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La Historia Simple de un Hombre Simple

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LA HISTORIA SIMPLE DEL HOMBRE SIMPLE Por Ella Yelithza Ponce Verjel


LA HISTORIA SIMPLE DEL HOMBRE SIMPLE “En el álbum íntimo de su arte, los retratos de Frida Kahlo, Luis Buñuel, Diego Rivera, Agustín Lara, María Félix y de los campesinos e indígenas y personajes anónimos de la América Profunda, conforman una sugestiva galería de rostros que hoy se imponen como poderosos destellos que iluminan el frágil velo de nuestra memoria.”

Con esas metafóricas palabras, Miguel Ángel Flórez Góngora, biógrafo y curador de obras fotográficas, intenta condensar la sensibilidad, la sagacidad, el profesionalismo y demás elogios concedidos a la mente, el ojo y el corazón de un ser humano. ¿Por qué escribir sobre fotografía? ¿Por qué sobre Leo Matiz? Sin caer en jerarquías del arte, en primerísimo lugar la fotografía, porque desde su gestación en medio de la pintura, ella misma se ha ligado al mar agitado de la historia humana, bien al colectivo o bien a la historia simple del hombre simple. Y en esto, tal vez usted y yo coincidamos, pues las fotografías, como ventanas del pasado, han seducido los ojos de aquellos que guardamos los tesoros del ayer personal y que buscamos traerlos al presente, para volver a pensar y sentir, para despertar o posiblemente… para seguir soñando. Otros, aún más arriesgados, prefieren lanzarse a la búsqueda de la imagen de los desconocidos o de los olvidados, impulsados por la obligación moral de contar con los ojos alguna historia urgente que seguramente sería censurada por otros medios. Ahora, tomo el privilegio de navegar en la fotografía a través de la sensibilidad de Leo Matiz, por atreverse a percibir con su lente, los paisajes primaverales, oceánicos, boscosos, montañosos, desérticos, lluviosos y bellamente populares, trazados en los rostros, cuerpos y manos de hombres y mujeres latinoamericanos, en el marco de una tierra maravillosamente paradisíaca pero irónica e injustamente agredida. Y entonces, ¿Cómo abordar la obra de Matiz? Con la misma alegría con la que se mezclan los óleos sobre la paleta de un pintor, con la misma atención con la que se aprecia un documental para extraer de él todo su significado. Hay que agradecer la existencia de un hombre sencillo que vio la luz en los cielos de Aracataca, el macondo de Gabriel García Márquez, y que pasó la vida contemplando los rostros maravillosos de la “América profunda”, adornados en sus cabellos de sutiles flores y mariposas amarillas. La obra de Matiz nos invita a hacer un esfuerzo por recordar la historia que como latinos venimos escribiendo; mirar incluso lo invisible, aquello que está más allá de la película material –tal como lo hizo el artista después de perder su ojo en 1978- y por fin, dejar que los mensajes impresos que reposan en las fotografías, se impriman en el corazón y motiven las manos a cambiar de rumbo. Dicho lo pensado, solo me queda guardar silencio e invitarlos a viajar hacia la obra de Leo Matiz, esperando que algún día nos encontremos por estos corredores virtuales, para hablar impresionados de lo maravilloso que puede ser el pensamiento sencillo, tras el arte de uno de tantos valiosos colombianos. Enlaces Recomendados:

http://www.leomatiz.org http://www.paonius.com

Ella Yelithza Ponce Verjel Gerente de Proyectos & Propiedad Intelectual - Paonius Professio Ingenieros Consultores 2004 - 2012


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