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Patagon Journal #13

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Patagon Journal Nº 13 www.patagonjournal.com

REVISTA DE LA PATAGONIA

NATURE - CULTURE - TRAVEL - OUTDOORS / NATURALEZA - CULTURA - VIAJES - AIRE LIBRE

Special Section / Sección Especial

NATIONAL PARKS PARQUES NACIONALES

Nº13

Interview with Kris Tompkins Entrevista con Kris Tompkins

Trail Running: The passion of Moisés Jiménez Trail Running: La pasión de Moisés Jiménez

Photographing the Environmental Crisis Fotografiando la crisis ambiental

5 Years of Patagon Journal • 5 Años de Patagon Journal PLUS Stand Up Paddle in Patagonia • Climbing Fitz Roy / Escalando el Fitz Roy Chile $4.000 / Argentina $79.00 / USA and other countries $10.95


contents <contenidos>

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75 46 54 FEATURES ARTÍCULOS NATIONAL PARKS / PARQUES NACIONALES

16 Our Natural Patrimony: Valuing and Expanding the National Parks Idea Nuestro patrimonio natural: Valorizando y expandiendo la idea sobre los parques nacionales By Tom Butler

24 Traveling to Patagonia’s National Parks Viajando a los parques nacionales de la Patagonia By Wayne Bernhardson

30 A hike in Torres del Paine Una caminata en Torres del Paine By Clara Ribera INTERVIEW / ENTREVISTA

38 Kris Tompkins Fighting to conserve and restore wild Patagonia Luchando para conservar y restaurar la naturaleza salvaje de la Patagonia

MOUNTAINEERING / MONTAÑISMO

54 Mount Fitz Roy: Surmounting a dream Monte Fitz Roy: Encumbrando un sueño By Michael Sánchez PHOTO ESSAY / ENSAYO FOTOGRÁFICO

60 Photographing the Environmental Crisis Fotografiando la crisis ambiental By Peter Essick

DEPARTMENTS SECCIONES CURRENTS ACTUALIDAD

84 All access at Torres del Paine, new science tour

DESTINATIONS DESTINOS 72 Stand Up Paddle (SUP) in Patagonia By Aubree McAtee

75 SUP Expediton to Bernardo O’Higgins National Park Expedición SUP al Parque Nacional Bernardo O’Higgins By Chris Theobald

guide, El Bolson protests, restoring the huemul. Torres del Paine accesible, guía de turismo científico, protestas en El Bolsón, restaurando al huemul.

TREKKING TREKKING

88 Santiago’s Triple Crown La Triple Corona de Santiago By Patrick Nixon

FLY FISHING PESCA CON MOSCA

90 Fishing in Tierra del Fuego Pesca en Tierra del Fuego By Rodrigo Ugarte

HOTELS HOTELES

By Jimmy Langman

82 Cinco Ríos Lodge, Coyhaique, Chile.

TRAIL RUNNING

By Jimmy Langman

46 Moisés Jiménez: Breaking Paradigms Moisés Jiménez: Rompiendo paradigmas

DINING PARA CENAR

SPECIES PROFILE PERFIL DE ESPECIE

83 Gallardía, Osorno, Chile.

95 Guanaco

By Javiera Ide

The region’s unofficial ambassador El embajador no oficial de la región

By Tomás Moggia

Patagon Journal

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94 DIRECTORY DIRECTORIO


Our Natural Patrimony: Valuing and Expanding the National Parks Idea

Nuestro patrimonio natural: Valorizando y expandiendo la idea sobre los parques nacionales By TOM BUTLER

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wo hundred years into the future, a local fisherman piloting his vessel along the southern Chilean coast may look up at the Corcovado volcano and see the same striking profile rising above a wild, intact ribbon of forest that we see today in Corcovado National Park. In Argentina, gauchos riding near Esquel may encounter the same millennial-aged alerce trees now protected in Los Alerces National Park. As the pace of societal change grows ever faster, one of the most notable attributes of national parks is their timelessness.

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e aquí a doscientos años, un pescador que navegue con su embarcación a lo largo de la costa sur chilena podría observar la prodigiosa silueta del volcán Corcovado, elevándose por sobre una franja de bosque, intacta y salvaje, de la misma forma que lo podemos hacer hoy en el Parque Nacional Corcovado. En Argentina, los gauchos que cabalgan cerca de Esquel pueden encontrarse con los mismos alerces milenarios que ahora están protegidos en el Parque Nacional Los Alerces. En una sociedad donde el ritmo de vida es cada vez más frenético, uno de los

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National Parks

<Parques Nacionales>

Parque Nacional Corcovado. ANTONIO VIZCAINO

With permanent protection as a national park, a landscape’s continuity of life is assured. The seasons will come and go. Storms sweeping off the Pacific will hit the mountains and drop their moisture on a park’s undeveloped lakes and free-flowing rivers. The creatures at home in these permanently protected natural areas will never need to fear the screaming chainsaws and bulldozers that too often are the heralds of modernity. Change will come on nature’s schedule, not be yoked to human whims and desires. Every citizen can take pride in this outcome, for the land is now part of the permanent heritage—the patrimony—of the nation, and its wild beauty may shine forever as a beacon of hope in a troubled world. That statement may seem like hyperbole, or—at the least—a very heavy burden to place on a little-known protected area in a lightly settled part of Chile or Argentina. But I think it’s fair to recognize the value of national parks as both a place—the actual habitat secured—and as a symbol of how public institutions, supported by private action (including citizen-led activism and philanthropy) can help advance ecological and social goals. Foremost of these goals must be sustaining a planet welcoming to life in all its buzzing, blossoming diversity. To protect wild nature, national parks are fundamental. But conservationists now know that it is not sufficient to set aside a few isolated parks and reserves amidst a sea of development, and then to assume that the needs of nature are satisfied. Over the past few decades, the science of conservation biology has clearly shown how isolation is a recipe for extinction—that fragmented and disjunct habitats cannot retain all of their native species over time, or fully sustain the natural processes that create and shape biodiversity. The antidote to this sickness is reconnection, making sure that large, secure reserves are buffered by wellmanaged farms and timberlands, and linked by permeable habitat where wildlife is free to roam. National parks, which are among the oldest of land conservation tools, are perfectly suited to assume this new task as the biological heart of protected areas networks. With a nearly 150-year track record, national parks are the most durable and popular mechanism to preserve natural areas for wildlife and people. The national park idea, which began with Yellowstone in the American West in 1872, quickly spread around the globe. Why have national parks proliferated on every settled continent? The answer to that question begins with the many values that parks provide:

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atributos más notables de un parque nacional es su atemporalidad. Con la protección permanente que representa un parque nacional, la continuidad de la vida queda asegurada. Las estaciones irán y volverán. Las tormentas que arrasan el Pacífico golpearán las montañas y descargarán su humedad en los lagos intocados del parque y los ríos de torrentes libres. Las criaturas que habitan estas áreas naturales permanentemente protegidas nunca tendrán que temer a las motosierras rugiendo o a las excavadoras, tan frecuentemente llamadas heraldos de la modernidad. El cambio se producirá cuando la naturaleza así lo determine, y no estará sujeto a los caprichos y deseos del ser humano. Todo ciudadano debería sentirse orgulloso de este logro, porque la tierra es ahora parte de nuestra herencia permanente, como patrimonio de la nación, y su belleza salvaje brillará para siempre como faro de esperanza en un mundo atribulado. Esta declaración puede parecer una exageración o, al menos, una carga muy pesada para un área protegida poco conocida y ubicada en un sector escasamente poblado de Chile o Argentina. Sin embargo, creo que es justo reconocer el valor de los parques nacionales como lugar, como hábitat natural garantizado, y como símbolo de cómo las instituciones públicas, apoyadas por la acción privada (incluido el activismo de la ciudadanía filantrópica) pueden ayudar a avanzar en el cumplimiento de las metas ecológicas y sociales. La más importante de estas, debe ser la de promover un planeta que acoja la vida en toda su diversidad y esplendor. Para proteger la naturaleza salvaje, los parques nacionales son fundamentales. Hoy, los conservacionistas saben que no basta con salvar unos pocos parques y áreas silvestres en medio de un mar de desarrollo, y suponer que las necesidades de la naturaleza están ya cubiertas. Durante las últimas décadas, la biología de la conservación ha demostrado claramente que el aislamiento es una fórmula para la extinción, y que un hábitat fragmentado y discontinuo no podrá retener la totalidad de sus especies nativas en el tiempo, ni tampoco sostener íntegramente los procesos naturales que crean y dan forma a la biodiversidad. El antídoto para esta enfermedad sería la reconexión, asegurándonos que los grandes bloques de hábitat seguro sean conectados por corredores que permitan el desplazamiento de las especias silvestres, con terrenos agrícolas y forestales cuidados que funcionen como zonas de amortiguamiento entre áreas protegidas y núcleos urbanos.


Patagonia’s

National Parks

Parques Nacionales de la Patagonia

Suggested itineraries for exploring the region’s parks. Itinerarios sugeridos para explorar los parques de la región. By WAYNE BERNHARDSON

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n their Patagonian lands, Argentina and Chile boast 34 national parks—a dozen on the Argentine side, between the South Atlantic and the Andes, and the rest in the Chilean Andes and offshore Pacific islands. It all began with Argentina’s Francisco “Perito” Moreno, who donated 75 square kilometers of his own Patagonian land grant of “the most beautiful scenery my eyes have ever seen” for Parque Nacional del Sur (1922) “to be conserved as a natural public park.” Twelve years later, this became Parque Nacional Nahuel Huapi. Across the border, Chile created the contiguous Parque Nacional Vicente Pérez Rosales in 1926.

Both countries have many other parks in all their regions, but in Patagonia they protect a remarkable diversity of biomes ranging from desert coastlines to arid steppes, wetlands, lush Andean forests, sub-Antarctic islands and Andean icefields. Like Patagonia itself, most of these parks are big—Chile’s Parque Nacional Bernardo O’Higgins occupies more than 35,000 square kilometers, including most of the continent’s largest icefield, and Argentina’s Parque Nacional Los Glaciares is more than 7,000 square kilometers, including parts of that same icefield. I’m from the United States and, growing up in the Pacific Northwest, Mount Rainier

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was an everyday presence that became my gold standard for national parks. As I reached adulthood and moved to California, my frame of reference expanded to include iconic parks such as Yosemite, Kings Canyon, Sequoia and Death Valley, and more distant reserves like Bryce Canyon, Glacier and Rocky Mountain. In the ensuing years as a guidebook writer, I’ve spent more time on Patagonian roadtrips than I now do in my own country—and I have say that Patagonia’s parks match, and in some cases exceed, what I’ve experienced in North America. In 1981, when I spent ten days hiking the celebrated “circuit” of Parque


National Parks

<Parques Nacionales>

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n sus tierras patagónicas, Argentina y Chile cuentan con 34 parques nacionales -una docena en el lado argentino, entre el Atlántico Sur y los Andes, y el resto en los Andes chilenos y en las islas del Pacífico. Todo comenzó con el argentino Francisco “Perito” Moreno, quien donó 75 kilómetros cuadrados de su propia concesión patagónica de tierra “del más hermoso paisaje que mis ojos hayan visto” para que el Parque Nacional del Sur (1922) sea conservado. Doce años más tarde, se convirtió en el Parque Nacional Nahuel Huapi. Al otro lado de la frontera, Chile creó el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales en 1926.

Ambos países tienen muchos otros parques en todas sus regiones, pero en la Patagonia protegen su gran biodiversidad, que van desde las costas desérticas hasta estepas áridas, humedales, exuberantes bosques andinos, islas sub antárticas y campos de hielo andinos. Al igual que la propia Patagonia, la mayoría de estos parques son grandes. El Parque Nacional Bernardo O’Higgins ocupa más de 35.000 kilómetros cuadrados, incluyendo la mayor parte del campo de hielo más grande del continente compartido con el Parque Nacional Los Glaciares de Argentina, que tiene más de 7.000 kilómetros cuadrados.

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Soy de Estados Unidos y crecí en el noroeste del Pacífico, y el Monte Rainier fue una presencia cotidiana que se convirtió en mi estándar de oro para los parques nacionales. De adulto me mudé a California, y mi marco de referencia se expandió para incluir parques icónicos como Yosemite, Kings Canyon, Sequoia Death Valley, y reservas más distantes como Bryce Canyon, Glacier y Rocky Mountain. En los años siguientes, como escritor de guías de viajes, he pasado más tiempo en las rutas de la Patagonia que en mi propio país, y he dicho que los parques de la Patagonia coinciden y en algunos casos superan lo que he experimentado en Norteamérica.

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Parque Naconal Torres del Paine. JEAN PAUL DE LA HARPE


National Parks

<Parques Nacionales>

Torres del Paine Hiking in Chile’s crown jewel park. Una caminata en el parque joya de Chile.

Text by CLARA RIBERA Photographs by JEAN PAUL DE LA HARPE

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s we drive pass Hotel Las Torres, one of the Scottish guests, Alasdair, shouts suddenly: “A puma!” We stop abruptly, reverse, open the doors, and stealthily get out of the van. There is the big wildcat, pausing in the middle of the road. We look at each other in silence. It is so dark that I can only make out a slender silhouette. Without realizing the strength that a puma can have, I am observing the feline calmly. Then, the animal suddenly disappears into the shrubs that protect and camouflage it.

It's unique moments like this one which make visiting Torres del Paine National Park so special. I traveled to the park in the middle of June. I was there with Chile Nativo, a tour operator based in the nearby town of Puerto Natales. The glaciers, wind-blown trees, magnificent waterfalls, roaming guanaco and granite towers of Torres del Paine were recently voted in a worldwide poll as the Eighth Wonder of the World. The park is unquestionably one of the most fascinating places on the planet; but it also bears the

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brunt of increasing numbers of tourists in summer. According to Chile’s national parks service (Conaf), some 70 percent of the 213,000 annual visitors to the park arrive from December through February. During the colder months, fall and winter, the trails and views that are crowded with tourists in the austral summer are almost entirely to yourself. “In summer, it is impossible to walk more than a minute without seeing someone,” explained Armando Iglesias, the guide for Chile Nativo, who accompanied us throughout our five-day trip.


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ecién habíamos llegado al complejo del Hotel Las Torres cuando, Alasdair, uno de los clientes escoceses, grita de repente: “¡Un puma!” Paramos en seco, dimos marcha atrás y abrimos las puertas. Con mucho sigilo, salimos de la van, y ahí estaba la bestia. Detenida. Nos miramos mutuamente. Silencio. Está tan oscuro que sólo distingo una silueta esbelta. Un lomo bien marcado que le da un aire elegante. Sin ser consciente de la fuerza que un puma puede llegar a tener, estoy tranquila observando al felino.

Esos segundos de estupefacción finalizan de un momento a otro cuando el animal termina de cruzar el camino para meterse una vez más en medio de los arbustos que lo protegen y camuflan. Escenas únicas como ésta son una de las grandes ventajas de visitar el Parque Nacional Torres del Paine. Viajé a esta área protegida a mediados de junio con un grupo organizado por la empresa Chile Nativo, establecida en Puerto Natales. Durante los meses más fríos, en otoño e invierno, es posible disfrutar prácticamente a solas de

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los senderos y miradores que están colapsados en verano. Los glaciares, los árboles azotados por el viento, las magníficas cascadas, la abundante vida silvestre y las montañas de granito de Torres del Paine fueron votadas recientemente en una encuesta en todo el planeta como la Octava Maravilla del Mundo. Es, sin duda, uno de los lugares más fascinantes de la Tierra. Sin embargo, últimamente ha tomado mayor protagonismo por la sobrecarga de visitantes que recibe en los meses estivales, entre diciembre


interview <entrevista>

Kris Tompkins Fighting to conserve and restore wild Patagonia Luchando para conservar y restaurar la naturaleza salvaje de la Patagonia By JIMMY LANGMAN JAMES Q MARTIN

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ristine McDivitt Tompkins grew up in Ventura, California, not far from where Yvon Chouinard was launching what would later become the outdoor clothing and gear company Patagonia Inc. At the age of 15, she first worked for Patagonia on a summer job, and after graduating from the College of Idaho, where she ski-raced competitively, she rejoined the Patagonia company and eventually became their CEO, leading the transformation of the business into one of the most successful outdoor brands in the world. Kris, 67, retired from Patagonia, Inc. in 1993 to marry Douglas Tompkins and move with him to southern Chile to work on nature conservation

projects. They initially focused on organizing Pumalin Park in northern Chilean Patagonia, but over time expanded their conservation holdings to encompass altogether 917,000 hectares (2.2 million acres) in diverse locations of both Chile and Argentina. In 2000, Kris founded the non-profit Conservacion Patagonica (CP), which focuses on creating new national parks and restoring threatened species and damaged ecosystems. CP’s first project led to the creation of Monte Leon National Park on the Argentine Patagonia coast in 2002. Since 2003, CP has been restoring the 263,000 hectare (200,000 acres) Valle Chacabuco property in Chile’s Aysen region as part of Pata-

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ristine McDivitt Tompkins se crió en Ventura, California, no muy lejos de donde Yvon Chouinard lanzó lo que más tarde se convertiría en la empresa de ropa y equipamientos para deportes al aire libre, Patagonia Inc. A los 15 años trabajó por primera vez en Patagonia durante el verano, y después de graduarse en la College of Idaho – donde competía en carreras de esquí– se reincorporó a la compañía donde finalmente se convirtió en CEO. En Patagonia lideró la transformación del negocio de una de las marcas de equipamiento outdoor con más éxito del mundo. Kris, ahora de 67 años, en 1993 se retiró de Patagonia Inc. para casarse con Douglas

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Tompkins. Juntos se trasladaron al sur de Chile para trabajar en proyectos de conservación. Inicialmente se centraron en organizar el Parque Pumalín, en el norte de la Patagonia chilena. Sin embargo, con el tiempo ampliaron sus propiedades para contar con un total de 917.000 hectáreas en distintas zonas de Chile y Argentina. En el año 2000, Kris fundó la organización sin fines de lucro Conservación Patagónica (CP), que se centra en la creación de nuevos parques nacionales y la restauración de especies amenazadas y ecosistemas dañados. El primer proyecto que CP llevó a cabo fue la creación del Parque Nacional Monte León, en la costa argentina de la Patagonia en 2002. Desde entonces, CP ha


A jaguar in Parque Nacional Ibera. TOMPKINS CONSERVATION

Parque Nacional Monte León. ANTONIO VIZCAINO

Parque Pumalín. TOMPKINS CONSERVATION

gonia Park, which CP hopes to become a new national park that will also include the adjacent Jeinimeni and Tamango National Reserves. Nearly one year after Douglas Tompkins died in a tragic kayak accident in Aysen, Patagon Journal executive editor Jimmy Langman interviewed Kris at the Tompkins Conservation office in Puerto Varas. Since Doug passed away in December 2015, Kris has honored his work by redoubling her efforts to achieve his dream of donating all of the properties he purchased for conservation in the region toward ultimately establishing, in total, an incredible nine new national parks in Chile and Argentina. Excerpts:

Langman: You have met with the presidents of Argentina and Chile over the past year about donating land for national parks. How is that going? Tompkins: I made that donation on September 23 with Argentina President Macri. It is the last of our current conservation holdings there. Our donation is to create the new Iberá National Park, and it’s contiguous to Iberá Provincial Park. They’re going to be managed separately, but within the same style of management. So that would complete your Iberá Project? Yeah, all done. But we still have a lot of work to do because we’re rewilding extricated species there and so on. But the

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Parque Patagonia. TOMPKINS CONSERVATION

restaurado la propiedad de Valle Chacabuco, de 263.000 hectáreas, y que está ubicada en la región chilena de Aysén, como parte del Parque Patagonia. CP espera que este pueda terminar siendo un parque nacional que incluya también las reservas nacionales adyacentes de Jeinimeni y Tamango. Casi un año después de que Douglas Tompkins muriera en un trágico accidente de kayak en Aysén, Jimmy Langman, editor ejecutivo de Patagon Journal, ha entrevistado a Kris en la oficina de Tompkins Conservation en Puerto Varas. Desde que Doug falleció en diciembre de 2015, Kris ha honrado su trabajo redoblando sus esfuerzos para lograr su sueño de donar todas las propiedades que ha compra-

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do para conservación para el fin de establecer, en total, nueve nuevos parques nacionales en Chile y Argentina. Langman: Te reuniste con los presidentes de Argentina y Chile durante el año pasado para hablar sobre la donación de tierras con el fin de crear parques nacionales. ¿Cómo va eso? Tompkins: El pasado 23 de septiembre me reuní con el Presidente de Argentina, Mauricio Macri, para realizar la donación. Esta es la última de nuestras propiedades para la conservación. El objetivo es que con esto se cree el nuevo Parque Nacional Iberá, adyacente al Parque Provincial Iberá. Se gestionarán por sepa-


46 KIRSTEN KORTEBEIN

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trail running

Moisés

Jiménez

Breaking Paradigms Rompiendo paradigmas By TOMÁS MOGGIA

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he volcanic ground was rough and uneven, in an environment that was periodically scorching and even suffocating. Yet, at this point there were only a few kilometers between him and the end of the race and just this final effort was needed to overcome extreme exhaustion and reach the goal. It was then, on his ascent of La Picada Mountain, with his muscles tightening and his body in unbearable pain, Moisés Jiménez stopped in his tracks and had one of those epiphany moments that would mark his life forever. Tears streaming down his face, and under the watchful gaze of the Osorno volcano, in a moment of serious adversity during the 2013 Vulcano Ultra Trail race he had a powerful revelation in which his deepest yearning surged to the fore as he contemplated alone the landscape all around him: he wanted to spend his life running in the mountains. That was how trail running became a sort of ideal that guides his life to this day. Being in constant motion has always appealed to Jiménez, especially when it is only your own two legs that are carrying you. As he sees it, like walking, running is an absolutely natural activity, inherent in being human, in which you depend on nothing external to move you. But in spite of seeing running this way, the truth is that “Moi,” as he is known to his closest friends, got his start in trail running fairly late, and completely by chance, without looking for it. This has not prevented him from becoming one of the best trail runners today in Chile and South America. His wins include the 80k in The North Face Endurance Challenge, the Zolkan 4 Days, and the Ultra Fiord 68k.

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l terreno volcánico era áspero y rugoso, en un ambiente que a ratos se volvía calcinante y hasta asfixiante. Sin embargo, a esas alturas faltaban apenas unos cuantos kilómetros más para llegar a la meta de la carrera y había que dar ese último esfuerzo para superar el agotamiento extremo y cumplir el objetivo. Llegado cierto punto del ascenso al cerro La Picada, con los músculos sumamente apretados y con el cuerpo adolorido a más no poder, Moisés Jiménez detuvo su trote para dar pie a uno de esos momentos de epifanía que marcó para siempre su vida. Entre lágrimas, y resguardado bajo la atenta mirada del volcán Osorno, en un instante de absoluta adversidad durante el Vulcano Ultra Trail del 2013, tuvo una potente revelación, donde sus deseos más profundos emanaron con fuerza mientras contemplaba en solitario el panorama circundante: quería disfrutar de una vida corriendo entre las montañas. Fue así como el trail running se transformó en una especie de arquetipo que hasta el día de hoy guía sus días. A Jiménez, estar en constante movimiento siempre le ha resultado atractivo, en particular cuando simplemente son tus piernas las que te van acarreando. A su juicio, tal como caminar, correr es una actividad absolutamente natural, inherente al ser humano, donde no dependes de ningún elemento externo para movilizarte. Pero a pesar de entender el correr de esa manera, lo cierto es que los inicios de “Moi”, como le llaman sus amigos más cercanos, en el trail running, se dieron ya a una avanzada edad, en forma totalmente espontánea, sin que él lo estuviera buscando. Una situación que no le impide ser en la actualidad uno de los mejores exponentes de Chile y Sudamérica en este deporte outdoor, donde

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Mount / Monte

Fitz Roy Surmounting a dream Encumbrando un sueño By MICHAEL SÁNCHEZ

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mountaineering

<montañismo>

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nbearable are the nights spent waiting for the chance to be there again. I had already tried to go before, without success, and now I looked for a new opportunity. My first attempt to climb Mount Fitz Roy was during the winter season. Unfortunately, one of my closest climbing friends, and others, suffered severe frostbite, which caused us to turn away from the summit. The next summer, poor weather conditions made us give up again, further still transforming Fitz Roy into the mountain of my dreams. Now, a few years later, and after more than a decade of climbing in Patagonia, here was a unique and rare opportunity. Would this be my chance to surmount Chalten, the name given to this legendary peak by the native Tehueleche Indians? After a jam-packed climbing season, Max Didier, Cristóbal “Tola” Señoret and I traveled to El Chalten, a small town bordered on either side by Fitz Roy and Cerro Torre. Nothing in Patagonia can compare to the mysticism and history that these mountains carry, with their splendid walls of pure granite, sheltered by extreme climatic conditions, an adventure from start to finish where you can never be certain of what you will encounter along the way. For their aesthetic beauty and technical difficulties, these summits have become true icons for mountaineers the world over.

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ncontables son las noches esperando el momento para estar ahí nuevamente. Ya en dos ocasiones lo había intentado sin éxito y ahora buscaba una nueva oportunidad para hacerlo. El debut en sus verticales e icónicas paredes se produjo en una temporada invernal en la que un accidente que incluyó severas congelaciones de manos y pies, sobre todo para uno de mis mejores compañeros de escalada, terminó por sepultar cualquier anhelo de cumbre. Al verano siguiente, las malas condiciones climáticas nos hicieron desistir una vez más, lo que había transformado al Monte Fitz Roy en la montaña de mis sueños. Ahora, algunos años más tarde y después de más de una década escalando en la Patagonia, esta parecía ser una chance única e irrepetible, donde se conjugaba mi mayor experiencia con una atractiva ventana de buen tiempo. ¿Sería este el momento oportuno para pisar la cima del Chaltén, la denominación que le habían otorgado los tehuelches a esta “montaña humeante”? Después de una temporada nutrida en escaladas, Max Didier, Cristóbal “Tola” Señoret y yo nos trasladamos hasta El Chaltén, el pueblo argentino que tiene entre sus guardianes al Monte Fitz Roy y el Cerro Torre. Montañas que cargan con un misticismo y una historia sin parangón en la Patagonia, paredes espléndidas de puro granito, cobijadas por unas condiciones climáticas extremas,

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Can Photography Help Us Through Environmental Crisis? By PETER ESSICK

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oseph Pulitzer said that the role of a journalist was to “comfort the afflicted and to afflict the comfortable.” Many environmental photographs show the victims of environmental abuse in order to humanize the problem and make the case for change. These photographs are in the tradition of the muckrakers of the turn of the century and the Farm Security Administration photos shot during the Depression. I believe these photographs are a necessary part of an environmental story. However, their success depends on the visual nature and severity of the problem, as well as the empathy of the viewer.

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photo essay

<ensayo fotográfico>

¿Puede la fotografía ayudarnos contra la crisis ambiental?

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Left page / página izquierda: Coal-fired power plant, Conesville, Ohio. Central eléctrica a carbón, Conesville, Ohio.

oseph Pulitzer dijo que el papel de un periodista era el de “consolar a los afligidos y afligir lo cómodo”. Muchas fotografías ambientales muestran las víctimas del abuso ambiental para humanizar el problema y defender el cambio. Estas fotografías se enmarcan en la tradición de los ‘muckrakers’, o aireadores de escándalos, de principios del siglo pasado en Estados Unidos, y en las fotografías de la Farm Security Administration tomadas durante la depresión. Estas imágenes son una parte fundamental de la historia medioambiental. Sin embargo, su éxito dependerá de la naturaleza visual y la gravedad del problema, así como de la empatía del espectador.

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Above / arriba: Log yard in Manitoba, Canada. Almacén de leña en Manitoba, Canadá.

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in Patagonia

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destinations <destinos>

Planning your next SUP adventure in the Patagonian waters. Planificando tu próxima aventura de SUP en aguas patagónicas. By AUBREE MCATEE

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allows one to really immerse with this special landscape, I sought to explore the diverse water courses in the region. Arriving to the southernmost stretch of South America is a journey all its own. I highly recommend the traveler to pack light and just bring the bare basics. For SUP, my choice of gear is the inflatable Tahoe iSUP Alpine Explorer, which allows one to enjoy a great touring experience on many different bodies of water. Everything you need tucks into a convenient, comfortable backpack and can easily be checked in as luggage on your next flight. My favorite place to explore in Patagonia is the Aysén region of Chile. The opportunities to explore in Aysén are endless. Here, along the Carretera Austral, or Southern Highway, you will be constantly tempted to pause for photos of the landscapes, and there are countless rivers and lakes just waiting to be discovered via SUP. I especially prefer to head south of the regional capital of Coyhaique to my adopted waters at the Baker River and Chacabuco River. In my recent job as the education coordinator for Conservacion Patagonia at Patagonia Park, which is located amongst these river watersheds, I would often hike and camp along the banks of these amazing free flowing rivers. In particular, when at Valle Chacabuco, where the Patagonia Park headquarters are located, there are several lagoons, lakes and rivers to explore. For the SUP traveler, I recommend starting off with a few days at Los West Winds campground, where you can cruise the park headquarters, hike a few trails and explore the nearby lagoons, Laguna Cisnes or Laguna La Pepa. After a few days, catch a ride out to the Stone House Campground, located on the confluence of the Aviles River and Chacabuco River, and then paddle downriver for an hour or two to take in the surrounding valley and mountains. This is also a great place to camp before paddling as from there one can also venture off on a trail that winds through the Aviles Valley and Jeinimeni National Reserve. One of my truly favorite paddles is from Lake Cochrane to the Cochrane River, and then spending a night in the small town of Cochrane or along the river. Be sure to take into account the winds that may arise, and they do arise! Above all, give yourself ample time in Patagonia Park and you will be duly rewarded. And do spend some time getting to know the locals in Cochrane: ask them for

las aguas de la región con mi tabla de paddlesurf (SUP), con la cual conseguí realmente sumergirme en este especial territorio. Tan solo llegar al tramo más austral de América del Sur ya es un viaje en sí mismo. Recomiendo al aventurero viajar ligero y tan solo traer lo básico. Yo elegí la tabla inflable Tahoe iSUP Alpine Explorer, que permite disfrutar de una gran experiencia en aguas bien distintas. Todo lo necesario se mete en una cómoda y manejable mochila, que se puede registrar fácilmente como equipaje en tu próximo vuelo. Mi lugar favorito para explorar en la Patagonia es la región de Aysén, en Chile. Las oportunidades para conocer la zona son infinitas. Aquí, a lo largo de la Carretera Austral, uno se ve tentado de parar a tomar fotos constantemente de los paisajes, y hay incontables ríos y lagos que esperan ser descubiertos haciendo SUP. Mi sector favorito es al sur de la capital regional, Coyhaique, en mis aguas adoptivas del río Baker y el Chacabuco. En mi trabajo reciente como coordinadora educativa para Conservación Patagónica en el Parque Patagonia, situado entre estas dos cuencas, pude caminar y acampar numerosas veces en la orilla de estos dos increíbles ríos que corren libres. Sobre todo en Valle Chacabuco, donde se encuentra la sede del Parque Patagonia, hay infinitas lagunas, lagos y ríos donde remar. Para el viajero de paddlesurf, recomiendo comenzar acampando unos días en Los West Winds, donde se puede recorrer la sede del parque, realizar senderismo y explorar las lagunas cercanas, como la Laguna Cisnes o la Laguna La Pepa. Después de unos días, es una buena idea llegar al camping Casa de Piedra, ubicado en la confluencia del río Avilés y el río Chacabuco. Allí se puede ir río abajo remando durante un par de horas para llegar al valle y las montañas de su alrededor. Este es también un gran lugar para acampar antes de seguir remando, ya que de allí se puede tomar un sendero que recorre el Valle Avilés y la Reserva Nacional Jeinimeni. Una de mis rutas favoritas es saliendo desde el lago Cochrane, y siguiendo el río que lleva el mismo nombre, se llega al pueblo de Cochrane, donde se puede pasar la noche. Allí se deben tener en cuenta los viento, ya que si se levantan, ¡lo hacen de verdad! Por encima de todo, lo mejor es pasar un buen tiempo en el Parque Patagonia, ya que serás recompensado. Es también una buena ex-

hen we imagine the wild landscapes of Patagonia, our mind drifts toward towering rocks to climb, the dry winds that sweep through the steppe grasslands, the best fly fishing in the world, or perhaps the Andean Condor, an iconic symbol in the region that soars above a seemingly boundless landscape. Yet, while some people flock to Patagonia for these and other reasons, through stand up paddle (SUP), which

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uando imaginamos los paisajes salvajes de la Patagonia, nuestra mente se desplaza hacia altísimas torres de roca para escalar, vientos secos que recorren las praderas de estepa, la mejor pesca con mosca del mundo, o quizás el cóndor, símbolo emblemático de la región, sobrevolando paisajes que parecen infinitos. Sin embargo, mientras algunas personas vienen a la Patagonia por estas y otras razones, yo decidí explorar

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