El Desafío de Proteger los Conocimientos Tradicionales y el Folklore ¿Cómo y Quiénes? Ella Yelithza Ponce Verjel Gerencia de Proyectos & Propiedad Intelectual, Paonius Professio Ingenieros Consultores, 2012 Villa de Leyva, República de Colombia gerencia@paonius.com Resumen– Los conocimientos tradicionales y el folklore Colombianos constituyen una riqueza inmaterial de sumo valor que requiere una protección inmediata para procurar su sostenibilidad y para impedir la explotación. Aún cuando la concepción de riqueza entre la cultura capitalista y la cultura indígena es divergente, es necesario optar por un sistema de protección aceptado por todas las partes interesadas. Por ello, existe de un lado el sistema de protección de la propiedad intelectual y por otro lado, la posibilidad de establecer un sistema sui generis fundamentado en el derecho a la libre autodeterminación de cada grupo indígena. I. PALABRAS CLAVE – ETIQUETAS
Conocimientos tradicionales, folklore, protección, propiedad intelectual, indígenas, Colombia, libre autodeterminación, Connaissance Traditionelle, Folklore, Protection, Propriété Intellectuelle, Indigènes, Colombie, Traditional Knowledge, Folklore, Protection, Intellectual Property, Natives, Colombia. II. INTRODUCCIÓN ‘PAIS CONTINENTE’ es el título con el cual Colombia se presenta ante el mundo en razón de los atributos de inconmensurable valor que se derivan de poseer características geográficas y topográficas excepcionales. Mediante un ejercicio mental, es posible visualizar por un instante los tesoros biológicos y humanos delineados desde las costas sobre el mar Caribe y el Océano Pacífico, pasando por el imponente despliegue de los ramales de la cordillera de los Andes y recorrer la extensión de los territorios de los Llanos Orientales hasta internarse en las húmedas y espesas zonas que entraña la selva Amazónica. Mucho se ha hablado y escrito en diferentes contextos sobre la urgente necesidad de conocer, valorar y proteger las riquezas de nuestro País Continente y se ha insistido también en que los responsables de dicha protección propongamos, analicemos, decidamos y mantengamos estrategias sólidas para garantizar la sostenibilidad de nuestro patrimonio inmaterial. Ahora bien, ¿Cómo pueden ser protegidos los conocimientos tradicionales y el folklore colombianos?
III. PAIS CONTINENTE, DIVERSIDAD Y MESTIZAJE
Antes de entrar a analizar las posibles respuestas a esta pregunta, es necesario comprender que existe un vínculo estrecho entre el entorno natural, los miembros de una comunidad, los conocimientos tradicionales y el folklore. La comprensión de la tierra como herencia sagrada, su utilización en la proporción necesaria y la curiosidad innata por conocerla se conjugan para que sus habitantes sientan el impulso de hacerla objeto de investigación. Y entonces, si el punto de partida es el entorno natural, ¿Cómo es el nuestro? Como hogar abierto de par en par, nuestro país resguarda alrededor del 10% de la fauna y la flora que existe, a pesar de ocupar solo el 0.77% de la superficie terrestre no cubierta por mares. En su adorno de niebla y llovizna, posee más de la mitad de los páramos del mundo, se viste de unas 130000 plantas de las que aproximadamente la mitad son endémicas y luce como un jardín paradisíaco al permitir el nacimiento de una colección de flores que supera las 50000 especies, sin olvidar que además, se conocen unas 1200 especies marinas y 1600 que habitan sus aguas dulces. Toda esta riqueza se intenta proteger con cerca de 9 millones de hectáreas que componen el Sistema de Parques Nacionales. Según estadísticas que posee el Instituto Alexander Von Humboldt, Colombia ocupa el primer lugar mundial en diversidad de aves y anfibios, el tercer lugar mundial en diversidad de plantas superiores y de reptiles, el cuarto lugar en diversidad de mamíferos y el quinto lugar en especies endémicas, todo lo cual es sobresaliente si se tiene en cuenta que existen más de 260 países y territorios en el mundo. Además de sobresalir por su biodiversidad, nuestro país ostenta su legado al ser reconocido como multiétnico y pluricultural por la presencia de pueblos indígenas en un total de 85 grupos que contribuyen con la existencia de más de 64 idiomas y unas 300 formas dialectales, la presencia de comunidades afro descendientes, comunidades raizales, gitanos y mestizos. Con ello, los conocimientos tradicionales y la variedad de manifestaciones folclóricas forjadas en la piel y el alma colectiva de cada etnia representan un patrimonio inmaterial que tiene el derecho de ser salvaguardado.
IV. UNA GEMA ESCOGIDA
Solo con el ánimo de ejemplificar la riqueza cultural de nuestro país es posible tomar uno de los miles de elementos de importancia: el Sombrero Vueltiao, que con la ley 908 del 8 de Septiembre de 2004 se declaró símbolo cultural de la nación a la vez que se realizó un reconocimiento al pueblo Sinú asentado en los departamentos de Córdoba y Sucre. De hecho, es interesante que en el artículo 4 de dicha ley se lea: “La Nación a través de los Ministerios de Cultura; Industria, Comercio y Turismo, Artesanías de Colombia contribuirá al fomento, promoción, protección, conservación, divulgación, desarrollo y financiación de los valores culturales expresados por nuestros pueblos indígenas” (Negrita Personal). Para los indígenas de los corregimientos Tuchín, Los Vidales, Bellavista, El Contento, La Cruz del Guayabo y Comején de San Andrés de Sotavento, el sombrero vueltiao constituye más que un ‘producto’ susceptible de ser explotado comercialmente; es un diseño que trenza historias y revela pintas como la flor del limón, la mariposa, el granito de arroz, etc., formando parte de un entramado y enriquecido lenguaje no verbal que comunica desde intenciones de amorío, hasta la posición económica de su dueño. Además, su elaboración también va más allá de lo que se conoce como un simple ‘procedimiento’ conformado por etapas de raspado de la caña flecha, pulimento, clasificación, deshidratación, cocción y coloración de las fibras, pues representa un conocimiento transmitido por generaciones milenarias en un contexto afectivo familiar y social. En palabras más sencillas, mientras que los países industrializados piensan en insumos, costos y ganancia, los Sinú piensan en la unidad, en la vida, en la tierra, en los hijos, en el amor. Al conocer que la concepción fundamental de riqueza y valor de un elemento tradicional y cultural dista mucho del concepto de riqueza y valor de una unidad de producto para las culturas capitalistas, es posible comprender que para los Sinú resulte inimaginable que algún día su sombrero vueltiao llegue a ser tratado como un producto más, que de manera simplista, se traduzca en márgenes de utilidad. V. LA PROBLEMÁTICA DE LA PROTECCIÓN
Luego de pensar en nuestro país continente, no es de extrañar que semejante riqueza resulte ser el centro de diversos intereses, muchos de ellos internacionales, en procura de nuevas fuentes de sostenimiento para el sistema capitalista. Existen disposiciones de orden legal que obligan al estado colombiano a proteger el conocimiento de las comunidades tradicionales, entre las que se destaca el artículo 8 literal j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica y las disposiciones transitorias 8° y 9° de la Decisión 391 de 1996. También dentro de la regulación actual, el Sistema de Propiedad Intelectual se vislumbra como una opción, pues las indicaciones geográficas, los derechos de autor, las patentes, etc., son modalidades de interés para suponer una protección.
Por varias décadas, los países desarrollados han enviado sus profesionales a los lugares donde se encuentran muchas de nuestras etnias, como parte de las estrategias para la adquisición de conocimientos tradicionales y estudios de biodiversidad. Por ejemplo, la Doctora Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC, lo expresa así: ‘Para las multinacionales farmacéuticas las plantas medicinales y el conocimiento asociado a ellos constituyen una mina de oro, ya que los ven como la fuente potencial de nuevos medicamentos para aumentar sus ya jugosas ganancias. El conocimiento tradicional les significa un enorme ahorro de investigación, ya que les indica qué recursos son más útiles y qué caminos pueden tomar’. Es así como un ahorro del 400% en los costos de inversión en investigación de principios activos no pasa nada inadvertido. Pero, ¿Tiene tanta importancia el asunto? ¿Qué piensan los guardianes de los conocimientos tradicionales? Palabras como ‘ya son suficientes estos años de saqueo y exclusión’ son muy significativas y no representan una exageración porque el saqueo ha cambiado de matiz. Lamentablemente, están en la cuerda floja la sostenibilidad de la flora y la fauna, los conocimientos tradicionales asociados a ellos, el folklore de las culturas y hasta los mismos individuos que componen las comunidades minoritarias como víctimas de oleadas de etnocidio. VI. ALTERNATIVAS DE PROTECCIÓN
En medio de la continua discusión y en un intento por salvaguardar nuestro patrimonio, este problema de gran complejidad ha motivado al Gobierno Nacional y a las Instituciones Indígenas organizadas al desarrollo de estudios que permitan definir herramientas jurídicas ajustadas a la protección de la biodiversidad, los conocimientos tradicionales y el folklore en conjunto y según nuestras necesidades particulares, pero falta mucho por llevar a la práctica. De acuerdo con los análisis de la Doctora Marcela Villegas Gómez y José Fernando Restrepo H., ‘Colombia ha suscrito la mayoría de los instrumentos internacionales’, sin embargo reconocen que ‘estos consagran principios generales que deben ser instrumentados en las legislaciones de cada país’. De otra parte, las organizaciones indígenas expresan: ‘son muchos los derechos y crudas las realidades’. Según comentarios de Javier Caño (1997) en su obra Nacionalismo, Autodeterminación e Independencia: “[...] es un principio de origen democrático y liberal, que pretende trasladar a los Pueblos o Grupos étnicos los derechos fundamentales del individuo, y en concreto el derecho a la libertad nacional. [...] Autodeterminación significa decisión libre y soberana sobre la estructura política interna y externa de un Pueblo, pero no se identifica forzosamente con la creación de un Estado independiente [...]. Afirmar que todo nacionalismo es una doctrina de autodeterminación, significa, como mínimo, que debe aspirar a una soberanía de decisión”.
En la Decisión 486 de 2000 se incluyen dos artículos de peso que consideran el respeto y la protección de conocimientos tradicionales. Bajo el título “Del Patrimonio Biológico y Genético y de los Conocimientos Tradicionales’, se halla el artículo 3 y ya en el caso de optar por la protección mediante patentes se encuentran requisitos explícitos en el artículo 26. Y ¿Qué opinan los representantes de grupos étnicos como La Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC) sumadas a otras organizaciones internacionales como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, el Consejo de Ayllus y Markas de Kollasuyo, el Movimiento de Juventud Kuna de Panamá, la Organización Indígena de México y la Organización Indígena de Chile? Ellos ‘rechazan el modelo que explota al hombre y a la naturaleza, y no aceptan las patentes y otros derechos de propiedad privada sobre sus vidas y conocimientos tradicionales porque ellos son de carácter colectivo, inalienable e intergeneracional y se hallan vinculados a sus territorios ancestrales’. “Mientras siga existiendo el derecho de apropiación individual sobre cosa o bien que sea indispensable para la satisfacción de las necesidades reales, materiales y espirituales de los individuos, los derechos de las comunidades y de los pueblos no serán posibles". Entonces, ¿Qué otra alternativa de protección existe? Las marcadas diferencias en las concepciones filosóficas fundamentales de las comunidades indígenas, raizales y afro descendientes han sido visualizadas y consideradas por sus propios representantes. De manera clara, ellos mismos buscan un terreno común bajo el reconocimiento del derecho a la autodeterminación. De otro lado, se hace sumamente importante anotar que ‘la aplicación precipitada de los conceptos legales occidentales de propiedad a los sistemas comunitarios indígenas puede resultar más perjudicial que beneficiosa, acelerando más que retrasando el proceso de mercantilización de los recursos y de fragmentación de la sociedad indígena. ‘La resistencia a presiones externas depende en definitiva de la unidad y coherencia de los propios pueblos y no puede ser otorgada a través de leyes que vengan de afuera’ (Caño, 1997). Así las cosas, es coherente que cada comunidad estudie y defina sus propias normas.
VII. EL DILEMA
A lo largo de este artículo se ha podido apreciar que la escena colombiana es compleja. La flora, la fauna y el legado tradicional cultural hablan desde el lenguaje de las estadísticas y las frágiles realidades. De un lado se halla el Sistema de Propiedad Intelectual impulsado por países desarrollados con una concepción filosófica divergente a la de las etnias colombianas; del otro lado existe la posibilidad de que los sistemas de regulación emerjan de las más de ochenta comunidades interesadas en virtud del Derecho a la Autodeterminación, y en medio del escenario se encuentra el Estado Colombiano que decide y representa a ciudadanos que apenas comenzamos a abrir los ojos de la conciencia. Lo cierto es que la solución debe evolucionar lo antes posible y sin embargo queda mucho por meditar: ¿Será que las entidades estatales competentes se encuentran lo suficientemente maduras y cohesionadas entre sí como para lograr la protección eficaz de nuestro patrimonio? ¿Será que la voz de los nativo colombianos, afro descendientes, raizales y gitanos es lo suficientemente fuerte como para ser tenida en cuenta? ¿Será que el Sistema de Propiedad Intelectual satisface las necesidades propias? ¿Serán fuertes y sostenibles los sistemas de regulación que pudieran proponer las comunidades colombianas? Lo cierto es que nuestra tierra y nuestros pueblos responderán audiblemente en un futuro más cercano de lo esperado. BIBLIOGRAFÍA RIBEIRO, Silvia. Medicinales.
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Semillas en la economía
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