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¿SOMOS CAPACES?
Periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho Política
Opinión
Cultura
Edición Nº 35
Facultad
Al evés
La máquina estudiantil
La priorización en la jurisdicción penal La Fiscalía adoptó un nuevo modelo de investigación criminal con mayor prioridad a las pesquisas de delitos mayores. Pero su implementación no ha sido fácil.
Sin duda alguna estudiar Derecho en la Universidad de los Andes es algo que exige tiempo y dedicación. Sin embargo, es válido cuestionarnos hasta qué punto es positivo mantener un ritmo de trabajo tan exigente. Pág. 26
Pág. 3
El discurso del odio
Fuente: burntorangereport.com
Jurídica
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R
alderecho@uniandes.edu.co
Llegar al Chocó varios intentos después
Fuente: theguardian.com
La Historia colombiana ha demostrado que el discurso político siempre termina en sangre por no poder aceptar diferencias ideológicas. ¿Cuántas más vidas tendremos que entregar para aprender a tolerar? Pág. 10
Fuente: pijibanuqui.com
¿Por qué estudiar derecho?
Fuente: kienyke.com
La muerte de Sergio Urrego, estudiante del colegio Gimnasio Castillo-Campestre, y muchas otras injusticias, se convertirán en una brújula que orienten nuestro enfoque hacia la carrera y a lo que significa ser abogados.
Pág. 17
La Costa Pacífica colombiana es uno de los destinos más misteriosos, recónditos y mágicos, en donde se esconden criaturas exóticas y también experiencias únicas. Aquí, el autor relata cómo cumplió su
sueño de adentrarse en la selva y aguas chocoanas en donde llegó a salvar a un grupo de ballenas en pleno mar abierto.
Una aproximación hacia los actos atroces
Págs. 21-23 Pág. 8
Jurídica
El odio desde adentro Cuando el Consejo Estudiantil Uniandino anunció, mediante un sencillo poster publicado en las redes sociales, que el martes 16 de septiembre iban a ser bajados los torniquetes de entrada al Campus, se desató la polémica. Miles de estudiantes empezaron a opinar a favor o en contra de la medida por medio de portales como Facebook o Twitter. La reacción de muchos, al leer el anuncio, fue de descontento ¿Cómo iba a ser posible que una universidad privada se abriera al público así no más? Otros sintieron preocupación ¿Cómo nos van a garantizar la seguridad? También hubo quienes manifestaron su inconformismo por como se había tomado la decisión ¿Cómo es que el CEU toma una decisión sin consultar a los estudiantes? Lo más preocupante de esas reacciones no fue que hubiera gente a favor o en contra, algo muy natural en una democracia. Lo preocupante fue el matiz intolerante, violento y amenazante que adoptaron algunos estudiantes en ciertas discusiones virtuales, que demostraron que la Universidad es un reflejo a escala de la polarización de la sociedad colombiana. Ese fue el gran lunar de esta campaña. Ahora, por el hecho de discutir en un espacio virtual, las personas se sentían con más seguridad para descalificar e insultar al que pensaba diferente. Leer los debates en páginas de Facebook como la del CEU, ‘CBUs que deberían meter’, o incluso ‘Wheels Uniandes’, lo único que producía era una gran tristeza. Parecía que nosotros, uniandinos, fueramos quienes comentan en las ediciones online de El Tiempo o El Espectador. Esto pone sobre la mesa un debate más amplio aún y es sobre el grado de responsabilidad que debe haber sobre opiniones en medios virtuales. Ese matiz de odio se vio en muchas personas en contra de la bajada de los torniquetes. Algunos criticaron directamente a los promotores de la iniciativa con calificativos despectivos, y otros aprovecharon para expresar que no estaban de acuerdo en compartir un día con ‘la chusma’ o la gente ‘inculta’ que no ha pagado para estar en nuestra Universidad. Estas actitudes nos hacen daño a los uniandinos pues refuerzan los estereotipos sobre nosotros, además de reflejar una cultura desigual, dividida y estigmatizada con base en el dinero. Vale la pena señalar que esto es sólo una muestra de la infinidad de comentarios, irrespetos e insultos que se vieron en la red, desde los clásicos ‘mamertos’, pasando por los ‘tarados’ ‘güevones’, hasta los más fuertes ‘hijueputas’. Pero también este odio se vio en personas a favor de la campaña, que se apoyaron en una premisa gastada y tristemente célebre: “es que los uniandinos están de cara a Monserrate y de espaldas al país; viven en una burbuja”. Esta peligrosa y simplista premisa no puede servir de sustento para apoyar una campaña que busca la reconciliación. Primero que todo porque generaliza. Segundo, porque a partir de esa generalización crea un prejuicio. Y tercero, porque el prejuicio impide el acercamiento entre personas o grupos diferentes. Así, quienes apoyaron la bajada de los torniquetes para que ‘los hijos de papi’ de Los Andes salieran de su burbuja, están igual de equivocados que quienes se fueron lanza en ristre contra ella. No se puede negar que la campaña tuvo errores. Sobre todo en la socialización de la misma y en la actitud pasiva que asumió la Universidad frente al deber de informar, por lo menos mediante correo institucional, a toda la comunidad. También se debe señalar que la promoción de la campaña no fue la más afortunada, ya que un simple ‘convencimos a la Rectoría de bajar los torniquetes…’ no generó la mejor de las reacciones en una ciudad insegura como Bogotá. Pero todas estas razones no son pretexto para que se ignore el respeto y la discusión civilizada entre personas que se suponen educadas como nosotros. Noviembre 2014
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Llegar al C varios inte hocó después ntos Pág. 26
Fuente: theguardi La Historia an.com colombiana ha demostrado que el discu rso en sangre por político siempre termi na no poder acept ideológicas. ¿Cuántas más ar diferencias mos que entreg vidas tendr ear para apren der a tolerar?
La muerte de Sergio Urreg Fuente: kienyke.com del colegio Gimnasio Castio, estudiante tre, y much as otras injust llo-Campesicias, se conve tirán en una La Costa Pacífi brújula que ca orienten nuest r- los enfoque hacia destinos más colombiana es uno de ro la carrera y misteriosos fica ser aboga a lo que signimágicos, en dos. donde se escon , recónditos y exóticas y también exper den criaturas Pág. 17 iencias única s.
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Periódico Al Derecho Octubre - Diciembre Noviembre de 2014 Directores María Iragorri Amaya Juan Carlos Durán Uribe Consejo Editorial Manuela Beaudoin Nicolás Canon Ángel María Camila de Francisco Alexandra Echeverry Sompolas Felipe García Rubio Mariana Lara Valencia Germán Alejandro López Ardila Daniel Montoya Aguillón Andrés Morales Arias Simón Vargas Morales Sergio Daniel Vargas Mora Diseño Editorial Andrea Viviana Barrera Diseño Electrónico Dalma Gisela Prieto Impresión Legis S.A. Las opiniones de nuestros columnistas no necesariamente comprometen la posición editorial de Al Derecho
Editorial El odio desde adentro--------------- 2 Jurídica Inconsistencias de un espíritu democrático---------- 5 ¿Para qué debatimos? La lucha constante por tener la razón-------- 6 Política Yo no #SoyCapaz--------------------- 11 Algo sobre los torniquetes y #soycapaz------------- 12 El Juego de la Paz-------------------- 13 ¿Para dónde va el POT?-------------- 14 Opinión Lo cerrado de la mente abierta----- 15 Queremos jueces justos------------- 16 Cultura Buenos fierros y velocidad---------- 18 Gloria--------------------------------- 19 Escenas urbanas---------------------- 20 La casa escarapelada---------------- 24 Facultad Enriquecimiento lícito y necesario: un movimiento estudiantil-------------- 25 Entrega de Libros en la Cárcel La Modelo-------------------- 27 Se venden trabajos buenos, bonitos y baratos----------- 28 Semillero de Derecho Procesal------ 29 Al evés
Fuente: pijibanuqu
¿Por qué derecho? estudiar
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El discurso
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La prioriza ción en la jurisdicción penal
La Fiscalía adoptó un nuevo mode investigació lo de n crimi dad a las pesqu nal con mayor priori Pero su imple isas de delitos mayo res. mentación no ha sido fácil.
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Fuente: burntoran gereport.com
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Editorial
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La priorización en la jurisdicción penal La Fiscalía adoptó un nuevo modelo de investigación criminal que le da mayor prioridad y destinación de recursos a las pesquisas de delitos con mayor impacto social. Pero esta medida, que tiene buenas intenciones para paliar la lentitud de nuestro sistema judicial, ha encontrado barreras en su implementación. Por: Patrick Tissot Obregón, estudiante de 8º semestre de Derecho. pg.tissot816@ uniandes.edu.co
Antes que nada, piénsese en el ejemplo de un sujeto que siente un insoportable dolor en su pecho y rápidamente acude al hospital temiendo estar sufriendo un infarto. Poco a poco su situación se agrava pues el dolor se incrementa y siente que pierde el conocimiento. No obstante, al llegar al hospital, el sujeto se encuentra con que hay 35 pacientes antes que él, entre los que se encuentran algunos que atraviesan un leve resfriado. Desesperado, el sujeto grita pidiendo ayuda y una funcionaria del lugar se acerca a él indicándole que debe estar tranquilo ya que todos los pacientes tienen el mismo derecho a acceder a la salud. Pasados 30 minutos de espera el sujeto muere. Es apenas normal que todas las organizaciones funcionen bajo modelos de priorización donde lo más grave y urgente sea atendido preferentemen-
Fuente: elpueblo.com.co
ce absurdo y contradictorio a nuestra Constitución que se trate con mayor rapidez el caso de algún ciudadano que el de otros. No obstante, esto no es más incoherente que el actual sistema en el que, sin importar si hay o no clasificación, la mayoría de los casos no cuentan con una verdadera solución. Debe recordarse que Colombia tiene uno de los sistemas penales más ineficientes, si se tiene en cuenta criterios
“...los casos priorizados se investigan de manera más cuidadosa y ágil (...) los casos no priorizados no quedan en la impunidad, pero tienen una menor concentración económica y humana.” te. Pues bien, por una aplicación absoluta del derecho al acceso de justicia, nuestra jurisdicción penal ha sido ajena a esta realidad. Y pare-
como el “Rule of Law Index” elaborado por la organización “World Justice Project”. En este estudio se analizó la eficacia de los sistemas penal
de 99 países y nuestro país ocupó el puesto 79. Si bien es cierto que la gran parte de esto corresponde a problemas estructurales como el exceso de tipos incluidos en el Código Penal y la cultura penal-populista del Congreso, no deja de ser acertado encontrar soluciones que puedan atender el problema rápidamente mientras que se presentan otros cambios que pueden tomar mucho más tiempo. Con base en los anteriores conceptos (y en el contexto de la justicia transicional), la Fiscalía General de la Nación, bajo la dirección del fiscal general Eduardo Montealegre, publicó en el 2012 la directiva 001. En ella se introdujo el método de la priorización de casos como modelo investigativo de la Fiscalía. Este método parte de la noción de que es
imposible concebir que una entidad pueda resolver todos los casos de la misma forma y con la misma eficiencia. En este sentido, se entiende que la Fiscalía es un organismo del Estado que, como cualquier otro, tiene limitaciones presupuestales que condicionan su accionar. Por medio de la priorización, se hace una clasificación de los delitos para identificar los que tienen mayor recurrencia e impacto social en las diferentes zonal del país (muchos de ellos perpetrados por bandas criminales), conforme a criterios objetivos, subjetivos y de viabilidad de la investigación. Así, los casos priorizados se investigan de manera más cuidadosa y ágil, con una distribución considerable de los recursos dirigidos a Sigue en la pág. 4 Noviembre 2014
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“La priorización en... ellos. A su vez, los casos no priorizados no quedan en la impunidad, pero tienen una menor concentración económica y humana, teniendo en cuenta que su impacto social es significativamente inferior. De esta manera, se busca romper con el paradigma de que la justicia colombiana es ineficiente para todo tipo de casos, incluso los que más afectan a la sociedad. Por supuesto, parte del éxito de este modelo implica que los jueces tengan conciencia del mismo y le den una mayor agilidad al desarrollo de las
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subparagraph (2), have the power to prosecute persons who bear the greatest responsibility for serious violations of international humanitarian law and Sierra Leonean” (La Corte Especial tendrá el poder, salvo lo dispuesto en el subparágrafo 2, de judicializar a los individuos que detenten la mayor responsabilidad por violaciones al Derecho Internacional Humanitario y a la ley de Sierra Leona). En la actualidad, varios países han implementado este modelo dentro de la regularidad de sus jurisdicciones penales. Chile es un ejemplo
Fuente: eluniversal.com
audiencias que se relacionen cercano de ello. En síntesis, con los casos priorizados. el sistema Chileno consiste en un procedimiento invesEste modelo de priorización tigativo por etapas que inicia tuvo origen en el derecho con un filtro que determina penal internacional y se ha los delitos que deben ser presentado varias veces en investigados y los que deben cortes creadas bajo contex- ser archivados. En seguntos de post-conflicto como do lugar, se presenta una “el Tribunal Especial para clasificación de los mismos Sierra Leona” creado en el de acuerdo con su compleaño 2000, cuyo estatuto jidad, para finalizar con una menciona en su primer ar- distribución conforme a las tículo: “The Special Court divisiones administrativas shall, except as provided in de la Fiscalía. Por supuesto,
los casos más complejos son atendidos de manera más rápida y con una mayor concentración de recursos. Paralelo a lo anterior, también se han creado unidades especiales que tratan los casos en los que se presentó una circunstancia de captura en flagrancia. Habiendo mencionado lo anterior, debe tenerse en cuenta que Chile ocupa el puesto 28 en el Rule of law Index anteriormente citado, lo que equivale a una posición sustancialmente mejor que la colombiana. Aunque no puede decirse que la causa de esto es exclusivamente el modelo de priorización implementado en aquel país, tampoco sería acertado establecer que este sistema no ha colaborado de forma significativa a ello. Actualmente el sistema de priorización en Colombia se encuentra en sus etapas iniciales y su permanencia depende de su éxito en el futuro cercano. La Fiscalía ha encontrado serias limitaciones al momento de trasladar las ideas básicas de este sistema al proceso penal, una vez agotada la etapa investigativa. Parte de las barreras que se han observado tienen que ver con la dificultad probatoria que implica atacar a las grandes bandas criminales que afectan a la población en mayor escala. Dado que uno de los grandes objetivos del modelo de priorización es atacar estas bandas, la idea es que se logre la condena de los integrantes de mayor jerarquía de las mismas por los delitos que cometió la organización como un ente colectivo, incluso si no contaban con un verdadero dominio del hecho en la concreción de algunos crímenes particulares. Lo anterior está en una evidente tensión con
el principio de culpabilidad y del principio del acto de nuestro ordenamiento penal. Es por ello que los jueces han rechazado actuaciones de la Fiscalía bajo la vigencia de este modelo, ante todo, en la etapa de imputación. Sin embargo, aún quedan diversas opciones teóricas y procesales que se pueden ex plorar para darle una mayor eficacia al sistema de la priorización de ca-
“Parte de las barreras que se han observado tienen que ver con la dificultad probatoria que implica atacar a las grandes bandas criminales que afectan a la población en mayor escala.” sos. Ciertas alternativas teóricas, como la tesis de la profesora Paula Cadavid sobre la coautoría en los aparatos organizados de poder de origen delincuencial, o alternativas procesales, como una ampliación del principio de oportunidad para motivar a los integrantes de baja jerarquía de una banda para que colaboren con la justicia y así perseguir a los altos mandos de la misma, son posibilidades que pueden responder adecuadamente a las limitaciones encontradas una vez se inicia el proceso penal. De cualquier manera, la implementación de este modelo constituye una innovadora iniciativa de la Fiscalía que propende por empezar a cambiar la cultura de la lentitud del sistema judicial, presente incluso en temas tan sensibles como los que se discuten en la jurisdicción penal.
Lo invitamos a escribir parala edición 36 del periódico Al Derecho. Se recibirán artículos hasta el 6 de febrero de 2015 en el correo electrónico: Periódico de los estudiantes de la Facultad de derecho
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Inconsistencias de un espíritu democrático
Fuente: diarioadn.com
Los acuerdos simplificados son una de las formas en que el Estado colombiano se obliga en el ámbito internacional. A pesar de que la Reforma del Equilibrio de Poderes toca varios puntos espinosos, aún le hace falta abordarlos. Por: Felipe García Rubio, estudiante de 4º semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. lf.garcia11@uniandes.edu.co
En el marco de la discusión que hoy se encuentra en auge respecto a la llamada “Reforma del equilibrio de poderes” es menester hacer mención a un tema que parece rezagado. Este punto no debe ser evaluado en detrimento de la importancia de los debates que han girado en torno al Tribunal de Aforados, la eliminación de todas las reelecciones, el voto preferente y voto obligatorio, entre otros. Pero, hasta la fecha no se ha presentado una discusión sobre los poderes del ejecutivo que versen sobre el ámbito internacional, especialmente su capacidad de obligar al Estado. El 30 de octubre de 2009, Estados Unidos y Colombia suscribieron el “Acuerdo complementario para la cooperación y asistencia técnica en defensa y seguridad entre los gobiernos de la República
de Colombia y de los Estados Unidos de América”, que permitía la presencia de las fuerzas militares estadounidenses en bases militares colombianas. La particularidad del caso fue que dicho convenio no surtió el trámite general de todo tratado internacional, por lo cual no tuvo curso en el Congreso (art. 189.2 CN) ni hubo el respectivo control de constitucionalidad que requiere (art. 150.16 CN). Esta situación presentó un debate sobre los acuerdos simplificados pues aún conceden grandes facultades al ejecutivo. Al respecto, el Auto 288 del 17 de agosto de 2010 de la Corte Constitucional estableció que el caso concreto no trataba sobre un acuerdo simplificado sino sobre un instrumento que involucraba nuevas obligaciones para Colombia, y por tanto determinó que no tenía efecto alguno.
Jurídica
las repercusiones que tiene este olvidado debate en la realidad nacional. Para mayor claridad conceptual, es importante afirmar que el procedimiento para que un tratado pueda comprometer al Estado colombiano comprende su (i) suscripción por parte del Presidente de la República; (ii) aprobación por parte del Congreso; (iii) estudio del Convenio y de su respectiva ley aprobatoria por parte de la Corte Constitucional y finalmente (iv) su ratificación por parte del Presidente. Esto no ocurre cuando se habla de un acuerdo simplificado, pues, al versar sobre disposiciones que hacen posible el desarrollo y la adecuada ejecución de un tratado ya existente, no se constituye como un tratado per se y por tanto no requiere que se surta el trámite anteriormente enunciado. Así las cosas, no cabe duda de que la falta de precisión en la regulación de los acuerdos simplificados representa un detrimento de la balanza que debe existir entre las tres ramas del poder público. Un sistema de checks and balances no puede ser ajeno a los alcances de este silencioso problema que consta, o no, en nuestro ordenamiento jurídico. Prueba de la relevancia que planteo se evidencia en la jurisprudencia de la Corte Constitucional: C-170/95; C- 4 00/98; C-710/98; C-187/99; C-363/00; C-1258/00; C-862/01; C-264/02; C-896/03; C-622/04; C-239/06, entre otras. Allí, la Corte ha intentado restringir la amplitud de los acuerdos simplificados con grandes consecuencias. Ello, ejemplificado en la C-1489/00 donde se negó la posibilidad de modificar un tratado preexistente, por más sencilla que dicha modificación fuera, a través de un acuerdo simplificado.
En conclusión, no se debe desconocer que dicho instrumento existe con el propósito de agilizar ciertos procedimientos que, de requerir el trámite completo, implicarían grandes costos. No obstante, abordar en el escenario público este tema representa un punto deseable en tanto puede contribuir al anhelado equilibrio entre las ramas del poder de una democracia que se pretende saludable. No es concebible que el ejecutivo tenga a su servicio una brecha para expandir sus facultades, pues la Constitución Nacional provee otros mecanismos para intervenir en las otras ramas del poder bajo términos coherentes y sistematizados. Así, no se debe permanecer por más tiempo en Omitiendo las dificultades que se pre- incertidumbre y esperar a que ocurra sentaron para la Corte Constitucional un nuevo episodio que nos induzca a al tratar el tema, es necesario entender reflexionar, quizá, demasiado tarde. Noviembre 2014
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¿Para qué debatimos? La lucha constante por tener la razón
Fuente: atlantiscout.de
La noción de debate que nos viene a la cabeza está relacionada con el acto de convencer y de vencer imponiendo nuestra posición. Esta corta aproximación teórica cuestiona esta idea, proponiendo que entendamos el debate como una forma de construir conocimiento conjunto. Por: Santiago Virgüez Ruiz, estudiante de 10º semestre de Derecho y 8º de Ciencia Política, s.virguez1345@uniandes.edu.co
El debate y la argumentación son componentes esenciales en el ejercicio de nuestra profesión como abogados, en la academia, en el hogar y en general en todos los escenarios de la opinión pública donde se hacen necesarios para el ejercicio de una ciudadanía activa. Las sociedades modernas ya no se integran mediante creencias trascendentales, míticas o religiosas, compartidas por hombres y mujeres, sino que están compuestas por una gran diversidad de eticidades (distinción moderna entre comunidad y sociedad) lo cual obliga a la deliberación común para la construcción y decisión de las cuestiones fundamentales por las cuales debemos regirnos. 6
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Sin embargo, el debate a través de la argumentación parece haberse convertido en un ejercicio inútil de pseudocomunicación; una lucha “argumentativa” por encontrar qué tesis excluye a la otra y se erige como única vencedora. Más que una actividad dialógica de entendimiento mutuo, se ha convertido en un intento de imposición de las ideas que se reputan mejor construidas. Ejemplo claro de ello son los debates de control político donde congresistas, ministros y expresidentes se enfrascan en peleas eternas que resultan en tautologías (retóricas) o incluso el mismo ejercicio del litigio judicial en donde ambas partes no descansan en el propósito de sacar adelante sus pretensiones sobre las del otro, atendiendo a la propuesta y
argumentación contraria con el único objeto de desmentirla o desestimarla con un simple pero desdeñoso “no me consta, que se pruebe” El diagnóstico anterior parece responder a una aceptación tácita común de la “teoría de la verdad como correspondencia”, la cual indica, en términos de Alexy, que un enunciado sólo se puede designar como verdadero en cuento exista el estado de cosas que el enunciado expresa, es decir, la verdad se entiende como la concordancia entre enunciados y hechos. Así, si se parte de esta premisa implícita, la deliberación estará dirigida necesariamente a un ejercicio de exclusión (dicotómico) Sigue en la pág. 7
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en donde unas tesis deben imponerse sobre otras, ya que no todas pueden corresponder a la realidad fáctica. Frente a esta concepción “exclusiva” de debate, quisiera anteponer una noción más recíproca que nos permita un efectivo ejercicio comunicativo de construcción de conocimiento válido entre sujetos que deliberan. Esta concepción “incluyente” de debate toma como préstamo las líneas básicas de la “teoría consensual” de Jürgen Habermas y del “falsacionismo metodológico” de Karl Popper, las cuales enunciaré muy brevemente a continuación. Por una parte, para Habermas la condición para la verdad de una proposición es el acuerdo potencial de todos los demás frente a esta, es decir que sólo se le puede atribuir a un objeto un predicado si cualquier otro que dialogue con nosotros pudiera atribuirle el mismo predicado. Este autor parte del hecho de que nuestras aserciones son actos de habla constatativos (en términos de Austin) que conllevan una pretensión
de validez que a su vez, a través del “discurso” (entendido como deliberación), debe estar justificada para lograr un consenso fundado sobre la misma. En pocas palabras, un debate para este autor no girará en torno a quién ajusta sus proposiciones a la dimensión fáctica, sino al acuerdo que podamos lograr sobre la justificación de las pretensiones de validez que se proponen. Por otra parte, Popper en su ponencia sobre “La lógica de las ciencias sociales” expresa que el conocimiento se obtiene básicamente mediante un proceso de “prueba y error”, en donde cada uno somete sus teorías a la crítica de los demás para ver si se mantienen. La refutación de las teorías propuestas estará determinada por los criterios de fuerza explicativa y aproximación a la verdad de las mismas. No obstante, lo más interesante de esta propuesta metodológica es que el conocimiento que cobra relevancia para Popper es el que se obtiene directamente del ejercicio de refutación, lo cual quiere decir que lo que importa es la información que se puede extraer de un proceso de falsación en donde argumentos y críticas se complementan en la construcción de teorías. Para este autor,
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nunca sabremos cuándo llegaremos a la verdad absoluta, pero lo que nos interesa es el conocimiento que a través de la crítica se construye continuamente. Teniendo en cuenta estas propuestas, podemos entender la conveniencia de una concepción del debate como un proceso de argumentación en el cual, a través de la discusión de la justificación de diversas proposiciones, construimos conocimiento conjunto. Ciertamente no se trata de defender posturas relativistas propias del posmodernismo sino de destacar que ya no podemos entender la deliberación en términos de exclusión de ideas, ni caracterizar (de forma binaria) el debate como un escenario de interacción con el otro en donde salimos o derrotados o vencedores. De nosotros depende hacer del debate y la argumentación una actividad provechosa y agradable bajo el principio que contiene la locución latina “do ut des”, y no una práctica competitiva que sirve a intereses disociativos. La próxima vez que entre en debate con su compañera, colega u opositor permítase a sí mismo salir del diálogo como una persona diferente.
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Una aproximación hacia los actos atroces Fabiola Lalinde, Ana María Sanabria y Luz Marina Bernal no se imaginaron que la muerte y el dolor llegarían a sus casas. Sus hijos fueron víctimas de las llamadas ejecuciones extrajudiciales, desde 1988 hasta 2008. Este texto es una invitación a que estos actos trasciendan mucho más en nuestra sociedad y a que nos sensibilicemos con las víctimas de esta forma de violencia.
Fuente: flickr.com
Por: Angélica Cocomá Ricaurte. Estudiante de 8º semestre de Derecho. am.cocoma1250@uniandes.edu.co
Es una difícil tarea realizar una invitación para enfrentarnos a los actos atroces. En general, parecería que no tiene mucho sentido preocuparnos por entender hechos que indudablemente generarían sentimientos de abatimiento o de tristeza en nosotros, teniendo en cuenta que ser felices y que llevar una vida tranquila son preocupaciones importantes y en algunos casos, fines de nuestra vida. ¿Qué utilidad tendría entonces, recordar o acercarse a este tipo de actos? Ninguna, si no se realiza un acercamiento de una manera adecuada. Este acercamiento al que me refiero tendría que implicar un ejercicio por parte de alguien que no fuera un simple espectador, sino un partícipe. Esto, en la medida en que al escuchar un testimonio, ver una imagen, leer o recibir información sobre actos que consideramos deshumanizantes, debería transformarnos. Debería generar un cuestionamiento sobre cómo y por qué suceden estos actos, sobre qué significa o qué podría significar (en términos de nuestra vida y/o de la vida de los involucrados). ¿Qué los posibilita? ¿Cuál es nuestro papel en ellos? ¿Cómo nos afecta? También, implicaría generarnos un cuestionamiento sobre si se presenta esta información de la manera más adecuada. 8
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Si bien este es un medio escrito que limita las aproximaciones del lector, me gustaría compartir unos testimonios del marco de la Semana Internacional de la Desaparición Forzada este año. Estos testimonios me pusieron a pensar, estando en una Institución Académica y, sobre todo en una Facultad de Derecho, considero que a veces somos muy “intelectuales” y que separamos cuestiones éticas de nuestro ejercicio profesional que pueden y deben influenciar nuestras acciones. Los casos a los que me referiré son tres casos de ejecuciones extrajudiciales: el caso de Fabiola Lalinde, de Ana María Sanabria y de Luz Marina Bernal. Fabiola Lalinde obtuvo la primera resolución de la OEA responsabilizando al Estado Colombiano por la ejecución extrajudicial de su hijo en 1988, quien desapareció días después de haber obtenido su grado de Sociología y cuyos restos pudo recuperar 12 años después con ayuda del abogado Héctor Abad Gómez y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros. Días antes de la desaparición de su hijo, mientras Fabiola se encontraba viendo en televisión a las Madres de Mayo, le comentaba a su hijo sobre el dolor que debe sentir una madre en esa situación. Cuando su hijo le contó que él tenía amigos desaparecidos, Sigue en la pág. 9
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“Una aproximación...
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ella le respondió “no mijo, eso pasa es en las dictaduras militares, en Chile y en Argentina, eso no pasa en Colombia. Qué pena con usted pero es que Colombia es la democracia más antigua y estable de América Latina”. Sin embargo, después de la desaparición de su hijo, cuando tuvo que enfrentarse con la Institucionalidad, dejó de creer en esta democracia, algo muy duro para ella. Frente a estos hechos es inevitable preguntarse sobre los límites y justificaciones actuales de la Institucionalidad. Por ejemplo, cuando Ana María Sanabria y Luz Marina Bernal, madres cuyos hijos fueron ejecutados, se acercaron a la Fiscalía de Soacha y les informaron que sus hijos habían sido guerrilleros, obtuvieron como respuestas “Ese fue el reporte oficial” (versiones “oficiales” a las que hay que creer por encontrarse revestidas por ese mito de la “legitimidad”). De nada sirvió que hubieran tratado de sostener que sus hijos nada tenían que ver con la guerrilla. Esto permite ver que las investigaciones de estos actos no corresponden a estándares internacionales de prueba en casos de desaparecimiento forzado que establecen un deber del Estado de conforma, como los establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en casos como Bleier vs. Uruguay o Velásquez Rodríguez vs. Honduras. Por ejemplo, conformar indicios, tener en cuenta a testigos de oídas, el contexto en el que se cometió la desaparición y testimonios de agentes que hacían parte del aparato Estatal que puede ser el responsable de las desapariciones. Con relación a este punto, Kai Ambos y María Laura Böhm sugieren una inversión en la carga de la prueba “Dado que el Estado mismo
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es quien dispone- o por lo menos debe disponer- de los recursos materiales y jurídicos para el esclarecimiento de los hechos” Además de esto, aparte de la inadecuada investigación en casos de ejecuciones extrajudiciales por parte de la Fiscalía, la investigación por parte de abogados defensores de derechos humanos también se ve truncada. Ello debido a la falta de acceso a los archivos militares y por el paulatino desaparecimiento de estos archivos, lo cual constituye un serio problema tanto en ámbitos investigativos como de esclarecimiento de la verdad y de reconstrucción de memoria, como tuvo la oportunidad de comentarnos Germán Romero, miembro del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Ante estas experiencias de sufrimiento que en nuestro ejercicio profesional podremos encontrar con frecuencia, ocurre una banalización cuando se equiparan las muertes a una cifra o cuando simplemente nos acostumbramos a escuchar lo terrible y lo inhumano que son los actos atroces. Aquí es cuando pierde el sentido la aproximación que yo propongo. Si bien, el dolor es incomunicable, considero que como sociedad nos es útil asumir de una manera más personal este tipo de actos, y que esto nos mueva, nos inquiete y que nos anime a actuar. Sobre este punto, me gustaría terminar con un comentario de Luz Marina Bernal: “Yo cuando veía en las noticias que habían dado de baja a algún guerrillero decía: Ojalá que acaben con esa gente que le hace tanto mal al país. Pero hasta que el dolor no lo toca a uno en la puerta, uno no entiende lo que está pasando”. Tal vez estos actos no podamos entenderlos desde nuestra posición “desde fuera”. Pero sí considero que es indispensable que el dolor ajeno nos toque para realizar una aproximación más justa a estos hechos.
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El discurso del odio La Historia nos ha demostrado que el discurso político impregnado de veneno siempre ha desembocado en cosas terribles. Colombia no ha sido la excepción. En nuestro país, las diferencias ideológicas han traído cosas buenas, cosas malas, pero sobre todo, han traído sangre. Los asesinatos de carácter político han hecho parte de nuestra realidad desde tiempos inmemoriales, definiendo un discurso al que se han adaptado las castas políticas que han gobernado a Colombia desde hace mucho tiempo. Por: Sergio Daniel Vargas Mora, estudiante de 4° semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. sd.vargas10@uniandes.edu.co
La Colombia que le ha tocado vivir a la mayoría de población actual no ha sido ajena al discurso venenoso. La cruenta lucha bipartidista nos demostró que si algo es provechoso en el mundo de la política es moverse en la densa arena del odio. Innumerables hechos de nuestra Historia encontraron en el discurso del odio una justificación o razón de ser. Muchos de ellos se escapan, como es obvio, al breve recuento aquí propuesto, pero este resumen sí rescatará hechos a partir de los cuales puede verse cómo el discurso incendiario y lleno de veneno ha dejado una huella de muerte, de desilusión, pero sobre todo, de nostalgia; la nostalgia de pensar lo que fue pero dejó de ser; la nostalgia de imaginar lo que nunca fue, pero que de haber sido no hubiera sido nostalgia sino esperanza. En la calle 26 con transversal 28, en la ciudad de Bogotá se encuentra pintado un gran mural. Puede que usted haya detallado lo que esta hermosa, pero a la vez, terrible obra de arte muestra y significa. En la pared se enuncian los 3026 muertos del movimiento sindical y los 3600 muertos de la Unión Patriótica. Miles y miles y miles de mujeres y hombres torturados asesinados cobar10
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demente por no encajar en el infame discurso de los pocos que en ese momento consideraban que la de ellos era la visión correcta de la política. Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, José Antequera y miles de personas más fueron asesinadas por pensar distinto, por salirse del molde de un discurso de odio que a ellos y ellas no les cabía en la cabeza. Paralelamente, surge un tipo diferente: santandereano, de enérgico tono y de sobrada inteligencia llamado Luis Carlos Galán Sarmiento. Galán no escupía veneno. O tal vez sí, pero con un fin distinto: denunciar a los aparatos de la muerte que se movían dentro de la aceptación de un sector amplio de la sociedad y dentro de la complacencia de una enorme facción de la clase política de ese entonces. Como no podría ser de otra manera, a Luis Carlos Galán lo asesinaron. Unos pocos, que creían que pensaban por muchos, ordenaron asesinar no solo a un hombre, sino a todo un imaginario de nación basado en respeto, cultura, pero sobre todo, en una completa intolerancia frente a la cultura mafiosa y sus componentes: el dinero fácil, la corrupción descarada y la danza de la muerte. Otro que pensaba diferente a los que se apropiaban del melif luo y ponzoñoso discurso era Jaime Garzón. Otro tipo frentero, irreverente, políticamente incorrecto,
Fuente: Alberto Montt desdemitrinchera.com
quién se atrevió, al igual que Galán a llamar las cosas por su nombre. Garzón trató de enseñarle a Colombia a dejar atrás la hipocresía de un sector de la clase política colombiana que ya había vivido y asumido miles de asesinatos y demás hechos, pero que seguía prodigando y auspiciando el discurso del odio que los hizo realizables y justificables. Garzón murió baleado por órdenes de Carlos Castaño Gil, el temible y tristemente célebre jefe paramilitar, quien ante lo incómodo que resultaba Garzón no resolvió sino por asesinar, otra vez, no sólo a un hombre, sino a un país que reía y se divertía, pero que a la vez entendía la podredumbre de lo denunciado por el gran Jaime. Hoy, como es de fácil suposición, el discurso del veneno sigue encontrando lugar. Claro, el concepto puede ser completamente subjetivo respecto a
quien lo llegue a determinar. Por eso en ningún momento a lo largo de estas líneas se quiere hacer una apología a la buena o a la mala violencia, simplemente se hace referencia a lo que la palabra dicha, el discurso y el verbo pueden significar en una realidad política, sea cual sea la ideología. Hoy, nos encontramos nuevamente con Álvaro Uribe Vélez, experto en discursos incendiarios, tendientes a la politización de las fuerzas armadas, el castigo social al que piense distinto a él y un radicalismo que, una vez más, encuentra lugar en el discurso del odio. El gran colombiano, el señor del Ubérrimo, por momentos, recuerda a Laureano Gómez, el otrora jefe de la tradicional ultraderecha colombiana. Aunque parezca exagerado, Sigue en la pág. 11
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“La priorización en... lo trae a recordación gracias a su radicalismo, a su intransigencia, su demagogia y su insufrible adicción por el poder. Pero sobre todo lo recuerda por un único detalle: la falta de respeto a quienes pensamos diferente a él. Claro, es conveniente para la democracia que fenómenos así se manifiesten y encuentren cabida en el escenario político para así entender y asumir su existencia. De otra manera, seguiríamos en la confusión que ocho años, que querían ser doce y quien sabe cuántos más, de seguridad democrática, de cohesión social y de confianza inversionista nos dejaron: un panorama político en el que
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todo se justificaba en aras de establecer el criterio común dictado por el caudillo. Por tanto, es responsabilidad de todos que ese derecho a pensar diferente no sea vea lesionado por quienes creen que tienen siempre la razón. Gaitán, Galán, Garzón y los miles de militantes de la UP, del movimiento sindical y millones de colombianas y colombianos más, víctimas del radicalismo y la intolerancia, sembraron una triste cosecha. Es responsabilidad de quienes ahora ejercemos como ciudadanas y ciudadanos elegir si dejamos que la cosecha se pudra en el discurso venenoso del ra-
Fuente: Alberto Montt adricloss.com
dicalismo, impulsado indistintamente por ciertos sectores de izquierda y de derecha por igual, o si recogemos la hermosa pero menoscabada f lor de la esperanza, la decencia y la tolerancia.
Colombia se merece una comunidad en la que quien tienda hacía la derecha o a la izquierda no sea lastimado por pensar e identificarse de esa manera, sea cual sea el escenario.
Yo no #SoyCapaz La campaña #SoyCapaz, impulsada por un gran número de empresas del sector privado, universidades, equipos de fútbol, cantantes, entre otros, tuvo un enorme impacto en la cotidianidad del país desde el momento de su lanzamiento. Este artículo aporta otra perspectiva a la discusión de esta popular campaña, de sus alcances y de sus efectos en el contexto práctico de nuestro país. Por: Andrés Felipe Morales Arias, estudiante de séptimo semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. af.morales1607@ uniandes.edu.co
tenemos que dejarnos de vaina; ya basta de actos simbólicos y de revuelo en las redes sociales, basta de selfies sosteniendo una pancarta con el eslogan de la campaña y un compromiso bien intencionado pero meramente simbólico.
Por estos días una paloma blanca se pasea por las calles, pero esta hace mucho dejó su tradicional ramo de olivo. Por supuesto que sueño con un país en paz, pero creo que los Hoy lleva en su pico la envoltura de una botella blanca de que deben ser capaces no son personas ajenas al conflicto. Coca-Cola en la que se puede leer el mensaje “#SoyCapaz”. Si bien todos somos víctima de alguna manera, estará de acuerdo el lector en que hay unos más víctima que otros. Esta iniciativa de gran envergadura fue liderada por la ANDI El verdadero reto es que las personas que han sufrido el y cuenta con el apoyo de 120 de las empresas más impor- conflicto en carne propia como las madres de Mapiripán, de tantes del país. Al movimiento se han sumado universida- Rio Manso y Tierralta, lugares conocidos por las atrocidades des como la Javeriana y los Andes, artistas como Juanes y que allí tuvieron lugar, sean capaces de perdonar y dar un colegios como el Marymount, con frases como “soy capaz paso por la paz y que el gobierno sea capaz de garantizar a de ponerme en tus zapatos”. las víctimas el derecho a la verdad, justicia y reparación. El verdadero reto es entonces que las víctimas y el gobierno le Ahora permítame dañarle el panorama. No hay nada de malo puedan decir a estos dos compromisos: Soy Capaz. en buscar la reconciliación nacional, en soñar con un país en paz. Pero, con todo respeto, no hay forma de ponernos en En últimas, y disculpe la franqueza de mis palabras, el simpalos zapatos de la víctimas del conflicto; no basta con que los tizar con la campaña puede hacerse con buenas intenciones industriales se pongan botas pantaneras, que el chocoramo pero se traduce en recordación de marca de las empresas más deje su color naranja y que los equipos de fútbol se cambien grandes del país para quienes el conflicto no representa nada y las camisetas. Como si no fuera poco, el uso y abuso del dis- un ilusorio sentimiento de bienestar consigo mismo. Es bueno curso de la paz como proselitismo político ahora resulta ser que seamos capaces de participar en la construcción de paz una estupenda estrategia de venta y una tendencia en Twitter pero desgraciadamente nuestros compromisos y las estrategias y Facebook. La humilde perspectiva de este servidor es que publicitarias se quedan en un saludo a la bandera. Noviembre 2014
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Algo sobre los torniquetes y #soycapaz Dentro de las muchas opiniones suscitadas por el evento de bajar los torniquetes de la universidad durante un día, hubo muchas que estuvieron a favor. En este recuento, un estudiante cuenta cómo vivió este día y lo que significó para él. Por: José Luis Venegas, estudiante de 7° semestre de Derecho, jl.venegas111@uniandes.edu.co
Creo que la forma y las razones por las que se dio el debate dejan varias cosas sobre las que pensar.
Si trajeran alguien de otro país, le dieran un paseo por los Andes y le dijeran que es una universidad que queda en Noruega o Suecia creo que podría creerlo perfectamente. Hay ejércitos de vigilantes y señoras que barren, no hay un papel, una mancha, nada. Si se fijan, aquí hasta los hippies son churros y las hippies lindas, usan ropa cara e instrumentos musicales traídos de otros países como el didgeridoo. De pronto lo más colombiano de la universidad es nuestro querido Mosquera que es capaz de alegrar hasta un lunes con clase de siete.
El fin de semana fue todo un rifirrafe en Facebook. Los mejores argumentos de los detractores eran que les parecía una idealización de la realidad, que consideraban que debieron haber sido consultados en la decisión, que no querían ponerse en una situación de riesgo, so pretexto de “mandar un mensaje al país”, etc. Los peores eran que temían por sus ipads, iphones y mcbooks. Algunos hablaron de plantón en frente a la oficina de gerencia del campus, de mails masivos a estos mismos, -intuyo que se volvió una anécdota que los funcionarios llegaron a contar en la noche a sus esposos y esposas- otros propusieron reuniones de firmas, entre otras. Las peleas en los grupos de Facebook fueron constantes, para los que ven en los status y las peleas en los comentarios la plaza pública moderna, esta fue una oportunidad maravillosa. Este fue el primer tema que me llamó la atención. Si hay algo así como un ágora de participación de toda la comunidad uniandina esos son los grupos de Facebook. Dos concretamente i) CBU’s que deberían meter y ii) Wheels Uniandes. No existen más, no de toda la comunidad y no tan masivos como estos dos.
Esto pasa por varias políticas y concepciones de la universidad. Una de las que –creo- más suecos nos hacen es que existan torniquetes en las entradas del campus. Una vez traje dos amigos, uno chileno y otro costarricense y no se explicaban lo de los torniquetes. Les parecía inconcebible, simplemente no les cabía en la cabeza. Para darle algo de sentido les expliqué el secuestro, la inseguridad del centro, el raponeo, etc. A pesar de eso no quedaron muy convencidos. Y yo tampoco. Hace unos días, en el marco de la campaña #soycapaz en Los Andes se bajaron los torniquetes y se hicieron otras actividades que pretendían mandar un mensaje a la comunidad de Fenicia (y del país) de que nos sentimos parte de un barrio, de una ciudad y de un país. Y que en consecuencia, lo mínimo que podemos hacer es interactuar y dialogar con nuestro entorno. Parecía un acto muy básico. A esta decisión se llegó por una propuesta del CEU que el rector aprobó con algo de estupor de algunos vicerrectores y de la secretaria general. Sobre #soycapaz había distintas posiciones. En una esquina estaban los que la entendían como una maroma politiquera del Santismo, que buscaba legitimar los diálogos con los narcoterroristas en un proceso típicamente Castrochavista. En la otra estaban los que la veían como una iniciativa como una del sector privado, cuyo único y real interés era posicionar la empresa comercialmente. Todo esto en un plan de un genio maligno capitalista que seguramente estudió economía en Los Andes. En el medio estábamos los que reconocíamos un origen político de la iniciativa, pero no nos parece tan grave porque entendemos los diálogos como un propósito nacional que no debe admitir reparos politiqueros y consideramos que la iniciativa tenía un impacto simbólico considerable y deseable. Sé que estoy caricaturizando, pero creo que lo hace más ilustrativo.
Los temas de nuestros ágoras son i) recurrir a la solidaridad y cooperación para sacar buenas notas y ii) llegar e irse de la universidad sin morir en el intento. Dice mucho sobre cómo entendemos nuestro paso por la universidad, ¿no? A pesar de todo, había comentarios recurrentes tipo “este no es el espacio para esto”. Yo los leía y pensaba, ¿entonces cuál es? ¿Existe? ¿Y por qué le incomoda tanto que se dé la discusión aquí como para pedir que pare? No sé. No compartí ninguno de los argumentos de quienes se oponían. Al contrario, quiero invitarlos a hacer un balance del día y reflexionar. Puede que reafirmen su posición inicial, pero si reflexionan ya se habrá ganado algo. Eso fue lo que más me emocionó del galimatías, que por primera vez desde que estoy aquí la universidad haya temblado un poquito. Creo que dar estos debates puede llevarnos a preguntarnos más cosas y proponer otras más, y creo que en ese proceso podemos construir una mejor universidad, menos sueca, más linda y real.
Quiero terminar dándole gracias al consejo, por impulsar iniciativas razonables y de impacto. Sigo convencido de que el torniquete funciona como un aire acondicionado que climatiza la realidad de un país que todavía se incendia. Creo además que la única forma de acercarse y entender así sea poco y así sea desde lejos y aunque decir esto suene Pues para mi sorpresa por el tema de los torniquetes se armó ingenuo de por sí, es sintiendo lo que otras personas en otras un verdadero galimatías, y al mejor estilo de nuestro país. situaciones, en tanto país que nos falta conocer. 12
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El Juego de la Paz Este artículo, en respuesta a “Yo voté por Santos y no me gusta el póker”, publicado en nuestra edición 34 de Al Derecho, busca mostrar cómo hay quienes, a pesar de no votar por Santos ni por Uribe, votan por un debate político en donde se tomen en cuenta de verdad la realidad y la historia colombianas para así obtener una paz realista. Por: Diógenes.
Siempre me ha gustado el Ajedrez. Es un juego elegante, desafiante y le permite a uno tener la sensación de que está en control. Yo controlo que pasa en el juego con mis fichas, sé que está pasando, sé la razón para cada movimiento y sé la razón por la que una ficha sale del juego. Solo los dos jugadores saben qué es lo que de verdad pasa en el tablero. Pero me pregunto qué pasaría si las fichas fueran conscientes de sí mismas, si supieran que son fichas ¿Aceptaría un peón acaso ser sacrificado para que dos movimientos más adelante muriera la reina? ¿Saldría valientemente el caballo a la primera línea de batalla si supiera que sus movimientos son solo una cortina de humo? Y los colombianos: ¿votaríamos por Uribe o por Santos si supiéramos qué pasa tras bambalinas? No soy Uribista, ni Santista, difícilmente soy de Centro, de Derecha o de Izquierda. Hago la aclaración porque no pretendo evangelizar; y lo que me impulsa a escribir éste artículo es la ignorancia de la “Verdad” y la verdad de ambas. La política en Colombia es un juego en dónde se mezclan generalmente dosis iguales de cinismo y de locura. Los políticos les proponen sueños a las personas y en nombre de esos sueños los convencen de que entreguen el poder. Una vez entregado, se entierran los sueños y nunca más vuelven a salir. Tanto así que la memoria se convierte en olvido y siempre hay espacio para nuevos sueños, para nuevas esperanzas. Parafraseando a Fight Club, en Colombia, la libertad es el abandono de toda esperanza. Por eso, no le guardo ninguna esperanza ni al centro, ni a la derecha, ni a la izquierda, ni a dios –Santos-, ni al diablo –Uribe-. Uribe es una figura contradictoria, sumergida en un claroscuro penetrante y delirante. Es el Gran Colombiano; me atrevería a decir que será uno de los colombianos más importantes de éste
siglo. Pero no lo hago. En Colombia todo se olvida como a los 5 años de que pasó, y eso, por mucho. Ya nadie habla del sueño roto del Caguán y Samper ha sabido evitar el elefante que no vio entrar por la puerta de atrás de su campaña. Nadie parece entender que las víctimas del palacio de Justicia son tan falsos positivos como los muchachos de Soacha, o que Pablo Escobar fue un “respetado senador y empresario” en sus comienzos, ni recordar la masacre de Bojayá, o la toma de Mitú, o los ataques con ácido. Solo recordamos nuestra nueva esperanza: la paz, y odiamos a nuestro Gran Colombiano, Uribe, que nos la quiere arrebatar. Curiosamente, según informes de la Oficina de Asuntos del Desarme de las Naciones Unidas, el gasto militar en Colombia ha sido mayor del 2011 al 2013 que del 2007 al 20091. En el 2010, el gasto militar fue el más bajo; curiosamente, la guerra nos salió más cara cuando empezamos a hablar de paz. Además, nuestro presidente tampoco ha tenido una labor brillante. Los escándalos, errores y demás desavenencias se han acumulado y quisiera resumirlo con un episodio que cada vez que lo recuerdo me causa gracia: se cayó de la bicicleta en la que daba “los primeros pedalazos por la paz”. Una paz que ahora es aceptada por todos los caudillos que durante 8 años apoyaron la guerra indiscriminada, impulsada por un Congreso cooptado por la ilegalidad y la “mermelada”, pero también por los adalides de la paz, por los soñadores. Una paz que no podrá solucionar nada mientras que en Bogotá, se sigan olvidando olímpicamente del resto del país, de los sueños de los demás colombianos, de las esperanzas rotas. Votar por la paz de Santos, votar por Santos por no votar por Uribe, son ambas consecuencias de un juego de espejos con el que han manipulado la consciencia colectiva de una porción de la población colombiana: la idea de que Uribe es el diablo. Es un juego de espejos tan claro y eficiente como la
idea de que Uribe es un mesías, que es el otro delirio que ha cooptado el pensamiento colectivo. Mientras tanto, los otros candidatos proponiendo cosas distintas, los otros partidos buscando cosas nuevas. Mientras tanto, el país sigue igual. Mientras tanto el país olvida. Uribe nos genera escozor porque parece un villano de tira cómica: es un enano, maquiavélico y fascista. Pero esa es nuestra imagen, en nuestra burbuja perfecta de los Andes donde esperamos que al bajar los torniquetes la ciudad se paralice y todos dejen lo que hacen para venir y ver el paraíso en la tierra. En el resto del país vieron un presidente que se salió de Bogotá y que se puso a recorrer el país. Que vino con una mano dura a vendernos sueños de paz, de una paz que podían ganar, de una paz que no tendrían que regalar. De una paz que les arrebataron cuando se cayó el Caguán. Yo no creo en la paz. Yo, como Estanislao Zuleta, creo en el conflicto. En el de las ideas. A mí no me sirve la paz, porque en la paz no hay espacio para la disidencia. Así que apoyo que las FARC pase a hacer la guerra en el Senado y no en el monte. Total, no es como que en el Senado vayan a estar tan lejos del narcotráfico. Pero no por esa creencia de que la política es la guerra por otros medios, creo en la paz que repite nuestra historia: la historia de la tregua Farc-Turbay, la historia del Caguán, la historia del Frente Nacional, la paz que cada vez se me parece más a abrir un hueco para tapar otro. Pero, gracias a esa paz, Colombia tal vez se dé cuenta que la esperanza es lo que la aprisiona. Que aquí no solo se sueña, que aquí toca hacer. Y que las FARC no son el peor de sus males. Puede que la mía sea una actitud cínica, oscura y terrible. Pero creo que es la actitud que tendría un peón si supiera que su vida, su opinión, sus derechos son un mero juego. Un juego que es mejor no jugarlo. 1. http://w w w.un-arm.org/MilEx/CountryProfile. aspx?CountryId=43 Noviembre 2014
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¿Para dónde va el POT? Un estudiante explica el controversial Plan de Ordenamiento Territorial expedido por Gustavo Petro y cuáles son las causas del conflicto y sus implicaciones para Bogotá. Por: Francisco Gnecco, estudiante de 7° semestre de Derecho. f.gnecco94@uniandes.edu.co
No se había expedido el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá (POT) decretado por Gustavo Petro, cuando ya se generaba un intenso debate sobre su legalidad. Los principales analistas políticos y jurídicos de la actualidad nacional, calificaron como acto dictatorial su expedición por decreto, pues el proyecto de Acuerdo se había hundido días antes en el Concejo Distrital. Mientras el Ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, afirmaba que la norma generaría desempleo y desaceleraría la construcción y la economía de la ciudad, los defensores del Alcalde señalaban que el nuevo POT imponía cargas a los constructores materializando los principios de equidad de la Ley 388 de 1997. Como todo lo relacionado con el actual Alcalde, el debate se centró en lo político y no en lo técnico. Los medios de comunicación masivos hicieron un gran cubrimiento de la noticia, dando la discusión en torno a las mafias de los constructores, sobre si el Alcalde debía o no calificarlos así, o por qué si el nuevo POT era una materialización de los principios rectores del Estado Social de Derecho, y cómo es que la actitud de la Alcaldía era impositiva y no conciliadora. En una ciudad con un déficit cercano a 420 mil viviendas, donde más de 1 millón y medio de personas viven bajo condiciones miserables, la discusión que debió darse era completamente distinta. El POT es un mecanismo creado por la Ley 388 de 1997 para establecer el desarrollo de las ciudades. La norma tiene disposiciones tan generales como hacia dónde debe crecer la ciudad en los próximos 12 años (que es la vigencia que tiene el POT), y tan específicas como que una casa debe tener 4 o 5 metros de ante jardín, etcétera. En esta norma se consagran los usos de la tierra 14
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y su densidad, señalando hasta qué pisos se puede construir en diferentes partes de la ciudad, o qué tipo de edificaciones están permitidas y cuáles no. Para su expedición es necesario que el Concejo Distrital apruebe la ponencia del Alcalde, quien no puede decretarlo sin presentarlo al colegiado de la administración. Por eso, a finales del año pasado el Consejo de Estado suspendió los efectos del Decreto estimando que el Alcalde se había extralimitado en sus funciones al decretar el POT. Consideró que se vulneró el procedimiento consagrado en la Ley 388 de 1997 en armonía con el Estatuto de Bogotá, pues el POT solo podía expedirse por decreto distrital si el Concejo no adoptaba decisión alguna después de 90 días de presentado el proyecto, y en este caso el órgano colegiado ya había rechazado el proyecto. La decisión de la Sección Primera de la Sala Contencioso Administrativa, suspendió los efectos del POT expedido por Petro, y dejó en vigencia el anterior recopilado en el Decreto Distrital 190 de 2004, antes derogado. Pese a que la decisión del Auto es provisional al no pronunciarse de fondo sobre el contenido del decreto, para la mencionada corporación quedó claro que el decreto era ilegal por vicios de forma. Esta situación dejó a la ciudad en una coyuntura funesta para su desarrollo. Primero, porque después de que el Alcalde quisiera pasar por encima de su negativa al POT, el actual Concejo parece decidido a acabar con cualquier iniciativa proveniente del señor Petro. Esto parece indicar que la aprobación de un nuevo POT se dará en la próxima administración de la ciudad. Segundo, porque dada esta situación, el POT que el Consejo de Estado deja en vigencia nos regirá durante por lo menos un año y medio más, y su concepción de las necesidades bogotanas está completamente desactualizada.
Fuente: skyscrapercity.com
Por ejemplo, en cuestiones de vivienda, se estima la ciudad que debe desarrollar toda el área urbanizable, que en el POT de Petro y en parte en el actualmente vigente se encontraban protegidas. En Bogotá viven más de un millón y medio de personas en barrios de invasión, en una quinta parte del área total construida del distrito. En estas áreas, la disponibilidad de alcantarillado, agua potable del acueducto o sistema de recolección de basuras, es casi inexistente. Esta situación agudiza el problema de desigualdad, fomentando fenómenos como el crimen o la violencia. La ciudad necesita urgentemente un POT que incluya una política agresiva de vivienda. No se trata de acabar con los humedales del norte o las zonas protegidas en Usme, pero la nueva norma no puede ser tan restrictiva como sus predecesoras teniendo en cuenta las precifras de demanda de vivienda. Los estudios más optimistas señalan que el déficit de la ciudad está entre 200 y 300 mil viviendas. Para la Universidad Nacional, ronda los 490 mil. En lo que todos están de acuerdo, es que más del 90% de ese déficit es para población de estratos 1, 2 y 3. Esta es la tragedia de la escasez de suelo urbanizable, pues quienes no tienen los medios para hacer acceder a éste se ven obligados a invadir. Las pretensiones del Alcalde Petro, de construir una ciudad de la calle 100 hacia el centro, suenan bien y serían un escenario ideal, pero desconocen la realidad bogotana. Todo parece indicar que el nuevo POT será presentado al Concejo en la próxima administración, pues no cambiará en 15 meses la situación entre el Concejo y la Alcaldía. Debemos pensar qué ciudad queremos tener en 12 años y cómo lograrla, pues la ciudad no puede ser víctima de unas normas que restrinjan el uso del suelo, haciéndolo más caro, fomentando el crecimiento desordenado y la creación de barrios ilegales.
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Lo cerrado de la mente abierta En pleno siglo XXI encontramos que ser de mente abierta es una característica que impera en nuestra sociedad. Estamos rodeados por discursos que nos llevan a reconocernos como tal y a criticar a aquellos que no comparten nuestra misma posición. Esta reflexión nos invita a pensar qué implica ser de mente abierta hoy en día y a cuestionar los planteamientos de esta postura. neutralidad que muchas veces olvidamos que la neutralidad es una utopía, que finalmente todos en cierto grado somos dogmáticos incluso en lo que Me considero en una po- pensamos no serlo. sición dogmática, pero considero que es difícil encontrar una posición que no lo Me explico con un ejemplo. sea. Incluso aquellos que se Cuando hablo con persodeclaran poco dogmáticos, nas sobre diversidad en las abiertos y tolerantes, muchas relaciones sexuales o sobre veces exponen lo contrario el aborto, sé que soy dogmáal discurso que proclaman. tica y sé que viene desde mi En esta ocasión, sólo quiero perspectiva religiosa. Pero exponer por qué a veces me en el preciso momento en siento incómoda cuando me que digo que no estoy de encuentro con este tipo de acuerdo con diferentes prácpersonas. No es que siempre ticas, veo en el otro una reacme sienta incómoda, no, la ción de rechazo, siento que incomodidad aflora cuando la otra persona no quiere sase habla de aquellos temas ber el por qué de mi posición considerados polémicos ac- o en efecto, si quisiera escutualmente. Quiero exponerlo aquí y ahora porque sé que la mayoría de personas no saben que cuando lo hacen, en realidad lo están haciendo, con esto quiero decir, puede que no haya malas intenciones, es sólo que estamos inmiscuidos en un discurso tan poderoso de supuesta Por: Natalia Torres Orozco. Estudiante de 6º semestre de Derecho, n.torres130@uniandes.edu.co
Fuente: es.dreamstime.com
char, simplemente lo haría para reafirmar más su posición. Y ahí está mi incomodidad: siento un aire de superioridad que emana desde mi receptor, como si por pensar de esa manera estuviera en una posición más elevada de conciencia. Se habla bajo el discurso de la diversidad, cuando muchas veces se está frente a la verdadera diversidad y se rechaza. La diversidad aceptada es la que está aceptada bajo el discurso.
Así es como mi crítica va dirigida a las personas que al considerarse muy mente abierta, en realidad son mente cerrada. Consideran que lo único válido es ser de mente abierta y si no, eres inferior o todavía tienes que aprender mucho sobre diferentes temas de la vida. Yo considero esa posición, en efecto, cerrada. La única verdad para este tipo de personas es que ser de mente abierta es lo correcto, y dentro de esta categoría también encuentro a los que consideran que ser de mente abierta es aceptar como válido todo lo que la sociedad en su momento también acepta como tal. Es entendible, vivimos bombardeados por discursos, crecemos y nos desarrollamos dentro de ideologías que muchas veces no nos damos cuenta que lo son. Tomamos por verdades varias cosas que son sólo presuposiciones sin siquiera cuestionarlas, nos creemos rebeldes por hacer todo lo que la sociedad llama a hacer a un rebelde. En realidad eso no es ser rebelde, es todo lo contrario.
“Tomamos por verdades varias cosas que son sólo presuposiciones sin siquiera cuestionarlas, nos creemos rebeldes por hacer todo lo que la sociedad llama a hacer a un rebelde.”
ben que están bajo la misma. Muchos me podrán criticar porque pensarán, bueno, si eres tan crítica, por qué no te das cuenta de las mismas verdades que imperan en ti que también son simples presuposiciones. Muchos piensan que los creyentes son simplemente personas ignorantes y puede ser que de ahí venga el sentimiento de superioridad o de que le falta mucho por saber. Algunas veces es cierto, hay gente que se predica creyente cuando no saben qué es lo que creen y simplemente siguen la corriente, esa no es la idea tampoco. Yo hablo desde mi perspectiva, en la que creo no porque no haya estudiado, no porque sea completamente ignorante, sino porque me he Digo esto porque yo andaba cuestionado y así he llegado a caminando por el mundo creer en lo que creo. ciega. Andaba creyendo todo lo que la ideología imperante Es así como me gustaría que de la sociedad me decía que cuando alguien se llame a creyera, tomando por ver- sí mismo de mente abierta, dades sin cuestionamiento haga una reflexión y pienalguno, cosas que sólo son se si realmente es mente parte de discursos. Lo que abierta, si ser de mente quiero hacer saber es que abierta finalmente es lo sería bueno abrir los ojos a lo mejor, si eso es lo que cree que está pasando, saber que y si lo que rechaza y piensa la represión no es explícita, como incorrecto es algo que que es más fácil conducir realmente conoce, porque individuos bajo una ideología para criticar algo, hay que cuando ellos mismos no sa- conocerlo bien. Noviembre 2014
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Queremos jueces justos Una estudiante retoma un tema que se ha convertido de interés nacional al darnos su perspectiva sobre el arbitraje de la FIFA en el mundial 2014, en el que, a pesar de la emoción desbordante que trae un mundial de fútbol, también queda un sinsabor. Por: Cristina Mejía Cancelado, estudiante de 4º semestre de la Facultad de Derecho. c.mejia10@uniandes.edu.co
Cada 4 años llega la fiesta más grande del mundo: el mundial de la FIFA. Ahí es cuando armamos el álbum Panini, desempolvamos o compramos la camiseta de nuestra selección y paramos el reloj para ver los 64 partidos de fútbol. Nadie puede negar esa emoción que siente cuando se acerca tan esperado momento. Siempre solía preguntarme y discutir con mi mamá acerca de todas las cosas que el mundial traía, de los pros y los contras de dicho evento. Los contras eran infinitos, pero el que más llamaba mi atención eran las incontables protestas de los países anfitriones y algunas protestas en otros países, quejándose de los gastos económicos que trae esta fiesta. La verdad es que siempre quedaba con la duda ¿por qué un gobierno decide gastar tanto dinero en este evento siendo que hay millones de personas muriendo de hambre? ¿No deberían gastar esa plata en la gente que realmente la necesita? Algunas de las conclusiones a las que llegábamos eran que sí Fuente: rtv.es había muchas pérdidas pero también había muchas ganancias. También decíamos que era la oportunidad de unir a un país como lo hizo con Colombia. Y además era algo que vivir el sin sabor que dejaron los arbitrajes de los últimos generaba tanta felicidad y pasión que lograba transformar partidos, en especial los de Brasil, comenzó a existir cierto el mundo de problemas en uno de grandes emociones, así descontento con lo que veíamos. Muchos rumores de la FIFA solo fuera durante un mes cada y sus intenciones políticas empezaron cuatro años. a pulular en las redes sociales. El tema “Al parecer, todo apunta a la FIFA de cómo compraban árbitros, de cómo Para mí, esta última lograba con- y a sus intereses sesgados que los de Qatar compraron el mundial, de vencerme y creo que es razón manipulan el juego a favor de lo cómo hay tantos intereses que satisfacer, suficiente. El mundial es un moen fin de cómo no es por completo un mento de alegría, de juego limpio que les conviene. No hay un interés juego limpio. y de pasión. Sin embargo, luego de genuino en que gane el mejor.” Al parecer, todo apunta a la FIFA y a sus intereses sesgados que manipulan el juego a favor de lo que les conviene. No hay un interés genuino en que gane el mejor. Tampoco quieren hacer una gran fiesta como el resto del mundo sino generar ingresos y ganancias. Me genera mucha tristeza oír a la gente decir que la FIFA es una porquería, a los mismos jugadores quejándose del arbitraje y a la FIFA, no defendiéndose, sino reafirmando lo dicho. Debería ser al contrario, son ellos el vehículo para una felicidad absoluta en el mundo entero y por eso también deberían ser un ejemplo mundial de transparencia y juego limpio.
Fuente: rtv.es
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Pienso que el momento más feliz cada cuatro años debería ser perfecto. Debería ser, como decíamos con mi mamá, un espacio para apartarse del mundo real. Un espacio para lograr tener un mundo en donde todos jugamos limpiamente, donde la única plata que se vea sea para apoyar a nuestras selecciones y hacer una buena fiesta, y más que todo, donde los jueces, a diferencia de los que vemos día a día, sean justos.
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Opinión
¿Por qué estudiar derecho? La muerte de Sergio Urrego, estudiante del colegio Gimnasio CastilloCampestre, y muchas otras injusticias, se convertirán en una brújula que orienten nuestro enfoque hacia la carrera y a lo que significa ser abogados. Por: Juan Carlos Rincón Escalante Estudiante de la maestría en Derecho (Investigación), jc.rincon1510@uniandes.edu.co
Alba Reyes está sentada en una oficina que parece tres en una. Apoya sus brazos sobre una mesa redonda. Frente a ella están dos mujeres de semblante amable y preocupado. Son investigadoras del CTI. A su lado está su mejor amiga. Al otro costado, diagonal, estoy yo. La veo desgarrarse. De nuevo relata el suicidio de su hijo, Sergio Urrego, y la cadena de abusos, discriminaciones e intransigencias que lo precedieron. Otra vez, como tantas veces en las últimas semanas, se quiebra, tiembla, se apoya en los silencios para recuperar lo poco que puede de su compostura, y sigue. Cada tanto se detiene, pero no por dolor sino por duda, y me mira. Yo le hablo a sus ojos y asiento. Ella asiente también y continúa su lucha por reivindicar la memoria de su hijo, Fuente: kienyke.com el buen nombre de su familia, y apaciguar un poco la desazón que produce “Y es que el Derecho, como carrera, es una experiencia hostil y la injusticia del odio irracional. frustrante donde los sueños y el optimismo se deconstruyen y se Desde antes de entrar a la universidad existe una pregunta esencial: ¿por qué estudiar Derecho? Hay quienes lo tienen claro y usualmente están motivados por un interés heredado, o por ambición privatista, o por proyectos políticos que ven en las leyes y en el prestigio una herramienta útil para su plan maestro. También hay enamorados por la técnica jurídica (si tal cosa existe) y por aprender a navegar con éxito los recovecos de áreas como el derecho administrativo. Hay otros, muchos menos, que están convencidos de que su vida debe dedicarse a la academia y se regocijan con las discusiones filosóficas de la teoría del derecho. Todos pueden responder algo cada vez que les preguntan por su carrera. Pero hay otros, que no son pocos y donde estoy yo, que tartamudeamos respondiendo, que sufrimos internamente y nos frustramos externamente por no tener la respuesta básica. Y es que el Derecho, como carrera, es una experiencia hostil y frustrante donde
enfrentan constantemente a injusticias discursivas y fácticas; donde la definición de lo útil cambia y, en ocasiones, se pierde, y el conocimiento construye, pero a la vez ahoga.” los sueños y el optimismo se deconstruyen y se enfrentan constantemente a injusticias discursivas y fácticas; donde la definición de lo útil cambia y, en ocasiones, se pierde, y el conocimiento construye, pero a la vez ahoga. Basta con ver los ojos cansados y la desesperanza de algunos estudiantes de consultorio jurídico que, pese a tener el fin cerca, tienen un peso por dentro que se llama Derecho y que tal vez es el mayor error de sus vidas. O eso sienten.
profesores y de estudio de casos y de ensayos y de sufrir consultorio, todos tienen una utilidad y sentido: darle certeza y seguridad para impulsar su causa. Protegerla si es necesario. Ser una luz que, aunque pequeña, es suficiente para hacer un poco más llevadera la oscuridad que la rodea. En ese momento, seis años después de mi primera clase, encuentro una respuesta: ¿por qué estudiar Derecho? Por Alba, por Sergio, porque, parafraseando a Mauricio Albarracín, el Derecho puede ser un clamor de justicia infinita y porque a veces uno, si tiene suerte, puede convertirse en el megáfono de ese clamor.
Por eso sentado aquí frente al dolor de Alba y viendo funcionar a un aparato de justicia que conozco y temo en proporciones similares, me siento extraño. Excepto cuando ella me mira. Porque cuando me mira, y aunque yo apenas O, por lo menos, en su abogado.1 sea un recién graduado en representaartículo también fue publicado en la versión online ción de Colombia Diversa, siento que 1.deEste El Espectador, el pasado 18 de octubre de 2014. El mis conocimientos, que los años de autor quiso publicarlo en ambos medios. Noviembre 2014
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Buenos fierros y velocidad Los piques ilegales en Colombia son una actividad desconocida para la gran mayoría de nosotros. Sin embargo, para los amantes de la gasolina y la velocidad, los piques se convierten en la alegría de sus noches. Aquí, el autor recuenta la conversación que tuvo con un taxista amante de los PIC’s durante más de una hora y media de trancón en las calles de Bogotá. Por: Simón Vargas. Miembro del Comité Editorial. Estudiante de quinto semestre de Derecho.
Bueno, a ver le cuento, yo soy taxista desde hace varios años ya, pero la verdad mi vida son los PIC, los piques ilegales en Colombia. Todas las noches y mis días libres los gasto en esta vaina; es un vicio, se lo juro. Este cuento empezó con unos jóvenes amantes de la velocidad y la adrenalina quienes no tenían manera de participar en carreras legales en el autódromo, por lo que decidieron ponerse creativos y de ahí salieron los piques ilegales. El grupo empezó a volverse cada vez más numeroso y más llamativo, hasta se empezaron a crear grupos PIC en distintas ciudades de Colombia.. La única condición es ser buen piloto de calle, a nadie le importa ni la marca ni la potencia del vehículo. Para qué le digo mentiras, yo sé que es harto pensar que esta vaina es ilegal, pero tenga en cuenta que de otra manera a aquellos a los que nos gustan las carreras no tendríamos cómo participar; el autódromo discrimina un resto por eso de la plata y el tipo de carro. En todo caso, nos toca lidiar con eso con cuidado, y pues la verdad es que eso se maneja de muchas formas, principalmente por la página de Facebook. Siempre nos damos las coordenadas exactas y el lugar preciso en donde nos vamos a encontrar y siempre estamos cambiando, entonces la policía no sabe dónde buscarnos. Por otro lado, hay gente que tapa o quita las 18
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Fuente: hotrodcolombianracing.com
“Es muy bacano que nadie discrimina a nadie porque el único propósito es vivir la vida distinta a los demás, con un poco de emoción, y demostrar quién es el mejor piloto de calle; el resto vale un carajo.” placas del carro y las anclan al vidrio para evadir las cámaras y evitar comparendos y demás. Cuando ya a uno le llega la policía pues uno se da a la fuga; una vez terminamos en una persecución por la 170. Estábamos haciendo los piques por ahí cerca y no sabemos cómo llegó todo ese carnaval, íbamos dos carros escapando y más de veinte policías y ocho patrullas persiguiendo. Afortunadamente, al final logramos volarnos
pero una de las patrullas se accidentó y se mató uno de los agentes. Igualmente, el miedo a los policías es insignificante al lado del de matarse; nosotros sabemos que nos podemos escapar fácilmente. Por ejemplo, unos compas míos, Juanca y José, murieron los dos en un accidente en un Mazda 626. Iban a 150 Km/h probando una modificación del motor por la 160 con 9 y la modificación falló. Terminaron los dos estampados contra un poste y pues paila, ahí quedaron. Otra cosa que la gente siempre se imagina es que a estos piques sólo va gente humilde y sin buenas máquinas, pero la verdad es que va gente de todo tipo, desde gente tapada con unos carrazos hasta el nuevo que llegó con el carro del papá. Es muy bacano que nadie discrimina a nadie
porque el único propósito es vivir la vida distinta a los demás, con un poco de emoción, y demostrar quién es el mejor piloto de calle; el resto vale un carajo. Además de esto también la gente cree que los que vamos allá somos unos viciosos y que le damos duro al aguardiente y al sexo pesado, pero la verdad es que allá usamos el lema de “Gasolina y alcohol, qué mala combinación”. Claro, no voy a negarle que no falta el irresponsable que viene con los amigos novatos y traen trago, pero a esa gente se les desvincula de la página por donde se organiza todo. Siempre tratamos de mantener todo lo más sano posible. Aunque bueno, por el lado del sexo eso sí hay para los que quieran, depende de la personalidad de cada quien. No hay necesidad de tener Sigue en la pág. 19
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un último modelo para conseguir chicas, eso basta con tener un carro modificado, ser buen corredor o tener buena actitud, pero sí le acepto que de eso hay mucho y muy bueno. Déjeme pensar a ver qué más le cuento. Pues a ver, en esta vaina hay varios formatos. Por un lado tenemos los martes lo que se denomina “la noche de totes”, que es a donde van carros turbo a correr muy rápido y con mucho ruido. Ésta es como la que la gente se imagina cada vez que piensa en piques ilegales. Acá es donde se ven los carros con modificaciones más gruesas y pesadas y es cuando más revuelto se arma en la calle. Los jueves, en cambio, tenemos “PIC vieja guardia” que son carros de calle con pequeñas modificaciones, a este suele ir más gente a correr porque son carros más comunes y con pequeñas modificaciones o ninguna. En general va mucha gente a vernos: hay barras y apuestas
duras, muchas chicas que van a coquetearle al piloto y también muchos otros que no van a correr pero si a mostrar el tuning del carro. Hay lo que quiera para el que quiera. Siempre hay pruebas de drift—que son los derrapes— o pruebas de piques en ¼ de milla, aunque realmente el momento para demostrar la calidad del piloto es en las persecuciones, pues ahí sí es máxima velocidad, contravías, semáforos en rojo, infracciones varias, etc. A nosotros eso nos gusta, pero nos protegemos digamos de infiltrados de la policía haciéndole chequeos a la gente que entra al grupo y tratando de que siempre tengan referencias de otro miembro conocido. También cambiamos de pista cada hora, por si acaso.
revisan el carro y al primer defecto que le vean se lo llevan. La vaina es que a nosotros es fácil identificarnos por el carro que tenemos. Y es que se invierte mucho dinero, pero pues eso ya va en el gusto del piloto. Los lujos o gallos, como se les dice, que el dueño le quiera meter pues eso ya depende de él. Lo normal que usted va a ver si llega a arrimarse a eso es tuning en carrocería, ampliaciones de rines, bajo perfil, sonido bravo, luces HID o federales (de policía), buena pintura, alerones, stickers, etc. Hay muchas, por ejemplo de las más llamativas es darle piso al carro cortándole suspensión para que quede bajito. En cuanto al motor, lo que uno hace usualmente es cambiarle filtros, portear culatas, limitadores, headers y bujías de titanio, y pues claro, además toca ponerle buenas llantas anchas perfectas para derrapar.
Claro, no le voy a mentir, algunas veces pasa que nos coge un policía, pero no es tan normal. Digamos, si lo cogen in fragante pues sí le genera patios y comparendo por maniobras peligrosas y Como hay tantas vainas enexceso de velocidad, pero si tonces a PIC termina yendo sólo lo paran normal pues le mucha gente que sólo va a
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apostar o a mirar. Se forman grupos muy grandes sólo con los espectadores; es un evento muy bacano también porque es como un carnaval cada noche. Además, los de PIC tratamos de ser unidos entre nosotros, entonces también hay actividades de integración, aunque más que eso es que queremos olvidarnos un poco de la capital, entonces nos volamos todo el día. De esas actividades está por ejemplo el pueblo fantasma, que es un pueblo a las afueras de Bogotá que está abandonado, entonces nos encaravanamos hasta allá y hacemos lunada. También está “Termales PIC”, que es cuando nos vamos a las termales de Choachí y la pasamos allá todo el día sin ciudad y sin autos; sólo van las familias y las chicas. El grupo es bastante chévere, la verdad que sí. Algunas veces me da miedo pensar en que algún día mi hija me pregunte que por qué hago lo que hago, que por qué es ilegal y todo eso; se lo juro que no sabría que decirle, pero sé que no podría dejarlo.
Gloria Autor: María Susana Peralta Ramón. Estudiante de segundo semestre de Derecho y Literatura. ms.peralta10@uniandes.edu.co
Los gritos de noche son susurros tuyos, ausentes. La cicatriz de no perdonar. Morirás cada día todos los días al despertar con y sin ella, al comer lo que eras, al recordar el último grano de arena cubano. Morirás cada día todos los días, con las palabras que te hicieron, con el olvido fragmentado, con la vida impostergable y la vergüenza en la nariz. Morirás cada día todos los días porque tanto amor se paga caro.
Fuente: losojosdehioatia.com.es
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Escenas urbanas Ciertas veces el amor es definido con la cobardía. A través de este cuento escrito en prosa, se narra una relación consumidora y absorbente en la que lo único que queda en las manos de quien ama es saber dejar ir. Por: Germán López. Estudiante de 7° semestre de Derecho. Miembro del comité editorial. ga.lopez1514@uniandes.edu.co
Él es un cobarde. Recuerdo, recuerdo cuando reposábamos en silencio como Fuente: wikipedia.org palomas. No nos cubría más que una manta de alientos. Nos enrollábamos como serpientes, hasta sacarnos la ponzoña a ¡Él estaba ahí, de nuevo, entre las bancas de parque, en las plazas populosas, cayendo de los edificios, desangrándose fuerza de abrazos. ¡Qué incautos! en el silencio de un hotel! ¿Acaso tenía caso volver? ¿Acaso Mientras nos cubríamos el cuerpo con el cuerpo mismo, y regresar a aquellos laberintos conocidos tendría caso? la felicidad nos anegaba los pulmones -¡oh, augustos náufragos!-, él pensaba y ¡qué pensaba! El objeto observado es afectado por el observador, mi mirada se escribió con fuego sobre su espalda. Él se dio la vuelta No, eso no es pensar, él no existía, solo dudaba. Las maqui- lentamente. El rocío se resbalaba por los postes y los cables naciones que salían de sus oídos, de sus ojos y de sus bocas, eléctricos, y una lluvia de luces anaranjadas nos acariciaba trágicas quimeras y terribles augurios eran. Hermosos la sed. Aunque tenía los labios clavados al piso, él intentó y pérfidos labios que nunca callan y solo escupen lo que sonreír. Viéndome descubierta, no pude huir. piensan. -¿Cómo besarte en el cielo, si aún estas en la tierra?, preguntó Él hablaba y sus palabras, aladas como amores, escondían él, un poco lejos, quizás… la acérrima saeta de la duda. ¡Mira cómo sangra este costado, cómo gime aún la corsa herida! Esas palabras pesadas ¿Ves estas cicatrices? Las traje para ti, dijo. arrastradas por los ríos de su aliento, iban formando islas en mi mente. Cuántas veces me paseé impávida entre los Yo no las quería, solo podía lamer mis propias heridas. Sin desiertos de su voz, entre los yermos campos que su alma embargo, nadie evita el destino y nada pudo evitar que nos imprimía en la mía. evaporáramos en cálidos tactos y lloviéramos sobre esta mórbida ciudad, sobre este averno gris. En efecto, la bañamos Él hablaba, yo escuchaba. Me torné en monolítica Cariátide en una letanía de besos con gusto a lágrimas. para sostener el pálido firmamento de sus versos, melancólicos como arreboles. Mas los discursos se hicieron tan graves ¿Cómo se atrapa el viento con las manos? ¿Quién es tan necio que me quebraron las manos. El cielo cayó con la lluvia y para abrazar el abismo? todo fue vacío. Incluso los dos fuimos Vacío. Nunca nadie Él era. estuvo tan solo. Y en aquella soledad, vaporosa, todo se hacía diáfano y a través de sus ojos, orbes acuosos, pude ver lo que pensaba. ¡El horror se apoderó de mis miembros! ¡Desperté del sueño abisal! Luego, envueltas en frío las mejillas, sentí el helaje profundo del alma. Yo me abrazaba a mis grilletes -¡sus grilletes!- aún más fríos, buscando serenidad. ¡Pero todo fue vano! El resonar melodioso de las cadenas que amaba escaló hasta hacerse un rugido insoportable, aún más horrendo que el de las harpías.
Me amenazó con su cuerpo, con su vida. Colocó el péndulo de Dámocles sobre su cabeza y me pidió sostener la cuerda. Hoja en blanco. El tiempo apremiaba, las copas de los árboles no se visitarían solas. Él gemía y se escribía obscenidades sobre la piel, me culpaba a mí de su desgracia. Me culpaba a mí de ser una sierva del camino. A mí, a mí ¡¿Pero qué sé yo de estas cosas?! Soy una ninfa del aire, un eco, y mi hogar es la Ciudad, el Mundo. Así fue que lo dejé ir.
Y un día, un día quise ser libre. Quise ser solo mía y recorrer el mundo amarrada a mis pies, no a los suyos. Quise salir La sangre brotó por su propia mano y empezó a dibujar al éter y sentir el airoso beso del Noto en mis cabellos. Sí… constelaciones conocidas entre los adoquines. Aquí Orión, allá Aries. Intenté llamarle… quise, quise y quise. Sin dudar, sin pensar -luego no existo-, me abandoné a la Fortuna, deliciosa tentatriz, y a sus imperiosos designios. Consumida entre volutas de humo, fui avanzando hasta el cielo, tomando las formas que deseaba darme el viento. Ya suspiro, ya sueño, ya estertor, ya silencio… fui todo y no fui nada, y desde la plácida altura observaba… 20
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Y llamé… no contestó Y llamé… no contestó Nunca jamás contestó. Él era un cobarde.
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Llegar al Chocó varios intentos después La Costa Pacífica colombiana es uno de los destinos más misteriosos, recónditos y mágicos, en donde se esconden criaturas exóticas y también experiencias únicas. Aquí, el autor relata cómo cumplió su sueño de adentrarse en la selva y el mar chocoanos en donde llegó a salvar a un grupo de ballenas en pleno mar abierto. Por: Joaquín Salgado, ex -alumno de la Facultad de Derecho. Salgado2005@hotmail.com
Desde siempre he sentido un curiosidad extraña por el departamento del Chocó, no sabría decir por qué, tal vez por los relatos, o por qué aun en nuestros días constituye una aventura adentrarse en las selvas y playas de nuestra costa pacífica. Recuerdo que la primera vez que intenté ir a conocer el departamento fue una Semana Santa, hace varios años atrás, no logré mi cometido pues mis papás se opusieron rotundamente por el “tema de seguridad”. Yo le llamo miedo a lo desconocido.
The Life of Mammals, etc., el último y Andrés Gómez Copello, instructor de muy recomendado África. Todas estas buceo, experto en tiburones blancos y un apasionado del mar y la vida subaproducciones de la BBC. cuática. Luego de mi experiencia, caí en la cuenta de que mi siguiente viaje tenia Las ballenas se encuentran en la costa que ser en temporada de ballenas. Pacífica desde Julio hasta finales de ¿Cómo no aprovechar la oportunidad Octubre, pero se recomienda ir en agosde ver una de las migraciones más to, momento en el que están llegando asombrosas del mundo? El paso de la y por lo tanto su euforia y felicidad la ballenas Jorobadas (o Yubartas como expresan con saltos de casi cuerpo enlas llaman en otras partes), por la costa tero fuera del agua. Nos pusimos pues pacífica colombiana, debe ser una pa- en la tarea de organizar los tiquetes de rada obligada. Es cuando los cetáceos avión, el presupuesto y las actividades que vienen de las aguas del Pacífico Sur, pues solo teníamos 5 días que debíamos distribuir muy bien entre el mar y la selva. Siempre apuntando a nadar con las ballenas como objetivo único y último.
La segunda vez que tuve la intención de ir al Chocó, lo logré, ya habían pasado algunos años y si bien la situación del país había mejorado un poco respecto a la seguridad, mi autonomía e independencia frente mis papás se había incrementado. Tuve entonces la opor- Fuente: Joaquín Salgado tunidad de pasar diez días entre la selva y el mar, un matrimonio Australia, Micronesia y Polinesia y se ideal que recoge todo lo que un aven- dirigen al Norte, a las costas de Alaska turero como yo espera de sus viajes. Es en Norte América, y las ballenas lledecir, la posibilidad de estar cómodo y gan a las cálidas aguas del Pacífico tranquilo, solo con mis pensamientos colombiano a tener sus crías, los bahasta incursionar en lo profundo de la llenatos, y a ponerse al día con el apaselva y el mar buscando los animales reamiento. que habitan en estos ecosistemas, pues otra de mis pasiones son los animales, Con la idea en la cabeza de poder essus comportamientos, colores, camu- tar cerca de estos enormes animales, flajes, vuelos, técnicas de caza, la vida mis amigos y yo nos pusimos en la en comunidad entre otras caracterís- tarea de organizar una expedición al ticas que tienen los de éste reino. Es Chocó con la firme intención de nadar un gusto adquirido gracias a Sir David con ellas. A pesar de ser uno de los Attenborough, conocido naturalista animales mas grandes de la tierra, la inglés pionero en documentales de na- ballena también es uno de los más turaleza que ha hecho posible que vea- tranquilos. Lo importante es encontrar mos casi cualquier aspecto de la vida en el momento adecuado. Por fortuna, en la tierra. Dentro de sus más conocidos nuestro viaje contábamos con la partidocumentales están Life, Planet Earth, cipación de uno de mis mejores amigos,
Durante todo el mes de julio nos concentramos en sacar adelante los temas logísticos y convocar a personas interesadas en la expedición que terminó entre amigos, conocidos y familiares, compuesta por 19 colombianos, 16 mestizos, 3 negros, 3 indígenas embera y 3 ingleses. Y llegó por fin el 17 de agosto, fecha de nuestra salida al Chocó. Después de haber llegado por tierra a Medellín, nos embarcamos en una avioneta de quince pasajeros de la compañía Aerolíneas de Antioquia. Una avioneta que para quienes sufren de miedo a las alturas puede llegar a ser un calvario, para quienes no, es un vuelo espectacular, pues no vuela muy alto y si el cielo se encuentra despejado el paisaje es para recordar. Llegamos a Nuquí hacia el medio día. Allí nos esperaban Gus y Chucho, nuestros capitanes de lancha con quienes, después de dar una pequeña vuelta de reconocimiento, empacamos las lanSigue en la pág. 22 Noviembre 2014
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“No tengo palabras para describir nuestra alegría en este momento, fue algo especial. No habría nada que pudiera quitarnos las sonrisas del rostro ni mucho menos las ganas de abrazarnos y besarnos para celebrar la oportunidad que la vida nos estaba dando. No hay MDNA ni LSD, ni ninguna otra droga, que lo haga sentir así a uno. No existe nada como un sentimiento auténtico.”
chas y nos embarcamos en un viaje de casi dos horas por la costa hacia el sur hasta llegar a Arusí, pueblo en el cual se encuentra el Eco Hotel Puntabrava, lugar de nuestro hospedaje. El Pacífico no nos pudo dar un mejor recibimiento pues apenas a los cuarenta y cinco minutos del viaje en lancha, pudimos ver cómo saltaban ballenas, ¡nuestras primeras ballenas! No tengo palabras para describir nuestra alegría en este momento, fue algo especial, no habría nada que pudiera quitarnos las sonrisas del rostro ni mucho menos las ganas de abrazarnos y besarnos para celebrar la oportunidad que la vida nos estaba dando. No hay MDNA ni LSD, ni ninguna otra droga, que lo haga sentir así a uno. gran mayoría de nosotros nos tiramos No existe nada como un sentimiento al mar equipados con nuestras aletas y máscaras y con la esperanza de que auténtico. las ballenas pasaran cerca nuestro La noche transcurrió entre un par de para nadar con ellas al menos por un cervezas y cuentos sobre nuestra llega- minuto. Apenas entré al agua, un mar da al hotel. Al día siguiente nos levan- de sensaciones y emociones se apodetamos. Una restregada rápida de ojos raron de mí; estar en el hábitat de uno para volver a ubicarnos espacialmente de los animales salvajes más grandes de y luego de eso nos embarcamos de mundo donde se es equivalente a una nuevo en la lanchas para hacer nuestro hormiga y teniendo en cuenta variables primer avistamiento de ballenas. Con como la pobre visibilidad de menos de las cámaras y nuestros equipos de ale- cuatro metros que se tiene en mitad del tas y máscaras listos, nos dispusimos Pacífico, me iban llenando de miedo, a buscar los cetáceos. Pasaron cinco hasta que uno de mis amigos que ya minutos desde que entramos al agua había estrechado manos con el océano hasta que vimos en la distancia ballenas me dijo -Meta la cabeza y húndase un respirando y otras tantas mostrando su ratico- y eso fue lo que hice. Inmediapequeña aleta. Buscamos acercarnos tamente el miedo desapareció y fue rea dos de ellas que nadaban despacio y emplazado por el asombro, pues apenas parecían estar dispuestas a invitarnos sumergí mi cabeza empecé a escuchar a nadar. Sin embargo, con la misma los cantos de las ballenas que se enconfacilidad que uno las ve, ellas desapare- traban a mi alrededor: una inyección de adrenalina pura y dura. Después de salir a la superficie y comentar con mis compañeros de aventura sobre el canto de la ballenas, de sumergirnos y de esperar cerca de 25 minutos en el agua, no apreció, ni logramos a ver ninguna ballena. Esto por Fuente: Joaquin Salgado supuesto que no cen pues estuvimos cerca de una hora causó mayor decepción; todos éramos intentado acercarnos a un grupo, hasta conscientes de lo alto que habíamos que decidimos cambiar de zona. puesto nuestro objetivo y de que lo que hasta ahora habíamos logrado no era Ya en una nueva localización vimos que un consuelo a modo de golpecito en la dos ballenas nadaban hacia nosotros. espalda. Esa noche Andrés nos explicó En ese momento tomamos la decisión que la poca visibilidad se da por algo de echarnos al agua con la misma tran- llamado “termo clima” que hace del quilidad de clavarse en una piscina. La agua una turbia a pesar de ser cristalina. 22
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Los siguientes días los pasamos entre buceos (siempre con la esperanza de encontrarnos una ballena) caminatas y días de playa. Al lugar simplemente no le falta nada, cualquier sugerencia debe ser tildada de arrogancia, la gente del hotel en un abrir y cerrar de ojos se convirtieron en nuestros amigos, pues los negros nos cuidaban en el mar y los indios en la selva. Espero verlos pronto. Las ballenas las veíamos todos los días: desde la playa, desde hotel, desde la lancha. Increíblemente se convirtió en algo común, aunque cada vez que aparecía una o varias quien las viera gritara ¡Ballena! E inmediatamente todos dirigíamos la vista para contemplar al animal. Llegó entonces nuestro cuarto y último día en Puntabrava. Con algo de nostalgia en nuestros corazones nos levantamos y durante el desayuno repasamos todo lo que habíamos hecho. Compartimos nuestras experiencias personales de las dos inmersiones de buceo, en las que tuvimos la fortuna de ver una tortuga verde y un cardumen gigante de jureles, sin duda, ambos regalos de la naturaleza. Tuvimos otras actividades como una caminata por la selva de seis horas donde llegamos a una cascada llamada El Salto del Arusisito, una cascada de aproximadamente quince metros de altura donde corre agua pura y transparente perfecta para tomar y para nadar. Decidimos entonces embarcarnos nuevamente en la lancha para salir a dar un paseo por la costa, pescar, hacer un pequeño avistamiento. Iríamos entonces hasta Cabo Corrientes, que se encuentra aproximadamente a una hora de Puntabrava hacia el sur. Llegamos a Cabo Corrientes y no habíamos logrado ver ninguna ballena, solo habíamos pescado un pez. Pero, mientras nos tomábamos una cerveza y disfrutábamos del paisaje, Juana, una de nuestras compañeras de viaje, divisó a lo lejos lo que parecía ser una ballena. Al voltear la vista vimos que era un conjunto de boyas, sin embargo ella insistió. Nos acercamos a las boyas para complacerlas y de repente vimos que justo al lado salió una ballena a respirar ¡oh sorpresa! Se trataba de un ballenato que se había quedado enredado en un trasmayo (red de pesca ilegal dado que se enredan, tortugas, delfines ballenas, entre otros) Ahí mismo, Andrés dio el grito de batalla “hay que liberarlo” y no pasó un minuto cuando ya la mayoría estaba en el agua. La mayoría estaba llevada por la motivación de salvar Sigue en la pág. 23
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Fuente: Joaquin Salgado
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una ballena. Yo confieso que tal vez fui el último en botarme al agua pues me pareció un poco oportunista aprovecharme de la situación solo con el objetivo de ver la ballena. No obstante, fue demasiado tarde. Mis compañeros venían de vuelta pues, la ballena al ver tanta gente a su alrededor, se asustó. De nuevo en la lancha, Andrés insistió que teníamos que rescatarla, pues estaba a punto de morir. Tomamos la decisión entre todos de que solo dos personas se echaran al agua para evitar asustar al ballenato y que con un cuchillo intentaran cortar los nylons que tenían apresado al ballenato a las boyas. Andrés, en compañía de Felipe González, otro de nuestros amigos, de aquellos que no le tienen miedo a nada y por tanto han desarrollado múltiples
habilidades, se metieron al agua nuevamente. Quince minutos después, oímos que Felipe le decía a Andrés –Oiga no vamos a poder, está muy enredada, vámonos-. A esto, Andrés respondió –Sí, está muy enredada pero intentemos una vez mas. Hágale, ya estamos en esto-. Entonces, volvieron a sumergirse y durante otros veinte minutos estuvieron cortando nylons. Mientras tanto, en la lancha otros dos aventureros se alistaban para entrar al mar a reemplazar y dar apoyo a los que llevaban casi cuarenta minutos con la ballena en plena agua abierta. Entonces, se echaron al agua Alejo y Checho, quienes nadaron hasta donde estaban los otros dos con la ballena. Por fin, con el paso de los minutos empezamos a oír desde la lancha gritos que nos aproximaban a la libertad “Vamos! Ya casi! Faltan muy poquitos! ¡Hágale, hágale!”
al agua todos levantaron las manos en señal de victoria y el ballenato se alejó nadando nuevamente en libertad. En la lancha, entre gritos, aplausos y euforia esperamos a los héroes con un merecida cerveza y un fuerte abrazo, pues si bien ellos habían ejecutado la tarea todos habíamos salvado al ballenato. Finalmente, en el viaje de vuelta a la casa entre risas y carcajadas, vimos saltos de ballenas que saludaban con sus aletas (para nosotros en modo de agradecimiento) para después hundirnos en silencios largos y en miradas al horizonte, hasta que fue cayendo la noche culminando así nuestra aventura en el Chocó.
Eco Hotel Puntabrava Cel. 310 296 8926/ 313 768 0804 www.puntabrachoco.co Andrés Gómez Copello De repente oímos que alguno gritó Instructor de Buceo “ése es el último!!” y vimos cómo en Cel. 3103267432
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La casa escarapelada Una joven estudiante, después de leer una serie de cuentos escritos por Poe, Cortázar y Bradbury, decide adentrarse en las calles del barrio la Candelaria para entender cómo estos autores daban vida a las casas de sus cuentos. Es por medio de esta caminata, de esos cuentos y finalmente de esta reflexión, que la autora entiende más del país en que vive y la gente que lo habita. car el quiebre en su belleza, lor y desconcierto. ¿Cómo no lo logré. puede ser que algo tan bello esté tan relegado? Aunque Y entonces fue ahí cuando no pude negar que la pintura me dí cuenta que no le podía escarapelada y el barniz desquitar la gracia a lo que la colorido tenían un encanto Quise convertirme en au- lleva conservando a pesar único, también tuve que tor. Quise dármelas de Poe, de Cortázar y de Bradbury. Quise encontrar en mi barrio aquellas casas que aparecen en sus cuentos, en “La caída de la casa Usher”, “Casa tomada” y “Vendrán lluvias suaves”. Quise ser los tres y fallé. Sólo pude caminar por el barrio viejo y ser yo, una joven que lo es todo menos literata. Y como sólo pude ser yo, y sólo pude ver con los ojos míos y de nadie más, no pude ver casas con caras sórdidas y muebles míseros. No logré encontrar ventanas que hacen de ojos pútridos ni techos como pelo quebrado. Vi, en cambio, casas con otra personalidad diferente a la de la casa incestuosa de Cortázar, de la mansión enfermiza de Poe y de la vivienda impetuosa de Bradbury. Por: María Iragorri Amaya, co-directora de Al Derecho. Estudiante de 6° semestre de Derecho. m.iragorri21@uniandes. edu.co
Las casas de la Candelaria, de ese viejo barrio que colinda con mi universidad, tienen cimientos de adobe con ventanas encuadradas por marcos madera que aún conservan un aire de colonia más bien poco orgulloso a pesar de su estilo napoleónico. Y así, las iba dejando atrás a medida que caminaba pero no lograban asustarme, ni siquiera alejarme, a diferencia de las de los cuentos que sí me aterrorizaron. Ocurrió todo lo contrario. Quise caminar y caminar y seguir caminado y verlas, a todas y a cada una de ellas. Y por más de que traté de bus24
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Fuente: María Iragorri Amaya
de tanto tiempo y tanta cosa y tanta gente. Noté que este barrio no parecín querer irse ni caerse y que quizá era un regalo que la historia le dejó a nuestra lúgubre Bogotá. Digo lúgubre porque a pesar de que la pintura, el barniz, las tejas sueltas y la basura regada tienen color propio, hay algo bastante triste en estas fachadas que sugiere olvido. Tal vez es el mismo descuido el que causa do-
aceptar que este encanto viene es del abandono. Fue allí cuando los tres autores y sus cuentos dejados de lado en mi memoria reaparecieron. Entendí entonces que aunque estas casas no tenían aspectos que reflejaran una sociedad degradante, como sí ocurre en los cuentos, éstas también tenían ventanas que hacían de ojos y tejas de pelo y puertas de boca. Supe que estas casonas coloniales también reflejaban una
sociedad. No era la posmoderna, ni la futurista, ni la incestuosa. Era la nuestra, la colombiana. Al igual que este país en el que desborda el encanto por su verde y su agua salada y dulce y su guacamaya y su arena (la negra y la blanca), el encanto de estas casas también es profuso. Sus ventanales con barras de madera, y sus techos con sus tejas necias y marrones y sus portones macizos de madera y acero que me invitaron a entrar me llenaron de emoción. Pero, así como en este país donde la indeferencia es segundo nombre y el olvido de su gente y su verde es pan de cada día, estas casas también gritan descuido y dolor. Su abandono sólo refleja a su gente y a la manera en la que las personas se relacionan entre sí y ante sus ciudades y sus pueblos. Tanta belleza me conmovió, sí. Pero también me dolió. ¿Cómo podemos tener tanto tesoro en el bolsillo y tanta apatía en la mano? Después de todo, estos tres autores no estaban tan locos al hacer de sus casas el reflejo de su gente. Sólo que a cada cosa lo que le corresponde. Y a nosotros nos corresponden estas casas y sus ventanales y sus portones, pero también nos toca la gente y los lugares y la salud y el transporte y la [agri] cultura y el trabajo y el todo. Nos tocan estas cosas que sobre pasan de belleza pero siempre, sin importar qué o quién o dónde, decidimos abandonarlas, al igual que dejamos en la nada y su suerte a esta casa y a la patria.
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Enriquecimiento lícito y necesario: un movimiento estudiantil Este artículo nos lleva a cuestionarnos sobre la pasividad que tenemos en nuestra vida estudiantil. Sin quedarse en la crítica, el autor nos explica por qué es fundamental que nos despertemos, y que interactuemos con las herramientas que nos son brindadas, en este caso, por la universidad. Por: Camilo Montoya, estudiante de 8vo semestre de Derecho, representante estudiantil de la Facultad de Derecho
En su edición 25 (mayo 2012), Al Derecho, haciendo un reconocimiento por su ‘participación activa’, le concedió un espacio a uno de sus miembros, que tuvo como resultado la publicación del texto titulado “Historia para ser contada”. Recuerdo que al leerlo me llamó la atención la metáfora en la que se basa, la comparación de cierto tipo de estudiantes con una especie de árbol ‘valioso’ en vía de extinción, además de la mención del “papel proactivo del estudiante” y otros elementos que también hacen parte del ‘movimiento estudiantil’. Esto último es el objeto al que me quiero referir y cuya importancia creo que todavía no hemos logrado dimensionar. He llegado a considerar que el ‘movimiento estudiantil’, en la amplitud y diversidad propia del término, tiene un papel y una responsabilidad fundamental en la construcción de nuestro futuro en comunidad. Tan es así que recientemente lo caractericé en una ponencia como una de las ‘respuestas válidas ante la atrocidad genocida’. Quisiera emplear este espacio para aportar algunas herramientas que servirán para la consolidación de esa ‘respuesta’ de relevancia vital. El ‘movimiento estudiantil’ es algo complejo pero creo que una buena forma para ‘aproximarse’ a él puede ser señalando algunas de sus características y viendo éstas a qué se contraponen. Una sería, entonces, la ‘integralidad’, que fue uno de los objetivos que Carlos (mi fórmula) y yo nos propusimos como directriz para toda nuestra labor como Representantes. La ‘integralidad’ se contrapondría a la ‘pobreza’. Una ‘pobreza’ que se establece cuando la vida estudiantil es limitada al mero ámbito académico. Cuando se olvida que este ámbito es uno de los ‘aspectos necesarios’ pero que no es suficiente. Desafortunadamente, tal como el CEU ha identificado y en esa medida respondido (Semana del Bienestar), ese tipo de pobreza es uno de los más grandes riesgos presentes en la comunidad estudiantil uniandina. En ese sentido, hemos podido observar e identificar cómo los ‘retos’ previstos en campaña, por ejemplo el posicionamiento del CEU como un organismo de apoyo y fomento de proyectos estudiantiles, no corresponden totalmente con los identificados en el tiempo de gestión y ejececución. Es así que ha sido ‘impactante’ ver cómo muchas ‘convocatorias’ realizadas desde el CEU (la invitación pública para acompañar e impulsar la concepción del ‘segundo revisor formal’ o a las reuniones del CEPID por mencionar algunas) no han tenido la participación esperada y necesaria. Lograr la tendencia ha-
cia una participación activa generalizada es una característica necesaria del movimiento estudiantil. Frente a estos retos existen herramientas que plantean diversos caminos que buscan la consolidación del movimiento. Ya la concientización y el debate sobre estas herramientas representa un avance no desestimable. Por una parte, están las de la ‘institucionalidad’. Entre estas se encuentran el espacio del Consejo de Facultad. Un espacio ‘oscuro’ en tanto que muchos estudiantes ni siquiera saben sobre su existencia y su propósito sino hasta cuando tienen que dirigir ahí su petición o reclamo. Asimismo, se podría mencionar el inmenso potencial que el Colegio De Monitores (CdM) lleva: llegar a ser un espacio donde trascender los límites académicos del curso sea la regla. El CdM es y será el objeto de proyectos y medidas concretas que, junto con los presidentes de este organismo, ya empezamos a estructurar y ejecutar para, por mencionar un caso, dar la posibilidad de retomar la figura de los ‘monitores de área’. Con respecto a las otras herramientas de este campo, cabría que el estudiante se preguntara si, por ejemplo, ¿ya abrió carpeta en la Dirección de Pregrado? o si el hecho de no participar en algún ‘proyecto docente’ (desde una monitora hasta hacer parte de un grupo de investigación) se debe a la ‘pena’ o ‘pereza’ de ir a hablar con el docente o de encontrar la forma efectiva de manifestar su deseo. Como estudiantes siempre deberíamos tener claro que nuestra relación con la docencia e institucionalidad es bilateral, cada uno en su ‘rol’, en donde la ley básica de oferta y demanda también aplica. Por otra parte, existen las herramientas ‘propias de los estudiantes’. Aquí es donde se necesita una participación que trascienda la pasividad de recibir y cumplir ‘tareas’, y que se atreva a involucrarse en lo que a uno ‘le gusta de verdad’. Ya sean estas iniciativas ‘institucionalizadas’ (como el grupo de Teatro y Derecho, el ciclo de feminismo, “Consciencia Animal”, etc.) o ‘espontáneas’ (como el grupo de poesía que algunos estudiantes de nuestra facultad lideraron en su creación), y ello con la participación de todos los estudiantes organizados según su ciclo de la carrera, según sus intereses comunes y empoderándose de la defensa, incentivación y concientización de los mismos, así como la coordinación y gestión de los diferentes proyectos que los materialicen. Sé que mucho de lo que he mencionado tiene un cierto grado de ‘ambigüedad’, mucho de ello dejado ahí a propósito, hoy los invito a que sigamos el ejemplo de iniciativas estudiantiles como Al Derecho que en la edición aludida reitera su compromiso vital por participar activamente. Entre todos fortaleceremos el enriquecimiento de nuestra vida estudiantil, reafirmaremos nuestro rol activo en comunidad. Noviembre 2014
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La máquina estudiantil Sin duda alguna estudiar Derecho en la Universidad de los Andes es algo que exige tiempo y dedicación. Sin embargo, es válido cuestionarnos hasta qué punto es positivo mantener un ritmo de trabajo tan exigente. Por: María Iragorri Amaya, co-directora de Al Derecho. Estudiante de 6° semestre de Derecho. m.iragorri21@uniandes.edu.co
Hace un par de semanas, durante los días que la universidad llama “semana de trabajo individual”, me encontraba en la Costa del país con varios amigos. Dentro de una de nuestras paradas, llegamos a un hostal donde los colombianos éramos minoría y abundaban personas de todas partes del mundo. En una de las noches, en las que la música a la que bailábamos no era champeta sino canciones de The Kooks y Pink Floyd (porque sí, una de las cosas que aprendí es que los colombianos deberíamos dejar de dárnosla por saber bailar cuando en realidad no tenemos idea de cómo movernos ante ritmos diferentes a los nuestros), me topé con una inglesa. Qué gran sorpresa me llevé cuando al empezar a hablar me comentó que estaba de intercambio en esta misma universidad. ¡Qué felicidad! ¡Qué grata coincidencia! Sin embargo, después de comentar efusivas acerca de la universidad y sentirnos más especiales que los otros por el hecho de tener algo en común que los demás presentes no tenían, le hice la pregunta del millón: ¿qué tal le parecía nuestra universidad? Como buena inglesa que ante todo conserva una prudencia impecable, empezó halagando y echándole piropos por aquí y por allá a nuestra universidad. Pero también como buena inglesa que poco sabe de guardar críticas, terminó desahogándose conmigo acerca de la cantidad excesiva de trabajo que nuestra universidad le exige a sus estudiantes. Tengo que confesarles que en un principio tomé su crítica como un berrinche de una estudiante que, ante la expectativa de un intercambio, se decepciona por no poder rumbear ni viajar ni tomar tanto como se lo esperaba. Aun así, este encuentro fue apenas el primer antecedente en una serie de oportunidades en las que la misma crítica volvía a surgir. Las siguientes personas que volvieron a 26
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quejarse de lo ridículo que era lo mucho que estudiábamos resultaron ser personajes que no encajaban en la misma figura de esta inglesa que les cuento. Cuatro de ellos eran colombianos que decidieron irse a estudiar por fuera del país que al venir de visita quedaban aterrados con el poco tiempo que podíamos dedicarle sus viejos amigos por todo el trabajo que teníamos.
mi agobio que un día, al encontrarme en el bus a una amiga estudiante de arquitectura, exploté y me desahogué, tal y como la inglesa lo había hecho conmigo. Resulta que para los futuros arquitectos la carga de trabajo es igual o incluso superior a la de nosotros, eventuales abogados. Más allá de nuestro errante descontento, nos dimos cuenta que ninguna de esas personas que criticaba el método de estudio de Ahora ya no se trataba de una crítica la universidad estaba incorrecta. por personas parecidas en situaciones similares. Pero aún no me convencían. Pero vayamos a datos. A cifras. Tal vez Para mí, como orgullosa estudiante así me toman más en serio. Si tenemos de esta universidad y esta facultad, en cuenta que, en promedio, cada eseste reproche no constituía más que tudiante cursa aproximadamente seis clases; sin contar con que muchos trabajan o hacen doble programa con alguna otra carrera. De estas seis clases, supongamos que dos requieren dos horas presenciales a la semana, mientras que las otras cuatro exigen una hora y media presencial. Esto da un total de veinte horas presenciales por semana. Ahora, lo realmente grave del asunto no son las horas presenciales, sino las horas individuales de estudio que cada uno le debe dedicar. Siendo justos y tratando de sacar un aproximado, las clases de hora y media requieFuente: burntorangereport.com ren más o menos una hora y media de estudio individual por cada una simple muestra de que en el resto hora y media presencial. Esto daría un del mundo todos eran unos vagos que resultado de doce horas de estudio por poco hacían y que sólo en nuestra fuera. Con todo esto calculado, el total universidad sabían cómo y cuánto en- de estudio, sin caer en excesos, es un señar, haciendo de nosotros los mejores aproximado de cuarenta y cinco horas. profesionales del mundo. Pero no. Uno Como dije, sólo de estudio. Nada más. no puede ser tan injusto, pero sobre todo, tan egocéntrico. ¿Cómo va a ser Ahora, no podemos dejar de lado, a posible que sólo en Colombia, y más pesar de que el sistema educativo tal específicamente en la Universidad de cual está planteado sí lo olvide, que los Andes, logren saber educar futuros tenemos que comer y dormir, y adeprofesionales competentes y hábiles en más ¡trasportarnos de la universidad a sus diferentes disciplinas? nuestras casas y de nuestras casas a la universidad en esta belleza de ciudad Y así pasaron otras semanas y con los que poco tráfico tiene por su excelente días vinieron por supuesto más tra- sistema de transporte público! Súmenle bajos. Y más trabajos. Y más y más y a la cuenta diez horas semanales para más. Los comentarios que había oído desayunar y comer y quince horas de dejaron de parecerme simples quejas y transporte. Hasta aquí tendríamos diez empezaron a hacer eco en mis noches horas libres a la semana que tienen que de insomnio y en mis madrugadas de bastar para dormir para loq ue sea que ojeras y cansancio en las que la cafeína se convirtió inútil. A tal punto llegó Sigue en la pág. 27
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humano íntegro con más intereses que eventos de la facultad y la universidad su carrera. como foros y congresos. ¿Por qué será?
Es eso lo que más me ofusca. Que uno les pueda llegar a interesar además de tenga que salir reprimido y sancionado por querer hacer otras cosas. Que el la carrera que estudian. profesor lo encasille a uno en ese cajón Porque aquí es donde, a mi juicio, negro y oscuro de los estudiantes “que radica el problema de no todos pero sí no siempre leen”. ¿Y es que acaso ellos la mayoría de los profesores y la forma no fueron también estudiantes en como la institución universitaria en algún momento? Cualquiera creería, Colombia está planteada. Resulta que por simple sentido lógico, que el que no para todos los que estudiamos, su ha experimentado una situación incocarrera es su vida entera. Pasa que tam- rrecta no buscaría repetirla. Pero así no bién tenemos otros intereses,. y atender funciona la educación en la realidad. Lo a esos otros elementos de nuestras vidas que termina ocurriendo es que, como no debería convertirnos en unos irres- todo el sistema educativo universitario ponsables. No entiendo cómo son tan en Colombia cree que la cantidad es egocéntricos de creer que, por un lado equivalente a calidad, o quizás cantino tenemos clases diferentes a las de dad también es sinónimo de respeto y ellos, y por otro, que hay otras cosas por admiración hacia un profesor, nuestros hacer que nos interesan. Pero no. De docentes insisten en continuar con entrada, si uno preciso no lee para una este método que pretende hacer de clase porque la noche anterior quiso nosotros, y también de ellos mismos, descansar un poco más, o hacer ejerci- máquinas y no seres humanos. Y eso cio, o lo que sea, lo que recibe es un cero que después muchos profesores se queen el quiz como castigo a querer ser un jan de nuestra falta de integración en los
No sé ustedes estudiantes. No sé ustedes profesores. Pero yo me empeño en no querer ser una máquina. Escojo poder dedicar mi tiempo tanto a mi carrera como a otras cosas. Prefiero no leerme absolutamente cada página de mis lecturas asignadas en clase y, de vez en cuando, cada que la suerte me lo permite, leer alguna novela o ver una película quizá. Y escojo todo esto a pesar de la frustración que me invade cada vez que me saco una mala nota por decidir tener una vida aparte de la universidad, o cuando recibo un reproche del profesor, o cuando me imponen más trabajo. Lo escojo a pesar de que sé que así funciona el mundo de la educación superior en este país. Lo elijo a pesar de que estas palabras en realidad sólo vayan a generar risas burlonas y condescendientes en varios profesores y a pesar de que sé que tendrán poca incidencia en la estructura universitaria. Lo escojo a pesar y a pesar y a pesar de todo esto.
Entrega de Libros en la Cárcel La Modelo El día 6 de septiembre el Periódico Al Derecho junto con la clínica de Prisiones y Cárceles hicieron entrega del material recolectado en la campaña “Dona un libro, libera una mente”. Debido a inconvenientes logísticos, el acto de entrega se postergó un poco más de lo que estaba previsto. A pesar de ello, queremos agradecer a todos y cada uno de los promotores y gestores de esta noble campaña; especialmente a los directores del Periódico Al Derecho, a los integrantes de la clínica de Prisiones y Cárceles y a Legis Editorial, por su disposición y su compromiso con la campaña. De igual manera, se hace extensivo el agradecimiento a todas aquellas personas que colaboraron e hicieron posible la realización y el buen término de esta iniciativa. Desde el actual comité editorial del Periódico Al Derecho, les enviamos a todos un agradecimiento y les ratificamos nuestro compromiso para seguir impulsando, gestionando y realizando campañas con impacto y con trascendencia en una sociedad que requiere del esfuerzo y de la disposición de todos. ¡Gracias! Los invitamos a seguir apoyándonos. A continuación, les presentamos fotos del evento: Noviembre 2014
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Se venden trabajos buenos, bonitos y baratos El autor de este artículo expone una situación de la que todos tenemos que preocuparnos, pues afecta a la facultad en general: a los administrativos, profesores y alumnos. Más allá de una denuncia, el artículo nos invita a cuestionar este tipo de prácticas, con el fin de erradicarlas. Por: Simón Vargas, estudiante de 5° semestre de Derecho, s.vargas11@uniandes.edu.co
El fraude no es un tema extraño, la mayoría ha hablado de esto con sus amigos y tiene una o dos buenas historias sobre cómo a alguien lo cogieron de manera espectacular o de cómo otro logró salirse con la suya contra todo pronóstico. Con todo y esto, nadie con quien yo haya hablado en ningún momento de mi vida me ha dicho que el fraude está bien, que es una práctica sana, ni mucho menos que debería promoverse. Yo pensaba que había un mínimo consenso sobre el tema, de verdad que sí. No sé, puede ser que yo sea demasiado inocente o “muy ético”—si es que eso puede llegar a ser malo—, pero lo que pasó hace unos días me dejó pensando en que esto es algo mucho más grande de lo que yo pensaba. Estaba en hueco con mis amigos—en uno de esos largos en donde el tema escasea y uno termina hablando siempre de lo mismo—y mientras discutíamos sobre el tema, uno de ellos mencionó que a alguien, en alguna de sus clases, le había contado que iba a mandar a hacer su ensayo con el mejor servicio de la ciudad. “¿Cuál es ese servicio?”, evidentemente preguntó mi amigo, a lo que le respondieron “Tareando. net”. Pues bueno, luego de enterarme yo del sitio, decidí darle una visita. Me recibió una página que se veía demasiado profesional—siendo este un servicio que, supuse 28
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yo, no debía ser muy público. Hice clic en “Quienes somos”, pues de hecho quería saber quienes eran. Lo que leí fue lo siguiente (y acá cito textualmente): “Tareando fue creado para aquellos estudiantes que necesitan tiempo libre para dedicarse a lo que les apasiona. Contamos con 250 cerebritos de las mejores universidades en Colombia. Mas de 2500 clientes en Colombia califican nuestro servicio con un prome- nados, existe Tareando.net, dio de 4.3/5” donde encuentras a los mejo“Nuestra empresa es conciente res cerebritos de las mejores que existen muchos estudian- Universidades para que se tes aburridos con la educacion encarguen de tu trabajo abutradicional, donde tenemos rrido.” que estudiar cosas que nos nos serviran de mucho a futuro Así se describe Tareando. y que nos roban tiempo para net—sin tildes y con mala dedicarnos a aquello que nos ortografía—: una página en la que los estudiantes pagan hace feliz y nos apasiona” por mandar a hacer trabajos “Para todos aquellos inconfor- “de calidad” con autores mes, emprendedores y apasio- anónimos. No sé ustedes,
pero yo quedé un poco perturbado. Miento, quedé muy perturbado. No entiendo; realmente no entiendo. Hay varias cosas que me preocupan de este servicio. Para empezar, me parece absurdo pensar que un estudiante genuinamente pague Sigue en la pág. 30
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Semillero de derecho procesal de la Universidad de los Andes obtiene tercer puesto en Concurso XXXV Iberoamericano de Derecho Procesal Uno de los integrantes del reciente concurso de Derecho Procesal nos cuenta cómo fue la experiencia de participar en el evento. Una historia que nos invita a dejar de lado la timidez para lanzarnos a vivir este tipo de experiencias.
“Por ello es que esta historia también es de fe, pues como Uniandinos nunca debemos dudar de nuestras capacidades, más aún cuando el trabajo ha estado precedido de esfuerzo y dedicación.” Por: Santiago Cardona Neira, estudiante de 7° semestre de Derecho, s.cardona189@uniandes.edu.co
Ésta, la anécdota que mis compañeros del grupo de Semilleros de Derecho Procesal me han delegado relatar, no es un elogio al logro conseguido, como tampoco lo es a la Universidad que siempre nos apoyó ni al derecho procesal, al cual queremos tanto como grupo. No trata esta historia de argumentos, mucho menos lo hace de asuntos jurídicos, de leyes o de jurisprudencia. Este bonito cuento es sobre la fe, la persistencia, el éxito, la paciencia, la amistad, el trabajo en equipo y, como no, el amor. Es así y no de otra manera, pues a través de aquella experiencia se consolidaron recuerdos que perdurarán por siempre, pero aún mejor, sentimientos que si bien pudieron ser efímeros, dejaron sembradas enseñanzas y motivaciones en cada uno de nosotros que hoy hacen posibles estas palabras.
No fue nada fácil comenzar, mucho menos cuando la mayoría de las personas que se interesan en participar, en un inicio, son totalmente desconocidas. Tampoco lo hizo sencillo el hecho de trabajar sin horario ni escenario fijo y con condiciones anímicas cambiantes y grandes temores, como lo es propio cuando de alcanzar grandes metas se trata. Prueba de ello es que el grupo que finalmente participó en el concurso, lo hizo con tan sólo uno de sus integrantes iniciales el cual, sin dudarlo y con los ojos siempre puestos sobre el objetivo, logró no sólo participar como redactor del escrito de investigación, sino también tener el mérito de representarnos como comunidad universitaria que somos. No obstante, el acompañamiento constante de Horacio Cruz Tejada, nuestro entrenador y acompañante en esta travesía, junto a la entereza de un grupo de estudiantes que durante varios días y noches se reunían a trabajar, crearon Sigue en la pág. 30 Noviembre 2014
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tes ponentes en el Congreso Iberoamericano de Derecho Procesal nosotros, al igual que ellos, habíamos preparado Viene de la pág. 29 un discurso con el que pretendíamos brindarle al amplio mar de normas, jurisprudencia y doctrina que compone el un ambiente propicio para escribir, argumentar, investigar y derecho, un poco de nuestro conocimiento, de nuestra ideas debatir diferentes posturas alrededor de un mismo tema. De y de nuestro esfuerzo, para hacer de él algo un tanto mejor. igual manera, y esto no se puede negar, ese mismo ambiente también se prestó para reír, para molestar y para cultivar Es por ello que hoy más que nunca entendemos aquellos mandamientos de todo abogado enseñados por el Maestro grandes recuerdos y amistades. Couture: estudia, piensa, trabaja, lucha, ten fe, ten paciencia, Debemos confesar que el fruto que cosechamos en nuestro olvida, pero sobre toda las cosas, ama tu profesión. Lo antepaso por el semillero nos sorprendió. Nos fuimos de Bogotá rior es justamente lo que nos queda a quienes participamos con grandes dudas acerca de nuestro trabajo y de lo bien en el concurso: amor por lo que estudiamos. o mal que nos iría en el certamen y, de hecho, varios de nuestros contendientes subvaloraron el trabajo realizado, al Así entonces, no podemos perder la voz que nos hemos punto de llegar a confrontar a los jueces del concurso alegan- ganado en estos escenarios, ya que si bien no nos hemos do, entre otras cosas, conflicto de intereses. Por ello es que destacado siempre por ser buenos en la materia procesal, hoy esta historia también es de fe, pues como Uniandinos nunca más que nunca tenemos luz y voz propia en este tipo de foros. debemos dudar de nuestras capacidades, más aún cuando el Es por esto que hacemos una invitación abierta a quienes pretenden enamorase aún más del Derecho o para quienes trabajo ha estado precedido de esfuerzo y dedicación. sin necesidad de sentir esto, gustan del derecho procesal y Lo cierto es que, una vez llegamos a Cartagena y presencia- quieren asumir el reto de dejar el nombre de la Universidad mos durante el primera día conferencias de grandes procesa- y de nuestra facultad en lo alto un vez más. Para este efecto listas de toda Iberoamérica, entendimos nuestro verdadero los interesados pueden comunicarse con cualquiera de los propósito como participantes, como alumnos y como aman- integrantes del grupo, esto es, con Felipe Díaz, Margarita tes del derecho procesal; así como el real sentido que todo el Vesga, Sebastián Gaviria, Ana María Cortes, Ricardo Ricarevento llevaba intrínseco. Éste no era, como lo creíamos, un do o con Santiago Cardona, pues desde ya comenzaremos a concurso de todo o nada en el cual lo único valedero era el institucionalizar el equipo de semilleros de derecho procesal premio o la mención de haber estado en los primeros lugares. en aras de seguir manteniendo el protagonismo en estos Entendimos entonces que, tal y como lo hacían los diferen- espacios académicos.
“Se venden trabajos... para que alguien le haga un trabajo; si usted decide ir la universidad—porque en la mayoría de los casos es una decisión—, por lo menos tómese el trabajo de hacer lo que le toca. Usted hace los trabajos para aprender, no porque el profesor quiera que usted no se pueda “dedicar a su pasión”. Como yo lo veo, es que usted estudia para eventualmente poder dedicarse a su pasión de la mejor manera posible. Es preocupante, por decir lo menos, que el objetivo sea sacar el título y no aprender para ser el mejor profesional posible. Creo que uno no entrega un trabajo porque toca, sino porque sabe que de ahí sale retroalimentación que lo educa a uno. Pagar por un trabajo es destruir los objetivos de ir a estudiar.
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el que esto se hace. Para que lo puedan dimensionar, es bueno saber lo siguiente: uno puede pagar su trabajo en Carulla. Sí, uno puede pagar su trabajo en un supermercado, justo después de comprar huevos y jugo de naranja; hasta allá llega el nivel de profesionalismo de este servicio. Y si no hay un Carulla cerca, no se preocupe, también se puede en el Éxito, Pomona y Surtimax. Para mí es increíble pensar que esto llega hasta tales niveles. El servicio tiene sistemas de conciliación por si hay problemas, de reclutamiento de “cerebritos”—quienes realmente hacen los trabajos—, manejan un sistema de comisiones; es una cosa supremamente organizada. En este punto me parece vital además tocar también el punto del cinismo con el que Además de lo anterior, me todo esto se hace. Ustedes ya preocupa mucho el profe- han visto cómo describen su sionalismo y publicidad con sitio: la forma en la que ha30
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blan hacen parecer que hacer trabajos para la universidad es perder tiempo valioso en el que usted podría “seguir su pasión” o ser feliz; incluso su slogan es “Dedícate a lo que te apasiona”. Genuinamente hacen sonar al servicio como algo que aporta a mejorar la vida de un estudiante que un orden de prioridades bien organizado. Usar términos vagos como “pasión” y “lo que nos hace felices” sólo suena a un intento de darle excusas a los estudiantes para que comprar un trabajo no se sienta como lo que realmente es: un fraude. Es cierto, tal vez no es copypaste, pero si es un intento por engañar al profesor, por hacer pasar como propio algo que no lo es. Estoy seguro de que esta página no es ni la primera ni la última que presta este servicio. También estoy seguro de que quienes compran los trabajos siempre tienen una “muy buena razón” para hacerlo, así como quienes los hacen también
le pueden poner un precio a hacer las cosas bien por otra “muy buena razón”. Aunque esto está dirigido principalmente a “la gran mente empresarial ” que montó Tareando—y aceptémoslo, seguramente gana mucho dinero, lo que es más grave aún—, también aplica para todos aquellos que alguna vez han vendido un trabajo o que no tendrían problema en hacerlo. Y acá viene el gran problema de todo esto: este tipo de prácticas lo que terminan haciendo es legitimando y quitándole gravedad a acciones cuyo objetivo principal es engañar. Por ninguna razón esto es ético, y aunque muchos sacarán la excusa de que tampoco es ilegal—y creo que esto es discutible—, a mí me parece que velar por una sociedad donde todas las personas sean éticas es un objetivo que todos deberíamos tener. Y sí, este tema es trillado, pero piense en lo siguiente: ¿qué tan grave está una sociedad en donde es cliché decir “todos deberíamos ser éticos”?
Al Derecho
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Al evés
En Al Derecho aún no sabemos cómo es posible que haya monitores que no cumplen sus deberes. Hay algunos que sólo van a la primera clase del semestre y luego se esfuman. Los alumnos ni siquiera los conocen, no envían mails, no hacen monitorias, no responden preguntas. ¿Será que sólo lo hacen por el dinero? Pareciera que las monitorías, que otrora fueron pensadas para que los alumnos apoyen la labor docente, están ‘repartiéndose’ con otros criterios. Más rigurosidad, por favor.
Al Derecho quiere transmitir sus mejores deseos para aquellos estudiantes que presentaron el componente escrito del Examen de Facultad el pasado 3 de octubre, y presentarán su componente oral a finales de noviembre. Ojalá la Facultad siga propendiendo por la uniformidad de criterios y la igualdad de los calificadores.
Monitoreemos a los monitores
Examinados
Caras vemos… Al respecto de nuestra editorial, estamos muy preocupados por los mensajes de odio que llegaron a algunos miembros del Consejo Estudiantil con ocasión de la campaña #SoyCapaz. Insultos, textos amenazantes y denigrantes, injurias y calumnias por medio de correos electrónicos fueron los detalles que demostraron que en la Universidad todavía impera la pasión sobre la razón. Solidaridad con los afectados.
De luto La edición pasada Al Derecho decidió cambiar el cabezote de color amarillo a negro. Si bien recibimos excelentes críticas, buena parte de nuestros lectores no entendieron el sentido de dicho cambio: la muerte de nuestro Nobel, Gabriel García Márquez.
Semillero procesal Queremos felicitar al equipo del semillero de Derecho Procesal por su tercer lugar en el XXXV Concurso Iberoamericano de esta disciplina, el cual tuvo lugar en la ciudad de Cartagena. Este grupo de estudiantes, dirigidos por el profesor Horacio Cruz, deja una vez más el nombre de la Facultad en alto en tan importantes concursos. Lo que para algunos es un tema complicado y no tan entretenido, para ellos es una pasión que les permitió demostrarnos que en nuestra Facultad hay lugar para los intereses académicos de todo tipo.
Y siguen los reconocimientos También felicitamos al grupo de estudiantes que representaron a nuestra Facultad en el Concurso Latinoamericano de Derecho Constitucional, el cual se dio en el marco de las Jornadas Interuniversitarias de Derecho Constitucional y Derechos Humanos en su versión XXI. Este evento, al que asistieron estudiantes, docentes y asistentes de Chile, Brasil, Uruguay y Argentina, tuvo lugar en la Universidad Javeriana a inicios del mes de septiembre del presente año. El equipo que representó a nuestra Facultad, bajo la dirección de la profesora Diana Durán, obtuvo el primer lugar en el trabajo escrito y el segundo puesto en la presentación oral, destacándose sobre 26 Facultades de Derecho de toda Latinoamérica. A este grupo y a su directora nuestras felicitaciones y gracias por dejar el nombre de nuestra Facultad muy muy en alto. ¡Enhorabuena!
Irrespeto por doquier El proceso de elaboración de cada edición de Al Derecho es bastante arduo y complejo. Los miembros, aparte de que cumplimos con todos nuestros deberes académicos, tenemos un compromiso extra con este proyecto estudiantil. Nos reunimos, debatimos, escribimos. Por eso, cada vez que repartimos periódicos nos duele ver que haya ciertas personas que no valoran el esfuerzo y lo tratan como si fuera basura. Queremos invitar a esas personas (que saben quiénes son) a que nos envíen sus correos con sugerencias, comentarios y críticas constructivas para hacer de este un medio mejor cada día.
El reloj de adorno Sabemos que Bogotá últimamente está invivible. Que cada mañana hay más trancones y que cada semestre que pasa hay que salir, en promedio, 5 minutos más temprano que el anterior. Pero eso no justifica que ciertos profesores de clase de 7 lleguen 15, 20 y hasta 25 minutos tarde. Los alumnos también hacemos un esfuerzo tremendo cada mañana al madrugar, y la gran mayoría lo logramos. Por ahí todavía se oye el mito de la regla de los quince: si el profesor no llega dentro de los primeros 15 minutos, no hay clase. El problema con estos profesores es que si uno se va, ellos llegan, hacen quiz y uno saca 0. Con el tiempo de la gente no se juega, profesores, y esto incluye el tiempo de sus alumnos.
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