ISSN: 0185-8424
REVISTA AD GENTES. PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. www.ompe.mx
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AÑO LIV No. 612
Mayo-Junio 2021
La vocación al
matrimonio
La celebración del mes de María es una ocasión que nos permite descubrirla de manera especial como la primera discípula de Jesús. La alegría del Evangelio nos rompe todos nuestros esquemas y nos lleva especialmente a socorrer a aquellos que están necesitados de nuestra ayuda.
Oremos con el Papa Mayo 2021
Recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular el campo de las finanzas para proteger a los ciudadanos de su peligro.
Junio 2021
Recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, con generosidad, fidelidad y paciencia.
Mensaje del director
[…] «Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive» y nos quiere también vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Señor, sean capaces de recordar proféticamente que nadie se salva por sí solo […] Hoy, Jesús necesita corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2021
P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG Con el gozo de seguir celebrando el tiempo Pascual, triunfo del Señor Jesús sobre el pecado y la muerte, me permito saludarlos nuevamente deseando que estén experimentando la gracia y la paz que el Misionero del Padre nos ha alcanzado con su muerte y resurrección. Que el amor y la misericordia de Dios se manifiesten en sus vidas, en sus familias y en sus labores diarias para seguir anunciando a Jesús vivo y entre nosotros. Al mismo tiempo, nos encaminamos a vivir y celebrar la gran fiesta de Pentecostés, solemnidad que se vive con júbilo y esperanza; nos deja la certeza de que Dios está siempre con nosotros por medio del Espíritu Santo, Aquel que nos fortalece con sus dones y carismas: «El Espíritu se posa sobre cada uno de los discípulos, sobre cada uno de nosotros. El Espíritu prometido por Jesús viene a renovar, a convertir, a sanar a cada uno de nosotros. Viene a sanar los miedos —cuántos miedos tenemos—, las inseguridades; viene a sanar nuestras heridas, las heridas que nos hacemos también unos con otros; y viene para convertirnos en discípulos, discípulos misioneros, testigos llenos del coraje, de la parresia apostólica, que son necesarios para la predicación del Evangelio de Jesús» (Papa Francisco). Les comparto que el pasado mes de abril, del 5 al 10, OMPE México realizó la Escuela de Animadores Misioneros (ESAM), este año y de manera especial fue a través de la plataforma ZOOM; es la primera vez que se lleva a cabo de forma virtual, cuestión que favoreció la comunicación entre la sede nacional de las OMPE y la pastoral misionera de las provincias y diócesis del país. El objetivo fue planteado para animar, formar e impulsar el espíritu misionero de los asesores. El estudio y reflexión de los elementos fundamentales de la pastoral misionera ayudan a realizar un mejor servicio como animadores o asesores de los niños y adolescentes de la IAM. Contamos con la participación de más de 170 personas de las diócesis de México, incluso de países como Estados Unidos, Honduras, Guatemala, Panamá y Perú. La coordinación y desarrollo estuvo a cargo de la Hna. Roberta Estrada Cruz, Secretaria Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera. ¡Gracias a todos por su participación! Me despido invocando la maternal intercesión de María santísima de Guadalupe en este mes de mayo, para todos nosotros, sus hijos, pero muy especial para que bendiga y proteja a las Mamás de México; que al experimentar el amor de nuestra Madre Santísima sigan anunciando a Jesús a través de su entrega, dedicación y sacrificio. Ellas son sal y luz en el mundo con su testimonio: «Que María, la primera discípula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras» (Papa Francisco). Sigamos unidos en la oración para que las OMPE México lleven a cabo, con actitud de servicio y entrega generosa, la encomienda de animar y formar a todo el Pueblo de Dios en el espíritu misionero universal, y la pastoral misionera apremie la misión ad gentes en sus planes pastorales.
«No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20)
AÑO LIV NO. 612 MAYO · JUNIO 2021
Propietario
OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. Director General
P. ANTONIO DE JESÚS MASCORRO TRISTÁN, MG PBRO. HIPÓLITO ESCORCIA ACHAUTLA
Secretario Nacional de la Pontificia Obra de la PF
Editora
DIANA MONROY RODRÍGUEZ
BIBLIA Y MISIÓN
El mes de María
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Diseño
CLAUDIA B. CHÁVEZ RAMÍREZ COLABORADORES
Diácono Tufan Mitra, SX Hno. Omar Peña FMS · Hno. Jorge Lozano MJ Rosalva Montano Rodríguez Diácono Marselinus Yerisko, SX Cristina Berenice Morales Mondragón Juan Herrera Herrera Pbro. Ricardo Flores González P. Dr. Luis García Orso, S.J. P. Marcos Garduño Arias, SX
LA MISIÓN HOY
Fraternidad
TESTIMONIOS MISIONEROS
La vocación es un don gratuito...
TESTIMONIOS MISIONEROS
La Alegría del Evangelio. PEM MISIÓN Y PERSPECTIVA
La vocación al matrimonio
El contenido de los artículos que aparecen en cada número es responsabilidad de los autores y no compromete la opinión de los editores.
TESTIMONIOS MISIONEROS
No tengas miedo de ser misionero LA VOZ DEL PAPA
Ven y lo verás
ESPIRITUALIDAD MISIONERA
Experimentar la presencia de la Virgen... IGLESIA EN SALIDA
Una Iglesia en salida con María... LA VOZ DE NUESTROS PASTORES
Visítanos: www.ompe.mx Revista Adgentes
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Fotografía Págs: 8-11, 20-25, 30-41 Cathopic Págs: 12-15, 26-29 Misioneros Xaverianos Págs: 42-45 Vatican.va
REVISTA AD GENTES, Año LIV, número 612, mayo · junio 2021, es una publicación bimestral impresa, distribuida por Obras Misionales Pontificio Episcopales de México, A. R., Prolongación Misterios No. 24, Col. Tepeyac Insurgentes. Delegación Gustavo A. Madero, C.P. 07020, Tel. (01 55) 57500544, www.ompe.mx, Editor responsable: Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG. Reserva de Derechos No. 04-2008-042412363000-102, ISSN: 0185-8424, Licitud de Título No. 12345. Licitud de Contenido No. 9908, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, Permiso SEPOMEX No. PPO9-1848. Impresa por Editorial Esfuerzo S. A. de C. V. Esfuerzo 16-A, Col. Lázaro Cárdenas, C.P. 53560, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Este número se terminó de imprimir el 26 de abril de 2021, con un tiraje de 10,000 ejemplares.
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Papa Francisco, ocho años
CUADRO POR CUADRO
Los que se quedan
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Editorial
El papel de la familia dentro de la labor misionera es fundamental, por ello es considerada la Iglesia doméstica. Es en la familia donde aprendemos a comunicarnos con Dios, con el rezo de nuestras primeras oraciones; en ella aprendemos a amar a nuestro Padre, a seguir a Jesucristo. Tan importante es que en ella podemos aprender a vivir nuestra fe con autenticidad o a verla como mera imposición. La familia, como verdadera comunidad de vida y amor, no solo debe educar con autenticidad cristiana a sus hijos, sino que debe propagar el Evangelio más allá de sus miembros. Sin embargo, para que esto sea posible, la vocación al matrimonio no deberá ser tomada a la ligera y quienes se sientan llamados deberán comprometerse a una vida en plenitud cuyo centro sea el amor a Dios. El matrimonio es un proyecto en común, más que una meta personal; incluso más que una finalidad es un camino que se recorre en pareja, mirando hacia un mismo objetivo; pero también se enriquece de los triunfos individuales y se alimenta del mutuo apoyo. No es una relación de dependencia, sino la completa libertad de amar juntos a Dios y vivir bajo su designio. «El matrimonio es un signo precioso, porque “cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo así, se “refleja” en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros. También Dios, en efecto, es comunión: las tres Personas del Padre, Hijo y Espíritu Santo viven desde siempre y para siempre en unidad perfecta. Y es precisamente este el misterio del matrimonio: Dios hace de los dos esposos una sola existencia”» (Amoris laetitia, 121). Todos estamos llamados a la santidad y cada una de las vocaciones forma parte importante del plan de Dios. «Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre» (Lumen Gentium, 11).
BIBLIA Y MISIÓN Hno. Omar Peña FMS, Hno. Jorge Lozano MJ
El mes de
María:
Una oportunidad para reavivar nuestro ser «discípulos-misioneros» La Iglesia, desde sus orígenes, ha sido acompañada por la presencia maternal de María (Jn 19, 26-27).
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as primeras comunidades cristianas son testigo de ello. La presencia de María en la comunidad que ora y espera la venida del Espíritu (Hch 1, 14) nos revela como la madre de Jesús esta presente en los primeros pasos de la Iglesia naciente. Su presencia en la comunidad cristiana nos recuerda el rostro de Jesús, siendo también signo de la fidelidad de la Iglesia a Cristo. Esta presencia y cercanía de María ha sido siempre reconocida a lo largo de la historia de la Iglesia. Es por ello por lo que el amor y la devoción a la madre de Jesús es un elemento intrínseco del culto cristiano (Pablo VI, 1974). Prueba de ello son los múltiples títulos y advocaciones con los que veneramos e invocamos a María: refugio de pecadores, auxilio de los cristianos, consoladora de los afligidos, madre de la Iglesia, reina de la paz. Expresiones que reflejan cercanía, protección y reconocimiento de una presencia que anima y fortalece la vida y fe de la comunidad cristiana. Encontrarnos con María significa, en último término, encontrarnos con Jesús mismo. Tal como nos recuerda la Exhortación apostólica
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Marialis Cultus, «en la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende de El: en vistas a El, Dios Padre la eligió desde toda la eternidad» (Pablo VI, 1974, n. 25) para realizar su proyecto salvífico en Cristo. En consecuencia, el culto y la devoción a María estan siempre en relación con Jesús y a su Evangelio. Esta referencia cristocéntrica hace más sólida la piedad hacia la Madre de Jesús y la transforman en «un instrumento eficaz para llegar al "pleno conocimiento del Hijo de Dios, hasta alcanzar la medida de la plenitud de Cristo"» (Ídem). En la celebración del año litúrgico, en el cual hacemos memoria de los misterios de Cristo, en diversos momentos la Iglesia venera con amor a María (SC n. 103), sea a través de las fiestas litúrgicas establecidas que de los diferentes ejercicios de piedad mariana. Particularmente, la devoción popular ha llevado a la comunidad cristiana a identificar el mes de mayo con María, convirtiéndose en una tradición de mucho arraigo, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Durante este mes, la Iglesia venera con amor a María a través de diversas expresiones devocionales, especialmente con el rezo del rosario. Es así como, en muchos de nuestros templos, comunidades y familias, se elevan a María múltiples oraciones desde el profundo del corazón de sus devotos. En este sentido, María siempre ha sido refugio de las oraciones y súplicas de muchos cristianos antes las necesidades y peligros a los que se enfrentan la Iglesia y la sociedad. Un caso relevante, entre las innumerables invitaciones a recurrir a María en momentos de vital importancia para la Iglesia, fue la Carta Encíclica Mense maio escrita por Pablo VI en 1965. En esta el pontífice invitaba a recurrir a la intercesión de María por el momento histórico que la Iglesia vivía, un periodo de “aggiornamento” (actualización) impulsado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, y por la difícil situación política y social que se vivía en el ambiente internacional.
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BIBLIA Y MISIÓN
Año con año, en el mes de mayo continúa siendo una ocasión propicia para hacer viva la memoria de María en la comunidad cristiana, celebrándose con fervor desde el seno de muchas familias y parroquias. Es también notoria la presencia de María en el magisterio de Papa Francisco, que nos invita a acercarnos a ella como Madre que acompaña y fortalece la vida de la Iglesia. El 31 de mayo la Iglesia nos invita a celebrar la fiesta litúrgica de La Visitación. Con esta celebración se concluye el mes dedicado a María. Por este motivo nuestra reflexión se concentra ahora en el texto bíblico del relato de la visita de María a su prima Isabel (Lucas 1, 39-56), para iluminar nuestra vivencia de este mes dedicado a la madre de Jesús. Sin afán de presentar un análisis exegético exhaustivo, para interés de nuestra reflexión nos centramos en los versículos 39 «…María se puso en camino y fue a toda prisa…», 41 «…la criatura dio un salto en su vientre e Isabel se llenó de Espíritu Santo...» y 44 «…Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre...». El relato de la Visitación sigue al pasaje de la Anunciación (Lc 1, 26-38) y se encuentra dentro del capítulo 1 del evangelio según Lucas, en
el cual se anuncia y prepara el nacimiento de Jesús, el Mesías. Por medio de Isabel y María, el evangelista evidencia la inauguración del estadio final de la historia de la salvación y del plan salvífico de Dios, que en Jesús alcanza su plenitud. Por otro lado, si en la Anunciación María ha sido presentada como la creyente y la sierva modelo que responde con todo el corazón al plan de Dios, en la Visitación será exaltada como la portadora de la alegría de la salvación, consecuencia de su fe y apertura plena al plan salvífico de Dios. Del dinamismo de la fe de María y de la gracia divina que le es implícita, en virtud del Mesías, se deducen entre otras, tres características de su “ser primera discípula” a las que hacemos referencia: • Servicio (v. 39): María se muestra disponible al servicio y sale al encuentro con prontitud. El don recibido en demasía “impone”, casi instintivamente, la prontitud por comunicar la Buena Nueva allá donde pareciera que «¡No tienen vino!» (Jn 2, 3); donde la espera del Mesías reclama la generosidad del anuncio. En consecuencia, el servicio de María se fundamenta no en un mero ejercicio de preocupación social y de caridad sino en el gozo que nace del don recibido, que es Jesús mismo. Posteriormente, a través del mensaje de Jesús, comprenderemos que el servicio es el rasgo que ha de caracterizar la actuación de todo discípulo (Lc 22,27). En este sentido, la actitud de servicio de María responde anticipadamente a la llamada de Jesús a ponernos al servicio de los demás, convirtiéndose así en su primera discípula. • Anuncio (v. 41): el saludo de María, como acto evangelizador, comunica la fuerza del Espíritu que permite a quien escucha, en este caso Isabel la anciana embarazada del precursor, la confirmación de la gracia de la salvación operante en cada historia personal. Por el don del Espíritu, Isabel reconoce el don de Dios y la misión del hijo que lleva dentro. Si-
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de la fe, no por ser madre sino por ser verdadera discípula, que vive con prontitud y actitud de servicio el ser portadora de la alegría del Evangelio para los demás. Acentuar los rasgos maternales prescindiendo de aquellos característicos en virtud de la relación de fe resulta un empobrecimiento del lugar de María en la historia de la salvación. Comprendida María en este horizonte permite descubrir en ella mayores elementos que iluminan el camino de la fe de la comunidad cristiana. guiendo el relato de la Visitación, María nos enseña un modo particular de evangelizar que no se vale únicamente de gestos y palabras sino de la experiencia fundante de llevar a Jesús y su Espíritu, como aspecto esencial del acto evangelizador. • Alegría (v. 44): atendiendo al relato, la Iglesia encuentra en María un modelo de evangelización gozosa. Juan ha saltado en el vientre de Isabel porque María lleva en su seno a su Señor. El salto de Juan es la respuesta en reciprocidad y aceptación gozosa al cumplimiento de la promesa de salvación en Jesús. Alegría que trae consigo la llamada a una misión concreta. Para Juan será ser precursor del Mesías, y para cada uno de nosotros la alegría del discipulado. María, con su servicio, irradia la alegría de quien acoge la Buena Noticia de Jesús como proyecto de vida. Esta reflexión sobre la presencia de María en la Iglesia y el culto a ella reservado en virtud de Cristo, sugiere algunos aspectos que cada uno de nosotros puede considerar para celebrar, personal y comunitariamente, el mes mariano. La celebración del mes de María es una ocasión que nos permite descubrirla de manera especial como la primera discípula de Jesús. Se trata de un rasgo que no ha sido tan profundizado y que le otorga un lugar significativo en la comunidad cristiana, ya que releva los lazos de la fe con Jesús que trascienden con creces los lazos biológicos (Mt 12, 46-50; Lc 8,19-21). María es tipo y figura del camino Mayo - Junio 2021
El mes de María desde este cuadro bíblico, puede ser una oportunidad de reavivar nuestro discipulado en el seguimiento de Jesús. Caminando con María, que «parte deprisa», nos sentimos llamados a vivir nuestra vida como anuncio de Jesús en el servicio a los demás. El recuerdo amoroso de María, madre de la Iglesia y compañera en el camino de la fe, es una ocasión para realizar una relectura de nuestra experiencia de discipulado que, por el bautismo, estamos llamados a vivir con radicalidad según la vocación específica de cada uno. Ciertamente, el discipulado como llamada al seguimiento de Jesús implica una misión personal ineludible de anuncio del Reino de Dios. De la mano de María la Iglesia descubre un estilo particular de llevar adelante su misión evangelizadora, caracterizada por la ternura y el cariño (EG, n. 288). Como afirma el Papa Francisco, en María descubrimos a una «mujer contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos. Es la mujer orante y trabajadora en Nazaret, y también es nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás «sin demora» (Lc 1,39). Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización» (Ídem). En este mes de mayo pidamos a María que nos aliente a realizar un camino de profundización en nuestra llamada a ser discípulos y misioneros, que viven con alegría el anuncio de la Buena Nueva en el servicio a los demás. 7
LA MISIÓN HOY Rosalva Montano Rodríguez, Tanatóloga y Logoterapeuta
Fraternidad Desde mi punto de vista teológico y reflexionando a la luz espiritual ¿qué le falta al mundo para construir la fraternidad? Le falta principalmente amor, si hay amor hay respeto, valores, ética, moral cristiana de la iglesia o ética civil, pero, como podemos darnos cuenta, eso ya no existe.
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ristemente nos invaden puros antivalores, todos los medios de comunicación nos hablan de aborto, eutanasia, muerte, de todo lo que es un mundo egoísta, inhumano, vale todo, todo se puede, piensan que nada tiene censura, no hay respeto ni por su propia persona; ¿en qué lo veo? En cómo hablan, cómo se visten, cómo se comportan, no hay amor ni para sí mismos, solo odios, rencores, solo piensan en dañarse a sí mismos, como van a tener amor por el otro si todo es individual y ni ellos mismos como personas se aman; no se aman, con sus familias, papás, primos, prójimos, solo se ven muchos vicios, drogadicción, alcoholismo, violencia, muy pocas familias fomentan el amor y de ahí sale como lo menciona la Encíclica Fratelli Tutti que son los doctores, enfermeras, farmacéuticos, paramédicos, personal de salud y personal de limpieza los que quieren y dan su vida por el otro. Ya observando hay muy poco altruismo, hay más puntos a tratar, pero haciendo recuento pensemos ¿Cómo hacer que la persona se ame, primero yo y luego si la persona está bien en sus cuatro cuerpos va a aprender a amar a sí misma? Quien tiene amor para sí tiene amor para el otro y le importan los demás, respeta su vida y la ajena, se preocupa y se ocupa de los demás, solo así revisándose a sí mismo podemos darnos cuenta de que se puede crear la fraternidad, ya que como la palabra lo dice, es una unidad de personas que crean una comunidad, que se ven como hermanos interesándose en el bien de los demás y así formando un mundo de amor, de personas comprometidas con ellas mismas para poder interactuar con los demás.
Capetillo obispo auxiliar de Xalapa en el año 2018 en su artículo “El Amor” nos da la descripción del amor o caridad como virtud, el amor o caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas, por el mismo y al próximo como a nosotros mismos, por amor de Dios (CatIC,n.1922). El papa Juan Pablo I señaló que amar significa que algo desde adentro te empuja y te inclina, casi te lleva, te hace ir con ánimo hacia
Gran tarea fomentar lazos fraternos a nivel personal, revisar su persona muy minuciosamente para interesarse por el otro, ya que todo es individual y a nivel personal egoísta, solo yo, primero yo y que me importa el otro. Solo con la fuerza del amor podemos darnos a los otros como lo dice la santa biblia en primera de corintios 1-13-13 el himno teológico el amor, y así mismo nos lo explica desde la voz del pastor monseñor José Rafael Palma Mayo - Junio 2021
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LA MISIÓN HOY
La importancia del amor en la sagrada escritura.
lo que amas, amar significa viajar, correr hacia los que amas. Amar a Dios es viajar con el corazón hacia Dios. Un viaje precioso, pero el viaje comporta a veces implica sacrificios. Pero estos no nos deben detener (Alocución semanal, 27 de septiembre de 1978). San Máximo de Abad, el confesor, nos explica que «la caridad es aquella buena disposición del ánimo que nada antepone al conocimiento de Dios. El que ama a Dios antepone su conocimiento a todas las cosas por él, creadas y todo su deseo y amor tienden continuamente hacia él. El que ama a Dios ama también inevitablemente al próximo; y el que tiene este amor verdadero no puede guardar para si su dinero, sino lo reparte según Dios a todos los necesitados». «La caridad no se demuestra solamente en la limosna, sino sobre todo con el hecho de comunicarse con los demás, las enseñanzas divinas y prodigarles los cuidados corporales» (Sobre la caridad. Centuria I, caps. 1-40). En efecto, el amor a Dios y el amor al próximo son inseparables. Solo si se ama a Dios profundamente, se llega a amar a todos cada vez más plenamente. Él aposto Pablo menciona la caridad como la mayor de las virtudes teologales (cf. 1Cor 13,8-13), puesto que permanece en la otra vida. El amor puede ser llamado también caridad, solidaridad y su máxima expresión es la misericordia.
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Toda la sagrada escritura narra el amor que Dios tiene. Dios es el origen y la fuente de todo amor. Su amor eterno y fiel (cf. Sal 108, 1-4; Jr 31,3 Dt 7,9; Is 54,9). El amor de Dios de parte del ser humano es superior a todo; requiere de toda la mente, la fuerza, el alma, el corazón, «todo su ser» (Dr 6,5; Mc 12,30; Lc 10,27). El amor de cada uno a Dios es la respuesta que Dios espera de su pueblo. Desde el antiguo testamento, el mandamiento del amor a Dios es completado por el «segundo mandamiento» amarás a tu próximo como a ti mismo (Lv 19,18). Este segundo mandamiento es presentado de modo menos solemne que el primero (cf. Dt 6,4-13), pero como semejante punto el amor al próximo es superior a todos los bienes de la tierra. Dios los señala como el ayuno que a él le agrada (cf. Is 58, 6). En el nuevo testamento Juan identifica a Dios con el amor: «Dios es amor» (1Jn 4,8-12). Cristo en su persona y en su vida, nos ha dado ejemplo de cómo amar a los hermanos. Este «Mandamiento nuevo» es la ley escrita en el corazón del hombre y no en tablas de piedra (cf. 2Cor 3,5). Amar no es simple consejo, recomendación, sino que es un mandamiento de cristo (cf. Jn 13,34), pero sobre todo es una caridad, Dios nos ama y nos ha dado la capacidad de amar. Cristo nos pide amar como él nos ama, y nos invita también a permanecer en el amor (cf. Jn 15, 9-10), es decir perseverar. En la parábola del buen samaritano (cf. Lc 10, 29-37), Cristo da por entendido que el amor al prójimo se dirige hacia el más cercano, porque «la caridad empieza en casa»; sin embargo, Jesús aclara en un sentido más amplio y profundo, ya que amar al prójimo significa acercarme por amor al que me necesita, es decir, al que yo puedo acercarme. Es también importante la coherencia en el amor que «quien no ama a su próxima miente si dice que ama a Dios» (1Jn 4,20-21). El que ama sinceramente a los hermanos, ama auténticamente a Dios, ¿Quién le dará el premio eterno como si hubiese beneficiado Mayo - Junio 2021
directamente a él? Amar es perdonar las ofensas recibidas (cf. Mt 5, 23-24). La sagrada escritura insiste en el amor permanente, que se da cuando es verdadera virtud. «nada puede apagar el amor» (Ct. 8,7). «El amor no pasa nunca» (1Cor 1, 13-8).
Dimensiones del amor o caridad. No se puede amar a una persona por encima del amor de Dios, pero hay que amarla precisamente porque amamos a Dios. El afecto y la atracción están desordenados hacia las cosas y a las personas, nos aleja del amor de Dios y contradicen también el amor al próximo. El amor al próximo contiene el efecto natural característico del corazón humano, pero está basado en el amor de Dios, benévolamente. Las dimensiones del amor (o caridad) se consideran dos, un aspecto sensible y otro espiritual, los cuales con inseparables en la experiencia humana (cf. Benedicto XVI, Deus caritas est, 7): a. Amor de concupiscencia (eros): es el amor sensible, imperfecto, que ama por lo que recibe, es decir, se mueve por interés. Se refiere a las palabras y otras expresiones de ternura y cariño. (cf. Is 49, 15), a las caricias; incluye el placer o sensación de agrado. El amor sensible es natural, sensible y conveniente para las relaciones humanas; pero sino trasciende puede desviarse, deMayo - Junio 2021
gradarse o pervertirse. La exageración del amor sensible que es el erotismo contradice la nobleza y la dignidad de los efectos y la emotividad humana. b. El amor de benevolencia (ágape): es el amor espiritual que perfecciona los efectos y emociones, fruto de la acción del espíritu santo, es incondicional, no necesita nada a cambio: simplemente se da (cf. 1Jn 3, 16-17). El que ama no exige ser amado, aunque lo espera. El mismo dinamismo del amor pleno suscita que sea correspondido y permanece fiel. Su amor despierta el amor. Proviene de Dios y conduce a Dios y al compromiso con el próximo. El amor humano se vive con ambas dimensiones, sensible y espiritual, vividas de modo armónico y expresadas oportuna y libremente, conservando su sentido propio. El amor al próximo no es solo sensible y superficial, sino es también interior y siempre activo. El amor sin obras no es sincero ni completo, sino débil y rígido. Por otra parte, las obras buenas, sin efecto ni cariño son siempre frutos de amor como virtud, puesto que la motivación gira en torno a otros intereses o intenciones, que, aunque sean buenas buscan otra compensación.
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TESTIMONIOS MISIONEROS Diácono Marselinus Yerisko, SX, Misioneros Xaverianos
La vocación es un don gratuito y compartido Mi nombre es Marselinus Yerisko. Marselinus es apellido de mi abuelo y Yerisko es mi nombre (origen bíblico de la ciudad de ‘Jericó’ que significa: ciudad de luna. Las personas con luna en Aries son como niños grandes y tienen actitudes como felicidad, optimismo, alegría, entusiasmo, etc.). A través de estos significados de mi nombre, describo quien soy yo.
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ací en Maumere, un municipio que pertenece a las islas menores de Indonesia, el 28 de marzo 1992. Indonesia es un país que está en el continente de Asia, ubicado al sudeste de Asia. Es un país cuya mayoría de la población es musulmana, aunque existen algunas religiones, el protestantismo, el catolicismo, el hinduismo, el budismo y el confucianismo las cuales se reconocen oficialmente. La religión cristiana, especialmente el catolicismo se encuentra en la parte este de Indonesia, fue llaveado por los colonizadores y misioneros portugueses en el siglo XV.
Soy hijo mayor de cuatro hermanos. Mi papá se llama Hubertus Urbanus (trabaja en el mercado como vendedor de pescado) y mi mamá (ama de casa). Mi casa está en el centro del municipio, pero la colonia donde vive mi familia está alrededor de las casas de los religiosos (los Hermanos Carmelitas, las Hermanas Pasionistas, Hermanas de la Caridad, y la casa del obispo). A través de estas experiencias que viví en mi infancia, puedo decir que nació mi primera vocación al tener contacto y convivir con los religiosos; además cuando era niño había muchos primos por parte de mi mamá que fueron seminaristas diocesanos y en algunos momentos me invitaron a participar en sus actividades en el seminario. Por eso, después de terminar la secundaria, en seguida tome la decisión de entrar al seminario menor diocesano para hacer mi preparatoria. Estuve en este seminario cuatro años con un año de preparación. Pasé momentos maravillosos pues aprendí muchas cosas (en el crecimiento de la personalidad, la fraternidad, etc.) y más que eso traté de profundizar y madurar mi vocación. Mi primer encuentro con los misioneros xaverianos fue en 2008 a través de la revista (cursaba el segundo año de prepa) donde me llamaba mucho la atención el testimonio de los estudiantes xaverianos que compartían sus experiencias de apostolado (el servicio a los pobres-los marginados, el servicio soMayo - Junio 2021
cial en el trabajo conjunto con los jóvenes de otras religiones, el campo diálogo interreligioso para construir los caminos de la paz y solidaridad entre la diversidad cultura y la religión); otro motivo que me llamaba mucho la atención en esa etapa fue la frase «hacer del mundo una sola familia» (make the world one family) que se realiza a través de vivir en una comunidad con hermanos provenientes de diferentes países para experimentar la diversidad cultura. Por ello decidí directamente en mi último año de la prepa entrar con los misioneros xaverianos. Entré al postulantado en julio 2010, después del postulantado fui directamente a estudiar filosofía dos años 2011-2013. Después de los dos años de filosofía, regresé a hacer mi noviciado y en 2014 hice mi primera profesión. Después continué dos años más mis estudios y en 2016 terminé mi licencia de teología y filosofía. En mayo de 2016 me llegó la noticia que continuaría mi formación básica como xaveriano en la casa de teología internacional de México, donde llegué el 26 de septiembre de 2016. Actualmente estoy terminando mis estudios teoló13
TESTIMONIOS MISIONEROS
gicos en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM) y me encuentro en la casa teologado internacional xaveriano en México.
«un don no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo solo para nosotros mismos, nos convertimos en cristianos aislados, estériles y enfermos»
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En mi reflexión, durante este caminar, todos los momentos que he pasado y vivido como seminarista o religioso y en este presente como diácono, me llevan a entender que la vocación es un don gratuito; un don que Dios da a cada uno según sus cualidades, para que las multiplique y las comparta con los demás. Citando lo que dice el Papa Francisco: «un don no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo solo para nosotros mismos, nos convertimos en cristianos aislados, estériles y enfermos». Durante mi formación, he experimentado y vivido este don, compartiéndolo con alegría a los demás a través de los servicios que he hecho. He trabajado mucho en el campo de animación y diálogo interreligioso, dado que, en el contexto de Indonesia, estos dos campos invitan a los cristianos a ser testimonios vivos de la solidaridad, la armonía y la paz ante las diferentes creencias en este país, además nuestro carisma xaveriano me animó a formarme y ser un misionero Ad gentes. Por eso mi autentica experiencia concreta y viva es a través del servicio de la caridad, la promoción de justicia y paz es la libertad de los que viven en la opresión y marginados la que me ayuda a experimentar el compartir con los más necesitados en la sociedad, como dice Jesús en el evangelio de Mateo: «En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron» (Mt 25, 40). En mi punto de vista y experiencia antes de anunciar algo, lo más importante es el mostrar y compartir la experiencia evangélica que he vivido, ya que de manera indirecta a través del testimonio se muestra la presencia de Dios y eso ayuda a los demás para dar sentido y significado a la vida y a las consecuencias existenciales del hombre en el mundo actual. Mayo - Junio 2021
Gracias a todos los que me han acompañado durante mi camino de formación, aún hay mucho por recorrer, en algunos momentos me he encontrado con muchas dificultades, pero siempre tengo confianza que Dios está conmigo y me sigue acompañando, me inspira a ser un verdadero portador de la voz de Dios. La frase de san Pablo me ayuda también a quitar todas mis preocupaciones, dudas e inquietudes que algunas veces me han parado el ánimo de seguir compartiendo este don: «por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio» (Rm 8, 28). Finalmente, termino este testimonio, invitando a todos los jóvenes a que abran sus corazones para que respondan consciente y libremente a la llamada de Mayo - Junio 2021
Dios. El mundo necesita personas y jóvenes que siguán compartiendo la alegría del Evangelio a los demás y que siembren semillas de esperanza en los corazones que lo necesitan, empezando a decir ‘Sí’ con esta llamada. «Jóvenes, no tengan miedo. Que sea por todo conocido y amado, nuestro Señor Jesucristo». PANGGILAN ITU BERKAT DAN RAHMAT DARI TUHAN. JANGAN TAKUT MENJAWAB PANGGILAN DARI-NYA. TUHAN MEMBERKATI KITA SEMUA (LA VOCACION ES UN DON Y UNA GRACIA DE DIOS. NO TENGAN MIENDO A RESPONDER LA LLAMADA DE DIOS. DIOS NOS BENDIGA).
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La Alegría del Evangelio
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os laicos misioneros son agentes de cambio que quieren compartir la experiencia de Dios en las misiones mediante su testimonio de vida y el desempeño de su profesión, haciendo frente a las vicisitudes de la vida para entregarse enteramente a Cristo, eligiendo una vida de misión, en la cual, compartir el mensaje de Dios, sea parte de su vida. Los Cuyos Guerrilleros del Señor, también conocidos como Payasos Eucarísticos Misioneros, es un ministerio con un carisma especial que motiva a todo niño y adolescente a conectar su corazón con Jesucristo, de manera didáctica y divertida.
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«Los Payasos Eucarísticos Misioneros somos una familia de familiar completas: papás, abuelitos, hijos y toda la familia, dedicados a evangelizar», compartió para OMPE México Francisco Iván Moreno Álvarez, también conocido como payasito Kerigma. Por su parte Norma Angélica Miranda Gutiérrez, también llamada Fiat de María, contando un poco sobre la historia de este ministerio dijo: «el misterio de Cuyos Guerrilleros del Señor surgió como resultado de la evangelización que se hacía a través de la Renovación Carismática en la Diócesis de Valle de Chalco, en el ministerio juvenil, de ahí fuimos evolucionando por una necesidad del servicio. Empezamos entregando juguetes y artículos de primera necesidad a niños con mucha, mucha necesidad,
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por lo que decidimos llevarles alegría a través de los payasos; ahí fue que el Señor nos fue transformando de Cuyos Guerrilleros del Señor a PEM, Payasos Eucarísticos Misioneros». «Cuyos es un acróstico que significa “Caminando Unidos a Yahveh Obtendremos Salvación —explicó Luis Mario Moreno Miranda, Payasito Qohelet—, por la cual llamábamos a los jóvenes a un nombre joven, un nombre nuevo que llamará la atención y cuando la teníamos les presentábamos la Palabra de Dios». Los Cuyos Guerrilleros del Señor cuentan con el apoyo del P. Carlos Triana, Mons. Diego Monroy y Mons. Pedro Agustín, siendo este último su asesor espiritual y a quien se le atribuye el haber agregado al nombre de “Cuyos Guerrilleros del Señor” las iniciales “PEM”, que significa Payasos Eucarísticos Misioneros. «Pero PEM, —explica Norma Angélica— Payasos Eucarísticos Misioneros, surgió a través del Espíritu Santo, cuando nos inspiró a llevar esta alegría a los niños y ahí mi esposo, que es el Payasito Kerigma, y otros payasitos comenzaron este ministerio al cual nos fuimos integrando, poco a poco, más miembros de nuestra familia. La Evangelización que llevamos a otros lugares es para enseñarles a las personas, niños y adultos que conocer a Dios es lo más divertido y la aventura más bonita que te puedas imaginar con ella te puedes divertir, alegrar, vivir en familia y no necesitas estar triste para ser un buen misionero». De acuerdo con Luis Mario Moreno, «el carisma de la comunidad, principalmen-
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te, se basa en el carisma misionero, en ir a evangelizar a otras partes del mundo, a otras partes de México, a otras partes donde nos inviten a evangelizar, a través de formas llamativas, como payasos y botargas, ¿para qué? Para llamar la atención de todos los niños y todas las personas». «Es llevar la alegría del Evangelio a todos los lugares del mundo —afirma Francisco Iván Moreno— desde el lugar más recóndito hasta el lugar más cercano, esa es nuestra misión: llevar la alegría del Evangelio». Los principales destinatarios de su ministerio son los niños, pero también a los papás, pero también a los papás a través de sus hijos; muchas personas adultas recuerdan su infancia y lo cercanos que fueron a Dios durante su niñez. Acercar a niños y jóvenes a la Palabra del Señor, es uno de los fines de este ministerio, pero también a adultos que se han convertido, gracias a su misión de compartir el evangelio. Siendo este el gran testimonio que regalan a la Iglesia. Francisco Iván Moreno comentó que «el apostolado que realizamos es totalmente misionero evangelizador y lo que queremos con este apostolado es que todo el mundo se enamore de Jesús Eucaristía, de la mano de Mamita María». Por ello, comenta Luis Mario Moreno «es tratar de impartir a todas personas un poco de la evangelización, pero a través del lado divertido, el lado creativo, que es todo lo contrario de lo que a veces pensamos, como que ir a la Iglesia es un poco aburrido, pero no, es gozarse en Dios». La unión familiar da vida a los Payasos Eucarísticos Misioneros, a quienes se han sumado más familias para llevar el mensaje de amor de Cristo. Norma Angélica nos explicó «Los coordinadores somos Iván y yo, y nosotros estamos apoyados con María Luis, otra Payasita Eucarística; sin embargo, a través de otros ministerios como los evangelizadores y otros hermanos, vamos llevando ese carisma; a algunos les Mayo - Junio 2021
toca en los medios de comunicación, las cámaras, el área de video, de audio, a otros les toca preparar temas o ayudar en diferentes cosas, pero todos, todos podemos llevar la alegría del Evangelio a través de nuestro servicio dentro de la comunidad, Siempre pensando que Jesús Eucaristía es el centro y que de ahí parte todo». Recibir el kerigma es parte de la formación que un laico debe tener para ser parte de los Cuyos Misioneros del Señor. Todo misionero tiene retos que afrontar, mismos que a futuro generan frutos que motivan a seguir en el camino de la misión. Ver reflejado en los rostros de los niños y jóvenes el rostro de Dios y compartir el evangelio con amor y valentía, es parte de la aventura de ser un Payaso Eucarístico Misionero. La evangelización didáctica que pone en práctica este ministerio ayuda a la aculturación de niños, jóvenes y adultos que no conocen el evangelio. Por ello, la labor que realizan los Payasos Eucarísticos Misioneros destaca el papel tan importante que posee el laico en la Iglesia. Pidamos a Jesucristo Misionero del Padre y la intersección de Santa María de Guadalupe, para que siga despertando más vocaciones misioneras entre los laicos, y así poner al servicio de la misión los carismas que Dios nos ha regalado.
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MISIÓN Y PERSPECTIVA Juan Herrera Herrera, Seminario Conciliar de la Purísima, Diócesis de Zacatecas
La vocación al matrimonio Dios, quien nos ha creado por amor, quiere que todos sus hijos permanezcan en ese amor. La situación que actualmente vive la sociedad, refleja una necesidad del amor de Dios, pero que es rechazado por los intereses egoístas del hombre moderno. En este sentido la relación hombre-Dios se ha visto trasformada por condiciones culturales, superficiales, económicas y placenteras.
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a vocación a la santidad, a la que todo hombre está llamado, ha tomado grandes retos. El ser humano, criatura de Dios, está llamado a ser feliz a través de las distintas y bellas vocaciones: matrimonio, soltería, vida sacerdotal y religiosa. Todas importantes para Dios y la sociedad. Una no es más importante que otra, sino que cada una de ellas, cumple con una misión en el plan salvífico divino.
La vocación al matrimonio: un camino de respuesta al amor de Dios San Juan Pablo II en su encíclica Familiaris consortios, expresa como un signo profético la palpable realidad que se vive en el mundo con respecto al matrimonio. Esta vocación es un camino de gracia y santificación para todo el pueblo de Dios; a través del testimonio de la familia es que se puede seguir educando y formando en los valores humanos y cristianos que tanto se necesitan en la sociedad. La vocación al matrimonio es de las más ordinarias, es decir, cada uno ha tenido la experiencia de crecer y vivir dentro de una familia. En el convivir de cada día se encuentran testimonios de matrimonios que hacen vida las palabras que un día expresaron frente al altar. En el libro del Génesis encontramos la experiencia del matrimonio. Dios colma al hombre de una digna compañera y une sus vidas: «por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y los dos llegan a ser una sola carne» Gn 2, 24. Dios siempre ha estado bendiciendo al matrimonio y es con Cristo quien lo eleva a la dignidad de sacramento entre los bautizados (CIC can. 1055, §1). El camino de un matrimonio no es sencillo, se va forjando cada día en el amor y confianza mutua. Las experiencias desfavorables como favorables implican el esfuerzo, la comunicación y el apoyo de ambos. Y así como cada una de las vocaciones a la santidad tiene sus retos y alegrías, la vocación al matrimonio debe responder con seguridad a las necesidades del tiempo de hoy. Mayo - Junio 2021
El noviazgo, la experiencia humana, sincera, próxima al matrimonio El noviazgo debe ser la preparación próxima al matrimonio. En la experiencia de muchos jóvenes, el fin del noviazgo que es conocerse, descubrir y madurar el amor que se tiene, ha perdido su fuerza. Difícilmente en nuestros días se da esa recta intención. San Ignacio de Loyola menciona la rectitud de intención como la madre de la mirada limpia, de la palabra sencilla, de la mano abierta y la sonrisa honesta, de la desnudez y pureza, de la búsqueda y comunión con lo mejor de todos los hombres. Sabemos que es madre de todo esto, pero conviene saber también de quien es hija, dónde está el origen de la recta intención. 21
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Es decir, los intereses propios de placer y superficialidad, hacen que ya no se abra el corazón a la otra persona, cierra los ojos del amor, ya no se quiere por lo que se es, sino por lo que se tiene. En este sentido, muchos jóvenes necesitan consejos que les ayuden a abrir los ojos al amor y descubrir los tesoros que tiene la vocación al matrimonio. Algunos consejos para vivir el noviazgo, y de esta manera, madurar día a día el amor que se tiene son los siguientes: • Sinceridad y honestidad: cada uno debe ser tal cual, no aparentar, ni ser como quiere el otro que sea. La sinceridad expresa un deseo de conocer y aceptar al otro. Si en un noviazgo o en el matrimonio no existe la sinceridad, no se vivirá auténticamente el amor. • Comunicación. El diálogo es la respuesta a tantas dificultades y problemas que pude haber en el matrimonio. El orgullo o la pérdida de interés crean una barrera para el diálogo. • Confianza: Es poner nuestra vida en el otro. La respuesta a la confianza es la fidelidad. La esperanza de poder perseverar y madurar en el amor no es imposible, sino que al pensar en la vocación al matrimonio se tiene que abrir nuestro corazón al amor que Dios nos tiene.
Fines del matrimonio «El amor conyugal comporta una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona —reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad—; mira una unidad profundamente personal que, más allá de la unión en una sola carne, conduce a no tener más que un corazón y un alma» (Familiaris constorsio, 11). De esta 22
manera, cuando el hombre y la mujer unen sus vidas, necesariamente esta unión exige: • Unidad e indisolubilidad: la unidad del matrimonio aparece ampliamente confirmada por la igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y el varón en el mutuo y pleno amor (GS 49,2). El matrimonio será sin duda una sola carne entre los dos esposos, comparten su vida. • La fidelidad del amor conyugal: es la consecuencia del don de sí mismos que se hacen mutuamente (CIC 1646), es decir, la fidelidad comporta que el matrimonio no es pasajero sino un auténtico compromiso de toda la vida. • Apertura a la fecundidad: «Los hijos son el don más excelente del matrimonio y contribuyen mucho al bien de sus mismos padres…los esposos estén dispuestos con fortaleza de ánimo a cooperar con el amor del Creador y Salvador, que por medio de ellos aumenta y enriquece su propia familia cada día más» (Gs 50,1). En la celebración del sacramento del matrimonio se fundamentan y concretizan las exigencias de estos fines. Es en la libertad de los hijos de Dios que se da el consentimiento en donde el hombre acepta como esposa, compañera de vida a la mujer y esta acepta como esposo, compañero de vida al hombre. Ellos son los ministros del sacramento, prometiendo fidelidad y amor en su nueva etapa de vida.
La vocación al matrimonio: un servicio a la misión La Iglesia, que es misionera por naturaleza, encuentra un testimonio del amor de Dios en el sacramento del matrimonio; este se fortalece en fidelidad y amor, experimentando como Dios ama a su pueblo y Jesús a su Iglesia. Mediante el anuncio de la PalaMayo - Junio 2021
FAMILIAS EN MISIÓN Congregación para la Evangelización de los Pueblos / OMP
El matrimonio y la familia, junto con el trabajo, articulan la transfiguración del mundo, que es el camino cotidiano de la gran mayoría de los laicos para cumplir una misión, siendo testigos de su fe en la caridad. Hay una relación íntima entre la misión y la familia cristiana. Esta última es generada por la misión: para convertirse en una familia cristiana, fue evangelizada un día, recibiendo el anuncio de Cristo. La familia se establece como tal a través de la misión, sobre todo en su deber de construir una verdadera comunión de amor entre los cónyuges, y de engendrar y educar a los niños. La exhortación apostólica Familiaris consortio afirma que «la familia cristiana está llamada a tomar parte viva y responsable en la misión de la Iglesia de manera propia y original, es decir, poniendo al servicio de la Iglesia y de la sociedad su proprio ser y obrar, en cuanto comunidad íntima de vida y de amor» (FC 50). La familia cristiana, fundada en el sacramento del matrimonio, es misionera por definición en virtud de la vocación y la tarea de transmitir la fe y la vida. La misión de educar a los hijos e hijas, presentándoles el verdadero sentido de la realidad y de las relaciones humanas y ecológicas a la luz de la verdad cristiana de la fe, representa lo específicamente misionero de la familia cristiana. Educar en la fe resalta la responsabilidad de evangelizar a los niños y hacerlos discípulos y misioneros de Cristo en un contexto sociocultural que no siempre es favorable a la familia humana fundada en el matrimonio, una realidad de amor y unidad entre el hombre y la mujer.
bra de Dios, la celebración de los sacramentos, es la Iglesia quien transmite el plan salvífico de Dios a sus fieles, a los que optaron por la vocación al matrimonio y desde ahí forman una familia. Mediante la práctica de la Palabra de Dios y el servicio en el mandamiento del amor, la comunidad conyugal participa del misterio de la Iglesia. La vocación al matrimonio debe aspirar a vivir el mismo amor de donación que Jesús dio en la cruz por toda la humanidad. Los cónyuges, en virtud del sacramento, «poseen su propio don, dentro del Pueblo de Dios, en su estado y forma de vida, por eso no sólo reciben el amor de Cristo, convirtiéndose en comunidad salvada, sino que están también llamados a transmitir a los hermanos el mismo Mayo - Junio 2021
amor de Cristo, haciéndose así comunidad salvadora» (Familiaris Consortio, 49). De la vocación al matrimonio, surge la familia. Nacen aquí los que quedarán bautizados, siendo hijos de Dios. De esta manera la familia, fruto de la comunidad conyugal, engendra no solo física, biológica y psicológicamente sino también a los hijos de Dios en la Iglesia. La comunidad conyugal debe tomar parte en la misión de la Iglesia poniéndose al servicio de la sociedad, lo que naturalmente es. Es decir, siendo una verdadera comunidad de vida y amor.
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Enamorados de Cristo, los jóvenes están llamados a dar testimonio del Evangelio en todas partes, con su propia vida. San Alberto Hurtado decía que «ser apóstoles no significa llevar una insignia en el ojal de la chaqueta; no significa hablar de la verdad, sino vivirla, encarnarse en ella, transformarse en Cristo. Ser apóstol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz [...]. El Evangelio [...] más que una lección es un ejemplo. El mensaje convertido en vida viviente». Christus vivit, 175,
Los
ojos de la misión
TESTIMONIOS MISIONEROS Diácono Tufan Mitra, SX, Misioneros Xaverianos
No tengas miedo de ser misionero
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oy el Diácono Tufan Mitra, originario de Bangladesh y en mi país casi nadie es cristiano, es decir 95% son musulmana y 0.02% son cristianos. El Papa Juan Pablo II ya nos advertía de esta situación y manifestaba que se deberían enviar nuevas fuerzas a este, mi continente, él nos decía: «En el continente asiático, en particular hacia el que debería orientarse principalmente la misión ad gentes, los cristianos son una pequeña minoría, por más que a veces se den movimientos significativos de conversión y modos ejemplares de presencia cristiana».
Nací el 6 de abril de 1985, en Khulna, en el sur de Bangladesh. Soy el cuarto de cinco hermanos, viví en un ambiente totalmente católico, mi papa fue catequista en la iglesia. Mi familia desde cuando era niño me ayudó a vivir con la fe católica a través de la oración y de su testimonio de vida. Como mi padre daba catequesis en la iglesia, creo que mi familia ha sido una fuente de amor, de inspiración y de aprendizaje. En mi casa desde pequeño aprendí con mis padres a escuchar el Evangelio, a rezar y agradecer al Señor por el don de la vida. Ellos me enseñaron el valor del respeto, de la amistad y de la ayuda recíproca entre las personas. De mi infancia diré que crecí en una familia que me inculcó los valores cristianos, era un niño piadoso y creo que esto me valió para todo lo que viví posteriormente, porque ya en mi juventud esto se fue apagando. Cuando entré en contacto con otras realidades, personas, las cosas del mundo me fueron seduciendo y atrayendo, experimentaba una verdadera lucha dentro de mí, pues quería agradar a mis padres, que no cesaban de llamarme la atención, dialogar y buscar formas de negociar conmigo, para que no me perdiera; pero también quería salir con amigos y pasar largos tiempos en charlas o Mayo - Junio 2021
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gastándonos el tiempo en el silencio de las noches, contemplando las estrellas, nuestra sed de inmensidad se aplacaba en esas misteriosas experiencias que no comprendíamos, pero que disfrutábamos mucho. Así pasaron los años, tenía una vida hecha, un buen trabajo, bien remunerado, amigos y hasta una novia con quien creí compartiría toda la vida… pero algo muy dentro de mí, me hacía experimentar un vacío existencial, buscaba la felicidad, la verdad, me buscaba a mí, todo fuera de Dios, pero esto hacía cada vez más palpable el sin sentido de la vida. Fue cuando hice un alto en el camino, tomé consciencia de que mi vida iba hacia la nada y por instinto, al abrir mis oídos para escucharme, mis ojos se elevaron al cielo y me di cuenta de que luchaba contra el único que me podía dar la felicidad. En este momento me ayudó un padre Xaveriano para tomar decisión. Crecí consciente de que la vida no es mía, que no puedo hacer lo todo que quiero; me la ha dado Dios y, por lo tanto, debe ser cuidada bien y puesta al servicio de los demás. El testimonio de vida y de amor entre mis padres hizo nacer en mí el deseo de compartir con otras personas los dones que el Señor me ha dado. Yo empezaba a sentir una gran inquietud y gratitud ante los misioneros que, a través de sus palabras y testimonios, me posibilitaban conocer mejor a Jesús. Sobre todo, por la osadía, por el coraje de haber dejado casa, familia, patria, todo, para ir hacia estos lugares tan lejanos a anunciar con alegría y amor el Evangelio de Jesús, especialmente sus vidas compartidas con los de mas. Sentía que era afortunado al ver y oír los testimonios de los misioneros y por lo tanto, no podía quedarme indiferente ante esta situación. Resalto que el testimonio de estos misioneros –la manera de rezar junto con los demás, la manera serena de relacionarse con las personas, la convivencia, el cuidado hacia cada persona, 28
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la atención y la preocupación por la formación de los laicos, el entusiasmo y la alegría que les caracterizaba– me hizo desear seguir a Cristo como ellos lo seguían. Cuando nos anunciaban el evangelio y decían que debíamos compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de ella, anunciar el evangelio porque es el mandato que el Señor confía a cada uno de nosotros y a toda la Iglesia, todo eso, me hacía arder el corazón y pensar en lo que decía San Pablo: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (I Co 9, 16). Era consciente de que mi continente, mi país, mi pueblo había recibido el anuncio del Evangelio y que había dado fruto y que ahora me tocaba a mí anunciarlo a los demás. Nos toca a nosotros compartirlo. Además, los misioneros Xaverianos me ayudaron mucho a conocer y hacer la experiencia de Cristo. Hicieron que me enamorara de la belleza de la misión. Me transmitieron la alegría de seguir a Cristo. Todo eso, me sirvió como estímulo. Consecuentemente, agradezco a Jesús y a ellos, el haberme ayudado a tener una mentalidad y un corazón misionero. Hoy me siento un ciudadano del mundo y creo que si queremos podemos hacer del mundo una sola familia en Cristo Jesús. Resalto también, un elemento principal en mi vida personal que me ayudó mucho a comprender mejor la llamada de Dios: la oración; la cual fue y continúa siendo una fuente de inspiración, un estímulo y la mayor fuerza en mi vocación. Creo completamente que Dios desde que nací estuvo conmigo, me pensaba y me quería bien. Y en toda mi vida sentí y sigo sintiendo su presencia constante junto a mí. La oración es la primera actividad del misionero y yo vivo mi manera de rezar de modo constante, aunque a veces es difícil, pero intento ser fiel a mi proyecto personal. De este modo, la Eucaristía es el culmen de mi vida de oración, es Mayo - Junio 2021
mi base cotidiana. Todos los días me encuentro con el Señor a través de la comunión. He hecho mi formación para ser misionero, parte en Bangladesh y parte en México. En 2013 he terminado mi estudio filosofía en Bangladesh y después fui destinado a México en 2015, para continuar mi camino vocacional. Hice mi noviciado en Salamanca, Guanajuato entre el 2015 y 2016, fue para mí un tiempo favorable para conocer mejor el carisma y la espiritualidad de los misioneros Xaverianos. Los estudios teológicos los hice en Ciudad de México. Hice mis votos perpetuos el 31 de octubre de 2020 y ordenación diaconal el 5 de diciembre de 2020. Para terminar, me gustaría de compartir con todos ustedes mi alegría de seguir a Jesucristo, con estas palabras del evangelio de Mateo 13, 44: Así como el hombre que encontró el tesoro escondido en el campo, después va lleno de alegría, vende todos sus bienes y compra aquel campo, así como aquel ciudadano que vendió todo lo que tenía para comprar el tesoro porque encontró ahí un gran valor, así ocurrió conmigo. Para mí, este tesoro es Cristo. Haberlo encontrado, conocido y haberlo seguido ha sido la mejor experiencia que he hecho en mi vida. Me ha abierto a una vida intensa, apasionante y llena de alegría. A Él quiero conformar toda mi vida, enraizar mi existencia en la suya, porque Él es mi tesoro, y su misión es mi alegría de vivir.
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LA VOZ DEL PAPA Mensaje Del Santo Padre Francisco para la 55 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
Ven y lo verás
(Jn 1,46)
Comunicar encontrando a las personas donde están y como son La invitación a «ir y ver» que acompaña los primeros y emocionantes encuentros de Jesús con los discípulos, es también el método de toda comunicación humana auténtica. Para poder relatar la verdad de la vida que se hace historia, es necesario salir de la cómoda presunción del «como es ya sabido» y ponerse en marcha, ir a ver, estar con las personas, escucharlas, recoger las sugestiones de la realidad, que siempre nos sorprenderá en cualquier aspecto. «Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de sabia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean», aconsejaba el beato Manuel Lozano Garrido a sus compañeros periodistas. Deseo, por lo tanto, dedicar el Mensaje de este año a la llamada a «ir y ver», como sugerencia para toda expresión comunicativa que quiera ser límpida y honesta: en la redacción de un periódico como en el mundo de la web, en la predicación ordinaria de la Iglesia como en la comunicación política o social. «Ven y lo verás» es el modo con el que se ha comunicado la fe cristiana, a partir de los primeros encuentros en las orillas del río Jordán y del lago de Galilea.
Desgastar las suelas de los zapatos
P
ensemos en el gran tema de la información. Opiniones atentas se lamentan desde hace tiempo del riesgo de un aplanamiento en los «periódicos fotocopia» o en los noticieros de radio y televisión y páginas web que son sustancialmente iguales, donde el género de la investigación y del reportaje pierden espacio y calidad en beneficio de una información preconfeccionada, «de palacio», autorreferencial, que es cada vez menos capaz de interceptar la verdad de las cosas y la vida concreta de las personas, y ya no sabe recoger ni los fenómenos so-
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ciales más graves ni las energías positivas que emanan de las bases de la sociedad. La crisis del sector editorial puede llevar a una información construida en las redacciones, frente al ordenador, en los terminales de las agencias, en las redes sociales, sin salir nunca a la calle, sin «desgastar las suelas de los zapatos», sin encontrar a las personas para buscar historias o verificar de visu ciertas situaciones. Si no nos abrimos al encuentro, permaneceremos como espectadores externos, a pesar de las innovaciones tecnológicas que tienen la capacidad de ponernos frente a una realidad aumentada en la que nos parece estar inmersos. Cada instrumento es útil y valioso sólo si nos empuja a ir y a ver la realidad que de otra manera no sabríamos, si pone en red conocimientos que de otro modo no circularían, si permite encuentros que de otra forma no se producirían.
Esos detalles de crónica en el Evangelio A los primeros discípulos que quieren conocerlo, después del bautismo en el río Jordán, Jesús les responde: «Vengan y lo verán» (Jn 1,39), invitándolos a vivir su relación con Él. Más de medio siglo después, cuando Juan, muy anciano, escribe su Evangelio, recuerda algunos detalles «de crónica» que revelan su presencia en el lugar y el impacto que aquella experiencia tuvo en su vida: «Era como la hora décima», anota, es decir, las cuatro de la tarde (cf. v. 39). El día después —relata de nuevo Juan— Felipe comunica a Natanael el encuentro con el Mesías. Su amigo es escéptico: «¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe no trata de convencerlo con razonamientos: «Ven y lo verás», le dice (cf. vv. 45-46). Natanael va y ve, y desde aquel momento su vida cambia. La fe cristiana inicia así. Y se comunica así: como un conocimiento directo, nacido de la experiencia, no de oídas. «Ya no creemos por lo que tú nos dijiste, sino porque nosotros mismos lo hemos oído», dice la gente a Mayo - Junio 2021
la Samaritana, después de que Jesús se detuvo en su pueblo (cf. Jn 4,39-42). El «ven y lo verás» es el método más sencillo para conocer una realidad. Es la verificación más honesta de todo anuncio, porque para conocer es necesario encontrar, permitir que aquel que tengo de frente me hable, dejar que su testimonio me alcance.
Gracias a la valentía de tantos periodistas También el periodismo, como relato de la realidad, requiere la capacidad de ir allá donde nadie va: un movimiento y un deseo de ver. Una curiosidad, una apertura, una pasión. Gracias a la valentía y al compromiso de tantos profesionales —periodistas, camarógrafos, montadores, directores que a menudo trabajan corriendo grandes riesgos— hoy conocemos, por ejemplo, las difíciles condiciones de las minorías perseguidas en varias partes del mundo; los innumerables abusos e injusticias contra los pobres y contra la creación que se han denunciado; las muchas guerras olvidadas que se han contado. Sería una pérdida no sólo para la información, sino para toda la sociedad y para la democracia si estas voces desaparecieran: un empobrecimiento para nuestra humanidad.
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LA VOZ DEL PAPA
Numerosas realidades del planeta, más aún en este tiempo de pandemia, dirigen al mundo de la comunicación la invitación a «ir y ver». Existe el riesgo de contar la pandemia, y cada crisis, sólo desde los ojos del mundo más rico, de tener una «doble contabilidad». Pensemos en la cuestión de las vacunas, como en los cuidados médicos en general, en el riesgo de exclusión de las poblaciones más indigentes. ¿Quién nos hablará de la espera de curación en los pueblos más pobres de Asia, de América Latina y de África? Así, las diferencias sociales y económicas a nivel planetario corren el riesgo de marcar el orden de la distribución de las vacunas contra el COVID. Con los pobres siempre como los últimos y el derecho a la salud para todos, afirmado como un principio, vaciado de su valor
real. Pero también en el mundo de los más afortunados el drama social de las familias que han caído rápidamente en la pobreza queda en gran parte escondido: hieren y no son noticia las personas que, venciendo a la vergüenza, hacen cola delante de los centros de Cáritas para recibir un paquete de alimentos.
Oportunidades e insidias en la web La red, con sus innumerables expresiones sociales, puede multiplicar la capacidad de contar y de compartir: tantos ojos más abiertos sobre el mundo, un flujo continuo de imágenes y testimonios. La tecnología digital nos da la posibilidad de una información de primera mano y oportuna, a veces muy útil: pensemos en ciertas emergencias con ocasión de las cuales las primeras noticias y también las primeras comunicaciones de servicio a las poblaciones viajan precisamente en la web. Es un instrumento formidable, que nos responsabiliza a todos como usuarios y como consumidores. Potencialmente todos podemos convertirnos en testigos de eventos que de otra forma los medios tradicionales pasarían por alto, dar nuestra contribución civil, hacer que emerjan más historias, también positivas. Gracias a la red tenemos la posibilidad de relatar lo que vemos, lo que sucede frente a nuestros ojos, de compartir testimonios. Pero ya se han vuelto evidentes para todos también los riesgos de una comunicación social carente de controles. Hemos descubierto, ya desde hace tiempo, cómo las noticias y las imágenes son fáciles de manipular, por miles de motivos, a veces sólo por un banal narcisismo. Esta conciencia crítica empuja no a demonizar el instrumento, sino a una mayor capacidad de discernimiento y a un sentido de la responsabilidad más maduro, tanto cuando se difunden, como cuando se reciben los contenidos. Todos somos responsables de la comunicación que hacemos, de las informaciones que damos, del control que juntos podemos ejercer sobre las noticias falsas, desenmascarándolas. Todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir.
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Nada reemplaza el hecho de ver en persona En la comunicación, nada puede sustituir completamente el hecho de ver en persona. Algunas cosas se pueden aprender solo con la experiencia. No se comunica, de hecho, solamente con las palabras, sino con los ojos, con el tono de la voz, con los gestos. La fuerte atracción que ejercía Jesús en quienes lo encontraban dependía de la verdad de su predicación, pero la eficacia de lo que decía era inseparable de su mirada, de sus actitudes y también de sus silencios. Los discípulos no escuchaban solo sus palabras, lo miraban hablar. De hecho, en Él —el Logos encarnado— la Palabra se hizo Rostro, el Dios invisible se dejó ver, oír y tocar, como escribe el propio Juan (cf. 1 Jn 1,1-3). La palabra es eficaz solamente si se «ve», solo si te involucra en una experiencia, en un diálogo. Por este motivo el «ven y lo verás» era y es esencial. Pensemos en cuánta elocuencia vacía abunda también en nuestro tiempo, en cualquier ámbito de la vida pública, tanto en el comercio como en la política. Dijo Shakespeare «Sabe hablar sin cesar y no decir nada. Sus razones son dos granos de trigo en dos fanegas de paja. Se debe buscar todo el día para encontrarlos y cuando se encuentran, no valen la pena de la búsqueda». Las palabras mordaces del dramaturgo inglés también valen para nuestros comunicadores cristianos. La buena nueva del Evangelio se difundió en el mundo gracias a los encuentros de persona a persona, de corazón a corazón. Hombres y mujeres que aceptaron la misma invitación: «Ven y lo verás», y quedaron impresionados por el plus de humanidad que se transparentaba en su mirada, en la palabra y en los gestos de personas que daban testimonio de Jesucristo. Todos los instrumentos son importantes y aquel gran comunicador que se llamaba Pablo de Tarso hubiera utilizado el correo electrónico y los mensajes de las redes sociales; pero fue su fe, su esperanza y su caridad lo que impresionó a los contemporáneos que lo esMayo - Junio 2021
cucharon predicar y tuvieron la fortuna de pasar tiempo con él, de verlo durante una asamblea o en una charla individual. Verificaban, viéndolo en acción en los lugares en los que se encontraba, lo verdadero y fructuoso que era para la vida el anuncio de salvación del que era portador por la gracia de Dios. Y también allá donde este colaborador de Dios no podía ser encontrado en persona, su modo de vivir en Cristo fue atestiguado por los discípulos que enviaba (cf. 1 Co 4,17). «En nuestras manos hay libros, en nuestros ojos hechos», afirmaba san Agustín exhortando a encontrar en la realidad el cumplimiento de las profecías presentes en las Sagradas Escrituras. Así, el Evangelio se repite hoy cada vez que recibimos el testimonio límpido de personas cuya vida ha cambiado por el encuentro con Jesús. Desde hace más de dos mil años es una cadena de encuentros la que comunica la fascinación de la aventura cristiana. El desafío que nos espera es, por lo tanto, el de comunicar encontrando a las personas donde están y como son.
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ESPIRITUALIDAD MISIONERA
Congregación para la Evangelización de los Pueblos
por: Pbro. Ricardo Flores González
Experimentar la presencia de la Virgen María desde el dolor
Objetivo Reflexionar desde el dolor de María sus actitudes y vivencias, para vivir el dolor humano encontrando el sentido redentor del sufrimiento en nuestra realidad actual.
I. Contemplar
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a humanidad se encuentra en un momento crítico, el mal ha querido sembrar en los corazones de los hombres diferentes tipos de ideologías que no hacen más que dividir y poner a unos en contra de otros. Una crisis mundial nos ha enseñado lo susceptibles que podemos llegar a ser, un virus que ataca nuestra naturaleza biológica ha destruido más que nuestra salud física, se ha llevado nuestra humanidad. Este virus llamado COVID-19 ha tomado lo más preciado del hombre, confinándolo en sus hogares, rompiendo toda relación humana con las demás personas, y ha sido tan desgarrador que, la muerte llega de una manera cruel en la que el enfermo se encuentra solo sin poder
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tener contacto con nadie, sin poder ver por última vez a sus seres queridos. Por otra parte, la familia que sufre la pérdida solo contempla una caja con un puñado de cenizas; esto ha provocado una separación deshumanizante y desgarradora en la que no se pueden despedir o celebrar un rito funerario ante un cadáver, un día entras al hospital con la esperanza de sanar y días después eres entregado a tu familia en una caja fría y llena de Dolor.
II. Discernir En el evangelio de Lucas se nos narra que: «Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción — ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones» (Lc 2, 34-35). Con estas palabras María puede intuir que su caminar con Jesús no sería nada fácil, pero al mismo tiempo por lo impresionada que estaba Mayo - Junio 2021
no logro dimensionar lo que sus oídos estaban escuchando, es decir no sabía de qué manera sufriría, pero estaba dispuesta a asumir este caminar con su Hijo por amor. Muchos años después María comprendería que esta profecía no era sino el preámbulo de la muerte de su hijo, una muerte desgarradora y humillante.
cho menos lo es si este hijo a cada paso que da derrama sangre, dolor y sufrimiento en una agonía lenta y humillante, pero a todo esto solo caminó en silencio con un gran testimonio de fe, sabiendo que los designios de Dios, aunque son dolorosos tienen un sentido redentor.
Juan en su evangelio nos narra el camino de sufrimiento de María en la crucifixión de Jesús y dice lo siguiente: «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa (Jn 19, 25-27)”. María no solo caminó en vida con su Hijo, sino que lo acompañó en los momentos más difíciles, fue testigo de la muerte y veía como su hijo en el camino al calvario iba derramado su sangre, ella con gran impotencia lo acompañó y su corazón latía con la impotencia de querer hacer algo, pero se lo impedían. No es fácil ver morir a un hijo, mu-
III. Proponer
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Sin duda en estos tiempos hemos podido conocer el dolor por la pérdida de un ser querido, ya sea de la propia familia o algún amigo cercano. Este virus que nos ataca nos pone frente a una realidad dolorosa y desgarradora, inclusive pone tambaleante nuestra fe y en muchas ocasiones nos hace renegar, cuestionar o rechazar la voluntad de Dios, pensando que el dolor que sentimos es un castigo o inclusive, un abandono por parte de Dios. Todo esto es parte de nuestra humanidad que se ve débil ante este tipo de situaciones que se escapan de nuestras manos. Pero también es en estos momentos en donde debemos abandonarnos a Dios y 35
es - Salamanca. Crisologo Nuestra Señora de los Dolor
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pedirle que nos envié sus dones para lograr comprender lo que sucede, y de este modo alcanzar la resignación divina, esto quiere decir que sepamos aceptar lo que vivimos pensando que Dios nos dará el consuelo necesario y la compresión para asimilar nuestros sentimientos. La imagen de María es muy reveladora, ya que al igual que ella nos vemos frágiles ante una realidad que rebasa nuestras fuerzas y nos pone de manifiesto que ante estos momentos que quisiéramos actuar, no podemos. Lo que si podemos hacer es pedirle a María que interceda por nosotros para ser pacientes al caminar cerca de nuestros enfermos, tratando de hacer lo que está en nuestras manos. María se abandonó a Dios ante aquello que sus ojos veían, y fue un momento de crisol para ella, nosotros también estamos llamados a abandonarnos en la oración, pidiéndole a Dios que tenga misericordia, ya sea por nuestros enfermos o por aquellos que son víctimas de la enfermedad, sin olvidarnos de los que han perdido a un ser querido. Ante estos momentos de perdida no debemos sentirnos solos, abandonados ya que por medio de María Dios nos acompaña Mayo - Junio 2021
en el dolor, si hermanos María camina de la mano con nosotros, en cada persona que llora un ser querido que muere, ella también lo siente como si estuviera perdiendo a su hijo nuevamente, María enjuga nuestras lágrimas, nos consuela y reconforta. Sintamos su presencia que nos fortalece y ayuda a salir adelante cada día, busquemos configurarnos con ella en su dolor, en su templanza, en su Fe y en su abandono a la voluntad de Dios. Reconozcamos que la muerte no es un fin, sino que es el inicio de una nueva vida, en la que ya no hay sufrimiento, ni dolor, en la que nuestros seres queridos participan de la gracia y la bondad de Dios. Sigamos los pasos de María en su dolor y convirtámonos en testigos de la fe, consolando y dando la mano a quienes nos necesitan. Que nuestro corazón sea fuerte como el corazón de María para que, en estos momentos de dolor, seamos fortalecidos y nos haga crecer en nuestra fe y en nuestra confianza en Dios.
Pregúntate: • En estos momentos de dolor ¿Qué tanto te has acercado a la oración? • ¿Reconoces en tu vida la acción intercesora de María? • ¿Cómo has vivido tu proceso de dolor ante esta realidad que vivimos?
Celebrar Terminemos estos momentos de reflexión encendiendo una veladora ante una imagen de María y encomendando el alma de nuestros seres queridos que se han adelantado. En un momento de silencio respiremos profundo, inhalamos y comenzamos a sacar el aire lentamente para tratar de encontrar paz en nuestro corazón. Continuamos iniciando un dialogo, en silencio, con María pidiéndole su intercesión en estos momentos de dolor, también pidamos para que fortalezcamos nuestra fe y nos enseñe a comprender los designios de Dios.
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IGLESIA EN SALIDA por Pbro. Marcos Garduño Arias SX, Misioneros Xaverianos. marcos.garduno77@yahoo.com
Una Iglesia en salida con María en compañía En el mes de mayo con mucho fervor, celebramos los católicos a María con signos distintos de cariño y actos de piedad, mientras que los hermanos separados se jactan de criticarnos de adoradores de imágenes, idólatras y cosas parecidas. Cosas que quizás muchas veces no nos preocupa en nuestra relación de fe o, quizás si nos pone en duda, sin embargo; lo importante sería preguntarnos de qué manera manifestamos nuestra fe y, que tanta profundidad y sentido damos a María en nuestro caminar de fe y nuestro caminar como miembros de una Iglesia que se reconoce a sí misma como misionera.
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on mucha tristeza podemos observar a ciertos hermanos dentro de la misma Iglesia lo que significa María en sus vidas y podremos ver desde fuera que simplemente María puede ser una imagen en la cartera, tomada como un amuleto que superficialmente me puede cuidar de ciertos peligros o como simple forma de atraer el bien a mi vida, pero nos puede confundir la sencillez y la profundidad de sentido que muchos católicos toman, como un signo externo este profundo amor que guardan a María y en cualquiera de las advocaciones que conocemos, es un signo profundo e íntimo de relación con María como la mediadora más maravillosa de la historia y de la creación.
Quiero decir, más allá de las simples críticas que los hermanos protestantes puedan hacer al observar equívocamente nuestra piedad a María, nuestra madre, debemos analizarnos internamente como Iglesia, y como personas, lo que María realmente significa para nosotros; puesto que en la Iglesia todos los santos tienen la función de ser intercesores ante Dios y modelos de vida cristiana, entre todos los santos, por excelencia María es nuestra madre y madre de Dios como lo han defendido los dogmas de la Iglesia y, nosotros lo creemos; de tal manera que no solo encontramos una intercesión maravillosa, sino que, en María encontramos el modelo, la guía por excelencia del cómo vivir nuestra vida cristiana, especialmente siendo una Iglesia en salida. María parte de una relación íntima de encuentro con Dios, pero este encuentro no es algo teórico o imaginario como cualquier ateo o indiferente religioso pudiera decir; es un encuentro verdadero con Dios, que trae como consecuencia una misión y esa misión se paga con la total entrega de la vida en favor de conseguir de cumplirla, aunque al principio llena de emoción y esperanza, provocando una total conversión y disponibilidad al Marzo - Abril 2021
deseo de Dios, en bien de la humanidad. Su realización no es nada fácil, por tanto, siempre se considera a la vida como una ofrenda a Dios, quien es el dueño, origen y sostén de la vida, en aras de que la vida que hemos recibido está reservada para la eternidad. Toda esta dinámica la vemos en María, principalmente en los datos que se guardan escritos en la sagrada Escritura, especialmente en el Nuevo Testamento, pero que muchas veces podemos también nosotros vivir en nuestra vida ordinaria, a menos como posibilidad de vivir desde nuestra fe y que por eso tiene sentido tener a María como modelo de cómo responder a Dios al llamado que nos hace, quizás en otro tiempo y en otro contexto, para nosotros, pero con la misma invitación, de ser santos caminando de acuerdo al plan que tiene preparado para nosotros. A María le sorprende en la anunciación el saludo y luego la propuesta de parte de Dios, a través del arcángel. Puesto que ella ya tenía listos todos sus planes, a pesar de su tierna edad, estaba comprometida y lista para servir a Dios formando una familia. Es sorprendida porque en la propuesta de Dios no solo se rompe su proyecto de vida, sino que la envía a un terreno totalmente desconocido, inseguro y contrapuesto a las indicaciones de toda lógica humana, de su propia lógica, de la misma cultura y contexto social 39
IGLESIA EN SALIDA
propios intereses para ponerme a disposición del plan de Dios, pero, sobre todo, me cuestiona sobre las generaciones actuales, puesto que al no ser educadas en su mayoría en esta lógica de escucha y entrega, no son capaces de salir de sí mismas, aun escuchando la voz de Dios en sus vidas con fuerza, manifestada en las graves necesidades espirituales y materiales que sufre la humanidad. Prefieren fingir que no sienten nada, que no escuchan nada, siguiendo encerrados en sí mismos, viviendo la vida no como una vocación sino como un refugio, preocupados solo por su bienestar y comodidad, en donde no son capaces de establecer relaciones comprometidas posibilitando un matrimonio vivo y santo, una vida laica comprometida de acuerdo a los principios de su bautismo en la Iglesia o el profundo terror de la posibilidad de que Dios les esté llamando a una vida entregada en la vida religiosa o sacerdotal, consagrada.
en el que había vivido toda su vida, en él había crecido y sido educada por valores concretos. De tal forma que el primer acto de movimiento de salida para María fue este esfuerzo de salir de sí misma, de tener que aceptar que el centro de la propia vida ha de cederse a Dios, para que él y sus criterios habiten y encarnen en nosotros a pesar de los riesgos, las dudas y titubeos, María contesta positivamente, «Hágase en mí de acuerdo con lo que me has dicho. Yo soy la esclava del Señor». Esta actitud y ejemplo de María no me deja pensando en un acto de idolatría o simple contemplación de una imagen de papel o cualquier otro material. Esta actitud de María cuestiona profundamente y constantemente mi vida personal en cuanto a la disponibilidad y prontitud para salir constantemente de mis 40
Un segundo momento y aspecto de salida que María nos enseña a los misioneros, es el movimiento de salir de nuestro propio lugar geográfico, el misionero, necesariamente es misionero porque se sabe y se siente enviado (puesto en camino, no un camino solitario sino un camino que lleva a encuentros). María con el gesto de ir a visitar a su prima santa Isabel (Lc 1, 39-56) nos enseña que a cierto momento es necesario dejar nuestras comodidades, nuestros afectos y físicamente nuestro lugar geográfico, porque para que se dé a conocer ese inmenso amor que cubre los corazones de quienes han descubierto en Dios ese amor, no pueden permanecer encerrados en sí mismo o prefiriendo simplemente su círculo familiar o étnico. La alegría del Evangelio nos rompe todos nuestros esquemas y nos lleva especialmente a socorrer a aquellos que están necesitados de nuestra ayuda, allí es donde el ser humano también descubre la necesidad que tiene no solo de la ayuda de las personas, sino, y especialmente, de la ayuda de Dios. Hermano católico, que nuestro amor a María, en cualquiera que sea su advocación no se limite a simples manifestaciones externas, sino Marzo - Abril 2021
que sea un verdadero modelo de nuestra Iglesia en salida, puesto que nos sentimos seguros en su compañía e intercesión en nuestro camino de vida hacia la vida eterna, no dejemos de confiar en ella y seguir pidiendo por su medio favores ante Dios; pero, sobre todo, no olvidemos ni echemos en saco roto lo que ella nos enseña, que Dios valora nuestra vida, que Dios merece ser escuchado y obedecido, porque Él ha preparado una misión mucho mayor que nuestros propios planes, que, aunque parezca difícil seguir su proyecto, ese proyecto realmente vale la pena, no solo a nivel personal sino para la humanidad. María por tanto no es, o no debe ser, un simple amuleto, ella es el modelo misionero que nos hace sentir acogidos por la iglesia que Marzo - Abril 2021
camina en la historia en medio de dificultades, cuya morada definitiva se encuentra en la eternidad de la vida con su Señor. Pidamos durante este mes que dedicamos con mucho cariño a nuestra madre de la Iglesia y madre de Dios, que nuestros jóvenes renueven la sensibilidad para escuchar sin miedo alguno la voz de Dios y se dispongan como María a ser instrumentos en sus manos, para atender a su misión, de acuerdo a la misión que Dios tiene preparado para ellos, en la vocación que a cada uno le corresponde, sea en el matrimonio, la vida comprometida, en la soltería o en la vida consagrada todas ellas entregadas a la misión que tiene como fin hacer visible y extender el reino de Dios en nuestra historia.
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LA VOZ DE NUESTROS PASTORES
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Papa Francisco Ocho años
+ Felipe Arizmendi Esquivel Obispo Emérito de SCLC
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l pasado 13 de marzo, se cumplieron ocho años de que el Papa Francisco fue elegido Sucesor de Pedro. Con ese motivo, comparto algunas experiencias personales con él: Durante la Conferencia de Aparecida, en mayo de 2007, lo conocí durante tres semanas, sin llegar a una relación personal. Él era el coordinador de la Comisión Central de Redacción. Lo percibí recto, preparado, inteligente, pero distante, un poco seco y frío. La misma impresión tuve cuando, unos meses después, fui invitado a dar unas conferencias al episcopado argentino sobre pastoral indígena, o aborigen, siendo el presidente de esa Conferencia Episcopal. Se me pidió presidir la Misa y predicar. Me escuchó muy atento, amable y respetuoso, pero hasta allí. Por eso, cuando recibí la noticia de su elección para el pontificado, estando yo en un curso de formación con diáconos permanentes en la selva de Chiapas, mi primera reacción fue de desconcierto. Llegué a decir: ¡Qué han hecho los cardenales electores! ¿A quién se le ocurre esa elección? Sin embargo, de inmediato, con sus primeras actitudes, me confirmé en mi fe de que es el Espíritu Santo quien guía a su Iglesia, y no nuestros personales gustos o criterios. El Papa Francisco ha sido una bendición, como lo han sido los papas anteriores. Los mismos obispos argentinos, con varios de los cuales he convivido en reuniones del CELAM, resaltan el gran cambio en su forma de ser: alegre, sencillo, cer-
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cano, afectivo, además de inteligente, abierto, comunicativo, valiente y emprendedor de reformas que hacen falta en la Iglesia. En diciembre de 2013, solicité una audiencia personal con él, para tratar asuntos de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, como las traducciones litúrgicas a los idiomas originarios del lugar, y sobre todo lo del diaconado permanente de indígenas, pues tenía prohibido, por parte de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, celebrar más ordenaciones, a causa de informes no precisos que llegaban a Roma. Me recibió junto con mi entonces obispo auxiliar, Enrique Díaz, y nos escuchó muy atento y amable, con una gran apertura. Desde entonces, nos dijo que el diaconado permanente podría ser una solución muy oportuna en las comunidades indígenas, y que se debería impulsar más. Así lo recomienda en Querida Amazonia, No. 92. Meses después, se nos autorizó continuar esas ordenaciones, que también mi sucesor ha celebrado, pues son una gran riqueza evangelizadora en la Iglesia. Al final, le dije que me parecía muy bien que hablara mucho de los pobres, de su sueño por una Iglesia de los pobres, pero que nada decía sobre los indígenas, que son pobres entre los pobres. Me dijo que lo tomaría en cuenta. Lo ha hecho de una forma extraordinaria, como yo no esperaba. Su cercanía con ellos y con su cultura, le ha acarreado varias incomprensiones. En mayo de 2014, durante la Visita Ad limina de los obispos mexicanos, en el diálogo que tuvo con tres de nuestras provincias eclesiásticas, le recordé que la Congregación de Culto Divino no quería concedernos el reconocimiento (recognitio) a las traducciones litúrgicas a nuestros idiomas indígenas, a pesar de haber sido ya aprobadas por nuestra Conferencia Episcopal. Frente a todos, dijo que eso debía cambiar, pues en 43
LA VOZ DE NUESTROS PASTORES
Roma no pueden conocer estos idiomas y no puede depender de allá esa aprobación. Anunció cambios en la legislación canónica, que concretó el 3 de septiembre de 2017. A partir de entonces, la aprobación de las traducciones litúrgicas corresponde a las Conferencias Episcopales. A Roma le toca sólo confirmar que se ha seguido el debido proceso. Cuando se anunció que vendría a México, le mandamos una carta para invitarle a nuestra diócesis, exponiéndole los motivos. Entre varias propuestas que le llegaron, quiso visitarnos. Me han comentado el Sr. Nuncio y otros con elevados cargos, que el gobierno mexicano se oponía a que visitara concretamente San Cristóbal de Las Casas, por varias desconfianzas que había. Me dicen que el Papa se empeñó en venir y así lo hizo, el 15 de febrero de 2016. Pedí una entrevista previa con él y sus colaboradores, en Roma, para ver varios detalles de la inculturación de la Misa con los indígenas. Me recibió y le pedí que tomara los alimentos con ellos, cosa que aceptó de inmediato; nadie de sus colaboradores estuvo en la comida; sólo 13 indígenas y los dos obispos del lugar. Al principio, se sentían cohibidos, pero el Papa les dio confianza y le dijeron cuanto quisieron. Los
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escuchó y los atendió con un gran corazón. Le sugerí que, debiendo estar con ancianos y enfermos en la catedral, donde está sepultado mi antecesor, Mons. Samuel Ruiz García, era conveniente detenerse en momento ante su tumba. Me preguntó si lo consideraba oportuno, a lo que respondí afirmativamente, y así lo hizo. Al final, me entregó 85 mil euros para los pobres, que compartimos según necesidades. Con motivo del cardenalato, viajé a Roma y me hospedé en Santa Marta. Después de diez días de completo aislamiento en nuestra habitación, el primer día que pudimos salir, después de hacernos nuevamente la prueba COVID y salir negativos, con un sacerdote que me acompañó, fuimos al comedor a medio día. Entré buscando un lugar, sin imaginarme que allí estuviera el Papa. Mi ayudante me tocaba la espalda y me decía: El Papa, el Papa… Yo no le hacía caso. En ese momento, el Papa se me acercó, me saludó afectuosamente, sin mascarilla, y con una sonrisa. Quedé desconcertado, sin saber qué decir ni cómo reaccionar. Sólo alcancé a decirle: Gracias… Allí estaba compartiendo los alimentos, como uno entre tantos…
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PENSAR Según Mt 16,18-19, Jesús dijo a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y los poderes del abismo no la vencerán. Te daré las llaves del Reino de los cielos, lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Esta misión se continúa en los sucesores de Pedro, hasta el actual Papa. Es un poder, una autoridad, que debe tener siempre las características de un servicio por amor.
Pedí audiencia y me la concedió. Le platiqué de la persistente resistencia de Culto Divino para concedernos la confirmación de las traducciones litúrgicas a nuestros idiomas indígenas, a pesar de haber sido aprobadas hace tiempo por nuestra Conferencia Episcopal. A los pocos días, nos llegó el ansiado documento. Me regaló un libro que relata el proceso de aprobación del rito de la Misa en las diócesis del Zaire, con varias adaptaciones en la celebración, para que nos animáramos a seguir ese proceso de inculturación litúrgica, sobre todo en los pueblos originarios, pues no hay ninguna otra experiencia aprobada debidamente por Roma. En Querida Amazonia, No. 82, insiste en lo mismo. Hay muchas resistencias para avanzar en este camino, pero alienta mucho la convicción del Papa. La diócesis de San Cristóbal de Las Casas tiene hermosas experiencias, que ya se presentaron a Roma, y esperamos que se logre su debido reconocimiento.
La forma de ejercer este ministerio ha ido cambiando en la historia; no lo esencial, sino la manera. San Juan Pablo II y Benedicto XVI señalaban ya la necesidad de cambios en este servicio. El Papa Francisco dice al respecto: “Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Juan Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar ‘una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva’. Hemos avanzado poco en ese sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral… Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera” (EG 32).
ACTUAR Demos gracias a Dios por habernos dado al Papa Francisco y pidamos al Espíritu Santo que lo fortalezca, le conceda sabiduría y salud, para que nos siga ayudando a colaborar en la instauración del Reino de Dios.
En resumen: El Papa Francisco es una bendición del Espíritu para la Iglesia y para la humanidad. Que el Señor lo conserve.
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CUADRO POR CUADRO por P. Dr. Luis García Orso, S.J.
Los que se quedan Título: Los que se quedan
Año: 2008
Duración: 96 min. País: México
Dirección y guion: Carlos Hagerman
y Juan Carlos Rulfo
Fotografía: Juan Carlos Rulfo
Producción: La Sombra del Guayabo,
La Media Luna, Ambulante.
Reparto: Integrantes de nueve familias mexicanas.
Género: Documental
Valoración: Los testimonios directos de las personas nos hacen valorar cuánto significa la familia en México.
D
os talentosos cine-documentalistas mexicanos, Juan Carlos Rulfo (CDMX, 1964) y Carlos Hagerman (CDMX, 1966), se han ganado la confianza de nueve familias para entrar en sus casas, hacer amistad, compartir los días y escuchar las historias de los que se han ido a trabajar al Norte, a Estados Unidos, y de lo que sienten los que se quedan, porque «no todos sienten lo mismo». El resultado de esta amistad con una cámara en las manos y de estas historias filmadas es un bellísimo, tierno y sincero testimonio hecho película en Los que se quedan (México, 2008).
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Nueve familias que viven en pequeñas poblaciones de seis Estados de México: Zacatecas, Jalisco, Michoacán, Puebla, Chiapas y Yucatán, nos abren sus casas y su corazón también a nosotros los espectadores para volvernos oyentes y amigos. Rulfo y Hagerman han filmado una hermosa película sobre la familia y sobre la migración sin tener que caer nunca en discursos, moralejas, consejos. Simplemente han ayudado con mucha empatía a que las personas nos compartan su vida. Partir y compartir toman carne en cada una de estas historias; un álbum de separaciones y de lazos de cariño que retratan a nuestro país y a sus familias: los que se van al Norte y los que se quedan. Como la Canción mixteca en la guitarra que acompaña musicalmente partes de la película, cada uno de los protagonistas nos confiesa la «inmensa nostalgia que invade el pensamiento». Con una narración en la propia voz de estos emigrantes o de sus familiares, en tonos siempre reales, sencillos, transpa-
Sabías que... En 2009 ganó el premio al Mejor
Documental Latinoamericano en el Festival
Internacional de Documental de Barcelona, Docúpolis y obtuvo una mención especial
por parte del Jurado de la Sección de Documental del Festival de Biarritz,
Amérique Latine.
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CUADRO POR CUADRO
rentes, todo nos habla de la nostalgia por las personas que queremos y dejamos, de la tierra y el hogar a que pertenecemos, de los sueños y los recuerdos que guardamos en el corazón. De ese permanente «te pienso” que cada uno dice a sus familiares ausentes.
Sabías que... Otros reconocimientos · Mejor documental en Los Ángeles Independent Film Festival 2009 · Mejor película Documenta Madrid · Mejor documental 24° Festival Internacional de Guadalajara · Selección oficial Hot Docs Toronto 2009
Los dos directores han logrado con toda verdad y sencillez recoger «esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón» – como canta al final Chavela Vargas-, pero que también animan la esperanza. Y las «cosas simples» que guardan, recuerdan, acarician, comparten, son tan simples como preparar el mole de la fiesta, echar las tortillas al comal, cultivar el sembradío de ajos del hijo ausente, coser punto de cruz, inflar globos para recibir a los hijos que regresan, hablar por teléfono desde Estados Unidos, bañarse en el mar, escoger un vestido de primera comunión… De pronto, en el misterio de nuestra humanidad, cada una de esas simples cosas se convierte en signo, en sacramento, de lo que más vale para cada uno, de lo que más amamos, de lo que nos mantiene con esperanza y unidos a la vida, a la familia, a nuestros seres queridos. Sacramentos son el teléfono que comunica todos los días en la distancia, la mesa de la cocina que reúne a todos, la costura diaria que mantiene los hilos de unión con el hijo ausente, los ajos acariciados en las manos rugosas del anciano padre, el collar de cuentas de la joven viuda que va desgranando el recuerdo de su esposo asesinado, el bautizo del recién nacido o la primera comunión de la niña mayor, antes de la partida… Son sacramentos del amor, y el amor es así de simple.
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