Al Derecho
Periรณdico de los estudiantes de la Facultad de Derecho alderecho@uniandes.edu.co
Enero 2020
Ediciรณn Nยบ 55
Sร GUENOS Periรณdico Al Derecho
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Periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho
Enero de 2020 Universidad de los Andes | Vigilada Mineducación Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia. Directores Eduardo A. Melo Molina Javier F. Pachón Velasco Consejo Editorial Adelaida Antequera Mejía Carlos F. Beltrán Alarcón Isaac Beltrán Bolívar Santiago García Correa Daniela López Carvajal Gabriela Matamoros Galeano Pablo Mejía Jiménez Juan Felipe Molano Ramírez Carlos Eduardo Morón Martínez Sofía Ossa Zúñiga Laura Pardo Hermida Matilde Rosa Rincón Lorduy María Victoria Rodríguez Ramírez Laura Suárez Gómez Tomás Uprimny Áñez Laura Vargas Zabaraín María Luisa Villegas Calderón
Contenido Más allá de las clases: ¿por qué apostarle a la iniciativa estudiantil?.......................................................................................... 4 Arte, derecho y humanidad ........................................................ 5 “El derecho no es solo una profesión”: Decana Botero................................................................................... 6 Opciones Académicas VS Doble Programa: ¿Con cuál me quedo?..................................................................... 7 ¿Cómo certificar la idoneidad del abogado?: el debate del nuevo examen de estado................................. 8 Equilibrio: la clave para esta oportunidad única................. 10 Las dos grandes pruebas: exámenes de Ciclo y Facultad............................................................................................ 12 Un consejo para los futuros abogados................................... 13 Queremos doctores, pero también educadores................. 15 Las facultativas: oportunidad para afianzar intereses....... 16 Consultorio Jurídico: el primer ‘fogueo’................................. 17 Las opciones de grado: “el último pasito”............................. 18
Diseño Editorial Andrea Viviana Barrera Diseño Electrónico Alfonso Álvarez Mora
Impresión Legis S.A. www.alderecho.org Facebook: periodicoAlderecho Twitter: @PeriodAlDerecho Las opiniones de nuestros columnistas no necesariamente comprometen la posición editorial de Al Derecho
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Si quiere ser malabarista............................................................... 19 5 Preguntas: ¡Los grandes profesores también fueron primíparos!.......................................................................................... 21 De estudiantes, para estudiantes: los círculos de participación en la Facultad......................................................... 22 De derecho se aprende también en otras partes de la Facultad: de los semilleros y grupos de investigación................................................................................ 23 Test para primíparos al derecho: preguntas y respuestas rápidas....................................................................... 25
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Queridos primíparos, Esperamos que su primer día en la Facultad haya estado marcado por muchas preguntas, nuevos amigos y grandes expectativas. Queremos darles la bienvenida a la que será la cuna de algunos de sus más grandes sueños; donde encontrarán sus más íntimas pasiones y convicciones. Les dedicamos, a cada uno de ustedes, a su enriquecedora singularidad, esta edición especial del Periódico, que tiene como fin darles una primera mirada de lo que serán los años venideros.
Atentamente,
El Consejo Editorial del Periódico Al Derecho #AlDerechoEsDeTodos
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Más allá de las clases: ¿por qué apostarle a la iniciativa estudiantil? Así mismo, al interior, los desafíos no son menores. Las pasiones individuales construyen las del mismo grupo y hacen que las ideas comiencen a decantarse en el mismo modo que funciona cualquier sociedad. La vocación común queda reducida a la necesidad de un impulso colectivo que, muchas veces, no llega. El egoísmo, la apatía y el escepticismo se contraponen al entusiasmo y la perseverancia en el aliento a una vocación, que de encontrar confianza y cohesión por medio del compromiso y el diálogo franco, lograría llevarla a horizontes insospechados. Este vaivén de emociones, más allá de atraer inestabilidad, propone la construcción más genuina de liderazgo en un grupo. Una iniciativa colectiva solamente dejará de atender a su idiosincrasia cuando no tenga por ‘norte’ crear liderazgo, para el grupo y para la sociedad, desde su vocación.
Eduardo A. Melo Molina y Javier F. Pachón Velasco, directores de Al Derecho 2019-2020 Una de las grandes equivocaciones que frecuentemente cometemos los universitarios es creer que los proyectos y pasiones personales se empiezan a construir después de haber terminado la universidad, con un título profesional que nos permita comenzar las iniciativas que años atrás quisimos emprender. Grave error. Es en la universidad cuando la curiosidad comienza a despertar las más genuinas convicciones, y las grandes ideas comienzan a tratar de hallar un cauce. Naturalmente, en el camino de buscar el reconocimiento de una labor, comienzan a surgir intereses que confluyen frente a una idea, un deber ser. La decisión de construir un proyecto entre varios robustece cualquier propósito inicial. La ambición de crear pequeñas comunidades de estudiantes con distintas visiones de la realidad, en torno a una vocación, aunque complejo, puede ser una de las apuestas más enriquecedoras para cualquier sociedad. Es una apuesta por reconocer, más allá de la formación profesional, el poder de la puesta en práctica del diálogo para perseguir ideales y materializarlos; para afrontar debates desde la pluralidad y la ética, con miras a plasmar convicciones en el imaginario social. Los retos que esto supone, sin embargo, no son pocos. Por un lado, el tiempo y la dedicación que los miembros de cada iniciativa están dispuestos a ofrecer, además de limitados, cambian con facilidad. Por el otro, los recursos, que son importantes para materializar los proyectos e ideas que se propone cada iniciativa, son igualmente limitados y muchas veces condicionados a propósitos que en algún momento pudieron tener sentido, pero actualmente distan de las dinámicas a las que se ven enfrentados los círculos de participación. 4
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El ejercicio de ese liderazgo se debe plantear desde la no-fácil tarea de construir, sin traicionar, de alguna forma, los pilares construidos por quienes, con la misma vocación, aportaron a consolidar las mismas iniciativas. Del mismo modo que no resulta sencillo apostarle a nuevos rumbos, cuando otros, en breve, asumirán, con su propio criterio y convencimiento, la dirección de las iniciativas por las que hoy se trabaja. Sin embargo, es el convencimiento de actuar por la realización de procesos trascendentales, que impliquen apropiación de la realidad, lo que sopesa esos dilemas permanentes. ¿Vale la pena, entonces, apostarle tiempo y dedicación a los círculos de participación? Lo vale en la medida en que sean vistos como espacios para aprender y aportar a la comunidad por fuera de los salones de clase; como lugares para llevar las discusiones sin temor a la discriminación; como oportunidades para proponer alternativas novedosas y contar las realidades y novedades de la sociedad desde una óptica distinta y crítica. A los círculos de participación hay que apostarles, más que por sus integrantes individualmente considerados o sus procesos institucionalizados, por su potencialidad de comprender y transformar el entorno al que se enfrentan. Los círculos estudiantiles deben ser una primera apuesta por cuestionar modelos, por innovar, por ampliar criterios y adaptarlos a la realidad; no una mera reproducción de conceptos desde la inercia y la tradición. La ‘institucionalidad’ que estos buscan consolidar para cumplir con sus fines debe ser laxa y regirse por la premisa de la construcción permanente, del cambio y de la adaptación a una vocación que trascienda. La actualidad de los círculos de participación en la Universidad no es la mejor. El individualismo y la esencia efímera de muchas iniciativas están acabando con la conciencia colectiva de fines y vocaciones que, seguramente, con el tiempo, resurgirán desde la necesidad de su esencia en una realidad que valora la participación, de la mano de liderazgos sólidos. La apuesta por ir más allá de las clases, cuanto antes, es el molde de grandes ideas y un laboratorio social para construir vocaciones personales y comunes.
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Arte, derecho y humanidad “El derecho es un viaje fascinante para entender una propuesta de organización de la vida social.” Por: Jorge González Jácome Profesor Asociado – Facultad de Derecho Parte del desafío y el drama de la existencia humana contemporánea pasa por entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Esta doble exigencia nos impulsa a emprender diferentes tipos de viajes: hacia afuera para comprender cómo funciona el mundo y cómo podemos aportar a ese funcionamiento desde un proyecto ético-político que se traduce en una profesión, y “hacia adentro” de nosotros mismos cuestionando nuestra propia construcción como sujetos y la forma como entendemos la propia condición humana que estamos destinados (y condenados) a asumir. En el marco de esta doble exigencia, la profesión escogida, en mi caso el derecho, es solo una parte de nuestra apuesta por desenredar la trama de nuestra existencia. Hay muchas preguntas, dudas e incomodidades con las que el derecho no puede lidiar. Al darnos cuenta de esta imposibilidad del derecho aparece la necesidad de no perder la conexión con el ámbito de las humanidades, las cuales muestran el rastro de la existencia de una especie que se sabe incompleta y que debe asumir esa carencia como rasgo que nos conecta con las vidas de los demás. El giro hacia las humanidades no es entonces una huida; es un asomo de respuesta para asumir parte del viaje al que la vida nos condena. Y las artes, en general, emergen como un lugar donde la pulsión por la creación y la sensibilidad son propuestas para la comprensión de nuestros desafíos existenciales, tanto sociales como los que se refieren a la construcción de la propia subjetividad individual. Las artes ayudan a comprender mundos que no imaginamos que existen y, además, nos conectan con unos sentimientos que volvemos propios a pesar de no haberlos experimentado en primera persona. El arte latinoamericano sobre los “desaparecidos” fruto de violencias estatales y no-estatales, por ejemplo, ha invitado a transitar el doble viaje de nuestra existencia humana. De un lado, nos interpela para cuestionarnos sobre una violencia social atroz que desaparece a nuestros semejantes, conectándonos con el sentimiento de vacío que en otros ha generado una ausencia que no experimentamos en primera persona. De otro lado, nos cuestiona sobre nuestra propia temporalidad atada a la existencia física, la cual está en tensión con el trabajo de los artistas que se niegan a limitar la existencia a dicha presencia material de los seres humanos, pues hacen trascender las vidas desaparecidas mediante sus propias obras. En la experiencia de la observación de este arte hay una resistencia a entendernos desconectados de los otros y una invitación a pensar nuestras vidas en una mezcla entre lo físico y lo metafísico. El derecho es un viaje fascinante para entender una propuesta de organización de la vida social. La apuesta por un derecho que no olvide, sino que acuda, a las humanidades y al arte en particular, para mí ha sido un camino necesario al enfrentar los desafíos complejos que la sociedad y la subjetividad plantean para una humanidad de la que somos parte y que atraviesa procesos constantes de destrucción y creación.
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“El derecho no es solo una profesión”: Decana Botero Por: Catalina Botero Marino, Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes. Me alegra mucho poder escribir esta nota en Al Derecho, -uno de los periódicos estudiantiles más antiguos y reconocidos del país-, para saludar muy especialmente a quienes harán parte de nuestra comunidad a partir del primer semestre de 2020. La vida universitaria que comienzan tiene un universo inmenso de alternativas que les invito a recorrer. Tienen frente a ustedes oportunidades académicas que les permitirán conocer distintas aproximaciones al derecho, pero también explorar desconocidos territorios de otras disciplinas. Están abiertos a su participación proyectos extracurriculares novedosos como los semilleros de investigación, estéticas de la justicia o aquel en el cual hacemos taxonomías cuidadosas de las audiencias orales. Pero además, -y probablemente aquello que más disfruté cuando era estudiante-, existen múltiples espacios de encuentro estudiantil como el club de debates, los periódicos y revistas estudiantiles, los espacios de participación y, en especial, los consejos estudiantiles. Imagen: Facultad de Derecho, Uniandes
Este camino que comienzan ofrece oportunidades únicas. Disfruten superar los enormes desafíos que plantea el aprendizaje. Disfruten el momento espléndido en el que uno encuentra la solución a un problema que parecía irresoluble. Disfruten buscando los mejores argumentos, los más persuasivos y rigurosos, pero también los más justos y éticos. Disfruten encontrándose con quienes, seguramente, serán sus amigas y amigos de toda la vida y con quienes habrán de construir lazos de confianza, amistad y solidaridad. Disfruten de la diversidad que yo no pude disfrutar cuando tenía su edad y estudiaba en esta universidad. Disfruten de la oportunidad de conocer otras disciplinas y de los intercambios que les permiten conocer otras culturas. Y no olviden nunca que el derecho no sólo es una profesión. Es también una herramienta para hacer justicia, para que la gente sufra un poco menos, para que podamos tener un país más incluyente, más respetuoso de las libertades y con menos desigualdad.
¡Bienvenidos y Bienvenidas a la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes!
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Opciones académicas vs doble programa: ¿Con cuál me quedo? Este es uno de los dilemas a los que se enfrentan la mayoría de uniandinos. Para muchos, hacer doble programa se ha convertido prácticamente en una obligación, sin importar el desgaste excesivo al que, eventualmente, se vean sometidos y los sacrificios personales que deban asumir. Las opciones, por su parte, podrían ser una mejor alternativa para algunos. ¿Qué son las opciones académicas? Según el artículo 101 del Reglamento General de Estudiantes de Pregrado, las opciones académicas son “[…] la oportunidad que tiene un estudiante regular de pregrado de desarrollar competencias en un área de formación complementaria, diferente a su formación disciplinar”.
¿Carga crediticia de las opciones académicas VS dobles programas? Fuente de la imagen: Moceanic.com
Por: Juan Felipe Molano Ramírez, estudiante de octavo semestre de Derecho con opciones en Filosofía y Arquitectura y Ciudad y miembro del Consejo Editorial de Al Derecho.
Querido primíparo, Pese a lo atractivo que resulta graduarse con dos carreras de pregrado, o la presión que suele haber para que lo haga, suele ser frecuente que el estudiante que formaliza su segundo programa al final opta por cursar únicamente las materias correspondientes a la opción. Este fenómeno ocurre con especial frecuencia entre los estudiantes de la Facultad de Derecho. Una de las razones es la alta carga crediticia que implica este pregrado en particular y que las clases que se homologarían con la carrera paralela son muy pocas (incluso con Ciencia Política o Gobierno y Asuntos Públicos). Las opciones académicas, sin embargo, podrían ser alternativas bondadosas y atractivas que usted debería considerar antes que elegir un doble programa.
Las opciones académicas, según el Reglamento ya citado, tienen una carga crediticia que oscila entre los 10 y los 16 créditos, mientras que la de los programas académicos de pregrado tiene en promedio 134,3 créditos. La diferencia es notoria: con los mismos créditos empleados en la obtención de un segundo programa podrían verse prácticamente 10 opciones académicas. Valga decir, el pregrado en Derecho al que usted acaba de ingresar tiene la segunda carga crediticia más alta de la Universidad —180 créditos— únicamente tras el pregrado en Medicina -251 créditos-; si el tiempo es su preocupación, una opción académica puede resultar en una alternativa acorde a la carga del pensum de Derecho.
Costo-beneficio: bondades de las opciones en costos de tiempo y dinero Válidamente podría decirse que inscribir una opción académica no necesariamente se traduce en uno o varios semestres más de universidad. De hecho, extracreditánEnero 2020
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Al Derecho dose o incluso valiéndose de los 20 créditos a los que da derecho la matrícula, es posible acomodar los 10 a 16 créditos que implican una opción a lo largo de los 10 semestres de la carrera, sin necesidad de permanecer estudiando un semestre más. Una preocupación legitima y que va unida al tiempo es el dinero, especialmente al recordar que el valor de la matrícula para el 2020 se fijó en $17’968.000 (lo que equivale a un valor por crédito académico de aproximadamente $898.000). Ya hemos dicho que realizar una opción no implica necesariamente que usted deba quedarse más tiempo en la universidad; sin embargo, asumiendo que la opción que usted escoja sea de 14 créditos y que no quiera/logre cursarla en los diez semestres que inicialmente presupuestó, su inversión rondaría el coste de media matricula adicional, cercana a los $12’577.600. De cualquier modo, este es un precio sustancialmente menor al que tendría que asumir para alcanzar una doble titulación, y que variaría según el segundo programa que escoja.
¿Qué obtengo al terminar la opción académica? Cuando acredite los cursos que exige cada Facultad o Departamento, la Universidad procederá a certificar su opción
con un segundo diploma. Así las cosas, estos estudios son certificados y puede incluirlos en su hoja de vida. Imagine: «Abogado con opción en Arquitectura y Ciudad» o incluso «Abogado con opción en Neurociencias» o, ¿por qué no? «Abogado con opción en periodismo».
¿Las opciones académicas me hacen un profesional en una disciplina? Probablemente no. Pero una opción, aun cuando no lo hace profesional, sí puede introducirlo en las nociones básicas de alguna ciencia que le interese, por más cercana o distante del ejercicio jurídico. Las opciones tienen la potencialidad de aportar a su formación como abogado interdisciplinario, que es precisamente uno que resalta en cualquiera que sea el campo al que se quiera dedicar.
¿Cuántas opciones puedo cursar? Puede cursar cuantas opciones académicas desee, algo que no es viable en el marco de los segundos programas. Además, las opciones académicas que desee cursar no tienen que estar relacionadas con el programa de Derecho ni entre ellas mismas, lo que facilita aún más cursar una o varias.
¿Cómo certificar la idoneidad del abogado?: el debate del nuevo examen de estado* Quienes hayan ingresado a cursar la carrera de Derecho desde 2018 deberán aprobar un nuevo examen de estado, para poder ejercer la profesión. La imposición de este título de idoneidad ha suscitado un arduo debate sobre su pertinencia, utilidad y constitucionalidad. Por: Eduardo A. Melo Molina, estudiante de noveno semestre de Derecho y co-director de Al Derecho.
quien lo repruebe de ser acreedor de la tarjeta profesional de abogado.
En apenas tres artículos se realizó un cambio trascendental para el ejercicio del derecho. Una de las últimas leyes sancionadas por el expresidente Santos, ya en el ocaso de su Gobierno, fue la 1905 de 2018. Esta norma impone, como nuevo requisito para ejercer la abogacía, la presentación de un examen de Estado cuya aprobación certificará el requisito de idoneidad del graduado, o, en caso contrario, privará a
Las iniciativas que promueven un control más estricto de la formación y el ejercicio de los abogados no son nuevas. Desde los años 50, ilustres juristas de antaño como Darío Echandía han irrumpido en el debate con propuestas para la aplicación de filtros más rigurosos sobre la abogacía. Más recientemente, estudiosos de la profesión y de su impacto social, como Mauricio García Villegas, han manifestado,
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Al Derecho Según cifras de la Corporación Excelencia en la Justicia, hoy funcionan en Colombia más de 190 facultades de Derecho, de las cuales ni siquiera la cuarta parte cuenta con acreditación de alta calidad. Entre 1992 y 2018 hubo un crecimiento de aproximadamente 300% del número de facultades autorizadas para otorgar el título en Derecho. Desde el año 2000 han recibido la tarjeta 200.787 abogados (datos a 2017). Somos el segundo país en el mundo con más abogados por cada 100.000 habitantes. En vista de esto, una de las principales críticas a la Ley 1905 es que el control del Estado sobre la idoneidad de quienes ejercerán el derecho debe manifestarse en una regulación más sólida sobre la calidad de la formación que están recibiendo y no a posteriori, en lo que críticos de la medida han considerado una contradicción normativa en la que, según su visión, el mismo Estado que certifica que una institución universitaria está en capacidad de formar abogados, sea después quien les “restrinja” a sus egresados el acceso a la profesión mediante un examen regido por una entidad judicial.
Imagen: https://www.semana.com/
de igual forma, la necesidad de que el Estado ejerza una regulación más eficaz sobre quienes practican el derecho. El nuevo examen de Estado, que tendrán que presentar quienes hayan iniciado la carrera de Derecho a partir del segundo semestre del 2018, ha despertado fuertes críticas en la comunidad jurídica, que controvierten desde su eficacia y su motivación, hasta su constitucionalidad. Sin embargo, desde el análisis a varios de los principales cuestionamientos y una breve charla con el autor de la Ley, vale la pena hacer una síntesis de varios de sus puntos más cuestionados en materia de implementación: ¿cuándo se debe certificar la idoneidad?, ¿quién la debe certificar? y ¿qué debe certificar?
¿Controlar la producción o controlar el producto? Que el Congreso de la República, haciendo uso de sus facultades de reserva de ley derivadas del artículo 26 de la Constitución, opte por imponer un nuevo requisito para certificar la idoneidad de los abogados más allá de la sola exigencia del título profesional, como es requerido en la actualidad, tiene una connotación coyuntural inmersa: en Colombia hay demasiados abogados y no se ha procurado que la calidad sea el principio rigente de su formación.
Por esto, varios expertos del sector educación creen que la nueva Ley, como dijo Ignacio Mantilla, exrector de la Universidad Nacional, en una columna publicada en El Espectador, “busca corregir un mal que el Ministerio de Educación ha dejado crecer”. Y en efecto, parece ser algo de lo que es consciente su autor, el representante a la Cámara Germán Navas Talero: “no hay control en la educación superior sobre la formación de abogados”. Sin embargo, explica Navas que, aunque lo hubiera, la necesidad del examen debe entenderse como complementaria, pues si bien la formación universitaria es la base del ejercicio, los abogados deben “garantizarle al Estado un mínimo de capacidades para representar derechos ajenos” y que “el examen busca medir la calidad de los profesionales y no de las universidades, que son cosas muy distintas”. A juicio del congresista, quienes más le temen a la medida son las “universidades de garaje que no están formado abogados preparados”. De igual modo, esta es la oportunidad de medir con “igual racero” a todo aquel que aspire a obtener la tarjeta profesional, indistintamente de la institución en la que se formó. A lo anterior se le suman dos críticas que han tenido amplia acogida en el debate: la primera es que el examen no genera soluciones reactivas sino meramente preventivas, en la mediEnero 2020
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Al Derecho da en que solo es aplicable a quienes hasta ahora empezaron a estudiar Derecho. Sin embargo, una propuesta en contrario que pretenda aplicar un control “extra” a quienes ya ejercen la profesión puede ir en contravía de derechos adquiridos, y por esa vía, de la seguridad jurídica, ambos pilares fundamentales de nuestro ordenamiento y que, seguramente, cegarían de constitucionalidad a la medida*. La segunda es que la medida no es aplicable a todo aquel que ejerce la profesión, sino únicamente a los litigantes, por lo que la justificación de la norma de “garantizar que haya abogados preparados para que estén en capacidad de representar intereses ajenos” se quedaría corta, a juicio de algunos juristas como Ramiro Bejarano, quien calificó la nueva Ley como “populismo legislativo” en su columna de Ámbito Jurídico que lleva ese nombre. Con respecto a este argumento, la respuesta que defiende el autor de la Ley viene desde dos ángulos: primero, que para otras formas de ejercer el derecho ya hay regulaciones existentes que permiten certificar las aptitudes de los profesionales, por ejemplo: los exámenes de las firmas de servicios jurídicos, las pruebas y requisitos dispuestas por la ley para acceder a la función pública o judicial, o simplemente “la regulación del mercado”; y segundo, que frente a otras actividades jurídicas como el caso de la asesoría, el riesgo social es menor, en cuanto a que, a diferencia de lo que sucede en el litigio, los conceptos no tienen efectos directos sobre los derechos de quien los solicita. La Corte Constitucional se ha pronunciado ya en varias ocasiones sobre los elementos de la Ley 1905 que entrañaron un debate sobre su constitucionalidad. Al respecto, la Corte ha señalado, entre otras cosas, que el hecho de que la aplicación del examen sea únicamente para quienes se inicien en la carrera de derecho después de promulgada la ley se ajusta a las disposiciones constitucionales, sin que interfiera con el principio de igualdad o la libertad de escogencia de profesión, especialmente por el riesgo social que el ejercicio del Derecho encarna y la potestad legislativa de exigir estos títulos de idoneidad. De igual forma, la Corte “avaló” el propósito que sustenta el nuevo examen, señalando que “la conducta individual del abogado se encuentra vinculada a la protección del interés general o común”.
¿Quién certifica? Ahora, con el establecimiento del nuevo requisito para ejercer, se ha despertado el debate sobre quién “certificará la idoneidad”. En el caso de la nueva Ley, aunque no está definido cómo será el diseño del examen, sí está adjudicada la responsabilidad de su implementación al Consejo Superior de la Judicatura, quien según la norma podrá realizarlo directamente o por medio de una Institución de Educación Superior acreditada de alta calidad que se contrate para dicho fin. En cualquiera de los dos casos, la propuesta no parece tener una recepción incondicionada. De un lado, la realización del examen por parte del Consejo Superior de la Judicatura, quedaría en manos, como sería natural, de la Sala Discipli10
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naria, que no goza de la mejor reputación ni credibilidad y que constantemente se ha propuesto eliminar; y por el otro, se ha suscitado una gran controversia frente a la propuesta de que sea alguna universidad quien realice la prueba, pues ciertamente la delegación de la evaluación de todos los egresados del país a una única institución podría directamente interferir con la autonomía universitaria en la enseñanza del derecho y romper las condiciones de igualdad para los aspirantes.
¿Qué certifica? Parece claro que la medida, en efecto preventiva, es una respuesta —en parte— a la falta de regulación de los procesos de formación de profesionales jurídicos en Colombia, que ha desasegurado las condiciones en las que quienes ejercen una profesión de alto riesgo social representando derechos de otras personas adquieren dicha facultad. La gran mayoría de críticas provienen del vacío que la Ley deja para que se reglamente el examen. Su diseño seguramente abarcará, más allá del establecimiento de este nuevo mecanismo de evaluación de capacidades, el debate sobre cómo definir “al abogado idóneo” para el país, frente a lo que le queda la difícil tarea de comprender la pluralidad del ejercicio profesional que existe en Colombia y cómo evaluarlo. Actualmente, el título que certifica la idoneidad del abogado es el título universitario. El tema de conceptuar una idoneidad más compleja no es tan claro como lo plantea la Ley. El debate estará en definir qué mecanismos y qué aptitudes medirá el examen, y si son o no homologables con las competencias mínimas adquiridas en las instituciones autorizadas para enseñar el derecho, que seguirán proliferándose ante la ausencia de un control efectivo del Estado, que hoy entrega de manera indiscriminada la misma tarjeta profesional a todo egresado de una facultad. La implementación del nuevo examen, según el autor de la Ley, debe consolidar un sistema integral de control en el que se puede ser autónomo en su diseño, o vincular modelos similares a los de países que han sido referentes en derecho para Colombia y que tienen reglamentado un requisito similar para el ejercicio de la abogacía, como es el caso de Alemania, España, Francia o Chile. Es claro, por último, que la intención de tener “mejores abogados” no queda “saneada” únicamente con este nuevo requerimiento para litigar, pues no hay duda de que si bien puede constituirse como un control para la preparación de los profesionales, ningún examen puede medir las “competencias” éticas que se demandan hoy con urgencia para los abogados y cuyas debilidades son manifiestas. * Una versión anterior de este artículo fue publicada en la Edición 52 de Al Derecho. Fue seleccionado, por su pertinencia, para esta edición especial de “Primíparos”.
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Equilibrio: la clave para esta oportunidad única
Por: Nubia Mateus, Gestora Servicios de Información Biblioteca Satélite de Derecho
Apreciados estudiantes, inician un proceso en el que tienen un grado de irresponsabilidad sana. Aprovéchenla. Su paso por el pregrado es solo una vez en la vida, como lo fue el bachillerato y la primaria. Cada uno de estos momentos ofrece oportunidades únicas, vívanlas tan intensamente como les sea posible. Pueden ser “ñoños” sin dejar de divertirse y pueden ser “vagos” sin correr riesgos académicos. Disfruten los recursos, espacios y opciones que la Universidad y la Facultad les ofrece. Visiten las bibliotecas, allí encontraran libros, películas, juegos… y muchas personas dispuestas a escucharlos y a facilitarles su paso por el mundo universitario. Sin dejar de lado las búsquedas en Google, necesitan aprender a usar los recursos electrónicos (bases de datos, libros electrónicos, descubridor, entre otros) que la Universidad adquiere para ustedes, serán útiles para sus trabajos. Deben ser cuidadosos con las multas generadas por el incumplimiento de los plazos en algunos servicios; por ejemplo,
la demora en devolución de los libros, de los computadores, de las salas de estudio, del gimnasio. Todas estas sanciones son onerosas y en algunos casos pueden resultar costosas. En las bibliotecas, siempre van a tener alternativas para el pago de multas altas, pregunten. Se van a encontrar con dos exámenes indispensables para graduarse. El Examen de Argumentación y el Examen de Facultad. Salgan del de argumentación tan pronto cumplan los requisitos, no es tan chévere aplazarlo por mucho tiempo. El examen de Facultad les demanda organización de tiempo y de tareas, traten de no sobrecargarse de créditos para ese semestre. Lo más aconsejable es que cuenten con el tiempo para investigar, leer y escribir; eviten el plagio, citen las fuentes, en la biblioteca les ayudamos. No se dejen estresar, no se angustien, ustedes tienen todas las herramientas para sacarlo adelante. Durante su época de estudiantes y como egresados, la Biblioteca Satélite de Derecho siempre será su Biblioteca.
“Sistema de Bibliotecas, una experiencia para toda la vida” Enero 2020
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Las dos grandes pruebas: exámenes de Ciclo y Facultad El Examen de Ciclo, como primer reto de argumentación de los estudiantes de pregrado, y el Examen de Facultad, como la versión uniandina de los famosos preparatorios, son dos etapas que pondrán a prueba la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos en sus materias de pregrado. parecido a lo que realizan en las diferentes clases en la facultad de derecho a través de la metodología PBL. No obstante, existen grandes diferencias entre las dos pruebas. El Examen de Ciclo, normalmente realizado por los estudiantes de tercer o cuarto semestre, consiste en la resolución escrita de un caso que incluye temas de las materias vistas en primer y segundo semestre. El caso es enviado por correo a los estudiantes, con aproximadamente un mes de antelación a la recepción de las respuestas, y estos deberán enfrentarse a preguntas puntuales por medio de un ensayo, con énfasis en el componente de argumentación. Para cursar el examen es necesario haber aprobado las 6 materias del “Ciclo de Contextualización” y los requisitos de escritura universitaria I y II. Su presentación solo requiere haber inscrito, oportunamente, el examen como curso en Banner. Su aprobación es requisito habilitante para cursar las materias de argumentación del programa.
Imagen: https://alderecho.org/2018/11/26/
Por: Redacción Jurídica Al Derecho.
En la Biblioteca, se pueden escuchar los murmullos de los estudiantes de tercer semestre y de aquellos que están a punto de terminar la carrera. “Dicen por ahí que solo el 30% pasa el Examen de Facultad” “¿Qué bibliografía uso para sustentar su posición en el examen de ciclo?” “¡No he podido empezar a redactar!: esas, son algunas de las conversaciones que se oyen a medida que la fecha de entrega se acerca. ¿Qué hay detrás de estos exámenes? Los exámenes de Ciclo y Facultad son pruebas que tienen como propósito evaluar las habilidades que han adquirido los estudiantes en el primer ciclo del pregrado y al finalizar la carrera. Estas pruebas están diseñadas para que los estudiantes resuelvan un caso que requiere un análisis integral, 12
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Por otra parte, el Examen de Facultad también se presenta un caso, que se debe estudiar para responder a los problemas jurídicos que este plantea. Para poder presentar el examen se deben haber aprobado todas las materias del programa de Pregrado en Derecho (no se incluye consultorio jurídico, CBUs, CLEs, facultativas y requisitos de matemáticas). Esta prueba está compuesta por una componente escrito, pero, a diferencia del de Ciclo, este tiene, también, un componente oral. En el primero, se deben responder los problemas jurídicos a través de un concepto, una contestación de una demanda o incluso un ensayo argumentativo. Si se aprueba esta primera etapa, el estudiante debe sustentar la postura asumida en el escrito ante un jurado evaluador. Si el estudiante reprueba, deberá, igual que en el caso del Examen de Ciclo, intentar nuevamente el siguiente semestre. A la hora de la verdad, son exámenes que requieren de una investigación y esfuerzo adicional en aspectos prácticos como la argumentación, pero que conllevan a la consolidación del aprendizaje adquirido. Buscan hacer que el futuro abogado ‘aprenda a aprender’ y estudie para ir más allá de la nota, enfrentándose a situaciones de alto nivel de exigencia, como que como los que desempeño profesional.
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Un consejo para los futuros abogados Escuchar la voz de la experiencia será un ejercicio que facilite su apuesta por construir un perfil, una carrera, una vocación. Por eso, siete destacados juristas que han ejercido el Derecho desde orillas muy diferentes dan su consejo para los futuros abogados.
Diana Fajardo Rivera Magistrada de la Corte Constitucional. Nuestra formación en los primeros años se apoya en la creación de hábitos para cuidar del cuerpo y luego en la acumulación de conocimientos que potencialicen nuestras capacidades intelectuales. Pero omitimos algo sin lo cual el cuerpo y la mente no alcanzan su Imagen: El Espectador plenitud: reconocer cómo las emociones y sentimientos determinan la actitud con la que
asumimos los retos que surgen en la vida. Este es el camino para ser, primero, mejores seres humanos y luego, mejores profesionales.
Mauricio Albarracín Caballero Miembro de DeJusticia, exdirector de Colombia Diversa, columnista y profesor en varias universidades, entre ellas los Andes. El derecho es un laberinto al que ustedes han decidido entrar. Para co-
Imagen: Sentiido.com
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Al Derecho nocer esta estructura es preciso usar los dos ojos del derecho: el de la teoría y el de la práctica. Este mundo está hecho hace mucho tiempo, tiene caminos lúgubres y luminosos. Algunos días sentirán que es el lugar más árido sobre la tierra, otras veces sentirán la felicidad de descubrir nuevos caminos que garanticen la justicia. Nunca van a estar solas, estamos recorriendo juntas el mismo caos.
Marcela Castro Ruíz Profesora Titular y Directora del Área de Derecho Privado en la Facultad de Derecho de la Univ. de los Andes. Nunca pierdan la ilusión de aprender. Les esperan escenarios que se transforman permanentemente: deben reconocer el carácter dinámico de las relaciones jurídicas en el contexto Imagen: Derecho, Uniandes social. Como abogados uniandinos debemos buscar la excelencia en nuestros quehaceres académicos y en el ejercicio profesional, pero muy importante, debemos cultivar y vivir todos los días los valores del respeto, la honestidad, la integridad y la solidaridad. Debemos actuar siempre dentro de la legalidad, con alto sentido de la ética, la lealtad y la diligencia en defensa de nuestros derechos, pero cuidando también los intereses de nuestros semejantes.
Rodrigo Uprimny Yepes Investigador de DeJusticia, profesor de la Universidad Nacional de Colombia y columnista. Estudien mucho pero no hagan sólo eso: conversen hasta el cansancio, vean todo el cine que puedan y lean cosas que no sean jurídicas. Alguien que sólo sabe derecho no es buen jurista y las meImagen: Revista Semana jores enseñanzas en la universidad no suelen provenir de las cátedras. Lo dice un catedrático. Pero no olviden que son privilegiados. Muchos jóvenes con méritos académicos superiores a los de ustedes no pudieron, por razones económicas, acceder a una buena universidad. Los privilegios implican responsabilidades: tienen derecho a gozar y al éxito personal pero esfuércense también, desde la universidad, por construir una Colombia más justa y un mundo mejor.
Juan Esteban Lewin Editor General de La Silla Vacía. Más allá de conocer los códigos y la jurisprudencia, que igual cambian con el tiempo, busquen aprender a investigar, a escribir, a argumentar. Esas habilidades sirven como 14
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juez o consultor, como académico o empleado de una empresa, incluso como emprendedor de cualquier área que busca financiación. Eso es algo que he entendido al haber trabajado como abogado de firma, investigador académico, profesor de colegio, funcionario público y periodista: en ámbitos tan diversos, haber estudiado derecho siempre Imagen: Caracol Radio es una ventaja, cuando no un requisito, y no por conocer una regla sino por saber dónde y qué buscar, o cómo defender un punto. Por eso, para mí, al final ejercer el derecho no es lo mismo que trabajar como abogado, sino aprovechar esas habilidades.
Claudia Barrero Socia de la firma PPU experta en Fusiones y Adquisiciones y Mercado de Capitales. “Si pudiera repetir un año de mi carrera, sin duda sería el primero. Volvería a estudiar con ganas introducción al derecho, lógica y retórica, derecho Imagen: La República romano, entre otras materias. Lo que van a aprender va a soportar el complejo conocimiento que van a necesitar en el ejercicio de la profesión. Son estas bases las que en el futuro les permitirán innovar, pensar distinto. Fijen muy bien los conocimientos básicos porque siempre van a volver a ellos y porque es en ellos en dónde encontrarán el alma del derecho. Es allí donde van a encontrar la razón por la cual escogieron esta profesión. Y por último, no dejen nunca de dudar.”
Ramiro Bejarano Guzmán Fundador de la firma Bejarano Abogados, Profesor del Externado y los Andes y columnista. No es fácil aconsejar a abogados jóvenes llenos de ilusiones y también urgidos de todo. A esta hora de mi vida, cuando me encuentro asomándome al otoño de un periplo profesional de 45 años de ardoroso litigio, creo que mis tres consejos a las nuevas generaciones son: estudiar siempre, no ambicionar volverse rico y jamás hacer algo de lo que haya que arrepentirse. Estudiar hace al abogado competente, respetado y acatado. La ambición de hacerse rico, es traicionera. Quien hace todo pensando en el dinero, termina haciendo todo por dinero. Proceder con rectitud jamás defrauda y fortalece la conciencia.
Al Derecho
Queremos doctores, pero también educadores* “Un alumno. Primer día de clases. Sólo le basta una sesión para darse cuenta de que sus profesores, aunque brillantes profesionales, son una decepción en el aula. Esta es la gota que rebasa la copa de su paciencia. Por eso, se atreve a proponer qué hace a un profesor un verdadero educador”. Por: María Lucía Hernández Dueñas, abogada de la Universidad de los Andes (ml.hernandez10@uniandes.edu.co), y Juan Carlos Durán Uribe, abogado de la Universidad de Los Andes, profesor de cátedra de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes, y candidato a magíster en Educación de la misma Universidad (jc.duran129@uniandes.edu.co). Es agosto. Adormilado, Camilo llega al salón de su clase de 6:30am para su primera clase del semestre. De repente y con ímpetu entra el profesor. Viste traje y corbata y tiene el aire arrogante del abogado de firma. Todos sacan sus cuadernos y aparatos, expectantes. Apenas el profesor musita la primera oración, Camilo sabe que este será un profesor igualito a tantos otros que ha tenido en la carrera: este abre una presentación en Power Point donde está proyectado el programa, hace que el curso en pleno lo lea en voz alta, pregunta si alguien tiene alguna duda y, después de apenas quince minutos, despacha a sus estudiantes y anuncia que las lecturas están en Séneca. --La segunda clase la dicta un profesor de planta que llega quince minutos tarde. Tiene un currículum impresionante: maestría y doctorado en Harvard, publicaciones en las mejores revistas, conferencista reconocido; todo un académico digno de la Universidad de los Andes. En menos de cinco minutos ya ha leído el programa, ha puesto un taller, y ha anunciado que en las próximas dos semanas no estará en el país por lo que, en consecuencia, su profesor asistente lo reemplazará. Comienza a hablar de sus investigaciones sobre reformas constitucionales en Madagascar. Sin embargo, su charla es monótona, su tono de voz es plano y se va por las ramas. Llega un momento en que Camilo empieza distraído a mirar por la ventana y el resto de sus compañeros a mirar Instagram. De pronto, sin que nadie se lo esperase, el profesor interrumpe bruscamente su soliloquio al ver una mano levantada: “¿Si?”, pregunta asombrado. “Es que no nos explicaste cómo van a ser los parciales”, dice una estudiante costeña. “Ah, sí, sí, ahí vamos viendo. ¿Qué opinan si hacemos tres ensayos?”. Todos se miran estupefactos unos a otros sin saber qué decir. Un instante después, un leve murmullo proveniente de la fila de adelante es interpretado por el profesor como una aceptación: “Listo. Los detalles cuádrenlos con Carlos, el tutor. No dejen de leer. Adiós”. --Es septiembre. Camilo por fin puede reunirse con sus amigos a almorzar y se dedica con ellos a compartir sus experiencias con
sus profesores. “Mi profesor de las 6:30am es el clásico yuppie. No ha hecho sino leer diapositivas llenísimas de información”, dice con crudeza Felipe. “El suyo por lo menos va. El mío fue a la primera clase y no ha vuelto. Mandó al profesor asistente”, dice Alejandra. “¿Alguien rescatable?”, pregunta Camilo. “Nadie. Este semestre parezco escribana del siglo XIII: solo transcribo las palabras de los profesores y las repito como lora mojada. Lo bueno es que es solo memoria”, replica Sofía. “Tenaz que pase eso en esta universidad. ¿Ustedes qué harían para ser un buen profesor?”, pregunta Camilo: “Hmm… yo creo que un buen profesor es el que despierta el interés en los estudiantes al mostrar la relevancia de sus enseñanzas en la práctica. Busca que salgan con habilidades y no que sólo reciban información”, dice Alejandra. “Para mí, un buen profesor es el que, más que llenarlo a uno de conocimientos para que los memorice y repita en un examen, procura que el estudiante comprenda principios y adquiera herramientas para enfrentar situaciones que se presentan en la práctica”, opina Sofía. “Yo no sé, pero me enferma que digan que en Los Andes hay buenos profesores sólo porque tienen doctorado. Es muy triste”, dice Camilo, pensativo. Sofía comenta: “La semana pasada leí una columna de Roberto Palacio. Creo que se llamaba ¿Y quién defiende a los profesores de cátedra? Decía que el profesor de cátedra es quien hoy llena la mayoría de los vacíos. Los docentes de planta –al menos los de alto nivel- están ocupados produciendo lo que demanda Colciencias: investigación de punta, sea eso lo que sea”. “Escríbase un buen artículo en Al Derecho”, le sugiere Alejandra. “¿Para qué? Igual no van a hacer nada”, le espeta Felipe. --Es octubre. La tarde cae y, en medio de su letargo, Camilo se decide. Se sienta al frente de su computador y, como si tuviera un guión, comienza a teclear sin parar: “¿Qué es un buen profesor?” No hay una respuesta uniforme. Para algunos, esta pregunta es muy subjetiva. Por ejemplo, unos piensan que Obligaciones con Varón es tan aburrida como una película sesentera de Semana Santa. Para otros, es lo que para Usain Bolt fue conocer el atletismo: la luz de su rumbo profesional. Pero lo que deberíamos hacer es responder a esa pregunta no desde un lente subjetivo, sino desde un objetivo. ¿Será misión imposible? No lo creo. Voy a proponer tres puntos que creo que deberían ser los criterios mínimos para que un doctor se pueda llamar a sí mismo un educador: Enero 2020
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Al Derecho Ejemplo a seguir: Puede que el profesor no caiga bien, pero su actuar, su manera de desenvolverse y su ética de trabajo deben inspirar a los demás para que las imiten o, al menos, los motive para hacerlo. Esto no se mide únicamente con palabras sino con actos. El profesor debe proyectar compromiso, ecuanimidad, justicia, ética y responsabilidad con su clase, sus estudiantes y su profesión. En pocas palabras, debe ser intachable. Esto puede que no lo noten los profesores mientras dictan sus cátedras, pero sí lo notan los estudiantes. Autoridad confiable: El buen profesor no necesariamente es amigo de los estudiantes. La relación profesor-alumno es una relación vertical, una relación de autoridad que merece respeto. Ello marca cierta distancia entre el profesor y el alumno. Esto puede sonar crudo en plena época de la “horizontalidad”, pero déjenme matizar: el respeto del que hablo no equivale a coerción sino a confianza. Muchas veces un profesor entra a un salón y su sola presencia produce silencio, atención, despierta en los estudiantes el espíritu de la escucha activa y la reflexión, hace correcciones justas y oportunas. El estudiante se siente cómodo para preguntarle al profesor y este muestra disponibilidad y voluntad. El buen profesor es una guía. A esa autoridad es la que me refiero, a la que genera confianza y no terror. Enseña a pensar: Esto es lo que más perdura en los estudiantes: un buen profesor enseña a pensar. Transmite solo el conoci-
miento necesario para que el estudiante quede con la curiosidad de investigar más por su propia cuenta. Da los datos necesarios que sirvan de punto de partida para que busquen información autónomamente. Da las instrucciones y guías pertinentes para que planeen, diseñen, y produzcan. El buen profesor asume que sus estudiantes son personas capaces y les exige como tal. Así, enseña a que los estudiantes aprendan a aprender. Es una enseñanza centrada en la acción del alumno, en la indagación y en la toma de decisiones. Es una enseñanza a largo plazo. El profesor que se limita a transmitir conocimiento masticado o que pone un examen imposible no es un buen profesor pues no está enseñando a pensar a sus alumnos. Es una enseñanza cortoplacista, memorística. Queridos profesores: No subestimen a sus estudiantes. Exíjales. Eso es una forma de respeto”. --Es noviembre. El ambiente pre-navideño se combina con la zozobra de los exámenes finales. “Oiga, Cami, ¿Qué pasó con su artículo? Vi que lo llamó la decana y todo. ¿Pasó algo?”, comenta Felipe. “No, nada. Me explicaron todo lo que hace la facultad para capacitar a sus profesores en temas pedagógicos, pero nada más”, replica Camilo. “¿Y usted qué les dijo?”, inquiere Felipe. “Nada. Que queremos doctores, sí, pero también educadores”. * Una versión anterior de este artículo fue publicada en la edición online de Al Derecho. Fue seleccionado, por su pertinencia, para esta edición especial de “Primíparos”.
Las facultativas: oportunidad para afianzar intereses Además de las materias definidas en el Programa como “obligatorias”, los estudiantes de la Facultad deberán cursas seis materias facultativas. Estas asignaturas proponen al estudiante la oportunidad de ahondar en materias específicas de las áreas del Derecho que sean de su interés. Por: Redacción Jurídica Al Derecho. Como habrán podido ver en la descripción del programa académico de la carrera de Derecho antes de ingresar a la universidad —descripción del pénsum que la Universidad de los Andes propone para la creación de abogados críticos e integrales para el futuro—se establece que en los últimos dos semestres y medio de la carrera deben cursar seis cursos denominados “materias facultativas”. Pero, ¿qué son y para qué sirven? Las “facultativas” son materias que hacen parte del “Ciclo de Concentración”, razón por la cual su contenido es mucho más específico y abarca temas más especializados de cada una de las áreas del derecho presentes en el Programa: constitucional, internacional, laboral, penal, procesal, privado, público-administrativo y teoría jurídica. Por esa razón, la Facultad propone a los estudiantes que inscriban sus facultativas en los dos semestres y medio finales 16
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del pregrado, cuando el estudiante ya ha cursado el “Ciclo de Formación Jurídica Básica” y con ese conocimiento general ya busca ahondar en temas de su interés. No obstante, los estudiantes pueden inscribirlas en cualquier momento de la carrera y deben inscribir, a lo largo de esta, mínimo seis. La aprobación de estas seis asignaturas, a su vez, constituyen un requisito obligatorio para graduarse. Paralelamente, la oferta de facultativas para cada semestre varía, y se publica aproximadamente dos o tres semanas antes de las fechas de inscripción de materias. Si bien, como ya se dijo, estas materias pueden ser cursadas a lo largo de la carrera, independientemente de los semestres cursados, las facultativas, aunque son herramientas para ahondar y explorar las diferentes ramas del Derecho, deben ser elegidas cuidadosamente para que puedan cumplir con su fin de ser una oportunidad de empezar a decantar nuestras áreas de interés profesional.
Al Derecho
Consultorio Jurídico: el primer ‘fogueo’ El Consultorio es un requisito que va más allá del aula de clase. Es una aproximación a la vida profesional de los futuros abogados, un primer encuentro con la rutina que hará parte de sus vidas y con la vocación social del Derecho. la de Medio Ambiente y salud pública (MASP), el Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social (PAIIS) y la Clínica Jurídica para Migrantes (CJ). El procedimiento para ingresar a clínica o consultorio, en términos generales, es el mismo. Primero, los estudiantes que cumplan con los requisitos hacen una pre-inscripción a través del sitio web. Después, la Facultad organiza una charla informativa para explicar el contenido de las áreas del consultorio y de las clínicas jurídicas.
Imagen: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2019/03/04/asistencia-legal-profesional-y-sin-costo-la-ucr-tiene-10-consultorios-juridicos-al-servicio-de-quienes-mas-lo-necesitan.html
Por: Redacción Jurídica Al Derecho.
Una de las preguntas frecuentes que le harán sus familiares y amigos cuando sepan que entró a estudiar Derecho es, más o menos, la siguiente: “¿Cómo es que funciona eso del consultorio que tienen que hacer los abogados para graduarse?”. Es normal que usted también tenga dudas al respecto y es valioso que quiera aclararlas desde los inicios de la carrera. Para usted, Al Derecho construyó este artículo con la información más relevante acerca del consultorio jurídico en nuestra Facultad. El consultorio jurídico es un servicio gratuito prestado por parte de los estudiantes de derecho de último año, a los sectores más vulnerables de la población colombiana, al tiempo que acerca los abogados a la práctica. Su realización es obligatoria para todos los estudiantes de derecho del país y busca ratificar la labor social de los abogados
y acercarlos a las necesidades de las personas que no cuentan con un buen acceso a la justicia por dificultades de distinta índole. Por lo general, Consultorio Jurídico I y II se cursa en noveno semestre y décimo semestre, respectivamente. Para cursar Consultorio Jurídico I (DERE-3801), se debe haber cursado y aprobado todas las materias del programa, excepto derecho comparado y derecho internacional 1 y 2. Para cursar Consultorio Jurídico II (DERE-3802) se debe haber aprobado Consultorio Jurídico I. Los estudiantes tienen dos opciones con respecto a este requisito: entrar a una de las áreas de CJ, o entrar a una de las clínicas adscritas. El Consultorio cuenta con seis áreas: Patrimonial, Penal, Laboral, Familia, Público y Conciliación. Así mismo, las clínicas jurídicas son cuatro: el Grupo de Prisiones (GDP),
Una vez en Consultorio, deben cumplir con unos horarios de atención. Su labor la realizarán en la sede del Consultorio, ubicada en la Carrera 7 N° 22 – 86. Allí, tendrán un asesor de área y un cubículo de atención al público. En ese horario deberán escuchar al ciudadano que acuda, proponerle una solución a su caso y representarlo en el desarrollo de esta. Más allá de la atención, cada estudiante tendrá asignados, permanentemente, casos, que le serán asignados conforme al área escogida y cuyos intereses deberá representar judicial y/o extrajudicialmente, con un permiso especial y temporal otorgado para ejercer estos fines. Los procesos en los que los estudiantes de CJ actúan como apoderados son, por regla general, de mínima cuantía. El consultorio jurídico es un requisito que va más allá del aula de clase. Es una aproximación a la vida profesional de los futuros abogados, un primer encuentro con la rutina que hará parte de sus vidas. Nada más y nada menos, que la manera correcta de cerrar el ciclo del aprendizaje y poner a prueba el conocimiento adquirido en los ocho semestres anteriores. Enero 2020
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Las opciones de grado: “el último pasito” Tras haber aprobado las materias del Programa, los estudiantes de pregrado de Derecho deberán realizar una de las cuatro opciones de grado que dispone la Facultad. Estas, oscilan entre la investigación y la primera incursión al mundo laboral. 2. Judicatura: Es la práctica avalada por el Consejo Superior de la Judicatura que se lleva a cabo en entidades públicas, que no necesariamente son juzgados. La judicatura dura entre 9 meses (si es ad honorem, es decir gratis) y un (1) año si es remunerada. Para cumplir con el proceso, se debe inscribir el curso/ requisito Judicatura (3 créditos), en el semestre en el que efectivamente vas a terminar la judicatura. La judicatura, por ley, debe comenzar una vez se hayan cursado y aprobado todas las materias y requisitos del pénsum académico de Derecho. Esta opción es significativamente productiva para aquellos que buscan iniciarse en la carrera de lo Público.
Imagen: https://uniandes.edu.co/es/noticias/comunidad/algunos-momentos-de-la-entrega-de-diplomas-en-grados-20172
Por: Redacción Facultad Al Derecho.
Para recibir su título de abogado, los estudiantes de la Facultad deben realizar la opción de grado que elijan, entre las cuatro que la Facultad ofrece actualmente. Estas son: 1. Tesis o trabajo de grado: Consiste en la elaboración de un trabajo escrito, resultado de una investigación previa encaminado a producir conocimiento. Para realizar esta opción es necesario inscribir dos materias (i) seminario de investigación dirigida (que tiene una valor de tres créditos) e investigación dirigida (que no tiene ningún valor en créditos). Una vez inscrita la materia de Investigación Dirigida, debe conseguirse un director de tesis acorde al área del derecho sobre la que trate el trabajo, con miras a establecer las bases del trabajo y los cronogramas para su realización. Esta opción se destaca por su contenido de investigación académica y es una gran oportunidad para aquellos que quieran profundizar en esta materia. 18
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3. Práctica: consiste en la realización de una práctica semestral avalada por el Centro de Trayectoria Profesional (CTP) de la Universidad de los Andes y por la Facultad de Derecho. Puede ser cualquier trabajo o experiencia profesional denominada por dichas entidades con esta categoría. Para acceder a esta posibilidad se debe haber aprobado el Examen de Facultad. Además para cumplir con la opción, es necesario inscribir el curso Práctica de Opción de Grado, homologable por 6 créditos, 3 de ellos por la materia Seminario de Investigación. Esta opción es una gran oportunidad para aquellos que buscan empezar a encontrar intereses afines en el mercado laboral. 4. Co-terminal u homologación de materias de maestría: Se cumple cursando y aprobando dos materias de cualquiera de las maestrías ofertadas por la Facultad de Derecho. Tras un proceso de postulación, aquellos que sean aceptados para esta opción de grado, deberán cursar las materias en un lapso de un año académico (dos semestres). Para su inscripción es fundamental informar a la coordinación respectiva y a la coordinación de Investigaciones Dirigidas sobre la opción escogida y su correspondiente aprobación. Esta opción es muy provechosa para aquellos que tienen marcados intereses y destrezas en algún área del derecho, y buscan aprovechar esta oportunidad que la Universidad brinda para empezar a especializarse en su rama de preferencia. Podrán encontrar más información sobre las opciones de grado en: https://derecho.uniandes.edu.co/es/estudiantes/ opciones-de-grado
Al Derecho
Si quiere ser malabarista* Casi todos los universitarios, en algún momento de su etapa universitaria, añoran el momento en que puedan iniciar con su vida laboral mientras aún están estudiando. Cumplir con ambas cosas, trabajo y universidad, es casi un arte en el que, de no tener cuidado, podría terminar dejando caer alguna de las dos. Para usted, que quiere ser malabarista, esta reflexión.
Fuente de la imagen: Malabart.com
Por: Camila Ramírez Molina. Estudiante de noveno semestre de Derecho, opción en Estudios sobre Desarrollo y exmiembro del Consejo Editorial. Mc.ramírez@uniandes.edu.co
Podría enumerar una extensa y sensata lista de razones por las que a la mayoría de los estudiantes de Derecho nos da el “ataque” por incursionar en el mundo laboral mientras estudiamos, que, si somos sensatos, es un impulso que en principio contraría toda lógica de autoconservación. Personalmente, he tenido ese ataque muchas veces, aunque aún no logro esclarecer de dónde nace la motivación de someterme a deberes adicionales a los que ya tengo. Inclusive, dimensionar la cantidad de deberes que ya tengo atrasados
las primeras semanas del semestre, todos los semestres, me cuesta. Y aun así—, las ganas y la curiosidad aparecen de cuando en cuando. Independientemente de si el interés radica en graduarse con un elemento diferenciador que sea atractivo para un potencial empleador, o en iniciar el camino hacia la independencia económica, o por la impaciencia que caracteriza a nuestra generación o por puro amor al arte, siempre me he preguntado cómo es la vida de los expertos malabaristas que logran balancear estudio, trabajo y el resto de áreas en sus vidas. Así—, aunque con un interés inicialmente egoísta —debo confesar—, recopilé experiencias de varios estudiantes de Enero 2020
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Al Derecho Derecho que están/estuvieron trabajando en algún asunto de índole jurídico y estudian/estudiaban, simultáneamente. Esto, para ponerlas ahora a disposición de todos los que, como yo, quieren trabajar mientras estudian pero que no lo han hecho, o no lo han podido hacer.
¿Cómo conseguir trabajo? Indistintamente del tipo de trabajo que quiera ejercer o del tipo de corporación en la que desee hacerlo (entidad del Estado, firma de abogados, patinarle a un profesor, etc.), puede aplicar a cualquiera de las recomendaciones que se discriminan a continuación —o a todas en conjunto, si en serio tiene ganas de trabajar—: • A través de contactos y networking derivados de una practica universitaria obligatoria.
• Lo hace más autónomo en el manejo de su tiempo y de sus finanzas. • Una sensación reforzada de autosatisfacción. • Espere madurez. Probablemente vea que sus incentivos mutan: realizar el trabajo por tener un impacto o injerencia real en la vida de un tercero más que por la promesa de reconocimiento o sobresaliencia.
¿Qué es lo más difícil? • No hay sorpresa aquí—: probablemente deberá— soportar altas cargas de estrés y ansiedad por los plazos de entrega y lo limitado del tiempo que puede disponer para cada actividad
• Esfuércese en las materias que le interesan; muchos profesores realizan ofertas laborales a estudiantes destacados en sus clases.
• Prepárese para reducir o eliminar de su cotidianidad el tiempo que se dedica a usted mismo, al ocio, a las relaciones sociales, al deporte, a la familia y al cultivo de sus intereses personales ajenos al Derecho.
• Relacionada con la anterior: si no le realizan alguna oferta, ofrézcase usted mismo. Algunos profesores que notan interés, potencial y buen desempeño del estudiante pueden recomendarlo a un tercero o contratarlo personalmente.
• Probablemente deba sacrificar perfección académica pues, fue de común acuerdo, la responsabilidad percibida en el trabajo es mayor a la que se tiene en la Universidad.
• Involúcrese en círculos de participación ciudadana que trabajen temas que le interesen. Es bastante probable que las cabezas de los grupos o círculos de participación lo recomienden o inclusive le hagan una oferta laboral para trabajar en corporaciones del Estado. • Bolee hojas de vida a todo potencial empleador. Nada se pierde. • No desestime recomendaciones o contactos familiares.
¿Qué es lo más importante para que no se le caigan todos los platos que está balanceando en el aire?: La organización del tiempo. Trabajar y estudiar es incompatible con los que somos expertos procrastinadores. Es importante tener clara la dedicación de tiempo que demanda cada actividad y programar rigurosamente los momentos del día y de la semana que se van a dedicar a cada una. Debe tener en cuenta que, si optase por esta decisión, deberá— renunciar a ciertas -varias— de las actividades que realiza ordinariamente.
¿Qué le puede aportar? • El conocimiento jurídico obtenido en el ejercicio profesional puede darle conocimientos preliminares útiles en el aprendizaje de nuevas ramas del derecho y estimular su capacidad de comprensión jurídica.
Tips para el que pretenda iniciar la carrera del malabarismo: • No se sobreestime: no quiero decir que no confié en sus capacidades, pero no asuma en un primer momento deberes y obligaciones de las que no tiene certeza si va a poder cumplir. Además de la responsabilidad que se genere por el incumplimiento de las obligaciones que le impongan en el trabajo, deberá— cargar con ansiedad, insatisfacción personal y mucho estrés. • Si considera que no quiere o no se siente capaz de sacrificar tiempo o dedicación para alguno de los aspectos presentes en su vida, no lo haga. • Tenga siempre en cuenta la ubicación del lugar donde deberá— prestar el servicio. Procure que los tiempos de transporte entre la Universidad, el trabajo y la casa —que necesitará como mínimo— no sean excesivos o, al menos, considérelos antes de aceptar un trabajo. • Aspire a tener un empleador flexible con los horarios y los permisos que necesite para cumplir con sus obligaciones académicas. • Por último, el de mayor importancia: hágalo por gusto, porque le apasiona el trabajo que va a aceptar, porque cree que la experiencia le va a aportar a su proceso de crecimiento personal antes que al profesional. Para trabajar está toda la vida después de que se gradúe.
• Incrementa sus habilidades investigativas. • Puede ver su carrera en la práctica: si le encanta lo que estudia, prepárese para enamorarse de lo que puede hacer. 20
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*Una versión anterior de este artículo fue publicada en la Edición 51 de Al Derecho. Fue seleccionado, por su pertinencia, para esta edición especial de “Primíparos”.
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¡Los grandes profesores también fueron primíparos! En 5 preguntas es una sección de Al Derecho destinada a formular, como su nombre lo indica, cinco preguntas a personas que, desde su especialidad, han sabido destacarse en los campos en los que se desempeñan. En esta ocasión, en medio de una edición dedicada a los nuevos estudiantes de derecho, el turno de responder las cinco preguntas fue para dos grandes profesores de la Facultad: Renata Amaya y Fernando Arrazola.
Renata Inés Amaya G. Abogada y Antropóloga de la Universidad de los Andes y Master Of Arts de The New School University. Además de ser Fuente de la imagen: derecho. uniandes.edu.co profesora de los cursos de Lógica y Retórica y Ética Profesional en la Facultad de Derecho, es la directora del Área de Educación Jurídica y consejera académica de los estudiantes de pregrado del programa de Derecho. A continuación, sus respuestas: 1. ¿Cuál fue su primiparada? Tuve muchas, pero una es que yo quería ir a la piscina y nadar, pero en esa época la piscina era un espacio de la Universidad [no una piscina] y cuando le conté a mis amigos, se burlaron mucho de mí. 2. ¿Qué la motivó a estudiar derecho? Siempre tuve inclinación por ayudar a las personas que no eran tratadas bien en el colegio, aunque también traté mal a algunas. Decidí estudiar derecho porque quería ayudar a la gente y hacer justicia. En el fondo, lo que siempre quise fue enseñar, así que considero que es la forma en que creo que puedo aportarle a la sociedad en la que vivo. 3. ¿Cuál es el mejor recuerdo de su vida universitaria? Yo creo que, más que un recuerdo, es en su totalidad la experiencia con mis amigos de la Universidad. Tuve la suerte de tener varias personas muy cercanas que siguen siendo muy amigas mías y todas las anécdotas en clases con ellas, son quizás, los mejores recuerdos que tengo. También
los recuerdos sobre las características de las personas cercanas. Con respecto a profesores, recuerdo con mucho afecto las clases con Eduardo Álavarez Correa, Ciro Ángarita, Margarita Gómez y Marcela Castro, las dos últimas se han convertido con el tiempo en modelos a seguir y en amigas muy cercanas. 4. ¿Qué le diría a su «yo» primíparo? Aprovecha mucho más los espacios extra que ofrece la Universidad: los espacios deportivos y culturales. 5. ¿Por qué estudiar derecho en los Andes? Yo creo que la Universidad es el mejor espacio que se puede encontrar en Colombia para aprender y para enseñar. Por esto, yo recomendaría la Universidad. Lo pienso tan en serio, que a mis 45 años, creo que el espacio en el que he pasado mayor tiempo en mi vida es en la Universidad. Hice dos pregrados y he trabajado intermitentemente desde el 2001.
Fernando Arrazola Jaramillo
2. ¿Qué lo motivó a estudiar derecho? La situación del país en el momento en el que terminé mis estudios escolares, así como mi pasión por la lógica y la argumentación. Adicionalmente, tenía el gran ejemplo de mi padre que también era abogado. 3. ¿Cuál es el mejor recuerdo de su vida universitaria? Hay más de uno: Las clases con los grandes profesores de ese entonces, como Eduardo Álvarez-Correa, Hernán Fabio López Blanco y Guillermo Salah Zuleta; las interminables tertulias con los amigos en el restaurante “Hippo”; y las escenas del programa de televisión “Don Chinche”, que se grababan en los alrededores de la Universidad e íbamos a ver entre clase y clase. 4. ¿Qué le diría a su «yo» primíparo? Que no se estrese tanto, pues a la larga todo va a salir bien; que el mundo no se acaba por una mala calificación; que se goce más la vida universitaria donde las responsabilidades vitales son mínimas; que los estudios universitarios se pasan volando y jamás vuelven; y finalmente, que valore las oportunidades que le ha dado la vida y agradezca inmensamente a sus padres lo que han hecho por usted.
Abogado y Magister en Educación de la Universidad de los Andes. Además de ser profesor de los cursos de Argu5. ¿Por qué estudiar mentación en Procesos derecho en los Andes? Civiles y Procedimientos en la Facultad de Porque considero que es la Derecho, es el director del mejor universidad privada Área de Derecho Procesal y de Colombia; por el sistema de Fuente de la imagen: derecho. miembro del Comité de Con- uniandes.edu.co enseñanza que descarta el enfoque vivencia Laboral de la Universidad. A memorístico en favor de uno donde impecontinuación, sus respuestas: ra la lógica, la argumentación y la investigación; por la calidad de sus docentes; por 1. ¿Cuál fue su primiparada? la infraestructura física y tecnológica; por la innovación. No recuerdo alguna en particular. Enero 2020
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De estudiantes, para estudiantes: los círculos de participación en la Facultad Los estudiantes de pregrado de la Facultad han consolidado iniciativas que buscan trascender como espacios de participación en distintas áreas de la vida universitaria. Abarcan temáticas diferentes y tienen como fin la creación de grupos que promuevan el ejercicio de prácticas que oscilan entre la representación, el debate, el periodismo y la investigación. Todos abren, periódicamente, convocatorias para incluir nuevos miembros y están, así mismo, en constante renovación e interacción. Los mas visibles, en la actualidad, son: Por: Redacción Facultad Al Derecho
Periódico Al Derecho
Consejo Estudiantil Uniandino (CEU) Es el órgano de representación oficial de los estudiantes de la universidad ante sus directivos y administración. El CEU de Derecho, a través de sus representantes, vela por los intereses de la comunidad estudiantil a través de, entre otras cosas, la ejecución de iniciativas beneficiosas para estos y la facilitación del diálogo con otras instancias de la facultad.
Periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho
Es el periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes. Se ha consolidado, durante casi 15 años, como un medio que promueve el periodismo, el debate y la opinión desde temas de actualidad nacional y de la cotidianidad de la vida en el ‘mundo jurídico’ y la Facultad. Tradicionalmente ha publicado su contenido en ediciones impresas y en su edición online en alderecho.org. Cuenta con una línea editorial producida por los miembros de su Consejo Editorial, conformado por estudiantes de pregrado de Derecho; pero, así mismo, está en convocatoria permanente de artículos externos que estudiantes pueden escribir y enviar para su revisión y eventual publicación en las ediciones del Periódico. Al Derecho es de todos. 22
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Consejo Interno de Estudiantes de Derecho (CIED): Es una deliberativa que agrupa a todos los círculos de participación de la Facultad de derecho. Con sus reuniones abiertas a todos los estudiantes de la facultad, el CIED se sitúa como el medio ideal para establecer un diálogo directo con la administración y financiar nuevas iniciativas estudiantiles.
Al Derecho Semilleros y grupos de investigación Grupos académicos ideales para profundizar en campos particulares del derecho o, en los primeros semestres, para permearse de temas que apenas abordarán más adelante durante la carrera. Pertenecer a ellos da un “plus” tanto en conocimiento y experiencia como en hoja de vida.
Colegio de Monitores
Revista UNA
Es una organización estudiantil dirigida al análisis, reflexión y debate de temas jurídicos. Los debates, ponencias y conferencias llevadas a cabo por el colegio son una excelente oportunidad para la discusión de asuntos legales trascendentes para la coyuntura nacional e internacional actual. Es igualmente fácil participar como ponente o como observador.
Es una publicación universitaria que agrupa a profesores y estudiantes de pregrado. Sus artículos académicos especializados, reseñas, y traducciones —escritos por estudiantes— tienen la vocación de promover el diálogo entre universidades en América Latina, además de servir como plataforma de visibilidad para sus autores.
De Derecho se aprende también en otras partes: semilleros y grupos de investigación Las materias obligatorias en el pensum no son los únicos espacios disponibles para indagar en los temas de derecho que le parezcan interesantes. En la Facultad de Derecho, los semilleros y grupos de investigación son iniciativas pensadas para llevar el aprendizaje más allá de los cursos obligatorios. Por: Redacción Cultura Al Derecho
La Facultad de Derecho tiene una oferta extensa de semilleros y grupos de investigación en los cuales los estudiantes
pueden participar. Se trata de grupos estudiantiles dedicados a investigar e indagar, bajo la dirección de un profesor del área, sobre aspectos especializados en el campo del derecho que sea de su interés. Vale aclarar, los semilleros no sólo Enero 2020
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Al Derecho nacen de iniciativas de los profesores, sino también de los estudiantes; por eso, si hay algún tema que le interesa y que no está cubierto por la oferta actual, anímese a promover la creación de uno nuevo. A continuación, presentamos los semilleros y grupos que existen actualmente, en conjunto con el contacto del profesor encargado.
I. Semilleros Semillero Derecho de familia Estudios interdisciplinarios de la tributación Derecho y Migración en Colombia Derecho ambiental Historia del Derecho Observatorio de contratación estatal Justicia transicional, tierras y paz Derecho electoral A sociaciones Público Privadas “APPs” Derechos de los animales Aproximación Alternativa a la Organización del Estado Colombiano Derecho contractual
Profesor (a) que lo dirige Faridy Jiménez Eleonora Lozano
Correo njimenez@uniandes.edu.co elozano@uniandes.edu.co
Juan Manuel Amaya Carolina Olarte Antonio Barreto y Jorge González Felipe de Vivero Luisa María Acevedo Diana Durán Miguel Malagón
jm.amaya@uniandes.edu.co mc.olarte@uniandes.edu.co j.gonzalez@uniandes.edu.co fdeviver@uniandes.edu.co lm.acevedo86@uniandes.edu.co dduran@uniandes.edu.co ma.malagon160@uniandes.edu.co
Yamila Fakhouri Carolina Moreno
y.fakhouri20@uniandes.edu.co camoreno@uniandes.edu.co
Carlos Julio Giraldo y Juan Carlos carlgira@uniandes.edu.co Durán
II. Grupos de investigación Grupo
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Profesor (a) que lo dirige
Correo
Derecho internacional y globalización
Liliana Obregón
lobregon@uniandes.edu.co
Derecho penal y justicia transicional - Cesare Becaría
Ricardo Posada
rposada@uniandes.edu.co
Derecho y género
Isabel Cristina Jaramillo
ijaramil@uniandes.edu.co
Derecho, migración y acción social
Juan Manuel Amaya
jm.amaya@uniandes.edu.co
Derecho público
Antonio Barreto
abarreto@uniandes.edu.co
Derecho privado contemporáneo
Mauricio Rengifo
mrengifo@uniandes.edu.co
GECTI (Grupo de Estudios en internet Comercio electrónico, Telecomunicaciones e Informática)
María Lorena Flórez
ml.florez66@uniandes.edu.co
Prisiones, política criminal y seguridad ciudadana
Libardo Ariza
lj.ariza20@uniandes.edu.co
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Al Derecho
Test para primíparos al derecho: preguntas y respuestas rápidas
Por: Redacción Opinión Al Derecho.
Este es un espacio dedicado a formular las preguntas que todos en algún momento tuvimos cuando iniciamos la carrera, pero que por primíparos no quisimos hacer en la inducción. Al final de esta Edición, en la página 26, encontrará una tabla con las respuestas. No se preocupe si erró en las siete primeras preguntas, en todo caso tendrá algunos semestres más para volver a intentarlo. Sin embargo, la sección de enunciados del punto 8 evalúa el conocimiento jurídico básico y elemental que usted ya debería conocer; en ese orden, responderlas acertadamente es una condición sine qua non para iniciar bien la carrera y determinante para lo que será su vida como abogado. ¡Éxitos!
1. No sé con cuál profesor inscribir cierta materia, ¿qué hago? a. Revisar Los Estudiantes.com, CBUs que deberían meter (Facebook), hablar con mi consejero académico. b. No tiene mucho caso verificar uno u otro toda vez que los profesores enseñan los mismos temas y siguen el mismo
programa. En la Facultad están comprometidos con la idea de que los cursos, independientemente del profesor, deben satisfacer unos contenidos mínimos. c. Pedir cita con cada uno de los profesores que dictan la materia para ver cuál es el que más me gusta.
2. Si me niegan un conflicto de horario, ¿a quién debo acudir? a. Catalina Botero - Decana. b.
Jorge Miguel Gutierrez - Director de pregrado.
c. Pilar Sánchez - Coordinadora académica.
3. ¿Cómo obtener ayuda emocional en la Universidad? a. Enviando un correo al director de pregrado. b. En el tercer piso de la Facultad. c. En la Decanatura de Estudiantes, en apoyo psicológico. Enero 2020
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Al Derecho 4. ¿Cuáles son los típicos comportamientos con los que identifican a un primíparo?
7. ¿Se puede hacer un reclamo frente a una calificación?
a. Camina por la izquierda, toma el ascensor en pisos intermedios, le dice “profesor” a los monitores de sus materias, pide permiso para salir del salón, presenta en las porterias el recibo/registro de matricula en vez del carné, dice el nombre completo de los edificios de la Universidad en vez de las letras con las que se les identifica.
a. Sí, aunque es un trámite excepcional, enviando una carta a la rectoría le pueden asignar un docente de otra Facultad para que resuelva su reclamo.
b. Siempre va corriendo, llega tarde a clases, anda en grupo, nunca va vestido formal, come chicle en clase, saluda en todas las porterías, se sienta en primera fila, habla de hobbies y pasatiempos que no guardan relación alguna con derecho, toma apuntes en cuaderno en vez de utilizar computador. c. Todas las anteriores.
5. ¿Dónde queda el edificio Sicua?
b. No, pues es el profesor de su sección el que conoce los recursos que le ha enseñado a sus estudiantes para resolver la actividad evaluativa. Además, es él quien domina los temas que está evaluando y conoce los criterios para hacerlo de manera correcta. c. Sí. Se debe presentar por escrito al profesor dentro de los ocho días hábiles después de haber recibido la calificación. De hecho, también existe la oportunidad de solicitar un segundo calificador.
8. Indique si el enunciado es falso o verdadero:
a. Al frente de la Facultad de Derecho. b. No existe. Sicua es la plataforma virtual de la Universidad. c. De frente a Monserrate y de espaldas al país.
6. ¿Debo comprar la Constitución y todos los códigos en primer semestre? a. Sí, so pena de que el profesor inicie un proceso disciplinario. b. No. Aunque puede ser útil comprar la Constitución y algunos códigos (como el Código Civil y el Código de Comercio), no es cierto que en primer semestre deba comprarlos todos. c. No, la Facultad los entrega al inicio de cada clase.
a. El vencimiento a día cierto pero indeterminado invalida la letra de cambio, porque cualquier indeterminación en los títulos valores impide su circulación. _ _ _ _ _ _ _ _ _ b. La acción por abuso de derecho de voto, reconocida en el derecho societario colombiano, procede siempre que el demandante acredite: (i) un perjuicio, (ii) la intención de causar tal perjuicio sin un fin legitimo y (iii) una alteración en la composición de la junta. _ _ _ _ _ _ _ _ _ c. En materia de relaciones familiares, el ICBF puede tener la patria potestad y la custodia de un menor. _ _ _ _ _ _ _ _ _ d. La detención preventiva es una medida de aseguramiento privativa de la libertad, se cumple en una prisión y procede siempre que el representante de víctimas lo considere necesario. _ _ _ _ _ _ _ _ _
*
8.
C
7.
B
6.
B
5.
A
4.
C
3.
C
2.
A
1. Pregunta
Respuesta
*Todos los enunciados del punto 8 son falsos. No es cierto que esta sección evaluara conocimiento que usted ya debería saber ni tampoco que determina el resto de su pregrado. Esto fue una pequeña primíparada por cuenta del Consejo Editorial de Al Derecho.
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Enero 2020
Al Derecho:
Al Derecho
1Añ5os
de historias
Este año Al Derecho celebrará su decimoquinto aniversario. Durante este tiempo, decenas de estudiantes le han dado vida a una idea que ha trascendido como la voz más autorizada del día a día en la Facultad. Ya son 55 las ediciones que, con el compromiso y esfuerzo de decenas de estudiantes de la Facultad, ha producido Al Derecho. Su apropiación de la iniciativa estudiantil y la perseverancia en su vocación han construido los pilares de un círculo de participación insigne para los abogados y estudiantes de Derecho uniandinos. En estos -casi- primeros 15 años, Al Derecho se ha consolidado, no solo como la publicación de estudiantes más antigua de la Universidad, sino también como un referente para otros medios estudiantiles en todo el país. Más que eso, el Periódico es una idea que sigue y seguirá siendo una permanente construcción que desafíe a sus miembros a responder a los retos de su tiempo, con independencia, creatividad, ética y rigor. Desde el análisis y el relato periodístico de la actualidad jurídica, política, cultural y del debate de opinión, Al Derecho es una plataforma para dar voz, para legitimar y promover el pensamiento crítico y la libertad de expresión. Es, además, el espacio para el debate y la visibilización de iniciativas y realidades que conciernen, no solo a los estudiantes, sino a las realidades del país y el Mundo. Por todo lo anterior, el Periódico ostenta en la actualidad un velo privilegiado de credibilidad. ¿Qué será el Periódico en los años venideros?: El producto de cómo lo pensemos hoy; de cómo afrontemos, como comunidad, los inevitables e inadvertidos retos que pongan a prueba su idiosincrasia. Su destino, por ende, no depende solamente de aquellos que lo componen sino de cómo su entorno lo perciba y lo entienda propio. Recuerden que Al Derecho es de todos. Enero 2020
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