Historias del Para铆so por Dulce Pinz贸n curador Santiago Espinosa de los Monteros 26 de octubre del 2011
Historias del Paraíso Los museos de historia natural siempre me han parecido mundos artificiales que apuradamente se aproximan a aquél que pretenden reconstruir. Sus escenarios y cicloramas reconstruyen espacios idílicos de los que apuradamente dan cuenta algunas pinturas sobre los muros, unos cuantos arbustos y otras matas falsas distribuidas cuidadosamente y, por supuesto, los vencidos animales ahora disecados fingiendo que están vivos, presentados tal y como en su momento actuaban en sus territorios, hasta que alguien les puso una bala en el cuerpo para después meterlos en un espacio que simula ser aquél del que se les arrancó. Irónicamente, en estos museos es donde muchas generaciones de niños han tenido sus primeros contactos con animales angustiosamente quietos. A través de ellos se han acercado a lo que idealmente sería un mundo vivo, silvestre, imperturbable, a salvo de amenazas como los grandes terremotos, aerolitos cayendo hace millones de años o más hacia nuestra era, las ilegales talas irreversibles de árboles, los incendios provocados, las urbanizaciones desbocadas, los derrames de combustibles y sobre todo, la más amenazante de las pesadillas: hombres con un arma en la mano. Con el tiempo, estos espacios museísticos han ido perdiendo vigencia y mantenerlos abiertos al público se ha vuelto una carrera insostenible contra la devastación de los espacios naturales y contra las nuevas maneras de mostrar en cautiverio a las diferentes especies animales. Nada tan imperdonable, visto con los años, como acabar con un espacio natural en aras de “artificializarlo” so pretexto del conocimiento parcializado y fragmentado que hace un triste homenaje a vetustas técnicas didácticas. Dulce Pinzón está al tanto de esto y a lo largo de su producción ha puesto el acento en lo que a su parecer debería ser el mundo ideal. Lejos de metáforas y moralejas de cuestionable validez, ella hace a través de su fotografía una cuidadosa disección de cada uno de los momentos que reconstruyen su abordaje al tema de las devastaciones de la naturaleza y la fauna. Aprovechando los cicloramas de un viejo museo a punto de cerrar sus puertas al público, ha dejado visibles los notorios escenarios a los que se les notan ya los años y delatan una factura chabacana que ha perdido el encanto del Trompe l’oleil original, ese que en algún momento tanto fascinó por ser una “ventana” abierta al paisaje que no estaba ahí. Capitalizar ese espacio con todos sus defectos dota a Pinzón de las herramientas clave para desarrollar una serie de enorme potencia expresiva como la que ahora se presenta en Historias del Paraíso. Los animales, igualmente seres inanimados y silenciosos, se convierten ahora en personajes centrales de una compleja trama narrativa en la que han dejado de ser sólo los objetos que recibían las miradas, para pasar a ser espectadores de escenas cuidadosamente montadas. Y más aún, es usual verles interactuar con seres humanos como jamás hubiera sucedido no sólo durante su vida en libertad, sino tampoco durante su permanencia como objetos de conocimiento dentro del museo de historia natural, donde un discreto pero evidente barandal les separaba de quienes les miraban. Dulce Pinzón ha producido cuidadosamente cada una de las escenas, revirtiendo lo que sucedió en esos espacios hace décadas cuando, al igual que ella lo hace ahora, alguien en su oportunidad también produjo ambientes que evocaban un mundo (intentando ilustrarlo), fuera del alcance de los visitantes quienes veían en cada ciclorama una singular posibilidad de conocimiento de la naturaleza lejana.
Si el del museo era pretendidamente una reconstrucción de la vida animal en otras partes del planeta, el de Pinzón es la complejizada recreación de escenas que, rayando en el absurdo, nos dan cabal pista de sus más profundas preocupaciones que inciden en temas ambientales, de sustentabilidad, del progreso cuestionado y de las relaciones humanas victimizadas, alteradas y transmutadas en una nueva realidad paralela que ahora, ante nosotros, cobra sentido en tanto se vuelven acciones posibles. La muestra inicia con una familia que nos recuerda a los colonizadores del norte del continente. Él poderosamente sentado. Ella sumisamente de pie y cargando al hijo menor. A la derecha de la escena un niño montando un venado y vestido de vaquero les apunta con un arma. A la izquierda, un lobo con la cabeza alzada en actitud de aullar. Detrás de ellos un paisaje semidesértico luce vulnerable ante los embates previsibles de los nuevos colonizadores. Dulce Pinzón ha sabido reestructurar las reglas del juego respecto de quién mira qué o qué mira a quién. Esta familia está sentada en el espacio que sin duda antes ocupaba un grupo de animales. Ya está claro en otras escenas; ellos son quienes ahora miran, desde la silenciosa penumbra, el devenir de reúso de los espacios que por tantos años ocuparon sin que hubieran tenido la más mínima oportunidad de cuestionarse si ese era el correcto proceder. Historias del paraíso nos dice que la nueva mirada de Pinzón es el ajuste de cuentas con los devastadores de la naturaleza. A la vez existe una reconciliación con los espacios lúdicos y de humor; una mujer monta un león; otras dos hacen señas a grandes felinos para que no avancen; cabezas decapitadas de seis tipos diferentes de venados reciben ahora un delicado listón con un globo blanco que vuela sobre ellas. Bajo el jabalí, como si fuese un castigo por ser diferente, cuelga solamente un globo negro. En algunos casos los animales han sido sustituidos por sus representantes industrializados. Así, es posible ver en el más puro y tenebroso estilo cinematográfico una escena en la que un oso de peluche cuelga de un árbol; su cuerpo produce una lúgubre sombra al fondo. Igualmente podemos apreciar un contingente de patos de hule que departen de espaldas al falso lago. O una monja con los pies descalzos sobre la nieve simulada, pintándose sensualmente los labios mientras que detrás de ella hay un lobo aullando. Este replanteamiento de Dulce Pinzón respecto de los temas del cambio climático es andado por caminos que se le acercan tanto directa como tangencialmente. El resultado es una vasta y cuidada producción de piezas que funcionan individualmente pero que, en conjunto, hacen un grupo vigoroso de propuestas que se alejan de las narrativas tradicionales y modifican las nuevas relaciones con uno de los asuntos de mayor importancia en la actualidad. Historias del paraíso hace evidentes las extrañas y generalmente enfermizas relaciones del ser humano con la naturaleza. Para contar estas historias no basta con tener un tema sino a la vez proponer otro, como sucede ahora, que revierta una lectura lineal y simplona. La historia es más complicada de lo que parece, el paraíso también lo es. Aquí están unos atisbos de ese nuevo mundo. Santiago Espinosa de los Monteros Curador
Historias del ParaĂso
El comienzo Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Apaches Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Oso 1 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Little girl in the wood Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Oso 2 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Jaula 1 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Circus Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Good and Bad Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Natural beauty Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Nostalgia Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Fashion victims Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Domador 1 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Rubber duckies Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Global Warming Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Nun 2 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Diorama Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
New baby bear Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Bodegon 1 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Bodegon 3 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del ParaĂso
Bodegon 2 Serie Imagina, 2011 Ed. 5 mĂĄs 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
Historias del Paraíso
Cabeza de pájaro Serie Imagina, 2011 Ed. 5 más 2 p/a C-print 50 x 76 cm 76 x 114 cm
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