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Reglas para la dirección del espíritu de Descartes

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TRABAJO FINAL DE PERIODO FILOSOFÍA REGLAS PARA LA DIRECCIÓN DEL ESPÍRITU DE DESCARTES

PAULA FERNANDA RAMÍREZ CAPACHO

INSTITUCIÓN EDUCATIVA GIMNASIO PIAGETANO GRADO ONCE GIRÓN, SANTANDER 2016

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EXPLICACIÓN DE LAS REGLAS PARA LA DIRECCIÓN DEL ESPÍRITU DE DESCARTES

I.

El fin de los estudios debe ser dar al espíritu o la mente, una dirección que le permita formular juicios sólidos y verdaderos sobre todo lo que se presenta ante él.

Estudiar e investigar se debe hacer con el único propósito de enriquecer el alma para llegar a la verdad, mediante conocimientos auténticos y demostrables, basados y justificados en la razón, que darán pasó a otros y así sucesivamente. Siendo esto aplicable para cada persona que anhela la sabiduría, y cada ciencia que profundiza en su objeto de estudio.

II.

Conviene ocuparse tan sólo de aquellos objetos sobre los que nuestros espíritus parezcan ser suficientes para obtener un conocimiento cierto e indudable.

Solo se debe tratar aquello que sea abordable y nos guíe a un conocimiento verdadero, si lo demás no es exacto, puede ser dudado e injustificado, por lo tanto, no debe ser tenido en cuenta.

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III.

Acerca de los objetos propuestos se ha de buscar no lo que otros hayan pensado o lo que nosotros mismos conjeturemos, sino lo que podamos intuir clara y evidentemente o deducir con certeza, pues la ciencia no se adquiere de otra manera.

Las conclusiones deben ser propias, dejando a un lado las influencias que se tengan de otros y las ideas que fueron implantadas por medio de ellos. Sólo se adquiere el verdadero conocimiento cuando, gracias a nuestra propia intuición, deducción y análisis, llegamos a él.

IV.

El método es necesario para la investigación de la verdad de las cosas.

Para poder investigar algo se es necesaria la implementación de un método, siendo este una serie de reglas o pasos, que harán que la búsqueda de un conocimiento no se haga de manera errónea y sin una justificación concreta.

V.

Todo el método consiste en disponer en orden aquellas cosas a las que se ha de dirigir la mirada de la mente a fin de que descubramos alguna verdad. Y la observaremos exactamente si reducimos gradualmente las proposiciones 3


pensamiento, complicadas y oscuras a otras más simples, y si después intentamos ascender por los mismos grados desde la intuición de las más simples hasta el conocimiento de todas las demás. Los pasos del método consisten en analizar las ideas en un orden, reduciendo las más complicadas en sencillas, para luego tomarlas y convertirlas en un concepto que reúna a todas, algo general y de una u otra forma complejo. Por ejemplo, poseer falencias en un tema de física de grado once, en el que se es necesario bases sólidas del grado noveno; así que, para poder llegar a entenderlo se comienza aclarando las ideas más complejas de forma simple (los conceptos de once explicados con ayuda de los de noveno), para luego poder reunirlas y aplicarlas, hasta tener un manejo del tema completamente.

VI.

Para distinguir las cosas más simples de las complicadas e investigarlas con orden, conviene en cada serie de cosas, en que hemos deducido directamente algunas verdades de otras, observar cual es la más simple y como todas las demás están más o menos o igualmente alejadas de ella.

Es necesario tomar inicialmente las verdades simples y que son fáciles de entender para así poder reflexionarlas y luego llegar a saber que otras ideas se desprenden de ella y tienen relación, o por el contrario, están más alejadas y se desvían un poco de la idea central. Esto significa que se debe apropiar un concepto sencillo del cual se va a desligar otros iguales, más simples o más complicados.

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VII.

Para completar la ciencia es preciso recorrer en un movimiento continuo e ininterrumpido del pensamiento todas y cada una de las cosas que conciernen a nuestro propósito, y abarcarlas en una enumeración suficiente y ordenada.

La ciencia debe ir abarcando todos los elementos correlacionados en su búsqueda y ordenarlos de manera tal que ninguno quede excluido y que a su vez ocupe el lugar que le pertenece. Es decir, todos sus componentes se enlacen de una manera lógica y fluida.

VIII.

Si en la serie de las cosas que se han de investigar se presenta algo que nuestro entendimiento no puede intuir suficientemente bien, allí es preciso detenerse; y no se debe examinar las demás cosas que siguen, sino abstenerse de un trabajo superfluo.

Si en alguno momento, en la búsqueda de la verdad, se experimenta el no poder avanzar a causa de no tener todas las piezas claras, es preferible dejar de lado esta área o esta 5


temática y completarla luego, cuando ya estén las ideas nítidas, a producir unas conclusiones mal fundamentadas o a base de especulaciones.

IX.

Conviene dirigir toda la agudeza del espíritu a las cosas más insignificantes y fáciles, y detenerse en ellas largo tiempo hasta acostumbrarse a intuir distinta y claramente la verdad.

La base del conocimiento está en la contemplación de los pequeños detalles y de las cosas simples de la vida, que luego una a una se van a ir complejizando y transformándose en un todo, por lo tanto se precisa de que quien está en búsqueda de la verdad tenga desarrollada la habilidad de descubrir en lo elemental la grandeza de la verdad. Por eso las preguntas de un niño pequeño son los principales motores para generar conocimiento, ya que él lo hace desde lo más sencillo.

X.

Para que el espíritu se vuelva sagaz debe ejercitarse en buscar las mismas cosas que ya han sido descubiertas por otros, y en recorrer con método incluso los más

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insignificantes artificios de los hombres, pero sobre todo aquellos que explican el orden o lo suponen. Todas las ciencias poseen unas bases teóricas que fundamentan su estructura conceptual, así que un verdadero experto en un área determinada es aquel que repite hasta el cansancio los procesos básicos y los métodos por muy sencillos que sean. Esta habilidad de manejar constantemente lo elemental, engrandece su espíritu, y le da el poder de abordar cuestiones más complejas.

XI.

Después de haber intuido algunas proposiciones simples, si de ellas concluimos alguna cosa, es útil recorrerlas con un movimiento continuo e ininterrumpido del pensamiento, reflexionar en sus mutuas relaciones y concebir distintamente, cuanto posible, varias cosas a la vez, pues así nuestro conocimiento se hace mucho más cierto y, sobre todo, se desarrolla la capacidad del espíritu.

Lo que se plantea es que si el científico intuye varias posibles soluciones o hipótesis ante una pregunta, ha de volver a cada una de ellas constantemente para ir complementando aquella en la que esté trabajando. A su vez, le dará una visión más general de la pregunta en cuestión, y podrá realmente identificar variables, caminos y métodos para llegar a la verdad.

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XII.

Finalmente, es preciso servirse de todos los recursos del entendimiento, de la imaginación, de los sentidos y de la memoria: ya para intuir distintamente las proposiciones simples; ya para comparar debidamente lo que se busca con lo que se conoce, a fin de reconocerlo; ya para descubrir aquellas cosas que deben ser comparadas entre sí de modo que no se omita ningún elemento de la habilidad humana.

El ser humano debe hacer disposición de todas sus capacidades y herramientas, de las cuales ha sido dotada, sin menospreciar ninguna de ellas. En la búsqueda de la verdad, tanto de lo elemental como de lo complejo, es imprescindible hacer caso a la intuición o “malicia indígena” como popularmente decimos los colombianos; la observación desde todos los sentidos porque se aprende no solamente viendo sino oliendo, palpando, escuchando y saboreando; la lógica y la razón como base fundamental y esencial en la búsqueda de la verdad.

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WEBGRAFÍA 

https://pseudopodo.files.wordpress.com/2014/01/descartes.pdf

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