ISSN: 0185-8424
REVISTA AD GENTES. PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. www.ompe.mx
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AÑO LIII No. 610
Enero-Feb. 2021
La cultura del encuentro en el «mundo digital»
Saber escuchar es saber estar presente, lo que implica ser más cercano y propiciar el encuentro con el prójimo. En la Virgen María, la natural intuición femenina es exaltada por su singular unión con Dios en la oración.
Mensaje del director
Si la música del Evangelio deja de vibrar en nuestras entrañas, habremos perdido la alegría que brota de la compasión, la ternura que nace de la confianza, la capacidad de reconciliación que encuentra su fuente en sabernos siempre perdonados-enviados (…) La misión hoy nos sigue pidiendo y reclamando la unidad, es la misión la que nos exige dejar de mirar las heridas del pasado o toda actitud autorreferencial para centrarnos en la oración del Maestro. Es la misión la que reclama que la música del Evangelio no deje de sonar en nuestras plazas (Papa Francisco).
P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG Estimados amigos de Ad gentes, desde la sede nacional de OMPE México les deseo un año lleno de bendiciones y salud, y los invito a que sigamos renovando el compromiso misionero experimentando, ante cualquier duda y adversidad, la paz y la misericordia de Dios, quien se ha manifestado al mundo a través de Jesús de Nazareth. Que el Espíritu Santo llene nuestra vida, y la de nuestros seres queridos, de abundantes dones para disponerlos al servicio del prójimo. Les comparto con alegría y compromiso que el pasado 17 de noviembre el Papa Francisco nombró a 7 nuevos miembros de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, entre ellos a un servidor. Este Dicasterio de la Curia Romana se encarga, principalmente, de dirigir y coordinar la evangelización y la cooperación misionera, del nombramiento de obispos y de la creación de nuevas diócesis en los territorios de misión ad gentes, además de sostener proyectos para la evangelización y obras sociales, a través del Fondo de Solidaridad Universal, en los 1,115 territorios de misión con la colecta de la Jornada Mundial de las Misiones o DOMUND. Tal nombramiento manifiesta un acto de confianza y agradecimiento a la Iglesia en México por la gran labor de evangelización que se ha realizado a través de la animación, formación y cooperación misionera en todas las diócesis del país, gracias al compromiso de los Sres. obispos, sacerdotes, religiosas y agentes laicos para que el Evangelio sea anunciado a todas las gentes. Me encomiendo a sus oraciones confiando plenamente en la ayuda de nuestro Señor Jesucristo y en la guía del Espíritu Santo para cumplir con humildad y responsabilidad este encargo. De igual manera, quiero dar la bienvenida a nuestro equipo nacional de OMPE México: al Pbro. Hipólito Escorcia Achautla, de la Arquidiócesis de Tulancingo, quien estará a cargo de la Secretaría Nacional de la PF; a la Hna. Roberta Estrada Cruz, mbp, como Coordinadora Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros; y al Pbro. Gerardo Rodríguez Estrada, de la diócesis de Tula, en la Secretaría Nacional de la PUM. Les pido que permanezcamos unidos en la oración para que, como equipo nacional, trabajemos en armonía y comunión al servicio de la misión universal de la Iglesia. Por último, les comparto las fechas de los siguientes acontecimientos: del 25 al 28 de enero se llevará a cabo la Asamblea Nacional Directores Diocesanos de Misiones; esta será la primera ocasión que se realizará de forma virtual debido a la situación que estamos viviendo. La Jornada Mundial del Enfermo, que se realiza como cada año el 11 de febrero, esta vez tendrá el lema: «Como el buen samaritano yo voy y doy la mano». El Domingo de la Infancia y Adolescencia Misionera o DOMINF, que este año la celebraremos el 21 de febrero con el lema: «Vayan y proclamen la Buena Nueva del Reino». Pongamos en manos de Dios estos acontecimientos tan importantes para que la animación misionera rinda los frutos necesarios a favor de la pastoral misionera del país. Los encomiendo a la amorosa mirada de Santa María de Guadalupe, Estrella de la Evangelización, para que los acompañe e interceda por ustedes, y nos conceda a todos ser esos fieles discípulos misioneros de su Hijo Jesús; quien, con su presencia en el mundo, llena de esperanza nuestros corazones y de amor nuestras vidas.
AÑO LIII NO. 610 ENERO · FEBRERO 2021
Propietario
OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. Director General
P. ANTONIO DE JESÚS MASCORRO TRISTÁN, MG Editora
DIANA MONROY RODRÍGUEZ Diseño
BIBLIA Y MISIÓN
Un extraño en el camino
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CLAUDIA B. CHÁVEZ RAMÍREZ COLABORADORES Jorge Alvarado Hernández Comunidad Misionera de Villaregia P. Dr. Luis García Orso, S.J. Daniel Alonso Durán González Hna. Roberta Estrada Cruz P. Marcos Garduño Arias, sx P. Francisco Javier Albores Teco Rvda. Madre Genoveva Pozos P. Omar Orsino López
TESTIMONIOS MISIONEROS
Un mes que se convirtío en diez años AL SERVICIO DE LA MISIÓN
Por la dignidad y los derechos de la mujer TESTIMONIOS MISIONEROS
Historia vocacional de la Hna. Roberta Estrada Cruz, MBP
8 12 16 22
Fotografía Págs: 8-11 CMV Págs: 22-35 Cathopic Págs: 37-41 Pixabay
REVISTA AD GENTES, Año LIII, número 610, enero · febrero 2021, es una publicación bimestral impresa, distribuida por Obras Misionales Pontificio Episcopales de México, A. R., Prolongación Misterios No. 24, Col. Tepeyac Insurgentes. Delegación Gustavo A. Madero, C.P. 07020, Tel. (01 55) 57500544, www.ompe.mx, Editor responsable: Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG. Reserva de Derechos No. 04-2008-042412363000-102, ISSN: 0185-8424, Licitud de Título No. 12345. Licitud de Contenido No. 9908, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, Permiso SEPOMEX No. PPO9-1848. Impresa por Editorial Esfuerzo S. A. de C. V. Esfuerzo 16-A, Col. Lázaro Cárdenas, C.P. 53560, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Este número se terminó de imprimir el 9 de diciembre de 2020, con un tiraje de 10,000 ejemplares. El contenido de los artículos que aparecen en cada número es responsabilidad de los autores y no compromete la opinión de los editores.
MISIÓN Y PERSPECTIVA
La cultura del encuentro en el «mundo digital»
JORNADA DEL ENFERMO
ESPIRITUALIDAD MISIONERA
La misión y el diálogo interreligioso IGLESIA EN SALIDA
...buscando la paz y la justicia universal LA VOZ DEL PAPA
Visítanos: www.ompe.mx Revista Adgentes
La Virgen María mujer orante CUADRO POR CUADRO El Papa Francisco. Un hombre de palabra
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Editorial
¡Feliz inicio de año, queridos lectores! Comenzamos este año sumándonos a la intención de oración de nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, quien nos invita durante enero a orar para «que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con hermanos y hermanas de otras religiones, rezando unos por otros, abriéndonos a todos». Es un hecho que como cristianos los temas de la unión y la fraternidad no deben sernos ajenos. Los actuales desafíos son un llamado a dar una respuesta en armonía y sumando sinergias. El diálogo interreligioso, más que una invitación, es nuestro deber para vivir en comunidad con una actitud de servicio y escucha humilde; para así aprender de nuestras diferencias y trabajar con lo que tenemos en común para, lejos de ser el problema, ser la solución para un mundo más fraterno, en el que reconozcamos que todos somos hermanos. En el mes de febrero estamos llamados a unirnos en oración «por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y escuchado». Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada». Pues, si bien es cierto que la violencia es un problema generalizado y creciente en casi todas las sociedades, la tipificación es parte del reconocimiento de un problema específico, arraigado, y muchas veces ignorado, a nivel social. En su Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, el Papa Francisco señala que en los últimos años son notables los avances que ha habido en el reconocimiento de los derechos de la mujer y su participación en los espacios públicos; sin embargo, aún queda mucho trabajo para la erradicación de costumbres inaceptables (cfr. AL, 54). El pasado 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Papa Francisco, a través de su cuenta de twitter, señaló: «Con demasiada frecuencia las mujeres son ofendidas, abusadas, violadas, inducidas a la prostitución… Si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de guerra, todos debemos hacer mucho más por la dignidad de cada mujer». Unámonos en oración, como Iglesia, a nuestro pontífice; y, guiados por el Evangelio trabajemos por un mundo en el que la dignidad de cada persona sea reconocida.
BIBLIA Y MISIÓN OMPE México
Un extraño en el camino Papa Francisco, Fratelli Tutti, 56-71
«Un maestro de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez: “Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo”. Entonces Jesús le dijo: “Has respondido bien; pero ahora practícalo y vivirás”. El maestro de la Ley, queriendo justificarse, le volvió a preguntar: “¿Quién es mi prójimo?”. Jesús tomó la palabra y dijo: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, quienes, después de despojarlo de todo y herirlo, se fueron, dejándolo por muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por el mismo camino, lo vio, dio un rodeo y pasó de largo. Igual hizo un levita, que llegó al mismo lugar, dio un rodeo y pasó de largo. En cambio, un samaritano, que iba de viaje, llegó a donde estaba el hombre herido y, al verlo, se conmovió profundamente, se acercó y le vendó sus heridas, curándolas con aceite y vino. Después lo cargó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un albergue y se quedó cuidándolo. A la mañana siguiente le dio al dueño del albergue dos monedas de plata y le dijo: ‘Cuídalo, y, si gastas de más, te lo pagaré a mi regreso’. ¿Cuál de estos tres te parece que se comportó como prójimo del hombre que cayó en manos de los ladrones?” El maestro de la Ley respondió: “El que lo trató con misericordia”. Entonces Jesús le dijo: “Tienes que ir y hacer lo mismo» (Lc 10, 25-37). El transfondo
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sta parábola recoge un trasfondo de siglos. Poco después de la narración de la creación del mundo y del ser humano, la Biblia plantea el desafío de las relaciones entre nosotros. Caín destruye a su hermano Abel, y resuena la pregunta de Dios: «¿Dónde está tu hermano Abel?» (Gn 4,9). La respuesta es la misma que frecuentemente damos nosotros: «¿Acaso yo soy guardián de mi hermano?» (ibíd.). Al preguntar, Dios cuestiona todo tipo de determinismo o fatalismo que pretenda justificar la indiferencia como única respuesta posible. Nos habilita, por el contrario, a crear una cultura diferente que nos oriente a superar las enemistades y a cuidarnos unos a otros. El libro de Job acude al hecho de tener un mismo Creador como base para sostener algunos derechos comunes: «¿Acaso el que me formó
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Dios cuestiona todo tipo de determinismo o fatalismo que pretenda justificar la indiferencia como única respuesta posible.
en el vientre no lo formó también a él y nos modeló del mismo modo en la matriz?» (31,15). Muchos siglos después, san Ireneo lo expresará con la imagen de la melodía: «El amante de la verdad no debe dejarse engañar por el intervalo particular de cada tono, ni suponer un creador para uno y otro para otro […], sino uno solo»1. En las tradiciones judías, el imperativo de amar y cuidar al otro parecía restringirse a las relaciones entre los miembros de una misma nación. El antiguo precepto «amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lv 19,18) se entendía ordinariamente como referido a los connacionales. Sin embargo, especialmente en el judaísmo que se desarrolló fuera de la tierra de Israel, los confines se fueron ampliando. Apareció la invitación a no hacer a los otros lo que no quieres que te hagan (cf. Tb 4,15). El sabio Hillel (siglo I a. C.) decía al respecto: «Esto es la Ley y los Profetas. Todo lo demás es comentario»2. El deseo de imitar las actitudes divinas llevó a superar aquella tendencia a limitarse a los más cercanos: «La misericordia de cada persona se extiende a su prójimo, pero la misericordia del Señor alcanza a todos los vivientes» (Si 18,13). En el Nuevo Testamento, el precepto de Hillel se expresó de modo positivo: «Traten en todo a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque en esto consisten la Ley y los Profetas» (Mt 7,12). Este llamado es universal, tiende a abarcar a todos, sólo por su condición hu1 S. Ireneo de Lyon, Adversus Haereses 2, 25, 2: PG 7/1, 798-s. 2 Talmud Bavli (Talmud de Babilonia), Sabbat, 31 a.
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mana, porque el Altísimo, el Padre celestial «hace salir el sol sobre malos y buenos» (Mt 5,45). Como consecuencia se reclama: «Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36). Hay una motivación para ampliar el corazón de manera que no excluya al extranjero, que puede encontrarse ya en los textos más antiguos de la Biblia. Se debe al constante recuerdo del pueblo judío de haber vivido como forastero en Egipto: • «No maltratarás ni oprimirás al migrante que reside en tu territorio, porque ustedes fueron migrantes en el país de Egipto»(Ex 22,20). • «No oprimas al migrante: ustedes saben lo que es ser migrante, porque fueron migrantes en el país de Egipto»(Ex 23,9). • «Si un migrante viene a residir entre ustedes, en su tierra, no lo opriman. El migrante residente será para ustedes como el compatriota; lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron migrantes en el país de Egipto» (Lv 19,33-34). • «Si cosechas tu viña, no vuelvas a por más uvas. Serán para el migrante, el huérfano y la viuda. Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto»(Dt 24,21-22).
• En el Nuevo Testamento resuena con fuerza el llamado al amor fraterno: • «Toda la Ley alcanza su plenitud en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo»(Ga 5,14). • «Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está y camina en las tinieblas» (1 Jn 2,10-11). • «Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte» (1 Jn 3,14). • «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve»(1 Jn 4,20).
Aun esta propuesta de amor podía entenderse mal. Por algo, frente a la tentación de las primeras comunidades cristianas de crear grupos cerrados y aislados, san Pablo exhortaba a sus discípulos a tener caridad entre ellos «y con todos» (1Ts 3,12), y en la comunidad de Juan se pedía que los hermanos fueran bien recibidos, «incluso los que están de paso» (3Jn 5). Este contexto ayuda a comprender el valor de la parábola del buen samaritano: al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el «amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa. […] Amor que sabe de compasión y de dignidad»3 Jesús cuenta que había un hombre herido, tirado en el camino, que había sido asaltado. Pasaron varios a su lado pero huyeron, no se detuvieron. Eran personas con funciones importantes en la sociedad, que no tenían en el corazón el amor por el bien común. No fueron capaces de perder unos minutos para atender al herido o al menos para buscar ayuda. Uno se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo y se ocupó de él. Sobre todo, le dio algo que en este mundo ansioso 3 Papa Francisco, Discurso a los asistidos de las obras de caridad de la Iglesia, Tallin – Estonia (25 septiembre 2018): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (5 octubre 2018), p. 5.
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rentes viajantes que pasan de largo. Y si extendemos la mirada a la totalidad de nuestra historia y a lo ancho y largo del mundo, todos somos o hemos sido como estos personajes: todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano.
retaceamos tanto: le dio su tiempo. Seguramente él tenía sus planes para aprovechar aquel día según sus necesidades, compromisos o deseos. Pero fue capaz de dejar todo a un lado ante el herido, y sin conocerlo lo consideró digno de dedicarle su tiempo. ¿Con quién te identificas? Esta pregunta es cruda, directa y determinante. ¿A cuál de ellos te pareces? Nos hace falta reconocer la tentación que nos circunda de desentendernos de los demás; especialmente de los más débiles. Digámoslo, hemos crecido en muchos aspectos, aunque somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente.
Una historia que se repite La narración es sencilla y lineal, pero tiene toda la dinámica de esa lucha interna que se da en la elaboración de nuestra identidad, en toda existencia lanzada al camino para realizar la fraternidad humana. Puestos en camino nos chocamos, indefectiblemente, con el hombre herido. Hoy, y cada vez más, hay heridos. La inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos. Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indifeEnero - Febrero 2021
Es notable cómo las diferencias de los personajes del relato quedan totalmente transformadas al confrontarse con la dolorosa manifestación del caído, del humillado. Ya no hay distinción entre habitante de Judea y habitante de Samaría, no hay sacerdote ni comerciante; simplemente hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo; las que se inclinan reconociendo al caído y las que distraen su mirada y aceleran el paso. En efecto, nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen: es la hora de la verdad. ¿Nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿Nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo. En los momentos de crisis la opción se vuelve acuciante: podríamos decir que, en este momento, todo el que no es salteador o todo el que no pasa de largo, o bien está herido o está poniendo sobre sus hombros a algún herido. La historia del buen samaritano se repite: se torna cada vez más visible que la desidia social y política hace de muchos lugares de nuestro mundo un camino desolado, donde las disputas internas e internacionales y los saqueos de oportunidades dejan a tantos marginados, tirados a un costado del camino. En su parábola, Jesús no plantea vías alternativas, como ¿qué hubiera sido de aquel malherido o del que lo ayudó, si la ira o la sed de venganza hubieran ganado espacio en sus corazones? Él confía en lo mejor del espíritu humano y con la parábola lo alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre.
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TESTIMONIOS MISIONEROS por Giuseppe Ragogna
Un mes que se convirtío en diez años Una corta experiencia, en tierras de misión, dejó su huella en la vida de dos cónyuges italianos. Es la historia de Roberto Filippi y Deborah Salotto, originarios del norte de Italia. Han renunciado a todo para sumergirse en los problemas de los suburbios de Lima, entre los sufrimientos de quienes viven en medio de innumerables dificultades. Perú es un país plagado de profundas desigualdades, con altas tasas de pobreza que desgarran el tejido social. ¿Cómo surgió la decisión? Ellos prefieren hablar de una conversión madurada a lo largo de un camino de crecimiento espiritual como pareja: «¿Es suficiente declararse cristianos para serlo realmente? Nosotros lo éramos de nombre, pero no de hecho, porque las palabras no son suficientes, son necesarios los frutos. Hechos coherentes con el mensaje evangélico»... Estaban en crisis. Empezaron a frecuentar la Comunidad Misionera de Villaregia, en Pordenone, y esto determinó el cambio. «No ha sucedido nada clamoroso», nos dicen, «fuimos dando pequeños pasos hacia nuestros hermanos en dificultad, hasta llegar al encuentro con ellos, porque la evangelización y la promoción humana van de la mano. No solo la fe, sino también las obras. Comprender el Evangelio no puede dejarnos indiferentes».
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na corta experiencia, en tierras de misión, dejó su huella en la vida de dos cónyuges italianos. Es la historia de Roberto Filippi y Deborah Salotto, originarios del norte de Italia. Han renunciado a todo para sumergirse en los problemas de los suburbios de Lima, entre los sufrimientos de quienes viven en medio de innumerables dificultades. Perú es un país plagado de profundas desigualdades, con altas tasas de pobreza que desgarran el tejido social. ¿Cómo surgió la decisión? Ellos prefieren hablar de una conversión madurada a lo largo de un camino de crecimiento espiritual como pareja: «¿Es suficiente declararse cristianos para serlo realmente? Nosotros lo éramos de nombre, pero no de hecho, porque las palabras no son suficientes, son necesarios los frutos. Hechos coherentes con el mensaje evangélico»... Estaban en crisis. Empezaron a frecuentar la Comunidad Misionera de Villaregia, en Pordenone, y esto determinó el cambio. «No ha sucedido nada clamoroso», nos dicen, «fuimos dando pequeños pasos hacia nuestros hermanos en dificultad, hasta llegar al encuentro con
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ellos, porque la evangelización y la promoción humana van de la mano. No solo la fe, sino también las obras. Comprender el Evangelio no puede dejarnos indiferentes». En el 2008 tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia de voluntariado en una zona marginal de Lima. El acuerdo era solo un mes, un periodo de trabajo intenso. Pero, el contacto directo con esa realidad de miseria hizo que se extendiera su permanencia: 9
TESTIMONIOS MISIONEROS
«Demasiada pobreza para voltear la cara hacia otro lado, demasiado sufrimiento sobre los hombros de los niños. Así que, casi sin darnos cuenta, pasaron diez años». Les cambió la vida. En Italia dejaron a sus seres queridos y un trabajo fijo. Alquilaron su casa. Admitámoslo. Una elección un poco loca, cuando la medimos con el criterio de la seguridad económica. «Probablemente sufrieron un golpe en la cabeza», comentaba la gente más cercana a la pareja. Deborah se ríe y admite: «Nuestros padres han sido buenos. La idea no los emocionaba, pero respetaron nuestra decisión. Los amigos decían que era una locura, pero al vernos felices nos dieron una mano». La serenidad se logra con el equilibrio interior. Al principio el camino fue todo un reto: aprender el idioma, el contacto con culturas y tradiciones muy diferentes, la falta de comodidad y seguridad, un tejido de relaciones por desarrollar. Los extranjeros éramos nosotros. «Nos sentíamos pequeños», admite Roberto, «dentro de una experiencia que nos superaba. Pero siempre hemos tenido el apoyo de nuestra Comunidad. Era necesario dar un salto. La miseria, rápidamente, nos hizo abrir los ojos dándonos verdaderos y continuos puños al estómago: ver tanta gente obligada a vivir en chozas, sin luz ni agua potable; educación de bajo nivel aunque privada; trabajos precarios y mal remunerados; un sistema sanitario con pocas camas, costoso y no accesible para todos; los problemas que conocemos causados por profundas desigualdades, con tanta gente pobre sucumbiendo ante los golpes de las injusticias sociales. No había punto de comparación con las situaciones más graves que podíamos ver en Italia. Y para nosotros, los derechos humanos tienen un valor universal, no tienen fronteras. Somos hijos del mismo Padre». Así, entraron en el corazón del mensaje evangélico y ya no salieron de él. Roberto inmediatamente se dedicó al trabajo de mantenimiento de las diversas 10
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instalaciones: centro profesional, jardines de niños, comedores populares, clínica médica. El radio de acción de la parroquia de referencia era de más de 120 mil personas. Después de los primeros pasos, coordinó las actividades de la panadería iniciada por COMIVIS (la organización sin fines de lucro de la Comunidad de Villaregia) que dio la oportunidad a muchos jóvenes de aprender un oficio. Deborah en cambio puso en práctica la experiencia que había adquirido como coordinadora de un asilo de ancianos en Italia. Estuvo a cargo de la organización de los servicios de salud. «El mayor desafío», explica, «era no caer en el asistencialismo, cosa que hace daño a quienes piden ayuda. Una estrategia equilibrada permite afrontar la emergencia con lo que se tiene a disposición, pero luego la persona debe ser acompañada haciéndole entender la necesidad de reconocer sus potencialidades y las de la familia». El objetivo es el mismo que en muchas otras misiones en tierras empobrecidas: dar la caña de pescar a los necesitados, enseñándoles cómo pescar, después cada uno debe madurar su propia autodeterminación. La experiencia de diez años en Perú había llegado a su fin. «¿Qué decir? Como hijos, explican, también teníamos una responsabilidad con nuestros padres. Los años pasan. Está bien un poco de locura, pero luego es necesario hacer cálculos razonables. La idea era regresar a Italia a una edad que nos permitiera una colocación laboral. Justo en los primeros meses de 2018 se liberó la vivienda, que habíamos alquilado para pagar la hipoteca. También era claro para nosotros que los proyectos en Lima, ahora bien establecidos, podrían continuar con el compromiso de la población local. Fue la luz verde para el regreso a Italia sin ninguna particular crisis de conciencia». Y así Roberto y Deborah regresaron. En su pueblo la solidaridad recompensó su gran corazón: Roberto encontró el trabajo que había dejado, en la misma empresa y con los mismos deberes. Mientras que con la ayuda Enero - Febrero 2021
de familiares y amigos pudieron arreglar lo que hacía falta en la casa. Lo que no ha cambiado es el espíritu preocupado siempre por el prójimo. «Estamos comprometidos a construir el derecho universal a la dignidad humana aquí y en todo lugar», expresan así la continuidad de su camino de voluntariado. Y el trabajo continúa con intensidad y pasión en la comunidad misionera de Villaregia, en Pordenone – Italia.
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TESTIMONIOS MISIONEROS por Hna. Roberta Estrada Cruz MBP, Asesora Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros
Historia vocacional
Hna. Roberta
Estrada Cruz, MBP La Hna. Roberta Estrada Cruz, Misionera del Buen Pastor, es la nueva Coordinadora Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros en Ompe México. Aquí nos cuenta un poco de cómo surgió su vocación: A todos nuestros lectores los saludo con mucho gusto, esperando sea de provecho esta experiencia. Al compartirles mi experiencia vocacional lo hago con mucho cariño y respeto para que oren por mí y por todos los consagrados; pero también para que pidamos a Dios el aumento de vocaciones.
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i nombre es Roberta Estrada Cruz, soy la octava de nueve hermanos. Originaria de la comunidad de La Mina, Tuxtepec. Oaxaca. Les comparto que entre los 7 y 8 años de edad, empecé a tener la inquietud de «hacer algo por Diosito» y se lo decía a mi mamá, desde entonces mi mamá solía decirme: Ándele pues barre la casa por Diosito, lava los trastes por Diosito y todo por Diosito… a veces me molestaba porque no sabía cómo expresar mi inquietud. Fui creciendo y estudiando siempre inquieta, traviesa, juguetona, bromista y muy amiguera con todas las personas adultas y pequeñas, pues creo que nunca hice distinción de ninguna clase. En una ocasión atropellaron a una señora de la comunidad en la carretera federal que va de Tuxtepec a Playa Vicente, Veracruz, y comentaron que unas monjitas se detuvieron para rezarle y cuando escuché
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de ellas, le dije a mi mamá: «Yo quiero ser esponjita mami», ella me dijo que no se decía así, sino monjitas. También me dijo que estaba loquita, que eso era muy caro y que en Tuxtepec no había un lugar para estudiar eso. Me dio un poquito de tristeza pero ya no comentamos nada después. A los 11 años, en el verano, me fui sin que mis padres se dieran cuenta con un grupo de compañeros a un templo evangélico, pues teníamos una compañera que nos invitó a un curso bíblico. Mis papás no lo sabían, al terminar el curso nos dieron un diploma–reconocimiento y recuerdo que llegué muy contenta gritando: «Soy salva, soy salva». Mi mamá me pregunto que qué pasaba, por qué gritaba tanto. Yo le expliqué lo aprendido pero ella me reprendió, diciéndome: «yo no te he enseñado ese camino, nunca me has visto ahí, siempre los he llevado a la Iglesia católica, a la catedral Enero - Febrero 2021
en Tuxtepec y tú ¿por qué haces eso? ¿Así te vas a preparar para tu comunión y confirmación?» Me integré a la comunidad participando en el coro, en el grupo juvenil, los jueves a la Hora Santa, a los cursos bíblicos y a la catequesis para prepararme para mis sacramentos. Mi hermano mayor participaba en la Renovación Carismática en el en Espíritu Santo, en la Catedral, también asistía los domingos a la celebración Eucarística; nos comunicó que se estaba invitando a todos los que pudieran apoyar en el servicio de edecanes en la sección de enfermos y orden, durante el mes de Noviembre de 1991 en el primer Congreso de Renovación Carismática en el Espíritu Santo. Participaron mis papás, algunos de mis hermanos y yo también. Recuerdo cómo la inquietud era más fuerte.
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TESTIMONIOS MISIONEROS
El Pbro. Emiliano Tardiff oró por las vocaciones sacerdotales y religiosa y dijo que estaban surgiendo diez vocaciones a la vida consagrada; la verdad no comprendí nada en ese momento. Este mismo hermano mayor compraba los libritos de «Vidas Ejemplares» recuerdo haber leído la vida de san Francisco de Sales y santo Domingo de Guzmán entre otros santos… los menciono porque me motivaron mucho en mi vocación. A los doce años recibí mis dos sacramentos de manos del Excelentísimo Señor Obispo Don José de Jesús Castillo Rentaría MNM. Primer Obispo de la Diócesis de Tuxtepec. Eso me mo-
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tivó más todavía, por lo que seguí participando en algunas actividades de la comunidad. Pero seguí sintiendo un gran vacío en mi interior, algo que no comprendía, necesidad de conocer más a Dios, de ayudar a los demás pero no comprendía qué era. Empecé a ir todos los domingos a misa de las diez de la mañana en la catedral, a esa hora celebraba el señor Obispo. Recuerdo que en el mes de Junio de 1992 en uno de los domingos escuché el texto bíblico de Mateo, capítulo 8, versículos 20–22, decía: «las zorras tienen guarida, y las aves del cielo su nido; pero el Hijo del Hombre no tiene
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vocacional, me respondió que me explicaría, pero al otro día, lunes, a las diez de la mañana en la oficina, pues él estaba con otros pendientes en ese momento. Recuerdo que llegué a la oficina un minuto antes que él. Me atendió en seguida y me preguntó mi nombre, edad, quiénes eran mis papás y de dónde era yo. Le respondí todo lo que me preguntó, que mis papás eran parte de la Escuela de La Cruz, pero al darle mi edad me respondió que era muy pequeña y que no podría aguantar ya que iniciaría con toda la congregación. Le respondí que yo era grande y que sí podía y aguantaría todo, después de platicar me dio la invitación. Para participar le comenté a mis papás y, queriendo o no, me dieron permiso para asistir. La verdad no sabía ni cómo llegar al retiro, pues no conocía el lugar, pero preguntando llegué derechito a la jornada. Participamos 65 jóvenes, nos explicaron sobre la vocación humana, cristiana y especifica; la vida consagrada en concreto. En la comida la madre superiora nos preguntó a las que estábamos cerca de ella comiendo, ¿Quién de ustedes se decide para ingresar? Yo sin titubear le respondí que sí me iba con ellas. Me respondió que no podría porque iniciaríamos de todas a todas, y le dije que yo sí podía eso y más. Me respondió «así me gusta».
donde reclinar la cabeza…». Sentí que algo más fuerte entró en mi interior, la necesidad de hacer algo más por Dios, al grado de soñar mi primera experiencia de misión. Antes de la bendición, el Señor Obispo, dio los avisos parroquiales entre ellos invitó a participar de la primera jornada vocacional para mujeres, que se realizaría del 21 al 23 de julio del mismo año en la casa de la Iglesia; me entró la inquietud de saber qué era eso de «Jornada vocacional» pues algunos de mis hermanos habían participado en las jornada de de la Escuela de la Cruz y no vocacional. Saliendo de misa lo alcancé para saludarlo y preguntarle de qué se trataba la jornada Enero - Febrero 2021
En el pre-vida vocacional, nos dijeron que nos recibirían del 11 al 15 de Agosto para quienes teníamos la inquietud y deseos de ingresar a la nueva congregación religiosa. Yo aún estudiaba y formaba parte de la escolta en la telesecundaria; me inquietaba todo, pues una de las profesoras tomó lo iniciativa de dar un curso de verano para los que quisiéramos participar y me anoté en el curso que terminaba precisamente el día 11 de agosto, día en que me tenía que ir al convento. Los días pasaban muy rápido y no les había comentado nada a mis papás, mucho menos a mis hermanos, pues creía que no me entenderían, que no me apoyarían en mi decisión. Recuerdo que algunas noches no dormía, tenía los nervios de punta, mucho miedo, 19
UNIÓN DE ENFERMOS MISIONEROS La Iglesia siempre se ha preocupado por que todas las células que forman el Cuerpo Místico de Cristo estén vivas y sea transmisoras de vida. Cada una de estas células tiene una potencialidad maravillosa dada por Dios. No obstante, muchas de ellas son subestimadas por sí mismas o por los demás y se mantienen al margen de la acción evangelizadora de la Iglesia, sin luchar por la realización personal y felicidad de ellas, ni proyectarse a sus hermanos. Nos referimos a los enfermos, ancianos y personas con capacidades diferentes. Estos hermanos han despertado iniciativas en la Iglesia que tienden a reincorporarlos a una vida productiva, tanto en el plano espiritual como el material. Ya no se desea ver al enfermo sólo como objeto de apostolado ni reafirmar en él un sentimiento de inutilidad y dependencia, sino como auténticos e imprescindibles agentes evangelizadores. La Unión de Enfermos Misioneros (UEM) trata de dar una respuesta positiva a nuestro mundo, cada vez más deshumanizado, por medio de la participación activa y eficaz de los enfermos, ancianos y con capacidades diferentes, quienes se convierten en apóstoles desde el dolor y el sufrimiento y cuyo testimonio de vida termina cuestionando a sus semejantes sanos y enfermos.
nervios, dudas, inseguridad, confusión. Pensaba que estaba huyendo de algún problema o situación familiar, pero también sentía que Dios me llamaba para servir de una manera diferente que yo no conocía. Como mi mamá sabía mis inquietudes de irme a un convento, ella quería que estudiara enfermería, corte y confección, y así se me quitaría la inquietud de ser religiosa, pues decía que era muy caro y en la diócesis no había convento. Yo solo le respondía que eso no y no me gustaba, que ya no insistiera. Días antes de terminar el curso de verano organizamos la convivencia, y le dije a la profesora que no estaría presente sino solo al terminar la ultima materia y me preguntó ¿por qué? Ella y una compañera de clase eran las únicas que sabían que me iba al convento. Y así lo hice. El día lunes 10 de agosto por la noche les dije a mis papás con mucho temor y miedo a que me dijeran que no, pero al mismo tiempo con la esperanza de que me apoyaran. Primero le dije a mi mamá y me respondió: dile a tu papá; le dije a mi papá y me respondió lo mismo que mi mamá. Les dije que me tenían como una pelota, porque me mandaban de un lado para otro y como no me respondían solo les dije: miren yo tengo hechas mis maletas, ya tengo listas mis cosas, solo me faltan mis documentos para guardarlos y me voy. Viendo mi decisión solo se miraron entre ellos sin decir nada.
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Mi mamá no me podía llevar por cuestiones de salud de su mamá y la llevaría al médico; mi papá por su trabajo de campo. Solucioné el problema diciéndoles que no hacía falta que me llevaran, que yo podía irme sola, que solo me dieran el dinero para el pasaje de ida porque el de regreso no lo necesitaba. La verdad yo sentía que era ese el momento de mí decisión, de lo contrario no lo haría después ya que me conozco como soy. El martes 11 de agosto de 1992 llegué al convento a las 4:35 pm. En compañía de mi papá. Ingresé a la comunidad a la edad de 15 años. La Congregación de Misioneras del Buen Pastor fue fundada el 2 de Septiembre de 1992 en la Diócesis de Tuxtepec, Oaxaca. La fundación se realizó por gracia de Dios bajo la inspiración del Espíritu Santo y en la persona de la Rvda. Madre Genoveva Eulalia Pozos Cortes. Ahí continúe mis estudios académicos y religiosos, ya que es necesario para dar un servicio adecuado en la misión con nuestros hermanos indígenas, pobres y olvidados, mediante la evangelización, catequesis y promoción humana entre otras actividades en las que colaboramos en las parroquias. Si tienes inquietud a la vida consagrada, ¡no temas! Dios no quita nada y lo da todo antes de pedirnos algo. El miedo, las dudas e inseguridades son parte de la vocación pero no nos deben intimidar, mucho menos robarnos la vocación que es un regalo tan maravilloso que Dios da a quien Él quiere. 21
La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Evangelii Gaudium, 103
Los
ojos de la misión
MISIÓN Y PERSPECTIVA Daniel Alonso Durán González / OMPE México
La cultura del encuentro en el «mundo digital» compromiso pastoral de los discípulos misioneros
Los desafíos que presenta el mundo actual, reflejados en las costumbres y estilos de vida, requieren acciones en conjunto de las instituciones y sociedad civil. El desafío de anunciar el Evangelio desde los medios digitales de comunicación, los cuales definen estilos de vida y establecen comportamientos sociales1, precisa corresponsabilidad y compromiso de todo el Pueblo de Dios.
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S
i bien, los avances tecnológicos y de comunicación han contribuido indudablemente al progreso de la sociedad (desarrollo que ha facilitado la manera en que nos comunicamos e interactuamos, proporcionando herramientas tecnológicas eficaces), el desafío se descubre ahí mismo, en los medios de comunicación, los cuales «constituyen una extraordinaria oportunidad de diálogo, encuentro e intercambio entre personas, así como de acceso a la información y al conocimiento» (Christus Vivit, 87). 1 El mundo digital propicia espacios de información, comunicación y encuentro, pero «hay que reconocer que, como toda realidad humana, está atravesado por límites y carencias» (Christus Vivit, 88), ya que, en circunstancias concretas, las relaciones se tornan limitadas y efímeras; se antepone el bienestar individual. Los discípulos misioneros estamos llamados a propiciar la cultura del encuentro en el llamado mundo digital2 o «sexto continente», en el cual ya estamos inmersos: «El mundo virtual no es un lugar al cual nos conectamos, sino en el cual vivimos conectados. La tecnología ha insertado el mundo digital dentro de nuestro mundo ordinario. El reto es cómo vivir en tiempos de red: aprender a gestionar la relacionalidad constitutiva que al mismo tiempo vincula y promueve autonomía.
1El entorno digital caracteriza al mundo contemporáneo. Grandes secciones de la humanidad están inmersas de manera ordinaria y continua. Ya no se trata solo de "usar" herramientas de comunicación, sino de vivir en una cultura ampliamente digitalizada que tiene un impacto muy profundo en la noción de tiempo y espacio, en la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, en la forma de comunicarse. para aprender, para obtener información, para entrar en una relación con los demás. Un enfoque de la realidad que tiende a privilegiar la imagen con respecto a la escucha y la lectura influye en la forma de aprender y el desarrollo del sentido crítico. Documento final y votos del Documento final del Sínodo de los Obispos al Santo Padre Francisco (27 de octubre de 2018), 21. 2 En este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos (...) La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios. Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
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Asumir esa nueva forma mentis en gestación que privilegia lo inmediato y lo visual, y genera sentidos de pertenencia y comunidad más allá de un espacio físico (…) El mundo virtual es el sexto continente, con su comprensión de la realidad y su estilo de vida. El continente que va configurando la nueva forma mentis humana»3 Por tanto, el desafío que se nos presenta en el uso de los medios de comunicación para la evangelización y la construcción de la 3 Cerviño Lucas, “La etapa pluralista como contexto actual de la Missio ad-inter gentes: inequidad, globalización, migración, religiones, ciudad y mundo virtual”, en La Misión, futuro de la Iglesia, PPC, Madrid 2018, pp. 64 y 65.
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MISIÓN Y PERSPECTIVA
paz desde el mundo digital y de la información, es saber salir al encuentro de la persona humana. La actividad pastoral de la Iglesia no queda ajena a esta situación. Sin embargo, y en diversas ocasiones, el entorno religioso eclesial manifiesta condescendencia a una religiosidad de lo privado y lo exclusivo, esto implica que el encuentro con el otro no fructifique, porque no se escuchan los intereses y necesidades del prójimo: «La Iglesia ‘en salida’ es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad» (EG, 46).
Comunicación con rasgos humanos Saber escuchar es saber estar presente, lo que implica ser más cercano y propiciar el encuentro con el prójimo. Pero, ¿de qué manera se propicia el encuentro en los medios de comunicación y, sobre todo, en el mundo digital o internet? ¿Se puede realmente favorecer las relaciones interpersonales y la comunicación en un mundo donde la información es muy fácilmente falsificada o distorsionada? En las relaciones humanas es imprescindible saber estar y saber escuchar; condiciones que muchas veces no se dan, y para que se den verdaderamente «Hacen falta gestos físicos, expresiones del rostro, silencios, lenguaje corporal, y hasta el perfume, el temblor de las manos, el rubor, 26
la transpiración, porque todo eso habla y forma parte de la comunicación humana» (Fratelli Tutti, 43). Si en los medios digitales no se buscan estos gestos, tan básicos en las relaciones humanas, la comunicación se sitúa como un mero propósito, porque «La conexión digital no basta para tender puentes, no alcanza para unir a la humanidad» (Ídem). Dentro de la vida comunitaria eclesial la falta de gestos humanos hacia los demás se manifiesta, entre otras, en la «mundanidad espiritual4» y cuando la comunidad se habitúa en las comodidades pastorales que 4 Quien ha caído en esta mundanidad mira de arriba y de lejos, rechaza la profecía de los hermanos, descalifica a quien lo cuestione, destaca constantemente los errores ajenos y se obsesiona por la apariencia. Ha replegado la referencia del corazón al horizonte cerrado de su inmanencia y sus intereses y, como consecuencia de esto, no aprende de sus pecados ni está auténticamente abierto al perdón. Es una tremenda corrupción con apariencia de bien. Hay que evitarla poniendo a la Iglesia en movimiento de salida de sí, de misión centrada en Jesucristo, de entrega a los pobres. ¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios. ¡No nos dejemos robar el Evangelio! EG, 97.
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lugar de dar la vida por los demás en la misión. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!» (ibíd, 80).
Propiciar la cultura del encuentro Salir al encuentro del otro representa trascender en virtudes como la verdad, la honestidad, el respeto, la integridad. Significa hacer presente el reino de Dios en los lugares donde la convivencia social está marcada por distintas creencias religiosas o, incluso, ideologías para nada creyentes.
no implican mayor esfuerzo ni mayor desgaste por el Reino: «(…) Hoy se puede advertir en muchos agentes pastorales, incluso en personas consagradas, una preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y de distensión, que lleva a vivir las tareas como un mero apéndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad» (Evangelii Gaudium, 78). Estas actitudes, además de faltar gravemente al mandato del Maestro (Cf. Mt 28, 18-20), manifiestan indiferencia frente a la responsabilidad de salir al encuentro del otro: «(…) Llama la atención que aun quienes aparentemente poseen sólidas convicciones doctrinales y espirituales suelen caer en un estilo de vida que los lleva a aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana que se procuran por cualquier medio, en
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«(...) La Iglesia no es ajena o extraña a la sociedad en la que se encuentra inmersa. Esta nueva época exige acompañar a cada persona y renovar con valentía nuestro profetismo evangélico, anunciando con fuerza el valor inestimable de la persona, denunciando todo lo que se opone a su plena realización y discerniendo a la luz del Evangelio esta nueva realidad, para encarnar la experiencia de la misericordia, de la comunión y la solidaridad en esta nueva época»5 Estar dispuestos a encontrarnos con el otro es disponer el corazón desde la belleza, compasión y generosidad del Evangelio. Es revelar el rostro misericordioso del Padre. Es situarse en actitud de servicio: «el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la padece y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas»6. La cultura del encuentro emerge cuando se construye la cultura del diálogo y la cultura de la solidaridad. De esta manera, se manifiestan actitudes como la corresponsabili-
5 Proyecto Global de Pastoral (PGP) 2031-2033, de la Conferencia del Episcopado Mexicano, 24. 6 Homilía del Santo Padre Francisco. Plaza de la Revolución, La Habana. 20 de septiembre 2015.
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dad, la empatía, el esfuerzo, el perdón, la misericordia, etc. Desarrollar, pues, una pastoral a favor del encuentro, desde el terreno de los medios de comunicación digitales, requiere discípulos misioneros que sepan «primerear»7 el encuentro y ponerse en camino dialogante con el hombre de hoy: «Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo dialogar» (Fratelli Tutti, 198).
Libres de todo rótulo y estructura
(Fratelli Tutti, 104)
Si bien el diálogo es fundamental para el encuentro y el desarrollo de una sociedad, en el mundo digital no siempre suele estar acompañado de posturas propositivas o constructivas, y más bien se generan discusiones y desencuentros que nada favorecen al bien común: «Se suele confundir el diálogo con algo muy diferente: un febril intercambio de opiniones en las redes sociales, muchas veces orientado por información mediática no siempre confiable (…) La falta de diálogo implica que ninguno, en los distintos sectores, está preocupado por el bien común, sino por la adquisición de los beneficios que otorga el poder, o en el mejor de los casos, por imponer su forma de pensar» (Fratelli Tutti, 200.202). Propiciar la cultura del encuentro desde el diálogo y la solidaridad es una corresponsabilidad eclesial que compete a ordenados, consagrados y agentes laicos. Como discípulos misioneros comunicamos desde la realidad que nos interpela y cuestiona, pero siempre en camino y junto al otro, con todo y que puedan existir diferencias culturales o sociales: «Lo que vale es generar procesos de encuen7 La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear! EG, 24.
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tro, procesos que construyan un pueblo que sabe recoger las diferencias» (Fratelli Tutti, 217). Haciéndome semejante con el otro, el encuentro se torna solidario y generoso; lo que provoca una evangelización más consciente e integral: una evangelización «libre de todo rótulo y estructura». Libres de toda función social que cumplir, como el samaritano de la parábola (cf. Lc 10, 29-32), sin importar a quién se dirige la acción ni buscando un puesto o un reconocimiento, dispuestos a aprender de los demás con actitud humilde y responsable. Mantenernos en la dinámica de aquel que está dispuesto no solo a ofrecer sino a compartir mutuamente, hasta con aquellos que “no cumplen función alguna”, lograremos establecer la cultura del encuentro desde los valores que propone el Evangelio, generando espacios de diálogo y compromiso social, apoyados en los medios de comunicación para hacer llegar la Buena Noticia8 a todas las gentes: 8 (…) Ambos evangelistas [Marcos y Mateo] definen el anuncio de Jesús como «Evangelio». Pero, ¿qué es realmente el Evangelio? Recientemente se ha traducido como «Buena Noticia»; sin embargo, aunque suene bien, queda muy por debajo de la grandeza que encierra realmente la palabra «evangelio». Este término forma parte del lenguaje de los emperadores romanos, que se consideraban señores del mun-
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«La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios»9.
do, sus salvadores, sus libertadores. Las proclamas que procedían del emperador se llamaban «evangelios», independientemente de que su contenido fuera especialmente alegre y agradable. Lo que procede del emperador —ésa era la idea de fondo— es mensaje salvador, no simplemente una noticia, sino transformación del mundo hacia el bien. Cuando los evangelistas toman esta palabra —que desde entonces se convierte en el término habitual para definir el género de sus escritos—, quieren decir que aquello que los emperadores, que se tenían por dioses, reclamaban sin derecho, aquí ocurre realmente: se trata de un mensaje con autoridad que no es sólo palabra, sino también realidad. En el vocabulario que utiliza hoy la teoría del lenguaje se diría así: el Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo; no es simple comunicación, sino acción, fuerza eficaz que penetra en el mundo salvándolo y transformándolo. Marcos habla del «Evangelio de Dios»: no son los emperadores los que pueden salvar al mundo, sino Dios. Y aquí se manifiesta la palabra de Dios, que es palabra eficaz; aquí se cumple realmente lo que los emperadores pretendían sin poder cumplirlo. Aquí, en cambio, entra en acción el verdadero Señor del mundo, el Dios vivo. Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. Desde el Bautismo a la Transfiguración. Planeta. México. 2007. pp. 73 y 74. 9 Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
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JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO Pbro. Francisco Javier Albores Teco, Vicario Episcopal de Pastoral. Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
El animador de la UEM a la luz de la Fratelli Tutti
OBJETIVO: Obtener elementos que motiven en la acción del animador de la UEM para fortalecer su espíritu misionero a favor de los más necesitados. META: Darnos cuenta que no podemos reducir nuestra labor misionera a los enfermos sino incluir a los excluidos. CONTEMPLAR: Al contemplar nuestra labor de animadores de la UEM a la luz de la realidad que vivimos podremos llegar a concluir de que no podemos seguir realizando nuestra acción misionera como lo veníamos haciendo antes de la pandemia. «Hoy podemos reconocer –nos dice el Papa– que “nos hemos alimentado con sueños de esplendor y grandeza y hemos terminado comiendo distracción, encierro y soledad, nos hemos 30
empachado de conexiones y hemos perdido el sabor de la fraternidad. Hemos buscado el resultado rápido y seguro y nos vemos abrumados por la impaciencia y la ansiedad. Presos de la virtualidad hemos perdido el gusto y el sabor de la realidad”. El dolor, la incertidumbre, el temor y la conciencia de los propios límites que despertó la pandemia, hacen resonar el llamado a repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia» (Fratelli Tutti). Es muy conveniente que revisemos a conciencia tarea misionera de UEM para que podamos reactivar lo que realizamos pero al mismo tiempo generar procesos nuevos de acompañamiento misionero. En Cristo, hemos de aprender a recrear nuestras estructuras pastorales, cambiarlas, transformarlas, Enero - Febrero 2021
pero antes necesitamos cambiar nuestro corazón, nuestra mentalidad, nuestros esquemas, paradigmas y actitudes, según el modelo de Cristo (Flp 2, 4-11), de tal manera que en lo primero que debemos trabajar es en la conversión pastoral, personal y comunitaria de sus agentes: obispos, presbíteros, diáconos, religiosas, religiosos, laicos y todo el pueblo de Dios (cf. Aparecida, 365-370; PGP, 146).
DISCERNIR Como animadores de la UEM debemos tener presente que «hay un reconocimiento básico, esencial para caminar hacia la amistad social y la fraternidad universal: percibir cuánto vale un ser humano, cuánto vale una persona, siempre y en cualquier circunstancia» (Fratelli Tutti, 106). Con esto reafirmamos una vez más que «Todo ser humano tiene derecho a vivir con dinidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por ningún país» (Fratelli Tutti, 107). No podemos dejar de decir que el deseo y la búsqueda del bien de los demás y de toda la humanidad implican también procurar una maduración de las personas y de las sociedades en los distintos valores morales que lleven a un desarrollo humano integral (Fratelli Tutti 112). Es muy necesario que «volvamos a promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así caminaremos juntos hacia un crecimiento genuino e integral» (Fratelli Tutti 113). Hoy más que nunca urge vivir la solidaridad con los demás, realizar obras de caridad con el hermano necesitado, como lo afirma el papa Francisco: «El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia. Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (Evangelii Gaudium, 179).
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«En estos momentos donde todo parece diluirse y perder consistencia, nos hace bien apelar a la solidez que surge de sabernos responsables de la fragilidad de los demás buscando un destino común. La solidaridad se expresa concretamente en el servicio, que puede asumir formas muy diversas de hacerse cargo de los demás». El servicio es «en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo». En esta tarea cada uno es capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas» (Fratelli Tutti, 115).
PROPONER Revisar y recrear nuestra estructura como animadores de la UEM elaborando procesos de acompañamiento no solo a los enfermos sino a los ancianos y aquellos hermanos que se encuentran en situación de vulnerabilidad o fragilidad que con su oración y testimonio puedan ser colaboradores en la obra evangelizadora de nuestra Iglesia. Optar por el cultivo de la amabilidad, ya que la persona que tiene esta cualidad ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas, urgencias y angustias. Animar a los integrantes de la UEM a vivir con dignidad y fraternidad con quienes los rodean, así como la vivencia de los valores morales. Promover en los integrantes de a UEM a que vivan la caridad y solidaridad desde su propia enfermedad o situación que están viviendo.
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JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO Rvda. Madre. Genoveva Eulalia Pozos Cortés, Fundadora y Superiora de la Misioneras del Buen Pastor
La compasión de Dios OBJETIVO: Crear conciencia del amor misericordioso de Dios mediante el cambio de mentalidad, encarnando en nuestros corazones el Evangelio, para actuar con nuestro prójimo, con la pasión que animó toda la vida de Jesús. CONTEMPLAR: Como sociedad nos hemos olvidado de los demás actuando egoístamente, encerrados en nuestro mundo, ignorando el dolor humano cuando vemos al que sufre, actuamos con indiferencia nos acostumbramos a ver al prójimo como un objeto al grado de desecharlo. Si se trata de ayudar, damos tantos rodeos para evitarlo si no me interesa o no necesito de él. Como Iglesia estamos inmersos en la misma realidad, cada uno está estacionado en su comodidad y como el levita o el sacerdote mejor damos la vuelta a los problemas a las situaciones actuales de dolor en su 32
máxima expresión. Cuidamos de no contagiarnos, evitamos los conflictos, nos defendemos tanto al grado de no comprender los sufrimientos de nuestros hermanos; «ojalá así cuidáramos nuestra alma».
DISCERNIR Lucas (10, 30-36) presenta la parábola del Buen Samaritano la cual pretende unir el amor a Dios y el amor por el prójimo como las dos partes de una balanza; ¿qué debo hacer para ganar la vida eterna? Un experto en la ley pregunta a Jesús; tanto el experto en la ley como Jesús están de acuerdo en que el amor a Dios y el amor al prójimo son condiciones para alcanzar la vida eterna. Pero el diálogo no termina ahí, ya que el experto quería justificarse, Jesús transciende las fronteras, sociales, religiosas, políticas, culturales y con este texto da a entender la superioridad del amor sobre el legalismo. Enero - Febrero 2021
La compasión que siente el samaritano se traduce en acción, cuida del moribundo. La parábola relata una serie de acciones específicas realizadas por el samaritano: se acercó a él, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y se hizo cargo de él para que pasara la noche (cuando había más riesgo de que muriera). Al día siguiente, pagó dos denarios al dueño del alojamiento (equivalente a dos días de salario) y le garantizó que lo compensaría a su vuelta si había otros gastos. ¿Qué nos transmite esta parábola? En primer lugar, el amor a Dios y el amor al prójimo son dos caras de una misma moneda: «Amamos porque Dios nos amó primer» (1Jn 4, 19). Este principio sirve para los grandes mandamientos del Deuteronomio 6, 5 y del Levítico 19, 18. En segundo lugar, esta parábola es un ejemplo perfecto de lo que el amor compasivo y misericordioso puede lograr: es capaz de hacernos parar y ver la necesidad del prójimo; hace que nos identifiquemos con el prójimo necesitado, nos dispone a hacer sacrificios por los otros, a ser suficientemente generosos como para usar nuestro tiempo y compartirlo con los otros; nos dispone a caminar una milla más para aliviar el sufrimiento Enero - Febrero 2021
de los otros y nos dispone para el servicio de amor a los otros, «Cuanto hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hicisteis a mí» (Mt 25, 40).
PROPONER Para concluir este tema sobre esta parábola, el padre Thomas Rosica CSB, habla de las cuatro «P» de esta parábola que transmiten el mensaje central de la historia: Poderosa, Personal, Pastoral y Práctica. Escribe: «La historia de Lucas es de gran alcance, Poderosa, ya que habla de la fuerza del amor que trasciende todos los credos y culturas y "crea" un prójimo de un completo desconocido. La parábola es Personal, porque describe con profunda simplicidad el nacimiento de una relación humana que tiene un toque personal, físico, más allá de los tabúes sociales y culturales, ya que una persona cura las heridas del otro. La parábola es Pastoral, pues se llena con el misterio de la atención y la preocupación que está en el corazón de los seres humanos. La historia es sobre todo Práctica, ya que nos insta a cruzar todas las barreras de la cultura y de la comunidad e ir y hacer lo mismo».
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JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO Pbro. Omar Osiris López García
asia y el control de la natalidad, las constantes violaciones a los derechos humanos y a los derechos de los trabajadores, las mujeres y minorías (ancianos, enfermos, étnicas, etc.), y la proliferación de organizaciones criminales han generado sensaciones de soledad, miedo, inseguridad e incertidumbre ante el futuro (Cfr. Fratelli Tutti, 17-53).
Construyamos la Fraternidad Universal OBJETIVO: Reflexionar a la luz de la Encíclica Fratelli Tutti sobre las actitudes que pueden contribuir a la construcción de un mundo más fraterno y abierto. CONTEMPLAR: La realidad de nuestro mundo El contexto internacional está conformado de luces y sombras. Por una parte, están los anhelos de unión, paz, progreso e integración entre las naciones y los pueblos. Por la otra, renacen conflictos bélicos que se creían superados y, desafortunadamente, surgen nuevas confrontaciones armadas debido a ideologías religiosas, políticas o nacionalistas exacerbadas que conducen al egoísmo, la manipulación, la polarización, la exasperación y la violencia (Cfr. Fratelli Tutti, 10-11. 15); además, está la pretensión de querer imponer una economía y cultura global que ha generado más pobreza, vulnerabilidad y dependencia, así como la búsqueda sólo de los intereses personales y la perdida de la conciencia histórica (Cfr. Fratelli Tutti, 12-14); asimismo, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación y el deterioro de la casa común, la migración, las legislaciones en favor del aborto, la eutan34
Estos factores, entre otros que menciona la Encíclica, no favorecen «el desarrollo de la fraternidad en el mund» (Fratelli Tutti, 9).
DISCERNIR ¿Es posible construir la fraternidad en el mundo? Dejémonos iluminar por la palabra de Jesús, quien se hizo hermano de todos al encarnarse en el seno de María Santísima para asumir nuestra naturaleza. Leamos el texto de Lc 10, 25-37 (la parábola del Buen Samaritano). El Papa Francisco al reflexionar sobre esta parábola en la Encíclica Fratelli Tutti, nos invita a mirar las actitudes de ese samaritano que se detuvo para auxiliar a un israelita moribundo que estaba tirado en el camino, víctima de la violencia de sus propios compatriotas que lo despojaron de todo. Un extranjero sin tanta instrucción religiosa como la de los sacerdotes, levitas y fariseos; un extraño, como tantos que van por los caminos del mundo, es quien abre su corazón para reconocer en el caído, en el que sufre, a un hermano. Construir la fraternidad universal es un desafío permanente. Para ello, Dios ha derramado y «sigue derramando en la humanidad semillas de bien» (Fratelli Tutti, 54). La reciente pandemia fue una oportunidad para constatarlo a través de tantos hombres y mujeres, compañeros y compañeras de viaje, que reaccionaron donando la propia vida en favor de los demás: «médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas» Enero - Febrero 2021
y muchos otros más, porque han comprendido «que nadie se salva solo» (Fratelli Tutti, 54). Todos ellos han abierto un camino de esperanza para la humanidad pues nos enseñan a «mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte» y nos invitan a abrirnos a los «grandes ideales que hacen la vida más bella y digna»: la verdad, la bondad, la belleza, la justicia y el amor (Fratelli Tutti, 55). El papel de los discípulos-misioneros en este mundo es el de ser samaritanos, es decir, hombres y mujeres que movidos por el amor a Dios —el cual han experimentado en Cristo Jesús quien se hizo prójimo del ser humano hasta dar su vida por nosotros— se convierten en auténticos ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo orden político y social, persecutores del bien común, tejedores de relaciones verdaderamente humanas, manifestando en signos concretos que la existencia de cada persona – en la que reconoce a Cristo mismo – está ligada a la existencia de los demás (Cfr. Fratelli Tutti, 66. 85). En otras palabras, la tarea del discípulo de Jesús es hacer realidad la propuesta del amor fraterno (Cfr. Jn 13, 3435), la única que puede hacernos superar las fronteras del egoísmo, del individualismo, del aislamiento, de la separación y de la división, pues sólo el amor nos permitirá «construir una gran familia donde todos [en este mundo] podamos sentirnos en casa» (Fratelli Tutti, 62).
PROPONER Discípulos de corazón abierto Construir un mundo más fraterno, abierto e inclusivo sólo es posible si abrimos el corazón a los otros. Dos factores pueden ayudarnos a descubrir si nuestro corazón está abierto a los demás. Primero, la «entrega sincera de uno mismo a los demás» por amor (Fratelli Tutti, 87). Ya que «el amor crea vínculos y amplía la existencia cuando saca a la persona de sí misma hacia el otro” puesto que fuimos «hechos para el amor» (Fratelli Tutti, 88). El segundo es consecuencia del anterior, pues el amor a los demás no puede ser abstracto, exige ir al «encuentro de los otros», en razón de que «nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros Enero - Febrero 2021
concretos a quienes amar» (Fratelli Tutti, 87): la familia, los amigos. Sin embargo, la propuesta cristiana va más allá, en vista de que para los discípulosmisioneros es imposible entender la vida «sin un tejido más amplio de relaciones», las cuales «nos abren a los otros, nos amplían y enriquecen” hasta ser capaces de «acoger a todos» (Fratelli Tutti, 89), particularmente a los pobres y marginados (enfermos, migrantes, indígenas, afrodescendientes, etc.), a ejemplo de tantas personas y comunidades que han hecho de la hospitalidad un medio para responder al reto de crear un ambiente más fraterno que permita trascendernos a nosotros mismos, abriéndonos a los demás (Cfr. Fratelli Tutti, 90). En síntesis, Fratelli Tutti vuelve a proponer el amor como el camino para la construcción de un mundo más fraterno, abierto e inclusivo. Teniendo en cuenta que el amor implica «algo más que una serie de acciones benéficas», fruto del altruismo o de la filantropía (Cfr. Fratelli Tutti, 94); supone acciones que nos lleven a alcanzar todas las periferias de la existencia humana, esas deben brotar «de una unión que inclina más y más hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias físicas o morales. El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos» (Fratelli Tutti, 94).
PREGÚNTATE • ¿Qué acciones, en concreto, realizas para manifestar amor, apertura, inclusión y fraternidad a los demás? • ¿Qué te motiva para llevarlas a cabo? • ¿Quiénes son los beneficiarios de dichas acciones (recuerda sus nombres y rostros)? • Si descubres que aún no estás haciendo alguna acción en favor de los demás, ahora es el momento para que te lo propongas. Piensa en personas concretas que necesitan de ti para sentirse amadas, acogidas, aceptadas como hermanos y lo que está en tus manos realizar para lograrlo.
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ESPIRITUALIDAD MISIONERA
Congregación para la Evangelización de los Pueblos
por: Jorge Alvarado Hernández
La misión y el diálogo interreligioso Se cuenta en una historia que «le decía un turista a su guía: —Tiene usted razón para sentirse orgulloso de su ciudad. Lo que me ha impresionado especialmente es el número de Iglesias que tiene. Seguramente la gente de aquí debe de amar mucho al señor.— Bueno… replicó cínicamente el guía, tal vez amen al Señor, pero de lo que no hay duda es de que se odian a muerte unos a otros»1. Si algo hemos aprendido de Jesús es que todo resultar mejor encarnado, vivido y un amor desencarnado es aquel que dice amar a Dios, pero no acepta la presencia de su prójimo (cf. 1Jn 4, 20), el mandato misionero de Jesús de «ir a todas la gentes» (cf. Mt 28, 19) implica el movimiento de salir, en principio pensamos en un espacio geográfico, físico, como la materia que ocupa un lugar en el espacio, pero demos una idea distinta, salir de mis ideas, de mi cerrazón y llegar a la comprensión y fraternidad con el otro, los otros.
1 Anthony de Mello, El canto del pájaro, Trad. Por Jesús García Abril, Sal Terrae, México 1982, 191.
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continuación unas ideas sobre el diálogo interreligioso, las cuales nos invitan a reflexionar sobre una situación, a veces muy olvidada en la vida cotidiana: la fraternidad.
¿De quién es Dios? Apertura a la fraternidad universal El Dialogo pudiéramos entenderlo desde la imagen de un puente que se tiende entre dos, lo cual entabla una relación, la conexión de dos extremos, antes de esa relación hay un abismo, lo contrario al dialogo es la distancia, el abismo, el grito, el lanzamiento de cosas (opiniones), el dialogo es el puente que tendemos y permite que uno vaya al otro extremo y le permita regresar. Aunado a esto con el aspecto interreligioso, planteo la pregunta ¿de quién es Dios? Porque sin dialogo Dios se convierte en una propiedad de algunos, y se pierde la imagen de un Dios de todos. El Papa Francisco nos dice «una actitud de apertura en la verdad y en el amor debe caracterizar el diálogo con los creyentes de las religiones no cristianas, a pesar de Enero - Febrero 2021
los varios obstáculos y dificultades, particularmente los fundamentalismos de ambas partes» (EG, 250). En el mismo numeral menciona que el diálogo es necesario para la paz del mundo, que tiene que ver con la conversación de la vida humana, que busca la paz social y la justicia, con compromisos éticos.
toda la misión eclesial» (RM, 21) El Espíritu del resucitado es quien nos sostiene, quien nos envía a dar testimonio de su amor, porque así como Jesús fue enviado, ahora lo somos nosotros al encuentro de nuestros otros hermanos, no de ser hermanos celosos como el hijo mayor de la parábola del hijo prodigo.
El diálogo se convierte en una capacidad de compartir, así como se requieren disposiciones de convicciones, de apertura a la verdad, equilibrio, así también surgen obstáculos como una fe superficial, cuestiones culturales, poca apertura, etc. Aun así la Iglesia anuncia a Cristo resucitado y con la convicción de que es el Espíritu Santo quien lleva acabo la obra, por su inspiración y por amor al mandato del mismo Señor, anima a todo fiel a no desfallecer hasta ver cada día más el sueño de Jesús, estar todos bajo un mismo Padre, y lograr la Fraternidad universal.
Abrirnos al diálogo con las otras religiones no implica dejar de lado lo que nosotros creemos, las propias convicciones, si no de compartirlas y enriquecernos con los otros. El Evangelio es una invitación, no una imposición, de creer en la fuerza transformadora del evangelio y el misionero debe anunciar la conversión al amor y a la misericordia de Dios, la experiencia de una liberación total hasta la raíz de todo mal, el pecado (Cf. RM, 23).
Una misión del Espíritu Se ha hablado mucho sobre el diálogo y se pudiera decir mucho más, sin embargo, a manera de conclusión podemos decir, asimilando que la misión es guiada por el Espíritu Santo, que «el Espíritu Santo es en verdad el protagonista de Enero - Febrero 2021
Por tanto, necesitamos disponer nuestras vidas al Espíritu, porque al igual que los apóstoles en Pentecostés se les infundió la audacia para trasmitir a los demás su experiencia de Jesús y la esperanza (Cf. RM 24). No se trata de proteger contenidos, sino de compartir nuestro encuentro con el resucitado.
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IGLESIA EN SALIDA por Pbro. Marcos Garduño Arias SX, Misioneros Xaverianos. marcos.garduno77@yahoo.com
Una Iglesia en salida buscando la paz y la justicia universal
El día primero de enero se celebra la jornada mundial por la paz, fecha que nuestra Iglesia tomó muy en serio, como parte componente de su tarea de evangelización. Para este fin contempla trabajos de concientización social, pero, sobre todo, un gran esfuerzo para establecer un profundo y sincero diálogo con otras religiones, cosa que no siempre encuentra la misma correspondencia o respuesta en otras confesiones que pretenden superioridad, con arrogancia, especialmente en los lugares donde representan mayoría, para ellos representa perder fuerza y prestigio en la sociedad que se encuentran.
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ay que decir que el objetivo del diálogo interreligioso no es la búsqueda de la conversión de otras religiones a la propia religión, lo que se pretende es buscar juntos puntos comunes de bondad que permitan una plataforma simultánea en la que favorezca una convivencia pacífica entre miembros de diversas religiones que comparten un mismo territorio. Ambientes que cada vez se vuelven más comunes y ordinarios provocados por los cambios y movimientos que se han registrado en los últimos años debido al desarrollo de los medios de comunicación y los masivos movimientos migratorios, donde anteriormente ideologías, religiones, culturas estaban limitadas a un cierto territorio, hoy es una realidad que nos sale al encuentro y nos interroga lo distinto, inmediatamente al salir de la puerta de nuestra casa. El diálogo interreligioso en la iglesia católica se ubica a la puerta, teniendo una mirada al interior y otra al exterior, es decir, aunque debe ser autocrítica a su interior y permitir fuertes cuestionamientos desde el exterior, debe tener cuidado de ser como un filtro para no corromper su propia fe, su doctrina y sus dogmas, pero también debe ser accesible y no partir de prejuicios o radicalismos religioso para ver y relacionarse con los demás, quiero decir, pretender imponer nuestros valores religiosos como absolutos e irrenunciables para quienes no tienen ni siquiera familiaridad con nuestra fe, es necesario despojarnos de nuestras seguridades y privilegios a ejemplo de Jesús, «Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se anonadó así mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2, 6ss). Eso no significa que quienes participan en el diálogo interreligioso deba renunciar a su identidad cristiana, por el contrario, debe
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reafirmar para enriquecer y dejarse enriquecer. El diálogo interreligioso se lleva a cabo dependiendo de las condiciones y necesidades propias del contexto en el que la Iglesia se encuentra y, nosotros los Misioneros Xaverianos, como congregación de misión ad gentes, participamos con nuestra Iglesia en los diversos contextos en que nos vamos encarnando. El diálogo tiene diversos niveles y no es lo mismo establecer una comitiva de diálogo en un país de predominancia católica como es México, en Estados Unidos en su mayoría protestante, en Bangladés o Indonesia, en su mayoría musulmán o China y Japón donde el sintoísmo o budismo predominan en la sociedad. • a) Diálogo de vida: Hay lugares en donde el diálogo abierto, sincero e igualitario es imposible, predomina una actitud de soberbia y superioridad e incapacidad de escucha, en no pocos casos, persecución y opresión contra las minorías que creen o piensan diferente de la religión predominante. En estos casos el diálogo se limita simplemente a estar presentes, compartir espacios públicos como mercados, cines, teatros, plazas públicas, la palabra no está permitida, de tal forma que a este nivel toma mayor relevancia el testimonio a través de las actitudes de servicio, caridad y solidaridad, que dan vida y hacen visibles los valores evangélicos como son el sanar, perdonar, incluir y compartir. Los Misioneros Xaverianos presentes en países como Japón, China, Bangladés e Indonesia, se ven obligados a vivir a este nivel el diálogo interreligioso, impulsando más la participación o presencia con proyectos sociales como escuelas, hospitales o simple presencia. 39
IGLESIA EN SALIDA
proyecto de irrigación logró que las tierras que producían una cosecha de arroz al año, lograran en su lugar, tres cosechas. Por muchos años lograron trabajar en armonía, pero es un territorio en el que fácilmente se puede quebrar esa armonía y así sucedió motivo por el cual fue asesinado. • c) Diálogo de paz y justicia: cuando en ciertos ambientes se logra una civilización y es posible, el diálogo, cuestionamientos mutuos, no es sólo posible trabajar juntos sino reflexionar y hacer cada vez algo nuevo promoviendo la paz y justicia social desde los propios valores que aporta cada religión a sus miembros, para ello se requiere un constante intercambio y acuerdos muchas veces teniendo que ceder a ciertos valores propios, teniendo cuidado de no renunciar a elementos esenciales que empobrezcan o devalúen la propia fe, pero que tampoco imposibilite un trabajos común y fraterno.
• b) Diálogo de obras: Cuando se ha logrado un cierto nivel de tolerancia, al compartir un mismo espacio, se busca hacer un proyecto de trabajo o compromiso de mejoramiento social, requiere la participación común en el trabajo sin abordar temas religiosos, sí se busca un bien comunitario compuesto por miembros de diversas creencias religiosas. Aquí también el silencio requiere de un testimonio mayor en las obras, palabras y actitudes que lleven a cuestionar las otras creencias. En este nivel de diálogo conozco un testimonio muy significativo en Bangladés de parte de un padre Xaveriano, su nombre era Valeriano Cobbe, quien muriera en calidad de mártir en los años 70´s, él impulso un proyecto novedoso en su momento, dentro del territorio de la parroquia de Shimulia, donde trabajaba, creó una comisión compuesta por hindúes, musulmanes y cristianos, con un 40
Recuerdo que un padre diocesano en Bangladés narraba su primera experiencia en este nivel puesto que fue nombrado por el obispo, encargado del diálogo interreligioso en su diócesis en Mymensingh, al norte de Bangladesh hizo una convocatoria a los líderes religiosos musulmanes e hindúes en una plaza pública para iniciar este proceso de diálogo en el lugar. Unas horas antes hubo un movimiento, pues muchos jóvenes corriendo con palos y piedras rodearon la plaza, corrió el rumor que habría un pleito muy grande entre musulmanes contra hindúes y cristianos. Recordaba el padre, gracias a Dios, este primer debate o conferencia se dio en un ambiente de mucho respeto y fraternidad, lo cual ayudó a muchos a comprender la finalidad de bondad que pretende alcanzar el diálogo interreligioso especialmente en un ambiente pluri religioso. • D) diálogo teológico/espiritual: a este nivel el diálogo ha vivido un proceso de maduración máximo, en donde el respeto y aceptación mutua es sincera, se posibilita el intercambio de valores religiosos a niEnero - Febrero 2021
vel profundo teológico y espiritual. Se comparten momentos de oración juntos e incluso lugares sacros compartidos como santuarios o templos simultáneos. Otro ejemplo a este nivel ha sido la de un padre Misionero Xaveriano que, después de un largo y arduo esfuerzo, el padre Franco Sottocornola ha logrado en Japón crear un santuario interreligioso, en ese lugar sagrado se logra hacer oración y meditación, sea interactuadas como separadas por religión en diversos momentos, tanto cristianos como budistas y sintoístas. Se realizan intercambios teológicos y espirituales en un ambiente de profundo respeto. Nos muestra con su ejemplo que cuando se encuentran buenas voluntades se pueden lograr los ideales más sublimes como el que acuñó nuestro fundador San Guido María Conforti «hacer del mundo una sola familia».
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Que la celebración de este primero de enero, además de desearnos un año mejor, de mayor prosperidad en nuestras familias y paz en nuestro mundo a todos sus niveles, la oportunidad que tendremos también de celebrar como cada año el octavario por la unidad de los cristianos celebrada cada año del 18 al 25 de enero, que no se quede en simples bonitos deseos; que, más bien, nos llene de sentido y nuevas motivaciones para trabajar en todo eso que nos compromete como bautizados, de ser una Iglesia en salida, consciente de la necesidad de ser promotores de la paz y la justicia, no ya como ideal sino como práctica diaria en la incidencia de nuestra historia actual. Que nos dispongamos a ser esos embajadores de la alegría del Evangelio, renovados por estas consecuencias de la pandemia, marcados en nuestras vidas y que nunca olvidaremos.
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LA VOZ DEL PAPA por Papa Francisco, Catequesis
La Virgen María mujer orante (Lectura: Lc 2, 39, 40. 51) Hoy encontramos a la Virgen María, como mujer orante. La Virgen rezaba. Cuando el mundo todavía la ignora, cuando es una sencilla joven prometida con un hombre de la casa de David, María reza. Podemos imaginar a la joven de Nazaret recogida en silencio, en continuo diálogo con Dios, que pronto le encomendaría su misión. Ella está ya llena de gracia e inmaculada desde la concepción, pero todavía no sabe nada de su sorprendente y extraordinaria vocación y del mar tempestuoso que tendrá que navegar. Algo es seguro: María pertenece al gran grupo de los humildes de corazón a quienes los historiadores oficiales no incluyen en sus libros, pero con quienes Dios ha preparado la venida de su Hijo.
Zurbarán, F. (1639).Adoración de los Magos. Museo de Grenoble, Grenoble.
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aría no dirige autónomamente su vida: espera que Dios tome las riendas de su camino y la guíe donde Él quiere. Es dócil, y con su disponibilidad predispone los grandes eventos que involucran a Dios en el mundo. El Catecismo nos recuerda su presencia constante y atenta en el designio amoroso del Padre y a lo largo de la vida de Jesús (cfr. CCE, 2617-2618).
María está en oración, cuando el arcángel Gabriel viene a traerle el anuncio a Nazaret. Su «he aquí», pequeño e inmenso, que en ese momento hace saltar de alegría a toda la creación, ha estado precedido en la historia de la salvación de muchos otros «he aquí», de muchas obediencias confiadas, de muchas disponibilidades a la voluntad de Dios. No hay mejor forma de rezar que ponerse como María en una actitud Enero - Febrero 2021
Zurbarán, F. (1635).La niña virgen dormida. Fundación Banco Santander, Madrid.
de apertura, de corazón abierto a Dios: «Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras». Es decir, el corazón abierto a la voluntad de Dios. Y Dios siempre responde. ¡Cuántos creyentes viven así su oración! Los que son más humildes de corazón, rezan así: con la humildad esencial, digamos así; con humildad sencilla: «Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras». Y estos rezan así, no enfadándose porque los días están llenos de problemas, sino yendo al encuentro de la realidad y sabiendo que en el amor humilde, en el amor ofrecido en cada situación, nos convertimos en instrumentos de la gracia de Dios. Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras. Una oración sencilla, pero es poner nuestra vida en manos del Señor: que sea Él quien nos guíe. Todos podemos rezar así, casi sin palabras. Enero - Febrero 2021
La oración sabe calmar la inquietud: pero, nosotros somos inquietos, siempre queremos las cosas antes de pedirlas y las queremos en seguida. Esta inquietud nos hace daño, y la oración sabe calmar la inquietud, sabe transformarla en disponibilidad. Cuando estoy inquieto, rezo y la oración me abre el corazón y me vuelve disponible a la voluntad de Dios. La Virgen María, en esos pocos instantes de la Anunciación, ha sabido rechazar el miedo, aun presagiando que su “sí” le daría pruebas muy duras. Si en la oración comprendemos que cada día donado por Dios es una llamada, entonces agrandamos el corazón y acogemos todo. Se aprende a decir: «Lo que Tú quieras, Señor. Prométeme solo que estarás presente en cada paso de mi camino». Esto es lo importante: pedir al Señor su presencia en cada 43
LA VOZ DEL PAPA
Zurbarán, F. (1630).María de niña. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York.
paso de nuestro camino: que no nos deje solos, que no nos abandone en la tentación, que no nos abandone en los momentos difíciles. Ese final del Padre Nuestro es así: la gracia que Jesús mismo nos ha enseñado a pedir al Señor. María acompaña en oración toda la vida de Jesús, hasta la muerte y la resurrección; y al final continúa, y acompaña los primeros pasos de la Iglesia naciente (cfr. Hch 1,14). María reza con los discípulos que han atravesado el escándalo de la cruz. Reza con Pedro, que ha cedido al miedo y ha llorado por el arrepentimiento. María está ahí, con los discípulos, en medio de los hombres y las mujeres que su Hijo ha llamado a formar su Comunidad. ¡María no hace el sacerdote entre ellos, no! Es la Madre de Jesús que reza con ellos, en comunidad, como una de la comunidad. Reza con ellos y reza por ellos. Y, nuevamente, su oración precede el futuro que está por cumplirse: por obra del Espíritu Santo se ha convertido en Madre de Dios, y por obra del Espíritu Santo, se convierte en Madre de la Iglesia. Re44
zando con la Iglesia naciente se convierte en Madre de la Iglesia, acompaña a los discípulos en los primeros pasos de la Iglesia en la oración, esperando al Espíritu Santo. En silencio, siempre en silencio. La oración de María es silenciosa. El Evangelio nos cuenta solamente una oración de María: en Caná, cuando pide a su Hijo, para esa pobre gente, que va a quedar mal en la fiesta. Pero, imaginemos: ¡hacer una fiesta de boda y terminarla con leche porque no había vino! ¡Eso es quedar mal! Y Ella, reza y pide al Hijo que resuelva ese problema. La presencia de María es por sí misma oración, y su presencia entre los discípulos en el Cenáculo, esperando el Espíritu Santo, está en oración. Así María da a luz a la Iglesia, es Madre de la Iglesia. El Catecismo explica: «En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos» (CCE, 2617). En la Virgen María, la natural intuición femenina es exaltada por su singular unión con Dios en la oración. Por esto, leyendo el EvanEnero - Febrero 2021
Zurbarán, F. (1630).Cristo y la Virgen. Museo de Arte, Cleveland.
gelio, notamos que algunas veces parece que ella desaparece, para después volver a aflorar en los momentos cruciales: María está abierta a la voz de Dios que guía su corazón, que guía sus pasos allí donde hay necesidad de su presencia. Presencia silenciosa de madre y de discípula. María está presente porque es Madre, pero también está presente porque es la primera discípula, la que ha aprendido mejor las cosas de Jesús. María nunca dice: «Venid, yo resolveré las cosas». Sino que dice: «Haced lo que Él os diga», siempre señalando con el dedo a Jesús. Esta actitud es típica del discípulo, y ella es la primera discípula: reza como Madre y reza como discípula. «María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19). Así el evangelista Lucas retrata a la Madre del Señor en el Evangelio de la infancia. Todo lo que pasa a su alrededor termina teniendo un reflejo en lo más profundo de su corazón: los días llenos de alegría, como los Enero - Febrero 2021
momentos más oscuros, cuando también a ella le cuesta comprender por qué camino debe pasar la Redención. Todo termina en su corazón, para que pase la criba de la oración y sea transfigurado por ella. Ya sean los regalos de los Magos, o la huida en Egipto, hasta ese tremendo viernes de pasión: la Madre guarda todo y lo lleva a su diálogo con Dios. Algunos han comparado el corazón de María con una perla de esplendor incomparable, formada y suavizada por la paciente acogida de la voluntad de Dios a través de los misterios de Jesús meditados en la oración. ¡Qué bonito si nosotros también podemos parecernos un poco a nuestra Madre! Con el corazón abierto a la Palabra de Dios, con el corazón silencioso, con el corazón obediente, con el corazón que sabe recibir la Palabra de Dios y la deja crecer con una semilla del bien de la Iglesia.
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CUADRO POR CUADRO por P. Dr. Luis García Orso, S.J.
El Papa Francisco Un hombre de palabra
Título: Pope Francis: A Man of His Word
Año: 2018 Duración: 96 min. País: Alemania, Francia, Italia, Suiza. Director: Wim Wenders Guión: Wim Wenders y David Rosier Edición: Maxine Goedicke Fotografía: Lisa Rinzler Reparto: Francisco y muchas personalidades mundiales. Género: Documental biográfico Valoración: Un recuento documental del Papa Francisco, de sus preocupaciones pastorales, a través de las imágenes y palabras de muchos de sus encuentros en diversas partes del mundo.
El Vaticano pidió al reconocido cineasta alemán Wim Wenders hacer un documental que presentara el pensamiento del Papa Francisco a través de sus encuentros, discursos y homilías, en sus diversas visitas pastorales. El cineasta trabajó el guion y el material grabado que le ofrecieron, y consiguió además una colaboración muy profesional entre el Centro Televisivo Vaticano, la norteamericana Focus Features y varias productoras europeas interesadas en el proyecto. A los cinco años de elección de Francisco, Wenders presentó su película en Cannes, en mayo de 2018. El resultado es un muy disfrutable viaje espiritual con el Papa, además de una síntesis de sus preocupaciones, intereses y propuestas ante los retos más urgentes de la humanidad.
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omo nos lo indica el título de la película, Francisco, un hombre de palabra, el Papa es un ser humano de una palabra comprometida, solidaria, encarnada, evangélica. Pero el acierto cinematográfico de Wenders es no centrarse solamente en los discursos del pontífice, sino en verlo en sus encuentros vivos con personas y grupos muy variados: migrantes y refugiados, trabajadores de fábricas y del campo, familias, presos, enfermos, niños, ancianos, políticos, líderes sociales y líderes religiosos. Vamos con él de Asís a Lampedusa, de Lesbos a Jerusalén, de Nápoles a Filipinas, de la ONU al Congreso de Estados Unidos, de Roma a Ciudad Juárez. Cada encuentro que vemos contagia cercanía, escucha, simpatía, amor, interés por los otros, deseo de algo mejor para todos. La comunicación y el estilo pastoral del Papa se distingue no solo con sus palabras, siempre hondas y claras, sino también por lo que habla con sus gestos: al lavar los pies a presos, al sentarse a comer con mendigos, al abrazar a enfermos y ancianos, al orar con judíos y musulmanes, al entrar en un vecindario de emigrantes, al mojarse bajo la lluvia, al escuchar las penas
de la gente sin trabajo, al llorar por los niños y jóvenes maltratados y violados. Son signos de que el reinado de Dios está cerca, muy cerca, de todo hombre y mujer sin exclusiones, y especialmente de los pobres y marginados. Vale recordar sus declaraciones en la primera entrevista que dio a los medios de
En un mundo que tiene tantas riquezas, tantos recursos para dar de comer a todos, no se puede comprender que haya tantos niños hambrientos.
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CUADRO POR CUADRO comunicación: «Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres», y lo que ha repetido en tantas ocasiones: «No a la indiferencia, no a una economía de exclusión». Wenders une estos ideales con la canción interpretada por la también argentina, Mercedes Sosa: «Que el dolor no me sea indiferente».
¡Cómo quisiera una Iglesia pobre para los pobres!
Laudato Si’, la encíclica sobre el cuidado de la casa común, de mayo 2015, tiene una atención especial en la película, como lo tienen también las preocupaciones más hondas del pastor romano: «Saber escuchar lo que nos dicen Dios, el pobre, la naturaleza»; «escucharnos, dialogar, buscar respuestas juntos, hacernos todos responsables». Tal como san Francisco de Asís ha inspirado al Papa, también lo ha hecho con el director, quien recrea cinematográficamente algunas escenas de la vida del santo para que también nosotros abramos el corazón y nos hagamos sensibles a toda realidad. Así somos invitados a descubrir lo que nos une a todos como hijos de Dios, lo que nos hermana, lo que podemos hacer juntos por la fraternidad y la amistad social, como nos propone la encíclica Fratelli tutti. Win Wenders es un creador convencido de que el cine puede dar luz en nuestra vida y aportar algo mejor a nuestra humanidad. El nuevo documental del cineasta alemán resulta un viaje luminoso, un limpio recuento que nos acerca a la honesta personalidad del Papa, a su palabra empeñada en trasmitir los valores evangélicos. Este retrato de Francisco no dejará indiferente a nadie, pues nos invita a pensar que no solo otra Iglesia es posible, sino también otro mundo. La película puede verse en Netflix. No podemos perdernos la canción que cierra la película: «These are the words». En los créditos finales, suena la particular voz de la poeta y cantautora norteamericana Patti Smith, quien alguna vez declaró que, aunque no es católica, «rezará con el rock por el Papa». La cantautora nos deja una letra llena de fuerza: «Cuando el alma anhela amor, éste nos llega desbordante desde arriba. La compasión, la humildad, la esperanza son palabras para vivirse todos los días». Así lo vive Francisco y así nos lo entrega esta película.
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