaso, pone otras el Padre Calancha...
5.
Silgado Ferro, Enrique. Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1515-1960). México D.F.: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1968. Sobretiro de Boletín Bibliográfico de Geofísica y Oceanografía Americanas. Vol. IV, 1965-1967, pp. 191-241.
SILGADO, 1965-67: 197
Las crónicas antiguas dan cuenta de los terremotos que ocurrieron en el Perú antes de la conquista. Relatan que por los años 1513 a 1515 hubo grandes sismos y cayeron muchos cerros altos. Por los habitantes indígenas de la costa se supo a esa misma época, que el mar, con sus crecientes y menguantes, sobrepasó muchas veces la habitual línea de playa...
6.
Esquivel y Navia, Diego. Noticias cronológicas del Cuzco [17401749]. Dos tomos. Edición, prólogo y notas de Félix Denegri Luna. Con la colaboración de Horacio Villanueva Urteaga y César Gutierrez Muñoz. Lima: Fundación Augusto N. Wiesse, 1980.
ESQUIVEL
Y
NAVIA [1740-1749], 1980, tomo I: 56-57
... Año de 1513 [...]. Por el mes de junio de 1513 años, celebrando el Inca Huayna Ccapac la fiesta solemne del sol en la plaza de esta ciudad [del Cusco] vieron venir por el aire un águila real que la iban persiguiendo cinco o seis cernícalos y otros tantos halconcillos [...]. El águila cayó en la plaza grande [...] y dentro de pocos días murió sin poder levantarse del suelo. Fuera de esto hubo por esos años grandes terremotos y cayeron muchos cerros altos. De los indios de la costa se supo a ese mismo tiempo, que la mar con sus crecientes y menguantes salía muchas
SIGLO XVI. 1512-1598
veces de sus términos comunes. Viéronse en el Cuzco muchos cometas espantosos. Y una noche vieron la luna con tres cercos, uno de color sangre, el segundo negro y el tercero de color de humo. Los naturales como tan agoreros luego pronosticaron sucesos infaustos y venida de nueva gente...
7.
Silgado Ferro, Enrique. “Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1513-1974)”. Boletín del Instituto de Geología y Minería. N.o 3. Lima, enero de 1978, 130 pp. SILGADO, 1978: 16, 119 Cita a:
1. Esquivel y Navia, Diego. Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco (Anales). Cusco, 1740.5 ... Por los años 1513 a 1515 ocurrieron grandes sismos, acompañados de formidables deslizamientos de tierras. Por los habitantes indígenas de la costa se supo que en la misma época el mar, con sus crecientes y menguantes, sobrepasó muchas veces la habitual línea de playa...
8.
Ocola, Leonidas. Catálogos sísmicos: República del Perú. Volumen IV. Lima: Proyecto de Sismicidad Andina SISAN. OEA / CERESIS, 1984. OCOLA, 1984: 18, 30*6
... LCO 1513/ 00 00/ 00 00 00/ ?/ -17.210 -72.300/ 30...
9.
Huaco, Daniel (ed.): Catálogo sísmico del Perú, 1500-1982. Lima: Instituto Geofísico del Perú, 1986. HUACO, 1986: s/p*
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El título ofrecido por Silgado hace pensar que la obra que consultó fue Apuntes históricos del Perú y Noticias cronológicas del Cuzco, reseñada en nota anterior. Sin embargo, la indicación del pie de imprenta (Cuzco, 1740) induce a error, pues de manera equívoca podría suponerse que se trata de una obra publicada en la imperial ciudad en 1740, hecho inexacto, pues allí se introdujo la imprenta recién a comienzos del siglo XIX. En suma, lo que Silgado consultó fue una versión parcial de las Noticias cronológicas, escrita en el Cusco a mediados del siglo XVIII por el canónigo Diego Esquivel y Navia, y publicada en una versión parcial hecha en Lima en 1902. De aquí en adelante, y a lo largo de todo el catálogo, el asterisco colocado a la derecha del número de página se usa para señalar que el autor omite cualquier referencia sobre la fuente que consultó.
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… PE00010/ 115/ IGO/ 1513 00 00/ -17.210, -72.300/ M/ 30/ OM…
Comentarios El año 1512 es significativo en la historia sísmica peruana, pues si nos atenemos a la información proporcionada por Garcilaso –la que precisa la llegada de Vasco Núñez de Balboa al océano Pacífico en 1515–, deberíamos situar la ocurrencia sísmica ese año, dado que se indica que esta se produjo tres años antes del descubrimiento del mar del Sur. Constituye, entonces, la primera referencia documental de un evento sísmico producido en territorio peruano en el siglo XVI. Se trata de un hecho relevante, pues ocurre en una época muy temprana, anterior incluso al propio arribo de los españoles al Perú (1532). Es bueno hacer notar que la referencia no solo alude a un hecho sísmico, sino que informa sobre un conjunto de fenómenos geofísicos, como deslizamientos de tierra en la sierra sur y visibles oscilaciones del mar, probable efecto de algún maremoto o quizá algún fenómeno de menor envergadura, como un maretazo.
De las cuatro versiones de los Anales que insertamos con el propósito de identificar las coincidencias textuales: Mesa (1867), Polo (1898), Mendiburu (1902) y la edición a cargo de Félix Denegri (1980), otorgamos mayor peso y credibilidad a esta última, por haber sido compuesta utilizando exhaustivos métodos de cotejo de información, en los que se privilegió el uso de la fuente original de los Anales: un manuscrito depositado en la Biblioteca Pública de Nueva York (Denegri, 1980). En la fuente original (Esquivel y Navia), la información sísmica se encuentra acompañada de valiosos datos sobre manifestaciones religiosas prehispánicas cusqueñas.
Del análisis de la información consignada por Polo, llama la atención un hecho: que se refiere, efectivamente, a tales fenómenos, pero los agrupa en torno al periodo 1513-1515, lapso no mencionado en ninguna de las cuatro versiones consultadas, en las que, por el contrario, apenas se indica un solo año: 1513. Ante ello, podríamos inicialmente suponer hallarnos ante un inserto textual arbitrariamente incluido por Polo, que podría inducir a equívoco y que Silgado, lamentablemente, copió en su integridad (y lo anotado por Silgado ha sido el magister dixit de los geofísicos peruanos en los últimos treinta años). Por lo tanto, debe corregirse tal inexactitud, pues se estaría informando sobre una supuesta actividad sísmica entre los años 1513-1515, cuando solo es válido identificarla stricto sensu para un solo año: 1512. Debe corregirse también la información inserta en los catálogos sísmicos disponibles usados ampliamente por la comunidad científica peruana y extranjera (Ocola, 1984; Huaco, 1986), pues se basa en las obras de Polo y Silgado.
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Tampoco debe soslayarse el hecho de que en las fuentes no se ha hallado ninguna alusión específica a algún evento sísmico. Si nos atenemos a la edición más confiable (Esquivel y Navia [1740-1749], 1980), esta no menciona ni fecha ni lugar específicos de ocurrencia, por lo que mal podría afirmarse que dicha actividad se hubiese producido efectivamente en el Cusco. En consecuencia, como nos encontramos ante una información que no proviene de una fuente contemporánea a los hechos y en la que, además, no se precisa ni el lugar ni la fecha del suceso, consideramos necesario otorgarle 1 como nivel de confiabilidad, y ponemos bajo interrogación tanto el lugar (Cusco) como el año (1512) posibles de ocurrencia.
Si nos hallásemos ante el caso de que Polo sí hubiese consultado la edición de Mesa o revisado el manuscrito de los Anales depositado en la Biblioteca Nacional –antes de ser entregado por Palma a la imprenta en 1902–, entonces parecería cierta nuestra presunción sobre las modificaciones que introdujo el erudito y que se evidencian a través de la comparación de los textos. La primera y más clara es la síntesis que hace de la información contenida en la fuente original, circunscribiéndola de manera explicable a la noticia sísmica y dejando de lado la información ritual que la acompaña. En segundo lugar, si reparamos en su mención específica de los movimientos ocurridos en el mar, mientras que en las dos primeras fuentes se alude estrictamente a las “crecientes”, Polo agrega el término “menguante” a su relato, ausente en ambos textos.
Si descartásemos el hecho de que Polo perpetró un inserto arbitrario, ello supondría reconocer dos posibilidades: o bien consultó uno de los varios manuscritos de las Noticias cronológicas –hallable en Lima a fines del siglo XIX– y del cual podría haber copiado literalmente la expresión “crecientes y menguantes”, o accedió a una edición de los Comentarios reales, donde sí se encuentra dicha expresión. A través de su propio testimonio, sabemos que consultó una de las primeras ediciones de los Comentarios: la publicada en Madrid en 1722 y que, bajo el título Historia general del Perú, incluyó, por primera vez, juntas, las dos partes de estos, publicados separadamente en 1609 y 1612.7 En suma, más allá de elucubraciones heurísticas, gracias al aserto de Garcilaso –secundado por las varias versiones confrontadas de los Anales– contamos con un testimonio valioso, de inicios del siglo XVI, que da cuenta de una múltiple actividad geofísica tanto en la sierra como en la costa.
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Tauro [1985].
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1533
N.º IC
5
4
Año Mes
Día
Hora local
1533 ¿ene.? ¿31?
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Chancay
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Estete, Miguel de. “Noticia del Perú” [¿1535?], en Los cronistas de la conquista. Selección, prólogo, notas y concordancias de Horacio H. Urteaga. Biblioteca de Cultura Peruana, primera serie, n.o 2. París: Desclée de Brouwer, 1938, 331 pp. ESTETE [¿1535?], 1938: 231
... Y seguimos nuestro viaje pasando pueblos y provincias y sierras extrañas aunque los caminos muy buenos, donde al cabo de veinte jornadas llegamos con harto trabajo y cansancio a aquel pueblo de Pachacama, donde estaba aquel ídolo tan nombrado, llamado de ese mismo nombre. Acaecionos una cosa muy donosa, una noche, antes que llegásemos a él, en un pueblo junto a la mar; que nos tembló la tierra de un recio temblor y los indios que llevábamos, que muchos de ellos se iban tras de nosotros a vernos, huyeron aquella noche, de miedo, diciendo que Pachacama se enojaba porque íbamos allá y todos habíamos de ser destruidos....
2.
Estete, Miguel de: “Relación del descubrimiento del Perú” [¿1535?], en Porras Barrenechea, Raúl. Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos [1962]. 2.a ed. Edición, prólogo y notas de Franklin Pease G.Y. Lima: Banco de Crédito, 1986, 964 pp. ESTETE [¿1535?], 1986: 124
... Y seguimos nuestro viaje pasando pueblos y provincias y sierras extrañas aunque los caminos muy buenos, donde al cabo de veinte jornadas llegamos con harto trabajo y cansancio a aquel pueblo de Pachacama, donde estaba aquel ídolo tan nombrado, llamado de ese
SIGLO XVI. 1512-1598
mismo nombre. Acaecionos una cosa muy donosa, una noche, antes que llegásemos a él, en un pueblo junto a la mar; que nos tembló la tierra de un recio temblor y los indios que llevábamos, que muchos de ellos se iban tras de nosotros a vernos, huyeron aquella noche, de miedo, diciendo que Pachacama se enojaba porque íbamos allá y todos habíamos de ser destruidos...
3.
Fernández de Oviedo, Gonzalo. Historia general y natural de las Indias. [1548-1549]. 2.a ed. Cinco tomos. Edición y estudio preliminar de Juan Pérez de Tudela Bueso. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles, 1959.8 FERNÁNDEZ DE OVIEDO [1548-1549], 1959, V: 68 Lib. XLVI, cap. XI:
… Otro día, sábado siguiente, partió el capitán de este pueblo [Lachay] bien de mañana, porque la jornada le dijeron que era grande e fue a comer a un buen pueblo que se dice Suculachumbi, que serán cinco leguas…
Fuentes secundarias 1.
Prescott, William. Historia de la conquista del Perú, con observaciones sobre la civilización de los incas [1847]. 4.a ed. Buenos Aires: Editorial Schapire, 1967, 600 pp. PRESCOTT [1847], 1967: 275-276* Lib. III, cap. VI: “Visita a Pachacamac”.
... Al fin después de algunas semanas de viaje penoso, a pesar de todos estos alivios, llegó Hernando Pizarro delante de la ciudad de Pachacamac. Era ésta muy populosa y de edificios sólidamente construidos muchos de ellos [...]. Al presentarse Hernando Pizarro a la entrada más
8
Gonzalo Fernández de Oviedo fue nombrado cronista mayor de las Indias según cédula del emperador Carlos en 1532. Nacido en Madrid en 1478, falleció en Indias, en la ciudad de Santo Domingo, en 1557. Según Tudela Bueso, la narración del cronista mayor debió concluirse hacia 1548-1549, e indica, de paso, el paradero del manuscrito original, depositado en los fondos de la Real Academia de la Historia. A diferencia de otras crónicas (v.g. Cieza, Zárate, Pizarro), no existe edición alguna publicada en el siglo XVI. La primera edición, hecha en Madrid, y que recién data de 1851, estuvo bajo la dirección de José Amador de los Ríos. Fue esa primera edición la que sirvió de base a la edición compuesta por Tudela en 1959.
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pequeña del templo le impidieron el paso los guardias de la puerta; pero exclamando que “no había venido de tan lejos para que le detuviese el brazo de un sacerdote indio” forzó el paso y, seguido de su gente, subió la galería circular que conducía a una plataforma en la cima del monte, en uno de cuyos extremos había una especie de capilla. Este era el santuario de la venerada deidad. La puerta estaba guarnecida con adornos de cristal y con turquesas y pedacitos de coral. Allí trataron de nuevo los indios de disuadir a Hernando Pizarro de su propósito de violar el sagrado recinto, cuando en aquel momento la convulsión de un terremoto que hizo temblar hasta los cimientos del antiguo templo atemorizó tanto a los indígenas, así a los que acompañaban a Pizarro como a los demás habitantes de la ciudad, que todos huyeron espantados, no dudando que su adorada deidad sepultaría a los invasores bajo las ruinas del edificio o les consumiría con sus rayos...
2.
Middendorf, Ernst. Peru. Beobachtungen und studien uber das land und seine bewohner, wahrend eines 25 jahrigen aufentalts. Berlin: Robert Oppenheim, 1893. Existe traducción al castellano: Middendorf, Ernst W. Perú. Observaciones y estudios del país y sus habitantes durante una permanencia de 25 años [1893]. Tres tomos. Lima: UNMSM, 1973. MIDDENDORF [1893], 1973, I: 98
... El primer sacudimiento violento que sintieron los españoles fue poco después de su llegada al Perú, precisamente en el valle de Lurín, no lejos de Lima. Después de la prisión de Atahualpa (1533), Hernando Pizarro fue enviado por su hermano Francisco, con un piquete de caballería hacia la costa, para visitar el templo de Pachacámac, famoso por sus tesoros y para acelerar la reunión del rescate. Los sacerdotes trataron de impedir su ingreso al santuario, pero Hernando, apartándolos hacia un lado, sacó de sus apestosas celdas a los ídolos manchados de sangre sacrificada e hizo que sus compañeros los redujesen a pedazos. En ese momento tembló tan fuerte la tierra, que los nativos huyeron con espanto. Los españoles siguieron sin turbarse: consideraron ellos el ruido subterráneo como el colérico estornudo del diablo, y triunfantes, plantaron una cruz en el sitio donde el ídolo pagano había existido...
3.
Polo, 1899: 5*
4.
Busto, José Antonio del. “La marcha de Hernando Pizarro a Pachacamac”. Humanidades 1, 1967, pp. 1-24.
... Por febrero se experimentó un fuerte temblor en el pueblo de Pachacamac, en el momento en que Hernando Pizarro y su comitiva penetraron en el santuario dedicado a la divinidad de ese nombre...
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BUSTO, 1967: 12
... Viernes 31.I.1533 [...] y fue a comer a un pueblo que llaman Suculachumbi [...] y a hora de vísperas salieron el capitán y su gente deste pueblo [...]. [Gonzalo Fernández de] Oviedo nombra al pueblo de Suculachumbi, apelativo de típico sabor yunga que nos señala al pueblo de Chancay [...]. Domingo 2.II.1533 [...] lo cierto es que Hernando Pizarro entró al pueblo de Pachacamac alrededor de las dos de la tarde y, avanzando por sus calles sembradas de ídolos de palo, subió al santuario del dios más poderoso de la costa....
5.
Busto, José Antonio del. Historia general del Perú; descubrimiento y conquista. Lima: Studium, 1978, 561 pp.
BUSTO, 1978: 82-83
... A la Barranca llegaron en la siguiente jornada (28 de enero), luego a Huaura (29 de enero), Lachay o el Tambo de las Perdices (30 de enero), Chancay o Suculachumbi (31 de enero), donde a todos –por la noche– sacudió un fuerte temblor de tierra que espantó a los aborígenes por creerlo advertencia del divino Pachacamac. Por fin, por la tarde del sábado 1º de febrero de 1533, Hernando Pizarro y sus hombres avistaron el gran santuario yunga...
6.
Silgado, 1978: 16, 119*
7.
Ocola, 1984: 30*
8.
Huaco, 1986: s/p*
... Por enero de 1533, un recio temblor de tierra es advertido por Hernando Pizarro y su comitiva antes de que llegasen al santuario de Pachacamac, situado al sur de Lima... ... LCO 1533/ 01 00/ 00 00 00/ ?/ -12.200 -77.800/ 30. … PE00015/ 115/ IGO/ 1533 01 00/ -12.200, -77.800/ M/ 30/ OM… … PE00020/
?/ IGH/ 1533 02 00/ -12.300, -77.300/ M/ ?/ ?…
Comentarios Este sismo es importante, pues es el primero vivido directamente por los españoles, y es valioso además porque corresponde a una fecha tan temprana como 1533, apenas un año después de haberse producido la captura del Inca en Cajamarca. En las fuentes exhibidas pueden apreciarse dos niveles de referencia. En las contemporáneas al suceso –como las crónicas de Estete o Fernández de Oviedo–, la indicación de la ocurrencia sís-
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mica es más bien imprecisa, no especifica fecha alguna y solo alude al sismo como ocurrido la noche anterior al arribo al santuario de Pachacamac. No ocurrió, en consecuencia, en el instante en que los españoles ingresaban al santuario, como lo afirman Prescott, Middendorf y Polo. No se ofrece, por lo tanto, ni un momento ni un lugar en específico para datar y ubicar un sismo que fue sentido directamente. El segundo nivel de referencia se caracteriza por su apreciable grado de exactitud: las obras consultadas sobre la marcha de Hernando Pizarro al Cusco (Busto, 1967; 1978) dan cuenta de lugares y fechas que permiten establecer, como fechas posibles del sismo, tanto el viernes 31 de enero como el sábado 1 de febrero de 1533. Esta afirmación se basa en que el arribo de los españoles a Chancay –cuya antigua toponimia yunga era Suculachumbi– se produjo, indudablemente, el 31 de enero, y tampoco cabe duda de que es la localidad donde sintieron el sismo. No obstante, la afirmación de que allí fue en “donde a todos –por la noche– sacudió un fuerte temblor de tierra que espantó a los aborígenes”, podría estar indicando, o bien la noche del 31 de enero, o bien la madrugada del 1 de febrero.
Las eruditas contribuciones de José Antonio del Busto han ayudado a aclarar el panorama, superando la simple mención que Polo o Silgado hacían del sismo, en la que indicaban solo el mes –enero, en opinión de Silgado, y febrero, en la de Polo–, sin permitirnos, de paso, conocer las razones de su elección ni los autores que consultaron. Ahora sabemos que Polo yerra cuando afirma que el sismo fue sentido en Pachacamac, en el momento del ingreso al santuario, cuando ya se ha dilucidado que los expedicionarios españoles lo experimentaron en Chancay, localidad costera como Pachacamac, pero ubicada 150 kilómetros hacia el norte. Silgado, a su vez, no arriesga en la identificación del lugar y se limita a afirmar, de manera genérica, que se sintió antes de llegar al santuario.
Por otra parte, dada la dependencia de Ocola y Huaco a las informaciones suministradas por Polo o Silgado, consideramos que sus registros carecerían de validez, dada la inexactitud de sus fuentes. No debe soslayarse el hecho de que el catálogo de Huaco registra dos eventos distintos, supuestamente ocurridos en enero y febrero, presunción falsa, pues se trata del mismo evento. Por lo tanto, aunque resulta válido tanto afirmar que el sismo ocurrió el 31 de enero como que sucedió el 1 de febrero, optamos por la primera de las fechas, no sin enmarcarla entre signos de interrogación, como se aprecia en el cuadro de referencia.
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1541
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Año Mes
Día
Hora local
1541
s/f
s/h
abr.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Quixos*
Loreto
Fuentes contemporáneas 1.
López de Gómara, Francisco: Historia General de las Indias y Vida de Hernán Cortés [1552]. [Zaragoza, en casa de Agustín Millán]. Prólogo y cronología de Jorge Gurria Lacroix. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979, 373 pp. GÓMARA [1552], 1979: 206 [Cap.] CXLIII: “La entrada que Gonzalo Pizarro hizo a la tierra de la canela”.
... Llegó [Gonzalo Pizarro] al Quito, reformó algunas cosas del gobierno, proveyó su ejército de indios de carga y servicio […] y partióse en demanda de la Canela […]. Caminó hasta Quijos que es al norte de Quito y la postrera tierra que Guaynacapa señoreó. Saliéronle allí muchos indios como de guerra, mas luego desaparecieron. Estando en aquel lugar tembló la tierra terriblemente y se hundieron más de sesenta casas y se abrió la tierra por muchas partes. Hubo tantos truenos y relámpagos, y caló tanta agua y rayos, que se maravillaron. Pasó luego unas sierras, donde muchos de sus indios se quedaron helados, y aun, allende del frío, tuvieron hambre. Apresuró el paso hasta Cumaco, lugar puesto a las faldas de un volcán y bien proveído. Allí estuvo dos meses, que un solo día no dejó de llover y así se les pudrieron los vestidos. En Cumaco y su comarca, que cae bajo o cerca de la Equinoccial, hay la canela que buscaban…
2.
Zárate, Agustín de. Historia del descubrimiento y conquista del Perú con las cosas naturales que señaladamente alli se hallan y los sucesos que ha avido [1555]. [Amberes, en casa de Martín Nucio]. Edición de
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Jan Kermenic; prólogo de Raúl Porras Barrenechea. Lima: Librería e Imprenta Miranda, 1944, [333 pp.].
ZÁRATE [1555], 1944: 107 Lib. IV: “Del viaje de Gonzalo Pizarro hizo al descubrimiento de la provincia de la Canela y de la muerte del Marqués”.
Cap. II: “De cómo Gonzalo Pizarro partió de Quito y llegó a la Canela y de lo que acaeció en el camino”.
... Habiendo aderezado Gonzalo Pizarro las cosas necesarias para su viaje, partió de Quito, llevando consigo quinientos españoles bien aderezados, los ciento de caballo con dobladura, y mas de cuatro mil indios amigos, y tres mil cabezas de ovejas y puercos. Y después que pasó una población que se llamaba Inga, llegó a la tierra de los Quixos que es la última que conquistó Guaynacaba hacia la parte del septentrión, donde los indios le salieron de guerra, y en una noche desaparecieron todos, que nunca más ninguno pudieron haber. Y después de haber allí reposado algunos días en las poblaciones de los indios, sobrevino un tan gran terremoto con temblor y tempestad de agua y relámpagos y rayos y grandes truenos, que, abriéndose la tierra por muchas partes, se hundieron más de quinientas casas; y tanto creció un río que allí había, que no podían pasar á buscar comida, a cuya causa padecieron gran necesidad de hambre. Y después de partidos destas poblaciones, pasó unas cordilleras de sierras altas y frías, donde muchos de los indios de su compañía se quedaron helados...
3.
Zárate, Agustín de. Historia del descubrimiento y conquista del Perú [1555]. Edición, notas y estudio preliminar de Franklin Pease G.Y. Lima: PUCP, 1995, 435 pp.
ZÁRATE [1555], 1995: 136 Lib. IV: “Del viaje de Gonzalo Pizarro hizo al descubrimiento de la provincia de la Canela y de la muerte del Marqués”.
Cap. III: “De cómo Gonzalo Pizarro partió de Quito y llegó a la Canela y de lo que le acaeció en el camino”.
... Gonzalo Pizarro [...] llegó a la tierra de los Quixos [...] y después de aver allí reposado algunos días en las poblaciones de los indios sobrevino un tan gran terremoto con temblor y tempestad de agua y relámpagos y rayos y grandes truenos que, abriéndose la tierra por muchas partes, se hundieron mas de quinientas casas; y tanto creció un río que allí avía que no podían pasar a buscar comida, a cuya causa padecieron gran necesidad de hambre...
SIGLO XVI. 1512-1598
Fuentes secundarias 1.
Prévost, Antoine François. Histoire general des voyages, ou Nouvelle collection de toutes les relations de voyages par mer et par terre, qui ont été publiées jusqu’a présent dans les différentes langues de toutes les nations connues: pour former un systeme complet d’histoire & de géographie moderne [...]. Veinte tomos. Paris: Chez Didot, 1746-1789. PRÉVOST, 1756, XIII: 104
... Gonzalo partió de su nueva gobernación con doscientos españoles, la mitad a caballo, cuatro mil indios y todas las municiones necesarias para una gran empresa. Se contaban, entre sus provisiones, tres mil bestias. Después de haber pasado una pequeña ciudad, que se llama Ynga, entró en el País de Quixos donde estaban marcadas, del lado del norte, las conquistas de un antiguo general peruano llamado Guaynacava [sic]. Recibió rudos ataques y la naturaleza pareciendo secundar a los indios, fue sorprendido por un temblor de tierra, acompañado de truenos espantosos y una temible lluvia. La tierra se abrió en diversos lugares y se tragó más de quinientas casas. Un río cercano al lugar, creció hasta llevar sus efectos bastante más lejos de sus orillas... [Traducción nuestra.]
2.
Perrey, Alexis. Documents sur les tremblements de terre au Pérou, dans la Colombie et dans le bassin de l’Amazone, recueillis, traduits et mis en ordre par [...]. Bruxelles: Imprimerie de M. Hayez, 1857, 134 pp. PERREY, 1857: 7 Cita a:
1. Prévost, 1756. Histoire géneral des voyages. Paris. T. XIII.
2. Landgrebe, 1855. Naturgeschichte der vulcane. [Gotha]. Tomo I.9 (Identificado. No consultado.) ... 1538 [sic]. Alrededor del mes de setiembre. Gonzalo [Pizarro] entró en el país de Quixos donde estaban marcadas, del lado del norte, las conquistas de un antiguo general peruano. Fue sorprendido por un temblor de tierra, acompañado de truenos y una violenta lluvia. La tierra se abrió
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Lo que hemos podido apreciar a lo largo de la investigación es la enorme cantidad de textos escritos en el siglo XIX, sobre materia sísmica, por científicos alemanes. La referencia que hace Perrey a Landgrebe alude, creemos, al trabajo de Georg Landgrebe: Naturgeschichte der vulcane und der damit in verbindung stehenden erscheinungen. Dos volúmenes. Gotha: J. Perthes, 1855; dato obtenido de la consulta del catálogo en línea de la Biblioteca del Congreso de Washington. Véase, al efecto: <http://catalog.loc.gov/>.
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en diversos lugares y se tragó más de 500 casas. Un río cercano al lugar, creció hasta llevar sus efectos bastante más lejos de sus orillas bordes... [Traducción nuestra.]
3.
Raimondi, Antonio. El Perú. Historia de la geografía del Perú [1876]. Tomo II. Lima: Universidad Nacional de Ingeniería, 1965, 475 pp.
RAIMONDI [1876], 1965, II: 120 Cap. X: “Descubrimiento del río Napo y del gran río Amazonas”. Reproduce:
1. López de Gómara, [1552]. Historia general de las Indias [...]. Zaragoza.
4.
2. Zárate, [1555]. Historia del descubrimiento [...]. Amberes.10
Medina, José Toribio. “Estudio histórico del descubrimiento del río Amazonas” [1894], en Carvajal, Fray Gaspar de. Relación del nuevo descubrimiento del Río Grande de las Amazonas. Guayaquil: Biblioteca Ecuatoriana Amazónica, 1992. MEDINA, 1894: 44-45
... [Gonzalo Pizarro se había] hecho cargo del gobierno el 1 de diciembre de 1540 [él era] [...] el alma de la empresa [...]. Salían de Quito al finalizar el mes de febrero de 1541 los primeros soldados de aquella tan brillante expedición [...] de esta manera anduvieron hasta que llegaron al valle de Zumaco, distante 30 leguas de Quito [...] en este punto, o muy poco más adelante, fue donde Orellana y la gente que consigo traía se reunió al cuerpo expedicionario...
5.
Polo, 1899: 5* ... 1540 [sic]. Al principio de este año, dirigiéndose de Quito al país de la Canela, en la región del Napo, Gonzalo Pizarro y sus compañeros, al trasmontar los Andes, sintieron un formidable terremoto, que pareció hundir los cerros desde su base; se abrió la tierra para dar escape a exhalaciones sulfurosas y se hundió una aldea de cerca de 500 casas...
6.
Rumazo, José. La región amazónica del Ecuador en el siglo XVI. Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1946, xi + 268 pp.
10 Raimondi reproduce párrafos de ambas crónicas y, tras su cotejo con los originales, hemos verificado su transcripción literal. Por dicha razón no transcribimos su relato, pues ello implicaría duplicidad.
SIGLO XVI. 1512-1598
RUMAZO, 1946: 52-54
... Gonzalo, no bien llegado [a San Francisco de Quito] decidió emprender sin demora la conquista de la Canela [...]. Había reunido hasta 4000 indios y por lo menos 220 españoles [...]. Salió de Quito a fines de febrero de 1541 [...]. A poco de haber salido, al atravesar los Andes, andadas apenas siete leguas, perecieron de frío más de 100 indios [...]. Los españoles sufrieron el rigor de la nevada pero no pereció ninguno y desde allí comenzaron a caminar por una región bastante áspera, abriéndose camino con hachas y machetes por entre la espesura de los bosques. Así llegaron al valle de Zumaco, distante treinta leguas de Quito y que era el sitio que hasta entonces habían encontrado más poblado y mejor provisto. En este punto o muy poco más adelante fue donde se reunió Orellana con el Gobernador. Este encuentro debió realizarse a fines de marzo. Las lluvias comenzaban a ser más abundantes [...] resolvióse que Pizarro avanzase con 80 hombres a pie pues para los caballos se hacía imposible el tránsito por los bosques. Al cabo de 70 días en que pasaron grandes trabajos y hambres [...] Gonzalo Pizarro daba ya con los primeros árboles de canela. Por desgracia, esta planta se encontraba dispersa en grandes trechos y empezaron a comprender los expedicionarios que su comercio no ofrecería granjería alguna...
7.
Busto, José Antonio del. “Marchas y navegaciones en la conquista del Perú”. Boletín del Instituto Riva Agüero, n.o 7, 1966-1968, pp. 36-45. BUSTO, 1966-1968: 43
... Por Pascua de navidad de 1540 Gonzalo Pizarro y sus hombres partieron de San Francisco de Quito con dirección al Levante [Este]. Pasaron por las provincias que llamaron de Quijas, Zumaco y País de la Canela...
8.
Busto, 1978: 247
... Gonzalo [Pizarro] había salido de esa población [Quito] por Pascua de Navidad de 1540, juntándosele por esta causa [Francisco] Orellana sólo en el pueblo de Motín. La hueste entonces se mostró organizada de la siguiente manera: Capitán General era Gonzalo Pizarro; Lugarteniente Francisco de Orellana [...]. Con este orden se penetró a la provincia de los Quixos, la última del territorio incaico de aquella parte, donde los expedicionarios soportaron un espantoso terremoto unido a tempestad de truenos, tragándose la tierra quinientas chozas de indios y embolsándose peligrosamente el río, espectáculo que aterró a los caneleros...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
9.
Ocola, 1984: 30*
... 1541. Marzo...
... LCO 1541/ 03 00/ 00 00 00/ ?/ -0.500 -78.100/ 30...
10. Silgado, Enrique. Investigación de sismicidad histórica en la América del Sur en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Lima: Ceresis/ Concytec, 1992, 108 pp. SILGADO, 1992: 3, 97 Cita a:
1. Zárate [1555], 1944. Historia del descubrimiento [...]. Lima.
2. Rumazo, 1946. La región amazónica [...]. Sevilla.
... 1541. Abril. Ocurrió durante la expedición de Gonzalo Pizarro al País de la Canela. Después de cruzar la tierra de los Quixos que era la última que conquistó Huayna Capac hacia la parte del Septentrión y luego de resistir una recia asonada de los naturales, los conquistadores pasaron a descansar en unas poblaciones de los indios. Pero estando entregados al reposo “sobrevino un gran terremoto con temblor y tempestad de agua y relámpagos y rayos y grandes truenos que abriéndose la tierra por muchas partes, se hundieron más de quinientas casas; y tanto creció un río que allí había, que no podían pasar a buscar auxilio, a cuya causa padecieron gran necesidad de hambre... ... 1541. Abril. Región de Quixos. Intensidad máxima VIII…
11. Escuela Politécnica Nacional. Instituto Geofísico (IGEPN). [Quito, 2003]: <http://www.igepn.edu.ec>. IGEPN, 2003
... Abril 1541. (-0.10, -77.80) Intensidad VIII. Napo...
... 1541, [abril]. Destruido un pueblo de unas 60 casas en la falda oriental de la Cordillera Real. Sentido en Quito...
Comentarios En nuestro elenco de fuentes no incluimos el famoso relato de Gaspar de Carvajal, pues se inicia en el momento en que acompaña al expedicionario Francisco de Orellana hacia el Amazonas. Si bien el sismo lo debió padecer directamente Carvajal, pues acompañó a Gonzalo Pizarro desde su salida de Quito, no existe un relato suyo sobre aquel. Los textos que
SIGLO XVI. 1512-1598
hemos insertado permiten observar el modo como se ha ido delineando mejor el conocimiento de este movimiento telúrico, el primero registrado en el Ecuador para el siglo XVI.
Las primeras informaciones provenientes de las crónicas aportan toponimias y personajes que ayudan a situar la zona probable donde ocurrió el evento, por sus efectos sobre el territorio, de una magnitud VIII según opinión de geofísicos ecuatorianos. También pueden advertirse los errores de datación de aquel, pues, de una absoluta indefinición cronológica sobre su ocurrencia, Perrey arriesga 1538 como año de ella, para luego Medina y Polo ubicarla dos años después. 1541 ya se perfila como año definitivo, gracias al estudio de Rumazo, corroborado luego con la exhaustiva indagación de Del Busto. Determinado el año y la región afectada, es Silgado el primero en asignarle intensidad VIII, al parecer retomada luego por el Instituto Geofísico de Quito. A pesar de reconocérsele como un sismo con probable epicentro en territorio ecuatoriano, ello no obsta para considerar el hecho de que algunos de sus efectos, a la luz de su alta intensidad, debieron sentirse en la actual selva norte peruana.
93
94
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1543
N.º IC 7
1
Año Mes
Día
Hora local
1543
s/f
s/h
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Tarapacá
Tarapacá
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Polo, 1899: 5* ... Fuerte temblor en Tarapacá, que impidió á los indios descubrir, al encomendero Lucas Martínez Begazo, poblador de Arequipa, la mina del sol, de plata acendrada, que antes explotaban...
2.
Montessus de Ballore, Ferdinand. Historia sísmica de los Andes meridionales. Segunda parte. Santiago: Imprenta Cervantes, 1912, 236 pp. + 10 láminas. MONTESSUS, 1912: 7 Reproduce: 1. Polo [1899].11
11 Para este sismo, Montessus reproduce íntegra y textualmente la referencia de Polo, razón por la cual no incluimos el texto respectivo para evitar una duplicidad, en este caso, innecesaria. Para referencias sobre Lucas Martínez Vegazo, véase Luis Cavagnaro: Materiales para la historia de Tacna (tomo II: 35 y ss.), y, muy especialmente, de Efraín Trelles Aréstegui: Lucas Martínez Vegazo; funcionamiento de una encomienda peruana inicial (Lima: PUCP, 1983).
SIGLO XVI. 1512-1598
Comentarios Se trata de un sismo para el que contamos únicamente con la aislada referencia de Polo, quien omitió citar su fuente. Las búsquedas han sido infructuosas; existe apenas escasa mención al encomendero Lucas Martínez en el Diccionario de Mendiburu. Montessus, valiosísima fuente para otros casos, no representa aporte novedoso alguno, pues sigue a Polo ad pedem litterae. Es evidente que representa un temprano evento sísmico, para el que deben adelantarse pesquisas en archivos de la antigua provincia peruana de Tarapacá, perdida de facto a raíz de la Guerra del Pacífico, y formalmente tras la suscripción del Tratado de Ancón en octubre de 1883. Dicha búsqueda no es en absoluto desdeñable, pues es la única indicación disponible de sismicidad ocurrida en la zona en el siglo XVI. De todo lo visto, consideramos que la existencia de apenas una única referencia hace que nos inclinemos por asignarle un bajo índice de confiabilidad: 1.
95
96
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
¿1545?
N.º IC
0
Año Mes
1 ¿1545?
s/f
Día
Hora local
s/f
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1. “Ordenanzas que para el buen gobierno de la Ciudad de los Reyes expidió en Madrid a 19 de noviembre de 1551”, en Torres Saldamando, Enrique. Libro primero de Cabildos de Lima. Tomo III. Lima, 1888. ORDENANZAS [1551], 1888, III: 54
... Otro si: Vista la desorden que en esta ciudad ha havido en hazer oyos e cavas dentro del circuito della y muchas de ellas estan ruinosas, ordenaron e mandaron que de aquí en adelante ninguna persona pueda en ninguna parte en esta ciudad ni en un quarto de legua a la redonda habrir oyos ni sacar tierra para hacer adoves ni otra cosa alguna ni en los caminos reales aunque sea fuera del quarto de legua sopena de 50 pesos al que hiziere el tal hoyo y si hubiere hecho adoves los aya perdido...12
2. Cobo, Bernabé. “Historia del Nuevo Mundo” [1653], en Obras del P. Bernabé Cobo. Dos tomos. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles, 1956. COBO, [1653], 1956, II: 107
Lib. II, cap. XXI.
12 También se reprodujeron en la Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales, vol. 5, setiembre de 1900, p. 16.
SIGLO XVI. 1512-1598
... No ha recibido esta ciudad [de Lima] gran daño de los temblores como otras de este reino y particularmente estos últimos años donde los temblores han sido menos y no tan rigurosos. Lo cual (allende que lo tengo por favor especial de Dios por la intrecesión de su Santísima Madre, a quien esta república tiene por abogada contra los temblores) lo atribuyen algunos a los muchos pozos que se han hecho de pocos años a esta parte...
Fuentes secundarias 1. [Anónimo]. “Relación del temblor que arruinó a Lima el 20 de octubre de 1687” [1693], en Odriozola, Manuel de. Terremotos. Colección de las relaciones de los más notables que ha sufrido esta capital y que la han arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro, 1863, 205 pp. ANÓNIMO [1693], 1863: 24
... Muchos son los terremotos que la han afligido, repitiendo la memoria otros tantos recuerdos la ira de Dios. El más terrible que se había padecido, según las historias, sucedió imperando el Señor Carlos V, que asoló la ciudad, si bien en aquel tiempo fue mucho menor la ruina, por ser más corta la población y sin la hermosura que ahora tenía de soberbios edificios y suntuosos templos; e informado el Señor Emperador Carlos V de la calamidad de Lima, despachó de parecer de San Pedro Alcántara, su confesor, una cédula de gran consuelo y honra, ordenando que las paredes de los edificios, por ser la rejión tan expuesta aterremotos, no excediesen la altura de seis varas; previendo sin duda el santo con luz profética las ruinas que después habían de sobrevenir. Y se notó por circunstancia especial que el día 20 de octubre, en que sucedió el temblor [de 1687] se celebraba el oficio y fiesta del dicho San Pedro Alcántara, por haber caído en Dominica su propio día, que es a 19, acordando el santo con el temblor en el día 20 el olvido y poco aprecio que se había hecho de su consejo y aviso...
2. Mendiburu, Manuel de. “Prontuario para recordar los terremotos y los más notables temblores experimentados en Lima y otros puntos en la época del gobierno español”, en Mendiburu, Manuel de. Diccionario histórico-biográfico del Perú [1874-1890]. Once tomos. 2.a ed. Adiciones y notas publicadas por Evaristo San Cristóbal. Lima: Librería e Imprenta Gil, 1931-1934.
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98
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
MENDIBURU [1890], 1934, XI: 416
... Desde la fundación de Lima se experimentaron fuertes temblores, bien que no encontramos datos para conocer las fechas y la importancia de ellos. Carlos V con noticia de varios que habían acaecido, se ocupó de dictar disposiciones precautorias para que sus efectos fuesen menos perjudiciales...
3. Middendorf [1893], 1973, I: 98 ... Durante el tiempo del Emperador Carlos V se produjeron varios fuertes terremotos que causaron pocos daños, ya que los establecimientos contaban sólo con construcciones ligeras. De todos modos, el Emperador ordenó por consejo del padre franciscano Fray Pedro de Alcántara, que las paredes de las casas en el Perú no debían tener más de seis varas de alto en su construcción...
4. Polo, 1898: 324* Cita a:
1. Maffei [s.a.]. Historiarum ab excessu Gregorii XIII [...]. Bergamo. ... [1582] El 2 de julio, en la mañana temprano, a las 5h. 30 a.m. hubo un fuerte temblor que asoló a Arequipa y que hizo daños en Lima . El Quinistaquilla arrojó tanta ceniza que destruyó muchos viñedos y olivares y llegó a Lima . Se oyeron los rugidos del volcán hasta 150 leguas. Con motivo de este temblor, y por consejo de San Pedro de Alcántara, confesor entonces de Carlos V, ordenó éste por una real cédula, que no excediesen los muros de los edificios de seis varas de altura, disposición que se observó en lo sucesivo en todas las construcciones (3)13 [Maffei. Historiarum ab excessu Gregorii XIII. Lib. I]...
5.
Bachmann, Carlos. “Fenómenos sísmicos notables habidos en Lima en los cuatrocientos años que tiene de fundada”. Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima. Tomo LII, 1935, pp. 83-96. BACHMANN, 1935: 83 Cita a:
1. POLO, 1899. Sinopsis..., p. 324. ... El 2 de julio, a las 5:30 de la madrugada hubo un fuerte temblor que hizo daños en Lima y que asoló Arequipa. El Quinistaquilla arrojó tanta ceniza que destruyó muchos viñedos y olivares. Se oyeron los rugidos del volcán hasta 150 leguas. Con motivo de este temblor [sic], y por con-
13 Nota original de Polo.
SIGLO XVI. 1512-1598
sejo de San Pedro de Alcántara, confesor entonces de Carlos V, ordenó éste por una real cédula, que no excediesen los muros de los edificios de seis varas de altura, disposición que se observó en lo sucesivo en todas las construcciones. Algún autor señala como fecha de este terremoto el mismo 2 de julio pero del año 1582 lo que indudablemente es un error, toda vez que Carlos V abdicó en 1555, retirándose desde entonces al monasterio de Yuste...
6.
Huaco, 1986: s/p*
... PE00035/ IGH/ 1552 07 00/ 10:30:00/ -16.600, -71.300/ M/ 30/ OM.
Comentarios Al indicar Bachmann que “Algún autor señala como fecha de este terremoto el mismo 2 de julio pero del año 1582 lo que indudablemente es un error, toda vez que Carlos V abdicó en 1555, retirándose desde entonces al monasterio de Yuste”, es evidente que se refiere a Polo. Si comparamos los textos de Bachmann (1935) y Polo (1899), encontraremos coincidencias literales. No obstante, aquel detecta y evidencia un error flagrante en Polo, pues si Carlos V dio órdenes específicas en materia de construcciones para Lima, ello no podía haber sido a consecuencia del terremoto de 1582 –como afirma Polo–, ya que para ese año tanto el emperador como san Pedro Alcántara habían fallecido: el primero en 1558, en Yuste, en donde se había recluido desde 1557, y el franciscano en 1562.14
Sin embargo, queda aún por resolver un hecho: identificar el sismo que llevó a tomar tales previsiones arquitectónicas para Lima. Las Ordenanzas expedidas por Carlos V no aluden directamente a un evento sísmico, sino a la costumbre de los vecinos de Lima de hacer hoyos, acción que en esos tiempos se entendía como eficaz mecanismo para paliar los efectos de los
14 Pedro de Alcántara Martínez, OFM, compuso una breve biografía del santo franciscano que puede consultarse en <http://www.franciscanos.org/bac/pedroalc05. html>, texto originalmente aparecido en Año cristiano. Tomo IV. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1960, pp. 152-160. A pesar de no tratarse de una biografía exhaustiva, llama la atención que se afirme que “Carlos V y su hija Juana le solicitaron como confesor, negándose a ello por humildad y por desagradarle el género de vida consiguiente”, lo que equivaldría a decir que si tales disposiciones fueron adoptadas por Carlos V para Lima, parecieran no haber sido producto de los consejos del franciscano. De la biografía, además, no se desprende ninguna capacidad especialmente destacada, del santo, para la arquitectura; por lo tanto, bien claro resulta la poca utilidad de su opinión en materia arquitectónica, y, aun cuando su consejo espiritual le fue solicitado, declinó de ello. En consecuencia, no habría razón para sostener lo afirmado por Middendorf y Bachmann.
99
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
sismos. Se tenía la idea de que estos se originaban por la acción de vientos formados en el interior de la tierra y que en su avance hacia la superficie provocaban los movimientos telúricos; de ahí que la acción de cavar hoyos implicaba un método que facilitaba su paso hacia la superficie. Nótese que la idea seguía aún vigente al cabo de un siglo, como se desprende del testimonio del P. Cobo y del relato del terremoto de 1687. La primera mención explícita a la acción del emperador Carlos en materia antisísmica aparece en la información proporcionada por el Anónimo – escrita a fines del siglo XVII–, reproducida por Odriozola; Mendiburu la retoma y la sintetiza. O se trata de un sismo anterior a la abdicación de Carlos V en 1555 –e incluso a la expedición de las ordenanzas de 1551–, o se trata más bien del terremoto de 1582, que refiere Polo, aunque reconociendo su yerro, pues insertó equívocamente las disposiciones arquitectónicas del Emperador, las cuales, de haber sido dadas en los términos descritos, se refieren necesariamente a un evento anterior. Y lo que además está por resolverse es identificar la fuente usada por Middendorf, que podríamos suponer es el Diccionario de Mendiburu, o bien la Relación de 1687 –probablemente la obra del P. Joseph de Buendía, como lo dilucidaremos en el catálogo correspondiente al siglo XVII–, publicada por Odriozola. Y hasta es posible que Polo haya tomado la información del alemán o haya accedido directamente a Mendiburu u Odriozola. Creemos, de lo expuesto, no exceder nuestra presunción si le reconocemos a este sismo, tan poco avalado documentalmente, apenas 1 como índice de confiabilidad, aun cuando no le asignemos numeración específica en el catálogo, pues estaría refiriéndose a una serie de eventos y no a uno en particular.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1553 N.º IC 8
1
Año Mes
Día
Hora local
1553
s/f
s/h
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Polo, 1899: 5-6*
2.
Bachmann, 1935: 83*
3.
Silgado, 1965-1967: 197*
4.
Huaco, 1986: s/p*
... Temblor en Lima, el mayor desde su fundación... ... En este año hubo un temblor en Lima, el mayor desde su fundación. No tenemos más datos; ni siquiera hemos podido averiguar día y mes... ... Ocurrió el primer temblor de Lima después de su fundación… ... PE00040/ IGH/ 1553 00 00/ -12.080, -77.000/ M…
Comentarios
Las referencias a este sismo –ocurrido en Lima, probablemente, en 1553– son interesantes por las variaciones que presentan. Polo y Bachmann –el segundo, siguiendo al primero– aluden a aquel como “el mayor desde su fundación”, lo que implica que hubo, en los dieciocho años corridos desde la fundación de la ciudad capital, sismos menores. La discrepancia surge a la luz de la información ofrecida por Silgado, la que creemos equivocada, pues, sin citar fuente contemporánea alguna, identifica a aquel sismo, no como el más grande –el mayor–, sino como el primero en ser sentido en la capital. Por ello, y en este caso específico, la información de Silgado es descartable por falta de fiabilidad. Por último, la información de Huaco simplemente sigue el texto ofrecido originalmente por Polo.
102
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1555
N.º IC 9
3
Año Mes 1555
nov.
Día
Hora local
15
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 15531557. Tomo V. Descifrados y anotados por Bertram Lee. Lima: Impresores Sanmarti y Cía./Torres Aguirre, 1935, 697 pp. LEE [1555], 1935, V: 349-350
Cabildo de la Ciudad de Los Reyes. Lunes 18 de noviembre 1555. ... en este cabildo se trato que de causa del temblor que subçedio en esta ciudad [Lima] el viernes proximo pasado a quinze días deste presente mes e que de las casas que esta çiudad tiene por propios se maltrataron e las paredes se hundieron de manera que los edificios de ellas estan peligrosos e para caer e demás del daño que los propios de esta ciudad recibirían si se cayesen por estar tales los moradores de algunas de ellas an desamparados e podrían caer e matar a algunas personas e fazer otros daños, por tanto dixeron que cometían y cometieron al dicho Sr. Francisco de Ampuero, regidor de esta ciudad que junte dos albañiles y dos carpinteros los que le pareciere y ante mi el presente escribano vayan y vean todas las dichas casas que están abiertas y maltratadas y de que tiene sospecha caerán e las demás que menester tuvieran reparo e visto e trazado el edificio así de albañilería, como de carpintería que fuera necesario e que sin ello no se puedan pasar para ponerlas de la manera e forma que estaban con sus altos tiendas de manera que en ellas se puedan habitar y se puedan arrendar y estaban al tiempo que se compraron añadiendo o quitando los que les paresciere que conviene teniendo atención que dicha obra sea perpetua y bien edificada con la menor costa...
SIGLO XVI. 1512-1598
2.
Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú; cartas y papeles, siglo XVI. Documentos del Archivo de Indias. El virrey Conde del Villar, 15841587. Tomo X. Madrid: Imprenta de Juan Pueyó, 1925. LEVILLIER, 1925, X: 171 Conde del Villar al Rey. Los Reyes, 3 noviembre 1586.
... El miércoles 9 de julio octavo dia de la Visitación de Nuestra Señora deste año de 1586 […] entre las siete y ocho della començo a temblar la tierra en esta ciudad de Lima y puerto del Callao lentamente y ansi lo hizo tiempo en que se pudiera rezar un credo [...] y según afirman los españoles y naturales no lo fueron tanto todos los que se acuerdan ni los de los años de 1555 y 81 y 84 que dicen auer sido los mayores que hasta entonces de havian visto y no hizieron todos juntos el daño que este y pareciose bien en sus efectos porque aquellos aunque mal tractaron algunas casas en esta dicha ciudad y puerto derribaron pocas...
Fuentes secundarias 1.
Silgado, 1978: 16, 119 Reproduce:
1. Lee, 1935. Libros de Cabildos de Lima. Tomo IV [sic]. Lima.
... 1555. Noviembre 15. Ocurrió en Lima un temblor, el más fuerte desde su fundación, que causó muchos desperfectos en sus edificaciones. En el cabildo del 18 de Noviembre...15
2.
Ocola, 1984: 30*
3.
Huaco, 1986: s/p*
4.
Silgado, 1992: 3-4, 97
... LCO 1555/ 11 15/ 00 00 00/ -11.900, -77.600/ 30... ... PE00045/ 115/ IGO/ 1555 11 15/ -11.900, -77.600/ M/ 30/ OM...
Cita a:
1. Lee, 1935. Libros de Cabildos de Lima. Tomo IV [sic]. Lima.16 ... 1555. Noviembre 15. Intensidad Máxima: VI...
15 Silgado reproduce la parte pertinente de la citada sesión del Cabildo de Lima; la hemos omitido ex profeso para no repetir el texto respectivo que ofrecemos como fuente contemporánea. 16 Silgado vuelve a reproducir el texto del acuerdo del Cabildo de Lima.
103
104
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
5.
IGEPN, 2003
Cita a:
1. Silgado, 1978.
2. Silgado, 1992.
Comentarios Según testimonios recogidos en Lima a fines del siglo XVI por el virrey Conde del Villar, los grandes terremotos ocurridos en la ciudad fueron tres: los de 1555, 1581 y 1584. Es por demás significativo que en 1586 –cuando el virrey recoge esta información, como se aprecia en el texto inserto, recogido por Levillier– aún se guardara memoria vívida de un terremoto ocurrido treinta años atrás, lo que demostraría su alto grado de intensidad.
No puede negarse el mérito de Silgado al haber hallado esta referencia en los Libros de Cabildos de Lima, pues el sismo fue desconocido para Mendiburu y Polo. La confiabilidad de ocurrencia es alta, por contar con una fuente contemporánea y directa –léase, de vistas–, como son los libros de cabildos, aunque por el hecho de ser la única fuente disponible creemos conveniente asignarle 4 como índice de confiabilidad. Los catálogos de Ocola y Huaco siguen a Silgado y consignan la misma fecha. Un aporte relevante es el esfuerzo de Silgado (1992) de otorgarle el respectivo grado de intensidad, VI, lo cual estaría revelando un sismo medianamente fuerte.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1555
N.º IC
Año Mes
10
1555
1
?
Día
Hora local
?
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Arequipa
Arequipa
Fuentes contemporáneas 1.
Barriga, Víctor. Documentos para la historia de Arequipa; 15341558. Documentos inéditos de los archivos de Arequipa. Tomo I. Arequipa: Editorial La Colmena, 1939, 419 pp.
BARRIGA, 1939, I: 359 “Acuerdo del Cabildo para que se festejen con toros las fiestas de la Ciudad”. Libro de Cabildos de Arequipa, sesión 10 de agosto de 1555. ... E luego en el dicho cabildo sus mercedes dixeron que en esta cibdad solia haber muchos temblores de que cayan muchas casas y morían algunas personas e para ampara dello despues de la gracia divina abian tomado por patrona desta cibdad a Santa Marta...
BARRIGA, 1939, I: 264 “Santa Marta en sorteo por el Cabildo fue declarada Patrona de la ciudad de Arequipa [...]”. Libro de Cabildos de Arequipa, sesión 30 de setiembre de 1558. ... En este cabildo sus mercedes trataron de que por razón de los terremotos, temblores de tierra e otras tempestades que en el ámbito desta cibdad frecuentemente en los años pasados después de su fundación solían ocurrir y se hacía daños asi en ruinas como en muertes de personas e para tomar patrono e abogado para que Dios Nuestro Señor no executase su ira sorteado el santo que s etomaría por abogado por tres veces salió e cupo la suerte a la bienaventurda Santa Marta...
106
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
Fuentes secundarias 1.
Silgado, 1978: 16, 119 Reproduce:
1. BARRIGA, 1939. Documentos [...]. Arequipa.
Comentarios Las actas de las sesiones de cabildo publicadas por el P. Barriga demuestran la sismicidad a la que tuvieron que hacer frente los primeros vecinos arequipeños. Si bien no se hace mención a algún evento específico, queda demostrada la frecuencia del fenómeno, comportamiento que no ha variado en el tiempo y que convierte a Arequipa en una de las zonas de mayor actividad sísmica en el país.
107
SIGLO XVI. 1512-1598
1568
N.º IC
Año Mes
11 11a
1568 1568
2 1
abr. abr.
Día
Hora local
4 4
s/h s/h
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Ica
Lima Ica
Fuentes contemporáneas 1.
Mateos, Francisco, S.J. (edición preparada por). Historia general de la Compañía de Jesús en la provincia del Perú; Crónica anónima de 1600 que trata del establecimiento y misiones de la Compañía de Jesús en los países de habla española en la América meridional. Dos tomos. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1944. CRÓNICA ANÓNIMA [1600], 1944, I: 133-138 Cap. III: “De la llegada de los Padres de la Comp[añí]a de JHS a la çiudad de los Reyes del Perú”.
... El mismo día q[ue] llegaron estos Padres al puerto [Callao] que fue domingo veinteyocho de março del año de 1568...
2.
Oliva, Anello. Libro primero del manuscrito original del R.P. Anello Oliva S.J. Historia del reino y provincias del Perú, de sus incas reyes; descubrimiento y conquista por los españoles de la Corona de Castilla [1631]. Publicada por Juan Francisco Pazos Varela y Luis Varela y Orbegozo. Lima: Imprenta y Librería de San Pedro, 1895, 217 pp. OLIVA [1631], 1895: 158 Lib. I, cap. VII: “Como el Rey católico envió la religión de la Compañía de Jesús al Perú, quienes y cuantos fueron los primeros de ella que vinieron a fundarla y de los casos singulares que acontecieron en el viaje”.
108
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
... Entraron pues los Padres en la ciudad [de Lima] y por su caudillo y superior el Provincial el P. Gerónimo Ruiz Portillo a primero de abril del mismo año de 1568...17
3.
Oliva, Anello. Historia del reino y provincias del Perú y vidas de los varones insignes de la Compañía de Jesús [1631]. Edición, prólogo y notas de Carlos M. Gálvez Peña. Lima: PUCP, 1998, xii + 387 pp. OLIVA [1631], 1998: 204 Lib. I, cap. 8, acápite 1.o: “Del primer sermón que predicó el P. Portillo en la ciudad de Lima, moción grande que hubo de ello, principio de nuestros ministerios y de la fundación de la primera casa e iglesia de la Compañía”.
... Llegados que fueron a la ciudad de Lima los seis padres, pretendió el Provincial el Padre Hieronimo Portillo fueran todos a aposentarse en uno de los hospitales del lugar [...] mas no lo consintieron los venerables Padres de Santo Domingo en especial el Padre Vicario General en cuya compañía habían venido desde España [...] y así los llevó a su convento que tienen en aquella ciudad si grandioso en edificios materiales pero mucho mas en los espirituales [...] pidieron con instancia los prelados del Convento al Padre Portillo predicase algunos sermones en su iglesia y dio principio a ellos el Domingo de Lázaro. Concurrió a este sermón no solamente toda la gente popular y la de más lustre de la ciudad con todas las personas de gobierno della sino también los religiosos de todas las órdenes [...] era tal la persona y presencia del Padre Portillo que con su sola vista elevaba el corazón y movía las almas antes de predicar [...] así al puncto que se començo el primero sermón tembló la tierra; como si se sintiera aquel grande peso de la eficaz palabra de Dios que con tal fuerza oia y assi tembló tan fuertemente que toda la gente salió huyendo, quedándose el Padre Portillo en el púlpito con su serenidad y peso acostumbrado que fue causa de que tornasen a entrar luego a oyrle con mas gusto y aplauso viendo el valor de su persona y las muestras que cielo y tierra davan en la entrada de la Compañía en el Reyno...
17 Tan contundente testimonio invalida la siguiente presunción de Mendiburu: “... el ingreso de los primeros padres de la Compañía de Jesús y su fundación en Lima se verificó el año de 1567 [sic] habiéndose experimentado un fuerte temblor de tierra el día que entraron...” (Mendiburu [1880], 1933, V: 348). El erudito no menciona, como en tantos otros casos, su fuente de información. El testimonio de éste sirvió de base al catálogo de Huaco, del que debió retirarse la supuesta ocurrencia por carecer del respectivo sustento documental. Dicho evento lo consigna con los siguientes parámetros: “… PE00070/ ?/IGH/ 1567 03 00 [sic]/ -12.080, -77.200/ M/ ?/ ?...”.
SIGLO XVI. 1512-1598
4.
González de la Rosa, Manuel. Colección de historiadores del Perú; obras inéditas o rarísimas e importantes sobre la historia del Perú antes y después de la conquista; Tomo I: P. Cobo, Historia de la fundación de Lima [1639]. Lima: Imprenta Liberal, 1882, 335 pp.
COBO [1639], 1882: 267-268 Lib. III, cap. VI: “Del Colegio de San Pablo de los padres de la Compañía de Jesús”. ... Llegaron al puerto de esta ciudad [de Lima] los primeros religiosos de la Compañía de Jesús a veinticinco días del mes de marzo del año de mil quinientos sesenta y ocho años. Eran ocho entre padres y hermanos [...]. En su viaje y entrada en esta tierra sucedieron tres cosas bien notables [...] y la tercera, que estando predicando el primer sermón el Padre Jerónimo del Portillo en el Convento de Santo Domingo de esta ciudad [...] sobrevino un gran temblor de tierra...
5.
Cobo, Bernabé. “Historia de la fundación de Lima” [1639], en Obras del P. Bernabé Cobo. Dos tomos. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles, 1956. COBO, [1639], 1956, II: 422-423 Lib. III, cap. VI: [ibíd.].
... Llegaron al puerto de esta ciudad [de Lima] los primeros religiosos de la Compañía de Jesús a veinticinco días del mes de marzo del año de mil quinientos sesenta y ocho años. Eran ocho entre padres y hermanos [...]. En su viaje y entrada en esta tierra sucedieron tres cosas bien notables [...] y la tercera, que estando predicando el primer sermón el Padre Jerónimo del Portillo en el Convento de Santo Domingo de esta ciudad [...] sobrevino un gran temblor de tierra...
Fuentes secundarias 1.
Bueno, Cosme. Geografía del Perú virreinal (siglo XVIII). Publicado por Daniel Valcárcel. Lima, 1951, 140 pp. BUENO [1763], 1951: 13018
... Se erigió la Real Sala del Crimen en 1568 y hubo un fuerte temblor en Lima...
18 La publicación de Valcárcel reproduce lo aparecido a lo largo de varios años en el Conocimiento de los Tiempos, publicación encomendada al cosmógrafo mayor, cargo administrativo atribuido directamente por el virrey. Los orígenes del cosmografiato se remontan a comienzos del siglo XVII, como ha revelado Jorge Ortiz
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
2.
Córdova y Urrutia, José María. “Las tres épocas del Perú o compendio de su historia” [1844], en Odriozola, Manuel de. Documentos literarios del Perú. Tomo VII. Lima: Imprenta del Estado, 1875, pp. 5-205. CÓRDOVA
Y
URRUTIA [1844], 1875, VII: 51*
... En 568 entraron en esta capital [Lima] los religiosos de la Compañía de Jesús, los que inmediatamente fundaron su convento máximo de San Pablo [...] en el mismo año hubo un gran temblor…
3.
Valdivia, Juan Gualberto. Fracmentos para la historia de Arequipa, extractados de varios autores y de manuscritos antiguos y modernos y de las narraciones de los contemporáneos por […]. Arequipa: Imprenta de Mariano N. Madueño, 1847, 224 pp. VALDIVIA, 1847: 49
... Se erigió la Sala del Crimen en 1568 y hubo un gran temblor en Lima...
4.
Mendiburu [1885], 1934, IX: 205*
5.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
6.
Polo, 1899: 6, 106
... Temblor muy fuerte. 1568. En Lima, Ica y otros puntos...
Cita a:
1. Oliva [1631]. Historia del reino [...]. [Lima].
2. Cobo [1639]. Historia del Nuevo Mundo. Sevilla.19 ... Fuerte temblor en Lima, el 4 de abril en la tarde, poco después de la llegada de los primeros padres de la Compañía de Jesús al Perú. Los autores disienten en la fecha y no fijan la hora en que se verificó. Cobo y Anello Oliva dicen: que era domingo de Lázaro y que estaba enton-
Sotelo (1997). Desde 1757, fue Cosme Bueno quien desempeñó este cargo, paralelamente al de la cátedra de matemática de la Universidad de San Marcos. 19 Polo utilizó la única edición de Cobo disponible en ese entonces: la aparecida en Sevilla en cuatro tomos, entre 1890 y 1893, y preparada por Marcos Jiménez de la Espada, que no hemos llegado a revisar y que referimos por lo consultado en Porras Barrenechea (Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos. Lima: Banco de Crédito del Perú. Biblioteca Clásicos del Perú, 1986, p. 515). Para el caso de Anello Oliva, aun cuando Polo tampoco indica la edición usada, consideramos que también debió acceder a la única disponible: la publicada en Lima por Pazos y Varela en 1895.
SIGLO XVI. 1512-1598
ces predicando en la iglesia de Santo Domingo el P. Jerónimo Ruiz del Portillo. Se sintió en Ica y en otros puntos...
7.
Silgado, 1978: 17, 119 Cita a:
1. Oliva, 1631. Vida de varones ilustres [sic]. Lima.
2. Polo, 1904 [sic]. Sinopsis de temblores […]. Lima.
... 1568. Abril 4. Por la tarde se sintió en Lima un fuerte temblor al comenzar la prédica del Padre jesuita Jerónimo Ruiz del Portillo en el Convento de Santo Domingo [ ], fue tan fuerte y largo el estremecimiento que todos los fieles ahí congregados salieron despavoridamente, volviendo luego al ver la serenidad del sacerdote. No han quedado registros de daños materiales. Polo anota que el sismo se sintió en Ica y otros puntos...
8.
Ocola, 1984: 30*
9.
Huaco, 1986: s/p*
... LCO 1568/ 04 04/ -12.300 -77.700/ 30... … PE00075/ IGH/ 1568 04 00/ -14.380, -75.720/ M/ 80/ OM…
Comentarios Para el evento de 1568 se conjugan varios testimonios. Por una parte, se hallan la Crónica Anónima y las compuestas por los jesuitas Oliva y Cobo, terminadas de redactar en 1600, 1631 y 1639, respectivamente. De acuerdo con los datos biográficos de ambos religiosos, ninguno fue testigo de aquel evento, pues arribaron recién al Perú a fines del siglo XVI, uno en 1596 y el otro al año siguiente (Porras [1962], 1986: 499, 509). Conforme al modo en que plantean su relato, llama la atención la coincidencia sismosermón, es decir, siguiendo el texto, la simultaneidad entre la ocasión en que Dios se manifiesta a través de un castigo y el momento en que un sacerdote exige enmendar conductas para protegerse del mismo. Además, el modo en que es presentada la entereza de ánimo atribuida al P. Portillo, en palabras de Oliva, pareciera tener un sesgo legitimador: un religioso exaltando el valor de otro religioso y, por añadidura, de la misma orden, evidentemente abre interrogantes en el sentido de suponer la existencia de una fuerte carga subjetiva al presentar la reacción del sacerdote frente al sismo. Por otro lado, nuestras sospechas sobre la redacción de la crónica de Oliva se confirman cuando leemos en Mateos que la Historia de Oliva
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
estuvo fuertemente influida por la Crónica de 1600, habiéndose encontrando varias transcripciones literales (Mateos, 1944, I: 106).
Hemos insertado textos correspondientes a la crónica de Cobo, provenientes de dos diferentes ediciones –las de 1882 y 1956–, para demostrar que por lo menos en esa sección no presentan diferencia alguna. Testimonios cronológicamente más alejados del evento de 1568, como los de Córdova y Mendiburu, ofrecen menos exactitud en la atribución de la fecha, limitándose apenas a indicar el año. Sin embargo, este último ofrece un elemento nuevo para la comprensión de dicho sismo, pues si hasta ese momento se creía sentido únicamente en Lima, resultó que había abarcado un área mayor de acción, ya que, en su opinión, se habría extendido a “Ica y otros puntos”, lamentablemente no precisados por el erudito. Más adelante, Polo, siguiendo la información de Oliva –en la que este indica que el sismo ocurrió un domingo de Lázaro–, precisó la fecha de ocurrencia, estableciéndola el 4 de abril. La revisión de los libros de cabildo no fue posible, en este caso, porque las actas llegan apenas a febrero de 1568, habiéndose extraviado las correspondientes al periodo 1568-1570.20
Recordemos que Silgado compuso su texto sobre dos fuentes: Oliva y Polo, aunque comete un desliz al afirmar haberse servido de la Sinopsis de este, pero asignándole 1904 como año de publicación, cuando en realidad data de 1899. Lo que sí apareció en 1904, en las páginas del Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, fue una continuación del catálogo de Polo, de autor anónimo, y que incluía nuevas fuentes, como los Anales del Cuzco, que acababa de editar Palma en 1902. También yerra Silgado al referirse a la obra de Oliva, identificándola como Vida de varones ilustres, título que corresponde apenas a uno de sus capítulos y no a su integridad. En relación con la fecha de ocurrencia del sismo, Silgado sigue a Polo, sirviendo de base a las referencias de Ocola y Huaco.
Finalmente, y dejando abierta otra posibilidad, cabría pensar en que, aun cuando el evento sísmico hubiese ocurrido en 1568, la fecha podría haber sido objeto de cambio, haciéndosela coincidir con el sermón predicado por el P. Portillo. De ser cierta esta presunción, abriríamos la posibilidad de considerar el testimonio de Mendiburu sobre Ica como valedero, con lo cual el sismo de Lima y el de Ica, ambos de 1568, estarían representando manifestaciones del mismo evento, pero en lugares distintos.
20 Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 1562-1568. Tomo VI. Segunda parte. Descifrados y anotados por Bertram T. Lee. Lima: Impresores Sanmarti y Cía./ Torres Aguirre, 1935, 547 pp. La última sesión corresponde a la del 9 de febrero de 1568.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1568
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
12
1568 may.
12
s/h
2
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Ica
Ica
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Lizárraga, Reginaldo de. Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile [1605]. Estudio preliminar por don Mario Hernández Sánchez-Barba. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles, 1968, 368 pp. LIZÁRRAGA [1605], 1968: 46 Cap. LXI: “Del valle de Ica”.
... Todos los llanos y la tierra que se habita desde las vertientes de la sierra y cordillera nevada, hasta lo último del reino de Chile, es grandemente combatido de temblores de tierra, y este valle [de Ica] lo es mucho; ya dos veces lo ha derribado un temblor de tierra y la iglesia del convento de San Francisco, que era buena, dos veces ha dado con ella en el suelo, lo cual desanima mucho para que aquel pueblo no pase muy adelante...
2.
D’Osery [Eugène]: “Itinéraire [...]”, en Castelnau, Francis: Expedition dans les parties centrales de l’Amerique du Sud, de Rio de Janeiro a Lima, et de Lima au Para. Cinco tomos. Paris: P. Bertrand, 1851. [D’OSERY] CASTELNAU, 1851, IV: 165 Cap. LXVI: “Itinerario de M. D’Osery de Arequipa a Lima”.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
... Ica ha sufrido con frecuencia temblores de tierra. Fundada en 1563 a una legua y cuarto hacia el sureste del emplazamiento actual, en un lugar llamado Tocara, bajo el nombre de Villa de Valverde, fue destruida al cabo de seis años de existencia por un temblor de tierra... [Traducción nuestra.]
3.
Perrey, 1857: 8 Cita:
1. Castelnau, 1851. Expedition dans l’Amérique [...]. Paris. ... 1569. Villa de Valverde, fundada en 1563, fue destruida seis años después de su fundación por un temblor de tierra. Los habitantes se trasladaron a un emplazamiento llamado hoy en día Pueblo Viejo, cerca de Ica, sobre la ruta de Arequipa a Lima... [Traducción nuestra.]
4.
Rodríguez, Cristóbal. “Relación del terremoto de Ica” [1664], en Odriozola, 1863: 15, 19. RODRÍGUEZ [1664], 1863: 15, 19
... A doce de mayo de mil seiscientos y sesenta y cuatro, a las cuatro de la mañana, hubo en esta ciudad de Ica un temblor de tierra tan grande […] ciudad la que por tres veces ha sido asolada […] habiendo tenido la primera, el mismo 12 de mayo en que tuvo lugar la tercera […] de todo lo sucedido en esta ruina fui testigo de vista...
5.
Mendiburu [1885], 1934, VII: 94*
6.
Sánchez Elías, Julio. Cuatro siglos de historia iqueña. Lima: Victory, 1957, 169 pp.
... Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva [...]. En 1563 ordenó Nieva a Cristóbal de Valverde la fundación de Ica, que se denominó la Villa de Valverde y se verificó 4 millas al SE de la actual ciudad en el pago de Tacaraca. Después del temblor de tierra de 1568 los habitantes mudaron la población al sitio que se llama Pueblo Viejo, donde creció y recibió el título de ciudad...
SÁNCHEZ ELÍAS, 1957:
VI,
14, 33, 36, 37
... No se conoce la fecha [sic] de fundación de la villa de Valverde en agosto de 1563. Siguiendo a Lizárraga (cap. LXIX) [obra] escrita antes de 1574, se dice que a 5 leguas de la salida del valle de Ica solía haber un jagüey y aun una ventilla, que con un temblor cayó y se desplomó [...]. Para 1591 ya se había abandonado la traza de 1563, a la que se nombraba Ica la Vieja. Que el poblado había sido objeto de un segundo emplazamiento, lo que debió ocurrir a causa del terremoto de 1568, según lo afirma Mendiburu o en 1571 según lo afirmado por otros his-
SIGLO XVI. 1512-1598
toriadores [...]. Hay sobrada razón para descartar que la ruina de la primera villa, y consecuentemente, el trazado del segundo pueblo, ocurrieron en 1586. Hay instrumentos que nos permiten afirmar con fundamento que ello ocurrió con el fuerte temblor del 12 de mayo de 1568 [...]. [El] relato del cura de San Jerónimo, quien haciendo relación del terremoto del 12 de mayo de 1664, refería que el poblado había sufrido su primera ruina en el mismo día y mes, fecha que corresponde exactamente al fuerte temblor de 1568...
Comentarios Como sucede con otras ciudades del Perú, Ica no deriva la fecha exacta de su fundación española de la exhibición del acta original. Estudios hechos por José Vélez Picasso y Alberto Casa Vilca en 1931 y 1935, respectivamente –que han devenido clásicos–, afirman que fue fundada por Jerónimo Luis de Cabrera en 1563, por orden del conde de Nieva. Este, de manera indirecta a través de una provisión suya, alude a la fecha de fundación, indicando que ocurrió el 17 de junio de 1563, dato que no hemos podido cotejar, pues Del Busto, lamentablemente, no incluye informaciones sobre Ica en la utilísima lista que compuso y en la que da cuenta de la fundación de las primeras ciudades peruanas (Busto, 1978).
Más allá de las suposiciones con relación a tal día, lo que se tiene por cierto es que la ciudad, al momento de fundarse en el lugar denominado Tacaraca, recibió el nombre de Villa de Valverde, y que a los pocos años mudó de emplazamiento a causa de un sismo que la destruyó. Es en el segundo emplazamiento donde los agustinos erigen su convento a partir de 1583, si seguimos la opinión de Casa Vilca (1936: 13).
Si dejamos de lado por un momento la polémica sobre la fecha de fundación y establecemos la fecha de ocurrencia del sismo de 1568, nos parece sensato seguir el testimonio de Sánchez Elías, historiador regional, quien se sostiene en una fuente relativamente temprana, a saber, el relato del cura de la parroquia de San Jerónimo de Ica, quien a raíz del sismo de 1664 –del cual fue testigo– afirmaba que su fecha coincidía con la del sismo que produjo la primera reubicación de la Villa de Valverde: 12 de mayo. Por lo tanto, con base en lo afirmado por el religioso, retomado por Sánchez Elías y siguiendo también a Mendiburu, podemos afirmar que el primer sismo se produjo en 1568 y no en 1569, como apuntaban los testimonios franceses de D’Osery y Perrey.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
Por último, hemos reparado en la posible asociación entre el sismo de Lima, de abril de 1568, y el que acabamos de comentar, aunque no hay aún suficientes evidencias de la posible contemporaneidad de ambos eventos.
Que la destrucción se produjo es indudable, si nos atenemos al testimonio del dominico Lizárraga, quien si bien no ofrece precisiones en cuanto a fechas a su paso por Ica a fines del siglo XVI, señalaba que la ciudad ya se había visto destruida en dos ocasiones. Al carecer de fuentes contemporáneas al suceso y reconociendo su ocurrencia como fuera de toda duda, consideramos prudente asignarle 2 como índice de confiabilidad.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1576 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
13
1576
s/f
s/h
1
jul.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1. 2.
Polo, 1899: 6*
... Temblor en Lima, en julio...
Huaco, 1986: s/p*
... PE00090/ IGH/ 1576 07 00/ -12.080, -77.000/ M…
Comentarios Lamentablemente –al igual que lo ocurrido con la referencia disponible para 1543–, 1576 representaría otro evento sísmico para el que Polo omitió ofrecer la fuente original, situación que impide hacer el cotejo respectivo. Como en tantos otros casos, Huaco sigue a Polo al pie de la letra. Sin que dudemos de la referencia ofrecida por el erudito limeño, consideramos prudente asignarle como índice de confiabilidad apenas 1, dada la falta de disponibilidad de información contemporánea relativa al sismo, aparte del hecho de desconocerse la fecha y la duración. Las pesquisas en los libros de cabildo de la ciudad no ofrecieron ningún hallazgo: diecisiete sesiones de cabildo, entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 1576, no hacen ninguna alusión directa a sismo alguno.21
21 Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 1575-1578. Tomo VIII. Descifrados y anotados por Bertram T. Lee. Lima: Impresores Sanmarti y Cía./ Torres Aguirre, 1937, pp. 255-304. Se trató de las sesiones del 1, 4, 8 y 18 de junio; 2, 6, 9, 13, 16, 23, 27 y 30 de julio, y 7, 17, 20, 29 y 31 de agosto.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1578
N.º IC
Año Mes
14
1578
0
jun.
Día
Hora local
17
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Lima
Lima
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Prévost, 1756, XIII: 536-537
Tercera parte, lib. VI, cap. V, acápite III: “Clima, estaciones, temperatura de Lima y de todo el país y valles del Perú”.
... Pero de todos los males que se hacen sentir en el Perú, no hay punto de comparación con los temblores de tierra [...]. El primer temblor de tierra que se sintió en Lima, después del establecimiento de los españoles, llegó algunos años después de la fundación de esta ciudad [...]. El 17 de junio de 1678 [sic] las iglesias sufrieron mucho y diversas casas fueron destruidas...
2.
Bueno [1763], 1951: 130*
3.
Humboldt, Alexander von. Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente [1810]. Cinco tomos. Traducción de Lisandro Alvarado. Caracas: Monte Ávila, 1991.
... Hubo un fuerte terremoto en Lima el 17 de julio de 1578...
HUMBOLDT [1810], 1991, II
4.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 54*
... 1578. En este año hubo un fuerte terremoto en Lima el 17 de junio…
SIGLO XVI. 1512-1598
5.
Valdivia, 1847: 50
6.
Perrey, 1857: 8
... Hubo un fuerte terremoto en Lima en 27 de julio de 1578...
Cita a:
1. Prévost, 1789 [sic]. Histoire general des voyages. Paris.
2. Humboldt, 1810. Voyage aux régions équinocciales. Paris.
… 1578. 17 junio (Lat. 12º 2’ S), temblor de los más notables…
7.
Mendiburu [1890], 1934, X: 331* … De otros sucesos y notables hechos en el período de mando de este virrey [Francisco de Toledo] haremos algunos recuerdos […] en 1578 se experimentó en Lima un terremoto de mucha gravedad el día 17 de junio…
8.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
9.
Polo, 1899: 6*
… Terremotos o ruinas. 1578. Junio 17. En Lima… ... Temblor en Lima que arruinó templos y casas y el palacio de los Virreyes. Fue el 17 de junio...
10. Silgado, 1965-1967: 197*
… El 17 de junio, un fuerte movimiento sísmico que destruyó templos y casas y el Palacio del Virrey, en la ciudad de Lima...
11. Huaco, 1986: s/p*
… PE00095/ IGH/ 1578 06 17/ -12.700, -77.300/ M/ 60/ OM...
Comentarios Creemos que el “evento” sísmico ocurrido en Lima, en 1578, configura un caso de bajísima confiabilidad documental. Si vemos la secuencia que se observa entre las fuentes peruanas de los siglos XVIII y XIX, a saber: Bueno (1763), Córdova y Urrutia (1844), Valdivia (1847), Mendiburu (1890) y Polo (1899), es de notar que ninguna ofrece referencia a fuentes contemporáneas a aquel evento. Incluso, hasta habría que dudar de su intensidad, pues mientras Córdova y Mendiburu lo califican de “fuerte terremoto” o “terremoto de mucha gravedad”, Polo lo entiende apenas como “temblor”, calificación inexacta, pues pareciera haber provocado visible efecto
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
destructivo sobre construcciones civiles y religiosas. Este especifica, además, que su ocurrencia tuvo graves consecuencias, materializadas en la destrucción del palacio virreinal.
Si tal sismo hubiese, en efecto, sucedido y, además –como se afirma–, trajo como consecuencia tanta destrucción material, llamaría la atención que un suceso de esa naturaleza no haya sido materia de comentario por parte de un funcionario tan acucioso como fue el virrey Toledo. Incluso, de acuerdo con la dimensión de lo afectado, hasta el cabildo de la ciudad debería haber tomado alguna providencia al respecto. Nuestra búsqueda documental ha resultado infructuosa, pues no hemos hallado ninguna mención al respecto en la correspondencia del virrey Toledo, quien se hallaba en esa fecha en Lima. Tampoco nos ha deparado ningún hallazgo la revisión de los libros de cabildo de los meses de junio y julio de 1578.22
De todo lo expuesto podemos afirmar que se trata de un grueso error cuyo origen parecería estar en la referencia proporcionada originalmente por Cosme Bueno y que luego siguen y copian –sin verificarla– Córdova, Valdivia, Mendiburu y Polo. No obstante, es de hacer notar que estos autores consignan datos en donde se aprecian diferencias visibles, como en la fecha de ocurrencia, la cual varía hasta en tres ocasiones (17 de junio, 17 y 27 de julio).
Creemos que el error proviene de haber confundido el terremoto de 1678 en Lima –ocurrido, es cierto, un 17 de junio–, con un movimiento sísmico inexistente, fechado un siglo atrás, en 1578. Esto se confirma cuando de la consulta de Prévost –a quien Perrey sigue– observamos que, al referirse a los sismos sufridos en Lima, no menciona alguno como ocurrido en 1578 y, por el contrario, sí recoge el terremoto de junio de 1678. Se requiere, entonces, retirar del catálogo sísmico de Huaco el supuesto suceso, pues a la luz de la documentación disponible y publicada nunca ocurrió. Por lo tanto, consideramos necesario asignarle un índice de confiabilidad nulo, es decir, 0.
22 Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 1575-1578. Tomo VIII. Descifrados y anotados por Bertram T. Lee. Lima: Impresores Sanmarti y Cía./ Torres Aguirre, 1937, pp. 613-654. Para 1578 revisamos las sesiones correspondientes a los días 6, 13 y 27 de junio; las de julio corresponden a los días 4, 7 y 11, mientras que las de agosto son las del 1, 8 y 14.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1581
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
15
1581
s/f
s/h
2
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú; cartas y papeles, siglo XVI. Documentos del Archivo de Indias. El virrey Conde del Villar, 15841587. Tomo X. Madrid: Imprenta de Juan Pueyó, 1925. LEVILLIER, 1925, X: 171 Conde del Villar al Rey. Los Reyes [Lima], 3 noviembre 1586
... El miércoles 9 de julio octavo dia de la Visitación de Nuestra Señora deste año de 1586 […] entre las siete y ocho della començo a temblar la tierra en esta ciudad de Lima y puerto del Callao lentamente y ansi lo hizo tiempo en que se pudiera rezar un credo […] y según afirman los españoles y naturales no lo fueron tanto todos los que se acuerdan ni los de los años de 1555 y 81 y 84 que dicen auer sido los mayores que hasta entonces de havian visto y no hizieron todos juntos el daño que este y pareciose bien en sus efectos porque aquellos aunque mal tractaron algunas casas en esta dicha ciudad y puerto derribaron pocas...
Fuentes secundarias 1.
Silgado, 1978: 17, 119 Cita a:
1. Levillier, 1925. Gobernantes del Perú. Tomo X. Madrid. ... 1581. Según la versión de los antiguos vecinos de Lima y que recogiera años más tarde [1586] el virrey Conde del Villar, hubo por este año gran temblor que maltrató las casas de la ciudad. La fecha en que ocurrió nos es desconocida...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
2.
Ocola, 1984: 30*
3.
Huaco, 1986: s/p*
... LCO 1581/ ? ?/ -12.400 -77.700/ 30... ... PE00100/ 115/ IGO/ 1581 00 00/ -12.400, -77.700/ M/ 30/ OM...
Comentarios Se trata de un sismo cuyo momento de ocurrencia aún no se ha determinado con la exactitud requerida. La información se sustenta apenas en referencias muy posteriores al suceso (de 1586, cinco años después), lo cual atenta contra una correcta determinación de parámetros básicos de identificación de sus manifestaciones físicas. La referencia proporcionada por Silgado glosa la de Levillier, mientras que los otros catálogos, de Ocola y de Huaco, ofrecen información similar, tanto en fechas como en coordenadas geográficas.
123
SIGLO XVI. 1512-1598
1581
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
16
1581
s/f
s/h
2
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
La Paz
Bolivia
Fuentes contemporáneas 1.
Acosta, José. Historia natural y moral de las Indias: en que se tratan de las cosas notables del cielo, elementos, metales, plantas y animales de ellas y los ritos y ceremonias, leyes y gobierno de los indios [1590]. [Sevilla, en casa de Juan de León]. Edición facsimilar. Introducción, apéndice y antología de Barbara G. Beddall. Valencia: Hispaniae Scientia, 1977, 129 + [569] pp. ACOSTA [1590], 1977: 191 Lib. III, cap. XXVIII: “De los temblores de tierra”.
... En Chuquiavo, que por otro nombre se dize La Paz, ciudad del Piru, sucedió un caso en esta materia raro el año de ochenta y uno y fue caer de repente un pedaço grandísimo de una altísima barranca cerca de un pueblo llamado Angoango donde avia indios hechizeros e idolatras. Tomó gran parte de este pueblo y mató cantidad de los dichos indios y lo que apenas parece creyble, pero afírmalo personas fidedignas, corrió la tierra que se derribó continuadamente legua y media como si fuera agua o cera derretida, de modo que tapó una laguna y quedó aquella tierra tendida por toda esta distancia...
2.
Barco Centenera, Martín del. Argentina y conquista del Rio de la Plata, con otros acaecimientos de los reynos del Peru, Tucuman y Brasil [1602]. [En Lisboa: por Pedro Crasbeeck]. Edición facsimilar. Estudio de Juan María Gutiérrez y apuntes biobibliográficos de Enrique Peña. Buenos Aires: Talleres de la Casa Jacobo Peuser, 1912, 270 pp.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
Edición electrónica disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: <http://www.cervantesvirtual.com>.
BARCO CENTENERA [1602], 1912: FF. 193V. Canto XXIII: “Tratase del Concilio que se congregó en Lima y de las galas de aquella ciudad y de dos temblores gravísimos que en ella sucedieron”. Pues oigan los galanes amorosos, y templen su contento, en Chuquiabo sucedió en estos tiempos tan gozosos, un extraño prodigio y gran estrago, por cima de unos cerros barrancosos, arrancando del todo un grande lago, un terremoto subito lo abienta y en otro lugar nuevo lo aposenta.
Fuentes secundarias 1.
Herrera y Tordesillas, Antonio de. “Descripción de las Indias Occidentales”, en Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierrafirme del mar océano [1601]. Diecisiete tomos. [En Madrid, por Juan Flamenco]. Prólogo y notas del académico de número Antonio Ballesteros-Beretta. Madrid: Tipografía de Archivos, 1934-1957. HERRERA Y TORDESILLAS [1601], 1934, I: 155 Cap. XX: “De lo que resta de la Audiencia de los Reyes”.
... En la ciudad de La Paz, año de 1581, un altísimo peñasco, que tomó debajo muchos indios hechiceros y corrió la tierra, que se derribó legua y media...”.
2.
Córdova y Salinas, Diego de. Crónica franciscana de las provincias del Perú [1651]. [En Lima, por Jorge López de Herrera]. Edición, notas e introducción de Lino Gómez Canedo. Washington: Academy of American Franciscan History, 1957, 1195 pp. Cita:
1. Acosta, [1590]. Historia natural […]. Sevilla. CÓRDOVA
Y
SALINAS [1651], 1957: 1113
... Que estos terremotos los tome Dios por ejecutores de su justicia lo dirá el caso siguiente. Año de mil y quinientos y ochenta y uno, en el distrito de la ciudad de Chuquiabo, por otro nombre La Paz, cayó de repente un pedazo grandísimo de una altísima barranca, cerca de un
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pueblo llamado Angoango, donde había indios idólatras y hechiceros. Tomó gran parte deste pueblo y mató cantidad de dichos idólatras. Y lo que es notable, corrió la tierra que se derribó continuadamente legua y media, como si fuera agua o cera derretida de modo que tapó una laguna y quedó aquella tierra tendida por toda esta distancia...
3.
Mendoza, Diego de. Chronica de la provincia de S. Antonio de los Charcas del Orden de Nro. Seraphico P. S. Francisco en las Indias Occidentales, Reyno del Perú [1665]. [Madrid]. 2.a ed., facsimilar. La Paz: Casa Municipal de la Cultura, 1976, 601 pp. MENDOZA, [1665], 1976: 132 Lib. I, cap. XXIV: “De notables terremotos que esta provincia ha padecido desde que se descubrió este reino”.
... El año de mil quinientos y ochenta y uno, dos leguas de Chuquiabo, ciudad de La Paz, se hundió un pueblo de indios junto al de Achocalla y mató a sus habitadores, que eran grandes hechizeros (segun voz de aquel valle), castigolos Dios con esta ruina, sepultando sus maldades debaxo de tierra y a los mesmos malhechores; el curaca o cazique de ellos, invocando el auxilio de la Virgen Nuestra Señora, libró con vida, mas quedó mudo y fue conocido por este sucesso en la ciudad de La Paz y villa de Horuro explicándose por señas; un grandissimo peñasco, que con las lluvias se descarnó de la tierra por la parte superior, movido de algun terremoto, cayó sobre el pueblo, derribó las chozas, mató la gente que estava dentro y corrió legua y media de caida, derrunbando quanto encontrava, de que hasta oy perseverá las señales...
4.
Frezier, Amadeo. Relación del viaje por el Mar del Sur [1716]. Prólogo de Gregorio Weinberg. Traducción, notas y cronología de Miguel A. Guerin. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1982, 364 pp. Cita:
1. Acosta, [1590]. Historia natural […]. [Sevilla]. Lib. III, cap. XXVII [sic].
FREZIER [1716], 1982: 186 Segunda parte: “Que contiene los viajes a las costas de Chile y Perú”.
... Un caso parecido había sucedido en 1581 cerca de Chuquiavo o La Paz, según informe de Acosta, l. 3, c. 27 [sic]. La aldea denominada Angoango, habitada por indios, cayó inesperadamente en ruinas y la tierra corrió y se deslizó por la región, por espacio de legua y media, como si hubiese sido agua o cera derretida, de modo tal que obstruyó y rellenó un lago y permaneció así extendida por esa comarca...
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5.
Krüger, Johan Gottieb. Histoire des anciennes revolutions du globe terrestre; avec une relation chronologique et historique des tremblemens de terre, arrivés sur notre globe depuis le commencement de l’ere chretienne jusqu’a present. A Amsterdam, et se vend a Paris: chez Damonneville, Quay des Augustins à Saint Etienne, M. DCC. LII [1752].23 (Identificado. No consultado) Cita:
1. Acosta, [1590]. Historia natural […]. Sevilla. Lib. III, cap. XXVI [sic].
6.
Mercure historique et politique. Paris, [1686-1754].24
7.
Perrey, 1857: 9
(Identificado. No consultado.) Cita:
1. Frezier, 1716. Relación del viaje […]. Paris.
2. [Anónimo], 1752. Anciennes révolutions du globe. Amsterdam. Apud.: 1. Acosta [liv. III, chap. 26 (sic)].
3. Mercure... [t. XIV: 262].
... 1581. Temblor a Arigoango [sic] o Angoango, cerca de Cugiano [sic] (Perú). Una gran sección fue elevada del suelo y llevada lejos; cantidad de indígenas perdieron la vida. Lo que parece increíble, agrega el autor anónimo de Anciennes révolutions du monde (Amsterdam, 1752), aunque certificado por personas dignas de fe, fue que la tierra caída corrió más de una legua y media como el agua o la cera derretida; llenó un lago y se extendió sobre toda la comarca...
8.
Montessus, 1912: 7 ... Temblor en Angoango o Arigoango, cerca de Cugiano (Perú). Perrey cita al autor anónimo de “Anciennes révolutions du globe. Amsterdam, 1752” y da pormenores que se refieren más bien a un gran derrumbe que a un verdadero terremoto. Lo cierto es que aquel fenómeno es muy frecuente y peligroso en las sierras bolivianas. Por otra parte, debemos suponer que Cugiano sea una alteración de Chuquiago, antiguo nombre de La Paz...
Comentarios De los testimonios presentados, consideramos que el proporcionado por Acosta –por ser el más temprano y más cercano al suceso descrito– es
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el más fidedigno; no obstante, no precisa fecha ni duración del evento sísmico, del cual, stricto sensu, nunca se habla en ninguna fuente. Consideramos necesario aclarar esto, pues el fenómeno central objeto del relato es un derrumbe ocurrido en las proximidades de la ciudad de La Paz en 1581, en ese entonces jurisdicción de la Audiencia de Charcas, dependiente del virreinato del Perú y, hoy, capital de la República de Bolivia.
Autores como Frezier y Perrey citan al jesuita, pero equivocando el capítulo en el que se consigna la ocurrencia. La información de Montessus pareciera ser, desde un punto de vista geofísico, la más creíble, al referir la frecuencia de los fenómenos de deslizamiento en las sierras bolivianas y, por consiguiente, no habría necesariamente que asociar uno a un evento sísmico. Montessus –francés, ingeniero militar, fundador y gestor del Servicio Sismológico de Chile– fue una de las más reputadas personalidades científicas que arribaron al país del sur a fines del siglo XIX.
En cuanto a las fuentes, consideramos que Herrera es menos creíble cuando afirma que se desprendió apenas un peñasco, pues parece más sensato pensar que fue una sección grande de una montaña –probablemente, por efecto de un proceso erosivo, si seguimos a Montessus– la que corrió, en opinión de Acosta, “como si fuera cera derretida”. En la misma perspectiva entendemos el testimonio de Barco Centenera, quien confunde el evento con otro asociado a un cambio de emplazamiento de un lago, situación absolutamente descartable.
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¿1582?
N.º IC 17
Año Mes
Día
Hora local
1 ¿1582? s/f
s/f
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Yanaoca
Departamento Cusco
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Mendoza, [1665], 1976: 132
Lib. I, cap. XXIV: “De notables terremotos que esta provincia ha padecido desde que se descubrió este reino”. ... El año de mil quinientos y ochenta y uno, dos leguas de Chuquiabo, ciudad de La Paz, se hundió un pueblo de Indios junto al de Achocalla y mató a sus habitadores […]. En Yanaoca, veinte y quatro leguas de la ciudad del Cuzco (poco después) sucedió lo mesmo, hundiendose todo el pueblo y habitadores...
2.
Esquivel y Navia [1740-1749], 1980, I: 244 ... Este año [1582] a veintidós de enero hubo tan grande terremoto en la ciudad de Arequipa que asoló la mayor parte de ella. Y en Yanaoca, veinte y cuatro leguas a la parte meridional del Cuzco se hundió todo un pueblo con sus habitadores...
3.
Silgado, 1978: 17, 119 Cita a:
1. Mendoza, 1665. Crónica de la provincia de Charcas [sic]. Madrid. ... 1581 [...]. En la Crónica de Charcas, Fray Diego de Mendoza, menciona otro terremoto que hizo hundir con todos sus habitantes al pueblo de Yanaoca, situado a unas venticuatro leguas del Cuzco..
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Comentarios Las fuentes disponibles –los relatos de Mendoza y Esquivel y Navia–, simplemente informan del hecho, ciertamente inusual y para el que no se aporta la más mínima precisión cronológica. Por eso, si existió –y en virtud de la aparente magnitud de un evento a todas luces catastrófico: el hundimiento de un pueblo–, debió haber algún informe administrativo evacuado por el Cabildo del Cusco o algún funcionario de alto rango, como el corregidor, y que hoy obre en archivos cusqueños. Dada la falta de parámetros, la inexistencia de fuente alguna contemporánea al evento y el que este se sustente sólo en información elaborada muy posteriormente a él, le asignamos 1 como índice de confiabilidad.
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1582
N.º IC
Año Mes
18
1582
5
ene.
Día
Hora local
22
11.30
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Arequipa
Arequipa
Fuentes contemporáneas 1.
Barriga, Víctor. Los terremotos en Arequipa, 1582-1868. Documentos de los archivos de Arequipa y de Sevilla. Tomo VII. Arequipa: Editorial La Colmena. Biblioteca Arequipa, 1951, 426 pp. BARRIGA, 1951: 3, 13
— Cabildo de Arequipa. 1 de febrero de 1582
... en este cabildo [de Arequipa] se acordó que salgan por comisarios de esta ciudad a traer indios para la reedificación de esta ciudad que está arruinada con el terremoto que sobre ella vino...
— Información que se hizo a petición del Padre Juan de Casasola de la Compañía de Jesús acerca del estado en que quedaron el templo y casa arruinados por el terremoto. Arequipa. 16 de marzo de 1582.
... Testigo el Licenciado Luis Luz […] este testigo se halló en esta ciudad [de Arequipa] en veinte y dos de enero de este presente año de ochenta y dos y vio el temblor y terremoto que el dicho dia hubo en esta ciudad y vio que el dicho colegio de la dicha Compañía de Jesús se arruinó y la iglesia de él se cayó la capilla mayor parte de ella y todas las celdas se cayeron y este testigo ha visto que fue forzado hacer iglesia de ramada en el patio de dicho colegio y celdas de la misma manera...
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2.
Levillier, 1925, X: 86-87
... Carta del virrey D. Martín Enríquez a S.M. sobre diversas materias de gobierno, hacienda y justicia. Comunica los desastres causados por un temblor de tierra en Arequipa...
Conde del Villar al Rey. Los Reyes, 23 de marzo 1582 ... En la ciudad de Arequipa a los veinte y dos de henero a medio dia subcedio un temblor de tierra tan grande que dentro de quatro credos arruyno toda la ciudad sin dejar casa ni templo que no derribase o quedase de manera que fuera forzoso derribarlo sino fue San Francisco y La Merced que, aunque no los derribo del todo los dejo muy mal tratados; murieron hasta treynta y seys o treynta y siete personas y los mas eran negros y indios sino fueron tres españoles si acertara a ser de noche no podia dejar de morir mucha jente; hizoles asi mismo muy gran daño en las bodegas que tenían en el valle de Victor [sic] y toda la comarca. Asi mismo hizo daño especialmente en las iglesias que las casas de los indios son tan flacas que como no aya muerto nadie visto lo de Arequipa no se hace caso dello yo he acudido a faborecello en todo lo que ha sido posible y asi placiendo a Dios se remediara con breuedad porque los vecinos todos [...] [Roto] con muy buen animo y acuden a ello como a cosa que tanto les toca. Las iglesias [...] [Roto] obra mas trauajosa y habra de yr mas despacio pretenden suplicar a Vuestra Majestad les haga alguna merced. Tengo relacion que han acudido al seruicio de Vuestra Majestad siempre con gran voluntad y qualquiera que Vuestra Majestad les haga sera bien empleada...
3.
Silgado Ferro, Enrique. Terremotos destructivos en América del Sur, 1530-1894. Lima: Ceresis/ Proyecto Sisra, 1985, 326 pp.
SILGADO, 1985: 16-17 Reproduce:
1. Archivo General de Indias (Sevilla). Lima, 30 (en adelante AGI).
Papeles de Don Martín Enriquez, Virrey del Perú 1581-1583. N.o 5. ... En la ciudad de Arequipa a los 22 de Enero a medio día un temblor de tierra tan grande que dentro de cuatro credos arruinó toda la ciudad, sin dejar casa sino fue Sanct Fran[cisco] y La Merced que aun que no los derribo del todo, los dejó muy maltratados. Murieron hasta 36 o 37 personas y los mas eran negros y indios sino fueron tres españoles sea acertara a ser de noche no podía dejar de morir mucha jente. Hizoles asimismo muy gran daño en las bodegas, que tenían en el Valle de Vitor y en toda la comarca. Asimismo hizo daño especialmente en las Iglesias que las casas de los indios son tan flacas que como no aya muerto nadie. Visto lo de Arequipa no se hace caso dello. Yo he acudido a faborecello en lo que ha sido posible y asi placiendo a Dios se remediarán
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con brevedad porque los vecinos todos con muy animo y acuden a ello como a cosa que tanto les toca. Las Iglesias seran obra mas trabajosa y abra de yr mas despacio pretender suplicar a V.M. les haga alguna merced; tengo relación que an acudido al servicio de V.M. siempre con gran voluntad y cualquiera que V.M. les haga sera bien empleado y yo creo que tengo de ser apedreado en esta tierra porque como el Virrey usaba con gran libertad de la hacienda de V.M. dando a ciudades y monasterios y a hospitales y lo demás que le parecía y desde ay a poco que llego siempre traía entre las manos doscientos y trescientos ducados de tercias y condonaciones de visita y de faltas de doctrina de que se suplia muchas cosas y daria de comer a muchas gentes y yo ser atado a las prohibiciones y mandatos de V.M. soy el culpado y ahora en esto de Arequipa, tenían entendido que yo alargara bien la mano, y no entiendo que puedo mas de suplicar a V.M. les haga toda merced especialmente al Hospital y a los monasterios y a la tasa del Corzo esta tan introducida que a de ver arta dificultad en desarraigarla porque todas las ventas y compras y contribuciones....
SILGADO, 1985: 17 Reproduce:
1. AGI. 116. Cartas y expedientes de Arequipa. Alonso [de] Osorio [¿al Rey?]. Arequipa, febrero 1583
... No podré hacer aquí entera relación de los padecimientos que se halla haber venido sobre aquella ciudad [Arequipa] ni del estado della ni del mal que la afectó. Un temblor de tierra que le vino por Enero del año ocheinta y dos a las diez del día, en el espacio de tres credos se hundió todas las casas y templos, que no quedo sino Sant Franco aprecian lo que perdieron en el los edificios y las haciendas en mas de un millón. Perecieron solo cuarenta y tantas personas, los dos o tres españoles y aun que el Virrey los ha socorrido, bien quedan tan asoladas y destruidas que no podrán en muchos años restaurarse lo cual y aver sido V.M. servido en ocasiones pasadas de los vecinos y mujeres de alli que a imitación puede decirse que las matronas romanas sean señalado en este Reyno en despojarse de los regalos de sus joyas sirviendo con ellas y con notable fidelidad y amor a V.M. merecen se les haga merced mandando a vuestro Visorrey que los favorezca y ayude en la reedificación que se va haciendo y en sus necesidades de manera [...] dan cobrar, fuerzas de posibilidad con que servir a V.M. como lo han acostumbrado...
SILGADO, 1985: 17 Reproduce: 1. AGI. Lima, 116. Cartas y expedientes de Arequipa. Sebastián de Mosquera [¿al Consejo de Indias?]. Arequipa, 1.º de abril de 1584
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... Antes que falleciese en este Reinado el Visorey Dn. Martín Enriquez, le presentamos los despachos que de V.M. traiamos de Off. Reales desta ciudad de Arequipa por merced de V.M. y en ellos una Cédula Real para que por consideraciones que en la dicha C[édula] se contienen, el qual a causa de estar enfermo no huvo lugar de recibir información conforme a la dicha Cédula Real y asi nos señalo setecientos pesos ensayados en cada un año con los cuales y según la carestía que al presente hay en esta tierra a causa del terremoto que en ella huvo y mudanza del puerto. Aun no nos podemos sustentar la mitad del año como entendemos lo había escrito el Virrey a V.M. sino que el mirar con tan cuidado de la Real Hacienda fue ocasión de tener en esto tan corta la mano aguardando a que V.M. se la diese para hazernos mas merced y asi lo suplicamos humildemente a V.M.
Con el terremoto que hubo en esta ciudad quedo toda ella a manera que no se ha edificado hasta agora mas de lo que ha sido forçoso para la vivienda de cada uno y asi no hallamos aquí casa donde meternos ni donde poner las cajas de V. M. con la decencia y seguridad necesaria y viendo por una parte esta descomodidad y que en lo demas pueblos de ese Reyno los Off. Reales tienen casas Reales donde juntarse a tratar de negocios y la poca autoridad con que por esta razon estamos y a peligro de robarlos la Hacienda de V.M. estando como estan las Casas R[ea]les en un buiyo y que aun este es alquilado y por otra parte los daños que de no haber Casas Reales se siguen a la Real Hacienda asi para juntarnos las veces necesarias a tratar del bien de ella como por no haber fundición, ni parte señalada donde vengan los mercaderes a manifestar la ropa y mercaderías que llegan a estos puertos por cuya causa se defraudan en un año más derechos que la costa que podían tener las demas casas....
4.
Crónica anónima [1600], 1944, II: 187-192
Cap. VI: “De lo que la Compañía hizo en Arequipa quando después se destruyó en el temblor”. ... el año luego de ochenta y dos, quando el día de los sanctos mártires Vicente y Anastasio sucedió aquel espantoso terremoto poco desemejante a los preanunçios del Juiçio, que dejó toda la çiudad por el suelo. Es toda esta tierra del Pirú mayormente en las parte maritimas casi hasta el estrecho de Magallanes muy subgeta a temblores [...]. Fue así que el día 22 de enero del año de 82 sobredicho, poco antes de medio día, de repente sin el ruido que otros temblores suelen traer, se començo a mover la tierra con tanta violencia y furia que parecía querer trastornar el orbe; muchos que a este tiempo estaban arrimados a las paredes de las calles y a las esquinas descuydados, sintieronse con gran fuerça impelidos y arrojados por gran trecho; començaron luego a caerse algu-
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nos terrones y tejas y a crujir las maderas; ya entonces se empeço a oyr debajo de tierra un ruido como de atambores, y no perdiendo el temblor nada de su ímpetu, antes continuándose siempre con mayor vehemencia, salió la gente atemorizada y sin acuerdo a guarecerse a las partes descubiertas al cielo, cada qual adonde mejor podía, unos a los patios y huertas, otros a las calles y plaças y muchos no paraban hasta el campo, finalmente cada uno corría, adonde más se podía alexar de las paredes y techos, los quales ueyan moverse de un lado a otro con tan espesos y grandes bayuenes como si fueran delgadas y flexibles cañas, y los que acertaban a mirar a los demás les parecían que uno se venían a juntar con otros; toda la tierra y las cosas a que hechaban los ojos se les figuraban que herbían como una mar, uieron por tres vezes lebantarse las paredes hacia arriba más una vara de medir y mudarse la parte donde estaban asentadas a otra diferente, y las tejas saltaban hacia el cielo, y los ladrillos que estaban en el edificio llanos quedarse de canto. Era cosa horrible y temerosa, no sabían en tal turbación qué hacer más de santiguarse y apellidar el nombre de Jhs. en su ayuda, pero al cabo, uiendo ya caer las casas que estaban cerca de sí, y oyendo el estruendo y ruido de las que cayan por todas partes, luego començaron a barruntar el efecto lastimoso que se siguió q[ue] fue ver al cabo de 3 credos que duró lo recio del temblor, todos los edificios por tierra y toda la ciudad arraçada sin quedar casa en pie, y si quedó alguna, tal que fue menester derribarla porque no matase a su dueño. Solo La Merced y la iglesia de S. Franco quedo el Señor guardar para su servicio, aunque con algún daño en la bóbeda mayor.
Sobrevino luego tan grande obscuridad de la gran polvareda que se lebantó de la ruina de las paredes y del mismo suelo, que era muy arenisco, que les parecía ser aquel el día último, y confirmáranse sin falta en este pensamiento si pudieran ver lo que oyeron de allí a un rato a los indios que se hallaban cerca del pueblo, y a los que por escaparse del peligro se salieron fuera del hacia la parte del volcán, que todos afirmaron aver visto venir de las faldas del, huiendo hasta las casas, a meterse entre la gente, los guanacos y venados y las raposas y otros animales y aun por el aire, espantadas del estraño ruido de la tierra, peñas y piedras y arena que se derrumbaba del monte.
Con la ruina de las casas se taparon las acequias e impidiéndose la corriente ordinaria y buscando el agua por do salir, yba desmandada por las calles; causó esto un nuevo y espantoso temor, porque se dio bos que el volcán venía reboçando agua y anegando la ciudad y como con la obscuridad del pueblo no se podía ver nada, començó la gente a huir a guarecerse a La Chimba, que es la otra parte del río, lugar alto, y particularmente mugeres de quien se apoderó más el miedo, de las quales yban muchas sin tocados y mal vestidas, como las halló el temblor de su casa. Yban tan turbados todos y tan sin orden, que la poca compostura exterior significaba bien el interior terror y espanto, no aguardando
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madre a hija, ni acordándose nadie más que de escaparse. Estaba la puente con solos los estribos, y de estribo a estribo se pasaba con unos maderos muy estrechos, y era tanta la multitud, que corría cada uno por ser el primero, que fue necesario ponerse hombres con espadas desenvainadas para detenerlos, porque entrando muchos juntos no cayesen en el río que yba crecido y se ahogasen. Aunque los más tuvieron por persuadido ser verdad esto del volcán, y que siéndolo era clara la perdición de todos, con todo eso, hombres determinados, subiendo en caballos fuertes y ligeros, se atrevieron a salir y correr la tierra por aquella parte y certificarse de lo que auía, y vieron aver sido vana imaginación.
No peligró en esta ruina infinita gente porque plugo al Señor sucediese a hora que se pudieron presto poner en salvo, con todo eso se hallaron muertas treinta personas, muchas heridas y algunas enterradas, unas que se pudieron sacar luego, y otras que debajo de camas y huecos de madera quebradas estuvieron hasta otro día, librándose del polvo y de no ser ahogadas casi milagrosamente, de que dieron infinitas gracias a Dios.
Muchas otras cosas particulares se pudieran contar sucedidas en este temblor, como fue averse retirado la mar por grande trecho, averse perdido un grande arroyo de agua que entraba en el puerto de Hilay sin averse visto más, averse destruido dentro de la ciudad y en los valles de Vítor, Ciguas, Los Mages y Camaná gran suma de tinajas y botijas llenas de vino, aver perecido muchos caballos de valor y otras vestias, averse seguido de la putrefacción una gran plaga de ratones y moscas, y otras que se dexan por ser menudas. Sucedieron también algunas milagrosas que quiso hacer el Señor, para que más claramente se entendiese que su divina Mag.d que enviaba este castigo para aviso de su pueblo, podía librar del a quien él era servido.
Arruinose el monasterio de Sancto Domingo todo entero, sin quedar del piedra sobre piedra, y tenían los padres en aquel convento en un altar colateral una imagen de Nra. Señora del Rosario, con quien toda la ciudad tenía gran devoción; luego que se acabó el terremoto, gente devota de aquel barrio, acordándose de la imagen y queriendo ver qué se auía hecho della, acudieron corriendo y con averse caydo las paredes de la iglesia de arriba y abajo, y dentro della infinita piedra el mundo de madera, toda la techumbre y teja, hallaron la imagen en su p[ro]pio lugar sin aver recebido el menor daño del mundo, más que si no ubiera caydo un adobe. En cierta casa de la ciudad auía en un oratorio otra imagen de Nra. Señora, y al tiempo que vino el temblor estaba en el mismo oratorio una niña de dos años que començaba a andar, y huiendo toda la gente a la calle sin atender nadie más que mirar por sí, la niña sola se quedó en el oratorio hasta que toda se ubo caydo, y ha este tiempo la señora de la casa, acordándose de la niña, exclamó con gran ancia diciendo: ay Madre de Dios, qué es de mi hija; y entran-
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do luego dentro con las demás, a la puerta de la sala que esta gran trecho del oratorio, hallaron la imagen y la niña detrás, como que hubiese salido en pos de ella.
Nuestros padres que eran pocos y acababan de comer, estaban asentados en quiete en los poyos de una ventana baja, y sintiendo moverse la tierra quisieron quedarse algunos allí, pareciéndoles que el temblor sería de los ordinarios, y que el lumbral de la ventana que era ancho y de gruesas maderas les defendería, y uno se quiso meter debajo de una cama; estuvieron en este resolución algún tanto, pero viendo ser tan bravo el temblor, huyeron a fuera, y quiso sin duda librarlos Dios, porque la venta no solo cayó, sino que la furia del terremoto arrojó las piedras della en medio de la huerta, y una biga quebrada dio también en la cama, y pasando la ropa y el cuero de que era, se hincó más de media vara en el suelo...25
5.
Annuae litterae Societatis Iesu, anni 1582, ad patres et fratres ejusdem societatis. Romae, 1584.26 (Identificado. No consultado.)
25 Ricardo Palma reproduce un extracto de la fuente original en la Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales, vol. 4, marzo-junio de 1900, pp. 416-420, para la parte relativa al sismo. 26 El único ejemplar que hemos hallado de una carta annua jesuita en la Biblioteca Nacional del Perú es uno de comienzos del siglo XVII, forrado en pergamino y que lleva por título: Literae Annvae Societatis Iesv: Anni 1606, 1607 & 1608. datae de more ex prounciís. Ad R.P.N. Generalem praepositum, eiusdemque authoritate typis expressae. (Mogvntiae: Ex Architypographia Ioannis Albini, 1618, 791 pp.). Lo hemos revisado y se trata de una obra que compila los informes dirigidos al padre general por los provinciales que se hallaban al frente de las provincias que la orden tenía establecidas por todo el mundo. A pesar de que en el título parecieran incluirse las cartas del trienio 1606-1608, en realidad sólo se incluyen las de 1606. Entre las páginas 180-234, y con el título “Annuae Litterae pervanae provinciae Societatis Jesu Anni 1606”, se encuentra el informe evacuado para la provincia peruana correspondiente al año 1606. No hemos tenido a la vista el del año 1582, aquel que Perrey pareciera haber [tenido a la vista y] consultado; sin embargo, hemos hallado su puntual referencia en el catálogo virtual de la British Library. También existen cartas annuas manuscritas; ello se desprende de las informaciones proporcionadas por Jiménez de la Espada en relación con una correspondiente al año 1635, depositada en la Real Academia de la Historia, y de la que extrajo información sobre las misiones del obispado de Trujillo (Jiménez de la Espada, 1965, III: 256 y ss.). El mismo Jiménez se refiere a otra carta manuscrita, la correspondiente a 1596, de cuyo original, también depositado en el mismo repositorio, extrajo información sobre el Tucumán (ibíd., II: 86 y ss.). Tres de estas importantes fuentes para el periodo 1620-1748, pueden consultarse en Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales. Volumen 5, setiembre de 1900, p. 35 y ss.
SIGLO XVI. 1512-1598
6.
Broggi, Jorge. “Prólogo” a Barriga, 1951: [2]. BROGGI, 1951: [2]
... Terremoto del 22 de enero de 1582/ Hora: 11 y ½ de la mañana/ Estimación aproximada: Grado X de Mercalli/ Radio de alcance en Kms: 1000...
7.
Acosta [1590], 1977: 189
Cap. XXVIII: (Ibíd.).
... de ay a pocos años el de ochenta y dos fue el temblor de Arequipa que assolo quasi aquella ciudad…
8.
Botero Benes, Juan. Relaciones uniuersales del mundo; primera y segunda parte; traduzidas a instancia de don Antonio Lopez de Calatayud [...] por el Licenciado Diego de Aguiar [1591]. [Roma]. Valladolid, por los herederos de Diego Fernández de Córdova, 1603, 207 ff.27 BOTERO BENES [1591], 1603: F. 153 R. Primera parte, lib. quarto [Nuevo Mundo].
... Más tornando a dar buelta a la marina se ve la ciudad de Arequipa [sic] [...] adonde el año de mil y quinientos y ochenta y dos, a veynte y dos de henero a la hora de medio día, huvo un tan subito y espantoso terremoto que casi no quedo ninguna casa ni edificio en pie, y aunque no peligraron sino solas veynte y dos personas, el pasmo y terror fue tan grande que seria imposible poder significarlo y como con el fracaso y ruyna de las casas se estragassen [sic] las vituallas, siguiese luego una hambre terrible y excesiva...
27 Giovanni Botero Benes publicó en Roma, en 1591, y original en italiano, una Delle relationi vniversali que tuvo luego tres ediciones sucesivas en Ferrara (1592) y Venecia (1596 y 1599), todas en italiano, si nos atenemos a la información ofrecida por el catálogo en línea de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (<http://catalog.loc.gov>). En la Biblioteca Nacional del Perú hemos identificado varias ediciones: una en italiano, publicada en Brescia en 1599 y no citada en el catálogo norteamericano; otra publicada en Valladolid en 1603 (pareciera la primera en castellano), y una muy posterior, aparecida en Gerona en 1748. Revisada la edición de Valladolid, hemos podido constatar que se trata de la edición mencionada y consultada por José Toribio Polo. Se compone de dos partes, la primera de las cuales abarca 207 páginas, hallándose la información relativa al Perú a partir de la página 150. Es bueno mencionar que, según lo anotado en la parte final del texto, la traducción al castellano tiene como año de culminación 1599, cuando Diego de Aguiar debió haber dado por concluido su trabajo. En el ejemplar que hemos consultado, la segunda parte aparece con pie de imprenta: “Impresso en la ciudad de Valladolid por Diego Fernández de Córdoba y Oviedo. Año MD.XCIX”.
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9.
Herrera y Tordesillas [1601], 1934, I: 154-155
Cap. XX: “De lo que resta de la Audiencia de los Reyes”. ... Está Arequipa en el valle de Quilca […] está muy sujeta a terremotos, como todas estas Indias y en especial las marinas. Año de 1582 hubo un temblor que casi asoló a esta ciudad, y ahora ha habido otro y una reventazón de un volcán de que cuentan cosas extrañas...
10. Barco Centenera [1602], 1912: ff. 186r-186v.
Canto XXII: “Viene y atraviessa el estrecho el capitan Francisco Drake, prende Lerma al Dean y religiosos en Tucumán, tiembla y hundese Arequipa [...]”. En Arequipa en esto ha sucedido una cosa muy triste y repentina, y tanto que yo vide conmovido al Perú con gran dolor de tan gran ruina y pues de lamentar tanto ha sabido desde su fundación nuestra Argentina lamente aqueste caso lastimero que por famoso aquí contar lo quiero
Trescientas y mas casas se cayeron y templos muy lucidos y labrados y más de treinta hombres perecieron sin indios, sola tierra sepultados de espanto y miedo algunos se murieron cayendo de su estado desmayados que viendo se hundía tierra y suelo pensavan se venia abaxo el cielo.
11. Cobo [1653], 1956, I: 101-104
Lib. II, cap. XX: “De los terremotos del Perú”.
... siguióse después el año de 1582 el temblor de Arequipa que asoló del todo aquella ciudad...
12. Mendoza [1665], 1976: 131 Lib. I, cap. XXIV: (Ibíd.).
... El año de mil quinientos y ochenta y dos, a veinte y dos de Enero, huvo tan gran terremoto en la ciudad de Arequipa, que la assoló toda...
Fuentes secundarias 1.
Esquivel y Navia [1740-1749], 1980, I: 244.
2.
Prévost, 1756, XIII: 312
... Este año [1582] a 22 de enero hubo tan gran terremoto en la ciudad de Arequipa que asoló la mayor parte de ella... ... Pero, tantas ventajas son disminuidas por los temblores de tierra a los que esta ciudad [Arequipa] está sujeta, como en todas partes del mismo
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país. Se cuentan cuatro que la han arruinado otras tantas veces, en los años 1582, 1600, 1604 y 1725...
3.
Bueno [1763], 1951: 131
4.
Barriga, 1951: 3-51
... Hubo un fuerte temblor en Arequipa y otro en Chile en 1582...
Reproduce:
1. [Echevarría, Francisco Javier]. “Memorias de la Santa Iglesia de Arequipa” [1804]. [ECHEVARRÍA, 1804], 1951: 3-5
Relación de los sucesos del primer terremoto que experimentaron los españoles en esta ciudad el día 22 de enero de 1582.
... No puede la tierra subsistir sin darle al hombre a conocer las espinas con que la dejó sembrada la culpa. Males y miseria son su vida de peregrinación pero de estos son unos castigos visibles dirigidos por la Providencia, para que recuerde del letargo en que cae y yace por la repetición del pecado. El mundo todo llora las desmedidas desgracias que le han acontecido con los terremotos. El Asia, África, Europa y América encierran largas historias de sus estragos; ciudades, pueblos y villas se han visto de improviso sumergidas en las entrañas del globo terráqueo y estos que llamamos efectos de causas naturales no son menos que una escuela que nos pone Dios para que aprendamos a vivir. No podía Arequipa dejar de sentir el azote del castigo, cuando olvidaba de la justicia del cielo. Vivían sus vecinos entregados al negocio del interés y al juego, con los desórdenes que le acompañan, después que lograron el descanso de sus casas. Dimanaron de estos principios muchos pleitos entre sí y tan reñidos, que a más de cuchilladas, rencores y discordias escandalosas, los recursos a los tribunales les habían consumido mucho caudal adquirido en sus conquistas. Ya habían olvidado la lectura de libros espirituales, no conocía la oración, ni se notaba la práctica de la mortificación.
Sin otro pensamiento que el de llevar una vida carnal se vivía en el lugar, cuando el 22 de enero de 1582, a las 11 y media del día sin ruido, ni rumor alguno anterior, se estremeció la tierra con tanta violencia que parecía se trastornaba el globo. A unos los cogió arrimados a la sombra de las paredes en las calles; a otros en la diversión, del concurso de las casas. A algunos en negocios y muchísimos entregados a la ociosidad. Con este motivo vieron todos y palparon el vaiben de los edificios como si un huracán cayese de improviso a la débil caña hasta dar con ella en tierra. Atónitos, atropellados y confusos ganaron a los patios, a las huertas y a las plazas, sin atinar con el sobresalto en la seguridad que debían.
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Los cerros conmovidos ayudaron al temor con el ruido, desgalgo de piedras, la tierra y el mucho polvo parecía, que unos con otros se apresuraban a sepultar a los vivientes. El estruendo continuado de la caída de los edificios de los templos y torres, por todas partes avivaban el sobresalto, la ruina y fatalidad. Solas dos iglesias aunque maltratadas quedaron el pie y fueron la de San Francisco y la de La Merced, para poder dar culto a Dios. Los animales feroces de la cordillera se bajaron a la población, y entre los hombres se hallaron los guanacos, vicuñas, venados y raposas. Las acequias derramaron sobre la ciudad toda el agua que contenían: mojaron y destrozaron todo el suelo y centro de las calles. Sobrevinieron las tinieblas y juzgaron que el volcán hubiese vomitado algún río que los ahogase. A no ser el medio día hubieran todos perecido, y sólo se hallaron sepultadas treinta personas; muchas enterradas en casas de madera fueron libradas de la muerte y casi todas quedaron heridas unas sin brazos y otras sin pies, conforme el golpe y contusión.
En la costa se sumergió un arroyo de agua, que entraba al puerto de Islay. Todos los vinos y aguardientes de los valles se perdieron con las vasigas y bodegas. Los caballos y bestias de trajín perecieron en la mayor parte, y solo quedó de resultas una plaga de moscas y ratones que incomodaron lo bastante. Asi fue la ruina total y sin término en el cálculo. Pero no faltaron las maravillas del Señor en la providencia de lo preciso para mantener a sus criaturas, ni menos concurrir algunas imágenes de María Santísima y de los Santos, que sirvieron de escudo.
Ha experimentado esta ciudad otros castigos semejantes, como el del 24 de Noviembre de 1604 a la una y media de la tarde. Otro en 1615 entre nueve y diez de la noche. Otro el 20 de Mayo de 1666 entre tres y cuatro de la mañana; en 23 de Abril de 1668; el 20 de Octubre de 687, entre seis y siete de la mañana; el 22 de Agosto de 715, entre nueve y diez de la noche; el 23 de enero de 732 a las siete de la noche; y el último el trece de Mayo de 784 a las siete de la mañana; se han hecho memorables por las ruinas que han causado, aunque no con los estragos referidos del primero y segundo. El Gobernador don Antonio Alvarez mandó reconocer y tasar los daños causados a 22 de Junio de 1786, con don Ignacio de Chavarría, y por el plan formado a su consecuencia se hallaron 1530 casas demolidas con pérdida 2’490,155 pesos; y en los templos 632,264 pesos. Después de corridos veinte años aún se miran estas lástimas, que causan horror en el ánimo más indolente...
5.
Barriga, Víctor. Memorias para la historia de Arequipa. Tomo IV. Arequipa: Imprenta Portugal, 1952, 368 pp. Reproduce:
1. Echevarría, Francisco Xavier. “Memoria de la Santa Iglesia de Arequipa” [1804], pp. 1-261.
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ECHEVARRÍA [1804], 1952, IV: 43 Parte primera, cap. VI: “Ruinas que padeció la población”.28
6.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 55*
7.
Valdivia, 1847: 50, 97-98*
... 1582. Se experimentaron fuertes terremotos en Arequipa y Chile...
*Sección primera, cap. 3: “De los incas que gobernaron el Perú y de los virreyes”. ... Hubo un fuerte temblor en Arequipa y otro en Chile en 1582...
8.
*Sección segunda, cap. 5: “Terremotos y pestes en Arequipa”.29
Perrey, 1857: 9 Cita a:
1. Annuae Literae, 1584. Annuae litterae […]. Roma. 2. Herrera, 1601. Historia […]. ¿Madrid? 3. Ulloa, 1748. Relación […]. Madrid.
4. Prévost, 1756. Histoire […]. Paris.
... 1582. 22 enero al mediodía. Un temblor devastó Arequipa; se le sintió en Lima pero sin daños...
9.
Mendiburu [1880], 1933, VI: 208*
... [Virrey Martín Henríquez]. En este mismo año [1582] había ocurrido en Arequipa el día 2 de enero [sic] un terremoto que causó ruina en esa ciudad y sus alrededores...
10. Mendiburu [1890], 1934, XI: 414* ... 1582. Enero 22. En Arequipa, a las 11 y media de la noche…
11. Polo, 1899: 6* Cita a:
1. Barco Centenera, [1602]. La Argentina, [s.l.] canto XXII.
2. Botero Benes, 1663 [sic]. Relaciones universales, [s.l.], f. 153. ... El 22 de enero a las 11 y ½ de la mañana, hubo un violento temblor en Arequipa: cayeron más de 300 casas y varios templos y perecieron
28 Se trata del mismo texto que hemos incluido en el texto de Barriga, de 1951. 29 Hemos reproducido la referencia breve que ofrece el deán Valdivia; sin embargo, aquella que dedica en extenso a la descripción de este terremoto no la incluimos, pues apenas glosa a Echevarría, sin incorporar ninguna noticia nueva.
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más de 30 personas sepultadas entre los escombros, las que Botero Benes hace llegar apenas a veintidós (1) [Relaciones Universales; 1663; folio 153]. Fue el estremecimiento de tierra sin ruido alguno; las acequias derramaron sus aguas por toda la ciudad; las tinieblas y el polvo sofocaban, y bajaban aturdidos de las sierras vicuñas, venados, huanacos y raposas. Siguióse después una hambruna terrible (2) [Barco Centenera. La Argentina, canto XXII].
12. Vargas Ugarte, Rubén. Historia del Perú. Virreinato (1551-1600). Buenos Aires: Talleres Gráficos de A. Baiocco y Cía., 1949, 467 pp. VARGAS UGARTE, 1949: 334-335
... De otra índole fue un suceso que perturbó no poco los ánimos sobre todo en el Sur del Perú. El 22 de Enero de 1582, un violento terremoto sembró la desolación en la ciudad de Arequipa y sus contornos. Escribiendo el Virrey a Felipe II, decíale “que dentro de cuatro credos arruinó toda la ciudad sin dejar casa ni templo que no derribase [...] sino fue San Francisco y La Merced”. Murieron de resultas unas 36 ó 37 personas, de ellas tres españoles y la ruina fue tan considerable que Enríquez ordenó al Cabildo deliberase sobre qué sería mejor: reedificar la ciudad o trasladarla a paraje más seguro. El Corregidor, que lo era D. Melchor de Cadalso y Salazar, participó la orden a los cabildantes y éstos resolvieron continuar donde estaba. El Anónimo Jesuita, autor de la Historia de los Orígenes de la Compañía en Arequipa, cuenta que al temblor le sucedió un nuevo espanto, causado de la mucho agua que corría por las calles y haberse esparcido la voz que del volcán estaba rebosando. He aquí sus palabras: “Como con la oscuridad del polvo no se podía ver nada, comenzó la gente toda a huir, a guarecerse a La Chimba, que es la parte del río y, particularmente mujeres de quien se apoderó más el miedo, de las cuales muchas iban sin tocados y mal vestidas como las halló el temblor en sus casas [...]. Estaba la puente con solo los estribos; de estribo a estribo se pasaba por unos maderos muy estrechos y era tanta la multitud que corría cada uno por el primero, que fue necesario ponerse hombres con espadas desenvainadas para detenerlos, porque, entrando muchos juntos no cayesen al río que iba crecidísimo y se ahogasen”...
13. Silgado, 1965-1967: 197* ... 22 de enero, a las 11:30. Terremoto que arruinó la ciudad de Arequipa. Cayeron alrededor de 300 casas y perecieron más de 30 personas, sepultadas entre los escombros. El movimiento se sintió en Lima (750 Km al NE de Arequipa)...
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14. Silgado, 1978: 17, 119 Cita a:
1. Barriga, 1951. Terremotos de Arequipa. Arequipa.
2. Vargas Ugarte, 1966. Historia del Perú; Virreinato. Lima. ... Enero 22, a 11 y ½ horas. Un terremoto dejó en ruinas a la ciudad de Arequipa. Cayeron alrededor de 300 casas y perecieron más de 35 personas, muchas de ellas sepultadas entre los escombros. El Virrey Dn. Martín Henriquez en carta dirigida a su Majestad Felipe II, informaba que los templos de San Francisco y La Merced aunque no fueron derribados del todo, quedaron con serios maltratos. En el valle de Vítor y en toda la comarca hubo otros destrozos. Muchos años después, en el pueblo de Socabaya se podían ver los cimientos de una iglesia que fabricaron los primeros españoles y que habiendo sido derribada por ese terremoto nunca más se la volvió a reedificar. Después del sismo la ciudad quedó todo anegada por la mucha agua que corrió por sus calles, fenómeno que se atribuye hoy al asentamiento de las capas acuíferas. En la costa, se sumergió un arroyo de agua que entraba al puerto de Islay...
15. Ocola, 1984: 30*
... LCO 1582/ 1 22/ 16 30 0/ -16.600-71.600/ 30
16. Huaco, 1986: s/p
… PE00105/ 117/ IGO/ 1582 01 00/ 16:30:00/ -16.600, -71.600/ M/ 30/ OM…
Comentarios La Villa Hermosa de Arequipa fue fundada el 15 de agosto de 1540 por Garcí Manuel de Carbajal, y apenas al cabo de un año recibió el título de ciudad y se le asignó escudo de armas (Gutiérrez, 1992: 23-24). A excepción de una temprana referencia sísmica que data de la década de 1550 (Barriga, 1951: vide supra), sabemos muy poco de la sismicidad arequipeña en sus primeras décadas de fundada, omisión notable a la luz de los registros actuales de este tipo de actividad. El de enero de 1582 es, al parecer, el primer terremoto que afectó a la ciudad antes de cumplir medio siglo de fundada y, también, uno de los sismos mejor documentados del siglo XVI. Tanto las fuentes contemporáneas al suceso, como las secundarias, arrojan información muy consistente y coinciden en los parámetros básicos de referencia. La información oficial contenida en la carta enviada por el virrey a Su Majestad y que reproduce Levillier, así como la primera
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que ofrece Silgado, parecieran ser las mismas si nos atenemos a la semejanza de redacción que exhiben. Las cartas enviadas por un vecino arequipeño y por uno de los oficiales reales, en 1583 y 1584, aportan datos novedosos, como son novedosos los que ofrece el Cabildo de Arequipa en respuesta a la información solicitada por el jesuita Casasola. El comportamiento físico de los templos de San Francisco y La Merced se aprecia de manera nítida, no así el de otros, de los que no tenemos certeza de si se hallaban ya construidos en 1582 –terminados o en vías de serlo–, como el de la Compañía.30
Cronistas posteriores, como Acosta, Cobo y Mendoza, en el transcurso de los siguientes setenta y cinco años indicaron el efecto desastroso del sismo al haber “asolado” la ciudad. Hay notoria discrepancia en cuanto al número de víctimas, y son los testigos directos los que reconocen mayor cantidad que otras fuentes, como Botero o Barco Centenera –no se hallaban durante el evento–, que reducen esa cantidad a casi la mitad. Por otro lado, es necesario prevenir contra cualquier error que muestre el relato de Echevarría como testimonio contemporáneo, pues data de inicios del siglo XIX y fue publicado, sucesivamente, por el P. Víctor Barriga en 1951 y 1952. Debe aclararse que en la primera ocasión, el mercedario colocó arbitrariamente el título “Relación de los sucesos del primer terremoto que experimentaron los españoles en esta ciudad el día 22 de enero de 1582”, sin especificar que se trataba de una obra redactada muy posteriormente a los hechos, recién en 1804, y sin indicar tratarse de la crónica de Echevarría. Barriga la vuelve a incluir en su texto de 1952, aunque ahora sí la identifica explícitamente como redactada por el canónigo. Atribuir a aquel sismo el grado X en la escala de Mercalli (Broggi, 1951) implicaría considerar a Arequipa como epicentro de un sismo sentido incluso hasta en Lima, a casi 750 kilómetros de distancia (a excepción de las localidades comarcanas de Arequipa, se ignoran aún datos para otras urbes, como Ica o Moquegua). La alta concurrencia de fuentes homogéneas entre sí, permite calificar la referencia del sismo con 5, máximo índice de credibilidad.
30 Mariátegui Oliva, Ricardo. La Compañía. Lima: Imprenta Americana, 1952, p. 7.
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1582
N.º IC
Año Mes
19 19a
1582 1582
1 1
Día
Hora
2 2
s/h s/h
jul. jul.
local
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento
Arequipa Lima
Arequipa Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Maffei, [Giovanni]. Historiarum ab excessu Gregorii XIII […].
(Identificado. No consultado.)31
Fuentes secundarias 1.
Polo, 1898: 324*
Cita a:
1. Maffei [s.a.]. Historiarum ab excessu Gregorii XIII [...]. Bergamo.
... El 2 de julio, en la mañana temprano, a las 5h. 30 a.m. hubo un fuerte temblor que asoló a Arequipa y que hizo daños en Lima . El Quinistaquilla arrojó tanta ceniza que destruyó muchos viñedos y olivares y llegó a Lima . Se oyeron los rugidos del volcán hasta 150 leguas. Con motivo de este temblor, y por consejo de San Pedro de Alcántara, confesor entonces de Carlos V, ordenó éste por una real cédula, que no excediesen los muros de los edificios de seis varas de altura, disposición que se observó en lo sucesivo en todas las construcciones (3) [Maffei; Historiarum ab excessu Gregorii XIII; lib. I]...
31 Creemos que se trata de Petri Maffeii Bergomatis e Societate Jesu Historiarum ab excessu Gregorii XIII, libri tres Sixti quinti pontificatum complexi ex interioribus Romanis tabulariis depromti nunc primum prodeunt. Bergomi: excudebat Petrus Lancellottus, 1746, 77 pp.
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2.
Silgado, 1965-1967: 197* ... 2 de julio, a las 05:30. Temblor que sacudió violentamente Arequipa y causó algunos daños en Lima . El volcán Quinistaquilla, situado a unos 100 km al SE de Arequipa, arrojó abundantes cenizas que destruyeron viñedos y olivares…
Comentarios Hay aspectos que se deben considerar en cuanto a la información disponible sobre este sismo: se presentan fecha, lugar y hora de ocurrencia, aunque se omite su duración, que suponemos prolongada, pues se le califica como “fuerte”. Debió tratarse, además, de un terremoto, si reparamos en el hecho de que no sólo se sintió en Lima (750 km al norte), sino que también provocó daños en ella, aunque no se les especifica. Un aspecto paralelo al sísmico es la fuerte actividad volcánica reseñada, materializada en la emisión de cenizas que se extendieron hacia el norte y afectaron la zona vitivinícola formada por los valles de Majes, Vítor y el de Moquegua (se indica que esas cenizas llegaron a Lima, información que debería confirmarse). También, en lo volcánico, resalta el ruido provocado y escuchado en un radio, suponemos, de 750 kilómetros (150 leguas), de lo cual resultaría que se sintió en localidades como Arica, Moquegua y ¿Cusco?
Fuera de estas manifestaciones geofísicas, la información de Polo es menos confiable cuando alude a las disposiciones arquitectónicas adoptadas por la Corona: si en realidad se adoptaron –lo cual parecería sensato–, existe una relación expresamente nula. Si el emperador Carlos las adoptó –bajo consejo de san Pedro Alcántara–, debieron conocerse antes de 1555, año de su retiro al monasterio de Yuste, lo cual significa que el terremoto que debió alentar la ejecución de esas disposiciones es el que afectó Lima en 1555. Vale mencionar el comentario de Mendiburu aludiendo al hecho de que “desde la fundación de Lima se experimentaron fuertes temblores, bien que no encontramos datos para conocer las fechas, y la importancia de ellos. Carlos V con noticia de varios que habían acaecido, se ocupó de dictar disposiciones precautorias para que sus efectos fuesen menos perjudiciales”. Por el contrario, si el terremoto se verificó el 2 de julio de 1582, si alguna disposición se adoptó debió haber sido iniciativa de Felipe II, sucesor del emperador.
Es necesario no soslayar el hecho de que, de haber en verdad ocurrido, se trataría de un sismo muy cercano al de enero de ese mismo año, al que se le ha atribuido el máximo índice de confiabilidad. Apenas con seis meses
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de diferencia, dos terremotos violentos asolan la misma ciudad, y las fuentes que sustentan su ocurrencia muestran una confiabilidad inversa. Por ello, hasta podríamos arriesgar la suposición de que el de julio no ocurrió, o bien atribuirle una intensidad baja, pues cuando se afirma que “asoló Arequipa”, ¿cómo puede ser cierto ello si apenas medio año antes esta ciudad había sido arrasada? Además, según los parámetros de la época e incluso en situaciones contemporáneas, seis meses constituyen un tiempo en absoluto insuficiente para emprender una reconstrucción que, de acuerdo con lo visto en otros casos, puede prolongarse por varias décadas.
Finalmente, también debe atenderse a la dimensión vulcanológica de este episodio, pues probaría una actividad volcánica de muy considerable volumen, dado que habría afectado Arequipa, ubicada a más de 100 kilómetros del volcán Quinistaquillas, situación altamente probable. La indicación de que también afectó Lima resulta menos probable, aunque no puede descartarse mientras no se verifique la información en los libros de cabildo correspondientes a esos meses.
En suma, creemos que la referencia proporcionada por Polo es muy poco confiable y que se construyó a partir de dos informaciones: las consecuencias de la erupción del Huaynaputina –también llamado Quinistaquillas–, ocurrida en febrero de 1600, y la cita tomada de Mendiburu sobre las disposiciones arquitectónicas de Carlos V. La única gran erupción volcánica de la que se tiene noticia efectiva es aquella, y las descripciones que conocemos revelan coincidencias con la que Polo usa para 1582. Si este siguió a Maffei, quien jamás estuvo en el Perú –con lo cual se configura un testimonio de oídas–, bien podría tratarse de un error originado en una lectura deficiente de las fuentes hecha por este último –asignar un año para un hecho ocurrido después– y a la que Polo le habría reconocido valor fáctico. Por la inexistencia de fuente contemporánea y porque se basa en una única fuente secundaria le reconocemos, a este sismo, 1 de confiabilidad.
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1582
N.º IC Año Mes
20
3
Día
Hora local
1582 ago./oct. s/f
a.m.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Barco Centenera [1602], 1912: ff. 194v-195v.
Canto XXIII: “Tratase del Concilio que se congregó en Lima y de las galas de aquella ciudad y de dos temblores gravísimos que en ella sucedieron”. Y no se quedo Lima sin su fuerte, de pena en este tiempo semejante, que un terremoto grande crudo y fuerte, succede una mañana en un instante, no ay hombre que a salir de casa acierte, y aquel que corre mas sale delante, no espera la mujer a su marido, la madre dexa al hijo muy querido. De casa avia salido muy temprano, porque en diciendo missa me ocupaua en concilio por ser Arcediano: mi mula de repente apressuraua corriendo, y el paralla me era en vano, qu’el miedo del temblor la desquietava. corrio con las orejas aguzadas y aynas [sic] me quebrara las quixadas. Un ruido el temblor causo tamaño, que los cabellos todos se erizavan, negocio de contarse por extraño, que las paredes vi se meneavan, y sin que recibiessen algun daño,
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temblando de tal suerte al fin quedavan, en su ser, aunque algunas se cayeron, y a sus dueños debaxo los cojeron. Un caso contare yo verdadero, que casi me rey, que aqueste dia, corriendo por la calle vi un barbero, que al punto de temblor sangrado avia a un hombre, que tras el salio ligero, aunque la sangre roxa le salia, el barbero perdio aquí su lanceta, y al enfermo el temblor la vena aprieta. De ver era mirar como salian, con mil disfraces hombres y las damas, que aquel punto los unos se vestian, los otros aun se estavan en sus camas, algunas sus afeytes se ponian, sirviendo estavan moças a sus amas, y dexanlas huyéndose a la calle, a do salen tras ellas de mal talle. Las unas en camisa desgreñadas, las otras dando gritos mal cubiertas, las otras medias caras affeytadas, caydas desmayadas a las puertas, las otras con sus hijos abraçadas, vencidas del temor y medio muertas, al fin passo el temblor, aunque turbada quedo la gente toda y espantada. En este tiempo dia señalado, de la Assumpcion Sagrada de Maria el Synodo Límense, que ha durado un año, que se cumple en este dia, con gran solemnidad ha publicado una session, que en summa contenia, que el Synodo pasado se tuviesse por rato, y como tal se obedeciesse.
Fuentes secundarias 1.
Juan, Jorge y Antonio de Ulloa. Relacion historica del viage a la America meridional hecho por orden de Su Magestad [1748]. [En
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Madrid, por Antonio Mena]. Tres tomos. Introducción y edición de José P. Merino Navarro y Miguel M. Rodríguez San Vicente. Edición facsimilar. Madrid: Fundación Universitaria Española, 1978.
JUAN
2.
Y
ULLOA [1748], 1978, II: 104
... El primero de estos mas considerables terremotos después que establecidos los españoles en aquellas partes tenía ya Lima algunos años de fundación, fue en el de 1582 pero de él no recibió el daño que experimentó en algunos de los que se siguieron...
Xammar, Luis Fabio. “El terremoto en la literatura peruana”. Revista Iberoamericana. Tomo VIII, n.os 15-16, mayo-noviembre de 1944, pp. 107-120. XAMMAR, 1944: 109 Reproduce:
1. Barco Centenera, 1602. La Argentina [fragmentos].
3.
González Barcia, Andrés. Historiadores primitivos de las Indias occidentales que juntó, tradujo en parte y sacó a luz, ilustrado con eruditas notas y copiosos índices, el ilustrado señor [...]. Tres tomos. Madrid, 1749. GONZÁLEZ BARCIA, 1749 Reproduce:
1. Barco Centenera, 1602. La Argentina [...]. Lisboa.
4.
Silgado, 1978: 17, 119 Cita a:
1. González Barcia, 1749. Historiadores […].T. III. Madrid.
Apud 1. Barco Centenera, [1602]. Op. cit.
... Fuerte temblor en Lima, fue durante la celebración del Concilio Provincial, cuya apertura tuvo lugar el 15 de Agosto de ese año. Barco de Centenera en La Argentina, Canto XXIII rima en octavas todo lo que aconteció muy de mañana en la ciudad. Se refiere al gran ruido del temblor, el pánico de los pobladores, el vaivén de las paredes de las casas y la caída de algunas que ocasionó varias víctimas...
5.
Ocola, 1984: 30*
... LCO 1582/ 8 15/ -12.200 -77.600/ 30...
SIGLO XVI. 1512-1598
6.
Huaco, 1986: s/p*
... PE00100/ 115/ IGO/ 1581 00 00/ -12.400, -77.700/ M/ 30/ OM...
Comentarios Efectivamente, la inauguración del Tercer Concilio Limense se produjo el 15 de agosto de 1582, convocado un año atrás por santo Toribio de Mogrovejo y con la asistencia de cuatro obispos (Lopetegui, 1942: 491). Probablemente, durante el periodo de sesiones iniciado tras la inauguración y prolongado en los siguientes meses es que se produjo el mentado sismo, aunque Barco Centenera no aporta dato sobre su fecha. Las siguientes sesiones, de la segunda a la quinta, se extendieron de agosto a octubre de 1583.
Llama la atención la referencia brindada por Silgado al relato de Barco Centenera y contenido en la compilación hecha por González Barcia a mediados del siglo XVIII. Declara haber extraído la cita del último tomo: el tercero. Sin embargo, revisada la edición de González Barcia en el ejemplar depositado en la Biblioteca Nacional del Perú, encontramos que efectivamente existe dicho tercer tomo, el cual, revisado con exhaustividad, no incluye en parte alguna el relato de Barco Centenera, como tampoco lo hace ninguno de los dos primeros. Lo que sí debe admitirse es que en el primer tomo, al anunciar González Barcia los relatos que publicará –y entre los que se cuenta, p.e., el relato del cronista Agustín de Zárate–, Barco aparece en una lista inicial, aun cuando después parece no habérsele incluido. No descartamos que en una edición distinta, que no hemos tenido a la vista y que probablemente debió haber consultado Silgado, se haya incluido, en efecto, el relato aludido. La utilidad de la fuente es real y ya la usó Xammar para explicar la presencia de los fenómenos sísmicos en la literatura. La referencia de Juan y Ulloa es irrelevante por ser tardía, mientras que en las de Ocola y Huaco se anotan coordenadas de referencia equivocadas (-12.200/-77.600; -12.400/-77.700), ya que si las comparamos con las del sismo de Lima, de 1584 (11.800/77.800), estas no tendrían que ser distintas si se trataba del mismo lugar.
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1584
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
21 21a
1584 mzo. 1584 mzo.
16 16
s/h s/h
4 4
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento
Lima Callao
Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 15831588. Tomo X. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1942, 562 pp. BROMLEY [1584], 1942, X: 64
2.
Cabildo de Lima. Sesión 19 de marzo 1584.
Levillier, 1925, X
Conde del Villar al Rey. Los Reyes, 3 noviembre 1586 ... El miércoles 9 de julio octavo dia de la Visitación de Nuestra Señora deste año de 1586 […] entre las siete y ocho della començo a temblar la tierra en esta ciudad de Lima y puerto del Callao lentamente y ansi lo hizo tiempo en que se pudiera rezar un credo […] y según afirman los españoles y naturales no lo fueron tanto todos los que se acuerdan ni los de los años de 1555 y 81 y 84 que dicen auer sido los mayores que hasta entonces de havian visto y no hizieron todos juntos el daño que este y pareciose bien en sus efectos porque aquellos aunque mal tractaron algunas casas en esta dicha ciudad y puerto derribaron pocas…
Fuentes secundarias 1.
Silgado, 1978: 18, 119 Cita a:
SIGLO XVI. 1512-1598
1. Bromley, 1935 [sic]. Libros de Cabildos de Lima. Tomo X. Lima. ... 1584. Marzo 17. Gran temblor en Lima, que averió edificios. El Cabildo acordó que don Francisco Morales, alarife de la ciudad, junto con los fieles ejecutores, viesen los edificios, reparasen lo que tenían necesidad y apuntalaran los que ofrecían peligro de desplome. Se ordenó la eliminación de las almenas de las construcciones altas por el riesgo que ofrecían. En El Callao, quedó el edificio de Casas Reales dañado. Por espacio de dos días quedó temblando la tierra contándose de 8 a 9 movimientos...
2.
Ocola, 1984: 30*
3.
Huaco, 1986: s/p
... LCO 1584/ 3 17/ -11.800 -77.800/ 30.... PE00115/ 115/ IGO/ 1584 03 17/ -11.800, -77.800/ M/ 30/ OM…
Comentarios Se trata de un importante descubrimiento documental de Silgado a partir de la revisión de los libros de cabildo de Lima. Se puede apreciar la magnitud del sismo a partir de las réplicas sentidas en los días siguientes. Tratándose de una fuente directa, aunque limitada por el hecho de ser la única contemporánea al suceso, este tiene alta credibilidad y, por consiguiente, merece una calificación de 4. Se sustenta, además, sin que sea necesariamente indispensable, aunque sí útil, el testimonio posterior ofrecido por el virrey Conde del Villar, reconociendo la recurrencia de la sismicidad histórica en Lima.
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¿1585?
N.º IC Año Mes
Día
Hora
22
s/h
s/h
1
1585
s/f
local
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Chachapoyas Amazonas
Fuentes contemporáneas 1.
Acosta [1590], 1977: 191
Lib. III, cap. XXVIII: (Ibíd.). ... Aunque también es verdad que ciudades y tierras muy mediterráneas y apartadas de mar sienten a vezes grandes daños de terremotos como en Indias la ciudad de Chachapoyas y en Italia la ciudad de Ferrara...
Fuentes secundarias 1.
Torquemada, Juan de. Monarquia indiana: segunda parte de los veinte y un libros rituales y Monarchia Indiana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblaçones, descubrimiento, conquista, conversion y otras cosas maravillosas de la mesma tierra [1615]. [Sevilla, Mathias Clavijo]. Tres tomos. 3.a ed. Edición facsimilar. México D.F.: Editorial Salvador Chávez Hayhoe, 1943-1944.
TORQUEMADA [1615], 1943, II: 605 Lib. XIV, cap. XXXV: “De los temblores de tierra y se dice ser mas ordinario en estas Indias”. ... Aunque también es verdad que ciudades y tierras muy mediterráneas y apartadas de mar sienten a veces grandes daños de terremotos como en Indias la ciudad de Chachapoyas y en Italia la de Ferrara...
SIGLO XVI. 1512-1598
Comentarios Incluimos esta referencia en nuestro catálogo, pues si tenemos en cuenta que la obra del P. Acosta se publicó en 1590, es evidente que las informaciones que recogió y consignó fueron anteriores –por lo menos de un lustro atrás– y, probablemente, recogidas de oídas, toda vez que, conforme a los datos biográficos del jesuita, y aun cuando se le considera un gran viajero, no transitó por Chachapoyas. Llegó al Perú a los 32 años, y se sabe que desde Lima partió rumbo al Cusco, cruzó los Andes e hizo una visita a las minas de azogue de Huancavelica (Porras [1962], 1986: 376-377), Aproximaciones más exhaustivas a su biografía muestran que sus viajes no lo llevaron por el norte peruano,32 pero su fructífera estadía se extendió por más de una década y dejó el virreinato en 1585, tras haber sido provincial de su orden desde 1576. El valor de su testimonio puede apreciarse en la reproducción que hace, casi al pie de la letra, Torquemada.
El valor de la referencia proporcionada por Acosta radica en representar una temprana mención a actividad sísmica en la región nororiental peruana, muy intensa en la actualidad –véanse los casos del terremoto de Moyobamba, de setiembre del 2005, de 7 grados de magnitud33 y otros sismos menores– y que lamentablemente presenta un serio déficit en cuanto a información histórica. En informes sismológicos recientes se indica que los sismos de la zona son producto de la reactivación del sistema de fallas de Moyobamba y que puede observarse su largo periodo de recurrencia, pues se afirma que para el evento del 2005 no se tenía información alguna de sismos en la zona, por lo menos desde inicios del siglo XX.34 En términos generales, la selva no representa un espacio que se caracterice por la abundancia de referencias a actividad sísmica en el pasado. Chachapoyas fue fundada con el nombre de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas en setiembre de 1538. Conforme al testimonio de Acosta –recogido ciertamente de oídas–, la ciudad debió haberse visto afectada por la actividad sísmica en algún momento del periodo transcurrido entre
32 Lopetegui, León. El padre José de Acosta S.I. y las misiones. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1942, p. 128. 33 Tavera, Hernando et al. Sismo intermedio del 25 de setiembre de 2005. Lima: Instituto Geofísico del Perú/ Centro Nacional de Datos Geofísicos (Sismología), 2005. 34 Tavera. Op. cit., p. 14.
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su fundación y la fecha de conclusión de redacción de la crónica de Acosta, es decir, entre 1538 y 1585. Es evidente que no es una precisión estimable, pero restringe el lapso para investigar una ocurrencia que es importante por haberse dado en una zona de sismicidad esporádica y porque representaría la única del siglo XVI. La información que debería haber corroborado en primera instancia dicha alusión serían las actas de las sesiones del cabildo de la ciudad; no obstante, estas se hallan perdidas y se conoce apenas las que reprodujo Rivera Serna.35 En consecuencia, no se desprende, del único testimonio contemporáneo exhibido, recurso alguno para identificar los parámetros básicos y, en tal medida, careciendo de fecha, hora, duración y lugar, sumado ello al carácter indirecto de la versión de Acosta, no podríamos sino asignarle, a este sismo, 1 como índice de confiabilidad.
35 Rivera Serna. “Libro Primero de Cabildos de la ciudad de San Juan de la Frontera de Chachapoyas”. Fénix 11 (revista de la Biblioteca Nacional del Perú). Lima, 1955, pp. 280-336.
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1586 N.º IC Año Mes
23 23a 23b 23c 23d 23e 23f
5 4 4 4 4 4 4
1586 1586 1586 1586 1586 1586 1586
jul. jul. jul. jul. jul. jul. jul.
Día
Hora local
9 9 9 9 9 9 9
19.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h
Hora Duración GMT s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento
Lima Callao Cusco Huánuco Caravelí Trujillo Chincha
Lima Lima Cusco Huánuco Arequipa La Libertad Ica
Fuentes contemporáneas 1. 2.
Bromley [1584], 1942, X: 354-355
Cabildo de Lima. Sesión 14 de julio 1586. Levillier, 1925, X: 171-181.
“... Carta del virrey Conde del Villar a S.M. dando noticia del gran temblor que se sintió en Lima y Puerto del Callao en la noche del 9 de julio...”. Conde del Villar al Rey. Los Reyes, 3 noviembre 1586
... Sacra Catolica Real Majestad: El miércoles 9 de julio octavo dia de la Visitación de Nuestra Señora deste año de 1586 amanecio muy claro y sosegado hasta cerca de la noche que se turbo mucho, la qual sobrevino obscurísima y entre las siete y ocho della començo a temblar la tierra en esta ciudad de Lima y puerto del Callao lentamente y ansi lo hizo tiempo en que se pudiera rezar un credo y luego en el que se rezaran otros tres o algo mas hubo gran terremoto y ruydo devaxo dello y según afirman los españoles y naturales no lo fueron tanto todos los que se acuerdan ni los de los años de 1555 y 81 y 84 que dicen auer sido los mayores que hasta entonces se havian visto y no hizieron todos juntos el daño que este y pareciose bien en sus efectos porque aquellos aunque mal tractaron algunas casas en esta dicha ciudad y puerto derribaron pocas y el de agora no dexo iglesia, monasterio, hospital ni casa que en mucha parte o en todo no derribase o arryunase y las Casas Reales
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
de Vuestra Majestad desta ciudad y del Callao particularmente lo quedaron porque la del Callao que del dicho temblor de 84 havia quedado mal tratada quedo agora del todo asolada y en la de aquí solo de provecho lo començado a reedificar antes que yo viniese en un quarto que del dicho temblor de 84 avia quedado derribado y asi entrambas se abrán de hedificar todas de nuevo y en las chacaras desta ciudad y lugares la tierra adentro hasta 15 o 20 leguas hizo lo mismo y en vn cerro que esta cerca desta ciudad pasado el río que tiene por lo vaxo vna legua de circuyto y de altura vn quarto poco mas o menos que llaman de San Cristóbal porque en lo mas alto del hauia vna hermita suya de piedra, la derribo por el suelo y del dicho cerro se arrancaron y cayeron muchas piedras y peñas y lo mismo de otros cerros y sierras dentro de las leguas referidas y se abrio la tierra por muchas partes y algunas de ellas se cayeron sobre algunas acequias y las rompieron de manera que no se podra sacar por ellas el agua este año de que resultara ser la cosecha del pan mas corta de lo que fuera menester.
Este temblor llego el dicho dia y ora por la costa deste Mar del Sur desde la ciudad de Truxillo que esta ochenta leguas desta hasta un pueblo de indios que esta la costa arriua desta ciudad que se llama Carauel36 y 120 della y en algunas partes salio la mar aunque no hizo daño y una dellas fue en el puerto de Chincha 32 leguas de aquí a donde esta el almacen del azogue de Vuestra Majestad que ally se embarca para Arica en el qual más de IIIIU quintales y llego a la puerta del y fue nuestro señor seruido que no pasase adelante y lo destruyese que fuera gran perdida por su mucho valor y la plata que se dexara de beneficiar en Potosí si faltara sea bendita su diuina majestad por ello asi mesmo se sintio el dicho temblor media ora después en la sierra en especial en la ciudad de Guanuco que esta 50 leguas desta y hasta la del Cuzco que esta 12 [sic] y 80 de la mar aunque ni hizo daño en parte alguna della a lo menos que fuese notable y conforme a lo referido parece que en la costa avaxo y arriua desta ciudad se extendió 200 leguas y por la sierra 120.
Aunque estos temblores sea cosa natural como es y tantas veces vista en esta tierra por ser este de la manera que he significado a Vuestra Majestad y otras cosas que se pueden considerar aca, parece que fue castigo que quiso nuestro Señor darle por los pecados de los que en ella estamos con gran misericordia porque si fuera a otras oras de la noche matara y hiriera mucha gente y no murieron en esta ciudad mas de 12 personas y heridos huuo diez y en el dicho puerto otros diez muertos y otros tantos heridos y en las chacaras siete muertos y en las demas par-
36 Se trataría de la localidad de Caravelí y no de Carauel, como indica la fuente.
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tes y lugares del contorno todos fueron muy pocos y de los dichos muertos no huuo persona de cuenta aunque de los heridos y mal tratados fueron algunas y casi no ay ninguna que no diga que nuestro señor le libro por milagro particular porque unos dicen que por salirse luego de las partes de sus casas donde estauan a los patios y calles se libraron y otros que por no poder salir a donde quisieran porque si salieran los mataran las pieças y paredes que se cayan y desta manera por otras cosas diferentes que por cada qual pasaron en las casas y calles que refieren yo puedo decir que conmigo uso nuestro señor de mayor misericordia que con todos los demas porque mereciendo mayor castigo que ellos por solos mis pecados me libro de mas y mayores peligros porque hallandome en el dicho puerto del Callao donde fuy como a Vuestra Majestad tengo escrito por conuenir asi para su defensa y de la costa y sustentar el armada de galeras y nauios que alli tenia y despacharla a tierra firme con la plata de Vuestra Majestad donde auia 100 que estaua y posando en una ruyn casa del dicho puerto a 116 pasos de la mar porque en la de Vuestra Majestad no lo podia hazer si mucho peligro por hauer quedado de la manera que he referido del temblor del año 84. Y auiendo el dicho dia 9 de julio tenido un acuerdo con el fiscal y oficiales Reales por la mañana de mas de tres oras y a la tarde otro de otras tantas cerca de las cosas tocantes a los azogues y quedando mas fatigado que con buena salud de ay a poco espacio estando en vna pieça en lo alto de dicha casa y don Hieronimo mi hijo conmigo, comenzo el dicho temblor y por ser tan poco como he significado por entonces nos pusimos devaxo de una puerta que salía a otra pieça pensando pasarlo allí y como crecio tanto y con gran ayre y ruydo debaxo de la tierra y estremecimiento de la dicha casa salimos a la pieça de fuera para baxar por una mala escalera que ally junto auia y asi lo hicimos y dos criados mios que ally estauan a un patio muy pequeño y de paredes altas que auia y por ser asi quisiera sin parar en el salir a la calle por la puerta que tenia la casa hacia la mar devaxo de las dichas piezas altas y los dichos mis criados me detuvieron [en] el dicho patio diciéndome que ally estaua mejor y en aquel espacio se cayo toda la delantera de la casa y piezas referidas que a salir quando yo lo quería hazer nos tomaua a todos debaxo y con el gran ruydo que hauia de todo lo referido no oymos el golpe de lo que se cayo ni se pudo ver por la obscuridad de la noche y porque en una de las paredes del dicho patio comenzauan a caer terrones y adoues que nos dauan encima. Saly a la calle y mi hijo y ellos y hallamos caydo lo que he dicho y asi lo hubimos de hacer por encima dello y en el mismo punto se cayo toda la dicha pared del patio que a detenernos en el por muy poco que fuera diera sobre nosotros, uno de los quales salio muy mal herido en vn pie de lo que antes auia caydo y otros que ally cerca se hallaron el vno en la caueza y otro pie y el otro quebrada una pierna y luego me fuy a una barraca que estaua 38 pasos de la mar entre ella y la dicha casa llena de
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mercaderías a donde acudieron el dicho fiscal y tesorero y contador Reales y el Padre Fray Pedro de Molina comisario general de los Franciscos y un su compañero que a la sazon se hallaron en el dicho puerto y criados mios y gente honrada que hauia en el y dende ally vy y entendí el estrago que hauia en los edificios y ordene al General Pedro de Arana que en el reside que fuese con alguna gente a valer y remediar las personas que lo hubiesen menester y a todo lo que mas conuiniese en el pueblo y a vn capellan mio y a otro religioso que ally se hallaron que fuesen a confesar los heridos que hubiese y lo mismo enbie a decir a los frayles del monasterio de Santo Domingo y mande a vn criado mio que viniese corriendo a cauallo a esta ciudad de nuestro señor y a sauer lo que en ella hubiese hauido y a traerme auiso dello y estando en la dicha barraca con cuidado que las dichas galeras y naos no peligrasen por andar la mar muy brava y leuantada y ser el ayre grande y de acudirles con el socorro que hubiesen menester y fuese posible, llego un soldado que no sin peligro suyo y de los marineros que con el vinieron en vn barco Pedro de Ortega, general de dicha armada, enbio a sauer de mi, el qual dixo que el terremoto se auia sentido mucho en las naos y que parecia que se hazia pedazos y que las traya la mar al derredor; y luego boluio a temblar la tierra aunque no tanto espacio ni tan rezio como antes y me vinieron a decir que la iglesia del dicho lugar que se hauia caydo auia tomado debaxo la custodia del Santísimo Sacramento yncontinenti fuy alla lleuando conmigo a todos los referidos y algunas hachas que se auian podido traer y en llegando la desenterro el dicho compañero del comisario y la saco entera y tomándola el, la lleuamos a la iglesia del monasterio dicho de Santo Domingo que auia quedado enhiesta aunque mal tratada y toda la demas casa por el suelo y se puso en su lugar con la veneración y decencia que se pudo.
Y por estar mas cerca y a vista de las galeras y nauios, me bolui a la dicha barraca y alli me llego auiso de don Francisco de Quiñónez corregidor desta ciudad que quedaua toda arruinada de la manera que he referido y en conformidad dello me yuan viniendo otros y yo enuiandolos de lo del dicho puerto proueyendo lo que me parecia que convenia para entrambas partes en aquella ocasión y estando asi en la dicha barraca vino un golpe de mar recio que llego hasta cerca della donde truxo y dexo un barco, por lo qual se tracto de si estauamos ally con siguridad o no y enuie a llamar al dicho general Pedro de Arana y a un marinero y preguntándoselo dixeron que sy porque aunque algunas veces salia la mar por ally y llegaua cerca de las casas Reales que estauan en el mismo parage, entonces benia el ayre de la tierra y no saldría y el dicho capellan que auia hallado en el terremoto de Chile y temblor del año de 75 y que después del auia salido la mar y subido por el rio dos leguas y por la tierra mas que media de lo que solia y no obstante esto yo me estuue quedo con el cuidado que he referido de las galeras y nauios que por otra cosa no auia para que detenerme ally
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y dende a poco espacio oyose benir otro golpe de mar con gran ruydo y alçando lo mejor que se pudo la bela de la barraca por la parte de la tierra salimos todos los que en ella estauamos y yo quede el postrero y entonces me detuuo mas asirseme vna ropa larga con que me halle todo lo referido a vn clauo de vn cofre y cayose una caña de las muy gruesas desta tierra que siruen de vigas y con que estaua hecha la dicha barraca y diome en vn hombro que a ser en la caueza hiziera el efecto que si fuera de madera y dosiendome del saly y así fuimos todos atrauesando el lugar a la otra parte del, lo mas aprisa que se pudo hasta vn caxcajal que estaua 430 pasos de la mar donde pare y entendi que llego y entro en la dicha barraca y visto aquello y tractado entre todos los referidos que ally estauan lo que seria bien que yo hiciese y parenciendoles que no obstante que si la mar salia con mas ímpetu que era lo mismo estar en la ciudad que en el puerto y no auia cosa sigura hasta pasado el rio que esta desta otra parte della o me deuia entrar mas a la tierra y yr a vna chacara vn quarto de legua del puerto donde auia vn cierto sitio mas alto que todo lo demas me parecio hacerlo ansi y mandando al dicho general Pedro de Arana que si sucediese algun peligro en las galeras o naos acudiese a darles el remedio que fuese posible trayendo conmigo a mi hijo y al dicho comisario y Fiscal y contador Real y Capellan y otros dos o tres criados mios en quatro o cinco caualgaduras que se pudieron ally auer me vine a la dicha chacara con algunas hachas que auian quedado que sin ellas no se pudiera hacer porque la noche era obscurísima como he dicho con los quales llegados ally se vio que aquel alto que auia era Guaca y que estaua auierta y resquebrajada del temblor por lo qual y acudir a los que conuiniese a esta ciudad me fui acercando a ella de vna chacara en otra y llegue a una que esta junto a las casas della a la media noche la qual halle tan cayda y arruinada como todo lo demas y ansy la passe en la huerta della donde me uenian auisos de entrambas partes y el primero del puerto fue que luego que me bine del se retiro y recogio en si la mar como seis o siete estados y boluio a salir muy alta sobre la tierra y con gran ruydo y lleuo la dicha barraca y mercaderias que en ella estauan y algunos barcos que truxo y carros que por ally auia y mucha madera gruesa que estaua apilada hasta las casas y mucho mas adentro de la tierra y derribo lo poco que quedaua enhiesto dellas y el agua llego hasta la plaza del Monasterio de Santo Domingo y al dicho caxcajal donde yo me estuue quando me bine de manera que a no hauerse la gente retirado mas a la tierra como lo hauia hecho pereciera mucha y a vn criado mio y vn marinero que no hizieron los cubrio la mar y escaparon a nado con gran dificultad y trauajo y fue tanta el agua que quedo por ally que otro y otros dias no se podia andar por ella a cauallo y en las mercaderias que auia en los almacenes bodegas y casas del dicho puerto hizo gran daño pero las dichas galeras aunque recibieron detrimento y corrieron peligro fue Dios seruido que no tubieron ninguno.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
El jueves por la mañana acudieron a mi, a la dicha chacara, personas de la Real Audiencia de la ciudad y de mi casa de quien entendi mas en particular lo que hauia pasado en ella y de la manera que quedaua y entendiendo en proueer algunas cosas que respecto dello congenian comunicándolo con todo el acuerdo me estuue ally debaxo de vn toldo hasta el sauado que entre en esta ciudad que fue cosa de gran lastima y dolor para mi ver como la alle, cuya rehedificacion dicen muchos que no se hara en dies años ni con dos millones lo qual no me parece mucho respecto de la gran carestía de los materiales y officiales que ay en esta tierra y poco que trauajan y el menos remedio que se puede dar a ello y no es tanto de sentirse este gasto como el gasto de los indios que han de hazer los edificios porque sin ellos es imposible aunque para que sea el menor que lo fuere y con la mejor paga y comodidad que se les pueda hazer me queda gran cuidado y demas de la perdida de las casas la hubo no pequeña en los aderezos dellas y mercaderías y otras cosas que se perdieron y estragaron la mayor parte de los vecinos y hauitantes desta ciudad se salieron al campo y chacaras para estar debaxo de arboles y como mejor pudieron y los que quedaron en la ciudad en los corrales y huertas los que las tenian en sus casas y otros en las plazas y calles en tiendas y ranchos que hicieron porque las casas no quedaron para poder biuir en ellas en especial temblando la tierra como lo hizo sesenta dias continuos dende el referido que comenzo muchas veces de dia y de noche y después aca no lo ha dexado de hazer algunas interpoladamente que aunque no tan rezio con mucho ha sido bastante para perder la memoria de lo pasado y yrse mas cayendo y arruinando lo que hauia quedado enhiesto con lo qual se ha benido a entender que esta tan remolido y mal tratado que no les conuendra a sus dueños dexarlo de derribar y de lo que sale a las calles con parecer de los oficiales he mandado se derribe mucho por escusar el peligro general y se va mirando y tractando cerca del proveer que se hagan edificios tan altos como hasta aquí por ser de adoues y acudir los temblores tan a menudo como de algunos años a esta parte lo hazen.
Aunque por una parte se [h]a afligido mucho la gente desta ciudad con este trauajo, por otra lo han tomado y lleuan con muy buen animo y mucha cristiandad especialmente los eclesiásticos y religiosos y en particular las monjas que han quedado con mucha descomodidad yo deseo y procurare dar a todo el remedio que pueda mediante Nuestro Señor.
Por auer quedado la casa Real de Vuestra Majestad como he dicho y ninguna de la ciudad de manera que yo pudiese entrar ni biuir en ella y hacerse las audiencias y acuerdos y parecer que no hauia parte mas comoda para todo me bine al monasterio de San Francisco y en vn corral distincto de lo principal del donde hay puerta para entrar y salir diferente de la porteria y algunos aposentos aunque pocos y ruines del servicio extraordinario del monasterio, hize poner vna barraca donde
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estuue yo y mi hijo como 20 dias y en el acuerdo general que para ello y otras cosas junte parecio que en el dicho corral se me hiziese vn aposento vaxo de algunas piezas de madera donde pudiese estar en el entre tanto que la casa Real se hiziese y hedificase lo que bastase para ello y que estando hecho siruiese la madera del dicho aposento para la obra de la dicha casa real y aunque se tracto de que se podria hazer en uno de dos patios que tiene parecio que seria menester mucho mas lugar para los materiales que saldrían de la cayda y que se derribase de la casa y los que mas se auian de traer y que el poluo y inquietud de la obra no se podria sufrir y tambien parecio que en vna capilla de los cofrades de la cofradía de la Veracruz que esta incorporada en el dicho monasterio que también tiene puerta por de fuera del por donde se puede entrar y salir sin hazerlo por el monasterio se hiziese el audiencia de oidores y la de alcaldes de un aposento de la dicha capilla y que la caxa Real de Vuestra Majestad y Oficiales Reales se pasasen a uno de los aposentos del dicho corral adereçandolo a proposito para ello y el oficio de los secretarios en otro porque todo lo referido estuuiese junto y cerca de mi persona como es necesario y la dicha caxa con la guarda conuiniente y que se tomase la casa mas cercana de dicho monasterio para en que estuviesen mis criados cerca y a la mano para todo lo que se ofreciese el qual dicho aposento de madera se ha ydo y va haziendo de la que se va sacando de la casa Real y de alguna que se ha comprado que todo boluera a seruir en la dicha casa como se acordo y en acauandose se haran en el los acuerdos que hasta aquí se han hecho en el capitulo del dicho monasterio al qual y a los religiosos del no se [h]a ocupado ni ocupara cosa que les estreche ni haga falta ni cause inquietud ni indecencia alguna por estar y auer la dispusicion para ello que he referido y el cuidado que se tiene de que ansi se haga / las dichas casas Reales de Vuestra Majestad del Callao y desta ciudad como he dicho se auran de hedificar forzosa y necesariamente de nueuo y de diferentes trazas de las que tenían para que sean de mas seruicio y prouecho en especial la desta ciudad de manera que puedan biuir en ellas los Virreyes y sus criados y las audiencias y todos los tribunales y Reales caxas de Vuestra Majestad y las municiones al recaudo que es justo y conuiene y no lo han estado hasta agora y carcel que siempre ha estado fuera y ha sido muy flaca y quedando en ella la casa de la moneda la qual quedo buena y todo lo demas que conuiene al servicio de Vuestra Majestad que este en la real para lo qual no sera menester poco tiempo ni dinero aunque se procurara que se gaste el menos que fuere posible y que sea de penas de camara de aquí y de todo el Reyno de algunos negocios antiguos y otros presentes y de los que hubiere para lo qual boy dando la orden que conuiene y tambien la he dado para que en vn galeon de Vuestra Majestad que se ha estado haziendo en Guayaquil dias ha y esta ya acauado y en otro nauio que trayga madera para el edificio de las dichas casas en que se escusara mucho gasto
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porque el precio della es aquí excesivo / La traça de las quales a proposito de lo que he referido y de menos peligro para los temblores desta tierra y gasto se van haziendo y como esten hechas las enuiare a Vuestra Majestad con razón particular dello y de la deste aposento.
Pareciéndome cosa muy justa y deuida que todos diésemos gracias al Señor por las mercedes recibidas en lo referido, ordene que se hiziese una procesión general desde la iglesia mayor a este monasterio de San Francisco que quedo mejor que las demas el domingo XIII de julio donde se dixese misa solenne de la fiesta de la visitación de Nuestra Señora con sermón y que para que perpetuamente en cada vn año se hiziese [y] se instituyese una cofradía de la misma advocación y ansi se hizo y para ello se pidio limosna a que acudio la ciudad con mucha voluntad y larga mano y que se botase de guardar el dia propio de la visitación de Nuestra Señora que hasta aquí no se hazia y que se ayunase la vispera en lo qual el prelado hiziese de su parte lo que le tocaua al qual se escriuiese cerca dello por estar ausente y que se enviase a Roma por vn jubileo que se ganase el dicho dia en la dicha iglesia mayor y para todo se hizieron y haran las diligencias necesarias de la qual iglesia se cayo mucha parte y lo que quedo esta muy peligroso y aunque yo tenía mucho cuidado de que se hiziese qual conuenía como a Vuestra Majestad lo tengo escripto le tendré ahora mayor como la necesidad que dello ay lo pide.
Del estar la gente en los campos, patios y corrales de la manera que he referido y hazerlo todauia asi o en sus casas donde se van recogiendo con muy poca comodidad, se temen enfermedades y ya se ha auido algunas y a mi me ha alcançado mi parte sera Nuestro Señor seruido de remediallo y el sea bendicto yo quedo libre de la tuue y deseando entera salud para seruir a Vuestra Majestad en las ocasiones que tengo entre manos en esta tierra guarde la Diuina la Sacra Catolica Real Persona de Vuestra Majestad con aumento de mas Reynos y señoríos como la xristiandad ha menester y los vasallos de Vuestra Majestad deseamos. Los Reyes, y Noviembre 3, 1586. Sacra Catolica Real Majestad. De Vuestra Majestad, humilde vasallo y criado que sus Reales manos y pies besa. El Conde del Villar…
3.
Polo, 1899: 111-113 Reproduce:
1. Anónimo jesuita [¿1586?].
ANÓNIMO
JESUITA
[¿1586?], 1899: 111-113
... Entre los muchos temblores que [h]a padecido la ciudad de Lima se alzó este con el nombre de grande, o porque asta entonces no se avía sentido otro mayor, o porque realmente lo fue entre cuantos asta hoy an aflixido a esta ciudad, como es plaga en los llanos y costas del Sur.
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Sucedió el año 1586, miércoles a las siete de la noche 9 de julio dia octavo después de la Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel porque se voto esta fiesta como de Patrona y se hace solemne en la Catedral a la Sma. Virgen y su dichosa prima con procesión a la tarde en contorno de la plaza. Gobernaba entonces el Perú el Conde del Villar exemplarísimo Caballero y el Arzobispado el Venerable y Santo Don Toribio Alfonso Mogrovexo, y nuestra Provincia el P. Juan de Atiensa, aunque estos dos Prelados ausentes en su Visita, y el Virrey en el Callao despachando la Armada. Fue el temblor de los más violentos y dilatados que se refieren y ponderan en historias; la hora y el tiempo que era de vela salvó a los mas las vidas, muriendo sólo 20 personas fuera de muchos heridos y lastimados. A nuestro Colegio se le cayeron los altos y la techumbre de la Iglesia, y todo el quedó amenazando ruina. Luego que cesó el primer susto y riesgo, ordenó el P. Juan Sebastián, Rector que era entonces de S[an] Pablo, saliesen todos los padres de el Colegio por la ciudad de dos en dos, con sendas linternas, por ser la noche muy oscura y aunque no lo fuese, por ser estilo prudentemente introducido de los que salen de noche a administrar sacramentos, a que administrasen el de la confesión a los que hallasen necesitados de él.
Fue muy oportuna esta acción porque encontraron muchos mal heridos de las ruinas de el terremoto y mucho mas bien heridos de los estímulos de sus conciencias, y así tan deseosos de confesarse, que en las mesmas calles pedían de rodillas ser oídos y absueltos. Mucho se edificó la ciudad de ver el fervoroso zelo de los PP. Ya confesando a unos, ya consolando a otros para que se entrasen con intrepidez santa por las casas arruinadas y paredes caídas con no poco riesgo de sus vidas por dar la del alma con la gracia del sacramento a no pocos, que peligraban por lo mortal de los golpes ó heridas que habian recebido.
Salió a aquella hora del Convento de Predicadores una procesión a la Iglesia mayor cantando devotamente las letanías, a que se agregó numeroso pueblo pidiendo misericordia. Llegaron todos a la Catedral cuya capilla mayor avía dado en tierra sobre el mesmo tabernáculo del SS Sacramento, y poniendo luego toda diligencia en desenterrarlo, se halló (cosa maravillosa) que entre las ruinas de maderos y adobes, estaba entero e ileso el sagrario. Asi sabe y puede Dios mirar por sí quando quiere, porque nosotros aprendamos a tenerle el debido respeto, aun entre los mayores ahogos y aflicciones. Llevaron a su Majestad con gran reverencia y devoción a la Iglesia de Santo Domingo, en que por algún tiempo estuvo depositado.
El miedo a los temblores duró algunos días, como continuaron ellos; pasando la noche todos a cielo descubierto asta el mesmo Virrey, que se vino a aquella hora del Callao, temiendo el mar que salió de sus límites e inundo mucho del pueblo. Las naos que estaban surtas arrancaron las anclas y los que las guardaban, dándoles velas se hicieron la mar
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adentro por no encallar y hacerse pedazos. Cojió Dios de este golpe y fracaso el fruto que suele de otros y pretende en primer lugar, la justificación de muchas almas que necesitaban de empellones como lo es de un temblor para salir del atolladero de sus vicios.
Trabaxaron incesantemente los nuestros, doblando unos las oraciones y penitencias asi publicas como secretas, y otros acudiendo a las confesiones que fueron como de Semana Santa de toda la ciudad y muy de veras como quienes vian levantado el brazo de Dios contra sí. Al quarto día después de este temblor se hizo una procesión general de rogativa, porque aplacase Nuestro Señor su ira y enojo, que a repetir otro temblor como el pasado tenían por cierto no quedaría piedra sobre piedra en la ciudad. Vino esta procesión a nuestra Iglesia; acompañaronla Virrey y Tribunales, Religiones, Nobleza y Vulgo como tan interesados todos; predicó el Venerable P. Juan Sebastián con el espíritu apostólico que solía. Casos tuvo en el mesmo suceso de que echar mano para la ponderación; como el de tres que jugaban a los naipes, y no levantándose los dos tan presto embelesados en el juego, fueron sepultados de una pared, que los cojió debajo, huiendo antes el tercero, que salvó la vida, porque salvase el alma, que quizá en exercicio tan ocasionado á pecar gravemente perdieron los dos.
Otros inocentes escaparon como de milagro, especialmente niños antes de llegar al uso de la razón, a quienes parece traen en brazos sus Angeles de guarda; ue forte offendaut ad lapidem peden suum: porque ni en una piedra tropiecen. Que más pudo ser que estar á la mesa tres chicuelos cenando con su padre, huir este desatinado sin cuidar de los hijos, y ellos sin más acuerdo meterse debajo de la mesa, y cayendo la sala y el techo encima de la mesa, no quebrantarla, porque los niños quedasen sin lesión alguna, como al descubrir las ruinas fueron hallados. Otra madre tenía consigo seis hijos, inocentes también, no le dio el temblor lugar a huir a ella ni a ellos, y quiso Dios que arrancándose de su cimiento la pared principal, se quedó todo en pie, tres palmos distante de su primer sitio, que se tuvo a milagro, y providencia especial de Dios por guardar aquellas criaturas. Asi mira su Majestad por los suyos quando es servido resguardarlos para que logren con más méritos el fin para que los crió [De una obra inédita de la Compañía de Jesús en el Perú]...
4.
Egaña, Antonio de. Monumenta Peruana (1586-1591). Romae. “Monumenta Historica Societate Iesu”. Tomo IV, 1966, 878 pp. Reproduce:
1. “Carta annua de la provincia del Perú”, pp. 238-281.
Annuae Litterae Societatis Iesu duorum annorum MDLXXXVI et MDLXXXVII. Romae, 1589.
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MONUMENTA PERUANA [1587], 1966, IV: 245-24737
... Anno igitur huius saeculi octogessimo sexto, septima idus quintiles [...] mare ultra trecentos passus terram irrumpens, omnia aedificia quae in portu erant, vastavit, merces plerasque corrupuit, quinque homines abruit...
5.
Silgado, 1985: 28 Reproduce:
1. AGI. Patronato, 191. Doc. N.o 6. ... Hoy trece de septiembre entró en el puerto de esta ciudad de Panamá un navio de Trujillo. El cual trae por nueva que a siete de julio próximo pasado salió la mar de madre en el puerto del Callao de la ciudad de Los Reyes [Lima] de manera que anegó y asoló todo el pueblo del dicho Callao y llevó y dañó grandísima suma de mercaderías recién llegadas de Mejico y de la China y (Calume).
A la misma hora que fueron las siete de la noche, tembló la tierra en la dicha ciudad de los Reyes de manera que con no ser mas que un cuarto de hora no quedó cosa en pie salvo el monasterio de San Francisco y el cuerpo de la iglesia del nombre de Jesús; todo lo demás cayó y si alguna cosa quedó en pie perdió e inhabitable [sic]. Murieron ocho personas y el Virrey se fue a San Francisco y en el corral de él le hacían una casa de tablas; no se hacía audiencia porque no había donde.
Cuando salieron las cartas con esta nueva de la ciudad de los Reyes fue a veinticinco de julio y dice todavía temblaba la tierra. Pernoctó la gente en las plazas y campos; aprecian el daño lo menos en tres millones. En la dicha ciudad no había pan ni se hallaba trigo, el cual valía a cinco pesos la fanega y no se podía haber. La gente de l[a] armadilla estaba en los navíos todavía y no había nueva de su venida y con lo sucedido se entiende tardará más...
Silgado, 1985: 27 Reproduce:
1. AGI. Lima, 116. Papeles pertenecientes a los servicios del conde del Villar, D. Fernando de Torres y Portugal. ... Estando yo [en] el dicho gobierno sucedió el terremoto grande de que di particular cuenta a V.M. y con el se arruinaron los edificios de muchas
37 El texto de la carta annua está en latín, del cual reproducimos apenas un brevísimo fragmento, en el que se informa sobre los efectos de un vasto movimiento de mar.
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ciudades y pueblos y con el cuidado posible procuré que se reedificasen y reparasen ayudando con indios y con todo lo que fue de mi parte, y mediante Dios quedó muy reformado. Particularmente de los daños del temblor en las casas reales de la ciudad de los Reyes las cuales quedaron caidas casi todas y habiendo tomado acuerdo general de la Audiencia, Alcaldes, fiscal y Oficiales Reales sobre lo que se habia se acordó en Consejo que [los] Oficiales Reales con los alarifes y maestros de obras las viesen y dijeran su parecer y ellos lo hicieron y declararon que no se podían reparar sino reedificar y que convenía reedificar lo que quedaba de un corredor que estaba a la parte de la plaza para evitar mayor daño y porque se pudiese proseguir igualmente un cuarto que estaba comenzando a edificar de nuevo en parte con cal de cantera que de otro temblor se habia arruinado que ahora servia de sala para la Audiencia y albergue el y la casa conforme a la traza que se envio a V.M. se acordó que se siguiese y por último no había orden donde yo pudiese estar ni en aquel tiempo y ocasión. Se podía dar traza para ellos, en las Casas Reales, me meti debajo de un toldo en un sitio de San Francisco distinto de la comunicación de los frailes y después con otro Acuerdo General me resolví en hacer allí (como se hizo) un aposento de madera donde estuve con poca comodidad mía y mucho daño de mi salud de todo lo cual y del costo di cuenta a V.M. y aunque por cartas que se me escribieron entendí que V.M. me habia hecho mrd. demandarlo pasar con todo eso para relevar su Real Hazienda si le entra a Real Caja de tributo por hacer y cuando sali pedi del Virrey que el factor de V.M. se hiciese del dicho Señor apoyando por ser V.M....
6.
Acosta [1590], 1977: 189-191 Cap. XXVIII: (Ibíd.).
... de ay a pocos años el de ochenta y dos fue el temblor de Arequipa que asolo quasi aquella ciudad. Después el año de ochenta y seys a nueve de julio fue el de la Ciudad de los Reyes, que según escribió el virrey, avia corrido en largo por la costa ciento y setenta leguas y en ancho la sierra adentro cincuenta leguas ...
7.
Botero Benes [1591], 1603: f. 153r. Primera parte, lib. quarto.
... De Pacacamo [sic] se arriba a Lima a quien los españoles llaman Ciudad de los Reyes [...] esta tierra es grandissimamente subjeta a terremotos y ansi el año passado de mil y quinientos y ochenta y seys, por el mes de junio [sic] començo hazia la tarde a tremeçer con un terremoto que poco en poco se fue augmentando y creciendo de manera que quedo casi destruyda la tierra y arruynada la ciudad. Porque ninguna cosa huvo que no tremiesse y estallase y padeciesse tan grave daño, que
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amenaçasse venirse al suelo; y el mar por no dar ventaja a la tierra tembló tambien, rompiendo por el espacio de trescientos passos su punto y termino con total destrucción y estrago de los edificios que encontró delante....
8.
“Memoria gubernativa del conde de Villardompardo” [1593], en Hanke, Lewis. Los virreyes españoles en América durante el gobierno de la Casa de Austria. Perú. Tomo I. Madrid: Atlas, 1978-1980.
Conde de Villardompardo [1593], 1978, I: 219-220 9.
Herrera y Tordesillas [1601], 1934, I: 155 Cap. XX: (Ibíd.).
... El año de 1586 hubo otro [temblor] en la ciudad de Los Reyes, a 9 de julio, que corrió ciento setenta leguas en largo por la costa y cincuenta la tierra adentro; arruinó la ciudad, peligró poca gente porque se salió al campo y poco después de pasado el temblor salió la mar de su playa y entró mucho en la tierra, catorce brazas en alto...
10. Barco Centenera [1602], 1912: ff. 212r. y ss.
Canto XXV: “En que se trata de la junta que hizo Ybitupue y asaltos que los suyos dieron en tierra del Peru y del acuerdo del audiencia de los Charcas y de un temblor terrible en Lima”. Estando desta suerte recelosos de Francisco, sucede (o cosa extraña) un caso entre las casos temerosos, de Dios castigo, y muestra de la saña, que tiene con los hombres flagiciosos [sic], la mar salio de curso y asi baña el puerto del Callao, y la marina y gran parte del pueblo cae con ruyna. Bramava con bramidos la mar brava, la obscura y triste noche entristecia, las crines y cabellos erizava, el alma y coraçon amortecía el sexo feminil que lamentava, en aprieto y angustia mas ponia, lagrimas y solloços y gemidos, En poco estuvo el Conde de perderse, y al fin salio huyendo el aposento,
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a Santo Domingo va a recogerse, do llevan de la Iglesia el Sacramento, después por más seguro guarecerse, en el campo la noche hizo asiento, y oyd lo que passava en esto en Lima, que solo referirle causa grima. Es Lima una ciudad bella galana, de edificios hermosos y graciosos, a penas vereis casa sin ventana, los altos por de fuera no vistosos, que cubiertos estan a estera vana, de dentro empero son maravillosos, que como nunca llueve por semejas, no curan de poner sobre ellos tejas. con quietud se vive, y en consuelo, sin pena, sin dolor y sin tristeza, que no dura jamas el triste duelo, que es Lima del Peru flor y belleza, sereno esta, apacible y claro el cielo, es un ser uniforme y gran firmeza, y aunque ha avido temblores muchas vezes, mas ha sido el ruido que las nuezes.
11. Lizárraga [1605], 1968: 165
Lib. II, cap. XLVIII: “El Conde del Villar, visorrey de estos reinos”. ... A la sazón yo era prior de nuestro convento de Los Reyes [...] estando el Conde en el Callao, habiendo despachado la armada con la plata para Tierra Firme, sucedió un temblor de tierra muy grande que arruinó muchas casas en el Callao, y en la ciudad [Lima] hizo lo mismo; fue uno de los mayores que se han visto en este Perú, y tras él en el Callao se siguió retirarse el mar y luego volver con tanta vehemencia e ímpetu, que saliendo de madre anegó muchas casas y derribó; y el conde, que estaba a la sazón, como hemos dicho, en el puerto, corrió mucho riesgo de la vida, porque las casas donde posaba, que eran de Fulano Trujillo, dieron consigo en el suelo, y el mar llegó y entró por ellas, y si no fuera por buena diligencia, y principalmente porque Nuestro Señor lo quiso guardar, allí pereciera, porque en acabando de salir huyendo de lo uno y de lo otro, la escalera y lo alto dio consigo en el suelo...
12. Murúa, Martín de. Historia general del Perú; Origen y descendencia de los Incas [1613]. Dos tomos. Introducción y notas de Manuel Ballesteros Gaibrois. Madrid: Góngora, 1962-1964.
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MURÚA [1613], 1964, II: 204 Lib. III: “Donde se trata en general y particular deste reino del Perú y las ciudades principales y villas del”.
Cap. XIV: “Que prosigue las cosas notables de la ciudad de los Reyes”.
... ha sido esta ciudad [Lima] fatigada de temblores de tierra como lo es la costa y las ciudades marítimas de cualquiera provincia y especial un gran temblor que hubo el año de mil y quinientos y ochenta y seis...
13. Torquemada [1615], 1943, II: 604
Lib. XIV, cap. XXXV: “De los temblores de tierra y se dice ser mas ordinario en estas Indias”. Luego el año de ochenta y seis a nueve de Julio fue el de la ciudad de los Reyes, que según escribió el Virrey que entonces gobernaba, avía corrido en largo por la costa ciento y setenta leguas, y en ancho la sierra dentro cinquenta. En este temblor fue gran misericordia del Señor, prevenir la gente con un ruido grande que sintieron poco antes del temblor, y como están allí advertidos por la costumbre, luego se pusieron en cobro, saliéndose á las calles, plazas y huertas, que son partes descubiertas; y así, aunque arruino mucho aquella ciudad, y los principales edificios della los derribó o maltrato muchos, pero de la gente solo refieren aver muerto hasta catorce o veinte personas. Hiço también entonces la mar el mismo movimiento que había hecho en Chile, que fue después de pasado el temblor de tierra, salir ella muy brava de sus plaias y entrar la tierra adentro casi dos leguas, porque subió más de catorce braças y subió toda aquella plaia nadando en el agua (que dige las vigas y madera que alli havía). Después en el año siguiente uvo otro temblor semejante en el reyno y ciudad de Quito que parece an ydo sucediendo por su orden en aquella costa todos estos terremotos notables; y en efecto es sujeta a este trabajo, porque ia que no tienen en los llanos del Pirú la persecución del cielo de truenos y rayos, no les falte de la tierra que temer y asi todos tengan alguaciles de la Divina Justicia para temer a Dios pues como dice la Sagrada Escritura: fecit hec et timeatur…
14. Córdova y Salinas [1651], 1957: 1111
Lib. VI, cap. XIX: “En que se hace memoria de los religiosos que la Provincia de la Santissima Trinidad de Chile florecieron su santidad en vida”. ... Después, el año de mil quinientos y ochenta y seis, a nueve de julio, fue el desta ciudad de Lima, que corrió en largo por la costa ciento y setenta leguas, y en ancho la sierra adentro cincuenta. En este temblor
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fue grande la misericordia del Señor, prevenir la gente con un ruido grande, que sintieron algún poco antes del temblor, con que luego se pusieron en cobro, saliéndose a las calles, plazas o huertas. Y así, aunque arruinó mucho aquesta ciudad y los principales edificios della los derribó o maltrató mucho, murieron pocas personas. Hizo también entonces la mar el mesmo movimiento que había hecho en Chile, que fue poco después de pasado el temblor de tierra, salir ella muy brava de su playas y entrar la tierra adentro, casi dos leguas, porque subió más de catorce brazas y cubrió toda aquella playa, nadando en el agua las vigas y madera que allí había. En aquella ocasión votó la ciudad, patrona y tutelar contra los temblores de tierra, la festividad de la Visitación de la Virgen Nuestra Señora a su prima Santa Isabel, que desde entonces todos los años celebra con misa y sermón y procesión general, que sale de la Catedral y pasea los cuatro lienzos de la plaza mayor, con gran solemnidad y aparato el día de su fiesta, dos de julio...
15. Cobo [1653], 1956, I: 102
Lib. II, cap. XX: “De los terremotos del Perú”. ... Siguiese después, el año de 1582, el temblor de Arequipa [...] y de ahí a cuatro años fue aquel gran temblor desta ciudad de Lima el año de 1586, a 9 de julio, a prima noche, cuyo daño fue inestimable; solo tuvo de bien no haber muerto mucha gente, a causa de no cogerlos durmiendo y haberles dado lugar el ruido, que se oyó un poco antes, a que se pusiesen en cobro, saliéndose a las plazas, calles, huertas y patios de las casas; y así no murieron más que de catorce a quince personas. Pero su largo y grande rigor fue tan cruel que arruinó grandemente la ciudad, derribando muchos edificios y obligó a los ciudadanos a poner tiendas y pabellones en las plazas, para alejarse de las paredes y techos de las casas, y en ellas estuvieron muchos días sin osarse fiar de los quebrantados aposentos. Alborotóse la mar y hizo el mismo movimiento que había hecho en Chile; acometió a la tierra y saliendo de sí, se entró por ella gran espacio, cubriendo los campos y heredades con gran pavor y daño de sus dueños...
16. Martín Pastor, Eduardo. De la vieja casa de Pizarro al nuevo Palacio de Gobierno. Lima: Ministerio de Fomento y Obras Públicas, 1938, 314 pp. MARTÍN, 1938: 94
... [García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, Virrey del Perú]. El día de los Reyes [de 1590] entré en esta ciudad y con auer avido el temblor y terremoto pasado está tan poblada de honbres, mugeres y oficiales españoles que parece otro Madrid...
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Fuentes secundarias 1.
Meléndez, Juan de. Tesoros verdaderos de las Yndias. En la historia de la gran prouincia de San Juan Bavtista del Perv de el orden de predicadores, al reverendissimo Padre F. Antonio de Monroy. Tres volúmenes. Roma: Nicolas Angel Tinassio, 1681.
MELÉNDEZ, 1681, I: 534 Lib. V, cap. VIII: “Sucesos de la provincia y de sus elecciones y provinciales desde el año de 1581 hasta el de 1586 y otras cosas de este tiempo”. ... Fue este año de 1586 muy señalado en las Indias y en el Perú [...] en especial en Lima huvo un gran temblor de que asoló gran parte de la ciudad...
2.
Esquivel y Navia [1740-1749], 1980, I: 254
3.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 104-105
... Miércoles 9 de julio de 1586 años acaeció un gran temblor de tierra en estas provincias del Perú que se extendió mas de 150 leguas por la costa e hizo mucho daño a esta Ciudad de los Reyes [...]. Fray Diego de Córdova [...] afirma que corrió en largo por la costa 170 leguas y en ancho la sierra adentro 50. Sintióse en Lima entre ocho y nueve horas de la noche [...] y alcanzó al Cuzco...
... En el año de 1586, día 9 de julio, se experimentó otro terremoto en Lima que se cuenta en el número de los más notables; y aquella ciudad hace conmemoración de el, el día de la Visitación de Santa Isabel...
4.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 56* ... 1586. En 20 de abril de 586 nació en Lima Santa Rosa, en cuyo año el día de la Visitación de Nuestra Señora, sufrió la ciudad el más fuerte terremoto, por lo cual se juró patrona de los temblores y se estableció una fiesta anual...
5.
Perrey, 1857: 9
Cita :
1. 2. 3. 4. 5. 6.
Annuae Litterae, ¿1586? […]. Roma. Acosta, 1590. Historia […]. Sevilla. Herrera, 1601. Historia […]. Madrid. Ulloa, 1748. Relación del viaje […]. Madrid. Anciennes révolutions […], 1752. [Paris]. Prévost, 1757. Histoire des voyages […]. Paris.
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... 1586. 9 de julio. En la tarde, en Lima, terremoto desastroso que se extendió 170 (ó 610 según otros) [sic] leguas a lo largo de la costa y 50 dentro de la tierra; el mar creció a una altura de 14 brazas inmediatamente después de las sacudidas e invadió la tierra más de dos leguas [sic]. Felizmente, advertidos por un gran ruido que precedió el terremoto, los habitantes escaparon de sus casas y sólo una veintena pereció bajo las ruinas. Los desastres fueron también considerables en el Cuzco y Trujillo...
6.
Mendiburu [1880], 1933, VI: 210*
7.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
8.
Polo, 1899: 7, 110-111
... Terremotos o ruinas [...] 1586. Julio 9. En Lima...
Cita:
1. Carrasco del Saz [1620], [s.a.].
2. Acosta, 1590. Historia natural […]. Sevilla.
3. Herrera, 1601. Descripción de las Indias [Madrid].
4. Botero Benes, 1603. Relaciones universales. Valladolid.
5. Meléndez, 1681. Tesoros verdaderos […]. Roma.
Reproduce:
1. Torquemada, 1615. Monarquía indiana. Tomo II. Sevilla.
2. Obra inédita de la Compañía de Jesús en el Perú [s.p.d.i.]. ... El 9 de julio, a las 7 de la noche, fuerte temblor en Lima que asoló gran parte de la ciudad e hizo caer las torres de la catedral. Al temblor precedió un gran ruido, que alborotó a los vecinos y los hizo salir de sus casas. Murieron solo de 14 a 22. El temblor se extendió 170 leguas por la costa y 50 al interior, según parte que pasó a la Corona el Virrey Conde de Villardompardo, que estaba en el Callao despachando la Armada Real. El mar en este puerto subió 14 brazas y avanzó como trescientos pasos en la playa, destruyendo lo que encontró. Este temblor, según Carrasco del Saz, fue tan terrible como el de 19 de octubre de 1609 (1) [Herrera. Descripción de las Indias. Tomo I, p. 45; Acosta. Historia natural y moral de las Indias. Lib. III, cap. 28; Botero Benes. Relaciones universales. Edición de 1603, f. 153]. La ciudad hizo voto de ayunar la vigilia y guardar el día de la Visitación, haciendo una procesión el mismo día, como se hacía hasta 1680, ‘con majestad y grandeza’ (2) [Meléndez. Tesoros verdaderos de las Indias. Tomo I, p. 534]...
9.
Vargas Ugarte, 1949: 357-358 ... El terremoto de 9 de julio de 1586 sorprendió al Virrey en el Callao y estuvo a punto de ser víctima del mismo. El edificio que hacía de Casas
SIGLO XVI. 1512-1598
Reales había quedado muy maltrecho en el temblor de 1584 y el Conde se hospedaba en otras, distantes muy poco de la orilla, que se derrumbaron minutos después de haber logrado él, su hijo y dos criados que les acompañaban ponerse a salvo en un patio. La ruina en el Callao fue general, llegando el agua hasta la plaza del Convento de Santo Domingo, cuya Iglesia resistió bien las sacudidas. Al siguiente día, pues el terremoto ocurrió entre las siete u ocho de la noche, recibió aviso del Corregidor de Lima, D. Francisco de Quiñónez, que la ciudad [Lima] había quedado asolada y el sábado, día en que entró en ella, pudo por sí mismo darse cuenta del estrago, el cual, dice al Monarca, no se podrá reparar en diez años ni con dos millones de pesos. Sintióse el fenómeno desde Trujillo hasta Caravelí y en muchos lugares el mar penetró en la tierra, especialmente en Chincha , donde llegó muy cerca del depósito del azogue. El Palacio quedó inhabitable y el Virrey hubo de retirarse a la huerta de los franciscanos, donde había algunos aposentos aunque ruines, y puerta con independencia de la usada por los frailes. Hubo que hacer alguna obra y habilitar una capilla vecina para sala de audiencia, repartiéndose las demás oficinas como mejor se pudo. Entre tanto, dio orden para que se activen las obras del Palacio y envió a Guayaquil un galeón para que trajese la madera necesaria. Como era costumbre en semejantes lances, la ciudad una vez repuesta de la conmoción producida por el terremoto, decidió agradecer al cielo el haberse librado de una ruina total. Hízose una solemne procesión de acción de gracias el 13 de julio, desde la Catedral a San Francisco y el Cabildo secular se obligó a guardar la fiesta de la Visitación y ayunar su víspera...
10. Silgado, 1965-1967: 197* ... 1586. 9 de julio, a las 19:00. Gran temblor que asoló gran parte de la ciudad de Lima e hizo caer las torres de la catedral, murieron de 14 a 22 personas; en el puerto del Callao el mar en este puerto subió 14 brazas y avanzó como trescientos pasos, inundando parte del pueblo y destruyendo todo lo que encontró. El temblor se extendió unos 1000 Km a lo largo de la costa y 120 al interior, según el informe que elevó a la corona el Virrey Conde de Villardompardo...
11. Silgado, 1978: 18-19, 119 Reproduce:
1. Polo, 1904 [sic]. Sinopsis […], Lima.
2. Levillier, 1925. Gobernantes del Perú. Tomo X. Madrid. ... 1586. Julio 9, a 19 horas. Terremoto que asoló gran parte de la ciudad de Lima, sus principales edificios vinieron al suelo y otros quedaron muy maltratados, murieron sólo entre 14 a 22 personas, porque el movimiento precedido de gran ruido previno a la población a salir a calles,
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
plazas y huertos. El Virrey Dn Fernando Torres de Portugal, Conde del Villar escribía a su Majestad: [...].38 Hubo derrumbe de peñascos y piedras del Cerro San Cristóbal y de otros situados en la parte alta del valle, como agrietamientos del terreno. La destrucción se extendió en los valles cercanos a Lima, y llegó hasta la Villa de Valverde de Ica . A este gran sismo le siguió un tsunami, que anegó gran porción de la costa.
En el Callao el mar subió como dos brazas e inundó parte del pueblo. El Virrey que se encontraba ese día en el puerto despachando la Armada Real, habiéndose salvado de perecer con el terremoto se instaló en una barraca, a unos trescientos pasos de la orilla, pero tornándose embravecido el mar tuvo que trasladarse con su comitiva a un lugar más alto y distante. Relatando esas peripecias decía: “Me vino un aviso del puerto de que la mar se retiró y se recogió como siete estados39 y volvió a salir muy alta sobre la tierra con gran ruydo, llevándose la barraca y mercaderías que en ella estaban y algunos barcos que trajo y carros que por allí había y mucha madera gruesa que estaba apilada hasta las casas y mucho más adentro dentro de la tierra y derribó lo poco que estaba enhiesto dellas y el agua llegó hasta el Monasterio de Santo Domingo (a unos 250 metros de la orilla). Fue tanta el agua que quedó por allí que otro y otros días no se pueda andar a caballo...”. En una Crónica inédita de la Compañía de Jesús en el Perú se lee: “el mar salió de sus límites e inundó mucho del pueblo. Las naos que estaban surtas arrancaron las anclas y los que la guardaban dándose velas se hicieron al mar adentro por no encallar y hacerse pedazos”. En muchos lugares de la costa el mar penetró a tierra. En el puerto de Chincha (Tambo de Mora) llegó muy cerca de los depósitos de azogue.
Según el informe del Virrey, el movimiento sísmico se propagó unos 1,000 Km. a lo largo de la costa, desde Trujillo a Caravelí. En el interior fue sentido en Huanuco, en el Cuzco y, posiblemente en otros lugares intermedios. Por 60 días continuos quedó temblando la tierra en Lima...
12. Ocola, 1984: 30* ... LCO 1586/ 7 10/ 0 30 0/ -12.109 -77.028/ 81/ 40...
13. Huaco, 1986: s/p*
... PE00120/ 115/ IGH/ 1586 07 10/ 00:30/ -12.300, -77.700/ M/ 60/ OM…
38 Silgado reproduce parcialmente el texto de la citada carta. 39 [Nota del autor]: Unos 14 metros.
SIGLO XVI. 1512-1598
Comentarios El año 1586 ocurrió el gran terremoto de Lima del siglo XVI, evento abundantísimo en testimonios contemporáneos y posteriores, si consideramos entre los primeros aquellos que se produjeron hasta veinte años después (dado el tiempo de recambio generacional). Dieciseis testimonios contemporáneos y trece posteriores avalan suficientemente su ocurrencia, en especial por la homogeneidad de la información, sostenida en fuentes fiables como las que produjo el virrey. Vargas Ugarte y Silgado sintetizan la contemporánea al terremoto, valiosa, reproducida por Levillier, en especial la carta enviada por el virrey a la Corona: se trata del más relevante de los documentos ofrecidos, pues contiene información de primerísima mano que, aunque oficial –con todo lo que ello podría significar en términos de exaltar su participación en la reconstrucción a través de las providencias tomadas–, refleja las manifestaciones físicas del fenómeno.
También es valiosísimo el testimonio religioso del Anónimo jesuita, reproducido por Polo y que corrobora las réplicas sentidas en los días sucesivos y la violenta salida del mar, dejando evidencia puntual del clima de congoja posterior al suceso. De los aspectos geofísicos asociados, el tsunami se presenta como de magnitud, habiendo sobrepasado 480 pasos –a nuestro entender, 160 metros– la línea de playa, según versión del propio virrey, quien además estuvo presente y lo observó, con lo que se descarta la exagerada versión sostenida por Torquemada, Córdova y Salinas y Perrey, quienes afirmaban un ingreso de las aguas del orden de dos leguas, es decir, diez kilómetros. Sobre la altura a la que se elevaron las aguas, estas alcanzaron catorce brazas, según cálculo del virrey –poco más de 20 metros–, con lo que se desmienten las dos brazas que consigna extrañamente la segunda obra de Silgado (1978), quien originalmente consignaba en su primer trabajo, de 1967, las 14 brazas a las que se refiere el virrey.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1586
N.º IC Año Mes 24 25 26
3 3 4
1586 1586 1586
dic. dic. dic.
Día
Hora local
? ? 18
10.00 ? ?
Hora Duración GMT s/h s/h s/h
00:50 s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Lima Lima
Lima Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Levillier, 1925, X: 216-218
Carta del virrey Conde del Villar a S.M. acerca de lo acordado para reedificar y reparar los estragos causados por el temblor del 9 de julio de ese año. Conde del Villar al Rey. Callao, 23 de diciembre 1586
... Sacra Catolica Real Majestad: En cartas de III de noviembre y deste escriui a Vuestra Majestad dándole quenta y auiso del terremoto y temblor de tierra que huuo a los 9 de julio en este puerto del Callao y ciudad de Lima y otras partes desde Reyno y de la ruina que auia causado en ellas y particularmente en las casas Reales de Vuestra Majestad de la dicha ciudad y puerto y de lo que se auia acordado se hiziese para su rehedificación y continuar la fabrica del fuerte del y que en el entre tanto yo tuuiese algun aposento en vn corral del monasterio de San Francisco de la dicha ciudad y se hiciesen las audiencias y acuerdos y estuuiesen las caxas y oficio de los Oficiales Reales y que de todo embiaria a Vuestra Majestad particular relacion y las trazas que se yuan haziendo para las dichas casas y fuerte y agora enbio el triplicado de las dichas cartas y testimonios de los acuerdos que para todo lo suso dicho y otras cosas se hizieron y una información que mande hacer de lo que paso en el dicho terremoto y muertes y lisiones y ruinas que causo generalmente y de otra particular de las dichas Casas Reales y las dichas trazas dellas y del dicho mi aposento el qual ha costado diez mil pesos corrientes no cabales [sic] mas de la mitad de los quales costo la madera, clauazon y ladrillo que podra aprovehar y seruir conforme a los
SIGLO XVI. 1512-1598
dichos acuerdos en la obra de las dichas casas reales sin perderse ninguna cosa y lo demas costaron las manos de los oficiales y aun buena parte dello quedara de mas valor y prouecho en la dicha madera por auerse labrado y poder seruir de la manera que esta como todo una particularmente parecera por la relacion que dello con esta enuio.
Y P [roto] misario general de San Francisco, guardian y religiosos del, en reconocimiento de las [roto] Vuestra Majestad ha mandado hazer y haze de ordinario a su orden en este ... [roto] te la dicha de su propia voluntad han ofrecido de seruir a Vuestra Majestad con la capilla mayor de la iglesia del dicho monasterio para entierro de los Virreyes y personas principales de la Real Audiencia de Lima y tienen por bien que el dicho aposento quede en el dicho corral para que los Virreyes se puedan recoxer en semejantes ocasiones [que la porque se ha hecho] y las quaresmas o semanas sanctas y han suplicado a Vuestra Majestad se sirua de entrambas cosas como parecera por la escriptura que cerca dello otorgaron que aquí enbio a Vuestra Majestad se podra seruir sin hauer cosa parezca que lo pueda impedir sino fuere el valor de la dicha madera y materiales que lo podran hazer como he referido en las dichas casas Reales que es de poca consideración suplico a Vuestra Majestad se sirua de mandarlo ver y proueer lo que Vuestra Majestad mas fuere seruido y yo sea auisado dello para que eso haga y cumpla y no otra cosa. Como a Vuestra Majestad tengo escripto, después de hauerse continuado los temblores de tierra en esta por sesenta dias dende que fue el terremoto y temblor principal sobrevenian algunos interpoladamente y entendiendo en fin del mes de noviembre pasado que se yuan acabando, dende el principio deste mes ha buelto a haberlos mas ordinariamente y el miércoles vispera de Nuestra Señora diez y ocho del a las diez de la mañana huuo un terrible aunque con gran misericordia de Nuestro Señor porque no duro mas que espacio de un credo...
Fuentes secundarias Sin datos.
Comentarios Sismos de los que no existía ninguna noticia en los catálogos disponibles, históricos y geofísicos. Por una parte, el testimonio ofrecido por el virrey revela el largo periodo en que continuaron las réplicas del terremoto de julio de 1586, al parecer de dos meses, es decir, hasta comienzos de setiembre, lo que podría estar indicando la existencia de un epicentro muy próximo a Lima. Posterior a ello, llama la atención que, tras la reducción en su frecuencia, la actividad sísmica vuelve a presentarse y, mostrando
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
una tendencia in crescendo desde inicios de diciembre, sobreviene un sismo de fuerte intensidad a mediados de mes, manifestación que configuraría una actividad sísmica inédita que, hasta donde tenemos conocimiento, no se habría presentado con ningún otro gran sismo como los de 1687 o 1746.
Como no existe precisión sobre la fecha de ocurrencia de los sismos de inicios de diciembre, les asignamos 3 como índice de confiabilidad, al estar referidos por fuente contemporánea; 4 es, en cambio el que le asignamos al del 18 de diciembre, pues la mención de su ocurrencia es explícita, aunque cabría aún compararla con otros testimonios contemporáneos.
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SIGLO XVI. 1512-1598
1587
N.º IC Año Mes
Día
Hora local
27 28 29 30 31 32
s/f s/f s/f s/f s/f s/f
s/h s/h s/h s/h s/h s/h
2 2 2 2 2 2
1587 1587 1587 1587 1587 1587
? ? ? ? ? ?
Hora Duración GMT s/h s/h s/h s/h s/h s/h
Ciudad Departamento
s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Lima Lima Lima Lima Lima Lima
Lima Lima Lima Lima Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Levillier, 1925, X: 220
“... Carta del Conde del Villar dando noticia de haber continuado los temblores en aquellas provincias...”. Conde del Villar al Rey. Los Reyes 12 abril 1587
... Señor: Dende El Callao escribí a Vuestra Majestad al XXV de Diciembre lo que havia hasta entonces cerca de los temblores de tierra y después aca se han continuado, haviendo muchos pequeños y tres muy rezios, aunque fue Dios servido que duraron muy poco y ansi solo hizieron daño en algunas casas de las que estavan sentidas de los pasados pero no en persona alguna. Sea bendito Nuestro Señor por todo el qual quiera que cesen y guarde la católica persona de Vuestra Majestad. Los Reyes, XII de Abril 1587 años. El Conde del Villar…
2.
Levillier, 1925, X: 368
Conde del Villar al Rey. Los Reyes 9 de setiembre 1587
... Los temblores no han cesado en esta tierra aunque duran poco y no han hecho daño a persona alguna ni otro que sea notable en los edificios; Bendito Nuestro Señor por ello...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
Fuentes secundarias Sin datos.
Comentarios Si nos atenemos a lo expresado en estas cartas enviadas por el virrey Conde del Villar al Rey, se comprueba la gran magnitud del terremoto de 1586, pues, al cabo de un año, aún seguía observándose frecuente actividad sísmica, tampoco consignada en los catálogos disponibles. No sabemos si fueron réplicas, bastante distanciadas del evento mayor, o si más bien fueron nuevos sismos. A la luz de la primera misiva y con propósito cuantitativo, consideramos que se produjeron por lo menos cinco sismos: tres calificados de “recios”, y dos más (como mínimo) si entendemos que también se sintieron “muchos pequeños”. La segunda carta nos permite identificar, cuando menos, otros dos sismos. Asignarles 2 como índice de confiabilidad se justifica, dada la carencia de parámetros básicos que permitan determinar su fecha, hora o duración. Creemos que esta laguna podría subsanarse con una revisión profunda de los volúmenes correspondientes a los primeros meses de 1587 de los libros de cabildo de Lima.
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1590
N.º IC Año Mes
Día
Hora local
33 34
s/f s/f
s/h s/h
2 2
1590 1590
s/f s/f
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Cusco Camaná
Cusco Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 57* ... Hubo un gran terremoto en el Cuzco y otro en la costa, dejándose sentir la fuerza en Camaná donde salió el mar dos leguas fuera de sus límites, represando igualmente el río y ambas causaron la ruina de la población...
2.
Mendiburu [1880], 1933, VI: 321* ... Contáronse algunas adversidades en el período del Marqués de Cañete, que ocasionaron al país lamentables pérdidas. El año de 1590 hubo un gran terremoto en el Cuzco y otro en la costa del Sud, especialmente en Camaná donde salió el mar y arruinó la población...
3.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
4.
Middendorf [1893], 1973, I: 98-99*
... Terremotos o ruinas […] 1590. En el Cuzco y en Camaná, con invasión del mar...
... En 1590, un terremoto en el Cuzco y otro en las provincias meridionales del país, fue sentido con especial violencia en Camaná, no lejos de Arequipa…
184
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
5.
Polo, 1899: 7*
6.
Silgado, 1965-1967 : 197*
7.
Silgado, 1978: 19, 119
... Temblor fuerte en el Cuzco; y otro en la costa sur del Perú. Se arruinó la villa de Camaná, por la salida del mar, cosa de dos leguas, y por haberse represado el río...
... En el Cuzco y en casi toda la costa del S[ur] del Perú, se produjo un fuerte sismo; se arruinó el pueblo de Camaná debido a la salida del mar y al represamiento del río...
Cita a:
1. Middendorf, 1893. Peru die erdbeben [sic]. Tomo I. Berlin.
... Temblor fuerte en el Cuzco y otro en la Costa Sur que estremeció violentamente el pueblo de Camaná y Torata…
8.
Ocola, 1984: 30*
9.
Huaco, 1986: s/p*
... LCO 1590/ ?/-16.200 -71.800/120… ... PE00130/ 117/ IGH/ 1590 00 00/ -17.200 -72.900/ M/ 40. OM...
... PE00131/ ¿? / IGO/ 1590 00 00/ -13.500 -71.900/ M/ 15. OM...
Comentarios De acuerdo con las referencias contenidas en las siete primeras fuentes presentadas, la información se centra en la ocurrencia de dos eventos sísmicos, al parecer distintos entre sí: uno en el Cusco y otro en la costa sur peruana. En ambos casos, es bueno advertir que no hay indicación que permita afirmar si fueron simultáneos. Pareciera que el segundo se manifestó con mayor violencia, dado que presentó dos fenómenos asociados: una salida del mar en Camaná y deslizamientos, en este caso, de una magnitud tal que trajo como consecuencia el represamiento de un río, que podría ser el Camaná, aunque no haya certeza alguna en esta atribución. Que la zona ya se reputaba como sísmica desde fines del siglo XVI, se demuestra con la afirmación de Lizárraga cuando, hablando del valle de Camaná, afirma que es “combatido de muchos temblores de tierra, y lo que más admira, que el mar también tiembla” (Lizárraga [1605], 1968; cap. LXV: 48).
SIGLO XVI. 1512-1598
Un tsunami que produce un movimiento de aguas que se internan dos leguas tierra adentro –es decir, 10 kilómetros, si seguimos los testimonios no contemporáneos de Córdova y Urrutia y Polo–, no parecería tener mayor confiabilidad: solo a la luz de información contemporánea podría corroborarse o, lo que es más probable, establecerse una distancia más corta y aceptable. En esta misma línea de dudar de la credibilidad de determinadas informaciones ponemos el caso de la referencia de Silgado, en la que indica haberse producido, no solo la destrucción explicable de un poblado próximo al mar, como Camaná, sino que la extiende al pueblo de Tarata, ubicado en las alturas del actual departamento de Tacna y a más de 300 kilómetros de distancia. Por ello, bien vale la pena interrogarse: ¿De qué fuente extrae la referencia sobre Torata? Consideramos que la más probable respuesta es que se trata de una equivocación flagrante, pues a la luz de las fuentes a las que pudo recurrir Silgado y que exhibimos ordenadas cronológicamente, puede corroborarse la ausencia total de cualquier alusión al poblado de Torata. Otro error suyo en las referencias que ofrece está en la cita con la que alude a la obra de Middendorf, ya que no existe una obra con tal título, el cual más bien corresponde al capítulo que el autor alemán dedica a los sismos en el Perú.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1594
N.º IC Año Mes
35
3
1594
dic.
Día
Hora local
18
s/h
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Ica
Ica
Fuentes contemporáneas 1.
Silgado, 1985: 30 Reproduce:
1. Archivo General de Indias. Lima 33, libro 4, n.o 33.
[Marqués de Cañete, virrey del Perú a S.M. Lima, ¿enero?, 1595.] Ica, 3 de enero de 1595. De la Villa. Recibida en 17 del dicho. ... Los temblores en esta tierra se continuan todavía como se verá por esta carta del Cabildo de Ica, que el domingo en la noche (dia de Nra. Sra. De la O que se contaron 18 de diciembre del año pasado de 94) quedó asolada de un temblor, que ha sido cosa lastimosa, y aunque llegó por acá y otras partes, fue Dios servido que no hiciese daño; voy mirando por el reparo de este y para ello será forzoso hacer algunas comodidades a los vecinos de la dicha villa, de que daré cuenta a V. Mgd....
[Cabildo de Ica al Virrey. Ica (3 de enero de 1595).]
Al Marqués de Cañete, Visorrey de estos reinos, que Dios guarde. ... Por cartas que a Vra. Exc.a envió el corregidor de esta villa habrá sabido la gran calamidad que Nro. Sr. fue servido enviarle, que ha sido tal que en ella no quedó casa ni templo que no se arruinase, de manera que todos los vecinos de ella viven en bohios. Los Oficios divinos se celebran en ramadas por no haber quedado iglesia en que se pueda decir misa, murieron cuarenta y tantas personas españoles, indios y negros; las haciendas que los vecinos tenian en sus casas quedaron debajo de los edificios que cayeron, y lo que se sacó fue de manera que
SIGLO XVI. 1512-1598
vale muy poco; han quedado tan necesitados de casas y de hacienda que si Vra. Exc.a como tan cristinianisimo y clementísimo principe no lo remedia quedará para siempre asolada y destruida esta villa, la cual envia a suplicar a Vra. Exc.a la haga merced de las cosas que en memorial pide, el cual lleva Bernardino de Meneses, de quien V. Exc.a siendo servido, se podrá informar. A quien Nro. Señor guarde muchos años como V. Exc.a desea y estos reinos lo han menester. Don Heronimo de Avellaneda - Cristóbal Llosas - Juan Rodríguez Galan - Por mandado del Cabildo, Justicia y Regimiento, Cristóbal Carvajo, Escribano Público y del Cabildo - Rubricados...
Fuentes secundarias 1.
Silgado, 1992: 107
2.
Sánchez Elías, 1957: 30
... 1594, dic. 18. Ica...
... Poder de Mariana de Castro, encomendera de Humay y Limanasca, viuda de Iñigo de Brizuela, fundador de la ciudad. [¿Ica?] 28 febrero de 1598 “... se le den y repartan doscientos [indios] para la labor e beneficio de mis haciendas y sementeras y repara unas casas a donde yo debo vivir que se me cayeron con el temblor y terremoto pasado que hubo en esta villa...”
Comentarios Este es otro gran hallazgo documental de Silgado –semejante en relevancia al que realizó para el de Lima, de 1584–, en el que se da cuenta del estado calamitoso en el que queda la ciudad de Ica a raíz del terremoto del 18 de diciembre de 1594, el segundo que la afectaba dramáticamente en apenas casi veinticinco años. Por ello, habría que tener en consideración el estado de las construciones edificadas tras el terremoto anterior, de 1568, para hacer una evaluación más confiable sobre la calidad de estas y así atribuir, de manera más fidedigna, la posible intensidad del de 1594.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1598
N.º IC Año Mes
Día
Hora
36 37 38 39
s/f s/f s/f s/f
17.00 20.00 01.30 09.00
2 2 2 2
1598 1598 1598 1598
¿jun.? ¿jun.? ¿jun.? ¿jun.?
local
Hora Duración GMT s/h s/h s/h s/h
s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento
Saña Saña Saña Saña
Lambayeque Lambayeque Lambayeque Lambayeque
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Polo, 1899: 7* ... En la fiesta de Corpus Christi hubo en Saña, a las 5 de la tarde, un fuerte temblor que conmovió toda la villa; tocándose plegarias en la iglesia Matriz y conventos hasta las 7 de la noche. A las 8 de ésta hubo otro temblor menos recio, pero de más duración. A la 1 y ½ se repitió otro temblor, aun más violento; y a las 9 de la mañana sobrevino otro más fuerte...
2.
Huaco, 1986: s/p*
... PE00132/ IGH/ 1598 06 25/ 22:00:00/ -06.900, -79.60/ M...
... PE00133/ IGH/ 1598 06 26/ 01:00:00/ -06.900, -79.60/ M... ... PE00134/ IGH/ 1598 06 26/ 11:30:00/ -06.900, -79.60/ M...
SIGLO XVI. 1512-1598
Comentarios La villa de Santiago de Miraflores de Saña también fue fundada en 1563 (Córdova y Urrutia, 1875, X: 50). Entre las edificaciones de las que se tiene información –según los estudios de Emilio Harth-Terré– se encuentra la iglesia de San Francisco, edificada antes que su convento, con muros de ladrillo y adobería y que data de 1585-1590, es decir, antes del sismo que comentamos. Comprobada su fabricación previa al sismo de 1598, habría que concentrarse en la búsqueda de información inédita en los archivos franciscanos, a fin de hallar la relativa a los daños –si los hubo– que sufrió dicha iglesia. En cuanto a la información suministrada por Huaco, ella omite uno de los cuatro sismos registrados, y llama la atención su arbitraria asignación de la fecha de estos, asumiendo que la fiesta de Corpus Christi –la más importante del Perú virreinal, movible en el calendario litúrgico– ocurre en esos días, sin sustentarse en fuente alguna.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1599
N.º IC Año Mes
Día
Hora
40
s/f
s/h
2
1599
s/f
local
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento
Camaná
Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias 1.
Vásquez de Espinosa, Antonio. Compendio y descripción de las indias occidentales [1628]. Prólogo de Charles Upson Clark. Washington: Smithsonian Institution, 1948, 801 pp. VÁZQUEZ
DE
ESPINOZA [1628], 1948: 463
Lib. IV: “Del distrito de la Audiencia de Lima”; cap. 50: “De la villa y valle de Camaná y valle de los Mages”. ... y el año de 1599 vino un temblor tan grande que se retiró y recogio la mar adentro un muy gran trecho y luego volvio con tanta furia sobrepujando sobre la tierra que entró en ella mucho y asoló toda las mas de la villa...
Siglo XVII 1600-1699
1600
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
41 42 42a 42b 42c 42d 43 44 45
1600 1600 1600 1600 1600 1600 1600 1600 1600
14 18 18 18 18 18 19 20 28
s/h s/h 21.00 03.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
4 4 3 3 3 3 4 4 4
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Ciudad Departamento Arequipa Arequipa Tacna Arica Moquegua Torata Arequipa Arequipa Arequipa
Arequipa Arequipa Arequipa (Chile) Moquegua Moquegua Arequipa Arequipa Arequipa
Fuentes contemporáneas 1.
Barriga, 1951: 55-1841 — Cabildo de Arequipa, 1.º de marzo 1600 [Barriga, 1951: 55].
... En este Cabildo se vio una petición de Alonso de Medina, procurador general de esta ciudad [Arequipa] en que pide se haga información del terremoto que agora ha habido para que Su Majestad le haga alguna merced [...]. En este Cabildo se acordó se limpien y saquen las acequias que están quebradas y desechas con el terremoto que agora ha habido y porque los indios de los pueblos comarcanos se han huido y los que han quedado son muy pocos y estan ocupados en sus chacaras que están perdidas y arruinadas, se hagan con los yanaconas de las parroquias...
1
Entre los documentos que Barriga incluye están las actas del Cabildo de Arequipa y las informaciones elaboradas a solicitud de funcionarios como el corregidor. También reproduce la Relación del soldado Pedro de Vivar inserta por Vásquez de Espinoza en el capítulo 53 de su Compendio de las Indias occidentales y que puede verse como tercera entre las fuentes contemporáneas que sustentan este sismo. [193]
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— Cabildo de Arequipa, 6 de marzo 1600 [Barriga, 1951: 58].
... En este Cabildo el corregidor Don Juan Hurtado de Mendoza dijo que en el Cabildo pasado se trató se hiciese la información de la calamidad y trabajo que ha venido a esta ciudad y en que al presente está y tan arruinada que no se espera remedio...
— Información de Alonso de Medina, Procurador de la ciudad. Arequipa, 1.o de marzo 1600 [Barriga, 1951: 60-77].
... Digo que como a V.M le es notorio, el terremoto y ruinas desta ciudad, pérdida de bastimentos y ganados de toda esta comarca [...] si S.M. no la socorriese sería posible y muy cierto el despoblarse [...] pido, mande se haga información con todos los prelados graves y religiosos de esta ciudad...
— Testigo P. Diego Pérez, Prior de San Agustín, Arequipa, 2 de marzo 1600 [Barriga, 1951: 61-63].
... este presente año de mil y seiscientos desde veinte de enero hasta ocho de febrero ha llovido en esta ciudad sin haber interpolación de día alguno y por haber sido tantas las aguas [...] se temieron los temblores que della suelen resultar en esta tierra y fue ansí que a los diez y ocho de febrero, viernes, empezó a temblar la tierra en tanta frecuencia de temblores que en un día natural tembló la tierra más de doscientas y tantas veces...
— Testigo P. Fr. Pedro de Arce, Comendador de la Merced, 2 de marzo 1600 [Barriga, 1951: 63-65].
... fue ansí que a los diez y ocho de febrero, viernes, empezó a temblar la tierra en gran manera; de manera que un día natural hubo doscientos y tantos temblores de tierra y el sábado siguiente hubo desde las once hasta la una del día dos temblores tan grandes [...] y se continuaron los temblores el dicho día sábado hasta las cuatro o seis de la tarde y a esta hora ya tarde empezó a llover ceniza...
— Testigo Pbtro. Domingo Lezo, Visitador por el Obispo del Cuzco [Barriga, 1951].
... fue ansí que el viernes pasado, diez y ocho, que se contraon de febrero de este año, fueron tantos los temblores de tierra que hubo y tan ordinarios y continuos en esta ciudad que hubo en un día natural doscientos temblores antes más que menos [...] sábado como a las seis de la tarde poco más o menos comenzó a llover como tierra o arena algo gruesezuela y sin cesar llovió toda la noche hasta las seis del día del domingo...
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2.
[Anónimo]. “Historia General de la Compañía de Jesús en la provincia del Perú” [1600]. [Colegio de Arequipa]2. ANÓNIMO [1600], 1944, II: 214-226
Cap. XII: “De una extraña y temerosa tormenta que vino sobre Arequipa y de cómo nos hubimos en ella”. ... A mediados del mes de febrero de 1600 se comenzaron a sentir en Arequipa algunos temblores de tierra no muy recios ni muy frecuentes [...]. Llegado el día décimo octavo del mismo mes, día de San Simeón, los temblores comenzaron a menudear hasta que entre las nueve y diez de la noche vino uno tan recio que despertó a los que ya estaban dormidos...3
3.
Pérez de Torres, Simón. “Discurso de mi viaje, dando muchas gracias a Dios por las muchas mercedes que en el me ha hecho a mi” [¿1600?]. Reproducido en Raimondi, 1876, tomo II, lib. I, cap. XIV: 167178; y Dagnino, 1909: 35-36. PÉREZ
DE
TORRES [¿1600?], 1876, II: 172-175
... De Arequipa me fui a Moquegua, ciudad de españoles [...]. Sucedió un caso de admiración en medio de Arequipa i Moquegua: un sabado primero de quaresma a siete de febrero de 1599 [sic]. A cosa de las cinco de la tarde empezó a oirse tanta cantidad de tiros muy a menudo que parecían piezas de artillería; esto duró hasta el lunes al medio día sin poder saber que sería quando empezó una obscuridad i unos truenos tan secos que no se como significallo [...] veiamos que no llovía i en un instante se volvía noche [...] y nosotros atónitos de ver llover ceniça...
4.
2
3
Ocaña, Diego de, Fray. Un viaje fascinante por la América hispana del siglo XVI [1606]. Madrid: Studium, 1969, 487 pp.
La segunda parte de la Cronica anónima de 1600 presenta el recuento de la historia de los colegios que tenía establecidos la orden jesuita en varias partes del virreinato. El relato correspondiente al Colegio de Arequipa se compone de 15 capítulos y comprende las pp. 169-249 y, según Mateos, se tomó de la Carta annua de 1600. Los capítulos XII al XV informan extensamente sobre lo sucedido en la ciudad a raíz de la calamidad de febrero de 1600. Para el interesantísimo estudio crítico del manuscrito de la Crónica de 1600, hecho por Francisco Mateos, véase el tomo I, pp. 79 y ss. Se imprimió originalmente en Arequipa, en 1899. Luego lo fue como parte de la Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales. Volumen 4. Lima, 1899, pp. 433 y ss., de donde hemos transcrito la parte respectiva.
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OCAÑA [1606], 1969
Relación del portento y casos prodigiosos que sucedieron en la ciudad de Arequipa, de las provincias del Perú, con la reventazón de un volcán que reventó a diecinueve de febrero del año de 1600 hasta hoy, veinticuatro de julio de 1603, hecha por el Padre Fr. Diego de Ocaña, que entró en esta ciudad a solo ver y saber lo que había sucedido.
... El dicho sábado, entre las cinco y seis de la tarde, estando el cielo muy condenso de nubes y una niebla como las que suele haber en España en tiempos de invierno, se oyeron unos truenos tan grandes que pareció que la máquina de los cielos se disolvía [...] y así lo oí yo yendo caminando más de doscientas leguas de Arequipa [...]. Hasta que llegamos a la ciudad de Santiago de Tucumán y supimos la pérdida de esta ciudad de Arequipa [...]. Esta relación que aquí se contiene escribí en el convento de San Francisco, en la ciudad de Arequipa, dictándome estas cosas el contador de la hacienda real Sebastián de Mosquera y otras personas, todas honradas y fidedignas [...]. Lo que yo puedo decir de esta ciudad es que tiene vestigios de haber sido una de las mejores del Perú [...] en todos los días que allí estuve nunca vi el sol, sino la luna muy colorada y a las dos de la tarde ya es noche y es menester encender velas [...]. Y es la ceniza tan sutil que en haciendo un poco de viento la levanta en tanta abundancia que oscurece el sol y tarda todo el mes en volverse a asentar y así como siempre hay viento siempre hay ceniza en el aire...
5.
Garcilaso de la Vega [1609], 1985: 313
Lib VII, cap. XXV: “Nuevos sucessos desgraciados del reino de Chili”. ... Hasta aquí tenía escrito cuando me dieron nuevas relaciones de sucessos desgraciados y lastimeros que passaron en Chili el año de mil y quinientos y noventa y nueve y en el Perú el año de mil y seiscientos. Entre otras calamidades contavan los de Arequipa de grandes temblores de tierra y llover arena como ceniza, cerca de veinte días, de un bolcán que rebentó...
6.
Río, Martín del. Disquisitionum magicarum [...]. Moguntiae, 16124 [No hallada], en Polo, 1899: 113-114. RÍO [1612], 1899: 113-114
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A diferencia de Polo –quien debió tener la obra a la vista, para traducirla–, no hemos podido consultar directamente la obra del jesuita Del Río por no haberla hallado en bibliotecas de Lima (como la Biblioteca Nacional), lo que hace que la
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... En el año pasado de 1600, el 18 de febrero [...] fue visto desde lejos [el Huaynaputina] que despedía de sí al principio una nube blanca a lo que siguió, primero, la expulsión de grandes trozos de piedras [...]. Fue tan constante el movimiento de la tierra que muchas casas cayeron [...]. No cesó mientras tanto la lluvia de tierra blanca [...]. Duraba el mal mostrándose a intervalos la luz [...]. Esta privación fue casi de un mes sin ninguna interrupción. Los nuestros (es decir los de la Compañía) que allí viven lo escribieron [...]. Refiere esto el P. Juan Ruiz de Alarcón en carta escrita de Arequipa el 15 de marzo del año pasado...5
7.
Murúa [1613], 1964, II: 226-235
Lib. III, cap. XXI; cap. XXII: “De la miserable ruina que vino a la ciudad de Arequipa”. ... Abiendo antecedido, por doze días continuos, algunos temblores de poca consideración antes del viernes de la primera semana de quaresma, que fueron ocho de febrero de mil y seiscientos años, esta noche arreció de manera que parecía heruir la tierra y nadie se aseguraua ni atreuía a estar debajo de tejado casi pronosticando el mal que se les aparejaua. El sáuado siguiente arreciaron los temblores y fueron más a menudo y tales que se caieron algunas casas y como a las cinco de la tarde comensó a obscurezer el cielo asia la banda de la costa de la mar [...] y en Lima questá ciento y setenta leguas de Arequipa, la costa avajo, y Arica, más de setenta, se oyeron los truenos quel bolcán de sí echaua y afirman que eran a la manera de tiros de artillería [...]. Como refiero arriua, no ubo jamás en treinta días vno seguro [...] y según refieren personas fidedignas que en estas tribulaciones se hallaron no fue la mitad de lo que está dicho la calamidad y desbentura que pasaron los pobres ciudadanos de Arequipa, lo qual yo puedo afirmar como testigo de vista que a todo me hallé presente en la dicha ciudad...
5
consideremos dentro de la condición de “no hallada”. Sin embargo, a fin de aclarar elementos de referencia, es necesario indicar que el lugar de edición (Moguntiae) es la toponimia latina de la ciudad alemana de Mainz (Maguncia, en español), ubicada en la región de Renania-Palatinado. Para encontrar las equivalencias de toponimias latinas hemos empleado una útil herramienta proporcionada por el Latin Place Names del Bibliographic Standards Committee, instancia que forma parte de The Rare Books and Manuscript Section (RBMS), una de las secciones de la Association of College and Research Libraries (ACRL) de Estados Unidos. Ver enlace: <http://www.rbms. info/>. El testimonio es elocuente en torno a la vivencia del P. Del Río frente a estos acontecimientos, quien no fue un testigo directo, sino apenas alguien que recogió testimonios de jesuitas que sí los vivieron, como por ejemplo el P. Juan Ruiz de Alarcón. En tal sentido, más riqueza contiene la Crónica anónima de 1600, obra de la que el relato anterior parecería ser tributario.
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8.
Mejía Fernangil, Diego. “Égloga intitulada al dios Pan en loor del santísimo Sacramento de la Eucaristía”, en Barriga, 1951: 234-236.6 MEJÍA FERNANGIL [¿1610?], 1951: 235
... De la insigne Arequipa, cuya historia por ser tan lamentable, por el mundo, no sin dolor, es pública y notoria, tembló la tierra, apareció el profundo por estupendas quiebras, espantóse Baco, por ver su reyno tremebundo [...] Pero lo de Arequipa, ha sido cuento aunque visto, increíble, pues vencieron sus cenizas, al mismo pensamiento. Por infinitas leguas se esparcieron al Sol por muchos meses eclipsaron los caudalosos ríos se ahogaron a Omate y otros pueblos destruyeron...
9.
Vázquez de Espinoza [1628], 1948: 469, 470-474 Lib. IV: “Del distrito de la Audiencia de Lima”.
Cap. 52: “En que se prosigue la descripcion del distrito de esta ciudad [Arequipa]”. ... quando rebentó el volcan que estaba en la provincia de los Vbinas [...] que era un serro pequeño que estaba en medio de una sierra el año de 1600 arrojó de sí tanto fuego y ceniza que alcançó mas de 200 leguas por todas partes y cayo en los nauios que nauegaban por la mar, al presente ay mucha (ceniza) a cabo de tanto tiempo por espacio de 150 leguas como la vi quando camine por aquellos llanos...
Cap. 53: “De otra relacion del gran temblor del bolcan de los Vvinas de Arequipa y del tiempo que duró la tempestad”. ... Después de escrita la relacion referida [...] me dio Pedro de Vivar, soldado de las Guardas de Castilla de su Magestad que se halló presente en la ciudad de Arequipa [...] la presente relación que escribio como todo sucedió en aquella ocasión que es del tenor siguiente: a dies y ocho de febrero año de 1600, viernes a las nueue de la noche comença-
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La égloga de la cual Barriga transcribe un fragmento fue publicada por el P. Vargas Ugarte en el primer tomo de sus Manuscritos peruanos (Lima, 1935, pp. 79-92), quien se la atribuye a Diego Mexía y Fernangil.
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ron grandes temblores [...] hasta el sauado siguiente a las seis de la tarde [cuando][...] se turbó toda la región del aire o cielo con una nube muy obscura y començo a llover arena menuda en gran cantidad [...] duró esta tempestad hasta quinze del mes de março...7
10. Montesinos, Fernando de. Anales del Perú [1642]. Dos tomos. Madrid: Imp. de Gabriel L. y del Horro, 1906. MONTESINOS [1642], 1906, II: 148-149 Lib. II, año 1600.
... Este año de 1600 sucedió lo de volcán que rebentó y asoló la ciudad de Arequipa [...] duró más de quarenta días llober çeniça; llegó hasta Acapulco, costa de la Nueva España...
11. Ortega Sotomayor, Pedro. “Relación del Obispado de Arequipa” [1649],8 en Jiménez de la Espada, Marcos. Relaciones geográficas de Indias [1881-1897].9 Cuatro tomos. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles, 1965. ORTEGA SOTOMAYOR [1649], 1965, II: 56-57
... el año de 1600, a los 19 de febrero reventó en esta cordilera hacia el este a distancia de veinte leguas de esta ciudad [Arequipa] arrojando de sí tanta ceniza que a no haberla esparcido el norte que por aquellos días sopló impetuosísimo, arruinara esta ciudad [...] y luego el domingo, que se contaron veinte de dicho febrero como a las dos del día se oscureció el aire con tan palpables tinieblas que se representaban las que se creen de Egipto [...]. A estas calamidades se acrecentaba, como en su último y mayor cúmulo, la miserable turbación que causaban los continuos temblores de tierra que, más o menos violentos, nunca cesaron desde el principio de estas tempestades y se averigua que en un solo día natural tembló sobre doscientas veces...
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La misma información la reproduce también Barriga (1951: 180-184). En lo que se refiere a la catástrofe de 1600, el obispo Ortega alude a un informe hecho por el maestre de campo y corregidor de Arequipa, Juan Hurtado de Mendoza, apenas cinco días después, en el que se incluían las declaraciones de los superiores de las principales órdenes religiosas asentadas en la ciudad. Dicho documento no lo hemos tenido a la vista (revísese Barriga, 1951). La primera edición de estas Relaciones se publicó en Madrid, en cuatro tomos, entre 1881 y 1897. En el segundo tomo (1885: xviii) se inserta la descripción de la caída de cenizas sobre Arequipa en febrero de 1600, a causa de la reventazón del Omate, volcán cuyo nombre no aparece explícitamente mencionado en ninguna parte del informe episcopal.
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12. Cobo [1653], 1956, I: 96-98, 99-101
Lib. II, cap. XVIII: “De los volcanes que hay en el Perú y los grandes daños que suelen causar”. ... El otro volcán que últimamente reventó el año de 1600 causó tan grande ruina y destrozo en todo el Perú [...]. Por haberme hallado yo a la sazón en este reino y sido testigo de vista de parte desta tan terrible tempestad, aunque estaba más de ciento y sesenta leguas distante del volcán...
Lib. II, cap. XIX: “En que se prosigue lo mismo que en el pasado”. ... Los daños y calamidades que causó esta tan terrible tormenta fueron de inestimable valor [...] los horribles truenos o bramidos del volcán [...]. Oyéronse a doscientas leguas de distancia y en la ciudad de Lima que está ciento y sesenta y cuatro leguas del volcán los oímos tan claramente cuando entonces nos hallamos en ella...
13. Torres [1657], 1974, I: 88-97 Cita:
1. Del Río, [1612]. Disquisitiorum [...]. [Maguncia].
2. Solórzano y Pereyra, 1639. De Indiarvum [...]. Madrid.
3. Calancha, 1638. Coronica [...]. Madrid.
Lib. I, cap. XI: “Del bolcan de Arequipa y de lo que nuestros frayles obraron en aquella calamidad [...]”. ... Con el suave y prudente gobierno del nuevo Provincial gozava de alegre paz Nuestra Provincia, los Conventos en lo espiritual y temporal se mejoravan y dichosamente florecía. Uno de los mejores era el de la ciudad de Arequipa, situada en un hermoso valle fértil de viñas y sembrados, rica y opulenta, y habitada de mucha nobleza, con las demas calidades, que el Padre Maestro Calancha refiere en su tomo primero. La riqueza, el regalo, el ocio y la abundancia de sus vecinos causaron en ellos los efectos mismos, que ocasionaron la ruina de otras famosas ciudades de la Asia, Africa y Europa. Era grande su profanidad en el fausto, su frequencia en los festines, su licencia en los escándalos, su corrupción en las costumbres, con que tenían de muchas maneras provocada la ira de Dios contra sí. No ay para que averiguar otras causas del espantoso volcán que regentando en su distrito los enterró en ceniza; y de los horribles temblores que los llenaron de asombro, que tan monstruosos pecados pedían castigos prodigiosos, y David en ocasión semejante a la ira de Dios irritada de las culpas atribuye solamente la furiosa conmoción de la tierra, y el estremecimiento de los montes de Judea en el Psalmo 17. Davan vozes los Predicadores Evangélicos,
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exortándolos a la enmienda de la vida, acordávanles el terremoto passado del año de 1587 [sic], que les avía arruinado la mayor parte de la ciudad, con muerte de pocos, para escarmiento de muchos; que aquel avía sido el amago del golpe que devían temer de la justicia divina. El Padre Alonso Ruiz, varón Apostólico de la santa Compañía de Jesús predicando un viernes en la plaça, les dixo estas razones: Mirad, ciudadanos de Arequipa, que estoy viendo que la Majestad de Dios os ha de castigar severamente por vuestros pecados. Mirad que os amenaça un grande açote del cielo, volved sobre vosotros que vendrá sin duda, aunque yo no lo veré. Esto dixo aquel siervo de Dios y dentro de un mes passó a mejor vida (como se puede creer de sus virtudes) y passados otros dos meses rebentó el volcán, y cayó el açote del cielo sobre todos, con que pareció profecía el aviso. Los arequipenses obstinados en sus placeres y más sordos a la vozes de los predicadores que a las del diestro encantador el Aspid y que a las de Noé los pecadores de aquel siglo, corrían sin freno a sus pasiones con menos disculpa que los Ninivitas. Sobrevino el castigo con circunstancias de horror, jamás otra vez vistas, ni oídas en el mundo. Refieren el caso, aunque sumariamente el Padre Martín del Río en sus Disquisiciones mágicas libro 4, capítulo 3, questión 2, y el Docto Don Juan de Solorçano Pereira, insigne jurisconsulto deste siglo, y Oidor del Real Consejo de las Indias, tomo 1, De Indiarum Jure libro 1, capítulo 7 n. 72 y más copiosamente el Padre Maestro Calancha en su apuntamiento manuscrito, donde afirma averle compuesto de lo que recogió de una relación, que de todo hizo una persona docta y grave, que se halló presente. Y así quanto dixere es de los autores referidos.
Llegó el Lunes de Carnestolendas del año 1600 a 14 de Febrero, día en que devió de quedar completa la malicia desta ciudad, porque el tiempo era el más dispuesto del año para licenciosas solturas. En él empeçó a reboçar el vaso de la indignación divina, y assí mismo empeçaron a oirse en Arequipa algunos moderados, aunque frequentes temblores de tierra, disponiendo la piedad del Señor, que no cayesse de golpe todo el raudal de su ira, para que los peçadores tuviesen antes lugar de huir del incencio de los vicios, y acogerse al sagrado de su misericordia infinita. La novedad les hizo reparar primero, no en su relaxación, y distraimientos, sino en que huviesse temblores en tiempo de aguas, quando hasta entonces no se avía experimentado ninguno; y esso mismo les deviera advertir, que la causa no era natural, para que se volviesen a Dios. Quatro días se fueron continuando estos temblores de la misma suerte que avían començado. Pero desde el quinto, que fue viernes 18 del mes se sintieron más fuertes y continuos los movimiento, de tal manera que en sólo el Viernes, y el Sábado passaron de doscientos los temblores. Bramava ya espantosamente la tierra; sacudía con extraña violencia los edificios, arrojava de si las personas, como que no podía sufrir la carga de sus culpas. A los vaivenes de la tierra sobrevino
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el ceño triste del ayre, porque desde el Sábado inmediato en la tarde le cubrió todo una parda nuve, que anticipó la noche y la hizo más formidable. Llovía en vez de agua una tierra blanca a manera de cal cernida, que después se verificó ser la ceniça que bomitó el volcán nombrado Guayna Putina, que yaze en un lugar llamado Omate 22 leguas distante de la ciudad al Oriente, donde rebentó para admiración del mundo, y espanto de los pecadores. Al passo que las horas corrían iba cayendo más espesa la seca lluvia, dexando tan oscuro el ayre, que en poco menos de un mes, no se diferenció el día de la noche, sino sólo en que unas sombras eran más densas que otras. A oscuros parece que el Señor quería castigar aquel pueblo, como antiguamente al Egipcio, porque fuesse más horrible el testigo. Acrecentó el asombro de la oscuridad lo monstruoso de varios meteoros que aparecían en el ayre. Armáronse en la media región sobre la afligida ciudad desechas tempestades de nuves en seco, y sin gota de rocío, que a manera de exércitos contrarios disparavan de una y otra parte furiosa artillería de rayos, y a un mismo tiempo atemorizavan con sus aspectos, y estremecían los montes con sus truenos. Fueron algunos tan violentos, que según la relación manuscrita, retumbaron sus ecos en Chuquiabo, más de cien leguas distante al Oriente, y en Lima más de 150 azia el Norte, de tal suerte, que aviendo el Virrey Don Luis de Velasco embíado poco antes algunos navíos a reconocer los de un cosario inglés, que se dezía andava pirateando nuestro mar y sus costas, oyendo un día algunos de estos truenos, juzgó que eran tiros de artillería, y sospechando que se avía trabado alguna batalla naval entre los nuestros y el pirata, hizo tocar alarma y con la más gente que pudo se fue al puerto del Callao a fortificarle, y esperar el suceso. Júzguese qué estruendo harían en Arequipa los truenos, que a tanta distancia parecían tiros de bombardas.
No solamente los rayos y relámpagos davan por instantes breve y espantosa lumbre a las tinieblas, también las esclarecían tibiamente unos globos de fuego destraña y diferente grandeza que escupía con gran violencia el volcán y con ligero curso bolavan por el ayre sobre la miserable ciudad, como que amagavan a quemarla y consumirla, y luego desaparecían resolviéndose en humo, que la dexava infestada con un hedor intolerable de azufre. De uno destos globos dicen los autores citados lo que se verá más abaxo. Asomaban también de quando en quando algunas llamaradas como de incendio que subía hasta las nuves, mostrando el açote de Dios a los culpados, para que si quiera el temor los corriegiesse. Entre la misma ceniça caía también innumerable multitud de piedra pomes, que abortava por momento aquel Vesuvio Indiano en tanta cantidad, que a los pueblos de indios más cercanos a él los enterró del todo; y a una profunda quebrada que corría de Oriente a Poniente, y en ella un caudaloso río, la llenó de tanta piedra y ceniça, que la emparejó con los campos de una y otra banda de sus altísimas barrancas, sin que le quedasse señal de aver sido caxa de río. Las fuen-
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tes y los ríos menores, que a la parte del Norte y del Sur de la ciudad corrían por los valles que la cercan quedaron secos. Los más caudalosos, sino quedaron secos, se vieron tan turbios con la ceniça que parecían de barro. Estancáronse con la multitud de piedra, porque en algunas partes estrechas atajó los Cauces por donde corrían y retrocediendo azia sus fuentes, formaron anchísimas lagunas de a seis y a siete leguas de boca; anegaron los campos, y después prevaleciendo la fuerza de las aguas, rompieron las presas, y con ímpetu furiosos abrieron passo a su rápida corriente, trastornando peñascos, arrancando árboles, robando las viñas y olivares, asolando los valles, tragándose las casas y los ganados que encontravan, y dieron con todo el mar, llenándolo de funestos despojos, y manchando sus olas con las cenicientas espumas. No dexaron en la tierra señal, ni rastro alguno de los lugares donde antes estaban de tal suerte, que aun sus mismos dueños, passada la tormenta, los desconocían porque lo que antes era llenura, lo avían convertido en barranca, y el campo fértil en seco pedregal. Ni solamente las corrientes de los ríos eran causa destos estragos, lo más admirable fue que los causavan también impetuosos raudales de ceniça que de unas partes a otroas cruzavan a semejanza de ríos. Despeñávanse de las puntas de los cerros grandes médanos de ceniza que a manera de avenidas caudalosas baxaban furiosamente a los campos y en ellos arrebatavan árboles y peñas, y quanto avían perdonado los ríos, llevándolos hasta muy distantes lugares. Mucha de la ceniza que no cayó en la tierra, por averla esparcido los vientos, boló en partes más de trecientas leguas, y en partes más de quinientas. Ya no se descubría, ni verdura en los campos, ni arboledas en los valles, ni alegría en los ríos, ni pájaro que volase, ni bruto que paciesse, porque todo lo cubría una funesta mortaja de ceniza una formidable sombra de muerte.
Con tan monstruosos y repetidos prodigios andavan los miserables ariquipenses turbados y afligidos, átonitos y asombrados. Corrían sin acuerdo de unas partes a otras, de las casas a las calles, de las calles a las casas, topando unos con otros sin tino, tragando y escupiendo ceniza, de la cabeza a los pies cubiertos de la que parecían difuntos en pie, o vivos amortajados. Hombres, mujeres y niños con lágrimas y mortales congojas davan desentonadas vozes y alaridos, sin poderse valer unos a otros, ni cuidar la madre del hijo, ni el marido de la mujer, todos flacos, consumidos y secos, unos morían de hambre u de sed, otros de espanto y otros de diferentes miserias. Las bestias del campo se venían a la ciudad a guarecer entre los hombres y mezclados con ellos bramavan unos, aullavan otros y en desordenado y confuso llanto sonavan a un tiempo lamentosas vozes de hombres y de brutos. Parecíales que era llegado el dia del juicio y que se acabava el mundo y por instantes esperavan, o que se los tragasse la tierra o que los consumiesse el fuego de algún rayo o de algún globo. Entravan de tropel corriendo en las Iglesias como a casas de refugio, y luego con la misma prisa los sacavan de ellas
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huyendo los temblores. Salían deste peligro, y entrevan en otros mayores en las calles y en la plaza porque aí descargava en ellos sin reparo el diluvio de ceniza que los ahogava, los rayos y globos de fuego que los afligían, el pestilencial hedor de piedra azufre que los atormentava, en fin de todas partes y en cualquier lugar les davan cruel batería conjurados los tres elementos tierra, ayre, fuego; pero aquel piadosísimo Padre de las lumbres, que no quiere la muerte del pescador, sino que se convierta y viva, mezcló su justicia con mucha misericordia. Dio esfuerzo y ánimo a los Religiosos y ministros Evangélicos, para que encendidos en caridad, y olvidados de si mismo, cuidassen del consuelo espiritual y corporal de sus próximos; exortávanlos a penitencia y administravanles los sacramentos, para que el pasto espiritual los fortaleciesse y el sustento natural para que no desmasen; a todo acudían diligentes, con que más alentados los fieles podían respirar y atender a lo que devían hazer en aquella tribulación, mirando como cuerdos por sus vidas, y como Cristianos por sus almas. Los esclavos y sirvientes se ocupavan en descargar los tejados de la ceniza que era tanta, que los hundía, los demás se ocupavan en exercicios devotos; hazíanse continuas plegarias en las Iglesias, y devotas procesiones por las calles con gran curso de penitentes y disciplinantes a trechos paravan y todos juntos en voz alta dezian tres veces, misericordia Señor, con que ofrecían a Dios en sacrificio para aplacarle corazones humillados, lágrimas y sangre vertidas y con la misma ceniza del suplicio mezcladas. Todas las sagradas Religiones acudían con mucha caridad a estos exercicios santos con grande fruto de las almas. Pero especialmente hizieron hermandad para ellos la Religión de la Compañía de Jesús y la de nuestro Padre San Agustín, saliendo juntas siempre en procesión y concordando en las mismas acciones de caridad; pusieron ambas mesa franca en sus conventos para todo género de gente y a los pobres que por indisposición o impedimento no podían personalmente acudir, les embiavan el sustento a sus casas. El Padre Fr. Gabriel de Jesús Religioso nuestro muy caritativo y por sus grandes virtudes respetado en la ciudad, andava de casa en casa y de calle en calle con su linterna encendida consolando a unos, alentando a otros, curando a los enfermos y socorriendo a los necesitados. El Padre Gonzalo de Lyra, rector de el Colegio de la Compañía de Jesús, Predicador de grande espíritu y el padre Maestro Fr. Diego Pérez, Prior de nuestro convento y también predicador famoso (que después fue Provincial y Catedrático de Sagrada Escritura en la Real Universidad de Lima) salían a predicar alternativamente en la plaza y en las procesiones, donde con admirable dotrina y fervor movían a contrición y lágrimas a los oyentes y los dexavan consolados y animosos para sufrir con paciencia, aquel trabajo y esperar de Dios misericordia. Fue copioso el fruto que cogieron porque todos hizieron confesiones generales amacebamientos públicos de muchos años, restituyéronse de la manera posible los bienes agenos y las honras injustamente quitadas,
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perdonáronse las injurias, y agravios recebidos, pidiéronse perdón unos a otros abrazándose como hermanos y desde entonces se vio en todos ellos un corazón y un alma en el Señor. Estos y semejantes efectos obró la divina piedad con aquella tribulación en sus fieles, cuyas espirituales dolencias eran como llagas encanceradas, que para sanar necesitavan de aquellos cauterios...
14. Mendoza [1665], 1976: 131-132
Lib I, cap. XXIV: “De notables terremotos que esta provincia ha padecido desde que se descubrió este Reyno”. ... y un monte o bolcan que está diez y seis leguas distante, en los Hubinas, rebentó el año de mil y seiscientos, con tan grande estruendo que se oyó mas de sesenta leguas en contorno y arrojó de si tanta ceniza que anegó los campos, agostando los pastos a los ganados, que perecieron de hambre y destruyó las campiñas de labor sin dar lugar a las siembras: alcanzó hasta Panamá y costa de Nicaragua, por la mar, y por tierra hasta los Yungas detras de la cordillera grande de los Indios de guerra, estrago en que toda esta provincia sintió bien rigurosa la mano de Dios sobre su propia condicion humana, recordar de ingratos al castigo, antes que agradecidos reconocer el beneficio a su autor...
Fuentes secundarias 1.
Travada y Córdova, Ventura. “El suelo de Arequipa convertido en cielo; en el estreno del religioso monasterio de Santa Rosa de Santa María [...]” [1752][sic], en Odriozola, Manuel de. Documentos literarios del Perú. Tomo X. Lima: Imprenta del Estado, 1877, 415 pp.
TRAVADA [1752], 1877, X: 15-21 Cita:
1. Martín del Río, 1612. Disquisitionum [...]. [Maguncia].
2. Solórzano, 1639. De Indiarvum [...]. Madrid.
3. Diego de Mendoza, 1655. Chronica [...]. Madrid. 4. Bernardo de Torres, 1657. Coronica [...]. Lima.
Primera parte, acápite 2: “Refierese la rebentason del volcan de Huaynaputina”. ... El volcan de Huaynaputina, mas conocido con el nombre de Quimitaquillas [sic] [...], está distante diez y seis leguas al oriente de la ciudad [de Arequipa]. Reventó este monte el año 1600 de cuya erupción me es preciso dar noticia mas individual aunque conciga para dar mas fundamento a mi conjetura la que refieren el [P.] señor Solorzano,
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el M.T. Bernardo de Torres, el P. Martín del Rio, el P. Diego Mendoza y otros apuntes de que me valgo [...]. Lunes de Carnestolendas a 14 de febrero del siguiente año de 1600 se comenzaron a oir en Arequipa temblores muy repetidos: el 18 fueron mas fuertes y mas frecuentes de tal suerte que este dia y el 19 pasaron de 200 temblores...
2.
Bueno [1763], 1951: 132 ... [1600] reventó con grande estrago el volcán de Arequipa el día 18 de febrero...
3.
Córdova y Urrutia, José María. El Mapa Político y Literario 14. Lima, 27 de julio de 1843. Reproducido por Polo (1899: 114-116). CÓRDOVA
Y
URRUTIA [1843], 1899: 114
... Lunes de carnestolendas, catorce de febrero, cuando los moradores de Arequipa se distraían en los pasatiempos de esos días, la tierra comenzó a conmoverse, cuya rareza en la estación causó asombro...10
4.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 60*
5.
Valdivia, 1847:
6.
Perrey, 1857: 12
… En 18 de febrero de 1600 reventó con gran estrago el volcan de Ubina [sic] que cubrió de cenizas a todos esos lugares y causó una lamentable ruina a Arequipa... ... El 15 de febrero de 1600 sintieron los arequipeños moverse la tierra con lentitud y continuación. El 18, primer viernes de Cuaresma, entrando la noche, menudearon los movimientos...
... 1600. 24 février. A Arequipa, secousses violentes. Dans le même temps le volcan de Guayta-Putina, qui est prè de la ville, lancça des flammees et une grande quantité de matières enflammées. Pendant vingt jours, il tomba une pluie de cendres et de sable. Les cendres tombaient en plusieurs endroits de l’épaisseur d’une verge, dans d’autres de deux, et oú il, y en avait le moins, elles avaient un queart de verge d’épaisseur. Les blés en furent criblés et écrasés, les branches d’arbres abattues. Le bétail mourut faute de páturage; car les sables qui étaint tombés, convraient les champs á 50 lieunes d’un côté et á 40 de l’autre tout autour d’Arequipa. On trouva des troupeaux considérables de vaches, 10 No hemos identificado al autor que Córdova y Urrutia utiliza como fuente, aunque es posible –por la alusión a la época en que ocurrió– que se haya sustentado en el relato del P. Torres.
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de moutons, de cochons, de chevres enterrés vivants. Les maisons furent écrasees sous le poids du sable (1). A ces détails anciennement connus, j’ajouterai les suivants présentés á la réunion de l’Association Britannique, en 1851, par M. Bollaert, d’après un manuscrits espagnol (2). Le 15 février, éruption d’un volvan dans la chaine d’Orale, á 22 lieues d’Arequipa, Pendant toute la journée, le sol fut dans un mouvement continuel á Arequipa. Le 18, au soir, les mouvements furent plus rapides, et á 10 heures, il y cut une secousse qui réveilla tour le monde. Pendant toute la nuit, il ne se passa pas cinq minute sans secousses. Dans la matinée du 19, secousse des plus violentes, les mouvements augmentent encore et on compte plus de 200
(1) [Anc. Rév. du globe, d’après Purchas, T. IV, p. 1476; Ulloa, T. l, p. 314; Prévost, T. XVIII, p. 312; C.A. A dissertation upon Earthquakes, 1750, p. 29; An hist. Account of Earthq, p. 20.]. Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey. De las fuentes consultadas por Perrey, las dos únicas que hemos tenido a la vista son la obra de Prévost, útil compilación de viajes publicada en Francia a mediados del XVIII –de la que hemos tratado líneas atrás–, y la de Ulloa. Por otro lado, de acuerdo con los registros de la Bibliotheque Nationale de France, Samuel Purchas fue autor de Relations de divers voyages curieux qui n’ont point esté publiées et qu’on a traduit ou tiré des originaux des voyageurs [...] données au public par les soins de feu M. Melchisedec Thevenot. Paris: T. Moette, 1696; probable traducción de la obra en inglés aparecida en Londres, en 1614, con el título: Relations of the world and the religions obserued in all ages and places discouered, from the Creation vnto this present: contayning a theologicall and geographicall historie of Asia, Africa, and America, with the ilands adiacent. Declaring the ancient religions before the Floud; según registro del catálogo en línea de British Library. De la consulta del mismo catálogo –y a efectos de extender las pesquisas bibliográficas–, diremos que las dos referencias anónimas podrían corresponder, la primera, a Nathaniel Crouch: The general history of earthquakes: being an account of the most remarkable and tremendous earthquakes that have happened in divers parts of the world. London: A. Bettesworth; J. Hodges, 1734; en tanto la segunda, signada bajo las iniciales C.A., podría corresponder al título: A dissertation upon earthquakes, their causes and consequences; comprehending an explanation of the nature and composition of subterraneous vapours, etc. London: printed for James Roberts, and for the Booksellers in London and Westminster, 1750. (2) [Report of the British Assoc., part II, p. 85]. Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey. William Bollaert fue un viajero inglés que arribó al Perú a mediados del siglo XIX. Estando en Tarapacá, levantó el más importante plano de esa región, correspondiente a ese siglo. La contribución identificada por Perrey debe ajustarse al Report of the meeting of the British association for the advancement of science, correspondiente a 1851, de acuerdo con el registro proporcionado por el catálogo en línea de la BNF. La institución, fundada con el mismo nombre, British Association for the Advancement of Science, nació en York, en 1831, y convocaba anualmente una reunión en la que se daba lectura a los resultados de investigación desarrollados por la comunidad científica inglesa.
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secousses dans les 24 heures. Le ciel était obscurci de nuages formés des matières lancées par l’eruption, et sillonné par des éclairs. Des cendres blanches comme la neige, couvrirent le pays. Le 28, secousse la plus désastreuse de toutes. Le bourg de Quinistacas, qui comptait 100 habitants, á 4 ou 5 milles du volcan, fut ruiné; celui d’Ornate le fut pareillement, ainsi que les villages du voisinage. Les cendres furent portées á plus de 90 milles de distance.
7.
8.
Paz Soldán, Mariano Felipe. Atlas geográfico del Perú. Paris: Librería de Fermin Didot Hermanos, Hijos y Ca., 1865, 82 pp. PAZ SOLDÁN, 1865:11
Paz Soldán, Mariano Felipe. Diccionario geográfico estadístico del Perú. Lima: Imprenta del Estado, 1877, 1077 pp. PAZ SOLDÁN, 1877: 70*
... La ciudad de Arequipa, situada en la falda del volcán Misti, está expuesta a muchos temblores de tierra, demasiado frecuentes desde septiembre hasta diciembre y más de una vez se ha visto arruinada por espantosos terremotos. Los que recuerda la historia de este país son [...]. El de 18 de febrero de 1600 [sic]...
9.
Raimondi, 1876, II: 173-174
Cita:
1. Pérez de Torres [¿1600?], 1876. Discurso [...]. 2. Valdivia, 1847. Fracmentos [...]. Arequipa.
... La interesante relación que acabamos de transcribir12 [vide supra] se refiere a la erupción del volcán de Omate, llamado de Quinistaquilla que es el nombre del pueblo más inmediato [...]. Debe observarse, no obstante, que algunos fijan la época de este volcán en el año 1600 y en una publicación hecha en Arequipa por el Dean Dr. D. Gualberto Valdivia se da una descripción de esta catástrofe, muy parecida a la de Pérez de Torres que hemos transcrito y se ve que claramente que se habla del mismo suceso pues se dice que el río Tambo fue represado por los escombros durante veintiocho horas y que al desbaratarse arrasó todo el valle [...]. He aquí sus mismas palabras13 [...]. Esta grande erupción del volcán Huayna o Morro Putina es la única de que se conserva tradición en el Perú y las materias arrojadas de las entrañas de este cerro
11 Indica un breve repertorio de obras dedicadas al tema sísmico. 12 Se refiere a la narración de Pérez de Torres. 13 Transcribe la parte respectiva de los Fracmentos del deán Valdivia.
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han sido en tan inmensa cantidad que aun hoy día se notan grandes depósitos de cenizas y piedra pomez en todos sus alrededores...
10. Mendiburu [1890], 1934, XI: 280*
... [Terremotos o ruinas] 1600. Febrero 15. En Arequipa y Arica; reventó el volcán de Huaina-Putina (Omate) y hubo temblores hasta el 28...
11. Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... [Terremotos o ruinas] 1600. Febrero 15. En Arequipa y Arica; reventó el volcán de Huaina-Putina (Omate) y hubo temblores hasta el 28...
12. Polo, 1898: 325-326*
... El 14 de febrero temblor en Arequipa. El 18, a las 9 p.m. otro temblor, al que siguieron varios, y uno más fuerte a las 10. El 19 a las 5 p.m. principió allí a oscurecerse el cielo; sintiéndose por la mañana un movimiento estrepitoso, causado por la erupción del volcán de HuainaPutina. Se repitieron los temblores hasta el 20 de febrero, en que hubo uno mayor que todos. Se contaron como 200...
13. Polo, 1899: 95-98 Cita a:
1. Ortega y Sotomayor, 1649. Relacion [...].
2. Cobo, 1653. Historia [...].
3. Valdivia, 1847. Fracmentos [...]. Arequipa.
... Huaina-Putina: La erupción de este volcán, el 19 de febrero de 1600 está descrita con la mayor verdad por el maestre de campo don Juan Hurtado de Mendoza, corregidor de Arequipa a la sazón; la reprodujo en su Relación del Obispado de Arequipa en 1649 el obispo Dr. D. Pedro de Ortega y Sotomayor [...]. Oigamos el relato del Dr. Valdivia [...]. El P. Cobo describe la erupción14...
14. Dagnino, 1909: 34-35 Cita a:
1. Simón Pérez de Torres, 1600.
2. Deán Valdivia, 1847. Fragmentos [...]. Arequipa. 3. Raimondi, 1876. El Perú [...]. Lima. 4. Lorente, 1876; Historia [...]. Lima.
14 Hemos reproducido las partes correspondientes de los tres autores, vide supra.
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... En medio de las zozobras inherentes a la presencia de corsarios, acaeció la erupción del volcán de Omate o Huaina Putina que sacudió todo el sur del Perú y en especial a Arequipa y su comarca “El 14 de febrero de 1600” (de 1599 según otros) dice Sebastián Lorente15 [...]. Sin que la historia lo consigne es indudable que los desavisados moradores de Arica y Tacna sufrieron las penurias del cataclismo cuyo centro de conmoción se hallaba apenas dos grados al norte. No es ocioso referir tan aciagos fenómenos; ello contribuye a atenuar en los venideros el terror al fin del mundo, sabiéndose que son trastornos de limitado alcance cuya causa es en esta costa la poca edad jeológica de la vecina arruga de los Andes; y el convencimiento de su repetición periódica quizás corrija nuestra obstinación en fabricar edificios de piedra, adobes o ladrillo que caerán tarde o temprano sobre nosotros o nuestros hijos [...]. No todos saben que de esta catástrofe nos quedó una relación de testigo. Simón Pérez de Torres, viajero muy andariego, después de recorrer gran parte del Perú, en los primeros días de febrero de 1599 pasó de Arequipa a Moquegua [...]. El Dean Valdivia [...] refiere esta erupción, tomándola sin duda de Pérez de Torres, pero agrega muchos detalles de otras fuentes que no conocemos. Raimondi, citando a los dos, insinúa la idea de hacer escavaciones en el sitio de varias aldeas de indios, sepultadas con sus moradores bajo la ceniza...
15. Montessus de Ballore, 1912: 9 Cita:
1. Travada [1752], 1877. “El suelo [...]” 2. Polo, 1898. “Sinopsis [...]” Lima.
... 1600. Febrero 19, XVII: Arequipa. Principió allí á oscurecerse el cielo, sintiéndose por la mañana un movimiento estrepitoso, causado por la erupción del Huaina-Putina. Se repitieron hasta el 20 de Febrero, en que hubo uno mayor que todos. Se contaron como doscientos (Polo). Ventura Trabada (*) en su lista de los terremotos de Arequipa da la fecha del 11 de Febrero en que, según agrega, reventó el volcán de Umate. Este autor incurrió varias veces en errores de fechas...
16. Broggi [1951], en Barriga, 1951: 53
... Erupción del Huaynaputina y terremoto del 19 de Febrero de 1600. Dos terremotos entre entre las 11 y la 1 del día. Estimación aproximada: Grado IX de Mercalli. Radio de alcance en Kms: 100...
15 Trancribe la parte respectiva de la Historia del Perú de Sebastián Lorente. Creemos que podría tratarse de su Historia del Perú bajo la dinastía austriaca: 1598-1700. Paris: [Imp. de A. E. Rochette], 1870, 364 pp.
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17. Silgado, 1965-1967: 198 ... 1600. 19 de Febrero 19, a las 05.00. Fuerte temblor local en Arequipa causado por la explosión del cráter del volcán Huaynaputina (Omate), que arrojó lluvia de cenizas y arenas que oscureció el cielo de esa ciudad. El P. Bartholomé Descaurt [sic] relata que: “las réplicas se hicieron sentir con tal continuidad que en las dos últimas horas se notaron más de doscientos remezones tan fuertes y terribles que todos los edificios se desplomaron, excepción de los más pequeños”...
18. Silgado, 1978: 19 Cita a:
1. P. Bartholomeus Descourt.16 ... 1600. Febrero 19, a 05.00, hubo un fortísimo temblor en Arequipa causado por la explosión del cráter del volcán Huaynaputina (Omate), siguió una lluvia de cenizas que cubrió el cielo de esa ciudad y el de las comarcas vecinas, lo cual duró algún tiempo. Se refiere que la explosión fue precedida y seguida por una serie de temblores. El Padre Descourt decía: ‘que las réplicas se hicieron sentir con tal continuidad que en las dos últimas horas se notaron más de doscientos remezones tan fuertes y terribles que todos los edificios se desplomaron, excepción de los más pequeños’. El 28 de Febrero ocurrió uno de los más intensos temblores de esa serie que derribó las casas que habían quedado en pie. En Omate e inmediaciones quedaron sepultados seis o siete pueblos, pereciendo todos sus habitantes. El río Tambo quedó represado por los torrentes de escombros y lavas, la rotura posterior de ese dique terminó por asolar ese valle...
19. Kuon Cabello, Luis E. Retazos de la historia de Moquegua; desde los tiempos pre-incásicos hasta el año 1980. Moquegua, 1981, 567 pp. KUON, 1981: 135 Cita a:
1. Valdivia, 1847. Fracmentos [...]. Arequipa. 16 Silgado indica que el relato del P. Descourt se encontraba manuscrito y formaba parte de una denominada “Colección Zugger”, ubicada en Londres, y de la que no hemos descubierto mayor información; se trata, así, de una fuente que clasificamos en condición de “no hallada”. No obstante, si hemos de seguir la referencia, la primera mención aparece en la revista Ciudad y Campo, de Lima, donde, con el título “El gran terremoto de Arequipa del año 1600”, se transcribe parte del relato de Descourt. Véase Raúl Picón. Contribución al estudio de la sismología en el Perú; con un mapa sísmico-geológico del Perú. Tesis que presenta el bachiller [...] para optar el grado de doctor en Ciencias Naturales. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1926. 52 pp.
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2. Paz Soldán, 1877. Diccionario [...]. Lima
... 15 de febrero de 1600. Erupcionó el volcán Omate, Quinistaquillas o Huynaputina [...]. Paz Soldán describe así el devastador suceso [...]. El deán Valdivia dice [...].17 En Moquegua, situada a a 248 kilómetros de Omate, las cenizas perdieron muchas fincas y quedaron estériles otras por muchos años lo mismo que en Torata [...]. A la fecha, el que fuera volcán Omate tiene la simple apariencia de un cerro sin cráter y sin señales de actividad...
20. Ocola, 1984: 30*
LCO/ 1600 2 19/ 10/ -16.770 -70.900/ 20/ J7 92LCO LCO/ 1600 2 28/ ?/ -16.600 -70.800/ 20/ J8.12LCO
21. Huaco, 1986: s/p*
PE00140/ IGH/ 1600 02 14/ 02 00 00/ 00X/ -16.700 -70.800/ M/ 6 OM/ 5M DH PE00145/ IGH/ 1600 02 19/ 02 00 00/ 00X/ -16.700 -70.800/ M/ 6 OM/ 5M DH
PE00146/ IGO/ 1600 02 19/ 10 00 00/ 00X/ -16.770 -70.900/ M/ 20 OM/ 11M DH
PE00147/ IGH/ 1600 02 19/ 16 00 00/ 00X/ -16.700 -70.800/ M/ 6 OM/ 9M DH PE00148/ IGH/ 1600 02 19/ 22 00 00/ 00X/ -16.700 -70.800/ M/ 6 OM/ 5M DH PE00155/ IGH/ 1600 02 20/ 02 00 00/ 00X/ -16.700 -70.800/ M/ ¿?/ 5M DH
PE00160/ 117/ IGO/ 1600 02 28/ 20 00 00/ 00X/ -16.600 -70.800/ M/ 20 OM/ 10M
22. Rivera Martínez, Edgardo. Imagen y leyenda de Arequipa. Antología, 1540-1990. Lima: Fundación Manuel Bustamante de la Fuente, 1996, 697 pp. RIVERA MARTÍNEZ, 1996: 565-603 Cap. VII: “Sismos y erupciones”. Reproduce:
1. Murúa, [1613]: Lib. III, cap. XXII. 2. Ocaña, [1613]: Cap. XXXII. 3. Barco Centenera, [1602]:
4. Mejía y Fernangil, [¿1600?]:
5. Travada y Córdova, [¿1752?]: Cap. II.
17 Véase la transcripción de ambos textos líneas arriba.
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Comentarios A la luz de las catorce fuentes contemporáneas exhibidas y las veintidos secundarias, deben definirse varios elementos de la secuencia simultánea de sismos y errupciones provocadas por la erupción del volcán Huaynaputina (16°35’ S 70°32’ W, en el actual departamento de Moquegua, ubicado al sur del Perú) desde fines de enero de 1600. Primero: la “identidad” misma del volcán, el cual aparece mencionado en ocasiones como Huaynaputina, Omate o Quinistaquillas: hoy existe consenso en identificarlo como el primero de los mencionados, según la moderna investigación vulcanológica (De Silva and Zielinski, 1998: 455). Segundo: los sismos se sintieron en Arequipa –la ciudad para la que se cuenta con mayor número de referencias– desde el 27 de enero de 1600 –si seguimos el testimonio de Murúa, aunque aislado–, o desde el lunes 14 de febrero –conforme al testimonio del agustino Torres–. Del viernes 18 de febrero al lunes 28 del mismo mes se producen los sismos más violentos, el inicio de una fortísima secuencia sísmica que se prolongó por espacio de varias semanas –sorprende la mención a la altísima frecuencia diaria en la que coinciden varios testigos de vistas, que ofrecen su versión a poco de iniciada la catástrofe y que habla de 200 sismos algunos días–. Tercer elemento: la ceniza. Hay consenso entre las fuentes acerca de la fecha de inicio de la caída de ceniza sobre Arequipa, a saber, desde el sábado 19 (a las 6 de la tarde) hasta el domingo 20 (a las 6 de la mañana), y que luego se prolonga por espacio de un mes (Murúa). Si confiamos en el testimonio de Pérez de Torres, podríamos afirmar que desde el sábado 7 de febrero [sic] –en realidad, sábado 5, pues 7 fue lunes–, cerca de Moquegua ya se había registrado actividad volcánica, esencialmente explosiones, y que desde el lunes 7 la ceniza ya había caído al norte de Moquegua. Ello podría significar que la velocidad del viento debió conducir –hipotéticamente, a partir del cotejo de fuentes– la ceniza hacia Arequipa al cabo de doce días, pues fue visible desde el 19 de febrero.
No sabemos cuándo dejó de arrojar cenizas el Huaynaputina, pero sí conocemos de sus efectos sobre la salud, las viviendas y la naturaleza. También sabemos (siguiendo a Ocaña) de las dificultades provocadas por la ceniza depositada y que, movida por el viento, tardaba un tiempo prolongado en volverse a asentar. Sobre el área en que se expandió la ceniza, por el norte llegó a Acapulco, en la costa occidental de México –el antiguo virreinato de Nueva España–, conforme a la información proporcionada por Montesinos, pasando por Panamá y Nicaragua, según Diego de Mendoza. En el Perú, Arequipa y su comarca fueron las más afectadas, extendiéndose la destrucción hasta Moquegua y Arica (como se dibuja en
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la Corónica de Guaman Poma). Por el oeste, las cenizas llegaron hasta alguna zona del océano Pacífico, que debemos suponer ubicada en la costa sur del Perú si nos ajustamos al testimonio de Vásquez de Espinoza. En cuanto a la dimensión sonora del evento, se plantean varias preguntas acerca del área de audición de los estallidos del volcán: el testimonio del P. Cobo afirma la percepción del ruido en Lima, como el de Ocaña en el norte argentino y el de Mendoza en las yungas bolivianas. La información propiamente científica aparece con el trabajo de Sieberg (1930), quien asigna el grado IX de la escala de Mercalli a los sismos provocados por la explosión, aunque equivoca la toponimia cuando identifica al Misti como causante de toda la secuencia de la que tratamos. Hay que sumar la información de Broggi (1951) –quien también calcula el grado IX–, la de Silgado (1978) y la del trabajo de De Silva y Zielinski (1998).
Anomalías (unidades de desviación típica)
Gráfico 1 Evolución de la densidad de la madera en troncos del hemisferio norte desde el año 1400. (Se señalan unas cuantas erupciones volcánicas conocidas que coinciden con valores bajos de densidad.)
2 0
–2
1883 1991 Krakatoa Pinatubo 1815 1912 Tambora Katmai
–4 –6 1400
1500
1601 Huaynaputina 1600
1700 Año
1800
1900
2000
Fuente: Uriarte Cantolla, Antón. Historia del clima de la Tierra. [Vitoria]: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2003, 306 pp. Uriarte reproduce gran parte de su libro en internet. Para nuestra investigación nos resultó importante consultar la tercera sección (El clima del último milenio) del cap. IX (El Holoceno). Consúltese la referencia en <http://homepage.mac. com/uriarte/ultimomilenio.html>. De Silva, S. & G.A. Zielinski. “Global influence of the AD 1600 eruption of Huaynaputina, Peru”. Nature 393, 1998, pp. 455-458.
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Hora local
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5 4 4 4 4 4 4 4 4 4 1
nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. dic.
Hora Duración GMT s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Arequipa Arica Costa sur Ilo Pisco Ica Lima Callao Cusco Pausa Arequipa
Arequipa (Chile) Arequipa Moquegua Ica Ica Lima Lima Cusco Ayacucho Arequipa
Fuentes contemporáneas 1.
“Acuerdo de hacienda real de Arica del 5 de Diciembre de 1604”, en Montessus de Ballore, 1912: 11-13.18 Montessus de Ballore [1604], 1912: 11, 13
... En el puerto de San Marcos de Arica en cinco días del mes de Diciembre de 1604 años, el general don Ordoño de Aguirre, Corregidor de ese partido y los jueces Oficiales Reales de él, tesorero Alonso García Villanil y contador Simón de Basauri, se juntaron a hacer acuerdo de hacienda real y estando juntos en él dijeron que por cuanto en el terremoto de temblores y creciente de mar que sucedió, el miércoles pasado 24 de noviembre que asoló esta ciudad de Arica y el fuerte de ella y se
18 Según indicación de Montessus, el documento fue consultado en el Archivo de Arica por Vicente Dagnino y reproducido en La Voz del Sur, periódico de Tacna, en su edición del 25 de noviembre de 1909 y que no hemos tenido a la vista para hacer el cotejo respectivo.
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llevó la mar la artillería, mosquetería y municiones, aunque maltratados, desencabalgadas de las piezas de la artillería y cureñas de ella, y mucha parte de las cajas de mosquetería, todo lo cual se ha puesto en un terrapleno que está en un solar de don Alonso de Vargas Carvajal, que aunque no es parte conveniente, ha parecido de presente sea la más cómoda en que pueda estar la dicha artillería, mosquetería, arcabucería y municiones que ha sido hallada y se ha juntado en la dicha ruina, mandaron se asiente por inventario todo ello y se haga cargo de ello por hacienda real de Su Majestad, el tesorero en cuyo cumplimiento estando en el dicho terrapleno, donde está la dicha artillería y mosquetería y municiones se inventarió por ante mí las cosas siguientes19... ... Archivo de Arica: En Arica [...] catorce días del mes de febrero de mil seiscientos cinco años [...] se trató que por cuanto el general don Ordoño de Aguirre avisó a la Real Audiencia de las Charcas del terremoto que sucedió en esta ciudad en veinte y cuatro de noviembre pasado, en que se anegó y perdió la ciudad y los pertrechos de guerra [...] que manden pólvora... ... Archivo de Arica: 26 de Marzo de 1605. Y con la ruina del terremoto que asoló esta ciudad derribó el Almacen Real donde se mete el azogue [...]. Se acordó que por no haber parte mas cómoda que el dicho Almacen viejo que está caído, se limpiase y aderezase y preparase de suerte que se pueda poner en él el azogue, haciendo primero ver el dicho Almacen y suelo de él a personas pláticas...
2.
Silgado, 1985: 37-3920
— Conde de Monterrey, Virrey del Perú a S.M. Callao, 14 julio 1605
... por quanto el Principal Fray Andrés de Lisson, Prior del Convento de Predicadores de La Chimba y procurador general de la ciudad de Ariquipa [...] me hizo relacion que por caussa de un terremoto que le sobrevino miercoles a veinte y quatro de noviembre del año pasado de seyscientos y quatro quedo toda asolada yglesias, conventos, casa y lomas de las haziendas con quiebras de acequias y avenidas de rios...
— Virrey y Audiencia de Lima a S.M. Lima, 31 enero 1608
... dimos cuenta a V.M. de cómo se remediaría los daños que sucedieron en las ciudades de Arequipa, Arica y villa de Camaná con los temblores y ruinas del año 1604 y de los que recibieron los vinos y olivares...
19 Decidimos no incluir la larga lista de armas detalladas en el documento, pues consideramos que esa información no es relevante para los fines de esta investigación. 20 Silgado indica que se trata de un manuscrito existente en la Biblioteca de la Universidad de Indiana (Bloomington, EE UU), aunque no anota referencia alguna.
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3.
Murúa [1613], 1964, II: 235, 237
Lib. III, cap. XXI: (Ibíd.).
... el año de mil y seiscientos y quatro del mes de nobiembre, bíspera de Santa Catarina mártir tembló la tierra con tanta furia y estruendo que no quedó en aquella miserable ciudad [Arequipa] edificio que no biniese avajo [...] y de los combentos el de San Francisco, por ser de bóbeda quedó en pie y el de San Augustín de la mesma suerte pero tan lastimados...
Cap. XXIII: “De la villa de San Marcos de Arica”. ... Mas delante de la ynfelize ciudad de Arequipa está la villa y puerto de San Marcos, en el valle de Arica, ducientas y quarenta leguas de la ciudad de los Reyes [...]. El año de mill y seiscientos y quatro, víspera de Santa Catherina, quando dijimos que en la ciudad de Arequipa sucedió aquel terrible temblor que la asoló, vino la misma ruina por este puerto de Arica, que derriuó las mas casas dél y aviendo pasado y entendido que la furia abía cesado, la mar agitada y mobida de las olas salió con un ympetu espantable de los límites hordinarios que en aquella costa tiene y embistiendo con las casas acauó de asolar lo que quedaua [...] el mismo daño que hizo la mar en esta uilla hizo en Camana donde salió casi media legua y arruynó ynfinitas heredades de viñas y olibares...
4.
[León Portocarrero, Pedro]. Descripción del Virreinato del Perú; crónica inédita de comienzos del siglo XVII [1615]. Edición, prólogo y notas de Boleslao Lewin. Rosario: Universidad Nacional del Litoral, 1958, 140 pp. LEÓN PORTOCARRERO [1615], 1958: 75
... Tembló la Villa de Ica que duró un cuarto de hora y derrocó muchas casas. En Arica hubo fuerte movimiento, el mar anegó toda la villa, derribó casas, las dejó arrasadas de arena. La gente se salvó en un monte (El Morro) que está junto a la villa. Hizo muchos daños por toda la costa...
5.
Mejía Fernangil [¿1610?], 1951: 235 ... otro temblor le hizo, ha pocos años, que un mal si es solo poco mal encierra: Aquesto fue el remate de sus daños aquesta fue su grave desconsuelo, de aqueste habrá memoria en los extraños. Y entonces dispensó el airado cielo que el Mar del Sur, por 400 leguas de costa, se extendiese por el suelo [...].
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Y en la ciudad de Arica executando su cólera, le vido los cimientos casas, tesoro y muebles devorando...
6.
Cobo [1653], 1956, I: 101-104
Lib. II, cap. XX: “De los terremotos del Perú”. ... Todas estas tormentas y calamidades puso en olvido el espantoso terremoto que sucedió el año de 1604, a 24 de noviembre, como a la una y media de la tarde que fue sin duda el mayor que hasta entonces se había visto en este reino [...]. Su extensión fue tan grande que a un mismo tiempo levantó más de trescientas leguas de tierra en longitud [...] y entró la tierra adentro su latitud más de sesenta leguas. A la ciudad del Cuzco llegó con tanta fuerza que no se podían mantener en pie los hombres; remeció fuertemente los edificios, aunque no cayeron por ser fuertes y bien cimentados, solamente el arco toral de la Iglesia de la Compañía de Jesús dio en tierra [...]. Debió durar como cuatro credos en esta ciudad de Lima adonde a la sazón me hallé yo en la iglesia de nuestra casa [...]. En la ciudad de Arequipa duró medio cuarto de hora [...] asoló toda la ciudad y hizo tan grande estrago en los pueblos y campos de su contorno [...] destruyéronse muchos pueblos de la diócesis de Arequipa y de la Provincia de Parinacocha que es de la diócesis de Guamanga; en esta se asoló de tal manera el pueblo de Pausa que de seiscientas casas que tenía no quedaron en pie más de catorce o quince [...] ondeaba y hervía la tierra como si fuera un proceloso mar [...]. En la provincia de los Chichas derrumbándose un pedazo de un cerro cogió la mitad de un pueblo [...]. En el valle de Moquegua hizo el temblor no menor daño que en Arequipa; cayéronse muchas bodegas de vino [...] abrióse la tierra por muchas partes y corrieron arroyos de agua negra y de mal olor en tanta cantidad que hicieron ir de avenida el río [...].
Hubo el mismo temblor dentro de la mar [...] como a la ciudad de Lima alcanzó este temblor con poca fuerza así también, aunque salió en su puerto [Callao] la mar de madre, fue en muy poca distancia y no con tanta furia como en otras partes; sólo un golpe de agua ciñó el pueblo del Callao, sin entrar en él, dejándolo hecho isla, de manera que por algunos días no se podía pasar de Lima al Callao, sin atravesar un gran charco [...]. En el puerto de Pisco fue grande maravilla [...] cuando se retiró la mar la primera vez salieron todos sus moradores a la playa llevados por la novedad de un prodigio tan raro [...] y fue que revolvió el mar muy crecido y furioso contra ellos [...] corriendo gran trecho tierra adentro [...]. En la Villa de Camaná [...] hizo la mar sus tres acometidas y retiradas, subiendo por el valle arriba más de media legua; destruyó cuanto halló en aquel espacio y recogióse con cuarenta personas dél ahogadas [...]. En el valle y puerto de Ilo salió la mar casi media legua
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el valle arriba; arrancó muchas higueras antiguas, ahogáronse once indios y hizo pedazos una fragata de más de dos mil arrobas de porte que estaba en el astillero casi acababa. Donde la mar hizo más estrago con sus flujos y reflujos fue en la ciudad y puerto de Arica...
7.
Cobo, [1653], 1956, I: 105-107
Lib. II, cap. XXI: “En que se prosigue lo mismo”.
Carta del Corregidor de Arica a la Real Audiencia de los Charcas [sin fecha] ... Muy poderoso señor: A los veinticuatro de noviembre, víspera de Santa Catalina, a las dos de la tarde comenzó a temblar en este puerto [de Arica] [...] derribó por el suelo por el suelo por los cimientos todos los edificios que había de adobes y ladrillos especialmente la Iglesia mayor y el fuerte [...] y el Almacén Real [...] y con estar a la sazón la mar muy mansa [...] empezó a recogerse de tal manera que menguó más de dos tiros de arcabuz de lo que suele menguar ordinariamente, y continuando el temblor su fervor empezó a amenazarnos la mar alborotándose de tal manera, que cubrió una isleta que está frente al Morro que hacía abrigo al puerto desta ciudad [...]. Vino un rebaso de la mar y se los llevó juntamente con la casa que era de bahareques y habiendo dado otro recio temblor, volvió a recogerse la mar segunda vez y tardando como un cuarto de hora volvió contra el pueblo [...] cuando llegó y dio con el almacén en tierra juntamente con la Iglesia Mayor y pasando adelante subió una cuadra y derribó y llevó todas las casas, peligrando muchas personas [...]. Fue tanto lo que se recogió que estaba en seco el surgidero de los navíos y estaba hirviendo la mar, que echaba humo como si fuera fuego, que oscureció toda la costa; y en medio desta humareda se levantó un mar tan grande que parecía un alto monte, la cual fue hacia la parte que llaman Huayllacana y Chacalluta, legua y media de este pueblo y levantándose más alto de lo ordinario fue con grande furia asolando todo lo que topaba hasta dar con la cuesta de Huayllacana, donde, hallando resistencia, volvió de recudida contra el pueblo tan alta como se fue...
Fuentes secundarias 1.
Mendoza [1665]. Citado en Montessus de Ballore, 1912: 13-14.21
21 Comparada la transcripción hecha por Montessus con el texto original de Mendoza, coinciden ambos en lo esencial, aunque algunos términos aparecen modificados; por ejemplo, cuando el original “fortísima fabrica” es reemplazado por “firmisima fabrica”, o cuando “terruño de la ciudad” se cambia a “terreno de la ciudad”.
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... El año 1604, a 24 de de diciembre, se repitió otro temblor de tierra tan grande en la misma ciudad de Arequipa, que derrocó todos sus edificios sin dejar en pié mas templos que el de nuestro convento de San Francisco, por ser todo de bóvedas de cal y canto, firmísima fábrica y sin embargo hizo sentimiento la media naranja de la capilla mayor, y toda la gente de la ciudad se acojió a esta sola iglesia que libró de aquel tan riguroso fracaso, porque en todo el pueblo no quedó piedra sobre piedra: ruinas de las más sensibles que aquella ciudad ha padecido entre las muchas que de esta especie la molestan cada dia [...] y así el terreno de la ciudad, como es todo arenisco, mezclado con cenizas (del volcan), no es posible fabricar de tierra y barro edificios de importancia, pues cuando los continuos temblores por débiles, no le derriban como hace cada día cualquiera lluvia arrecia, los deshace con facilidad, y así se edifica de cal y canto por la blandura de la piedra de cantería muy abundante, y se labran muchas casas de bóveda por la seguridad de la vivienda [...].
2.
Girardi [1664].22 Citado en Montessus de Ballore, 1912: 14.
GIRARDI [1664], 1912: 14
... El 24 de noviembre, a la una y media de la tarde, hubo un terremoto tan horrible y espantoso que no pudiendo quedarse en pié, toda la gente cayó en el suelo. En un instante, un espacio de 300 leguas de largo y de 70 de ancho fue sacudido, las montañas más altas se abismaron, las tierras se hundieron y toda la ciudad de Arequipa se arruinó. Se levantó tanta polvareda de los edificios derrumbados que se oscureció el día, y poco faltó que todos los habitantes se hubieran sofocado, de lo que muchos murieron; varios ríos desaparecieron, sus manantiales se agotaron y quedaron secas sus madres; se destruyeron canales para cuya construcción el estado había gastado sumas considerables; a estos desastres se añadió una salida de mar que invadió tres veces los campos y los asoló, dejando en lugar de cosechas multitudes de peces desconocidos en el país. Se avaluaron las pérdidas materiales en más de un millón de pesos de oro...
3.
Travada [1752], 1877, X: 73
22 Siguiendo la referencia de Perrey, creemos que se trata de la obra de Felice Girardi: Il Mercurio del decimosettimo secolo, nel quale si contengono i fatti piu illu stri succeduti nel mondo dal 1601 fino al 1650, etc. Napoli: Giacinto Passaro; ad istanza di Adriano Scultore, 1664. Esta sirvió de base a la referencia de Marcello Bonito: Terra tremante, o vero continuatione de’ terremoti dalla creatione del mondo sino al tempo presente, etc. Napoli: D. A. Parrino & M. L. Mutii, 1691. Ambas referencias provienen del catálogo virtual de British Library.
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... En medio de ser tan moderna esta ciudad [Arequipa] ha sido edificada muchas veces y ha sido tantas cuantos terremotos ha padecido que en lo que alcanza la memoria han sido seis notables [...] el tercero a 4 de diciembre [sic] de 1604 [...] terremoto el año de 1604 el 24 de noviembre...
4.
Bueno [1763], 1951: 132
5.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 61*
6.
Perrey, 1857: 13-15
... entró en Lima el virrey Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey [...]. En su tiempo hubo un fuerte temblor en Arequipa, en 2 de noviembre de 1604.... ... [1604] En Arequipa hubo un fuerte temblor el 25 de noviembre...
Sigue a:
1. Girardi, 1664. Mercurio [...]. Nápoles. 2. Bonito, 1691. Terra [...]. Nápoles.
... 1604. 26 novembre (3). Tremblement qui ruina Arequipa. Von Hoff, qui cite Frézier (Voyage, 1712-1714), mais sans indication de page, regarde ce phénomène comme pouvant ètre le même que celui de 1600. Cependant je trouve, encore, sous la date du 24 novembre, á l heure et demie: Tremblement au Pérou: en moins d’un demi-quart d’heure, pas une montagne, une fôret, une rivière, une ville, un hameau n’échappa en desastre sur un étendue de 300 ou 400 lieues des côtes et 70 de profondeur dans les erres (1).
Ulloa et Prévost (2) d’après lui, disent, mais sans détail ni date mensuelle, qu’Arequipa éprouva un tremblement désastreux cette année. Voici comment le décrit Girardi: ‘Le 24 novembre, 1 h 1/2 après midi, au Pérou, il y eut un tremblement si horrible et si épouvantable que, ne pouvant se tenir debout, tout le monde tomba á terre. Dans un instant, un espace de 300 lieues de long sur 70 de large fut ébranle, les plus hautes montagnes s’abimèrent, les terres s’enfoncèrent, et toute la ville d’Arequipa fut ruinée. Telle était la poussière qui s’éleva des édifices
(3) [C.A.]. (Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey.) (1) [Mercure del 17 secolo de Girardi, cité textuellement par Bonito, dans sa Terra tremante.]. (Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey.) La cita hace referencia al texto de Georges Fournier: Hydrographie contenant la théorie et la practique de toutes les parties de la navigation. Paris: chez Michel Soly, 1643. (2) [T. l, p. 314; T. XIII, p. 312.]. (Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey.)
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renversés que le jour en fut obscurci et que peu s’en fallut que tous les habitants n’en fussent suffoqués; beaucoup en moururent: plusieurs rivières disparurent, leurs sources tarirent et laissèrent leurs lits á see: des canaux qui avaient coûté des sommes e´normes á l’Etat, furent détruits; á ces désastres se joignit une inondation de la mer qui trois fois envahit les campagnes et les dévasta, laissant à la place des récoltes des multitudes de poissons inconnu dans le pays. Les pertes matérielles s’élevèrent á plus d’un million d’or.
1605 [sic]. 26 de novembre. La mer, émue par un tremblement, inonda subitement Arica et en abattit la plus grande partie. On voit encore les vestiges des rues, á un quart de lieue de l’endroit oú elle est aujourd’hui(3). L’auteur signale cette ville, ainsi que S’Jugo [sic], Lima, etc. comme très-sujette aux commotions sourterraines. Ce fait doit étre que seclui que je viens de citer a l’an 1604. J’en rapprocherai encore la citation suivante qui se trouve dans un ouvrage peu répandu:
Histoire estrange des tempestes qui viennent du fond de la mer sans que l’air soit agité (1): A 35 lieues au sud de Lima, il y a un havre célèbre nommé Pisco, et une ville oú demeurent plusieurs nobles et personnes de qualité, qui, s’apercevant un jour que tout á coup la mer s’était grandement retirée et avait laissé tout le rivage á see, sortirent en grand nombre et accoururent sur la grève pour voir ce spectacle tout extraordinaire, ne se doutant du malheur qui était tout proche; car tost après, ils aperçoivent une grosse tumeur en la mer, ils voient l’eau bouillir et pétiller, les vagues grossir et se repliant les unes sur les autres, meugler, frémir et rouler avee précipitation, non plus des vagues, mais des montagnes d’eau, si hautes, qu’elles leur ostèrent toute espérance de sauver leur vie á la fuitte, et n’attendant plus que le moment auquel ils seraient engloutis, et leur ville et leur pays submergé se jetèrent á genoux, levêrent les yeux et le cœur au ciel et réclamérent le puvoir de ccluy, á qui seul les vents et la mer odéyssent. Et, en effect, voilá que la mer franchissant ses digues et bornes ordinaires, se fend en deux et laissant á see le lieu oú ces pauvres gens estaient à genoux, et leur ville derrière eux, s’épanche à la hauteur de deux piques, une grande lieue avant en terre, et continuant l’espace de 500 lieues de costé, que la mer fumoit bouillait, désole tout le pays, renversant arbres, maisons et villes, les flots surpassant de (15) beaucoup leurs plus hautes murailles. Cumana, ville célèbre, distante 230 lieues de Lima, y périt avee son port, et quantité d’antres places, mais spécialement la ville Arica, dans le havre de laquelle on estime à un million d’or la perte qui y arriva. La
(3) [Frézier, Relation du voyage de la mer du Sud, p. 136; Bonito cite encore Girardi, qui, dans son Diario, rapporte á cette date un tremblement désastreux ressenti a Ica, et qui dans son Mercure del 17 secolo, donne la date du 29 novembre 1605]. (Lo entrecorchetado es el contenido de la nota original de Perrey.)
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merayant de la sorte inondé la coste par trois fois en fort peu de temps, s’estant retirée, laissa la campagne toute couverte de poissons fort différents en espèce, et engrandeur, ce qui eut rapporté quelque rafraichissement à ceux qui avaient peu se retirer dans les montagnes: comme voilà que le jour de Sainte-Catherine, une heure et demie après-midy, la montague Onrate, qui depuis quelques années avait vomy quantité de cendres, commença à ébrandler, et peu après tout le pays d’un coup fut saisi d’un tel tremblement, et secoué d’une si estrange façon, qu’on ne croit pas que jamais il y ait eu terre tremble semblable à celuy-là, voire à peine on eut peu se persuader que ccluy du jour final cust deu estre remply d’un tel horreur: car il régna en mesme temps 300 liceues le long de la mer et 70 dans les terres, et dans l’espace d’un demi quart d’heure engloutit quantité de villes, renversa de fonds et comble les autres, fit voleren quartiers les plus hauts rochers, boucha le canal des rivières, ensevelit sous les ruines tout ce qu’il rencontra, et à peine se trouvait lieu en tour cet espace oú un homme se peut tenir debout...23
7.
Paz Soldán, 1877: 70, 75*
... El de 23 de noviembre de 1604 a la 1 1/2 de la tarde...
... Parece que la naturaleza se hubiera propuesto arruinar esta ciudad [Arica] tan luego como principia su progreso material. En 1605 [sic] era una de las más florecientes de la costa y fue destruida por un temblor...
8.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 385*
9.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... Experimentóse en Arequipa el 25 [sic] de noviembre un temblor de tierra bastante considerable y que causó no pocos daños... ... [Terremotos o ruinas] 1604. Noviembre 23. En Arequipa a la 1 y media de la tarde...
10. Polo, 1898: 326* ... El 23 de noviembre temblor fuerte en Arequipa, entre 1 y 2 de la tarde, que asoló la ciudad y duró 8 m. Se extendió más de 300 leguas de N. a S. y más de 60 en la costa al interior. Este terremoto arruinó la ciudad de San Marcos de Arica. El mar destruyó, al salir, el Fuerte que allí había muriendo tres personas y más de veinte en la costa, y las pérdidas fueron de más de un millón de pesos. El 24 de diciembre, otro temblor en Arequipa...
23 El texto de Perrey acusa una serie de errores, por ejemplo, de toponimia, cuando confunde Camaná como Cumana, o la montaña Onrate, es decir, el volcán Omate.
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11. Dagnino, Vicente. El correjimiento de Arica, 1535-1784. Arica: Imprenta La Época, 1909, 350 pp. DAGNINO, 1909: 52-53
... De este cataclismo no ha quedado relación detallada sino alusiones [...]. En la representación de Francisco de Cervantes, trascrita al Rey por la Audiencia de Lima se lee “Atento a lo cual i a que la ruina i enundacion que le sobrevino a aquel dicho puerto de Arica el año de seiscientos i cuatro” [...]. El esmero de cronistas nos hace fijar en 1604 este movimiento seísmico, fecha que da la solicitud del balanzario Cervantes [...]. Una vez por todas declaramos también que los nuevos documentos nos permiten reaccionar contra el cómodo sistema seguido por los que se ocupan en la crónica ariqueña [...]. Así es como, entre muchos errores, siguen embaucándonos que esa ruina sucedió en 1605 [...]. Sin embargo, nada se aleja más de la verdad [...]. Las salidas de mar no han acontecido, durante el periodo histórico, sino en 1604, 1868 i 1877...24
12. Montessus de Ballore, 1912: 9 ... 1604. Noviembre, 24. Entre XII y XIII. Terremoto y Maremoto de Arica y Arequipa. Los diversos compiladores que relatan el acontecimiento discrepan mucho entre sí en lo tocante al año (1600, 1604, 1605), al mes (Noviembre, Diciembre) y á la fecha (23, 24, 25, 26, 29) en que se produjo este memorable fenómeno sísmico, pero toda incertidumbre desapareció al exhumar el doctor Vicente Dagnino del archivo inédito de Arica el acta del acuerdo de la Real Hacienda del 15 de Diciembre de 1604 en que se expresa la del 24 de Noviembre del mismo año. Este documento no da pormenores concretos sobre el movimiento sísmico propiamente dicho, pero la curiosa expresión que emplea, Terremoto de temblores, deja pensar que en Arica el fenómeno fue acompañado de varias sacudidas premonitorias ó consecutivas. El mar se llevó gran parte de los pertrechos de guerra, gastó las municiones, asoló la ciudad y derribó el fuerte y el almacén real de azogues. Después del desastre se cambió la ubicación de la ciudad, transfiriéndola a su actual situación al pié del célebre Morro; se trazaron entonces sus calles en escuadra con regular ancho, tal como la vio Frézier en 1719, siglo y medio después de haberse instalado ahí los primeros españoles (1). Si el mar en su salida de 1603 [sic] no se hubiera llevado el archivo de Arica, es probable que tendríamos noticia de otros fenómenos sísmicos anteriores. Con excepción del convento de San Francisco, que salvó por su excelente construcción de cal y canto, Arequipa quedó completamente arruinada (2). Los pormenores precisos que se encuentran en el Diario de
24 También se leen alusiones al sismo de 1604 en las pp. 15, 34-35 y 53.
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Girardi (3) sobre los estragos y fenómenos producidos en esta ciudad y sus alrededores, polvareda debida a la caída de los edificios, numerosas víctimas, perturbaciones en el curso de los ríos y en los manantiales de agua, pruebas que se trata de una gran catástrofe; pero no debe creerse en la exactitud de este documento cuando relata que ni una montaña, ni una selva, ni un río, ni una ciudad, ni una aldea escaparon al desastre en una extensión de 300 a 400 leguas de costa y 70 hacia el interior; es ésta una exageración evidente, que no debe entenderse del área sacudida pero si de la longitud de costas en que se manifestó el maremoto. A este terremoto Perrey (4) atribuye la muy curiosa relación de una salida de mar en Pisco, reproducida por Fournier sin fecha explicita (5). No es inverosímil que el fenómeno haya sido desastroso en Ica, si se tiene por errónea la fecha del 26 de Noviembre de 1605 que da para su ruina Bonito (l.c) citando el diario de Girardi; sin embargo este último cronista dá la del 29 de Noviembre del mismo año en su Mercurio del 17 secolo. Documentos25...
13. Sieberg, A. “Los terremotos en el Perú”, en Steinman, G. Geología del Perú. Heidelberg: Carl Winters Universitatsbuchandlung, 1930, 421 pp. SIEBERG, 1930: 417
... Arequipa. 1604. 24 de noviembre; Tiempo aproximado: 12-13; Mínimum de la fuerza del terremoto (Mercalli): XI; Radio del alcance en kms: 1000 ; Explicaciones: Desprendimientos de cerros, resbalamientos de sierra y grietas del suelo donde desaparecieron corrientes de agua. Una ola sísmica destruyó Pisco y Arica…
14. Broggi [1951], en Barriga, 1951: 185.
... Terremoto del 24 de Noviembre de 1604. Día Miércoles entre la 1 y 2 de la tarde. Estimación aproximada: Grado XI Mercalli. Radio de alcance en Kms: 1000...
15. [Echevarría, 1804], 1951: 5
... Ha experimentado esta ciudad [Arequipa] otros castigos semejantes como el del 24 de noviembre de 1604 a la una y media de la tarde...
16. Silgado, 1965-1967 ... 1604. 23 de Noviembre, a las 13.30. Terremoto y tsunami en la Costa Sur. La conmoción sísmica arruinó las ciudades de Arequipa y San 25 Los tres primeros documentos reproducidos por Montessus los hemos colocado en la sección de fuentes contemporáneas correspondientes a este sismo; los textos de Mendoza, Girardi y Fournier se han colocado en orden cronológico en la sección de fuentes secundarias.
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Marcos de Arica. El movimiento se extendió los daños hasta Ica. El movimiento se sintió en más de 1650 km. de Norte a S y en más o menos 130 Km. de la costa al interior. El mar saliéndose destruyó Arica, donde murieron 23 personas y el Puerto de Pisco. Se estimaron los daños materiales en más de un millón de pesos.
17. Silgado, 1978: 20-21, 120 Cita a:
1. Cobo [1653]. Historia del Nuevo Mundo. Sevilla. 2. Crónica del Judío [1615]. Rosario.
... 1604. Noviembre 24, a 13.30. Gran terremoto y tsunami en la Costa Sur. La conmoción sísmica arruinó las ciudades de Arequipa, Moquegua, Tacna, Arica, extendiéndose los daños hasta Ica. El movimiento se sintió en más de 1650 km. de norte a sur y en más o menos 130 Km. de la costa al interior. El mar saliéndose destruyó el Puerto de Arica donde murieron 23 personas y el Puerto de Pisco. Se estimaron los daños materiales en más de un millón de pesos.
La descripción detallada de este sismo, y del maremoto que siguió se encuentra estampada en la “Historia del Nuevo Mundo” del P. Bernabé Cobo que parcialmente reproducimos y dice: “En Arequipa fuertísimo, asoló la ciudad, hizo estragos en los pueblos y campos de su contorno, destruyendo muchos pueblos de la diócesis de Arequipa y de la Provincia de Parinacochas que tenía no quedaron en pie más de 14. En el Cuzco, llegó con tanta fuerza, que no podían tener en pie los hombres, remeció fuertemente los edificios, aunque no cayeron por ser fuertes y bien cimentados, solamente el arco toral dio en tierra.
En Lima debió durar como 4 credos y no fue aquí muy grande ni tampoco pequeño”. Respecto al tsunami que siguió a este sismo y de los destrozos que hizo en gran parte de nuestra costa anota: “En el valle y puerto de Ilo salió la mar casi media legua valle arriba arrancando muchas higueras antiguas, ahogándose 11 indios e hizo pedazos una fragata de más de dos mil arrobas de porte que estaba en el astillero casi acababa. En la Villa de Camaná hizo la mar sus tres acometidas y retiradas, subiendo valle arriba más de media legua, destruyendo todo lo que halló en aquel espacio y recogiendo 40 personas que murieron ahogadas. En el puerto de Pisco, se retiró el mar y volvió furiosamente a tierra inundando todo el pueblo y corriendo gran trecho tierra adentro. En el Puerto del Callao el mar no salió con tanta furia como en otras partes, hubo un golpe de agua que sin entrar en él, lo dejó hecho isla, de manera que por algunos días no se podía pasar de Lima al Callao, sin atravesar un gran charco. Donde la mar hizo más estragos con sus flujos y reflujos fue en la ciudad y puerto de Arica”. Aquí el P. Cobo transcribe la carta que escribiera el Corregidor de esa ciudad a la Real Audiencia de Charcas que reza así: “El mar se recogió de tal manera que menguó más de dos tiros de arca-
SIGLO XVII. 1600-1699
buz de lo que suele menguar ordinariamente, y continuando el temblor su fervor empezó a amenazarnos la mar alborotándose de tal manera, que cubrió una isleta que está frente al Morro que hace de abrigo a esta ciudad. Vino un primer rebaso de la mar y se llevó una casa que era de baharaques y habiendo dado otro recio temblor, volvió contra el pueblo, aquí se llevó los almacenes y la iglesia mayor y pasando adelante subió una cuadra y derribó y llevó todas las casas, peligrando muchas personas que no habían salido. Se recogió tanto el mar, que estaba en seco el surgidero de los navíos y estaba hirviendo el mar, que echaba humo de si como fuego, que oscureció toda la costa. Y en medio de esta humareda se levantó el mar tan grande que parecía un alto monte, la cual fue hacia la parte que llaman Huayllacana y Chacalluta, legua y media de este pueblo levantándose más alto de lo ordinario fue con gran fueria asolando todo lo que topaba hasta dar con la cuesta de Huayllacana, donde, hallando resistencia, volvió de recudida contra el pueblo tan alta como se fue. En este pueblo se ahogaron 3 personas y en su costa mas de 20. Fue tanta fuerza de la mar, que después de haber derribado el fuerte de Vuestra Alteza, sacó toda la artillería que tenía gran trecho fuera de su lugar y las piezas que han ido apareciendo las he ido aderezando lo mejor que he podido; falta una pieza y toda la mosquetería y arcabucería y pertrechos”. En la Crónica Inédita del Judío leemos: “Tembló la Villa de Ica que duró un cuarto de hora y derrocó muchas casas. En Arica hubo fuerte movimiento, el mar anegó toda la villa, derribó casas, las dejó arrasadas de arena. La gente se salvó en un monte (El Morro) que está junto a la villa. Hizo muchos daños por toda la costa”...
18. Kuon, 1981: 136*
... 25 de noviembre de 1604. El terreno [sic] de este año arruinó la Iglesia de San Sebastián [de Moquegua] que reedificó el regidor de San Sebastián de Escapagua, don Juan de Olea y Medina en lo que en la actualidad es “Alto de la villa”. En el valle de Moquegua, la capilla de San Pedro, levantada de adobe en 1595 también se destruyó con el sismo y a raíz de ello el capitán Alonso de Estrada que Miguel de Cervantes cita en el “Canto de Calíope” levantó la Iglesia de Santa Catalina llamada después La Matriz....
19. Rivera Palomino, Jaime. Sismos en Ayacucho. Huamanga: UNSCH, 1983, 159 pp. RIVERA, 1983: 58*
... Efectos en el pueblo de Pausa (Parinacochas), Lima y destrucción de Pisco...
20. Ocola, 1984: 30*
21. Huaco, 1986: s/p*
227
228
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1605
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
48 3 48a 1
1605 nov. 1605 s/f
26 s/f
s/h s/h
Hora Duración GMT s/h s/h
15:00’ s/d
Ciudad Departamento Ica Arica
Ica Chile
Fuentes contemporáneas 1.
León Portocarrero [1615], 1958: 75 ...Y me hallé el año de seiscientos y cinco en veinte y seis de noviembre en una villa que se llama Ica, a cincuenta leguas de Lima, y tembló la tierra un temblor que duró un cuarto de hora y derrocó muchas casas...
Fuentes secundarias 1.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 61-62* ... en el [año] entrante de 605 un terremoto arruinó Arica...
229
SIGLO XVII. 1600-1699
1606
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
49
1606 mzo.
23
s/h
1
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Saña
La Libertad
Fuentes contemporáneas 1.
Echave y Assu, Francisco de. La estrella de Lima convertida en sol sobre sus tres coronas el B. Toribio Alfonso Mogrobexo, su segundo arzobispo [...]. Amberes, por Juan Baptista Verdussen, 1688, 381 pp. ECHAVE, 1688: 161 Parte primera, cap. V.
... [Toribio de Mogrovejo] predixo su muerte que fue a veinte y tres de março de 1606 a las tres de la tarde en la villa de Saña […] sintieron su muerte la tierra estremeciéndose en terrible bayben a la misma hora que falleció […] y los astros padeciendo trabajoso eclipse el sol…
Fuentes secundarias 1.
Barrenechea, Juan de. “Reloj astronomico de temblores de tierra, secreto maravilloso de la naturaleza, descubierto y hallado por [...] sustituto de la Cátedra de Prima de Matemáticas en esta Real Universidad de San Marcos de la ciudad de Lima” [1725]. Reproducido en Odriozola, 1863: pp. I-XXIII.26
26 Odriozola reprodujo la primera edición de la obra de Barrenechea, cuyo pie de imprenta va como sigue: “Con licencia de los Superiores. En Lima, en la Imprenta Antuerpiana que está en la calle Real del Palacio. Año de 1725”. No hemos visto
230
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
BARRENECHEA [1725], 1863: VII* Cita:
1. Echave, 1688. La estrella de Lima [...]. ... Año de 1606. Día Jueves Santo 23 de marzo, a las 3 dadas de la tarde se estremeció furiosamente la tierra de la ciudad de Saña y murió a esta misma hora en aquella ciudad, Santo Toribio Arzobispo de Lima, como lo refiere D. Francisco de Echave en su tratado de la estrella de Lima convertida en sol...”.
2.
Bueno [1763], 1951: 132
3.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
4.
Polo, 1898: 326
... Murió en Saña el Arzobispo Santo Toribio a 23 de marzo de 1606, precediendo un fuerte terremoto... ... [Terremotos o ruinas] 1606. Marzo 23. En Saña a las tres de la tarde...
Cita:
1. Echave [1688]. La estrella de Lima. Amberes. ... El 23 de marzo, jueves santo, a las tres de la tarde, fuerte temblor en Saña que coincidió con la muerte en esa ciudad del 2° Arzobispo de Lima D. Toribio Alfonso Mogrobejo [sic], colocado después por sus eminentes virtudes, en el número de los santos (1) [Echave: La estrella de Lima; p. 161]27...
5.
Silgado, 1978: 21*
6.
Ocola, 1984: 30*
7.
... 1606. Marzo 23, a 15 horas, se estremeció violentamente la tierra en Saña, Lambayeque...
Huaco, 1986: s/p*
la edición original. La segunda edición va con el título algo modificado: Nueva observacion astronomica del periodo tragico de los temblores grandes de la tierra: exactamente arreglada a Europa y Asia, y de la America, à los Reynos del Perù, Chile, y Goathemala. Impreso en Lima: en la Calle de los Mercaderes por Juan Joseph Gonzales de Cossio, 1734. 27 Nota original del autor.
231
SIGLO XVII. 1600-1699
1606
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
50
1606
25
08.00
3
oct.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; Tomo XVI, 1609-1612. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1947. BROMLEY [1606], 1947, XV: 254-255 Libros de Cabildos de Lima. Sesión del 30 de octubre de 1606.
... En este cabildo el dicho Gonzalo de Prieto de Abreu propuso como muchas paredes de las casas de esta ciudad [Lima] habían quedado sentidas y mal paradas del temblor que ubo a los veynte y cinco deste presente mes...
2.
Córdova y Salinas [1651], 1957: 1111
Lib. VI, cap. XIX.
... Nuestra ciudad de Lima ha padecido grandemente de otros temblores; los mayores y en los que yo me he hallado han sido tres: uno a veinte y cinco de octubre del año de mil y seiscientos y seis...
3.
Cobo [1653], 1956, I: 107 Lib. II, cap. XXI: (Ibíd.).
... En esta ciudad de Lima han acaecido algunos después que han sido de más terror que daño como fueron el que vino a 25 de octubre de 1606 que maltrató la iglesia catedral que se iba edificando...
232
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
Fuentes secundarias 1.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
2.
Polo, 1898: 326*
... [Temblores muy fuertes] 1606. Oct. 25. En Lima a las 11 de la mañana...
Cita:
1. Mendiburu [1890]. Lima, Diccionario [...].
El 25 de octubre, a las 8 a.m. temblor en Lima. Mendiburu lo pone a las 11 am
3.
Huaco, 1986: s/p*
233
SIGLO XVII. 1600-1699
1609
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
51 52
1609 1609
19 9
19.00 s/h
4 4
oct. dic.
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Lima
Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
2.
Carrasco del Saz, Francisco. Interpretatio ad aliquas leges Recopilationis Regni Castellae explicataeq quaftiones plures antea non ita dificultate in praxi frequentes indicibus quibufcump[...]. Hispali, Apud Hieronimum A. Contreras. Anno 1620.28 [Portada reproducida en Eguiguren, Luis Antonio. Diccionario Histórico y Cronológico de la Real y Pontificia Universidad de San Marcos. Tomo II. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1949, 483 pp.].29
Oña, Pedro de. Temblor de Lima año de 1609: gobernando el Marques de Montes Claros, virrey excelentisimo. Y vna cancion real panegyrica en la venida de su Excellencia a estos reynos. Dirigido a don Juan de Mendoza y Luna, marques de Castil de Bayuela su primogenito successor. [En Lima]: por Francisco del Canto, 1609. 2.a edición. Facsimilar. Edición de José Toribio Medina. Santiago de Chile: Imprenta Elzeveriana, 1909. lxvii + 23 pp.
28 La obra fue impresa en Sevilla, pues Hispali, toponimia latina, se traduce al castellano de esa manera. 29 La revisión de La Imprenta en Lima, de José Toribio Medina, no nos deparó hallazgo alguno sobre la mencionada obra (vide tomo I, Santiago, en casa del autor, 1904).
234
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
OÑA [1609], 1909: 5V.
... Qual sin alma jugando y qual haziendo hora (que ha de costarle eternos años) Y qual estaua ante vna cruz gimiendo tanta ofensa a Dios y tantos daños quando se empieça vn repentino estruendo y con baybenes a mouerse estraños la firme tierra, y quanto carga encima como resuelta de arrassar a Lima...
3.
León Portocarrero [1615], 1958: 75 ... Lima y los llanos del Perú son muy sujetos a temblores de tierra. Yo vide el año de seiscientos nueve, sábado a las 7 de la tarde en diez y nueve de Octubre un temblor que derrocó en poco espacio de tiempo más de quinientas casas y no dejó ninguna que no se abriese como una granada. Solo el daño que hizo en la Iglesia Mayor fue tasado en doscientos mil pesos...
4.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; Tomo XV, 1606-1609. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1947, 938 pp. BROMLEY [1609] 1947, XV: 909 Libros de Cabildos de Lima, [sin fecha] ¿Noviembre? 1609.
... en este cauildo se trato como del tenblor e terremoto que auia auido a los diez dias del mes de otubre proximo passado auia quedado esta ciudad [Lima] muy arruynada y destruyda...
5.
Córdova y Salinas [1651], 1957: 1111
Lib. VI, cap. XIX.
... Nuestra ciudad de Lima ha padecido grandemente de otros temblores; los mayores y en los que yo me he hallado han sido tres: [...]. Otro por octubre de 1609, a las siete horas de la noche. Este fue más furioso, con ruina de muchos edificios de la ciudad. La Iglesia Catedral, que es de cinco naves, émula de la ilustrísima de Sevilla, quedó tan maltratada que obligó a derribar sus bóvedas de ladrillo fortíssimas y de nuevo labrar otras de crucería, algunas varas más bajas que las primeras...
6.
Cobo [1653], 1956, I: 107 Lib. II, cap. XXI: (Ibíd.).
... En esta ciudad de Lima han acaecido algunos después que han sido de más terror que daño como fueron el [...] del año de 1609...
SIGLO XVII. 1600-1699
Fuentes secundarias 1.
Peralta [1732], 1863, I: 160-161
2.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 105
3.
Bueno [1763], 1951: 132
4.
Perrey, 1857: 15
... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años 1609... ... El año de 1609 huvo otro [terremoto en Lima], semejante al antecedente [de 1586]...
... Entró en Lima el Virrey Don Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros [...] 1609 [...] hubo un fuerte temblor en Lima...
1690 [sic]. 20 octobre (13 calen, novemb.), 7 heures du soir. A Lima, tremblement qui causa de grands dommages à la ville et au collége des Jésuite. Une heure après, nouvelle secousse (1) Guencau de Montbelliard (C.A.) donne la date du 27 novembre. Von Hoff dit que Arequipa en éprouva un nouveau cette année (2). Bonito (3) donne la date du 18 octobre: plus de 500 maisons furent renversées à Lima, et toutes les autres endommagées. Riccioli (Chron, magn.) rapporte le même fait au 19 octobre...
5.
[Tovar, Manuel]. Apuntes para la historia eclesiástica del Perú hasta el gobierno del VII arzobispo. Lima: Tipografía de La Sociedad, 1873, 522 pp.
[TOVAR], 1873: 233*
... [Bartolomé Lobo Guerrero, tercer arzobispo de Lima] [...] entró en esta Santa Iglesia [de Lima] el día 4 de octubre de 1609 y el día 19 del mismo mes y año a las ocho de la noche hubo un espantoso temblor, nada inferior a los mayores que se habían experimentado...
6.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
7.
Polo, 1898: 326
... [Temblores muy fuertes]. 1609. Octubre. Muy fuerte en Lima...
Cita:
1. Oña, 1609. Temblor de Lima [...]. Lima.
2. Carrasco del Saz, 1620. Interpretatio [...]. [Sevilla].
235
236
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
3. [Anónimo, 1873].30 Apuntes [...]. Lima, 1873.
4. [Córdova y Salinas, Cronica..., 1651]. Lima
... En 19 de octubre, a las ocho de la noche, hubo en Lima un furioso temblor con destrucción de edificios, no inferior al de 9 de julio de 1586; y fue la ruina parcial más notable ocurrida en el Perú, después de la de Arequipa el dos de julio de 1582. La catedral de cinco naves, émula de la de Sevilla, quedó tan maltratada, que hubo que demoler sus bóvedas de ladrillo, y labrar otras de crucería, algunas varas más bajas (2) [Apuntes para la historia eclesiástica del Perú. Obra anónima publicada en Lima en 1878: p. 238]. Carrasco del Saz, testigo presencial del suceso, dice: que hubo antes nueve temblores menos fuertes; y refiere que se descubrió el Santísimo; que se puso en los edificios esta leyenda “Cristo, sed con nosotros”; “Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal, ten misericordia de nosotros”; y que esto se hizo por consejo del P. Juan Sebastián de la Parra, sacerdote venerable de la Compañía de Jesús, que predicó al pueblo en la Plaza (1) [Interpretatio ad aliquas leges Recopilationis Regni Castelloe. Hispali, 1620: Cap. II, fol. 17, n.os 16 a 23]. El célebre poeta chileno Pedro de Oña cantó en octavas los estragos del temblor; publicándose ese mismo año aquí su poema, que se ha hecho muy raro...
8.
Angulo, Domingo. La metropolitana de la Ciudad de los Reyes, 1535-1825. Lima: Librería e Imprenta Gil, 1935. ANGULO, 1935: 14
... La obra avanzaba [de la catedral], aunque pesadamente, cuando a 19 de octubre de 1609 [...] sobrevino uno de los terremotos más recios que han sacudido a esta ciudad de los Reyes [...] comenzaron a trepidar violentamente las altas bóvedas del edificio y a desprenderse en trozos el revoque [...] bóvedas quedaron más o menos agrietadas y algunas completamente inservibles, que si no se desplomaron fue debido, sin duda, a la robustez y firmeza de los muros colaterales [...] bóvedas de arista no eran las más a propósito para cubrir esta fábrica...
9.
Xammar, 1944: 111
Cita: 1. Oña, 1609. El temblor de Lima [...]. Lima.
10. Silgado, 1965-1967: 198*
... 1609. 19 de Octubre, a las 20:00. Violento temblor local en Lima con destrucción de edificios. La catedral de cinco naves, émula de la de Sevilla, quedó maltratada y hubo que demoler sus bóvedas de ladrillo y
30 Se trata de la obra publicada por Manuel Tovar, referida líneas arriba.
SIGLO XVII. 1600-1699
labrar otras de crucerías, algunas varas más bajas. Los testigos personales de este sismo anotaron como nueve temblores premonitores...
11. Silgado, 1978: 21, 119-12031 Cita:
1. Bromley [1609], 1935. Libros de Cabildos de Lima. Lima. 2. Carrasco del Saz, 1620. Interpretatio [...]. Hispali.
3. Tovar, 1873. Apuntes [...]. Lima.
4. [León Portocarrero], 1958. Descripción... Rosario. ... 1609. Octubre 19, a 20 horas, acaeció en Lima un violento temblor que derribó y arruinó muchas de sus edificaciones. La catedral en construcción quedó tan maltratada que hubo necesidad de demoler sus bóvedas de ladrillo y labrar otras de crucería, algunas varas más bajas. Antes del movimiento principal hubo como nueve temblores menos fuertes según lo anota el arcediano Carrasco del Saz. Otro testigo refiere lo siguiente: “Yo vide el año de seiscientos nueve, sábado a las 7 de la tarde en diez y nueve de Octubre un temblor que derrocó en poco espacio de tiempo más de quinientas casas y no dejó ninguna que no se abriese como una granada. Solo el daño que hizo en la Iglesia mayor fue tasado en doscientos mil pesos”. A fin de constatar los daños que sufrieron las casas de la ciudad, el cabildo resolvió aumentar el número de alarifes, en vista de que los dos que habían no se daban abasto para la obra por realizar...
12. Ocola, 1984: 30*
13. Huaco, 1986: s/p* 14. Silgado, 1992: 5
Reproduce: 1. Bromley [1609], 1947. Libros de Cabildos. Tomo XV. Lima. 2. Oña, 1609. El temblor [...]. Lima.
15. IGP, 2003: s/p
Sigue a: Silgado, 1978: 21.
31 Nótese que las fuentes que Silgado utilizó para componer su aproximación a este sismo eran Carrasco del Saz y Polo. Para el establecimiento de la semejanza de la catedral de Lima con la sevillana, ni Polo ni Silgado reconocen la deuda con Córdova y Salinas, el primero en establecer la comparación. Luego, para el texto de 1978, Silgado incorporó nuevas fuentes, como los Libros de Cabildo de Lima y la narración del Judío Portugués, a saber, Pedro León Portocarrero. Ello vendría a probar el fructífero proceso evolutivo que mostró la composición de los registros históricos por parte de Silgado.
237
238
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1609
N.º IC
Año Mes
53
1609
1
Día
Hora local
9
s/h
dic.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Arequipa
Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Paz Soldán, 1877: 70*
2.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
... [Arequipa] El de 9 de diciembre de 1609... ... [Temblores muy fuertes] 1609. Diciembre 9. En Arequipa y en Lima...
239
SIGLO XVII. 1600-1699
1612
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
54
1612
17
s/h
3
oct.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; Tomo XVII, 1612-1615. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1950, 907 pp. BROMLEY [1612] 1950, XVII: 212 Libros de Cabildos de Lima. Sesión 29 octubre 1612.
... En este cabildo se bio la peticion y declaracion siguiente. Don Martín Pizarro procurador general de esta ciudad y en nombre del comun della digo que del temblor que ubo doze dias se abrio y arruyno por muchas partes la torre y campanario de Nuestra Señora de las Mercedes...
Fuentes secundarias 1.
Durán Montero, María Antonia. Lima en el siglo XVII; arquitectura, urbanismo y vida cotidiana. Sevilla: Excelentísima Diputación Provincial, 1994, 305 pp. DURÁN MONTERO, 1994: 36
Sigue: 1. Libros de Cabildos de Lima. Tomo XVII.
240
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1613
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
55
1613
s/f
s/h
2
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Arequipa
Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Paz Soldán, 1877: 70*
2.
Mendiburu [1885], 1933, VII: 380*
3.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
4.
Polo, 1898: 327*
5.
Huaco, 1986: s/p*
... [Arequipa] El de 1613...
... [Temblores muy fuertes] 1613. En HuÆnuco y en Arequipa con grandes daños... ... [Temblores muy fuertes] 1613. En HuÆnuco y en Arequipa con grandes daños... ... Temblor ligero en Arequipa...
241
SIGLO XVII. 1600-1699
1613
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
56
1613
s/f
s/h
1
s/f
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Huánuco
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
... 1613. En Huanuco y en Arequipacon grandes daños...
Huánuco
242
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1615
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
57
1615
16
16.00 22.00
3
set.
Hora Duración GMT 15:00’
Ciudad Departamento Tacna
Tacna
Fuentes contemporáneas 1.
Dagnino, 1909: 61, 126-128 ... Nuestras investigaciones nos dicen que la primera iglesia parroquial de San Pedro de Tacna fue destruida por el terremoto de 16 de setiembre de 1615 [...]. El terremoto de Arica de 1615 resulta doblemente inédito porque estaba borrado del recuerdo humano. Esta circunstancia presta especial interés a la relación que hemos encontrado en el archivo....
— [Oficiales Reales de Arica] al Virrey del Perú.32
... Al Excelentísimo señor Marques de Montesclaros, Virrey del Perú.
En las ocasiones de navios que han salido de este puerto, hemos escrito a V.E. del estado de las cosas que aquí se han ofrecido. I lo que ahora tenemos que decir es que a los 16 de este mes de Setiembre, un cuarto de hora antes de anochecer, sobrevino en esta ciudad un terremoto que duró casi un cuarto de hora, tan terrible i espantoso que no se ha visto tal. Derrocó la iglesia mayor i todas las paredes del fuerte i plataforma; i aunque la explanada quedó entera i sana encima del terraplen cayó un aposento que se había hecho para guardar la pólvora. El hospital de San
32 Dagnino indica que se trata de un documento que se halla en el Archivo de Arica –existente en dicha ciudad a inicios del siglo XX– cuando compone su obra. Dicho repositorio fue objeto de traslado posterior, por parte de las autoridades chilenas, hacia Santiago. Hoy en día, presumimos, se encuentra depositado en el Archivo Nacional de Chile.
SIGLO XVII. 1600-1699
Antonio de Padua (éste es sin duda un lapsus calami, porque el hospital siempre se llamó de San Juan de Dios) i la mayor parte de las casas de adobe del pueblo i la mayor parte de las paredes de las Casas Reales i Contaduría i las del Almacen Real de Azogue, aunque han quedado en pié, ha sido con tanta ruina que forzosamente se habrán de derrocar, porque sino están para caerse i suceder matar a quien anduviere dentro. El suelo en donde se derrama el azogue para beneficiarlo está hendido en seis partes, i para beneficiar la partida de azogue que ha de traer Luis González, la repararemos lo mejor que se pueda, aunque no ha de quedar seguro para lo de adelante. El convento de Nuestra Señora de las Mercedes i las demas casas que no acabaron de caerse han quedado tan quebrantadas i desplomadas que es fuerza irlas derrocando a manos, para evitar mayores daños. No hubo ninguna muerte o lesion en la gente sino en una mujer que se le desconcertó una pierna i otros dos negritos que casi se ahogaron, i todos viven.
Han continuado desde entonces hasta hoy, de dia i de noche, muchos temblores, i algunos recios, lo cual tiene asombrado a todo el pueblo. En el de Tacna, nueve leguas de esta ciudad, escriben haber sucedido lo mismo, i que la Iglesia i casas de cantería i adobes que en el habia totalmente se han asolado, sin quedar enhiesta ni una sola piedra. Lo mismo dicen ha sucedido veinte leguas en contorno de esta ciudad, en los llanos i la puna, según han dicho personas que le esta distancia de tierra han aportado aquí. Sírvase Nuestro Señor de aplacar su justa ira i de haber librado a esta ciudad que nos tiene con cuidado, i ésta queda con un desconsuelo tan grande que es lástima porque no se halla con el favor i ayuda que habia menester. En lo temporal tratando de reparar el fuerte i Almacen Real i hacer donde se guarde la pólvora, que tanto importa, en que hacen mucha instancia el Maestro de campo don Luis de Godoi i el Corregidor, los cuales pretenden hacer algunas nuevas fábricas; i como no hai órden de V.E. para ello, no nos hemos conformados sino ídoles a la mano i estrechándoles cuanto ha sido posible, i solo hemos venido en hacer los reparos que bastaran para sustentar el pié el terrapleno de la plataforma, hasta que V.E. envie a mandar lo que se de hacer en todo. Lo cual suplicamos a V.E. sea con brevedad, porque el Maestre de campo i Corregidor ponen demasiado cuidado en solicitarnos para estas cosas, pareciéndoles que tienen manos para gastar de la Real Hacienda lo que quisieron; i aunque se les ha dicho que no se puede hacer sin espresa órden de V.E., no se quieren persuadir a ello, i por escusar disensiones andamos contemporizando i dando larga al tiempo.
En otra avisamos a V.E. que el Maestre de Campo don Luis de Godoy había trazado cierta fortificación en Chacota; i aunque él va previniendo lo que conviene como soldado, si al tiempo de la ocasión no hai aquí quien lo sea para gobernar verdaderamente, i esto i las demas defensas serán de poco momento. I por las obligaciones que tenemos al servicio de Su Majestad, i consideran que es cosa mui continjente el venir de
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ordinario enemigos a esta mar, lo advertimos a V.E., etc. Arica, 23 de Setiembre de 1615. Torres Reinoso...
— Al Rei nuestro señor en su Real Acuerdo de Gobierno de estos Reinos en los Reyes (Archivo de Arica).
... Con el terremoto grande que sucedió en esta ciudad el año pasado de 1615 i otros que después ha habido, se han caido los aposentos donde teníamos nuestro juzgado i la Contaduría, i donde se guardan las izangas de totora que se hacen para el trajín de los reales azogues, i la cerca de todo el sitio de este edificio i el Almacen Real de los dichos azogues, que todo ello es de adobes, con lo cual no nos queda donde podernos juntar al expediente de los negocios de nuestros oficios. I ademas de esto, con el tiempo se han gastado i consumido muchos de los ladrillos del suelo de dicho Almacen i maltratado las paredes, i las maderas del techo están ya mui apolilladas i en riesgo de irse cayendo i así conviene [...] que lo uno i lo otro se repare i reedifique [...] gastando 1600 pesos de a ocho reales.- 1° de Setiembre de 1621...
Fuentes secundarias 1.
Montessus de Ballore, 1912: 9
Cita:
1. Dagnino, 1909. El corregimiento [...]. Arica. ... 1615. Septiembre, 16. Un cuarto de hora ántes de anochecer. Arica. Terremoto y maremoto. Este importantísimo fenómeno sísmico era completamente desconocido cuando don Vicente Dagnino (1) lo exhumó del archivo inédito de Arica. Se va a resumir este interesante documento, cuya copia está reproducida a continuación, aunque sean pocos los datos científicos que suministra. La ruina de Arica parece haber sido gravísima, cayéndose muchas de sus casas y habiendo sido seriamente dañados los principales edificios públicos, las iglesias, el hospital, los conventos y sobre todo el establecimiento real en donde se guardaba y beneficiaba el azogue. Tacna sufrió también mucho y los estragos se estendieron en veinte leguas á la redonda y hasta la Puna, es decir la parte montañosa del corregimiento de Arica. No hubo víctimas, de donde debe deducirse que la ola sísmica no ha sido tan considerable como lo fue el mismo fenómeno en este puerto en ocasión de otros terremotos. El 23 del mismo mes no habían cesado las sacudidas consecutivas...
(1) [El correjimiento de Arica 1530-1784. Arica 1909.]. (Entre corchetes: nota de la cita.)
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2.
Vargas H., Gerardo. “Monografía de Arica”. Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima. Tomo XXXVI, 3.er y 4.o trimestre de 1920, pp. 175-188. VARGAS, 1920: 181-182
... No habían transcurrido once años del terremoto y maremoto que historiamos, cuando el 16 de setiembre de 1615 a la misma hora casi del cataclismo de 13 de agosto de 1868 sobrevino un terremoto que duró casi un cuarto de hora...
3.
[Echevarría, 1804], 1951: 5
4.
Silgado, 1978: 21, 123
... Ha experimentado esta ciudad [Arequipa] otros castigos semejantes [...]. Otro en 1615 entre nueve y diez de la noche...
Cita:
1. Vargas, 1920. Monografía de Arica. [Lima]. ... 1615. Setiembre 16, al anochecer, un violento sismo derribó la iglesia Mayor de Arica y los nuevos edificios construidos después del terremoto de 1604, otros amenazaban desplomarse. Mayores daños sufrió la ciudad de Tacna, donde quedaron arruinadas la iglesia y todas las casas de calicanto y adobe...
5.
Ocola, 1984: 30*
7.
Silgado, 1992: 6
6.
Huaco, 1986: s/p* Cita a:
1. Dagnino, 1909: 126-128. Apud Carta de los Oficiales Reales al Virrey Marqués de Montesclaros. Arica, set. 23, 1615.
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Ciudad Departamento ?
?
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Mendiburu [1876], 1932, III: 94*
... Pueden citarse [...] otros hechos remarcables de la época del Príncipe de Esquilache [...] en 1618 se experimentó en el Perú un terremoto...
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Año Mes
Día
Hora local
59 59a 59b 59c 59d 59e
1619 1619 1619 1619 1619 1619
14 14 14 14 14 14
10.30 18.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 10.45 16.45
5 3 3 3 3 3
feb. feb. feb. feb. feb. feb.
Hora Duración GMT 01:00 s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Trujillo La Libertad Piura Piura Saña La Libertad Santa Áncash Cajamarca Cajamarca Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Larco Herrera, Alberto. Anales de Cabildo. Ciudad de Trujillo; extractos tomados de las actas de los años 1612-1626. Lima: Sanmarti y Cía., 1917, 58 pp. — LARCO HERRERA [1619], 1917: 37
... [Sin fecha] Provisión del Virrey [23 febrero 1619] en que se manifiesta “por quanto por cartas y avisos que ha recibido e entendido que en la ciudad de Truxillo de estas provincias, juebes quince de este presente mes subsedió un terremoto muy grande y riguroso que en poco espacio arruynó los edificios de la dicha ciudad y sus templos con mucho daño, pérdida de haciendas y muertes de personas a que conbiene probeer de brebe remedio para el reparo de aquella Republica”...
— LARCO HERRERA [1619], 1917: 38-39 ... [Cabildo de Trujillo. Sesión del 9 de abril de 1619]. Se vio una provisión del virrey para “que se mude y traslade la ciudad de Truxillo’ su fecha 25 de marzo a mérito de un memorial presentado por Pedro de Herrera Salazar y en que se expresa que ‘el terremoto ocurrió el dia 14 de febrero entre las 10 y 11 del dia, derribando y asolando la ciudad sin dejar cassa ni templo en pie con muerte de trescientas personas”...
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— LARCO HERRERA [1619], 1917: 39 ... [Cabildo de Trujillo. Sesión del 5 de junio de 1619]. El Corregidor manifestó que el Virrey había expedido varias provisiones tendentes a pasar la ciudad a otro sitio, disponiendo a la vez que 1000 indios ayudasen a su reconstrucción por tyempo de diez años, bajando seis meses en imbierno de las provincias de Guamachuco y de Caxamarca, de Guambos y de Conchucos y otros seis meses del berano desde el pueblo de Motupe hasta el de Guañape, de modo que sean en serranos en ymbierno y yungas en verano [...]. Concédense enseguida facultades librando de impuestos al vecindario y facilitando el servicio de la población.
— LARCO HERRERA [1619], [1917]: 40 ... [Cabildo de Trujillo. Sesión del 18 de julio de 1619]. Vista la presentación de Fray Domingo de Zárate, prior del Convento de Santo Domingo, de fray Alonso Manrique guardián del Convento de S. Francisco y de fray Juan de Vallejo Comendador del Convento de la Merced y de la madre Mariana de María abadesa del Convento de Santa Clara y con motivo de la notificación héchales para que se trasladasen sus conventos al sitios señalado y a lo que se oponen esas comunidades, se acordó insistir en que se cumpla lo ordenado...
2.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 16101619. Tomo XVIII. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1955, 960 pp. BROMLEY [1619], 1955, XVIII: 610 Libros de Cabildos de Lima. Sesión 23 febrero 1619.
... En este cabildo el dicho don niculas de rribera propuso y dixo como ya hera notoria a este cabildo la rruyna que abia tenido la cibdad de Truxillo y villa de Santa de un terremoto y tenblor grande que abia abido a los catorce dias deste presente mes que tanbien se sintió en esta ciudad que por la misericordia de Dios no hizo daño en ella y que para asegurarsla de semejantes rriesgos le parece ser muy buen rremedio hacerse muchos poços por donde pueda aber rrespiraçion el biento de que an procedido y proceden los dichos tenblores y que ansi lo propone y pide se de horden y mande que se hagan poços en todas las casas de esta çiudad...
3.
Silgado, 1985: 44-48
— Virrey a S.M. Lima, 27 marzo 1619.
... temblor tan grande que asoló el jueves 1° de cuaresma, 14 de febrero, toda la ciudad de Truxillo en los llanos [...]. Tambien alcanzó parte
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a las ciudades de Santaque es 20 leguas más aca y a la de Saæa, que es otras tantas mas allá [...]. Aquí llegó [Lima] tambien el temblor. Y aunque fue dilatado atemorizó mas que damnificó...
— Virrey a S.M. [Lima], s/f. ... Que por tiempo de 10 años no se cobre alcabala en Trujillo [...] a la villa de Santa [...] se le concedió que por tiempo de ocho años sus vecinos no paguen alcabala [...] y para la reedificación de la villa de Saña se le dieren 250 indios...
— Informe del arzobispo de Lima. Lima, 16 abril 1619.
... Segundo día de cuaresma, como a las diez del día poco más o menos vino un temblor en esta ciudad [Lima] grande aunque sin daño...
— Deán del Cabildo de la Catedral de Trujillo. [Trujillo], 30 mayo 1620.
... Obispo Don Fray Francisco de Cabrera por la ruina desta ciudad [Trujillo] causada por el terremoto que a los 14 de febrero sucedió mudó la Iglesia Cathedral al pueblo de Lambayeque...
4.
Vázquez de Espinoza [1628], 1948: 365
Lib. IV: “Del distrito de la Audiencia de Lima”; cap. II: “De la ciudad de Trujillo y sus provincias y cosas particulares de su obispado”. ... Y estando yo en la ciudad de los Reies el año de 619 jueues primero de cuaresma vn dia despues de ceniza como a las onze de la mañana vino tan grande temblor que asolo casi toda la ciudad [...] pasada la fuerça del temblor que causo lo referido en Truxillo dentro un quarto de ora llegó a Lima, aunque ya sin fuerça, que yo lo vi porque dentro de dias llegó correo (de Trujillo) a Lima con la nueua del temblor y desgracia y la ora que auia sucedido [...] y el que sucedió el año de 1619 juebes a las dies y media de la mañana, despues del miercoles de ceniça, el qual auiendo a estas oras asolado la ciudad de Truxillo corrió con tanta violencia y ligereza que antes de las onze llegó a Lima, que está a casi 100 leguas de Trujillo, yo me halle aquel dia y ora en la plateria de Lima y lo senti y todos salieron huiendo de sus casas a la calle y dentro de 4 dias se supo el gran daño que auia hecho...
5.
Calancha, Antonio de la. Crónica moralizada [1638]. Seis tomos. Transcripción, estudio crítico, notas bibliográficas e índices de Ignacio Prado Pastor. Lima, 1974.
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CALANCHA [1638], 1974, III: 1099-1121 Lib. II, cap. XXXV: “De la fundación del Convento de Trujillo, su topografía y cielo. El estado antes de su ruina y el lastimoso estrago después del terremoto [...]”.
Cap. XXXVI: “Donde se verán sucesos ejemplares acaecidos en la ciudad de Trujillo el día del terremoto que la derribó [...]”.
... Apareció por el mes de Deciembre un cometa en el Cielo, grande, algo blanquecino, i de echura i forma de palma, aunque mayor a la vista; el pie mirava al oriente i la palma azia el occidente, víase claro al principio de la noche, i a las cinco de la mañana, a esta ora era su aspecto como una gran lança, i víase azia el occidente, i el de prima noche era la mitad menor, i como dige salía del oriente; muchos pensaron eran dos cometas, i a la verdad era uno solo, vídose en todo el Perú, i duró asta Febrero que sucedió el fracaso desta Ciudad de Trugillo. Era yo allí Prior del Convento, quando Jueves después del Miércoles de Ceniza día de San Valentín a 14 de febrero año 1619, a las once i media de la mañana, día claro, quieto i agradable, uvo tan criminoso temblor, i tan general terremoto, que corrió en un quarto de ora más de quinientas leguas de norte a sur, i más de sesenta de leste a oeste; demoliendo no sólo edificios desde sus cimientos en los llanos, i en las sierras; pero abrió montes, despedazó cerros, rompió en varias partes profundas cavas, escupiendo los ríos que soterráneos corrían al mar, lagunas de aguas por las bocas grandes que azían las roturas. Víanse patentes i claros los ríos que siempre caminavan ocultos, i bueltos en tinta negros, los que corrían descubiertos por la superficie, como el de Santa, el de la Barranca i otros; causávase la negregura de lo que abortava el viento de barriales, cenicientos que vomitava la tierra, i entrávase parte de agua por las quiebras, achicándose los ríos que regavan los valles en que se vido subir el agua oculta, i bajar las aguas patentes. En el mar se vieron espantos, peligraron navíos en tormentas, i como si la tierra tuviera sosiego saltavan los peces a las playas, lastimosos desastres. Moraron varios pueblos. En Lima no izo daño, aunque sacó la espada; pero donde se estremó la violencia, i egercitó su furor el castigo, fue en nuestro Trujillo desdichado, pues en un breve credo que duró el temblor, arruinó desde los templos más fortalecidos asta los edificios más livianos, no valiendo la fortaleza para hacerle resistencia, ni la cal i canto para oponerse a un soplo de viento, oscureciose el ayre con la polvareda; el terror desalentó los ánimos, i el miedo cortó los bríos, con que se vio en medio del día lo confuso, lo tenebroso i lo espantable de un fracaso, quando sucede entre los orroeres de la noche. Quando volvieron en sí los vivos acudió cada uno a buscar los suyos, i allavan todos materias lastimosas, materias sin consuelo, i muertes desdichadas; al que no allavan a la primera vista lo contavan por muerto, no sabían qué pared
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los ocultava, porque todos los edificios cayeron. Muchos estavan primero enterrados que muertos, oíanse gemidos debajo de la tierra, i por no saber adónde se davan , o por no tener ayuda con qué se buscasen, gemían a vozes los vivos, viendo el dolor de no poder socorrer a los sepultados, quando ya apartaron techos, i dividieron paredes vían los padres a sus ijos, i muchos a sus mugeres, que a no cnocerlos por los vestidos, no los conocieran por los rostros, porque o igualaron las paredes las faciones, o los promontorios desfiguraron las caras; allí gritavan las madres, acullá vozeavan los ermanos, todo era dolor, todo lamentos. Murieron aquel día trecientas i cinquenta personas de todos estados i edades: los eridos cono no avía quién los curase murieron los más, i quedaron lisiados los pocos, i a ser de noche muriéramos todos; a dos i a tres llevavan juntos a enterrar, no en las Iglesias, que eran promontorios sino en los cimenterios i claustros. En vés de ataúdes los llevavan aunque fuesen nobles, en escaleras en frezadas o en bateas, no avía canpana con qué tañer a doble, ni cura, Monezillo, ni Sacristán que aompañase difunto; cada qual azía un oyo, i enterrava sus muertos. Los girones de pared que avían quedado davan mayor terror a los vivos que el temblor primero, porque quince días continuos temblava cada ora, i huían de donde uviese pedazo de pared, o junto de adobes.
Embiome a llamar el obispo don Fray Francisco de Cabrera Dominico, i de mi convento a su casa, que distavan tres quadras, fui viendo cuerpos muertos o de pobres que no tenían deudos, o de animales caseros que entraron en la pérdida; todo era hediondez, todo era lástimas. Allé al buen Obispo albergado en un pesebre de su cavalleriza, llorando las desdichas comunes, i temiendo las divinas justicias. Los religiosos Agustinos sirvieron mucho a Dios aquellos días, porque los más religiosos de otras ordenes se fueron de la ciudad, o temiendo la furia de tanto terremoto, o buscando qué comer, que perecía la gente de desabrigo i de anbre; repartímonos unos a enterrar los pobres i a nuestros bienhechores, trayendo al capitán Juan Delgadillo vecino feudatario, i de grandes méritos en guerras civiles, en una artesa en hombros de Religioso Padre Fray Diego de Medina. Sustentávamos pobres, i predicávamos por las plazas dando esperanzas de piedad, i prometiendo misericordias de Dios, conmoviendo a penitencia con el castigo que vozeava escarmientos; azianse cada semana tres disciplinas públicas a que concurría la ciudad, siendo el recurso nuestra iglesia pagiza donde se celebravan los divinos oficios, en que la común tribulación tenía cristianos consuelos; i el tañer canpanas (que en cinco días no se oyeron, porque todas cayeron, i muchas se quebraron) fue un júbilo general que alentó los corazones que juzgavan era un entredicho de Dios el no clamorear sus campanas. Desde el primer temblor que destruyó la ciudad asta corridos quince dias no uvo ora en que una, dos i tres vezes no temblase, siendo mayores los terremotos que se continuavan, que el primero que causó la ruina. Pasados algunos días se vio a las once de la noche azia
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la parte del mar un tan claro resplandor, que pareció ser medio día, i causarlo el sol; dejó sin abla el espanto o la improvisa novedad a los que lo salieron a ver, otros i yo le vimos desde que apareció pidiéndome confesión, i enmudeciendo luego un letrado jurista don Pedro Flores, i el secretario del Obispo Juan Ponce de León, que en mi compañía estavan junto a un árbol (porque las sonbras de los árboles eran los mejores albergues, i no dejó el temblor otros aposentos). Pasmó el súbito resplandor a quantos lo vimos; duró más tiempo de tres credos; apareció al oeste de la ciudad una coluna delgada, mayor que el largo de dos lanzas, pirámide ermosa, clarísima, cristalina i resplandeciente; estuvo como fija dos credos en al ayre, no muy alta del mar, luego se fue bajando drecha, i mudada en ondas, o colubreando otro credo se entró en el mar, dando tan espantoso trueno, que el ruido añadió enbeleso al espanto, i todo junto aumentó el terror; ya más animados quisimos saber si era meteoro natural o presagio del cielo para nueva tribulación, i leyendo al maestro Rodrigo zamorano allé en el libro quarto, capítulo 31, de su reportorio que pinta otra del todo semejante a ésta, que él dice que vio el año de 1571, a 9 de setiembre, caminando una noche de Salamanca a Valladolid, dice que es una exaltación muy caliente i seca, que penetra a la media región del ayre, i si no es impedida por las nubes o frialdad que allí alla, sube asta la suprema, i encendiénsoe aze un fuego a manera de perpendículo, o pirámide, o lanza encendida como brasa i a vezes como llama o una acha encendida, o como una biga muy grande que echa llama, i aze gran ruido; i dice que esto pronostica lo que entonces se vido en Valladolid, que fue dentro de doce días aquel miserable incendio de la mejor de aquella ciudad. Pues como la atribulada Trujillo vido tal fusil, o tal espantable visión, creyó era el último vale de vida; andavan onbres i mugeres dando vozes, i pidiendo misericordia, yo les leía párrafo referido persuadiéndoles era exalación natural, i no amenaza de nuevos castigos, consolándolos con que si aquel resplandor pronosticava incendios de casas, no tenía la ciudad una si quiera donde prendiese fuego; algo los sosegava el discurso, pero nada les apagava el miedo. Que corazones atribulados con poco se achican, i los temores con pequeñas causas se agrandan. Dejemos para postres la ruina de mi Convento, i lo que en la mudada de la ciudad defendieron los frayles Augustinos a los pobres, vnciendo a la gavilla de los poderosos, que anteponiendo sus comodidades tiravan a dar más trabajos a los desvalidados, i varanse algunos sucesos ejemplares que aquel día del temblor sucedieron, i los que aquellos dias se continuaron que obra Dios para castigo de unos, defensa de otros i escarmiento de todos, i antes advirtamos dos plagas que enbió dios a aquellos valles, nunca asta entonces conocidos; la una fue de grillos en tan grande multitud, que llenavan las casas, i comían la ropa, i la otra de ratones vermejos que cubrían los campos, i talavan las comidas; mar-
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chavan como un egército vandadas de dos i tres mil ratones, i quien antes avía visto las azas de trigo, maizales i legumbres ermosas, fecundas i grandes, dentro de tres oras no divisava ni las raízes. Admirava la velocidad sin que al daño se le descubriese remedio, ni tuviese atajo el violento castigo. Entrava un egército destos en una eredad, i después de talar las mieses, comían las cortezas de los árboles, las sillas, i todo coranbre. Mitigó Dios su ira, no porque se enmendaron, sino porque lástimas le enternecieron...
6.
Montesinos [1642], 1906, II: 213 Lib. II. Año 1619.
... Ubo este año un temblor de los mayores que a avido en este reyno [...] hiço mucho daño en todos los pueblos y ciudades de la costa; donde más se sintieron sus efectos fue en la de Truxillo [...]. Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Caxamarca; tubo principio su deboçión; estaba en el tabernáculo del altar mayor con el temblor salió dél y fue hallada en pie delante del altar [...]. En la costa del mar del sur que corresponde a la ciudad de Santa Barbara de los Barbacoas avía muchas islas donde vivían indios con más gusto que en la montaña; fue tan grande el temblor que ubo allí este año que se hundieron las islas y murieron más de 10,000 indios...
7.
Córdova y Salinas [1651], 1957: 542, 1111-1112 Lib. III, cap. IX.
... Predicó otro sermón en la ciudad de Trujillo, ocenta leguas de lima, en que profestizó su ruina y destrucción, quince años antes [...]. Lo cual se cumplió todo a catorce de febrero de 1619...
Lib. VI, cap. XIX. ... cerremos este capítulo con la noticia de otros dos temblores, no menos espantosos, sí de los mayores que ha padecido nuestro Perú; el primero en los llanos de Trujillo y Saña, jueves después del miércoles de ceniza, día de San valentín mártir, 14 de febrero del año de 1619, a las once horas de la mañana, día claro, quieto y agradable. Vino pues el temblor tan criminoso, ejecutor de la Divina Justicia, que corrió en un cuarto de hora másd etrescientas leguas de norte a sur y más de sesenta del este a oeste [...]. En Lima no hizo daño aunque sacó la espada...
8.
Meléndez, 1681, I: 613
Lib. V, cap. XVI: “Conventos con que ha quedado la Provincia de San Juan Bautista del Perú después de su división”.
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... El Convento del valle de Chicama lo fundó el Ilustrísimo Fray Domingo de Santo Tomás [...] dista de Truxillo cinco leguas [...] con que también le alcanzó la fatalidad del terremoto del año 1619 que lo arruinó y puso por el suelo pero hase labrado después aunque con humildad y pobreza porque sus rentas son pocas...
Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: VII* ... Año de 1618 [sic] Día de San Valentín 14 de febrero, entre seis y siete de la mañana hubo en la ciudad de Trujillo un gran terremoto y se vio en el cielo una columna de fuego a modo de cometa que desapareció luego y el Sr. Obispo y su Secretario murieron de espanto, refiérelo el sapientísimo Juan Sahn, canónigo reglar [sic] premonstratense en su Historia Matemática...
2.
Bueno [1763], 1951: 133
3.
Feyjoo de Sosa, Miguel. Relación descriptiva de la ciudad y provincia de Trujillo del Perú [1763]. Dos volúmenes. Lima: Banco Industrial del Perú, 1984.
... entró en Lima el Virrey Don Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache [...]. Sucedió el gran terremoto que asoló las ciudades de Trujillo y Piura en 14 de febrero de 1619...
FEYJOO [1763], 1984, II: 137-139 Cap. XI: “Se refieren los terremotos grandes que ha padecido el territorio de Truxillo, y se hace una breve disertacion sobre la causa de estos efectos”.
... En medio de ser la ciudad de Truxillo un terreno de complacencias, padece con los terremotos el contrapeso a tan benignas calidades [...]. A los ochenta y quatro años de su fundacion, por el año de mil seiscientos diez y nueve, a catorce de febrero, dia del glorioso San Valentin, experimentó este país y sus circunvecinos lugares, a las once y media del dia, tan fuerte y formidable temblor, que en menos de un minuto derribó todos sus hermosos edificios, dexando unicamente algunas paredes y muros de las iglesias, que siendo conocido riesgo causaba un nuevo temor a sus habitadores. En los quince subsequentes cada hora se conmovia la tierra [...]. Corrió el movimiento Norte Sur quinientas leguas y sesenta de Este al Oeste pero parece que donde se concibió la violencia fue en las inmediaciones de esta ciudad y así primer objeto del estrago [...] en las relaciones que he visto de este suceso [...] el rio de la villa de Santa, el de la Barranca y los que hay en estos lugares tiñeron
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sus corrientes de tan maligna inundacion [...] [los moradores] quedaron sumamente compungidos [...] discurrieron que mudase de situacion la ciudad respecto de haber quedado del todo destruida y así se llegó a mandar por decreto del Real Superior gobierno de estos reynos, su fecha veinte y dos de mayo de mil seiscientos diez y nueve que se halla en los libros de cabildo siendo virrey el Príncipe de Esquilache, pero contemplando despues que en cualesquiera partes de estas inmediaciones y aun en mayores distancias no se llevaba empeño la seguridad, no tuvo efecto la referida resolución...
4.
Perrey, 1857: 17-18
5.
Mendiburu [1876], 1932, III: 94*
6.
Polo, José Toribio. “Apuntes sobre Trujillo y sus obispos” [1877], en Odriozola, Manuel de. Documentos literarios del Perú. Tomo X. Lima: Imprenta del Estado, 1877, pp. 327-370.
... 1619. 4 février, un peu avant midi. A Truxillo, tremblement qui se fit sentir avee violence sur une étendue de 160 milles et dont les secousses se répétérent pendant 13 jours (2) D’autres donnent la date du 4 avril [...] 1619.- 4 avril, midi. A Truxillo, tremblement qui dura peu de temps, mais d’une si étrange manière qu’on en ressentit les effects jusqu’à 160 lienes (3) [...] 1621. 2 mai. Dans ces derniéres années, il y a eu un grand tremblement de terre qui, dans un instant, a renversé toutes les maisons de Truxillo, et un autre qui, le 2 mai 1621, a détruit presque toutes celles de la ville de Panama (1)... ... en 1618 se experimentó en el Perú un terremoto y en el siguiente de 1619, el 14 de febrero, otro que causó gran ruina en Trujillo y Piura. Por esto el Obispo Cabrera pretendió trasladar a Lambayeque la silla episcopal...
POLO [1877], 1877, X: 335, 347. Cita:
1. Calancha, 1638. Cronica moralizada.. Barcelona. ... Los terremotos tan frecuentes en el Perú y sobre todo en la costa han hecho sentir sus estragos en esta ciudad. Pero los más terribles han sido el de 1619 [...]. El primero de ellos se verificó a las 11 ½ de la mañana, Jueves después de Ceniza y dejó en tierra todos los edificios, procurando los habitantes consternados fundar la ciudad en las pampas de Santa Catalina que distan cosa de media legua de Trujillo. El movimiento se extendió más de 300 leguas de N. a S. en los llanos y más de 60 de E. a O. Demolió desde sus cimientos los edificios, despedazó cerros, brotaron manantiales, se descubrió el curso subterráneo de algunos ríos y
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
se formaron lagunas y cuevas. Quedaron soterradas 130 personas pero los muertos que resultaron del temblor se hacen ascender a 350. Durante 15 días no dejaba de temblar la tierra en cada uno de ellos una, dos o tres veces y sobrevino una plaga de grillos y ratones bermejos como refiere un testigo presencial y autorizado, el R.P. Fr. Antonio de la Calancha, agustino. Esta catástrofe se afirma que fue predicha en enigmas por San Francisco Solano, cuando diez y seis años antes predicó en Trujillo el 12 de noviembre de 1603 [...] [Francisco Díaz de Cabrera, obispo de Trujillo] Habiendo erigido su iglesia el 14 de octubre del mismo año 1616 sobrevino a poco el espantoso terremoto de 14 de febrero de 1619 llamado de San Valentín que redujo a escombros la ciudad sin dejar en pie ningún edificio y que hizo pensar a sus moradores en abandonarla ya que no cesaban los ruidos subterráneos y frecuentes remezones. Muchos emigraron a las pampas de Santa Catalina y aun se empezó a edificar allí y el obispo se fue a Lambayeque con su cabildo y trasladó provisionalmente su sede por auto de 19 de marzo de ese año. El virrey príncipe de Squilace [sic] dispuso que luego se restituyese a Trujillo y despachó provisiones con ese objeto en nombre del Rey...
7.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
8.
Polo, 1898: 327
... [Terremotos o ruinas] 1619. Febrero 14. En Trujillo y Piura a las 6 y media de la mañana...
Cita a:
1. Calancha, 1638. Crónica moralizada: 1, II, cap. XXV: 489. Lima. 2. Feijoo de Sosa, 1763. Descripción...: 137, 145. [Madrid].
3. Córdova, 1651. Crónica franciscana: 1, III, cap. IX: 188. Lima.
4. Meléndez, 1681. Tesoros...: t. I: 613. Roma.
... El 16 de febrero jueves después de ceniza, a las 11 y media de la mañana, hubo un formidable temblor en Trujillo, que se extendió hasta Piura y Saña, alcanzando a propagarse más de 300 leguas de N. a S. y mas de 60 de E. a O. Demolió desde sus cimientos los edificios en la costa y en la sierra, despedazó cerros, hizo brotar manantiales, se descubrió el curso subterráneo de algunos ríos, y se formaron lagunas y cuevas. En Trujillo sólo se mantuvo en pie la torre de la iglesia de San Agustín, quedando soterradas 130 personas, y murieron entre todas 350. Durante quince días después no hubo hora en que no temblase en Trujillo la tierra, una, dos y tres veces. Sobrevino luego una plaga de grillos y ratones bermejos. El obispo de esa Diócesis quiso trasladar a Lambayeque su sede; lo que no se le consintió. Apareció poco después una columna de fuego o cometa, que aterrorizó de tal modo al obispo don Fr. Francisco Cabrera, que se dice que a eso se debió su muerte el
SIGLO XVII. 1600-1699
15 de abril del mismo año (2) [Calancha. Crónica moralizada: I, II, cap. XXV, p. 489; Feijoo. Descripción de Trujillo: pp. 137 y 145; Córdova. Crónica franciscana: I, III, cap. IX, p. 188]. El convento dominico del valle de Chicama se arruinó en dicho terremoto (3) [Meléndez. Tesoros verdaderos de las Indias: tomo I, p. 613].
9.
Bachmann, 1935: 84 Cita:
1. Libros de Cabildos de Lima, [1619]: Sesión 23 de febrero.
10. Silgado, 1967: 198
... 1619. 14 de Febrero a las 11.30 a.m. Terremoto en el N. del Perú que demolió la ciudad de Trujillo extendiéndose la destrucción a las ciudades de Piura y Santa. En las sierras ocurrieron deslizamientos y cambios topográficos. En Trujillo murieron 350 personas. El movimiento se propagó unos 2000 kms de N a S [...], unos 330 de E a O. quedó temblando la tierra por más de 15 días...
11. Silgado, 1978: 21-22 Cita a:
1. Vásquez de Espinoza, [1628], 1948. Compendio [...]. Washington.
2. Calancha, 1653. Crónica moralizada [...]. Lima. 3. Feijoo de Sosa, 1763. Relacion [...]. Madrid.
... 1619. Febrero 14, a las 11.20 a.m. Terremoto en el Norte del Perú que arruinó los edificios de Trujillo y sus templos extendiéndose la destrucción a las Villas de Saña y Santa. Según la crónica del Padre Calancha, el movimiento fue sentido en más de 300 leguas de N a S (2000 Km ±) y en mas de 60 leguas de E a W (330 Km. ±). El citado sacerdote refiere: “en un breve credo que duró el temblor arruinó desde los templos más fortalecidos hasta los edificios más livianos no valiendo la fortaleza para hacerle resistencia, ni la calicanto para oponerse a un soplo del viento”, luego hace saber que el movimiento no sólo demolió edificios en los llanos y sierras contiguas sino que agrietó la tierra en varias partes de las cuales surgió un lodo negruzco. A este efecto, Feijoo decía “que el material viscoso y pestilente expelido envuelto en agua gredosa de que se formaron ríos que corrieron por las campiñas de suerte que el río de la Villa del Santa, el de Barranca y otros tiñeron sus corrientes con tal maligna inundación”. De los relatos se desprende que hubo otros efectos en las vertientes, en algunos lechos secos de ríos apareció agua, mientras que en otros riachuelos el agua dejó de correr. Murieron aquel día 350 personas, de las cuales 130 quedaron
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
sepultadas en las ruinas. Este movimiento de tierra se sintió fuerte en Lima, aunque no hizo daños, según los refirió Fray Antonio Vásquez de Espinoza (1628) que se encontraba en el interior de una platería, decía que vio salir a los pobladores huyendo de sus casas a la calle; agregando que dentro de cuatro días se supo el gran año que había hecho (en Trujillo) para que el Virrey le enviase algún socorro por haber quedado tan destruida del terremoto...
12. Ocola, 1984: 30*
13. Huaco, 1986: s/p*
14. Rivera Martínez, 1998: 149-159; 161-16233
Terremotos y lluvias torrenciales durante la colonia
Reproduce:
1. Calancha,34 [1638] 1974. Coronica moralizada. Cap. 36. [Lima]
2. Feyjoo de Sosa, 1763. Relacion descriptiva [...]. Cap. 11. [Madrid]
33 Como hemos hecho en el caso anterior, preferimos transcribir el texto original y prescindir del texto recogido por el autor de la antología. 34 El compilador indica que la edición utilizada fue la de 1974 y no la original, de 1638; vide Rivera Martínez, 1998: 76.
259
SIGLO XVII. 1600-1699
1625
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
60
1625 ene.
6
s/h
1
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Trujillo
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Polo, 1898: 327*
2.
Huaco, 1986: s/p*
... Hubo en Trujillo un fuerte temblor el 6 de enero...
La Libertad
260
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1630 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
Hora Duración GMT
61 4 61a 3
1630 nov. 1630 nov.
27 27
11.30 17.30 s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Moquegua
Lima Moquegua
Fuentes contemporáneas 1.
Concejo Provincial de Lima. Libros de Cabildos de Lima; 16281630. Tomo XXI. Descifrados y anotados por Juan Bromley. Lima: Imprenta Torres Aguirre, 1963, 311 pp. BROMLEY [1628-1630], 1963, XXI: 311 Cabildo de Lima. Sesión 2 diciembre 1630.
... En este cabildo el dicho Pedro Bermúdez propuso y dixo como en el tenblor que ubo en esta çiudad [Lima] el miercoles pasado que se contaron veynte y siete dias de noviembre a las onçe oras y media del dia por aber sido tan grande y tanto rriesgo como los edificios desta çiudad tubieron y los daños que hiço y personas que huyendo quedaron maltratadas y heridas y muertas...
2.
Suardo, Juan Antonio. Diario de Lima (Relación diaria de lo sucedido en la ciudad de Lima desde 15 de mayo de 629 hasta 30 de mayo de 639 hecha por el doctor [...]. Dos volúmenes. Publicado con introducción y notas de Rubén Vargas Ugarte S.J. Lima: Universidad Católica del Perú/ Instituto de Investigaciones Históricas, 1936.
SUARDO, [1639], 1936, I: 121-123
... A 27. Este día, a las once y media del día en punto, hubo en esta ciudad [Lima] un temblor de los mas grandes que ha avido [...]. Muy pocas son las casas cuyas paredes no han sido abiertas. En la iglesia metropolitana el aire del dicho temblor desencajó la media naranja del campanario del lado derecho y se cayó en la capilla del Santísimo Sacramento y quebró un pedazo de bóveda que estaba contigua; un pedazo de la media naranja que cayó hacia la plaza mató a unos indios...
261
SIGLO XVII. 1600-1699
3.
4.
Carvajal y Robles, Rodrigo de. Fiestas que celebro la ciudad de los Reyes al nacimiento del Serenísmo Señor Baltasar Carlos de Austria, nuestro Señor. [1632]. [Impreso en Lima, a costa de la ciudad, por Jerónimo de Contreras. Año de 1632]. (Reproducido parcialmente en García Calderón, Ventura. El apogeo de la literatura colonial; las poetisas anónimas, El Lunarejo, Caviedes. Biblioteca de Cultura Peruana, primera serie, n.o 5. París: Desclée de Brouwer, 1938, 345 pp.; y Durán Montero, 1994.. CARVAJAL
Y
ROBLES, [1632], 1938: 307-308. Apéndice, “El temblor”.35
CARVAJAL
Y
ROBLES, [1632], 1950: 74-80. Silva VII.
Carvajal y Robles, Rodrigo de. Fiestas que celebro la ciudad de los Reyes al nacimiento del Serenísmo Señor Baltasar Carlos de Austria, nuestro Señor [1632]. Prólogo y edición de Francisco López Estrada. Sevilla: CSIC, 1950, 194 pp. Sobresaltó la fiesta vn alboroto Que sacudió tan fiero vn terremoto Del ayre que se encierra En las concabidades de la tierra Y por no caber dentro de sus bouedas Sale a buscar centro Que la tierra se abria Y el ayre la mecia
5.
con violencia tan braua que los huessos mas duros le quebraua y la pulpa mas blanda le molia sin dexar omenaje que no le desuanezca o desencaje porque a la mas excelsa pesadumbre trabucaua el cimiento por la cumbre”.
Córdova y Salinas [1651], 1957: 1111 Lib. VI, cap. XIX.
... Nuestra ciudad de Lima ha padecido grandemente de otros temblores; los mayores y en los que yo me he hallado han sido tres [el tercero] [...]. El año de 1630, a veinte y siete de noviembre, cerca de mediodía, hubo otro espantoso temblor. Lastimóse la Iglesia catedral y hundióse la bóveda de ladrillo y cubierta de la segunda torre, llevándose de camino la que cubría la capilla del Sagrario. Atribuyóse a la intercessión de la Princesa del Cielo, María Nuestra Señora, no haberse arruinado toda la ciudad [...]. Quedó enterrada la caja del venerabilísimo sacramento del altar. Abrióse un postigo a punta de barreta en la pared por las espaldas y parte contraria, por donde se sacó intacta la custodia del Santíssimo. Colocóse entonces en 35 Se trata del mismo texto que insertamos a continuación como n.o 4; hemos preferido basarnos en la edición compuesta en Sevilla, en 1950, versión completa del poema de Carvajal y Robles, y no en la de García Calderón, por tratarse ésta de una versión recortada.
262
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
otra capilla, después de haber llevado al Señor por toda la Plaza mayor en processión con todo aparato el mismo día, siendo la más aplausible circunstancia de la fiesta, los ríos de lágrimas que derramaba el pueblo pidiendo al cielo misericordia de sus pecados...
6.
Cobo [1653], 1956, I: 107 Lib. II, cap. XXI: (Ibíd.).
... En esta ciudad de Lima han acaecido algunos [temblores] después que han sido de más terror que daño [...] y últimamente el que sucedió en tiempo del virrey Conde de Chinchón...
Fuentes secundarias 1. Barrenechea [1725], 1863: VIII*
... Año de 1630. Día 27 de Noviembre, que se celebra en Lima la solemne fiesta de Nuestra Señora del Milagro, estando en la plaza mayor de esta ciudad, en el encierro de toros, de diez a once de la mañana, hubo un terremoto que causó mucha ruina en los edificios...
2.
Peralta Barnuevo, Pedro de. Lima fundada o conquista del Peru: poema heroyco [sic] en que se decanta toda la historia del descubrimiento, y sucesión de sus provincias por don Francisco Pizarro, marqués de los Atabillos, inclyto [sic] y primer gobernador de este vasto Imperio. Dos volúmenes. En Lima: en la imprenta de Francisco Sobrino y Bados, 1732. PERALTA, 1732, II: F. 16,
NOTA XII
... Horrible terremoto que padeció Lima en el día 27 denoviembre del año 1630 en que se temió su última ruina...
3.
Peralta [1732], 1863, I: 160-161*
4.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 105*
... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años 1630... ... El día 27 de noviembre del año de 1630 un terremoto que causó grande estrago en la ciudad [Lima] y se temió su total ruina; en reconocimiento de haverse libertado de ella se celebra annualmente el mismo día la festividad de Nuestra Señora del Milagro...
SIGLO XVII. 1600-1699
5.
Bueno [1763], 1951: 133* ... entró en Lima el virrey Don Jerónimo Fernández de Cabrera, Conde del Chinchón [...]. Hubo un formidable temblor en Lima estando en encierro de toros, a 27 de noviembre del mismo año [1630] en que sucedió el prodigio de haberse vuelto una imagen de Nuestra Señora colocada sobre el pórtico de la Iglesia de San Francisco como con afecto de mirar al Sagrario...
6.
Perrey, 1857: 18
7.
Mendiburu [1876], 1932, III: 180-181*
... 1650. 27 de novembre. A Lima, tremblement qui causa beaucoup de mal, et qui fit craindre la ruine entière de la ville (2)...
Sigue a: 1. ¿Barrenechea? [1725], 1863. Relox [...]. Lima.
... [Conde de Chinchón] El año de 1630 a 27 de noviembre, antes de medio día, estando una gran parte de los habitantes de Lima entregada al regocijo de un encierro de toros en la Plaza Mayor, aconteció un terrible sacudimiento de tierra, que repentinamente conturbó los ánimos...
8.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
9.
Middendorf [1893], 1973, I: 99
... [Terremotos o ruinas]. 1630. Nov. 27. En Lima, a las 11 de la mañana...
... El 27 de noviembre de 1630, poco antes del mediodía, tuvo lugar una fuerte sacudida cuando se llevaba a cabo una corrida de toros en la plaza principal [Lima]. Una imagen de la Virgen santísima, que se hallaba sobre la puerta de la iglesia del convento de San Francisco, giró de tal manera con el remezón, que su rostro quedó orientado hacia el altar principal y cuando los frailes entonaron un himno, la estatua (probablemente a causa de una nueva sacudida), recobró por sí misma su antigua posición. Esta imagen que habían traído consigo los franciscanos de España, y que ya desde antes se tenía por milagrosa, fue desde ese momento objeto de la veneración general como Nuestra Señora del Milagro...
10. POLO, 1898: 327-328*
... El 27 de noviembre de 10 a 11 de la mañana, estando en la Plaza Mayor en el encierro de toros, hubo en Lima un temblor recio, que arruinó muchos edificios...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
11. Portal, Ismael. Lima religiosa (1535-1924). Lima: Librería e Imprenta Gil, 1924, 417 pp.36 PORTAL, 1924: 309-310
12. Bachmann, 1935: 85 Cita a:
1. Portal, 1924. Lima religiosa [...]. Lima.
13. Angulo, 1935: 63-6437 Cita a:
1. Polo, 1898. Sinopsis [...]. Lima. ... en la mañana del 27 de noviembre de 1630 [...] comenzó la tierra a trepidar bravamente [...] finalmente, las airosas y elegantes torres de la [Iglesia catedral] Metropolitana se derrumbaban [...] averiando [...] las bóvedas de las naves colaterales del templo y aún las correspondientes a la capilla de Nuestra Señora de la Antigua [...] los daños [...] no fueron [...] tan considerables pues los pilares que sustentaban las bóvedas mayores se mantuvieron firmes, deteriorándose sólo el revestimiento o revoque de aquellas y algo del cornisamiento de los ventanales del controno, principalmente los que se renovaron después del terremoto de 1609...
14. Xammar, 1944: 113 Cita a:
1. Carvajal y Robles [1632], 1938. Fiestas [...]. Paris.38
15. Silgado, 1978: 22, 120 Cita a:
1. Bromley [1630], 1935. Libros de Cabildos. Lima.
2. Suardo [1629-1639], 1936. Diario de Lima. Lima. 3. Carvajal y Robles [1632], 1938. Fiestas [...]. Paris.
36 Portal, recopilador de tradiciones limeñas, dedica todo un capítulo, “La capilla del Milagro”, a narrar lo ocurrido con la imagen sagrada de Nuestra Señora del Milagro sobre la plazuela de San Francisco al momento del terremoto. 37 Angulo dedica un capítulo específico: “El terremoto de 1630”, pp. 63-65. 38 Xammar utiliza la versión del poema disponible en ese entonces, la de 1938, cuya transcripción descartamos por las razones antedichas. Reproduce, además, un cortísimo fragmento del poema.
SIGLO XVII. 1600-1699
... 1630. Noviembre 27, a 11 ½ en punto, cuando la población de Lima estaba congregada en la Plaza de Armas espectando una corrida de toros, sobrevino un fortísimo movimiento de tierra que causó varios muertos y contusos. El Diario de Lima estimaba los daños causados a los edificios en más de un millón de pesos y anotaba: “Muy pocas son las casas cuyas paredes no han sido abiertas. En la iglesia metropolitana el aire [sic] del dicho temblor desencajó la media naranja del campanario del lado derecho, y se cayó en la capilla del Santísimo Sacramento y quebró un pedazo de bóveda que estaba contigua, un pedazo de la media naranja que cayó hacia la plaza mató a unos indios”. Los techos y azoteas que rodeaban la plaza quedaron muy lastimados, lo que dio origen a la prohibición de estar en ellos durante las fiestas. No experimentaron daños las demás ciudades del país por lo que parece que el sismo fue local, las vibraciones originadas por el movimiento hicieron rotar en una dirección y luego en la opuesta a una efigie de la Virgen en la Capilla de la Concepción, fenómeno que en la época se atribuyó a un milagro. Este hecho fue narrado por D. Pedro Bermúdez, el diarista Suardo y el poeta Carvajal y Robles...
16. Kuon, 1981: 136*
... 27 de noviembre de 1630. Nueva destrucción de la Iglesia Matriz [de Moquegua]. Se reconstruyó con el aporte de 35 mil pesos de Mencía o Merencia de Castro...
17. Ocola, 1984: 30*
18. Huaco, 1986: s/p*
19. Durán Montero, 1994: 37-38 Reproduce:
1. Carvajal y Robles [1632], 1950. Fiestas [...]. Sevilla.
265
266
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1631
N.º IC
Año Mes
62 63
1631 1631
3 3
Día
dic. dic.
1 8
Hora local
Hora Duración GMT
14.00 20.00 s/h s/h
Ciudad Departamento
s/d s/d
Lima Lima
Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Suardo [1639], 1935, I: 198
... Este día [Diciembre 1] como a las dos de la tarde hubo un temblor en esta ciudad [Lima] que la puso en cuidado [...]. [Diciembre 8] [...] cayeron algunas paredes...
Fuentes secundarias 1.
Durán Montero, 1994: 39 Sigue a:
1. Suardo [1639], 1935. Diario de Lima [...]. Lima.
267
SIGLO XVII. 1600-1699
1632
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
64
1632
13
05.00 11.00
3
jul.
Hora Duración GMT
Ciudad Departamento
1:00
Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Suardo [1639], 1935, I: 230-231
... 1632. Julio. A 13, por la madrugada, como a las cinco, hubo un temblor que duró muy grande rato pero fue Nuestro Señor servido de que no hiciese daño...
Fuentes secundarias 1.
Durán Montero, 1994: 39 Sigue a:
1. Suardo [1639], 1935. Diario de Lima [...]. Lima.
268
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1635
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
65 66
1635 1635
20 29
22.30 04.30 22.30 04.30
3 3
feb. feb.
Hora Duración GMT s/d s/d
Ciudad Departamento Trujillo Trujillo
Trujillo Trujillo
Fuentes contemporáneas39 1.
Centro de Estudios de Historia Eclesiástica del Perú. Monografía de la Diócesis de Trujillo. Tres tomos. Trujillo: Imprenta Diocesana, 1930-1931. MONOGRAFÍA
DE LA
MONOGRAFÍA
DE LA
DIÓCESIS
DE
DIÓCESIS
DE
TRUJILLO, 1931, III: 57
En la sesión de 22 de febrero el señor Dean propuso: que por haberse cubierto la iglesia, cuando se hizo, con unas varas delgadas que llaman pinuelas, madera muy sujeta a corrupción se ha ido comiendo de carcoma [...] por lo cual con ocasión de haber sucedido un terremoto el martes pasado veinte de este mes a las 10 y media de la noche se cayó y vino al suelo...
TRUJILLO, 1931, II: 159
... La catedral reconstruida por el Iltmo. Señor Corne, perdió su techumbre por otro terremoto que hubo el 29 de febrero de 1635 a las 10 y media de la noche...
39 De la revisión del volumen respectivo de extractos de actas de sesiones del Cabildo de Trujillo, publicado por Larco Herrera, no hemos hallado ninguna referencia directa a evento sísmico alguno ocurrido ese año (Anales del Cabildo [...]. Lima: Sanmarti y Cía., 1920). Las actas del año 1635 están entre las páginas 48 y 55.
SIGLO XVII. 1600-1699
Fuentes secundarias 1.
Polo [1877], 1877, X: 352
2.
Wethey, Harold. Colonial architecture and sculpture in Perú [1949]. [Cambridge, Massachusetts]. Traducido parcialmente en Rivera Martínez, 1998 (“La arquitectura en la colonia y el siglo XIX”): 171-231.
... [Ambrosio Vallejo, obispo de Trujillo] Arruinada la bóveda de su catedral por el terremoto del martes 20 de febrero de 1635 la trasladó a Santa Ana provisionalmente...
WETHEY [1949], 1998: 198
... La catedral de Trujillo, como las de otras ciudades de la costa, ha sufrido como resultado de los frecuentes terremotos y las constantes restauraciones [...]. Uno de los terremotos más severos se produjo posteriormente en 1635, después del cual el arquitecto de Lima, Diego Maroto, presentó planos para una nueva y más amplia catedral (1643)...
269
270
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1640
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
67
1640
s/f
s/h
1
s/f
Hora Duración Ciudad GMT s/h
s/d Huancavelica Huancavelica
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
Departamento
... [Terremotos o ruinas] 1640. En Huancavelica...
271
SIGLO XVII. 1600-1699
1647
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
68 68a 68b 68c 68d
1647 1647 1647 1647 1647
13 13 13 13 s/f
22.30 04.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
5 1 1 3 1
may. may. may. may. s/f
Hora Duración GMT s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Santiago ? Lima Ica La Paz
(Chile) Costa sur Lima Ica (Bolivia)
Fuentes contemporáneas 1.
2.
Silgado, 1992: 7-1140
— [Vecinos de Santiago] a S.M. Santiago, mayo 15, 1647. En: Archivo General de Indias, Chile 20, n.o 2.
— “Relación sumaria del terremoto y estado de la ciudad de Santiago”. Santiago, julio 6, 1648. En: AGI, Chile 20, n.o 1.
Amunátegui, Miguel Luis. El terremoto del 13 de mayo de 1647. Santiago de Chile: Rafael Jover Editor, 1882, 616 pp. Sigue a:
3.
1. Villarroel, 1656-57. Govierno [...]. Madrid.41
Córdova y Salinas [1651], 1957: 1108-1110
Lib. VI, cap. XIX.
40 Estas referencias las incluimos solo a título indicativo, ya que se circunscriben a dar cuenta de los efectos del devastador terremoto en Santiago. No remiten, por lo tanto, a destrucción o efectos sobre territorios hoy pertenecientes al Perú. 41 Amunátegui dedica varias páginas a reproducir documentos de archivo contemporáneos al evento sísmico. Vide p. 350 y ss.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
... En este ejercicio estaba una noche [Fr. Pedro de Ortega] cuando de improviso vino un temblor y terremoto tan espantoso que igualó con el suelo toda la ciudad y arruinó los templos [...]. No será ocioso, antes útil para nuestra enseñanza, decir en breve suma lo que este asalto del poder de Dios y de la justicia divina asoló en la ciudad de Santiago y en sus rededores, con tal estrago, que toda ponderación será corta. A trece de mayo de mil y seiscientos y cuarenta y siete (como queda dicho) a las diez y media de la noche, súbito vino un temblor [...]. En ese espacio de dos meses y medio después del terremoto, dicen que se repitieron más de ciento veinte temblores, algunos de ello espantosos...
4.
Cobo [1653], 1956, I: 107 Lib. II, cap. XXI: (Ibíd.).
... el año de 1647 hubo otro en el reino de Chile que echó por tierra la ciudad de Santiago...
5.
6.
González Dávila, Gil. Teatro eclesiástico de la primitiva iglesia de las indias occidentales, vidas de svs arzobispos, obispos, y cosas memorables de svs sedes. […]. Dos volúmenes. En Madrid, por Diego Díaz de La Carrera, 1649-1655.42
Villarroel, Gaspar de. Govierno eclesiastico pacifico, y union de los dos cuchillos, pontificio y regio. Dos volúmenes [1656-1657]. [Madrid: Domingo Garcia Morras]. Reimpreso en Madrid en la Oficina de Antonio Marín, 1738, dos tomos. VILLARROEL [1657], 1738, II: 573-580 Question XX: “De las obligaciones en que se pone el Rey a título de Patrón y de las cargas a que le sujeta este título en el edificio y reparo de los templos”.
Art. II: ¿Por qué en los terremotos no perdona Dios sus templos? Y si estas ruinas las originan siempre nuestras culpas.
Corre inserta: “Relación del terremoto que asoló la ciudad de Santiago de Chile en los reinos del Perú dispuesta por el Dr D. Gaspar de Villarroel”.
42 Tanto la referencia al relato de González Dávila como la siguiente sobre el que compuso el arzobispo de Santiago, Gaspar de Villarroel, las incluimos tambien a título de aclaración bibliográfica, pues son textos citados en la mención hecha por Polo sobre ese terremoto.
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7.
Mendoza [1665], 1976: 132 Lib. I, cap. XXIV.
... El año de mil y sescientos y quarenta y siete, se desgajó del cerro grande de la cordillera, catorze leguas de Chuquiabo, llamado Hillimani, tan gran pedaço de nieve, desde la cumbre del cerro azia el oriente [...] dio casi media legua de salto, por auer encontrdao al caer en una peña viua...
Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: VIII* Sigue a:
1. Villarroel, 1656-57. Govierno [...]. Madrid.
... Año de 1647. Día 13 de mayo, a las diez y media de la noche, hubo en la ciudad de Santiago, Corte del Reyno de Chile, un gran temblor del cual hace mención el ilustre Señor Villarroel...
2.
3.
Peralta Barnuevo y Rocha Benavides, Pedro de. “Lima fundada o Conquista del Perú: Poema heroico en que se decanta toda la historia del descubrimiento y sujeción de sus provincias, por D. Francisco Pizarro, Marques de los Atabillos, inclito y Primer Gobernador de este vasto imperio” [1732], en Odriozola, Manuel de. Colección de documentos literarios del Perú. Tomo I. Lima, Aurelio Alfaro, 1863. “Sinopsis de temblores del Perú”. Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima. Año XIV, tomo XVI, 1904, pp. 91-118.
Reproduce: 1. [Esquivel y Navia (1740-1749), 1904. Noticias [...]. Lima. [ESQUIVEL
Y
NAVIA (1740-1749), 1904]: 91]
... El 13 de mayo a las 10 1/2 de la noche, hubo en el reino de Chile un terremoto tan horrible que asoló y derribó la ciudad de Santiago en menos de cuatro credos [...] se sintió en gran parte del Perú...
4.
Travada [1752], 1877, X: 124-126
Segunda parte, acápite 7.
... Vida del Illmo Sr. Dr. D. Gaspar de Villarroel...43
43 Se reproducen fragmentos en Amunátegui, 1882, pp. 613 y ss.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
5.
Bueno [1763], 1951: 133
6.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 76*
7.
Perrey, 1857: 18-19
... Hubo un terremoto casi universal en el Perú que arrasó a Santiago de Chile en 13 de mayo de 1617 [sic]... ... [1647]. Hubo en este año de 47 un terremoto casi universal en el Perú, el que arrasó a Santiago de Chile en 13 de mayo sepultando sus edificios mas de dos mil personas...
Cita:
1. Castelnau, 1846. Expédition [...]. Paris.
... 1647. 13 mayo. El pueblo de Yca, sobre el camino de Arequipa a Lima, conocido bajo el nombre de Pueblo-Vego [sic], fue destruido casi completamente por un terremoto como lo había sido en 1569 y como lo fue una tercera vez en 1664 (1)...
8.
[Anónimo]. “Memoria sobre la provincia de Ica” [1874], en Peralta, Luz. Geografía costeña siglo XIX, Ica. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Seminario de Historia Rural Andina, 1994, 71 pp.
ANÓNIMO [1874], 1994: 5-6, 9
... El 13 de mayo de 1647 un fuerte terremoto destruyó la ciudad de San Gerónimo y fallecieron mil quinientas personas, entre las cuales se enumera el provincial de los agustinos [...]. La tierra se abrió en todas direcciones dando salida a una gran cantidad de agua pestilente que infeccionó la atmósfera y el terreno quedó tan deleznable que no fue posible reedificar la ciudad y los pocos edificios que quedaron en pie fueron derribados en el mes de setiembre del año siguiente de 1648 en que tuvo lugar otro terremoto que arruinó también a la ciudad de Lima. De este modo concluyó la segunda ciudad de Ica denominada San Gerónimo. En el año de 1649 se principió a edificar la tercera ciudad en el sitio en el que actualmente se halla [...]. El gran terremoto del 13 de mayo de 1647 que quedó por el suelo toda la ciudad no causó la más leve lesión en la iglesia de Luren...
9.
Mendiburu [1890], 1934, X: 369*
... El 13 de mayo de 1647 se hizo sentir otro [terremoto], de fatales efectos en toda la costa...
10. Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... [Terremotos o ruinas] 1647. Mayo 13. A las 10 y media de la noche en la costa de Lima y con graves daños en Ica...
SIGLO XVII. 1600-1699
11. Polo, 1898: 328 Cita a:
1. González Dávila, 1649-1655. Teatro eclesiástico [...]. Madrid.
2. Villarroel, 1656-1657. Govierno [...]. Madrid.44 3. Peralta, 1732. Lima fundada [...]. Lima.
... El lunes 13 de mayo, a las 10 y media de la noche, gran temblor en Chile , que se sintió también en el Perú; muriendo como dos mil personas. La relación que hizo de esta catástrofe el obispo de Santiago don Fr. Gaspar de Villarroel, que salvó casi por milagro, la imprimió y ha sido reproducida (1) [Govierno eclesiástico pacífico. Tomo II, parte segunda, quest. XX, art.II, p. 648. Edición de 1657, Madrid; Eyzaguirre. Historia de Chile. Tomo III]. En 23 días tembló la tierra setenta veces. El virrey Marqués de Mancera contribuyó de su peculio para el reparo de la catedral de Santiago y sustento de las monjas y de Lima se mandaron más de treinta mil pesos de donativos públicos para el socorro de los indigentes (2) [González Dávila. Teatro eclesiástico de las Indias. Tomo II, fol. 83; Peralta. Lima fundada. Canto VI, nota 21]. Ica quedó arruinada con este temblor y sufrió también la costa del Sur del Perú...
12. Dagnino, 1909: 231
... La noticia del terremoto del 13 de mayo de 1647 que arruinó a Santiago llegó al Callaoel 7 de julio y con tal motivo se suspendieron las fiestas con que ese día celebraban la conclusión de las fortificaciones...
13. Silgado, 1978: 23*
... 1647. Mayo 13, la segunda traza de la Villa de Valverde en Ica llamada Pueblo Viejo, quedó casi destruida por un terremoto, sufriendo también la costa sur...
14. Ocola, 1984: 30
15. Huaco, 1986: s/p
44 “Relación del Obispo de Santiago Fr. Gaspar de Villarroel”, reproducida en Govierno Eclesiastico-pacifico. Madrid, 1657, tomo II, parte segunda, quest XX, art. II: ff. 648 y ss.
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1647
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
69
1647 nov.
19
09.30 15.30
3
Hora Duración GMT 02:40’
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Mugaburu, Josephe de. Diario de Lima (1640-1694); crónica de la época colonial. Dos volúmenes. Lima: Lib. e Imp. Sanmarti, 19171918. MUGABURU [1694], 1917, I: 13
... Año de 1647 [...]. Y martes siguiente que se contaron diez y nueve del dicho mes [de noviembre], hubo un temblor grande que duró más de cuatro credos y fue Nuestro Señor servido que no causó daño y fue a las nueve y media del día [...]. Y luego, jueves siguiente, hubo un ruido muy grande a media noche, que crían [sic] se hundía la ciudad donde salió todo el mundo por las calles a aquellas horas y en muchas partes descubrieron a N. Señor Jesucristo...
Fuentes secundarias Sin datos.
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1648
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
70
1648
s/f
s/h
2
set.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Ica
Ica
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Anónimo [1874], 1994: 5-6, 9 ... El 13 de mayo de 1647 un fuerte terremoto destruyó la ciudad de San Gerónimo [...] los pocos edificios que quedaron en pie fueron derribados en el mes de setiembre del año siguiente de 1648 en que tuvo lugar otro terremoto que arruinó también a la ciudad de Lima. De este modo concluyó la segunda ciudad de Ica denominada San Gerónimo. En el año de 1649 se principió a edificar la tercera ciudad en el sitio en el que actualmente se halla [...]. El gran terremoto del 13 de mayo de 1647 que quedó por el suelo toda la ciudad no causó la más leve lesión en la iglesia de Luren...
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1649
N.º IC
Año Mes
Día
71 2 71a 2 71b 2
1649 mzo. 1649 mzo. 1649 mzo.
1 1 1
Hora local
Hora Duración GMT
22.00 04.00 23.00 05.00 23.15 05.15
s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Cusco Cusco Cusco
Cusco Cusco Cusco
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
[Esquivel y Navia (1740-1749), 1904: 91]
2.
Huaco, 1986: s/p*
... El 1 de marzo, entre 10 y 11 de la noche, acaeció en esta ciudad [del Cusco] un temblor de tierra vehemente y a poco rato repitieron otros con la misma fuerza...
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1650
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
72 72a 72b 72c 72d 72e 72f 72g 72h 72i 72j 72k 73 74
1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650
31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 13 13
14.00 20.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 15.00 21.00 15.15 21.15
5 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 4 4
mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. May May
Hora Duración GMT
Ciudad Departamento
01:20’ Cusco Cusco s/d Cuchoa Cusco s/d Yaurisque Cusco s/d Marcapata Cusco s/d Pisac Cusco s/d Paucartambo Cusco s/d Abancay Apurímac s/d Andahuaylas Apurímac s/d Collao Puno s/d Sicasica (Bolivia) s/d Arica (Chile) s/d Lima Lima s/d Cusco Cusco s/d Cusco Cusco
Fuentes contemporáneas 1.
Villanueva Urteaga, Horacio. “Documentos sobre el terremoto de 1650”. Revista del Archivo Histórico del Cusco 13, 1970, pp. 203-220. VILLANUEVA URTEAGA, 1970: 209-21545 — [Corregidor del Cusco] Juan de la Serda y de la Coruña al Virrey. Cuzco, 6 de abril de 1650.46
45 Aparte de los documentos que transcribimos a continuación, Villanueva también insertó la parte correspondiente de la Crónica de Diego de Mendoza (1664: Lib. I, cap. 24: 133-137), que incluimos en la parte respectiva. 46 Los tres documentos firmados y enviados al virrey por Juan de la Cerda, a la sazón corregidor del Cusco al momento del terremoto, se encuentran –conforme a lo
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
... /f.1/ Exmo. Señor. Con la mas brevedad que pudiere (porque el tiempo asi lo requiere y tambien mis nuebas ocupaciones) doy cuenta a V. Ex.a como a los treinta y uno de marzo de este año a las dos de la tarde sobrevino a esta ciudad [Cuzco] un temblor de tierra que duró como dos credos. A este primer temblor le siguieron otros ciento y veinte y cinco remezones unos mayores que otros en espacio de seis días, tan continuos que no se pasaba media del uno al otro y se han ido continuando hasta ayer noche seis de abril que parece han cesado y no ha vuelto a temblar más.
Toda la gente queda alojada en las plazas, patios y huertas en toldos y ramadas. El daño que causó (trato sólo dentro de esta ciudad que está a mi cargo) parece han muerto entre indias muchachos e indios hasta en cantidad de veinte y ocho o treinta personas más o menos que no hay número cierto por si fueren descubriendo otros. Murió un hijo del Vizconde de edad de tres años y el procurador de Santo Domingo que yendo por la calle cayo un palo y le mató; no ha muerto ningún caballero ni español ni mujeres. El daño que ha causado en los edificios empezando por las iglesias parece que en San Francisco se cayó el coro porque encima de él cayó el campanario, quebróse la sillería que era buena y por seis partes la cerca del Convento, no murió nadie. El Hospital de los Españoles no tuvo lesión ninguna ni murió nadie. /f.1.v/ El Convento de monjas de Santa Clara se le cayeron dos celdas, la cocina, y el horno, no mató a nadie.
El Hospital de las mujeres que se estaba fabricando con la plata de Andrés Pérez de Castro se cayó todo lo más de él y murieron una india con su cría y una española enferma. Cayó la mitad de la iglesia de la Compañía que fue comodidad de los padres porque deseaban mucho derribarla y habían enviado por licencia para ello, cayose la mitad del campanario y un pedazo del claustro, no murió nadie.
indicado por Villanueva– en el Archivo General de Indias, en la sección Audiencia de Lima, 54, Comunicaciones del Conde de Salvatierra. La signatura se comprueba de acuerdo con lo anotado por Hanke cuando identifica la nutrida correspondencia remitida por el virrey a la Corona y que se halla depositada en el Archivo General de Indias; en el índice de documentos aparece con la identificación “1650. AGI. Lima 54; Carta N.º 2: Temblor en el Cuzco” (Hanke, 1980, IV: 78). De la comparación del autor de estas tres cartas con el documento transcrito por Silgado (1992: 11-12), se concluye que las cartas a las que alude el virrey son las remitidas desde el Cusco por el mencionado Juan de la Serda. Se pueden así reconstruir las fuentes de base sobre las que se elaboró la versión oficial del suceso, a saber, la que compuso el virrey en su comunicación a la Corona.
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La iglesia mayor quedó en pie no tuvo daño ninguno aunque por ser tan vieja quedó lastimada y la que se está haciendo de nuevo se sintieron dos arcos, no cosa de consideración. Al Convento de San Agustín se cayó el coro y un pedazo de lienzo del claustro y la capilla mayor se abrió, no murió nadie.
La Iglesia de Santo Domingo se cayó la mitad de ella y el coro y toda la demás casa de celdas y dormitorio, no murió nadie y están alojados en la huerta en toldos.
Al Convento de la Merced quedó entera la Iglesia y se cayó la capilla de la soledad y un lienzo de celdas, el dormitorio, la cocina y el refectorio y no murió nadie, mudáronse a las casas de don Diego de Vargas Carbajal. El Convento de Monjas de Santa Catalina que era viejísimo se cayeron algunas celdas y un pedazo de la iglesia no murió nadie quedando alojadas en una casa grande en toldos.
Este primer temblor que causó este daño en los templos parece vino corriendo de hacia Arequipa y cogió la fuerza de él por un tercio de esta ciudad que la maltrató mucho no derribando en ese dicho tercio todas las casas de cuajo (dice quaxo) sino salpicando a unas y dejando a otras a unas quitándoles /f.2/ los techos y a otras derribando los cuartos de ellas en esta parte que digo y en todo el resto de la ciudad me parece así por mayor se habrán caído hasta en cantidad de treinta casas principales no dejándolas totalmente inhabitables pues han quedado en ellas cuartos enteros en que se puede vivir y los inhabitables que cayeron todas fue la de Don Luis Barbarán; no mató a nadie, y otra que estaba junto a ella que mató una india y otra de Don Pedro de Céspedes y otras tres o cuatro del Mayorazgo de don Juan Francisco Maldonado y otra de don Antonio de Espinosa; de las demás casas ordinarias chicas y grandes me parece según lo que he reconocido se habrán caído hasta cien casas, no de todo punto inhabitables, todas las demás de la ciudad están enteras aunque muchas de ellas fue picando el daño en paredes y techos, cayóse toda la carnicería. El daño que habrá causado en las parroquias y rancherías de indios que están alrededor de esta ciudad no se han reconocido más de por mayor porque como ha estado temblando tan continuamente no se ha podido andar por las calles, algunas iglesias se han caído y casas de las dichas parroquias, no tenemos noticia haya muerto mucha gente en ajustando esto de la ciudad pasaré a correrlas todas.
Mucho daño dicen ha causado en esas comarcas y corregimientos circunvecinos cada uno dará cuenta a vuestra exa. de lo que le hubiere tocado. Asimismo mandé soltar veinte y seis presos que tenía en la carcel por diferentes delitos por estar tan peligrosa que por instantes amenazaba caerse y cayó un cuarto de ella; no mató a nadie, estos presos solté con fianzas y a don P.e de Villareal con fianza de seis mil pesos
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
quedando tan humilde que salió besando a todos los presos y poniendo a la Justicia Real sobre sus ojos. /f.2v./ Anse hecho algunas procesiones devotas que han edificado mucho y se han formado iglesias con toldos muy grandes en las plazas donde está el Santísimo Sacramento.
Todo lo que escribo a V. Ex.a. con particular cuidado y desvelo y vista de ojos lo he procurado ajustar a la verdad poco más o menos porque por mi persona y por lo que represento no puedo faltar de ella y porque en casos semejantes se arrojan a escribir cada uno como se les antoja sin que la verdad tenga el lugar que se pretende. Por lo que a mi ha tocado así en el abasto de pan y los demás mantenimientos nombrando comisarios para que los recoja donde los hubieren fuera de la ciudad y en los socorros de indios para los conventos y lo demás necesario, no he faltado un punto a mi obligación y muy a satisfacción de toda esta república sin haberme desnudado en todos estos días ni perdonado mi salud y vida solo atendiendo a servir a Dios nuestro Señor y a V. Exa. cuya Ex.ma persona guarde muchos años como habemos menester. Cuzco y abril 6 de 1650 años. (Fdo.) Don Juan de la Serda y de la Coruña...
— Juan de la Serda. Cuzco, 13 de abril de 1650. ... f.1/ Exmo. Señor. Después que remití a Va.Exa. relación de lo sucedido en esta ciudad y efectos que en ella se vieron los cientos y veinte y cinco temblores que a ellas se vinieron parece se han ido continuando los mismos remesones unos mayores que otros hasta hoy catorce de este mes de abril y aunque en ellos no ha caído más casa que una en la esquina de la plaza no ha muerto más gente se van atormentando las demás que me tienen puesto en mucho cuidado.
Los caminos se han cerrado y derrumbado cerros altísimos y por la carta que a V.E. remito del que tiene a cargo la puente de Apurímac se reconocerá el efecto que causó en aquel rio siendo de los mayores del Perú. Tengo despachadas comisiones para el aderezo de los dichos caminos y que no falte el abasto de esta ciudad que es lo más en que me he desvelado y Dios las gracias todo sobra.
Con el desamparo de las casas y haberse salido los dueños alojarse a los toldos parece siempre se van a hacer algunos hurtos en ellas, cogí (dice: coxi) hasta seis o siete mestizos e indios luego con trompeta y ministros los hice dar a doscientos azotes, esto se sosegó algo y volvieron a hurtar cogí dos ladrones y a las veinte y cuatro horas saqué a horcar con que cesó de todo punto. /f.1v./ Parece que el provincial de San Francisco predicó que una mestiza había puesto en un asador a un Cristo y asándole en las brazas empezó a sudar diciéndole que si no le traía a su amigo le había de tostar en ellas y espolvoreándole con coca lo quemó, no me ha sido posible descubrir esta maldad con cuantas diligencias he hecho. Y estando los sacerdotes haciendo terribles peniten-
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cias y amenazando n. Sr. Dios con estos castigos cogí a un mestizo y a una mestiza su amiga encerrados tomando la tal coca. Luego en dos caballos y la trompeta les dieron a docientos azotes y recogiendo cuanta había en esta ciudad la hice quemar públicamente con la cual no la habrá mientras yo gobernare. Vea V.Ex.a con esta maldad y confesiones que se han hecho de veinte y treinta años las gracias que se deben dar a Dios de que no se haya tragado la tierra toda esta ciudad como sucedió en tiempos del inga con otros temblores y se sabe por tradición de los antiguos y se ven los edificios cuando se abren algunos cimientos.
Las parroquias de Belén y San Blas y parroquia del Hospital y la de Santiago se les cayó las iglesias y muchas casas y las demás quedaron muy atormentadas parece hasta hoy haber muerto quince o veinte indias y muchachos. He dispuesto no haya procesiones ningunas por las plazas ni calles de noche ni de día y se han derribado las esquinas y paredes que estaban peligrosas y aunque los remesones se repiten son ya muy pocos y de en tarde en tarde quiera Dios dolerse de todos.
Ya avisé a V. Exa. como solté veinte y seis presos /f.2/ y a don Pedro de Villareal entre ellos que salió muy humilde incándose de rodillas a todos y prometiendo poner la Justicia Real sobre sus ojos. La provisión que le vino para remitir los autos no me parece quiere usar de ella porque los temblores quitaron la vida a algunos y a él se la dieron, según el mérito de los autos y para sacar la dicha provisión informó siniestramente como consta del testimonio que con esta remito a va. Exa. porque ni él hizo la contradicción ni defensa que alega ni el pedir los dos años de mi salarios fue necesario más que presentar una petición visto que con mis antecesores se había hecho y parecerme que será más lícito valerme de mi Rey y señor a quien he servido treinta y cuatro años en guerras unas bañado en sangre humana con mil peligros de mi vida, que pedirlo a ningún particular y esto para pagar las deudas y gastos que hice en mi viaje a España y sustento y haber dado fianzas de vida y que este salario se me suplió de plata que no había de ir en el armada ya cerrada la carta qta. Y que siendo necesario para el año que viene no hará falta porque esto y mucho más se suplirá si fuere menester y que hoy importan más los servicios que hago a Dios n. Sr. Y a V. E. en esta república que valen millones de Ducados y doy muchas gracias a su divina Mag.d que no hay otros delitos que me opongan pero sirva ya a V.E. como mi obligación pide que lo demás todo se remedia.
Los Predicadores exclaman a Dios diciendo ha quitado las casas a los vecinos de esta ciudad por haber quitado a los indios sus tierras y oras razones en esta parte que causan /f.2v./ graves sentimientos, yo no lo puedo remediar y lo que ha estado en mi lo he hecho con toda justificación, esto parece pide remedio que los agravios fueron terribles y su magestad muy deservido en todo A.V. Ex.a Gue. Dios muchos años
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como habermos menester. Cuzco y abril 13 de 1650 años. Criado de Ex.a Don Juan de la Serda...
— Juan de la Serda. Cuzco, 13 de mayo de 1650. ... /f.1/ Exmo. Señor. En el ordinario y tras ordinario de abril escibrí a V.Exa. lo sucedido en est ciudad cerca de los temblores desde 31 de marzo hasta 13 de dicho mes de abril y después acá estando ya el correo para partirse y cerradas las cartas aquel mismo día se vinieron tres que a todos causó terrible pavor su violencia. Estos se han ido continuando hasta hoy 13 de este mes de mayo hay (¿) ya 6 todas las noches y días anse contado 251 y todavía va temblando. Estos que se han continuado y el que se vino a 20 de abril a las 8 de la mañana fue tan grande que igualó al primero, derribó gran parte de las casas de la ciudad y templos que ha sido merced particular de Dios no haberla arracado (sic) toda por los cimientos. Yo quedo con el justo sentimiento y no pierdo punto en servir a Nº Sr. y a V. Exa. hasta morir en la demanda; los socorros del pan y demás sustento no ha faltado ni el castigo de los delitos porque pobres y ricos tengan en todo la seguridad que se pretende. Remito a V. Exa. testimonio de las ruinas sucedidas y aprecio que los alarifes han hecho de ellas debajo de juramento y el auto que mandé publicar que va por cabeza. No ha muerto más gente sino solo dos indios que cayeron del techo de una iglesia. Las parroquias están muy maltratadas y las iglesias de ellas las más por los suelos /f.1v./ Los indios los aliento y alivio en todo cuanto puedo y a nadie consiento les haga agravio.
En lo tocante a la puente de Apurimac yo a cuatro meses llegué a esta ciudad y hallé la habian arrendado en un hombre muy pobre, luego que supe del mal avio que tenía junté a cabildo y dispuse quitársela y se remató en otro rico y abonado, en pasando el chasque se pondrán los cables nuevos que están dispuestos y aseguro a V. Exa. que correrá esto por mi cuenta de suerte que en todo sea V. Exa. servido como es justo.
Estando escribiendo esta carta hoy 13 de mayo como a las 3 de la tarde vino un temblor con terrible ruido de los grandes que ha habido y dentro de un cuarto de hora se le siguió otro que casi igualó al primero de 31 de marzo. Derribó tres casas enteras y otras que estaban maltratadas, cayeron de ellas algunas paredes. El miedo de toda la gente es terrible yo les he dicho que el valor de los caballeros del Cuzco se a de conocer en que si se cae el cielo lo hemos detener con los brazos, que tengan buen ánimo que mientras Dios no nos quita las vidas y nos condena las almas no a de haber mal que espante. A V. Exa. Gue. Muchos años como todos deseamos y habemos menester. Cuzco y mayo 13 de 1650 años. Criado de Exa. (Fdo.) Don Juan de la Serda /rúbrica/...
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2.
Silgado, 1992: 11-12
[Virrey a S.M.]. Los Reyes, 31 de mayo 1650.47 ... Después de haber salido la armada del Puerto del Callao a once de abril de este año tuve carta del Corregidor del Cuzco de 6 del mismo mes dándome aviso de que el 31 de marzo a las dos de la tarde hubo en aquella ciudad y algunos corregimientos de la redonda un temblor tan grande que generalmente maltrató todos los templos y la mayor parte de las casas con muerte de algunos españoles e indios, y que se iban continuando de manera que obligó a los vecinos pusiesen su alojamiento en las plazas donde quedarían para asegurar las vidas, después en otras dos que me escribió el 13 de mismo mes y este que corre me vuelve a decir que se iban prosiguiendo estos movimientos hasta haber llegado a número de 251 y aunque con la postrera remite relación de los daños que causó este fracaso. No envío a V. Mag. más de las cartas sólo por ser una misma cosa y todas tres las mas ciertas relaciones que de allí he tenido, y sin embargo del cuidado con que dicho Corregidor queda acudiendo a todo lo necesario, le escribo con aprisa el que debe poner en semejantes ocasiones para seguridad de las haciendas que quedaron en y de las casas, prevención de bastimentos y castigo de pecados públicos, ya los Cabildos y religiones que no cesen en la continuación de rogativas y penitencias públicas encargando lo mismo a las de esta ciudad y tribunales de todo el Reyno donde se han hecho y van haciendo con devoción tantas y tan particulares que espero ha de aplacar Dios su rigor muy brevemente que no espera otra cosa el alivio de aquellos ciudadanos para ir ellos y los eclesiásticos aderezando lo que maltrató de sus templos y casas y para que con más brevedad lo pueden hacer, les escribí y a los prelados de las religiones consolándolos en este conflicto y ofrecido hacer cuanto sea posible para que aquella República se conserve en el lustre que como cabeza que fue de estos reinos ha tenido siempre de los demás distritos de la redonda me han ido dando cuenta del daño los Corregidores y como ha sido en templos y casas de indios ha sido de menor consideración pero todavía por la miseria de la gente les voy encargando el mismo cuidado en su reedificación y que empiecen por las iglesias y que los puentes y caminos que también hicieron sentimiento se ha de rehacer con presteza respecto de ser el paso general del reino y así se queda haciendo. También he ordenado a los Oficiales Reales tengan particular cuidado con la
47 Silgado indica el Archivo General de Indias, Lima 78, n.o 3, como repositorio de este documento, complementario de los publicados por Villanueva (1970). Lleva como encabezado: “Avisa de un temblor que hubo en la ciudad del Cuzco a 31 de marzo de este año y lo que maltrató de ella y cuidado con que queda de su reparo”.
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seguridad de la caja y en dando lugar las cosas hará que se remedie el daño que me escriben ha recibido la parte donde se guardan ya todo lo demás que fuere pidiendo el tiempo y las ocasiones acudiré con la piedad y celo que pide negocio tan del servicio de Dios y de V. Mag. a quien la divina guarde como la cristiandad ha menester. Los Reyes, 31 de Mayo de 1650...
3.
Vargas Ugarte, Rubén. Historia del Colegio y Universidad de San Ignacio de Loyola de la ciudad del Cusco. Lima: Instituto de Investigaciones Históricas, 1948, 219 pp. Carta que el P. Juan de Córdoba, rector del colegio del Cusco, escribió al Sr. Obispo J. Alonso Ocón en ocasión del temblor grande que padeció la ciudad, hallándose éste en Lima [1650].48
VARGAS UGARTE [1650], 1948: 153
... Cuando sucedió la calamidad que hasta hoy padece y en adelante ha de padecer esta ciudad del Cuzco, escribí a V.S. muy breve el suceso, remitiéndome a otras relaciones. Ahora me veo obligado a alargar aquesta por mandármelo V.S. en la que me escribió a 20 de pasado abril y daré el suceso con el mejor orden que alcanzare en tanta confusión de cosas como han sucedido. A 31 de marzo de este año de 1650, a las 2 de la tarde en punto, sobrevino en esta ciudad un temblor tan horrible, dilatado por un cuarto de hora, cediendo su furia por instantes que entiendo es el mayor que en el Perú se ha visto y en los que yo he podido leer de Europa pocos se le aventajan...
4.
Villanueva Urteaga, 1970: 209-21549
Relación del temblor y terremoto que Dios Nuestro Señor fue servido de embiar a la ciudad del Cuzco a 31 de marzo este año pasado de 1650, jueves a las dos de la tarde, con particulares misericordias suyas, como se experimentaron en el tiempo de su mayor ruina. Dase cuenta de las asperísimas penitencias públicas que las religiones hacian por la calle, en procesión, moviendo a edificación el más endurecido
48 Se trata de una reproducción parcial de la mencionada carta, incluyendo numerosos comentarios hechos por el editor; no se trata, pues, de una reproducción textual. Tampoco hace el P. Vargas mención alguna acerca del lugar donde halló dicho documento. 49 Aparte de los documentos que transcribimos a continuación, Villanueva también insertó la parte correspondiente de la Crónica de Diego de Mendoza (1664: Lib. I, cap. 24: 133-137), que colocamos en la parte respectiva.
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pecho. Con Licencia, en Madrid, por Julián de Paredes, impresor de libros. Año de 1651.50 ... Estando pues la Ciudad del Cuzco con algún contento, por aver pasado el más riguroso invierno de aguas, que jamás vieron los antiguos, pues en seis meses no dexó jamás de llover poco o mucho y aviendo ya cesado por término de veinte días, y ver las calles y lazas enjutas; el dicho día 31 de marzo a las dos de la tarde, vino de repente tan gran temblor, que todos salieron huyendo a las plazas, y calles, llenos de confusión, sin saber a donde acudir, pues ni el marido cuydaba de su mujer, ni la mujer de sus hijos, sino cada cual procurando escapar la vida. Duró el temblor más de medio cuarto de hora, asolando en tan breve tiempo todos los templos, que eran de los mejores del Reyno, de manera, que no quedó ninguno adonde poder entrar a oir Misa, y todas las casas del pueblo, asimismo arruinó, y echó por el suelo, y las que quedaron en pie, tan maltratadas que no es posible entrar en ellas, sino derribarlas, por el riesgo que están amenazando con su caída.
Sosegado el temblor, fue la confusión mayor, porque andavan los hombres como locos por las calles en cuerpo, y las mujeres sin mantos, buscando a sus mujeres, e hijos, los hermanos sus hermanas, los amigos a los suyos, con tanto alarido, y grita, que parecía día de juizio, y más cuando fueron reconociendo los Templos por el suelo, tanto que en San Francisco se estava haziendo Iglesia nueva, de las obras más insignes que se han visto en este Reyno, y en que se había gastado gran suma de ducados, y la dejó de manera, que no puede servir lo edificado en ella, después de aver echado por el suelo la Iglesia vieja, y todo el Convento; y lo mismo obró en la obra nueva de la Catedral, con que será menester derribar la mayor parte de ella, cosa de gran lástima.
En Santa Clara cayeron algunos cuartos, y celdas; lastimó algo la iglesia, derribó la torre. El Hospital de los naturales cayó a pique, con todo el Coro, y la Iglesia, y solo reservó la sala de los enfermos, misericordia grande de su divina Magestad. El Hospital de los Españoles fue la casa que menos atormentó, que parece miró nuestros Señor era de pobres, y así usó de misericordia con ella. La Compañía de Jesús participó de grande estrago, pues vino al suelo la Iglesia, y todo lo más del claustro, quedando sin celda ninguna, donde poderse hospedar los Padres. Santo
50 El pie de imprenta completo del texto transcrito es: “Con Licencia. En Madrid, Por Julian de Paredes, Impresor de Libros, Año 1651. Vendese en su Casa, en la Calle de La Concepcion Geronima”. Vargas Ugarte lo reproduce íntegro en su obra Impresos peruanos publicados en el extranjero. Lima, Compañía de Impresiones y Publicidad, 1949, pp. 47-52, basándose en un ejemplar perteneciente a la Academia de la Historia de Madrid. De autor anónimo, Polo lo atribuye a Vasco de Contreras.
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Domingo padeció el golpe de la mayor desdicha, pues quedó el Templo (siendo el mejor y más hermoso) por el suelo, abriendose hasta las bobedas debajo de tierra, sin quedar en pié claustro, celdas, ni cocinas, y fue forzoso irse los Padres a vivir a la huerta, donde tienen colgados sus pabellones. Y con toda esta ruina solo pereció un religioso, Procurador del Convento, llamado el Padre Vallejo. Lo mismo sucedió en la Merced, pues lo dejó tan asolado, y por el suelo, que obligó a irse a los Religiosos a la huerta de una casa, donde están debajo de los árboles, a los yelos, y aguaceros, lástima grande, que si no es viéndolo, no ay pluma que pueda significarlo. San Agustín se cayó la mitad de la Iglesia, y la mitad del claustro, y el resto del Convento tan mal tratado, que no se puede entrar en él, sino es con mucho riesgo. Santa Catalina cayó todo lo más de la Iglesia, que obligó a las Monjas a salir del Convento, y llevarlas a un alfalfar, donde se trajeron a un corral grande de la Parroquia de San Blas, y eran tantas las lágrimas, y alaridos, así de ells, como de la mucha gente que las acompañava, que penetravan los cielos. Un Hospital de mujeres pobres que avia hecho Andrés Pérez de Castro, quedó todo por los suelos pues no quedó en él piedra ninguna, y murieron quatro mujeres, y otras muchas que quedaron heridas y maltratadas. Y otra casa junto a este Hospital, que asimismo cayó y maltrató cuatro mujeres, dejándolas a unas quebradas las piernas y a otras los brazos; cosa que causó grande compasión a todos y de estas lástimas ha avido tantas que fuera proceder infinito quererlas referir; y no fue de menos lástima y sentimiento la muerte de un niño hijo del Vizconde del Portillo don Agustín Sarmiento que le mató una pared, y al ama que estaba con él.
Tratamos ahora lo que sucedió para aplacar la ira del Señor, Ordenó el Cabildo desta Ciudad, y el de su Santa Iglesia, que a las cuatro de la tarde saliese una procesión de la Catedral con el Santísimo Sacramento, que dio vuelta a la Plaza, concurriendo en ella todas las Religiones, y los dos Colegios, y después la colocaron en un tabernáculo en la plaza con mucha cera, llegó la noche, y salieron dos procesiones, la una de la Merced con la Imagen Milagrosa de Nuestra Señora de la Soledad, que es el mayor Santuario que ay en el Cuzco, dio vuelta a la plaza, y a la de la Compañía de Jesús, bolbiendo cerca de su casa, por estar caido el Convento la colocaron frontero de la puerta principal, y huvo mujer que le dio una cadena que vale 2,500 pesos, y este tono muchas mujeres, conforme sus posibles, y entre tres comediantes que están aquí dieron 800 pesos en plata, y joyas, que edificó mucho.
Salió pues, el Orden de San Juan de Dios, con el Santo Cristo de su casa, que es el de mayor veneración que ay en el Perú, y le pusieron en la plaza, al lado de su Santísima Madre, donde estuvo hasta la mañana, con gran cantidad de cera, donde acudió gran concurso de gente, porque todos lo pasaron en la plaza, sin que hubiese hombre que se
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hallase con género de abrigo, pues el más prevenido, solo se halló con su capa, y en las tres plazas estuvieron predicando toda la noche, y en diziendo el Predicador misericordia eran tantas las lágrimas, alaridos y sollozos que parecía que se acabava el mundo, y que era el dia del juizio legado, y entre estas confusiones amaneció el Viernes, el cielo claro, y sereno, repitiendo cada media hora poco más o menos, un temblor, que aunque no tan grandes como el primero, afligía a la gente con las consideraciones de sus pecados, que parecía quería nuestro señor, de todo punto, acabar esta Ciudad. Este día a la tarde bolvieron el Santísmo a su casa, y el Santo Christo al Hospital, porque pareció avía envainado la justicia de Dios, quedando en cada plaza dos o tres altares, donde hizieron grandes actos de contrición, pidiendo a vozes misericordia, confesándose unos en pie, y otros de rodillas, y muchos avozes sus pecados, causando mucho horror, y espanto al corazón más duro y al fin eran tantos los clamores de la Ciudad, que penetraban los cielos. Pasó la noche, y amaneció el sábado, con la misma continuación de temblores, y los enemigos se echavan por el suelo de rodillas, pidiendo perdón a los prójimos con infinitas lágrimas los unos y los otros, y se casaron más de cien hombres con sus amigas y muchos que no hazían vida con sus mujeres, las buscavan, y ellas a ellos, y tratando de vivir en paz, y Christiandad, haziendo vida maridable, y muchos que avian levantado falsos testimonios, pidieron perdón a vozes, y en público, causando admiración, y espanto a los presentes. Y viendo la continuación de tantos temblores, y que la Iglesia Mayor se empezava a abrir por el Coro, determinaron los dos Cabildos a sacar el Santísimo Sacramento a la plaza y hazer una procesión general de penitencia, donde salieron todas las religiones y Clérigos, en que irían de mil personas para arriba penitentes con mucha disciplina, y penitencias extraordinarias, y nunca vistas, y así como la Catedral hizo seña que serían las cuatro de la tarde fue saliendo la Orden de la Merced, descalzos, y sin capillas, cubiertos de cenizas, sogas en la garganta, mordazas en las lenguas, cargados de cadenas y grillos, capitaneando su comunidad, el Comendador con un Christo en una mano, y una calavera en la otra y una soga a la garganta haciendo remate el Padre Maestro Bilches, sus vestidos de la misma manera. Entró luego el Prior de San Agustín con sus frailes, haciendo las mayores penitencias que jamàs han visto hombres, pues parece imposible el creerlo, sino es aviéndolo visto. Detrás de ellos entraron los dos Colegios cubiertos de cenizas consiguientemente los dominicos, y los Padres de la Compañía de Jesús, y por otra parte los Religiosos de San Juan de Dios. Y a lo último los Religiosos de San Francisco, con la comunidad de los descalzos, con infinitas y diversas penitencias, desnudos de medio cuerpo para arriba, cubiertos de ceniza, cargados de cadenas, y grillos, muchos silicios, y mordazas en la boca, y su guardián detrás, con una corona de espinas clavada en la cabeza, y detrás del su Provincial el Padre Fray Juan de
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Herrera, desnudo, cargado desiliciots, y una soga al pescuezo, tirando de ella un Religioso Novicio, que iva diziendo en altas vozes: Esta es la justicia que manda hazer Dios nuestro Señor este mal hombre, pues por sus graves pecados ha venido la ruina de esta Ciudad. Y con este pregón ern también los alaridos y lágrimas de todo el pueblo, que parecía se acababa el mundo.
Salió todo el Cabildo Eclesiástico, y cubiertos de ceniza, con grandísima devoción, y se hizo esta procesión con la mayor suspensión y penitencia, que han visto los mortales acabando la oración, dando fin al otro mal ejemplar, retirándose la gente a sus toldos, y pabellones, y al punto el cielo se fue cubriendo en nublados y obscuridad horrible, y a las ocho de la noche empezó a temblar reciamente, que presumieron que la Ciudad de todo punto perecía, pues solo se aguardava se abriese la tierra, y nos tragase. Eran las vozes, y el rumor tan grande, que cedió a todo lo pasado,, aquí con el susto de la noche tenebrosa, se doblaron los pesares aquí fueron las lágrimas sin número porque cada uno pensó era su fin llegado. Las mujeres preñadas malparían en las plazas, todo era horror, y asombro, acudiendo cada uno a pedir misericordia a los altares, donde fervorosamente estaban predicando. Sosegose este alboroto como cosa de una hora, y dentro de otra volvió otro temblor muy recio, con que se hizo el mismo sentimiento, calmó esta miserable tragedia a la una de la noche, y amaneció el domingo todo sosegado, y quieto, y todos fueron a dar gracias a Dios por verse libres de tal pena, y a las once del día volvió a temblar dos vezes, en término demedia hora, con que se pasó la tarde en Sermones, y actos de contrición. Y entre los que predicaron aquella tarde, fue uno el Padre Fray Sancho de Orma, Prior de San Agustín, que admiró al mundo, llegó la noche con tanta obscuridad, truenos, y relámpagos, que nos recogimos cada uno a su toldo, y de improviso vinieron dos temblores tan recios, que acabaron de derribar las casas que quedaron atormentadas de lo pasado, y para alibio de tantos trabajos y calamidades, cayó un aguacero tan grande, que duró toda la noche, con que después de averse perdido los edificios, y casas, se perdió la ropa y todo lo demás que en ellas avían enterrado, que importara suma de hazienda. Y asimismo se anegó todo lo que se avia sacado a las plazas, y en este conflicto amaneció el lunes y en el discurso del día huvo diez temblores, y más, con que toda la gente atemorizada asisten en las plazas en sus pabellones, pasando mil incomodidades, pidiendo a Nuestro Señor se sirva de aplacar la espada de su Justicia, y a la noche repitieron dos temblores tan recios, que derribaron casas, y se entendió padecería toda la ciudad, y toda la noche repitieron los temblores unos tras otros. Amaneció el martes el cielo sereno, y sin temblar, por espacio de dos horas, y a esta huvo uno de los más recios que ha avido, y hasta ahora son 123 los temblores que ha avido en seis días que dura este castigo, sin saber cuando su divina Magestad será servido de aplacar su ira. Está esta ciudad, siendo de las
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primeras de este Reyno, tan asolada, que es compasión, y causa horror mirar las calles, donde avia tantas casas que eran de tan grandiosa fábrica, y tantos edificios grandiosos, todos por el suelo, sin esperanza de que se vuelvan a edificar, así por imposibilidad de los vezinos, como por los que podían tener algún alibio, por ser encomenderos, han quedado imposibilitados también por esta parte, porque todos los pueblos de Indios muchas leguas alrededor de esta Ciudad, han padecido de la misma calamidad, y ruina, quedando destruídos, y asolados, sin que en los más de ellos aya quedado Iglesia, ni casa en pie, los cerros se han desgajado en muchas partes, los campos y caminos se han abierto, y hecho grandes socabones, brotando por ellos bolcanes de agua colorada, y en otras partes embuelto con gran cantidad de arena, y no sabemos en que ha de parar. En fin, sobre tanta ruina, ha sido grande la misericordia de Dios, pues las muertes de Españoles no llegan a diez, y las de indios, y indias llegan hasta ciento, y no ha muerto persona de consideración, siendo así, que si sucediera el temblor primero de noche, fueran pocos los que hubieran quedado vivos. Ha parado el castigo hasta hoy, solo en la ruina de las casas, quiera su divina Magestad darnos gracia, para enmendar la vida, y salir de los pecados que ocasiona este castigo. Abriose la cárcel el segundo día de los temblores, y soltaron todos los presos, así por que el tiempo pedía alibio para todos, como porque no se les cayese la cárcel a cuestas. Después desta relación, llegó un estraordinario de tres de mayo, y en carta del Doctor Juan de Santa Cruz, Arcediano del Cuzco, y Comisario del Santo Oficio, en que avisa lo siguiente.
Ya el vivir en esta Ciudad, es morir, en medio de tantos temores, y sobresaltos, sin dar paso sin riesgo de la vida, ni hallar lugar seguro para ella, treinta y quatro días ha, y corren ya para treinta y cinco, desde oy a las dos, sin que en todo este tiempo aya avido día ni noche, que no aya avido, tres, quatro y cinco, y mas temblores, y algunos tan fuertes, como los primeros.
Toda la ciudad está muy arruinada, y la Provincia con la mayor pérdida, y desolación que se ha visto entre las mayores del mundo, y con los mayores prodigios que se han visto jamás, de abrirse la tierra, despedazarse los monts, sepultar mucho número de gente, y animales, rebentar bolcanes de fuego de piedra, y arena, de agua de diferentes colores, y malos olores, cerrarse los caminos, y represarse los ríos. En los andes grandes de Paucartambo, y de Cuchoa no ha podido entrar, ni salir persona en todo este tiempo, solo de Paucartambo ha salido un Indio, y tardó veinte días por la montaña de Cuchoa nadie, y al pobre Cura, que era un bonísimo Sacerdote, saliendo de Cuchoa con muchos indios, y requas cargadas de coca se desgajó una montaña en la cuesta de la vieja, y los sepultó a todos, y más de mil cestos de coca de Juan de Caraza, con mulas y todo. Y solo se halló del buen Sacerdote un
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pedazo de cuerpo, que es la corona, y un pedazo del vestido se conoció, sin piernas, ni brazos, y lo enterramos en esta Ciudad, que otro buen Sacerdote le trajo, para darle sepultura.
Paucartambo se asoló todo sin quedar Iglesia, ni casa en pie, y Challabamba, y por acá Tautrisque (Yaurisque), y Paruro, y en esta Ciudad (por no cansar más) no ha quedado Templo, Convento, ni casa principal habitable, sino solo la Iglesia de Santa Clara, y del Hospital de San Bartolomé, y todos los hombres cuerdos juzgan que la pérdida de esta Ciudad monta más de seis millones, y lo peor es, que el trabajo no cesa, ni sabemos el que nos falta. Esta es la verdad, y no es capaz el entendimiento humano, para sentir el trabajo grande en que nos hallamos, ni para referirlo. En cartas de catorce de Mayo avisan del Cuzco, que todavía se continuaban los temblores, como antes, con que la gente estaba muy afligida, alojada en barracas en los campos y plazas. Nuestro Señor nos mire con ojos de piedad por su infinita misericordia. Amén...
5.
Silgado, 1985: 70 y ss.51
Corregidor del Cuzco, Juan de la Cerda, al Virrey. Cuzco, 6 abril 1650.52 ... doy cuenta a V.M. como a los treintaiuno de marzo de este año a las dos de la tarde sobrevino a esta ciudad [Cuzco] un temblor de tierra que duró como dos credos, a este primer temblor le siguieron otros ciento veinte remezones, unos mayores que otros, en espacio de seis días tan continuos que no se pasan a media hora del uno del otro y se han continuado hasta ayer en la noche seis de abril que parece han cesado y no ha vuelto a temblar más...
6.
Cuadros, Manuel E. “Del notable terremoto que hubo en la ciudad del Cuzco el año de 1650; una anónima e interesante información encontrada en el tomo ‘Manuscritos de América’ en el Archivo Histórico de la Biblioteca Nacional de Madrid”. Revista del Museo e Instituto Arqueológico 16-17. Cusco, diciembre de 1957, pp. 64-70.53
51 Los documentos reproducidos por Silgado (1985) fueron parte del valioso hallazgo documental que hizo en los fondos del Archivo General de Indias. Tratándose del mismo documento que el mencionado en la nota previa, llama la atención que no haya hecho referencia alguna al trabajo anterior de Villanueva Urteaga (1970). 52 Se trata del mismo documento que hemos reproducido páginas atrás (vide supra). 53 Este manuscrito, hallado por Manuel Cuadros en el archivo de la Biblioteca Nacional de Madrid bajo la denominación “Tomo manuscrito de América [Sucesos del año 1650]”, podría tratarse del que sirvió de base para la edición de la Relación
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7.
Cobo [1653], 1956, I: 107
Lib. II, cap. XXI: (Ibíd.).
... y últimamente, el año pasado de 1650 sobrevino otro a la ciudad del Cuzco tan terrible que arruinó gran parte de ella y echó por tierra casi todas las iglesias...
8.
“Relación del estado en que deja el gobierno de estos reinos del Perú el Conde de Salvatierra al virrey Conde Alba de Liste” [1655], en Hanke, 1979, tomo IV: 11 y ss.
CONDE
DE
SALVATIERRA [1655], 1979, IV: 55-56
... Si bien por el temblor que hubo en aquella ciudad [Cuzco] el 31 [sic] de marzo de 1650 fue relevada por el acuerdo de hacienda de la contribución de alcabalas, unión de armas, papel sellado y de otra cualquier sisa o imposición que por este gobierno estuviese mandad pagar por el término de tres años, que corriesen desde el despacho de armada de 1651 de que dio aviso a S.M. y supuesto que están cumplidos desde septiembre del año pasado, podrá V.E. mandar que vuelvan a correr...
9.
“Relación que el Conde de Alba hace del estado del Perú al Excmo. Sr. Conde de Santisteban, su sucesor en los cargos de virrey de estos reinos” [1662], en Hanke, 1979, tomo IV. CONDE
DE
ALBA [1662], 1979, IV: 78
10. Mendoza, 1664: Lib. I, cap. 24: 133-137 ... El año de mil y feifcientos y cinquenta, a treinta y uno de Março, entre las dos, y las tres de la tarde, eftando el dia claro, y fereno, huuo tan gran temblor de tierra en la ciudad del Cuzco, q affoló lo mas de ella; duró poco mas de dos Credos rezados, pero con tan gran violencia, q arruinó los mas edificios, hafta, cafilos cimientos: y las cafas, que perferueraron en pie, defpues de tantos balances, y furiofos golpes, quedaron tan laftimadas, y defechas, que juzgando mayor el riefgo de fu habitación que el començado, por la ruina que dentro ameneçauan, no fe
aparecida en Madrid, de 1651, publicada por Villanueva Urteaga y que hemos transcrito íntegra. No es frecuente el hallazgo de un manuscrito y su versión impresa, ni tampoco el hecho de que, habiendo sido publicados, no se haya establecido la relación existente entre ambos textos. Es a este tipo de inconsistencias a las que nos referimos cuando planteamos la necesidad de iniciar búsquedas documentales en archivo, inéditas, más valiosas en la medida en que se hubiese establecido clara y suficientemente todo lo publicado. Tras comparar ambas versiones, decidimos no transcribir la de Cuadros y preferimos reproducir la versión aparecida en Madrid en 1651.
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habitaron. La Iglefia mayor antigua quedó tan rajada, que huuieron de celebrar los oficios diuinos de femana fanta los Canónigos, y Clerecía, en la plaça, en tiendas de lienço, donde fe pufo el Sagrario con el Santifisimo Sacramento, con la mayor decencia que fe pudo, y lo mefmo hizieron todas las Religiones. La Iglefia nueua Catedral que fe eftaua labrando, recibio algun daño, mas no confiderable, tanto como la de nueftro Conuento de San Francifco de la Obferuancia, que fe iba edificando de cal y cato; porq como aun no tenian empujos, y traba con los arcos de las tres naues, todos cayeron, rebentando có eftrepito grande las piedras de las pilaftras, y vafas, como fi fe huuiera abierto al fuego, las bobedas, y paredes de piedra, y cal cayeron, cofa q pareció impofible, pues fola la bobeda principal del Presbitero quedó en pie, rajandofe las piedras mas grueffas, como fi por ellas huuieffe falido el ayre oprimido, ó huuieffen encótrado unas có otras. Sola la Iglefia del Monafterio de S. Clara quedó en pie, fin lefió alguna por fer baxa, nueo a de calycáro y muy acópañadas las bobedas de eftriuos y arcos muy fuertes; y la Iglefia del Hofpital de S. Juan de Dios, por fer fabrica baxa y recogida: la Iglefia de N.P.S. Domingo cayó toda por tierra, y los clauftros; la de San Aguftin cayó la mitas y dos lienços del caluftro, y los demás quedó tan arruinadoque no le pudo viuir, y affi cayó algunos años defpues a otro temblor. El Cóuento de nueftra Señora de las Mercedes, padeció la mefma fortuna, fin librar mas de tres, ó quatro celdas, y affi huuieron de viuir en otra cafa fecular, q era del mefmo, Cóuento, la Cópañia del Iefus corrió la mefma torméta, cayó toda la Iglefia, y con ella un lienço alto, y baxo del clauftro, y todo lo q quedo en pie tan maltratado, que obligoa los Religiofos a paffar las defcomodidades, q los demas, viuíedo en las plaças, calles, y huertas, en los fuelos, al agua y humedades, en choças de lienços, los que podian, y los no, al ayre, al fol y al agua.
El Monafterio de Sama Caterina de Sena, fe arruinó todo, y una Religiofa, q eftaua enferma, y no pudo falir a tiépo de la cama, la cogió una pared, q derribo téblor; las demas religiofas falieró a viuir en los capos, debaxo de tiédas de lieço, có gradfsimas penalidades, de q murieró algunas. Todo nuesftro Cóuéro quedó tá laftimado, q fola la enfermeria, y Nouiciado, por fer viuiendas baxas, quedaró de prouecho, y afsi fe recogieró de prouecho, y afsi fe recogieró a ellas algunos religiofos de dia, porq de noche los mas viuía debaxo de toldos, en las huertas, corrales, y plaçuela, dóde fe hizo una tienda, o barraca de lieços, dóde poder colocar el Santifsimo Sacraméto, decir Miffa y celebrar los Oficios diuinos. El Monafterio de S. Clara padeció en lo interior muy gráruina, cayófe un lieço del clauftro, los dormitorios, y celdas, quedaró tá maltratados, q las religiofas fe recogiá de noche en toldos, o tiendas de lienço,y pauellones, hafta q fe les hizo en la huerta una ramada de maderos, q les pudieffe feruir de dormitorio. Las Parroquias de N. Señora de Belé, y Sa— ntiago, totalméte fe arruinaró, por caer azia la parte dóde mayor violencia hizo el terremoto; y no huo edificio en aquella ciudad, y fuera de
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ella al cótorno, q no padecieffe derrimento gráde, afsi nueftra recolecció, como las cafas de cápo, q eftá vecinas de la ciudad. Fue mifericordia de Dios, q fueffe de dia el terremoto; porq a fer de noche pereceria muchifsima géte, y no obftáte murieron en aquella ruina mas de treinta perfonas, q congieró debaxo las paredes; no fe atreuia— a viuir dentro de fus cafas los vecinos, por el euidente peligro y afsi viuian en tiendas, ó pauellones, en las calles, y cápos, con grandifsimas penalidades, y fueró tatas, q no fue pofsible femana fanta, por fer tan repetidos los temblores, q en menos de un mes, fe cotarro mas de quiniétos remezones de tierra, y duraron continuos, defde treinta y uno de Março, hafta veinte y quatro de Nouiébre, fin q paffafle femana, fin conocido temblor de tierra. Alcanço el principal temblor mas de cié leguas en contorno de la ciudad del Cuzco, pues por la parte del Collao, llegó hafta el pueblo de Zicazica, que difta del Cuzco mas de ciento y treinta leguas; y por la Sur, hafta la ciudad de Arequipa, haziendo eftragos notables en los minerales de Caylloma; y por la de el Norte a los Andes del Cuzco, con muchas rebentazones de bolcanes, en la parte de los Lares, abriédofe la tierra en bocas, tragandofe a los caminantes, con las caualgaduras cargadas de baftimétos, y mercadurias; reprefando los caudalofos rios, los montes, y peñafcos, que defgajados de fus quicios, y raíces, te precipitauá defplomados, con notable eftruédo, y efpátosa admiració de los viuiétes.
Los caminos reales son las rebenta zones de la tierra, fe deshicieron y cortaron, las cañerías de las fuétes fe quebrató, fin poder dirigir agua al feruicio y fuftéro de la ciudad, con que los pobres (que fon fiempre los peor librados) perecian, afsi de hambre, como de fed. No fe oian de noche, y de dia por las calles, plaças y campos, fino, lamentos, fufpiros, y gritos al cielo pidiendo todos, hombres y mugeres, viejos y niños, con lagrimas, mifericordia a Dios, por las calles, y plaças andauan los religiofos predicando la ira de Dios, perfuadiendo a todos a contribución de culpas, y a pedir a Dios perdon; eftuuo el Santífsimo Sacramento defcubierto, por cófuelo de los fieles, que afsiftian en todas las Iglefias portátiles, con mucha deuocion; aunq por fer el tiépo entonces rigurofo de aguas (q fiempre en aquella ciudad fon có eftremo) fe paffauan dobladas defcomodidades, pues fola ocafion tan forçofa, y eftar tan a ojos de la diuina jufticia, puediera hazer tolerables aquellos trabajos, por defquire de cometidas ofenfas, y por lifonja de la diuina piedad. Eran cótinuas noches y dias, las publicas penitencias y mortificaciones, que todos hazian Ecle fiafticos y feculares, por aplacar la ira de Dios. En los Andes del Cuzco fue tan furiofo el temblor, que viniendo el Licenciado Iuan de Olaue Arenas, Clerigo Presbítero, Cura del pueblo de Puchoa, treinta leguas de el Cuzco, de confeffar a fus feligreffes, baxando a pie una dilatada cuefta, toda de piedra laja, le cogió el temblor en ella, en los más agrio de la baxada, (que dicen la cuefta de la vieja) y fe partío tan improuifamente la peña fobre que venia baxando y con tan gran violencia, que fin poder repatarfe, ni hallar refguardo alguno a tanta
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furia quedó colgado en ayre, afido por los veftidos de un pedaço de rifco, que fe diuidió, con tal ímpetu, que le lleuó tras fi el peñafco, y le tuuo colgado de las veftiduras cinco días pendiéte, fin poderle focorrer los Indios, que venian con él, ni Efpañoles, que fe cóuocaron a fu focorro, por fer de la parte inferior (dóde auia de caer con el pefo del cuerpo) profundífsima la abertura de la peña, ni fe atreuía a defafir, por no defpeñarfe y hazerfe pedaços y por la parte fuperior, y ambos lados inaccefsible el rifco, donde eftaua fufpenfo el Clerigo, que como perfona virtuofa, y de letras, aprouechandofe del tiempo, que Dios le concedia y viendo la impofsibilidad de fu remedio, fe ocupó aquellos cinco días, que allí eftuuo, en hazer afectuofos actos de contrición, y pedir a Dios mifericordia, hafta que rendido el aliento a las inclemencias, y temores del peligro, al fin de los cinco dias efpiró y defpues con gran dificultad pudieron facar los Indios el cuerpo, defpedaçados los braços y afsi le lleuaron a enterrar a la ciudad del Cuzco, con admiración jufta de tan prodigiofo fucefo, por tan fingular digno de memoria; fi affumpto efpecial a confiderar los incomprehenfsibles juicios de Dios y difpoficiones eternas de fu inmenfa fabiduria, a mayor logro de fu infinita mifericordia en los hombres.
Entre las confiderables perdidas, que en la ciudad del Cuzco causó esta lamentable ruina, fue feñalada la de nueftro Conuento de la Obferuancia, por auer caido, no folo lo edificado en la Iglefia nueua, mas la torre, ó campanario, que pocos años antes fe auía labrado de piedra, con todas las campanas fobre el Coro, maltratando mucha parte de la fillería nueua, y faciftor, y otras pieças preciofas de adorno de la Iglefia y Conuento. Una muy deuota Imagen de nueftra Señora, pintada al olio, fobre lienço, que eftaua a la puerta de el Coro, a quien todos los dias defpues de vifperas fe cantaua en Comunidad la Antiphona, Tota pulchra es Maria, etc (como acoftumbra toda nueftra Religión, como defensor a de fu Inmaculada Pureza), quedó de la ruina roto el lienço por el roftro de la Imagen, con fentimiento de los Religiofos que la vieron; y quando (defpues de algunos dias) fueron a renouarla por un pintor, la hallaron fana, y fin alguna, mejor el lienço que eftaua de antes, y la Imagen tan entera, y hermofa, como fi nunca huuiera padecido lefion alguna, fin que humanas manos huuieffen llegado a ella; fiendo a los ojos de todos tan manifiefto el daño del golpe, y tan improuifo el reparao, le tuuieron por uno de los prodigios de la Virgé Satifsima; y en EFTA fee, ha crecido en aquel Conuento la deuoció de esta Sánta Imagen, como tan milagrofa, y declarada mente querida del verdadero original.
General fentimiento causó en toda efta, Prouincia de los Charcas, y fuera de ella, tan laftimofa ruina; y temerofos los pueblos de experimentar la mano de Dios ayrada fobre fi, con otro igual, ó mayor fracafo, aduirtiendo (cuerdamente) el poco antes, fucedido en Sátiago de Chile, y uno y otro con euidencias del diuino enojo, prouocado de
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humanas culpas, fe preuimteró los pueblos todos de eftas prouincias, có publicas motificaciones, y penitécias. No quedo villa, ni ciudad, donde no fe hizieffen deuotas procefiones, a que dio principio (en todas partes) nueftra religió, faliendo las comunidades de religiofos por las calles, y plaças, con varias penitécias y diuerfas mortificaciones en algunas partes en ocafion q el pueblo eftaua en regozijo publicos, y a viftas de tal excepto los dexaró las republicas, y plebe, acudiendo a nueftras procefsiones, a pedir a Dios mifericordia, entreuerados los feculares y Eclefiafticos có los religiofos imitado fus mortificaciones, figuiédo fus paffos, acópañando fu efpiritus con tales lagrimas, y aeftos de córrició, q (fe puede creer de la piedad diuina) réplató fu enojo, y aplacaró la ira de Dios tan manifieftaméte declarada en fuf caftigos, corta efte reyno, preuinieronfe (temerofos de mayores eftragos) a corregir coftumbres, y bazer buenas obras, no folo como verdaderos católicos, fino como chriftianos fieles. Todas las religiones figuieron el mefmo affumpto, de publicas procefciones de penitécias, efpecialmetne la villa de Potofi (como quedó Parroquia de Indios, q no hizieffe fu procefsió de mortificaciones publicas y en ellas huuo algunas tan notables, q murieron algunos de ellas. Todo era pedir a Dios a vozes mifericordia, con repetidas cófefsiones, y comuniones; eftuuo defcubierto el Sátifsimo Sacraméto aquellos días, en todas las Iglefias, frequétadas de mayores concurfos de gente, mas deuora, y contrita, q lo fuele eftar en la femana sáta, todos de rodillas, fin hazer afsiéto a ver procefsiones, pues eran mas para imitadas, que para viftas de afsiento.
Las limofnas que fe hizieron fueron muchas, quantiofas, a pobres vergonçantes, a los hofpitales, y carceles, muchos faliédo de mal eftado fe cafaró, muchos enmédaron fus vidas, y muchos entraron en religión; embió la villa de Potofi (ufando de fu acoftumbrada piedad, hija de fus generofos animos) efciales limofnas a la ciudad del Cuzco, para la reedificació de fus templos, pues para el de nueftro conuento dio de limofnas agregadas fiete mil pefos, y otros tantos para el Monafterio de Santa Catherina de Sena, a todos los demas acudió có generofa caridad, y cada una de las demas villas, y ciudades, acudió a obra tan pia, fegun las fuerças pofsibles; con que en breue fe ha buelto a reedificar aquella ciudad, efpecialmente las Iglefias, y Conuentos, con muchas ventajas, que antes eftauan, porque la violencia del temblor primero, y la continuación de muchos, que defde entonces repiten, tiene aduertida la fortaleza, que los edificios necefsitan a fu firmeza, y reparo. Muchas caufas aduirtieron los Filofofos (fegun fus varios difcurfos) de los terremotos, ó temblores de tierra, las que con fingularidad obferuó Ariftoteles, fon del Sol, que con encendido ardor de fus rayos, penetra los ocultos fenos de la tierra, hafta abrir con la fequedad oquedades en ella, poros, por donde entra el ayre a fus cabernas, o vacios; y hallandofe oprimido, defpues que con las humedades de las plumas, ó de la mefma tierra, fe ciertan aquellos poros, que abrio la fequedad, llenas las
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impenetrables capacidades de la tierra de aquellos ayres futiles, oprimidos mueuen la fuperficie de efta tierra, a uno y otro lado, caufando los temblores mas ó menos, fegun la cátidad y oprefion de los ayres encerrados, hafta defpedirlos por las porofidades, q halla y abre en los mas debil, y menos macizos comparándolos a las aguas, que yeruen, y rebientan por alguna abertura, ó por alguna profundidas, exalan, como fé vé en los poços, ó por bolçanes, que rebientan, ó abriédose en muchas partes de la tierra, como fe vió en efte gran terremoto de la ciudad del Cuzco; ya en las muchas rebentazones de bolçanes, en los Lares, junto a los Andes, ya en profundas, y dilatadas grietas, por donde refpiró aquel ayre oprimido, con la tierra condenfadas, y obftruyda con las muchas aguas, y humedades de aquel año. Tiene, pues la ciudad del Cuzco, y fus contornos, tan ocafionados los fundamentos a femejantes ruinas, que cafi toda la fuperficie de aquella tierra es cafcajo, y arena, y muy profunda la tierra firme (como fe vió al abrir los cimientos de las nueuas Iglefias, que fe labraron y affi da lugar, y entrada a los ayres futiles a canfar tales efectos; y ahora principalmente por las mefmas roturas ha hecho curfo el ayre, fino a tanta violencia de temblores, a no carecer de ellos, (fegun las mas, ó menos humedades de las aguas, figuieren a las fequedades del verano) y affi mientras no tuyo eftas aberturas, afirman perfomas aduertidas, que fe oia vn fonido fordo debaxo de la tierra, por mas de diez mefes antes, con algunos remezones (tal vez) hafta que con violencia defpidió aquel humor, que la alteraua, y abrió camino a otros ayres futiles...
11. Robles Cornejo, Antonio. Tratado de temblores [s.p.d.i.] [No hallado].54
Fuentes secundarias
1.
[Esquivel y Navia] [1740-1749], 1904: 92-97
... El jueves 31 de marzo, estando la luna en conjunción [...] acaeció en esta grande ciudad del Cuzco y sus provincias un terremoto, el más formidable de cuantos se habían experimentado en estas partes...
54 Sabemos que Robles Cornejo fue natural de Salamanca y médico del virrey del Perú, Marqués de Montesclaros. Aparte de este estudio sobre temblores, se informa sobre dos trabajos inéditos suyos, uno de ellos sobre plantas medicinales (Jiménez de la Espada, 1965, II: 7). A mediados del siglo XVIII se editó en España un Tratado de los temblores y otros movimientos de la tierra, llamados vulgarmente terremotos: de sus causas, señales, pronosticos, auxilios e historias, de Diego de Torres Villarroel (En Madrid: en la Imprenta de el Convento de la Merced, 1748).
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2.
Travada [1752], 1877, X: 119
Segunda parte, acápite 7.
... [Vida del Illmo. Sr. Dr. D. Pedro Ortega Sotomayor] [...]. En su tiempo por los años de 1650 a 31 de marzo a la una y media de la tarde hubo un terremoto tan grande en el Cuzco que arruinó muchos edificios y riquezas; murieron muchos de sus vecinos y los que libraron de la muerte llorando la ruina de su patria decían: Cuzco, quien te vió ayer y te ve ahora ¿Como no llorar?...
3.
Bueno [1763], 1951: 134
4.
Mendiburu [1887], 1934, X: 119*
... Hubo un formidable terremoto en el Cuzco en 31 de marzo de 1650...
... El día 31 de marzo de 1650 aconteció el terremoto que destruyó la ciudad del Cuzco con pérdida de crecido número de personas y causando grandes trastornos en las fortunas por la ruina de los edificios y de los campos circunvecinos. Hiciéronse allí penitencias públicas con bárbaras y martirizantes demostraciones. Hay una relación de este lamentable suceso impresa en 1651.55 Los ricos mineros de Potosí cooperaron con generosas dádivas a la reedificación y socorro del Cuzco....
5.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
6.
Polo, 1898: 328-329*
... [Terremotos o ruinas] 1650. Marzo 31. Ruina en el Cuzco y otros puntos...
Cita:
1. Vasco de Contreras, 1651.56 Relacion [...]. [Madrid]. ... El 31 de marzo, a las dos de la tarde, experimentó la ciudad del Cuzco un terremoto, que duró un cuarto de hora y la arruinó. Se sintió también en Lima. Se repitieron en el Cuzco sin interrupción los movimientos de tierra; de suerte que, durante quince días después, hubo 3, 4 ó 6 diarios fuertes. Las pérdidas se calcularon en más de seis millones de pesos. Al ver la destrucción y enormes daños sufridos, se decía: “Cuzco, quien te vio ayer, y te ve ahora, ¿cómo no llora?” Desde entonces se venera en esa
55 Mendiburu se está refiriendo a la Relación del Temblor [...], publicada en Madrid en 1651 y que hemos reproducido líneas atrás. 56 Con fecha 1 de enero de 1650, Vasco de Contreras y Valverde, deán de la catedral del Cusco, remata en esa ciudad la redacción de su Relacion de la ciudad del Cuzco, reproducida por Jiménez de la Espada (1965, II: 1-15) como parte de sus
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catedral un crucifijo antiguo, llamado el Señor de los Temblores, regalo de Carlos V, y una imagen de la Virgen de la Concepción, conocida por la Linda. El Dean de esa iglesia don Vasco de Contreras y Valverde, después obispo de Popayán y Huamanga, historiógrafo del Cuzco, publicó en Madrid, en 1651, una sucinta Relación de este terremoto (3) [Maffei y Rua Figueroa. Apuntes para una Biblioteca Española. Tomo II. Madrid, 1872, p. 466, n.o 3983, y p. 685, n.o 4977].57 El mismo jueves 31 de marzo, a las 2 p.m. hubo en Lima un terremoto que la arruinó, repitiéndose de día o de noche, por varios días, ligeros temblores....
7.
BSGL, 1904: 92-9458 Cita a:
1. Libro III del Cabildo Eclesiástico [de la Catedral del Cusco]. 2. Fray Diego de Córdova. Op. cit. 3. Gil González Dávila. Op. cit.
8.
4. Antonio Robles Cornejo. Dagnino, 1909: 270
... El 31 de marzo de 1650 otro terremoto sacudió el sur del Perú, destruyó al Cuzco e hizo sentir sus estragos en Arica. Los O[ficiales] R[eales] manifestaron al virrey ‘la necesidad con que quedaron de reparo los Reales Almacenes por causa de los temblores pasados...
Relaciones geográficas de Indias. Una versión completa del relato, rectificando datos biográficos inexactos sobre Contreras, vio la luz en el Cusco en 1982, a partir del manuscrito original transcrito por María del Carmen Marín Rubio. Por la fecha de culminación del manuscrito, es evidente que no contiene alusión alguna al terremoto que asoló la ciudad del Cusco en marzo de ese mismo año. La razón que obró en la redacción del relato de Contreras la hallamos en el mandato dado por el rey para que los obispos peruanos enviasen descripciones de sus diócesis con el objeto de acopiar información destinada a ser usada por su cronista mayor de Indias, Gil González Dávila, en la redacción de su Teatro eclesiástico de las iglesias del Perú. 57 No estamos en condiciones de afirmar si la presunción de Polo, apoyada en Maffei y Rua Figueroa, sea cierta. La referencia bibliográfica completa de esta obra es: Ernesto Maffei y Ramón Rua Figueroa. Apuntes para una Biblioteca Española de libros, folletos y artículos, impresos y manuscritos. Dos tomos. Madrid: Imprenta de J.M. Lapuente, 1871-1872. 58 El texto publicado en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima en 1904 –cuyo compilador desconocemos–, se hizo con el propósito de complementar la Sinopsis de Polo aparecida años atrás en la misma revista. Dicho texto es una reproducción del relato de Esquivel y Navia sobre el Cusco –compuesto a mediados del siglo XVIII– y cuya edición publicó Palma en 1901 con el nombre de Anales del Cuzco. Entre las fuentes usadas por Esquivel y Navia, creemos que la más valiosa es el Libro de Actas del Cabildo Eclesiástico de la Catedral del Cuzco, que no lo hemos visto reproducido en otras fuentes.
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9.
Villanueva Urteaga, Horacio. “El terremoto de 1650 en el Cuzco”. Revista del Instituto Americano de Arte 11, 1963, pp. 22-27. VILLANUEVA URTEAGA, 1963: 22
Cita a:
1. 2. 3. 4.
Y SS.
Córdova Salinas, [1651]. Crónica franciscana. Lima. Diego de Mendoza. Crónica de Charcas. Madrid, 1664. Vargas Ugarte, 1948. Historia del Colegio. Cuadros, 1957.
10. Silgado, 1978: 23, 120 Cita a:
1. Vargas Ugarte, 1948. Historia del Colegio del Cuzco. Lima. 2. Anales del Cusco, 1901. Lima. ... 1650. Marzo 31, a 14 horas. Terremoto en el Cuzco que derribó todos los templos y la mayor parte de las edificaciones generalizándose los estragos en Abancay, Andahuaylas y otros pueblos de la comarca. Los “Anales del Cuzco” dejan entrever la desolación que causó este sismo en toda la meseta del Collao hasta Sicasica (Bolivia). Otros perjuicios y efectos están descritos por el P. Juan de Córdova que escribía: “en el pueblo de Yaurisque todo se asoló, en la casa del cura despidió los cimientos y apartándolos cayeron las paredes del lugar, muriendo 12 personas. El Br. Juan de Arenas pereció con 20 indios yendo de Cuchoa al Pueblo de Marcapata. Se produjeron grandes deslizamientos de las partes altas en Pisac y Paucartambo, uno de ellos represó el curso del río Apurimac. La tierra se agrietó en varios lugares, observándose disturbios en el nivel freático de las aguas de escorrentía cerca del pueblo de Oropesa. En Lima se sintió este movimiento, alcanzando intensidad como para causar algunos deterioros. Hasta el 3 de abril se contaron en el Cuzco más de 260 temblores y entre más de 30 tan intensos como el primero y más breves en tiempo...”
11. Ocola, 1984: 30*
12. Huaco, 1986: s/p*
13. Angles Vargas, Víctor. Historia del Cusco (Cusco colonial). Cusco, 1983. ANGLES VARGAS, 1983: II, 1: 614-620 Cita a: 1. Esquivel y Navia. Op.cit.
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1655
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
75 4 75a 4 75b 4
1655 nov. 1655 nov. 1655 nov.
13 13 13
14.30 s/h s/h
Hora Duración GMT s/h s/h s/h
s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Callao Moquegua
Lima Lima Moquegua
Fuentes contemporáneas 1.
Silgado, 1985: 73-74
Virrey del Perú a S.M. Lima, 20 de enero de 1656. ... A 13 de noviembre del año pasado a las dos y media de la tarde hubo un temblor tan grande en esta ciudad [Lima] que se tuvo por de los mayores [...] repitiendose casi treinta días [...]. En el puerto del Callao fue mayor la ruina cayose la iglesia de la Compañía de Jesús... ... Después de escrita esta carta ha sucedido ahora que en el Callao hubo tan grandes reflujos de mar que se hubiera inundado el lugar a no ser por la muralla pues entró el agua por encima de ella..
2.
Mugaburu [1694], 1917, I: 33-35
3.
Figueroa, Juan de. Opúsculo de astrología en medicina y de los términos y partes de la astronomía necesarias para el uso della. Con licencia, en Lima, año de 1660.
... [Sábado 13 de noviembre 1655] a las tres de la tarde hubo un temblor tan grande que jamás se oyó en esta ciudad de Lima mayor [...] en el espacio de trece días tembló más de cien veces [...] y hasta hoy sábado veinte y siete del corriente ha habido 115 temblores...
FIGUEROA, 1660: F. 329V.
Opúsculo sexto, cap. XIX: “De la causa de los terremotos y temblores de tierra [...]”.
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... derribó algunas casas y maltrató la mayor parte de sus edificios, abrió una grieta en la plaza delante de Palacio y otra en el Convento de Guadalupe de San Francisco, su duración de casi dos credos y en las 24 horas hubo 30 temblorcillos y duró el temblar a pausas por toda la lunación, causó tanto horror que las gentes se salían a dormir a las plaças y los campos que fue causa de muchas muertes y enfermedades...
4.
Conde de Alba [1662], 1979, IV: 90
5.
Echave, 1688: 171. Parte primera, cap. V.
... Ruinas que causaron los temblores: Por el mes de noviembre de 1655 hubo en esta ciudad [de Lima] temblores tan grandes y repetidos que causaron notables ruinas en ella y particularmente en las Casas Reales y en las del Callao y su muralla...
... Sábado 13 de noviembre a las 2 y media de la tarde se comenzó a sacudir violentamente la tierra que todos temieron perecer en el estrago, las paredes más robustas se mecían y doblegaban como si fueran débiles juncos al soplo del viento; las cruces más bien firmes en las peanas, al repetido vaivén desmintieron de la fijeza de sus lugares; las campanas y esquilones, se doblaban en desordenado clamor, la tierra en parte rajada, se abría en grietas horribles y bocas...
6.
Buendía, Joseph de. Vida admirable y prodigiosas virtudes del venerable y apostólico Padre Francisco del Castillo de la Compañía de Jesús [...]. En Madrid, por Antonio Román. Año de 1693. BUENDÍA, 1693: Lib. II, cap. VIII59
... Sábado 13 de noviembre a las 2 y media de la tarde se comenzó a sacudir violentamente la tierra que todos temieron perecer en el estrago, las paredes más robustas se mecían y doblegaban como si fueran débiles juncos al soplo del viento; las cruces más bien firmes en las peanas, al repetido vaivén desmintieron de la fijeza de sus lugares; las cam-
59 No reproducimos el texto respectivo, por hacerlo más adelante en la referencia de Odriozola. A mediados del siglo XIX apareció una biografía del P. Del Castillo, que tiene semejanzas con la obra de Buendía, y aun cuando un cotejo completo de los textos sería recomendable en el acápite dedicado al terremoto de 1655, la obra sigue muy de cerca lo afirmado por el jesuita. Véase de Pedro Garcia y Sanz: Vida del Venerable y Apostólico Padre Francisco del Castillo de la Compañia de Jesús, escrita o más bien refundida por […]. Roma: Tip. de J. Cesaretti, 1863, 307 pp. El documento en cuestión se digitalizó con fecha 7 de setiembre del 2007, a partir de un ejemplar proveniente de la Universidad de California, y se halla en la dirección electrónica <books.google.com.pe>.
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panas y esquilones, se doblaban en desordenado clamor, la tierra en parte rajada, se abría en grietas horribles y bocas. Tuvo al parecer este terremoto su origen y nacimiento del Presidio del Callao por la parte que mira al poniente; porque de su espaciosa isla fue mayor el combate y se reparó que cayendo de los altos peñascos se deshacían con estruendo al precipitarse al mar. Arruinóse del todo la iglesia de nuestro colegio Calaguense, hermoso y recién acabado templo de cal y canto, pereciendo únicamente en las ruinas un hermano donado que hacía a la sazón la señal de la plegaria. En Lima combatió de suerte la iglesia del Glorioso Padre San Francisco, que dentro de breves días se vino toda al suelo, entre las doce y la una del día sin oprimir (y fue un milagro) a persona alguna, muchos edificios de la ciudad padecieron igual ruina...
7.
Odriozola, Manuel de. Terremotos. Colección de las relaciones de los más notables que ha sufrido esta capital y que la han arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro, 1863, 205 pp. ODRIOZOLA, 1863: 1-10
Reproduce:
1. “Relación del terremoto que arruino a Lima en trece de noviembre de 1655”.60
2. [Anónimo]. “Apéndice a la Relación anterior”.
— Relación del terremoto que arruinó a Lima en 13 de noviembre de 1655. ... Si como viven los mas quejosos de la fortuna, y mal contentos con su suerte, dieran en quejarse de sus patrias, no les faltara razón para la queja. No hay temple que en todo sea afortunado, ni tierra que sea cabalmente dichosa. Disposición fue sin duda de la naturaleza, no privilegiar á alguna, por no dejar sentidas á las demás. De un género abundan unos países, de que carecen otros, los frutos que rinde un campo, no los permite otro valle, para que con la abundancia de unos y carestía de otros, se comerciasen los Reynos. Si hay pais en la tierra mas abundante, y delicioso, es Lima, en el Perú, que puede ser (asi le nombra el doctísimo Padre Rodrigo de Arriaga) segundo paraíso, si al primero lo anegaron inundaciones del diluvio; en ninguna otra parte es mas benigno el cielo, ni mas risueño y blando el aspecto é influjo de la estrellas, ni mas frescos y saludables los aires, ni mas templado el ardor de los
60 Atribuida al jesuita Joseph de Buendía, contenida en la biografía que dedicó al P. Francisco del Castillo. Debe recordarse que ambos fueron contemporáneos y pertenecieron a la Compañía de Jesús.
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Soles, ni mas piadoso el destemple de los fríos. Los campos son todo el año primavera, sin sentir los desaliños del invierno; y no solo á señalados tiempos, sino en continua fecundidad, corresponden las cosechas, sin que el rigor de las heladas, las queme, ni del cielo las tormentas las talen. Las nubes aquí no saben sino regar fecundando con el rocío; no abortan, como en las provincias de arriba, rayos, cuyo funesto esplendor es muerte de los sembrado, y ruina fatal de los hombres, atónitos al estruendo, y temerosos á las iras del rayo. Con casi iguales términos describe San Basilio el Magno el Paraíso en la homil, de Paradiso.
De estos sustos y sobresaltos vive libre, y en segura posesión la ciudad de Lima, pero cuando la coronan tan apetecidas felicidades, le descomponen la paz, y ajan las flores de su diadema los frecuentes terremotos que la combaten; repetidos asaltos, que de improviso la asustan é inquietan, sin hallar gusto en sus delicias, ni seguridad en sus habitaciones, temiendo en cada vaiven la muerte. De Platon cuenta Polibio, historiador de Grecia, in prafac ad Hist.
Que en una granja ó Quinta de recreo, combatida de continuos temblores de tierra, abrió escuela, y fundó una Academia á la enseñanza de sus discípulos, para que el sobresalto del terremoto, con el estudio de la Filosofía, los hiciese despreciadores de las delicias humanas. Ponderación que hace San Jerónimo, Epist. 48 & questionib. Habraicis, sobre haber criado dios el Paraíso en Eden, vecino á la tierra de Nod, o Naid, que se interpreta, la instable y fluctuante; para que á los deleites del paraíso, vivan cercanos los temblores de la tierra, con los sustos de la muerte. Con este desasosiego goza de su grandeza la ciudad de Lima; y aunque por la misericordia del Señor y beneficio especial de María Santísima, no ha padecido extrago considerable en perjuicio de las vidas de los ciudadanos con todo, se ha llorado algunas veces arruinada en sus edificios, su hermosura, derribada por tierra gran parte de las dos bellas torres de la Iglesia Catedral, sentidas y lastimadas otras casas de particulares, y algunas desde los fundamentos desquiciadas y puestas por los suelos; si bien la piedad de los habitadores, con señales de penitencia y dolor, desarma el brazo airado de la justicia divina, sin que pase á ser castigo el amago.
El Año pues, del Señor, mil seiscientos y cincuenta y cinco, sábado trece de Noviembre á las dos y media de la tarde, se comenzó á sacudir tan violentamente la tierra, que todos se temieron perecer en el estrago: las paredes mas robustas se mecían y doblegaban, como si fuesen débiles juncos, al soplo de los vientos; las cruces más bien firmes en las peanas, al repetido vaiven desmintieron de la fijeza de sus lugares; las campanas y esquilones, se doblaban en desordenado clamor; la tierra en parte rajada, se abria en grietas terribles y bocas. Tubo, al parecer, este terremoto su orijen y nacimiento del presidio del Callao, por la parte que mira al poniente; porque de su espaciosa Isla fue mayor el
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combate, y se reparó, que cayendo de lo alto desmedidos peñascos, se deshacían con estruendo al precipitarse al mar. Arruínose del todo la Iglesia de nuestro colegio Calaguense, hermoso y recien acabado templo de cal, y Canto, pereciendo únicamente en las ruinas un hermano donado, que hacia á la sazón la señal de la plegaria. En Lima combatió de suerte la Iglesia del glorioso Padre San Francisco, que dentro de breves días se vino toda al suelo, entre las doce y la una del día, sin oprimir (y fue milagro) á persona alguna; muchos edificios de la Ciudad padecieron igual ruina, y los mas flaquearon, de suerte, que fue menester el prevenirles reparo; y el de la Iglesia del Serafín Francisco ha sido nueva planta, y erección de nuevo Templo, que puede competir y hacerse lugar entre los mas suntuosos del orbe. La Ciudad, al fin, padeció irreparables daños, y como dieron en repetirse por muchos dias los vaivenes y estremecimientos de la tierra, sin pasarse sin sobresaltos muchas horas, asustados, y con razon temerosos los vecinos, huyeron de vivir á sombra de tejado, ni en el resguardo y seguridad de sus casas. Muchos se retiraron a sus huertas y quintas; no pocos pasaban en sus patios las noches; los mas así en la plaza mayor, como en las plazoletas de la ciudad, armaron sus pabellones y tiendas de campaña, repartidas las familias en varios alojamientos; algunos escojieron por mas seguro lugar el de los burgos y arrabales, por donde tiene la ciudad sus salidas al campo. Los religiosos, que en el retiro de sus conventos tienen huertas interiores, á ellas mudaron el pobre abrigo de sus camas, padeciendo la incomodidad y destemple, que se deja entender. En la plaza mayor, en frente de la Iglesia catedral, se levantó una enramada capaz, ó tienda de campaña espaciosa donde se celebraron por aquel tiempo los divinos oficios, concurriendo á las misas y sermones muy apiñado concurso, no atreviéndose á celebrar dentro de las Iglesias, de temor de los temblores.
Mientras así castigaba Dios á la ciudad de Lima, andaba el celoso predicador de cristo el V. Padre Francisco del Castillo, como otro Jonas por Nínive, exhortando a todos á penitencia, y a que con obras santas aplacasen la justa ira de Dios, que solo era amenaza, y aun no ejecución de castigo, el recuerdo que con los temblores de tierra les daba su misericordia. La misma tarde del primer terremoto salió el V. Padre del Colegio de San Pablo, a ver si había sucedido alguna desgracia, que pudiese remediar, al pasar por la Catedral le comenzó á seguir mucho número de gente, buscando seguridad y defensa á la sombra del Siervo de Dios; en él tenían ciertas las esperanzas, de cómo justo, había de templar con oraciones, y penitencias la divina indignación. Era ya mucho el gentío que iba en su seguimiento con que juzgó el V. Padre oportuna ocasión de predicarles; ascendió a una mesa arrimada á los pilares de un portal de los de la plaza mayor, y platicóles con fervor y espíritu, ponderando ser aquel aviso como mensajero de las piedades de Dios, para que se enmendasen con tiempo antes de llegar á castigarlos su justicia; y que
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temiesen que si nó les servía para la enmienda el amago, se declararía en rigor, y que así se tuviesen entendido que cuando menos pensasen, y mas dormido y descuidados estuviesen había de sobrevenirles un grave castigo de la ira de Dios, con otro temblor mayor.
Con estas razones últimas que con especialidad le dictó Nuestro Señor, (según el V. Padre dijo después) movió á extraordinario temor a su auditorio, á que correspondieron las demostraciones de arrepentimiento y dolor, llorando amargamente é hiriendo sus rostros y pechos. Toda esta batería causaba el V. Padre con el Santo Crucifijo en las manos, y con razones llenas de ardor y de espíritu excitaba tan ardientes afectos. Asi concluyó su platica, y descendiendo de la mesa, le cercó todo el concurso que le había oído, y con él, con todo el demás pueblo que por las calles se le iba agregando, se vino al Colegio de la compañía, haciendo alto en cada esquina con un acto de contrición en voz alta, con el crucifijo en las manos, puestos todos de rodillas, y á gritos, y con lágrimas pidiendo misericordia. Asi entró en nuestra Iglesia de San Pablo aquel devoto gentío, capitaneado del V. Padre, que á la presencia de Cristo Sacramentado, volvió a exhortar á penitencia y contrición de los pecados, y que sin dilación tratasen luego de confesarse, y ponerse en gracia de Dios. La función de este día fue de mucha gloria de Nuestro Señor, por que muchos se apartaron de ocasiones de muchos años en que habían vivido en continua ofensa de Dios; reiteranronse confesiones de toda la vida, restituyéronse cantidades mas usurpadas de dinero, previniéndose todos á cualquier lance de la justicia divina, si los quisiese oprimir con algún repentino terremoto, como los había amenazado el V. Padre Castillo en su plática. Corrió esta voz por la ciudad, y como el temor todo lo cree y recela siempre lo peor, creciendo de unos labios á otros, y cobrando más cuerpo la noticia se esparció como verdad, que el V. Padre había dicho que una de aquellas noches, cuando mas dormidos y descuidados se hallasen, se había de arruinar toda Lima. No fue esto lo que el V. Padre había platicado, que nunca aseveró el castigo, pero recelaba que al no acudir con el arrepentimiento y enmienda, había Dios de repetir los temblores. El susto en todo fue tal, y el concepto y veneración tan alta del V. Padre que dieron crédito á la voz; ella fue bastante para el desasosiego y turbación de la ciudad; desde aquella noche desampararon todo el abrigo de sus casas, sin atreverse á dormir, temiendo lo que creían y confirmándose en sus recelos al ver y sentir, nuevos repetidos temblores a todas horas de la noche. Persuadieronse á ser verdad la voz que había corrido, y trataron de confesarse; abrieronse á deshoras algunas iglesias y estuvo descubierto el Santísimo, con asistencia de muchos que acudían a hacer las diligencias todas para ponerse en gracia y amistad de Dios; siendo sin duda esta prevenidas demostraciones, las que quitaron el azote de las manos de la justicia divina.
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El siguiente día, que fue domingo catorce de Noviembre, se dispuso para la tarde una devotísima procesión desde la capilla antigua que hoy es de Nuestra Señora de Desamparados á la Iglesia Catedral, llevando la Santa imagen de Cristo Crucificado. Subió luego al púlpito el V.P. á predicar á uno de los mayores concursos que ha visto dicha Iglesia; exhortó á la penitencia y arrepentimiento de las culpas, movió á tierras lágrimas y sentimientos del corazón, poniendo por intercesora á María Santísima, para conseguir con el empeño de su patrocinio la misericordia de su santísimo hijo; y clamaron todos á gritos por perdón. Todos aquellos días en que se repetían frecuentes los remezones de la tierra hubo plática, no en Catedral, sino en la tienda de campaña, que como dijimos, se dispuso en la plaza mayor en frente de la Iglesia donde se levantó y compuso un altar, y se enarboló la imagen de Cristo crucificado. Aquí á petición del Ilustrísimo Señor Arzobispo D. Pedro Villagomez volvió á predicar el V. Padre el miércoles inmediato á la misa de rogativas, que cantó el Dean y comisario general del Tribunal de Cruzada, Dr. D. Juan Cabrera, asistiendo su Ilustrísima con su venerable Cabildo, el Excmo. Virey Conde de Alva, con la Real Audiencia y el cabildo secular, fuera de todo el concurso de que fue capaz el sitio. El asunto del sermón fue fundado en la profecía de Jonas y reducido á tres puntos:
Primero: que los castigos y trabajos que Dios enviaba á la ciudad eran efectos de sus grandes pecados. Segundo: que se procurase quitar la causa, y cesaría el efecto de los temblores, que amenazaban y se repetían aquellos días. Tercero: que se valiesen de la devoción cordial y poderoso patrocinio de la Santísima Virgen, á quien procurasen obligar con hacerle una oferta, y era que el sábado veinte de dicho mes de Noviembre ayunases todos en la ciudad, y el día siguiente Domingo por la mañana hubiese en la Iglesia mayor una comunión general y por la tarde una procesión devota, y de penitencia. Últimamente, que las plegarias y rogativas se continuasen por nueve días en todas las iglesias de Lima, instando con oraciones á Dios por alcanzar misericordia. Con esto dio fin a su razonamiento con un acto de contrición, á que salió el auditorio con señas fervorosas de arrepentimiento y propósito de enmienda. Todas tres cosas mandó el Ilustrísimo Arzobispo poner en ejecución, ordenando que para dicho sábado se promulgase por edicto en toda la Ciudad de el ayuno, y para el Domingo por la mañana la comunión general; y se comulgaron este día en solo la catedral, según el computo que se hizo de las formas, mas de diez mil almas, fuera del número innumerable de las que hicieron esta diligencia en las demás iglesias de Lima. Esta mañana á petición de los curas, y de órden de su Ilustrísima fueron veinte padres confesores de la compañía á confesar en la Catedral, para poder asi dar mas presto despacho á tan copioso pueblo como había concurrido. Comulgaron también en la misa mayor, que se cantó en la tienda de campaña, su Excelencia con los demás señores Oidores, y el Regimiento con toda la nobleza de la ciudad...
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— [Anónimo]. Apéndice a la relación anterior.61 ... Triste espectáculo era al dolor, y á los ojos, ver, con los repetidos sustos de el movimiento de la tierra desordenada, y fuera de sí, con el temor, á la pacífica ciudad de Lima, desiertas como extrañas sus casas, sin asistencia y concurso las Iglesias, cuando mas necesarias al recurso de la piedad cristiana; el miedo de las ruinas lo hacía todo inhabitable; á la sombra de espaciosos pabellones hacían las misas; en las plazoletas particulares hacían los predicadores pláticas al pueblo, de dia y de noche. Las mugeres como de menos valor a la tolerancia de la calamidad, levantaban con la turbación el alarido y hacían mayor el desconsuelo. Las religiosas en el retiro de sus monasterios y encerramiento de sus claustros viéndose impedido el paso a la fuga hacían mas lastimoso su temor; emprendieron como esposas de Cristo mitigarle el enojo y en sus santuarios interiores repetían las súplicas y rogativas de penitencia, afligiendo sus delicados cuerpos con extraordinarios rigores. En todas las casas de religión se ejercitaron varias suertes de aspereza, mortificación y ayunos, oraciones y sacrificios. La demostración que hizo Lima efervorizada del celo del V.P. Francisco y ejecutando su consejo, fue tan llena de ternura, como digna de la consideración de Dios.
Domingo veintiuno de Noviembre a las cuatro dela tarde salió de la tienda de campaña en devotísima procesión la imajen de Cristo Crucificado en contorno de la Plaza Mayor, asistida de toda la ciudad, que en varias invenciones de penitencias iban significando su arrepentimiento y clamando a Dios por misericordia. ¡Que conmoción tan piadosa no causaba el ver a las criaturas en trajes penitentes, como si fuese la inocencia pecadora; vestida la candidez con los despojos del dolor, coronadas de espinas las cabezas, soga á la garganta, desnudos de pié y pierna, con grillos unos, otros arrastrando gruesas cadenas; muchos iban puestos en Cruz ligados cruelmente entre los filos de las espadas los brazos. Muchas señoras de calidad y hermosura, venciendo el espiritu la debilidad de la condición no rehusaron esta pública demostración de su sentimiento, grabando con pesadas cruces sus frágiles hombros, otras con la violencia de los azotes sangrientas y desgarradas las espaldas; vestidas otras de asperos sacos de silicio, ajada la belleza y esplendor de los cabellos con la ceniza de que rociaban las cabezas; maltratadas y ofendidas por el desnudo suelo sus plantas, y todas disfrazando en la austeridad de los trajes la delicadeza de mugeres. En los hombres fue-
61 Odriozola utiliza esta denominación para identificar la relación transcrita; no obstante, no ofrece ninguna alusión que permita identificar al autor o la época en que se compuso.
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ron de no menor asombro las penitencias; salieron muchos con un crucifijo en las manos, y la espalda desnuda, y en las esquinas, y á la mitad de las calles como si fuesen reos sentenciados de la justicia, recibían de ajena mano número de azotes con unas pencas crueles; y haciendo oficio de pregonero el que servía de verdugo, decia en alta voz, “que la justicia divina ejecutaba en aquel pecador semejante castigo por la enormidad de sus culpas” y concluía su pregon, diciendo: “quien tal hace que tal pague”. De ese linaje de rigor enfermaron peligrosamente los mas y aun murieron después algunos encacerada la espalda.
No se oian por las calles, sino sollozos de los que lloraban, y suspiros de los que jemían, acompañados del funesto clamor de las campanas, y el ruido triste de las cadenas. Todo era compunción, todo lágrimas y clamar á gritos por misericordia. Lo que mas enternecía era, ver a los niños pidiendo a Dios perdon que poniendo las rodillas en tierra y el grito en el cielo, á voces decían Señor tened misericordia de nosotros, perdonadnos Señor, basta ya de castigo; y con herirse los pechos y darse de bofetadas, hacían mas esfuerzo á su petición. Los pocos que acompañaron con luces la procesión, por ser los mas los que la componian con alguna invención sentida de penitencia, iban en profundo silencio, señal de la indecible pena de sus corazones arrazados en doloridas lágrimas los ojos, que regaban la tierra, y enternecían el cielo. Bien pudo aquella tarde desconocerse Lima, hallándose mudada en Ninive penitente; las galas en sacos, las flores de su tocado en espinas, sus mas preciosas telas en silicios, los collares de perlas en cadenas, los anillos en esposas en grillos y desnudez los coturnos; en suspiros, las risas, en lamentaciones las músicas; y al fin toda su profanidad, en aspereza. Sin duda se desenojó el Señor al ver la contrición voluntaria de su pueblo, y de compasivo y amante se le cayó el azote de la mano, sintiéndose todo inclinado a misericordia, cuando trataba de vengarle su justicia. Con efecto cesaron á los ochos dias aquellos estremecientos y vaivenes de la tierra, y el último día del novenario después del Ave María, al entrar la noche, se restituyó á la antigua Capilla de los Desamparados la devota imajen del Santo Crucificado, dejando con gran confianza la ciudad, de que ya la tenía perdonada. Fue muy solemne el piadoso acompañamiento de esta noche, quedando todos reconocidos, y obligados á las piedades de Dios, que si los castigaba como á hijos, suspendía luego como padre amoroso las amenazas. Y confirmaronse no menos en la gran veneración en que tenían al V.P. Francisco, por cuyo medio se habian reconciliado con Dios, interponiéndose él con su Majestad, como otro Moisés, para que del todo se suspendiese el castigo, que habia ya descargado su justicia.
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Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: VIII Cita a:
1. Juan de Figueroa, 1665. Opúsculos astronómicos. Lima. ... Año de 1655. Día 13 de Noviembre a las 2 horas y 26 minutos de la tarde hubo en Lima un terremoto espantoso que derribó muchas casas y edificios y se abrieron dos grietas, una en la Plaza Mayor enfrente de la puerta de Palacio y otra en el convento de Guadalupe; atemorizó tanto que por muchos días salieron de la ciudad a dormir al campo de que resultaron muchas enfermedades y muertes; refiérelo D. Juan de Figueroa en sus opúsculos astronomicos...
2.
Peralta [1732], 1863, I: 160-161
3.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 105
... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años 1655...
... El año de 1655 día 13 de noviembre un formidable terremoto arruinó los mejores edificios y muchas casas de aquella ciudad [Lima]; su estrago puso a los vecinos en el extremo de irse a vivir por muchos días a las campañas huyendo del peligro que dentro del poblado les amenazaba...
4.
Travada [1752], 1877, X: 114
Segunda parte, acápite 4.
... [Illmo. Arzobispo de Arequipa D. Pedro Villagomez Vivanco]. De esta sede fue promovido a la archiepiscopal de Lima a 31 de mayo de 1640 [...]. Hubo en Lima en su tiempo un grande temblor el año de 1655 y quedando lastimados algunos edificios, arruinó muchos templos y casas y el celoso prelado mandó disponer en la plaza Mayor una grande tienda de campaña que sirviendo de templo congregó allí toda la ciudad...
5.
Bueno [1763], 1951: 134
6.
Perrey, 1857: 19
... entró en Lima el Virrey Don Luis Henríquez de Guzmán, Conde de Alva de Liste [...]. En su tiempo hubo un temblor en Lima espantoso a 13 de noviembre de 1655...
... 1651. Au Pérou et au Chili, secousses qui renversérent plusieurs villes. Une montagne disparut en partie (2). Huot, l.c. donne encore (sans indication de source), un tremblement désastreux au Pérou en 1654 ou
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1656. Lima et Callao furent endommagés; on compta 11 mille victimes. Ne s’agit.il pas du suivant?
1655. 13 novembre. A Lima, tremblement qui renversa les plus grands édifiees et une quantité de maisons. Sa violence et sa durée obligèrent les habitants d’aller passer plusieurs jours dans les campagnes (3) Keferstein donne la date du 13. 1656. Au Pérou, tremblement formidable; 11 mille personees périrent. Lima et Callao souffrirent beaucoup(4). N’y a-t-il pas ici double emploi? Cependant je trouve encore:
1657. Un tremblement a détruit Lima et Callao; 11 mille Espagnols ont péri; toutes les montagnes du Potosi ont eté nivelées avee la plaine (5)…
7.
[Tovar], 1873: 447* ... Sexto Arzobispo de Lima, el Ilustrísimo S.D.D Pedro de Villagómez [...]. El día 13 de noviembre, a las dos de la tarde, del año de 1655, hubo en Lima un gran temblor de tierra que derribó muchos edificios y se abrieron dos profundas grietas, una en la plaza mayor y otra en el colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, que es de la religión de San Francisco [...]. Maltrató mucho este temblor el colegio seminario y fue preciso demolerlo casi todo....
8.
Mendiburu [1880], 1933, VI: 214*
9.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... [Virrey Luis Henríquez de Guzmán. Conde de Alba de Liste]. Sufrió la ciudad de Lima el 13 de noviembre de 1655 un terremoto que destruyó muchos edificios... ... [Terremotos o ruinas] 1655. Noviembre 13. En Lima a las dos de la tarde...
10. Polo, 1898: 329 Cita a:
1. Torres, 1657. Crónica Agustina. Lima
2. Figueroa, 1665. Opúsculos astronómicos. Lima.
3. Tovar, 1873. Apuntes. Lima.
... El 13 de noviembre a las 2 y ¾ de la tarde, hubo en Lima un gran temblor, de mucho ruido y sacudida, que derribó no pocos edificios y arruinó el del Seminario Conciliar de Santo Toribio. Sintióse la conmoción por cien leguas de costa N. a S., y por 50 de E. a O.; abriéronse dos profundas grietas en la Plaza Mayor de la ciudad y en el Colegio de
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Ntra. Sra. de Guadalupe, de la orden franciscana, y quedó en escombros la iglesia de la Compañía de Jesús del Callao que era de cal y canto [1]62...
11.
Angulo, 1935: 65 ... Aunque los estragos que hiciera el terremoto de 13 de noviembre de 1655 en los templos y mansiones señoriales de [Lima] no fuesen en sí de poca cantidad, sin embargo, uno de los edificios que menos sufrió con los vaivenes de ese cataclismo fue esta santa iglesia Metropolitana...
12. Silgado, 1965-67: 198 Sigue a:
1. [Torres, 1657. Crónica Agustina. Lima].63
... 1655. 13 de Noviembre 13 a las 14.45. Movimiento que derribó muchas casas y edificios en la ciudad de Lima. Abriéronse profundas grietas en la Plaza Mayor y cerca del Convento de Guadalupe. En el Callao, la iglesia de la Compañía de Jesús construida de cal y canto quedó en escombros. Sintióse el fenómeno a unos 600 kms. a lo largo de la costa y 300 hacia el interior...
13. Silgado, 1978: 23-24, 120 Cita a:
1. Torres, 1657. Crónica agustina. Lima.
2. Buendía, 1693. Vida del P. del Castillo. Madrid. ... 1655. Noviembre 13 a 14.38 horas. Hubo un fuerte movimiento de tierra que derribó muchas casas y edificios en Lima, abriéndose grietas en la Plaza Mayor y cerca del Convento de Guadalupe; el Padre Buendía relata: “Sábado 13 de noviembre a las 2 y media de la tarde se comenzó a sacudir violentamente la tierra que todos temieron perecer en el estrago, las paredes más robustas se mecían y doblegaban como si fueran débiles juncos al soplo del viento; las cruces más bien firmes en las peanas, al repetido vaivén desmintieron de la fijeza de sus lugares; las campanas y esquilones, se doblaban en desordenado clamor, la tierra en parte rajada, se abría en grietas horribles y bocas. Tuvo al parecer este
62 [Torres: Crónica Agustina, p. 659; Juan Figueroa, Opúsculos astronómicos; Tovar, Apuntes para la Historia eclesiástica del Perú, p. 447.]. (Entre corchetes: Nota original de Polo.) 63 En el artículo de 1965, Silgado ya utiliza la Crónica de Torres; a pesar de no indicarlo explícitamente, ello puede establecerse porque la referencia más antigua al área afectada por el sismo la ofrece el agustino.
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terremoto su origen y nacimiento del Presidio del Callao por la parte que mira al poniente; porque de su espaciosa isla fue mayor el combate y se reparó que cayendo de los altos peñascos se deshacían con estruendo al precipitarse al mar. Arruinóse del todo la iglesia de nuestro colegio Calaguense, hermoso y recién acabado templo de cal y canto, pereciendo únicamente en las ruinas un hermano donado que hacía a la sazón la señal de la plegaria. En Lima combatió de suerte la iglesia del Glorioso Padre San Francisco, que dentro de breves días se vino toda al suelo, entre las doce y la una del día sin oprimir (y fue un milagro) a persona alguna, muchos edificios de la ciudad padecieron igual ruina”. Para el Padre agustino Torres, el temblor comenzó a la 2¾ de la tarde, y “los espantosos vaivenes con que sacudía la tierra, los montes y edificios de la ciudad y de cuantos pueblos se contienen en 100 leguas de costa Norte-Sur y 50 Este-Oeste. Nuestros tres conventos con ser de los más fuertes de la ciudad quedaron muy lastimados y hasta hoy no se han reparado del todo; y a esta proporción quedan los demás edificios y Templos de la Ciudad”...
14. Kuon, 1981: 136*
... 13 de noviembre de 1655. Por tercera vez cae la Iglesia Matriz [de Moquegua] con el sismo de esta fecha. Corrió la reedificación a cargo del mayordomo de ella, don Pedro de Alcázar y Padilla...
15. Ocola, 1984: 30*
16. Huaco, 1986: s/p*
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1658 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
76
1658
14
s/h
1
feb.
Hora Duración GMT s/h
s/d
Ciudad Departamento Trujillo
Trujillo
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Polo [1877], 1877, X: 335*
2.
Polo, 1898: 329*
3.
Silgado, 1965-1967: 198*
4.
Huaco, 1986: s/p*
... en el terremoto de 14 de febrero de 1658 perecieron allí [Trujillo] muchos individuos, edificios y riquezas.... ... 1658. El 14 de febrero terremoto en Trujillo, en [el] que murieron algunos y se perdieron muchos edificios y riqueza... ... 14 de febrero. Fuerte movimiento que causó muchos destrozos y víctimas en Trujillo…
Comentarios Este es un ejemplo de las dificultades para aproximarnos a la información cuantitativa asociada a una ocurrencia sísmica. Simplemente, compárese, en relación con las víctimas, dos alusiones tan distintas como algunos y muchos: ambos adjetivos son otorgados por el mismo autor. Si se agrupan individuos, infraestructura y riqueza, la referencia de 1877 indica que el sismo afectó a muchos comprendidos en los tres aspectos; sin embargo, para la de 1898, las víctimas solo fueron algunas, en tanto edificios y riqueza sí fueron extensamente afectados si seguimos el adjetivo muchos. Como en casos anteriores, este sismo abre una interesante búsqueda en los archivos del Cabildo de Trujillo, a fin de identificar el real efecto, mayor o menor, producido por el evento de febrero de 1658.
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1660 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
77 77a 77b 77c 78
1660 1660 1660 1660 1660
1 1 1 1 17
21.00 03.00 p.m. s/h p.m. s/h p.m. s/h s/h s/h
3 3 3 3 3
ago. ago. ago. ago. dic.
Hora Duración GMT s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Lima Lima Lima Lima
Lima Lima Lima Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1. Mugaburu [1694], 1917, I: 55-56 ... [Al margen] Temblor. [...]. Domingo a primero de agosto de mil y seiscientos y sesenta a las nueve de la noche hubo [en Lima] un gran temblor, tan derrepente que dijeron todos los de la ciudad que era mayor que el del año 655, a trece de noviembre. Y a la misma noche hubo otros tres temblores pero no tan grandes. Y fue N.S. servido que no peligrase nada [...]. Mi hijo Josephe fue a la doctrina de Tapo [...] jueves de madrugada, que se contaron diez y seis de diciembre de mil y seiscientos y sesenta años. Y tembló aquella misma madrugada...
Fuentes secundarias Sin datos. Comentarios
La referencia a este “gran temblor” es inédita y demuestra la riqueza de información contenida en el Diario de Mugaburu. Tampoco deja de tener interés la noticia sobre los otros tres movimientos sísmicos que en la tabla colocamos como réplicas del anterior y que no los contabilizamos como ocurrencias sísmicas, asumiendo –indudablemente, sin total certeza– que se produjeron en el transcurso de esa misma noche. Si se produjeron pasada la medianoche –hecho posible–, no hay forma de verificarlo a la luz de las fuentes disponibles.
También es destacable la mención al sismo de diciembre, inédita al igual que las anteriores, aunque la información proporcionada por el cronista sea más bien escasa.
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1664 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
Hora Duración GMT
79 79a 79b 79c
1664 1664 1664 1664
12 12 12 12
4.00 s/h s/h s/h
10.00 s/h s/h s/h
5 4 4 3
may. may. may. may.
s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Ica Pisco Nasca Lima
Ica Ica Ica Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Silgado, 1985: 75 y ss.
Vecinos de Ica a S.M. Lima, 15 de octubre de 1664.
... A 12 de mayo de este año sobrevino en la ciudad de Ica y los pueblos de esa jurisdicción un terremoto tan grande que arruinó totalmente todos sus templos y casas con muerte de cuatrocientos hombres y mujeres...
Real Audiencia a ¿S.M.? Lima, 4 de junio de 1666.
... En 12 de mayo de 1664 a las quatro de la mañana sucedió un temblor de tierra en la ciudad de Ica, valles de la Nazca y Pisco qual no se ha visto en el Perú...
2.
Mugaburu [1694], 1917, I: 99-100 ... Lunes doce de mayo de mil y seiscientos y sesenta y cuatro fue el temblor que asoló Ica y Pisco a las cuatro y media de la madrugada, donde murieron muchas personas, grandes y pequeñas; y en el convento de Sr. San Francisco del pueblo de Ica, de once religiosos que habían murieron los nueve [sic] y en el de San Agustín, el secretario del P. Provincial que fue a visitar la provincia que fue el P. Fr. Pedro de Tovar que actualmente era provincial de la religión de San Agustín. Y también dos muchachos y un negro que llevaba para su servicio y su paternidad escapó con gran trabajo. Y en Pisco cayó la Iglesia Mayor y en el pueblo algunas casas donde pereció mucha gente...
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3.
Buendía, 1693 Lib. II, cap. IX.
... Estas mismas diligencias renovó el V.P. Francisco nueve años después, cuando a 12 de mayo de 1664 sucedió el formidable terremoto, que asolo la ciudad de San Jerónimo de Ica, sin perdonar edificio quien no llegase la ruina ó el descalabro; mas de cuatrocientas personas quedaron muertas y sepultadas entre las ruinas, negándoles la oportunidad de huir, la hora, que fue al cuarto del Alva, en que cojió a todos en el lecho desprevenidas y muchos en el de su culpa, que dormian el sueño de su muerte, para no despertar a mejor luz para toda la eternidad. Sin duda salió Dios a la venganza con tan terrible castigo del respeto y veneración violada al Sacerdocio; porque la tarde antecedente al extrago, un hombre atrevido osó poner manos en un Sacerdote Clérigo con tan ciega pasión, que le quitó la vida con diez y siete puñaladas. Al grito de culpa tan atroz, sin duda se estremeció el cielo y la tierra se sacudió de impaciente, por no disimular tan abominable délito; y el Señor a quien tan gravemente lastiman ofenzas, que se hacen contra sus Sacerdotes y Cristos en la tierra, quiso acabar de una vez con toda la ciudad en que se había fraguado; reservando entonces por sus ocultos juicios, el castigo del agresor al Gobierno justo del Excmo. Señor Conde de Lemos, que en la plaza de Lima le quitó en público cadalso la cabeza. Meses antes habían pronosticado estas ruinas algunas señales misteriosas en una imajen del glorioso Patriarca San José, que se vió sudar sangre; y observándose repetidas veces tan extraño sudor, procuraron los de la ciudad con rogativas y novenarios se les convirtiese en bien el agüero; pero durando las culpas no pudieron escapar de la ira de Dios.
Algunas circunstancias dignas de admiración, y de memoria acaecieron en este terremoto, que juzgo deben privilegiarse del olvido, pues se eximieron del extrago. Un vecino de la ciudad, hombre de bien y piadoso, tenía su casa y tienda en la calle de los Mercaderes; el cual habiendo oido la cuaresma antecedente exhortar a la limosna á un predicador de la compañía de Jesús, de los que van a hacer su tienda a cuantos pobres le importunasen, que en ellos emplearía algunas piezas de bayeta y de lienso, como llevasen una boleta o cédula de las varas que habían menester; firmada de su mano. Hízolo así el predicador, y conforme la necesidad de los demandantes, les daba la libranza o letra para el mercader. Este les socorría con toda caridad, y las cédulas como venían, las iba prendiendo en su cabecera en la pared á que caía más inmediata la cama en que dormía. Sucedió dentro de mes y medio el asolamiento general de Ica, y arruinándose todas en especial la calle de los Mercaderes, solo aquella pared en que estaban las cédulas quedó en pié, y defendió la vida del mercader limonesro, privilegiando el temblor a quien tan caritativo se mostró con los pobres, y siendo la libranza de
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las limosnas como escritura de su seguridad, como el listón de nácar pendiente de las ventanas de Raab, Josué, Cap. 3.
También se notó por prodigio, el que desenterrando de los túmulos de tierra á los que había oprimido el temblor, por ver si aun encontraban algunos con vida, hallaron á una criatura tomando el pecho, ella viva y la madre muerta. A otros descubrieron muertos, puestos de rodillas, algunos con el puño cerrado sobre el pecho, otros formada la cruz en los dedos de la mano; señales de que no luego los quebrantó el terremoto, y que el tiempo que batallo contra el polvo la respiración, sin encontrar brecha para escapar de la muerte, harían actos de contrición, clamando a Dios en la mayor miseria por misericordia.
Participó también de el azote la vecina villa de San Clemente de Pisco, padeciendo en edificios y bodegas detrimentos de mucha consideración; porque derrumbadas las paredes, y haciéndose pedazos las tinajas y pilas del vino, corría este en arrollos al mar, perdido el trabajo y las esperanzas de la cosecha. A la ciudad de Lima llegó ya como cansado y remiso el temblor, a las cuatro y cuarto de la mañana, y aunque no ocasionó ruina alguna; causó mucha turbación, por la violencia con que se estremeció la tierra y por el largo espacio que duró. No quiso el Señor castigar a Lima sino que oyese el estallido del azote, reconociéndose favorecida de su misericordia, y del poderoso amparo de María Santísima, pues por su respeto y amor perdonó Dios la ciudad como lo fue revelado al V.P. Francisco del Castillo, y lo predicó así un mes antes que sucediese el terremoto de Ica, en la capilla de los Desamparados.
En reconocimiento, pues de tan señalado beneficio y en desagravio de la Majestad de Dios ofendida, dispuso el VP. Un devoto Octavario en la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados, cuya divina y hermosa imajen, y la del Santo Crucifijo de la Agonía, estuvieron mañana y tarde, todos los ocho dias descubiertas y patente el Santísimo Sacramento, con asistencia continua de gran concurso, alentando a la devoción con el ejemplo de su piedad, los Excmos. Condes de Santistevan. Las horas de la mañana se empleaban en confesar y comulgar, siendo excesivo el número de confesiones generales. Por la tarde se atendía al ejercicio espiritual de la oración, y á oir la palabra de Dios, predicaba con seriedad, y moviendo á gran dolor de las culpas. El dia último del Octavario que fue sábado 7 del mes de Junio de el dicho año de 1664, convocada ya la ciudad con cédulas impresas que se fijaron en las puertas de las iglesias, hubo una comunión general, y por la tarde salió la Santísima Virgen de los Desamparados en procesión de penitencia, con el Santo Cristo de la Agonia, santificando con sus ojos de misericordia las calles de la ciudad, y asegurándola del estrago que se pudiera temer. Delante del Crucifijo iban en trajes de penitentes dos alas de hombres con varias suertes de penitencias; que no es menos ingenioso el arrepentimiento que el amor; ó vestidos de Nazarenos, con cruz al hombro
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é hiriendo con crueles azotes las espaldas; las cabezas o lastimadas de espinas ó sembradas de cenizas; cubiertos otros de silicios ó aspados. Después se seguía toda la nobleza de la ciudad con luces en las manos alumbrando a la Santísima Virgen Conde de Santiestevan y los Señores de la Real Audiencia. Iba en un hermoso trono de plata entretejido el manto de preciosísimas joyas, estrenando dos de mucho valor en este día, que para que saliese en público y á la plaza de Lima le dio la generosidad amante de dos Señoras. La una presea fue un ramo todo de oro, que al pié de la azucena que tiene en la mano y también de oro, hace labor y hermosura con flores de porcelana, ramas y hojas matizadas de finos diamantes, descollando el que es de mas bello fondo, por apirce de cada flor, y vistiendo en vez de corteza, preciosas esmeraldas el tronco. La otra dadiva es un espíritu santo en especie de paloma labrado de oro, sus alas pobladas, en vez de plumas de ricos diamantes; del pico trae pendiente una calabaza y perla de estraña grandeza. Paloma en todo de mayor estima que la que celebra el profeta Pfabu 67 núm.14, vistosa la espalda al resplandeciente valor del Oro, y solamente plateadas sus plumas.
Así salió á llenar de confianza los corazones la Purísima Reyna, y con su vista huyeron los sustos y se encendió en todos su soberano amor. Inmediatos á las andas iban doce caballeritos en cuerpo alumbrando en nombre de la Excma Señora Doña Ana de Silva y Manrique, Condesa de Santistevan y virreina del Perú, que imposibilitada de ir asistiendo a la Santísima virgen, puso en su lugar doce pages con doce luces. Encaminóse la procesión de la Capilla de los Desamparados a la iglesia Catedral; de aquí bajó a nuestro Colegio de San Pablo, de donde subió luego al Monasterio de la Concepción, cojiendo de allí á la iglesia de San Francisco para volverse a su Capilla; á cuya puerta esperaba el V.P. Francisco puesto sobre un bufete para hacer un breve razonamiento al pueblo exhortando á penitencia, y al debido reconocimiento por tan especial beneficio, como Dios había hecho á la Ciudad de Lima preservándola del castigo que merecían sus culpas. Encargó al Illmo. Arzobispo y Excmo Virey, que hasta allí habían acompañado la procesión, con la Real Audiencia y los dos ilustres Cabildos, Eclesiástico y secular, que no permitiesen que en aquellos dias se celebrasen comedias, ni otros regocijos y entretenimientos que ocasionasen nuevas ofensas y nueva ira de Dios, a vista de la calamidad, y desolación tan lastimosa de Ica. Acabó con fervoroso actos de contrición y lágrimas volviendo todos a sus casas compungidos, no menos que edificados, del celo y caridad del varon Apostólico, el cual en reconocimiento tan singular merced, como Dios por su Madre Santísima, hizo a esta ciudad celebraba todos los años la memoria a doce de Mayo, con misa solemne, plática y comunión general.
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4.
Odriozola, 1863: 10-19 Reproduce:
1. P. Cristóbal Rodríguez Álvarez, 166? Relación.64 2. [¿Buendía?] 1693. Vida del Venerable […].
— Relación del P. Cristóbal Rodríguez Álvarez. ... Para que en todo tiempo conste á los venideros, la fatal desolación que en nuestros tiempos padeció esta ciudad de Valverde de Ica, y no echen en olvido castigo tan ejemplar, y que sirva de freno á los pecadores para que teman la ira de Dios, y conozcan cuan riguroso es el azote de su divina justicia y cuan en breve castiga, arruina una ciudad, quita la vida a sus habitantes y la hacienda á sus sucesores, referiré fielmente como testigo de vista, las circunstancias del suceso.
A doce de Mayo de mil seiscientos y sesenta y cuatro, á las cuatro de la mañana, hubo en esta ciudad de Ica un temblor de tierra tan grande, tan violento en la fuerza, tan acelerado en la duración, que en espacio de un credo asoló toda la ciudad, sin que quedase piedra sobre piedra, en todas las casas y templos, de cal piedra y ladrillo de muy preciosa y fuerte arquitectura: tales eran los de San Francisco y San Agustín que se reputaban eternos, y sacudidas sus paredes, y azotadas unas con otras se deshicieron en muy menudos pedazos, sin que quedase pared arco ventana ó portada que pudiese volver á servir otra vez; abrióse la tierra por muchas partes; en los montes y campos se desunía la tierra formando habras y horribles profundidades, que parecian bocas abiertas para tragarnos; corrio el rio en mas de seis riegos de agua; rebozaron algunos pozos de la ciudad, arrancándose de raiz muchos y grandísimos árboles, sauces, pajarobobos y espinos, y de los que quedaron en pié de desgajaron infinitas ramas, quedando cegados infinitos caminos reales; así por los árboles arrancados y despedazados, como por las horribles habras de la tierra; el vino de las bodegas corría en arroyos, así como el aguardiente depositado en ellas, cuya pérdida de avaluó en mas de trescientos mil pesos.
Pasado el primer remezon quedó temblando la tierra por mas de un cuarto de hora, en que fueron cayendo algunas pocas paredes que habían quedado en pié, si bien muy quebrantadas y demolidas; siguieronse al mismo dia otros temblores menores que el primero, que llegarian á treinta poco mas o menos.
Llegó esta ruina tambien á Pisco, murieron como sesenta personas, que quedaron ahogadas unas y despedazadas otras del golpe de las
64 Odriozola identifica que Rodríguez Álvarez es cura de la iglesia parroquial de Ica en el momento de producirse el sismo.
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paredes. En esta ciudad de Ica perecieron cerca de quinientas personas, las mas de ellas despedazadas ó quebrantadas del golpe de las paredes que sobre ellos cayeron, quebrándose a unos la cabeza á otros los pies, á aquellos los brazos; el polvo tan espeso y seco que levantó la ruina acabo de quitar la vida a muchos que después se hallaron muertos, sin ninguna lesion en el cuerpo. Los que quedaron vivos solo fueron cerca de doscientas personas y el resto fueron enterrados debajo de los escombros de la ruina, dando voces y alaridos para que fuesen socorridos de los que quedaron salvos, á que acudieron todos con cristiana piedad, sin exceptuarse ninguno en trabajar personalmente para desviar los adobes y cargar los maderos; muchas y lastimosas fueron las heridas que sacaron, de las que quedaron muchos impedidos para toda su vida; terribles y espantosos fueron los alaridos y ahuyidos de los perros, gatos y demás animales, todos á una voz herían el aire quejándose heridos y enterrados vivos, llenando de pudor los oídos y de horror los corazones. Creció la consternación luego que amaneció y salieron á la calle los pocos que habían quedado con vida; viendo estos la desolación en que la ciudad había quedado, sin que hubiese Iglesia ni casa en pié, sino todo convertido en una confusa multitud de adobes y maderas, que cegaron las calles, sin que se dejasen conocer estas; confuso el aire con la multitud de polvo que duró por dos ó tres horas, mirábanse unos á otros atónitos, confusos, mudos, sin hablarse palabra, ni saber decir lo les habia sucedido, ni pedir consuelo en tan mal; desnudos por las calles sin advertencia ni tener empacho á vista de otro. Corrían las lágrimas hilo á hilo, sin que digesen los labios la causa de su llanto. Abrian los ojos, quedábanse en este ademan suspensos con los brazos abiertos en señal de oración, hasta que al oir la plegaria que tocó la Iglesia del Suren, que solo quedó con su campanario (porque todas las demás cayeron) levantaron todos al alarido llenando de gritos el aire, brotando las lagrimas en borbollones; aquí brotó el sentimiento, comenzó á sentirse el golpe, á conocerse el mal, á discurrir sobre él, acudiendo cada uno á desenterrar de su casa los que hubiesen quedado con vida, y buscando para ello quien pudiese ayudarlos. Mi primer cuidado fue, antes que amaneciese, acudir á mi Iglesia, de la que vivia distante, hállela toda por tierra; era esta la Iglesia mayor, que tenía entonces dos curas, y me tocaba á mi la presente semana; con las lágrimas en los ojos llegué a reconocer el sagrario, lo encontré todo despedazado, pero entera la custodia en que estaba el Señor, sin que hubiese padecido lesión alguna; saquéle con la mayor limpieza que pude; y como no hubiese parte alguna casa, pieza, ni saguan en pié en que poderlo colocar, me vi obligado á colocarlo en medio de la plaza, debajo un pabellón de seda carmesí, que para esto ofreció el Señor D. Francisco Cavero, Caballero de Santiago, entonces corregidor de dicha Ciudad, donde estuvo por espacio de cuatro dias hasta que labré una ramada ó rancho de caña, á cuyo trabajo me ayudaron los sacerdotes de
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dicho lugar, personalmente ocupados en la obra poniendo ellos mismos las cañas y el barro, con sus propias manos. Todo el lunes se pasó en desenterrar los vivos y los muertos, entre estos muchos quedaron sepultados en el mismo sitio donde les cojió la muerte; el martes se ocupo en enterrar los muertos, para lo cual se hicieron grandes cameros. Enterráronse en la Iglesia mayor 464 cádaveres; poniendo á 30 y 40 en cada sepultura. En los conventos se enterraron otros muchos. Acabados los entierros acudieron a desenterrar la imajen de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de esta ciudad; estaba esta debajo de cuatro paredes, entera y sin lesión estribaba el rostro en un adobe, y cosa rara, estaba este bañado de sudor y corría de la santísima Imagen que le bañaba el pecho, y yo con mis indignas manos con unos sagrados corporales le limpié el sudor, y llevamos a esta imagen en procesión hasta la ramada donde existía el Señor, y le pusimos a su lado; existen estos corporales en la iglesia de los Desamparados de Lima, por habérseles yo dado al Venerable Padre Fray Francisco del Castillo, devotísimo de Nuestra Señora.
En los dos días siguientes hubo procesiones de penitencia; la 1° salió de la Iglesia Mayor acompañada de la clerecía con los pies desnudos, y las cabezas de ceniza, y a imitación de estos muchos seglares, así hombres como mugeres, con ásperas penitencias; predicó el M.R.P. Fr. Pedro Escobar, Provincial de San Agustín, que el día antes del temblor entró a esta ciudad a visitar su convento y su secretario fue una de las víctimas. La segunda procesión salió del convento de San Agustín, cuyos religiosos salieron descalzos y cubiertas las cabezas de ceniza; predicó este día el M.R. P. Fray Lorenzo Zapata de la Compañía de Jesús, varón de gran espíritu y letras.
Es notorio que el año anterior pronosticó esta ruina uno de los PP. Misioneros de la Compañía de Jesús, llamado el P. Equilas, predicador de grande espíritu y que edificó mucho esta ciudad, á quien toda ella venera por su mucha santidad y letras. A tres motivos principalmente atribuyeron todo este cruel castigo de Dios; 1° a los odios mortales de unos a otros que en esta ciudad reinaban; 2° al gran desacato con que miraban al sacerdocio; y 3° a los incestos y adulterios en que obstinados estaban en esta ciudad: la que por tres veces ha sido asolada por iguales motivos según la tradición que á este respecto se conserva, habiendo tenido lugar la 1° el mismo 12 de mayo, en que tuvo lugar la 3°. La Divina Majestad no permita que por 4° vez se vea desolada esta ciudad, pues á sus habitantes les servirá de escarmiento y mejorarán de vida. No ha faltado quien asegure que nos resta aun otro castigo mas tremendo.
De todo lo sucedido en esta ruina fui testigo de vista y me hallé presente en todos los sucesos consignados en esta narración, como Cura de la Iglesia Parroquial de San Jerónimo. El licenciado Cristóbal RodríguezAlvarez que también murió después. Laus Deo. Es copia de su original...
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Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: IX Sigue a:
1. Buendía, 1693. Vida del venerable [...]
... Año de 1664. Día 12 de mayo, de cuatro a cinco de la mañana, tembló furiosamente en la ciudad de Ica como se refiere en la vida del Venerable Padre Francisco del Castillo de la Compañía de Jesús...
2.
Bueno [1763], 1951: 134
3.
Perrey, 1857: 21
4.
Mendiburu [1874], 1932, II: 415-416*
... Hubo un fuerte temblor en Ica en 12 de mayo de 1664... ... 1664. A Pueblo-Vego tremblement qui ensevelit plus de quinze cents personnes sous les décombres (2) Voy. 1647...
... Aconteció en Ica un espantoso terremoto que la arruinó por completo lo mismo que al puerto de San Clemente de Mancera (Pisco) el día 12 de mayo poco antes de las cuatro de la mañana [...]. Cayeron a tierra casi todas las casas, muriendo cuatrocientas personas y sesenta en Pisco; perdióse crecido caudal, valor del vino y aguardiente derramados con la rotura de vasijas en que se guardaban. El temblor se experimentó en Lima a las 4 ya con poca fuerza a pesar de su larga duración...
5.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... [Terremotos o ruinas] 1664. Mayo 12. En Ica a las 4 de la mañana y mayor ruina en Pisco... ... [Temblores muy fuertes] 1664. Mayo 12. En Lima...
6.
Polo, 1898: 329*
7.
Silgado, 1965-1967: 198
... El 12 de mayo terremoto en Ica a las 4 y ½ de la mañana, que destruyó la ciudad, con muerte de 400 personas...
... 1664. 12 de Mayo a las 04:30. En Ica tembló violentamente la tierra destruyendo la ciudad y ocasionando la muerte de 400 personas. En Pisco causó serias averías y en Lima fue sentido con gran intensidad sin causar daños...
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8.
Silgado, 1978: 24, 120 Cita a:
1. Rodríguez Álvarez, [1664], 1863. Relación.
2. Buendía. Vida del venerable [...]. Madrid, 1693. ... 1664. Mayo a las 04 y ¼ a.m. Terremoto en Ica. La ciudad quedó destruida y murieron más de 300 personas. Uno de los relatos de este sismo, lo debemos al Lic. Cristóbal Rodríguez Alvarez, cura de la Iglesia Parroquial de San Jerónimo y el cual dice: “Hubo ese día en la ciudad de Ica un temblor de tierra tan grande, tan violento en la fuerza, tan acelerado en la duración que es espacio de un credo asoló toda la ciudad, sin que quedase piedra sobre piedra en todas las casas y templos de cal, piedra y ladrillo de muy preciosa y fuerte arquitectura: tales eran los de San Francisco y San Agustín, que se reputaban eternos y sacudidas sus paredes y azotadas unas con otras, se deshicieron en muy menudos pedazos, sin que quedase pared, arco, ventana o portada que pudiera servir, otra vez abrióse la tierra por muchas partes; en los montes y campos se desunía la tierra formando abras y horribles profundidades que parecían bocas para tragarnos”. Corrió el río en más de seis riegos de agua, rebosaron algunos pozos de la ciudad, arrancándose de raíz muchos y grandísimos árboles sauces y espinos. Siguieron unos sesenta temblores. Las ruinas llegaron a Pisco, donde como sesenta personas quedaron ahogadas unas y despedazadas otras del golpe de la paredes. En Lima se sintió este sismo con gran intensidad”...
9.
Ocola, 1984: 30*
10. Huaco, 1986: s/p*
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1666
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
80
1666 may.
20
03.00 09.00
2
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Arequipa
Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
[Echevarría, 1804], 1951: 5*
2.
Paz Soldán, 1877: 70*
3.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
4.
Polo, 1898: 329*
5.
Huaco, 1986: s/p*
... Ha experimentado esta ciudad [Arequipa] otros castigos semejantes [...]. Otro el 20 de mayo de 1666 entre tres y cuatro de la mañana... ... [Arequipa]. El de 20 de mayo de 1666... ... [Temblores muy fuertes] 1666. Mayo 20. En Arequipa... ... 1666. El 20 de mayo temblor en Arequipa...
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1668 N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
81 82
1668 1668
23 23
s/h s/h
1 1
abr. abr.
Hora Duración GMT s/h s/h
s/d s/d
Ciudad Departamento Arequipa Lima
Arequipa Lima
Fuentes contemporáneas Sin datos. Fuentes secundarias
1.
Travada [1752], 1877, X: 143 Segunda parte, acápite 9.
... Vida del Illmo. Sr. Dr. D. Fr. Juan de Almoguera [...]. No podia los oficios de su caridad dejar de manifestarse en su misma corte que es la casa de San Juan de Dios. La misma pensión de temblores a que ha estado sujeta esta ciudad tenía arruinadas las enfermerías de San Juan de Dios y con la experiencia de que los edificios de calicanto aunque costosos, principalmente en aquellos tiempos, solo resistían semejantes vaivenes, determinó la piedad de su Illma. El año de 1673 que se hiciese de calicanto la enfermería y mandó edificar una sala muy espaciosa...
2.
[Echevarría, 1804], 1951: 5*
3.
Paz Soldán, 1877: 70*
4.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
5.
Polo, 1898: 329*
6.
Huaco, 1986: s/p*
... Ha experimentado esta ciudad [Arequipa] otros castigos semejantes [...]. Otro [...] en 23 de abril de 1668... ... [Arequipa]. El de 23 de abril de 1668... ... [Temblores muy fuertes] 1668. Abril 23. En Lima... ... El 23 de abril temblor en Arequipa...
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1675
N.º IC
Año Mes
83 84 85
1675 1675 1675
1 1 1
Día
Hora local
8 8 8
s/h s/h s/h
jul. jul. jul.
Hora Duración GMT s/h s/h s/h
s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Lima Lima
Lima Lima Lima
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
... [Temblores muy fuertes] 1675. Julio 8. En Lima, tres movimientos distintos...
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1678
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
86 86a 86b 86c
1678 1678 1678 1678
17 17 17 17
19.45 01.25 s/h s/h s/h s/h s/h s/h
4 3 3 3
jun. jun. jun. jun.
Hora Duración GMT s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Callao Chancay Santa
Lima Lima Lima Áncash
Fuentes contemporáneas 1.
Silgado, 1985: 79-80
Conde de Castellar, virrey del Perú, a S.M. Lima, 30 junio 1678.65 ... El 17 de junio de este año a las 6 ¾ de la noche hubo un terremoto tan grande y extraordinario en esta ciudad [Lima] que según la violencia con que impelía los más seguros edificios parecía haber llegado la última desolación de ella pues estremeciéndose la tierra con violentísmos movimientos no dejaba amparo alguno a quien solicitara la defensa de su vida, viniéndose abajo los techos de las casas y abriéndose las paredes con tal ímpetu y estruendo que pareció día de juicio...
2.
Silgado, 1992: 12-14
Melchor, Arzobispo de Lima a S.M. Lima, 14 de agosto de 1678.66 ... Señor: El viernes 17 del mes de Junio de este año de 78 a las siete y tres cuartos de la noche se sintió en esta ciudad [Lima] el más formida-
65 El virrey en cuestión fue Baltasar de la Cueva y Enríquez (1674-1678), conde de Castellar y marqués de Malagón. 66 Lleva por encabezado: “El Arzobispo de Lima, virrey del Perú, da cuenta a SM del temblor que padeció aquella ciudad el día 17 de junio de 1678 y diligencias que se hicieron para aplacar la divina justicia”. De acuerdo con Silgado, se trata de un documento proveniente de AGI, Lima 78, n.o 3. El arzobispo en cuestión es Melchor de Liñán y Cisneros (1629-1708).
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ble terremoto que se ha experimentado desde que la fortuna de este reyno recibió las primeras luces del Evangelio de que es deudor a V.M. Dios Ntro Señor que conoce la protervia de los ánimos humanos pone por freno a cada legión alguna memoria de su Justicia en rayos, lluvias, inundaciones o pestes. En este reino nos acuerda de la suprema potestad de Dios la repetición de los temblores sirviéndose su divina Majestad del más piadoso elemento para hacer más horrorosos los castigos o las amenazas. Sin embargo de experiencia tan frecuente se tiene por cierto haber sido este el mayor que ha padecido esta ciudad; la densidad de la noche lo descompuesto del aire y la violencia del movimiento parece que conspiraron a una total ruina y es sin duda que no hubo quien no creyese que era su última hora. Era igual al horror la admiración de ver que persistiese sin caer las paredes sobre tal estremecimiento. Salió el pueblo temeroso a las plazas concurriendo gran parte de el a la Mayor y porque se lograse lo bien dispuesto de lo ánimos que se manifestaba en clamores, y lágrimas y para pasarlos desde el miedo al arrepentimiento salí de mi casa, al cementerio de la iglesia catedral donde confluyó gran número de pueblo, y procuré cumplir con la obligación del Principado espiritual, a cuya satisfacción ayudaron algunos sacerdotes que como interesados en la heredad del Señor procuraron trabajar en ella predicando con celo fervoroso por las calles y plazas.
Abriéronse las puertas de los templos y los sagrarios, y conociendo el pueblo el valor que tienen con Dios, las lágrimas y que le hicieron revocar la sentencia capitarl de Ninive las vertieron en presencia de su Majestad Divina en copiosísima profusión acreditándolas de verdaderas las muchas confesiones que se hicieron aquella noche. El último aumento de la pena se recibió al ver que fue en los templos más poderosos el estrago, que siendo por sus materiales y su fábrica los edificios de mas resistencia hizo en ellos el temblor efectos de rayo. Quedaron muy maltratados y en especial la iglesia mayor en la cual cayó la bóveda de una capilla y parte de otra del cuerpo principal de la nave de en medio. Grande fue el desconsuelo de ver que empezaba Dios N.S. el castigo quitando la seguridad de los refugios, que suelen serlo en estas ocasiones los templos. Pero entre los mismos castigos se reconoció luego la serenidad de la divina misericordia en el milagroso escape de muchas personas. Cuatro perecieron en Lima, y trece en el puerto del Callao, donde acompañó al movimiento de la tierra una desusada inquietud del mar. Salimos a las nueve de la noche el Conde de Castellar Virrey entonces, y yo a reconocer las calles y el daño de sus edificios se dio orden para que se derrumbaran las paredes que amenazaban detrimento llegamos a los monasterios de religiosas cuya aflicción en tanto mayor cuanto se les negaba el alivio de la fuga y procuré consolarlas, y alentar el fervor de sus espíritus para cualquiera contingencia sujetándose en todas a la Divina voluntad. Ardid cristiano fue desarmarle a Dios su ira, dividiendo el azote de su indignación en muchos y aquella noche fue-
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ron mortificación de los que se hicieron ministros por el castigo de las mismas culpas que se juzgaran reos. Las públicas calamidades suele enviarlos Dios Ntro Señor o para ejercicio de los justos o para enmienda de los malos, o para castigo de los contumases. Lo inescrutable de sus juicios no permitió reconocer a cuál de estos fines miraba el suceso; pero lo que se hizo viendo la ejecución fue darse todos por entendidos de su obligación en procesiones de penitencias a que dio principio la Santa Iglesia Catedral con asistencia de Ntro. Virrey y Reales Ministros en que procuré yo llenar las obligaciones del oficio Pastoral predicando y exhortando los fieles a penitencia de que se reconocieron por la piedad divina efecto de mucho consuelo; siguieron este ejemplo las religiones, parroquias y escuelas de Cristo con públicas demostraciones de penitencia ejecutándola muchos a cara descubierta. Hizose una muy solemne procesión de las venerables reliquias de la bienaventurada Santa Rosa de Santa María Patrona de este reino y de esta ciudad para obligara a Dios Ntro. Señor, acordándole que es patria de su sierva. Y parece que la atemperación de su ira se reconoció en la cesación del castigo pues aunque después se han repetido otros temblores no han sido de la horrorosa magnitud del primero.
No consistió todo el mal en el grandísimo riesgo de las personas sino que tuvo gran parte en el daño de los causales y pública necesidad pues fuera de la pérdida de alhajas que perecieron en la ruina sólo la reparación y reintegración de lo arruinado al estado que antes tenía y importa a mas de tres millones según el mas bajo aprecio. Con esto ha sido necesario suspender los censos, capellanías y rentas situadas en edificios de que se sustenta la mas de la ciudad, así por los particulares como por las comunidades de religiosos y religiosas con lo cual se de pretender la pobreza que se ha ocasionado en casi toda la ciudad: en esta atención me pareció conforme al celo cristiano de V.M. dejar alguna porción de su Real Hacienda, para satisfacer algunas deudas a que estaban obligadas las Reales Cajas por censos situados en ellas, es especial las que son a favor de religiones sobre que informó mas largamente en carta que escribió a V.M. del estado del reino.
Señor la fidelidad de Lima (cuyo amor y respeto a V.M. toca la línea inmediata a la adoración) recurre en estas letras a su piadosa noticia para enjugar el fomento de su conmiseración lágrimas del horror no las del arrepentimiento que continuadas en varias funciones demostrativas de verdadera penitencia espero en Dios Ntro. Señor han de extinguirle fuego de su justa ira. A mi me ha parecido de mi obligación hacer esta narración a V.M. que como dueño de las personas y las acciones se compadecerá de aquellas y se agradará de estas. Ojalá las mías sepan medirse al justo dictamen de V.M. en esto y en todo cuanto fuere del servicio de V.M. y bien de los vasallos como se lo suplico y que guarde a V.M. para seguro de la utilidad pública...
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3.
Berjón de Cabiedes, Tomás. Trágica amenaza que envio Dios N.S. en diez y siete de junio de este año de 1678 a las 7 y tres cuartos de la noche de un horrible temblor a esta noble ciudad de Lima [...]. [1678] [Reproducido en Silgado, 1985: 80 y ss.].67 BERJÓN
DE
CAVIEDES [1678], 1985: 80
... Con uno grande, espantoso y horrible amenazó Dios a nuestras vidas en diez y siete de junio de este año de mil y seiscientos y setenta y ocho a las siete y tres cuartos de la noche, viernes después de la octava...
4.
Silgado, 1992: 14-15
Parish, W: On the effects of the earthquakes weaves on the coast of the Pacific. [Sin referencia].68 ... Wafer, lugarteniente del pirata inglés Davis, describió los efectos del terremoto de 1678 en el pueblo de Santa a unos tres grados al norte del Callao, del cual fuera testigo. Dice: ‘Al llegar a tierra fui al pueblo que estaba a unas tres millas más o menos. En el camino a la población cruzamos una pequeña colina y en un valle entre la colina y la población vimos a unos 3 pequeños barcos de unos 60 a 100 toneladas cada uno que estaban allí encajados en estado ruinoso lo cual nos causó gran admiración; estuvimos asombrados para pensar cómo estos barcos se encontraban allí, pero al seguir a la población nos encontramos con un indio a quien llamamos y vino a la primera llamada. Le preguntamos varias cosas y entre ellas como es que esos barcos se encontraban allí. El nos dijo que hacía unos 9 años antes (1678) esos tres barcos se encontraban anclados en la bahía que es un lugar abierto unas 5 a 6
67 Citado por Vargas Ugarte, Rubén. Manual de estudios peruanistas. Lima, 1951; y, de él mismo, Impresos peruanos (1651-1699). Lima: Editorial San Marcos, 1954, p. 125; donde indica que el documento se halla depositado en el British Museum de Londres. 68 W. Parish, autor del que no hemos hallado mayor referencia en la consulta de catálogos en línea (v.g. Library Congress o British Library), salvo la indicación proporcionada por Silgado. La cita transcrita remite al testimonio contemporáneo de un individuo de apellido Wafer, a la sazón lugarteniente del famoso pirata inglés Davis. Este mismo Wafer aparece citado por Perrey (1857, p. 21), quien indica haber tomado la referencia de Bibl. univ. de Gén. (juillet, 1836), publicación que no hemos logrado identificar. Todo nos conduce hacia Lionel Wafer, bucanero y autor de A New Voyage and Description of the Isthmus of America, Giving an Account of the Author’s Abode there [...]. With Remarkable Occurrences in the South Sea, and elsewhere. London, James Knapton, 1699. Resulta importante identificar el relato original, pues ofrece una referencia a efectos del terremoto de 1678 en la costa central peruana.
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leguas de ese punto hasta donde se encontraban ahora; y que ocurrió un terremoto y se llevó el agua fuera de la vista y se quedó alejado unas 24 horas y luego regresó en tumbos con un oleaje tan violento que se llevó a los barcos encima del pueblo que entonces se encontraba en la colina que acabamos de pasar y los dejó allí y que destruyó todo el territorio en una considerable distancia a lo largo de la costa. Esta reseña cuando llegamos al pueblo nos fue confirmada por el Padre y muchos otros habitantes de la población...
5.
“Relación del Conde de Castellar a su sucesor, don Melchor de Liñán y Cisneros” [1681], en Hanke, 1980, V: 91 CONDE
DE
CASTELLAR [1681], 1980, V: 91
... El día 17 de junio de 1678 a las 7 y 3/4 de la noche...69
6.
Fuentes, Manuel Atanasio. Memorias de los Virreyes que han gobernado el Perú, durante el tiempo del coloniaje español. Lima: Librería Central de Felipe Bailly, 1859. FUENTES, 1859, I: 192-195 Reproduce:
7.
1. Relación de Gobierno del Conde de Castellar, Marqués de Malagón [1678].70 Mugaburu [1694], 1918, II: 102
... Año de 1678 [...]. Martes doce de julio llegó el chasque de Lima al Cusco: cómo viernes a diez y siete de Junio, a las siete tres cuartos de la noche, hubo un temblor tan grande en Lima, que duró gran rato y que fue muy recio y nunca oído tal en dicha ciudad, donde maltrató todos los edificios y Nuestra Señora de Guía y las Capillas de la catedral de aquella ciudad. Dios Nuestro Señor la guarde de todos los riesgos...
8.
Montalvo, 1683: 22
Cap. IV.71
69 Sigue el texto tal cual aparece en la transcripción de Odriozola (1863), razón por la que decidimos no continuar su reproducción. 70 Esta relación la reproducimos más adelante, transcribiendo la versión de Odriozola incluida en su Terremotos. 71 Describe el sismo del 17 de junio de 1678, dos horas después de puesto el sol. El arzobispo Liñán, con lágrimas, hizo oración aludiendo a las causas y efectos de la justicia divina. Recorrió todas las calles asistido por el virrey Conde de Castellar. Indica que muchas grandes ruinas se produjeron en edificios dedicados a la Virgen. Finalmente, destaca el ostensible aumento de vocaciones sacerdotales.
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... que padecieron lamentables ruinas los mayores edificios y especialmente los que eran dedicados en honor y veneración de la Santísima Virgen; parece que Dios Hijo se avía levantado a juicio, más por los ruegos de su Purísima la tierra tembló y estuvo queda, sin que en sus alteraciones se viera peligrar la firmeza de su sustancia...
9.
Echave, 1688: 179
Parte primera, cap. V. ... [Melchor de Liñán y Cisneros]. Su Majestad le promovió a este archiepiscopado de Lima en que entró en 14 de febrero del año 1678 […]. Reconoció Lima la edificación de este Príncipe en la ocasión de su mayor calamidad porque sucediendo a 17 de junio del mismo año de 1678 a las siete y media de la noche por un pavoroso temblor de tierra de los mayores que ha padecido esta ciudad con lamentable estrago de vidas y edificios […] que aún se acobarda de repetirlo el ánimo y se asusta la memoria…
Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: IX Sigue a: 1. Echave.
... Año de 1678. Día 17 de junio a las 7 horas y media de la noche hubo en Lima un gran temblor como lo refiere D. Francisco de Echave ya citado...
2.
Peralta [1732], 1863, I: 160-161
3.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 105
4.
Bueno [1763], 1951: 135
5.
Perrey, 1857: 21
... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años 1673 [sic]...
... El año de 1678 día 17 de junio huvo otro [terremoto] tan horrible, que maltratando considerablemente los templos, reduxo a ruinas muchas casas... ... Hubo un fuerte terremoto en Lima a 17 de junio de 1678...
... 1678. 17 juin. A Santa (3° au N. de Lima), tremblement pendant lequel la mer laissa le rivage á see, sur une étendue considérable (á perte de vue) pendant 24 heures, et revint avec tant de violence qu’elle
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entraina les vaisseaux du port par-dessus la ville. En 1687, Wafer ayant visité le pays, vit dans une vallée trois petits vaisseaux de 60 á 100 tonneaux qui se trouvaient encore oú les avait portés la vague (4). A Lima, ce tremblement fut considérable; il ruina une partie de la ville et particulièrement les églises (5)...
6.
Odriozola, 1863: 19-23. Reproduce:
1. Relación del Marqués de Malagón. ... El día 17 de junio de 1678 a las siete y tres cuartos de la noche, viernes después de la Octava de Hábeas, hubo en esta ciudad [Lima] un terremoto ó temblor de tierra tan grande, espantoso y horrible cual V.E. y todos experimentamos con harto pavor y susto, de que en su duración y fortaleza de remezones parecía quería Nuestro Señor por nuestros pecados arruinarla y acabar con la vida de sus habitantes, pero al paso que con una mano amenazó el castigo de su divina justicia irritada por nuestras graves culpas, reconocimos que con la otra de misericordia, detenía la ejecución dando tiempo para la enmienda y penitencia.
Pasé este riesgo, como mi prima y familia en el oratorio de Palacio, donde nos recojimos a pedir misericordia á Nuestro Señor por haber quedado la vivienda alta y baja, rajadas las paredes y amenazando ruina por todas partes, salimos al patio, donde dejándola en un coche asistida de sus criadas y de algunas señoras que se hallaban en su compañía, pasé luego a las casas arzobispales con el cuidado y cariño de saber de la salud de V.E. y habiéndole hallado con la que deseaba y á toda su familia, me despedí diciendo a V.E. que la obligación del puesto me llevaba a reconocer la ciudad y consolar tanto afligido como habría en ella, a que piedad de V.E. se sirvió acompañarme y después de visitar los monasterios de monjas, Iglesia Catedral, y los conventos de frailes, con lástimas de las grandes ruinas y lamentos que hallamos en todas partes, dejando a V.E. de vuelta en su casa, me retiré al patio de Palacio, donde pasé vestido y en vela toda la noche por si volviese a repetir otro temblor, poder acudir a los que fuese de mi obligación.
El mismo estrago sucedió en todas ó las mas casas de la ciudad, sin que alguna se hubiese librado de padecer ruina o rajamiento grande en las paredes, particularmente las viviendas altas, con que para asegurar sus vidas con la repetición que se esperaba y librarse del riesgo que amenazaban, se salieron los dueños y habitadores de unas y otras a vivir en toldos y pabellones en las plazas y en el campo. La mañana siguiente mandé juntar en el patio de Palacio al Maestro Mayor de obras, otros de la ciudad y muchos alarifes y les ordené que reconociesen el Real Palacio, salas de la Audiencia, las del Crímen Tribunal de Cuentas, Cajas Reales, Carcel de Corte y demas oficios que
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están unidos a los dos patios, jardín y oficinas y todas las iglesias, conventos y casas de la ciudad, y hiciesen regulación de la cantidad que importaría el reparar el daño; y habiéndolo hecho así, ocupándose los días convenientes, volvieron con el cómputo de montar mas de tres millones, dándoles órden para que se derribasen luego las ruinas que no tenían reparo, excusando para este medio las muertes o desgracias que pudieran ocasionar, ordenandoles asi mismo se repartiesen por la ciudad a ejecutar las obras y reparos mas precisos, sin que desde entonces hasta ahora se hayan podido acabar en la perfección que tenían antes de la fatalidad referida, si bien las de el Palacio y Catedral la lograron como de antes.
Mandé promulgar bando para que cesase todo género de vanidad, comercio, negocios y despachos de Gobierno y de mas Tribunales, por dar mas lugar á las penitencias ejercicios espirituales, y reparo de edificios, y que no anduviesen carrozas de dia ni de noche, porque su movimiento no anticipase con desgracia la ruina que amenazaban las paredes flacas y maltratadas , ó el ruido juzgando ser de Temblor, causase nuevos sobresaltos y confusión, en cuyo cumplimiento, á mi ejemplo, y de los señores ministros, que andábamos á pie, nadie se atrevió a intentar lo contrario.
V.E. sabe que el tercer día del temblor, se hizo una procesión general muy devota y penitente, saliendo de la iglesia mayor, con asistencia de V.E. mía, la de todos los Tribunales, nobleza y gran concurso, predicando V.E. a la vuelta cuanto pedía la ocasión, y que los días siguientes se continuaron otras muchas procesiones de sangre y todo género de penitencias y pláticas espirituales por las calles, así de todas las religiones de Lima, como de las parroquias y otras Iglesias de igual devoción y ejemplo. Dispuse para mas aliviar la devoción y afianzar el consuelo de todos, se sacasen las sagradas reliquias y cuerpo de Nuestra Patrona Santa Rosa y se llevasen en procesión solemne desde el Convento de Santo Domingo, como se ejecutó, á la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad de San Francisco, en su Urna de cristal y oro y andas bien aderezadas, que cargamos V.E. y yo, y los SS Ministros, por su antigüedad; y el Patio de los Alcaldes ordinarios y regidores, con gran acompañamiento y luces, donde se celebró el novenario, descubierto Nuestro Sr. Sacramentado, con misas cantadas, comuniones continuas, y Sermones de doctos y buenos espíritus, hasta que volvimos a la Santa en la misma forma que la llevamos habiendo costeado la devoción mi prima (que también acompaño) toda la cera, olores y adorno, que se gastó en el novenario; observóse en dos días de la salida y vuelta de la procesión (con admiración de todos) que siendo el tiempo más riguroso del invierno, donde apenas se deja ver el Sol, por breve instante, por las continuas nieblas que lo embarazan desde los fines del mes de Mayo hasta los de Agosto, apenas empezó a salir la procesión en uno y otro día, cuando desterrándose de improviso las nubes que le empañaban, quedó
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el cielo tan raso y sereno que se dejaba ver el Sol, y gozar de él hasta la hora de su ocaso, tan claro y resplandeciente, como si fuera en el rigor del verano, anunciando en los discursos, que los ruegos de nuestra patrona, obsequios y penitencias de Lima, habian sido aceptadas en el divino agrado para suspender por entonces la repetición de semejantes amenazas y riesgos, y aunque en hacimiento de gracias tube dispuesto celebra á nuestra patrona con otro novenario en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, no puede asistir á el mas que el primer dia, por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneración.
En el Callao y todas las Haciendas y casas de campo de algunas leguas en contorno de aquel Puerto y esta Ciudad, causó igualmente estrago y ruinas, en todas partes, resplandeció mas la misericordia divina y el rigor de su irritada justicia, pues solo descargó con piedad en los edificios dejando las vidas con susto y pavor para la enmienda que se solicitó con las penitencias, siendo solas nueve las personas que las perdieron en Lima, Callao y Chancay: muchos peniquebrados y heridos, dándose á los difuntos de Lima, por ser muy pobres, sepultura de mi orden, de que debemos dar continuas gracias á Nuestro Señor, á su Purísima Madre y á Nuestra Patrona Santa Rosa. Es copia fiel de la relación general que dirigió el Marqués de Malagon Virrey del Perú al entregar el mando a su sucesor ad interin Sr. D. Melchor de Liñán, Arzobispo de Lima...
7.
García y Sanz, 1876: 10 ... VIII Arzobispo, Melchor de Liñán y Cisneros 1678-1708 [...]. Pocos meses hacía que habíase encargado de su gobierno espiritual cuando admiró Lima su extraordinaria piedad y su magnificencia con ocasión del terremoto que la afligió entonces pues con sus limosnas [...] salvó a los monasterios de perder las propiedades que les quedaron asaz deterioradas por el terremoto no permitiendo que se enajenase ninguna...
8.
9.
Mendiburu [1876], 1933, VII: 180*
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... [Terremotos o ruinas] 1678. Junio 17. En Lima, viernes a las 7 y tres cuartos de la noche...
10. Polo, 1898: 329 Cita a:
1. Berjón de Cabiedes, [1678] Tragica amenaza, s/f. (s/p).72
72 Lo cita Vargas Ugarte en su Manual de estudios peruanistas, 1951.
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2. Montalvo, 1683. Sol del Nuevo Mundo, (p. 22).
3. Buendía, 1693. Vida del venerable, (p. 636).
... El 17 de junio, a las 7 ¾ de la noche, fuerte temblor en Lima. El virrey, pasado éste, recorrió toda la población, y el arzobispo Liñán predicó inmediatamente al pueblo en la Plaza Mayor (2)73...
11. Angulo, 1935: 67
... Y aunque sus bóvedas [de la Catedral] fueron reforzadas con gruesos estribos y airosos arbotantes, a raíz del violento temblor que sacudiera estas costas en 17 de junio de 1678...
12. Xammar, 1944: 109 Alude a:
1. Meléndez, 1681. Tesoros verdaderos.
13. Silgado, 1965-67: 199
... 1678. 17 de Junio a las 19:45. Fortísimo temblor local en Lima, que averió los edificios públicos, conventos y casas particulares de la ciudad. Las reparaciones las estimaron en más de tres millones de pesos...
14. Silgado, 1978: 24, 120-121 Cita a:
1. Mugaburu, 1917-1918. Diario de Lima. Lima.
2. Odriozola, 1863. Terremotos. Lima. 3. Montalvo.
... 1678. Junio 17, a 19:45 un fortísimo temblor averió muchas edificaciones de Lima, entre ellas el Palacio del Virrey cuyas habitaciones altas bajas quedaron muy cuarteadas. El Diario de Lima informaba: “Viernes 17 de Junio a 7 ¾ de la noche hubo temblor grande en Lima, que duró gran rato y que fue tan recio y nunca oido tan en dicha ciudad, donde maltrató todos los edificios y Nuestra Señora de Guía y las Capillas de la catedral”. Refiriéndose a los desperfectos y en particular los producidos en los templos de la Virgen María, Montalvo anota: “que padecieron lamentables ruinas los mayores edificios y especialmente los que eran dedicados en honor y veneración de la Santísima Virgen, parece que Dios Hijo se avía levantado a juicio, más por los ruegos de su
73 [Berjón de Cabiedes: Trágica amenaza que envió Dios a esta noble ciudad de Lima. Montalvo: Sol del Nuevo Mundo, p. 22. Buendía: Vida del ven. P. Castillo, p. 636.]. (Entre corchetes: cita de Polo.)
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Purísima la tierra tembló y estuvo queda, sin que en sus alteraciones se viera peligrar la firmeza de su sustancia”. Por encargo del Virrey Conde de Castellar, el Maestro Mayor de la ciudad y alarifes, revisaron los principales edificios y viviendas, cuyas reparaciones las estimaron ser del orden de los tres millones de pesos. Luego se dispuso que se derribaran los muros que ofrecían peligro. En el Callao, en haciendas y casas de campo de algunas leguas en contorno del puerto y de Lima, el sismo causó otros estragos y ruinas. Por suerte hubo sólo 9 muertos en Lima, Callao y Chancay...
15. Ocola, 1984: 30*
16. Huaco, 1986: s/p*
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1681
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
87
1681 ene.
20
13.00 19.00
3
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Mugaburu [1694], 1918, II: 118
... un temblor grande [en Lima] fue lunes 20 del dicho mes [Enero] a la una del día...
Fuentes secundarias 1.
Durán Montero, 1994: 39 Sigue a:
1. Mugaburu [1694], 1935. Diario. Lima.
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1682
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
88 2 88a 2
1682 1682
19 19
04.00 10.00 s/h s/h
oct. oct.
Hora Duración GMT s/d s/d
Ciudad Departamento Arequipa Pisco
Arequipa Ica
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Bueno [1763], 1951: 135
2.
Mendiburu [1885], 1934, VIII: 100*
3.
Perrey, 1857: 21
... Hubo un fuerte temblor en Arequipa en 1682... ... [Melchor de Navarra y Rocaful]. Pasemos ahora a referir sucintamente los estragos sufridos con los terremotos. Arequipa experimentó un fuerte movimiento de tierra en 1682...
... 1682. 19 octobre, vers 4 h. du matin. A Lima, tremblement si violent qu’il démolit presque entièrement la ville, de sorte qu’on mit en délibération, si ou ne devait point la rebâtir dans une situation plus avantageuse. A Pisco, la mer se retira d’une demi-lieue et remonta ensuite avec tant de violence qu’elle inonda presque autant de terrain au delà de ses bornes; de sorte qu’elle ruina la ville, dont on voit les masures s’étendre depuis le rivage jusqu’à la ville nouvelle, Plusieurs personnes furent ensevelies (6)...
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1687
N.º IC
Año Mes
Día
89 89a 89b 89c 89d 89e
1687 1687 1687 1687 1687 1687
28 28 28 28 28 28
3 3 3 3 3 2
ene. ene. ene. ene. ene. ene.
Hora Hora Duración local GMT 08.00 14.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 08:00 14:00
s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad
Departamento
Huancavelica Huancavelica Angaraes Huancavelica Ocobamba Apurímac Huanta Ayacucho Huamanga Ayacucho Lima Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Mugaburu [...] 1918, II: 196 ... Sábado 8 de febrero de 87 años llegó [a Lima] propio de Huancavelica que avisó que había estado temblando desde las 8 de la mañana hasta casi todo el día en Huancavelica y toda su comarca, Ocobamba, Huanta, Huamanga. Fue según aviso en 28 de enero...
Fuentes secundarias 1.
Barrenechea [1725], 1863: IX
2.
Perrey, 1857: 21
3.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 414*
... Año de 1687. Día de San Julián, 28 de enero a las 8 horas de la mañana hubo en la villa de Huancavelica un temblor fuerte... ... 1687. En janvier. A Guancabelica, tremblement dont les secousses continuaient encore après le 20 octobre... ... 1687. Enero 28. En Lima, a las 8 de la mañana y en Huancavelica...
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4.
Polo, 1898: 330*
5.
Silgado, 1978: 25, 119
... El 28 de enero, a las ocho de la mañana, temblor fuerte en Huancavelica...
Cita:
1. Vargas Ugarte, 1966. Historia del Perú. Virreynato. Lima. ... 1687. Enero 28, un terremoto sacudió la Villa de Huancavelica y gran parte de la comarca. Vargas Ugarte (1966) refiere que si bien en los socavones de las minas no hizo estragos, en cambio la ciudad padeció bastante y algunas provincias como la de Huanta y Angaraes quedaron asoladas.
6.
Rivera, 1983: 56, 58*
... Terremoto en Huancavelica, Huanta y Angaraes...
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Hora local
Hora Duración GMT
90 91 91a 91b 91c 92 92a 92b 92c 92d 92e 92f 92g 92h 92i 92j 92k 92l 93
1687 mzo. 1687 abr. 1687 abr. 1687 abr. 1687 abr. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 oct. 1687 nov.
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00.00 23.45 05.45 15.00 s/h 04.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 06.30 s/h s/h
06.00 04.45 11.45 21.00 s/h 10.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 12.30 s/h s/h
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s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Callao Lima Chancay Lima Cañete Lima Pisco Ica Ica Ica Nazca Ica Moquegua Moquegua Arequipa Arequipa Arica Tacna Trujillo La Libertad Lima Lima Arequipa Arequipa Arequipa Arequipa
Fuentes contemporáneas 1.
Mugaburu [1694], 1918, II: 199-20174 ... Martes primero de abril de 87 años, postrero día de Pascua de Resurrección, a las once y tres cuartos de la noche, hubo un temblor tan horrible por la furia con que empezó como no comparable con la fuer-
74 El relato de Mugaburu se interrumpe el 5 de agosto de 1687, para ser retomado el 16 de junio de 1690, razón por la cual perdemos la posibilidad de conocer, de un testigo de vistas, las consecuencias generadas por el gran terremoto de octubre de 1687.
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za con que estremeció toda la ciudad. Y más de un mes se andaba divulgando que por una revelación se sabía esto; Dios nos mire con ojos de piedad, que semejante cosa no se ha oído. Y se conoció en el modo de remecer que era azote de la mano de Dios. En aquella hora se abrieron las iglesias y hubo confesiones. Muchos sacerdotes predicaban por las calles penitencia [...]. Martes ocho, a las cinco tres cuartos de la mañana, hubo un temblor no muy grande. ¡Dios nos de su gracia para que le amemos [...]. Miércoles nueve, a las tres de la tarde, hubo otro temblor [...]. Domingo trece a las diez del día, tembló...
2.
Silgado, 1985: 87-91
Duque de la Palata, Virrey del Perú, a S.M. Lima, 8 diciembre 1687. ... el día 20 a las cuatro de la mañana pude darle [sic] de que esta ciudad de Lima quedaba destruida y arruinada con el castigo que Dios ha enviado por mis culpas con tres terremotos sucesivos en dos horas y media que no han dejado iglesias, conventos ni casas que puedan habitarse [...] en el puerto del Callao no ha queddao casa ni edificio en pie...
3.
Fernández Montaño, Diego. “Información que se hizo por el Cabildo, Justicia y Reximiento desta ciudad de los Reyes y por ante mi [...] theniente del de Cabildo, de la rruyna que padecio esta ciudad con el terremoto de 20 de octubre de 1687” [1688], en Angulo, Domingo. “El terremoto del año de 1687”. Revista del Archivo Nacional del Perú. Tomo XII, entrega I, 1939. FERNÁNDEZ MONTAÑO [1688], 1939: 3-45
... Excmo. Señor: La ciudad de los Reyes, Corte y asiento de gobierno superior de los Reynos del Perú, y caueza de sus provincias. Dize: como a V.Ex.ª le consta, el día veinte de Octubre del año pasado de mil seiscientos y ochenta y siete sobre vinieron dos temblores, el primero a las quatro de la mañana y el segundo a las seis, tan horribles y espantosos, que arruinaron la Santa Iglesia Catedral y todas las demás de las Parroquias y Monasterios de los religiosos, hospitales y Beaterios, y el Palacio Real, y las casas particulares de sus vecinos y moradores, y para ocurrir a su Majestad en su Real Supremo Consejo de las Indias, y darle noticia en general y en particular de los daños, pérdidas y menos cabos que ha rreciuido, y pedir lo que convenga para el rreparo de ellos y su rridificación, y ponerla en la grandeça que tenía antes del dicho primer terremoto, conviene a su derecho que V. Ex.ª se sirva de mandar que con citación del Señor Fiscal se rreciua la información que ofrece, al tenor del interrogatorio y preguntas siguientes: Primeramente, por el conocimiento del suceso de los dichos dos terremotos, y si se hallaron presentes al tiempo de ellos; digan,
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2. Ytt: Si saben que el día veinte de Otubre del año passado de mill y seiscientos y ochenta y siete sobrevino un temblor, como a las quatro de la mañana y a las seis de ella otro, tan horroroso, que entrambos arruinaron esta ciudad toda y sus templos, Palacio y edificios, poniéndolos por los suelos, de tal suerte que lo que de ellos quedó en pie se mandó derriuar por su Ex.ª a los Regidores y señalando a cada uno de ellos diferente calles, y dándoles comisión para su execución, por evitar mayores desgracias con la rruina que amenazauan los edificios y paredes desplomadas, rajadas y demolidas; digan, etcétera.
3. Ytt.: Si saben que con el primero y segundo terremoto quedaron enterradas y muertas muchas personas, entre las ruinas de los edificios y paredes, en que perecieron más de quatrocientas, y no perecieron muchas más por las promptas diligencias que se hicieron para desenterrar los vivos y muertos, a que concurrió el ardimiento de su Ex.ª personalmente, y la solicitud y cuidado que pusieron en ello las Justicias y Capitulares del Cabildo de esta ciudad, los quales, ayudados de sus parientes y amigos, fueron causa de que no pereciese innumerable gente, sacando a muchos sin lesión alguna y a otros muchos quebradas piernas y brasos, de suerte que admitieron curación de sus cuerpos, y los que nó por demasiados heridos labtimados, recivieron la de sus Almas; digan, etcétera. 4. Ytt.: Si saben que la población de esta ciudad pasa de quatro mill y quinientas casas y que todas ellas quedaron las más imposibilitadas de reparo, siendo necesario levantarlas desde sus cimientos; y saben que sobre ellas estaban impuestas todas las rentas y pensiones de Mayorazgos y capellanías, y de monjas y rreligiosos, en común y en particular, que pasarán los principales de más de doce millones, y la redificación y rreparos de unas y otras pasarán de seis millones; digan, etcétera.
5. Ytt.: Si saben que esta dicha ciudad, por ser la más opulenta de este Reyno, corte dél, era la más bien adornada y alejada, y tan precioso el menaje que de sus templos y casas, que no ay número ni guarismo que ajuste el valor de lo que importaba su precio; y que asi mismo pareciera fabuloso poner aquí lo que habrá importado su pérdida, pues raro ha sido el templo o casa particular de donde se haya sacado cosa que valga quinientos pesos, diciendo los más prácticos que en retablos de iglesias y lienzos, y diferentes ornatos de colgaduras, espejos y láminas, estrados, escaparate y escritorios, sillas y demás alhajas ordinarias, se habrán perdido más de veinte millones; digan, etcétera. 6. Ytt.: si saben que en esta ciudad había sesenta y cinco templos e iglesias grandes y pequeñas, en que estaua colocado el Santísimo Sacramento, como son la Santa Iglesia Catedral, quatro parrochias, veinte conventos de religiosos y religiosas, dos hospederías, la de Monserrate y San Francisco de Paula, once monasterios de monjas, once hospitales y convalencias; cinco beaterios, la iglesia y casa de los niños
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huérfanos, la iglesia y recogimiento de las Amparadas de la Purísima, las dos capillas, de la Santa Inquisición y Universidad, y otras capillas de diferentes advocaciones, y otras tres de los tres Colegios; y que no teniendo número, tendrá por mayor de costos sus reedificaciones y reparos, seis millones, no dejándolas en el estado que antes tenían, según las tasaciones que por mayor han hecho el maestro de fábricas y los demás peritos en el arte de ellos; digan, etcétera.
7. Ytt.: Si saben que la iglesia mayor quedó tan arruinada, que no hay quien entre en ella, y que están celebrando los divinos oficios en la plaza pública de esta ciudad, en una iglesia que se ha hecho de veinte y seis varas de largo y diez de ancho, de maderos, cañas y esteras: y que su rreparo y reedificación costará más de doscientos mil pesos, esto es en lo que toca a fábrica; digan, etcétera.
8. Ytt.: Si saben que el Palacio y habitación de los Señores Virreyes, salas de Audiencia y Acuerdo, y del Crimen, más oficios y secretarias que tenían el primero y segundo patio de Palacio, padecieron la misma ruina, y que en el primer Acuerdo general, que se hizo en la plaza pública de esta ciudad, en un rrancho, se determinó que se derriuase lo que había quedado en pie; y que por este horror su Ex.ª con toda su familia estuvo viviendo en la dicha plaza mayor más de quatro meses, en unos ranchos de carrizos y cañas, padeciendo las mismas incomodidades que todos los vecinos particulares, sin haber habido Audiencia ni Tribunal alguno, en todo este tiempo, y sólo se trató de hacer procesiones, rogatiuas y penitencias pidiendo misericordia a Dios nuestro Señor; digan etcétera.
9. Ytt.: Si saben que a los quatro meses, poco más a menos después de los dichos dos terremotos, rresoluio su Ex.ª que se desembarazase la plaza de los muchos ranchos que habían hecho en ella, publicando bando para ello, lo qual se executó, y fue su Ex.ª el primero que se entró al patio primero de Palacio, a donde queda viuiendo en unos quartos que ha hecho de tablas, dejando la vivuienda de ranchos que tenía en la dicha plaza, para que sirviesen de salas de la Real Audiencia y del Crimen, y de Contaduría Mayor, y que actualmente sirbe de esso en el ínterin que por orden de su Ex.ª se están fabricando dentro de palacio las dichas salas de dichos Tribunales, en piezas bajas; y así mismo las necesarias para su habitación y la de toda su familia; y si saben que costará toda la dicha rredificación de los bajos del dicho Palacio, y salas de dichos Tribunales, costará más de ochenta mil pesos, digan; etcétera. 10. Ytt.: Si saben que el Palacio Arzobispal, aun que no se a puesto mano en su derriuo, costará el hacerlo y reedificarlo más de cinquenta mil pesos; y que el Señor Arzobispo no se ha atreuido habitarle, ni a entrar en esta ciudad, hasta el Miércoles de Ceniza de este presente año, que entró a esta ciudad, por el horror que le causaron los dichos terre-
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motos y riesgo de la vida en que se halló, convaleciente de sus achaques en el puerto del Callao, a donde se le uino toda la casa abajo, quedó enterrado juntamente con su caudatario, y entrambos los sacaron milagrosamente entre los maderos y ruinas de dicha casa, pero tan herido y lastimado, que hasta ahora lo está padeciendo y viue al presente en esta ciudad, en una casa prestada y rancho que en ella se le hiço para su seguridad; digan, etcétera. 11. Ytt.: Si saben que las casas de esta ciudad y su carzel y capilla se arruinaron todas, sin tener al presente en qué juntarse a cauildos sus capitulares; y así mismo saben que las dos ceras de portales que adornauan la dicha plaza pública se arruinaron también, y está tasada la obra de la dicha carzel y casas de su Ayundamiento, sin capilla ni portales, en quarenta mill pesos; digan, etcétera.
12. Ytt.: si saben que en el templo de Nuestra Señora de las Mercedes, en su rreolección de Nuestra Señora de Belén y en su colegio de San Pedro Nolasco, no se celebra ni está colocado el Señor, ni están habitados de rreligiosos, por que éstos habitan en diferentes ranchos de la huerta, de su rrecolección tienen tres capillas, una en la plaza pública de esta ciudad y dos en la dicha huerta, y éstas de maderos y cañas; digan, etcétera.
13. Ytt.: Si saben que el conuento grande de Nuestro Padre San Agustín se empezó a celebrar desde ayuer Juebes Santo, en su pedasillo que quedó sano debajo del coro, y que sus religiosos habitan todavía en su chacarilla, en chozas y ranchos, y que en su recoleta de Nuestra Señora de Guía y colegio de San Ildefonso sucede lo propio; digan, etcétera.
14. Ytt.: Si saben que la rreligión de San Francisco está habitando en su huerta, y que no se celebra en la iglesia por los horroroso que está, ni en la capilla de la Soledad, por estar arruinada, y que celebran en la portería; digan, etcétera.
15. Ytt.: Si saben que la Religión de Santo Domingo, por la disposición y talento de su Prouincial, que a desmontado todos los altos de su conuento, haciendo habitables las celdas bajas, y repartido muchos religiosos a diferentes doctrinas y colegios del Reyno, dejando sólo los necesarios para poderse acomodar, como lo ha hecho, habiendo apuntalado de calidad la iglesia, que celebra; el Santísimo Sacramento en el cañón principal, donde se colocó; y que en su recoleta y colegio no se ha podido colocar, ni en capilla de la Santa Ver Cruz, por haber quedado ynahitables, por lo qual tienen una capilla de madera en la plaza pública de esta ciudad, donde está colocada la Madre de Dios Santísima de Rosario y el cuerpo de la Santa Rosa, Nuestra Patrona; digan, etcétera.
16. Itt.: si sauen que si no es en el Colegio Sn. Pablo, Casa Profesa de los Padres de la Compañía de Jhs. Que aunque padeció mucha ruina se celebra en su altar mayor; digan etcétera.
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17. Ytt.: Si saben que en ninguna iglesia de los monasterios de monjas, por haber quedado todas arruinadas, se celebra los oficios divino, si no en capillas particulares que tienen en sus huertas; y que las monjas de la Purísima Concepción se fueron más de la mitad a viuir al conuento de Santa Catalina, por ser más capaz su huerta; y que si el conuento, que le desampararon aquel día todas sus monjas y fueron a hablar a unos corralones junto a Guadalupe, donde estuvieron más de cinco meses, a la inclemencia del cielo, hasta que los Inquisidores, Patrones del dicho Monasterio, por ver que se yban muriendo de diferentes achaques y que pasauan de trescientas personas las que allí habitauan, con suma yncomodidas, las mudaron a un sitio más capaz, donde les hicieron celdas y iglesia, de cañas y esteras; digan, etcétera.
18. Ytt.: Si saben que la ciudad esta inhabitable por la rruina de sus edificios y sus calles las más impenetrables pues por algunas, y las mas principales, no se puede andar ni a cauallo, y que no está capaz de rodar coche ni en muchos años, y que no se puede conseguir quitar los desmontes de las calles, sin gastar infinito dinero, y que todos los moradores de esta ciudad están viuiendo en los campos, plazas, muladares y huertas, en rranchos de cañas y esteras, barracas y pauellones con suma yncomodidas, de la qual y la falta de mantenimiento ha sobrevenido la común enfermedad de tabardillo y tercianas malignas de que dicen los médicos hay más de catorce mil enfermos, y desde el día veinte de Octubre hasta hoy dia de la fecha, han muerto de dicha enfermedad hasta dos mil y seiscientas personas; digan etcétera.
19. Ytt.: Si saben que con los dichos dos temblores se asoló todo el Presidio del Callao y que a los temblores sucedió salir el mar y entrarse por encima de sus murallas, inundarlo hasta la mitad, hauiéndole cercado el mar dejándole ayslado; que al no haber sido por el recinto de sus murallas, inundarlo hasta la mitad, hauiéndole cercado el mar dejándole ayslado; que al no haber sido por el recinto de sus murallas , por la parte de tierra, no hubiera quedado memoria del ni de sus agitadores, en que perecieron, muertos, ahogados y enterrados, mas de quinientas personas; digan, etcétera.
20. Ytt.: si saben que el pueblo de indios que estaua cinco leguas de esta dicha ciudad, llamado Quilcay, se lo tragó el mar sin dejar memoria del, pereciendo en él ciento y sesenta personas; digan, etcétera.
21. Ytt.: de público y notorio; digan etcétera. — Don Rodrigo de Mendoza Ladrón de Guevara - Don Alonso Hurtado de Mendoza — Don diego Hurtado de Mendoza — Don Juan de la Presa y de la Cueva — Don Alonso Manrique de Lara — Don Joseph de Agüero y Añasco — Don Diego Sanz Cascante — Don Lúcas Francisco de León y Celda — Don Gaspar de Perales y Saavedra. Lima y Abril diez y nueve de mil seiscientos ochenta y ocho — ése Dése la información que ofreze, y se comete al Alcalde Ordinario de
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turno, que la actuará con el escriuano de Cabildo, con citación del Señor Fiscal — Una rúbrica — Bernal.
En la ciudad de los Reyes del Perú, en veinte y cinco dias del mes mes de Abril de mil y seiscientos y ochenta y ocho años, yo el escriuano citté para esta información al Srñor Licenciado don Pedro Trejo, del Consejo de su Majestad y su Fiscal en esta Real Audiencia y de ello doy fe — Marcelo Alvarez, escribano de su Majestad.
En la ciudad de los Reyes del Perú, en veinte y ocho días del Mes de Abril de mil seiscientos y ochenta y ocho años, el Señor Capitán Don Diego Hurtado de Mendoza, Alcalde Ordinario de esta ciudad, por su Majestad, habiendo visto el decreto de su Ex.ª, de diez y nueue del corriente, mandó que se examinen los testigos que por parte del Cauildo, Justicia y Regimiento de esta dicha ciudad se presentaren y fecho se le dé los traslados que pidiere, autorizados en pública forma y manera que hagan fe, juntamente con el testimonio y este memorial, así lo proueyó y firmó — Don Diego Hurtado de Mendoza — Ante mí — Diego Fernández Montaño, escribano teniente del de Cauildo.
Yo Diego Fernández Montaño, escribano de su Majestad y su notario público de las Indias, y Teniente del de Cauildo y público desta muy noble y leal ciudad de los Reyes, cortte del Reyno del Perú, Certifico y doy fe y verdadero testimonio a los que la presente vieren, desde oy en adelante, ad perpetuam rei memorian, y para los venideros siglos, como habiendo habido un terremoto general el día lunes veinte de Octubre desde presente año de mil seiscientos y ochenta y siete, ocasionado de dos temblores: el uno como a las quatro de la mañana, y el otro como a las seis, que ambos a dos arruinaron esta ciudad no dejando templo, conuento, palacio ni casa que no igualase, dejando la mayor parte de sus edificios en tierra, y los que quedó de ellos tan horroroso, que se ha mandado derriuar por escusar mayores desgracias, como se han experimentado estos dias, cayendo y matando alguna gente, que por sus alhajas, y desenterrar algunos difuntos, a todo riesgo experimentaron segunda desgracia en ellos; y para efecto de que semejantes estragos harán memorias de ellos en los venideros siglos, y conste donde convenga, salí con los testigos que yrán declarados, por mandado de este Muy Ylte Cauildo, por las circunferencias desta dicha ciudad; empezando por la iglesia del hospicio de Nuestra Señora de Monserrate, ví cayda la media parte de ella dentro y fuera, y la habitación de los religiosos demolida, y lo que quedó en pié amenaçando ruina; en cuya plazuela, que está frontera del río, vi mucho concurso de gente que la habita y por la rriuera del, que es grande y capaz, fabricadas muchas habitaciones de casas formadas de palos, cañas, carrizos, hojas de árboles, esteras y petates, y otras de tiendas de campaña, toldos, barracas y pabellones, con su capilla donde celebra el Santo Sacrificio de la Misa, donde asisten muchos sacerdotes con su capellán mayor, dando consuelo a las
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almas, administrando los Santos Sacramentos de la penitencia y eucarestía, con mucho exemplo.
Y del dicho sitio pasé con dichos testigos la pontezuela de un cequión grande del molino, a la otra banda, en que está huerta que llaman de Cuero, que es del mayorazgo de Don Juan de Aliaga, donde se entra por las ruinas de su cerca, y vi en ella un pueblo formado entre los árboles frutales, y de la mesma materia de palos, cañas, carrizos, ojas de plátanos, petate, esteras y barracas, en que viuen muchas familias, que por instantes les oía dar gracias a su diuina Majestad, por hauer escapado y salvado su vida. Y tenían su capilla en que se celebraba misa, con su capellán.
Y siguiendo la circunvalación, extramuros de esta dicha ciudad, me llegué al paraje que comúnmente se nombra remanga naguas, en cuyo situio, que es muy dilatado, de más de seis quadras, al parecer, vi gran cantidad de fábricas portátiles, de la materia arriba referida, habitándolas muchas familias, en que había capilla y sacerdote. Y al fin de este paraje se llega a la huerta de San Nicolás, que es de los religiosos de San Agustín, y vi en ella algunas familias amparadas de dicha huerta, y diferentes ranchos, toldos y pauellones. En cuya esquina, salida de la ciudad para el puerto del Callao, está el hospicio de los religiosos de Señor San Francisco de Paula, cuya iglesia, celdas y demás oficinas de dicho hospicio las vi caídas y demolidas, y de la misma suerte la cerca dél, y de la huerta, de manera que por sus ruinas y brechas vi, habitaciones de la materia que lleuo referida, con capilla en que asisten los religiosos del dicho Orden, y otros sacerdotes, en que viue mucha gente de muchos sexos.
Y saliendo de la dicha huerta, vi en frente otra más dilatada, en que había muchas viuiendas fabricadas a forma de rranchos, cubiertos de oja, debajo de los árboles frutales, en que vi mucho concurso de gente, paseándose, rezando y orando en la capilla que tenían, como algunos sacerdotes que los estauan consolando.
Y un poco más arriua está la capilla del Santo Xpto. de los Milagros, la qual vi arruinada como todas las demas y en su distrito, que será como quatro quadras en contorno, donde hauía unas huertas del Maestre de Campo Don Diego Manrique de Lara, vi el dicho sitio un pueblo muy numeroso de viviendas fabricadas de las maderas de las ruinas, cubiertas de petates y ojas de diferentes árboles y esteras, barracas y pauellones, donde se albergaba muchísima gente, y en medio del dicho sitio formada una capilla de la misma materia, donde tenían colocada la efixie sagrada del Santo Xpto. de los Milagros, llamado así los muchos que ha hecho en esta ciudad; asistido de muchos sacerdotes que ejercitauan diferentes actos de virtiud, todos penitentes con sogas a las garganta, cubiertos de ceniza, y a su imitación todos los moradores de aquel sitio seguían sus pasos, oyendo su predicación todos, con diferentes peni-
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tencias, cuyo ejercicio fue común en toda la ciudad, en diferentes precisiones de sangre que se hicieron, donde fueron algunas penitencias tan horrorosas, que dieron motivo a las Justicias de la ciudad a quitar algunas, porque no pereciesen en ellas. Y bajando por el recinto de la muralla, por la calle que media entre la población y sus cortinas, llegue a la chacarilla de los Padres de San Agustín, y entrándome por la ruina de sus tapias y paredes, hallé las más por el suelo; vi en el término de su distrito todos los religiosos de su conuento principal, agrupados debajo de los árboles, en unas muy desdichadas chosas, siendo un terreno tan húmedo, que ocasionaua estar los más enfermos, y en medio de dicho sitio, reformada de los maderos de las ruinas una capilla, a donde se celebraua y rrezauan los oficios Diuinos, teniendo las campanas en su oliuo.
Después de lo qual fui caminando por dicha huerta, y salí fuera de ella por una brecha que hace la muralla, que la atraviesa, y pasando por fuera de ella llegué a la chacarilla de San Jacinto, que es de los religiosos de Nuestro Padre Santo Domingo, cuyas paredes están caídas y demolidas, y vi en patio una iglesia fabricada de palos y lonas, con algunas tablas y esteras, y las campanas colgadas de una horca de tres palos, y más delante de dicha huerta estauan las celdas de los religiosos del Conuento Grande de Nuestro Padre Santo Domingo, con su Prior, rezando Completas.
Y saliendo de este paraje, subiendo para arriua, vi la huerta en que están recogidos los religiosos de la Magdalena, recoletos de Nuestro Padre Santo Domingo, debajo de unos árboles, la qual es de la dicha Recoleta, que estaua con su capilla portátil y religiosos en ella. Y poco más adelante, subiendo para arriua, vi otro huerta, cuyas cercas estauan caídas, y en ella los religiosos de Nuestra Señora de Belén, Recolección de Nuestra Señora de la Merced, con sus celdas y capilla, y las campanas colgadas en un árbol.
Y de allí pasé a otra chacarilla, que está más arriba, que llaman así mismo de San Jacinto, cuyo dueño es Antonio Ximénes, en la qual vi muchos ranchos fabricados de cañas, carrizo y esteras, colgados pauellones y barracas, que formauan un pueblo, con escuela de niños, en que se enseña la Doctrina cristiana y gran concurso de gente, en que había dos capillas y muchos sacerdotes.
Y más adelante entré por las ruinas de la huerta que llaman la Venturosa, en que vi de la misma suerte otro pueblo formado en aquel campo, de la materia que refiero arriba, con mucho concurso de gente y dos capillas y algunos sacerdotes que administrauan los Santos Sacramentos.
Y por frente de la dicha huerta otra que llaman de Belén, donde se recogieron de Nuestra Señora de la Merced, que habitauan el conuento grande, en que hicieron la iglesia y celdas de dichos rreligiosos, con su Comendador.
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Y prosiguiendo con dicho reconocimiento, llegué a la casa y huerta que llaman de Juan Simón en que vi por aquellas pampas congregación grande de gente, y fabricados muchos ranchos de cañas, toldos, barracas y pabellones, con su capilla y concurso de sacerdotes, llegando este modo de hauitaciones hasta la esquina de Nuestra Señora de Guadalupe, que va a la chacra de Matamandinga, en que habrá seis quadras, de cuyo paraje pasé a la plazuela de la iglesia de Nuestra Señora, y en ella vi muchos toldos, barracas y pauellones y concurso de gente, que la habita, y la dicha iglesia caída, que al tiempo del terremoto grande se estaba labrando nueva, y asimismo caída la portería, claustros y viuienda de los religiosos, sin quedar oficina en pie. Y enfrente de la dicha iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en una casa corrales que llaman de Barrabás, están recogidas las monjas de la Santísima Trinidad, que huiendo de las ruinas de su monasterio y de la ciudad, salieron en procesión y se recogieron en dicha casa, donde están.
Y por detrás de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe esta la huerta y entré en ella, donde vi cantidad de casas fabricadas en los árboles, hechas de cañas y esteras, y muchos toldos y pauellones, con su capilla y sacerdotes que la asisten. Y subiendo para arriba por un callejón, llegamos a la huerta de don Miguel de los Ríos Nauamuel, que llaman la Perdida y consta de dos huertas, en una de las quales vi con muchas casas fabricadas de las misma materia de cañas y esteras y petates, barracas, toldos y pauellones debajo de los árboles y sus capillas para celebrar el Santo Sacrificio de la Misa.
Y hauiéndola corrido toda, llegué a salir por las ruinas de su cerca de la plazuela del Monasterio de Monjas de Santa Catalina de Serna, y la iglesia vi cayda por las aberturas de las paredes de su cerca, en la plazuela casas portátiles de la materia que lleuo referido y una capilla en que se dize Misa, bien adornada. Desde la qual subí para arriua, circumvalando la ciudad, y antes de acauar de llegar al fin de la cerca de dicho monasterio, vi que en la huerta del se había abierto una puerta, donde hablé a muchas monjas, que dijeron eran profesas de velo negro del de la Concepción, que huyendo el día veinte de octubre de las ruinas de su monasterio, se habían recojido en el de Santa Catalina, donde estaban y en mi presencia pareció la Madre doña Mariana de Arriaga, Abadesa que fue de la Concepción el trienio pasado, y me dijo que ella y algunas monjas profesas de velo negro, que son ciento setenta y dos, se habían recojido al abrigo de aquel Santo Monasterio; vino otra monja de velo blanco, y donadas profesas, y algunas seglares y criadas, que por todas serían hasta trescientas mujeres, donde estaban sujetas a la Madre Abadesa de aquel Monasterio, y pereciendo de hambre; y de las dichas monjas me informé cómo había padecido gran ruina el dicho conuento de Santa Catalina, que no había quedado en él claustro ni hauitación de monjas, y así viuían unas y otras en la huerta dél, en casas que hauían hecho sobre
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las ruinas. Y frontero de la dicha cerca de Santa Catalina vi otra huerta, que por la cerca arruinada entré, ques de don Pedro Solano, y hallé en ella mucho concurso de ranchos fabricados en los árboles, otros de carrizo, caña y barracas, en que estauan sus dueños, con su capilla, de donde pasé a la casa y huerta de doña María Morante y Aguiar, que llaman la de Breten, donde el lqual vía así mismo el mismo concurso de ranchos, barracas, toldos y pauellones, con su capilla, en que habita mucha gente. Y junto a la dicha casa y huerta está la que llaman de las Monjas, que es del capitán Alonso Ximénez Vela de Lara, con una capilla muy adornada, y en la dicha huerta algunas familias que en casas fabricadas de cañas viven debajo de los árboles. Desde la puerta de dicha casa y huerta reconocí la plazuela de la Guaquilla de Nuestra Señora Santa Ana, en que está el tambo de la Estrella, que coje como tres quadras de largo, hasta la casa y huerta que llaman de Juan de la Cueba, y de ancho otras tantas, hasta la esquina, en la qual vi que estaua toda ella con viuiendas de toldos y ranchos y petates, esteras, paja y ojas de plátano, con mucho gentío de todos sexos que los habitan, en los quales vi dos capillas portátiles para celebrar el santo sacrificio de la Misa.
Y de la dicha esquina pasamos a la casa y huerta del Señor de don Thomas Berjon de Cabiedes, Oidor que fue de esta Real Audiencia, que ya es difundo, donde vi el patio grande de la dicha casa y la huerta con muchas barraas, toldos, ranchos de esteras, en que asiste mucha gente, con un oratorio en que se dize Misa. Y más adelante está la iglesia de Nuestra Señora de Cocharcas, caída y demolida, que se estaba fabricando nuevamente en esta ciudad, y se demolió. En la huerta y casa que llaman de Juan de la Costa hay mucha gente, toldos y oratorio.
De la qual salí al conuento de Nuestra Señora del Carmen, y ví la iglesia demolida, con el coro y altares y la torre, desde donde por diferentes brechas que hiço la ruina general, ví el conuento de las religiosas de la misma suerte, las quales asisten, según me dijeron en las puertas de las porterías los vecinos, en la huerta del dicho monasterio, en celdas que han fabricado de esteras, con su oratorio, donde celebra el capellán todos los días el santo sacrificio de la Misa, y en la plazuela de la dicha iglesia están muchos ranchos y casas formadas de esteras y palos, en que habitan muchos vecinos. Y para arriba. Y pasando más adelante, vi el Monasterio de Monjas de Nuestra Señora del Prado, la iglesia caída desde los cimientos, coro y porterías, y muchas partes del conuento y celdas de las religiosas, con las demás oficinas del seruicio del dicho Monasterio y la torre. La Madre Antonia de Jhs, me dijo que estaban las monjas entre los árboles, en unas chosas mal formadas de carrisos y cañas, sin más abrigo que la inclemencia del tiempo.
De donde pasando por la puerta principal del Cercado llegué a la convalecencia del hospital de los indios convalecientes, el qual estaba
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demolido, y los hermanos que le asisten en los campos, y los indios convalecientes con ellos con su capilla. Y de la misma suerte estaban las beatas de Nuestra Señora de la Merced, recogidas a unas breues chosas, por habérseles caído y demolido la casa de su hospicio y celdas, y tenían un oratorio en que se celebraba el Santo Sacrificio de la Misa. Y entrando por la puerta principal del Cercado, reconocí todo él, y en la plaza y plazuela muchos toldos, ranchos, barracas y otras invenciones de viuiendas, de ojas y esteras, que el tiempo le ofreció a sus habitadores, siendo los más de ellos de vecinos españoles, que huyendo del rigor de las paredes de la ciudad se recojieron en los campos de este Cercado; y hallé que estaua la iglesia de la advocación de Señor Santiago caída y el Colegio de la Compañía de Jhs. Arruinado y demolido.
Y saliendo de dicho pueblo, fui por la puerta falsa y calle que sale a Santa Clara, que será como de ocho quadras en la qual están las dos Convalesiencias, de San Pedro de Alcántara, de mujeres pobres, y la de los sacerdotes clérigos pobres, las quales están caídas sus viuiendas y demolidas sus cercas, y en toda la dicha calle, por ser muy ancha, muchos ranchos y casas de viviendas que sobre las ruinas de una y otra acera, han fabricado sus vecinos, rancherías.
Reconocía y ví la iglesia de Santa Clara, seráficas de Nuestro Padre San Francisco, la qual estaba cayda, y de lo que quedó en pie demolido y para derriuar; cuyas monjas tienen sus viviendas sobre las ruinas de los claustros, celdas y demás oficinas del dicho monasterio, que todo cayó en el suelo, aunque la cerca quedó en pie, pero demolida, según me informaron las monjas de dicho monasterio. Del qual, por vera de cequión grande que pasa por delante del dicho monasterio, fui al río, donde vi en aquellos campos y riberas, así de dicho cequión como de las barrancas, y aún sobre su pedregal muchísimos ranchos y casas de vivienda, que innumerable gentío las habitan, siendo su materia de palos, cañas, esteras, ojas de plátano y petates, tan juntos los unos de los otros, que una misma estera sirve a un rancho y al del vecino, y así los demás, que coje esta calle desde la barranca del dicho monasterio hasta la Soledad, que hay de largo doze quadras largas, y en diferentes partes plantados muchos oratorios, en que celebran Misa.
Y tambien reconocí, se demolió y arruinó la iglesia o capilla de Nuestra Señora de la Soledad, fundada en el conuento de San Francisco, que padeciendo gran ruina en toda ella está asolada. En cuyo sitio, y una quadra más arriba de la cerca de San Francisco, está el beaterio de la Santa Rosa de Viterbo, caídas algunas paredes y demolidas, cuyas beatas asisten y están recojidas en un corralón de dicha barranca, y con su oratorio y toda decencia. Y saliendo por la soledad, llegué al Rastro grande en que se mata carne de Castilla, y vi en su plazuela y barrancas del río muchas casas formadas de ranchos de cañas, toldos y pabellones, formado un pueblo de mucho número de gente; y saliendo a la
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iglesia de los Desamparados, que fabricó a su costa el Exmo Señor Conde de Lemos, siendo Virrey de estos Reynos, que entregó a los Padres de la Compañía de Jhs. Para que la habitasen, la vi demolida, la sacristía y celdas y demás oficinas, de manera que la estaban derribando las torres por estar amenazando ruina. Y bajando por el mulador y vera de dicho río, por el molino de moler trigo, que es del Maestre de Campo don Fernando de Pastrana y Espinosa, coje una calle grande por cima dél, en que habrá onze quadras hasta, la chacarilla de Cuero, donde salí, que es del Mayorazgo del dicho don Juan de Aliaga y todo este dicho sitio está poblado de muchos ranchos juntos con los de arriba, de la misma forma y manera, en que hay diez capillas y oratorios, donde se celebra Misas, entre las quales están las beatas de la Santa Rosa de Santa María, recojidas por haberse caído su beaterio, y tienen su capilla muy decente. Con lo qual acaué de circunvalar la ciudad, por fuera de sus muros y arrabales, en que habita tanta máquina de gente, que parece imposible saliese estable las habitaciones de ellas, siendo así que es muy dilatada, pues coje de longitud mas de treinta y dos quadras, y tiene de latitud, desde la quadra de Juan Simón hasta el muladar de Santo Domingo, treze quadras. Y cogiendo desde Guadalupe, quinze quadras.
Y pasando adelante desde la puente, a delinear los arrabales desta ciudad por la parrochia de Señor San Lázaro y Malambo, coje desde un callejón que está en la esquina de dicha puente, que llaman de Romero, y fui para arriua por el Pedregal, que llaman del quemadero, y en que está el rastro grande de vaca, por la orilla del río de la otra bande de esta ciudad, hasta el Molino de Pólvora de doña Isauel del Castillo, que está al pie del cerro de San Xpobal, habrá diez quadras y quatro de ancho; y pasando por la puerta del dicho molino, llegué al pie del dicho cerro, y fui hasta la puente del otro molino de moler trigo, que está en la esquina de la alameda, y todo el dicho sitio por una y otra parte vi, que está fabricado de viviendas de ranchos, casas de cañas y esteras, en que había dos oratorios y diferentes capillas, en que se celebra Misa.
Y por la dicha alameda, que se compone de tres quadras, digo calles de arboledas, están fabricadas debaxo de ellos viviendas, componiendo otras tres calles de ellas juntas, como las que tengo referidas, sirviendo las esteras de rancho al otro que se le sigue, hasta llegar a la Recolección de religiosos descalzos de Nuestro Padre San Francisco, en que habrá ocho quadras de largo, de pampas, siendo la misma materia que tengo referida la de que se compone la fábrica de ellas, con numeroso gentío que las habitan; y hay dos capillas grandes, la una a la entrada, de la advocación de Nuestra Señora de Copacabana, de los indios, y la otra al fin, pegada el ciminterio de los padres descalzos; y por los lados de estas tres quadras están pedregales muy grandes, hasta llegar al callejón
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que sale al cerro que llaman de los Amancaes, que tendrá veinte quadras, en los quales hay rancherías de casas de cañas, pabellones y toldos de barracas muy grande, que la habitan mucha gente.
Y cogiendo por la riuera del cequión en que muelen trigo en el molino de la puente, que va de la alameda, por una y otra parte, hasta llegar al molino de Poluora de doña Francisca Calderón viuda de Diego Ximénez, que está en la puentecilla de la Sauzeda, que entra a los álamos de la Recolección de los hermitaños religiosos descalzos de Nuestro Padre San Agustín, en que habrá diez quadras, están ranchos y casas fabricadas de esteras, carrizo y petates, con mucho gentío, que las habitan sus vecinos y mucha gente de la ciudad, que huyendo de las tapias y paredes se amparan de los campos. Desde donde fui a la dicha Recolección de Nuestra Señora de Guía, y llegando a ella ví la iglesia caída, y su campanario, la sacrestía, claustros bajos y altos, noviciado y demás oficinas arruinadas, y los religiosos metidos debajo de los árboles de la huerta de dicha recolección, por no tener otra habitación, donde tienen una capilla.
Y prosiguiendo con mi diligencia, fui por los pedregales que vienen a la ciudad desde la puerta que llaman de Martín de Herrera, por la calle ancha de Malambo, que tendrá hasta la iglesia de San Lázaro doce quadras, y vi que estaba la dicha calle y pedregales con innumerables viviendas de barracas, toldos y ranchos de caña, con muchísima gente que los habita, con sus oratorios en que celebra Misa.
Y reconocí también la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, que está en dicha calle de Malambo, demolida, arruinada y mucha parte en el suelo, y sobre la portada una brecha grande y el ciminterio demolido y caída la techumbre. Y por la vera del río grande, desde la huerta que llaman de Tobilla hasta la puente grande de esta ciudad, en que habrá otras doze quadras, vi muchos ranchos de gente, fabricados de la misma materia, con sus oratorios muy decentes. Y habiendo dicho de las habitaciones que están por fuera de dicha ciudad, sus arrededores extramuros de ella, y barrio de Señor San Lázaro, con sus iglesias y capillas, es forzoso para cumplir con mi obligación poner por fe, en la manera que han quedado los templos que hay debajo de estos linderos, fuera de los referidos y las casas reales y Arzobispales, Cauildo secular, Reales Audiencias y Tribunales, cárceles y demás habitaciones, y así empezaré por la iglesia mayor, en la manera siguiente:
La iglesia mayor quedó demolida, y las portadas mucha parte de ellas, y sus bóvedas que están por el suelo, de manera que no se puede entrar en la dicha iglesia sino con mucho riesgo de la vida; hizose en la Plaza Mayor una iglesia portátil, de cañas, esteras, lonas y petates; asisten los canónicos a sus horas y se celebra en ella el santo sacrificio de la Misa, con la decencia posible.
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El Sagrario en que está colocado el Santísimo Sacramento, (que sea por siempre alabado), aunque no padeció ruina, quedó en partes sentidas las paredes, y desunidas algunas de ellas.
El Palacio Real, habitación de los Señores Virreyes, cayó la mayor parte dél, hundiéndose con todos los quartos de dormir, ynteriores y exteriores, salones y demás oficinas, y lo que quedó está domilido, de suerte que se halla inhabitable, por cuya raçón su Exª el Señor Virrery Duque de la Palata viue en la Plaza Mayor en unos bujíos fabricados de carriço y cañas, en que habita con toda su familia, sufriendo las inclemencias del tiempo, como Príncipe y Gouernador christiano y constante, desde donde ha dispuesto con toda prouidencia se gouiernen todas las congregaciones de gente que hay (así en los parajes que llevo referidos, como en las huertas y plazuelas de esta dicha ciudad, donde se han recogido) en paz, urbanidad y justicia, proveyéndoles de Comisarios de Justicia que ha criado, para que en cada barrio los asistan, y que no les falte el mantenimiento en tan graue y fatal franjente.- Proveído asimismo de diferentes justicia, que recogiendo por fuera de esta ciudad dichos mantenimientos, lo traen a repartir públicamente a la Plaza Mayor, con igualdad a todos, y les hace inviar a los que habitan los campos, para que con este aliuio sea más tolerable el desconsuelo en que se hallan en los desiertos, porque antes perecían de hambre; y continuamente ha tenido su Ex.ª un limosnero en dicha plaza, dando crecidas limosnas a todos, así a los que la habitan como a los pobres, que en este caso todos lo son, y muchas vezes la ha dado por sus manos, visitando los enfermos, de que ha sido muy loable esta acción y providencia, y los será eternamente. La Real Audiencia consta de dos salas, y una del Real Acuerdo; éstas se demolieron y abrieron diferentes roturas, cayendo sus paredes, y las que quedaron en pie, demolidas que amenazan ruina.
La Real Sala del Crimen, cayó toda, y la pared que está en pie demolida, de suerte que necesita de derriuarla, por que asimismo amenaza ruina. La contaduría Mayor de Quentas, toda por el suelo.
La Real Sala de Visita de Cárzel, de la misma suerte, arruinada y caída por los suelos. Los corredores de estas Reales Casas, que eran de arquitectura vistosa, pilares de piedra, todos cayeron y se arruinó y se esta derriuando lo que queda en pie, por estar demolido, amenazando rruina.
El Palacio Arzobispal, aunque su portada parece estar buena, sin embargo tiene algunas rajas, y lo ynterior y exterior del, con todas sus viviendas, altas y bajas, está caído y arruinado, con las demás oficinas, y las paredes que quedaron, demolidos y amenazando ruina.- Y en dichas puertas asiste el Licenciado don Francisco de Jáuregui, todos los días, como Mayordomo y Limosnero mayor del Excelentísimo e Ilustrísimo Señor don Melchor de Liñán y Cisneros, Arbispo de esta Santa Igle-
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sia Catedral, dando limosnas por su Excelencia Ilustrísima, muy crecidas, a todas las personas que llegaban por ella, de qualesquier calidad y sexsos que la pedían, porque su Excelencia Ilustrísima asiste curándose de las heridas que sacó del terremoto del día veinte de Otubre, del Puerto del Callao, donde se hallaba convaleciente, en una era de la chacra del Señor Marqués (conde) de la Vega don Juan Joseph de Acuña, quien como próvido pastor, y a que por el camino referido cuida dar del sustento en sus limosnas, dispuso dar alimento y consuelo a las almas dando orden a sacerdotes para que asistiesen a las poblaciones de los campos y huertas, dándoles facultad para conceder quarenta días de indulgencia. Las casas de este Ylustre Ayuntamiento, su cárcel y capilla, se arruinó toda, sin que quedase cosa que no son precisa de derriuar, como se va haciendo y están sus capitulares haciendo sus cauildos en el oficio dél, con suma indiscomodidad y indecencia.
Los portales de la Plaza Mayor, que estaban sobre basas, pilares y cornizas de gruesas piedras, labrados de arquería hermosa, que por las dos quadras de dicha plaza del largo, por cada banda, la adornaba y hermoseaba, juntamente con sus balcones y galerías que había sobre sus arcos, se cayó y arruynó todo, sacando dichos pilares de cimientos, de calidad que no quedaron en toda ella más que nueve pilares, y todos los dichos portales quedaron ciegos de los desmontes que cayeron, y no se conoce la plaza por estar echa pampa, y hauerle desfigurado el terremoto lo hermoso de ella.
De la pila cayó la Fama que sobre la linterna tenía que es de bronce, y del cuerpo de un mancebo, y está sin ella. En esta plaza están tres capillas donde se celebra el Santo Sacrificio de la Misa, y hay concurso de religiosos sacerdotes, la una con título de Santo Domingo, a que asisten sus religiosos.- La otra con título de Nuestra Señora de la Merced, donde concurren los religiosos del dicho Orden, y la otra de los Desamparados de la Compañía de Jhs.
Las capillas de las cárceles de Corte y Ciudad, están demolidas, de calidad que se entran en ellas con mucho riesgo de la vida.
Las cárzeles de Corte y Ciudad quedaron sin paredes, demolidas y arruinadas, y con notable riesgo de la vida su habitación, y así se salieron todos los presos. En esta Plaza Mayor se ha formado otra ciudad de viviendas de esteras, petates y pauellones con gran concurso de habitadores.
El Conuento de Santo Domingo, la iglesia, capillas, altar y demás oficinas está caído, demolido y arruinado, abiertas brechas por diferentes partes, el coro alto y bajo y sus bóvedas hundidas, y la torre caída al suelo, de donde dixo el Padre Superior fray Manuel de Castro, habían sacado de sus ruinas quarenta y dos cuerpos muertos, y se juzgaba haber más; los claustros, quatro altos y quatro bajos, caydos y arruinados en tierra; librería, colegio de San Juan Bautista, que está dentro de
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dicho conuento, arruinado y sin forma, porque todo lo arrasó el terremoto, con el noviciado, profesado, sacristía y demás oficinas, sin que quedase cosa alguna, si no en la iglesia la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que quedó ilesa.- Y preguntando al Padre Superior donde estauan los religiosos, me respondió que en la chacarilla de San Xacinto asistían con el Prior, donde se habían recojido huyendo del rigor del terremoto. De la misma suerte quedó la iglesia de la Veracruz, pues no quedó en toda ella cosa alguna, porque se arruinó.
La Iglesia de Señor San Agustín está caída y destruida por no haber quedado cosa alguna en ella que no cayese en tierra, así de pilares, arcos y bóvedas, como su torre, cayendo sobre el altar (capilla) de San Miguel Arcángel la campana de su torre, que la hundió y quedaron desplomados y arruinados los demás claustros y oficinas ynteriores, sin que en ellos habiten religiosos, sino es los obreros que están arruinando los que quedó demolido; y preguntando por los religiosos, me dijeron que asistían en la chacarilla con el Prior.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced está caída, sin quedar parte que no esté demolida, lo que quedó en pie, el coro, capillas, claustros altos y bajos, sacristía, librería, refectorio, cocina y demás oficinas ynteriores, por el suelo y algunas paredes que quedaron en pie, desplomadas, que las están deshaciendo y en el claustro principal está la pila, y alrededor algunos ranchos en que habitan los religiosos que cuidan de la obra; y preguntando dónde estaban los religiosos, me respondió el Padre Maestro fray Juan de Agüero, de la dicha Orden, habitaban con el Comendador en la huerta de Belén, Recoleta de su conuento.
La iglesia de San Pablo, de la Compañía de Jhs., quedó el cañón principal, sus bóvedas y altares raçonable, a lo que pareció, y solo la media naranja del crucero está demolida y arruinada, de manera que si no se echa abajo, que sin duda alguna sucederá alguna fatalidad, por estar amenazando ruina.- El altar mayor está la pared con algunas aberturas, y el retablo medio desecho por lo alto, las portadas de la iglesia buenas, al parecer, aun que las torres están demolidas.- La Penitenciaría y porterías de bóvedas, caydas y amenazando ruina, los claustros demolidos, y las demás oficinas interiores padecieron lo propio.
La Iglesia de Nuestro Padre San Francisco está cayda por muchas partes, y las bóvedas demolidas, y en especial la de Nuestra Señora de Aranzazu que se está derribando por que amenaza ruina; las portadas están raçonables, a lo que parece, y el claustro principal con algunas desencajaduras, las oficinas interiores y claustros de la misma suerte, aunque las celdas están rajadas las paredes, de manera que amenazan ruina, y la cerca de todo el conuento buena y sana. Del conuento de Monjas de la Santísima Trinidad quedó iglesia, sacristía, claustros, celdas, porterías, todo en el suelo, de manera que
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doblándose unas paredes sobre otras se asoló, y las Monjas fuera dél, y se fueron enfrente del conuento de Nuestra Señora de Guadalupe, a unos corralones que llaman de Barrabás, donde las ví.
El Conuento de Monjas de la Concepción de Nuestra Señora, la iglesia caida y deshecha, por los suelos, con sus capillas diez y torre, y las celdas de monjas arruinadas, porque cayeron las paredes unas sobre otras, en cuyas ruinas habitan muchas monjas, habiendo hecho viviendas de cañas, tablas, carrizo y toldos, sin que hubiese quedado en pie la menor oficina del conuento, según nos dijeron algunas monjas dél.
El Monasterio de Monjas de la Encarnación, el cañón de su iglesia quedó en pie, aunque maltratada y desplomada, y demolida el coro alto, habiendo una brecha en la pared que cae a la calle; la torre, porterías, demolidas y muchas celdas de las monjas, y las demás con las oficinas hauían reciuido mucho daño, según nos informó el capellán del dicho Monasterio.
El convento de Monjas del Monasterio de las Descalzas de Señor San Joseph, quedó raçonable; el cañón de la iglesia y su portería y lo ynterior de los claustros, celdas y oficinas con muchísimo daño, según me dijeron las monjas de dicho Monasterio.
El Monasterio de Monjas descalzas del Carmen está cayda su iglesia, y lo que quedó en pie amenazando ruina y actualmente se está derribando y por las aberturas y pedazos caidos y demolidos, se reconoce desde fuera están las celdas caidas y demolidas; y de los obreros me informé que las religiosas tienen sus celdas hechas de palos y esteras en la huerta de dicho Monasterio. La iglesia del Monasterio de Monjas descalzas de la Santísima Trinidad, está la iglesia muy maltratada, la portería amenazando ruina, y apuntalada, para derribar; las celdas por los suelos, las monjas tienen la habitación en la huerta según me informaron los vecinos, porque aunque llamé en la portería no me respondieron.
El Colegio de estudiantes de San Pedro Nolasco, del Orden de Nuestra Señora de la Merced, cayó toda la iglesia, obra nueva que estaba por estrenar y acauada la iglesia, y así mismo se cayeron los claustros y demás oficinas, y los estudiantes religiosos viuen sobre las ruinas, en ranchos y esteras. El Colegio de Santo Thomás, del Orden de Santo Domingo, se demolió y cayó en el suelo, y se está acabando de derriuar, porque amenazaba ruina, y los religiosos estudiantes viuen en ranchos sobre sus ruinas.
El Colegio de San Ildefonso, del Orden de Nuestro Padre San Agustín, cayó y se demolió el claustro principal y las demás oficinas, y la librería, y los religiosos estudiantes tienen para su habitación hechos ranchos sobre las ruinas, para recojerse al estudio.
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El Noviciado de la Compañía de Jhs. está caida la iglesia, los claustros demolidos y la portería y mucha parte dela cerca; los Padres tienen sus viviendas en lo ynterior de la huerta.
La Recoleta de Belén, de los Padres de Nuestra Señora de la Merced, está caida la iglesia, y el coro, y los claustros, celdas y oficinas, con su torre, todo de molido y los religiosos se pasaron a la huerta que lleuo referido.
La Recoleta de la Magdalena, de los religiosos de Señor Santo Domingo, está toda caída y demolida la iglesia, coro, claustros y demás oficinas, con su torre de la misma suerte; los religiosos habitan en la huerta, que dije arriba.
El Colegio Real de San Phelipe, está demolido y arruinado, y los colegiales tienen sus habitaciones en el patio, que es muy grande, con sus ranchos de palos y esteras donde están estudiando.
El Colegio de San Martín, cayó la capilla dél, en que estaban de pintura los varones más doctos en ciencias que habían salido de aquella casa, hijos de dicho Colegio; todo quedó arruinado y desecho, las viviendas de los colegios y celdas de los padres caidas. El Colegio de Santo Thoribio se cayó el quarto principal, en que viuen los rectores, y algunas oficinas y celdas, con la capilla.
La iglesia de la Parrochia de mi Señora Santa Ana, cayó toda en tierra, sin que quedase altar ninguno y no se conoce si alli hubo iglesia, como si no fuera por la portada que quedó ylesa; la iglesia en la plazuela hecha de cañas.
La iglesia de la Parrochia de Señor San Sebastián, sin embargo de que quedó el cañón sano, las capillas, Baptisterio, sacristía y coro quedaron demolidos, cayó la torre y abrió una brecha grande que es sobre la puerta principal, hasta el mojinete de la techumbre, que ésta, por ser de madera y antigua, cayó la mitad en el cuerpo de la dicha iglesia; y en una ramada muy decente está formada iglesia parrochial, con el Santísimo Sacramento colocado. La iglesia de la Parroquia de Señor San Marcelo cayó toda la techumbre de madera al suelo, en el cuerpo de la iglesia las capillas se maltrataron mucho, y en especial la mayor, que se trata de derribar; demolióse la sacristía, Baptisterio y demás oficinas la iglesia, se hizo de tablas en su plazuela, donde se colocó el Señor.
La Parroquia de Señor San Lázaro está cayda toda la techumbre de madera al suelo, las paredes demolidas, no quedó capilla en pie, pila baptismal, ni torre y en su plazuela está la iglesia en una enrramada, donde está el Santísimo Sacramento.
La iglesia nueva de la Santa Rossa de Santa María, de los religiosos de Nuestro Padre Santo Domingo, se demolió y en el conuento algunas
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paredes se cayeron y abrieron, con las pocas celdas de los religiosos que lo habitan.
En la Real Universidad, vi las salas donde se leen las ciencias, demolidas y arruinadas, y lo mismo el general, la capilla caída en el suelo, y portada principal.
El Colegio de las niñas doncellas de la Caridad, vi destrozadas las paredes, en el suelo, y las niñas, que son quarenta, asisten en la huerta con la madre Abadesa doña Ana de Ybarra, en ranchos de carriso y pabellones.
Entramos en el hospital de la Caridad, que es de las mujeres pobres y hallamos la iglesia, claustros y viviendas, sala de labor, cocina y demás oficinas demolidas y arruinadas, y sólo quedó sin lesión la sala de enfermería.
La Santa Inquisición, coluna de nuestra santa fé Católica, por lo exterior vi que están los patios caidos, y demolida la capilla, la qual se sacó a la plazuela de ella, formándola de esteras, palos y tablas, con la mayor decencia que se pudo, donde celebra el Santo Sacrificio de la Misa; y lo ynterior no vi, pero déjase considerar padecería gran ruina. Esa plazuela tiene dos capillas, ésta otra por el otro lado, en que asimismo se celebra el santo sacrificio de la Misa, y hay en dicha plazuela mucho concurso de ranchos y viviendas fabricadas de esteras, petates, lonas y tablas, con otras de barracas, pabellones y toldos y gran número de personas de todos sexsos que la habitan.
También entré en el hospital de Señor San Juan de Dios, de los religiosos de la Orden del dicho Santo, y vimos la iglesia, sacristía, claustros y celdas de religiosos, todo caido, destrosado y demolido, con las demás oficinas y las salas de los enfermos abiertas y cernidas.
Reconocí el hospital Real de los indios de mi Señora Santa Ana, entrando por su patio mayor, y le vi todo caido y demolido en el suelo, también sus claustros, arquerías y pilares destrosados. En este patio dispuso la prouidencia del Sargento Mayor don Francisco de Oyague, Cauallero del Orden de Santiago, y Prior del Tribunal de Consulado de estos Reynos, Mayordomo actual de dicho hospital, hacer un cerco de una vara de alto, de adobes grandes, capaz (por serlo el dicho patio) y la demás altura de quincha vi encubierta y embarrada, donde metió ochenta y cinco camas de indios varones, que juntas unas con otras hay en ellas a dos y tres enfermos de un achaque en cada una, y otro cerco de la misma forma, con veinte camas de mugeres, todo separado.Donde hay a dos y a tres enfermas yndias en cada una, en el interin que se dispone otra más acomodada parte en que puedan estar, porque todo el dicho hospital se vino abajo, sin que quedase cosa alguna, ni pared, donde se pueda conocer que fue de alguna sala de los enfermos, porque se doblaron unas sobre otras, así de las dichas salas como de la ropería, panadería, sacristía, tinajera y celdas de capellanes. El crucero
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del medio de las dichas salas, Calvario, cocinas, gallinería y demás oficinas, quedó arruinado y todo hecho pampa, las cercas de la huerta caída, y mucha gente trabajando en desmontar las ruinas, sacándolas a la dicha huerta, sirviendo el dicho Mayordomo de sobrestante, y muchas veces ayudando a los negros y peones a cargar los capachos en que se saca el tripio.
Entré en el hospital Real de Señor San Andrés que es de los pobres españoles de esta ciudad, que le hallé aderezado, y de las ruinas que padecieron las salas de la curación de dicho hospital, que según lo que demuestra la nuevamente hecho, fue grande el destroso que hiço el terrermoto, asi en las salas como en la viviendas de capellanes y enfermeros, que se están aderezando, asistiendo a todo el Mayordomo, Capitán Francisco Blás de Arnao; y la iglesia padeció más ruina, por estar destrosada, y también el Calvario, ropería, sacristía, panadería, gallinería, tinajera, cocina y botica del dicho hospital Real y demás oficinas.
El hospital Real de Señor San Bartolomé de negros horros, se cayó por el suelo, así la iglesia, como sus salas de enfermerías, y lo que ha quedado en pie tan arruinado, demolido y destrozado, que está amenazando a todos quantos lo veen, sin que quedase en pie, ropería, panadería, sacristía, celdas de capellanes, botica y gallinería, porque todo cayó en el suelo, asiste con mucha vigilancia a sacar sus desmontes el Capitán Francisco Tijero de la Huerta, su Mayordomo, y se está trabajando en ello.
La iglesia de Señor San Pedro la vi toda cayda y demolida, los altares por los suelos, y la portada hasta la mitad. La sacristía y campanario está de la misma suerte con las celdas de los sacerdotes clérigos que la asisten, con las demás oficinas de este recogimiento.
La hospitalidad de Señor San Pedro, que es donde se curan clérigos sacerdotes pobres, quedaron las salas de su curación demolidas y desechas, con las celdas de sus capellanes, iglesia y demás oficinas del dicho hospital, y se ven desembarcando las ruinas, para que se vuelva a poner como se estaba.
La Casa de pobres, que es unos cajellones largos con unos patios grandes, que está enfrente de la cerca de la Encarnación, hacía la calla del Sauce, y contra de muchos aposentos que se dan de limosna, para que vivan en ellos, a las pobres mujeres, se cayó toda, con su iglesias y capilla, la qual vi; y me dijo su capellán y administrador de este Patronato, que es el Licenciado don Pedro de Biedna, que el terremoto había muerto nueve mujeres pobres de la dicha cassa.
El Hospital Real de los Niños expósitos de Nuestra Señora de Atocha, con su iglesia que sirve de semi-parroquia, se cayó y demolieron las paredes de toda la casa, portales de sus claustros, siendo pilares y arquerías, y las salas donde se crían los niños, y los dormitorios de los que son mayores, que hay por todos criando y alimentando ciento y qua-
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renta y cinco años; todas las paredes que quedaron en pie las están derribando, porque están desplomadas, habiéndolas apuntalado primero el capellan que es el Licenciado don Pedro de Contreras; tiene su celda en la pampa de la huerta de la dicha casa, con los niños y amas que están criando las criaturas.
El Colegio de las niñas huérfanas, que está conjunto al hospital de dichos niños, se cayó y demolió, sin que se pueda habitar, y las niñas colegiales las llevaron a una huerta.
Reconocimos el hospital Real del Espíritu Santo, que es de los marineros; la iglesia caída y su sacristía y las salas de la curación demolidas, los claustros y celdas de capellanes y enfermeros de la misma suerte, con las demás del dicho hospital; y su Mayordomo, que es el Capitán, don Juan de Garay Otañes, Cauallero del Orden de Alcántara, haciendo se derriuen las paredes que quedaron en pie, y saquen los desmontes, en cuyos patios, claustros y huerta asiste mucha gente, en que tienen su viuienda de ranchos.
El Hospital Real de Señor San Lázaro, que es de los incurables, reconocí y está caida en el suelo, con sus salas, celdas y demás oficinas de la dicha hospita-lidad, sin quedar pared en pie, y así, está asolado.
Entramos en la iglesia de los descalzos de Nuestro Padre San Francisco y hallamos la iglesia demolida, coro y sacristía, los cañones de los claustros demolidos, el campanario en el suelo, el refactorio hauierta las paredes y demolidas las celdas, la cerca del conuento a trechos cayda el noviciado demolido, y su claustro, y la capilla que sirve de iglesia es la del noviciado, en que está colocado el Santísimo Sacramento. Y el Padre Fray Francisco Beltrán, Maestro de Novicios, dijo que hoy se hauía passado de la huerta, donde las hauían tenido, por estar aquí con más decencia; el claustro de la ropería la escalera del coro, el arco y escalera de la librería, cayéndose y apuntalado; y la capilla de Nuestra Señora de Loreto, y la en que decía misa el Santo Solano, caydas por el suelo, y los religiosos tienen sus viviendas formadas de esteras en la huerta.
La iglesia de Nuestra Señora de Copacabana, de los indios, que está toda cayda por el suelo, y la sacristía, campanario y celdas del capellán con las demás oficinas, y quedó solo la portada; y se hizo una capilla en la Puentecilla de la Alameda, de esta advocación, donde se celebra el Santo Sacrificio de la Misa.
La iglesia de Nuestra Señora de la Cauessa, que está a la otra banda del río, aunque quedó el cañón razonable, según pareció, las capillas de ella y de las sacristías, viviendas de los capellanes, están arruinadas.
En la iglesia de los Amparadas de la Purísima Concepción entré y la hallé demolida, amenazando ruina, y sobre las que hiço el terremoto han hecho ranchos de esteras y petates, para la habitación de las suso dichas.
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En la capilla de Nuestra Señora de los Remedios, muy milagrosa, que está detrás de la iglesia y Monasterio de Nuestra Señora del Prado, hallé que la dicha Capilla está demolida, con sus oficinas.
Las beatas de Jhs. María y Joseph, se pasaron a la casa contigua, que aunque está con muchas rajas que causó el terremoto, está para habitarse, porque en beaterio, con la capilla y celdas se arruinaron, y en los corrales de una y otra casa, sobre sus ruinas, tienen hechos ranchos de esteras para sus viviendas, y la capilla con su capellán está en la calle, en frente del dicho Monasterio, de esteras. Entré en el Beaterio de Santa Rosa de Santa Rosa de Santa María, y le hallé caída la iglesia y demás oficinas del dicho Beaterio, con las habitaciones de las beatas, de suerte que huyendo de sus ruinas se fueron al muladar que cae a las espaldas del barrio, donde hicieron capilla y ranchos de carrizos y estera, y viven dichas beatas en ellos.
También entré en el Beaterio de las Nazarenas, y vi la capilla derribada, y las celdas habitaciones y oficinas demolidas; y la Madre Antonia del Espíritu Santo, dispuso el que se lleuase el oratorio a la huerta de la dicha casa y haciéndolo de esteras y cañas, y las hauitaciones de las beatas de la misma materia, donde están.
En la muy Ylustre y Magnifica ciudad de los Reyes no hay viviendas ni persona alguna que la hauite, porque todas viuen y asisten en las partes y lugares que lleuo referido y en las plazuelas grandes que tiene esta ciudad, y sus muladares, huertas y campos, que son muchos y en las calles donde se arruinaron, cayendo las paredes de las casas de una y otra sera, unas sobre otras, en cuyas ruinas han fabricado los vecinos casas de esteras, toldos y pauellones, donde viven a la inclemencia del tiempo, sin hauer hauido persona de ningún sexsso que quiera entrar en su cassa, por que están amenazando ruina, y en muchas de ellas derriuando las paredes que han quedado; y está de manera la ciudad que por sus calles no se puede andar a pie ni a cauallo, sino con mucho riesgo de la vida, porque sin temblor se caen las paredes, según están demolidas, como se ha visto en algunas ocasiones, que han muerto las que han caido de esta suerte muchas personas, y sin embargo no hay dia que no tiemble dos y tres veces. Desde que hubo el terremoto no se han seguido pleitos, ni se trata de ellos, porque el tiempo no está para estos devaneos, y por que no hay Audiencia ni Tribunales que despachen, pues sólo se trata de penitencia, frequencia e los santos sacramentos de la Penitencia y Eucaristía; todos los dias procesiones de sangre, sermones, asistencia a todos ellos con mucho fervor y compunción, no oyéndose otra cosa en los vecinos que actos de contrición, ayes y lágrimas pidiendo a Dios misericordia. Los clérigos sacerdotes dan grandísimo exemplo, andan por las calles compuestos, ceñidas sus sotanas, sin cuellos blancos, predicando el Santo Evangelio, los religiosos de todas Ordenes, caladas sus capillas,
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salen por las calles dando el mismo exemplo y predicando unos y otros, que dan el pasto espiritual a las almas, con las muchas confesiones que hacen, que no vagan, porque rara es la persona que no procura confesarse cada día, una y dos veces, sin atender a otro ministerio, porque están temiendo mayor desolación; y así todo ha cesado, como también los comercios y aunque quisieran no pudieran, por tener sus casas los comerciantes y mercaderes cerradas y hundidas con las ruinas del terremoto, ni hay para que sirva respecto de que los vecinos no visten otra cosa sino lana, y lo más humilde, y andan por donde pueden con sus bordones, sin capas ni espadas.- Y las mujeres por las calles con humildes, vestiduras, con mantillas, sin haberse visto un manto hasta hoy, porque dicen todos, que ya se acauó la vanidad, y que han de tratarse de esta suerte, y yo lo he visto y oído decir a muchos de ellos, como se está viendo y reconociendo. Y finalmente, los vecinos de esta ciudad andan sin aliño y como espantados, y dándose unos a otros los parabienes de verse vivos. En fin, ha quedado esta ciudad tan disforme de lo que era antes, que causa horror andar por las calles, y con notable riesgo de la vida, por el que les amenaza las paredes.
Y asimismo certifico, en la manera que puedo y de derecho ha lugar, cómo el dicho día de Otubre veinte de este presente año de mil y seiscientos y ochenta y siete, me hallé en el Puerto del Callao, donde como cosa de las quatro de la mañana, poco más o menos, envió su Divina Majestad el dicho terremoto, donde se cayeron todas las casas y paredes juntándose unas con otras, en que murió mucha gente; y como cosa de las cinco y media a las seis de dicha mañana envió su Divina Majestad otro temblor tan grande y espantoso, que toda la gente que estaba en dicho pueblo, la que escapó con vida del primero, estaban desnudos en las calles, procurando cada uno salvar su vida, no cuidando el padre del hijo, ni el hijo del padre, ni las madres, porque los que nó, murieron con el primer temblor; procuraba cada uno pedir misericordia, a que se allegó una voz que corrió de unos a otros por todo el pueblo, diciendo que huyesen que salía el mar, por lo qual todos desnudos, así hombres como mujeres, niños y religiosos, ocurrieron a la puerta grande por donde se entra, yendo de esta ciudad, y hallándola cerrada, queriéndola abrir, lo resistió el soldado de guardia que estaba en ella, y al fin la gente la abrió como pudo, donde hauiendo salido a las pampas todos los que pudieron, pidiendo misericordia y confesando a gritos, vi que el mar que llaman braua, salía y daua a los indios contra las murallas, que salían huyendo de su ranchería que llamauan Pitipiti; y a este mismo tiempo se salió el mar, por la otra parte que llaman mansa, con tanto ímpetu, que puso en tierra dos fragatas distintas de sus surtideros, y llegó el mar hasta un molino que está a extramuros de dicho Puerto, como una milla distante dél, que llaman de Cordones, donde dejó una barca, y la gente que salió de dicho puerto pidiendo
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misericordia, procurauan acercarse a esta ciudad, así desnudos, teniéndose que el mar no los inundase, todos a pie; donde de los padres de la Merced lleuaban el Santísimo Sacramento que hauían sacado de su conuento, todos llorando, sin sauer donde yban, ni reparar unos en otros de la forma que yban porque todo era pedir misericordia. Y así se yban quedando en las pampas, unos lastimados de las piernas o quebrados brazos, y muchas mujeres delicadas, desnudas se tendían en la pampa porque no podían andar, y todo el dicho día estubo temblando. Y así mismo certifico, como el Exc.mo Señor Don Melchor de Liñán y Cisneros, Arzobispo de esta ciudad, escapó milagrosamente en dicho puerto, lastimado una pierna, donde una pared le mató a su crucero; y por entonces no se supo efectivamente quantos fueron los muertos en dicho puerto, y después se dijo que pasauan de más de trescientos y otros que yban sacando de las ruinas. Y para que conste doy el presente en esta ciudad de los Reyes del Perú a quatro dias del mes de Diciembre de mil y seiscientos y ochenta y siete años, siendo testigos Juan Miguel de los Santos, Francisco de Vega y Jerónimo de Alvarado, y queda en mi registro de escripturas públicas, y los doy de mandato del Cauildo, Justicia y regimiento de esta ciudad.- Y en fe de ello fize mi signo en testimonio de verdad.- Diego Fernández Montaño, escribano Teniente del de Cauildo y Público...
4.
Martín Pastor, 1938: 311-314
5.
Valle y Caviedes, Juan del. “Al terremoto de Lima, el día 20 de octubre de 1687”. [1687], en Flor de Academias y Diente del Parnaso. Edición oficial. Lima: Oficina Tipográfica de El Tiempo, 1899, 471 pp. Véase también: Valle Caviedes, Juan del. Obra completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984, 550 pp.
Información sobre los estragos producidos en el Palacio [de Gobierno] por el terremoto de 1687.75
VALLE CAVIEDES [1687], 1899: 437
... En el año de sescientos y ochenta y siete [...] un lunes, veinte de octubre [...]
75 No hemos reproducido lo insertado por Martín, pues se trata de una reproducción parcial de la información levantada por el escribano Fernández Montaño en 1688. De las veinte preguntas que formaban el interrogatorio planteado por el escribano, Martín reproduce sólo las preguntas octava y novena, y la información relativa a los efectos producidos por el sismo en el Palacio de los Virreyes, inserción explicable por ser de interés para el propósito central de su obra, a saber, realizar la historia de la evolución de ese edificio.
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6.
cuando los montes se desconyuntan [...] Tres horas pasado habían Cuando ¡infelice fortuna! Otro mayor terremoto Los corazones asusta.
Caviedes, Juan del Valle. Romance en que se procura pintar y no se consigue la violencia de dos terremotos con que el poder de Dios asoló esta ciudad de Lima empóreo de las Indias occidentales y la más rica del mundo por […]. Lima [s.p.d.i.]. CAVIEDES, 1688: s/p
Un lunes veinte de octubre A quien los martes censuran de más aciago, pues vieron más despacio que los suyos
7.
Temamos nuestras conciencias no temblores que atribulan que más que no el edificio mata el golpe de una culpa.
Navarra y Rocaful, Melchor de. “Relación de [...] Duque de la Palata, Príncipe de Mesa, Virrey del Perú al Duque de la Monclova, su sucesor, del estado de los diversos asuntos sujetos a su gobierno desde 1680 a 1689” [1689], en Hanke, Lewis. Los virreyes españoles en América durante el gobierno de la Casa de Austria. Perú. Tomo VI. Madrid: Atlas, 1978-1980. NAVARRA
Y
ROCAFUL [1689], 1980, VI: 113-118
Ruina de esta ciudad de Lima con los temblores del 20 de octubre de 1687: [...]. Faltaba que la tierra se declarase también por instrumentos de la ira divina y a 20 de octubre del año 1687 hizo tan espantosos movimientos que nos arrojó a todos de las casas y quedó esta ciudad arruinada...
8.
[Anónimo]. “Terremoto en Lima” [¿1687?], en Silgado, 1992: 15-20.76 ... Lunes 20 de Octubre a poco más de las cuatro y cuarto de la madrugada, envió Nuestro Señor un temblor que empezó con muy poco ruido, creció tanto que fue pasmo de los hombres y asombro de los elementos y fiero ejecutor de la Divina Justicia, pues combinando los remezones arrojó muy grande parte de los edificios a la tierra, donde murieron
76 Se trata de un documento manuscrito proveniente de la Biblioteca Nacional de Madrid, según indicación de Silgado (1985), aunque no hace precisión alguna sobre su signatura. Lo atribuye al P. Álvarez de Toledo (1978).
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muchas personas casi todas sin sacramentos, procuraron salir a la calle huyendo de la ira de Dios que con las voces del terremoto explicaba su enojo y en poco más de un cuarto de hora que duró, deshizo los edificios que en tantos años y en tanto tiempo se habían fundado.
Fueron los templos el primer objeto de la ruina, los conventos de religiosos y religiosas los que desde luego empezaron a sentir el castigo todo fue horror y todo lágrimas sin saber quien se negase a la lástima y por las bocas que empezaron a saber las bóvedas de la iglesias y los techos de las casas y nos y otros confesaron el sentimiento que hizo lo insensible saber irritado a Dios. Ninguno se negó al miedo todos se rindieron al pavor y mientras duró el asombro despertó el cuidado a los sentidos fatigados del horror y suspensos con el susto cada uno cuidaba de si y tanto que los padres no se acordaban de los hijos porque no hallando favor para ellos mucho menos le pudieron dar a otros aunque fuesen aquellos pedazos del corazón.
Cesó el estrépito ocasionado por el temblor, empezó el ánimo a desahogar tanto peso respiró el recelo y se minoró el cuidado juzgando y no bien que pasado aquel improvisamiento había serenado el cielo los rigores solicitaron volver a entrar en sus casas aquellos a quienes había arrojado de ellas tanto sobresalto buscaban abrigo a su desnudez porque todos los más estaban sin más vestido que cuando se hallaban en sus camas (bien que sin los reparos que alivian el frío por medio de la ropa) y aunque algunos medran de miedo con su necesidad tuvo más valentía el desabrigo que el riesgo; fueron a entrar a sus casas pero no entraron porque el impulso de la ejecución le detuvo otro segundo temblor que (aunque no tan grande como el primero) con el terror visto se hizo mayor, considerando lo que había pasado y como estaba tan presente que aun no había perdido la memoria al objeto del sentido fue este segundo otro que dispersó más el olvido en que se iba a dormir el descuido los que iban a entrar en sus casas se detuvieron, los que estaban ya adentro volvieron a salir teniendo a felicidad el logro de la huida y dejando el descanso volvieron a la fatiga clamando al cielo y pidiendo misericordia al tenor de las potestades y como aún no había amanecido con tanta claridad las tinieblas hacían mayor el sopor que la noche no sólo espanto por la oscuridad sino porque las sombras acrecientan los bultos y se acompaña con una copiosa lluvia que siendo antes de el amanecer había puesto al cielo en tan denegrido color que estaba denotado lo horrible del suceso y el riesgo que amenazaba este segundo temblor que pareció segundo castigo fue mayor misericordia que con el solo se trató de sentir cada cual y esta fue la causa de que el siguiente y mayor que el primero, se hallasen todos vestigos y como prevensión para aguardar a otro.
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Llegó el caso por nuestros pecados, llegó y a las seis poco más dejó Nuestro Señor obrar las segundas causas con tan desusada violencia que fue monstruo de los temblores pues en cuantos le cuentan en esta infeliz ciudad ninguna ha llegado a medirse con este tercero, desnudó la Justicia Divina el invencible es que de su poder sacudió el viento su velocidad de las entrañas de la tierra respiró iras como volcanes y volcanes que se consideran iras; amenazó a los pudientes y quedaron ante el amago como a mortales y los que lograron la vida fue tan perturbada que primero lloraron el morir entre la fatigada esperanza de vivir, tembló y tembló de forma que fue viva representación del Juicio final porque el espectáculo fue tan horrible que la vida salió por la roca de la muerte.
Crecía el temblor, crecía la perturbación, duraba y duraba el miedo, faltando aún el alivio de quejarse solo y notaba la cristiana más por temor que por el amor y apedillaban las voces a explicar el sentimiento solicitando el remedio en la misericordia de Dios pues a gritos se confesaban todos haciendo actos de amor de Dios.
Los sacerdotes usando de la jurisdicción espiritual absolvían a todos generalmente porque se confesaban todos, caían las paredes a la calle y el ruido aumentaba el del temblor y huían a donde podían no a donde querían que no daba lugar el miedo y el polvo ahogaba el aliento y las voces y polvo y llanto recordaban la memoria de la tierra de nuestra primera formación todo era deconsuelos todo ruinas todo desdichas todo miserias todo sustos y todo se aumentó más viendo que para nuestros delitos no había sagrado pues los templos todos sin reservas ninguno si no es el Sagrario de la Iglesia Mayor que se libró de este estrego universal eran despojos del temblor y ruina sus edificios siendo las iglesias las primeras que perecieron y más cuando oyendo misa y recibiendo el cuerpo sacramentado de Nuestro Redentor se vinieron al suelo algunos y cojieron debajo mucha gente que murió enterrada y quedó debajo de las ruinas.
En estas estaban diferentes personas sepultadas, allí se oían voces, allí gemidos allí suspiros, allís ayes, allí se pedía misericordia y entre horror y admiración no se determinaba a nada la piedad porque embarazado el ánimo se suspendía el aliento y por acudir a todos no se socorría a ningunos. Los padres buscaban a sus hijos, los hijos a sus padres y era consuelo saber donde estaban muertos para sacarlos desenterrándolos para enterrarlos, muy grande es la desdicha que tiene por alivio la muerte al caver una mano o un brazo que no tenía cuerpo y a poca distancia un cuerpo sin brazo rao o ninguno conoció su prenda, sólo por las señas del vestido se sabía quien era y ya cansados se dejaban en aquellas sepulturas por darles hasta mejor ocasión. Las religiosas sintieron más la fatiga como quien debajo de la clausura no se atrevían a salir no quedó iglesia, claustro ni celda que no viniese al suelo, todo pereció y los que conocieron los Conventos de Lima no los conocen, tanto puede los horrible y tanto cabe en tan poco tiempo.
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Nadaba la tierra en lo firme de ella no como temblor que pasa sino como olas que fluctúan, eran unos vaivenes continuados que llevaban los cuerpos vivos hacia donde querían sin saber quien se pudiese hacer firme en el suelo de las calles con que la aflicción fue tan general que no solo ocupó la vista en la que se caía, no sólo el oido en lo ruidoso del estrago en el tacto se perdió de forma que los hombres no eran dueños de él entre lo más horroroso habiéndose caido todos, deshaciendo no sólo la parte de los techos los claustros los pilares las bóvedas y cuanto estaba edificado derrumbó también las alhajas del uso de las gentes y las quebró sin ser posible valerse dellas y fue tal la ruina que obligó a que los religiosos de Santo Domingo y San Agustín fuesen a habitar a unos huertecillos que llaman la Chacarilla lo mismo sucedió a los de la Compañía de Jesús y los de otras religiones que no tuvieron este refugio, se hallan en los campos; no siendo el menor dolor la fatalidad de los hospitales que como remedio universal para los pobres habiendo pasado por la misma desgracia fue más pérdida de las pocas rentas que tenían pasando del extremo del regalo con que se asistía a su curación a la pobreza que se deja considerar en tanto falta de medios.
Pausó el temblor que duró menos de medio cuarto de hora pero no pausó el pasmo ninguno de los mortales se ha visto nunca más insensible pues falta hasta la respiración en muchas horas no volvieron los sentidos a recuperarse pero recogido el juicio trato de buscar donde habitasen las personas y de todo por el miedo del temblor sino por la persona, necesidad de alojarse en alguna parte pues no había casas donde poderlo hacer salieron a los campos a las huertas al río a las chacras y aún hasta los lugares más inmundos fueron refugio a la necesidad pues todo se pobló de diferentes familias y los que antes no pasaban por aquellos sitios de asco entonces fueron aseados, siendo las piedras, el polvo y la basura que sirvió de albergue al más escrupuloso melindre teniendo a felicidad hallarlo.
El Duque Virrey salió desde el primer temblor con su familia a la Plaza Mayor donde tienen su vivienda en un rancho de cañas y esteras y es muy de la consideración que si el Rey vive con tal incomodidad, los demás menos bien acomodados como vivirán y el temblor dejó tantas desdichas especialmente a los principios de hambre y falta de cuanto es necesario para el preciso sustento de la naturaleza que hubo ojos para verlo; pero no lo así para llorarlo; lengua asi para contarlo; pero no pluma para escribirlo. Aumentábase cada día más y más el cuidado con la repetición de otros temblores, algunos pequeños otros mayores y como ya había hecho reflexión el entendimiento de el peligro en que estuvieron todos conocieron que las culpas eran la principalísima materia de este castigo acudióse al remedio entrando en la gracia por medio de la confesión sacramental: raro será el que no se había confesado generalmente todos han llorado
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sus culpas; midieron sus fuerzas con las penitencias ejecutaron los hombres y las mujeres cuantas pudieron y ayudado de la gracia de Dios fueron tantas que con fuerzas humanas no se pudieran conseguir frecuentáronse los sacramentos y acompañadas de lágrimas y ternura se ofreció a Dios el más seguro holocausto que son los corazones; ayudaron mucho las procesiones de sangre con un seguimiento de durísimas penitencias y a instancia de la devoción de el Duque Virrey se trajo en procesión a la Plaza Mayor a la Virgen Santísima del Rosario desde el convento de Santo Domingo a quien acompaño el Duque con toda su familia; estaba prevenida una capilla de cañas y esteras donde se puso a su Majestad y quiso salir del Alcazar de su casa para esta choza sólo por consolar a Lima cuyos vecinos de día y de noche la están asistiendo. Continuéronse otras procesiones muy devotas de imágenes de grande piedad y para que se coronase obra tan eminente y tan del agrado de Dios dispuso la devoción cristiana cerrar con llave de oro el culto y la religión y ordenó que saliese en procesión el Santo Cristo de Burgos de el convento de San Agustín el dia viernes 28 de Noviembre.
Hizo patente a los fieles y se vió en la calle aquel santísimo simulacro que desde que vino de España hasta este día nunca ha salido otra vez en 90 años al menos seis días; empezó la procesión acompañada de la mayor parte de la ciudad los más con luces en las manos pero los corazones más encendidos, los pechos más ardientes, el silencio fue grande y con esto se oían mejor las voces de los predicadores que por las esquinas de las cuadras predicaban con fervorosos actos de contricción y como la comunidad del Santo Doctor iba acompañando a Cristo Nuestro Señor con tan gran modestia y tan continuadas lágrimas creció el ardor en los corazones de los fieles fue a la plaza visitó a María Santísima del Rosario dio vuelta y por las mimas calles se redujo a su casa porque no hubo por donde salir respecto de estar todo lleno de los desmontes del temblor al entrar en su iglesia el Santo Cristo fue preciso pararse porque las lágrimas los sollozos los gritos pidiendo perdón y misericordia fueron tantos acompañados de los golpes de pechos y las heridas en el rostro de los fieles que se juzgó era temblor tanto fue el ruido y los afectos fueron tantos sin ponderación fueron mayores habiendo entrado en la iglesia que se llenó fácilmente por componerse de un pedazo del coro que dejó el temblor desocupado quizás misteriosamente para que llenas de Dios que no hay explicación con que se pueda describir solo se puede decir que no hay explicación con que se pueda describir solo se puede decir que en Lima no se ha visto ni será viva otro día como este en que copio Ntro Señor tan gran cosecha de almas que moral y cristianamente se juzga que si entonces hubieran muerto todos aquellos fieles fueran coronados de laurel de gloria.
Desde este día hasta el en que esto se escribe no ha llegado otro temblor y se cree no le habrá atribuyéndole este favor al Supremo Dios del
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cielo y tierra dándole infinitas gracias por sus continuadas misericordias mayormente cuando en tantos lugares inmundos se está celebrando el santo sacrificio de la Misa y ahora se continúa con mayor celo infiriendo de tan contrita devoción que ha de ser Lima la ciudad santa pues aun hasta el orden de la naturaleza se ha mudado y los elementos han extraido su curso ordinario estando el cielo nublado y sin la asistencia del sol cuando por este mes no ha faltado nunca y debían angar mas que lucir pero es conveniencia el que no lo haga y el Dueño Universal de los influjos le ha mudado de la estación porque en todo logre esta ciudad su mayor bien.
Querer reducir a relación los trabajos, las hambres, las enfermedades las inconveniencias que ha sobrevenido es imposible querer contar los muertos los es también porque aún no están desenterrados los que hay que sin ajustar las pérdidas de hacienda es imposible porque falta el guarismo no hay ponderación que no sea corta a todo excede lo que se ha visto y nadie lo vio que lo pueda contar como ello es ni cabe en las palabras ni tienen lugar los pinceles porque habiendo faltado todos los comercios todos los oficios y perdidose todas las casas, los censos, las capellanías y sus fincas bien si infiere, ha quedado Lima sin ser Lima, pobre desnuda huérfana enferma arruinada y sin esperanza de remedio y en finitos años y solo deja el consuelo de saber reducido el ánimo y la voluntad al servicio de Dios enmendando la vida y solicitándole penitencia que entre tantos males y fatigas es este el sumo bien y el sumo alivio.
El Puerto del Callao padeció el mismo día 20 de octubre los propios tres temblores pero el primero no dejó quehacer a los dos últimos porque habiendo sucedido fue tal el estrago que todo el pueblo vino al suelo ejecutando grandísimo destrozo en las vidas y en las alhajas pues todo se perdió todo se arruinó y en medio de este conflicto y de esta tribulación sobrevino otro mayor porque la mar se retiró como cosa de cuatro cuadras y juntándose la que llaman Brava con la que circunda la muralla vino sobre el puerto con tan grande violencia que fue una representación del diluvio todos juzgaron perecer viendo montañas de agua que amenazaban la muralla viendo que por la parte de fuera era todo mar y es cierto que la muralla del Callao fue la defensa contra tan valiente enemigo en ella se amparaban y por ella no perecieron desde el palacio hasta la mas pequeña casa fue despojo del horror sin dejar en el pueblo que llaman Pitipiti que está de la parte de afuera choza en pie ni aun ninguno de los indios sus habitadores. Toda la costa de Sotavento y Barlovento sintió el golpe no hubo puerto que se librase del terremoto, Pisco, Ica, Nazca, no solo fueron despojo de su iras sino quedaron totalmente desoladas sin poder conocer donde eran sus edificios y tres navíos que estaban el puerto de Pisco vararon en tierra pasando por encima de lo que era villa donde se hicieron pedazos y sorbió el mar 550 botijas de vino y aguardiente que
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importan una grandísima suma el pisco con que por todos los medios han quedado los habitadores y hacendados sin hacienda.
Al reino de Chile llegó a las once y en los puertos de la Concepción y Valparaíso se sintió aunque más lentamente dejando memoria de la desgracia y para que quedase padrón en lo futuro entró el mar y baño ambas ciudades con poco daño pero con grande susto de los habitadores que ellos y todos los demás se consideraron muertos a manos de dos huracanes de tierra y mar. Más es el suceso que la relación, más en la pérdida que lo que se puede contar, más es la pobreza que lo que se puede decir siendo máxima cierta que en todos estados todos han perdido dejando al Reino y a Lima en tan gran quebranto que sólo lo puede remediar Dios nuestro señor en cuya divina misericordia debemos esperar...
9.
Angulo, 1935: 65-66
Sigue a:
1. Vásquez, s/f. Crónica [...]. [Ms.].
2. Odriozola, 1863. Terremotos. Lima. 3. Polo, 1899. Sinopsis. Lima.
... Desgraciadamente la recia envergadura de su fábrica [la catedral] no pudo eludir los fectos del furioso cataclismo que en 20 de octubre de 1687 acabó por convertir en un enorme acervo de inútiles escombros la legendaria opulencia de la ciudad de los virreyes...
10. Buendía, 1693: Lib. V, cap. XVIII.77
11. [¿Buendía, Joseph de?]. Relacion del temblor que arruinó a Lima el 20 de octubre de 1687 [1693], en Odriozola, 1863: 23-33. [BUENDÍA (1693), 1863: 23-33]
... No hay felicidad cumplida, sin el contrapeso de alguna desgracia, no hay hermosura sin lunar, no hay dia sin nube, no hay golfo sin tormenta. Sin duda quiso el cielo desabrir el gusto á los mortales, por que en los bienes de tierra no colocasen su bienaventuranza natural como querian algunos filósofos antiguos. La Ciudad de Lima, que es la patria de la abundancia y riqueza, como puede reconocerse en los tesoros que en esta armada del año de 1690 remite a España y á todo el mundo, pues pasan de treinta los millones de plata y oro, que en esta ocasión navegan; padecen dentro de si su mayor trabajo, pues formándose en los
77 El texto de Buendía es reproducido íntegramente por Odriozola en su Terremotos, como puede verse en la siguiente referencia.
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senos y cabernas de la tierra fúlfureas tempestades combatidas del aire subterráneo, rompen á veces con tan escandaloso estremecimiento, que nos dan á padecer los sustos de las postreras ruinas. Este mal, entre todos, es mas general é inevitable, como disputa Séneca en sus cuestiones naturales, porque ¿dónde hallará refugio un combatido; cuando en todas partes la amenaza? ¿Qué escape puede haber, donde el miedo aprisionado no puede huir? ¿Qué lugar hay defendido que pueda ser de otros y de si mismo defensa? Si el enemigo plantado en campaña me acomete podré desde los muros rechazarle; que los castillos de una eminencia tajada en los riscos de la cumbre, refrenan con la arduidad de la entrada el orgullo del mas poderoso ejército. De las tormentas de mar nos defienden los puertos; el ceño de las nubes desatado en tempestad de aguas, y granizado, lo apartan y divierten los tejados y cuchillas. El incendio mas voráz perdona á quien le huye y no le sigue. Contra las tempestades del cielo, truenos y rayos, son reparo las casas subterráneas y cuevas profundas, porque el celeste fuego no penetra las cabidades de la tierra. En una peste se evita el contajio con mudar de país. Ningun mal tiene la naturaleza que no tenga remedio: solo la muerte y el terremoto no privilegian sagrado, ni defensa, donde no introduzcan la fatalidad de sus estragos. En medio de tanta amenaza dispuso la providencia gozase la Ciudad de Lima la corona de sus riquezas y bienes; porque el continuo susto al poseerlos, hiciese á sus habitadores mas generosos en franquearlos. Muchos son los terremotos que la han aflijido, repitiendo la memoria otros tantos recuerdos de la ira de Dios. El mas terrible que se habia padecido, según las historias, sucedió imperando el Señor Carlos V. Que asoló la Ciudad, si bien en aquel tiempo fue mucho menor la ruina, por ser mas corta la población, y sin la hermosura que ahora tenía de soberbios edificios, y suntuosos templos: é informado el Señor Emperador Carlos V. De la calamidad de Lima, despachó de parecer de San Pedro de Alcántara, su confesor, una Cedula de gran consuelo y honra, ordenando que las paredes de los edificios, por ser la región tan expuesta á terremotos, no excediesen la altura de seis varas; previendo sin duda el santo con luz profética, las ruinas que después habían de sobrevenir. Y se notó por circunstancia especial que el dia 20 de Octubre, en que sucedió el temblor, se celebraba el oficio y fiesta del dicho San Pedro de Alcántara, por haber caido en Dominica su propio día, que es á 19 acordando el Santo con el temblor en el dia 20, el olvido y poco aprecio que se había hecho de su consejo y aviso. Otros terremotos se contaban tambien de grande horror, aunque no de estrago tan general, como el que sucedió a 13 de noviembre de 1655, el que desoló a la ciudad de Ica a 12 de Mayo de 1664, el del año de 1678 a 17 de Junio, a las siete y tres cuartos de la noche, que antecedió al gobierno del Excmo. Sr. Virey Arzobispo de Lima D. Melchor de Liñan y Cisneros, por dejación del Sr. Conde de Castellar. El del año de 1687 a 1° de Abril a las once y tres cuartos de la noche; fuera de muchos más
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antiguos, en que ha sido señalada y particular la ruina, y asi breve y no difícil su reparo.
Algunas señales prodigiosas precedieron, que ominaban esta gran calamidad de Lima. A dos de Julio del mismo año 1687 dia de la visitación de Nuestra Señora Santa Isabel, especial patrona jurada de esta ciudad por lo temblores en la cada del Sr. Dr. D. José Calvo. De la Banda, oidor que fue de esta Real Audiencia, sugeto grande en letras, juicio é integridad, honor esclarecido de Lima, su patria, en una imagen pequeña de bulto de la Virgen de la Candelaria, que no tiene de largo una vara, se reconoció todo el rostro bañado en sudor y lágrimas á las seis de la mañana. El asombro de toda la casa no pudo contener en silencio su admiración, sino que saliendo la noticia a la calle, entró mucha gente de la ciudad á reconocer el prodigio. En mas de treinta ocasiones de repitió este llanto de suerte que los mas pudieron venerarlo. Lo más admirable era, ver en su bellísimo rostro algunas veces unas arenas y polvo, con alguna fatiga que parecía la abochornaba. Estas arenas y tierra se reconocieron tambien en la orla de su vestido y manto, sin que ninguno acertase a discurrir la causa, pero si todos á temer algún efecto de tan costosa demostración al mismo tiempo corrían por la ciudad inciertos rumores de que había de suceder un gran temblor que arruinase a Lima, que aunque no se les daba mucho crédito, ellos daban no poco cuidado; de suerte, que hubo personas religiosas, que muchas noches antes, no atreviéndose a dormir en sus celdas debajo de paredes, se retiraron a las huertas, temiendo localmente los corazones la calamidad, que interiormente los amenazaban los cielos. Mas como el temor mas adivino no puede atinar el cuando, cayó repentina sobre los hombres la ira de Dios, detenida del brazo de su misericordia. Lunes 20 de Octubre del mismo año de 1687 á las cuatro de la mañana comenzó á temblar la tierra, dando lugar á que todos saltasen de las camas que Dios airado no se olvida de ser misericordioso. Fue cobrando mayor violencia y estruendo el terremoto, y sacudiendo con furor desgreñado los edificios y torres, dio á entender que la mayor fortaleza es fragilidad y que no hay seguro que no pueda ser peligro. Yo me acojí al umbral del aposento, á donde se vino a guarecer el Padre Pedro Medina, que murió después siendo Rector del Colegio de Trujillo: sintió que los cuartos altos del patio, en que vivía, con escandaloso ruido y horror se venían á tierra y corriendo vino á mi, que era su vecino inmediato, pidiéndome confesión; puestos de rodillas los dos, nos confesamos y absolvimos, y clamamos al cielo por misericordia inclinamos la cabeza á esperar en la ruina nuestra muerte. Encruelesíase mas furia del temblor y á gritos dije: Virgen Santísima de los Desamparados ampáranos; y el Padre Pedro levantando también la voz, dijo: Padre Francisco del Castillo, mira por Lima tu patria. Pongo á Dios por testigo de esta verdad, que apenas acabó el Padre Medina de invocar al Santo Padre Castillo, cuando sentimos que de repente había parado el temblor.
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Salieron los padres de nuestro Colegio de San Pablo, no bien recobrados del susto, á recorrer las plazas de la ciudad, para confesar y exhortar a penitencia y contrición a los fieles. Al primer paso nos salió a recibir el clamor de una noble doncella, que bañado en lágrimas el rostro, desgreñado el cabello, cubierta de polvo é hiriendo a golpes los pechos, pedía misericordia á Dios, y socorro a los hombres, para que la ayudasen a desenterrar de las ruinas la vida de su hermano D. Alvaro Ponce de León, sugeto de la primera estimación de Lima, por su gran nobleza, virtud, ingenio y estudiosidad, las esperanzas del Reyno, á quien la pronta diligencia de sacarlo de entre ruinas no pudo escaparlo de la muerte, que ya el polvo lo había ahogado. La voz segunda que se oyó con lástima fue haber muerto el General D. Juan Ramírez de Arellano, con su esposa Doña Ines de Rivera, su hijo niño D. Nicolás, y otras personas de su casa, hasta número de siete, sepultados debajo de una pared. El día antes había confesado y comulgado dicho General, disponiéndose para salir a un gobierno de esta provincia, y pidiéndole a Dios, que si el correjimiento no había de ser á gloria suya, y salvación de su alma, le quitase antes de salir la vida. Parece le oyó el Señor, pues el mismo día 20 de Octubre, en que partía á su oficio, lo detuvo los pasos con la muerte. Muchas desgracias fue descubriendo la luz del día, muchos se echaban menos, que ó del todo, estaban muertos, ó no habían podido salir de entre ruinas. En Los Monasterios de Monjas, por ser tan numerosos y de cercas tan altas, era el desconsuelo igual á su dolor, viendo muchas religiosas muertas, y sin hallar escape las vivas. El estrago en los templos no sucedió en este primer terremoto y así la piedad cristiana con todo el miedo en el cuerpo, buscó en las Iglesias el desahogo del alma con intrepidez animosa, solicitando el remedio de la confesión y comunión.
Cuando a las seis y media de la mañana revolvió de represa desenfrenado el furor de otro segundo terremoto, en que hirviendo la tierra fluctuaba como el mar, no pudiendo a los violentos vaivenes y olas tenerse en pié los hombres. Comenzaron a venirse a tierra los edificios que había demolido el temblor primero. Nubes densas de polvo oscurecieron la luz del día, aunque el impulso del alarido, y las voces pudieran despejar de nubes el aire. Parece que a porfía trataba de arruinarlo todo la furia desgobernada de la tempestad. Cayó parte de la torre de Santo Domingo, y arruinando el coro alto, pasó a la Iglesia á enterrar a muchos, que actualmente se estaban confesando. Cayeron los portales de la plaza mayor, trayéndose consigo los altos. La bóveda y crucero de la hermosa Iglesia de San Francisco padeció gran ruina. La de Nuestra Señora de las Mercedes, galante fábrica, cayó en tierra. La nueva obra del crucero y Capilla mayor del glorioso Padre San Agustín se vino abajo. Muchas bóvedas de las naves de la Catedral tuvieron igual descalabro. La Iglesia de San Juan de Dios, que era presea de mucha hermosura y aseo, padeció también en su crucero y torre. En una palabra,
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se dice que todos los templos de Lima quedaron con lamentables ruinas, menos tres, el Sagrario del Señor, la Iglesia de la Santa Rosa, fábricas nuevas, y el templo de la compañía de Jesús, si bien se juzga necesario derrivar su cúpula ó media naranja de su crucero. La Iglesia de los Desamparados, el día antecedente había estrenado dorados el retablo mayor y los dos colaterales en el crucero, á expensas del Excmo. Sr. Duque de la Palata, que á gloria de las dos Soberanas Imágenes del Pilar y de Monserrat, costeó sus dos hermosos retablos, y los enriqueció de preciosos ornamentos; pero el día Lunes, al segundo temblor padeció gravísimo daño en la pared colateral, que mira al Palacio, y en sus bóvedas que han quedado atormentadas. Los altos del Palacio, y su hermosa balconería, que hacia frente á la plaza mayor, fue preciso ponerlos en tierra y labrar en la capacidad de los cuartos bajos, salas desahogadas y hermosas para la Real Audiencia y demás Tribunales, quedando en lo anterior con vistas al jardín, nuevo Palacio de madera para la habitación de los Señores Virreyes; si bien no tiene la hermosura y vista á la plaza, ni recibo de lleno los aires frescos y saludables de Sur. Las casas altas de los particulares se llevaron consigo al caer, los entresuelos, desplomándose muchas paredes a la mitad de las calles, en que oprimieron a muchos, que huían buscando sitio mas desahogado y seguro. Mas de seiscientas vidas perecieron entre religiosos y seglares, siendo el estrago de los Conventos mayor del que se pueda ponderar. El Monasterio de la Santísima Trinidad, que es de Monjas Bernardas, quedó inhabitable, de suerte, que fue necesario sacarlas a una huerta, y ceñirlas de nueva cerca, con la prevención de Iglesia, céldicas de caña y oficinas para los Ministerios de la comunidad, á que asistió con ánimo generoso, y lleno de Dios el Sr. Inquisidor Mayor Dr. D. Alvaro de Quirós, sacrificando su vida por la caridad, pues de tan fervorosa asistencia perdió la salud y murió en breve. Del Monasterio Real de la Concepción que es el mas numeroso de esta ciudad, pues tenía á la sazón trescientas y once monjas de velo negro, fuera de muchas de velo blanco y donadas, con número tan crecido de seglares y criadas, que por todas pasan de mil y quinientas almas, fue preciso para desahogar la comunidad, sacar la mitad de las religiosas á la huerta grande del Monasterio de Santa Catalina de Sena. Los Religiosos no pudiendo vivir en sus conventos, asentaron su habitación en sus granjas y viñas puestas en los burgos de la ciudad. Todos los demás se fueron plantando en las plazas y campos, en pabellones y tiendas de campaña, hallándose Lima fuera de Lima. El Sr. Virey Duque de la Palata, con ánimo invencible y superior á las calamidades, se trasladó con toda su familia á la plaza mayor, donde abriendo las arcas de su gran generosidad, fue el padre verdaderamente de la patria, socorriendo á cuantos pobres llegaron á sus puertas de suerte que al año pasaban de sesenta mil pesos en plata las limosnas que había dado. Allí mandó se levantasen de madera. Salas para los Tribunales, para que no cesasen la administración y despacho de justicia.
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En el presidio y puerto del Callao, fue mayor la congoja, pues sobre la ruina general de todo el pueblo, en que murieron mas de quinientas personas, y en que se vió sepultado nuestro Excmo. É Illmo. Arzobispo de Lima, Dr. D. Melchor de Liñan y Cisneros, padeciendo dos ruinas el que merece mas sublimes exaltaciones, pues cayendose al primer temblor el techo de la casa alta en que vivia, y llevándose el entresuelo, se halló en una y otra ruina, enterrado: pero la misericordia de Dios, que veía pendientes de aquella sola vida tantas vidas de pobres, porque no sucediese con su muerte general de todo el Arzobispado, dio lugar á que la pronta fineza de D. Francisco de Jáuregui, su mayordomo, y otros de su familia vencido su propio riesgo, sacrificasen su fatiga y sudor, por sacarle de los tumultos de tierra que lastimándole todo el cuerpo, le perdonaron la vida, para que con mas viveza sintiese la contrición de su pueblo y desolación de la ciudad, buscando el alivio de su salud combatida del aprieto de repetidos ahogos, que le tasaban la respiración, había salido á instancias de los Médicos, á los aires de mar en el Puerto del Callao, donde se vió en el más terrible ahogo de la tierra y el polvo; creciendo mas la aflicción al segundo terremoto, porque retirándose el mar de la playa por espacio de media legua, revolvió en montes de agua sobre el pueblo, batiendo con soberbios golpes los muros, y vallando su inundación por un costado, y otro la muralla, hecha península el puerto. Aquí fue el mayor alarido, viéndose cercados de tan poderoso elemento, procurando escapar por entre las olas á fuerza de brazos los unos, otros puestos á caballo, rompiendo el ímpetu de las aguas. En mal compuesto guando de mangles, en hombros de negros con el agua á los pechos, escapó el Arzobispo la furia de la inundación. Tan desierto quedó el pueblo, como sola la ciudad sin que por las calles, por muchos días se viese gente, que cursase aun al trajín necesario de la vida. Nueva plaga envió el Sr.á la abundantisima ciudad de Lima, porque con la turbación, inquietos los ánimos, difícilmente se aplicaban a las tareas de dar providencia y avasto á la Republica. Comenzó a sentirse la carestía de los géneros, y los pobres á estrañar el semblante de el hambre, tan desconocida en estos reinos: pero la caridad de algunos hombres ricos de la ciudad los empeño á salir por las calles con canastones de pan á socorrer á los pobres en los desvíos de las huertas, y á las Monjas en la interior clausura de sus Monasterios. Pero el daño mas irremediable fue el que trajo el desabrigo y poca defensa de las habitaciones, y barracas en las plazas y campos; porque siendo la estación de verano, ardientes los soles, embarazados con la multitud de los apiñados toldos los aires, las casas de carrisos las mas y las otras mal defendidas de la incursión de los elementos, con el frágil reparo de los pabellones, hirviendo la sangre, y el corazón lastimado con tanta calamidad, se encendió una epidemia de tan maligna constitución que se robó en breve muchas vidas, siendo imposible la actual
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asistencia de los médicos, por la distracción de lugares y sitios en que adolecían los enfermos; ni fácil la aplicación de los medicamentos, por la distancia de las oficinas y Boticas. En esta ocasión esperimentó Lima la intercesión del Santo Padre Francisco del Castillo, pues cuando se veían imposibles los remedios, se reconoció benigno, y fácil el influjo de su patrocinio. La aplicación de sus estampas é imágenes, revocó á la salud a muchos que volaban a su muerte.
Pero antes de despedirse la pluma de la tragedia fatal en que se ha teñido en el absintio de tanta amargura debo bañarla en la dulcísima frente de las misericordias de María Santísima, y purificada en el baño de sus lágrimas, que desde dos de Julio comenzó a llorar de lástima y de amor la desolación de Lima, que con tan ardiente devoción la venera, la quiere, la aplaude y adora. La imagen que había llorado, se llevó a la plaza mayor, en donde se había formado cuatro capillas debajo de tiendas de campaña en que se colocó el Señor Sacramentado y se celebraron los Divinos Oficios por el Cabildo Eclesiástico. En otra se expuso á la veneración de todos la imagen de Nuestra Señora del Rosario, que es la madre de Lima, su amor su consuelo y refugio. En la capilla tercera se aseguró la de Nuestra Señora de las Mercedes que tan continuas misericordias usa con esta ciudad. En la cuarta se acomodó la Santísima Virgen de los Desamparados y la imagen de Nuestra Señora del Pilar; teniendo este desahogo la aflicción de los fieles en el mayor desamparo en que se hallaban. A la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas la celebró en la capilla del Rosario el Sr. Duque de la Palata, con cinco días de fiesta, misas y sermones, declarando su devoción y gusto de que de allí en adelante se nombrase Nuestra Señora del Aviso, pues tan anticipado nos le dio con su milagroso llanto, y en procesión la condujo después al Colegio de San Pablo de la compañía de Jesús, jurándola la ciudad por su especial patrona de Temblores, señalada renta para el día de su fiesta anual, que es á 20 de octubre. Esta colocada esta divina imagen de María Santísima á los pies del Santo Cristo de la contrición, que es la veneración y asistencia amante de toda Lima, celebrándose en su devota y bien adornada Capilla todos los viernes de año la Escuela de Cristo, con grande concurso y provecho de las almas. Este Señor es el patrón de las misiones del Acto de contrición, que en esta provincia estableció el celo Apostólico del Padre Francisco Javier, siendo Rector de dicho Colegio de San Pablo y fomentó después como Provincial de esta Provincia del Perú, de que se ha seguido mucha gloria de Dios, y fruto grande en las almas con admirables conversiones y reforma de costumbres. En esta Capilla halla el pecador arrepentido todo su remedio, en el Señor Crucificado, su contrición; y en la imagen de Maria Santísima, sus lágrimas que son las dos fuentes por donde se derivan mas ciertas y copiosas las misericordias de Dios.
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12. [¿López Martínez, Francisco?]. Relación del terremoto de 687 [sic], en Odriozola, 1863: 33-36.78 [LÓPEZ MARTÍNEZ (1687), 1863: 33-36]
... Lunes 20 de Octubre de 1687, fue oposición de luna, y el mas fatal que ha experimentado la insigne ciudad de Lima, imperio y corte de la América Austral en las dilatadas provincias del Perú, por los 125 que habían corrido de su primer fundación. Sobrevino á las cuatro y media de la mañana un terremoto tan formidable y horroroso en la duración y violencia de los temblores: duró tres eredos, y después otro igual que se juzgó haber llegado el último transe de perder las vidas todos los habitadores que los cojió muy descuidados en sus camas, y asi con el susto repentino, dejó cada uno la suya entre la confusión y miedo, sin cuidar los padres de los hijos, ni estos, de aquellos; desnudos y descalzos, con lamentos y alaridos salieron clamando misericordia á buscar refugio en las calles, Iglesias, plazas y corrales, y demas partes donde pudieron guarecerse con menos riesgo que en sus casas, pues todas habían empezado á padecer ruinas despidiendo de las paredes y techos gran cantidad de ladrillos, adobes y madera; y en las mas viniéronse al suelo piezas enteras, y habiéndose confesado y comulgado los que pudieron: y los obreros evangélicos con fervor y espíritu apostólicos operado cuando podia la ocasión. A las cinco de la misma mañana, repitió otro temblor mas violento y dilatado que el referido, pues se acabó de arruinar la Ciudad, sin que en ella ni en sus arrabales y chacras, que es lo mismo que haciendas de campo, quedase cosa habitable, templo ni capilla donde se pudiese celebrar los divinos oficios, ni decir misas,
78 No podemos corroborarlo, al no tener la edición original, pero podríamos presumir que el texto reproducido por Odriozola con el título “Relación del terremoto de 687” vendría a ser la Relacion del exemplar castigo que embió Dios a la ciudad de Lima, cabeza del Perú y a su costa de Barlovento con los espantosos terremotos del dia 20 de octubre del año de 1687. En Lima, por Ioseph de Contreras. Año de 1687. La autoría del texto se disputa entre el P. Buendía y el P. López Martínez, ambos jesuitas. La atribución a este último se funda en lo señalado por José Toribio Medina, La imprenta en Lima (1651-1767) [1904]. Tomo II. Edición facsimilar. Santiago, 1985, p. 168. Hay quienes discuten la autoría de López y, más bien, se la atribuyen al P. Buendía; es el caso de Enrique Torres Saldamando en Los antiguos jesuitas del Perú (1882), reproducido por Mendiburu (1932), t. III; p. 151. Para una referencia adicional, véase Rubén Vargas Ugarte: Manuscritos peruanos en las bibliotecas del extranjero. Lima, 1935, pp. 15-16. Apoyando la autoría de López Martínez, consúltese, del mismo P. Vargas Ugarte, Impresos Peruanos (Lima, 1954), p. 179, que, de paso, anota otros títulos dedicados a describir la tragedia de 1687 (pp. 180-182 y 189).
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sin mucho riesgo de las vidas, por haber quedado las unas totalmente arruinadas con todas las paredes, y las otras en parte de la misma suerte, y lo que ha quedado en pie está muy maltratado, rasgado y desplomado, amenazando ruina, de manera que ha de ser preciso derribarlos para fabricar nuevamente cuando hubiere forma y medios para ello. Y así desde los Señores Virey y Arzobispo hasta el mas humilde plebeyo, todos viven en las casas huertas, corrales y campañas circunvecinas á la ciudad, donde en ranchos y ramadas cortas, y nó de decencia conveniente se celebran las misas y administran los Santos Sacramentos para consuelo y alivio de las penalidades, trabajos y descomodidades que padecemos, hasta que apiadándose Nuestro Señor, de nuestra miseria, y obligado de si mismo, ya que no podemos satisfacerle como debíamos nuestras enormes culpas y pecados, se sirva de serenar esta desecha tormenta y usando de su infinita misericordia, nos consuele y alivie, reduciéndonos á la quietud y descanso de que se necesita. — Ruina de los Templos parroquiales Catedral — El Sagrario — Santa Ana — San Marcelo — San Sebastián — La Virgen Parroquia de los Huérfanos — La de San Lorenzo — La Iglesia de la Congregación de San Felipe Neri. — Conventos de frailes Santo Domingo — Su Recoleta — Colegio de Guadalupe — El Surco — San Agustín — Su Recoleta de Guía — El Colegio de San Idelfonso — La Merced — Su Recoleta de Belen — El Colegio de San Pedro Nolasco — San Juan de Dios — La Compañía de Jesús — El Noviciado — Los Desamparados — El Surco. — Conventos de monjas La Purísima Concepción — La Encarnación — Santa Clara — La Santísima Trinidad — La Orden de San Bernardo — Descalzas de San José — Santa Catalina — El Carmen antiguo — El nuevamente fundado — Las Trinitarias Descalzas de la Santísima Trinidad. — Casas de recojidas beatas La de Santa Rosa de Santa María — Las Mercedarias. — Iglesias y capillas Nuestra Señora de Monserrat — San Francisco de Paula — Nuestra Señora de Copacabana — Nuestra Señora de las Cabezas. — Hospitales San Pedro de Clérigos — San Andrés de Españoles — Nuestra Señora Santa Ana de Indios — San Bartolomé de Negros libres — San Lázaro de incurables — El de la Caridad de Mugeres Españolas — Los Betlemitas. — Edificios públicos El Palacio — La Inquisición — La Real Universidad — El Colegio Real de San Felipe — El de San Agustín — El de Santo Toribio.
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El Callao quedó arruinado menos la muralla que es buena: el pueblo de San Pedro de Quilcay se lo llevó el mar con 170 personas, porque salió de su centro: dejó arruinadas las haciendas de Paocama Valle de Palpa, Nasca, Puerto Cabello, Camaná, Riquipa en Ica; los manantiales de agua brotaron ceniza. Pisco ha quedado del todo arruinado y la tierra abierta, en varias zanjas de muchas leguas desde Ica hasta Cañete y los contornos de esta ciudad. El Callao y el Pueblo de Dicay. Habrán perecido sobre mil personas de todo género de estados, en los terremotos referidos. Su Divina Majestad se haya servido de haberles dado su santo reino Amen...
13. Barriga, 1951: 237-291
Cabildo de Arequipa, 20 de octubre de 1687. ... En este Cabildo se propuso que la ruina de toda la ciudad [Arequipa] con el terremoto que sucedió hoy dicho día veinte de octubre entre las seis y siete de la mañana ha sido de calidad en los templos y en las casas de los vecinos que mueven a llanto y dolor pues ha quedado de calidad que no ha quedado casa que pueda habitarse y muchas de las calles sin tránsito...79
14. Barrenechea [1725], 1863: IX-X
... Año de 1687. Día 31 de marzo y segundo de Pascua de Resurrección, hubo en Lima un temblor fuerte a las 12 horas de la noche...
... Año de 1687. Día 20 de octubre a las 4 horas de la mañana y a las 6 hubo en Lima los dos mayores y mas memorables terremotos que han acaecido en esta América derribó todos los templos y la mayor parte de las casas, cuyas ruinas fueron estrago lamentable de muchas vidas [...] este temblor y los siguientes son de nuestros tiempos y les consta a todos el día, hora, mes y año que sucedieron y no se necesita autor que los califique...80
79 En opinión de Barriga, este terremoto fue el denominado de Santa Ursula, por haber sucedido el día de la festividad de esta santa. 80 A partir de esta referencia, y a diferencia de todas las anteriores, consideraremos el testimonio de Barrenechea como contemporáneo, por la explicación que ofrece él mismo.
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Fuentes secundarias 1.
Peralta, 1732, II: ff. 174-177 ... [Nota 75, f. 174] Sucedió el horrible terremoto en Lima el dia 20 de octubre de 1687 a las 4 horas de la madrugada. Arruynaronse muchos edificios en que pereció considerable numero de gente, salvandose el resto en las plazas y sobre las mismas ruynas que se havian hecho [...]. [Nota 77, ff. 175-176] Sucedió el segundo terremoto a las 6 horas de la misma mañana el qual siendo mayor que el primero y cogiendo sacudido lo que este havia perdonado, acabó de arruynarlo todo, haviendo sido especial misericordia divina que el primero expeliese a los que el segundo sin este aviso hubiera destruydo [...]. [Nota 81, f. 177] Retirose el mar en el segundo terremoto y ampollandose en crecida altura formo el terrible fluxo con que salio inundando el callao y otras playas en que murió alguna gentes y huvo algunos xefes que cogiendo una barca fueron arrojados a la capitana que se hallaba bien distante...
2.
Peralta [1732], 1863, I: 157-161 Canto VI, octavas LXXVIII-XCI.
... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años 1687...
[f. 174, octava 78:] Pero a vista de horror mas indecible Tanta desgracia apenas será amago Pues de ataque más fuerte, más terrible Asaltada la tierra será estrago De terremoto sacudida horrible (En vez del que ha debido al cielo halago) Temblará Lima tal, que habrá entendido Que a veces ha faltado, otras se ha hundido.
3.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 105-106 ... Entre los mayores [terremotos] que se cuentan allí lo fue el de 20 de octubre del año de 1687. Este empezó a las 4 de la mañana y con él la ruina de muchos edificios y casas en que pereció crecido numero de gente pero su estrago solo fue aviso del que havia de suceder; y sirvió para que enteramente no quedassen sepultados todos sus moradores pues repitiendose el estremecimiento de la tierra con remezones que aterrorizaban a las 6 de la mañana se vencieron a su impulso las que havian resistido al esfuerzo de los primeros baybenes y se vieron reducidas a ruinas no teniendo a poca dicha sus habitadores el poder ser testigos de ellas desde las calles y plazas adonde los havia ya conucido la
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primera advertencia. En este segundo estremecimiento se retiró el mar sensiblemente de sus margenes y queriendo volver a ocuparlas con montes de agua excedió tanto de ellos que inundando al callao y otras playas sepultó en sí las gentes que halló en ellas...
4.
Travada [1752], 1877, X: 73, 225 Primera parte, acápite 2.
... En medio de ser tan moderna esta ciudad [Arequipa] ha sido edificada muchas veces y ha sido tantas cuantos terremotos ha padecido que en lo que alcanza la memoria han sido seis notables [...] el cuarto a 20 de octubre de 1687...
Segunda parte, acápite 25.
... En el memorable terremoto de 20 de octubre de 1687 en que fue comendador el P. Fr. Pedro de Acuña afamado predicador [de la Orden de la Merced] [...] y rezaban los religiosos el oficio divino por haberse maltratado la iglesia mayormente el arco toral...
5.
Bravo de Lagunas, Pedro Joseph. Voto consultivo que ofrece al Excelentísimo Señor Don Joseph Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda. Impreso con Licencias en Lima en la calle del Tigre. Año de 1755, 249 ff. BRAVO
DE
LAGUNAS, 1755: f. 1-2.
... Manteniase en un tiempo esta ciudad [Lima] de la fertil abundancia de sus amenos campos sin la miserable dependencia de otro reyno. Pero despues del grande terremoto que la asoló el día 20 de octubre de el año pasado de 1687 descargó la Justicia divina segundo azote sobre ella y padecieron las tierras tan grande esterilidad en los trigos que perdidas repetidos años las cosechas y reducidos los granos a un inutil y nocivo polvo del color del tabaco, subio el valor de los trigos, trahidos precissamente de partes mui remotas a excesivos precios...81
6.
Bueno [1763], 1951: 135 ... Sucedió un gran terremoto en Lima en 20 de octubre de 1687 precedido del prodigio observado en una imagen de Nuestra Señora, de dejar ver cubierto su rostro de sudor y lágrimas. Hubo antes dos temblores fuertes en 28 de enero y 31 de marzo del mismo año y otro a 10 de octubre de 1688...
81 La información brindada por Bravo de Lagunas la usa Hipólito Unanue. Véase Unanue [1806], 1940, p. 21.
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8.
9.
Alcedo y Herrera, Antonio de. Diccionario geográfico de las Indias occidentales o América [1785-1789]. Cuatro volúmenes. Edición y estudio preliminar por don Ciriaco Pérez Bustamante. Madrid: Atlas, Biblioteca de Autores Españoles, 1967. ALCEDO
Y
HERRERA [1785-1789], 1967, tomo III
[Echevarría, 1804], 1951: 5
... Ha experimentado esta ciudad [Arequipa] otros castigos semejantes [...]. Otro el 20 de octubre de 687 entre seis y siete de la mañana...
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 97* ... 1687. En enero 28, marzo 31 y 1° de abril se sintieron recios temblores [...] espantoso terremoto del 20 de octubre el que trayendo sacudimientos a las 4 y 6 de la mañana no dejó edificio en pie sintiéndose iguales estragos en Chancay, Cañete, Callao y Pisco saliéndose el mar en estos dos últimos puertos e inundando sus poblaciones y destruyendo la última. En Lima cayeron por tierra los mas templos y el palacio del virrey que entonces tenía balconería a la plaza. Los temblores se repitieron desde dicho día hasta el 2 de diciembre que un fuerte aguacero acabó de derrumbar los que habían quedado maltratados...
10. Perrey, 1857: 21-22 ... 1687. 20 octobre (v.st.) A Lima, tremblement des plus considérables. Il commença, à 4 h. du matin, par un grand bruit et ruina plusieurs maison; beaucoup de personnes furent écrasées. Ces malheurs firent pressentir une nouvelle catastrophe, et ce fut ce qui empècha le reste des habitants d’être ensevelis sous les ruines de la ville. En effect, à 5 h. du matin, vint une autre secousse précédée du même bruit ; mais, à 6 h., les secousses recommencèrent avec un bruit affreux, et les maisons qui avaient résisté jusque-lá fúrentrenversées... Les cloches sonnèrent d’elles-mêmes. La mer, pendant ces dernières secousses, se retira sensiblement du rivage, puis revint avec un mugissement affreux, en élevant des montagnes d’eau. Elle excéda tellement ses limites qu’ elle inonda Callao, Canete (ou Fanette), Pisco, Chancay et los Chorillos. Ce tremblement qui coûta la vie à plus de 5000 personnes, fut ressenti à 150 lieues des côtes par des bâtiments en mer, et même, suivant Forster, le capitaine Davis l’éprouva á 450 lieues du continent d’Amerique (1)...
11. García y Sanz, 1876: 16-17 ... VIII Arzobispo, Melchor de Liñán y Cisneros 1678-1708 [...]. A los 9 años de su gobierno, hallándose en el Callao, a donde había ido a buscar alivio para los ahogos que tanto lo mortificaron en sus últimos años volvió Lima a ser afligida por otro terremoto, más terrible que el que la
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
había amenazado en los primeros meses de su arzobispado y como la población del Callao fue invadida por la furia del mar, habría sucumbido como tantos otros desventurados en su seno, si oportunamente no lo hubieran sacado en hombros del agua y de sus estragos. Este azote, que dejó casi destruida la capital, quiso Dios en su misericordia que fuese anunciado por el sudor y lágrimas de una imagen de la Santísima Virgen de la Candelaria, de la propiedad del Dr. D. José del Corral Calvo de la Vanda (oidor de la Real Audiencia) y de Da. Jacinta de la Torre y Zegarra, su mujer, quienes la donaron a la Iglesia de San Pablo (hoy San Pedro) la cual s ecolocó en el altar del santo Cristo de la Contrición, donde es venerada desde entonces con un culto permanente bajo la advocación de Nuestra Señora del Aviso o d elas lágrimas y con fiesta jurada a que asistían antes los dos cabildos...
12. Paz Soldán, 1877: 70*
... El de 21 de octubre de 1687. Llamado de Santa Ursula...
13. Mendiburu [1885], 1934, VIII: 100-103* ... [Navarra y Rocafull, Melchor]. Pasemos ahora a referir siquiera sucintamente los estragos sufridos por los terremotos [...] en Lima los hubo en el aciago año de 1687 en los días 28 de enero, 31 de marzo y 1 de abril. El 20 de octubre día del plenilunio a las 4 de la mañana empezó una terrible sacudida que duró un minuto 33 segundos y se repitió con más violencia y celeridad a las 6 y media...
14. Mendiburu [1890], 1934, XI: 414* ... [Temblores muy fuertes] 1687. Marzo 31. En Lima, a las 12 de la noche; 1687 Abril 1. En Lima, a las 11 y tres cuartos de la noche; [Terremotos o ruinas] 1687. Octubre 20. Grande ruina en Lima, Trujillo & lunes a las 4 y 6 de la mañana; 1687 Octubre 21. En Arequipa y Moquegua...
15. Polo, 1898: 330-331 Cita a:
1. Buendía, 1693. Vida del venerable [...]. 2. P. Teodoro Vásquez (agustino).
3. Bravo de Lagunas, 1761. Voto consultivo [...]. Lima.
4. Alcedo, [1785-1789]. Diccionario geográfico [...]. Madrid. ... El 20 [¿febrero?] temblor en Lima. Del 31 de marzo al 1° de abril, a las 12 de la noche, fuerte temblor en Lima. El 1° de abril temblor allí a las 11 ¾ de la noche. El 20 de octubre, a las 4 y ½ de la mañana, y luego
SIGLO XVII. 1600-1699
a las 6 y ½, dos fuertes temblores que ocasionaron la pérdida de algunas vidas y que derribaron los templos y la mayor parte de las casas. Hubo en Lima un fuerte terremoto el lunes 20 de octubre, de cuatro y cuarto a cuatro y media de la mañana. Duró tanto, que algunos de los novicios jesuitas rezaron juntos, a grito pausado, la mayor parte de la letanía lauretana. Perecieron en la ciudad con este temblor, y otro que hubo a las 6 y ½ de la mañana, cerca de cien personas. En el puerto y presidio del Callao, y en otros lugares a donde alcanzó la conmoción, pasaron de 500 las víctimas. El cronista agustino Teodoro Vásquez y el P. Buendía las hacen subir a 600. Se sintieron los estragos en Chancay, Cañete y Pisco; siendo este puerto destruido por el mar, que salió de sus límites, y lo inundó, lo mismo que al Callao. En Lima cayeron por tierra los más templos y el Palacio de Gobierno. Estuvo en riesgo inminente de perecer en el Callao el Virrey Arzobispo Liñán y Cisneros. Los temblores se repitieron hasta el 2 de diciembre, en que sobrevino un copioso aguacero, que derrumbó algunos edificios, ya muy maltratados. En Trujillo se sintió este temblor, que esterilizó el valle de Chicama para la producción del trigo, del que se recogían allí antes hasta 16,000 fanegas (1) [Alcedo. Diccionario geográfico de América. Tomo V, p. 200; Bravo de Lagunas. Voto consultivo. Lima, 1761]. El trigo encareció hasta venderse a 25 y 30 p[eso]s la fanega; y dejó de producirse en la costa del Perú, reduciéndose los granos a un polvillo del color del tabaco. Se esterilizaron también los terrenos para la cosecha de ese cereal en la provincia en Lima, en una extensión como de 200 leguas. Se asegura que este temblor fue anunciado por los padres Casas y Galindo, de eminente virtud; y se refiere el prodigio del sudor y lágrimas de un pequeño busto de la Virgen de la Candelaria en Lima, desde el 2 de julio de ese año, llamada por esto “Nuestra Señora de Aviso” [...]. El 10 de noviembre temblor en Lima (1) [Relación del terremoto que sucedió en Lima 10 de noviembre de 1687. Lima: Imprenta de Juan de Contreras, 4.°. El 22 de noviembre, gran terremoto en Ambato, Latacunga y Pelileo (Ecuador)...
16. Medina, 1904: II, 168 Cita:
1. Relacion del exemplar castigo que embio Dios a la ciudad de Lima, cabeza del Perú, y a su costa de barlovento con los espantosos temblores del dia 20 de octubre del año de 1687. Con licencia, en Lima por Ioseph de Contreras. Año de 1687.82
82 Pareciera ser la que cita Polo, 1898: 331, nota 1.
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17. Dagnino, 1909: 282-283
... Llenan la crónica de estos años las alarmas de piratas y corsarios [...] i nada de especial, a no ser el terremoto del 20 de oct. de 1687, ofrecen los gobiernos del Jeneral Don Pedro Barrado y del Jeneral Joseph Pastor y Arista...
18. Wethey, 1946, en: Rivera Martínez, 1998: 198
... La catedral de Trujillo, como las de otras ciudades de la costa, ha sufrido como resultado de los frecuentes terremotos y las constantes restauraciones [...]. Otro terremoto, en 1687, causó muchos daños, que fueron reparados en la época del Obispo Mimbela (1721-1740)...
19. Broggi [1951], en Barriga, 1951: 237
... Terremoto del 20 de Octubre de 1687. Radio de alcance en Kms: 800 Hora: entre las 6 y 7 de la mañana...
20. Silgado, 1965-67: 199 ... 1687. 20 de Octubre. Ocurrieron dos terremotos en Lima, uno a las 4 ¼ y el otro a las 06:30. El primer movimiento sacudió y desarticuló los edificios y torres de la ciudad, y el segundo más prolongado en duración, las acabó de arruinar ocasionando 100 muertos; “las campanas por sí solas se tocaban y el estruendo era grande” decía el P. Alvarez de Toledo. Las antiguas construcciones a base de adobe, con gruesos paredones no soportaron las conmociones del suelo.
Los estragos fueron grandes en el Puerto del Callao y alrededores donde murieron 500 personas. Se extendieron las ruinas hasta unos 700 kilómetros al S. de Lima, especialmente en las haciendas de los valles de Ica, Palpa, Nazca y Camaná. El segundo movimiento causó serios daños en los templos y casa de Arequipa. Como efectos secundarios de estos sismos se formaron entre Ica y Cañete grandes grietas de muchos kilómetros de extensión. El mar inundó parte ddel litoral comprendido entre Chancay y Arequipa, quedando destruido el puerto de Pisco. Los terremotos se sintieron en casi toda la extensión del Virreynato...
21. Silgado, 1978: 25, 121 Cita:
1. Alvarez de Toledo. [Ms. Bib. Nac. Madrid], s/f.
2. Duque de la Palata (ibíd.).
3. López Martínez. Relación [...]. 4. Angulo, 1935.
... 1687. Octubre 20, ocurrieron dos terremotos en Lima, uno a las 4 ¼ y el otro pasado las 5 ½. El primer movimiento sacudió y desarticuló los
SIGLO XVII. 1600-1699
edificios y torres de la ciudad, y el segundo más prolongado en duración, las acabó de arruinar ocasionando cerca de cien muertos; las campanas por sí solas se tocaban y el estruendo era grande decía el P. Alvarez de Toledo. Las antiguas edificaciones a base de adobe y otras de cal y canto con gruesos pedrones [sic]83 no pudieron soportar las violentas oscilaciones del suelo. “La tierra que pisaba hacía olas como el mar y no me podía mantener en el suelo”, escribía el Virrey. Quedó tan dañada la ciudad que la población tuvo que pernoctar en tiendas de esteras en las plazas, huertas y campos durante muchos días.
Los estragos fueron grandes en el Puerto del Callao y alrededores, extendiéndose las ruinas hasta unos setecientos kilómetros al Sur de Lima, Nazca y Camaná. Como efectos secundarios de estos sismos se formaron entre Ica y Cañete grandes grietas de muchos kilómetros de extensión. Sobre lo que aconteció en el Puerto informa el Virrey: “En el Puerto del Callao, no ha quedado casa ni edificio en pie, aviendo allí perecido mucha gente, porque al temblor se siguió otro enemigo de igual fuerza, pues retirándose la mar de manera que se vio gran parte del puerto seco, volvió con mayor ímpetu y furia contra la tierra que la inundó toda y de los que pudieron escapar de la horribilidad y temblor del terremoto se anegaron muchos en el mismo camino que escogieron para salvar las vidas”. Según el P. López y Martínez el tsunami se produjo durante el segundo temblor. Murieron en el puerto cerca de 300 personas. Según la encuesta hecha por el Cabildo de la ciudad la ola marina entró al puerto por encima de las murallas haciendo encallar dos embarcaciones e hizo desaparecer un pueblo de indios pescadores llamado Quilcay (Lurín) situado a 5 leguas de Lima. Los estragos del maremoto fueron grandes a lo largo de la costa comprendida entre Chancay y Arequipa.
El puerto de Pisco, destruido en el terremoto sufrió gran inundación y ruina con el embravecido oleaje que siguió: Sobre este particular dice el Virrey: “La Villa de Pisco sin aver dejado señal donde estuvieron los edificios porque la inundó el mar aviendo dejado varados en la plaza dos navíos que estaban el puerto. En Cañete y Chincha hizo el mar la misma invasión y asoló los Almacenes donde tenía reunido tres mil quintales de azogue para enviar a Acapulco”. Los terremotos se sintieron en toda la extensión del Reino. En Trujillo se les percibió como ruidos sin conmoción. La tierra quedó temblando en Lima, hasta el 12 de Diciembre de ese año...
83 Se trata de un error de transcripción de su trabajo anterior, donde anota, de manera explicable, “paredones” y no el descontextuado “padrones”.
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22. Kuon, 1981: 136 Sigue a:
1. Mendiburu.
... 21 de octubre de 1687. Mendiburu menciona este terremoto acaecido en Arequipa y Moquegua...
23. Ocola, 1984: 30*
24. Huaco, 1986: s/p*
25. Fuentes Sánchez, Sara. Ecología y geografía histórica: padrones de feligreses y rentas de los curatos de Ica. Siglos XVII-XVIII. Lima: Seminario de Historia Rural Andina, 1995. FUENTES SÁNCHEZ, 1995: 6
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1687
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
94 2 94a 2 94b 2
1687 1687 1687
21 21 21
06.00 s/h s/h
oct. oct. oct.
Hora Duración GMT s/h s/h s/h
s/d s/d s/d
Ciudad Departamento Arequipa Sihuas Majes
Arequipa Arequipa Arequipa
Fuentes contemporáneas Sin datos.
Fuentes secundarias
1.
Polo, 1899: 13
2.
Barriga, 1951.
3.
Silgado, 1978: 26, 119
... El 21 de octubre temblor recio en Arequipa, llamado de Santa Ursula, por celebrarse este día. Trabada [sic], por equivocación, lo supone el 25...
... El 21 de octubre temblor recio en Arequipa, llamado de Santa Ursula, por celebrarse este día. Trabada [sic], por equivocación, lo supone el 25...
Cita:
1. Polo, 1898.
2. Barriga, 1951. ... 1687. Octubre 21, entre 6 y 7 horas. Ocurrió un fuerte sismo en Arequipa que causó serios daños en sus templos y viviendas. Otros estragos ocasionó en los valles de Sihuas y Majes. Sismo llamado de Santa Ursula por celebrarse ese día su festividad. El P. Barriga pone como fecha de este sismo el 20 de Octubre...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1688
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
95
1688
10
16.30 22.30
2
oct.
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Barrenechea [1725], 1863: X
... Año de 1688. Día de San Francisco de Borja, 10 de octubre a las 4 horas y media de la tarde...
Fuentes secundarias 1.
Bueno [1763], 1951: 135
2.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 97*
... Sucedió un gran terremoto en Lima en 20 de octubre de 1687 [...]. Hubo antes dos temblores fuertes [...] y otro a 10 de octubre de 1688...
... En 20 de febrero de 688 se despachó por el virrey provisión de 24 capítulos con el objeto de arreglar la conducta de los curas [...] fue esta la piedra del escándalo y sobre ellas se fabricaron competencias con el Arzobispo escribiéndose de ambas partes doctos papeles, no habiendo cesado esta desavenencia ni con el fuerte temblor que en 10 de octubre de este año recordó al del anterior...
3.
Perrey, 1857: 22
... 1688. 10 octobre. A Lima, tremblement qui fit périr mille individus; plusieurs villes du Pérou et du Mexique furent ébranlées (2)...
SIGLO XVII. 1600-1699
4.
Mendiburu [1885], 1934, VIII: 103*
5.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
6.
Polo, 1898: 331*
7.
Huaco, 1986: s/p
... En esta capital casi al cumplirse un año de la ruina, el 10 de octubre de 1688, se sufrió un fuerte temblor que puso a la población en pavorosda inquietud... ... [Temblores muy fuertes] 1688. Octubre 10. En Lima a las 4 y media de la tarde... ... 1688. El 10 de octubre, a las 4 y ½ de la tarde, fuerte temblor en Lima...
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1690
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
96
1690 nov.
20
14.30 20.30
4
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Angulo, Domingo: “El terremoto de 1690”. Revista del Archivo Nacional del Perú. Tomo XIII, entrega I, 1940, pp. 4-8.84 FERNÁNDEZ MONTAÑO [1690], 1940: 4-8
... Relación del Terremoto que arruyno la ciudad de los reyes, en 20 de Noviembre de mil seiscientos y noventa, fecha por Diego Fernández Montaño, escribano del rey nuestro señor y teniente de cabildo [1690].
Yo Diego Fernández Montaño, escribano del Rey Nuestro Señor, Teniente del de Cauildo y público desta ciudad de los Reyes del Perú, certifico y doy fee y verdadero testimonio a los que la presente vieren, de hoy en adelante, ad perpetuam rrei memoriam, y para los venideros siglos, como en dia lunes, veynte de Noviembre de mil seiscientos y noventa, como a las dos y media de la tarde, hubo un temblor que acabó de arruinar los edificios desta ciudad, asi los que quedaron en pie, que causó el temblor de veynte de Octubre de mil seiscientos y ochenta y siete, como los que se iban haciendo; y por mandado del Cauildo, Justicia y Regimiento desta ciudad, se mandasen derribar el dia siguiente las paredes de las calles que amezaban ruina, y se acudió a todo lo que pareció conveniente, para que no faltase el pan y demás cosas necesarias al común de la República. Y ansI se mandó rreconociese esta ciudad y sus templos, y que lo certificase, e yo el escribano lo hice asi,
84 Angulo califica de equivocados los comentarios de Cosme Bueno, Córdova y Urrutia, además de lo informado por la Floresta Americana; por el contrario, destaca lo que, en su opinión, fue un acierto de Peralta (canto VI, nota octava, XCVI).
SIGLO XVII. 1600-1699
desde la Santa Iglesia Catedral, la qual todas las bóuedas, que no cayeron con el dicho temblor de veynte de Octubre, ahora se han caydo dos, y todas estan maltratadas, que de necesidad se han de hechar abaxo.
Y asi mismo reconocí el Sagrario de dicha Santa Iglesia, y con este temblor quedó una pared del crucero muy maltratada; y de allí pase a la Iglesia del Colegio de San Pablo, de la Compañía de Jesús, la qual ví questan las bóvedas y arcos de las capillas hendidas y el area y testero del altar mayor se cayó. Y asi mismo fui a la iglesia del convento de Nuestra Señora de la Merced, y maltrató y derribó el altar mayor, que se había hecho de nuevo, en la medianía de la iglesia; y asi mismo la obra que se yba haciendo de nuevo; e la una naue se hindió y desunió de sus engarxes, que caussa horror, y asi mismo cayeron dos campanas del cuerpo de la torre, que quedó del temblor pasado, las quales hicieron mucho daño a la dicha iglesia.
Y habiendo reconocido el convento de San Juan de Dios, el cuerpo de la iglesia, que quedó bueno con los temblores de veynte de octubre de seiscientos ochenta y siete, este la dejó de calidad que es menester hecharla toda al suelo, porque la media torre que yban levantando cayó y hechó la bóveda alta del coro al suelo. Y de allí pasé a la iglesia del convento de Señor San Augustín, y ví que el un cuerpo de la torre, que es el primero, y la obra que se iba haciendo en ella, cayó con este temblor, y el coro bajo que con los otros temblores había quedado bueno, quedó con éste muy lastimado; y de allí pasé a dentro de la obra que se esta haciendo nueva de dicha iglesia, la qual mucha parate della se vino abajo y el altar mayor y todo lo demás, que está amenazando ruina.
Y de allí pasé a la iglesia de nuestro Padre Santo Domingo, y siendo asi que dichos temblores de veynte de Octubre, dejó algunos arcos buenos, este los lastimó de calidad que se ha menester poner rremedio en su rreparo.
Y luego fui y reconocí la iglesia de la Santa Rosa, y ví que está muy maltratada la naue principal y la fachada de la puerta y hendidos los pilares que parece es menester hecharla abajo.
La parrochia de San Sebastián, com este temblor cayó la pared del arco del altar mayor y maltrató mucho la iglesia. El Hospital del Espiritu Santo, que se había obrado de nuevo, las paredes estan maltratadas amenazando ruina amenazando ruina y lo mismo la sacrestía nueva, que todo ello pide pronto remedio. Los hospitales del Señor San Andrés, mi señora Santa Ana, San Bartolomé, son menester rreparar las salas.
La iglesia parrochial de Señor San Marcelo, que hauían cubierto un pedazo de la iglesia con estersd, se vino al suelo y la obra que se estaua haciendo se lastimó de calidad, que es menester volverla a hacer de nuevo.
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
La iglesia de nuestro Padre San Francisco, la torre que quedó algo buena, de las dos que tenía, con el temblor referido, ahora con éste ha quedado muy maltratada y horrorosa, que es menester derribarla y reedificarla de nuevo.
La iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados está muy de riesgo de caerse, porque causa miedo el pasar por ella.
La capilla de la carcel de esta ciudad, toda la techumbre, que era de madera, se vino al suelo, de calidad que no se puede celebrar en ella. Y la carcel de esta ciudad, no se puede oy tener preso ninguno en ella, porque con este temblor ha quedado inhauitable; y la capilla en que oyan los presos misa, que se habia hecho de nuevo, cayó al suelo y los calabozos que se habían aderezado para tener algunos presos en ellos, tambien padecieron la misma ruina, de suerte que ya no hay carcel de la ciudad.
Y todo lo restante de la ciudad, templos, monasterios de monjas, capillas, cassas, son menester rrepararlas, que todo ha de costar mucha cantidad de pesos, lo qual no puedo liquidar, por no ser de mi profesión, y esto se entiende; lo causado con este temblor de veynte del corriente, que según opinión de muchos, fue mayor éste que los que sobrevinieron el dia veynte de Octubre de seiscientos y ochenta y siete; y para que conste lo pongo por fee y diligencia, en la ciudad de los reyes del Perú, en veynte cinco dias del mes de Noviembre de mil seiscientos y noventa años. Y en razón de ello fize mi signo, en testimonio de verdad. Un signo- Diego Fernández Montaño, escribano teniente del de Cauildo e público...
Fuentes secundarias 1.
Peralta, 1732, II: f. 386, nota 96
2.
Peralta [1732], 1863, I: 160-161
3.
Perrey, 1857: 22-23
... Dos grandes terremotos sucedidos el uno en 21 de noviembre de 1690 y el otro en 14 de julio de 1699... ... Se han padecido en Lima hasta el presente terribles terremotos con horribles ruinas en los años [...] fuera de otros que, aunque grandes, no han sido en ella tan ruinosos (como los de los años 1690, 1716 y 1725)...
... 1690. La ville de Pisco, située sur les bords de la mer, fut abimée par des tremblements de terre. La terre s’étant agitée avec violence, la mer se retira à deux lieues loin de ses bords ordinaires. Les habitants, effrayés, se sauvèrent dans les montagnes; quelques-uns curent la hardiesse de revenir pour contempler ce nouveau rivage; mais, tandis qu’ils
SIGLO XVII. 1600-1699
le considéraient, la mer, 5 heures après s’être retirée, revint en fureur et avec tant d’impétuosité qu’elle engloutit tous ces malheureux que la fuite et la vitesse de leurs chevaux ne purent dérober à la mort. La ville fut submergée et la mer pénétra fort avant dans la plaine. La rade où les vaisseaux jettent l’anere aujourd’hui, est le lieu même-où la ville était assise autrefois. Cette ville ayant été ruinée de la sorte, fut rebâtie à un quart de lieue de la mer (3) La même année, grand tremblement à Lima (1)...
4.
Silgado, 1978: 26, 121 Cita:
1. Angulo, 1939. ... 1690. Noviembre 20, a las 14 ½, gran temblor en Lima. Según el escribano Dn. Diego Fernández Montaño, acabó de arruinar los edificios y templos de la ciudad que habían quedado en pie luego del terremoto de 1687. El acuerdo del Cabildo fue que se derribasen todas las paredes que amenazaban desplome y de hacer un reconocimiento de los daños causados...
5.
6.
Ocola, 1984: 30*
Huaco, 1986: s/p*
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400
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1694
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
97
1694 nov.
21
13.00 19.00
2
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Barrenechea [1725], 1863: X
... Año de 1694. Día 21 de noviembre, entre una y dos de la tarde, tembló furiosamente en Lima y se frustró el solemne paseo que hay este día por la tarde en la Recolección de Nuestra Señora de Guía del orden de San Agustín...
Fuentes secundarias 1.
Bueno [1763], 1951: 136
2.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 98*
3.
Mendiburu [1885], 1934, IX: 222*
4.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
... Hubo en Lima un fuerte temblor a 21 de noviembre de 1694... ... 1694. En 21 de noviembre hubo un recio temblor en Lima que atemorizó grandemente a sus habitantes...
... [Conde de la Monclova] En el período de su mando se experimentaron en el Perú diferentes desgracias; temblores de tierra considerables el 21 de noviembre de 1694, el 29 de septiembre de 1697 y el 14 de julio de 1699... ... [Temblores muy fuertes] 1694. Noviembre 21. En Lima y en el Callao entre 1 y 2 de la tarde...
SIGLO XVII. 1600-1699
5.
Polo, 1898: 3385 Alude:
1. Bueno.
2. Córdova Urrutia.
3. Floresta española.
... El 21 de noviembre, fuerte temblor en Lima. En este año lo consideran Bueno, Córdova Urrutia y la antigua Floresta española peruana; pero Peralta lo pone el año 90, sin duda por error (2) [Lima fundada: canto VI, nota a la octava XCVI].
6.
Huaco, 1986: s/p
No indica fuente alguna.
85 Polo había descartado previamente las afirmaciones de Peralta, destacando y reconociendo como válidas –a diferencia de Angulo– las proporcionadas por los otros tres autores.
401
402
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1697
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
98
1697
29
08.00 14.00
2
set.
Hora Duración GMT s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Barrenechea [1725], 1863: XI
... Año de 1697. Día de San Miguel, 29 de setiembre, entre 8 y 9 de la mañana, hubo un temblor fuerte en Lima e inmediatamente predicó el señor Arzobispo en la plaza mayor al numeroso concurso, que atemorizados del conflicto se juntó a oirle...
Fuentes secundarias 1.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 106
2.
Bueno [1763], 1951: 136
3.
Mendiburu [1885], 1934, IX: 222*
4.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
... El 29 de setiembre del año de 1697 se experimentó otro terremoto muy grande...
... Ese mismo año [1697] hubo en Lima un temblor fuerte temblor en 29 de setiembre...
... En el período de su mando [Virrey Conde de la Monclova] se experimentaron en el Perú diferentes desgracias: temblores de tierra considerables [...] el 29 de setiembre de 1697...
... [Temblores muy fuertes] 1697. Setiembre 29. En Lima entre 8 y 9 de la mañana...
403
SIGLO XVII. 1600-1699
5.
Polo, 1898: 331*
6.
Silgado, 1978: 26*
7.
Ocola, 1984: 30*
8.
... El 29 de septiembre, entre 8 y 9 de la mañana, fuerte temblor en Lima... ... 1697. Setiembre 29, fuerte sismo en Lima cuasi terremoto...
Huaco, 1986: s/p*
86
86 Huaco se refiere a un evento ocurrido aparentemente el 14 de julio de 1696, sin determinar el lugar. Dada la absoluta ausencia de referencias bibliográficas al respecto, no lo incluimos en nuestro catálogo.
404
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1699
N.º IC
Año Mes
Día
Hora local
Hora Duración GMT
99
1699
14
8.00
14.00
3
jul.
s/d
Ciudad Departamento Lima
Lima
Fuentes contemporáneas 1.
Bejarano de Loayza, Francisco. Relación poética del temblor que sobrevino a la ciudad de los reyes a 14 de julo de 1699. Lima, 1699.87 BEJARANO
DE
LOAYZA, 1699: s/p
Septimo mes de quenta del año y de catorze vezes, que Infante el Phenix de los cielos ostenta resplandores […] Ya el golpe executivo en nuestra Lima se oye o infelize de Reyes ciudad amable, que desdicha corres […]
De aquella maravilla elevada metropoli las mas hermosas naves fluctuar oy se ven sin que zozobren […] Tantos sagrados templos tantas fabricas nobles que divinas y humanos han sido de Corinto Emulaciones.
87 Citado en Araujo, Graciela. Adiciones a la Imprenta en Lima (1584-1824). Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 1954, 238 pp. La referencia a Bejarano está en Araujo, 1954: p. 65. Sobre la base de referencias tomadas de Paz Soldán y Vargas Ugarte, la autora menciona varios impresos sobre terremotos, v.g. la Carta pastoral del arzobispo Ocón a raíz del terremoto de 1650, una Relación del temblor y terremoto que sucedió en la ciudad del Cuzco el 31 de marzo y siguientes días de abril, que arruinó toda la ciudad y muchos pueblos de la provincia y de la spenitencias públicas que hicieron sus moradores; y, finalmente, la Relación del terremoto de 11 de noviembre [sic] de 1687 (pp. 53, 54, 62).
SIGLO XVII. 1600-1699
2. 3.
[Anónimo]. Relacion del espantoso terremoto que padecio esta corte real de Lima y sus contornos el dia catorce de julio de este presente año de 1699; sus lastimosos efectos de muertes y ruynas. [Lima].88 Barrenechea [1725], 1863: XI
... Año de 1699. Día del seráfico Doctor San Buenaventura, 14 de julio, a las 8 dadas de la mañana, hubo en esta ciudad de Lima un terremoto grande que derribó algunas casas...
Fuentes secundarias 1.
Peralta, 1732, II: f. 386, nota 96 ... Dos grandes terremotos sucedidos el uno en 21 de noviembre de 1690 y el otro en 14 de julio de 1699, el qual, demas de las ruynas que causó en Lima las hizo mucho mayores en la Tacunga y Riobamba donde arrojó la tierra un volcan de agua cenagosa que inundó lugares y campañas...
2.
Juan y Ulloa [1748], 1978, II: 106
3.
Bueno [1763], 1951: 136
4.
Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 99*
5.
Perrey, 1857: 24
... El 14 de julio de 1699 sucedió [en Lima] otro [terremoto] que maltrató muchas casas... ... Ese mismo año [1697] hubo en Lima un temblor fuerte temblor en 29 de setiembre y otro semejante el día 14 de julio de 1699... ... 1699. En 14 de julio dejóse sentir en Lima un fuerte temblor... ... 1699. 14 juillet. A Lima, tremblement considérable, les maisons éprouvèrent de grands dommages (3)...
88 Citada en Medina [1904], 1985, II: p. 232. Con el mismo título, “Relacion del espantoso terremoto”, la menciona Vargas Ugarte en su Impresos peruanos. Lima, 1954, p. 255. No hemos tenido a la vista el aludido ejemplar y, por eso, tampoco pudimos cotejarlo con la Relación poética de Bejarano que consultamos en la Biblioteca Nacional de Lima.
405
406
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
6.
Mendiburu [1885], 1934, IX: 222*
7.
Mendiburu [1890], 1934, XI: 415*
8.
Polo, 1898: 331*
9.
Silgado, 1978: 331
.. En el período de su mando [Virrey Conde de la Monclova] se experimentaron en el Perú diferentes desgracias: temblores de tierra considerables [...] el 14 de julio de 1699...
... [Temblores muy fuertes] 1699. Julio 14. En Lima, a mas de las 4 de la mañana...
... El 14 de julio, a las 4 de la mañana, fuerte temblor en Lima que derribó algunas casas...
Cita:
1. Polo, 1904 [sic].
... 1699. Julio 4, a las 4 de la mañana, fuerte temblor en Lima, Polo (1904) [sic] anota que derribó algunas casas...
10. Ocola, 1984: 30*
11. Huaco, 1986: s/p*
SIGLO XVII. 1600-1699
Registros internacionales
1628
Ecuador
1640
Ecuador
1641
Ecuador
1645
Ecuador
... May. 15 [Quito]... [Ocola, 1984: 21, 30.89] ... Feb. [Quito]... [Ibíd.] ... Ene. 10 [Quito]... [Ibíd.] ... Feb. 19... [Ibíd.]
... 15 Marzo 1645. (-1.68, -78.55) Intensidad IX. Chimborazo. Tungurahua...90
1651
Ecuador
1660
Ecuador
1660
Ecuador
1661
Ecuador
1662
Ecuador
... Dic. 4 [Quito]... [Ocola, 1984: 21, 30.] ... Oct. 27 [Quito]... [Ibíd.] ... Nov. 2 [Quito]... [Ibíd.] ... Dic. 5 [Quito]... [Ibíd.] ... Ene. 1 [Quito]... [Ibíd.]
89 Las referencias proporcionadas por Ocola son datos provenientes del Observatorio Astronómico de Quito. Las incluimos porque podrían tener un uso probable para evaluar la sismicidad de la selva norte peruana, fronteriza con el Ecuador. Los mismos alcances son válidos para las siguientes referencias. 90 Son datos proporcionados por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador.
407
408
LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1662 1662 1674
1678 1687
Ecuador
... Feb. 23 [Quito]...
Ecuador
... Nov. 23 [Quito]...
Ecuador
... 29 Agosto 1674. (-1.70, -79.00) Intensidad IX. Chimborazo. Bolívar... [IGEPN, 2003.]
Ecuador
... Ene. 5 [Quito]... [Ocola, 1984: 31; 21.]
Ecuador
... Nov. 22. Ambato, Latacunga, Pelileo... [Silgado, 1978: 25.]
... IGEPN, 2003: 22 Noviembre 1687. (-1.10, -78.25) Intensidad VIII. Tungurahua....
1689 1698
Ecuador
... ¿Marzo?... [Ocola, 1984: 30.]
Ecuador
... Jun. 21... Latacunga, Riobamba, Ambato; ... Jun. 20... [IGEPN, 2003.] Fuentes secundarias
1. Barrenechea [1725], 1863: X*
2. Mendiburu [1885], 1934, IX: 222* 3. Mendiburu [1890], 1934, XI: 415* 4. Polo, 1898: 331*
... El 21 de junio, entre 1 y 2 de la mañana, un fuerte terremoto arruinó los pueblos de Latacunga, Riobamba y Ambato, en la hoy República del Ecuador; pereciendo dos terceras partes de sus habitantes, cosa de 6500 personas, según una real cédula. Los volcanes Cotopaxi y Carhuairazo arrojaron aguas cenagosas, que inundaron los lugares y campiñas; sentándose la copa del Carhuairazo, que era entonces el nevado mas alto y enhiesto en esa región...
1699
Ecuador
... Jun. 20 [Quito]... [Ibíd.]
Anexos
[411]
IC
1 1 1 1 4 3 1 1 1 3 1 2 1 2 1 0 2 2 1 5 1 1 3 4 4
N.o
1 2 3 4 5 6 7 0 8 9 10 11 11a 12 13 14 15 16 17 18 19 19a 20 21 21a
¿1470? ¿1470? ¿1490? ¿1512? 1533 1541 1543 ¿1545? 1553 1555 1555 1568 1568 1568 1576 1578 1581 1581 ¿1582? 1582 1582 1582 1582 1584 1584
Año
s/f s/f s/f s/f ¿ene.? abr. s/f s/f s/f nov. ? abr. abr. may. jul. jun. s/f s/f s/f ene. jul. jul. ago./oct. mzo. mzo.
Mes
s/f s/f s/f s/f ¿31? s/f s/f s/f s/f 15 ? 4 4 12 s/f 17 s/f s/f s/f 22 2 2 s/f 16 16
Día
s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 11.30 s/h s/h a.m. s/h s/h
s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
Hora local Hora GMT
s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración
X
X
VI
VIII
I/ M*
Catálogo histórico-sísmico peruano. Siglos XV-XVII. Tabla general Cusco Arequipa Carabaya ¿Cusco? Chancay Quixos* Tarapacá Lima Lima Lima Arequipa Lima Ica Ica Lima Lima Lima La Paz Yanaoca Arequipa Arequipa Lima Lima Lima Callao
Ciudad Cusco Arequipa Puno ¿Cusco? Lima Loreto Tarapacá Lima Lima Lima Arequipa Lima Ica Ica Lima Lima Lima Bolivia Cusco Arequipa Arequipa Lima Lima Lima Lima
Departamento
IC
1 5 4 4 4 4 4 4 3 3 4 2 2 2 2 2 2 2 2 3 2 2 2 2 2 4
N.o
22 23 23a 23b 23c 23d 23e 23f 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41
s/f 1586 1586 1586 1586 1586 1586 1586 1586 1586 1586 1587 1587 1587 1587 1587 1587 1590 1590 1594 1598 1598 1598 1598 1599 1600
Año
¿1585? jul. jul. jul. jul. jul. jul. jul. dic. dic. dic. ? ? ? ? ? ? s/f s/f dic. ¿jun.? ¿jun.? ¿jun.? ¿jun.? s/f Feb.
Mes s/f 9 9 9 9 9 9 9 ? ? 18 s/f s/f s/f s/f s/f s/f s/f s/f 18 s/f s/f s/f s/f s/f 14
Día s/h 19.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h 10.00 ? ? s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 17.00 20.00 01.30 09.00 s/h s/h
s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
Hora local Hora GMT s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d 00:50 s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración VIII
I/ M* Chachapoyas Lima Callao Cusco Huánuco Caravelí Trujillo Chincha Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Cusco Camaná Ica Saña Saña Saña Saña Camaná Arequipa
Ciudad Amazonas Lima Lima Cusco Huánuco Arequipa La Libertad Ica Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Cusco Arequipa Ica Lambayeque Lambayeque Lambayeque Lambayeque Arequipa Arequipa
Departamento
412 LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
IC
4 3 3 3 3 4 4 4 5 4 4 4 4 4 4 4 4 4 1 3 1 1 3 4 4 1 3
N.o
42 42a 42b 42c 42d 43 44 45 46 46a 46b 46c 46d 46e 46f 46g 46h 46i 47 48 48a 49 50 51 52 53 54
1600 1600 1600 1600 1600 1600 1600 1600 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1604 1605 1605 1606 1606 1609 1609 1609 1612
Año
feb. feb. feb. feb. feb. feb. feb. feb. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. nov. dic. nov. s/f mzo. oct. oct. dic. dic. Oct.
Mes 18 18 18 18 18 19 20 28 24 24 24 24 24 24 24 24 24 24 24 26 s/f 23 25 19 9 9 17
Día 21.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 13.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 08.00 19.00 s/h s/h s/h
03.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 19.30 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h
Hora local Hora GMT s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d 15:00’ s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración
Ciudad
Arequipa Tacna Arica Moquegua Torata Arequipa Arequipa Arequipa XI/ 8.4/ 8.5 Arequipa Arica Costa sur Ilo Pisco Ica Lima Callao Cusco Pausa Arequipa Ica Arica Saña Lima VIII/ Lima Lima Arequipa Lima
IX/
I/ M* Arequipa Tacna (Chile) Moquegua Moquegua Arequipa Arequipa Arequipa Arequipa (Chile) Arequipa Moquegua Ica Ica Lima Lima Cusco Ayacucho Arequipa Ica (Chile) La Libertad Lima Lima Lima Arequipa Lima
Departamento
ANEXO: CATÁLOGO HISTÓRICO-SÍSMICO PERUANO.
SIGLOS XV-XVII. TABLA GENERAL
413
IC
2 1 3 1 5 3 3 3 3 3 1 4 3 3 3 3 3 3 1 5 1 1 3 1 3
N.o
55 56 57 58 59 59a 59b 59c 59d 59e 60 61 61a 62 63 64 65 66 67 68 68a 68b 68c 68d 69
1613 1613 1615 1618 1619 1619 1619 1619 1619 1619 1625 1630 1630 1631 1631 1632 1635 1635 1640 1647 1647 1647 1647 1647 1647
Año
s/f s/f Set. s/f feb. feb. feb. feb. feb. feb. ene. nov. nov. dic. dic. jul. feb. feb. s/f may. may. may. may. s/f Nov.
Mes s/f s/f 16 s/f 14 14 14 14 14 14 6 27 27 1 8 13 20 29 s/f 13 13 13 13 s/f 19
Día s/h s/h 16.00 s/h 10.30 s/h s/h s/h s/h 10.45 s/h 11.30 s/h 14.00 s/h 05.00 22.30 22.30 s/h 22.30 s/h s/h s/h s/h 09.30
s/h s/h 22.00 s/h 18.30 s/h s/h s/h s/h 16.45 s/h 17.30 s/h 20.00 s/h 11.00 04.30 04.30 s/h 04.30 s/h s/h s/h s/h 15.30
Hora local Hora GMT s/d s/d 15:00’ s/d 01:00 s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d 1:00 s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d 02:40’
Duración
Ciudad
Arequipa Huánuco VII-VIII/ ?/ 8.8 Tacna ? IX/ 7.8 Trujillo Piura Saña Santa Cajamarca Lima Trujillo VIII/ Lima Moquegua Lima Lima Lima Trujillo ” Huancavelica ?/ 8.5 Santiago ? Lima IX/ ? Ica La Paz Lima
I/ M* Arequipa Huánuco Tacna ? La Libertad Piura La Libertad Áncash Cajamarca Lima La Libertad Lima Moquegua Lima Lima Lima Trujillo ” Huancavelica (Chile) Costa Sur Lima Ica (Bolivia) Lima
Departamento
414 LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
IC
2 2 2 2 5 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 4 4 4 4 4 1 3 3 3 3 3 5 4
N.o
70 71 71a 71b 72 72a 72b 72c 72d 72e 72f 72g 72h 72i 72j 72k 73 74 75 75a 75b 76 77 77a 77b 77c 78 79 79a
1648 1649 1649 1649 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1650 1655 1655 1655 1658 1660 1660 1660 1660 1660 1664 1664
Año
set. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. mzo. may. may. nov. nov. nov. feb. ago. ago. ago. ago. dic. may. may.
Mes s/f 1 1 1 31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 31 13 13 13 13 13 14 1 1 1 1 17 12 12
Día s/h 22.00 23.00 23.15 14.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 15.00 15.15 14.30 s/h s/h s/h 21.00 p.m p.m p.m s/h 04.00 s/h
s/h 04.00 05.00 05.15 20.00 s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 21.00 21.15 s/h s/h s/h s/h 03.00 s/h s/h s/h s/h 10.00 s/h
Hora local Hora GMT s/d s/d s/d s/d 01:20’ s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración
Ciudad
Ica Cusco Cusco Cusco ?/ X/ 7.2 Cusco Cuchoa Yaurisque Marcapata Pisac Paucartambo Abancay Andahuaylas Collao Sicasica Arica Lima Cusco Cusco VIII/ 7.4 Lima Callao Moquegua Trujillo Lima Lima Lima Lima Lima VIII/ 7.8 Ica Pisco
I/ M* Ica Cusco Cusco Cusco Cusco Cusco Cusco Cusco Cusco Cusco Apurímac Apurímac Puno (Bolivia) (Chile) Lima Cusco Cusco Lima Lima Moquegua Trujillo Lima Lima Lima Lima Lima Ica Ica
Departamento ANEXO: CATÁLOGO HISTÓRICO-SÍSMICO PERUANO.
SIGLOS XV-XVII. TABLA GENERAL
415
IC
4 3 2 1 1 1 1 1 4 3 3 3 3 2 2 3 3 3 3 3 2 4 4 4 4 4 5 4
N.o
79b 79c 80 81 82 83 84 85 86 86a 86b 86c 87 88 88a 89 89a 89b 89c 89d 89e 90 91 91a 91b 91c 92 92a
1664 1664 1666 1668 1668 1675 1675 1675 1678 1678 1678 1678 1681 1682 1682 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687
Año
May. may. may. abr. abr. jul. jul. jul. jun. jun. jun. jun. ene. oct. oct. ene. ene. ene. ene. ene. ene. mzo. abr. abr. abr. abr. oct. Oct
Mes 12 12 20 23 23 8 8 8 17 17 17 17 20 19 19 28 28 28 28 28 28 31 1 8 9 13 20 20
Día s/h s/h 03.00 s/h s/h s/h s/h s/h 19.45 s/h s/h s/h 13.00 04.00 s/h 08.00 s/h s/h s/h s/h 08.00 00.00 23.45 05.45 15.00 s/h 04:30 s/h
s/h s/h 09.00 s/h s/h s/h s/h s/h 01.25 s/h s/h s/h 19.00 10.00 s/h 14.00 s/h s/h s/h s/h 14.00 06.00 04.45 11.45 21.00 s/h 10:30 s/h
Hora local Hora GMT s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración
Ciudad
Nasca Lima Arequipa Arequipa Lima Lima Lima Lima VIII/ Lima Callao Chancay Santa Lima Arequipa Pisco Huancavelica Angaraes Ocobamba Huanta Huamanga Lima Lima Lima Lima Lima Lima IX/ X/ 8.2 Lima Callao
I/ M* Ica Lima Arequipa Arequipa Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Áncash Lima Arequipa Ica Huancavelica Huancavelica Apurímac Ayacucho Ayacucho Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima Lima
Departamento
416 LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
4 4 4 4 4 4 4 4 4 4 2 1 2 2 2 2 4 2 2 3
92b 92c 92d 92e 92f 92g 92h 92i 92j 92k 92l 93 94 94a 94b 95 96 97 98 99
1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1687 1688 1690 1694 1697 1699
Año
oct. oct. oct. oct. oct. oct. oct. oct. oct. oct. oct. nov. oct. oct. oct. oct. nov. nov. set. Jul.
Mes 20 20 20 20 20 20 20 20 20 20 21 10 21 21 21 10 20 21 29 14
Día s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 06.30 s/h s/h 06.00 s/h s/h 16.30 14.30 13.00 08.00 08.00
s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h s/h 12.30 s/h s/h s/h s/h s/h 22.30 20.30 19.00 14.00 14.00
Hora local Hora GMT s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d s/d
Duración Chancay Cañete Pisco Ica Nasca Moquegua Arequipa Arica Trujillo Lima Arequipa Arequipa Arequipa Sihuas Majes Lima Lima Lima Lima Lima
Ciudad Lima Lima Ica Ica Ica Moquegua Arequipa Tacna La Libertad Lima Arequipa Arequipa Arequipa Arequipa Arequipa Lima Lima Lima Lima Lima
Departamento
SIGLOS XV-XVII. TABLA
VII/
IX/
I/ M*
HISTÓRICO-SÍSMICO PERUANO.
Fuente: En la 9.a columna incluimos, respectivamente, la intensidad y la magnitud, tal como las consignan Sieberg (1930: 414-418) y Silgado (1978: 127). Para las intensidades de los sismos de 1609 y 1615, véase Silgado (1992: 97). La magnitud de los sismos de 1604 y 1615 —en los que se consigna una tercera cifra—, y la del ocurrido en 1647, proviene de la información proporcionada por el Servicio Sismológico Nacional de Chile; consúltese <http://ssn.dgf.uchile.cl/home/terrem.html>. Lo consignado como segunda información de intensidad en los eventos de 1650 y 1687 proviene de los estudios llevados a cabo por el Instituto Geofísico del Perú: <http://khatati.igp.gob.pe/Webs/cns06/sismicidad/sis_histo.htm>.
IC
N.o
ANEXO: CATÁLOGO GENERAL
417
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
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LIZARDO SEINER LIZÁRRAGA
1947 1942 1937 1935 1935
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