ACTUAI IDAD
CLASSIC RACING REVI VAL DENIA 2010
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abrá quien crea que, tras la escisión bultaquista, Montesa pasó a ser una marca con escaso interés por las carreras, centrada exclusivamente en la producción ¡Craso error! Para la firma de Esplugues había vida más allá de la cadena de montaje, y así lo atestiguan algunas de las máquinas reunidas en la decimoctava edición de! Classic Reviva! de Denia, organizado por el Classic Moto Club de C é n i a con el incombustible activista Estev e Fullana al frente. El pasado 19 y 20 de junio la capital de la Marina A l t a disfrutó su fiesta de la moto en la vertiente vintage. Alcanzada la mayoría de edad administrativa, se consolida como una de las citas ae referencia en el mundillo. La edición de 2 0 1 0 estuvo dedicada a las máquinas de carreras de Montesa y a sus pilotos oficiales. C o m o novedad, el mercadillo se organizó el sábado por la tarde mientras a exhibición dinámica tenía lugar la matinal d e domingo en el nuevo circuito de
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T o r r e c r e m a d a , entre olor a paja y aceite de mezcla y otros efluvios derivados de la combustión de hidrocarburos, aderezado t o d o ello con el delicado estruendo de las motos de competición. La organización convocó al mayor número posible de Montesa de carreras. A tal efecto, los hermanos X a v i e r y Jordi Permanyer, y otros coleccionistas se unieron al festival aportando algunas piezas interesantísimas, creándose una oportunidad única de ver juntos y en marcha auténticos hitos de la firma de Espulgues. Las más veteranas fueron la X - 4 8 e x Cesar Gracia (padre) de Joan Pallares, que por problemas mecánicos no pudo salir a la pista, y la X-51 de Paco Sosa impecablemente restaurada, que si saltó al asfalto. Brillaban también con chispa propia la Brio 9 I réplica Uruguay de I959, reconstruida y pilotada por el propio C e s a r Gracia (hijo), y la Sprint de 1957 protagonista de nuestra portada el mes pasado. Las más admira-
das fueron el producto de la colaboración de Francesco Villa con la fábrica catalana: la peequeña 125 ñecacáno de 1966 y las dos bicilíndricas 2 5 0 de G P de 1967, una de ellas recientemente reconstruida por el especialista Miquel Perejoan. Varias Brío e Impala de competición y un prototipo con base C r o n o 3 5 0 y m o t o r de agua completaban el ¡lustre elenco Montesa, Del país transalpino llegaba una representación del registro Storico Güera, con tres impecables Saturno monocilíndricas de medio litro que hicieron sonar los megáfonos entre la concurrencia hispana. También hubo otras máquinas con pedigr como la Kobas 250, la Benelli 250/4 exPasolini y una preciosa N S U Sportmax. Y un montón de humeantes máquinas de carreras que sumaban una inscripción de más de 120 motos. Si distinguido era el parque móvil reunido para la ocasión, no lo eran menos las figuras que se dieron cita para pilotarlas. El
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ACTUALIDAD
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I sector montesista estaba capitaneado por Josep Maria Busquéis, que recordó viejos tiempos a los mandos de la Montesa-Villa 250. Jordi Sirera fue encargado de rodar con la Sprint 1 25, y C e s a r Gracia empuñó el manillar de su réplica Brío Uruguay, tal c o m o hiciese con la moto original hace más de cincuenta años. Y muchos más pilotos ligados a Montesa pisaron la pista: Ricardo Quintanilla, Nacho Medina, José C o r o n i l l a . . . El hombre de palmarés más espectacular, Cario Ubbiali, rey de las pequeñas cilindradas en los cincuenta y nueve veces campeón del mundo, fue el invitado de excepción, todavía son suficentes ánimos a sus ochenta años para enfundarse el mono y dar unas vueltas de exhibición al circuito. Pasear por el paddock, observar las evoluciones de pilotos/mecánicos/preparadores y oír las máquinas calentar m o tores fue un lujo al alcance de cualquier aficionado. C o m o lo fue también oír y contemplar tal cantidad de antítesis de estatocicletas (con permiso de Ignacio Sáenz de C á m a r a ) recorriendo el trazado urbano de Denia. A u n q u e sobre gustos no hay disputas, el agudo chillido de la Montesa Villa 2 5 0 ofreció posiblemente las más refinadas notas mecánicas que se escucharon en la mañana de domingo. Mas allá de las Montesa, muchos nombres del panorama motoclasístico asistieron a la cita, e x pilotos y coleccionistas, todos asiduos a la convocatoria alicantina, como Ramón Magriñá, Josep Griñó, Pere
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Auradell, Vicente Ferrer, Paco Román. Rafael Vergara, los hermanos G a l í . . . hombres y máquinas hicieron del circuito de T o rrecremada una fiesta. T r a s varias mangas en las que se rodó a ritmo tranquilo con las motos agrupadas por cilindradas, una exclusiva para Montesas fue la encargada de cerrar el Classic Revival. C o n fichaje de última hora: después de estudiar con detenimiento la cuidada ingeniería de la Sprint 125, Ubbiali decidió darse un par de vueltas sobre la esbelta máquina de Esplugues, cuarenta y tantos años más tarde de luchar contra ella ¿Así que el nueve veces campeón del mundo deja MV y se pasa a Montesa? Más vale tarde que n u n c a . . . • Texto y fotos: David Román