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INTRODUCCIÓN del Curso de Historia y Sociedad en MADEMS del SUAYED

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Historia, sociedad y educaciĂłn Autora: Dra. Ofelia Contreras GutiĂŠrrez Unidad Introductoria


HISTORIA, SOCIEDAD Y EDUCACIÓN

UNIDAD INTRODUCTORIA Esta asignatura tiene como objetivo fundamental capacitarnos para poder pensar nuestra labor como educadores, desde una perspectiva sociológica e histórica. Tal vez la primera pregunta que venga a nuestra mente al leer esta afirmación sea: ¿para qué le sirve a los profesores de Ciencias, Humanidades o Artes analizar los procesos educativos desde una perspectiva social? De manera más concreta, ¿para qué me sirve a mí?

Como primera actividad de esta unidad, te invitamos que redactes en un párrafo tu opinión al respecto, y la publiques en el foro de la asignatura durante la presente semana.

Es muy probable que hayas encontrado muy diversas e interesantes respuestas en el FORO sobre las posibles implicaciones de pensar desde una perspectiva histórica y social la labor docente, que en un primer momento tomaras conciencia de que el enseñar es un proceso social, en que intervienen el profesor, los alumnos y los contenidos académicos. Es probable también que se mencionara la manera en cómo esta tarea se ha ido transformando con el paso del tiempo, y cómo algunos acontecimientos relevantes en la vida de la sociedad impulsaron dichos cambios. Pongamos por ejemplo el movimiento estudiantil en 1968, que tuvo como trasfondo el agotamiento de un modelo económico de Estado que se agotaba, “el desarrollo estabilizador”. Ante esta crisis política y social, el Estado Mexicano modificó su política hacia las universidades; en primer lugar incrementó considerablemente el presupuesto destinado para este nivel educativo: en la década de los setenta de cada peso que el Estado destinó para educación, 80 centavos fueron para educación superior. Una segunda línea de acción fue la descentralización de las universidades. Decenas de miles de estudiantes eran un peligro latente.

Es dentro de esta política de descentralización que se crean los Colegios de Ciencias y Humanidades en la UNAM. Gracias a esta coyuntura política un nuevo proyecto educativo se concretó, y en él se conjugaron las nuevas orientaciones de la teoría pedagógica, con el deseo de que los estudiantes pasaran el menor tiempo posible dentro de los centros escolares.


De igual forma, hoy en día la oferta de educación media superior se ha ampliado y diversificado notablemente, por ejemplo con la propuesta de los bachilleratos técnicos y los bivalentes, derivados también en una serie de condiciones sociales y políticas que viven los estados regidos por el modelo económico neoliberal, en donde se trata de impulsar con mayor énfasis la formación tecnológica, para que sus egresados se incorporen a las transnacionales a ocupar estos puestos dentro de la jerarquía ocupacional.

Distanciarnos de nuestra práctica educativa cotidiana, nos permite tener una mayor amplitud de visión, y derivada de ella una mejor compresión de la misma, así nos podemos apropiar en un conjunto de significados que probablemente hasta ahora no nos hemos ocupado en construir desde una perspectiva científica, es decir, desde la visión histórico social.

De acuerdo con Anthony Giddens (2001), pensar sociológicamente nuestra realidad nos permite liberarnos de la inmediatez de las circunstancias personales para poner las cosas en un contexto más amplio, distanciándonos de las rutinas familiares de nuestras vidas cotidianas para poder verlas como si fueran algo nuevo, o ajeno a nosotros. Tomemos el ejemplo que el mismo Giddens propone: Tomar una taza de café. En primer lugar, podríamos señalar que el café no es solo una bebida que muchas personas en el mundo ingieren de manera cotidiana, esta acción tiene un valor simbólico como parte de una actividad social cotidiana; con frecuencia el ritual al que va unido el beber café es mucho más importante que en acto en sí.

Para muchos occidentales, la taza de café matutina ocupa el centro de una rutina personal. Es un primer paso esencial para poder comenzar el día, el café de la mañana suele ir seguido de otros momentos del día, para tomar café junto a otras personas, iniciando así la base de un ritual social. Dos personas que quedan para tomarse un café seguramente tendrán más interés en encontrarse y charlar que en beber café. La bebida y la comida dan oportunidad en todas las sociedades para la interacción social y la ejecución de rituales.

Podemos también analizar al café como una droga. Aún cuando en nuestra cultura no suela ser considerado como tal, en contraste para otras culturas el consumo de marihuana e incluso de cocaína es permitido, y el beber café o alcohol es mal visto.


Así, podemos ir incrementando la distancia y enfocarnos al conjunto de intercambio comercial, económico y político que se establecen entre países productores y consumidores de café. Un paso más, nos permite ubicar al café como un producto situado en el centro de los debates que en la actualidad se ocupa de la globalización, el comercio internacional, los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente.

Al aumentar la popularidad del café, éste se ha visto politizado. Las decisiones que toman los consumidores en relación con el tipo de café que consumen y el lugar que lo compran tienen también de fondo un entramado de relaciones económicas, políticas y sociales.

Tomemos ahora como ejemplo la labor docente. Es probable que como profesores iniciemos el día firmando nuestra asistencia y que este sea un momento de interacción social con nuestros compañeros, de especial significación para nuestra vida laboral cotidiana. En segundo lugar, que las firmas sean el control de asistencias para el pago quincenal, y que por tanto en ellas se apoyen las autoridades escolares para la toma de decisiones en relación con estímulos por asistencia, o descuentos por inasistencia. En algunos casos puede suceder que incluso el profesor dicte su clase, pero por no haber firmado a tiempo, no reciba la remuneración económica correspondiente.

Si nos distanciamos un poco más y observamos ahora este acto desde fuera de los centros educativos, es un ejemplo del intercambio entre servicios profesionales e instituciones educativas, y asociado a ello, el valor que se otorga en la sociedad contemporánea a la labor docente. Podemos incluso entablar algunas comparaciones entre el sueldo que perciben los docentes de educación media superior en nuestro país con el que se otorga por la misma labor en países del denominado primer mundo como Estados Unidos de América y Alemania, en los que los docentes perciben 8 y 10 veces más, respectivamente 1 , el salario de un profesor mexicano. Podemos sacar en conclusión que el valor que se otorga a nuestro trabajo está íntimamente ligado a las políticas estatales hacia el empleo y hacia la educación.

Un paso más de distancia nos coloca en un lugar en el que podemos observar las políticas del Estado hacia la educación. En la actualidad -y para el caso de México - el Gobierno entiende a la educación como un gasto social y no como una inversión para

1

Monroy. M (2004). Rostros que hablan de la crisis educativa, México, Castellano Editores.


el futuro, por ello la transfiere a los particulares, Podemos observar las estadística s en donde cada día más crece la matrícula de las instituciones privadas, y el gasto para educación pública se recorta, tal como aparece en la muy discutida propuesta de egresos que el Ejecutivo Federal hizo llegar al Congreso de la Unión, a fines del 2004. Por último, en el fondo de todo esto, el papel que los procesos de globalización y la economía neoliberal juegan en la educación. El Estado mexicano responde a los lineamientos de organismos internacionales como la OCDE y el Banco Mundial, quienes dictan medidas que los gobiernes deben seguir como condición para contar con los financiamientos que solicitan de estos órganos financieros, entre las que sobresalen el recorte en el denominado gasto social.

Miremos ahora dentro del aula. Ahí encontramos un conjunto de interacciones sociales, de individuos que comparten prácticas en ese escenario, pero que al mismo tiempo contrastan significados en función de las representaciones sociales que de ellas han construido en su entorno familiar, y su núcleo social extraescolar. Los grupos escolares se subdividen, conformando pequeños conjuntos de individuos que conllevan una perspectiva de vida, un conjunto de valores, maneras de pensar y de actuar. Estos grupos construyen significados sociales diferentes de las prácticas educativas a las que son sometidos; sus construcciones los acercan o los alejan entre sí, así como del profesor y de los contenidos académicos. En este conjunto de visiones convergentes y divergentes, los profesores tienden a interactuar más con aquellos alumnos con los que comparten significados de las prácticas educativas y de los contenidos.

Dentro de la misma aula, el carácter histórico de las relaciones sociales no puede perderse de vista, éstas cambian constantemente a partir de las acciones de los mismos agentes sociales; los alumnos mantienen relaciones cualitativamente diferentes con sus profesores hoy día, en relación con aquellas que se pusieron en práctica a mediados del siglo pasado, por ejemplo. En la actualidad, es más frecuente que el estudiante sea quien exponga la clase, y que las cátedras dictadas por los docentes ocupen menor tiempo dentro de los programas académicos; el papel de los alumnos es cada día más activo, y se les responsabiliza cada vez más de su propio proceso educativo, realidad muy distante de la que se vivió cuando se creó la Escuela Nacional Preparatoria en México.

Así, cuando analizamos a la educación como un proceso social, tendremos que tomar en cuenta que ella se transforma a sí misma a partir de las acciones de los seres


humanos que la llevan a cabo, de acuerdo con un conjunto de pautas que la cultura señala. Hablar entonces de educación nos remite siempre a tener que ubicarla en un contexto histórico y social concreto, para poder entender desde la propia realidad del momento histórico, los significados que esas prácticas educativas tienen para las personas. De acuerdo con Giddens, las relaciones que mantenemos con los otros siguen pautas y se dan en el marco de una estructura, caracterizada por su forma dinámica “…Las sociedades humanas están siempre en proceso de estructuración. Sus componentes básicos –seres humanos como usted y como yo– las reconstruyen a cada momento…”2

En el programa de esta asignatura, haremos un análisis de la educación desde una perspectiva histórica y social. De esta forma tomaremos distancia de nuestras prácticas cotidianas como docentes para ver el entramado de relaciones sociales que se entretejen dentro y fuera de nuestras aulas, que estructuran nuestra acciones educativas, y que a la vez son transformadas y reestructuradas por nuestras mismas acciones como agentes sociales.

Asimismo, intentaremos dar respuesta a algunas preguntas: ¿por qué los alumnos de estratos sociales distintos tienen aprovechamientos escolares diferentes?, ¿cómo y por qué han cambiado los estudiantes sus prácticas sociales y sus relaciones con los docentes y con la escuela?, ¿qué papel juega la educación en la cultura y la sociedad?

Para ello, en un primer momento nos detendremos a analizar el concepto de educación en sus diferentes acepciones, y valoraremos su trascendencia en los procesos de socialización y personalización de los seres humanos.

En un segundo momento estudiaremos las relaciones entre educación, sociedad y cultura, a través de los planteamientos de algunos de los más connotados sociólogos de la educación.

En un tercer momento haremos un acercamiento a algunos de los elementos característicos de nuestra cultura, los procesos de “globalización y postmodernidad”, para encontrar dentro de ellos el sentido de nuestras prácticas educativas.

2

Giddens , A (2001). Sociología, Madrid, Alianza Editores. p. 31.


Finalmente analizaremos en este contexto los sistemas de educación media superior para acercarnos a su problemática, así como a los retos que este tercer milenio les plantea.

Aún cuando estamos influidos por contextos escolares, nuestros comportamientos no están del todo condicionados por ellos, tenemos nuestra propia individualidad o la creamos. De acuerdo con Giddens (2001) “…la labor de la sociología es investigar la conexión que existe entre lo que la sociedad hace de nosotros y lo que hacemos de nosotros mismos. Nuestras actividades estructuran – dan forma al mundo social que nos rodea – y al mismo tiempo, son estructuradas por él…”3 Los contextos sociales de nuestra vida no solo se componen de una colección aleatoria de acontecimientos y acciones, sino que de diversas maneras, están estructurados o siguen una pauta. …”4 Así, el pensar nuestra labor desde una perspectiva sociológica permite entender el conjunto de relaciones sociales, dentro y fuera de aula, que la impactan y con gran frecuencia la caracterizan.

Para llevar a cabo esta tarea proponemos los siguientes objetivos de aprendizaje:

Objetivo general: El docente de Educación Media Superior logrará obtener a través de esta asignatura una perspectiva global histórica, social y educativa para abordar la problemática de su ejercicio profesional.

Objetivos específicos: 1. Aprender a pensar la problemática de su práctica docente en la perspectiva histórica, social y educativa (referencia paradigmática y rescate de la experiencia). 2. Analizar su práctica docente y relacionarla con diversas teorías sociales y educativas. 3. Revisar estudios e investigaciones educativas referidas a la práctica docente

3

Giddens, A (2001). Sociología, Madrid, Alianza Editores, p. 4 Giddens, A (1999). Op.cit.. p.


4. Actualizar el conocimiento y desarrollar competencias que le permitan procesar informaciĂłn Ăştil para generar estudios y ensayos documentados, asĂ­ como producir nuevos materiales y/o tecnologĂ­as.

Para cubrir estas unidades de aprendizaje, proponemos las siguientes unidades de aprendizaje:


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