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Revista Ad gentes julio- agosto 2019

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ISSN: 0185-8424

REVISTA AD GENTES. PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R.

Año LII No. 601: Nueva época Julio - Agosto 2019 Costo: $15.00 M.N OMPE MÉXICO

ESPERANZA DE LAS IGLESIAS JÓVENES Es tiempo de sumar esfuerzos, por ello es necesario ayudarnos de otras dos culturas: la cultura del diálogo y la cultura de la solidaridad. P. Luis A. Castillo

Si la familia es fiel a su vocación divina o al llamado a la misión que Dios le encomienda, naturalmente se vuelve un laboratorio de humanización. P. Marcos Garduño


MENSAJE DEL DIRECTOR PBRO. JOSÉ AYALA MADRIGAL

Ante los cambios profundos y vertiginosos de esta nueva época, la Nueva Evangelización se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para nuestra amada Iglesia. Son muchos los ambientes humanos, sociales y tecnológicos que le están pidiendo una manera diferente y nueva de hacer llegar a ellos la alegría del Evangelio: más testimonial, con un lenguaje renovado y creativo, cercano a la realidad de las personas y con un tono que exprese la misericordia y la bondad de este Padre bondadoso que tenemos. Proyecto Global de Pastoral CEM, 180.

Estimados lectores de la Revista misionera Ad gentes, los saludo desde la sede nacional de las OMPE México, deseando de corazón que el Dios de la misericordia allane sus caminos, ilumine sus proyectos, custodie sus anhelos, bendiga sus vidas y, mientras peregrinamos en esta vida, nos cuide a todos en la palma de su mano. El testimonio de numerosos misioneros fortalece y da vida a una Iglesia que tiene la encomienda de hacer llegar la Buena Nueva de Jesucristo a todas las gentes (cf. Mt, 28, 19). Por ello, es necesario que todo el Pueblo de Dios, desde la expresión de una comunidad copartícipe y activa, mantenga viva y eficaz la oración y el apoyo material por las misiones: para la formación de aquellos nativos que en un futuro serán sacerdotes, religiosas y catequistas en su pueblo de origen y para los proyectos pastorales y humanitarios que demandan esas diócesis que están adscritas a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Celebrar la Jornada de las Vocaciones Nativas implica, inicialmente, desarrollar una actitud de solidaridad para con los misioneros que entregan la vida por el reino; orando y ofreciendo sacrificios, para luego contribuir de forma económica a ayudar específicamente a la formación de los nativos: aquellos seminaristas, religiosas y gente laica que han recibido, por parte de los misioneros, el anuncio de la Buena Nueva y han tomado la decisión de continuar esa misma acción que consiste en transmitir la vida divina de Dios a todo el género humano. Junto a Juana Bigard y a su madre Estefanía, sigamos orando al buen Dios para que continúe suscitando testigos de su Reino, según las necesidades de su Iglesia. Que Santa María de Guadalupe, Estrella de la Evangelización en América Latina, acompañe con amor materno a los misioneros, a los futuros sacerdotes, a las religiosas y a los catequistas de aquellas tierras de misión. Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. Pbro. José Ayala Madrigal Obras Misionales Pontificio Episcopales de México Director Nacional


JULIO · AGOSTO 2019 AÑO LII NO. 601: NUEVA ÉPOCA

CONTENIDO

BIBLIA Y MISIÓN Encontrémonos, somos hermanos

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LA MISIÓN HOY Jóvenes misioneros en la cultura del encuentro

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TESTIMONIOS MISIONEROS Rompiendo muros, construyendo puentes

AL SERVICIO DE LA MISIÓN Lenguas indígenas en nuestro país

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MISIÓN Y PERSPECTIVA Los sacerdotes, estilo de vida en una Iglesia en salida

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LA VOZ DEL PAPA La valentía de arriesgar por la promesa de Dios

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TESTIMONIOS MISIONEROS Tres cosas tiene el amor...

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TESTIMONIOS MISIONEROS En el corazón de África

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LA VOZ DE NUESTROS PASTORES A propósito del Motu Proprio del Santo Padre

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IGLESIA EN SALIDA Familia en misión, servicio de humanización

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CUADRO POR CUADRO En primera plana

Visítanos: www.ompe.mx

OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. Propietario

PBRO. JOSÉ AYALA MADRIGAL Director General

PBRO. LUIS ALBERTO CASTILLO HERNÁNDEZ

Secretario Nacional de la Pontificia Obra de la PF

DIANA MONROY RODRÍGUEZ Editora

CLAUDIA B. CHÁVEZ RAMÍREZ Diseño

COLABORADORES Comunidad Misionera de Villaregia Pbro. Dr. Luis García Orso Pbro. Marcos Garduño Arias, SX Hna. Maite Nshimirimana Víctor Fernando González Hna. Margarita Valle Santos

Revista Adgentes

Fotografía Págs: 14-17 Comunidad Misionera de Villaregia Págs: 28-31, 36-39 Cathopic Págs: 32-35 Misioneras de Nuestra Señora de África

REVISTA AD GENTES, Año LII, número 601: Nueva época, julio · agosto 2019, es una publicación bimestral impresa distribuida por Obras Misionales Pontificio Episcopales de México, A. R., Prolongación Misterios No. 24, Col. Tepeyac Insurgentes. Delegación Gustavo A. Madero, C.P. 07020, Tel. (01 55) 57500544, www.ompe.mx, Editor responsable: José Ayala Madrigal. Reserva de Derechos No. 04-2008-042412363000-102, ISSN: 0185-8424, Licitud de Título No. 12345. Licitud de Contenido No. 9908, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, Permiso SEPOMEX No. PPO9-1848 Impresa por Editorial Esfuerzo S. A. de C. V. Esfuerzo 16-A, Col. Lázaro Cárdenas, C.P. 53560 Naucalpan de Juárez, Estado de México. Este número se terminó de imprimir el 20 de junio de 2019, con un tiraje de 10, 000 ejemplares. El contenido de los artículos que aparecen en cada número es responsabilidad de los autores y no compromete la opinión de los editores.

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EDITORIAL

«La missio ad gentes es la forma original, el paradigma y el modelo que configura toda la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que expresa el anuncio del Evangelio y la transformación sacramental del mundo, haciendo de todos los pueblos discípulos misioneros del Señor Jesús»1. La missio ad gentes enfátiza la universalidad del Evangelio y es, en sí misma, el nacimiento de las Iglesias locales; y son las vocaciones nativas signo de una Iglesia que ha cumplido con el mandato misionero. A punto de celebrar la Jornada de las Vocaciones Nativas, el próximo 18 de agosto, debemos pensar en las vocaciones nativas como esperanza de las Iglesias jóvenes, por ello es necesario no solo propiciarlas sino tambien apoyarlas. Durante el mes de julio el Papa Francisco nos pide orar «Para que todos aquellos que administran la justicia obren con integridad, y para que la injusticia que atraviesa el mundo no tenga la última palabra», haciendo eco de las múltiples injusticias que ocurren día con día. Al hablar de injusticia no solo se señala un problema de carácter social, o meramente burocrático, también se señalan heridas que atañen a toda la humanidad. La intención de oración de agosto es «para que las familias, gracias a una vida de oración y de amor, se conviertan siempre más en “laboratorios de humanización”». Es más que evidente la falta de empatía en nuestra sociedad; la convivencia en nuestro día a día está impregnada de intolerancia y hostilidad. Sin embargo, es en el núcleo familiar donde podemos reconectarnos con nuestro lado más humano; pues, la familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor. Hoy, cuando la familia como institución se tambalea, conviene recordar lo que dice el Papa Francisco sobre la familia: «En toda sociedad, las familias generan paz, porque enseñan el amor, la aceptación y el perdón, que son los mejores antídotos contra el odio, los prejuicios y la venganza que envenenan la vida de las personas y las comunidades». 1 Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Obras Misionales Pontificias (2019). Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en Misión en el Mundo. Milán, Italia.


BIBLIA Y MISIÓN

OMPE México

Encontrémonos,

somos hermanos

El Papa Francisco, desde hace varios años, pero sobre todo en sus últimos documentos, ha indicado que «urge construir e instalar una cultura del encuentro; urge recuperar la alteridad y liberarnos de los autismos que clausuran la memoria histórica, que clausuran la capacidad de utopías hacia el futuro»1. 1

Encuentro implica cordialidad, vivencia digna de ambos; incluso conflicto, pero no ruptura.

A

hora bien, es diferente tener un encuentro a tener encontronazo: encuentro implica cordialidad, vivencia digna de ambos; incluso conflicto, pero no ruptura. Encontronazo es destrucción, agresión, eliminación, avasallamiento.

El Greco (1597). Cristo en la oración. Galería Nacional, República Checa.

Comenzaremos, reflexionando a parir de la Palabra de Dios, presente en la Sagrada Escritura, para después profundizar algunos aspectos a partir del Magisterio del Santo Padre Francisco y algunos puntos relacionados con sus planteamientos.

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Como Pedro dispongámonos al encuentro (Hch 9, 43-11, 18) Leamos con mucha atención este amplio pasaje de Hechos 9, 43-11,18. Pongamos especial atención en los aspectos centrales, de acuerdo a la cultura del encuentro, a partir de las siguienes preguntas: ¿En casa de quién se quedó Pedro en Jope? ¿En qué le hace pensar el hecho de que los curtidores de pieles, en aquel tiempo, fueran 1 Ponencia del cardenal J. M. Bergoglio en las XII Jornadas de Pastoral Social, 19 septiembre 2009.

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considerados impuros? Relacione esto con lo que se dice en 10, 28. ¿De qué manera es descrito Cornelio? Señale tres cualidades por lo menos. De acuerdo a lo que leyó ¿de quién presenta la conversion el autor de Hechos de los Apóstoles? ¿De Pedro o de Cornelio? Identifique las cuatro actitudes básicas para el encuentro, según este pasaje de Hechos de los Apóstoles, leyendo los vv. 25-26; 2829; 34-35; 11,18. Este pasaje de Hechos de los Apóstoles presenta cuatro actitudes básicas para el encuentro digno entre las personas.

El Greco (1608). San Pedro. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, España.

Primera: «Levántate que también yo soy un hombre» (v. 26) o el reconocimiento de la dignidad de los interlocutores.

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Pedro, y en él todo evangelizador, deberá convertirse a un principio fundamental: la fraternidad. Ante la postración de Cornelio, Pedro afirma: «yo también soy hombre como tú» (v. 26). En un ambiente sociopolítico y religioso en el que era muy común que se rindiera culto a ciertas personas como si fuera dioses o semidioses, el texto de Hechos introduce una actitud alentadora: la sociedad no puede dividirse en hombres que se deben postrar y semidioses que hay que adorar. De esta manera las palabras de Pedro: «yo también soy hombre como tú» (Hech 10, 26) van más allá de una actitud de humildad; se desaprueba cualquier postración que rompa la fraternidad entre los seres humanos2.

Segunda: «No hay que llamar profano o impuro a ningún hombre» (v. 28) o el reconocimiento de que no vamos al encuentro de personas malas o impuras, sino de hermanos y hermanas. Pedro había comenzado su apertura a nuevas perspectivas desde el momento 2Esta misma reacción será presentada de parte de Bernabé y Pablo (14, 15) cuando en Listra, al curar a un tullido, los confunden con Zeus y Hermes y los quieren adorar. Ellos reaccionan y afirman: «amigos ¿por qué hacen esto? Nosotros somos también hombres de igual condición que ustedes».

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BIBLIA Y MISIÓN

en que había abierto las puertas de la casa donde se hospedaba a los enviados de Cornelio, unos no judíos (v. 23). Pero la convicción llegará a su culmen en el v. 28, cuando Pedro entre a casa de Cornelio y él mismo afirme: «ya saben que un judío tiene prohibido juntarse con un extranjero o entrar en su casa». Estas palabras de Pedro reflejan el comportamiento común de cualquier judío honorable que pretendiera ser considerado un auténtico judío; y es que para los judíos, los extranjeros eran considerados gente impura, incluso detestable. No habría que tener contacto con ellos, mucho menos entrar en su casa. No obstante, el texto introduce un convencimiento que, si bien Pedro parece decirlo muy rápido, tuvieron que pasar muchos años para llegar a él: «no hay que llamar

La sociedad no puede dividirse en hombres que se deben postrar y semidioses que hay que adorar.

profano o impuro a ningún hombre» (v. 28). Pedro, y con él muchos cristianos, estaban dando el paso crucial para la auténtica evangelización: considerar de igual valor a «los de dentro» y a «los de fuera». El misionero no va al encuentro de individuos impuros sino de personas hermanas. La seriedad de este convencimiento queda expresado en que Pedro afirma que esto ha sido por revelación de Dios; es decir, nadie tiene derecho a cuestionar o poner en duda este nuevo comportamiento.

El Greco (1600). San Pedro y San Pablo. Museo Nacional de Arte de Cataluña, España.

Tercera: «Dios no hace acepción de personas» (v. 34) o la convicción de que, el Dios de Jesús, ve con agrado el comportamiento auténtico de todas las personas.

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Pedro llega a comprender que Dios no hace acepción de personas y «que le es grata cualquier persona que le tema y practica la justicia, sea de la nación que sea» (v. 35). Estas palabras de Pedro reflejan la voluntad de Dios de que nadie quede fuera de su plan salvífico. El sustantivo griego que se utiliza aquí (prosopolemptes) y que generalmente se traduce como «alguien que no hace acepción de personas» tiene la connotación de que Dios no es parcial al grado de que quiera que solo unos se salven y otros no. El énfasis está en que Dios quiere que le sean gratas las personas no solo de un pueblo, sino de cualquier nación. Más aún, aquellos cristianos llegaron a la convicción de que Dios no solo quería Julio - Agosto 2019


la conversión de las otras personas sino que Él mismo les concedía el don de la conversión que conduce a la vida (11, 18). Para eso también se derrama el Espíritu Santo (10, 44-48; 11, 15ss).

Cuarta: «Se tranquilizaron y glorificaron a Dios» (11, 17) o la importancia de que estas convicciones, aunque sean personales, se conviertan paulatinamente en opciones eclesiales. Estas convicciones de Pedro impactan a la comunidad de Jerusalén y pasa, de ser un convencimiento personal, a ser una convicción comunitaria. Algunos de la comunidad de Jerusalén le reprochaban a Pedro que hubiera entrado en contacto de manera significativa con los incircuncisos; quienes tenían esta actitud eran precisamente los de la circuncisión (11, 2-3). Una vez que Pedro les comparte su experiencia se tranquilizaron y alabaron a Dios (v. 18) concluyendo la afirmación de que Dios también le había concedido a los gentiles la conversión que conduce a la vida. Queda claro pues que la evangelización no solo necesita que haya personas aisladamente convencidas de ciertos principios sino que es indispensable también una convicción institucional, eclesial, comunitaria.

La cultura del encuentro Hacer del encuentro algo cotidiano que afecte todas las dimensiones de la vida humana es ir haciendo realidad la cultura del encuentro. Este término, hasta hace poco, casi desconocido en la vida eclesial, se ha convertido no solo en un tema de reflexión en diversos ámbitos eclesiales, sino que al mismo tiempo, se ha sentido como un motivo de esperanza que resulta, especialmente significativo, en la vida de los jóvenes.

El Greco (1587). Las lágrimas de San Pedro. Museo Soumaya, México.

Esto nos pide… Construir la cultura del encuentro no es fácil; sin embargo, la exigencia asumida, garantiza su posibilidad. Veamos algunas de estas en clave juvenil. Si queremos construir la cultura del encuentro es indispensable: •… Trascender en virtudes como la verdad, la honestidad, el respeto, la integridad… • Hacer presente el reino de Dios en los lugares donde la convivencia social está marcada por diferentes y muy variadas creencias religiosas o, incluso, ideologías para nada religiosas ni creyentes. • (También) revelar el rostro misericordioso del Padre […] en un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad3. • …Requiere que estemos dispuestos no solo a dar, sino también a recibir de los

3 Mensaje del Santo Padre Francisco para la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

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BIBLIA Y MISIÓN

El misionero no va al encuentro de individuos impuros sino de personas hermanas.

El Greco (1590). San Pedro arrepentido. Galería Nacional, Noruega.

otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios4. • Integrar la cultura del diálogo y la cultura de la solidaridad, manifestando así actitudes como la corresponsabilidad, la empatía, el esfuerzo, el perdón, la misericordia, etc. • Reconocer que «una Iglesia que acompaña en el camino sabe ponerse en camino con todos. En este contexto, la revolución de los medios de comunicación y de la información constituye un desafío grande y apasionante que requiere energías renovadas y una imaginación nueva para transmitir a los demás la belleza de Dios»5.

• Propiciar, a través de los medios de comunicación, el encuentro con el otro, para efectuar una evangelización más consciente e integral, una evangelización sin muros ni fronteras.

• Desarrollar una pastoral a favor del encuentro desde el terreno de los medios de comunicación, por ejemplo, y sobre todo de los digitales, se requiere de discípulos misioneros que sepan primerear el encuentro y ponerse en camino dialogante con el hombre de hoy.

Sin embargo presenciamos y somos testigos activos de la cultura del descarte, de relaciones que se tornan insustanciales y efímeras, donde prevalece el bienestar individual y las relaciones corroídas por el entorno social, por el individualismo, por un mundo digital donde la información es demasiada y además polarizada por medios de comunicación cuyo único interés es el consumo de la masas para generar riquezas y donde las personas se vuelven un producto más 6:

4Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 5Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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• Reconocer que un desafío particular lo presenta, en contraparte a la cultura del encuentro, la cultura del descarte.

6 Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve.

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En diferente medida, todos somos responsables de esta situación que vivimos. Es innegable que hay personas que tienen una responsabilidad más grande sobre esta situación porque se han aprovechado de cargos públicos, políticos o influencias inmorales para enriquecerse escandalosamente, dejando en la pobreza y bajo condiciones inhumanas a un gran número de ciudadanos7. El Greco (1577). La Asunción de la Virgen. Instituto de Arte de Chicago, USA.

• Hacer frente a la cultura del descarte es estar dispuestos, como Iglesia, a salir al encuentro del otro, y no solo al de los más cercanos sino hasta de los que no conocemos, incluso, de aquellos con los que no coincidimos en ideales y sentimientos, de los distintos y diferentes a nuestra cultura y forma de vida.

Enviados para el encuentro Para que el envío más allá de limitarse a la mera difusión del mensaje evangélico propicie un verdadero encuentro, se nos exige considerar situaciones determinantes que, más que obstáculos, se presentan como retos que hay que asumir: • «Hay una tensión bipolar entre la plenitud y el límite. La plenitud provoca la voluntad de poseerlo todo, y el límite es la pared que se nos pone delante. El “tiempo”, ampliamente considerado, hace referencia a la plenitud como expresión del horizonte que se nos abre, y el momento es expresión del límite que se vive en un espacio acotado. Los ciudadanos viven en tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, del horizonte mayor, de la utopía que nos abre al futuro como causa final que atrae. De aquí surge un primer principio para Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes» (EG 53).

avanzar en la construcción de un pueblo: el tiempo es superior al espacio» (EG, 222). • «El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad» (EG, 226). • «El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad» (EG, 226).

7 Proyecto Global de Pastoral (PGP) 2031-2033 de la Conferencia del Episcopado Mexicano, 45.

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LA MISIÓN HOY

Pbro. Luis Alberto Castillo Hernández / Pontificia Obra de la Propagación de la Fe, Secretario Nacional

Jóvenes misioneros

en la cultura del encuentro «Quiero recordar que no hace falta recorrer un largo camino para que los jóvenes sean misioneros. Aun los más débiles, limitados y heridos pueden serlo a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades» (ChV, 239).

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n diversas intervenciones del Santo Padre hemos escuchado sobre la cultura del encuentro, con el paso del tiempo podemos percatarnos que esto, lejos de ser un concepto, significa un nuevo modo de actuar, de vivir, con relación al otro, por ser el otro pero en comunidad. Esta frase, por venir del Papa, corre el riesgo de verse solo como una expresión de moda, que tarde o temprano puede caducar. Si analizamos un poco veremos que la «cultura del encuentro» no es algo totalmente nuevo para el mundo ni para la Iglesia. Tiene una fuerte fundamentación bíblica, y el protagonista es Jesús, así pues, es en el Evangelio donde encontramos su significado pleno. Sin embargo, nos podemos percatar que este mensaje ha estado presente desde el principio, y el Antiguo Testamento nos presenta a un Dios que siempre tiene actitud de encuentro, desde la misma creación, con nuestros primeros padres, en el diluvio con Noé y su familia, con Abraham y su descendencia, su pueblo escogido. En diferentes intervenciones de los últimos Papas se han puesto en los conceptos y en la vida de creyentes y no creyentes algunas frases que han logrado permear la actividad no solo de la Iglesia, sino de la humanidad en sentido amplio. Construir una civilización del amor, evidenciar la cultura del descarte y potenciar la cultura de la vida, no son temas que se puedan abordar desde el plano pastoral, pues no son reflexiones exclusivas de la Iglesia, y que desde diversos ambientes podemos trabajar en conjunto provocando una auténtica cultura del encuentro sin llegar al encontronazo. El reto es muy grande, implica romper con esquemas de pensamiento y acción. Salir de la autorreferencialidad, romper nuestras inercias, salir de nuestra zona de confort no es una tarea fácil, pero sí emergente.

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Salir de la autorreferencialidad, romper nuestras inercias, salir de nuestra zona de confort no es una tarea fácil, pero sí emergente.

¿Qué puede aportar la juventud a la cultura del encuentro? Veamos las características que el Papa Francisco nos da en el n. 31 de Christus Vivit acerca de Jesús: «Jesús no los ilumina a ustedes, jóvenes, desde lejos o desde afuera, sino desde su propia juventud, que comparte con ustedes. Es muy importante contemplar al Jesús joven que nos muestran los evangelios, porque Él fue verdaderamente uno de ustedes, y en Él se pueden reconocer muchas notas de los corazones jóvenes. Lo vemos, por ejemplo, en las siguientes características: “Jesús tenía una confianza incondicional en el Padre, cuidó la amistad con sus discípulos, e incluso en los momentos críticos permaneció fiel a ellos. Manifestó una profunda compasión por los más débiles, especialmente los pobres, los enfermos, los pecadores y los excluidos. Tuvo la valentía de enfrentarse a las autoridades religiosas y políticas de su tiempo; vivió la experiencia de sentirse incomprendido y descartado; sintió miedo del sufrimiento y conoció la fragilidad de la pasión; dirigió su mirada al futuro abandonándose en las manos seguras del Padre y a la fuerza del Espíritu. En Jesús todos los jóvenes pueden reconocerse”». 11


LA MISIÓN HOY

Inspirados en estas palabras pueden surgir infinidad de inquietudes en la programación pastoral de nuestros grupos juveniles, pues, en palabras de Francisco, son los jóvenes quienes, al estilo de Jesús, primerean en cualquier ambiente y circunstancia. Descubren siempre su capacidad de dar más de sí mismos y buscan la santidad una vez que se abren a la posibilidad del encuentro con Cristo.

¿Cómo podemos cultivar una cultura del encuentro entre los jóvenes? No es muy difícil, bastaría con voltear a ver a la persona que tengo al lado y darme cuenta que, por más diferencias que busque, en esencia somos iguales. Si cultivamos actitudes que por el crecimiento y madurez hemos perdido, encontraremos en los niños un claro ejemplo de sencillez en el trato, crecer no quiere decir olvidar o aislarse, con actitud de niños podemos fraternizar, trabajar (encontrarnos) con diversos agentes que desean un mundo mejor. Si el otro es alguien como yo, ése es mi hermano. Compartimos una casa común, que debemos no solo gobernar, sino, sobre todo, cuidar. Darme cuenta de las necesidades de los demás implica algo que va más allá del conocimiento del fenómeno o de sus causas, me debe mover a tocar su realidad, no basta con ayudar sin mirar a los ojos. Es algo que de una u otra manera ha expuesto la Doctrina Social de la Iglesia a través de términos como solidaridad y subsidiariedad, y que como se dice arriba, corre el riesgo de ser solo una moda. El n. 46 del Documento Final del Sínodo del 2018 sobre «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional» afirma que: «aunque de forma diferente respecto a las generaciones pasadas, el compromiso social es un rasgo específico de los jóvenes de hoy. Al lado de algunos indiferentes, hay muchos otros dispuestos a comprometerse en iniciativas de voluntariado, ciudadanía activa y solidaridad social, que hay que acompañar y alentar para que emerjan los talentos, las competencias y 12

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la creatividad de los jóvenes y para incentivar que asuman responsabilidades. El compromiso social y el contacto directo con los pobres siguen siendo una ocasión fundamental para descubrir o profundizar la fe y discernir la propia vocación […]. Se señaló también la disponibilidad al compromiso en el campo político para la construcción del bien común». Es tiempo de sumar esfuerzos, por ello es necesario ayudarnos de otras dos culturas: la cultura del diálogo y la cultura de la solidaridad. De esta manera se manifiestan actitudes como la corresponsabilidad, la empatía, el esfuerzo, el perdón, la misericordia, etc. Desarrollar, pues, una pastoral a favor del encuentro desde el terreno de los medios de comunicación, por ejemplo, y sobre todo de los digitales, se requiere de discípulos misioneros que sepan «primerear» el encuentro y ponerse en camino dialogante con el hombre de hoy. El Julio - Agosto 2019

primer desafío que se nos presenta en el uso de los medios de comunicación para la evangelización y la construcción de la paz desde el llamado mundo digital y el mundo de la información, es saber salir al encuentro de la persona humana. Alcanzar el corazón humano desde la belleza, compasión y generosidad del Evangelio requiere el encuentro auténtico y eficaz de las relaciones interpersonales, de una reciprocidad en los compromisos y en la solidaridad. Seamos constructores de la civilización del amor promoviendo la cultura del encuentro, con la claridad de sentirnos enviados desde nuestro bautismo. En comunidad las tareas son más fáciles de realizar, sobre todo de programar, evidenciemos en todo momento una actitud jovial, propositiva e incluyente para que todos sean uno, y así, el mundo pueda creer (Cf. Jn 17,21).

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TESTIMONIOS MISIONEROS

Rompiendo muros,

construyendo puentes

En preparación para la JMJ de Panamá 2019, 40 jóvenes de la diócesis de Concordia Pordenone, Italia, acompañados por su Obispo Mons. Giuseppe Pellegrini y por 5 sacerdotes, vivieron una experiencia misionera en la sede de la Comunidad Misionera de Villaregia en la periferia de Texcoco.

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urante una semana unos setenta jóvenes entre mexicanos e italianos convivieron y compartieron aspectos de su cultura, llevaron adelante actividades a favor de las familias más necesitadas de la zona y compartieron su alegría con los niños y jóvenes de la zona. El deseo de fraternidad y de abrirse a la diversidad ayudó a superar las barreras del idioma, al final de la convivencia los jóvenes plasmaron en un mural la síntesis de estos días: «Rompiendo muros construyendo puentes» «se vuoi sperare, lasciati incontrare» (si quieres esperanza, déjate encontrar).

Aquí algunos de los comentarios de los participantes:

Flavia 22 años: soy de la diócesis de Pordenone, en esta semana pudimos conocer varias situaciones de México, la belleza, la historia, la riqueza de su cultura y también 14

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Comunidad Misionera de Villaregia

la pobreza en la que muchas familias viven. Me sorprendió recibir la acogida de las personas, que nos hacían entrar a sus casas para bendecirlas y nos abrían también las puertas de sus corazones contándonos su historia y las dificultades que viven. Hicimos una fiesta con los niños de la colonia y al despedirnos los pequeños nos abrazaron y besaron para agradecernos por estar aquí. La gente ha sido muy acogedora y generosa con nosotros.

Antonio 22 años: la convivencia con los jóvenes italianos ha sido muy buena, ellos se abrieron a nosotros y nosotros a ellos. Esta semana me ayudó a prepararme para el encuentro con todos los jóvenes del mundo que encontraré en Panamá. Lorenzo 23 años, soy seminarista de la diócesis de Pordenone, me ha tocado profundamente visitar a las familias, quedé muy impresionado por los rostros, que a pesar del sufrimiento me transmitían esperanza; me parecía ver el rostro de Cristo, encontrarlo no solo en la Iglesia sino

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l Papa Francisco en su venida a nuestro país nos recordó́ la gran riqueza que tenemos en nuestros jóvenes, México tiene un rostro joven, esto señala la vitalidad, la alegría, la esperanza, la fortaleza y la energía de un pueblo. Reconocemos que son muchos los desafíos que nos quedan por delante con ellos y las trampas que se tienden a su paso, impidiendo que esta gran riqueza se transforme en una verdadera esperanza. Condiciones que son necesarias para el desarrollo de los adolescentes y jóvenes, han ido quedando atrás y deben ser fortalecidas, tales como: el acompañamiento de nosotros sus pastores, familias integradas que impriman verdaderos valores en su corazón; una educación con calidad que, no solo capacite para trabajos mejor remunerados, sino que puedan hacerlos crecer y madurar como personas; trabajos dignos y suficientemente retribuidos que quiten la angustia del mañana; espacios de esparcimiento y creatividad que fortalezcan su espíritu juvenil. Lamentamos profundamente la desaparición y muerte de miles de jóvenes en los últimos tiempos, los feminicidios, verdaderos ríos de sangre nueva que han corrido por nuestros pueblos y ciudades; la situación de muchos de ellos envueltos en la violencia, el narcotráfico, la trata de personas, la falta de oportunidades, el desempleo, la migración y el descarte. Un país sin adolescentes y jóvenes sanos, humana y socialmente, es un país sin futuro. Proyecto Global de Pastoral 2031–2033, 51

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TESTIMONIOS MISIONEROS

MUCHAS JUVENTUDES EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL CHRISTUS VIVIT 68-70

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odríamos intentar describir las características de los jóvenes de hoy, pero ante todo quiero recoger una advertencia de los Padres sinodales: «La composición del Sínodo ha hecho visible la presencia y la aportación de las diversas regiones del mundo, y ha puesto de relieve la belleza de ser Iglesia universal. Aun en un contexto de globalización creciente, los Padres sinodales han pedido que se destacaran las numerosas diferencias entre contextos y culturas, incluso dentro de un mismo país. Existe una pluralidad de mundos juveniles, tanto es así que en algunos países se tiende a utilizar el término “juventud” en plural. Además, la franja de edad considerada por este Sínodo (16-29 años) no representa un conjunto homogéneo, sino que está compuesta por grupos que viven situaciones peculiares».

Ya desde el punto de vista demográfico, en algunos países hay muchos jóvenes, mientras otros tienen una tasa de natalidad muy baja. Pero «otra diferencia deriva de la historia, que distingue a los países y continentes de antigua tradición cristiana, cuya cultura es portadora

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de una memoria que no hay que perder, respecto de los países y continentes marcados en cambio por otras tradiciones religiosas y en los que el cristianismo es una presencia minoritaria y a veces reciente. En otros territorios, además, las comunidades cristianas y los jóvenes que forman parte de ellas son objeto de persecución». También hay que distinguir los jóvenes «a quienes la globalización ofrece un mayor número de oportunidades, de aquellos que viven al margen de la sociedad o en el mundo rural y sufren los efectos de formas de exclusión y descarte». Hay muchas diferencias más, que sería complejo detallar aquí. Por lo tanto, no creo conveniente detenerme a ofrecer un análisis exhaustivo sobre los jóvenes en el mundo actual, sobre cómo viven y qué les pasa. Pero como tampoco puedo dejar de mirar la realidad, recogeré brevemente algunos aportes que llegaron antes del Sínodo y otros que pude recoger durante el mismo.

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en los pobres y en los que sufren. La imposición de las manos durante la misa de envío me hizo sentir mensajero de todo lo que he vivido en este tiempo y de lo que viviré. Me siento llamado a testimoniar.

Abraham 20 años: Fui con algunos jóvenes italianos a visitar a las familias de una colonia en expansión, en una casa encontramos tres pequeñitos que vivían con su abuela, los niños no iban a la escuela, la mamá los había abandonado y la abuela a duras penas lograba mantenerlos… para mí y para los jóvenes italianos fue una experiencia muy fuerte, cuántas cosas que damos por descontadas para muchos son inaccesibles. Tatiana 22 años:

Hemos vivido experiencias fuertes, visitamos a los enfermos de una colonia y sobre todo me quedó muy grabado el rostro de una niña de un año con un tumor en el hígado, las condiciones precarias en las que vive la familia hacían aún más dura esta enfermedad.

P. Davide: soy director de la pastoral juvenil diocesana de Pordenone, me llamó mucho Julio - Agosto 2019

la atención la hospitalidad de las familias que hemos visitado, la alegría, la dignidad, en medio de las carencias. En los jóvenes mexicanos, con los que hemos convivido, veo la esperanza, la belleza, la alegría de estar juntos y de construir fraternidad. Una señora me conmovió contando su experiencia de conversión y de encuentro con Dios, decía cómo ahora lee en las misas y esto para ella ha sido redescubrir su dignidad, pensé cómo algo para nosotros tal vez descontado puede volverse algo que da plenitud. Del mismo modo los altares que encontré en casi todas las casas visitadas, adornados con flores, eran para mí un signo de la presencia de Dios. Los jóvenes pudieron también reconstruir el techo y las paredes de dos casas de la zona, construidas con materiales precarios. Sin duda una bella experiencia de solidaridad y de encuentro con las familias más necesitadas. Gracias a todos ustedes jóvenes italianos y mexicanos por regalar sus fuerzas, su tiempo y la alegría que caracteriza a los hermanos que viven en estas zonas de periferia; ustedes son verdaderamente «el ahora de Dios».

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LOS OJOS DE LA MISIÓN

Siendo la Iglesia de Dios católica y propia de todos los pueblos y naciones, es justo que haya en ella sacerdotes de todos los pueblos, a quienes puedan seguir sus respectivos naturales como a maestros de la ley divina y guías en el camino de la salud. En efecto, allí donde el clero indígena es suficiente y se halla tan bien formado que no desmerece en nada de su vocación, puede decirse que la obra del misionero está felizmente acabada y la Iglesia perfectamente establecida. Y si, más tarde, la tormenta de la persecución amenaza destruirla, no habrá que temer que, con tal base y tales raíces, zozobre a los embates del enemigo. Maximum Illud, 35-36


MISIÓN Y PERSPECTIVA

OMPE México

Vocaciones Nativas

esperanza de las Iglesias jóvenes «Y, ante todo, sea el primer estudio, como es natural, el de la lengua que hablan sus futuros misionados. No debe bastar un conocimiento elemental de ella, sino que se debe llegar a dominarla y manejarla con destreza…» Maximum Illud, 59

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E

n 1919 el Papa Benedicto XV, al promulgar su Carta Apostólica Maximum Illud, consideró de gran importancia resaltar el estudio de las lenguas indígenas como parte esencial de la formación misionera. Cabe señalar que entonces, tanto cultural como social y políticamente, la evangelización traía consigo grandes connotaciones colonialistas; «la Maximum illud, por su parte, hizo una evaluación muy positiva de lo que es y significa la inculturación de la fe, colocando a la Iglesia en un estado permanente de misión. El papa Benedicto XV asumió el compromiso de afirmar que la misión se define por la universalidad de la salvación y por la catolicidad de la Iglesia destinada a todos los pueblos. Por primera vez, la misión se convirtió claramente en parte de las preocupaciones de la Iglesia, fijando su atención en la necesidad de cuidar de las Iglesias indígenas, de su desarrollo orgánico e inculturado»1. Sin embargo, más allá de cualquier atisbo de colonialismo, el estudio de las lenguas indígenas, como parte de la formación misionera, representa en sí mismo una forma de apertura y disposición; disposición de conocer y reconocer al otro, apertura hacia su cultura, hacia su estilo de vida e incluso hacia sus creencias.

Encarnar el Evangelio En 1990, en su Carta Encíclica Redemptoris Missio, Juan Pablo II habló de Encarnar el Evangelio en las culturas de los pueblos. «Al desarrollar su actividad misionera entre las gentes, la Iglesia encuentra diversas culturas y se ve comprometida en el proceso de inculturación» (RMi, 52). «Los misioneros, provenientes de otras Iglesias y países, deben insertarse en el mundo sociocultural de aquellos a quienes son

1 Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Obras Misionales Pontificias (2019). Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en Misión en el Mundo. Milán, Italia.

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enviados, superando los condicionamientos del propio ambiente de origen. Así, deben aprender la lengua de la región donde trabajan, conocer las expresiones más significativas de aquella cultura, descubriendo sus valores por experiencia directa. Solamente con este conocimiento los misioneros podrán llevar a los pueblos de manera creíble y fructífera el conocimiento del misterio escondido (cf. Rm 16, 25-27; Ef 3, 5). Para ellos no se trata ciertamente de renegar a la propia identidad cultural, sino de comprender, apreciar, promover y evangelizar la del ambiente donde actúan y, por consiguiente, estar en condiciones de comunicar realmente con él, asumiendo un estilo de vida que sea signo de testimonio evangélico y de solidaridad con la gente» (RMi, 53). Es aquí donde es importante resaltar la misión ad gentes como el conjunto de dinamismos propios del discípulo misionero: salir de la propia tierra, encontrarse con el otro, acoger las semillas de la fe de los demás, comunicarse y ser testigos de la fe de la Iglesia en Jesús crucificado y resucitado, para detectar su esencia y compartir su plenitud eterna. «Superando la tentación de la autorreferencialidad y la introversión pastoral en el nombre de una comprensión errónea de la inculturación, la misión ad gentes puede ayudar a todos, cristianos locales y extranjeros, a mantener su mirada fija en Jesús (cf Heb 12,2), a salir de sí mismos y del pecado 25


MISIÓN Y PERSPECTIVA

para encontrarlo donde él nos llama y nos espera. Esta podría ser la forma de acompañar a una comunidad en su camino hacia el descubrimiento y la construcción de su propia naturaleza misionera» 2.

Vocaciones Nativas Un claro signo y fruto de la evangelización e inculturación del Evangelio son las vocaciones nativas. «En efecto, allí donde el clero indígena es suficiente y se halla tan bien formado que no desmerece en nada de su vocación, puede decirse que la obra del misionero está felizmente acabada y la Iglesia perfectamente establecida» (MI 36; cf 39; 89). La Maximum Illud, apoya la necesidad de promover las vocaciones indígenas. El documento pontificio advierte que los mejores evangelizadores son personas que conocen el idioma y la cultura local y son miembros de la comunidad a quienes se anuncia el Evangelio. Esto no se dice para una planificación puramente efectiva, sino porque nadie debería ser privado del don de la vocación misionera. Los misioneros extranjeros que se niegan a adap-

2 Idem

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tarse a las circunstancias y no hablan el idioma de los nativos, sino que se acercan a ellos a través de intermediarios, son asociados con las potencias coloniales europeas. Incluso los miembros del clero indígena se consideran, de hecho, como auxiliares. Aparecen como extranjeros en su propia tierra, con el peligro inmediato de generar grupos aislados e independientes. Aunque las mujeres nunca han dejado de estar presentes en la evangelización, el documento hace una apuesta decisiva y sorprendente en favor de la vocación misionera femenina: no solo para asignarles las tareas sociales más cercanas a la mujer, sino también para elegirlas simplemente como enviadas por la Iglesia. Esta es la razón por la cual en ese momento nacieron muchas instituciones misioneras (cf MI 76). El pasado 1 de junio celebramos el 130 aniversario de esta Obra, la cual fue fundada por Juana Bigard y su madre Estefanía, dos laicas que, al leer las noticias que el Obispo de Nagasaki les comunicaba, pusieron en marcha acciones que impactarían más allá de lo diocesano. Su enfoque misionero superó lo diocesano y local; observaron la realidad más allá de sus fronteras (tanto territoriales como mentales), consolidando así su apostolado y su compromiso misionero, asumiendo las necesidades espirituales y materiales del clero nativo en aquellas geografías de la misión. Con el paso del tiempo esta Obra fue aprobada por la Santa Sede y prosperó extendiéndose a diócesis de Francia y Europa, para llegar a América a principios del siglo pasado. A pesar de ello, hoy en día pocos son los cristianos que se sienten corresponsables y comprometidos con la formación de los seminaristas, novicios y novicias en aquellos lugares del mundo donde la Iglesia está naciendo; formación que sería imposible sin la ayuda espiritual y material de bautizados que, conscientes de la universalidad de su bautismo, desarrollan una responsabilidad de comunión católica (ver infografía pág.27).

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LA VOZ DEL PAPA

La valentía de arriesgar por la promesa de Dios Mensaje del Santo Padre para la LVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 2019

Queridos hermanos y hermanas: Después de haber vivido, el pasado octubre, la vivaz y fructífera experiencia del Sínodo dedicado a los jóvenes, hemos celebrado recientemente la 34ª Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Dos grandes eventos, que han ayudado a que la Iglesia prestase más atención a la voz del Espíritu y también a la vida de los jóvenes, a sus interrogantes, al cansancio que los sobrecarga y a las esperanzas que albergan.

Q

uisiera retomar lo que compartí con los jóvenes en Panamá, para reflexionar en esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones sobre cómo la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él. Me gustaría considerar brevemente estos dos aspectos, la promesa y el riesgo, contemplando con vosotros la escena evangélica de la llamada de los primeros discípulos en el lago de Galilea (Mc 1,16-20). Dos parejas de hermanos —Simón y Andrés junto a Santiago y Juan—, están haciendo su trabajo diario como pescadores. En este trabajo ar-

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duo aprendieron las leyes de la naturaleza y, a veces, tuvieron que desafiarlas cuando los vientos eran contrarios y las olas sacudían las barcas. En ciertos días, la pesca abundante recompensaba el duro esfuerzo, pero otras veces, el trabajo de toda una noche no era suficiente para llenar las redes y regresaban a la orilla cansados y decepcionados. Estas son las situaciones ordinarias de la vida, en las que cada uno de nosotros ha de confrontarse con los deseos que lleva en su corazón, se esfuerza en actividades que confía en que sean fructíferas, avanza en el “mar” de muchas posibilidades en busca de la ruta adecuada que pueda satisfacer su sed de felicidad. A veces se obtiene una buena pesca, otras veces, en cambio, hay que armarse de valor para pilotar una barca golpeada por las olas, o hay que lidiar con la frustración de verse con las redes vacías. Como en la historia de toda llamada, también en este caso se produce un encuentro. Jesús camina, ve a esos pescadores y se acerca... Así sucedió con la persona con la que elegimos compartir la vida en el matrimonio, o cuando sentimos la fascinación de la vida consagrada: experimentamos la sorpresa de un encuentro y, en aquel momento, percibimos la promesa de una alegría capaz de llenar nuestras vidas. Así, aquel día, junto al lago de Galilea, Jesús fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la «parálisis de la normalidad» (Homilía en la 22ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 2 febrero 2018). E inmediatamente les hizo una

promesa: «Os haré pescadores de hombres» (Mc 1,17). La llamada del Señor, por tanto, no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es una “jaula” o un peso que se nos carga encima. Por el contrario, es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante. El deseo de Dios es que nuestra vida no acabe siendo prisionera de lo obvio, que no se vea arrastrada por la inercia de los hábitos Julio - Agosto 2019

diarios y no quede inerte frente a esas elecciones que podrían darle sentido. El Señor no quiere que nos resignemos a vivir la jornada pensando que, a fin de cuentas, no hay nada por lo que valga la pena comprometerse con pasión y extinguiendo la inquietud interna de buscar nuevas rutas para nuestra navegación. Si alguna vez nos hace experimentar una “pesca milagrosa”, es porque quiere que descubramos que cada uno de nosotros está llamado —de diferentes maneras—, a algo grande, y que la vida no debe quedar atrapada en las redes de lo absurdo y de lo que anestesia el corazón. En definitiva, la vocación es una invitación a no quedarnos en la orilla con las redes en la mano, sino a seguir a Jesús por el camino que ha pensado para nosotros, para nuestra felicidad y para el bien de los que nos rodean. Por supuesto, abrazar esta promesa requiere el valor de arriesgarse a decidir. Los primeros discípulos, sintiéndose llamados por él a participar en un sueño más grande, «inmediatamente dejaron sus redes y lo siguieron» (Mc 1,18). Esto significa que para seguir la llamada del Señor debemos implicarnos con todo nuestro ser y correr el riesgo de enfrentarnos a un desafío desconocido; debemos dejar todo lo que nos puede mantener amarrados a nuestra pequeña barca, impidiéndonos tomar una decisión definitiva; se nos pide esa audacia que nos impulse con fuerza a descubrir el proyecto que Dios tiene para nuestra vida. En definitiva, cuando estamos ante el 29


LA VOZ DEL PAPA

vasto mar de la vocación, no podemos que- de una promesa de bien, de amor y de justicia darnos a reparar nuestras redes, en la bar- no solo para nosotros, sino también para los ca que nos da seguridad, sino que debemos ambientes sociales y culturales en los que vifiarnos de la promesa del Señor. vimos, y que necesitan cristianos valientes y testigos auténticos del Reino de Dios. La Iglesia es nuestra madre, precisamente porque nos engendra a una nueva vida y En el encuentro con el Señor, alguno puede nos lleva a Cristo; por lo tanto, también sentir la fascinación de la llamada a la vida condebemos amarla cuando descubramos en sagrada o al sacerdocio ordenado. Es un descusu rostro las arrugas de la fragilidad y del brimiento que entusiasma y al mismo tiempo pecado, y debemos contribuir a que sea asusta, cuando uno se siente llamado a conversiempre más hermosa y luminosa, para tirse en “pescador de hombres” en la barca de la que pueda ser en el mundo testigo del Iglesia a través de la donación total de sí mismo amor de Dios. y empeñándose en un servicio fiel al Evangelio y a los hermanos. Esta elección implica el riesLa vida cristiana se expresa también en go de dejar todo para seguir al Señor y consaesas elecciones que, al mismo tiempo que grarse completamente a él, para convertirse en dan una dirección precisa a nuestra na- colaboradores de su obra. Muchas resistencias vegación, contribuyen al crecimiento del interiores pueden obstaculizar una decisión Reino de Dios en la sociedad. Me refiero a semejante, así como en ciertos ambientes muy la decisión de casarse en Cristo y formar secularizados, en los que parece que ya no hay una familia, así como a otras vocaciones espacio para Dios y para el Evangelio, se puede vinculadas al mundo del trabajo y de las caer en el desaliento y en el «cansancio de la profesiones, al compromiso en el cam- esperanza» (Homilía en la Misa con sacerdotes, perpo de la caridad y de la solidaridad, a las sonas consagradas y movimientos laicos, Panamá, 26 responsabilidades sociales y políticas, etc. enero 2019). Son vocaciones que nos hacen portadores

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Y, sin embargo, no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor. En particular a vosotros, jóvenes, me gustaría deciros: No seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino. Queridos amigos, no siempre es fácil discernir la propia vocación y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia —sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores— para que se les ofrezcan, especialmente a los jóvenes, posibilidades de escucha y de discernimiento. Se necesita una pastoral juvenil y vocacional que ayude al descubrimiento del plan de Dios, especialmente a través de la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la adoración eucarística y el acompañamiento espiritual.

debemos mirar a María. Incluso en la historia de esta joven, la vocación fue al mismo tiempo una promesa y un riesgo. Su misión no fue fácil, sin embargo no permitió que el miedo se apoderara de ella. Su sí «fue el “sí” de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Y yo les pregunto a cada uno de ustedes. ¿Se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazón para llevar adelante? María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano» (Vigilia con los jóvenes, Panamá, 26 enero 2019). En esta Jornada, nos unimos en oración pidiéndole al Señor que nos descubra su proyecto de amor para nuestra vida y que nos dé el valor para arriesgarnos en el camino que él ha pensado para nosotros desde la eternidad.

Como se ha hablado varias veces durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, Julio - Agosto 2019

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TESTIMONIOS MISIONEROS

Hna. Maite Nshimirimana / Misionera de Nuestra Señora de África

En el corazón de

África

Saludos desde Burundi, soy Maite Oiartzun, Misionera de Nuestra Señora de África. En Burundi me llaman Mamá Nshimirimana que en Kirundi (la lengua local) significa «agradezco a Dios» porque me ha enviado a Burundi a compartir la Buena Noticia del Evangelio: el Amor infinito de Dios para todos.

Burundi o Burundí, oficialmente República de Burundí, se ubica en la región de los grandes lagos de África en África Oriental; Limita al norte con Ruanda, Tanzania al sur y este y con la República Democrática del Congo al oeste.

M

i aportación a la Misión en África, tiene que ver mucho con la Educación, pues antes de descubrir mi vocación misionera para África, desde 1981 ya estaba comprometida como profesora en Navarra (España). Reconozco que la educación me apasiona, es una puerta abierta para

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El 61.4 % de la población de Burundi es católica. Mientras que el 21.4 % es protestante, un 2.5 % de la población es musulmana y cerca del 14% tiene creencias animistas tradicionales.

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conectar con los jóvenes y colaborar para que cada alumna y alumno descubra sus talentos, todo ese potencial que Dios le ha dado y que lleva dentro de su ser, de su inteligencia, de su corazón, para que pueda dar lo mejor de sí, y acoger la riqueza que le aportan los otros, aprendiendo a «dar y recibir», personas ricas en valores, personas conscientes de la importancia del Bien común, dispuestas a comprometerse a construir un mundo mejor.

entre cristianismo e Islam, la comunicación, el proyecto de Amor de Dios por la Humanidad, la Catequesis y los valores de la Fe cristiana… También trabajé en la biblioteca de la comunidad en Uagadugú, un espacio de encuentro con estudiantes de diferentes religiones, un espacio favorable para motivar a los jóvenes a la lectura y al estudio, una ventana abierta al mundo y al desarrollo integral.

En el año 1997 fui enviada a Burkina y tuve la suerte de colaborar en el Instituto Lavigerie al lado de la Catedral de Uagadugú. La educación a las chicas: la dignidad, la autoestima, el diálogo interreligioso

En el año 2000 llegué a Burundi, en el corazón de África, y con entusiasmo me integré como profesora en la Escuela Social (ECOSO) y en el instituto Santa Teresa, dando prioridad a la Educación

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Ecclesia in Africa La Iglesia que está en África comparte con la Iglesia universal «la sublime vocación de realizar, en primer lugar, en sí misma, la unidad del género humano más allá de las diferencias étnicas, culturales, nacionales, sociales y de otro género, con objeto de mostrar precisamente la caducidad de estas diferencias, abolidas por la cruz de Cristo». La Iglesia, respondiendo a su vocación de ser en el mundo el pueblo redimido y reconciliado, contribuye a promover una coexistencia fraterna entre los pueblos, superando las diferencias de raza y de nacionalidad. Teniendo en cuenta la específica vocación confiada a la Iglesia por su divino Fundador, pido con insistencia a la Comunidad católica que está en África que ofrezca ante toda la humanidad un testimonio auténtico del universalismo cristiano que brota de la paternidad de Dios. «Todos los hombres creados en Dios tienen el mismo origen; sea cual fuere su dispersión geográfica o el acento de sus diferencias a lo largo de la historia, están destinados a formar una sola familia según el designio de Dios establecido "desde el principio". La Iglesia en África está llamada a ir por amor al encuentro de cada ser humano creyendo con fuerza que el Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre». Testimoniando a Cristo «hasta los confines de la tierra», la Iglesia en África debe estar firmemente convencida del «valor positivo y moral» que supone la «conciencia creciente de la interdependencia entre los hombres y entre las naciones. El hecho de que los hombres y mujeres, en muchas partes del mundo, sientan como propias las injusticias y las violaciones de los derechos humanos cometidos en países lejanos, que posiblemente nunca visitarán, es un signo más de que esta realidad es transformada en conciencia, que adquiere así una connotación moral». Confío en que los cristianos de África sean cada vez más conscientes de esta interdependencia entre los individuos y entre las naciones, y que estén preparados para responder a ello practicando la virtud de la solidaridad. El fruto de la solidaridad es la paz, bien tan precioso para los pueblos y las naciones de cualquier parte del mundo. En efecto, precisamente a través de medios capaces de promover y reforzar la solidaridad, la Iglesia puede ofrecer una contribución específica y determinante a una verdadera cultura de la paz. 137-138


de las chicas jóvenes y la promoción de la mujer. Como dice el proverbio: «educar a un hombre, es educar a un individuo. Educar a una mujer, es educar a una familia, un pueblo, una nación entera». También colaboré en la Animación misionera y vocacional, acompañando a las jóvenes a discernir el proyecto de Amor de Dios para sus vidas, la búsqueda de respuestas a los interrogantes existenciales: el sentido de la vida, para qué Dios me ha creado, reconocer los talentos, las cualidades y los límites para descubrir dónde y cómo comprometerse en la sociedad. También colaboré en la Pastoral de la cárcel de Gitega (Burundi). Teniendo en cuenta la opción preferencial por las mujeres, inicié los talleres de bordados, desarrollando la creatividad y con el objetivo de tejer relaciones de amistad y colaboración entre las mujeres para vivir mejor en un espacio como es la cárcel, terreno favorable para los conflictos. Aprendí de las mujeres la capacidad de esperar contra toda esperanza, la capacidad de sufrir, la resiliencia para sacar algo positivo de lo negativo, que la vida es más fuerte que la muerte…Y fue desde dentro de la Cárcel que sentí la urgencia de implicarme en la formación espiritual de los Catequistas hombres, colaborando con el diácono Cirilo. En estos años, he vivido en diferentes países y siempre he trabajado en la educación. En el año 2003 fui enviada a México, para compartir las experiencias de África y transmitir la dimensión universal de la Misión de la Iglesia. Viví 3 años en Morelia (Michoacán), recuerdo con cariño a los amigos y amigas de OMPE, especialmente los jóvenes de la Liga Misionera. En el 2007 regresé a Burundi. En la experiencia misionera he descubierto la importancia de la Educación también de los chicos y de los hombres, para que los cambios de mentalidad y comportamiento sean concretos en la realidad de cada día. Como decía Nelson Mandela: «La educación es el arma más poderosa que puedes utilizar para cambiar el mundo». En el 2015 con un equipo de profesionales laicos mujeres y hombres, lancé los talleres de «Educación a la Paz, la Justicia y la Reconciliación» en tres institutos y Julio - Agosto 2019

en la Escuela social, para chicos y chicas con el objetivo de darles herramientas para gestión pacifica de los conflictos, para la comunicación no violenta, el diálogo, el respeto y el perdón; en definitiva para que los jóvenes se comprometan a ser artesanos de paz en los institutos, familias, trabajo y en todos los ámbitos de la vida. En los talleres hemos incluido los cuidados de la creación, por ser una de las orientaciones de la Congregación de las Misioneras de Nuestra Señora de África, con el proyecto de la plantación de árboles, especialmente la moringa que tiene propiedades nutricionales y la artemisia, planta medicinal para curar la malaria. Mi deseo es que la celebración del 150 aniversario de fundación de las misioneras y misioneros de África, sea un tiempo de gracia para reavivar el fuego del Amor radical por Cristo y por África que nos ha transmitido nuestro fundador Lavigerie y la audacia de la Fe de Madre Mari Salomé, mirar el pasado con agradecimiento, vivir los retos del presente con pasión y mirar el futuro con esperanza y confianza. 35


IGLESIA EN SALIDA

Pbro. Marcos Garduño Arias SX / Misioneros Xaverianos. marcos.garduno77@yahoo.com

Familia en misión, servicio de humanización

Seguramente, en más de una ocasión nos hemos conflictuado, especialmente, cuando escuchamos interpretaciones bíblicas de índole vocacional que contraponen el concepto de familia al de misión, o a cualquier nivel, el llamado específico del Señor a seguirlo como sus discípulos; de esta manera, anteponiendo como condición la renuncia de la pertenencia a una familia, como si esta fuera enemiga u obstáculo del elemento evangelizador para los agentes misioneros, llegando a considerar a la familia como algo negativo o de segunda categoria en el proyecto evangelizador de la Iglesia entera. Uno de los textos en el que se fundamentan estas ideas puede ser la interpretación incauta de Mc 10, 28-30 y sus paralelos: «Entonces Pedro le dijo: “Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”. Y Jesús contestó: “En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna”».

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S

i ponemos atención, en este texto, el concepto de familia no queda truncado o limitado por la especial preferencia por Jesús y su Evangelio, por el contrario, lo asume y lo amplía, llevando a una dinámica más abierta, que es la familia de Dios y, que no solo se expande en el área de conseguir bienes materiales, sino que se extiende y profundiza en la universalidad de las relaciones interpersonales de solidaridad y humanización, en donde todos tienen un lugar digno y privilegiado. Es así pues que nos posibilita hablar de familias misioneras e Iglesia misionera. Podemos considerar entonces el por qué para nosotros los católicos se presenta como modelo de vida familiar a la sagrada familia, San José, María y Jesús. Que, a decir verdad, por más que forcemos las cosas, no se puede equiparar al modelo tradicional de familia actual, papá, mamá e hijos. De alguna manera sabemos que entre todos los cambios que vive nuestro mundo actual, el concepto de familia se ha

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ido transformando, voluntaria o involuntariamente, pero que hay ciertos elementos que funcionan como plataforma para un sano cuidado de la vida y elementos valiosos que debemos conservar si de verdad deseamos mantener a la familia como fundamento social y humanitario, especialmente teniendo cuidado con las partes más susceptibles como son los niños y en su caso, las mujeres, los ancianos y enfermos. La familia cristiana pues, podría ser obstáculo del ámbito de la evangelización solo cuando ha perdido el sentido de su identidad real y, deja de cumplir la misión a la cual ha sido llamada, deja de ser una célula de la sociedad y de la comunidad eclesial, cuando opta por el individualismo y se cierra en sí misma promoviendo la autosuficiencia, creando muros, barreras divisorias hacia otras familias o personas. De la misma manera en que una célula de cualquier cuerpo vivo pierde contacto con otras, corre el riesgo de autodestruirse y

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IGLESIA EN SALIDA

de contagiar a otras incluso provocando elementos cancerígenos en todo el cuerpo, condenándole a la muerte total. De la misma manera puede suceder con una familia que no se mueve más que en su propio núcleo de intereses y necesidades, esta va provocando una muerte social y, lo más triste, incapacidad para desarrollar una vida espiritual. Mientras que, por el contrario, si la familia es fiel a su vocación divina o al llamado a la misión que Dios le encomienda, naturalmente se vuelve un laboratorio de humanización porque se funda en el amor humano de la atracción entre dos personas, hombre y mujer; esto en un primer momento. Cuando este amor se transforma en sacramento, es decir amor divino representado en los esposos, así como Cristo y su Iglesia. Los esposos, consagrándose mutuamente (apartándose) optando radicalmente el uno por el otro, celebrado, aprobado, a través de la ceremonia, por la comunidad cristiana de fe, entonces este amor en colaboración con Dios padre creador, consecuentemente se transforma en un amor fértil, engendrando nueva vida. Engendrar o dar vida no se limita a concebir; ello reclama cumplir con una gran tarea, no solo de aceptar la vida, sino de cuidar, acompañar y educarla desde su concepción hasta la muerte natural, puesto que la vida humana es de las más susceptibles y por tanto requiere de mayores cuidados, conocimientos y habilidades para enfrentar la vida con sus retos en todo nivel y condición; especialmente cuando no hay autosuficiencia. Por estas razones, la sociedad y la religión en la actualidad reclaman a esta pequeña institución de la familia que sea fiel a su vocación. Hay una frase popular que seguramente hemos escuchado más de una vez: «Hay muchos padres preocupados por el mundo que le heredarán a sus hijos, pero pocos, preocupados por los hijos que le heredarán a nuestro mundo». Esto quiere decir mucho, las relaciones de los padres con los hijos en su dinámica han cambiado, puesto 38

que la presencia de los padres es cada vez más carente, cayendo muchas veces en el frenesí de los padres al trabajo, no teniendo la oportunidad de acompañar el crecimiento y educación de los hijos, corregir, educar y vivir procesos de crecimiento; dando una educación adecuada que ayude a los pequeños a la asimilación de los valores como el respeto, la fidelidad y la constancia. Otro elemento es el fenómeno de las familias conocidas como irregulares que cada día aumentan más, en donde se ha dado el divorcio y se vuelven a casar o a juntar con otras parejas, los hijos se ven obligados a convivir con padrastros, medios hermanos, u otro tipo de personas en el que el aprecio no es el mismo, donde muchas veces los abusos físicos, psicológicos y sexuales, están al orden del día, pero muchas veces acallados con amenazas o torturas. Los pequeños que corren con mejor suerte son quienes cuentan con los abuelos o las posibilidades de ser custodiados por ellos, Julio - Agosto 2019


pero la relación es más afectiva y muchas veces no se sienten con la potestad para corregirlos, disciplinarlos o acompañarlos porque sus energías y posibilidades son menores. Junto a todas estas dinámicas familiares, en conjunto con los movimientos que defienden los derechos humanos y los derechos de los niños, se ha propiciado un ambiente en donde prácticamente se prohíbe a los educadores externos a la familia, como a los maestros, la posibilidad de poder corregir o llenar ese vacío que existe en las familias para con los hijos, se ha exagerado y no se puede corregir o disciplinar desde las escuelas y otros centros educativos, de manera que se vuelve cada vez más pesada esta tarea. Se ha desplazado la autoridad y no se tienen las herramientas para dar una formación eficaz a la sociedad. Mientras, por otro lado, los jóvenes tienen que enfrentar un mundo competitivo y violento, provocado por la mercadotecnia que les pone expectativas altísimas, cuando en muchos casos no cuentan con las herramientas que exige el ambiente, como es firmeza y constancia en sus decisiones, solidez y confianza en su identidad; cuando las condiciones en que se han desarrollado los ha creado inconstantes, titubeantes, irresponsables y poco consientes de los valores humanos y carentes de la paciencia necesaria para vivir procesos lentos de transformación, como lo exige, naturalmente, varios aspectos de la vida. Para terminar, la finalidad de este artículo no es señalar a la familia y sus errores, ni mucho menos poner resistencia a los cambios que necesariamente se han registrado en nuestra sociedad, ni lamentarnos por la evidente crisis que viven nuestras familias cristianas, compartida con el resto de la sociedad. Lo que me interesa remarcar es la importancia de la familia en la misión que en esta tierra tiene, de ser un laboratorio de humanización, por lo que no solo debe vivir para sí, sino desde sí, segura de lo que es, ser para los demás, Iglesia en salida, servicio de evangelización, ser testimonio de los Julio - Agosto 2019

valores del Evangelio hasta los rincones de la tierra y en los ambientes en que se mueve regularmente, en donde normalmente no puede llegar el Evangelio a través de la palabra escrita o hablada, sino hechos reales y concreto testimonio, en acciones de justicia, de perdón, de solidaridad con los más necesitados principalmente. Pero también hay familias que no se limitan o no se sienten satisfechas con cumplir su misión en las limitaciones del territorio donde nacieron y sienten el llamado también de unirse a la misión ad gentes de la Iglesia para ir a ambientes que no son los suyos, culturalmente hablando, y se disponen para ir e insertarse en sociedades no cristianas para dar un testimonio vivo de la fe y el encuentro con Cristo, propiciando una esperanza nueva en donde aún no han conocido los valores del Evangelio. Siendo así una Iglesia misionera, una Iglesia en salida.

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TESTIMONIOS MISIONEROS

Víctor Fernando González Sánchez / Liga Misional Juvenil. Río Grande, Zacatecas.

el amor...

«Tres cosas tiene

que no se pueden olvidar, que Dios nos amó primero, que hay que darse por entero y ponerse a caminar»

Caminar como peregrino en la Jornada Mundial de la Juventud, al encuentro con el Papa Francisco, ha sido un viaje extraordinario, sin duda alguna puedo decir que fue un verdadero regalo del cielo.

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urante una buena parte de mi vida he vivido y colaborado en los proyectos de Iglesia, cada etapa ha tenido sus luces y sus sombras, en algunas de ellas cuando ingenuamente se cree haber cumplido, que ya fue todo lo que podría dar por el Evangelio, Dios nos llama por nuestro nombre y nos invita a seguir caminando, de la misma manera que lo ha hecho con tantos hombres y mujeres, que a lo largo de la historia ha llamado a colaborar en la construcción de la civilización del amor.

Al emprender mi viaje desde Río Grande, municipio del estado de Zacatecas a la ciudad de México, nos reunimos con jóvenes de Guadalajara y del Estado de México, tuvimos la bendición de celebrar la Eucaristía y de ser enviados desde la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe; poder estar en la casa de todos los mexicanos, ese lugar tan 40

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especial que te transmite paz y gran tranquilidad, significó algo especial. Ya conformado el grupo de jóvenes y junto con el Pbro. Luis Castillo volamos con destino a Panamá. Después de aproximadamente 4 horas de vuelo, pisamos la tierra de «Convocatoria y sueños» como la describió el Papa Francisco en su primer discurso. «He aquí la sierva del Señor hágase en mi según tu palabra» fue el lema central de esta JMJ, la invitación que de la mano de María, ejemplo de alegre misionera, viviéramos y celebráramos el don de la fe. Pero como la alegría no es egoísta, las OMP de América Latina nos brindaron la oportunidad de conocer Panamá desde el interior, en la Pre jornada de días en las Diócesis, como los demás peregrinos; nosotros fuimos llamados a vivir esta pre jornada como misioneros en la Diócesis de Penonomé, un grupo de 40 integrantes, entre jóvenes, matrimonios y sacerdotes enviados y distribuidos en grupos a las comunidades ubicadas a 5 horas o más de camino a la ciudad de Panamá. Encontrarnos con el pueblo Panameño, que humana y generosamente nos abrazó y brindó lo mejor de ellos, fue una gran experiencia; nos encontramos con comunidades completas que tienen hambre y sed de Dios y de su Palabra. Una misión, aun con en el tiempo limitado, en la que fuimos testigos del caminar de la Iglesia local de Panamá, de su sincero amor y devoción a la Virgen María. Compartimos con ellos días llenos de fraternidad, de diálogo y oración. La experiencia misionera ha sido una parte en mi vida que, sin duda alguna, tocó mi corazón y se encarnó como una necesidad, un anhelo, un compromiso y un objetivo de vida. Al regresar a la ciudad de Panamá, después de estos días de misión, nos encontramos con el ambiente festivo caribeño de este país, que ya en sus calles y parroquias de la ciudad capital, tenía albergados a cientos de peregrinos, venidos de continentes y Julio - Agosto 2019

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TESTIMONIOS MISIONEROS

ciudades como lo dice el himno de la JMJ Panamá 2019. En ese momento fuimos peregrinos, que junto los de demás amigos y compañeros de las OMP de los diferentes países vivimos esta experiencia misionera y los momentos de encuentro con el Papa. Tuvimos la oportunidad de celebrar la Eucaristía con la Pastoral Juvenil Latinoamericana y asistir al encuentro de la delegación Mexicana que organizó la DEMPAJ. Cada día fueron aventuras desde el transporte, las horas de comida, los momentos libres en los que nos relacionábamos entre peregrinos, incluso aunque no habláramos el mismo idioma. El conocer otro país en el ambiente de la Jornada le dio un plus, el ver lo «diferente que somos, pero no distantes» como lo expreso Mons. Ulloa, ya que a todos nos unió la misma fe, el mismo Dios. 42

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Tiempo de sueños y de elecciones En la época de Jesús la salida de la niñez era un paso sumamente esperado en la vida, que se celebraba y se disfrutaba mucho. De ahí que Jesús, cuando devolvió la vida a una «niña» (Mc 5,39), le hizo dar un paso más, la promovió y la convirtió en «muchacha» (Mc 5,41). Al decirle «¡muchacha levántate!» (talitá kum) al mismo tiempo la hizo más responsable de su vida abriéndole las puertas a la juventud. «La juventud, fase del desarrollo de la personalidad, está marcada por sueños que van tomando cuerpo, por relaciones que adquieren cada vez más consistencia y equilibrio, por intentos y experimentaciones, por elecciones que construyen gradualmente un proyecto de vida. En este período de la vida, los jóvenes están llamados a proyectarse hacia adelante sin cortar con sus raíces, a construir autonomía, pero no en solitario». El amor de Dios y nuestra relación con Cristo vivo no nos privan de soñar, no nos exigen que achiquemos nuestros horizontes. Al contrario, ese amor nos promueve, nos estimula, nos lanza hacia una vida mejor y más bella. La palabra “inquietud” resume muchas de las búsquedas de los corazones de los jóvenes. Como decía san Pablo VI, «precisamente en las insatisfacciones que los atormentan […] hay un elemento de luz». La inquietud insatisfecha, junto con el asombro por lo nuevo que se presenta en el horizonte, abre paso a la osadía que los mueve a asumirse a sí mismos, a volverse responsables de una misión. Esta sana inquietud que se despierta especialmente en la juventud sigue siendo la característica de cualquier corazón que se mantiene joven, disponible, abierto. La verdadera paz interior convive con esa insatisfacción profunda. San Agustín decía: «Señor, nos creaste para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti». Exhortación Apostólica Postsinodal Christus Vivit 136–138

Desde la Misa de apertura, el Viacrucis, la Vigilia y la Misa de envío, que son las actividades centrales de la JMJ, son momentos que dejan huella en la vida de todos aquellos que bajo el sol y el calor del verano vivimos al máximo estas celebraciones, también nuestro corazón ardía como el de los discípulos de Emaús, al momento de escuchar las palabras del sucesor de Pedro. Al término de esta jornada no es un solo hasta pronto, un conocer personas, y acumular fotos y recuerdos del viaje; al volver a casa es regresar renovados y confirmados en la fe, con la tarea y el firme propósiJulio - Agosto 2019

to de poner en marcha las propuestas del Papa, ser constructores de puentes, a tomar a Jesús de la mano, pues su amor es más grande que nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces, Él quiere escribir esta historia de amor y yo quiero colaborar con Él. Agradezco infinitamente a Dios por este momento de Gracia, a las OMP de América Latina y al Pbro. Luis Castillo; pido al Señor que siempre los guíe e ilumine con su Santo Espíritu y que Nuestra Madre la Virgen María los cubra con su manto.

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LA VOZ DE NUESTROS PASTORES

Hna. Claudia Margarita Valle Santos / Juniora MESST

A propósito del

Motu Proprio

del Santo Padre

«El pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y obvias condenas, sino medidas concretas y efectivas» Papa Francisco Cumbre sobre protección de menores 2019.

C

omo Iglesia estamos llamados al anuncio y testimonio coherente del Evangelio, somos personas hechas a imagen y semejanza de Dios en todo, excepto por el pecado. La conversión continua y profunda, el camino de santidad y personal tienen que ir en sintonía con la renovación y transformación de la Iglesia. El Papa Francisco dentro de su pontificado ha enfrentado diversos temas serios y delicados con

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respecto a los casos de abusos sexuales a menores dados por diversas personas del clero, religiosos y diocesanos. Un tema que hondamente guarda en su raíz una serie de aspectos que han hecho que se pongan en marcha medidas de protección a menores para implementarse. En el 2016 la Conferencia del Episcopado de México emitió unas Líneas Guía del procedimiento Julio - Agosto 2019


a seguir en casos de abuso sexual de menores por parte de clérigos. Dos años después en la CVI Asamblea Plenaria se aprueba la conformación oficial del Equipo Nacional para la Protección de Menores. Este equipo está integrado por obispos, sacerdotes y laicos especializados e independientes con una amplia experiencia en la materia. Este equipo estableció nueve objetivos para comenzar con la labor que el Papa Francisco encomendó cuando asumió que en este tema habría «tolerancia cero» y el «nunca más». Cabe señalar que hoy en día en la página de la CEM, se tienen registradas las diócesis que cuentan con una Comisión Diocesana para este tema. El equipo nacional tuvo que recabar información estadística ya que no contaba con datos precisos, la Nunciatura Apostólica en México de nueve años atrás, tiene un registro de 152 sacerdotes quienes han sido retirados de sus ministerios, culpados por abusos sexuales contra menores de edad. La Conferencia, mediante un comunicado, anunció que se está elaborando un diagnóstico de violencia sexual infantil cometido por clérigos en el país, por otra parte, en el 2017 se aprobó el «protocolo de protección de menores» que está basado en la Legislación Penal Sustantiva y Adjetiva vigente en México, con ello se busca establecer criterios de prevención y sanción canónica o penal según corresponda, y a su vez poder dar un apoyo a las víctimas y su familia. El equipo se dio a la tarea de capacitar a los voceros de 46 Diócesis de México para que estuvieran informados, estas capacitaciones fueron dadas en colaboración de la CEPCOM Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación, el Equipo Jurídico de la CEM, el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor CEPROME. En la CVII Asamblea Plenaria de la CEM se aprobó el plan estratégico 2019-2021 del Consejo Nacional de Protección de Menores. En una carta que emitió Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey presidente Julio - Agosto 2019

de la CEM que lleva por título: A propósito del Motu Proprio del Santo Padre, que publicó el 13 de mayo del presente año, afirmó lo siguiente: «sabemos que a pesar de estos esfuerzos, no hemos erradicado este mal en el presente». Por ello en dicha carta retoma los puntos importantes que el Consejo Nacional de Protección de Menores seguirá y dará continuidad de este pronunciamiento que hizo el Papa. En primer lugar, conforme al Art. 19, de dicho documento, se establece que no solo se aplicará lo previsto en el derecho canónico, sino también cumplirá con lo que pide la legislación penal mexicana, mismo que tendrá que darse aviso de manera inmediata a las autoridades correspondientes, así como colaborar de manera responsable y transparente en aportar elementos que sean requeridos por la autoridad en términos de la ley. Para no distorsionar el principio de justicia, se propuso seguir con la colaboración de las investigaciones internas y externas para beneficiar canales de escucha para testigos y víctimas, y así colaborar en que la investigación sea lo más confiable y veraz. Dice Mons. Rogelio Cabrera: «si no asumimos como Iglesia aplicar este principio estaremos contribuyendo a la creación de fueros especiales de fact y fomentando la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse». Y esto no tiene cabida en estos temas que son delicados y que están de por medio la vida de quienes son víctimas de estos delitos. El Papa Francisco en su carta al pueblo chileno en el año 2018 contribuye a este pensamiento diciendo «trabajar entre todos para generar una cultura del cuidado que impregne nuestras formas de relacionarnos, de rezar, de pensar, de vivir la autoridad; nuestras costumbres y lenguajes y nuestra relación con el poder y el dinero». Por ello el camino que se está construyendo en este tema, es un proceso que, bien sabido es, lleva tiempo y voluntad, la CEM ha comenzado a dar pasos, lo importante de ello es seguir en la línea de mirar el futuro llenos de esperanza.

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CUADRO POR CUADRO

P. Dr. Luis García Orso, S.J.

En primera plana Título: Spotlight

Director: Tom McCarthy Guión: Thomas McCarthy, Josh Singer País: Estados Unidos Año: 2015 Duración: 120 min. Reparto: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams Género: Representación cinematográfica de un hecho histórico reciente. Valoración: Tratamiento preciso y sobrio para un asunto tan delicado y grave como es la pederastia en la Iglesia. Resalta la importancia de un periodismo que busque la verdad.

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l 6 de enero de 2002 la primera plana del periódico Boston Globe traía este titular: «La Iglesia consintió abusos de sacerdotes por años». No era una noticia cualquiera sino el resultado de una intensa investigación llevada a cabo los meses anteriores por el equipo de cuatro periodistas cualificados denominado Spotlight. Los abusos de pederastia se referían en primer lugar al padre John Geoghan, quien durante casi 30 años había violado cantidad de niños y había seguido ejerciendo el ministerio, trasladado de una parroquia a otra. Finalmente había sido dimitido en 1998 y era inminente su juicio penal. Se supone que sabía del caso el Arzobispo de Boston, Cardenal Bernard Law, que había llegado a la arquidiócesis en 1984. ¿Qué había detrás de este caso? ¿Qué se podía saber? El nuevo editor del periódico pide a Spotlight hacer una investigación confidencial. La película es la narración cronológica de esta investigación.

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Los periodistas contactan a víctimas, abogados de estos y de la diócesis, familiares, amistades, exsacerdotes, psiquiatra, arzobispo… Lo que encuentran va sorprendiendo y doliendo tanto al equipo como a nosotros los espectadores. Un caso remite a otro, los juicios que llegaron a la Corte no se hallan en los archivos, más sacerdotes abusadores empiezan a aparecer, hay un patrón seguido por la diócesis: trasladar al sacerdote a otra parroquia, donde vuelven a presentarse violaciones. Los obispos auxiliares advierten al Arzobispo, los católicos más cercanos no quieren hablar del problema, casi nadie se atreve a publicar algo. Hay que seguir esta investigación en la película y no adelantar aquí los datos. Todo capta el interés, todo está fundamentado en los hechos históricos, y todo está muy bien llevado por el director y guionista Tom McCarthy. El filme recibió dos premios Oscar: mejor película del año 2015 y mejor guion original. ¿Por qué la Iglesia actuó así, en esta diócesis y en otras? ¿Por qué se guardó silencio? Habrá mucho que opinar y pensar sobre esta historia, y seguro habrá diversas respuestas. La película sugiere una línea de reflexión muy aguda en torno a cómo toda institución se protege a sí misma, incluso ocultando la ver-

dad, pero así ocasiona que el mal siga creciendo. También aparece el riesgo permanente para la jerarquía de poner por delante el poder y el dinero; y la subordinación a esta práctica de parte de fieles laicos muy cercanos. Muy doloroso es el testimonio de las víctimas sobre su situación como niños indefensos y pobres ante la imposición abusiva del sacerdote: un «abuso espiritual», dice uno de ellos.

La investigación narrada en la película fue ganadora del Premio Pulitzer en la sección servicio público de 2003.

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CUADRO POR CUADRO

Sobre el filme, Lucetta Scaraffia periodista italiana, publicó en L´Osservatore Romano: No es una película anticatólica, tal como fue descrita, ya que se las arregla para dar voz a la consternación y al profundo dolor de los fieles frente al descubrimiento de unos terribles hechos.

La película también insinúa una realidad contextual nada menor: estamos en Boston, la tercera diócesis más grande los Estados Unidos, que en 2001 tenía unos dos millones de católicos dentro de una población de unos tres millones y medio. En el imaginario católico estadounidense, Boston es el triunfo del catolicismo y de los irlandeses en la cuna misma del puritanismo americano. Como se dice en un momento del filme: «Esto es Boston», y se hace lo que quiera la Iglesia. ¡Lástima que así sea una Iglesia en que el Evangelio no interpela! L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, publicó un comentario de la película el 29 de febrero de 2016, al día siguiente de haber recibido el Oscar, y dice: La película «es capaz de dar voz al desánimo y el dolor profundo de los fieles ante el descubrimiento de estas terribles realidades (...) En la Iglesia demasiados se han preocupado más de la imagen de la Institución que no de la gravedad del hecho. Todo esto no puede justificar la culpa gravísima de quien, visto como representante de Dios, se sirve de esta autoridad para aprovecharse de los inocentes. Esto en la película está bien narrado, dando espacio a la devastación interior que estos actos generan en las víctimas, que no tienen ya ni siquiera un Dios a quien encomendarse, a quien pedirle ayuda». Tres años después, el 24 de febrero de 2019, el Papa Francisco ha concluído en Roma el encuentro de trabajo sobre la protección de menores en la Iglesia. De su discurso recogemos estas palabras: «El objetivo principal de cualquier medida es el de proteger a los menores e impedir que sean víctimas de cualquier abuso psicológico y físico. Por lo tanto, es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos (...) La Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso. Tiene la convicción de que los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza, y deforman el rostro de la Iglesia y socavan su credibilidad».

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