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Patagon Journal #6

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Patagon Journal Nº 6 / Invierno 2014 www.patagonjournal.com

REVISTA DE LA PATAGONIA

NATURE - CULTURE - TRAVEL - OUTDOORS / NATURALEZA - CULTURA - VIAJES - AIRE LIBRE

Giants The

Mountaineering / Andinismo

of Patagonia Gigantes de la

Nº6 / 2014

Patagonia

PLUS Puerto Williams in 24 hours Puerto Williams en 24 horas Butch Cassidy and Sundance Kid in Patagonia Butch Cassidy y Sundance Kid en la Patagonia Chile $3.500 / Argentina $30.00 / USA and other countries $8.95


Directo hacia arriba Cuando escalas rápido y llevas casi nada, todo lo que cargues –y dónde lo cargues- es de vital importancia. Las nuevas mochilas técnicas Ascencionist de Patagonia son, simplemente, útiles y versátiles, con las características esenciales que buscan los alpinistas y nada más. Disponibles en Chile a contar de Agosto 2014 en tamaños de 25L, 35L y 45L.

patagonia.com/speed of light/techpacks Una delicia. Joel Kauffman durante el primero ascenso del Super Domo (con su hermano Neil y Mikey Schaefer), una increíble ruta de ocho largos nombrada en honor a su sabor favorito de la heladería en El Chaltén. Patagonia, Argentina. MIKEY SCHAEFER

Casa Matriz: Don Carlos 2945, Las Condes, Stgo. I Portal La Dehesa: Av. La Dehesa 1445 Loc. 2074, Lo Barnechea, Stgo. I Mall Sport: Av. Las Condes 13451 Loc. 225, Las Condes, Stgo. I Alto Las Condes: Av. Kennedy 9001 Loc. 3024, Las Condes, Stgo. I Portal Temuco: Av. Alemania 0671 Loc. 3011, Temuco I Pucón: Fresia 248 Loc. C I Puerto Varas: San José 192 facebook.com/Patagonia.Chile vimeo.com/patagoniachile @patagoniachile @patagoniaCHL

© 2014 Patagonia, Inc.


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contents

<contenidos>

26 FEATURES ARTÍCULOS MOUNTAINEERING / MONTAÑISMO

8 The giants of Patagonia Los gigantes de la Patagonia Patagonia's mountains offer endless adventure. Montañas de la Patagonia ofrecen aventura sin fin

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By Camilo Rada

16 Mountain Profiles Perfiles de Montaña: San Valentín, San Lorenzo, Fitz Roy, Paine Grande, Sarmiento

26 On being first Ser el primero On reaching an unclimbed summit. Al llegar a una cumbre sin escalar. By Gregory Crouch HISTORY / HISTORIA

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30 Butch Cassidy and the Sundance Kid in Patagonia Butch Cassidy y Sundance Kid en la Patagonia

DESTINATIONS DESTINOS

By Daniel Buck

By Jorge Lopez Orozco

INTERVIEW / ENTREVISTA

34 Senator Antonio Horvath

46 Puerto Williams in 24 hours Puerto Williams en 24 horas

A leader for Patagonia. Un líder de la Patagonia By Jimmy Langman

By Jimmy Langman

38 Patagonia: Land, water, sky Patagonia: tierra, agua, cielo

54 An historic eco-victory, the winning photo, and a Glacier Republic. Una victoria medioambiental histórica, la foto ganadora, y una República Glaciar.

GEAR EQUIPO

HOTELS HOTELES

52 Bahía Catalina Cabañas, Lago General Carrera, Chile.

PHOTO ESSAY / ENSAYO FOTOGRAFICO

DEPARTMENTS SECCIONES CURRENTS ACTUALIDAD

56 9 Indispensable gear for Patagonia mountaineering. 9 artículos indispensables para el montañismo en la Patagonia. By Tomás Moggia

DINING PARA CENAR

53 Peumayen, Santiago, Chile. By María Ignacia Valdés

By Celine Frers

TREKKING

60 The best hikes of Punta Arenas. Los mejores senderos de Punta Arenas By Nelson Sanchez

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ENVIRONMENT MEDIOAMBIENTE

62 Puelo’s and Chile’s future.

El futuro de Puelo y Chile en la balanza By Rodrigo Condeza

65 DIRECTORY & CLASSIFIEDS DIRECTORIO & CLASIFICADOS

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SPECIES PROFILE PERFIL DE ESPECIE

66 Huemul An endangered deer struggles for survival. Un ciervo en peligro lucha por la supervivencia.

COVER/PORTADA: Cerro Torre, Patagonia Argentina. Photo by JONATHAN BYERS

Patagon Journal

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Giants The

of Patagonia By CAMILO RADA Photos by JONATHAN BYERS and EUGENIO GUZMÁN

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Patagon Journal


Gigantes de la Patagonia Climbing Patagonia's mountains offers extraordinary adventure for those bold few prepared to embrace the challenge. Escalar montañas de la Patagonia ofrece una extraordinaria aventura para las personas audaces que se preparan para abrazar el desafío.

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The author climbing to the top of Torrecita Tito Carrasco. El autor llegando a la cima de Torrecita Tito Carrasco.

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mountaineering

<montañismo>

Ser el primero

On being first By GREGORY CROUCH Photos by GREGORY CROUCH and JIM DONINI

O

ur battered tent, veteran of six expeditions, leaks like a torpedoed ship. Two big puddles formed on the floor overnight. I got to sleep in both of them. Clothes, book, sleeping bag, they’re all soaked. We poke holes in the floor to drain the water, tighten the guy lines, and pile rocks around the site. Happily, it isn’t raining anymore, and we scatter our kit among the boulders to dry in the wind. Racing clouds vex the dim sun and a furious wind rips a pair of untended pages from my moist pad of paper. A stream of snowmelt pours past our camp with a high-pitched rush while the gale’s bass moan thunders through the cols thousands of feet overhead, an aural menagerie blending together into a blind whoosh of white noise. A colossal box canyon of iceencrusted granite spires stands around us, a horseshoe of mountains lancing into the southern sky around the head of the Marconi

Glacier. To the west, a row of summits divides us from the southern Patagonian Icefield. We spy a rock tower that blends into the peak behind it from most viewpoints, but other angles show it to be a definite independent summit. It isn’t big, but it is beautiful, shaped like a whisky bottle 1,200 feet tall. Best of all, it has been climbed. The wind floods over the peaks, but by evening the cloud cover is intermittent and I have hope that dawn will bring us a climbing opportunity. Patagonia never guarantees good weather tomorrow, but I am strangely optimistic. Any cynical fool can be a pessimist, it takes no imagination, and no effort. So, optimistic, we decide to indulge in one of the craft’s sacred rites, a timehonored ritual that tunes our minds to the coming ascent— the gear sort. My partner, Jim Donini, sits amidst a careful array of stoppers, slings, camalots and carabiners

Cerro Pollone.

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N

uestra maltratada carpa, veterana de seis expediciones, gotea como un barco torpedeado. Dos grandes charcos se formaron en el suelo durante la noche. Tengo que dormir sobre ambos. Ropa, libros, saco de dormir, todo está empapado. Hicimos hoyos en el piso para drenar el agua, apretamos los vientos, y amontonamos piedras alrededor del sitio. Felizmente ya no llueve y dispersamos nuestro equipo entre las rocas para secarlo al viento. Rápidas nubes afligieron al tenue sol y un viento furioso rasgó un par de páginas sueltas de mi húmeda libreta. Un río del deshielo traspasa nuestro campamento como una aguda punta, mientras que bajo este temporal los truenos gimen a través de los pasos cordilleranos a miles de pies de altitud, en una colección de sonidos como un zumbido ciego de ruidos blancos. Un colosal cañón de agujas de granito con incrustaciones de hielo se encuentra a nuestro alrededor, una herradura de montañas penetra al sur del cielo alrededor de la cabeza del glaciar Marconi. Hacia el oeste, una hilera de cumbres nos separa del Campo de Hielo Sur. Espiamos una torre de roca que se funde con el pico detrás de la mayoría de los puntos de vista, pero otros ángulos demuestran que se trata definitivamente de una cima independiente. No es grande, pero es hermosa, con la forma de una botella de whisky de 1,200 pies de altura. Lo mejor de todo, es que no ha sido escalada.

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El viento abunda sobre los picos, pero por la tarde el manto de nubes es intermitente y tengo la esperanza que el amanecer nos traerá una oportunidad para escalar. Patagonia nunca garantiza buen tiempo a la siguiente mañana, pero estoy extrañamente optimista. Cualquier tonto cínico puede ser pesimista, ya que no toma mayor imaginación y ningún esfuerzo. Entonces, optimistas, decidimos disfrutar de uno de los ritos sagrados de este arte, un ritual de larga duración que sintoniza nuestras mentes con el ascenso venidero y nuestro equipo. Mi compañero, Jim Domini, se encuentra en medio de una cuidadosa serie de empotradores, correas, camalots y mosquetones como un niño rodeado por un botín de Navidad. Luego mira hacia arriba y hace una mueca. Su sonrisa diabólica, sobreviviente de dios-sabecuántas-horribles-expediciones es mil veces más traviesa que la de un humilde querubín. Jim toma un pedazo de equipo entre su pulgar y el índice, y lo sostiene con el brazo extendido. Él levanta una ceja, compara las piezas como si cuestionara las partes de una mortal carretera, y pregunta, “¿Realmente necesitamos esto?” La respuesta correcta es, por supuesto, “No”, y con un teatral movimiento de su muñeca, Domini arroja la pieza rechazada en un montón cada vez mayor de materiales similares. Abandonamos la tienda antes del amanecer. El acercamiento y la parte baja de la escalada van


Butch Cassidy and the Sundance Kid

in PATAGONIA By DANIEL BUCK

Butch Cassidy (far left), the Sundance Kid and Ethel Place (far right), and neighbors in front of the Wild Bunch trio's Cholila cabin. Butch Cassidy (a la izquierda), Sundance Kid y Ethel Place (a la derecha), y los vecinos en frente de la cabaña de Cholila.

T

rue legends of the old American West, in the mid-1890s, Butch Cassidy and the Sundance Kid preyed upon trains, banks and mine payrolls throughout the Rocky Mountains states of the United States. Their loosely knit gang garnered nicknames in the newspapers like Hole-in -the-Wall-Gang, Robbers Roost Gang, or Wild Bunch. But as the 19th century came to a close, most of their outlaw colleagues had been arrested or killed, and Cassidy and Sundance opted to go abroad to escape lawmen, sailing for Argentina with Sundance’s presumed wife Ethel Place in early 1901. In Argentina, the trio headed for Patagonia with new names to go with their new country. Butch Cassidy, whose real name was Robert LeRoy Parker, took the name James Ryan, and the Sundance Kid, the nickname of Harry Alonzo Longabaugh, called himself Harry A. Place. They homesteaded a ranch in the Cholila Valley in the Andean foothills of western Chubut, just north of a Welsh settlement that later blossomed into the city of Esquel. The outlaw threesome found

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V

COURTESY THE JONES FAMILY.

erdaderas leyendas del Viejo Oeste americano, a mediados de la década de 1890, Butch Cassidy y el Sundance Kid abusaron de los trenes, bancos y nóminas de pago de las minas a lo largo de los estados de las Montañas Rocosas de Estados Unidos. Su pandilla obtuvo desiguales apodos en los periódicos como Hole-inthe-Wall-Gang, Robbers Roost Gang, o Wild Bunch. Pero a medida que el siglo 19 llegó a su fin, la mayoría de sus colegas fuera de la ley habían sido detenidos o asesinados, y Cassidy y Sundance optaron por ir al extranjero para escapar de los hombres de la ley, navegando hacia Argentina con la presunta esposa de Sundance, Ethel Place, a principios de 1901. En Argentina, el trío se dirigió a la Patagonia con nuevos nombres para vivir en su nuevo país. Butch Cassidy, cuyo verdadero nombre era Robert LeRoy Parker, tomó el nombre de James Ryan, y Sundance Kid, el apodo de Harry Alonzo Longabaugh, se hacía llamar Harry A. Place. Ellos se afincaron en un rancho en el Valle de Cholila, en las estribaciones de los Andes al oeste de Chubut, y al norte de una colonia galesa que luego floreció como la ciudad de Esquel.

Patagon Journal


History

<historia> the landscape in Patagonia not unlike their stomping grounds in the Rockies. Initially they camped out in tents, but they were soon snug in a log cabin of cypress logs and alerce shingles, probably built by Chileans, who were the skilled woodsmen of the region. The structure did have a North American feature, double-hung windows. One visitor, Primo Capraro, an Italian architect living in Bariloche, later wrote that the interior "was simply furnished and exhibited a certain painstaking tidiness, a geometric arrangement of things, pictures with cane frames, wallpaper made from North American magazines, and many beautiful weapons and lassos braided from horsehair." Cassidy and Sundance bought livestock from the nearby Leleque Estancia (now part of the Benetton company), and registered their brands in Rawson, the territorial capital. Settling in as ranchers, they raised cattle and sheep, traded with their neighbors, and petitioned for more land. In 1902, Cassidy wrote to a friend in Utah about his new life: “this part of the country looks so good that I located, and I think for good. For I like the place better every day. I have 300 cattle, 1500 sheep, and 28 good saddle horses, 2 men to do my work, also good 4 room house, wearhouse [sic] stable, chicken house, and some chickens.” He said that his Spanish was not yet fluent “to converse in the latest scandals,” and that the Chilean government was building a new road over the Andes so that by the next summer they would be able to drive their cattle to Puerto Montt in four days, as opposed to two months on the old route. Dr. Julio Lezana, the Chubut territorial governor stopped in Cholila while touring the region in early 1904. His group was feted with a party at the Wild Bunch trio’s home. Ethel danced with the governor, and Sundance played a zamba on his guitar. If Lezana was aware of his hosts' criminal background, he did not say a word. On more than one occasion, Cassidy and Sundance applied for more government Right: COURTESY RICARDO VALLMITJANA

El trío de forajidos encontró el paisaje de la Patagonia no muy diferente que sus huellas en los Rockies. Inicialmente acamparon en tiendas de campaña, pero pronto estuvieron en una ajustada cabaña de troncos de ciprés y tejas de alerce, probablemente construidas por los chilenos, que eran los leñadores expertos de la región. La estructura tenía una característica de América del Norte, ventanas de guillotina. Un visitante, Primo Capraro, arquitecto italiano que vivió en Bariloche, escribió más tarde que el interior "era amueblada simplemente y exhibía cierta pulcritud esmerada, una disposición geométrica de las cosas, las imágenes con marcos de caña, el papel tapiz de revistas de América del Norte, y muchas hermosas armas y lazos trenzados de pelo de caballo ". Cassidy y Sundance compraron el ganado de la cercana Estancia Leleque (ahora parte de la compañía Benetton), y registraron sus marcas en Rawson, la capital territorial. Instalados entre los ganaderos, criando ganado y ovejas, negociando con sus vecinos, solicitaron más tierras. En 1902, Cassidy escribió a un amigo en Utah sobre su nueva vida: "Esta parte del país se ve tan bien que me encuentra, y creo que para bien. Porque me gusta más el lugar cada día. Tengo 300 vacas, 1500 ovejas y 28 buenos caballos de silla, 2 hombres para hacer mi trabajo, también buena casa de 4 habitaciones, galpón, establo, gallinero con algunas gallinas”. Él decía que su español no era aún tan fluido como "para conversar de los últimos escándalos," y que el gobierno chileno inició la construcción de una nueva carretera por los Andes, con lo que para el próximo verano sería capaz de conducir su ganado a Puerto Montt en cuatro días, en lugar de los dos meses de la vieja ruta. Dr. Julio Lezana, gobernador territorial de Chubut, se detuvo en Cholila mientras visitaban la región a principios de 1904. Su grupo fue agasajado con una fiesta en la casa del trío Wild Bunch. Ethel bailó con el gobernador, y Sundance tocó una zamba en su guitarra. Si Lezana era consciente de los antecedentes criminales de sus anfitriones, no dijo una palabra. En más de una ocasión, Cassidy y Sundance solicitaron más tierras del gobierno, otro indicio de que tenían la intención de establecerse permanentemente en Cholila. De todos modos, no podían mantenerse fuera de problemas. Cassidy fue implicado en el robo de un comerciante local y arrestado brevemente. La Agencia Nacional de Detectives

Top / Arriba: Tehuelche women, ca. 1900, in the Valle de Genoa, Chubut, south of Cholila. Mujeres Tehuelches. 1900, en el Valle de Genoa, Chubut, sur de Cholila.

Top / Arriba. The school in the Welsh colony, 16 de Octubre, Chubut, south of Cholila. La escuela en la colonia Welsh, 16 de octubre, Chubut, sur de Cholila.

Patagon Journal

COLLECCIÓN BUCK & MEADOWS

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Left / Izquierda. Lago Escondido, Chubut, north of Cholila, in the Andes near the Chilean border. Lago Escondido, Chubut, norte de Cholila, en los Andes cerca de la frontera Chilena.


Patagonia: Land,

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Patagon Journal


photo essay

Water, Sky

<fotoreportaje>

Patagonia: Tierra, Agua, Cielo By Celine Frers

Patagon Journal

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