No existe el año nuevo. He subido a lo alto de una montaña. Y ni a ella ni a las demás, les importaba que fuera un nuevo año. Como a mí...
Majestuosas, magníficas...
1
Y el cuervo que no deja de graznar llamando a su cuerva. Supongo, no sé…
Montañas impertérritas a cualquier fecha, hermosas independientemente del año. Solo sufren y gozan las estaciones. Es una mañana nublada, de tonos saturados. 2
Y de repente, he querido so単ar que era bienvenido cuando un rayo de sol se ha deslizado ladera abajo, lentamente. Como un halo.
Como el maquillaje de una hermosa mujer coqueta.
3
Y el cuervo habla que habla... Grazna que grazna. Lujurioso...
Todo tan silencioso, tanta luz amable... AllĂĄ abajo se movĂan los seres y sus coches. Y por un momento me he visto entre ellos, durante aĂąos; hasta hace apenas unos meses. Siglos...
4
Y aquél y yo, nos hemos encontrado las miradas por un segundo. Y me ha saludado y yo a él.
"Lo siento amigo, ya llegarás aquí un día", le he dicho. He pensado en mi privilegio.
Y he temido que toda esta inmensa vida, este silencio fuera un sueño; pero sé que no lo es porque cuando sueño, no duele esta pierna ajena a mí. Y como duele, estoy despierto.
5
El dolor no es una ilusión, se puede usar como prueba de vida, porque no hay más consuelo ni paliativo que darle una utilidad a esa atrocidad.
Y he pensado, que si en ese momento muriera, estaría bien.
Ahora que no hay nadie que me busque.
He sentido la banalidad de las fiestas navideñas, aquellos tiempos perdidos que hoy sujeto a mi bastón y a mis pies. Aquellos tiempos donde más que nunca se hacía opresiva la esclavitud de la artificialidad.
6
Ya no hay aquellas pérdidas, y el hombre con el que he cruzado la mirada, el triste de allá abajo que era yo tiempos a, se ha vuelto a su casa con la cabeza gacha, sintiendo la asfixia de la falta de libertad. Comprendo a mi pobre amigo. Soy como la montaña, majestuoso, firme, cruel, hermoso (hermoso no sé, solo quiero ser hombre ahí radica la belleza) e impertérrito a la artificialidad. Pienso en mi hijo y me pregunto si un día sentirá lo mismo.
Si necesitará ser tierra y aire y árboles y vida sin adornos. 7
Tampoco importa mucho, ya hice mi trabajo con él.
Y morir es un acto íntimo, personal. Es una buena forma de morir. O vivir, no importa, es solo una cuestión semántica la diferencia, pero concluyen ambas de la misma forma. Se ha de morir solo, lo dice la montaña.
Un tractor avanza lentamente por los caminos, y el hombre me saluda desde la cabina. Yo también, me gustan los saludos francos. 8
No es que sea un buen año, es una hermosa mañana. Un íntima mañana en algún momento de la luz que viaja por el espacio creando el pasado.
Iconoclasta
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