Revista digital de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario
Rumbo al Año 2. Nº 2 - Enero 2019
Revista elaborada por la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú en colaboración con la Oficina de Comunicaciones del Congreso de la República COLABORAN EN ESTE NÚMERO: Fernando Ayllón Dulanto Fausto Alvarado Dodero Hugo Neira Samanez Juan Luis Orrego Penagos Portada: Welcome (2017). Artista: César Wong. Cortesía: Galería Fórum. La imagen de la portada pertenece a una de las obras de la muestra “Perú Camino al Bicentenario I. Tarea: Mi Perú” que fue organizada por la galería Fórum. Esta es una mega exposición colectiva que se inició en el 2017 y que culminará en el 2021. Su propósito es tratar un tema diferente en cada uno de estos cinco años. Diseño y diagramación: Paola León Diaz y Katherine Manrique Cortez Edición general: Claudia Neyra Nuñez Mesa Directiva del Congreso 2018 – 2019 Daniel Salaverry Villa (presidente) Leyla Chihuán Ramos (primera vicepresidenta) Segundo Tapia Bernal (segundo vicepresidente) Yeni Vilcatoma de la Cruz (tercera vicepresidenta) Si desea colaborar con algún artículo para la revista o tiene alguna sugerencia, escríbanos a: bicentenario@congreso.gob.pe
ÍNDICE 0 3 Presentación
Jorge Del Castillo Gálvez
0 4 El Perú: Concepto político y sujeto histórico Fausto Alvarado Dodero
0 7 Reflexiones sobre el Bicentenario
Entrevista al congresista Dalmiro Feliciano Palomino Ortíz (Apurímac)
1 1 Construyendo una Nación:
El Congreso en la Independencia (segunda parte) Fernando Ayllón Dulanto
1 7 “Los dolores que quedan son las libertades
que faltan” (los estudiantes de Córdoba, 1918) Hugo Neira Samanéz
2 9 Reflexiones sobre el Bicentenario
Entrevista a la congresista María Elena Foronda Farro (Ancash)
3 2 Hacia el Bicentenario:
Cómo conmemorar la Independencia en 2021 Juan Luis Orrego Penagos
3 9 Efemérides del mes 4 1 Actividades realizadas en relación al Bicentenario
P R E S E N TA C I Ó N Continuando con la agenda de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú y en mi calidad de vicepresidente de la Comisión es un placer presentarles la segunda edición de la revista digital Rumbo al Bicentenario. El 28 de julio del 2021 se conmemorará el Bicentenario de la Independencia del Perú, dos siglos que nuestro Perú es libre por la voluntad general de los pueblos, es democrático y republicano, y tiene como fin supremo la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad. Son más de dos siglos en los que se ha cultivado y difundido nuestra cultura por todo el mundo. En efecto, en nuestro país se han desarrollado nuevas formas de interrelacionarnos, claro ejemplo de ello es nuestra gastronomía, a través de las cuales hemos dado a conocer nuestra biodiversidad cultural. Asimismo, tenemos que señalar que, durante muchas décadas, los peruanos han emigrado por todo el mundo, y de esta manera hemos dado a conocer nuestras costumbres.
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Presentación
Por ello, en esta segunda edición de la revista digital se sintetizan los principales acontecimientos que marcaron nuestra historia. Los colaboradores de esta edición son Fernando Ayllón Dulanto, Fausto Alvarado Dodero, Hugo Neira Samanez y Juan Luis Orrego Penagos, quienes han escrito diversos artículos como “El Perú: concepto político y sujeto histórico”, “Construyendo una nación: el Congreso en la Independencia”, “Los dolores que quedan son las libertades que faltan” y “Hacia el Bicentenario: cómo conmemorar la Independencia en el 2021”. De igual manera, también se han hecho aportes significativos en la sección “Reflexiones sobre el Bicentenario” con entrevistas a diversos parlamentarios. En el contenido de la revista digital, cabe resaltar lo señalado por el historiador Fernando Ayllón Dulanto, que actualmente cumple la función pública de jefe del Museo del Congreso y de la Inquisición, quien nos relata la importancia de la instalación del primer Congreso Constituyente del Perú, realizado el 20 de Setiembre de 1822, en donde el Perú, como nación, sentó sus bases como un Estado democrático, social, independiente y soberano. Al respecto, cita lo señalado por Jorge Basadre: “La historia del Perú Independiente no empieza en la expedición de San Martín, sino mucho antes; pero la historia de la República del Perú […], se abre un poco más de un año después de la Ceremonia del 28 de Julio de 1821, al instalarse el primer Congreso Constituyente […]”.
Los invito a conocer y a difundir nuestra historia a través de la revista.
Dr. Jorge Del Castillo Gálvez Vicepresidente de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú
PERÚ: CONCEPTO POLÍTICO Y SUJETO HISTÓRICO1 Fausto Alvarado Dodero
“… no tenemos duda de que el concepto Perú, con la formación del Virreinato que lleva su nombre, cumplió con todos los requisitos para constituir un concepto lingüístico, filosófico histórico y político”.
Encontramos que el sentimiento de peruanidad y, en general, el de pertenencia a los dos grandes virreinatos americanos, empiezan a tomar sentido nacional a partir de la reacción frente a esta intención de la monarquía Borbón, que ya había desplazado a los Austrias, de imponer un severo régimen político y económico, ya que legitima la idea de emanciparse del imperio español y constituir una unidad
1 Fausto Alvarado Dodero es doctor en Historia de América Latina. Mundos Indígenas por la Universidad Pablo de Olavide Sevilla (España) y magíster en Historia con mención en Estudios Andinos (Arqueología, Lingüística y Antropología) por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Además, obtuvo el grado de abogado y la licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y realizó un doctorado en Derecho en la PUCP. El texto ha sido tomado del “Capítulo I: Perú voz, sustantivo, concepto político y sujeto histórico”, publicado en la tesis Los conceptos virreinato y colonia en el sujeto histórico Perú. La segmentación de su temporalidad en la historiografía peruana. Siglos XIX-XXI (2017). Sevilla: Universidad Pablo de Olavide. 2 Dinastía Austria y Trastamara. La dinastía de los Habsburgo, que se instaló en Castilla con Carlos I, sucedió a la Dinastía Trastámara que empezó a gobernar Castilla después del fallecimiento de Pedro I en el año 1369, año en el que sube al trono Enrique de Trastámara. 3 Antonio Domínguez Ortiz en su obra Granada, América. Razones de un protagonismos, en El Reino de Granada y el Nuevo Mundo, I, Granada, Diputación Provincial, 1994, p. 30, critica fuertemente estos anacronismos: “El reproche fundamental que yo haría a los críticos, a los contestatarios es que confunden el pasado con el presente, la historia con la actualidad, y no sólo porque es inadecuada la aplicación de nuestra ideología y normas de conducta a las de otras épocas, sino porque dan a la historia ese carácter beligerante que tanto perjudica y que la hace aparecer, en el concepto de muchos, como escuela de nacionalismos peligrosos” (Domínguez, Antonio América y la monarquía española, Comares, Granada, 2010, p. 7).
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Volviendo al terreno que nos ocupa, no tenemos duda de que el término Perú, con la formación del Virreinato que lleva su nombre, cumplió con todos los requisitos para constituir un concepto lingüístico, filosófico histórico y político. Lingüísticamente, el vocablo que empezó como una referencia vaga, conforme fueron sucediendo los hechos, se constituye en una idea que concibe el entendimiento de tal forma que su sola palabra hace comprender su referencia. Filosóficamente, la mención a la palabra Perú implica inmediatamente una representación mental de algo objetivo. Como concepto histórico, alude a un conjunto de experiencias y hechos trascendentales que actúan como agentes de cambio semántico. Finalmente, desde el punto de vista político, refleja una forma territorial de gobierno donde se ejerce poder.
Perú: Concepto político y sujeto histórico
Desde Pizarro hasta finalizado el siglo XVII, transcurrieron casi 170 años en los que, sin duda alguna, el Virreinato peruano formó parte de la monarquía católica, que en su mayoría la historiografía llama Imperio español. Este se conformó durante la vigencia de los Austrias2 por un conglomerado de reinos, entre los cuales destacaba, siempre como reino y nunca como colonia. Sin embargo, se comete un error al utilizar este vocablo para referirse a este arco histórico, ya que esto obedece a las categorías que la historiografía anglosajona y francesa le han atribuido a sus relaciones económicas y políticas con territorios americanos que controlaban, así como a causa de conceptos económicos del siglo XX de fuerte influencia marxista aplicados a realidades propias de hace 200, 300 y 400 años3, o por el desconocimiento o, en el mejor de los casos, por el hecho de menospreciar la existencia de un poder político nativo expresado en la existencia de los curacas, que se manifestó en todo este tiempo.
política separada, ya sea mediante un gobierno monárquico o republicano, como fue el dilema peruano, o de tipo unitario o federal, como fue el dilema mexicano, pero en todo caso total y políticamente independiente. Son tiempos en que toman mucha fuerza los conceptos de nación, patria y ciudadanía, también por influencia de la llegada de las informaciones, ideas y concepciones liberales de la Revolución francesa4.
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Perú: Concepto político y sujeto histórico
“Aquí quiero detenerme para hacer una precisión en cuanto al manejo del concepto Perú que en el tiempo va modificando su ámbito espacial”.
El resultado lo conocemos: nació la República del Perú como una unidad política propia. Aquí quiero detenerme para hacer una precisión en cuanto al manejo del concepto Perú que en el tiempo va modificando su ámbito espacial. Al principio vimos que su significado comprendía todo el territorio del sur de Centroamérica, por decirlo en términos generales; luego, fue restringido al ámbito del Virreinato del Perú, que hasta el siglo XVIII,5 comprendía toda Sudamérica, con excepción de una parte del actual Brasil, y que paulatinamente fue modificándose. De esta manera, se corrió la línea de Tordesillas hacia el occidente hasta la línea marcada por el Tratado de San Ildefonso en 1777, parte de la actual Venezuela y de las Guayanas, que luego fue delimitado por los desmembramientos que dieron origen a los virreinatos de Nueva Granada y de Río de la Plata, y finalmente fue restringido al ámbito actual de la República peruana luego de pasar por las pérdidas territoriales de los siglos pasados6. Estas alteraciones territoriales son importantes para ir definiendo el ámbito espacial del concepto Perú de nuestros tiempos, solo en esta dimensión geográfica. Reitero que de manera exprofeso no estoy tocando los procesos interculturales y de adaptación. Surge entonces la formación de la nación peruana y de allí la necesidad de una historia integral e
integradora, que se apropie del pasado, incluso anterior a la aparición del concepto y de la voz que lo distingue, pretérito a su sustantivación en el idioma asumido. Después de pasar por los grandes hitos en la construcción del ámbito geográfico y temporal de la peruanidad que hemos mencionado, se busca lograr el nuevo imaginario basado en los conceptos de patria y nación, sin embargo, construir una nación que identifique a todos quienes pueblan un territorio, es un proceso largo que aún no termina, ni terminará en el corto plazo, pero felizmente avanzando y no retrocediendo, pero sin terminar la obra nueva, y voy a explicar esto. Comienza por esa historia propia distinguible como lo he señalado. La construcción de una historia que ofrezca un pasado común, más aún con poblaciones plurales, a lo que no escapa una conciencia propia pero común, de lo que Manuel Burga nos ilustra: Eric J. Hobsbawn, últimamente muy interesado en discutir la historia y el significado de la nación y de los nacionalismos, suele decir que la conciencia nacional -de alguna manera- se elabora desde la historia de una nación, su memoria colectiva, y puesto que los historiadores son sus constructores de oficio, estos -lógicamente- están directamente implicados en los procesos de construcción de las naciones modernas7.
4 Rosas, Claudia, Del trono a la guillotina. El impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808). Pontificia Universidad Católica del Perú-Instituto Francés de Estudios Andinos-Embajada de Francia, Lima, 2006, 227. 5 El virreinato de Nueva Granada fue creado en 1717 por el Rey Felipe V, pero fue suspendido en 1723 y reiniciado en 1739. Estuvo vigente hasta 1810, año en que es disuelto por los patriotas, pero se restituye en 1815 hasta 1819, en el que cesa definitivamente. El virreinato del Río de la Plata, que se encontraba ya casi en las postrimerías en el año 1777, fue creado por Carlos III, aunque un año antes ya existía de manera provisional. En este punto, queremos resaltar que estas desmembraciones del territorio peruano virreinal se producen en el caso de Nueva Granada, luego de 196 años de creación del Virreinato; y en el otro caso, luego de 235 años de su nacimiento. En otras palabras, durante 200 años y más, todo este territorio estuvo formando el Reino del Perú. Podríamos entonces significar que a todos los nacidos en esos tiempos dentro de este reino se les puede atribuir dentro del concepto de el hombre peruano. 6 Para los detalles de estas pérdidas territoriales y de todos los tratados celebrados durante la época republicana del Perú, puede revisarse Historia de los Límites del Perú de Raúl Porras Barrenechea (Porras Barrenechea, 2011). 7 Burga, Manuel,La historia y los historiadores en el Perú. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2005, p. 63. 7Bonilla, Heraclio, El futuro del pasado. Lima: Editorial del Pedagógico San Marcos, 2005, p. 30.
“La Nación es un edificio construido con una serie de materiales, tangibles e intangibles, entre estos últimos está la historia nacional que acompaña al proyecto de nación, por tanto son líneas paralelas que se necesitan mutuamente, que en el caso peruano han corrido juntas a partir del cambio de la forma de gobernar el espacio peruano…”
Este cambio multifactorial trae consigo la formación de la nación como una sola luz que ilumina todo. De allí que se hace necesario un solo pasado que permita la identificación del conjunto. Si bien su inoculación es tarea del Estado, el producto que se inyecta es fabricado para transmitir el pasado, lo que además se asocia a la necesidad de ofrecer y vender un futuro de realización a través de la nación. Este es el afán y el contexto de la historiografía de las primeras décadas, que está por demás detallar.
En el plano espacial sucede lo mismo, en el sentido que no es pétreo, ni como concepto ni como sujeto, ya que sufre variaciones en su ámbito geográfico. Y, finalmente, el ser vivo y sus relaciones tampoco son uniformes, por lo que la periodización es histórica y no cronológica, no importa cuántas veces la tierra giró alrededor del sol, sino cómo lo hizo, y aquí radica que la historia tiene ritmo, pero no parejo, porque está permanentemente cambiando de velocidad, conforme a la aceleración que el acontecimiento le señala. En tal sentido, la historia nacional es por definición integral e integrada, y eso es lo que logran estos historiadores posvirreinales, que después coronaría Sebastián Lorente al tratar al Perú como una civilización, que para el caso equivale a todo el proceso de colonización del espacio que ocupa en los distintos tiempos, incluso hasta nuestros días.
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Hay una primera parte que consideramos inmediata al periodo virreinal fenecido, que denominamos posvirreinal, y la ubicamos cronológicamente en el segundo tercio del siglo, donde tenemos a José
María Córdova y Urrutia, Juan Valdez y Palacios, Juan Basilio Cortegana, Justo Apu Sahuaraura y Bartolomé Herrera, a quienes llamamos los posvirreinales, quienes desarrollan un proceso historiográfico para consolidar una historia peruana integral e integrada en una sola línea temporal. No se trata de contenido, donde puede haber, como en efecto hay, una serie de carencias metodológicas, científicas y de conocimiento del pasado, advertidas con excesiva rigurosidad, sino de visión. Justo de aquella que consolida a Perú, no solo como concepto político, sino como sujeto histórico, que como tal tiene un ayer que toma todos sus pasados y experiencias, su plano temporal, el mismo que periodiza y segmenta. Y, por otro lado, recoge los distintos futuros y expectativas que se generaron en esos pasados.
Perú: Concepto político y sujeto histórico
Reconocemos lo que Heraclio Bonilla señala: “La historia de los Andes es un proceso de yuxtaposición de parcelas de realidad cuya racionalidad remite a temporalidades distintas, sin que la matriz histórica que las alberga haya logrado resolver esa heterogeneidad otorgándole un tiempo y una unidad uniforme”8. La nación es un edificio construido con una serie de materiales, tangibles e intangibles, y entre estos últimos está la historia nacional que acompaña al proyecto de nación. Por tanto, son líneas paralelas que se necesitan mutuamente, y que en el caso peruano han corrido juntas a partir del cambio de la forma de gobernar el espacio peruano; es decir, a partir del paso del régimen monárquico al republicano, de unidades políticas patrimoniales a unidades políticas nacionales con el traslado de la soberanía del monarca o rey al conjunto de nacionales, sin que neguemos, sino al contrario afirmemos, que está también subyacente el simultáneo cambio en el modelo económico y el ascenso de la burguesía como clase dominante.
8 Bonilla, Heraclio, El futuro del pasado. Lima: Editorial del Pedagógico San Marcos, 2005, p. 30.
Reflexiones sobre el Bicentenario
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Reflexiones sobre el Bicentenario Entrevista a Dalmiro Palomino Ortíz, congresista de la República, representante de Apurímac.
Imagen: Archivo Congreso de la República
“LA CELEBRACIÓN DEL BICENTENARIO … SIGNIFICA MIRAR EL PRESENTE, PALPAR CADA RINCÓN DE NUESTRO PAÍS CON SUS COSTUMBRES, PROBLEMAS, ANHELOS Y ESPERANZAS E IDENTIFICAR NUESTRAS FORTALEZAS Y DEBILIDADES Y, A PARTIR DE ELLO, SUMAR EN EL PROCESO DE CONSOLIDACIÓN DE UN ESTADO MODERNO CAPAZ DE SATISFACER LAS NECESIDADES DE SUS CIUDADANOS RECONOCIENDO SU DIVERSIDAD CULTURAL”
En la actualidad, es el presidente de la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural, donde viene trabajando en forma permanente por la promoción y revalorización de nuestra cultura y patrimonio. Participa también como miembro titular de la Comisión Especial Multipartidaria a favor de los Valles de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro-VRAEM, donde ha destacado la importancia de trabajar propuestas de desarrollo y de pacificación en beneficio de las poblaciones que habitan esta zona de convulsión social. Asimismo, es coordinador del grupo de trabajo Desarrollo Regional y Gestión de Conflictos Sociales que pertenece a la Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales y Modernización de la Gestión del Estado del Congreso de la República, en donde realiza la importante labor de reunir a los actores nacionales involucrados en temas de conflictos sociales, gobernabilidad, diálogo y concertación, a fin de estudiar y analizar la viabilidad y la implementación de un Sistema Nacional de Conflictos Sociales. El congresista entrevista:
nos
concedió
la
siguiente
La celebración del Bicentenario de nuestro país, significa, primero, hacer un alto en el camino y mirar lo avanzado, es decir, reflexionar sobre todo el proceso de construcción de nuestra identidad que se ha venido gestando a partir de nuestro pasado milenario, de ser un permanente crisol de razas y culturas. Dejamos de pertenecer a España para ser un Estado unitario e independiente con autodeterminación de nuestro destino, como un país libre y soberano. Luego, significa mirar el presente, palpar cada rincón de nuestro país con sus costumbres, problemas, anhelos y esperanzas e identificar nuestras fortalezas y debilidades y, a partir de ello, sumar en el proceso de consolidación de un Estado moderno capaz de satisfacer las necesidades de sus ciudadanos reconociendo su diversidad cultural. ¿Cómo extender la significancia de los 200 primeros años de nuestra Independencia? En mi calidad de presidente de la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural, venimos emprendiendo acciones encaminadas a esta importante celebración, como realizar eventos, homenajes, foros, conferencias y demás proyectos para conmemorar los festejos; generar espacios de diálogo y reflexión sobre el significado del Bicentenario en diversos escenarios de manera articulada con instituciones públicas y privadas a nivel local y nacional, y la participación de los diversos sectores de nuestra población. En la medida en que hagamos de la fiesta del Bicentenario la fiesta de todos, estaremos contribuyendo a nuestro proceso de consolidación como país.
Reflexiones sobre el Bicentenario
Antes de ejercer el cargo de congresista de la República, se desempeñaba exitosamente en el ámbito privado como un reconocido empresario vinculado al rubro de transportes y afines, donde ha ejercido cargos directivos y de gerencia.
¿Qué perspectivas atribuye a la celebración de este acontecimiento?
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El congresista Dalmiro Feliciano Palomino Ortíz es natural de Andahuaylas (Apurímac), cuna de la cultura chanka. Como quechuahablante, su prioridad es la revalorización de las lenguas indígenas u originarias a fin de que la sociedad peruana las valore positivamente y se eliminen prácticas discriminatorias contra sus hablantes.
Desde su campo de acción. ¿Qué políticas resulta altamente necesarias para contribuir con el fortalecimiento de nuestra Independencia? Desde el escenario político se deben incluir, tomando como base fundamental nuestra diversidad cultural, nuevas políticas públicas en educación, salud, infraestructura, ciencia y tecnología, energía, programas de modernización y reforma del Estado. Las nuevas generaciones tienen un rol protagónico en este proceso. ¿Qué desafíos considera usted como las más relevantes? Para el próximo siglo, los jóvenes líderes peruanos tendrán que seguir construyendo un país con mayor inclusión social y prevalencia de nuestra diversidad cultural frente al avance de las nuevas tecnologías de comunicación e inventos. La oportunidad de ellos será la de contribuir con el modelamiento de una sociedad más justa y solidaria. ¿Cuán preponderante fue el papel de su región en el proceso emancipador?
Pertenece a esta época, doña Micaela Bastidas, nacida en Tamburco (Apurímac), quien reflejó el temple de las mujeres apurimeñas en la lucha por la independencia; Ella y su esposo José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, iniciaron una insurrección contra las autoridades coloniales que repercutió por todos los confines del virreinato. Posteriormente, entre los años de 1814 y 1815, los pueblos apurimeños de Abancay, Andahuaylas y otros participaron en diversos levantamientos contra las autoridades coloniales. Posteriormente, los pueblos de Huancaray, Andahuaylas y Abancay, entre otros, apoyaron entusiastamente con alimentos y cobijo a las tropas de Simón Bolívar. Los pobladores anónimos apurimeños eran, entonces, actores importantes en la consolidación de la liberación de América.
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Reflexiones sobre el Bicentenario
Apurímac es la tierra de los guerreros chancas que, en los siglos XVII y XVIII, era un importante
proveedor de cereales a las zonas mineras de Huancavelica. En esta realidad económica, se generaron, por parte de la administración colonial, situaciones de abusos contra indígenas españoles y mestizos. Estos hechos despertaban el malestar de la población que cada día se iba convenciendo de la necesidad de cambiar las relaciones económicas y de poder. Eran los inicios del proceso emancipador, tal como venía ocurriendo en otros lugares de la colonia.
Imagen: Archivo Congreso de la República
En la Comisión de Cultura venimos trabajando en diversos proyectos de ley y hemos desarrollado mesas de trabajo en miras a la celebración del Bicentenario. Así, debemos señalar que se aprobó el dictamen del proyecto de ley que declara de interés nacional la creación del museo de sitio en la pampa de la Quinua en conmemoración del Bicentenario de la batalla de Ayacucho. Además, tenemos en estudio el proyecto de ley n.º 1399-2016-CR que regula y promueve el mecenazgo cultural, entre otros. Asimismo, está pendiente de aprobación, por el Pleno del Congreso de la República, el proyecto de ley que recomienda la aprobación de la ley de promoción de la actividad cinematográfica y el audiovisual peruano. Desde esta presidencia, venimos realizando mesas de trabajo técnicas sobre la revisión, e studio y aná lis is de la Ley 2 8 2 9 6 , Ley del
Patrimonio Cultural, con el objetivo de elaborar una iniciativa legislativa integral, que permita generar un marco legal de protección, promoción y puesta en valor de toda nuestra riqueza cultural, material e inmaterial, con la finalidad de identificar aquello que nos hace distintos de los demás países y enfrentar así, con identidad, el proceso de desarrollo económico y social de nuestro país. También somos vigilantes y coadyuvantes en la labor de implementar, a favor del Archivo General de la Nación, la construcción de nuevas instalaciones; pero se debe tomar en cuenta que, a la fecha, sus locales no garantizan una adecuada conservación de los documentos históricos oficiales de la Nación. Seguiremos trabajando en favor de la defensa y la protección de nuestro patrimonio cultural, de manera que nos permita celebrar el 2021 con la complacencia de haber avanzado en la consecución de los anhelos de los fundadores de nuestra República.
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¿Cuáles son los temas pendientes que la Comisión de Cultura consolidará durante su gestión con miras al Bicentenario?
Reflexiones sobre el Bicentenario
Imagen: Archivo Congreso de la República
CONSTRUYENDO UNA NACIÓN: EL CONGRESO EN LA INDEPENDENCIA (segunda parte) Fernando Ayllón Dulanto Historiador / Jefe del Museo del Congreso y de la Inquisición
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Construyendo una nación: El Congreso en la Independencia
El Poder Legislativo en el ideario patriota La democracia representativa, postulada por los patriotas, se basa en la necesidad de gobernarnos a nosotros mismos, a través de representantes libremente elegidos en comicios y que se inspiren en el logro del bien común. Para evitar la concentración del poder político en una sola persona, los patriotas plantearon la división de este en tres esferas distintas ejecutiva, legislativa y judicial– autónomas e independientes entre sí. El Poder Legislativo, específicamente, es ejercido por el Congreso de la República, cuyos miembros son elegidos por la ciudadanía y ejercen sus funciones representando la voluntad popular. El Congreso, además de cumplir las funciones legislativas de control político y de representación, es, ante todo, la institución garante de la libertad y de los derechos de los ciudadanos. Sin un Poder Legislativo autónomo, no existe democracia ni están garantizados los derechos ni la libertad de los ciudadanos, los que, como en el Virreinato, se verían reducidos a la condición de vasallos o súbditos del dictador de turno.
“El mencionado reglamento fijó el número de diputados -79 propietarios y 38 suplentes-, los cuales serían elegidos con arreglo al cálculo de la población de cada departamento”. El primer Congreso Constituyente del Perú La primera convocatoria a Congreso Constituyente fue realizada por el generalísimo don José de San Martín el 27 de diciembre de 1821 mediante el Decreto nº.146, el cual disponía que se instale el 1 de mayo de 1822; pero por no haber terminado oportunamente sus labores, la comisión encargada de elaborar el Reglamento de Elecciones, el 27 de abril se postergó su instalación para el 28 de julio del mismo año. El mencionado reglamento fijó el número de diputados - 79 propietarios y 38 suplentes -, los cuales serían elegidos con arreglo al cálculo de la población de cada departamento. Para ello se tomó como base el censo publicado en la Guía del Perú del año 1797. La instalación del Congreso fue nuevamente diferida porque San Martín se encontraba en Guayaquil y la elección de diputados no había concluido. Finalmente, los primeros diputados se reunieron el 20 de setiembre de 1822, a las 10 a. m., en el Palacio de Gobierno. Desde allí se dirigieron a la Catedral a solicitar la asistencia divina mediante
la misa votiva del Espíritu Santo que celebró el deán gobernador eclesiástico del Arzobispado de Lima, Dr. Francisco Javier de Echagüe. Concluida esta, se entonó el himno Veni Sancte Spiritus, después del cual el deán hizo una exhortación a los diputados sobre la protestación de la fe y el juramento que debían prestar, el cual les fue tomado por el ministro de Estado y Relaciones Exteriores, Dr. Francisco Valdivieso.
A continuación, el gobernador eclesiástico entonó el tedeum seguido por el coro. En ese momento, resonó en la plaza Mayor una salva de 22 cañonazos, que fue repetida en el Callao y en los buques de la Armada. En la ciudad se produjo un repique general de campanas hasta la llegada de los diputados a la Universidad de San Marcos. El primer Congreso Constituyente se instaló el 20 de setiembre de 1822 en la capilla de dicha universidad, ubicada entonces en parte del terreno que corresponde actualmente al Palacio Legislativo. Ante él renunció San Martín, y dejó a la nación en libertad para decidir su destino. En aquella oportunidad, el protector se dirigió a los peruanos y pronunció la siguiente alocución: “Desde este momento queda instalado el Congreso Soberano y el pueblo reasume el poder supremo en todas sus partes”. Una vez retirado San Martín de la sede del Congreso, los diputados eligieron como presidente y secretario momentáneos a los doctores Toribio Rodríguez de Mendoza y a José Faustino Sánchez Carrión, respectivamente. En seguida, eligieron la primera Mesa Directiva del Congreso, que estuvo integrada por el presidente, Dr. Francisco Xavier de Luna Pizarro; el vicepresidente, don Manuel Salazar y Baquíjano; el primer secretario, Dr. José Faustino Sánchez Carrión, y el segundo secretario, Dr. Francisco Javier Mariátegui. En aquella ocasión, Luna Pizarro afirmó: «Tomado su asiento, el señor Presidente anunció “Que ya el Congreso Constituyente del Perú, estaba solemnemente constituido e instalado; que la soberanía residía esencialmente en la nación y su ejercicio en el Congreso que legítimamente la representa”. Varios señores diputados pidieron que se publicase por un decreto expreso lo mismo que acababa de anunciar el señor presidente. Así se acordó1
1Diario de las discusiones del Congreso Constituyente del Perú, Imprenta de Manuel del Río y Compañía, Lima, 1822. Reproducido de la obra de Gustavo Pons Muzzo y Alberto Tauro, Primer Congreso Constituyente. Colección Documental de la Independencia del Perú, tomo XV, vol. 3°, pp.. 459-460, Lima, 1975.
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“EL PRIMER CONGRESO CONSTITUYENTE SE INSTALÓ EL 20 DE SETIEMBRE DE 1822 EN LA CAPILLA DE DICHA UNIVERSIDAD, UBICADA ENTONCES EN PARTE DEL TERRENO QUE CORRESPONDE ACTUALMENTE AL PALACIO LEGISLATIVO”.
Construyendo una nación: El Congreso en la Independencia
Pintura del Primer Congreso Constituyente. (1953), Obra de Daniel Hernández
Construyendo una nación: El Congreso en la Independencia
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Primer local de la Universidad de San Marcos, sede del primer Congreso Constituyente, en los terrenos donde actualmente ocupa el Palacio Legislativo. Archivo Fotográfico del Congreso.
El primer Congreso Constituyente del Perú y la creación del Estado peruano. El establecimiento del primer Congreso Constituyente del Perú significó, al mismo tiempo, el del Estado peruano, la República del Perú, nuestro país. A través del Congreso, los peruanos por primera vez ejercíamos nuestra soberanía. Así lo señala Jorge Basadre: La Historia del Perú independiente no empieza en la expedición de San Martín, sino mucho antes; pero la Historia de la República del Perú […] se abre poco más de un año después de la ceremonia del 28 de julio de 1821, al instalarse el primer Congreso Constituyente […].
Para celebrar este acontecimiento, el Congreso Constituyente afirma que “deseando perpetuar la memoria del venturoso día en que por la primera vez se reunieron los Representantes del pueblo peruano, mediante cuyo acto declaró y puso en ejercicio su soberanía consiguiente al juramento de la independencia, que tiene ratificada” aprobó una ley que ordenó que se celebre como Fiesta Nacional el 20 de septiembre de cada año, aniversario de su instalación, indicándose así en el calendario (29/10/1822). Ante la renuncia irrevocable de San Martín, el Congreso asumió provisionalmente el ejercicio del Poder Ejecutivo. Por ello designó una comisión, denominada Junta Gubernativa del Perú, compuesta por tres de sus miembros: José de la Mar –presidente–, Felipe Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano.
“Desde los primeros días de existencia del Congreso sus labores fueron intensas. Entre las principales podemos mencionar: la creación del Estado Peruano; proveer los medios necesarios para asegurar la Independencia…”.
Funcionamiento del primer Congreso Constituyente del Perú La historia del primer Congreso Constituyente del Perú fue sumamente accidentada. El 19 de junio de 1823, debido a la ocupación de Lima por el ejército realista, se trasladó al Callao. Una parte de sus miembros, en cumplimiento del acuerdo tomado en la fecha indicada, emigró a Trujillo el 26 del mismo mes. En esta ciudad, fue disuelto por el presidente José de la Riva Agüero, quien lo sustituyó por un Senado compuesto por diez exdiputados. Sin embargo, José Bernardo de Tagle, encargado del mando supremo, lo restableció en Lima, y reinició sus sesiones a partir del 6 de agosto de 1823. Posteriormente, se declaró en receso el 10 de febrero de 1824 –a raíz de la caída de los castillos del Callao en poder de los realistas y de la amenaza sobre Lima–, y se invistió al general Simón Bolívar con poderes dictatoriales. Concluida la guerra de Independencia, el Congreso, convocado por Bolívar, se reunió el 10 de febrero de 1825 y, luego de aprobar la prórroga de la dictadura de Bolívar, se disolvió el 10 de marzo de 1825. Principales obras del primer Congreso Constituyente del Perú
EN EL NOMBRE DE DIOS, POR CUYO PODER SE INSTITUYEN TODAS LAS SOCIEDADES Y CUYA SABIDURÍA INSPIRA JUSTICIA A LOS LEGISLADORES. NOS EL CONGRESO CONSTITUYENTE DEL PERÚ, EN EJERCICIO DE LOS PODERES QUE HAN CONFERIDO LOS PUEBLOS A TODOS Y CADA UNO DE SUS REPRESENTANTES, PARA AFIANZAR SUS LIBERTADES, PROMOVER SU FELICIDAD, Y DETERMINAR POR UNA LEY FUNDAMENTAL EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA, ARREGLÁNDONOS A LAS BASES RECONOCIDAS Y JURADAS. DECRETAMOS Y SANCIONAMOS LA SIGUIENTE CONSTITUCIÓN: […].
Estas han sido y aún son las máximas que regulan el accionar parlamentario, y que alimentan el espíritu de la institución con una vocación permanente de servicio a la nación.
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Nuestra primera carta magna decidió la adopción del sistema republicano, la división de los poderes del Estado, el principio de que nadie nacía esclavo en el Perú, la garantía de las libertades ciudadanas, la inviolabilidad de domicilio, la privacidad de la correspondencia, el derecho a la propiedad, el derecho a la educación, la elección de las autoridades locales, etc. Poco tiempo después de ser promulgada, se suspendió su vigencia, pero muchos de sus enunciados se mantendrían en los siguientes textos constitucionales. En nuestra primera carta magna, los diputados señalaron a Dios como fuente de inspiración suprema y, como objetivo de su acción, la consolidación de las libertades y la felicidad de los pueblos:
Construyendo una nación: El Congreso en la Independencia
Desde los primeros días de existencia del Congreso sus labores fueron intensas. Entre las principales, podemos mencionar las siguientes: la creación del Estado peruano; proveer los medios necesarios para asegurar la independencia; el nombramiento de los miembros de la Junta Gubernativa y la elaboración de su Reglamento; el otorgamiento del título de generalísimo a don José de San Martín; la aprobación del Reglamento Interno del Congreso; la definición de las Bases de la Constitución Política del Perú, promulgadas el 17 de diciembre de 1822; y la primera Constitución Política del Perú, sancionada el 12 de noviembre de 1823; la invitación al general Simón Bolívar y el otorgamiento de poderes ilimitados el 10 de febrero de 1824.
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Francisco Javier de Luna Pizarro, primer presidente del Congreso en 1822.
El primer Congreso Constituyente en armas En las acciones bélicas de la guerra de la Independencia, al igual que en otros conflictos en los que se vio inmerso nuestro país, participaron numerosos integrantes o futuros integrantes del Poder Legislativo peruano. Así, por ejemplo: El 6 de agosto de 1824, en la batalla de Junín, tuvo un rol importantísimo el mayor Andrés Rázuri, cuya desobediencia y la bravía de los Húsares del Perú, regimiento integrado por peruanos formados por Ramón Castilla –futuro gran mariscal, presidente de la República, senador por Tarapacá y presidente del Congreso (1864)–, transformaron la derrota en victoria. En la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, el triunfo se debió en gran parte al gran mariscal José de la Mar –miembro del primer Congreso Constituyente del Perú, presidente de la Junta Gubernativa, presidente del Congreso, presidente constitucional de la República y defensor de nuestra integridad territorial, amenazada por las pretensiones de Bolívar.
Mi destino de ir a encargarme de la División del Norte y de organizar los cuerpos que formaron la última desgraciada expedición sobre intermedios, es muy superior a los conocimientos militares que se me suponen; sin embargo, yo debo obedecer, congratulándome menos de mandar como general, que de servir como soldado para satisfacer de algún modo los ardientes votos que me animan en defensa de la patria, de esta patria, cuyo nombre sólo debe transportar al campo de batalla a todo americano. Esta consideración, señor, unida a la justicia de la causa que sostenemos protegida visiblemente por el Todopoderoso, y la confianza de servir a las órdenes del genio de la América, del guerrero Bolívar, alienta mi corazón con esperanza segura de que muy en breve triunfarán decisivamente nuestras armas. Señor, yo me despido de la Representación Nacional. Quiera el cielo que ella acepte algún día mis homenajes como de un soldado que después de haber tenido parte en el último triunfo de la libertad americana, se presente en este respetable salón, lleno de honor, y con la satisfacción de haber servido con aprecio público, para retirarse a disfrutar la dulce paz en un rincón3.
La historia nos muestra las múltiples actividades desarrolladas por los congresistas que, en todos los tiempos y circunstancias, han elaborado normas y leyes que permiten la convivencia pacífica y respetuosa, han fiscalizado el uso de los recursos públicos y han realizado infinidad de acciones con el objetivo de lograr el progreso y el bienestar de nuestro país. (La primera parte de este artículo se encuentra en el número de diciembre 2018) 2 Sesión del 3 de enero de 1824. 3 Congreso Constituyente, sesión extraordinaria del 10 de enero de 1824
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Pronto ya para marchar a Trujillo, me presento en cumplimiento de mi deber a recibir las soberanas órdenes del Congreso, cuyas altas virtudes y notorios grandes sacrificios por la independencia me envanecen ciertamente de haber sido uno de sus miembros, aunque sin las luces y talentos correspondientes.
Construyendo una nación: El Congreso en la Independencia
Debemos recordar que el diputado José de la Mar al ser designado como general en jefe del Ejército peruano, previa autorización del Congreso2, había dejado sus actividades parlamentarias para acudir al llamado de la patria. Al respecto, señala lo siguiente:
Hugo Neira Samanez1
En 1918, la Universidad de Córdoba a través de un manifiesto, de carácter libertario e innovador, inauguró la gran reforma universitaria de América Latina. En el Perú, la reforma llegó en 1919.
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Los dolores que quedan son las libertades que faltan
“LOS DOLORES QUE QUEDAN SON LAS LIBERTADES QUE FALTAN2”
1 Doctor en Ciencias Sociales por la EHESS de París, La Sorbona, 1986. Premio Fomento a la Cultura, Perú, 1965 por Cuzco: tierra y muerte. Premio Casa de las Américas, La Habana, por Huillca, habla un campesino peruano, 1975. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia, 2010. 2 Los estudiantes de Córdoba, 1918
Esa reflexión es decisiva. Desde entonces, los estudiantes intervienen, mucho o poco, en las elecciones de rector. Lo que cuenta es que intervienen. Prosa magnífica, podemos tener la impresión de que la calidad de ese discurso -realmente audaz y subversivo- cuenta mucho en la difusión rapidísima de ese tipo de liderazgo estudiantil. Unos contenidos que desbordan el reclamo pedagógico, algo político y cultural, que se expande no solo en la Argentina sino en el continente entero. Dicho eso, ¿podemos asombrarnos? Ha pasado cerca de un siglo y a simple vista, poco o nada explica que la reforma universitaria, que llama a “un demos de estudiantes”, pone de cabeza no solo el sistema vertical de los estudios superiores, sino a la sociedad entera. La idea de “gobierno propio”, que está en la proclama de líneas arriba, es un principio republicano o socialista más que radical,, que va más al l á de todo aqu ello: es el con ce p to
Los estudiantes se declararon en huelga general y tomaron por asalto la antigua y oscurantista Universidad de Córdoba. La universidad, en ese entonces, funcionaba bajo la impronta de sectores conservadores de la Iglesia Católica. Las cátedras tenían muchas veces carácter hereditario, los programas de estudios eran anacrónicos (Clarín). Ahora bien, una manera de eludir la radicalidad que contiene la reforma universitaria de 1918 es tratarla desde el reclamo del movimiento estudiantil. De los cambios que produjo y que conocemos hasta el exceso se encuentran los siguientes: autonomía académica; cogobierno de estudiantes, profesores y graduados; extensión de la universidad a otros sectores sociales, y libertad de cátedra. Sin embargo, si nos detenemos un instante en cada reclamo, podemos entender por qué llama la atención de otros demos de estudiantes, y por qué el movimiento fue reprimido. Autonomía académica era dar libertad a la universidad ante el Estado y las clases dominantes. El cogobierno de las autoridades y de los delegados de estudiantes, elegidos por voto, puede parecer a simple vista algo inocente, pero ¿qué pasa si lo reclaman los obreros en las fábricas, los empleados en las empresas o en los ministerios? O sea, ¿la autogestión? En cuanto a la extensión de las preocupaciones de los universitarios por los sectores sociales, existía la posibilidad de que nuevas elites inconformes y partidos obreristas y socialistas de trabajadores se pusieran de acuerdo. En cuanto a la libertad de cátedra, era la plataforma que permitiría la solidez de una clase de intelectuales sostenidos por la necesidad de una sociedad moderna de tener pensadores críticos. Por lo general, no solo el Estado sino la sociedad misma no tolera el pensar crítico. Así lo señala Castoriadis ( ): “Una sociedad detesta que revelen sus mentiras disfrazadas de verdades”. La reforma universitaria no puede ser sino un estado de cosas completamente distinto de la sociedad bajo mecanismos de dominación de arriba hacia abajo. La reforma, bien entendida, va de los
Los dolores que quedan son las libertades que faltan
La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido […]. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes […]. Nuestro régimen universitario -aun el más recientees anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.
de libertarios, partidarios de la autogestión, situacionistas, anarquistas de los decenios de los 60 del siglo XX. Y eso, ¿se proclama en Córdoba? No es por azar que en el diario argentino Clarín, a propósito de uno de los aniversarios de la reforma en Córdoba, en 1998, Nestor Kohan señala que “no fue en París, sino en Córdoba, muy lejos de la Torre Eiffel […]”. Al respecto, también afirma:
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“Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime”. Son estas las primeras frases del Manifiesto Liminar (el texto se encuentra en internet) con firmas a pie de página de los miembros de la Comisión Directiva de la Federación Universitaria de Córdoba. Ese manifiesto pareciera la proclama de un libertador. El tono es grandilocuente y a la vez preciso tal y como se puede observar en el siguiente párrafo:
estudiantes a los profesores. Era peor que una revolución. Una subversión al principio del dominio paternal o patriarcal.
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Cierto, los dirigentes fueron detenidos, procesados por sedición, pero lograron los estudiantes conseguir el apoyo de los sindicatos obreros. Otro paso, pues, para que el tema de las reformas no se quedara en los muros de la vida universitaria. El lema nacido en Córdoba en 1918 “¡Obreros y estudiantes: unidos adelante!” cruza fronteras y es tomado como un recurso estratégico en una infinidad de movimientos y partidos políticos de la América Latina. Como se puede ver, estamos lejos del claustro de profesores y estudiantes. Ahora bien, hay un grado muy alto de originalidad y audacia en el movimiento mismo, pero no podemos dejar de pensar que, más allá de todo determinismo, ese tiempo es de una Argentina próspera, de rápido desarrollo, polo de emigración europea, y políticamente, luego de la Ley Sáenz Peña, por primera vez, de sufragio secreto y obligatorio. El país de Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical, en 1916, será la de un presidente que llegaba al poder por los votos populares. Yrigoyen de alguna manera se le considera hasta el día de hoy como el acceso de las primeras clases medias al poder político (todo esto, antes de Perón). Yrigoyen no perdía nada si la reforma triunfaba sobre la universidad teológica. Al contrario. Hay que explicar el contexto del milagro cordobés de 1918. Si nuestros datos no nos llevan al error, existían cinco universidades en Argentina: Buenos Aires, La Plata, Tucumán, Córdoba y la del Litoral. Ya había centros de estudiantes. No obstante, según los que conocen a fondo lo que pasó, Córdoba era un dominio de la Iglesia y era muy difícil cualquier modificación. Córdoba era francamente no solo reaccionaria sino medieval. La enseñanza de Darwin era prohibida por herético y se impartían materias como “Deberes con los siervos” (La izquierda, diario, 15 de junio del 2017). En la historia interna de la Reforma, cuentan muchos los errores de los clericales. Los estudiantes habían manifestado en las calles (otra innovación que luego se ha repetido en todo el planeta, ¡marchar en las calles!) y sin embargo, “sus reclamos eran todavía tímidos”.
Primer paso en falso de las autoridades, una respuesta cerrada y negativa. El 1° de abril, los estudiantes pasan a la huelga general con una adhesión total. Con esto, se provoca la intervención del Gobierno el día 11 de abril, y se nombra en el cargo a José N. Matienzo, nada menos que el procurador general de la nación. Unos días después, anuncia reformas: un nuevo sistema para la elección de las autoridades en el que participará la totalidad de los docentes (no se habla todavía de la participación de estudiantes). Se reanudan las clases. Sin embargo, como el representante del Gobierno había declarado vacante el cargo de rector y el de los decanos, se abren elecciones para el 15 de junio. Para el nuevo rector, hay tres candidatos: el primero es el liberal Enrique Martínez Paz, que era el candidato de los estudiantes; el segundo es un laico, Alejandro Centeno, y el tercero es Antonio Nores, representante de la cúpula clerical y miembro de la Corda Frates, que como su nombre lo indica era una asociación de exestudiantes de colegios dirigida por eclesiásticos. En realidad, una asociación ultraconservadora. En una segunda votación, gana Nores. Los estudiantes toman la universidad a viva fuerza e “irrumpieron en el salón de grado, rompieron vidrios y muebles, descolgaron cuadros de las antiguas autoridades de la universidad, expulsaron del lugar a la policía y matones contratados por las autoridades clericales”. Nuevamente, declaran la huelga general y esta vez, ella se extiende en las universidades argentinas. Ahora bien, el manifiesto liminar, aquel con el cual abrimos estas páginas, titulado La juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica, que más tarde se supo que había sido redactado por Deodoro Roca, solo entonces se da a conocer. En fin, Nores renuncia. El mismo Yrigoyen interviene. La victoria de los reformistas -así se denominan- llega a confirmarse, puesto que un decreto de reformas es lanzado el 12 de octubre de 1918, y la mayoría de reclamos de los universitarios es admitida. Deodoro Roca se convierte en un intelectual conocido y celebrado. Ortega y Gasset lo reconoce como “el argentino más eminente de los que había conocido”. Y para Ezequiel Martínez Estrada fue “el escritor político argentino más importante del siglo XX”. ¿Qué escribió? Como diría Cantinflas, “ahí está el detalle”. No escribió ningún libro. En cambio, recibió a mucha gente en el sótano de su casa: Waldo Frank, José Ingenieros, Víctor Raúl Haya de
Un nuevo sujeto social, la juventud La juventud es una palabra de ese tiempo. Concepto decisivo. Está en Ariel de José Enrique Rodó (1871-1917): “Aquella tarde, el viejo y venerado maestro a quien solían llamar Próspero, se despedía de sus jóvenes discípulos”. Y les dice: “Pienso que hablar a la juventud, es un género de oratoria sagrada”. Está en Rubén Darío (1867-1916): “Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer”. Era más que una corriente literaria, era lo que he llamado en otra ocasión, el juvenilismo. Un estado del alma, que corresponde a los periodos de la historia de grandes transformaciones. El movimiento universitario del cual salieron esencialmente los principales conductores de partidos políticos (de Haya de la Torre al cubano Mella o al joven Fidel Castro en los cincuenta) arranca en los años veinte con aire iconoclasta. Sus denominaciones son todavía vagas, antes que se separen en comunistas o socialistas, apristas, radicales, demócratas o peronistas, se llaman mancomunadamente “nueva generación”, “vanguardia”. Como va a pasar con los jóvenes del 68 francés, se declaran una generación sin maestros. De sus propias filas salen ideas y pensadores. De la reforma universitaria peruana y de la reforma universitaria mexicana, luego de Córdoba, proviene el Ateneo universitario en México, las lecciones de Antonio Caso, y en especial José Vasconcelos, “la raza cósmica”. Ya no es tiempo de pesimismos. Si Europa se hunde eso es lo que pensaba mucha gente a raíz de la terrible Primera Guerra Mundial el nuevo mundo tomaría la posta de la continuación de una civilización, con una diferencia: con espacio y acogida de todas las razas. Tiempo de migraciones en Argentina, Brasil, algo en Chile. En esos años, en el Perú, brilla la gente del Conversatorio Universitario, Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras, Jorge Basadre, “maestros” cuando no llegaban a los treinta años. Y
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Estudiantes tomaron por asalto la Universidad de Córdoba en 1918. Imagen: Diario Clarín.
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la Torre, Rafael Alberti. En vida escribió poemas, artículos. Su obra ha sido recopilada y editada a su muerte. Citaremos algunas, sin ánimo de ser exhaustivos: El difícil tiempo nuevo (1956); Ciencias, Maestros y Universidades (1959), y uno que se titula Prohibido prohibir (1972). Es decir, un concepto de mayo de 1968. Esto indica que dicho evento le interesó. No podía ser de otra manera. Mayo de 1968 es la continuación de la Reforma Universitaria en Córdoba de 1918. Si el lector de esas líneas quiere saber más sobre Deodoro Roca, puede conseguir por internet un buen trabajo sobre su vida y sus ideas. Libro de Fernando Pedró, así con ese acento, titulado Deodori Roca. Entre influencias y olvidos.
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juveniles profesores en la Universidad Popular González Prada hecha para obreros anarcosindicalistas, una suerte de educación superior por las noches al proletariado limeño. En ella daban clases José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre. La separación de ambos, por razones de concepciones diferentes en la idea del partido “de la revolución”, vino después. No será la única vez en la cual los revolucionarios se separan porque tienen concepciones distintas de lo que será el partido y el Estado, después del triunfo. En fin, a lo que vamos, en los años veinte lucen catedráticos que no peinaban canas. Es Rodó quien habría dicho algo que proviene de Renán: “La juventud es el descubrimiento de un horizonte inmenso que es la vida”. Ayudaba, sin duda, el aire del tiempo. Lo que los franceses llaman l’air du temps. Los alemanes, el Zeitgeist. Algo que sienten o presienten los poetas y los intuitivos flota sobre los seres humanos, presagios de felicidad o de catástrofes. Luego de Córdoba, fueron innumerables los “mensajes a la juventud”. En ese clima de vísperas, de mañanas que cantan, se generó una verdadera reversión de valores. El medio natural, por ejemplo, dejaba de ser un obstáculo a la civilización, y Alfonso Reyes, el gran ensayista mexicano, en su juventud, exalta el medio natural. Tiene 28 años cuando escribe Visión de Anáhuac (1917). Es una lectura sin complejos de América. Entre tanto, Vasconcelos señala: “Nosotros mismos hemos llegado a creer en la inferioridad del mestizo, en la irredención del indio, en la condenación del negro, en la decadencia irreparable del oriental. La rebelión de las armas no fue seguida por la rebelión de la conciencia (La raza cósmica, 1925). Vasconcelos sabe cuál es el “objeto del continente”, su probable misión, reunir las razas, la quinta raza, la cósmica…”. Son los años que José Carlos Mariátegui edita sus libros: La escena contemporánea (1925) y Siete ensayos… (1928). A todos los otros -ismos, Mariátegui no deja de pertenecer al juvenismo. Veamos, pues, a quién dedica su libro, el primero, escrito después de un viaje por Europa. En este sentido, afirma: “Lo dedico a los hombres nuevos, a los hombres jóvenes de la América indo-íbera” (1925, Lima). Haya de la Torre funda la Alianza Popular Revolucionaria Indoamericana el 7 de mayo de 1924, a los 29 años. Vallejo tenía 26 años cuando se edita Los heraldos negros en 1918. No es coincidencia, es una generación. Viajeros, curiosos, originales, irruptivos, innovadores desde los poemas hasta los originales partidos políticos que inventaron, críticos del mundo de su país y su vida, pero cálidos, sonrientes; sin embargo, a veces, pese a la energía del poeta, a medida que pasaba el tiempo, acaso por el exilio, la nostalgia, el dolor de la lejanía. Así, en el libro de Vallejo Poemas humanos se lee: “Fue domingo en las claras orejas de mi burro,/ de mi burro peruano en el Perú, perdonen la tristeza”. Este es un ensayo. No pretende ser una obra exhaustiva, aunque algunos ejes ya están planteados, la libertad de pensamiento, las alianzas entre los educados y los oprimidos. Lo de Córdoba fue una revolución que se produjo en 1918. No es la primera ni será la última en que la señale como un punto crucial. Es un antes y un después. Un hito, como una línea divisoria de aguas. Un parteaguas, aunque no sea una palabra que admita la Academia. Tras las páginas de Rodó, dice Germán Arciniegas, “vinieron las caldeantes del argentino Manuel Ugarte (1878-1951). Las del mexicano Isidro Fabela (nacido en 1882), el diplomático e historiador que escribe Los Estados Unidos contra la Libertad. Las reposadas y magistrales del peruano Francisco García Calderón (1883-1953) en La creación de un continente. Había, dice el gran colombiano Arciniegas, una nueva conciencia continental. Era notoria la pasión, el optimismo. Así se evidencian a través de las siguientes líneas: El anhelo de renovación llevó a don Justo Sierra a remodelar la universidad de México, y a don Joaquín V. Gónzalez a crear la universidad de La Plata, que marcó una nueva era en la Argentina. Había fe en el otro destino, la libertad”. Y en fin, “en 1925, José Ingenieros y Alfredo L. Palacios fundaron la Unión Latinoamericana para agrupar al elemento intelectual en torno a los maestros de la revolución”. Esto por el aire del tiempo en materia cultural. En cuanto a la política, Arciniegas ve que después de ese 1918, después de esa escuela de aprendizaje político que eran los congresos de estudiantes, “los egresados de las federaciones estudiantiles fueron los líderes que liquidaron las dictaduras”.
“Está prohibido prohibir”. “Las fronteras, nos cagamos en ellas”. “La imaginación al poder”. “Trabajador, tú tienes 25 años, pero tu sindicato es de otro siglo”. Los afiches y los grafitis de la movilización estudiantil de mayo del 68, puesta aquí, en estas líneas, son inmensamente necesarias. Vamos a intentar explicar los acontecimientos de mayo y junio del 68, veremos sumariamente su contexto económico, político, pero también sus aspectos socioculturales, ese enfrentamiento alucinante contra el paternalismo en la familia, el rechazo de la pareja y la propuesta formal para la mayor libertad para el sexo y para la forma de vivir. Los afiches nos recuerdan que aquello fue una serie de acontecimientos, muchos de ellos violentos, tanto de parte de los CRS policía de combate callejero y los estudiantes que levantaron barricadas y enviaban cocteles molotov por los aires. Mayo del 68 marcha de una discusión en el interior del patio de La Sorbona entre rector y dirigentes estudiantiles, a una huelga, a manifestaciones, a la toma del Quartier Latin, el barrio latino, por la insurrección juvenil, y luego las enormes manifestaciones públicas, todo esto, en un ambiente a la vez tenso, violento y, sin embargo, festivo. Comenzar por los afiches no traiciona los otros aspectos de Mayo 68. No obstante, plantea, desde la entrada, que siendo política, acaso fue una vasta revuelta espontánea, antiautoritaria, y oscila en esos dos meses, entre una toma de poder y una suerte de vértigo mesiánico. Pero no para el futuro, el aquí y ahora. La libertad llegó a una alegre trasgresión del orden: se hacía en los parques el amor en público. Esa barricada no es la triste de Víctor Hugo en Los miserables. Por lo demás, la base social primera y esencial del movimiento estaba constituida por estudiantes,
Seamos sinceros. Los grandes acontecimientos de la historia -como 1917 en Rusia, la emergencia de Mussolini en Italia y el nazismo en Alemania, el New Deal de Roosevelt, e incluso en el pasado histórico, el 18 brumario de Napoleón- son fenómenos imprevistos. Es normal y hasta obligatorio que desde un punto de vista académico acudamos a las causas que los provocaron. Algo de eso haremos, el inicio, la huelga general, la amplitud que toma no solo en Francia sino en Alemania, Italia, México o Brasil. Su internacionalidad, pese a tener raíces muy francesas, muy específicas. Las barricadas vienen del siglo XIX, de la revolución de 1848 que fascinó a Karl Marx y a Engels, testigos de vista. Huelgas y marchas es algo frecuente en la sociedad francesa. No se inventaron en 1968. Francia es el país del Frente Popular de los años treinta. Cierto, el comunismo y el anarquismo se mezclan en los hechos de mayo y junio del 68. No obstante, hay algo más. En los afiches se dijo cosas que debemos recordar, como por ejemplo: “Abajo los crápulas estalinianos”. Faltaban sin embargo 32 años para el desplome de la URSS y de la burocracia en el poder. Los que se movilizaron con Mayo del 68, no esperaban un socialismo como el de los países de la Europa central, bajo el control del Kremlin. ¿Entonces qué? Vayamos por partes. Desde el microproblema sorboniano a una onda antiautoritaria que ha dado la vuelta al mundo y el anuncio de una posmodernidad.
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Seamos realistas, pidamos lo imposible (Mayo, 1968)
hijos de la burguesía. Hay un mayo 68 estudiantil, un mayo sindicalista, un mayo antigaullista, un mayo trotskista y maoísta, un mayo de la revolución sexual. Los años 70 serán, entonces, los años de los primeros efectos de lo que ocurre en el barrio latino de París. El desdén al consumo, la multiplicación de comunidades de hippies y libertarios, el impulso al movimiento feminista, el interés por la ecología, la transformación de las prostitutas en trabajadoras sociales. Comienza por la admiración de los jóvenes de Mayo del 68 por el Che Guevara, por la China de Mao, y acaba en Gilles Lipovetsky, el autor de L’ère du vide. La era del vacío, la desconfianza de la política, que es el mundo que hoy tenemos. Alguien muy inteligente dijo lo siguiente en mayo del 68: “No sé si es la última revolución del siglo XIX o la primera del siglo XXI”.
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Sin embargo, Arciniegas no se chupa el dedo. Observa la deriva de ese culto a la juventud. En efecto, en El continente de siete colores. Historia de la cultura en América Latina (1989), el autor en mención afirma: “Se inventó la revuelta de las aulas, que habría de convertirse en una costumbre, a veces viciosa, de la vida latinoamericana” (pp. 430-432.)
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24 | Estudiantes protestan frente a la Universidad de Sorbona, en París, durante una protesta estudiantil en mayo de 1968, considerada uno de los movimientos sociales más significativos del siglo XX. Imagen: Pedro Miguel Tapia
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Pequeñas causas y grandes efectos El efecto mariposa: un aleteo en China puede producir un mes después un huracán en Texas. Todo comienza una mañana de mayo, cuando en el ancho recinto interior de La Sorbona, se espera la presencia de un centenar o más de estudiantes. Se han agotado las negociaciones entre las autoridades y los dirigentes de la UNEF. Hay unos antecedentes bastante sombríos que preparan el estallido de esa mañana. En Nanterre, 150 estudiantes habían ocupado las oficinas, y se habían proclamado anarquistas. En abril, Daniel Cohn-Bendit, de 23 años, dirigente estudiantil en Nanterre, había sido arrestado. Todo eso es cierto, pero también es verdad los errores que se cometen en ese día fatídico. Jean Roche, rector de La Sorbona, bajo la hipótesis -cierta o falsa- de que un grupo de extrema derecha llamado Occidente había amenazado intervenir si esa asamblea de estudiantes se realizara, pide la intervención de las fuerzas del orden. La Sorbona es evacuada por lo que los franceses llaman une interventionmusclée. O sea, a viva fuerza. Los estudiantes expulsados se desparraman por el cercano parque de Luxemburgo, y comienzan a acumular adoquines para levantar barricadas. Las fuerzas policiales especializadas en disturbios, contratacan con gases lacrimógenos. Los vecinos se asoman a las ventanas, nunca se ha visto un combate callejero de esa intensidad. Al llegar la noche, unas 574 personas han sido arrestadas. Ha sido una batalla campal. Pasará a la historia por su violencia callejera. No hay ningún muerto, ni la policía ni los manifestantes han usado armas de fuego, pero hay unos 481 heridos en París, 279 estudiantes, 202 policías. Los días siguientes, del lunes 6 al 10 de mayo, las cosas empeoran. Lo que sigue es, a la vez, la huelga general, el teatro Odeón como un lugar al estallido de la palabra libre, y las medidas políticas tomadas tanto por el Partido Comunista de Francia como la respuesta del general De Gaulle. La disolución del Parlamento, o sea, el llamado a elecciones legislativas. La huelga general se inicia el 13 de mayo, con un detalle de otros casos en la larga historia de la lucha de clases en Francia, esta vez no tiene límites. Francia ya es una sociedad que ha ingresado a la sociedad de consumo que se ha instalado en los hábitos y costumbres. Es el país tras los éxitos de las Treinta Gloriosas. Estamos diciendo que una
huelga general en una sociedad de supermercados es algo que sacude a todo el mundo. El movimiento de mayo del 68 ha dejado el barrio latino. Es toda Francia. En algunas ciudades provinciales ha habido marchas en contra: en Dijon, “no queremos Nanterre”. En cuanto a las jornadas en el teatro Odeón, se expresan públicamente diversas tendencias, ideologías, actitudes, propuestas. El público será variadísimo, desde obreros venidos de la fábrica Renault en huelga, hasta severos profesores libres momentáneamente de dar clases, vecinos del barrio, escolares de líceos y turistas, y algunas figuras del cine, el teatro, que se presentan. No es una militancia sino muchas. Por el contrario, la balanza de la historia se inclina hacia el retorno del orden. No será el orden social y político, pero tampoco el pasaje a una victoria libertaria, acaso sin Estado alguno. No, la clase política francesa ha actuado. El muy capaz e inteligente Georges Pompidou propone mejoras ostensibles e inmediatas a los obreros, a condición de que retornen al trabajo. La historia conoce eso como los Acuerdos de Grenelle. Los franceses, a diferencia de muchos pueblos sudamericanos en que no tienen en sus aulas de escolares cursos de historia, sí recuerdan la suya, los años dramáticos de los 30, las ventajas sociales conseguidas por acuerdos en 1936, en tiempos del Frente Popular. La suspensión de la huelga viene a tiempo. Ya se estaba hablando de un parlamento provisorio, es la idea de François Mitterrand, que en las últimas elecciones había puesto al general De Gaulle, con la sorpresa de todo el mundo, en balotaje. Mitterrand propone a Pierre Mendès France a la cabeza de ese nuevo Parlamento. El gaullismo, no obstante, tiene cuadros, gente experimentada, y tiene a De Gaulle. Suya es la idea de la disolución de la Asamblea Nacional. El 30 de mayo, justo al final de ese mes histórico, algo hace, algo enorme. Convoca una marcha de apoyo a su gobierno, en la muy extensa avenida o paseo llamado Champs-Élysées. Fue gigantesca, como en casos como este, las posibles cifras no son las mismas. Unas 300 000 personas para algunos, cerca de un millón según los gaullistas. De Gaulle, que es un general al ataque no renunciará, no cambiará de primer ministro se llama a elecciones legislativas. Para algunos analistas, es el viejo conflicto comunistas contra
¿Comunistas, más allá del comunismo? Uno de los aspectos políticos que no se puede dejar de lado es que el movimiento de estudiantes de mayo del 68 (o mejor dicho la serie de movimientos que lo habitaban) no podía realmente triunfar como una revolución en un país industrial sin el apoyo del partido comunista francés. Si no se conoce la historia de los franceses y el panorama de sus partidos políticos, no es inteligible lo que acabamos de abordar. El PCF no es que pudiera ganar las elecciones, pero sí podía llevar a un hombre de izquierda al
Hay otro punto, ligado a la mentalidad de los miembros del PCF y de los estudiantes de Mayo del 68. Para los primeros, la Unión Soviética seguía siendo ejemplar. Para los estudiantes, en particular, los de estudios filosóficos eran lo que comienza a llamarse “de extrema izquierda”. Más les inspira lo que ven en Vietnam, donde el imperialismo americano se estaba rompiendo los dientes, como en la Cuba de Castro. No hay que autoengañarse. Cierto, los sindicatos fueron a la huelga, más bien los obreros desbordaron sus organizaciones, fue “una huelga salvaje”, pero en el barrio obrero de Billancourt rechazan la continuación de la huelga. Seamos claros. Con respecto a los proletarios franceses -cuyo nivel de vida no era nada malo, gracias a su lucha constante por arrancar la plusvalía a los propietarios de los medios de producción-, ¿por qué diablos tenían que seguir esa revolución de petitsbourgeois, además, estudiantes? O sea, ¿futuros patrones? Sí, estaban de acuerdo con mejoras de salarios, con autogestión en las empresas, lo que por otro lado, no era gran cosa, se practicaba ya en Alemania. Hay que conocer a fondo la sociedad francesa y los abismos que separan a los obreros industriales de las capas medias y ambas, de los agricultores o campesinos. No son diferencias económicas, el Estado providencia se ha ocupado durante decenios de reducir las desigualdades. Son diferencias socioculturales. Los estudios de Bourdieu sobre el uso del ocio - sí, del tiempo libre - marcan distancias abisales. Mientras los
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¿Qué quedó de Mayo 68? En el terreno de lo imaginario, de las esperanzas, de las ideologías, de lo posible y lo imposible, los acuerdos de Grenelle entre el gaullismo y los obreros comunistas acaban con el mito de una revolución a partir de la clase obrera. No es un asunto solo francés. Lo que ocurre de inmediato es la disolución de los grupos juzgados como extremistas. Son once movimientos, los lambertistas, una rama del trotskismo. La juventud comunista internacional de Alain Krivine (del que tuve el honor de ser amigo), del movimiento del 22 de marzo, el abuelo de Mayo 68. De los marxistas del maoísmo en Francia, que entraron en “clandestinidad”; a los que conocí, porque me invitaron a que explicara por qué los campesinos peruanos habían conseguido vencer a sus explotadores sin disparar un tiro y con sus propios dirigentes, tan indios como ellos (a todos les expliqué lo que está en mi libro, premiado en 1965, Cuzco: Tierra y Muerte). Su clandestinidad era de lo más cómoda. Iba yo a verlos en mi moto, obligatoriamente, porque puede correr más rápido que en un coche de la policía, y las clases eran en un pueblito de los más cómodos y encantadores de la campiña francesa.
poder, aliado con los socialistas. Fue el caso de François Mitterrand, y en dos ocasiones. Ahora bien, Mayo 68 comienza a dejar de ser una revuelta estudiantil cuando estos, los del 68, se unen con las fuerzas sociales de obreros y trabajadores. Si esto abre el abanico de la protesta a clases sociales que no estaban en la lucha por los cambios educativos, entonces, no se entiende por qué se vuelve un problema no solo parisino sino nacional la rebelión de mayo del 68. Hay pasajes, pues, de la revuelta en el barrio latino a la rebelión en las barricadas, a la revolución cuando van a Boulogne-Billancourt, y los obreros los rechazan. No lo dicen claramente, pero es eso. Reformas y mejoras, sí. Una revolución social ahora, con gente que no conocemos y son de una clase burguesa. No, hasta ahí llega Mayo del 68.
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gaullistas. El partido comunista acusa a De Gaulle de dictador, y lo compara con Napoleón. Una vez más, se han equivocado. La mayoría de franceses no quiere una revolución, aun si sus dirigentes, los brillantes jóvenes filósofos que han conseguido consideración y respeto, la dirijan. Tampoco quieren que continúe De Gaulle. En 1969, Georges Pompidou llega al Elíseo. Las legislativas de junio del 68 son un éxito difícilmente discutible. Tendrán la mayoría absoluta en el Congreso.
padres de las clases medias llevan a sus hijos a la ópera, al teatro o a los viajes que amplían el conocimiento, la clase obrera tiene sus maneras de consumir y de vivir.
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Mayo 68 hizo una corta alianza de clase. No duró mucho. Mayo 68 se acaba en junio, y una ley dada más tarde, en diciembre de 1968, corrobora los acuerdos de obreros con el Elíseo, aumentos salariales, cuarta semana de vacaciones pagadas, los famosos Acuerdos de Grenelle. Seré más claro. Mayo 68 acaba cuando los puestos de gasolina vuelven a funcionar. Los obreros, propietarios de sus autos como todo el mundo, querían salir de vacaciones. No fueron los terribles CRS, la policía de choque, que acaba con el movimiento, sino la llegada del verano. La sociedad del consumo y del buen vivir ya estaba instalada. La tesis principal de la juventud revolucionaria -siempre la jeunesse- era la siguiente: el poder está tranquilo. Su máquina electoral la ha construido él mismo. Luchemos sobre nuestro terreno. La ocupación de las fábricas. No fue así. ¿Acaso lo que ocuparon fue una serie de modificaciones sociales de nuestro tiempo? Desde una perspectiva de la “larga duración”, Mayo del 68 es el siglo XXI por completo. “Las barricadas cierran las calles, pero abren otros caminos”. A modo de conclusión. Mayo 68 fue discutido intensamente. La verdad es que no aprecio, salvo excepciones, las lecturas de 1968 acaso porque provienen de escuelas de pensamiento, tanto liberales como marxistas, incapaces de integrar en sus análisis, los cambios de paradigmas. Mayo 68 no solo ha suscitado el término es débil los movimientos sociales y mentales de los años 70. La ecología, las comunidades de vida alternativa, la lucha por liberarse de culturas europeas como los bretones, los vascos, los catalanes. Movimientos de autonomía. Es perfectamente visible que no es en vano que Marcuse edite de nuevo su libro, El hombre unidimensional, que subtitula Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada. ¿Por qué escribe Raoul Vaneigem Tratado de saber vivir al uso de las jóvenes generaciones? ¿Y Guy Debord La sociedad del espectáculo en 1967? ¿Sentía venir la gran ópera de los estudiantes rebeldes? De una rebeldía que no era solo política sino existencial, vital. ¿Por qué el anti-Edipo de Gilles Deleuze y Félix
Guattari en 1972? A lo ocurrido en mayo del 68, y después, no lo entendemos. Por dos razones. Las ciencias sociales han querido explicar las sociedades desde el ángulo de la economía, la sociedad misma y sus comportamientos y, sin duda, desde sus instituciones. Sin embargo, hoy sabemos que eso es importante pero no es suficiente. La familia y las diversas formas que hoy existen, la cuestión de la intimidad, del sexo, la importancia que cobran los aspectos culturales, las mentalidades, la repartición de roles en el seno del hogar y de las empresas mismas, todo eso que se desplaza ya no solamente a la economía y a la política sino a la antropología, a las ciencias cognitivas, a las nuevas formas de educar y formar, de trabajar, todo eso que había removido Mayo del 68, son su contradictoria herencia. ¿Terminado el Mayo parisino? Pero sí yo lo veo todo el tiempo en las generaciones actuales. ¿De qué época viene el culto al individuo? ¿La libertad suprema de autoeducarse? Esa dimensión de la palabra libre, de la vida de uno que cada uno se inventa, viene de esa ruta. Mayo parisino ha sido un deseo de cambiar no solo el poder político sino de cambiar la vida. Mayo ha politizado la vida privada, pero no para tener partidos, sino para prescindir de ellos. Fue una profunda remoción de lo que los alemanes llaman, el erleben. Es decir, el conocimiento del conocimiento por la experiencia, lo inmediato, lo vivido. Tan cerca de la “mismidad” de Ortega y Gasset. Y por eso la frase en alemán Ichhabeetwaserleben, o sea, “yo he vivido esto y aquello”. Me lo guardé hasta el último párrafo. Yo he estado presente en mayo del 68. Por modestia y para que el lector no crea que me inclino a uno u otro lado, atento a los códigos académicos, no me ha impedido reflexionar. Ahora bien, debo decir al lector de estas páginas cómo yo, nacido en Abancay (Perú), educado en Lima en San Marcos donde estudié historia -mi primera formación, luego hubo otras dos en Europa-, llego a París. El asunto es sencillo. Me habían contratado en la Fondation Nationale des Sciences Politiques como chercheur, o sea, investigador. ¿Por qué razón? No fue una beca. El profesor Chevalier había pasado por Perú para reclutar a un peruano para que formase parte de un equipo de investigadores en el Institut des Sciences Politiques (S. Po.). Un mexicano, un brasileño, un peruano y el resto, otros tres investigadores jóvenes, formados
en S. Po. Ocurre que yo había acabado de publicar un libro, que era el resultado de un largo periodo en que seguí las invasiones de tierras en el sur del país, organizadas por la Federación Campesina y cuyo líder indígena era Saturnino Huillca. Esas crónicas, sin intención de formar un libro, fueron publicadas por el diario Expreso, entonces un diario, cómo se decía en la época, “progresista”. Mis artículos no querían sino decir la verdad. Un poco como el Manifiesto Liminar de Córdoba en 1918. “Hemos resuelto llamar a todas las cosas con el nombre que tienen”. Las dos revoluciones que este ensayo ha reunido tienen rasgos en común. Los separan las circunstancias, el contexto. Una se produce en un lugar casi monacal: la de mayo del 68. No obstante, ambas corresponden a situaciones más bien de éxito económico. Argentina era un país que atraía emigrantes. Francia estaba pasando por un decenio de crecimiento. La sociedad del consumo de masas se había realizado. Las causas económicas no explican ni una ni otra rebelión. Lo que sí tienen en común es la juventud, la jeunesse, como actor. No puede ser una coincidencia. Mayo 68 añade el placer, el sexo. Lo de Córdoba es más austero. Ambos son extremistas. Extremismo de la libertad, de la vida, de la inteligencia. Qué placer haber escrito estas páginas que no tienen -ismo alguno que las corrompa. Cierto, ¡intentemos lo imposible!
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Marzo del 2018
Deodoro Roca, autor del Manifiesto Liminar, pensador, escritor, humanista. Imagen: Wikimedia
Reflexiones sobre el Bicentenario
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Reflexiones sobre el Bicentenario Entrevista a María Elena Foronda Farro, congresista de la República, representante de Ancash.
Imagen: Archivo Congreso de la República
“AL BICENTENARIO DEBEMOS LLEGAR COMO PAÍS CON UNA POLÍTICA DECENTE, INCLUSIVA, HUMANISTA Y DEMOCRÁTICA”
¿Qué significado tiene para usted la celebración del Bicentenario de la Independencia de nuestro país? Casi doscientos años después de declarada la Independencia del Perú, pienso que, como lo han esbozado desde distintas miradas los científicos sociales, existen en el Perú problemas no resueltos que es de vital trascendencia abordar. En los últimos años hemos visto cómo los temas de la discriminación racial y la corrupción se han enarbolado como los principales problemas que nos acompañan desde la instauración de la Colonia. Por tanto, repetir hasta el cansancio que la Independencia no significó un cambio de actitud y de condición para todos los peruanos es de perogrullo. Lo importante es reconocerlo. Reconocer que hasta la fecha no nos hemos consolidado como una nación. ¿Cómo transmitir el sentido del Bicentenario a los peruanos?
Reflexiones sobre el bicentenario
Dicen que la mejor manera de transmitir valores es con el ejemplo. Tenemos que luchar por lograr que
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María Elena Foronda es socióloga de formación y ambientalista de corazón. Nació en Lima, y antes de cumplir un mes de nacida, su familia se trasladó a la ciudad de Chimbote, en donde creció en el barrio de Miramar, a pocos metros de lo que fue una de las más hermosas bahías del Pacífico y en donde aprendió en el barrio, lo que es el espíritu comunitario. Más de 30 años dedicada al trabajo de erradicar la contaminación ambiental derivada de la industria pesquera en Chimbote la han convertido en una reconocida ecologista. Esa mirada, que la ha convertido en una guardiana de la naturaleza, en una terca luchadora contra los impactos ambientales negativos de la actividad minera, y articuladora de propuestas viables para el desarrollo sostenible de las poblaciones, en armonía con la naturaleza. En reconocimiento a esta labor, en abril de 2003 recibió el prestigioso Premio Goldman, que le ayudó a potenciar las actividades del Instituto Natura, que fundó a finales de los ochenta, con el que desarrolló actividades de educación, estudios, propuestas y exigencias a las diferentes instancias del Estado y la industria, para reducir los índices contaminantes en el aire, suelo y agua de Chimbote.
Imagen: Archivo Congreso de la República
la clase política asuma el verdadero reto de transformarse a sí mismo y a partir de allí a la sociedad. Y el ejemplo, adem ás , debe estar en el fortalecimiento y la consolidación de la carrera magisterial, es decir, relanzar la reforma educativa para formar mejores ciudadanos y, con ellos, continuar la búsqueda de alternativas para concretar, al menos en parte, los objetivos planteados en el Bicentenario. ¿Qué programas, políticas o retos, desde el escenario político, deben incluirse? Algunas ideas: un Plan Estratégico al 2021 a través de una nueva constitución; planificación y ordenamiento territorial bajo el enfoque de cuencas hidrográficas y riesgos, incluida la zona marino costero; Fortalecer el proceso de descentralización; Reconocimiento igualitario de las diferentes etnias, culturas, lenguas, religiones, y otros que alberga el Perú; Fortalecer las instituciones e institucionalidad ambiental en la perspectiva de un Desarrollo Sostenible. ¿Cuáles considera que serán los retos que afrontarán los jóvenes líderes peruanos para el próximo tercer siglo de nuestra República? Adecentar la política, definitivamente, lograr desde su práctica la inclusión de mecanismos que autentifiquen la participación democrática de los militantes de los partidos y de los movimientos políticos. Esos nuevos líderes políticos deben refundar una nueva nación con desarrollo sostenible, a través de una nueva constitución inclusiva, humanista y democrática. ¿Cómo representante de Chimbote, Ancash, ¿cómo evalúa la relevancia de su región para la consolidación de la Independencia?
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Reflexiones sobre el Bicentenario
Primero requerimos entender aquello de consolidar la Independencia. Consolidar un hecho histórico determinante en nuestra historia es abordar los problemas no resueltos y refundarnos en torno a un proyecto nacional. Un proyecto del que solo hemos tenido esbozos, intentos, pero que nunca se consolidaron. Esa es una tarea latente, pendiente. Necesitamos el gran debate nacional que nos lleve a definir qué somos y que queremos ser. Ese día empezaremos, no solo a consolidar nuestra Independencia, sino a definir nuestra identidad.
Imagen: Archivo Congreso de la República
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Juan Luis Orrego Penagos
Hacia el Bicentenario: Cómo conmemorar la Independencia en 2021
HACIA EL BICENTENARIO: CÓMO CONMEMORAR LA INDEPENDENCIA EN 2021 1
1 Texto reproducido de la revista Summa Humanitatis en 2010. Revista electrónica interdisciplinaria del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú y autorizado por el autor.
Hacia el Bicentenario: Cómo conmemorar la Independencia en 2021
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En 1897, la reina Victoria celebró sus Bodas de Oro en el trono del Imperio Británico. En todos los rincones de los dominios de Su Majestad se organizaron fiestas y conmemoraciones multitudinarias. A tal nivel llegaron los fastos que, ya en vida, la Reina quedó atrapada en el mito del orgullo británico. Lo cierto es que solo 50 años después de aquellas espectaculares celebraciones, la “Joya de la Corona”, la India, se desprendía del Imperio y, 100 años después, los británicos entregaban la colonia de Hong Kong. Que esto sirva para recordarnos que, al final, las formas de celebrar y ordenar el pasado solo dan cuenta de una autopercepción, además, muy coyuntural. Son expresiones de un deseo de representación a menudo idealizado. Los monumentos, los arcos de triunfo, las columnas recordatorias, las esculturas solemnes y cualquier otra construcción conmemorativa, por grandiosa que sea, pueden, con el tiempo, perder o cambiar su significado. En el caso antes mencionado, con el transcurrir del siglo XX, las pompas por el jubileo de la Reina desaparecieron y, con ellas, cayó también el Imperio. En nuestro caso, ya hemos celebrado el Cincuentenario, el Centenario y el Sesquicentenario de nuestra Independencia que proclamó el general San Martín el 28 de julio de 1821 en la Plaza de Armas de Lima. En 1871, cuando se cumplían 50 años de aquel acontecimiento, gobernaba el Perú José Balta. Las celebraciones se sucedieron por todas las ciudades del país y, en su mayoría, fueron fiestas populares organizadas por los municipios. En Lima, a parte de las ceremonias oficiales de rigor, el gran proyecto fue la construcción del Palacio de la Exposición que no pudo inaugurarse el 28 de julio de 1871, como estaba previsto, sino al año siguiente. Lo interesante es que, siguiendo las editoriales de los diarios de 1871, se nota un cierto clima de esperanza. Al parecer, la política de obras públicas emprendida por el gobierno Balta y el virtual fin de las conspiraciones políticas daban una sensación de bienestar. Hay, por ejemplo, una reiterada mención a los ferrocarriles como símbolo de los nuevos tiempos. Además, el país vivía un clima electoral casi inédito. Como nunca antes, un gobierno llegaba a cumplir su período legal y la reñida competencia electoral, que ganaría Manuel Pardo, suscitaban el interés de la opinión pública. Resulta sintomático cómo la prensa, especialmente la que apoyaba al candidato del Partido Civil, subrayara el hecho de que el país estaba cada vez más cerca de consolidar su orden interno. Asimismo, los
medios destacaban las riquezas fiscales y los recursos inagotables que la naturaleza le había dado al país como garantía no solo para lograr una paz estable y sólida sino para aspirar a ser la segunda república de América, la primera después de los Estados Unidos. Al parecer, el ambiente de relativa euforia de julio de 1871 no hacía presagiar la virtual bancarrota que encontrarían los civilistas cuando asumieron el poder al año siguiente, producto de los excesos fiscales de la administración de Balta por la implementación de las obras públicas y el levantamiento de los empréstitos de 1870 y 1872 en el mercado de Londres. Tampoco asomaban los evidentes actos de corrupción que acompañaron tal despliegue en infraestructura. Finalmente, la virtual conquista del orden interno sería amenazada justo un año después con la rebelión de los hermanos Gutiérrez y, especialmente, con la campaña revolucionaria de Piérola contra el régimen de Manuel Pardo que terminó opacando las celebraciones por los 50 años de la batalla de Ayacucho en diciembre de 1874. En aquella efeméride, prácticamente no hubo tiempo, dinero ni energía para diseñar un programa de conmemoraciones. Cuando llegaron los tiempos del Centenario, el Perú había inaugurado la década de 1920 con relativa seguridad y optimismo. En líneas generales, ya habían terminado las guerras civiles, y los conflictos internacionales estaban por definirse, al consolidarse buena parte de las fronteras. Se vivía una estabilidad política y se sentía cierta bonanza económica con la recuperación del precio de las exportaciones. En este marco, las celebraciones llevadas a cabo en 1921 y 1924, si bien estuvieron impregnadas por la inclinación de Leguía al lujo, a la teatralidad y a todo tipo de manifestaciones grandilocuentes, fueron el marco propicio para proyectar una imagen de orden y progreso al interior y exterior del país. Asimismo, era el momento propicio para insinuar el respaldo internacional con que contaba el Perú y confirmar que tenía la tesis verdadera en el litigio sobre las provincias de Tacna y Arica. En otras palabras, demostrar el éxito del gobierno de Leguía en el manejo de las relaciones internacionales. La historiografía ha reseñado cómo las conmemoraciones del Centenario fueron utilizadas por el leguiísmo como medio de propaganda. Se celebraron con el mayor despliegue posible y Leguía fue quien personalmente supervisó los detalles de todos los acontecimientos. Además, los festejos sirvieron para rendir, prudentemente, homenajes por
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Esto había quedado claro ya desde el 8 de septiembre de 1970 cuando se conmemoraron los 150 años del desembarco de San Martín. En un discurso, en la misma Bahía de Paracas, Velasco exhortó a los países latinoamericanos al logro de la segunda independencia, puntualizando que “la revolución de hoy es, de este modo, heredera histórica de esa primera lucha por nuestra independencia…” y señaló que “así como los libertadores hace 150 años fueron capaces de vencer el poderío de una alianza similar, así nosotros, los revolucionarios de hoy, seremos capaces de hacer prevalecer la causa de la justicia latinoamericana en cada uno de nuestros pueblos”.
el Bicentenario: Cómo conmemorar la Independencia en 2021
separado a los libertadores, a San Martín (1921) y a Bolívar (1924). Fueron fiestas cívicas que evocaron la Independencia y quisieron generar la unión solidaria entre los distintos miembros de la sociedad peruana teniendo como testigos a las embajadas de los países amigos. Por su parte, el régimen aprovechó el acontecimiento para rendir culto a la personalidad del fundador de la Patria Nueva. Lo singular del Centenario es que muchas de las obras públicas relacionadas con el acontecimiento no quedaron listas entre 1921 y 1924, sino que se inauguraron a lo largo de los años 20. Los peruanos vivieron casi una década celebrando los 100 años de la Independencia. Al final, el edificio leguiísta se derrumbó en 1930 y el discurso que le dio vida quedó sin contenido. Como las obras del Centenario estuvieron muy ligadas a la figura de Leguía, estas también perdieron su significado. Así llegamos, por último, a la conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia, en 1971, que estuvo igual o más politizada que la emprendida por Leguía, aunque menos ostentosa en cuanto a obras públicas. El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, presidido por el general Juan Velasco Alvarado, vivía ese año la “apoteosis” de su plan revolucionario. Ya se había nacionalizado el petróleo, la mayoría de empresas extranjeras estaban confiscadas, los medios de comunicación actuaban arrinconados y la Reforma Agraria se encontraba en plena aplicación. Con esta última medida, que abolía el “orden oligárquico”, la dictadura militar asumía que estaban alcanzando la “segunda independencia del Perú”, ya que la primera, la de 1821, había quedado inconclusa.
Óleo Proclamación de la Independencia en el Cabildo de Lima. Obra de Juan Lepiani.
Luego, en su Discurso a la Nación del 28 de julio de 1971, Velasco sostuvo que su revolución era continuadora de la gesta libertadora de hace 150 años y que nos llevaba a la segunda independencia; el Presidente precisó que el rumbo de su gobierno “iba hacia la construcción de una sociedad igualitaria y de participación plena…”. Asimismo, en una entrevista a una revista local, con ocasión del Sesquicentenario, a la pregunta si consideraba consolidada la evolución, Velasco respondió: “Sí, en el sentido de que ya nadie duda de que ella es una verdadera transformación de las viejas estructuras políticas, económicas, sociales y culturales y no tan solo una etiqueta para encubrir su simple modernización”. Velasco cayó en 1975 y los logros de sus reformas son motivo, aún, de amplio debate. Al parecer, el balance de su experimento fue muy negativo, al menos en términos de crecimiento económico. De las celebraciones quedan, como mudos testigos, el Parque de los Próceres y la Colección Documental de la Independencia. ¿Cómo debemos enfrentar el análisis histórico sobre la Independencia peruana?
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La vieja historia política cumplió con su objetivo de canonizar el origen del estado nacional. En este sentido, la Independencia encarnó el mito de origen de la nación, una entidad simbólica que, como sabemos, cobraría existencia mucho más tarde. Una de las tareas que nos impone el Bicentenario es la profunda necesidad de reescribir esa historia para contestar preguntas más complejas planteadas por los nuevos actores sociales, que sienten la urgencia de resignificar el pasado y construir nuevos sentidos desde el presente. A diferencia de lo que ocurre en la historiografía de otros períodos de nuestra historia, la comprensión de la Independencia peruana todavía está influida por la historiografía tradicional. Independencia y nación terminaron construyendo una simbiosis de larga duración. Buena parte del mensaje que se sigue divulgando sobre nuestra Independencia no considera algunas cuestiones de fondo. No perdamos de vista, por ejemplo, que la presentación gloriosa y heroica de las batallas ha maquillado la traumática experiencia de aquella lucha, que en realidad fue una larga guerra civil, incluso una guerra de ocupación por la presencia de ejércitos extranjeros. Asimismo, nuestra Independencia debe ser vista desde una perspectiva iberoamericana y circunscrita en el marco de una revolución civilizadora. Es también un desafío considerar, con más imaginación, los factores azarosos que terminaron provocando el proceso de emancipación. Si tuvimos Independencia fue porque Europa (España) era un caos. Alguien dijo que esta aventura tuvo algo de “embarazo inesperado”, es decir, el prematuro arribo de tareas para las que muy pocos estaban preparados. En otras palabras, frente a eventos tan inesperados ¿los peruanos de hace 200 años supieron reaccionar creativamente? Una nueva historia debería explicar la participación de todos los colectivos y los desafíos políticos y culturales que los hombres y las mujeres de aquel período enfrentaron. Por citar algunos casos, ese rasgo está presente en la apuesta por la utopía y el cambio de José Faustino Sánchez Carrión o Javier de Luna Pizarro, por ejemplo, quienes corrieron riesgos al proponer ideas innovadoras, relacionadas con la forma de gobernar y de producir. No olvidemos, de otro lado, que caudillos, como Andrés de Santa Cruz, tuvieron sentido de estado y creyeron en los valores republicanos. Esto nos lleva a hacernos cargo de los conflictos que acompañaron a la construcción de la temprana República. Es cierto que en los últimos años, a nivel académico, ha habido importantes avances en la comprensión de nuestra Independencia. Sobre la base de estos trabajos, las nuevas investigaciones, y su consiguiente divulgación, deben seguir desprendiéndose de la vieja visión teleológica, heroica, episódica, maniquea y elitista. Explico. Teleológica en el sentido de considerar que la Independencia y la República fueron puntos de llegada. Heroica, en cuanto narrativa destinada a mistificar a determinados sujetos políticos. Episódica en la medida en que se descontextualizan los acontecimientos y solo se describe un conjunto de acciones. Maniquea porque representa a la sociedad segmentada entre patriotas y realistas. Y, finalmente, elitista, ya que privilegia la acción de un grupo hegemónico y relativiza la participación de sectores
populares e incluso posibles proyectos políticos fallidos.
¿Cómo se deben encauzar las celebraciones que apuntan a 2021? Si bien todavía en el Perú no ocurre, en gran parte de América Latina el término Bicentenario se desborda en una serie de iniciativas y actividades. Abundan las comisiones, se organizan un sinnúmero de encuentros académicos y políticos, se construyen desde estadios a bibliotecas, se publican cientos de libros y se programan infinidad de exposiciones. En muchos países, este despliegue, que además cuesta mucho dinero, está llevando a desdibujar el sentido de la celebración. Como en épocas pasadas, se está corriendo el riesgo de caer en la grandilocuencia por la obligación de “hacer algo” que conmemore el inicio de la lucha por la Independencia. Ojo que también está merodeando la “sombra” del Centenario. ¿Qué vamos a celebrar? ¿El centenario del Centenario o los 200 años de los sucesos que ocurrieron en 1821? Las comparaciones siempre son tentadoras. Como hemos dicho, en 1921 triunfa el discurso modernizador de Leguía, llegan las embajadas de los países amigos y las colonias extranjeras rindieron tributo a su nueva patria con una
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El Palacio de la Exposición fue construido entre 1871 y 1872 y sus planos fueron encargados a la Casa Eiffel. Imagen: Eduardo Dargent
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Creo que las nuevas investigaciones académicas deben servir como insumos para emprender el gran debate sobre la memoria, en el que los peruanos decidamos qué elementos del pasado deben ser rescatados en función de un proyecto nacional inclusivo, democrático, diverso y descentralizado. Si hasta hace unos años se justificó la elaboración de una historia “oficial” ante el reto de “inventar la nación”, hoy ya no es aceptable una construcción desde arriba de la memoria nacional, dirigida desde el Estado y sin la participación de los ciudadanos. Al Estado y a la futura Comisión Nacional del Bicentenario le corresponden proponer la nueva política de la memoria nacional y evitar el uso inadecuado del pasado para fines particulares o proyectos políticos sectarios. Hay que entender que la memoria es un asunto de construcción colectiva y, por lo tanto, es un objeto dinámico.
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El expresidente coronel José Balta y Montero celebró la primera fecha emblemática de la Independencia en 1871. Imagen: Repositorio PUCP, Colección Elejalde.
serie de obsequios. Hubo mucha fiesta y derroche de dinero, pero también recordemos que el tono de la generación de intelectuales y políticos del Centenario (Porras, Basadre, Sánchez, Haya, Mariátegui) fue más bien crítico, incluso pesimista. A partir de lo dicho, sugiero algunos puntos de reflexión: 1. Las celebraciones no deben limitarse a ciertos ejes temáticos ni localizarse en determinadas regiones o ciudades. Ya lo hemos subrayado: las actividades deben ser inclusivas. Debe ser la oportunidad de abrir un debate nacional no solo sobre la Independencia sino sobre el largo proceso de los grupos que han habitado este territorio de lo que es hoy el Perú, para entender la complejidad y diversidad de nuestra sociedad y, por lo tanto, dibujar la construcción de una sociedad más dialogante y multicultural.
4. La historia no solo pertenece a los historiadores sino a todos. Por ello, sería muy peligroso que nuestros colegas pretendan imponer una forma concreta de celebrar el Bicentenario. Para empezar, la Comisión Nacional del Bicentenario debe tener una composición también diversa y multidisciplinaria, en la que sus miembros entiendan que una verdadera celebración es una fiesta en que nadie debe sentirse excluido y que, respetando los puntos de vista, entiendan que no es cierto que el Perú sea un espacio geográfico accidental, que no es cierto que el desarrollo de ninguna localidad o región se haya hecho – o pueda hacerse– sin el aporte de las demás y que no es cierto que la diversidad sea un problema sino una gran posibilidad de enriquecimiento mutuo. Una reflexión final. El habernos independizado tardíamente, nos puede dar algunas ventajas respecto al próximo Bicentenario. Así como Leguía organizó las ceremonias del Centenario después de las de muchos países latinoamericanos, las fiestas del 2021 tendrán lugar cuando ya varios países hayan celebrado las suyas. Vamos a competir, pero con la 7 ventaja de conocer los aciertos y errores de las otras naciones. Si Leguía quiso quebrar la imagen de crisis, heredada de la Guerra del Pacífico, de un país pobre y dividido, para el próximo Bicentenario no tratemos de resolver todos los problemas y, por lo tanto, no llegar a resolver si quiera uno de ellos. Trabajamos desde ahora en aquellos que nos permitan vivir en comunidad y en plena democracia. ¿No sirve el pasado para aquello? Sí, por ejemplo, recuperar la imaginación creativa de quienes, en tiempos de la Independencia, quisieron un país verdaderamente libre y con un profundo sentido de ciudadanía entre los peruanos. Tenemos que volver a esos valores para vivirlos y practicarlos, en vez de exaltarlos en términos puramente retóricos.
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3. Conviene recordar el pasado, tanto en sus grandezas como en sus miserias, y su dimensión en el tiempo. Hay que festejar, sí, pero también hay que ser conscientes de cuánto ha costado mantener el país que hoy tenemos.
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2. La celebración debe promover también el nuevo rol que debe cumplir la historia en el vigente Estado nacional. Asimismo, hay que buscar una nueva relación entre la historia nacional y las múltiples historias que se escriben desde las otras orillas, que reflejan la existencia de muchas memorias provenientes de una sociedad demasiado diversa. Desde este punto de vista, hacer una nueva articulación del pasado con el presente. En suma, tenemos la enorme oportunidad de reposicionar al pasado como una representación absolutamente necesaria para construir los sentidos del presente.
EFE MÉRI DES 1 7 9 1 2 Se publica el Mercurio Peruano
redactado por la Sociedad Amantes del País. Fue un medio científico y literario que tuvo la finalidad de hacer más conocida la realidad peruana. Sus artículos fueron redactados por José Rossi y Rubí, José Baquíjano y Carrillo, con el seudónimo de Cefalio e Hipólito Unanue, con el seudónimo de Ariosto. El último número apareció en 1795.
HECHOS HISTÓRICOS OCURRIDOS EN ENERO EN EL PROCESO DE LA INDEPENDENCIA Y LOS INICIOS DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA DEL PERÚ (1780 – 1826)
1 8 1 3 1 Se jura la Constitución de Cádiz en Huancayo.
1 8 2 1 Antes de la proclamación de la Independencia en Lima, varias ciudades declararon sus primeros gritos de libertad del yugo español:
4 Piura se suma a la causa libertadora al
Efemérides
proclamar la Independencia en el atrio de la Iglesia San Francisco gracias a la gesta encabezada por los próceres José de Lamas, Tomás Cortés, Baltasar Taboada, los hermanos Seminario, entre otros.
6 Se jura la Independencia de Cajamarca y
eligen a su primera autoridad a Antonio Rodríguez de Mendoza.
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7 Tumbes jura su Independencia gracias al
Primer número del Mercurio Peruano
alcalde José Jiménez. Ese mismo día Chachapoyas jura también su Independencia impulsados por la adhesión de otras regiones como Piura.
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10 Se crea la Sociedad Patriótica de Lima por
2 El Congreso Constituyente dispone que
iniciativa de José de San Martín, estuvo conformado por intelectuales e ilustrados que debatieron sobre los temas políticos más importantes para el país.
11 Se concede el uso de una banda de seda bicolor a las patriotas que más se han distinguido por su decidido patriotismo en el proceso de la Independencia.
se celebre el regreso de la sierra del Libertador Simón Bolívar.
03 Se emite un decreto que reconoce al
general Simón Bolívar como pacificador de las provincias del Norte.
Manuela Sáenz Aizpuru portando una banda de seda bicolor. Imagen: Wikimedia
17 Por orden de Bernardo Monteagudo, el
Congreso Constituyente nombra una comisión que active y dirija los trabajos de un monumento que inmortalice el día en que se declaró la Independencia del Perú.
31 El Congreso Constituyente dispone que la ciudad de Trujillo, se renombre como Benemérita y fidelísima a la patria y su cabildo el dictado de honorable.
Retrato de Simón Bolívar. Obra de José Gil de Castro. 1823.
Efemérides
1 8 2 6 Capitulación de los Castillos del Callao durante la última resistencia realista al mando del brigadier José Ramón Rodil. El Perú quedó libre del yugo español, que había durado casi tres siglos.
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Fortaleza del Real Felipe conocida como los Castillos del Callao a inicios de nuestra Independencia. Imagen:Grupo La República.
Actividades realizadas en relación al Bicentenario
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A R E R B I
C A E C
T I V I D A D E S L I Z A D A S E N L A C I Ó N A L E N T E N A R I O
REALIZACIÓN DE LA COLECCIÓN DE VIDEOS DOCUMENTALES “FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN” Presentamos la colección de videos documentales “Firme y feliz por la unión” que estará disponible a partir de febrero en la plataforma digital del Congreso de la República. Se trata de una serie de entrevistas a investigadores que, de acuerdo a su especialidad, trataran sobre los acontecimientos más importantes sobre el proceso de la Independencia del Perú y los doscientos años de República.
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El director del Museo Naval, Francisco Yábar Acuña, trató sobre la historia marítima durante la Independencia y sobre la figura de Miguel Grau en la guerra con Chile. Imagen: Archivo Congreso de la República
Actividades realizadas en relación al Bicentenario
Jorge Ortiz Sotelo conversó sobre el rol del mar en la Independencia del Perú y de los marinos parlamentarios. Imagen: Archivo Congreso de la República
Fausto Alvarado Dodero nos concedió una entrevista sobre El Perú: concepto político y sujeto histórico. Imagen: Archivo Congreso de la República
EVENTO: “PRIMER ENCUENTRO DE ALCALDESAS DEL BICENTENARIO”
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Actividades realizadas en relación al Bicentenario
Paralelo a las actividades de la Comisión Multipartidaria del Bicentenario, el viernes 14 y sábado 15 de diciembre, las congresistas Marisa Glave y Tania Pariona, participaron de un encuentro con las alcaldesas provinciales y distritales electas para tratar sobre los derechos políticos de las mujeres y mejorar sus competencias. Esta actividad fue organizada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, la Embajada Británica, la Red Nacional de Mujeres Autoridades, las organizaciones promotoras de la campaña "Somos la Mitad, queremos paridad sin acoso”, el Jurado Nacional de Elecciones, entre otras.
Las congresistas Marisa Glave y Tania Pariona junto con las alcaldesas electas fueron recibidas en Palacio de Gobierno por el presidente de la República, Martín Vizcarra. Imagen: Prensa al día.
La congresista Marisa Glave, en la sede del JNE, ofreciendo su discurso a las alcaldesas electas. Imagen: Archivo Congreso de la República
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Actividades realizadas en relación al Bicentenario
Alcaldesas electas presentes en el encuentro. Imagen: MIMP
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS PERÚ: CONCEPTO POLÍTICO Y SUJETO HISTÓRICO Alvarado Dodero, Fausto. (2013) Virreinato o Colonia. Historia Conceptuial. Perú- España. Siglos XVI-XVIII. Fondo Editorial del Congreso del Perú, Lima. Alvarado Dodero Fausto (2017) Perú voz, sustantivo, concepto político y sujeto histórico, publicado en la tesis Los conceptos virreinato y colonia en el sujeto histórico Perú. La segmentación de su temporalidad en la historiografía peruana. Siglos XIX-XXI (2017). Sevilla: Universidad Pablo de Olavide. Bonilla, Heraclio. (2005) El Futuro del Pasado. Lima, Editorial del Pedagógico San Marcos. Burga, Manuel. (2005) La historia y los historiadores en el Perú. Lima, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Domínguez Ortiz, Antonio. (2010) América y la monarquía española, Comares, Granada. Porras Barrenechea, Raúl (2011) Historia de los límites del Perú. Perú. Rosas Lauro, Claudia (2006) Del trono a la guillotina. El impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808). Pontificia Universidad Católica del Perú-Instituto Francés de Estudios Andinos-Embajada de Francia, Lima. HACIA EL BICENTENARIO: CÓMO CONMEMORAR LA INDEPENDENCIA EN 2021 Bustos, Guillermo. (2009) ¿Cómo conmemorar la Independencia? Diálogo con los historiadores Tatiana Hidrovo, Carlos Landázuri, Ana Luz Borrero, Enrique Ayala y Ángel Emilio Hidalgo”, en Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, vol. 29, I semestre, pp. 133-146. Quito. Orrego Penagos, Juan Luis. (2009) Hacia el bicentenario: ¿cómo conmemorar la independencia?, ponencia presentada en el Coloquio en homenaje Franklin Pease: del Tawantinsuyu a la Historia del Perú (11 al 13 de noviembre). Lima, Pontificia Universidad Católica. Malamud, Carlos (2006). Ante los bicentenarios de la independencia de América: una propuesta desde España, en Bicentenario. Revista de Historia de Chile y América, vol. 5, núm. 1, pp. 127-134. Santiago de Chile.
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Referencias Bibliográficas
EFEMÉRIDES DE ENERO Durand Florez, Luis (1972). Cronología del proceso de la emancipación peruana. Desde el levantamiento de Túpac Amaru en Tungasuca hasta la rendición de Rodil. En Antología de la Independencia del Perú. Lima: Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Paniagua Corazao, Valentín (2003). Los orígenes del gobierno representativo en el Perú. Las elecciones (1809 – 1826). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Guerra, Margarita (2016). Cronología de la Independencia del Perú. Lima: Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Congreso de la República (2018). Archivo digital de la legislación del Perú. Recuperado de: http://www.leyes.congreso.gob.pe/LeyNoNumeP.aspx
MIEMBROS DE LA COMISIÓN JUAN SHEPUT MOORE Presidente de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Lima Metropolitana del partido político Peruanos Por el Kambio (PPK).
J O R G E D E L C A S T I L L O G Á LV E Z Vicepresidente de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Lima Metropolitana del partido político Partido Aprista Peruano (PAP).
E D W I N D O N AY R E G O T Z C H Secretario de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Lima Metropolitana del partido político Alianza Para el Progreso (APP).
VÍCTOR ANDRÉS GARCÍA BELAÚNDE Miembro de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Lima Metropolitana del partido político Acción Popular (AP).
MARÍA URSULA LETONA PEREYRA
Miembro de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Ayacucho del partido político Frente Amplio Por Justicia, Vida y Libertad (FA).
CARLOS TUBINO ARIAS-SCHREIBER Miembro de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista por Ucayali del partido político Fuerza Popular (FP).
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HUMBERTO MORALES RAMÍREZ
Miembros de la comisión
Miembro de la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú. Congresista electa por Lima Metropolitana con la agrupación política de Fuerza Popular (FP).
C O M I S I Ó N M U LT I PA R T I D A R I A D E L
E S P E C I A L C O N M E M O R AT I V A
B I C E N T E N A R I O
I N D E P E N D E N C I A
O F I C I N A
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P E R Ú
C O M U N I C A C I O N E S