Skip to main content

Recorriendo el mundo del CHAMACO COVARRUBIAS

Page 1

Recorrriendo el mundo del Chamaco Covarrubias Curaduría. Pablo Goebel Coordinación. Danielle Goebel Museografía. Alfonso Zárate / Cynthia Bernal

Publicación sin fines de lucro © Pablo Goebel. Logrando una exposición. © Judith E. Bosnak. El mundo del Chamaco Covarrubias / Covarrubias cosmopolita. © Adriana Williams. Miguel Covarrubias en el mundo. © Luis-Martin Lozano. Covarrubias, el dibujante pintor. © Maria Elena Rico Covarrubias. Reproducción de imágenes. © Pablo Goebel Fine Arts, 2018 Taine 212, Polanco, CDMX, CP 11560 © Throckmorton Fine Art, 2018 145 East 57th St. 3rd Floor, NY, 10022 US Diseño Editorial. Cynthia Bernal Galarza Edición fotográfica. Analin Gil López / Iván Olguin Registro fotográfico. Edher A. Moreno Chairez Traducción. Gerald Blackmore Impreso y encuadernado por ACD513 Toluca de Lerdo, Estado de México. Fray Buenaventura Merlin 317 Barrio de San Bernardino, 50080


THROCKMORTON F I N E A R T


Índice 17 Fotografía 20 México 48 Afroamericanos 69 Balí - Indonesia 82 Shanghai - China 87 Bocetos - Dibujos 94

Ilustración - Publicaciones

128 Cartografía


Covarrubias

5


Miguel Covarrubias Ciudad de México, 1904 - Ciudad de México, 1957

Miguel Covarrubias fue lo que justamente puede llamarse un humanista, sincero y apasionadamente entregado al estudio de la cultura, no sólo de México, sino también de otras latitudes: Estados Unidos, Centro y Sudamérica, China, Bali, y otros paises. En el medio artístico y científico de este país -México-, su actuación fue decisiva en: la antropología, la arqueología, la pintura, el dibujo, la danza y la museografía florecieron a partir de su ejemplo y de su labor promocional. La importancia de Miguel Covarrubias reside en la riqueza de su misma obra y en la variedad de sus intereses. Como caricaturista, sus dibujos marcaron una época y un estilo en las más de 300 portadas de revistas como: Vanity Fair, Vogue, Harper’s Bazaar y The New Yorker. Personajes famosos de distintas nacionalidades que fueron retratados crítica y humorísticamente por Miguel Covarrubias, y de paso, revelaron sus grandes dotes de dibujante. Sus estudios e ilustraciones sobre las culturas precolombinas de Norte, Centro y Sudamérica son fuentes clave para su conocimiento. La gente y las costumbres del sur de México -el Istmo de Tehuantepec- fueron objeto de una magistral investigación. El pueblo de Bali le está eternamente agradecido por la proyección internacional y el rescate socio-antropológico que hizo en el insuperable libro Island of Bali (La isla de Bali). Numerosos dibujos y pinturas muestran la aproximación plástica a esas regiones geográficamente separadas, pero estéticamente reunidas en la visión de este hombre universal. Varias colecciones arqueológicas, de México y del extranjero, se organizaron siguiendo los sabios consejos de Covarrubias. La danza mexicana conoció una época dorada cuando él asumió la jefatura del Departamento de Danza del INBA, donde hizo sus aportaciones estimulando a los bailarines y coreógrafos que entonces daban sus primeros pasos en los escenarios, surgiendo ideas coreográficas y diseñando escenografías y vestuarios. La obra Zapata, clásica del ballet en México, basta para mostrar la trascendencia de Covarrubias en este campo. Sus mapas y otras obras murales contienen un cúmulo de información sobre etnología de distintos pueblos, al mismo tiempo que muestran su concepción estética. La música y los bailes de los afroamericanos -básicamente el jazzestán plasmados en su serie de los Negro Drawings, en los cuales la síntesis formal y la sensualidad del movimiento alcanzan una notable interpretación.

6

Covarrubias


Miguel Covarrubias Mexico City, 1904 – Mexico City, 1957

Miguel Covarrubias was, what one could justly call, a humanist. He was sincere and passionately devoted to the study of culture—not just of Mexico, but also of other countries: the United States, countries in Central and South America, China, Bali, and many more. Within the artistic and scientific fields in Mexico, Covarrubias played a part in anthropology, archaeology, painting, draftsmanship, dance, and museography, all of which flourished behind his legacy and promotional efforts. The significance of Miguel Covarrubias resides in the richness of his œuvre and in the variety of his interests. As a cartoonist, his drawings characterized a period and a style that is demonstrated in more than 300 magazine covers such as Vanity Fair, Vogue, Harper’s Bazaar, and The New Yorker. Famous characters of different nationalities were portrayed in a humorous and critical way by Covarrubias, which highlighted his artistic prowess. Additionally, his sketches and illustrations of pre-Columbian cultures from North, Central, and South America were essential to his cultural knowledge. Specifically, the people and customs of southern Mexico, in the isthmus of Tehuantepec, were subject to a masterful research investigation, as well as his socio-anthropologic investigation of Balinese people in his book, Island of Bali, that gave Balinese society and culture international exposure. In conclusion, within Covarrubias’s universal vision, his myriad drawings and paintings aesthetically reunite all the geographically separated regions he visited throughout his lifetime. Several Mexican and foreign archaeological collections have been organized following Covarrubias’s suggestions. Furthermore, Mexican dance met a golden age when he became the director of the Department of Dance of INBA. As director, he propagated the careers of amateur dancers and choreographers, came up with new choreographies, and designed sets and costumes. The piece Zapata—a classic in Mexican ballet—testifies to Covarrubias’s contribution in this field. His maps and murals contain a heap of ethnological information of varied cultures, as well as illustrate his aesthetic apperception. African American music and dance culture—specifically jazz—is captured in his series Negro Drawings, in which he synthesizes movement’s formality and sensuality in a notable interpretation. Covarrubias

7


8

Covarrubias

Retrato de joven balinesa, litografĂ­a.

septiembre 2017 • enero 2018


logrando una exposicion Muchas veces las exposiciones son el resultado de una idea o la aceptación del trabajo de un artista o un grupo de artistas; luego, seguir ese artista a veces durante un largo periodo y finalmente conocer a las personas necesarias para poder llevar a cabo un proyecto u organizar una exposición. Todos estos pasos ocurrieron para la exposición: Recorriendo el Mundos del Chamaco Covarrubias. Seguimos sus obras en las subastas, en las colecciones y hasta pudimos adquirir algunas. Hace casi cinco años, le propusimos montar una exposición a Adriana Williams en San Francisco y a Spencer Throckmorton en Nueva York. Poco a poco, tomando como guía el programa establecido de exposiciones utilizado durante los últimos 17 años (montar una o dos exposiciones de los maestros Latinoamericanos al año y luego dos o tres exposiciones de artistas en pleno desarrollo y de artistas emergentes), la idea de presentar una exposición de Miguel Covarrubias fue el ajuste perfecto. Cuando fijamos la fecha para septiembre del 2017 hace casi dos años nos pusimos a trabajar, pero nunca soñamos que pudiéramos montar una exposición valiente, comprensiva y retrospectiva de básicamente todos los temas que este hombre abordó. De esta forma fuimos organizando, primero la exposición en México, siempre trabajando junto con ellos el proyecto de también hacer una exposición relevante en la galería Throckmorton Fine Art en Nueva York a inaugurarse en Noviembre, 2018. Aprendimos tanto en el proceso que quisiera compartir un vistazo de lo que hace que El Chamaco sea un Maestro del Arte Moderno. Es difícil que haya duda de que Covarrubias fue un artista del siglo XX muy pródigo, pues pintaba y dibujaba muy rápidamente, además de que Dios le dio el talento de ser preciso. Su intención nunca fue ser un hiperrealista; al contrario, tenía un poder de síntesis, y la habilidad de comunicar, a través de la hoja de papel o del lienzo, el sentimiento, el carácter y el movimiento de los personajes, estuviesen presentes o no. Mirando esta exposición antológica, lo bello es que no hay ningún proceso para entregar un producto. El trabajo de Covarrubias no lo necesita. Sencillamente dibujaba o pintaba porque quería; su vocación, su naturaleza, su deseo, su talento era anotar lo que veía, hacer registro, sin saber que lo estaba haciendo. Por eso su obra es tan fácil de ver. Viendo esta exposición, creo que el artista no divagaba; su carrera entera es una apoteosis; no tenía un

Covarrubias

9


Pablo Goebel periodo fuerte; todos sus temas son esclarecedores y reveladores. Sus dibujos y pinturas tienen una eficiencia mágica y son uniformes en su calidad. Para alguien tan joven, su producción es enorme y describe el perfil del artista. Muchos de sus trabajos traspasan la vista. Poseen un aseguramiento, un deseo sensual hasta melancólico de representar con personalidad lo que mira, lo que ve, y anota. La síntesis directa de sus personajes y el ambiente en que se encuentran es excepcional, encantador. Sabía que no era ni trivial, ni mediocre, pero tampoco se sentía superior; era verdaderamente agradable, directo, transparente, e iba al grano. ¡Era genial! ¡Hay pocos como él! ¡Tenía cojones! La transformación de Covarrubias, no solamente del estilo de los modernistas, sino de las meras posibilidades de pintar, fue extraordinario en su alcance, profundo en su sentimiento y autoritativo en su intensidad. Covarrubias dibujaba con una inmediatez que, para la mayoría de los demás, está reservada para nuestras fantasías. Su control lineal es absoluto; su obra comprime un teatro de personajes, algunos conocidos, otros no. Hizo para la antropología y la arqueología lo que los antropólogos y arqueólogos no pudieron hacer por sí mismos, en que pudo dibujar un registro de lo que se estaba desenterrando. Tenía un ojo refinado para el espacio, casi tan perceptivo y discernidor como el de un arquitecto. Es poco comprensible que, hasta la fecha, 85 años después de su estancia de solamente 6 semanas en Shanghai–citando al Profesor Sheng Tiang Zen– sigue influyendo a los artistas chinos. Y de nuevo citando al Profesor Sheng, no existe ninguna colección seria en Indonesia o en el sudeste asiático que no incluya una obra de Miguel Covarrubias. Y luego, después de haber visitado a Bali solamente dos veces durante un periodo total de menos de diez meses, el libro más importante escrito acerca de Bali fue escrito e ilustrado por Covarrubias y su esposa, Rosa Rolanda. Para mí, es muy interesante ver cómo, con tan poco tiempo en cada uno de los países que visitó, causó tanto impacto en la cultura, sin dejar de enriquecer su propia producción artística. Su deseo de anotar artísticamente fue siempre como un experimento, como la innovación, y el resultado de vivir en diferentes lugares, y demuestra que al hacerlo se divirtió. Pudo verter su humor en sus obras, así controlando su destino. Estoy seguro de que Covarrubias nunca tuvo un día aburrido en toda su vida. Y concluyo que su espíritu ligero nunca se convirtió en una víctima de su éxito.

10

Covarrubias


Pablo Goebel Estamos encantados con el resultado de esta exposición, que no se pudiera haber montado sin el compromiso entero de todos los coleccionistas que confiaron en nosotros y en nuestro proyecto. Esto dicho, queremos expresar personalmente nuestra gratitud a: Adriana Williams, Spencer Throckmorton, Maria Elena Rico Covarrubias, Prof. Luis-Martin Lozano, Bruce Carpenter, Judith Bosnak, Daniel Garza-Uzabiaga, Jesús Israel Baxin, Cynthia Bernal, Alfonso Zárate, Walter Boesterly, Eduardo Chavez y su equipo, Marie Bander Werren, Fundación Casa Luis Barragán, al Archivo Miguel Covarrubias en la Sala de Archivos y Colecciones Especiales de la Dirección de Bibliotecas, de la Fundación Universidad de las Américas, Puebla y a los veintidós coleccionistas privados que confiaron en nosotros, y que nos prestaron o consignaron sus piezas para exponerlas. A todos, ¡Muchas gracias! Pablo Goebel

The Making of an exhibition Exhibitions are many times the results of: first an idea, or coming to terms with the work of an artist or group of artists; then following that artist, sometimes over a long period of time; and them meeting the necessary people to make a project or an exhibition of relevance to take place. All of these steps happened for this exhibition: Traveling the worlds of El Chamaco Covarrubias. We followed his work at the auctions, in collections, and were even able to buy some. We proposed making an exhibition to Adriana Williams in San Francisco almost five years ago, and to Spencer Throckmorton in New York. Little by little, using the established exhibition program of the gallery for the past 17 years, as a guideline (to make one or two exhibitions of Lain American masters per year, and then two or three exhibitions of emerging or established mid-career artists) the idea of hosting a Miguel Covarrubias exhibition was a perfect fit. When almost two years ago, we set the date for September 2017, we got to work, never dreaming we would be able to make a valiant, comprehensive, anthological show of basically all the topics he addressed. With their great help, we began organizing first, the exhibition in Mexico City, and always worked along with Adriana and Spencer towards the exhibition to be hosted November 2018 at his gallery in New York City. We learned so much in this process, that I would like to share a glimpse of what makes El Chamaco, a Master of Modern Art. That Covarrubias was a very prodigal artist of the 20th century can hardly be in doubt. Covarrubias painted and drew quick and had the God Given talent of being Covarrubias

11


Pablo Goebel precise, never intending to be a hyperrealist, on the contrary, his power of synthesis, putting on paper or canvas the feeling, character and the movement of his subjects either present or not. The beautiful thing, walking through this comprehensive exhibition is that; there is no process to hand out a product, no need for that in Covarrubias’ work, he simply drew and painted because he wanted to; for amongst the innate reasons of his nature, his calling, and his desire and talent to record without even knowing to be doing it. His oeuvre is so palatable. I believe, viewing this exhibition that there is no meandering but the whole of his career is an apotheosis, not one strong period, but all his themes are enlightening and revealing. His drawings and paintings have magical efficiency and are even in quality. His production, that for his young age is vast, also depicts the profile of the artist, many of his works, transfix the eye. They possess an assurance, a sensuous even melancholy desire to depict with character what he is viewing, seeing, recording. The direct synthesis of his characters, and their environment is exceptional and delightful. He knew himself not to be a turkey, not feel himself an eagle, was just down right genial, direct, transparent, to the point. Few like him. He had Cojones! Covarrubias’ transformation, not only of the modernists style, but of the very possibilities of painting, was stupendous in scope, deep in feeling, and authoritative in its intensity. Miguel Covarrubias drew with an immediacy that for most of us is reserved for day dreaming. His linear control is absolute, his works make up a theatre of characters, some familiar and some not so. He did for anthropology and archeology what they could not do for themselves in that he was able to draw a registrar of that which was being un-earthed. He had a refined eye for space, almost as discerning as an architects. It is hardly fathomable that to this day, 85 years after his only 6 week stay in Shanghai – quoting Prof. Sheng Tiang Zen - he influences Chinese artists to this day. And also, quoting Prof. Sheng - there is no serious collection in Indonesia or South East Asia, that does not include a work by Miguel Covarrubias. Then, having only been twice to Bali for less than ten months in total, the most important book written about Bali, was illustrated and written by him and Rosa Rolanda, his wife. It is, to me, very interesting to see how with so little time in each place, he created such an impact to the culture never ceasing to enrich his own artistic production.

12

Covarrubias


Pablo Goebel His desire to record making art of it, was always like an experiment, innovation and the result of living in different places, shows that he had fun doing it, he was able to pour his humor into his work, controlling his destiny, I’m sure there was never a boring day in Miguel’s life. One thing I conclude is that his light spirit never became a casualty of his success. We are thrilled with the outcome of this exhibition, which could not have taken place without the complete commitment to the project from all the collectors that had confidence in our exhibition. Having said this, we personally want to express our gratitude to: Adriana Williams, Spencer Throckmorton, Maria Elena Rico Covarrubias, Prof. Luis-Martin Lozano, Bruce Carpenter, Judith Bosnak, Daniel Garza-Uzabiaga, Jesús Israel Baxin, Cynthia Bernal, Alfonso Zárate, Walter Boesterly, Eduardo Chavez y su equipo, Marie Bander Werren, Fundación Casa Luis Barragán, al Archivo Miguel Covarrubias en la Sala de Archivos y Colecciones Especiales de la Dirección de Bibliotecas, de la Fundación Universidad de las Américas, Puebla and to the twenty two private collections that put their trust in us and consigned or lend their works to our show. To all, thank you!! Pablo Goebel.

Covarrubias

13


14

Covarrubias


Covarrubias

15


el mundo del Chamaco Covarrubias Recorrer el mundo del ‘Chamaco’ Covarrubias, es recorrer un mundo vasto y disperso, un mundo de lápiz, crayón, tinta y de un sin fin de colores donde se cruzan fronteras de manera elegante, precisa y graciosa, mostrando la esencia de culturas cercanas y lejanas. Covarrubias se hizo famoso como caricaturista e ilustrador en Nueva York durante la década de 1920, publicando en las revistas Vanity Fair, Vogue y varias revistas más. En 1925 salió su primer libro The Prince of Wales and Other Famous Americans seguido por impresiones sobre la vida del barrio Harlem titulado Negro Drawings (1927). Conoció a la bailarina y su futura esposa Rosemonde Cowan Ruelas (‘Rosa’) con quien recorrió el mundo y compartió su trabajo y su pasión. Su luna de miel en 1930, los llevó en barco por la Cuenca del Pacífico, pasando por China, con destino a la isla de Bali. Tal fue su fascinación por la cultura balinesa que resultó en la obra Island of Bali (1937). Al final de los años 30, Covarrubias elaboró una serie de seis mapas murales sobre los pueblos del Pacífico que muestra su talento como cartógrafo artístico (Exposición Internacional del Golden Gate, San Francisco 1938-39) y posteriormente pintó mapas murales descriptivos de las culturas indígenas de México. Sus libros Mexico South: The Isthmus of Tehuantepec (1946), The Eagle, the Jaguar and the Serpent (1954) e Indian Art of Mexico and Central America (1957) revelan su gran interés por la antropología y arqueología desde Alaska hasta Centroamérica. Trabajó en excavaciones de Tlatilco, impartió clases en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y fue nombrado director artístico de la Academia de la Danza Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1950. El Chamaco Covarrubias, hombre versátil, nos invita a recorrer su mundo estético lleno de color y humor. Judith E. Bosnak

16

Covarrubias


´ Fotografia

Covarrubias

17


Donald Cordry, Covarrubias pintando un mapa,1937 / Plata sobre gelatina / 20.3 x 21.5 cm

Guillermo Zamora, Diego Rivera, Miguel Covarrubias, Andre Breton and Adolfo Best Maugard, 1940’s Vintage, plata sobre gelatina / 5.7 x 5.7 cm

Edward Weston, Rosa Rolanda

Nickolas Muray, Miguel y Rosa Covarrubias / Plata sobre gelatina / 24 x 19.4 cm

Plata sobre gelatina / 22.2 x 16.6 cm

18

Covarrubias


Peter Stackpole, Dolores del Rio, Covarrubias en su estudio, 1937 Plata sobre gelatina / 20.9 x 20.3 cm

Gisele Freund, Home of Mr. and Mrs. Covarrubias, 1950’s Plata sobre gelatina / 22.8 x 20.3 cm

Miguel Covarrubias en su estudio Plata sobre gelatina / 12.2 x 17.7 cm

Nickolas Murray, Miguel Covarrubias, 1955 / Vintage, plata sobre gelatina / 10 x 14.4 cm

Covarrubias

19


20

Covarrubias

´ Mexico


Conquistadores, 1924 Acuarela sobre papel / 20 x 27.3 cm

Sin tĂ­tulo (Altos mandos, cultura Ă­ndigena), 1930 Tinta sobre papel / 10 x 17.7 cm

Covarrubias

21


22

Naves y conquistadoras Tinta sobre papel albanene 22.3 x 20 cm

IndĂ­genas en son de guerra Tinta sobre papel albanene 21.2 x 20 cm

El valle de MĂŠxico 1519 Tinta sobre papel / 24.5 x 18.8 cm

Atahuallpa Tinta sobre papel / 28 x 21 cm

Covarrubias


Centro ceremonial Tlatilco Tinta sobre papel / 20 x 27.3 cm

Urna de Teohtihuacan Tinta sobre papel / 13.5 x 10.4 cm

Tepeyรณllotl Tinta sobre papel / 13.5 x 10.5 cm

Covarrubias

23


24

Músicos españoles Tinta sobre papel / 18 x 16 cm

Gonzalo de Sandoval Tinta sobre papel / 12 x 11.7 cm

Fray Bartolomé de Olmedo Acuarela sobre papel / 24 x 18.5 cm

Hernán Cortéz y mujeres Tinta sobre papel / 25 x 19.5 cm

Covarrubias


Conquistadores hacia el Paso de Córtez / Tinta sobre papel 17.7 x 16.3 cm

Cuauhtémoc Tinta sobre papel / 25.5 x 19 cm

Figura prehispánica bicéfala Tinta sobre albanene 16.8 x 12.4 cm

Cabeza olmeca Tinta sobre papel / 12 x 8.2 cm

Covarrubias

25


Perfil de campesino Tinta sobre papel / 25.5 x 19.5 cm

Estudio de campesino Tinta y acuarela sobre papel 27 x 13 cm

26

Covarrubias

Estudio de campesinos Tinta, acuarela sobre papel 24 x 19 cm


Estudio de figura sentada vista desde atrás Lápiz sobre papel / 10 x 8.5 cm

Estudio de figura sentada vista desde atrás Lápiz sobre papel / 10 x 8 cm

Estudio de figura sentada vista desde atrás Lápiz sobre papel / 12.5 x 12 cm

Covarrubias

27


28

Señoritas en traje tradicional 1940’s / Tinta y gouache sobre papel / 48.2 x 35.5 cm

Mujeres Tehuanas Lápiz de color sobre papel 27.3 x 21 cm

Rio de Tehuantepec, 1946 Litografía / 31.1 x 22.8 cm

Mujer mayor en vestuario típico Tinta y lápiz de color / 25.5 x 19 cm

Covarrubias


MĂŠxico, mujer amamantando Acuarela sobre papel / 38.7 x 27.9 cm

NiĂąa con trenzas Tinta sobre papel / 26 x 20 cm

Retrato de mujer Tinta sobre papel / 14.6 x 20.3 cm

Covarrubias

29


Mujer en hamaca Gouache sobre papel / 22 x 28 cm

Tehuana,1930s LĂĄpiz graso sobre papel 15.2 x 10 cm

30

Covarrubias

Mujer hincada con reboso y canasta / LitografĂ­a 31.5 x 26 cm


Mujer con reboso Lápiz sobre papel / 26 x 19.5 cm

Mujer indígena Tinta sobre papel / 26 x 19 cm

Retrato de mujer, 1930’s Acuarela sobre papel / 20 x 26 cm

Covarrubias

31


32

Dos tehuanas Lรกpiz de color sobre papel 22 x 12.5 cm

Mujer con sombrero Lรกpiz de color sobre papel 27.5 x 16 cm

Campesino con sombrero Tinta sobre papel / 25 x 19 cm

Zapatista y carrillera Lรกpiz sobre papel / 18.5 x 11 cm

Covarrubias


Zapata con rifle a caballo LitografĂ­a / 37 x 26 cm

Boceto Zapata Tinta sobre papel / 26 x 20 cm

Zapata Tinta sobre papel /25.5 x 19.5 cm

Covarrubias

33


34

TrĂ­o de mĂşsicos Tinta sobre papel / 26 x 20 cm

Tocadores de pito, caja y bigo Tinta sobre papel / 25 x 20 cm

Baile de pueblo mexicano, 1945 Tinta sobre papel / 30 x 21.5 cm

Festival de danza Tinta sobre papel / 30.4 x 20.3 cm

Covarrubias


Danzoneros Tinta sobre papel / 30.4 x 20.3 cm

BailarĂ­n de pueblo Tinta sobre papel / 27 x 24 cm

Danzante tigre Gouache sobre papel /27 x 19 cm

Covarrubias

35


Fachada y planta casa de Miguel Covarrubias en Tizapan, San Ángel / Tinta y gouache sobre papel / 28 x 21.5 cm

Perspectiva casa de Miguel Covarrubias en Tizapan, San Ángel / Lápiz sobre papel / 22.5 x 31 cm

36

Covarrubias


Desnudo de Nieves Orozco / Óleo sobre tela / 90.2 x 60.3 cm

Covarrubias

37


Desnudo de Nieves Orozco Lápiz sobre papel / 21 x 13.5 cm

Desnudo de Nieves Orozco Lápiz sobre papel /27.5 x 21 cm

Desnudo de Nieves Orozco Acuarela sobre papel / 32 x 42 cm

Desnudo de Nieves Orozco, 1940’s Acuarela sobre papel / 20.6 x 27.3 cm

Piel color de bronce y cabello oscuro. La modelo es Nieves Orozco Soberanis de Fields, una mujer originaria de Villa de Tezontepec, Hidalgo; quien asistía a la Academia de San Carlos en donde conoció artistas de la época como Manuel Rodríguez Lozano, Ignacio Asúnsolo, Diego Rivera, entre otros.

38

Covarrubias


Desnuda alzando brazos Lรกpiz de color sobre papel 19 x 12 cm

Desnuda alzando brazos Lรกpiz sobre papel 29.2 x 15.8 cm

Desnuda acostada Lรกpiz sobre papel / 20 x 27 cm

Covarrubias

39


Desnudo de Nieves Orozco, 1940 / Óleo sobre tela / 54 x 41cm

40

Covarrubias


Vendedora de flores / Óleo / 70 x 56 cm

Covarrubias

41


Boceto para la escenografía de “Los cuatro soles” Mixta sobre papel / 21.4 x 27 cm

Escenografía para “Los cuatro soles” Mixta sobre papel / 20.4 x 26.9 cm

42

Covarrubias


Programa compañía de danza José Limón, 1951 Tinta y acuarela sobre papel / 30.3 x 22.8 cm

Covarrubias

43


José Limón, 1951 / Lápiz y tinta sobre papel / 30.4 x 22.8 cm

Pareja de Bailarines, 1951 Tinta sobre papel / 28 x 21.7 cm

44

Covarrubias

José Limón, Danzas Mexicanas Tinta sobre papel / 30.3 x 22.8 cm


Miguel Covarrubias en el mundo Cuando comencé a escribir sobre Miguel Covarrubias, mi intención era presentar un libro acerca de su vida y de sus obras, haciendo hincapié en sus logros y registros de las artes populares, las bellas artes, la fotografía, la etnografía, la arqueología, la antropología y el baile. Mientras que las obras de la mayoría de los maestros mexicanos se habían estudiado y expuesto un sin número de veces; con Covarrubias no fue hasta la exposición de caricaturas en la National Portrait Gallery en Washington en 1985, y la exposición retrospectiva en el Centro Cultural de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México en 1987 cuando se concedió atención al trabajo de este importante artista cuya visión y cuyos esfuerzos vinculan las artes de las Américas. Desde el principio, estaba consciente de que la obra de Covarrubias fue poco conocida y valorada de manera muy diferente en los dos países donde más había vivido y trabajado. Me resultaba importante que el libro fuera una fuente de información para los mexicanos acerca del trabajo de Miguel Covarrubias en los Estados Unidos, incluyendo su contribución a la comprensión inclusiva del Renacimiento de Harlem, la historia de artistas latinos viviendo en los Estados Unidos y también para que los estadounidenses se informaran de sus destacados logros en México. Por lo tanto, uno de mis objetivos fue enfatizar la importancia de Covarrubias en el arte mexicano moderno, y su contribución inestimable a la vida cultural tanto en México como en los Estados Unidos y otras partes del mundo. Desde la publicación de la biografía que escribí en 1994, ha habido cada vez más interés en Covarrubias. He dado conferencias en universidades en California y en Texas, en museos y embajadas, y en el extranjero. Se han presentado exposiciones importantes en los Estados Unidos, México, y Bali. Durante las celebraciones centenarias de Covarrubias, el artista fue honrado con tres importantes exposiciones en México y en el Harry Ransom Center en Austin, Texas. También se publicaron catálogos y libros. Un excelente documental en cinco partes “La Mirada de Covarrubias” que se produjo para la televisión, así como otro, producido por el Banco de Ideas.

Covarrubias

45


Adriana Williams La exposición más reciente se llevó a cabo en la Galería Pablo Goebel Fine Arts en la colonia Polanco, Ciudad de México de septiembre de 2017 a enero de 2018. Fue una maravillosa oportunidad para ver la amplia gama de temas del artista. Se presentaron dibujos, bosquejos, cuadros a la témpera y óleos, cubriendo así todos los aspectos de su trayectoria artística. Se incluyeron caricaturas, ilustraciones, figuras arqueológicas, mapas, retratos, de los cuales muchos están incluidos en el catálogo. Pablo Goebel curó una exposición digna del gran artista mexicano, Miguel Covarrubias. Adriana Williams.

Miguel Covarrubias in the world When I began my work on Miguel Covarrubias, my intention was to write a book about his life and work focusing on his achievements in popular arts, fine arts, photography, ethnography, archeology, anthropology and dance. While the work of most Mexican masters had been studied and exhibited countless times, it wasn’t until the exhibition of Covarrubias’ caricatures at the National Portrait Gallery in Washington in 1985, and the Covarrubias retrospective at Centro Cultural Arte Contemporaneo in Mexico City in 1987 that attention was brought to bear on the work of this important artist whose vision and efforts link the arts of the Americas. From the beginning, I was aware that Covarrubias’ work was little-known and valued far differently in the two countries where he had lived and worked the most. It was important that the book be a source of information that would inform Mexicans about Miguel Covarrubias’ work in the United States, including his contribution to the inclusive understanding of the Harlem Renaisassance and the history of Latino artists living in the United States and, likewise, for Americans to learn of his many outstanding accomplishments in Mexico.

46

Covarrubias


Adriana Williams Consequently, one of my objectives was to emphasize Covarrubias’ importance in modern Mexican art, and his invaluable contribution to the cultural life of both Mexico and the United States and other parts of the world. Since the appearance of my biography in 1994, there has been an ever increasing interest in Covarrubias. I have given lectures at Californian and Texas universities and museums and at embassies and in foreign countries. There have been important exhibitions in the United States, Mexico and Bali. During Covarrubias centennial, the artist was honored with three important exhibitions in Mexico and at the Harry Ransom Center in Austin, Texas and, in addition published catalogues and books. An excellent five-part documentary series “La Mirada de Covarrubias” was made for television, as well as an excellent documentary done by the Banco de Ideas. The most recent major exhibition was at the Pablo Goebel Fine Arts Gallery in the Polanco district in Mexico City this past September 2017 through January 2018. It was an excellent opportunity to see a wide range of the artist’s themes. There were sketches, drawings, gouaches and oil paintings covering all aspects of his work.Included were caricatures, illustrations, archeological figures, maps, portraits of which many are included in the catalogue. Pablo Goebel curated an exhibition worthy of the great Mexican artist, Miguel Covarrubias. Adriana Williams.

Covarrubias

47


Afroamericanos

48

Covarrubias


La cabaña del tío Tom Harriet Beecher Stowe Tinta sobre papel / 10.1 x 9.5 cm

Perfil femenino Tinta sobre papel 15.2 x 9.6 cm

Estudio: Rostro Tinta café sobre papel 21.5 x 12.7 cm

La cabaña del tío Tom: Harriet Beecher Stowe Tinta sobre papel / 13 x 10 cm

Covarrubias

49


50

Dos niñas Lápiz sobre papel 13.9 x 8.8 cm

Mujer con mascada en la cabeza / Lápiz sobre papel 13.9 x 8.8 cm

Boceto perfiles Lápiz sobre papel 15.8 x 11.8 cm

Boceto mujer en silla Lápiz sobre papel 13.6 x 8 cm

Covarrubias


Harlem Beauty / Carboncillo sobre papel / 29x 21 cm

Covarrubias

51


Hombre con cigarro Lรกpiz sobre papel / 19.3 x 15.2 cm

Estudio: Torso, mujer sonriente Lรกpiz sobre papel / 10.5 x 7.5 cm

Estudio: Rostros Lรกpiz sobre papel / 12.7 x 20.3 cm

52

Covarrubias


Mujer con mascada en la cabeza y tocadiscos / Lรกpiz sobre papel 18.4 x 13.3 cm

Hombre con abrigo largo Harlem Renaisance /Lรกpiz sobre papel / 27.9 x 22.2 cm

Bailarina desnuda Lรกpiz sobre papel / 35.5 x 27.9 cm

Desnudo alto Lรกpiz sobre papel / 27.9 x 13.3 cm

Covarrubias

53


54

Retrato c. 1920’s Tinta sobre papel / 31.5 x 24.5 cm

Estudio : Danza apache LĂĄpiz sobre papel / 16.5 x 11.4 cm

Estudio: Rostro Harlem Renaisance LĂĄpiz sobre papel / 7.9 x 7 cm

Hombre con sombrero Harlem Renaisance Tinta sobre papel / 37.4 x 24 cm

Covarrubias


Mujer al teléfono Lápiz sobre papel /15.2 x 10 cm

Afroamericano de Harlem Lápiz sobre papel / 13.4 x 8.5 cm

Mujer con mascada Lápiz sobre papel / 11.4 x 16.5 cm

Covarrubias

55


Harlem Beauty / Mixta sobre papel / 37 x 27 cm

56

Covarrubias


Estudio: Mujer con lentes Lรกpiz sobre papel / 12.7 x 10.1 cm

Estudio: pareja sentada Lรกpiz sobre papel / 11.4 x 9.5 cm

Rostro sonriente Acuarela sobre papel / 12 x 6.9 cm

Mujer con mascada en la cabeza Tinta aguada sobre papel / 5.5 x 6.5 cm

Covarrubias

57


Who called the fish, fish Tinta sobre papel / 44.2 x 36 cm

Van Valloo Tinta sobre papel / 28 x 22 cm

58

Covarrubias

Catherine Dunham Tinta sobre papel / 29.5 x 20.6 cm


Vestuario femenino Lápiz y acuarela sobre papel 17.5 x 6.5 cm

Vestuario femenino Lápiz y acuarela sobre papel 25.8 x 20.3 cm

Diseño de vestuarios Lápiz sobre papel / 18.3 x 12.3 cm

Vestuario femenino Lápiz sobre papel / 17.5 x 9.3 cm

Covarrubias

59


Boceto: Músicos Lápiz sobre papel / 12.4 x 18 cm

Bocetos: Bailarines Lápiz sobre papel / 9.7 x 8.7 cm

60

Covarrubias

Bocetos: Bailarina Lápiz sobre papel /10 x 8.2 cm


Bailarín Lápiz graso sobre papel 18.3 x 12.6 cm

Bailarín Lápiz graso sobre papel 20.2 x 12.5 cm

Pareja bailando Charleston Lápiz graso sobre papel / 21.5 x 27.5 cm Covarrubias

61


The Lindy Hop, 1936 / LitografĂ­a montada / 35.5 x 25.4 cm

62

Covarrubias


COVARRUBIAS, EL DIBUJANTE PINTOR Es innegable que en la historia del arte mexicano han habido artistas cuya personalidad ha dominado junto con su obra, como serían los muy elocuentes casos de David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera; otros en cambio, ha sido su trabajo el de mayor trascendencia, aunque su personalidad no haya sido preponderante, como pudiera uno pensar en José Clemente Orozco o Antonio Ruiz, el corcito. Empero existe un tercer grupo de creadores que aunque tuvieron una trayectoria fructífera y llena de éxitos, su obra no ha merecido el justo estudio y reconocimiento, muy a pesar de que siempre se les ha recordado con cariño por sus coetáneos y sus méritos han sido incuestionables; este es el caso de Miguel Covarrubias, un artista mexicano cuya labor no ha sido lo suficientemente rescatada en toda su valía para la cultura de México y el mundo. Sus inquietudes intelectuales fueron múltiples y poseía un talento para el dibujo que linda en la genialidad. Covarrubias fue un agudo observador de las sociedades tan cambiantes de la primera mitad del siglo XX, no sólo de su país, sino de los acontecimientos mundiales que conforman la historia; y no obstante, no hemos logrado asir la profundidad de sus contribuciones. Quizá porqué mucho más que un pintor de caballete y de murales en sentido estricto, Covarrubias fue antes que nada un dibujante y con esta técnica fue con la que se aproximó al mundo como artista. La inmediatez de su capacidad de observar lo llevó de la caricatura a la antropología, donde dejó testimonio de su inquisitiva mirada como artista. Analizando su trayectoria, el alcance de sus intereses y proyectos, sus escritos y su producción como dibujante, uno puede comprender que Covarrubias no tuvo suficiente tiempo para detenerse en el solaz goce del esparcimiento estético de una tela o muro en blanco, como quizá si otros pintores. Pero a decir verdad, creo que la pintura simplemente fue insuficiente como técnica para explorar todos sus intereses estéticos y lo suyo fue el dibujo, y estos dibujos que han sobrevivido a la posteridad apenas comienzan a asombrarnos en todo su alcance, en toda su perfección técnica y su profunda capacidad analítica. La actual exposición de la galería Pablo Goebel Fine Arts, que es de calidad de museo, hace justamente eso. Pone el dedo en la llaga. Miguel Covarrubias fue, ante todo, un extraordinario dibujante y esto lo digo sin menoscabo de sus cualidades como pintor, y por el contrario, considero que como artista Covarrubias hizo del dibujo la supremacía del proceso creativo y la pintura simplemente vino después. Toda distancia guardada, es la misma cualidad que hallamos en una figura universal como Da Vinci, donde en sus dibujos encontramos más disertaciones artísticas y científicas que en sus propias pinturas, que son por cierto, las menos. La elección del dibujo sobre la pintura por parte de Covarrubias no sólo fue una decisión intelectual, a juzgar Covarrubias

63


Luis - Martin Lozano por los dibujos que podemos admirar en esta exposición, sino que entendemos que el dibujo proporcionaba a Miguel Covarrubias varias formas de plantear su discurso analítico. En ocasiones el dibujo es el mecanismo lineal para ponderar las características de la personalidad de ciertos personajes, haciendo de la caricatura un arte en las manos de Covarrubias. En otros momentos el dibujo es un planteamiento narrativo para fluir como una didáctica de entendimiento de la historia, la geografía o las costumbres, ya sea de México o de Bali o indochina. En su caso, el dibujo es la arma esencial que posee el intelecto para asimilar las complejidades de los acontecimientos del presente, pero también las paradojas de las historia. Por ello, a menudo encontraremos en algunos dibujos de Miguel Covarrubias el humor y la ironía, y no sólo la investigación de campo minuciosa, que también poseía. Admirando esta amplísima selección de su producción dibujística, que por amplia que sea, debe ser todavía una fracción de lo mucho que produjo. La cantidad nos indica la insistencia con que Covarrubias reiteraba la supremacía del dibujo en su manera de observar. Esta enorme capacidad de mirar y llevar a la líneael entendimiento le valió la admiración de importantes editores en los Estados Unidos y catapultó el talento de Miguel Covarrubias a las portadas y páginas de prestigiosas revistas en Estados Unidos, con enormes tirajes de alcance mundial, difundiendo con ello, el talento de Covarrubias por varios rincones del mundo; y a ello habría que sumar la inquietud humanista que el propio Covarrubias tenía por la investigación de culturas milenarias. El punto de partida de Miguel Covarrubias fue México y a su país regresaría después de un periplo que lo llevaría a Nueva York, París, Alemania, Japón, Indochina y Bali. En los tempranos años veinte Covarrubias no es sino un “chamaco” pero comprende de inmediato el efervescente renacimiento cultural de México tras la revolución, a través de la personalidad y el discurso de los grandes pensadores, intelectuales y artistas como Rivera, ATL y Fito Best; pronto advierte el enorme potencial del arte para transformar la sociedad de su tiempo y el decisivo papel que pueden jugar los artistas para recuperar la memoria cultural de una nación. Admira los murales de Diego Rivera y comparte la filosofía detrás del Método de Dibujo de Adolfo Best Maugard, pero el es sólo un dibujante y caricaturista –ya muy celebrado por sus colegas--, y tras algunos trabajos tempranos bajo el influjo del Estridentismo y el Movimiento Pro Arte Mexicano, marcha a Nueva York a probar fortuna gracias al apoyo del Consulado de México y su amistad con José Juan Tablada. Será en la gran urbe donde destaque con una personalidad artística, brille por virtudes propias y obtenga sus primeros logros para rescatar la condición

64

Covarrubias


Luis - Martin Lozano cultural de un pueblo. Curiosamente no lo hará con los mexicanos, sino con la comunidad afroamericana de los Estados Unidos de Norteamérica, que aun cuando contribuía en forma decidida en definir la modernidad americana, se encontraba marginada del reconocimiento y sufriendo los embates de una profunda y dolorosa segregación racial. En 1927, con tan sólo 24 años de edad, Miguel Covarrubias publica su libro Negro Drawings, y mediante el cual, a través de sus dibujos, acuarelas y pinturas contribuye, decididamente, al reconocimiento cultural de los negros en las más altas esferas intelectuales de los Estados Unidos; mérito que no se le ha reconocido con suficiencia en la comunidad afroamericana. En este ejemplar Covarrubias captura el vibrante mundo del Jazz, el baile del Charleston y las cantantes de blues; la cultura del barrio negro de Harlem con sus cadencias sonoras, sinuosos movimientos y seductores arquetipos con una dignidad nunca antes vista en el dibujo moderno, haciendo ecos de la influencia del cubismo y las formas sintéticas del arte africano primitivo, como pueden apreciarse en varias de las tintas y acuarelas originales del libroque se incluyen en esta exposición. No es caricatura lo que hace Covarrubias en este libro, es un análisis sociológico desde la marginalidad, recuperando raíces africanas pero encontrando los modos de expresión de una cultura viva, que sobrevive y manifiesta, muy a pesar del racismo. No es difícil adivinar la fuente de estas inquietudes en el aun joven Covarrubias, pues muy seguramente las experimentó en su país natal, donde a partir de la postrevolución mexicana asiste a la revaloración de la condición del indígena y su cultura como un agente de cambio social en el México de las primeras dos décadas del siglo XX. En Nueva York, Covarrubias advierte en las calles y cabarets del Harlem esta identidad efervescente del negro que reclama su lugar en el corazón y origen de la modernidad americana. Donde no es posible concebir la una sin la otra, como no era posible concebir un México moderno que buscara integrar al indígena a la nueva nación que emergió tras la lucha armada de 1910. A la postre, Miguel Covarrubias fue una semilla fructífera de aquella generación mexicana del cambio, pero lo hizo con una dimensión más universal en el campo de las artes visuales, no limitándose a la ideología artística del movimiento muralista y con un alcance que traspasó fronteras. Enhorabuena esta exposición en la galería de Pablo Goebel Fine Arts, estupenda oportunidad para admirar el arte del maestro Covarrubias y aquilatar los procesos culturales que le dieron forma y rumbo a la identidad de México, y que ahora, más que nunca, encuentro tan necesarios en el nuevo siglo XXI. Profesor Luis-Martín Lozano

Covarrubias

65


COVARRUBIAS, THE PAINTER DRAWER It is undeniable that in the history of Mexican art there have been artists whose personalities have stood out as much as their work, as can be seen in the eloquent cases of David Alfaro Siquieros and Diego Rivera; with others, it is their work that has dominated, even though their personalities were not particularly remarkable, as one might describe José Clemente Orozco or Antonio Ruiz, “El Corcito”. However, there is a third group of creative artists, with unquestionable merits, who have had successful, fruitful careers, and who are very fondly remembered by their contemporaries, but whose works have not received the recognition and study they deserve; this is the case of Miguel Covarrubias, a Mexican artist, the value of whose works has never been fully revealed to Mexican culture and to the world. He had much intellectual angst, and he possessed a talent for drawing that bordered on genius. Covarrubias was a keen observer of the changes in societies–in Mexico and throughout the world–and of the historical events that took place during the first half of the 20th century, but even so, we have not grasped the depth of his contributions. This may be because, more than just an artist with an easel or a painter of murals, in the strictest sense, Covarrubias was primarily a drawer, and it was through his drawings that he entered the world of art. The immediacy with which he was able to observe took him from caricature to anthropology, where he left a legacy of his inquisitive artist’s eye. Analyzing his trajectory, the scope of his interests and projects, his writings, and his drawings, one can understand that Covarrubias did not have the time to stop and enjoy the relaxed, aesthetic pleasure provided by a blank canvas or wall, as maybe other painters did. But I truly believe that painting was simply not big enough a space in which to explore all his aesthetic interests, of which drawing was the main one. And these surviving drawings, in all their scope, their technical perfection, and their in-depth analytical capacity, barely start to amaze us. The current, excellent, museum-quality exhibition at the Pablo Goebel Fine Arts Gallery does exactly that. It puts one finger on the wound. Miguel Covarrubias was primarily an extraordinary drawer, and I say this without prejudice to his qualities as a painter. On the contrary, I consider that as an artist Covarrubias placed drawing at the apex of the creative process, and painting simply came after that. All things considered, it has the same quality we find in a universal figure such as Da Vinci, in whose drawings we find more artistic and scientific exposition than in his paintings, which, by the way, are fewer. Covarrubias’ preference for drawing over painting was not just an intellectual decision, judging from the drawings we can admire

66

Covarrubias


Luis - Martin Lozano in this exhibition, but rather we can see that drawing provided Covarrubias with several different ways to present his analytical discourse. Sometimes drawing is the lineal mechanism with which we weigh up certain people’s personalities, but in the hands of Covarrubias, caricature becomes an art. At other times, drawings provide a didactic narrative that flows in such a way as to help understand the history, geography, and the customs of, say, Mexico, or Bali, or Indochina. In his case, drawing is an essential weapon of the intellect that allows for the assimilation of the complexities of current events, and also the paradoxes of history. Thus, we often find in some of Miguel Covarrubias’ drawings not only very thorough field research, but also humor and irony. And admiring this wide selection of his drawing oeuvre, as large as it may be, it must still be only a mere fraction of everything he produced. The sheer volume tells us how strongly Covarrubias preferred drawing as the means of expressing how he saw things. This great ability to express his understanding of what he saw through drawing earned him the admiration of important editors in the United States, who catapulted Miguel Covarrubias’ talent into several corners of the world via the covers and pages of prestigious American magazines with vast global distribution; to that, one would have to add Covarrubias’ humanistic curiosity, and the interest he himself had in research into age old cultures. Miguel Covarrubias’ career started in Mexico, his home country, to which he would return after a long trip on which he visited New York, Paris, Germany, Japan, Indochina and Bali. In the early Twenties, Covarrubias was still a boy, but he was able to understand Mexico’s effervescent cultural rebirth after the Revolution through the personalities and discourses of such great thinkers, intellectuals, and artists as Rivera, Dr. Atl and Fito Best Maugard. He rapidly saw the enormous potential art had to transform society at that time, and the decisive role artists could play in the recovery of the nation’s cultural memory. He admired Diego Rivera’s murals, and he concurred with the philosophy behind Adolfo Best Maugard’s Method of Drawing, but he was only a drawer and cartoonist–albeit very celebrated among his colleagues– and thanks to some of his early works that were influenced by Stridentism and the Pro Arte Mexicano Movement, and the support provided by the Mexican Consulate and his friendship with José Juan Tablada, he set off to try his fortune in New York. And it was there in that great city that the virtues of his artistic personality shone, and where he created his first works for the rescue of the cultural condition of a people. Curiously enough, he did not achieve this in Mexico, but rather with the Afro-American community

Covarrubias

67


Luis - Martin Lozano in the United States of America; and even though this community made a decisive contribution to the definition of modern America, it never received its due recognition, on account of deep and painful racial segregation. In 1927, when he was only 24, Miguel Covarrubias published his book Negro Drawings that, through its drawings, water colors, and paintings, contributed decidedly to the recognition of black culture among the highest intellectual circles of the United States; an achievement that has not been sufficiently acknowledged by the Afro-American community. In this book, Covarrubias captures with a dignity never before seen in modern drawings, the vibrant world of Jazz, the Charleston dance, and blues singers, and the culture of the black Harlem district, with its resonant cadences, sinuous movement, and seductive archetypes. Also present are echoes of the influence of cubism and the synthetic forms of primitive African art, as can be seen in several of the original ink drawings and water colors in the book included in this exhibition. But this book does not contain caricatures. It is a sociological analysis, seen from a marginalized position that takes in African roots, but also finds the forms of expression of a living culture that survives and asserts itself in spite of racism. It is not difficult to guess the source of these concerns in the still young Covarrubias, as he obviously experienced them in his native country where, after the Revolution, he was witness to the redefinition of the indigenous peoples and their culture, as agents of social change in Mexico, during the first two decades of the 20th century. In New York, Covarrubias observed that effervescent identity of the blacks in the streets and nightclubs of Harlem as it reclaimed its place in the heart and origins of modern American life, where it is not possible to conceive of one without the other, just as it was not possible to conceive of a modern Mexico that sought to integrate the indigenous peoples into the new nation that emerged after the armed struggle of 1910. After all is said and done, Miguel Covarrubias was a fertile seed in that generation of change in Mexico, but he managed this with a more universal dimension in the field of the visual arts, without limiting himself to the artistic ideology of the muralist movement, and with a scope that crossed borders. Congratulations on this exhibition at the Pablo Goebel Fine Arts Gallery! It presents a wonderful opportunity to admire Maestro Covarrubias’ art, and to appraise the cultural processes that gave form and direction to Mexico’s identity, that now, more than ever, I find so necessary in the new 21st century.

68

Covarrubias


´ Bali - Indonesia Covarrubias

69


Balinesa en el mercado Lรกpiz sobre papel / 27.5 x 21.5 cm

Mujer balinesa Carbรณn sobre papel / 27.6 x 21 cm

70

Covarrubias

Balinesa sentada Tinta sobre papel /43 x 30 cm

Joven balinesa en la playa Lรกpiz sobre papel / 37.5 x 23.9 cm


Balinesa con mascada Tinta sobre papel / 43 x 29 cm

Retrato de joven balinesa LĂĄpiz sobre papel / 18 x 16 cm

Ritual balinĂŠs

Balinesa hincada con pollo

Tinta sobre papel calca / 36 x 25 cm

Tinta sobre papel calca / 38 x 25 cm

Covarrubias

71


Retrato de una joven balinesa Litografía /36.5 x 26.5 cm

72

Balinesa en la playa, 1934 Litografía / 44 x 31.7 cm

Balinesa. Islas del sur, 1937

Dos Damas. Indonesia, 1935

Óleo sobre tela / 60.7 x 50.5 cm

Gouache sobre cartón / 37.7 x 23.5 cm

Covarrubias


“What an interesting and enlightening exhibition. The works spring to life. Covarrubias conveys his subject matter poignantly and with total skill”. Armand Bartos

Figura de pie, Rosa Rolanda Tinta sobre papel / 24 x 20.5 cm

“¡Qué exposición tan interesante y enriquecedora! Las obras cobran vida. Covarrubias expresa su temática de manera conmovedora y con destreza absoluta”. Armand Bartos Balinesa hincada, alzando los brazos / Tinta sobre papel 12.7 x 8.8 cm Covarrubias

73


Balinesa sentada con brazos en alto / Tinta sobre papel 12 x 8.8 cm

Torso Femenino, “Typee” de Herman Melville Tinta sobre papel / 15 x 10.5 cm

Desnudo sentado, bocetos de lancheros / Lápiz sobre papel

Mujer con brazo tatuado, “Typee” de Herman Melville Lápiz sobre papel / 12.7 x 7 cm

20.3 x 12.7 cm

74

Covarrubias


Paisaje con lancheros en lago, Bali LĂĄpiz sobre papel / 9 x 12 cm

Paisaje con boceto de montaĂąa, Bali LĂĄpiz sobre papel / 12.5 x 20 cm

Covarrubias

75


Figuras bailando Lápiz sobre papel / 12.5 x 15 cm “Typee” de Herman Melville

Bailarines con árbol Panganus Lápiz sobre papel / 12.5 x 20 cm “Typee” de Herman Melville

76

Covarrubias


Estudio balinesa desnuda Gouache sobre papel / 6.5 x 5 cm

Estudio balinesas desnudas Gouache sobre papel /5.7 x 5.8 cm

Covarrubias

77


Balinesa sentada con flores en la cabeza / Acuarela sobre papel / 19.6 x 13.3 cm

Polinesia partiendo cocos Tinta sobre papel / 10.1 x 12 cm

78

Covarrubias

Polinesia sentada, Tinta aguada sobre papel / 15.8 x 16.2 cm


Tres nativos tatuados en ceremonia. Islas Marquesas, 1935 Acuarela sobre papel / 30 x 24.4 cm

Nativos tatuados . Islas Marquesas, 1935 Acuarela sobre papel / 30 x 24.4 cm

Nativo con ídolo. Islas Marquezas, 1930’s Acuarela sobre papel / 24 x 30 cm

Covarrubias

79


Aldea balinesa. Islas del sur, 1935 Óleo sobre tela / 61.5 x 77 cm

Aldea balinesa Aguada sobre papel / 27 x 21 cm

80

Covarrubias

Dos balinesas abrazadas LitografĂ­a / 31 x 24 cm


Deidades. Yudhisthira, Arjuna, Bhima, Nakula y Sahadeva, 1934 Acuarela, guache y tinta sobre papel / 41 x 31 cm. Covarrubias

81


Shanghai-China


Niña Sing Song IV De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel / 17 x 12 cm

Sing Song Girl V De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel / 17 x 9.5 cm

Shan Shao Yun De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel /20 x 11.5 cm

Beijing Opera IV De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel / 23 x 16 cm

Covarrubias

83


84

Taxi dance hall girl IV De la serie: Shaghai sketches Lápiz sobre papel / 22.5 x 21.5 cm

Niña Sing Song De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel / 18 x 12 cm

Niña Sing Song VI De la serie: Shanghai sketches Lápiz sobre papel / 26.5 x 20 cm

Estudio facial IV De la serie: Shanghai sketches Tinta sobre papel / 24 x 17 cm

Covarrubias


La sonrisa De la serie: Shanghai sketches Lรกpiz sobre papel / 16 x 10.8 cm

Pensando De la serie: Shanghai sketches Lรกpiz sobre papel / 20 x 12.5 cm

Joven con kimono Lรกpiz sobre papel 17.5 x11.5 cm

Perfil femenino con collar de cuentas, China Lรกpiz sobre papel /16.5 x 12 cm

Covarrubias

85


Transporte acuático Tinta sobre papel / 27.5 x 21.3 cm

China / Tinta sobre papel mantequilla / 30.7 x 21.5 cm

Captain Lu kills the bully with his fists for Pearl S. Books “all men are brothers”: Heritage press, 1948 Mixta sobre papel / 27.5 x 20.5 cm

86

Covarrubias


Bocetos

Covarrubias

87


88

Ritual africano Sigi de los DogĂłn de MalĂ­ / Acuarela sobre papel / 26.9 x 20.5 cm

Disco con figura antropomorfa y zoomorfa Tinta sobre papel / 27.3 x 14.2 cm

Figura antropomorfa masculina Tinta sobre papel / 30 x 15.8 cm

Figura antropomorfa femenina Tinta sobre papel / 30 x 18 cm

Covarrubias


Mujer con canasta, 1940 Tinta sobre papel 41 x 27 cm

MaShone great mask and headrest / Lรกpiz y tinta sobre papel albanene / 26.6 x 20.4 cm

Notes Chicago Museum of Nat. Hist. 1945 / Tinta sobre papel / 25.2 x 19.6 cm

Danzantes Dogon Tinta sobre papel 27.5 x 21.5 cm

Covarrubias

89


Estudio de mĂşsicos Tinta sobre papel /20.7 x 27.8 cm

Pareja de Bailarines, Cuba LĂĄpiz graso sobre papel / 10.9 x 14.7 cm

90

Covarrubias


Mpilalao Malgasy - Vahilas Lรกpiz graso sobre papel / 27.9 x 21.4 cm

Vahilas - Madagascar Lรกpiz sobre papel / 21.4 x 27.7 cm Covarrubias

91


Hombre con traje tĂ­pico (Cuzco) LĂĄpiz graso sobre papel albanene 33 x 16.4 cm

Amazonas - Aldea Tinta sobre papel / 32 x 46 cm

92

Covarrubias


Easter Island Lápiz de color sobre papel 28.3 x 21 cm

Hachas prehispanicas. Col W. Paalen / Tinta sobre papel 27.5 x 19.3 cm

Muñecas de madera de Chocó, Panamá Tinta sobre papel / 21.8 x 19 cm

Disk of parietal bone of a human skull - Ohio Tinta sobre papel / 15.2 x 12.8 cm Covarrubias

93


94

´ Ilustracion

Covarrubias


Langosta, 1930 Mixta sobre papel / 23 x 18.5 cm

Venado lastimado, 1920’s Tinta sobre papel 20 x 25.4 cm

Cráneo de toro con costillas, 1930’s

Mantarraya, 1930’s Mixta sobre papel / 20 x 29 cm

Trucha, 1930’s Mixta sobre papel / 18 x 30 cm

Grafito, tinta, acuarela sobre papel / 20 x 27.3 cm

Covarrubias

95


96

Pilluelo

Payaso

Tinta sobre papel / 25.5 x 19.5 cm

Tinta sobre papel / 27 x 19.5 cm

Don Catarino, 1930s

Cantiflas

Tinta sobre papel / 27 x 22 cm

SerigrafĂ­a sobre papel / 39.5 x 26.5 cm

Covarrubias


Manuel Rodríguez Lozano

Carlos Mérida

Tinta sobre papel / 13 x 10.5 cm

Tinta sobre papel / 13 x 10.5 cm

Manuel Ávila Camacho

Sentado en Don Quijote

Tinta sobre papel / 21 x 13.2 cm

Tinta sobre papel / 36.3 x 28.3 cm

Covarrubias

97


98

Hideki Tojo, Mussolini y Hitler / Tinta sobre papel 27.9 x 21.5 cm

Tojo, Hitler, Franco y personaje desconocido / Tinta negra y roja sobre papel / 27.9 x 21.5 cm

Aristócrata japonés Lápiz sobre papel 27.8 x 21.3 cm

Adolfo Hitler Tinta sobre papel 27.4 x 20.2 cm

Covarrubias


Retrato de Porfirio Díaz, 1920-30’s Tinta sobre papel / 62.5 x 47.5 cm Covarrubias

99


Diego Rivera Tinta sobre papel / 8.1 x 11.2 cm

Benito Mussolini y Francisco Franco Bahamonde Lรกpiz sobre papel / 13.4 x 21 cm

100

Covarrubias


Admiral Nagaro, 1940s Tinta sobre papel 15 x 10 cm

Hirohito – La rendición de Japón, 1945 / Tinta sobre papel 15 x 10 cm

Swastika con imagen de Hitler, 1945 / Tinta sobre papel 22.5 x 17.5cm

Emperador Hiorhito, 1940s Tinta sobre papel 15 x 10 cm

Covarrubias

101


102

Autorretrato caricatura dedicado al Dr. Stoloff, 1938 Tinta sobre papel / 16 x 14 cm

Autocaricatura Tinta sobre cartรณn /28.4 x 18.8 cm

John D. Rockefeller Tinta sobre papel / 29 x 21 cm

Retrato de Alexander Brooks Lรกpiz sobre papel / 21 x 13.5 cm

Covarrubias


Yolanda Montes. Tongolele Tinta sobre papel / 27.8 x 21.5

Caricatura de un aristรณcrata Tinta sobre papel / 9.5 x 9.1 cm

Jolly Irene / Tinta y acuarela sobre papel albanene / 17.5 x 13 cm

Titis / Tinta sobre papel 27.5 x 21 cm

Covarrubias

103


Mรกquina de escribir, lรกpiz, cigarro en cenicero, cubismo / Tinta sobre papel / 14 x 28cm

Sistema digestivo Tinta sobre papel / 21 x 27.5 cm

104

Covarrubias


Libros Tinta sobre papel / 14 x 26 cm

Caricatura de Rosa y Miguel Covarrubias Lรกpiz de color sobre papel / 21.5 x 28.5 cm Covarrubias

105


Covarrubias cosmopolita Miguel “El Chamaco” Covarrubias era un hombre cosmopolita. Tenía una apariencia juvenil y juguetona, razón por lo cual era conocido – incluso a edad mayor – por su apodo “El Chamaco”, el niño. Era un hombre de conexiones que se articulaban con redes a nivel internacional. Su visión cosmopolita, su ingenioso sentido del humor y su observación crítica se ven reflejados en varios de sus dibujos y caricaturas presentes en la exposición de la Galería Pablo Goebel Fine Arts en la Ciudad de México. Aquí tres ejemplos:

Laurel y Hardy (el Gordo y el Flaco) Lápiz y acuarela sobre papel 20.5 x 12.5 cm

106

Covarrubias


Judith E. Bosnak Un simpático boceto nos recuerda inmediatamente el tema musical de la famosa “Cuckoo Dance”. Representa el cómico dúo formado por El Gordo (Oliver Hardy) y El Flaco (Stan Laurel), los hombres con sus bombines, quienes llegaron a su fama más grande en Hollywood durante los años treinta del siglo pasado. ¿Pero que piensan hacer estos sujetos? Los dos hombres con ligeras ropas, el Gordo contemplativo y el Flaco sonriendo, llaman la atención: ¿Es el final de su gran ballet o apenas empiezan? Sobre el dibujo varios puntos o manchas de pintura en colores llamativos nos sugieran que estamos observando un trabajo en proceso o quizás un fragmento de un flujo creativo ‘a la Covarrubias’ de seguir repitiendo dibujo por dibujo hasta que lograra la esencia de su objeto.

El crítico de arte, 1934 Mixta sobre papel / 37 x 51 cm

Covarrubias

107


Judith E. Bosnak El dibujo el “Crítico de arte” de 1939 es también muy divertido, pero conlleva un tono más serio. En aquel tiempo Covarrubias ya había obtenido su fama por más que una década. El Chamaco pintó una escena revelando la inspección rigurosa de un objeto de arte, mientras su obra reciente como el libro etnográfico La Isla de Bali (1937) y sus mapas murales para la Golden Gate Exposition en San Francisco (1938-39) eran el punto de mira de la atención internacional. El cuadro invita a contemplar la relación curiosa entre el artista y el crítico: Otra vez un cómico dúo como el Gordo y el Flaco, esta vez nada más uno con bombín.

Escena de mercado balines Mixta sobre papel / 31 x 19 cm

108

Covarrubias


Judith E. Bosnak Un dúo bastante diferente es una joven pareja retratada en la pintura de “la escena balinesa”. Covarrubias debe de haber visto a estos jóvenes por la calle cuando estaba paseando por la isla entre 1930 y 1934. Recorrió Bali junto con su esposa Rosa y frecuentemente acompañado por el artista alemán Walter Spies para recolectar datos etnográficos. En su capítulo “La Familia” del libro La Isla de Bali mencione lo siguiente: Una atracción que no puede faltar en los festivales son las hermosas dagangs, muchachas que tienen pequeños puestos de comida, bebida, cigarros y sirih (mixta de materiales masticadas con la nuez de betel). Se sientan tras mesitas iluminadas por lámparas de petróleo, rallando cocos, moliendo salsas y sirviendo bebidas, siempre rodeadas de un séquito de admiradores que se acuclillan en el suelo, bromeando con ellas bajo el pretexto de comprar un puñado de cacahuetes o un paquete de cigarros. Algunas chicas saben que es mejor comportarse con indiferencia atendiendo el negocio, mientras que otras son alegres, simpáticas y saben contestar hábilmente las pullas de los muchachos (Covarrubias 2012,140).

El admirador, el chico de este cuadro, probablemente está esperando una bebida refrescante con sandía y coco rallado. Si tiene suerte su jugo común y corriente se transformará en una poción de amor. Covarrubias explicó sobre el gusto de los balineses en cuanto a la belleza femenina y masculina: Les gusta que la mujer tenga el cabello negro, tupido y lustroso y a sus diosas las representan con el pelo largo hasta las rodillas. La tez no debe ser muy oscura y consideran bella a una joven de piel dorada aun cuando no cumpla con otros requisitos. La cara debe ser redonda, los ojos brillantes y almendrados pero no muy grandes, mientras que la boca no debe ser demasiado pequeña sino con labios carnosos, dientes cortos y parejos. […] El cuerpo debe ser pequeño pero bien proporcionado, con caderas y cintura angostas senos redondos y llenos; una mujer nunca debe ser ni muy gorda ni muy delgada. Las mujeres son menos exigentes con respecto a sus hombres y las reglas no son tan definidas; vitalidad, fuerza, un cuerpo bien proporcionado y una piel tersa sin vello es lo que una mujer admira en un hombre (Covarrubias 2012,140-1).

No es fácil decir si se trata aquí de una atracción mutua entre los dos jóvenes, pero lo que sí es obvio que el cuadro nos muestra una escena intima de la vida cotidiana, considerada por Covarrubias como icónica de la etapa de la adolescencia balinesa. El pintor invita a su público de contemplar las características de la sociedad Balinesa.

Covarrubias

109


Judith E. Bosnak Cosmopolita de corazón, Covarrubias se sintió rápido en casa en Bali, pero todavía tenía que superar unos retos: Para el paladar de un occidental no es fácil acostumbrarse a la comunidad balinesa. Además de que siempre se sirva fría, se considera incomible a menos que esté intensamente sazonada con una variedad de especias picantes maceradas, raíces y hojas aromáticas, nueces, cebolla, ajo, pasta de pescado fermentado, jugo limón, coco rallado y chiles rojos muy picosos. Picaba tanto, que incluso yo, un mexicano acostumbrado a comer chile, lloraba es sudaba. Pero después del primer impacto y una vez acostumbrados a los sabores, nos convertimos en verdaderos gastronómicos balineses y pronto comenzamos a probar nuevas y exóticas combinaciones (Covarrubias 2012,105).

Cuando recorremos el mundo del Chamaco Covarrubias, percibimos restos del pasado que siguen pintando el presente: melodías, anécdotas y sabores. Referencia bibliográfica: Miguel Covarrubias (2012), La Isla de Bali, con un álbum fotográfico de Rosa Covarrubias, trad. Eugenia Doniz. Xalapa & Palma: Universidad Veracruzana & José J. de Olañeta. (Título original Island of Bali, 1937). Judith E. Bosnak

Covarrubias cosmopolitan Miguel Covarrubias “El Chamaco” was a cosmopolitan. He had a playful, juvenile appearance, the reason why – even at an older age – he was dubbed “El Chamaco”, the child. He was a man of connections, with networks worldwide. His cosmopolitan stand, his witty sense of humour and critical way of observation are reflected in various of his drawings and caricatures present at the exposition of Gallery Pablo Goebel Fine Arts in Mexico City. Here three examples: A sympathetic sketch of the bowler-hatted comic duo Stan Laurel and Oliver Hardy who reached their greatest fame in Hollywood during the 1930s, immediately triggers memories of the duo’s tune, the famous Cuckoo Dance.

110

Covarrubias


Judith E. Bosnak But what are these guys up to? The two scantily clad men, a contemplative Hardy and a Laurel, all smiles, ask for the viewer’s attention: Is this the end of their grand ballet or just the beginning? And what was Covarrubias up to? Brightly coloured paint dots on the pencil-drawing suggest that we are glimpsing at work-in-progress or perhaps at a fragment of one of those typical ‘Covarrubian’ flows of creativity in which he drew characters over and over to reach the quintessential features of his subject. (Pág. 116) Equally witty – but with a more serious undertone – is the drawing entitled “The Art Critic” made in 1939. By that time, Covarrubias had been experiencing world-wide fame as an artist for over a decade. While recent work like his ethnographic account Island of Bali (1937) and the muralmaps for the Golden Gate Exposition in San Francisco (1938-39) were in the spotlight of international attention, El Chamaco depicted the scrutinizing inspection of an art object. One is invited to contemplate on the curious relationship between the art critic and the artist: again, a duo of the Thin and the Fat, this time only one with a bowler hat. (Pág. 117) A duo of a very different kind is the intimate couple portrayed in “Balinese Scene”. Covarrubias must have spotted these youngsters somewhere along the street while roaming around on Bali during the first half of the 1930s. Together with his wife Rose and often accompanied by the German artist Walter Spies, he travelled through the island to collect ethnographic data. In the chapter entitled “Family” of his book Island of Bali he notes the following: An attraction at all festivals is the pretty dagangs, girls who run small stands of food, drinks, cigarettes, and sirih [betel-nut chewing mixture]. They sit behind little tables illuminated by petrol lamps, scraping coconuts, grinding sauces, and serving drinks, surrounded by a circle of admirers who squat on the ground, joking with them on the pretext of buying a pennyworth of peanuts or a package of cigarettes. Some girls know that it is best to remain cold and indifferent, attending to their business, while others are gay and friendly and can answer cleverly to the boys’ wisecracks (Covarrubias 1937,138-39).

The admirer here might be waiting for a drink of fresh watermelon with grated coconut. If he is lucky the ordinary juice turns into a special love potion. Covarrubias explains about the Balinese taste of female and male beauty:

Covarrubias

111


Judith E. Bosnak The hair of women should be thick, black, and glossy; goddesses are represented with hair down to their knees. The complexion should not be too dark and a girl with a golden skin is considered beautiful even if other requirements are missing. The face should be round, the eyes bright and almond-shaped, but not too large, while the mouth must not be too small, with full arched lips and short even teeth. […] The body should be small but well proportioned, the hips and waist narrow, and the breasts round and full; a woman should never be too fat or too thin. Women are less particular about their men and the rules are not so well defined; vitality, strength, a well-proportioned body, and a smooth skin devoid of hair are the physical requirements of a man in a woman’s eyes (Covarrubias 1937,139-40).

Whether attraction was mutual in this particular case is hard to tell, but the painting clearly narrates an intimate daily-life scene that Covarrubias considered iconic for the Balinese adolescence stage of life. He invites his viewers to contemplate the characteristics of Balinese society. Cosmopolitan at heart, Covarrubias felt quickly at ease in Bali, but some challenges had to be overcome: Balinese food is difficult for the palate of the Westerner. Besides being served cold always, food is considered uneatable unless it is violently flavoured with a crushed variety of pungent spices, aromatic roots and leaves, nuts, onions, garlic, fermented fish paste, lemon juice, grated coconut, and burning red peppers. It was so hot that it made even me, a Mexican raised on chili peppers, cry and break out in beads of perspiration. But after the first shocks, and when we became accustomed to Balinese flavours, we developed into Balinese gourmets and soon started trying out strange new combinations (Covarrubias 1937,103).

By travelling the world of Covarrubias “El Chamaco”, we perceive melodies, anecdotes and flavours remnant of the past, that keep colouring the present. Bibliographic reference: Miguel Covarrubias (1974), Island of Bali, with an album of photographs by Rose Covarrubias Kuala Lumpur: Oxford University Press/Indira. (First published in 1937 by Alfred A. Knopf). Judith E. Bosnak

112

Covarrubias


Rosa Rolanda Tinta sobre papel 23 x 17 cm

Rosa Rolanda Lรกpiz sobre papel 14 x 10 cm

Rosa Rolanda Lรกpiz sobre papel 14.5 x 9.5 cm

Covarrubias

113


Rosa Rolanda, 1926 Acuarela y esmalte sobre papel / 14.5 x 10.5 cm

114

Covarrubias


“Miguel was modest, refined, and moderate. He was a perfectionist; he worked all the time and he was extremely concerned with learning.” Rosa Rolanda

Rosa en vestido amarillo Mixta sobre papel / 26.5 x 18.5 cm

“Miguel tenía un carácter modesto, fino y moderado. Era un perfeccionista; trabajaba todo el tiempo y lo que más le preocupaba era aprender”. Rosa Rolanda

Rosa en vestido azul Mixta sobre papel / 25.5 x 11.5 cm Covarrubias

115


Gloria Swanson a la manera de Matisse Mixta sobre papel / 24.5 x 31.5 cm

Show Girl. Vanity Fair, 1924-1926 Tinta y acuarela sobre papel 34 x 25 cm

116

Covarrubias

Mujer en traje de baĂąo Tinta y acuarela sobre papel 35.5 x 25.3 cm


Templo Lantar Tinta sobre papel / 10.2 x 25 cm

Retrato de mujer con fondo enrejado / Acuarela sobre papel 10.8 x 7.6 cm

Cooper Lรกpiz de color sobre papel 20 x 19 cm

Covarrubias

117


118

Entrenador de elefantes Mixta sobre papel 37 x 27 cm

Pez Betta Mixta sobre papel 21 x 27.5 cm

Mujer en traje de baĂąo Tinta y acuarela sobre papel 29 x 21 cm

Sr. JosĂŠ Covarrubias. Padre de Miguel Covarrubias, 1940 Acuarela sobre papel / 33 x 24 cm

Covarrubias


Rosa bailando flamenco, 1940 Acuarela sobre papel / 35 x 21 cm

Don Gumersindo, 1925 Gouache sobre papel / 23 x 17 cm

Gloria Swanson a la manera de Picasso / Mixta sobre papel 24.5 x 19.5 cm

El conquistador, que no llegรณ a la Antรกrtida / Mixta sobre papel 26 x 21.3 cm

Covarrubias

119


120

Profesor Beebe. Ictiรณlogo Mixta sobre papel / 26 x 21.3 cm

Josef Stalin Mixta sobre papel / 26 x 21.3 cm

Entrevistas Imposibles. John D. Rockefeller Senior vs. Josef Stalin Caricatura impresa / 28.2 x 20.4 cm

Entrevistas Imposibles. Howard Chandler Christy vs. Pablo Picasso Caricatura impresa / 22.2 x 21.2 cm

Covarrubias


Entrevistas Imposibles. Margaret Sanger vs. Mrs. Dionne Caricatura impresa / 28.8 x 20.4 cm

Entrevistas Imposibles. Marie of Roumania vs. Mae West Caricatura impresa / 28.2 x 20.5 cm

Entrevistas Imposibles. Lucrezia Bori vs. Kate Smith Caricatura impresa / 22.2 x 21.2 cm

Entrevistas Imposibles. Herbert Hoover vs. Jim Londos Caricatura impresa / 32.3 x 24.7 cm

Covarrubias

121


Impresi贸n a color / 24.7 x 21.6 cm

Portada para Vanity Fair Herbert Hoover, Oct. 1931 Publicaci贸n impresa / 32.3 x 24.7 cm

Portada para Vanity Fair Babe Ruth, Sept. 1933 Publicaci贸n impresa / 32.3 x 24.7 cm

Portada para Vanity Fair Helen Wills, Aug. 1932 Publicaci贸n impresa / 32.3 x 24.7 cm

Caricatura de Herbert Hoover

122

Covarrubias


Vida y arte en México, Jul.1938 Publicación impresa / 33.3 x 22.8 cm

A History of the Conquets of Mexico. Prescoti. 1949. Ilustrado por Miguel Covarrubias

Covarrubias

123


Cartografía de México. Tinta sobre pergamino. Pintado a mano, pieza original

The discovery and conquests of Mexico, 1517 - 1721. Bernal Díaz del Castillo. Ilustrado por Miguel Covarrubias. Primera Edición

124

Covarrubias


The eagle, the jaguar, and the serpent; Indian art of the Americas: North America, Alaska, Canada, the United States. New York : A. A. Knopf, 1954

Island of Bali. Miguel Covarrubias ; with an album of photographs by Rose Covarrubias. New York : A. A. Knopf, 1947

Covarrubias

125


China. Marc Chadourne. Ilustrado por Miguel Covarrubias, 1931

El sur de México. Clásicos de la historiografía mexicna del siglo XX. INEHRM Escrito e ilustrado por Miguel Covarrubias

126

Covarrubias


En 1947 La Fundación Wenner – Green para la Investigación Antropológica (entonces conocido como el fondo Viking) comisiono a Miguel Covarrubias para diseñar la medalla del Fondo Viking. La medalla fue concebida para honrar la dirección intelectual y el servicio excepcional a la disciplina de la Antropología. Originalmente fue vaciada en bronce solido con un diámetro de tres pulgadas (7.62 centímetros) en donde se representan cuatro bailarines, que aluden a la diversidad de la humanidad. El diseño también sirvió como logotipo de la fundación hasta el año 2000, cuando fue sustituido por una simple impresión manual. Al recibir el diseño de Miguel Covarrubias, Paul Fejos director fundador de Investigación en la fundación, le escribió: “Como te dije ayer, llegó el dibujo de la medalla y todo el mundo es lírico y yo llevo el coro. El dibujo original será enmarcado y colocado en un lugar honorable, sobre nuestro trinchero en la biblioteca. El cheque adjunto es de $500 USD es absurdamente pequeño, pero puede estar seguro de que nuestra gratitud hacia usted es mucho mayor a este monto.

Medalla del Fondo Viking para la Investigación Antropológica / Bronce / 7.7 x 7.7 x .5 cm

Covarrubias

127


128

´ Cartografia

Covarrubias


Medios de transporte en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial, 1938. San Francisco. Litografía / 48.3 x 63.5 cm

Viviendas en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial 1938, San Francisco. Litografía / 48.3 x 63.5 cm Covarrubias

129


Economías en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial, 1938. San Francisco. Litografía / 63.7 x 96.5 cm

Fauna y flora en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial, 1938. San Francisco. Litografía / 63.7 x 96.5 cm

130

Covarrubias


Pueblos en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial, 1938. San Francisco. Litografía / 63.7 x 96.5 cm

Arte en el Pacífico. Serie de murales comisionados para la feria mundial, 1938. San Francisco. Litografía / 63.7 x 96.5 cm Covarrubias

131


Exhibimos una impresión en gran formato de este mapa que se encuentra en el Museo de Arte Popular Mexicano. Representa el vínculo de las regiones naturales, las diferentes etnias, flora y fauna de México con la elaboración y creación de artesanías.

132

Covarrubias


Covarrubias

133


Mapa Gouache sobre papel / 44.5 x 69 cm

Mapa de actividades economicas de Estados Unidos LitografĂ­a / 45.5 x 56 cm

134

Covarrubias


THROCKMORTON F I N E A R T


Desnudo de Nieves Orozco / Óleo sobre tela / 90.2 x 60.3 cm


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Recorriendo el mundo del CHAMACO COVARRUBIAS by Pablo Goebel Fine Arts - Issuu