Skip to main content

Residencia Ventisca - La Planta

Page 1

VENTISCA


VENTISCA


VENTISCA Índice Créditos ................................................................................................. 3 Ventisca .................................................................................................. 7 Menú de comida compartida por encuentro ........................................... 8 El polvo que levanta - Carolina Velasco .................................................. 23 Ñukanchik-ka kanchik kaypimi kanchik (Nosotras mismo somos, aquí estamos) - Alejandro Cevallos .................................................................... 36 Vínculo de vapor - Massiel Carrillo .......................................................... 46 La Planta, espacio y territorio - Gabriela Garcés León ............................. 57 Ningún cuerpo es cualquier cuerpo - Maya Ponce.................................... 64 saVÍA - Mutual Creativa “papelito no + es”: pluma (Marcelo Quillupangui) y maríafernANDA gallardo-hernÁNDEz....................................................... 74 LA PLANTA. Calderón: La Tierra de los Cuidados - Eduardo Carrera R......... 87 El azar en los bolsillos - Nicole Serrano .................................................. 92 Desde el principio, 2021 - Lionel Cruet.................................................... 102 Niebla La Ventisca - Evento de público de cierre .................................... 113 Una conversación - Centro Rural de Arte ................................................ 124 Agradecimientos......................................................................................... 133


VENTISCA - Residencia Artística Residentes

Alejandro Cevallos Massiel Carrillo Lionel Cruet Maya Ponce Nicole Serrano Mutual Creativa “papelito no más es” (PN+E): pluma (Marcelo Quillupangui) y maríafernANDA gallardo-hernÁNDEz

Dirección, coordinación y gestión Mariuxi Girales Byron Toledo

Escritura de te xtos

Centro Rural de Arte - CRA Eduardo Carrera R. Gabriela Garcés León Carolina Velasco

Diseño editorial +igüA s+udiO

Cuidado de la edición Byron Toledo Mariuxi Girales

Fotografías

Byron Toledo, Maya Ponce, Lionel Cruet, Papelito No Más Es, Alejandro Cevallos, Gabriela Vera, Mariuxi Girales, Nicole Serrano, Massiel Carrillo, Elina Rodríguez

Diseño afiche residencia Pamela Silva

Calderón, Quito, Ecuador Enero - Abril, 2021 https://residencialaplanta.com/ @residenciaslaplanta

residenciasLaPlanta

e+ imaykan4arte@gmail.com


6


LaPlanta se experimenta y se piensa como un espacio de acción responsable sobre el contexto que nos contiene; que empuja nuestros cuerpos a proponer. La Ventisca levanta el polvo, sacude y moviliza. Nos permite escuchar el viento y lo suelto de la tierra; es también una posibilidad para perderse y explorar los relatos escondidos en el paisaje y el territorio. Ventisca, es una residencia con interés en la ecología urbana y la vida en comunidad. En esta quinta edición buscamos algo entre la brújula y el pronóstico. Queremos explorar con nuestros vecinos en el entorno inmediato, posibilidades sencillas que contagien alternativas para sostener este nuevo presente. Mañana es un sueño, ahora es un deseo.

Mariuxi Girales + Byron Toledo

7


Menú de comida compartida por encuentro . 18-01 Choclos, habas y papas cocinadas con ensalada y salsa de queso . 23. 01 Cafecito, acelga con queso, chifles, sopa de acelga, agua de manzanilla y mafalditas . 30-01 Tienda familiar en Llano Grande: cerveza, kombucha, jugos de fruta, conejo con papas y maní, cevichocho, nachos con queso y choclo con queso, mermelada hecha en casa uvilla. . 13 – 02 Agua de cedrón, chifles, papas fritas . 20- 02. Leche (chocolatada), taxo, chifles . 27 – 02 Guineos, chifles, chifle dulce, higos, ají, lechugas y verduras de la huerta de las mujeres agricultoras de Llano Grande y bebimos Tzawar . 06 – 03 Guineo, naranja, chochos con tostado, agüita de cedrón . 13- 03 Chifles, de todito . 21- 03 Aguacates, papas fritas, uvas, capulí, chifles, café, agua de cedrón, guineos

8


9


1 4


2

3

12


1. Sesión de crítica con artistas invitadxs en LaPlanta 2. Recorrido por el barrio donde se ubica LaPlanta 3. Recorrido por el barrio donde se ubica LaPlanta 13


4. Recorrido por el barrio donde se ubica LaPlanta 5. Residentes Ventisca + Equipo LaPlanta 6. Intervención resultado del taller sensorial a cargo de Maya Ponce (Disolutio)

5

4

6


15


7

8

16


7. Intervención resultado del taller sensorial a cargo de Maya Ponce (Disolutio) 8. Taller sensorial a cargo de Maya Ponce (Disolutio) 9. Cola de León, planta de quebrada (Fotografía Maya Ponce) 9

15


11

10

16


12

10. Twazar encontrado en puente del Chiche (Fotografía Alejandro Cevallos) 11. Tzawar encontrado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Fotografía Elina Rodríguez) 12. Revisión de proyectos con artsitas invitadxs en LaPlanta 19


22


El polvo que levanta Carolina Velasco

Una ventisca en Calderón suena a techos temblando, al polvo que choca contra paredes desgastadas, a objetos dejados a la intemperie a punto de caerse. Una ventisca en una fábrica que ya no funciona como fábrica suena también a narraciones que se escuchan alrededor de una mesa larga con comida para compartir. O realmente, una ventisca suena así en La Planta, la residencia artística que junta por quinta ocasión a un grupo de artistas para compartir cada sábado sus procesos y las formas en que se van relacionando con el espacio. Byron y Maru, lxs organizadores del proyecto, me cuentan que el nombre Ventisca escogido para esta edición surgió como una pregunta sobre la dirección que tomaría su proyecto, y también como una forma de poner en cuestión al arte. Mis visitas a La Planta, las conversaciones que sostuve, y mi experiencia con cada proyecto me hace pensar en una confluencia de rastros, vestigios, y ecos que cada residente navega intuitivamente. Para llegar a La Planta se pasa por una calle de tierra en la que hay que esquivar huecos y varios camiones de gas parqueados esperando su carga. El paisaje mezcla esos residuos industriales y la creciente residencialización del sector. Cuando llego me recibe una especie de laberinto del abandono con paredes a medio destruir, señalética botada que sugiere el uso de químicos peligrosos, y lo que parecen ser esculturas del absurdo: una puerta desconectada de sus paredes y asentada de forma horizontal sobre el suelo, una televisión reposando encima de un balde, y múltiples fierros, metales, y plantas que se asoman entre las grietas del cemento. Todas estas imágenes sugieren un movimiento violento de la salida intempestiva de quienes antes habitaban el espacio. Ese movimiento encarnado en las ruinas se siente como una fuerza gravitacional que ha arrastrado todo, o el regreso donde ha pasado un huracán. Me cuentan que fue algo así, una salida brusca de la fábrica que antes ocupaba el espacio. Cuando paso por los primeros pasillos, subo unas gradas y logro ver a lxs residentes reunidxs, esta sensación se disipa. Al menos bajo ese techo hay personas ocupando el espacio, hay personas que han convertido este espacio en un centro, hay una manera de compartir que se expresa en palabras, pero también en la comida que cada unx se acerca a tomar de la mesa intermitentemente. 23


Decimos que Calderón está lejos, o eso fue lo primero que pensé cuando supe que iría a conocer la residencia. Calderón está lejos del circuito de circulación de arte de Quito, está lejos de lo que algunxs imaginamos cuando pensamos en la ciudad. La periferia es sentida desde el centro como una extensión o como suplemento. La movilidad de la ciudad siempre funciona para facilitar los movimientos del centro a la periferia, de afuera hacia adentro. Sin embargo, esa nueva relación territorial de lxs artistas, organizadorxs, y visitantes que surge a partir del proyecto traza otras cercanías y movilidades en el sector. La mutual creativa Papelito no más es se fue reconociendo en el perímetro de La Planta los tzawar que estaban cerca y su relación con la comunidad. Esos desplazamientos involucraron una relación con la tradición generacional y territorial sobre las distintas especies de tzawar y las maneras de cuidarlo. Alejandro Cevallos, sostuvo una relación cercana con las “Mujeres Agricultoras de Llano Grande” que desafía las concepciones de aridez de la tierra, pero que principalmente pone en cuestión la relación de consumo que sostenemos con las industrias alimenticias. Massiel Carrillo, justamente interpelada por su acercamiento a un espacio periférico, convierte a una experiencia de limpia en rituales cotidianos. Estos ires y venires de lxs residentes y lxs visitantes, a sus casas, a sus alrededores, configuran itinerarios territoriales excéntricos del arte. El polvo llevado por el viento trae a la residencia las partículas de otros paisajes cercanos, tal vez de otras fábricas, canchas, o plazas. Hay un desplazamiento físico evidente que además parece cada vez más interpelar a lxs artistas de la residencia a conectar más con el contexto. La Planta produce recorridos enraizados en su territorio. Llego por primera vez el día que empiezan a discutir el nombre que tendrá el evento en el que abrirán sus puertas al público, se preguntan sobre lo que implica una muestra, o sobre las formalidades de una exhibición. A cada unx le cuesta un poco decir con precisión una palabra que describa esa experiencia final, pero saben que su trabajo no se ajusta a las convencionalidades del arte. Finalmente deciden llamar Niebla a esa experiencia abierta al público para cerrar la residencia, optan por la opacidad. Regreso a esa sensación de los residuos, esta vez no tienen la forma de abandono y muros caídos, sino que toma también forma de las sutiles y sensibles maneras en que cada residente recoge su experiencia como un pequeño archivo incompleto. Ese gesto de recolección, o de crear experiencias parte de una sensibilidad atenta configurada desde caminatas, bitácoras, búsquedas, y bailes. Las botellitas que Massiel Carrillo in24


Revisión de proyectos entre residentes participantes de 'ventisca' e invitadxs externos.

cluye en su instalación guardan un extracto de lo que ella vivió como una limpia, pero no con una lógica coleccionista sino para construir su propio clima de olores. También pienso la forma en que el cuerpo de Nicole Serrano tuvo que recorrer los espacios para recoger esos pequeños amuletos que puso a disposición del público. Sé que su atención le llevó a darse cuenta de los cambios sutiles en el espacio. La imagino con la cabeza dirigida hacia abajo divagando sobre el terreno, esperando que el azar conduzca su atención a estos objetos y a los detalles de su entorno. De manera similar esa atención es también eso que MariafernANDA dice cuando cuenta que relacionarse con el tzawar es comprometerse a una relación con la planta, o lo que describe Maya Ponce de su proyecto, el cuerpo atendiendo a las fuerzas del espacio, o el trabajo de Lionel Cruet que pasó de bitácora a instalación con hamacas. 25


La Planta es un espacio constituido por lo que quedó de una labor productiva que ya no sucede. Byron me dice que al principio no sabían si podían tener una cocina, tenían miedo de esos residuos químicos que seguramente rondaban aún en el espacio. La segunda vez que visité La Planta me encontré con una habitación oscura que tiene al fondo una señalización escrita sobre un fondo verde fosforescente que lee: zona de sedimentación. Mi experiencia conociendo el espacio, las narraciones de algunxs de lxs residentes, la configuración singular del lugar, y las imágenes que me despierta la palabra ventisca apuntan a muchas maneras de imaginar los rastros y el gesto de recopilación. Tal vez la gran transformación del espacio es que se ha convertido en una zona de des sedimentación, de exploración, de descubrimiento, de la ventisca que se lleva el polvo para revelar lo que estaba abajo y para producir nuevas capas de materialidad. Lxs residentes producen un encuentro con ese abandono asentado y poco a poco van habitándolo con preguntas como: ¿Qué hacer con los restos? ¿Cómo habitar un espacio configurado para otra labor? ¿Cómo dar cuenta de una experiencia de encuentro? Estas preguntas encuentran diversas configuraciones. Sin embargo, me interesa explorar de manera específica lo que involucra trabajar con estas materialidad y prácticas que considero como periféricas, invisibles, o residuales.

Residentes ventisca visitando un vivero local 26


En las lógicas del funcionamiento de la ciudad las fábricas y la producción están situadas en las periferias, y se espera que el consumo sea en el centro. Esta organización espacial hace que las personas que habitamos el centro no tengamos que ver ni escuchar cómo son hechos los objetos o los alimentos que consumimos a diario, de alguna manera estamos protegidxs. Durante la experiencia abierta al público Alejandro Cevallos mencionó que en Calderón se produce la gran mayoría de alimentos procesados de la ciudad, y por lo tanto lo significativo que es sostener proyectos de cultivo que están por fuera de esos circuitos económicos. Gregory Shollete en su libro “Dark Matter: Art and Politics in the Age of Enterprise Culture” (2011) desarrolla el concepto de la materia oscura para pensar en la manera en que se estructura el mundo del arte, el considera que hay prácticas, economías, y materialidades invisibilizadas que sostienen a la economía del arte. Según Shollete "estas actividades son las prácticas artesanales, amateur, informales, activistas y de organizaciones autónomas"1. Al igual que en la estructura de la ciudad, que hace periferias para la producción y sitúa en su centro el consumo, en el mundo del arte también se reproducen estos centros y periferias. Esta materia oscura creativa, según Sholette, representa la gran mayoría de las actividades artísticas producidas en la sociedad post-industrial, sin embargo es invisibilizada por la mayoría de instituciones e interpretadores de la cultura. El gesto de La Planta es el de situarse en las periferias, y atender a los procesos, actividades económicas, y materialidades del sector sin tratar de esconderlo, extrapolarlo, o extraerlo. Lxs residentes de Ventisca, y su cuidado al espacio, a las actividades, a los materiales con los que se encuentran, y a las personas del sector, configuran otro tipo de encuentro con estas periferias. Toda esta materia oscura compuesta de sembríos, de restos que fungen de amuletos, de maderas acumuladas para bailar, de historias de la zona es justamente la materialidad de la que está hecha la residencia y del compromiso necesario para cosechar agua miel. El proyecto se hace cargo del abandono que habita, de los procesos territoriales del sector, de lo que significa situarse desde la periferia. De esta manera confluyen diversas situaciones materiales del contexto: La Planta como un lugar abandonado, los procesos industriales pero también residenciales del sector, las plantas y las prácticas de agricultura de 1.

Sholette, Gregory. Dark Matter Art and Politics in the Age of Enterprise Culture. Pluto Press, 2011. 27


la zona y ahora la presencia de artistas locales que construyen un nuevo refugio. Esta Ventisca trae a ese polvo que puede ser otra forma de imaginar a la materia oscura de esos territorios invisibilizados. Considero que uno de los gestos cruciales que se sostienen en todo el proyecto es mostrar esas prácticas, confundirlas, contaminarlas. Difuminar eso que se ha establecido como artístico, como espacio expositivo, o como experiencia de residencia. El cambio de estado de la materia, de Ventisca a Niebla que usa La Planta para nombrar la experiencia abierta al público que da cierre a la residencia da cuenta de esa intención de seguir haciendo una poética de la materialidad. La niebla al igual que el polvo que levanta la ventisca es una forma de ver que no es ni transparente ni imposible. Esa es la forma en que cada residente nos da pequeños e íntimos accesos al espacio y a su experiencia. Vuelvo a recordar los olores de la instalación de Massiel, o los sonidos que escuché en cada hamaca que formó parte del proyecto de Lionel, y mientras escribo regreso a ver a mis tres pequeñas plantas que me pude llevar ese día gracias a las alianzas de Alejandro. Esta Ventisca se expande y empieza a habitar otros territorios, a hacer que se formen otras relaciones territoriales. Me llevo ese pedazo de tierra que trae consigo el compromiso del cuidado. Estas experiencias climáticas capturan esa intención de seguir produciendo pensamiento sobre lo opaco, de no dar por sentado lo visible e invisible, de preguntarse sobre las formas en que el cuerpo se hace presente. En La Planta no se busca limpiar el polvo, o sacar las hierbas malas, o reconstruir muros. Ahora, después de revisar toda esta serie de rastros, huellas, sedimentos, polvos y recuerdos que se han levantado con la ventisca o se han suspendido en niebla, hacemos otro ejercicio recolección. Este catálogo incluye el gesto ventrílocuo del Centro Rural de Arte de Argentina que recoge las palabras que cada residente usa para hacer una especie de collage poético sobre la experiencia en La Planta. Eduardo Carrera se aproxima al concepto de “lo rural” a partir de las relaciones configuradas desde La Planta. Finalmente, Gabriela - hace un recorrido sobre su propia experiencia en La Planta como ex-residente, reflexionando lo que significa volver a un espacio con una mirada nueva. Además, este catálogo incluye el archivo personal de cada residente de Ventisca que da cuenta de su proceso de trabajo. 28


LaPlanta - Fotografía detalle del espacio 29


32


32


Anunciamos un cambio de estado en nuestra residencia. La Ventisca se fue conversando, se fue condensando, hasta ser este fenómeno difuso que nos puso cada vez más cerca. La brújula y el pronóstico: Compartir el tiempo sin alejar la piel de la tierra. No adivinar el destino en la opacidad, sino acuerparse1 en él, en ella. Tomar como marca lo cercano, lo vecino. Detenerse a oler, a escuchar. Llenarse de valor. Dejarse encontrar Sentirse para continuar. No tener miedo a hablar. Los invitamos a compartir con nosotros este encuentro, el sábado 27 de marzo a las 16:00 en LaPlanta, Calderón. 1

D, Méndez.2020

Mariuxi Girales

33


VENTISCA Arti stas y proyectos participantes


36


Ñukanchik-ka kanchik kaypimi kanchik Nosotras mismo somos, aquí estamos1 Alejandro Cevallos N.

Mamá Dolores dijo que detrás de ella vendrían muchas otras. Aquí están, ellas mismas son, comuneras, agricultoras comunitarias, cocineras, yerbateras, sanadoras, cuidadoras, las que están abonando la tierra, renunciando a los pesticidas de la agroindustria, llenando una canasta de alimentos sanos, frescos y accesibles para su comunidad. Ellas están re-creando la memoria de las abuelas, la están haciendo presente. Asociación de Mujeres Agrícolas de la Comuna de LLano Grande. Alejandro Cevallos N.

Mayor información sobre el proyecto: https://residencialaplanta.com/nukanchik-ka-kanchik-kaypimi-kanchik/

Ñukanchik-ka kanchik kaypimi kanchik Nosotras mismo somos, aquí estamos: extracto de la publicación realizada por el artista Alejandro Cevallos en colaboración con la Asociación de Mujeres Agrícolas de la Comuna de Llano Grande, 2021 1.

37


ÑANDA MAÑACHI Prestar el camino, se usa para dejar pasar a un comunero por el terreno que le es ajeno para llegar a un recurso comunitario; para entregar a un hijo como aprendiz de oficio a un com-padre co-madre

MAQUIPURINA se interpreta

como "comprometerse a juntar las manos para hacer algo que es de

MAQUIMANCHINA se ha traducido como "prestar la mano" RANTI RANTI es un trueque, interés común

dicen que era importante entre agricultores de distintos pisos agroecológicos.

UNIGUILLA

es un trueque pero no se

realiza en un mercado sino visitando casa por casa a vecinos de la comunidad para intercambiar productos.

UYANZA se le dice al

acto de regalar algo que sirve pero ya esta viejo a alguien que lo necesita, es moralmente obligatorio cuando se ha obtenido algo nuevo.

MINKA

es el trabajo comunal recíproco. Implica una amplia

convocatoria a la comunidad, incluye comida y bebida. La escala de los proyectos que se propone es mayo, consiguiendo relativa autonomía de la economía de mercado y garantizando la autosuficiencia comunitaria 1.

Ñukanchik-ka kanchik kaypimi kanchik Nosotras mismo somos, aquí estamos: extracto de la publicación realizada por el artista Alejandro Cevallos en colaboración con la Asociación de Mujeres Agrícolas de la Comuna de Llano Grande, 2021

1.

32


Esto es una brújula, es sur, es práctica comunitaria, es conversación, es regeneración de los ecosistemas, es un calendario, es paisajismo, es cultura, memoria hecha presente. Trabajar la tierra que no es privada ni es pública, estos alimentos son de tierra comunitaria. Para hacer crecer estos alimentos no se escribió un proyecto, no se tuvo que delegar el trabajo a nadie, no se contrató, ni empleó, ni explotó a nadie. Para hacer este trabajo se tuvo que escribir con la mirada, con el olfato, con el tacto, se tuvo que presentir. Hacer crecer estos alimentos es trabajo duro pero deja alegría también, el trabajo deja de ser una maldición de dios, trabajar la tierra es descolonización de la palabra trabajo. Trabajar la tierra es descolonización de la palabra arte.1 39


41


42


43


46


Vínculo de vapor Massiel Carrillo

Surge un interés por la vida de la comunidad, sin embargo, sentía una barrera por mi lejanía con el contexto. Creí importante percibir el lugar desde mi cotidianidad. ¿Cómo nos llevamos el lugar? ¿Cómo un espacio se vuelve parte de nosotrxs? A través de una Limpia realizada en el centro de Calderón. Busco olores, plantas, emociones y ficciones que me permitan sentir el lugar en mi vida diaria. La receta recomendada por la curandera, mi memoria del evento y mi memoria del espacio se entrecruzan constantemente. Las ficciones de mi memoria se vuelven parte de mi percepción del espacio y su contexto. El vapor actúa como conector, comunicador y contenedor de afectos, memorias y experiencias. El vapor es portátil. El espacio se adentra en nuestros poros a través de su vapor, permanece en la memoria y transforma el futuro.

47


*

*

48


*

* Extractos de la bitácora de la artista 49


50


51


52


53


56


La Planta, espacio y territorio. Gabriela Garcés León Préambulo Quiero dejar en claro que mi narración sobre este espacio, su historia, contexto y la producción es una mezcla de muchas aproximaciones. Esta escritura se basa en recorrer mis encuentros con textos y personas que hablaban sobre historias de colonización, tradición, legitimidad y resistencia. En La Planta me encariñe con la relación entre arte, territorio y activismo. Este lugar, pensado como residencia artística, tiene una increíble riqueza semiótica, asentado en un territorio con un suelo con una gran fuerza histórica, en el que cada artista se ha aproximado desde diversas lecturas y formas de ocupar. Esta fue la mía.

Tremenda polvareda, viento en la cara y arena en los ojos, así recibe Calderón. Estamos frente a un territorio que exige conocerse por la piel, con nubes de arena que se despejan para mostrar escenarios seccionados que albergan cápsulas de tiempo de antiguos huasipungos, tradiciones ancestrales, y colonización. 57


PARTE I: Regresar: Recorrido en la planta - Entonces…. tenemos que pensar en un nuevo nombre para la residencia. - Cómo fue el proceso en ósmosis? ¿Qué es ósmosis? - Nos basamos en la historia de La Planta, en el ambiente que había surgido de los despojos humanos, en cómo el ambiente y la maleza retomaron un lugar desde las ruinas de lo urbano a través de la naturaleza indómita. Así que había que pensar un nuevo concepto para entablar diálogos entre los artistas y el territorio.

- ¡Me interesa el concepto de ruinas y lo que se renueva!, - Sí, como la tierra misma, que continuamente va borrando y que con cada evento da lugar a otro. - Como una secuencia de eventos que permiten que se de este ambiente mediático entre ósmosis y planta, que ahora da paso a una nueva residencia. - También la secuencia histórica de ocupaciones y territorios en flujo que dan paso a que se construya una realidad subsiguiente a la anterior. SECUENCIAS En mayo del 2018 comencé mi pasantía en la residencia Secuencias de La Planta. Acercarme a este espacio representaba un desafío por entender y trabajar dentro de una residencia de arte en mis primeros semestres de universidad. Para enfrentarme al espacio me apoyé en la antropología, la cual me exigió responder al territorio, y a su memoria en relación a la producción artística. 58


Mi metodología incluyó una investigación histórica para honrar la memoria del territorio. Mi objetivo era recapitular la secuencia de eventos sobre los que se formó Calderón. Mi proceso de investigación se basó en los discursos, en el convivir y en los conocimientos dentro del territorio; estos incluían: el discurso del Gobierno Autónomo Descentralizado de Calderón (GAD), La iglesia San José de Calderón, y la comuna de Santa Anita. Obtuve esta información por medio de conversaciones recolectadas en entrevistas. El representante del GAD nos puso en contacto con el presidente de la comuna de Santa Anita, esta historia de Huasipungo nos conectó con el pasado de evangelización y sincretización dentro de Calderón que se manifiesta en el mazapán. Es importante para mi rescatar de la periferia la voz del primer presidente de la comuna de Santa Anita, quien me permitió entender a esta comuna como piedra angular de la historia de Calderón, por haber sido huasipungo y convertirse en comunas, las cuales dieron paso al asentamiento posteriormente urbano de Calderón. En mi metodología para entender al territorio como material, comencé por separar las capas de “sedimento” de historia que conforman este territorio lleno de polvaredas, reanudando los pasos continuamente, las historias y las memorias. Estas capas de sedimento estaban compuestas en su base como posible camino de paso de los incas y ruta de comercio, después, territorio de huasipungos donde se explotaban indígenas en la hacienda, para posteriormente convertirse en comunas y finalmente ser tierra de aguateros y de recolectores de basura (EMASEO). En el momento actual y con el continuo andar, este territorio vuelve a ser de ruta de comercio entre agricultores y negocios urbanos. Este territorio periurbano ha guardado este pasado vivo de la periferia, de las memorias de los desplazados, de los conquistados; donde ahora habitan las comunas que contrastan con el blanqueamiento de lo urbano. Esta investigación como artista residente y pasante fue atravesada por una postura crítica en la forma de pararme y posicionarse ante el territorio, de ver al mundo y 59


de encontrar las relaciones de poder que dialogaban en complicidad con el arte en sitio específico. En respuesta a los lineamientos de territorio y de gestión responsable que proponía La Planta y a mi ansia de responder a las preguntas que venían cada vez más claras a mi mente, surgió un recorrido por sitios de poder elegidos en el andar desde las distintas aristas en las que se bate el territorio; el discurso de la Comuna y el huasipungo, el discurso de multiculturalidad del GAD y el de sincretización de la Iglesia de San José de Calderón. PARTE II Mi proceso de investigación siempre fue guiado por una pregunta: ¿Por qué arte y por qué aquí? Dentro de este territorio desde una búsqueda particular encontre los fragmentos de las relaciones de poder existe un espacio para repensar el territorio desde el diálogo y la construcción del imaginario. Desembocadura semiótica de conceptos que rozan entre sí por medio del arte: Historia Oral – Territorio Artesanía - Arte

Inca - Huasipunguero - Comuna Palabra oral - palabra escrita Adobe - Cemento

Comuna - Kitu kara

Huerto - Agricultura

Memoria - conversación 60


Únicamente nombro estos temas con el objetivo de mostrar las múltiples relaciones del territorio donde se encuentra La Planta que pudieron haber formado parte de mi proceso artístico. Como propuesta final dentro del proceso de residencia, para mí fue importante presentar mi lectura sobre los poderes dentro del diálogo, recolectado durante las entrevistas en cuanto a memoria y al andar del territorio durante el recorrido de Calderón. Para esto realicé una instalación sonora que contenía las entrevistas. Para esto use tres cuartos, llenos de cartones partes de auto y residuos químicos de la planta de reciclaje, los cuales rehúse para las instalaciones. En el primer cuarto empecé con el discurso del GAD detrás del escritorio, emulado con recursos para mi invaluables: la chatarra de una empresa recicladora ahora en un paisaje de ruinas que exigen repensar en su pasado. En el cuarto del medio coloqué el discurso de la iglesia de Calderón por el sincretismo que permitió resistir y esconderse para sobrevivir a lo urbano que coloniza. En el puesto de la derecha coloqué el cuarto de la comuna de manera acogedora con un sillón y una tele que armé con los recuerdos de la planta y con una grabación que invitaba a acercarse, sentarse y escuchar. Entre los fragmentos de las relaciones de poder existe un espacio para repensar el territorio desde el diálogo y la construcción del imaginario. Estas dinámicas se dan dentro de un territorio que contiene estas capas de historia, del pasado colonizador y racista del huasipungo enfrentado a la ciudad, residencia y comercio de la parte urbana, un espacio de respuestas que caracterizan esta particular construcción de territorio. VENTISCA Mi forma de visitar de nuevo este espacio como artista, fue leer el espacio y su contexto como una obra de arte desde el concepto de mapa, incluyendo mi proceso anterior (hice un giro desde el artista hacia el contexto en lugar del contexto hacia el artista) de lo particular a lo general en oposición a mi primer acercamiento. Esto es importante dentro del marco teórico de lectura de ambos procesos 61


sobre la planta, que cambió desde una perspectiva antropológica a una artística. Para aproximarse al lugar como arte era necesario espacio entre los símbolos de poder del territorio (Iglesia, Mercado, Comuna, GAD) en relación a la planta. También hablar sobre los espacios, entre el cuerpo, el territorio y el ambiente. Mirar de nuevo este espacio a modo de mapa vivo permite no solo entender a su historia con capas como sedimentos de historia, sino también abarcar las caminatas por el lugar, el movimiento vivo de la ciudad, y contener las experiencias de los cuerpos dentro de la residencia, sus derivas y exposiciones, permite leer las relaciones entre artista cuerpo obra y lugar desde un contenedor de memorias y conocimiento. “Mi pregunta sobre el territorio y el arte se respondieron desde la anterior residencia en SECUENCIAS, al no solo influenciar mi obra, sino al ser los discursos sobre el territorio mi obra en sí.” Después, descubrí cómo se puede mapear una planta de tzwar (Agave americana), cómo se puede conocer el territorio más inmediato desde el cuerpo y como existen respuestas desde las asociaciones de agricultores para fomentar un proceso de producción dentro del territorio que se traslada en las huertitas de las plantas y en compartir de la cocina con intención de regresar... Estos lugares de conocimiento, como el cuerpo en su intimidad con el ambiente, permiten entender la simbiosis entre la necesidad de desplazarse y el rozar del viento, el suelo y los residuos. Los susurros desde la migración y la construcción de la memoria, entre el contar y recontar las versiones del territorio. Desde la intención, desde el tacto al recoger los detalles del ambiente para llevarse la suerte en el bolsillo. Regresar a un espacio de lo surreal donde se deja plantada en el huerto la ilusión de nuevas conversaciones para regresar a un espacio de conversación. Encontrar la ritualidad del compartir y nombrar experiencias que expresan la interpretación de un lugar en común. 62


“La Planta es un espacio localizado en un lugar de muchas memorias y capaz de reflejar la historia entre la periferia de lo urbano con una ruralidad de tradición que contiene un torrente semiótico desde lo particular a lo general y viceversa, donde siempre vale la pena regresar.” FIN

63


64


Ningún cuerpo es cualquier cuerpo

Dirección y video: Maya Ponce - Disolutio Performer: Alex Trujillo Tamayo El proyecto trata sobre un acercamiento íntimo del cuerpo al espacio de “LaPlanta”. Partiendo desde la sensibilidad corporal y de un estado perceptual atento a las “fuerzas” que componen el espacio, la búsqueda es construir un gesto o movimiento poético particular en algunos lugares elegidos, registrarlos en material audiovisual, y posteriormente, exponerlos a modo de instalación en “La Planta”. La pregunta que inicia la investigación es: ¿cómo habita un cuerpo este espacio? y de ella se desprenden, inevitablemente, nuevas interrogaciones.

65


32


67


68


35


36


71


74


saVÍA - arte caminando, arte en contexto, arte relacional espaciotiempo: barrio San José Alto

Mutual Creativa “papelito no + es”: pluma (Marcelo Quillupangui) y maríafernANDA gallardo-hernÁNDEz Tzawar ofrendadx al abrirlx para cosechar Tzawarmishki es unx de dimensión suficiente color distintivo y edad adecuada habitante de espaciotiempo todavía verde y abierto en Tierra de la parroquia rural calderón Kitu1 ecuador desde hace 7 a 9 años. pidiendo permiso a Tzawar y a Tierra savia dulce tan pronto mixturada con saliva en boca Runa2 devino en savia alcalina para el flujo de intercambios digestivos y simbólicos la intención es el buen provecho la lógica y ciencia de quienes compartieron sus conocimientos y sabiduría para abrir y cosechar Tzawarmishki pronostica tres meses aproximadamente para el intercambio específico con estx Tzawar según esta plantita así disponga en relación a nuestros cuidados y atenciones hacia ella/él. Tzawarkuna como cerco vivo muertxs invocadxs en las relaciones Runakuna-Tzawarkuna descendencias vivas sin relaciones con Tzawarkuna vestigios que alcanzan datos de Tzwarkuna, más no narraciones territorios lejanos donde se crían Tzwarkuna presentes en calderón al nombrarlxs escucha y habla con maríamanuela, maríajuana, maríamagdalena, maría, maríateresa maríafernANDA gallardo-hernÁNDEz pluma | papelito no + es (PN+E) 1 2

Kitu: nombre ancestral de la geográfica y territorio denominado Quito. 4 Tzawarkuna: plural de Tzawar. Runa: persona en idioma kichwa

75


76


77


78


79


80


81


82


83


48


86


LA PLANTA Calderón: La Tierra de los Cuidados Eduardo Carrera R.

«Trabajar la tierra es des-colonización de la palabra arte1»

Mama Marina durante el proceso de sustracción de Tzawar Mishki (Quito, Calderón)

¿Qué es y dónde está “lo rural”? ¿Cuándo empieza? ¿Dónde termina? Lo rural puede estar en el saber ancestral de la cosecha de un penco, en las rocas que rompen el arado de un agricultor, en las comunidades y asociaciones de mujeres agrícolas o en una hamaca que se mueve con el viento y arrulla memorias. Gran

Ñukanchik-ka kanchik kaypimi kanchik Nosotras mismo somos, aquí estamos - Alejandro Cevallos en colaboración con la Asociación de Mujeres Agrícolas de la Comuna de Llano Grande

1.

87


parte de nuestras vidas citadinas están conectadas y dependen de los recursos, la producción y las infraestructuras ubicadas en las geografías periféricas, rurales y periurbanas. El medio rural o paisaje rural son conceptos que identifican al espacio geográfico calificado como periférico, es decir, como opuesto a lo urbano (el pueblo por oposición a la ciudad). Una comunidad es rural cuando, por su oferta de recursos naturales, sus habitantes logran desarrollar un sentido de pertenencia al territorio y construyen una cotidianeidad sobre la base de dichos recursos. Las ideas sobre ruralidad y periferia urbana están firmemente arraigadas en los discursos populares sobre la espacialidad, el territorio, el lugar y la sociedad. El concepto de ruralidad vive en la imaginación popular y en prácticas cotidianas del mundo contemporáneo. Lo rural se erige tanto como un espacio imaginativo y significativo, conectado con todo tipo de significados culturales que van desde lo idílico hasta lo opresivo y precario, y también como una tensión material del deseo de estilo de vida para algunas personas: un lugar al que mudarse, cultivar, visitar en feriados, encontrar diferentes formas de naturaleza y, en general, practicar alternativas a la vida en la ciudad. La Planta se habita y se piensa como un espacio de acción responsable por el contexto en el que se ubica. Este espacio está localizado en Calderón, en esa parte de Quito en la que la vida de los pueblos y su asentamiento parcial o definitivo en principio giró en torno a la tierra, al agua y a la agricultura. Este pedazo de tierra árido y con poca vegetación fue tardíamente poblado por aguadores indios en el sitio conocido como Carapungo, definido como Puerta de los Caras o Puerta Lejana o Infranqueable por los sucesivos colonizadores. Otras voces se unen a esta serie de definiciones y nos acercan a la de Puerta de Cuero, por la gran cantidad de reses y cabras que allí habitaron. La historia pre incásica justamente liga en una especie de hilván de largo tranco a Carapungo con Zámbiza, Guayllabamba, los Cotocollaos, Pillajos y Pomasquis, asentamientos de los que parten sus primeros habitantes. Su clima cálido seco sirvió para el mejoramiento de enfermos con problemas pulmonares por lo que se la conoció también como la Tierra de la Convalecencia (podría llamarse también Tierra de los Cuidados). 88


En términos generales, es posible reconocer cuatro ejes de trabajo significativos que han influido en la construcción de conceptualizaciones referentes a la espacialidad y contextualización de Calderón desde La Planta. Estos ejes no son explícitamente teóricos porque se conciben desde un andar, surgen al caminar un territorio, pueden incluso considerarse como conceptos funcionales de lo espacial. Aquí, los gestores de La Planta (Maru y Byron) han identificado elementos funcionales del lugar / paisaje / sociedad / memoria / existencia periurbana que, en conjunto, brindan una aproximación al concepto general de espacialidad (de su espacialidad). De esta manera, la espacialidad, la ruralidad, lo periurbano, la periferia desde La Planta se puede percibir como: • El paisaje/territorio en Calderón está dominado (ya sea actual o recientemente) por usos extensivos de la tierra. La tradición agrícola ahora se configura como un acto de resistencia. • Calderón contiene asentamientos pequeños, de orden inferior, que contrastan con las urbanizaciones, el desierto y el paisaje extenso de una ciudad que crece. • Lo rural, o periferia urbana, genera una forma de vida que se caracteriza por una identidad cohesiva basada en el respeto por las cualidades ecológicas y en la relación con la vida humana y no humana como parte de un extenso paisaje animal y vegetal. Lo rural, supone una vitalidad y pulsión en las prácticas artísticas.Muestra cómo la economía política y el "giro cultural" 2 han llevado a un nuevo pensamiento muy significativo en las representaciones culturales de: naturaleza; sustentabilidad; territorio; nuevas economías; poder, exclusión y ruralidad; nuevo consumismo, etc. Bajo el término “giro cultural” no solo se entiende la cultura en relación con los cambios político-sociales, sino también como nuevos enfoques a la metodología y los campos de investigación y, de hecho, ya no se podría hablar de “giro” sino de los “giros”.

2.

89


Algunas propuestas de la residencia Ventisca en La Planta plantearon desafíos y respuestas a esos desafíos. Me surgieron algunas preguntas durante la caminata con la mutual creativa Papelito no más es: ¿Cómo creamos y compartimos arte que hable de nuestras culturas locales, pero que también refleje las realidades económicas y globales modernas de nuestros lugares? ¿Cuál es la tensión entre las nociones de creación artística contemporánea respaldadas por una residencia artística en el espacio rural o periférico? ¿Hay alguna manera de integrar estas prácticas en las historias que una comunidad cuenta sobre su pasado, presente y futuro? Y, lo que es más importante, ¿Cómo ofrecemos una narrativa del lugar y la cultura que incluya a la comunidad rural? Aunque estas son preguntas importantes, y sus respuestas tardarán debido a la gran cantidad de urgencias que enfrentan las zonas periféricas y rurales del Ecuador, muchos de los artistas y organizaciones artísticas deberán involucrarse directamente con estas cuestiones de representación y equidad, y con la precaria posición del arte en las comunidades que enfrentan crisis en el cuidado de la salud, la vivienda, el transporte y la educación. Existe una disociación percibida entre el arte contemporáneo y el espacio periurbano, y hay poco marco de apoyo para que se desarrollen y sostengan proyectos como La Planta. El Ecuador rural enfrenta desafíos impulsados por las grandes transformaciones de las últimas décadas. La Planta, y su relación con el arte contemporáneo, las prácticas de base social y de políticas de la memoria, movilizan al campo artístico para la investigación y el pensamiento crítico en torno a problemas actuales complejos, al tiempo que conecta a artistas, organizaciones y comunidades en un contexto periurbano en la ciudad de Quito. Lxs artistas, colectivos y las gestoras de la residencia se adaptan naturalmente a proporcionar estructuras y apoyo para la colaboración creativa y la experimentación en un entorno diferente al urbano y al sistema usual y normativo de circulación de arte en la ciudad de Quito. En su forma más radical, es probable que La Planta busque reconectar a la población de Calderón con sus historias populares, comunidades o lugares, mediante el intercambio ritual o comunal, o mediante procesos imaginativos o psicogeográficos más profundos. La residencia puede buscar interrumpir el es90


pectáculo del paisaje o la industria del turismo, puede llevar un mensaje implícito o explícito que es crítico con la urbanización y su conexión con el capitalismo, la globalización y la explotación ambiental e incluso puede tener el potencial de representar un desafío significativo para establecer formas de prácticas artísticas en relación con las comunidades y el territorio. Me llamó mucho la atención que algunos de los proyectos presentados incluyen prácticas que experimentan con la representación de la agricultura y de aquellas personas que la persiguen activamente como modo de producción.

91


92


El azar en los bolsillos Nicole Serrano

Observar y caminar, Caminar y divagar, los espacios te encuentran. Los objetos atravesados por el tiempo y el abandono te esperan mientras caminas entre plantas que se aferran a ti. Pies inexpertos juegan con lo que se quedó y las cabezas se alzan directo al cielo donde las nubes se sienten más cerca. El polvo dorado te abraza, invita a encogerse y a cerrar los ojos, abre los ojos y retira las lagañas la suerte de tener un buen sueño, siente el sol que alumbra cada telaraña, ahora las vemos. Suerte, suerte suerte, un juego, alguien encuentra y guarda.... ¿Qué debe haber en un bolsillo? Rápido una cinta roja y estarás a salvo, te protegen porque se rompieron. Ten cuidado y no pises las líneas…

93


94


95


96


97


98


99


102


Desde el principio, 2021 Lionel Cruet

Desde el principio, 2021, es proyecto artístico consiste de una instalación de tres hamacas suspendidas a la altura del techo en la zona de descarga de La Planta, en Calderón, Quito. Este espacio se ha reutilizado y recontextualizado para esta muestra. La iluminación consta de luces de tono cálido y está acompañada del sonido del viento, aludiendo a “la ventisca” que caracteriza la zona del valle. A su vez, desde cada hamaca, se percibe el audio y sonidos de personas murmurando fragmentos de cuentos de la región norte de la Provincia de Pichincha, los cuales presentan un paisaje interpretado por la narrativa, la imaginación y la conexión con la naturaleza local. Según el artista, la utilización de la hamaca en el contexto de la instalación en La Planta nos presenta múltiples interrogantes. Este singular objeto guarda referentes con el paisaje del Caribe y de América, como símbolo cultural precolombino y de uso doméstico para suspender el cuerpo en el espacio. En la actualidad, la hamaca se asocia con el ocio, el descanso, la relajación y las vacaciones; siendo también un elemento que en los procesos históricos figura como un símbolo de apropiación colonial. Precisamente, sobre este último punto se basa el interés y la exploración en este proyecto artístico. La obra, una vez culminada la presentación, quedará instalada en el sitio para el uso cotidiano de quienes visiten o transiten en La Planta, y como un recuerdo vivo de este momento.

103


105


106


107


108


109


NIEBLA LA VENTISCA E v ento públ i c o de c ierre de l a res i denc i a


*

*

116


*

* Caminata realizada por Papelito No Más Es en colaboración con Mama Marina 117


*

* Niebla La Ventisca - Evento público de cierre de la Residencia 118


*

*

119


120


121


124


Una conversación Centro Rural de Arte

A partir de diálogos propuestos por CRA | Centro Rural de Arte desde la llanura pampeana, a cada uno de los integrantes de la Residencia Ventisca, que tuvo lugar en La Planta, Calderón, Ecuador, entre enero y marzo de 2021. El texto es ensamblado por Elina Rodríguez y María José Trucco. Podríamos citar en cada uno de los textos, las iniciales de los nombres de los participantes, para poder rastrear las partículas de esta masa de aire, aunque no estamos seguras que corresponda. Participaron de la conversación: Alejandro Cevallos, Pluma (Luis Marcelo Quillupangui), maríafernANDA Gallardo-hernÁNDEz, Lionel Cruet, Maru Girales, Byron Toledo, Massiel Carrillo, Maya Ponce, Nico Serrano, Elina Rodríguez y María José Trucco.

El Tzawar. El Quishuar. El Guarango. La Chilca. El Cactus. El Taxo. La planta sigue ahí. Como siempre, o más bien con cambios imperceptibles para el pasar humane, resistiendo a ser desterrada, en medio del drástico desplazamiento de rural a periurbano que atraviesa la región de Calderón.Testigo de la disputa territorial entre lo industrial y lo habitacional, entre galpones de fábricas aún en funcionamiento y otros en proceso de abandono, entre el creciente número de conjuntos habitacionales cerrados y aislados. Entre esta puja, también hay terrenos que si bien tienen dueña, todavía se mantienen como áreas verdes y abiertas. El olor de LA PLANTA es seco, mezcla de pintura, aserrín y óxido. Óxido de memorias irreconocibles. El olor no conoce los límites entre lo privado y lo público, y oler es un intercambio inevitable entre el interior del pulmón y el espacio exterior. Permite también intuir cosas sobre los lugares, y puede ser un pasaje entre la memoria y el presente. Algunos olores son más permanentes y otros más eventuales. Una residencia irrumpe en LA PLANTA. Como una ventisca que trae olor a reunión, a choclos, papas, té, café, leche, snacks, compostera. Lodo fresco para abonar una planta de Taxo. 125


Ahora, acá, nosotrxs quienes conversamos somos un grupo de personas reunidas por una determinada cantidad de tiempo con el objetivo de desplegar procesos entramados en la comuna de Calderón y dispuestas a dejarlos andar hasta los lugares que quieran alcanzar. Para esto disponibilizamos algunas prácticas. Caminando, por callejones, entrando, saliendo, atravesando, alternando. En algún perímetro amorfo. Reencontradas luego de la distancia. Ahí, en un ir y venir, en el continuo seguir, llegar a un sitio, continuar, pausar, detener, concluir, redireccionar, llamar a la puerta. Construimos pequeños ensambles con los materiales del lugar donde estamos. Maquetas de posibles reorganizaciones espaciales. Una oportunidad de reorganizar nuestros propios escombros y de imaginar organizaciones inexistentes. ¿Qué fuerzas están operando en este espacio? Nos sumergimos en un espaciotiempo para dejarnos emerger a través de los sentidos más relegados, perdidos, desentrenados, descentrados, silenciados. Sintonizar un estado. Soltarse al acto de la comunicación como ese desequilibrio permanente hacia delante que nos ocurre al caminar. Una residencia de proyectos artísticos es un estado. Somos observadoras. De un proyecto geopolítico asolador, de una irrisoria disposición y uso del espacio. ¿Por qué todo parecía como si se hubiera desprendido de su lugar? La brújula viene siendo Google Maps. La autopista de la información. La política de la cuchara, la relación con los alimentos y el sistema de consumo de las ciudades que viene cambiando la geografía del mundo. ¡Alguien que cure el espanto! ¿Entonces dónde despliega la acción este grupo de artistas, educadoras, aprendices despistadas, caminantes? 126


LaPlanta - Fotografía detalle del espacio

Hay otras formas, unas formas que han estado desde antes. Otras formas, para deshacer el progresivo olvido y abandono. Otras formas, que no es el Estado, que no es la propiedad privada. Agricultoras, cocineras, hierbateras, cuidadoras, personas-comunidades que han aprendido a trabajar juntas y están re-creando la vida. Nos acercamos a fin de entablar conversación, contar lo que hacemos e invitar a participar. Ella accedió a ser nuestra maestra. Ella accedió a curarnos. Ella accedió a cultivar nuestros alimentos. Ella accedió a cuidarnos. En un recinto pequeño colmado de olor a sahumerio, entro algo agachada. Atravieso la experiencia con ojos cerrados y agudizo la confianza, poco a poco mi cuerpo se va entregando y poniendo más permeable. Primero las hierbas mientras escucho un rezo susurrado. Chilca, Eucalipto, Ruda, Toronjil, Marco y Santa María. Luego dos huevos donde se refleja mi estado físico-emocional. Siento la piel de cuy en mi piel y sus garritas enredándose en mi cabello. Mientras yo sano, el cuy va muriendo. Para los días siguientes una receta de baños de hierbas, primero amargas, y luego dulces, durante esos días sudo lo 127


que la piel metaboliza. El espanto, la limpia, el mal de ojo, un ritual de sanación que se guarda hasta que toma contacto con la confianza y empieza su despliegue. ¿Qué relaciones podemos trazar entre esta experiencia y un proyecto de arte que se inscribe desde una perspectiva de interdependencia? ¿Qué hay en esta elección de atravesar un ritual andino de sanación llevado a cabo por mujeres? ¿Cómo esto puede emerger en un proceso artístico? La planta sigue ahí. Concentrarse en la voz, en la palabras, en las ideas y recuerdos que vienen de la persona que tienes en frente, sostener la mirada, luchar contra la impaciencia propia, contener las preguntas inoportunas, reconocer las diferencias, escuchar y responder ¿qué tiene que ver esto que escucho con mi propia historia de vida? Una escucha que se deja afectar y por tanto capaz de transformar. Las Mujeres Agricultoras de Llano Grande, una historia importante para entender la lucha por la memoria y el territorio de las mujeres comuneras en Quito. Escuchar so-

Ningún cuerpo es cualquier cuerpo - Maya Ponce (still) 128


bre su trabajo me ayudó a descifrar mejor un paisaje de Carapungo - Calderón - Llano Grande que hasta el momento me había parecido anodino, y que sin embargo, en buena medida es resultado de un conflicto local que hoy nos involucra a todas. Sembrar la tierra en asociación, trabajar con reciprocidad, renunciar a estimulantes sintéticos y a los pesticidas de la agroindustria, llenar una canasta de alimentos frescos y accesibles para la gente de la comunidad. El trabajo de las comuneras está nutriendo la tierra, está creando otros paisajes de la ciudad y re-creando, haciendo presente la memoria de las abuelas. ¿Cómo se relacionan estas historias de vida con mi propia constelación de referentes? ¿Por qué deberían compartir sus historias? ¿Qué desafíos implica una exposición pública? Pero también ¿qué resonancias pueden tener esos testimonios? Necesitamos escuchar sus palabras, necesitamos reconocerles como referentes para poder des-acomodar nuestros privilegios. Caminar para deshacer el progresivo olvido y abandono de rutas relegadas, para seguir en relación y (re)conociendo. Bocetamos un mapeo pedestre de ejemplares de plantas Tzawar habitantes del sector, para establecer una ruta tzawarquera. Una trayectoria a ser andada por humanas en un lapso espaciotemporal de dos horas u ocho kilómetros, aproximadamente. Bocetamos un segundo mapeo, el de humanas habitantes muy próximas a Tzawars en la ruta tzawarquera definida previamente. Nos acercamos después del acto adivinatorio en la lectura fenomenológica del instante y la autoescucha intuitiva del momento, a fin de entablar conversación, contar lo que hacemos e invitar a participar en el proyecto. Ser parte del proceso de enseñaje de lo que es el Tzawar y su transmutación como alimento, vestido, material de construcción y derivados varios. ¿Cómo provocar sincero interés en la comunidad hacia un proyecto que no nace de alguien de dicha comunidad? ¿Cómo agitar participaciones desde la voluntad 129


propia y con compromiso auto asumido? La planta sigue ahí. Hay experiencias que escapan al ciberespacio. No se accede digitando un click. Requieren del coraje de un cuerpo presente dispuesto a transformarse. De temporalidades variadas y misteriosas. De la capacidad de celebrar vínculos vitales. Este modo de andar los procesos artísticos, reconoce la observación como dispositivo de generación. Una observación en lo cercano pero agudo. No sobrevalora la creación de algo nuevo, sino más bien se propone colaborar en re posicionar asuntos de la trama de relaciones de una comunidad. Esto implica sin duda un soltar muchas de las convenciones aprendidas del campo del arte y aventurarse a lo que las materialidades, dinámicas e informaciones precedentes a los proyectos proponen. Y preguntarnos ¿dónde se inscribe lo que hacemos? ¿qué modos de reciprocidad inaugura? La planta sigue ahí.

130


En la fotografía Marcelo Pantoja, parte del equipo LaPlanta 131


Mural realizado por el artista Christian Tapia en la fachada de LaPlanta, 2021. 132


133


134


Agradecimientos Emdiquin Imayk4r Christian Tapia Mama Charo Mama Marina Marcelo Pantoja Palaminga Pablo X. Almeida Ruben Darío Díaz Dj Tigua

135


VENTISCA


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Residencia Ventisca - La Planta by Francisco Suarez - Issuu