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Periódico Al Derecho Edición 20

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Periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho • Universidad de los Andes • Marzo 2011 • Edición N.º 20

EDITORIAL

Abodistas de medio tiempo p. 2

EDICIÓN ESPECIAL El origen de AL DERECHO

p. 4

¿Qué puede pasar en 5 años? p. 5 Vida y destino de la Facultad de Derecho

p. 6

“Nunca me sentí cien por ciento abogado”: Entrevista a Juan Esteban Lewin

p. 7

Abogado en recuperación

p. 9

Jurídica La vía gubernativa: ¿mecanismo de control o privilegio de la administración?............... p. 10 Reformas preliminares que requiere el sistema electoral colombiano...... p. 12 Política ¿Para qué sirve la “Gerencia” de la Carrera Séptima?............. p. 14 Memoria Histórica: más allá de sólo violencia.............. p. 15 El Sistema Integrado de Transporte Público: una oportunidad para el cambio.......................... p. 17 Opinión ¿Por qué NO legalizar las drogas? Visión desde la perspectiva de la Modernidad........... p. 19 Cultura ¿Y por qué no ir a ópera?........................... p. 20 Facultad Una oportunidad para el desarrollo sostenible... p. 22


Editorial

AL DERECHO Marzo de 2011 DIRECTORAS Giselle Herrera Kheneyzir Laura Gamba Fadul

CONSEJO EDITORIAL Carolina Abreo Carrillo Mónica Borda Olarte Luisa Ferreira Peralta Santiago Lizarralde Méndez Juan Felipe Mantilla Ramírez Santiago Martínez Ojeda Álvaro Enrique Pereira Pacheco Carolina Rincón Cortés

DISEÑO Ricardo Rojas Z. Impresión: Legis S.A.

Las opiniones de nuestros columnistas no comprometen la posición editorial de AL Derecho

Abodistas de medio tiempo

S

on las diez y media de la noche del jueves y mañana tengo parcial. De Contratos, que no es lo mismo. La reunión del Consejo aún no termina. Falta votar los artículos de la sección de Opinión. A veces me pregunto por qué hago parte de este proyecto. Ser miembro del Consejo Editorial de AL DERECHO no me reporta ningún incentivo económico ni académico, pues no recibo sueldo alguno ni me va mejor en los parciales por formar parte del periódico. Tengo sueño, y de verdad tengo que estudiar. Otra vez: ¿Por qué es que hago parte de esto? La idea de un periódico estudiantil suscita muchas discusiones. Recuerdo que cuando entré, hace ya varios años, lo hice porque en el Colegio también formaba parte del periódico estudiantil. Pero no nos tenemos que ir tan atrás. Lo hice porque en alguna ocasión llegó a mis manos una edición de AL DERECHO, y leí un par de artículos que me parecieron interesantes. Siempre me gustó escribir, pero, sobre todo, siempre me gustó la idea de un periódico y, más aún, de formar parte de un periódico. Para mí, era sinónimo de tomarse la escritura en serio. Aunque AL DERECHO tenía una sección jurídica en la que se podía leer artículos sobre temas, valga la redundancia, jurídicos; lo que realmente me motivó a vincularme a este proyecto fue que se trataba de un medio de comunicación estudiantil en el que abundaban también artículos de otros temas que se hallaban por fuera del derecho. Era una iniciativa de estudiantes para estudiantes. Eso me llamó mucho la atención: poder discutir ideas, difundirlas, opinar; en fin, escribir. Leer y ser leídos. Afortunadamente, tenía un amigo que ya formaba parte de ese pequeño (¿debo decir “selecto”?) grupo de estudiantes que conformaban el Consejo Editorial. Le dije que me interesaba hacer parte del periódico, me invitó a una de las reuniones del Consejo, y heme aquí. Formar parte de AL DERECHO es algo que me enorgullece. Es una de esas cosas que, como dije, no me reporta ningún incentivo más allá de la satisfacción personal que me produce hacer algo que me gusta, y hacerlo porque sí. Sin embargo, y como también dije, son muchas las discusiones que se suscitan en torno a

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un periódico estudiantil. Para empezar, ¿por qué nos hacemos llamar un periódico si de periodicidad tenemos poco? AL DERECHO circula en dos ediciones al semestre, eso no es muy periódico que digamos. Por otro lado, nos llamamos “el periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho”. Este es un calificativo que, aunque parezca inofensivo, pues lo que busca es enfatizar el carácter estudiantil de este medio de comunicación; ha sido cuestionado por más de un estudiante que dice no sentirse “representado” por el mismo. Está también el tema de la autoridad que tiene el Consejo para decidir qué se publica y qué no se publica en las páginas del periódico. ¿Quiénes somos nosotros para aprobar o rechazar lo que escribe otro estudiante? ¿Dónde se traza el límite entre una selección con base en criterios y la tan temida censura? ¿Cuál debe ser nuestra labor como parte de un Consejo Editorial y qué legitimidad tenemos para llevarla a cabo si somos abogados, no periodistas? Son muchas las preguntas y muy poco el espacio para darles a éstas una respuesta satisfactoria. La periodicidad, a mi juicio, no debe interpretarse como la frecuencia con que circulamos, sino como la constancia de este proyecto. No pretendemos ser un medio noticioso (ni tenemos los recursos o la preparación para hacerlo). Para eso está El Tiempo o El Espectador. Lo que vale la pena rescatar –y la verdadera razón por la cual nos proclamamos un periódico – es la periodicidad de nuestro esfuerzo por sacar adelante un medio de expresión estudiantil que, valga la pena recordar, cumplió ya cinco años de existencia continua, periódica. Por otro lado, frente al tema de la representación, es cierto que no somos un órgano que ha llegado a conformarse por elección popular. Sin embargo, tampoco pretendemos serlo. No es nuestra misión ser un cuerpo político que deba rendir cuentas a un público elector. Somos simplemente un grupo de estudiantes interesados en difundir ideas a través de un medio escrito. Nos gusta opinar, debatir, interactuar. Y cuando decimos ser “el periódico de los estudiantes de la Facultad de Derecho” lo hacemos con la intención de hacerles saber Sigue en la página 3

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Editorial “Abodistas de medio...

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de estos cinco años de existencia han sido muchas las ediciones que hemos sacado adelante y muchas las iniciativas que hemos apoyado, desde foros académicos para la discusión de temas jurídicos y políticos de actualidad, hasta la organización de la fiesta semestral de los estudiantes, con cuyos recursos hemos contribuido a las más diversas causas de la población estudiantil. Sin embargo, son también muchos los retos que enfrentamos. En un mundo en el que cada vez se hace más énfasis en la necesidad de cuidar el medio ambiente, la presencia en la web se hace indispensable, y el papel, con el perdón de los románticos, cada vez se torna un poco más obsoleto. Pero ese asunto ya está resuelto, y muy pronto compartiremos con ustedes esa solución.

a todos los estudiantes de la Facultad que están más que bienvenidos a escribir en estas páginas y a formar parte de este proyecto. Por último, es cierto que no somos periodistas ni tenemos formación profesional alguna en la disciplina. Somos abogados o, para ser exactos, prospectos de abogados. Pero eso no significa que no podamos hacer un periódico. Escribir y opinar no son actividades exclusivas de una profesión. Nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo en medio de parciales orales o PBL’s o examen de facultad, en medio de la preocupación por conseguir recursos para circular, y en medio del poco tiempo libre que nos deja la universidad. Somos abogados sin formación, pero con Además de las secciones tradicionales que vocación de periodistas. Somos abodistas de hemos venido trabajando, esta edición del Periódico contiene una sección especial dedimedio tiempo. cada a conmemorar no sólo el quinto cumEn esta edición espepleaños de AL DERECHO, sino también, y cial quisimos conmecon ocasión del mismo, la actividad periomorar precisamente esta dística adelantada por abogados. Así, en las actividad. Hace ya páginas siguientes encontrarán artículos cinco años que sursobre gió esta iniciativa l o s de parte de un grupo de víncuestudiantes inquietos que los entre no se conformaban con ir el periodismo a las clases y aprender a y el derecho, al igual que alser abogados, sino que gunas reflexiones en torno sentían, además, a la educación que reciben que la experienlos estudiantes de la cia en la Facultad y la actiunivervidad que desemsidad peñan una vez debía abandonan las aproveaulas. Ojalá la charse de otra disfruten. manera. Y qué mejor manera que Ya se acabó la reunión. Por fin. Puedo fundando y difundiendo un nicho llegar a mi casa a estudiar Contratos. ¿O de expresión y discusión de ideas mejor duermo? Sí, mejor duermo. Fey opiniones jurídicas, políticas, económicas y demás. A lo largo liz cumpleaños, AL DERECHO.

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Especial

El origen de AL DERECHO derecho, el decano, después de varias rondas de negociación, decidió que el periódico había superado su umbral de fracaso y que nuestro compromiso era real, así que nos apoyarían con el 50% de los costos totales por edición.

Por: Juan Diego Álvarez

Co-Fundador Ex-Director Ex-Miembro del Comité Editorial.

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radicionalmente, tanto en Latinoamérica como en otras latitudes, las facultades de derecho han hecho un enorme esfuerzo por entender su objeto de estudio como un sistema puro, coherente, completo y neutro. Sin embargo, la filosofía del derecho y la teoría de la interpretación del siglo XX se encargaron de desenmascarar ese mito. El derecho, en realidad, es una herramienta de organización social altamente política y cargada ideológicamente. Partiendo de la anterior premisa, las facultades de derecho tienen que ser, por encima de laboratorios en donde asépticamente se memorizan unas normas, un escenario de discusión política sobre la realidad y el rol del derecho como configurador de esa realidad. Las facultades de derecho tienen, por lo tanto, más obligaciones que la simple formación de técnicos que aplican normas en un mundo plano y acabado. Las facultades de derecho tienen que formar críticos de esas sociedades, ciudadanos que no se conforman con la injusticia que se vuelve rutina. Deben formar personas capaces de proponer políticas públicas para que el Estado y la sociedad civil, en conjunto, transformen las condiciones marginales en las que vive una alta proporción de la población. Esta reflexión tiene cada día más valor en un país altamente inequitativo como Colombia. Bajo este marco nace Al Derecho. El periódico buscaba ser un espacio diverso de expresión, en donde se dis-

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El camino no fue sencillo. La primera edición del periódico salió el 11 de noviembre de 2005, y fue repartida durante esa madrugada de casa en casa. Esta edición se imprimió en “Donde Don Arturo”, una pequeña imprenta familiar que quedaba en la Cra. 35 con 52 Sur.

cutiera la realidad nacional, quebráramos. Según él, estos principalmente en términos periódicos de jóvenes nunca políticos y juríduraban más de dicos, desde la dos ediciones. Ese fue uno de mirada de los Sin duda, en su los retos más jóvenes. Hace conocimiento importantes de cinco años en la práctico tenía sus fundadores: Facultad de Derazón. Ese fue lograr desligar recho de la Uniuno de los retos el periódico de versidad de los más importantes la identidad Andes no existía de sus fundadoparticular de un espacio forres: lograr deslisus pioneros, y mal en donde los gar el periódico entregarlo a otros de la identidad estudiantes puy otras como un dieran exponer particular de sus patrimonio de la su análisis de la pioneros, y enfacultad y de sus tregarlo a otros realidad colomestudiantes. biana. La discuy otras como sión pública, en un patrimonio donde fluyen libremente las de la facultad y de sus estuideas, fortalece los sistemas diantes. democráticos y construye Para la segunda edición, Al individuos curiosos y críticos Derecho sufrió una transforde esa realidad. Al Derecho mación radical, pues a decir era el pretexto para que esa verdad, la diagramación de discusión se diera. la primera edición era un deEl camino no fue sencillo. La sastre. Esta segunda edición primera edición del periódico ya contó con más recursos, salió el 11 de noviembre de pues Al Derecho, durante 2005, y fue repartida durante mucho tiempo, vivió de la esa madrugada de casa en plata que se recogía en las casa. Esta edición se impri- fiestas de derecho. A los abomió en “Donde Don Arturo”, gados no les interesaba dar una pequeña imprenta fami- desinteresadas donaciones, liar que quedaba en la Cra. 35 pero sí rumbear, así que ahí con 52 Sur. Su dueño, un vie- sabíamos que estaba nuestro jo editor de libros escolares, mercado objetivo. decidió cobrarnos la mitad de Sumado a este “generoso” lo acordado para que no nos apoyo de los estudiantes de

Los primeros en formar parte del Comité Editorial siempre nos opusimos a tener financiación externa, pues eso “coartaba” nuestra libertad de decir lo que quisiéramos. A decir verdad, nunca fuimos lo suficientemente irreverentes como para que ésa fuera una amenaza real. Unos años después, con nueva sangre dentro del Comité, se decidió abrir el periódico a la pauta externa. Eso, sin duda, ha sido parte del éxito del periódico y ha garantizado su sostenibilidad. Hoy en día Al Derecho ya tiene una identidad propia que se ha forjado por más de 15 ediciones. Asimismo, creo que el periódico tiene nuevos retos. Por ejemplo, poder extenderse y superar las fronteras ficticias de la universidad, o tal vez, que su proceso de elaboración se convierta en un ejemplo de protección del medio ambiente, pues los periódicos en papel parecieran no ser el camino a seguir. Éstas, entre otras ideas sencillas que se me vienen ahora a la cabeza, son transformaciones que seguirán manteniendo vigente el proyecto. Finalmente, sólo quiero decir que han pasado muchos estudiantes comprometidos y personas brillantes que han hecho de este periódico una institución más dentro de la facultad. A todos ellos, muchas gracias. Feliz cumpleaños Al Derecho, ya casi alcanzas el uso de razón.

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Especial

¿Qué puede pasar en 5 años? Además, aunque la situación del desempleo en Colombia sea preocupante, el 81% de los egresados se gradúa teniendo un trabajo asegurado, lo cual, sin duda, es muy reconfortante. Por: Juan Felipe Mantilla

Estudiante de la Facultad de Derecho

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ace ya 5 años que nació Al Derecho, esta ambiciosa iniciativa de conectar a los estudiantes de la facultad de derecho de Los Andes a través de la palabra escrita, y que se ha consolidado como una ventana de expresión libre e inteligente entre los aprendices jurídicos de la universidad. Aún cuando la historia de este medio es interesante, el propósito de este artículo es mirar no hacia el pasado, sino hacia el incierto futuro. Cinco años al futuro. Pero no un lustro en el futuro del periódico, sino uno en el futuro de los estudiantes de la facultad, quienes son los que le dan vida y sentido a este proyecto. Y es que quién no se ha preguntado “¿qué carajos voy a estar haciendo en 5 años?”. Esta difícil pregunta, que nos atormenta a estudiantes desde primero hasta último semestre, no tiene una única respuesta. Según información recogida por la facultad, el 70% de los estudiantes egresados que trabaja, lo hace en asesoría y consultoría con la empresa privada (por ejemplo, firmas de abogados y/o departamentos jurídicos de empresas), el 10% ejerce su profesión a través del tercer sector (ONGs y movimientos sociales), un 7% en el sector público y el porcentaje restante en labores no relacionadas con el derecho. Además, aunque la situación del desempleo en Colombia sea preocupante, el 81% de los egresados se gradúa teniendo un trabajo asegurado, lo cual, sin duda, es muy reconfortante. Aunque responder a la pregunta enunciada en el título es supremamente complejo, a continuación se presentan ejemplos del gran potencial que tiene un

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abogado uniandino en el mundo profesional. Estos ejemplos no pretenden en ningún momento olvidar la gran labor de, por ejemplo, el abogado litigante o el juez, sino dar una mirada cercana a algunos casos interesantes.

“La profesión va por dentro” ¿Cómo funciona realmente el poder en Colombia? Ésta es la pregunta que desvela a Juanita, orgullosa egresada de la facultad de derecho de Los Andes Juanita León Directora de y actual directora de un “La Silla Vacia” medio de comunicación que se ha vuelto punto de referencia en el país: La Silla Vacía. Cuando Juanita era estudiante de la facultad siempre tuvo claro que su destino no sería como abogada, “patinando casos” o haciéndole el juego al derecho procesal (que le parece aburridísimo), sino, por el contrario, siendo relatora de la realidad colombiana. Cinco años después de haberse graduado de la facultad ya estaba camino a cumplir su sueño de ser periodista. Trabajaba como escritora en el Wall Street Journal de Nueva York, labor que alternaba con una maestría en la universidad de Columbia. Allí, dice Juanita, aprendió a ver el mundo en torno a historias y no a teorías (algo que sólo la experiencia fuera de la facultad le podía enseñar). Esta valiente uniandina que decidió apartarse del mundo de los casos, las pruebas y los jueces, y entrar al mundo de las historias, es un excelente ejemplo del potencial “alternativo” de aquellos uniandinos apasionados por la búsqueda de la verdad y la defensa de la democracia.

“Lo más difícil es reconocer la inclinación propia” Desde el cuarto semestre de su pregrado en Los Andes, Henrik fue monitor académico y apenas se graduó se vinculó a la Procuraduría General. Un año Henrik López Profesor titular después comenzó a traen el área de Derecho Público Constitucional bajar en la Corte Constitucional, en la cual escaló hasta la muy envidiable posición de Magistrado Auxiliar. Pero como buen teórico, volvió a la facultad en el año de 1998, esta vez no como aprendiz sino como profesor. Su experiencia profesional lo hizo entender que su aproximación teórica a los casos era una habilidad desperdiciada en el plano práctico, por lo cual la universidad era su lugar. Después de más de una década de docencia, Henrik ve su profesión como un oficio muy desgastante pero también “profundamente gratificante”, y más aún cuando se combina con la labor investigativa, que siempre le ha apasionado. Para quienes estén dispuestos al reto de la docencia, Henrik cree que éste “puede ser una de las aventuras más fascinantes en la vida; pero para quienes lo asumen como posibilidad de iluminar a los ignorantes, o como un escampadero, (…) puede ser una experiencia frustrante”.

“Las firmas son una gran escuela” “Yo no pensaba trabajar en una firma”, dice Joaquín cuando se le pregunta acerca de su trabajo. Este uniandino, recientemente graduado, pensaba en Joaquín Velez Abogado dedicarse tal vez al Gómez-Pinzón Zuleta Abogados sector público gracias al impacto que tuvieron en él maestros como Helena Alviar y Diego López. Sin embargo, y como a muchos les sucede, no tenía del todo claro cuál era su área de preferencia. Fue en ese momento que descubrió que las firmas de abogados eran el lugar idóneo para descubrir qué rama del derecho es la que lo apasiona a uno. Entonces no lo pensó dos veces y se vinculó a una Sigue en la página 6

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Especial “¿Qué puede...

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firma en donde, entre otras cosas, aprendió que el ius privatorum no es sólo estar detrás de una cucharita de plata, sino que abarca múltiples conocimientos y es una escuela para desarrollar habilidades. Por ahora Joaquín trabaja en el área de derecho constitucional y recursos naturales, pero eso sí, está ansioso por ver en qué cosas nuevas lo ponen a trabajar en los próximos meses, ya que la experiencia no se puede desaprovechar.

“Me gusta ser parte de una democracia”

Vida y destino de la Facultad de Derecho Por: Ana María Ruan Perdomo Abogada, Universidad de los Andes

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uando llegué a mi primera clase de derecho en la Facultad de los Andes, resonaban en mi cabeza los comentarios de tantos contemporáneos que ingresaban a su vez a otras facultades y que repetidamente –con un tono un poco despreciativo– nos advertían que aquí no estudiaríamos derecho sino economía, y que además ¡no se podía ejercer en Colombia! Fuimos objeto de todo tipo de críticas que oscilaban entre el tamaño de los cursos –algunos de 5 alumnos– hasta los exámenes basados en casos y no en la “memoria jurídica”, que resultaban, en aquel país sumido en el Estatuto de Seguridad de Turbay, poco menos que una herejía jurídica. Era claro. Los estudiantes de esta pequeña facultad teníamos poco futuro en el estatus quo jurídico. La filosofía de la facultad descansaba en el pensamiento y la obra de su Decano Álvarez-Correa, quien, formado en otras latitudes, concebía a la academia como los clásicos renacentistas: la confluencia de ideas, conocimientos, la verdadera globalidad.

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No por sus orígenes –porque las nacionalidades no eran importantes– sino por su formación universal y humanística. Era tan importante la discusión sobre el derecho asirio en su clase de Historia del Derecho, como las metodologías jurídicas del doctor Giraldo. La facultad, inmersa en la filosofía de la Universidad –que buscaba, a través de los cursos básicos de los primeros semestres, acercarse a la noción del college norteamericano–, sacaba provecho del esquema a través de nuestro venerado profesor, para quien el conocimiento universal en historia, filosofía, matemáticas, economía e idiomas era esencial en la formación y creación del análisis jurídico. Los estudiantes de aquel entonces, además del tradicional pénsum regulado por el Ministerio de Justicia, estudiábamos materias impensables en otras facultades jurídicas. Nos eran obligatorias las matemáticas, la contabilidad financiera, las metodologías jurídicas, la micro y la macroeconomía, las historias económicas; todas ellas dentro de un esquema interdisciplinario que nos forzaba a batirnos a muerte contra las Sigue en la página 8

Hacer un cambio profundo y duradero en la sociedad es el sueño de Juan Felipe Grillo, un abogado uniandino que, Juan Felipe Grillo Edil de Chapinero como muchos otros, anhela una sociedad mejor. Grillo decidió estudiar derecho después de haberse dado cuenta de que lo único que hacía era “mirar las noticias y hacer gestos de desaprobación”. Actualmente (5 años después de graduarse de su pregrado), Juan Felipe se desempeña como edil de Chapinero, posición en la cual, a punta de “escuchar a la gente y potenciar sus voces”, ha logrado una corta pero muy enriquecedora experiencia. Grillo tiene sueños grandes para su carrera política, eso sí, sin dejar atrás los valores que le fueron inculcados en la facultad. En octubre se lanzará al concejo de la ciudad, sin duda una prueba determinante en la vida de un joven político. De ahí en adelante todo será incertidumbre, como dice él mismo. Juan Felipe Grillo: un uniandino valiente que se ha arriesgado al juego de la política, tratando de no caer en las nocivas prácticas populistas. Sólo el futuro dirá si la estrategia de escuchar atentamente a los ciudadanos realmente resulta útil.

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Especial Entrevista a Juan Esteban Lewin Por: Laura Gamba Estudiante de la Facultad de Derecho

Juan Esteban Rodríguez

Egresado Universidad de los Andes

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o vi llegar caminando el viernes a las 8 a.m. Me saludó con la misma voz agradable y animada que oí por teléfono días antes. Lo seguí hacia dentro del viejo edificio. Subimos unas escaleras angostas y oscuras en forma de caracol. Me abrió la puerta y me invitó a seguir al pequeño apartamento ubicado en el barrio La Macarena, en el centro de Bogotá. Es la oficina de Juan Esteban Lewin. La misma que comparte con las otras ocho personas que trabajan en La Silla Vacía, uno de los portales de noticias en internet más visitados en Colombia. Un par de escritorios, cuatro computadores y un tablero pegado en la pared es todo lo que hay dentro. “Juanes”, como le dicen sus amigos y familia, no parece abogado. Su pelo rizado es desordenado, su barba poblada, y su sonrisa caricaturesca. Pero lo es. Es abogado e historiador graduado de la Universidad de los Andes. Hizo una maestría de dos años en Leiden, Holanda, en estudios latinoamericanos. Y a pesar de haber trabajado tres años en firma y de haber hecho una especialización en derecho tributario, asegura que “nunca se sintió cien por ciento abogado”. Usted es abogado. ¿Sabe algo de periodismo? Absolutamente nada. ¿Que si he tomado alguna clase en la que me dijeran cómo hacer una entrevista? No. ¿Que si sé cuál es la diferencia entre una crónica y un reportaje? No. ¿En qué se diferencia el periodismo de información del periodismo de opinión o del de análisis? No sé. En lo que respecta al periodismo,

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“Nunca me sentí cien por ciento abogado”: Juan Esteban Lewin es ex alumno de Derecho de la Universidad de los Andes. Tras años de ejercer como abogado, hoy trabaja como periodista en La Silla Vacía cubriendo temas judiciales, de movilidad y económicos, así como las movidas de poder que hay detrás de éstos. AL DERECHO lo entrevistó con motivo de su edición especial de aniversario.

soy autodidacta. He aprendido haciendo. Entonces, ¿qué hace trabajando en La Silla Vacía como periodista? Mi impresión es que las personas que estudiaron periodismo tienen un conocimiento práctico mucho más grande que uno. ¡Mucho más

grande! Pero también tienen unos vacíos conceptuales inmensos en varios temas. Siendo abogado uno empieza con herramientas completamente distintas. Por ejemplo, en el tema del Congreso, que es un tema que tiene que ver mucho con el funcionamiento de los partidos y la

legislación electoral, cuando uno es abogado arranca con una gran ventaja porque uno entiende lo que está pasando. Los periodistas no tienen ni idea cuántas veces hay que tramitar una Ley. No saben la diferencia entre una Ley Estatutaria, una Ordinaria y Sigue en la página 8

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Especial “Nunca me...

¿Cómo fue la época en la firma de abogados?

un proyecto de Acto Legislativo, y cómo cada uno tiene que pasar por el Congreso. Y así ocurre con varios temas. Además, escribir puede hacerlo cualquier persona, pues en todas las carreras enseñan a hacerlo.

Yo nunca lo odié. Era interesante, pero sentía que no me apasionaba. Hay niños que van felices al colegio, y otros que no. Yo era como del estilo de los niños que no iban felices al colegio. Ahora siento que voy feliz todos los días. Y es chévere el colegio.

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¿Qué opinan los periodistas de que abogados, economistas o filósofos ejerzan el periodismo? A mí me ha inquietado ese tema. En general no parece haber un gran lío. Ellos dicen que nos falta chispa porque llegamos de la universidad de haber leído a Foucault o a Keynes, y conociendo si la demanda es elástica o inelástica. Tenemos fama de ser pedantes. Por otro lado, nosotros, que conocemos la teoría, creemos que ya sabemos lo que pasa en el mundo real, y para ellos la construcción del conocimiento es al revés. Mientras nosotros tenemos ideas preconcebidas, ellos se las forman mientras hacen sus investigaciones. Pero así como los periodistas aprenden preguntando, los que no somos periodistas trabajando aprendemos también las herramientas de comunicación y otras habilidades propias del periodista. Cosas como escribir más adecuado a la disciplina.

¿Cómo entró al mundo del periodismo? A mí siempre me había llamado la atención el periodismo porque tenía temas de derecho, de historia y de actualidad. Y cuando estaba fuera haciendo una maestría –que cuando uno está lejos le dan muchas ganas de saber lo que pasa en el país–, me enteré de que existía La Silla Vacía. Me empecé a meter muchísimo a la página y empecé a comentar las noticias. Me di cuenta de que el nivel del debate que se armaba ahí era alto. No era como en El Tiempo o El Espectador, donde todos se están insultando (“narco-paramilitar”, “mamerto”, “guerrillero”), sino que se podía debatir con inteligencia. Me volví muy intenso con los comentarios. A Juanita León, la directora de La Silla Vacía, le pareció interesante lo que yo escribía. Me contactó y me preguntó que si quería trabajar con ellos. Entonces,

“Vida y destino de la facultad...

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burlas de los economistas o de los administradores, quienes nos consideraban poco menos que retrasados mentales. Y así fuimos saliendo como “abogados”; muchos tan universales que se dedicaron a otros menesteres, como la bolsa, el periodismo o la cultura. Otros fueron brillantes exponentes de la jurisprudencia constitucional. Algunos, simples abogados en ejercicio –nostálgicos–, como quien escribe. Pero todos, sin duda alguna, con una característica única y particular frente al resto del mundo jurídico nacional: éramos abogados con formación universal. 8

llegaron a Bocuando llegué “Juanes”, como le gotá. Revisé, y de Holanda, emdicen sus amigos me di cuenta pecé a trabajar y familia, no de que llegaron durante tres meparece abogado. con Peñalosa, ses haciendo la Su pelo rizado es con quien consipráctica. Eso fue desordenado, su guieron contracomo en el 2009. barba poblada, tos, y que lueMe encantó el y su sonrisa go con Lucho t r abajo, p ero caricaturesca. consig u ieron tuve que volver Pero lo es. más. Juanita, a Holanda a terla directora, no minar la tesis de mi maestría. Luego, antes estaba ese día, entonces no la de volver, me preguntaron pudo leer. Yo decidí ponerle si quería trabajar ya fijo con el título “Así llegaron los ellos. Yo llegué y a la sema- Nule a la Bogotá de los ex na ya estaba en esta oficina alcaldes verdes”. trabajando. ¡Fue un caos! Me insultaron El mejor día de su trabajo… una cantidad (lo tildaron de sesgado, inocuo, y de atacar El día en que me sentí más malintencionadamente). Lo feliz fue el primer día en que que pasa es que buena parte escribí y publiqué algo. Pude la gente que lee La Silla bliqué a las 2, 3 de la tarde, Vacía hace parte de la ola very a la media hora me llegó un de porque ambas crecieron en mensaje de mi papá diciendo Internet. Me sentí mal. Por que estaba muy orgulloso de eso prefiero que Juanita lea y lo que había escrito. edite lo que se vaya a publicar El peor… (risa nerviosa). El periodista es como el fut- Uno se acostumbra. Hay bolista: si hace algo bueno, gente muy pasional con todos todo el mundo ve y lo elogia. los temas. Casi siempre son Si hace algo malo, todo el unos pocos, pero uno no le mundo lo insulta. Uno está escribe a unos pocos, y por muy expuesto y hay mucha eso hay que seguir adelante. gente valorando el resultado. Uno escribe porque es imporYo no estaba acostumbrado a tante que la gente se entere eso. Al ser abogado, uno ma- de cosas. neja la relación con su cliente. Y para terminar, ¿qué plaEn cambio acá, cuando uno nes tiene para el futuro? publica, lo lee cualquiera. Por ahora, a corto plazo, estoy Un día decidimos hacer una feliz y aprendiendo. En cinco nota sobre cómo los Nule o diez años, ni idea.

Pasan los años. La facultad ha crecido y se ha consolidado (¿es eso bueno?). Estudio el nuevo plan de estudios. Se eliminaron las materias interdisciplinarias salvo los CBU’s. Se cambiaron las matemáticas y la contabilidad financiera por estadística. Las metodologías de investigación jurídica por hermenéutica. No se estudia economía con los economistas –¡Oh! ¡Nuestra desgracia y nuestro reto!–, sino economía para abogados-dummies. Entrevisto a sus más jóvenes egresados. Se parecen a otros; son abogados. No representan una escuela determinada (público, privado, penal, internacional). En general encuentro con satisfacción dos rasgos que les son propios: vocación para el trabajo y sentido social. Me pregunto: ¿seguimos siendo abogados universales?

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Especial Por: Miguel Silva

Abogado, Universidad de los Andes FD Gravitas, Senior Managing Director

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n el mu ndo a nglosajón, donde los abogados participan de un mercado enorme en el terreno de la responsabilidad civil extracontractual, los chistes sobre la profesión y quienes la ejercen son infinitos. Y, en muchos casos, extraordinariamente pesados. A esa lista se agrega una descripción de profesión: abogado en recuperación (recovering lawyer), parafraseando a los alcohólicos en tratamiento (recovering alcoholic). Lo menciono porque durante mucho tiempo, al decir en EEUU que yo soy abogado, el interlocutor, consciente de mi oficio de consultor, la usaba para excusarme: “ah, entonces usted es un abogado en recuperación…”. Pero la verdad es que aunque nunca ejercí en realidad la profesión, nunca he dejado de hacerlo. Es más, he ejercido más la profesión cuando no he sido abogado que cuando lo fui. Es cierto que eso suena como a un galimatías, pero es muy preciso. Tuve oficina de abogado un par de años e hice lo del caso cuando uno tiene 24 años y cree que es abogado porque tiene cartón: imprimí tarjetas, compré códigos nuevos, mandé cartas a clientes potenciales, definí con mi socio áreas de práctica. Me fue regular,

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pero sobre todo me aburrí muchísimo. No teníamos clientes, así que, con excepción de dos o tres casos que llegaron de milagro, lo que ejercíamos allí era otra cosa: paciencia e imaginación para inventarnos negocios – un concierto de rock, una revista, un bar, lo que fuera. En cambio, desde que cerré la oficina de abogado no he dejado de ejercer el derecho un sólo día. Lo digo en el sentido más amplio, en lo que hace referencia a la cultura de lo jurídico. A los 26 entré a un periódico que se llamó unos meses después “La Prensa”. Allí encontré que yo contaba con una ventaja frente a algunos de mis colegas periodistas al tener el bagaje de una buena

facultad de derecho, como la de Los Andes. Al mismo tiempo advertí que mis colegas periodistas tenían muchísimas ventajas sobre mí: observaban mejor, escribían más rápido (5.000 caracteres perfectos en un par de horas, bajo presión, con llamadas telefónicas, radio prendido en las noticias y en espacios abiertos con todo el mundo encima) y no se daban tan duro al otro día porque lo publicado no era perfecto. Era suficiente con que fuera “chivoso”. Bien escrito, sí, pero mejor que bien escrito, a tiempo y sí, chivoso. Pero cada vez que llegaba alguien de una facultad de Comunicación Social era evidente la diferencia. Los abogados, los econo-

mistas, los politólogos teníamos un mundo intelectual profundo; ellos traían consigo sólo técnicas. Nosotros aprendíamos las técnicas muy rápido. La cultura, eso es otra cosa. Suena arrogante pero era entonces dramático e implicaba una gran desventaja profesional para aquéllos. Y eso no ha cambiado. Desde entonces, cada vez que alguien me pregunta si debe estudiar Comunicación o Periodismo, suelo decir que yo no estudiaría la una ni la otra porque ésas son destrezas que se adquieren fácilmente en la vida laboral. Lo que no se adquiere fácilmente en el mundo del trabajo son esos años de aprender a pensar, a investigar, a leer en serio, a cuestionar, a

Abogado en recuperación

“¿Piensa demandarme a mí?”, le pregunta Lucifer a San Pedro, con su conocida y desagradable risa, luego de que el representante de Dios le exigiera arreglar la deteriorada valla divisoria entre el Cielo y el Infierno, de acuerdo al contrato existente entre los dos. “¿Y de dónde va a sacar USTED un abogado?”*

dudar, y a entender cómo el ser humano ha articulado la convivencia para que no nos despedacemos los unos a los otros. Como funcionario público agradecí mucho a mis padres, por testarudos. Resulta que antes de graduarme de sexto de bachillerato anuncié, con el tono de decisión tomada, mi intención de estudiar Literatura. Aunque no fui fusilado en el acto, el llamado a la reflexión incluyó una cita, conseguida no sé por quién, con el entonces decano de la Facultad de Derecho de Los Andes, Eduardo Álvarez-Correa, uno de los mejores seres humanos que he conocido en mi vida. Álvarez-Correa me dijo que su facultad tenía una profunda inclinación hacia la filosofía del derecho, hacia la cultura jurídica y la formación de gente pensante, no de litigantes; y que, dada la estructura de la universidad, podía también estudiar literatura si así lo decidía. Lo agradecí porque en el sector público el que no sabe derecho lo aprende con pánico y dolor. Todos y cada uno de los días de los cuatro años que estuve en el sector público el derecho que aprendí en la facultad me fue infinitamente útil. Como mi oficio central eran los temas de estrategia de comunicaciones, por supuesto que mi pasión por la literatura Sigue en la página 11

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Jurídica del año 91, denota la imperante necesidad de dar prevalencia a los intereses de la colectividad por encima de la creencia metafísica sobre la idoneidad e infalibilidad de las directrices impartidas por el Príncipe a través de sus delegados. En las reflexiones subsiguientes señalaré las posturas que abarcan a la vía gubernativa bajo los parámetros constitucionales como mecanismo de control, al igual que los rezagos legocentristas que erigen este presupuesto procesal bajo la égida de privilegio de la administración, explicando algunos pormenores sobre la misma con miras a contextualizar el tema.

La vía gubernativa: ¿mecanismo de control o privilegio de la administración? “Se considera inconducente la exigencia del agotamiento de la vía gubernativa como presupuesto procesal de la acción, ya que la colectividad no debe ser sometida a la carga de un recurso frente a los errores de la Administración”. Por: Norberto Hernández Jiménez

Asesor del área de Derecho Penal del Consultorio Jurídico

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iguras como la presunción de legalidad de los actos administrativos y su ejecutividad, ejecutoriedad y ejecución forzosa, tienen su origen en la cultura propagada por el detentador del poder político, con anterioridad a las revoluciones liberales desatadas una vez superado el siglo XVII, acerca de la equidad, racionalidad, proporcionalidad y en definitiva “sabiduría” con base en la cual el Príncipe adoptaba sus decisiones y ceñía sus actuaciones, contando con la 10

potestad de hacer cumplir sus mandatos. Adicionalmente, dentro del ámbito procesal, se observan figuras como el “solve et repete”(1), la inembargabilidad de los bienes públicos y el procedimiento especial para la ejecución de las sentencias contra la administración, que limitan el acceso a los estamentos jurisdiccionales e imposibilitan la efectividad frente a una eventual condena. Una mirada crítica a las anotaciones precedentes, acorde con los lineamientos de un Estado Social y Democrático de Derecho como fórmula de organización política adoptada por el constituyente

Tradicionalmente en materia contencioso administrativa, se han establecido como presupuestos procesales -entendidos como los requisitos que habilitan el trámite de un proceso y que se diferencian de los presupuestos materiales que corresponden a la sentencia de fondo- los siguientes(2): (i) Agotamiento de la vía gubernativa, (ii) Que la acción no haya caducado, (iii) Capacidad para ser parte y capacidad para comparecer al proceso, (iv) Demanda en forma, (v) Competencia del Juez y (vi) Pago Previo. El agotamiento de la vía gubernativa se encuentra legalmente consagrado en el artículo 135 del Código Contencioso Administrativo, en donde se establece su calidad de presupuesto procesal necesario para acudir a la vía jurisdiccional –sin que afecte los requisitos de existencia o validez de la decisión–(3), el cual debe ser analizado de manera primigenia por parte del juez para dar trámite a la correspondiente acción(4). La vía gubernativa, si bien forma parte del procedimiento administrativo, es una etapa posterior a la “actuación administrativa” y constituye un mecanismo de control(5) sobre la legalidad de dicha actuación administrativa, que se inicia, una vez concluida ésta, con la interposición de los recursos propios del mismo, precisamente “contra los actos que pongan fin a las actuaciones administrativas”. A su vez, se erige como un privilegio de la Administración, derivado del principio de autotutela administrativa, en virtud del cual debe otorgarse a los entes públicos la oportunidad de pronunciarse sobre sus actos antes de que las controversias que se originen con ocasión de ellos sean planteadas ante la Judicatura(6). Sigue en la página 11

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Jurídica “La vía gubernativa...

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Comoquiera que el recurso de apelación tiene un carácter obligatorio, cuando contra el acto administrativo proceda el mismo, sólo se agota la vía gubernativa con su interposición, a diferencia de los recursos de reposición y queja, en cuyos eventos puede el interesado interponerlos o no, quedando a salvo este presupuesto procesal. Los efectos de su resolución se traducen en la modificación, revocación, adición, aclaración o confirmación del acto administrativo; supuestos que habilitan, dependiendo de las pretensiones del interesado, acudir ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa para debatir la legalidad de la decisión. Empero, tradicionalmente se ha concebido la vía gubernativa como mecanismo de control que evita activar innecesariamente la vía jurisdiccional, otorgando a la administración la facultad de corregir sus yerros. Dicho mecanismo se inspira en el principio de la buena fe –que se presume de la función administrativa–, erigiéndose como una alternativa más para descongestionar los despachos judiciales y evitar condenas en contra del Estado que son susceptibles de rectificación por la entidad. Concordante con lo anterior, el profesor Miguel González Rodríguez(7) advierte que la vía gubernativa se constituye en una oportunidad para que la administración se pronuncie sobre las reclamaciones de los asociados, sin necesidad de acudir a un proceso judicial. Sin embargo, esta conclusión no es pacífica en el ámbito del Derecho Administrativo. El profesor Jorge Enrique Ibáñez Najar, en comentarios realizados con ocasión del vigésimo aniversario del Código Contencioso Administrativo, es enfático en calificar la vía gubernativa como un “viejo resquicio de la justicia retenida” en detrimento del derecho de los administrados a acceder a la administración de justicia, sugiriendo que su ocurrencia debe ser facultativa para ellos. La anterior posición encuentra sustento en los postulados constitucionales, en cuanto eventualmente el agotamiento de la vía gubernativa se erige como obstáculo que puede diferir el acceso

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a la vía jurisdiccional. Sin embargo, esta figura encuentra su justificación como una facultad adicional al derecho de defensa y como garantía correlativa para los administrados y la administración, ahorrando costos(8) en un litigio contencioso administrativo. Aunado a ello, este requisito de procedibilidad se encuentra excluido en algunos casos en los que la naturaleza de la decisión administrativa o el rango del funcionario que la ha tomado hacen demasiado gravosa la exigencia del mismo para el administrado, siendo incluso susceptible de inaplicación(9). “Aunque, en realidad, la exclusión de agotar la vía gubernativa responde más al deseo de salvaguardar los intereses de la administración, que no son otros que los que se derivan del interés general”(10) . Se considera inconducente la exigencia del agotamiento de la vía gubernativa como presupuesto procesal de la acción, ya que la colectividad no debe ser sometida a la carga de un recurso frente a los errores de la Administración. Por el contrario, esta última debe actuar bajo los preceptos de idoneidad de la función pública, y sus falencias deben ser corregidas por la vía más expedita a elección del perjudicado, quien, por desconocimiento del trámite burocrático, puede resultar menoscabado en sus derechos ante esta exigencia. 1. Paga y repite. 2. Esta clasificación corresponde a la destacada por el profesor Juan Ángel Palacio Hincapié en su libro: DERECHO PROCESAL ADMINISTRATIVO. Librería Jurídica Sánchez R. Ltda., 5° Ed., 2005, Pág. 43. 3. “El agotamiento desde ningún punto de vista puede ser considerado requisito indispensable o para el surgimiento del acto, o para su oponibilidad”. SANTOFIMIO GAMBOA, Jaime Orlando. TRATADO DE DERECHO ADMINISTRATIVO, Tomo II Acto Administrativo, Pág. 272. 4. En este sentido ver sentencias datadas 25 de julio de 1997, Exp. 8382, C.P. Julio E. Correa Restrepo (obrante en la Gaceta Jurisprudencial No. 54, agosto de 1997, Pág. 60) y 3 de octubre de 1997, Exp. 8329, C.P. Delio Gómez Leyva (obrante en la Gaceta Jurisprudencial No. 57, noviembre de 1997, Págs. 86 y 87) en donde incluso se manifiesta que esta situación puede ser declarada de oficio. 5. En el mismo sentido ver la sentencia C-1232/05, M.P. Alfredo Beltrán Sierra y SANTOFIMIO GAMBOA, Ob. Cit., Págs. 258 y 259. 6. Ver sentencia C-792/06, M.P. Rodrigo Escobar Gil. 7. DERECHO PROCESAL ADMINISTRATIVO, Universidad Sergio Arboleda, 9° Ed., 1999, Pág. 55. 8. Sentencia C-060/96, M.P. Antonio Barrera Carbonell. 9. Por ejemplo cuando se limita la eficacia del derecho prestacional a la seguridad social de las personas de la tercera edad. Ver sentencia del 2 de octubre de 2008, Exp. 25000-23-25-000-200504715-01(2599-07), M.P. Gustavo Eduardo Gómez Aranguren. 10. Sentencia C-432/96, M.P. Carlos Gaviria Díaz.

“Abogado en...

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–más que eso, los libros leídos y gozados – jugó siempre un papel central. Lo hizo también en el periodismo y ha sido eje de mi vida, pero el derecho fue como contar con un motor adicional en esos años, como si en cambio de atravesar el Amazonas con un monomotor que en cualquier momento falla, estuviese piloteando un bimotor. Igual me sucedió en otros trabajos y aventuras periodísticas. En trabajos en temas de consultoría en comunicaciones estratégicas, mi profesión actual, veo también, a veces, la misma diferencia. Quienes vienen de Comunicación o Periodismo tienen mayores dificultades para entender los problemas de un cliente corporativo o del sector público que sus colegas que vienen de otras profesiones. Un consultor en comunicaciones estratégicas tiene que entender a fondo una empresa, un gobierno, un debate legislativo o regulatorio, una salida al mercado de capitales y, como lidia de manera permanente con crisis, debe familiarizarse con toda una suerte de materias extrañas. Muchas de ellas se aprenden en el acto, pero el marco conceptual que deja la facultad de derecho resulta clave para ser eficaz en el consejo. De manera que soy, sin duda, un abogado en recuperación. Pero quizá sea, secretamente, un abogado en ejercicio permanente. *Chiste tomado de http://www.gigaflop. demon.co.uk/humour/lawyer.htm. La versión original dice en inglés: It seems that there’s a fence between Heaven and Hell, which is cared for in alternate aeons by the two sides. It has fallen into disrepair. St. Peter seeks out Lucifer. Hey Lou, it’s your turn to fix the fence. The Boss says it looks awful. Get it done. I don’t care how it looks, says Lucifer. I’m not doing anything. You have to, says St. Peter. It’s your official obligation. We have a contract to that effect. You’re committed. I don’t give a fig for any contract, says Lucifer, as you should know by now, I don’t care what it says -- I’m not going to do anything. You have to, insists St. Peter. The law is the law. If you force us to, we’ll have to sue you. Sue me? cries Lucifer, breaking into that famous nasty laugh, Where are YOU gonna get a lawyer?

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Jurídica

Reformas preliminares que requiere el Sistema Electoral Colombiano “(...) cambiar el sistema actual de conteo manual de votos – que es tangible – por uno automático no es sólo escoger una “urna virtual”; es mucho más que eso: es evitar la manipulación de los resultados y las posibilidades de suplantación de identidad, y eso implica tener la seguridad de que el sistema está blindado contra todo intento de manipulación o errores de procedimiento (...)”.

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os procesos de reforma a las estructuras constitucionales y legales deben, en su integralidad, contemPor: Carlos Ariel plar juiciosamente las Sánchez Torres transversalidades de orRegistrador Nacional den jurídico, orgánico e del Estado Civil institucional que serán intervenidas en el proceso y, por supuesto, considerar las fuentes presupuestales que garanticen su eficacia. Es en este contexto, y en lo que representa el efecto sinérgico que una Reforma Política tiene sobre el Sistema Electoral, que la Registraduría Nacional del Estado Civil ha reflexionado acerca de la necesidad de una transformación estructural en el Régimen Electoral Colombiano que le permita afrontar los nuevos retos que implica el fortalecimiento democrático en Colombia y la salvaguarda del más preciado derecho de los ciudadanos: el voto. Una reforma política, como la que se ha venido conociendo por los medios de comunicación, representa profundos cambios que deben ser contemplados y analizados desde una óptica sistemática, por lo que para quienes han explorado o llevado a cabo la gestión electoral no es ajena la reflexión de que sólo puede ser vista como una verdadera reforma al “sistema” político y electoral colombiano aquélla adelantada con sentido previsivo, estratégico, integral, garantista y proporcional. Lo anterior por cuanto este tipo de reformas conllevan un alto grado de complejidad y diversidad de criterios dado que cada etapa del proceso electoral involucra a distintos organismos y actores civiles y políticos, que en 12

la mayoría de los casos deben proceder de manera coordinada dentro de las reglas técnicas, económicas, jurídicas y políticas del Estado democrático de derecho.

1.  Aspectos Constitucionales El Acto Legislativo Nº 01 del 3 de julio de 2003, que modificó la Constitución Política, estableció la opción a los partidos políticos de conformar sus listas con el denominado voto preferente, dando la posibilidad al elector de señalar en la tarjeta electoral el candidato de su preferencia entre los números correspondientes a los nombres que conforman la lista inscrita por el partido o movimiento político. La Registraduría Nacional considera conveniente la eliminación del voto preferente y la conformación de listas únicas y cerradas, lo cual asegura reglas y mecanismos claros, objetivos y transparentes para la escogencia de candidatos, miembros del partido y directivos, y para la ejecución de los dineros recaudados por cuenta de la financiación política o electoral. La escogencia de candidatos en consultas internas jalona el proceso competitivo y aumenta la fiscalización sobre la influencia de dineros ilícitos al interior del mismo partido. De ahí la idea de que la democratización debe ser materializada por la escogencia de candidatos en el seno de consultas de partido, las cuales no serán inocuas siempre que se garantice el cumplimiento de las normas de acceso al partido y a la posibilidad de postulación para representar los intereses del mismo, intereses que deberían gozar de identidad y unidad con los manifestados en sus estatutos.

Ciertamente, la representación de los intereses que los candidatos de un partido personifican para los ciudadanos que les siguen, no necesariamente guarda una unidad geográfica, cultural o económica en el orden nacional. En otras palabras, el interés social no es homogéneo en todas las partes del país. Frente a este fenómeno, cuando se plantea un régimen sancionatorio disciplinario para los partidos, trasluce la posibilidad de que una determinada región no llegue a ser representada en el Congreso. Debido a ello, sería muy importante para la promoción del principio de representación, el que se realizaran cambios en la circunscripción electoral por la cual se elige a los senadores. Una posibilidad sería elegir un senador por cada departamento, además de los que por circunscripción nacional llegasen a ser electos, de acuerdo al número de curules vigentes. Así, el principio de representación popular no se vería trastocado por la aplicación de un régimen disciplinario más severo a los partidos políticos. Correlativamente, la dignidad de ostentar la representación popular debe implicar un elevado rango de respeto por el elector. En este orden de ideas y en pro de moralizar la función política, no deberían existir las vacancias transitorias, pues es un sentir de la sociedad colombiana el que tales ausencias no se deben convertir en un modo de “alternancia” o “carrusel” para fines ilegítimos o de agravamiento fiscal. De hecho, el promocionar y, en su caso, determinar constitucionalmente la elaboración de listas únicas y cerradas, sería un esfuerzo vano si se admiten las vacancias temporales. Sigue en la página 13

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Jurídica “Reformas...

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2.  De la financiación Evidentemente, bajo este planteamiento que aspira a cumplir con un método “sistemático” de reforma, se avisa un cierto tono de garantía a la igualdad de oportunidades para quienes aspiran a postular su nombre como candidatos de un partido o a salir electos en virtud de la suma de votos obtenidos por la lista que se integra, frente a sus contendores políticos de otros partidos. En este sentido, la forma de financiación ha sido siempre un factor desequilibrante, hecho que per se no es desdeñable y funciona en otras culturas políticas. No obstante, en tanto teleológicamente las normas electorales colombianas persigan erradicar la indebida intromisión de dineros y apoyos de oscura procedencia como parte de este sistema “democratizador” de los partidos y la política colombiana, la financiación electoral debería ser previa a la elección y con origen mixto, esto es, con el apoyo del sector privado nacional, siempre que se haga una rendición de cuentas pública en cuanto al origen y destino de los recursos recibidos. Aquí también cobra importancia la lista única y cerrada, pues el tinte de los “votos por la persona” pierde fuerza para dar paso a la postura filosófico-política del partido por el que se vota.

3.  Aspectos tecnológicos Ha cobrado fuerza la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar la función de la Registraduría Nacional. Este objetivo no es nuevo en realidad, como quiera que algunos de los componentes del sistema han venido adquiriendo las características de un sistema electoral más automatizado. Ahora la Ley 892 de 2004 ordena el “voto electrónico”, y ello en sí mismo pasa a ser un motor de arrastre para pensar en cambios más profundos en la preparación logística de las elecciones. En términos más precisos, esta nueva obligación de la Registraduría Nacional del Estado Civil promueve e irriga la necesidad de incorporar nuevas tecnologías de la información sobre todas las etapas del proceso electoral.

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Sin embargo, si es el “voto electrónico” el medio por el cual se quiere combatir la desconfianza política, resta un camino largo y costoso para depositar en estos medios nuestros deseos de vencer los miedos que nacen de la manipulación de resultados electorales y escrutinios de resultados “sorpresivos” (...).

Ello a simple vista suena muy tentador para quienes ven el proceso electoral desde el “voto” simple y llano. Pero para quienes hemos participado del proceso electoral desde todas sus etapas –tanto las preparatorias como las ordenadas por el Régimen Electoral–, el voto es un punto visible pero que no consume en sí mismo la función electoral. Desde esta perspectiva, las listas únicas cerradas pasarían a ser un instrumento de orden técnico-práctico para la preservación del voto y su autenticidad, como quiera que para elecciones corporativas, y según el medio electrónico que se llegare a escoger, sin duda ofrecerían una más accesible elaboración de los listados de partidos por los cuales votar y, así mismo, garantizarían la prontitud en la divulgación de los resultados electorales sin caer en el falso amigo de “resultados prontos pero actos de elección posteriores y distintos”. Sin embargo, si es el “voto electrónico” el medio por el cual se quiere combatir la desconfianza política, resta un camino largo y costoso para depositar en estos medios nuestros deseos de vencer los miedos que nacen de la manipulación de resultados electorales y escrutinios de resultados “sorpresivos”, por decirlo de alguna manera. En efecto, obtener una masa crítica de estudios especializados interdisciplinarios desde los cuales recrear la certeza en la decisión hacia los

medios de votación electrónica disponibles de momento no es posible. Y no lo puede ser porque cambiar el sistema actual de conteo manual de votos –que es tangible– por uno automático no es sólo escoger una “urna virtual”; es mucho más que eso: es evitar la manipulación de los resultados y las posibilidades de suplantación de identidad, y eso implica tener la seguridad de que el sistema está blindado contra todo intento de manipulación o errores de procedimiento (arquitectura lógica y física y administración del sistema), ataques internos realizados por quien suministra o administra la solución informática, ataques de “hackers”, grupos ilegales o focos de corrupción; que el voto se contabilice más de una vez, etc. En otras palabras, necesitamos un gran apoyo financiero y técnico para diseñar un sistema electoral que con el apoyo de las tecnologías de la información, biométricas y la innovación, logre despejar toda duda o desconfianza sobre el uso de medios “mudos” e “intangibles”. De momento no se dispone de los estudios y pruebas sobre un sistema informático certificable; y lo más grave, no existen unas causales de reclamación apropiadas para este medio, pues esta realidad “virtual” supera las del artículo 192 del Código Electoral Colombiano.

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Política

¿Para qué sirve la “Gerencia” de la Carrera Séptima? “Sí, la Gerencia de la Carrera Séptima parece un mal chiste: se han perdido valiosos recursos que han podido ser destinados a cualquier otro programa de la Alcaldía Mayor”. Por: Santiago Lizarralde

Estudiante de la Facultad de Derecho

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ace más de un año el Alcalde Mayor de Bogotá, Samuel Moreno, anunció con bombos y platillos la creación e implementación de una Gerencia para una de las principales vías del Distrito Capital. La idea era que esa Gerencia se encargara de solucionar los problemas de movilidad de la vía más representativa de la Capital. De igual manera, debía encargarse de organizar las rutas de servicio público que transitan por la Séptima. Así, el Distrito procedió a contratar a un elevado número de personal con chaquetas color naranja, cuya misión era, entre otras, montarse en los buses de transporte público y enseñar a la ciudadanía y a los renuentes conductores un principio básico: si sólo solicitamos bus en los paraderos y éstos sólo paran en dichas estaciones, los tiempos de desplazamiento se podrían reducir significativamente. Es un hecho que en Bogotá cualquier usuario prefiere oprimir el botón de parada donde se le dé la gana, y no en los paraderos establecidos. Lo mismo ocurre cuando el usuario solicita el 14

servicio: donde le quede más cómodo, sin importar que a veinte metros se encuentre el paradero autorizado. Corolario de lo anterior es que los buses de transporte público paran cada pocos metros con el fin de bajar/subir pasajeros. Consecuencia de ello es que las vías se taponan, se producen más choques simples y se cercena la movilidad de los ciudadanos. Como incentivo para los conductores de servicio público se identificaron distintos lugares de paradas para las distintas rutas que utilizan la Séptima como corredor vial. También se compró un buen número de motocicletas que debían controlar el tráfico de la Séptima y alertar a la Policía de Tránsito de cualquier anomalía. Los resultados en el corto plazo fueron buenos: los buses paraban en los lugares indicados como paraderos de su ruta, la gente cruzaba por las cebras delineadas y parecía ser que la movilidad en la Séptima mejoraba. Hoy, pasado un año desde la creación de la Gerencia, los resultados no podrían ser más pobres. Basta con tomar un bus en cualquier sentido para constatar que ninguna empresa de servicio público ha Sigue en la página 16

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Política

Memoria Histórica: más allá de sólo violencia Por: Camilo Andrés Ávila Ceballos

Historiador y estudiante de Derecho y de la Maestría en Historia Universidad de los Andes

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l tema de la memoria y su recuperación ha ido tomando cada vez más fuerza. Se presenta como un tema necesario y un objeto de estudio prometedor y útil. Esto se puede ver en el caso colombiano gracias a la Ley 975 de 2005, más conocida como de Justicia y Paz. Con esta ley se retoma el tema de la violencia en Colombia. Como en comisiones anteriores, ésta pretende explicar las razones por las que surgieron los grupos armados ilegales. Complementario a esto, se intenta lograr la participación y reparación de las víctimas, verificar los procesos de desmovilización y reinserción y, por último, buscar la reconciliación nacional. Para cumplir estos objetivos la Comisión cuenta con el apoyo de un grupo de “Memoria Histórica”. Todos estos objetivos son loables y, si se quiere, deseables. El tema de la reparación de víctimas del conflicto armado y la desmovilización de combatientes es un proceso necesario en el país. Sin embargo, me causa cierta curiosidad que la encargada de realizar el trabajo académico, o por lo menos gran parte de éste, se denomine Memoria Histórica. ¿Acaso nuestra memoria se limita al conflicto armado? ¿Es éste el único proceso histórico adicional que valga la pena rescatar? ¿Dentro de la historia de Colombia sólo amerita crear un grupo de estudio de la violencia para rescatar esa memoria que resalta masacres en ciertas zonas del país? Mi respuesta a estas preguntas sería que no. Creo que el hecho de que se denomine “Memoria Histórica” a un grupo de estudio sobre la violencia es un ejemplo adicional de ese sentimiento derrotista y visión miope que se tiene no sólo del pasado sino también del presente y el futuro del país. El problema del pasado, del presente y del futuro es la violencia para muchos. Como lugar común es normal oír que este país siempre ha estado permeado

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“(…) el hecho de que se denomine “Memoria Histórica” a un grupo de estudio sobre la violencia es un ejemplo adicional de ese sentimiento derrotista y visión miope que se tiene no sólo del pasado sino también del presente y el futuro del país”.

por la violencia, llegando a aberraciones tales como creer que los colombianos somos violentos por naturaleza, situación que “Memoria Histórica” parece intentar ratificar en cierto sentido. Las masacres que documentan ocurrieron en efecto, y son completamente repudiables. Sin embargo, a eso no se limita nuestra Memoria. En un trabajo relativamente reciente Eduardo Posada Carbó (1) realiza un planteamiento valioso que considero importante tener en cuenta para definir

objetos de estudio, aproximaciones, planteamientos iniciales y, sobre todo, para dar la definición de algo como nuestra “Memoria Histórica”. A grandes rasgos, este autor plantea que el discurso negativo sobre lo que es ser colombiano y simboliza Colombia es una construcción de intelectuales, periodistas, académicos, entre otros. Es decir, la idea de los colombianos como violentos y la historia del país como permeada por la violencia es un discurso que se Sigue en la página 16

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Política “Memoria...

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han dedicado a reproducir los mismos colombianos, muchos ligados a “centros de conocimiento”. El hecho de que se denomine “Memoria Histórica” a un grupo dedicado a estudiar masacres es un ejemplo perfecto de esto que menciona Posada Carbó. No es censurable la constitución de un grupo como éste; es el hecho de nombrarlo de esa forma lo que considero reprochable. Esto no sólo tiene un impacto académico, sino en la cotidianidad de cualquier colombiano. La reproducción de lugares comunes como éstos, juntos con otros que normalmente inician con “es que en este país es el único lugar en el que…” o “sólo aquí se ve…” son ejemplos complementarios de esa reproducción del pesimismo de los colombianos, ligado muchas veces a la existencia de manifestaciones de violencia. Comparto la idea de Posada Carbó según la cual hay aspectos de la historia

de Colombia que van mucho más allá de la violencia. Un grupo que se denomine “Memoria Histórica” no se debe limitar a estudiar temas relacionados con la violencia. Se hace un trabajo destacable en este grupo, pero lo mismo podrían hacer otros para recuperar otros aspectos de nuestra Memoria. El hecho de que reciba este nombre un grupo dedicado a la violencia tiene impactos sobre los colombianos, ya que, como lo señala Gonzalo Sánchez, “(…) la memoria es una forma esencial de construcción de las identidades colectivas”. Por esta razón, considero que es fundamental ampliar la visión que tenemos sobre nuestra “Memoria Histórica(2)”. Para lograr esto, las personas vinculadas de alguna manera a un medio académico (estudiantes, profesores, investigadores, etc.) tenemos la obligación de ocuparnos de una manera más seria y crítica de nuestro pasado, presente y futuro. Es desde los medios académicos y de comunicación (como mediante un periódico estudiantil) que podemos ir cambiando esto; si así se construye una visión pe-

simista y violenta se puede igualmente construir una positiva, sin por eso ser irreal ni, mucho menos, dejar de reconocer que hay problemas. Como abogados o futuros abogados tenemos un deber de mantener un mayor espíritu crítico para evitar seguir reproduciendo prejuicios no sólo injustos sino, igualmente, falsos. Nuestra posición en la sociedad no es de poca monta (no es gratis que uno reciba el “título” de doctor así sea un simple estudiante) y es necesario ser responsable con ese “poder” para evitar seguir cometiendo errores como el de nombrar “Memoria Histórica” a un grupo dedicado al estudio de la violencia. Tanto es el poder que puede tener el derecho que el vehículo de reproducción de estas falsedades puede ser una ley, como la de Justicia y Paz. 1. Posada Carbó, Eduardo. La Nación soñada. Bogotá: Norma, 2006. 2. Sánchez, Gonzalo. “Memoria, museo y nación: Introducción.” En Sánchez Gómez, Gonzalo y Wills Obregón, María Emma (compiladores). Museo, memoria y nación: misión de los museos nacionales para los ciudadanos del futuro. Bogotá: Ministerio de Cultura: Museo Nacional de Colombia, 2000. p. 21.

“Para qué sirve la “Gerencia”...

los buses de servicio público le añadimos los cierres causados por obras en la vía, tenemos un coctel explosivo anti movilidad. Viene de la página 14 Desplazarse por la ciudad es una tragedia que los ciudadanos logrado que sus conductores cumplan las normas de tránsito están llamados a soportar. Resta por reflexionar sobre un punto del Distrito Capital. Los buses paran donde se les da la gana; en concreto: los buses que transitan por la Séptima tienen su algunos, inclusive con cinismo, paran a recoger usuarios en propia ley y les resbala el hecho de incumplir las normas que regulan el tránsito en Bogotá. cualquier lugar, pero a la hora Pero en este desastre, además de bajarse del bus al usuario de los buseteros y la Alcaldía, le toca esperar al próximo también tienen su cuota de resparadero demarcado. Parece ponsabilidad los usuarios del ser que la implementación de transporte público. Como se la Gerencia obedeció más a dijo anteriormente, el usuario unos pañitos de agua tibia que corriente no está interesado a una solución seria y de fondo. en caminar una o dos cuadras Y digo lo anterior teniendo en para llegar al paradero, o del cuenta que el Plan de Desarroparadero a su destino final. llo de la ciudad incluye la imY para que el usuario común plementación de Transmilenio entienda el principio básico por la Séptima. Me pregunto entonces: ¿cuánto le ha costa- Hoy, pasado un año desde la creación de la Gerencia, los resultados que se enunció anteriormente es necesario que se adelanten do al Distrito el chistecito de no podrían ser más pobres. programas didácticos. Sin emtener una gerencia de la carrera Séptima? Sí, la Gerencia de la Carrera Séptima parece un mal bargo, dichos programas tienen que ser mucho más eficientes chiste: se han perdido valiosos recursos que han podido ser que el implementado por la Gerencia de la Séptima. El fracaso destinados a cualquier otro programa de la Alcaldía Mayor. de la iniciativa es un ejemplo ilustrativo de lo ineficiente que No se ven los resultados por ninguna parte: la Séptima cada resultan programas elaborados a media marcha, al menos en lo día que pasa se encuentra más congestionada, y lo que sí se ve relativo al uso del transporte público. Lo único que cambiará son un montón de motos anaranjadas parqueadas en la sede de eso es la implementación definitiva del sistema Transmilenio la Gerencia en la Séptima con 34. Si al desorden impuesto por articulado con otros medios de transporte público. 16

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Política

El Sistema Integrado de Transporte Público: una oportunidad para el cambio

“El SITP es un esquema en el cual finalmente se cumple con el anhelo de la integración tarifaria, que les permitirá a los usuarios acceder, a través de un único medio de pago electrónico, a todos los servicios de transporte en la ciudad pagando un costo por trasbordo, el cual - en todos los casos - será menor al pago de la tarifa plena de dicho servicio”. Por: Javier Hernández López

Abogado, Universidad de los Andes Gerente del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP)

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esde la implementación del sistema TransMilenio Bogotá se ha posicionado a nivel mundial como un ejemplo de innovación en sistemas de transporte urbano. Sin embargo, desde hace varios años se hizo evidente que este exitoso modelo de operación tronco alimentada requería, para garantizar a la totalidad de ciudadanos un servicio de alta calidad, de un complemento que no podía encontrar en el modelo de guerra del centavo que subyace en el actual transporte público colectivo. Sobre esta premisa nace el SITP, como un proyecto de

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construcción colectiva que la ciudad lleva adelantando por muchos años, dando continuidad a las políticas públicas de varias administraciones. La transformación y modernización del modelo de prestación del servicio público de transporte en Bogotá, que se consolida y afirma con el proceso licitatorio adjudicado en noviembre de 2010, ha sido una tarea de varios gobiernos, a partir de acciones como la creación del sistema Transmilenio, los decretos de reorganización de transporte colectivo y la expedición del plan maestro de movilidad de la ciudad. Sobre estas bases conceptuales se estructuró y se diseñó el Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá.

Este proceso, que tiene como principal finalidad el beneficio de los usuarios del sistema de transporte y de los ciudadanos bogotanos, es no sólo necesario sino urgente. La transformación del servicio, la ampliación de la cobertura, la modernización y optimización del parque automotor, la disminución de la contaminación ambiental, la reducción sustancial de la accidentalidad, la eliminación de la guerra del centavo, la generación de empleo para los conductores en condiciones dignas y las mejoras en los tiempos de viaje son aspectos que no dan espera. El SITP es un esquema en el cual finalmente se cumple con el anhelo de la integración tarifaria, que les permi-

tirá a los usuarios acceder, a través de un único medio de pago electrónico, a todos los servicios de transporte en la ciudad pagando un costo por trasbordo, el cual –en todos los casos– será menor al pago de la tarifa plena de dicho servicio. Esto significa que quienes hoy tienen que tomar más de un vehículo de transporte público colectivo para llegar a su destino, con el SITP verán disminuido el valor de la tarifa que actualmente están pagando. Para este fin, tanto la licitación como las minutas de contratos sometidas a la discusión pública ciudadana no sólo desde su publicación, sino desde la propia Sigue en la página 18

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Política “Una...

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formulación y expedición del plan maestro de movilidad, establecen por primera vez en la historia de la ciudad herramientas contractuales que le devuelven al Estado el control del servicio, tales como la creación del manual de niveles de servicio, que se constituye en la base de la remuneración de los operadores y de la propia prestación del servicio. Actualmente, el transporte público en Bogotá se presta sin verdaderos niveles de servicio y sin verdaderas herramientas de control por parte del Estado. Es incontrovertible que en el diseño contractual del SITP se avanza en la dirección correcta al establecer claramente unos niveles de servicio, controlados por Transmilenio S.A. a través de herramientas tecnológicas, que en caso de incumplimiento pueden dar lugar inclusive a la caducidad de los contratos de concesión. Cuando terminemos de implantar el SITP, las empresas que prestarán el servicio serán operadoras y no afiliadoras. Tendrán control de la flota y deberán responder por la adecuada prestación del servicio en su totalidad, por la calidad de los vehículos y por su presentación y estado mecánico, de acuerdo con estándares técnicos y respetando los derechos laborales de los conductores. Adicionalmente, no sobra recordar que se trata de la primera licitación de transporte de rutas y servicios que hasta hoy han venido prestando las empresas de transporte público colectivo en la ciudad. Este escenario ha permitido una ventaja adicional intangible para la ciudad, como es la discusión pública frente a este asunto. 18

La licitación pública a través de la cual se seleccionó a los operadores de transporte del sistema fue un ejemplo de garantías de participación para los ciudadanos y los organismos de control. Basta citar algunos datos que corroboran esta afirmación: — El proyecto de pliego de condiciones se publicó por 93 días calendario, mientras que la norma apenas prevé que se publique por diez días hábiles. — En el cuarto de datos se puso a disposición de cualquier interesado un total de 344 documentos comprendidos en 30.034 folios. — Se llevaron a cabo seis audiencias preliminares antes de la publicación del pliego de condiciones definitivo. — El proyecto se expuso directamente en las 20 localidades de la ciudad. — Se contestaron 1.957 observaciones en la etapa de proyecto de pliego de condiciones y 1.153 en la etapa de pliego de condiciones definitivo, publicándose éstas en el portal www.contratos. gov.co. — En la etapa de pliego de condiciones definitivo, además de las audiencias de tipificación, estimación y asignación de riesgos y aclaración del pliego, se adelantó una audiencia explicativa de las adendas. El proceso de transformación del servicio público esencial de transporte colectivo en Bogotá está en marcha y es irreversible. La selección de los operadores se adelantó a través de un proceso público, abierto y transparente que garantizó la sana competencia para seleccionar, bajo los principios de transparencia, economía y responsabilidad, a los operadores del sistema, con fundamento en la regla

según la cual en materia de servicios públicos quien detenta la competencia para definir las reglas de su prestación es el Estado, en este caso representado por la Administración Distrital, la cual no ha ahorrado esfuerzos para garantizar un servicio de calidad en beneficio de la ciudad. No obstante lo anterior, el proceso sufrió algunos tropiezos importantes de quienes se oponían al cambio. Evidentemente, el más recordado por su impacto en la ciudad fue el paro de transporte que paralizó a la ciudad por tres días en el mes de marzo del año 2010. Lo sorprendente es que este tipo de acciones tendientes a evitar la transformación o a dilatar el proceso, no fueron exclusivas de algún sector de los transportadores que se oponía radicalmente a cualquier modificación de las condiciones actuales de prestación del servicio. Lamentablemente, organizaciones creadas con un propósito loable y con un reconocido compromiso social también actuaron de forma inoportuna, desconociendo los amplios espacios de participación que tuvo el proceso y poniendo en riesgo todos los avances logrados en materia de transformación del modelo de prestación del servicio público. En concreto, un par de días antes de la adjudicación del proceso licitatorio del SITP (que tuvo una duración superior a 1 año), representantes del Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social – PAIIS – solicitaron a la Corte Constitucional y al Ministerio de Transporte la suspensión del proceso debido a que, en su concepto, las minutas del contrato de concesión no garantizaban que la flota del Sistema cum-

pliera con los estándares de accesibilidad para la atención de personas en situación de discapacidad. El presente artículo no pretende discutir el fondo de la solicitud ni la finalidad de los propósitos de los programas, y menos aún las buenas intenciones de quienes en ellos participan, pues es evidente que los impulsan los mejores propósitos. De hecho, el SITP comparte la finalidad de la solicitud y ha considerado siempre como uno de sus principios la accesibilidad total al sistema de toda la población bogotana, dentro de los parámetros constitucionales y jurisprudenciales que regulan esta materia. Sin embargo, y a pesar de que las entidades públicas mencionadas no aceptaron estos argumentos y el proceso culminó en la fecha prevista, se trata de un hecho significativo que sirve como antecedente para preguntarse cuál debe ser el papel de las organizaciones sociales, las universidades, los gremios y, en general, la sociedad civil frente a proyectos de alto impacto social como el SITP. Más aún, como egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, me cuestiono si su papel y el de sus programas debe ser el de un actor activo que discuta públicamente los alcances de este tipo de iniciativas, o si debe limitarse a ser un simple espectador, o si su función es la de hacer lobby ante las altas cortes y el Gobierno Nacional un par de días antes de la toma de decisiones trascendentales que podrían mejorar la calidad de vida de millones de personas para tratar de terminar procesos que han tenido amplias discusiones públicas sin siquiera debatir abiertamente sus argumentos.

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Opinión

¿Por qué NO legalizar las drogas? Visión desde la perspectiva de la Modernidad ¿Qué pasa con el cuerpo de consumidores que en momentos de alteración de la conciencia pierden el control sobre sí mismos, dilapidando el asidero de la realidad, negando la premisa de Descartes “Pienso luego existo”? ¿No estamos ante las puertas de una nueva Guerra del Opio, pero ahora dentro de un sistema donde se trata de someter al divertimento a millones de personas que viven no sólo en China sino en todo el globo?

Por: Victoria Peralta

Doctora en Historia, The New School for Social Research

Q

uisiera aportar una línea de discusión sobre la controvertible idea de la legalización de las drogas, basada en la experiencia histórica de la Modernidad desde los paradigmas mismos establecidos por ella(1). Se ofrece un punto de vista distinto al ya conocido, relativo a los gastos del Estado en salud pública y/o en violencia ciudadana. Hablar de drogas es un tema de aristas infinitas, en el cual no quiero involucrarme en este breve artículo. Se enfoca, entonces, la problemática mencionada, en las drogas alucinógenas y en otras que generan dependencia por ser adictivas, es decir, todas las que cambian, alteran o distorsionan la conciencia y/o además generan dependencia por ser adictivas. Se entiende por conciencia lo que los filósofos de inicios de la Modernidad acuñaron como tal: René Descartes, “Pienso luego existo”; Emmanuel Kant, “Beantwortung der Frage: Was ist Aufklarung?” o, en español, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, asimilando la Ilustración a la mayoría de edad de una sociedad y/o del individuo. La Revolución Francesa, bastión de la Modernidad, promulgó tres principios básicos: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Se parte de la premisa de que cualquier sustancia que altere la conciencia y, por lo tanto, la capacidad de los hombres y/o mujeres de discernir, no sólo anula la práctica de la frase de Descartes “Pienso luego existo”, sino también las cualidades más importantes de la Modernidad: Libertad y Fraternidad. No fue una casualidad histórica el uso del opio como estrategia imperialista por parte del Imperio Británico contra el fuerte y rebelde pueblo Chino en la conocida Guerra del Opio en el siglo 19. Tampoco es una casualidad de la

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“(…) cualquier sustancia que altere la conciencia y, por lo tanto, la capacidad de los hombres y/o mujeres de discernir, no sólo anula la práctica de la frase de Descartes “Pienso luego existo”, sino también las cualidades más importantes de la Modernidad: Libertad y Fraternidad”.

historia que el uso de drogas se haya incorporado a la vida cotidiana en casi todo el mundo, y que sean éstas el centro del debate concerniente a los gastos del Estado en salud pública y violencia ciudadana. Todo esto en pleno apogeo de la sociedad capitalista de masas, sociedad iniciada en el siglo 20 y que parece ser el leit-motif de la sociedad del 21. Me surgen varias preguntas: ¿Es la liberación y legalización del consumo de drogas una estrategia más del sistema capitalista de masas que requiere de trabajadores dóciles y manejables, que no generen problemas al cuestionarse su rol y que ofrezcan sin mayor debate sus cuerpos amansados por el letargo producido por sustancias inhibidoras de reacciones – retadoras, rebeldes, etc. – a su servicio? ¿Es el uso libre de las drogas un elemento más de alienación de los trabajadores de cuello blanco, obreros de la construcción, etc., para soportar el tedio de la vida cotidiana contemporánea, que obliga a trabajar esclavizadamente aún con salario y en beneficio del sistema? (Wright Mills, C., 1956.)

¿No es la adicción una contradicción obvia a la libertad? ¿Negación de la libertad; además, negación de la conciencia a través de la alienación y, por lo tanto, negación del individuo? Si la alienación o enajenación es el fenómeno que suprime o rompe la conexión entre el individuo con su conciencia, con sus necesidades, ¿no afirmaríamos, entonces, que lo desposee de su personalidad, aislándolo y ensimismándolo, todo lo cual conduce a la incomunicación y, como consecuencia, también a la negación de la fraternidad humana? (Williams, Raymond, 1983)(2). “La filosofía es en realidad la añoranza, necesidad de sentirse en casa en cualquier lugar. ¿A dónde vamos, entonces? Siempre a casa.” Novalis, Fragmentos

Bibliografía Berman, Marshall (1991). Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI Editores: Madrid. Wright Mills, C. (1956). White Collar. The American Middle Class. New York: Oxford University Press. Williams, Raymond (1983). Keywords. A Vocabulary of Culture and Society. New York: Oxford University Press. 1. Ver: Berman, Marshall. (1991) Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI Editores: Madrid, p. 379. Diversas definiciones de Modernidad desde el siglo XVI, todas conducen al mismo fenómeno. 2. Acepción psicológica del término “alienación”, p. 36.

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Cultura

¿Y por qué no ir a ópera? Un día, uno de mis asesores me dijo “¿Y por qué no hacer ópera?” Yo no tenía la menor idea de la ópera, no era algo que hubiera estado cercano a mi vida, pero me pareció que era una buena idea. Entrevista con Gloria Zea por Gabriela Eslava Bejarano Estudiante de la Facultad de Derecho

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on motivo de los 35 años de la creación de la Ópera de Colombia, entrevisté a Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, fundadora de la Ópera de Colombia y gran conocedora del género. Esto fue lo que me contó. Gabriela Eslava: ¿Cómo fue su primer acercamiento a la ópera? Gloria Zea: En 1974, al inicio del gobierno de Alfonso López, asumí la dirección de Colcultura. Lo primero que hice fue concluir el proyecto de restauración del Teatro Colón, que se había estancado a mitad de camino por

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falta de recursos. Empecé a buscar nuevos campos de acción y nuevos horizontes para el desarrollo cultural colombiano. Un día, uno de mis asesores me dijo “¿Y por qué no hacer ópera?” Yo no tenía la menor idea de la ópera, no era algo que hubiera estado cercano a mi vida, pero me pareció que era una buena idea. Empezamos haciendo dos títulos anuales, cada uno con seis funciones, y fue tan descomunal el éxito que nos tocó duplicar el número de funciones. Ahí me di cuenta, entonces, de que existía una gran pasión por la ópera en Colombia. El segundo año hicimos cuatro títulos, y fuimos creciendo paulatinamente hasta

llegar a hacer nueve títulos anuales, que es una locura. Hoy en día, que hacemos dos, miro hacia atrás y todavía no entiendo cómo lo logramos. No había existido hasta ese momento la Ópera de Colombia como tal; sin embargo, hubo esfuerzos aislados de personas privadas que trataron de hacer ópera en el país, pero que por razones económicas no pudieron continuar con el proyecto a largo plazo. Tres años después de que dejé Colcultura la ópera se acabó. Fue hasta 1995, aproximadamente, que volvimos a hacer ópera. Gustavo Yepes, acompañado de un grupo de jóvenes cantantes, llegó un día a mi oficina en el MamBo y me dijo:

“Doña Gloria, nosotros queremos volver a hacer ópera y usted es la única persona que nos puede ayudar porque nosotros somos producto de su trabajo”. Yo no entendía a qué se referían. Entonces, empezaron a contarme sobre su acercamiento a la ópera a través de las transmisiones radiales, las funciones y semilleros de cantantes que logramos establecer con Colcultura. No tenía dinero, ni orquesta, ni nada. Sin embargo, programé una audición con ellos en la que me emocioné profundamente; en ese momento decidí volver a hacer ópera, porque entendí que no podía dejar a esos muchachos en la calle. GE: ¿Es en casa donde se aprende de ópera?

GZ: El gusto por la ópera no es algo que aprendí de niña en casa; es un gusto que fue creciendo en mí por la curiosidad hacia otra forma de arte. En la medida en que me fui involucrando en este tema, me enamoré locamente, como le pasa a todos los que se acercan al género. Es una pasión que te inunda totalmente. GE: ¿Ha sido difícil la labor de sacar adelante la ópera en Colombia? GZ: Esta labor no ha sido difícil, ha sido imposible. Yo no acepto la palabra “No”. Por encima de viento y marea, y de los que no creían en el proyecto de la ópera en Sigue en la página 21

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Cultura “¿Y por...

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Colombia, venció la persistencia, y aunque nos ha tocado trabajar con las uñas para sacar la ópera adelante, es el amor por el arte lo que nos impulsa a seguir. No me puedo quejar: aunque ha sido difícil, después de gritar, pelear y llorar, he encontrado apoyo en el Ministerio de Cultura, en la Alcaldía de Bogotá y en la empresa privada. En fin, ahí vamos. GE: CineColombia está presentando en diferentes teatros la temporada de ópera del Metropolitan de Nueva York. ¿Acceder más fácilmente a la ópera yendo a una sala de cine hará que se rompa el paradigma de que la ópera es sólo para unos pocos? GZ: La propuesta me parece excelente porque es una forma de familiarizar al público con lo que un teatro como el Metropolitan, que cuenta con una

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gran cantidad de recursos, puede hacer. Es la oportunidad de oír a los mejores cantantes del mundo. Sin embargo, es un video, y nada reemplaza la emoción en vivo que se siente al presenciar la obra en el teatro. La ópera es como la poesía o como cualquier otro tipo de arte: la gente suele decir que no le gusta, pero es porque no la conoce. Decir que la ópera es para unos pocos o para una élite es ridículo. Sería como decir que el arte es para unos pocos. Al contrario, es para los que se toman la molestia de entrar a un museo, de leer un libro, de escuchar una pieza musical; para los que se toman la molestia de acercarse al arte. La gente que dice eso es la que nunca se ha tomado la molestia. Uno se acerca al arte y se vuelve adicto. Queda “enviciado” de por vida. GE: ¿Qué nos diría Gloria Zea a nosotros, los jóvenes neófitos en el tema de la ópera?

“La ópera es como la poesía o como cualquier otro tipo de arte: la gente suele decir que no le gusta, pero es porque no la conoce”.

GZ: La ópera es un oficio del cual uno se enamora locamente, no solamente por la música o por la belleza del género, sino por la belleza de los seres humanos que la hacen. Una vez te acercas a la ópera, te enloqueces; es un tipo de arte que comienza a ser parte de tu vida y que te enriquece. Para amar la ópera sólo se necesitan oídos y ojos. Antes, muchos decían que era un género muy difícil de entender, pero hoy en día eso no es un problema porque la ópera se hace con traducción simultánea. La cantante puede estar cantando en alemán o en ruso y el es-

pectador va siguiendo unos subtítulos como si viera una película. Es una forma de vivir, elevando el espíritu con todo lo que el ser humano ha creado, y es sublime. Eso enriquece no sólo la vida propia sino también la de aquellos que nos rodean: te hace un ser humano mejor y más feliz. Por eso yo sigo en esta pelea por sacar adelante la ópera; es una pelea que aunque es dura, es bellísima y vale la pena. En el 2011 se harán tres títulos, además del concierto con el más importante tenor de la actualidad, el peruano Juan Diego Flórez. 21


Facultad

Una oportunidad para el desarrollo sostenible “De entrada nos advirtieron que la facultad no podría asistirnos económicamente, pues no contaba con los fondos necesarios y, aún cuando pudiese disponer de ellos, no estaba obligada a ayudarnos”. Por: Santiago Peña Gómez Santiago Uribe Sáenz

Estudiantes de la Facultad de Derecho

S

er estudiante de Derecho en la Universidad de los Andes es, hoy día, un privilegio del que no muchos pueden disfrutar y, por tanto, es motivo de profundo orgullo ser parte de esta innovadora y representativa escuela de derecho. Esta oportunidad debe, en todo momento, infundir en los estudiantes la convicción de posicionar el nombre de nuestra alma mater en lo más alto, pues somos nosotros, los estudiantes, quienes reflejamos las calidades humanas y académicas que con tanto esmero y dedicación se nos inculcan, tanto en las aulas como fuera de ellas. En efecto, fuera de los salones de clase se abre un mundo de oportunidades para explorar las innumerables áreas y aplicaciones del derecho, sin importar si tenemos pleno conocimiento o no de la materia de interés, pues el compromiso, la dedicación y el ímpetu por enriquecer nuestra formación son los elementos que deben acompañar nuestra curiosidad y sed de conocimiento. Para contribuir a ello, existe un espacio académico en particular que, a nuestro modo de ver, es uno de los más valiosos e importantes, si no el más, que se encuentra al alcance de todos nosotros, ofreciéndonos la oportunidad única de representar a nuestra universidad y de progresar en nuestra formación. Nos referimos específicamente a los concursos de derecho en los que, desde hace ya varios años, participa la universidad, a través de los cuales nuestra facultad ha adquirido el nombre que hoy ostenta y ha conseguido una reputación internacionalmente reconocida; esto, gracias al empeño y excelentes resultados que nuestros representantes han alcanzado. Los concursos desarrollan en los estudiantes una serie de habilidades valiosas para el ejercicio de nuestra profesión: mejoran nuestra capacidad investigativa y de síntesis, nos enseñan el valor

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del trabajo en equipo y nos preparan para enfrentar un auditorio internacional que a su vez nos permite conocer estudiantes, profesores y profesionales de todos los rincones del mundo. En estos foros se discuten temas actuales y controversiales que enfrentan a los abogados en debates sustanciales en todas las ramas del derecho, aspecto que contribuye al desarrollo de la disciplina jurídica. Las experiencias vividas por quienes han participado en representación de nuestra facultad dan cuenta de un sinnúmero de vivencias que sólo pueden resultar positivas. Todo es ganancia. Conscientes de todo esto, y sin querer restar importancia a los ya existentes, nuestra facultad, por medio del Grupo de Derecho de Interés Público, tomó lo iniciativa, junto con la Universidad de Tulane (Estados Unidos), la Fundación Getulio Vargas (Brasil) y la Universidad Rafael Landívar (Guatemala), de organizar un concurso internacional que en su primera edición será llevado a cabo en Rio de Janeiro, Brasil. Por primera vez, se tratará como eje temático el derecho de los pueblos al desarrollo sostenible y la obligación de los estados de proteger y preservar el medio ambiente, todo ello permeado por el Derecho Internacional Ambiental y los Derechos Humanos, en el marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Éstos son temas de vital importancia para nuestro país como nación megadiversa, protagonista en temas medioambientales y encarrilada en las vías del desarrollo. Ello pone de

presente el largo camino que resta por recorrer en la protección y garantía de los Derechos Humanos y la íntima relación que éstos guardan con el medio ambiente. La gran ilusión que nos generó tener la posibilidad de ser los representantes de una de las universidades organizadoras de este evento, a nuestro sentir tan significativo, no se derrumbó cuando la facultad misma nos cerró las puertas al apoyo que necesitábamos. De entrada nos advirtieron que la facultad no podría asistirnos económicamente, pues no contaba con los fondos necesarios y, aún cuando pudiese disponer de ellos, no estaba obligada a ayudarnos. Sin embargo, el sentido de pertenencia y el honor del que nos llenamos por el hecho de ser los embajadores de nuestra facultad en este escenario, pudieron más que la desilusión y adversidades que enfrentamos. Probablemente, de no haber sido por el incondicional y solidario apoyo que encontramos en el periódico de los estudiantes de la facultad Al Derecho, no estaríamos transmitiendo ahora la buena noticia. Aprovechamos estas líneas para expresar nuestro más sincero agradecimiento por la ayuda recibida. En nuestra facultad soplan vientos de renovación. El relevo en la dirección de la decanatura nos hace anhelar que los futuros participantes de éste y los demás concursos, encuentren en la facultad el estímulo y apoyo necesarios y, que a diferencia nuestra, éstos no les sean negados.

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Facultad

Invitación El periódico AL DERECHO invita a todos los estudiantes a que escriban en las próximas ediciones, enviando sus artículos al correo alderecho@ uniandes.edu.co, y a que nos visiten ahora online en www.periodicoalderecho.com ¿Qué le gustaría ver, leer y escuchar en las páginas de AL DERECHO?

JURÍDICA ¿Cuál es la estructura legal de los clubes de fútbol en Colombia?

Por: Carlos González Puche

Abogado, Universidad Externado de Colombia Director Ejecutivo, Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales

El tema de la presencia de dineros provenientes del narcotráfico y de lavado de activos en los clubes profesionales de fútbol ha sido un hecho notorio desde finales de los años 70, y la absoluta incapacidad de control por parte del Estado colombiano para evitarlo ha sido constante. Recurrentemente se presentan escándalos sobre el manejo, la propiedad y los dineros que ingresan a los clubes para sostener sus actividades, anunciándose medidas drásticas de intervención y amenazas de imposición de sanciones que nunca llegan. ¿Qué les permite a los clubes de fútbol operar en Colombia de forma distinta a las demás entidades sin ánimo de lucro?

Corte Constitucional sobre el matrimonio entre parejas del mismo sexo, puede seguir leyéndolo en www.periodicoal derecho.com, ingresando a la sección “Opinión”. Entrevista a Alberto Casas Santamaría Por: Alfredo Hernández

Estudiante de Derecho de la Facultad

Alberto Casas Santamaría, además de dedicarse al periodismo, ha estado íntimamente relacionado con la política, pues ha logrado ser Embajador, Ministro, Senador, Diputado, Concejal de Bogotá y Representante a la Cámara. En el campo del periodismo, fue director del noticiero 12:30 p.m., columnista del periódico El Siglo, y actualmente su voz se escucha todas las mañanas por La W Radio. Como si fuera poco, también ingresó al campo de la publicidad, dentro del cual se destacó como presidente de Atenas Publicidad. Por lo anterior, a Alberto lo llaman el hombre de las tres P, pues ha estado en la política, en el periodismo y en la publicidad. ¿Qué tiene que decirle a AL DERECHO el hombre de las tres P? Averígüelo en www.periodicoalderecho.com, haciendo click en la sección “Opinión”.

¡Vergonzoso! AL DERECHO lamenta y condena fuertemente la muerte de Margarita Gómez y Mateo Matamala, estudiantes de la Universidad de los Andes y futuros líderes de Colombia.

Para seguir leyendo este artículo, ingrese a www.periodico alderecho.com, haciendo click en la sección “Jurídica”.

¡Victorioso!

OPINIÓN Intervención Ciudadana a favor del matrimonio civil para parejas del mismo sexo Por: Matías González Gil

Estudiante de Derecho de la Facultad

Señores Magistrados, Les escribo para informarles que en un futuro no muy lejano, viviré bajo el mismo techo con un hombre que sé será alto – aunque no mucho –, simpático, excelente en la cama, disfrutará bailar salsa de la vieja y ver cine. Con él construiré un hogar lleno de amor, pelearemos como todas las parejas, pero sé que sobrepasaremos ese obstáculo con diálogo y buen humor. Seremos trabajadores, nos compraremos un carro, un apartamento con excelente vista y viajaremos mucho a visitar a mi familia, ya que su familia no me quiere porque dicen que “lo mariqueé”, que tengo “una enfermedad, una desviación sexual”, entre otros comentarios que me han hecho sentir menos que humano, culpable, triste e impotente. Si bien nuestra vida será lo suficientemente difícil porque no podré demostrar afecto en público por miedo a agresiones verbales o físicas, eso no será suficiente para evitar que yo viva con la persona con la que me da la gana de vivir. Le diré “esposito”, independientemente de lo que ustedes decidan. Realizaré con mi “esposito” muchas de las actividades que ustedes, Señores Magistrados, desempeñan con sus familias sin sanciones sociales ni miedos. Por eso, los reto a que eviten que se me cumpla el sueño de vivir con mi esposito... Si quiere saber qué más tiene que decirle el autor de esta polémica intervención a los Honorables Magistrados de la

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Agradecemos a las personas que asistieron a la Fiesta de Derecho, celebrada este año con el fin de donar una parte de los fondos recaudados a los estudiantes de la Facultad que participarán en el Primer Concurso Anual Internacional de Derecho al Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Brasil.

¡Virtuoso! El periódico AL DERECHO aplaude el nombramiento de la nueva Decana de la Facultad de Derecho, Helena Alviar, y celebra que por primera vez tenemos a una profesora de planta liderando nuestra facultad.

Escríbanos: alderecho@uniandes.edu.co 23


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