SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI
Ángelus El Ángel del Señor anunció a María. …Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve, María... He aquí la esclava del Señor. …Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María... Y el Verbo de Dios se hizo hombre. …Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Oremos:
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, …para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO Jueves 03 de Junio de 2021 ANTÍFONA DE ENTRADA Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca. Se dice Gloria. ORACIÓN COLECTA Señor nuestro Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. PRIMERA LECTURA Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes. Del libro del Exodo: 24, 3-8 En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: "Haremos todo lo que dice el Señor". Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel. Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor; tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad. Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: "Obedeceremos; haremos todo lo que manda el Señor". Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: "Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL Del salmo 115 R/. Levantaré el cáliz de la salvación. ¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. R/. A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. R/. Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/. SEGUNDA LECTURA La sangre de Cristo purificará nuestra conciencia. De la carta a los hebreos: 9, 11-15 Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de confenr a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo! Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SECUENCIA Al Salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía. Alabémoslo con himnos y canciones de alegría. Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas; pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca. Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan, pues Él es el pan de vida que nos da vida inmortal. Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce. Doce entonces lo comieron, y, después, todos los hombres. Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos; que nuestro ser se desborde en todo un concierto santo. Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, el banquete del Señor. Esta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que termina con la alianza tan pesada de la ley. Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad. que sustituye a lo viejo con reciente claridad. En aquella última cena Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos el memorial de su vida. Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino. Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que antes era vino queda convertido en sangre. Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas si las vemos con fe, entraran al corazón. Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas. Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo. Quien lo come, no lo rompe, no lo parte ni divide; Él es el todo y la parte; vivo está en quien lo recibe. Puede ser tan solo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará. Lo comen buenos y malos, con provecho diferente; no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte.
A los malos les da muerte y a los buenos les da vida. ¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida! Si lo parten, no te apures, solo parten lo exterior; en el mínimo fragmento entero late el Señor. Cuando parten lo exterior, solo parten lo que has visto; no es una disminución de la persona de Cristo. El pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros! Isaac, el inocente, es figura de este pan, con el cordero de Pascua y el misterioso maná. Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero. Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo. Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino. Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo. Amén.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 51 R/. Aleluya, aleluya. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre. R/.
EVANGELIO Esto es mi Cuerpo. Esta es mi Sangre. Del santo Evangelio según san Marcos: 14, 12-16. 22-26
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El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?". El les dijo a dos de ellos: "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?'. El les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena". Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen: esto es mi cuerpo". Y tomando en sus manos una copa
de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: "Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios". Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
ORACION UNIVERSAL DE LOS FIELES Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor Jesús, pan de vida, y digamos llenos de gozo: Dichos los invitados a comer el pan en tu reino. • Cristo Jesús, sacerdote de la alianza nueva y eterna; que sobre el altar de la cruz presentaste al Padre el sacrificio perfecto; enséñanos a ofrecerlo contigo en el sacrificio eucarístico. • Cristo Señor nuestro, rey supremo de justicia y de paz, que consagraste el pan y el vino como símbolo de tu propia oblación, enséñanos a ofrecernos contigo al Padre en el sacrificio eucarístico. • Cristo Jesús, verdadero adorador del Padre, cuyo sacrificio ofrece tu Iglesia desde la salida del sol hasta el ocaso, reúne en tu cuerpo a los que alimentas de un mismo pan. • Cristo, Señor nuestro, maná bajado del cielo, que alimentas a tu Iglesia con tu cuerpo y tu sangre, fortalécenos con este alimento en nuestro camino hacia el Padre. • Cristo Jesús, huésped invisible de nuestro banquete; que estas junto a la puerta y llamas, entra en nuestra casa y cena con nosotros. • Cristo Jesús, Señor de la Historia, te pedimos por México en este momento crucial, para que tu nos inspires el camino a seguir; y elegir buenas personas que nos gobiernen y legisladores que respeten la vida, la familia, la libertad religiosa, y la democracia como forma de decidir nuestros caminos y destinos. Sacerdote: Recibe Señor en tu bondad las suplicas y deseos de esta familia que hoy nos has reunido en torno al banquete celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Señor, concede, bondadoso, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz, significados místicamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Concédenos, Señor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Aforo del Templo de 250 personas y las Misas de Sábado valen para el Domingo.
DE LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO: CON CORAZÓN DE PADRE: 7. Padre en la sombra La felicidad de José no está en la lógica del auto-sacrificio, sino en el don de sí mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustración, sino sólo la confianza. Su silencio
persistente no contempla quejas, sino gestos concretos de confianza. El mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a los que quieren usar la posesión del otro para llenar su propio vacío; rehúsa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontación con opresión, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucción. Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio. También en el sacerdocio y la vida consagrada se requiere este tipo de madurez. Cuando una vocación, ya sea en la vida matrimonial, célibe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de sí misma deteniéndose sólo en la lógica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de la belleza y la alegría del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustración. La paternidad que rehúsa la tentación de vivir la vida de los hijos está siempre abierta a nuevos espacios. Cada niño lleva siempre consigo un misterio, algo inédito que sólo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acción educativa y de que vive plenamente su paternidad sólo cuando se ha hecho “inútil”, cuando ve que el hijo ha logrado ser autónomo y camina solo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situación de José, que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado. Después de todo, eso es lo que Jesús sugiere cuando dice: «No llamen “padre” a ninguno de ustedes en la tierra, pues uno solo es su Padre, el del cielo» (Mt 23,9). Siempre que nos encontremos en la condición de ejercer la paternidad, debemos recordar que nunca es un ejercicio de posesión, sino un “signo” que nos evoca una paternidad superior. En cierto sentido, todos nos encontramos en la condición de José: sombra del único Padre celestial, que «hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos» (Mt 5,45); y sombra que sigue al Hijo.
REFLEXIÓN DEL DÍA EXPERIENCIA DECISIVA Tomad, esto es mi cuerpo. Como es natural, la celebración de la misa ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Según la época, teólogos y liturgistas han ido destacando algunos aspectos y descuidando otros. La misa ha servido de marco para celebrar coronaciones de reyes y papas, rendir homenajes o conmemorar victorias de guerra. Los músicos la han convertido en concierto. Los pueblos la han integrado en sus devociones y costumbres religiosas...
Después de veinte siglos, puede ser necesario recordar algunos de los rasgos esenciales de la última Cena del Señor, tal como era recordada y vivida por las primeras generaciones cristianas. En el fondo de esa cena hay algo que jamás será olvidado: sus seguidores no quedarán huérfanos. La muerte de Jesús no podrá romper su comunión con él. Nadie ha de sentir el vacío de su ausencia. Sus discípulos no se quedan solos, a merced de los avatares de la historia. En el centro de toda comunidad cristiana que celebra la eucaristía está Cristo vivo y operante. Aquí está el secreto de su fuerza. De él se alimenta la fe de sus seguidores. No basta asistir a esa cena. Los discípulos son invitados a «comer». Para alimentar nuestra adhesión a Jesucristo, necesitamos reunirnos a escuchar sus palabras e introducirlas en nuestro corazón, y acercarnos a comulgar con él identificándonos con su estilo de vivir. Ninguna otra experiencia nos puede ofrecer alimento más sólido. No hemos de olvidar que «comulgar» con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto «entregado» totalmente por los demás. Así insiste Jesús. Su cuerpo es un «cuerpo entregado» y su sangre es una «sangre derramada» por la salvación de todos. Es una contradicción acercarnos a «comulgar» con Jesús, resistiéndonos egoístamente a preocuparnos de algo que no sea nuestro propio interés. Nada hay más central y decisivo para los seguidores de Jesús que la celebración de esta cena del Señor. Por eso hemos de cuidarla tanto. Bien celebrada, la eucaristía nos moldea, nos va uniendo a Jesús, nos alimenta de su vida, nos familiariza con el evangelio, nos invita a vivir en actitud de servicio fraterno, y nos sostiene en la esperanza del reencuentro final con él. José Antonio Pagola
1. Este domingo es día de la Caridad, colaboremos con Cáritas Parroquial, que es un grupo de Laicos, que a nombre de toda la Comunidad y del Párroco, se encargan de ver las necesidades más apremiantes de los hermanos y ayudarles con los bienes que todos proporcionamos, ayudemos siempre de corazón. Dios nos bendecirá y recompensará. 2. Estimados hermanos en Cristo, estamos viviendo uno de los procesos electorales más importantes de la historia ya que tendremos elecciones para Gobernador, Alcalde, Diputados Locales y Federales, especialmente en estos últimos recae una gran responsabilidad en la legislación para enfrentar los problemas actuales siendo de gran relevancia y trascendencia en la calidad de vida de los ciudadanos es por eso que la Iglesia que somos todos siguiendo el mandato de nuestro Señor de estar atentos a los signos de los tiempos, debemos ser conscientes de la importancia de nuestra participación en la democracia ejerciendo nuestro voto de manera razonada, informándonos de la trayectoria de los candidatos así como de sus propuestas eligiendo así a los que nos representen en principios y valores, pues tendrán la responsabilidad de gobernar y promover leyes que nos afecten o apoyen a los ciudadanos. En este sentido los invitamos a acudir temprano a las urnas porque los procesos de votación podrían tardar más de lo acostumbrado debido a la pandemia siguiendo al pie de la letra las medidas preventivas para evitar contagios de COVID. Por último les sugerimos asistir a Misa desde el sábado pues son misas de precepto y también el domingo, en los horarios establecidos o en forma virtual. 3. También los invitamos a vacunarse de acuerdo a las edades para poder crear ambientes seguros y podamos reactivarnos totalmente en nuestra sociedad y en la vida de la Iglesia. 4. Se invita a la Misa de 8:00 am y el rezo del Rosario a las 8:45 am en honor del Sr. San José, todos los sábados de Junio, dedicado a los papás y especialmente para pedir por ellos, vivos y difuntos. Coordinan los Caballeros de San Miguel Arcángel. Y también a rezar el Rosario de Lunes a Viernes a las 6 p.m. en el Templo Parroquial. 5. Empresa dedicada a servicios y ventas a la industria solicita: Persona para manejo de almacén de refacciones y logística Escolaridad mínima de Preparatoria, conocimientos básicos de PC y móvil. Resida en el sur de Monterrey. No se requiere experiencia en almacenes. MÁS INFORMES en el periódico parroquial de whatsapp 6. Por favor cuidémonos, continuemos con uso del cubrebocas, sana distancia, lavado de manos, uso de gel en alcohol. 7. Gracias por apoyar a la parroquia en diversas formas, Dios les recompensará.
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