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Edición 863

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Edición del 3 de noviembre de 2024 Año 116 - N°6.462

Representante Legal y Director:

Obispo Óscar Blanco Martínez OMD

Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:

Patagónica Publicaciones S.A. Diseño Editorial: Jacqueline D.

www.iglesiademagallanes.cl

Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908

MES DE MARÍA 2024

MARÍA, ENSÉÑANOS A ORAR EN COMUNIDAD “Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús y de sus hermanos” (Hch 1,14)

E

ste texto de los Hechos de los Apóstoles nos muestra a la comunidad de los discípulos, luego de la Ascensión del Señor. Allí está María, discípula y madre, “admirablemente unida al misterio de la redención, [que] perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo” [Prefacio de la Virgen María III]. Es la misma Virgen y Madre que” ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza” [Prefacio III] y nos acompaña cada día para que aprendamos el camino del amor y de la oración. Por eso tiene pleno sentido el título que se ha dado al Mes de María 2024; “María ensénanos a orar en

comunidad”. Ella, que practicó la oración y manifestó actitudes tan hondas de confianza en Dios, de fe, de humildad y de disponibilidad a los caminos del Señor, tiene mucho que enseñarnos. Es una verdadera “maestra” para nuestra oración personal y comunitaria. Su respuesta al Ángel que le revela los planes de Dios en la Anunciación es un modelo para toda oración cristiana: “He aquí la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Si todos los años el Mes de María es una ocasión privilegiada de oración, con mayor razón debiera serlo esta oportunidad, pues estamos viviendo el Año de la Oración en preparación al Jubileo 2025, convocado por el Papa Francisco. Es “un año dedicado a redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración en la vida personal, en la vida de la Iglesia y del mundo [Ángelus, 21 enero 2024], lo que no puede hacerse solo en la teoría, sino que requiere la práctica concreta y perseverante. Por eso ha dicho también Francisco que el Año de la Oración se ha planteado “para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo” (Carta al Pro-Prefecto del Dicaste-

rio para la Evangelización,11febrero 2022]. Que el Mes de María 2024 sea, entonces, un espacio Comunitario de oración y una invitación permanente a crecer en la oración personal, para proclamar con toda nuestra alma la grandeza del Señor y las Maravillas que cada día hace en nosotros y entre nosotros. Sergio Pérez de Arce Arriagada Arzobispo de Concepción Secretario General Conferencia Episcopal de Chile


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