SOBRE LA VIDA, EL MEDIO AMBIENTE, LA RAZA HUMANA, EL CONSUMO, EL VEGANISMO Y LAS FLORES.
Sobre la vida, el medio ambiente, la raza humana, el consumo, el veganismo y las flores documenta una semana en la vida de Carlos Mauricio Rivas, un joven con una única meta en la vida: hacer el menor daño posible al planeta en el que habita. En las siguientes páginas, se encuentra la transcripción de la entrevista que le realicé, donde Carlos Mauricio relata cómo pasó de ser un universitario cualquiera a vivir en los parques de la ciudad y alimentarse a través de la técnica oriental de la fotosíntesis.
“Todo comenzó porque fui en un viaje de intercambio al Tíbet. Ahí conocí a unas personas maravillosas... eran unos monjes y ellos me hablaron sobre desprenderse de las cosas, sobre el daño que le hacemos al mundo...
Lo primero que hice fue deshacerme de las cosas que no eran realmente necesarias en mi vida, lo material, a final de cuentas, no es mĂĄs que comodidad. Entonces fue que regalĂŠ mi coche a alguien que lo necesitaba en ese momento... con la condiciĂłn de que cuando lo dejara de usar, siguiera los mismos pasos que yo.
Yo empecé a hacer algunas cosas en la escuela [refiriéndose al activismo], pero... me corrieron [entre risas]. Yo joven quería cambiar al mundo, pero rápido me di cuenta de que con las protestas y poner carteles... no... no era no es suficiente.
AbandonĂŠ tambiĂŠn eso, y poco a poco fui aprendiendo cĂłmo uno puede ser parte del mundo sin afectarlo del todo, no consumir lo que las empresas quieren que consumamos, no desperdiciar cosas que sin saberlo, a veces desperdiciamos...
Y así fue como llegué al camino de la fotosíntesis. Allá en Tíbet me enseñaron que pararse durante el día a absorber los rayos del sol nos da más de la mitad de la energía que necesitamos, y hace poco que empecé...
...llevo como dos-tres días. No nomás hago fotosíntesis, es que es una técnica muy complicada, también dos veces al día me acerco a las plantas y les hablo,
me acerco a ellas para que me den energía, porque no quiero matarlas, no... no está en mi mente destruirlas de ninguna manera, el tacto el acercamiento es lo que me llena de vida, lo que estoy intentando día a día es evitar todo el daño que yo le pueda hacer al mundo,
por eso vivo en este parquecito, porque el día que ya no haga ningún daño yo, y que le haya pasado mi conocimiento a alguien para que podamos cambiar al mundo juntos estaré feliz y en paz conmigo mismo y con el ambiente”.
Carlos Mauricio Rivas Austorgio murió el 10 de noviembre del 2016, justo una semana después de nuestra plática. Se le atribuye a una grave desnutrición y al no haber bebido ningún líquido por más de seis días consecutivos. Aún así, el caso de Carlos Mauricio es objeto de investigación, puesto que su cuerpo se mantuvo intacto. Los monjes en el Tíbet aseguran que la técnica es muy exigente y que varios mueren diariamente en su intento por salvar al mundo. Lleva décadas aprenderla, y muchos más años poder aplicarla. Al parecer, Carlos Mauricio se quedó a un pequeño paso de lograrlo. Carlos Mauricio ya no le hace daño al medio ambiente, y ahora ha logrado su cometido.
Este libro se imprimiĂł en papel kraft y a una sola tinta, pues le hice la promesa a Carlos Mauricio de que harĂa el menor gasto posible de recursos para la creaciĂłn del proyecto. Dedicado a la memoria de Carlos Mauricio Rivas Austorgio. (1971-2016)