Edición del 2 de junio de 2024 Año 116 - N°6.6440
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Obispo Óscar Blanco Martínez OMD
Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:
Patagónica Publicaciones S.A. Diseño Editorial: Jacqueline D.
Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908
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“María auxiliadora, refuerza la oración y el camino sinodal de la Iglesia”
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Homilía del Padre Obispo Óscar en la Fiesta de María Auxiliadora Patrona de la Iglesia de Magallanes 24 de mayo de 2024
na vez más nos encontramos como Pueblo de Dios, para celebrar a la Madre de Dios, bajo la advocación de María Auxiliadora, madre y protectora de nuestra Iglesia diocesana. Saludo a los hermanos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, comunidades parroquiales, colegios y movientes apostólicos. Juntos formamos el gran pueblo de Dios. Un saludo particular a la familia salesiana, hijos e hijas de Don Bosco, quienes encuentran un espacio especial en el corazón de María Auxiliadora y en nuestra Iglesia que peregrina en la Región de Magallanes, quienes a ejemplo de su padre fundador don Bosco, han traído y difundido la devoción de María Auxiliadora en la región más austral del mundo. Celebramos nuestra fiesta patronal, en pleno año pastoral; por segundo año, hemos tomado nuestras orientaciones pastorales y vamos dándole cuerpo, en la parroquia, capilla, comunidades educativas y movimientos apostólicos. “Caminemos juntos, con alegría, porque el Señor está contigo” … También este año estamos invitados a revalorar la urgente necesidad que tenemos de rezar, el Papa Francisco nos ha invitado a hacer de este año el año de la oración “Enséñanos a rezar” … “La oración nos transforma: apacigua la ira, sostiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza para perdonar”. En este contexto nos encontramos celebrando a nuestra patrona María Auxiliadora. Si buscamos la palabra “auxilio” en el diccionario encontraremos que significa ayuda, socorro, amparo y muchos otros sinónimos. También significa REFUERZO, aumento de fuerza. No es extraño, que nuestra Madre del cielo reciba este título de Auxilio de los cristianos, o como cariñosamente le llamamos: María auxiliadora, porque ella viene en nuestra ayuda y nos refuerza en la fe y el amor a Jesús el Señor. Y esta es la petición que queremos hacerle hoy: María Auxiliadora refuerza nuestra oración y nuestro
trabajo sinodal. En las páginas del Evangelio encontramos esta actitud de nuestra Madre. Su visita en ayuda de su pariente Isabel, entrada en años y llevando adelante un embarazo, es una muestra de su espíritu dispuesto a acercarse a quien pasa un momento difícil. En el nacimiento de su hijo Jesucristo la vemos empeñada en reforzar la obra y vida de Jesús. De igual manera, leemos en el Evangelio de hoy, que María se percató de un hecho que causaría un momento de apuro para una joven pareja que se unió en matrimonio. A diferencia de la visita a Isabel, donde pudo ayudarla materialmente, aquí en Cana, no estaba en ella solucionar el problema, por eso acude a quien sí puede hacerlo y lo hace bien: su Hijo Jesús. Con la sencillez de trato de una madre, a su hijo le dice: “No tienen vino”. A los ojos del lector de hoy, pareciera que Jesús le da una negativa rotunda a su Madre. María, quien conoce bien a Jesús, indica a los servidores: no se preocupen, él es así: ustedes hagan lo que Jesús les diga. Esta fue su oración de María: “No tienen vino”, corre peligro la alegría, la paz, el caminar juntos. Y luego dice a los que servían en la fiesta; “Ustedes hagan lo que Jesús les diga”. Y este es el mensaje más importante de la Virgen María hacia nosotros. “Hacer siempre la voluntad de Jesucristo”. Ella puso en práctica desde el inicio el mandamiento nuevo del
amor que nos dejó Jesucristo. Porque nos ama, María nos refuerza. Porque nos ama, María viene siempre a nuestro encuentro. Porque nos ama, María quiere siempre nuestro bien. Porque nos ama, María nos refuerza en nuestro encuentro con el Señor Jesús y su evangelio. Otra cosa importante que debemos saber de María es que ella hizo su camino junto a otros. Así la vemos caminar junto a José, a las mujeres y en Pentecostés, acontecimiento que acabamos de celebrar, en el texto de los hechos de los apóstoles 1,12-14, “Ella esperaba la venida del Espíritu Santo en actitud de oración, junto a los apóstoles”. A ejemplo de María, el camino discipular nos une en la oración, en el servicio, en la caridad y en tantas obras que contribuyen en una Iglesia comprometida con el evangelio y los hermanos. María aparece junto a los apóstoles para reforzar la espera del acontecimiento prometido: la venida del Espíritu Santo. María refuerza el estar unidos, a ponerse de acuerdo, a abrir sus corazones con una actitud de invocación y de confiada espera. María refuerza maternalmente a los apóstoles, los hace hermanos, prepara la comunidad a acoger el Espíritu Santo. María Auxiliadora nos enseña que en la Iglesia no solo soy yo, somos nosotros, somos todos, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, llamados a caminar juntos, en comunión, participación y en salida misionera. El año pasado, en este mismo lugar, yo los invitaba aprender de María como colaboradora en el anuncio del reino de su hijo y portadora de cosas buenas, una mujer positiva… ¿Lo recuerdan? Nos fuimos con esa consigna de ser colaboradores en la misión y positivos en nuestros comentarios. Hoy quiero invitarlos a pedirle a María Auxiliadora que “nos ayude a reforzar nuestra Oración y nuestro trabajo sinodal” … Todos tenemos necesidad de la oración, en lo personal, familiar, “familia que reza unida, permanece unida”, “comunidad que reza unida, camina unida, ... La imagen de la Virgen María es un impulso para caminar juntos en la fe y la oración en tiempos de sinodalidad. María caminó siempre junto – sinodalmente – a Jesús y los discípulos y lo hizo en su condición de mujer, por eso hoy le pedimos, María Auxiliadora, ven con nosotros a caminar. María Auxiliadora refuerza nuestra oración y nuestro camino sinodal. Amén.