Skip to main content

Revista Ad gentes sept-oct

Page 1

ISSN: 0185-8424

REVISTA AD GENTES. PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. www.ompe.mx

$15.00 MXN

AÑO LIII No. 608

Sept-Octubre 2020

¡Aquí estoy, envíame! Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae. Papa Francisco La Misión es, pues, constitutiva de la Iglesia, es su fruto y su realización.


Mensaje del director

(…) [el] camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: «Aquí estoy, mándame» (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» (...) La misión es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla sólo cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia (…) Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios: “Aquí estoy, Señor, mándame” (cf. Is 6,8). Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia. (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2020).

P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG Envío un cordial saludo a los lectores de esta su revista Ad Gentes. Que el Señor Jesús, Misionero del Padre, siga conduciendo el caminar misionero de la Iglesia, y que el Espíritu Santo guíe los pasos y esfuerzos de todos los misioneros que comparten el amor de Dios y dedican toda una vida para que el Reino de Dios llegue al corazón y a la historia personal de un gran número de seres humanos que aún no conocen al Dios de Jesucristo, pero desean experimentar el perdón y la misericordia divina. Estamos próximos a celebrar el mes misionero con el DOMUND; mes que tiene como culmen el próximo 18 de octubre, en el cual todos nos unimos en oración y apoyo por los misioneros quienes realizan una magnífica labor evangelizadora. Esta vez el Papa Francisco, a través de la intención de oración por la evangelización, invita a los fieles laicos a vivir plenamente su bautismo: «Recemos para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen más en las instancias de responsabilidad de la Iglesia». En esta etapa global que nos ha tocado vivir como humanidad, estamos experimentando días desoladores, complicados y, en numerosos casos, hasta devastadores. Hermanos, no olvidemos que Dios se sigue manifestando y que, aún en las dificultades y tristezas, debemos entender lo que él nos quiere decir, y como Iglesia cuestionarnos si estamos escuchando su voz y llevando adelante la encomienda del Señor Jesús: «La celebración la Jornada Mundial de la Misión también significa reafirmar cómo la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia» (Francisco). Estimados misioneros, que el camino hacia el DOMUND 2020 sea un momento de entrega apasionada, y llenos de alegría por anunciar a nuestros hermanos que Jesús es el Señor, pongámonos todos juntos en estado de misión: «Ponerse en “estado de misión” es un efecto del agradecimiento, es la respuesta de quien, en función de su gratitud, se hace dócil al Espíritu Santo y, por tanto, es libre» (Francisco). Como Iglesia que peregrina en México celebremos la Jornada Mundial de las Misiones con la gran oportunidad de renovarnos, y sigamos haciéndonos responsables del anuncio del Evangelio a todas las naciones, para que la misión sea el fundamento de una Iglesia que actúa en el mundo y no un añadido más obtenido en el bautismo sin responsabilidades ni consecuencias. Pidamos a Santa María de Guadalupe, madre del verdadero Dios por quien se vive, que interceda por nosotros ante su Hijo, que guíe nuestros pasos y con su amor materno nos impulse a llevar con prontitud el amor de Dios que alivia el dolor y el sufrimiento e introduce en nuestras vidas verdadera paz y armonía.


AÑO LIII NO. 608 SEPTIEMBRE · OCTUBRE 2020

Propietario

OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. Director General

P. ANTONIO DE JESÚS MASCORRO TRISTÁN, MG Secretario Nacional de la Pontificia Obra de la PF

PBRO. LUIS ALBERTO CASTILLO HERNÁNDEZ Editora

DIANA MONROY RODRÍGUEZ

LA VOZ DEL PAPA Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2020 «Aquí estoy, envíame» (Is 6,8)

4

Diseño

CLAUDIA B. CHÁVEZ RAMÍREZ COLABORADORES

Comunidad Misionera de Villaregia Pbro. Marcos Garduño Arias sx P. Dr. Luis García Orso, S.J. Daniel Alonso Durán González Hno. Samuel Mutua

LA MISIÓN HOY

La propuesta misionera del Papa Francisco AL SERVICIO DE LA MISIÓN Infografía: DOMUND 2020 TESTIMONIOS MISIONEROS Hno. Samuel Mutua

8 14 16 20

Fotografía Págs: 4-7, 23-27, 36 Cathopic Págs: 8-10, 28-35 Pixabay

REVISTA AD GENTES, Año LIII, número 608, septiembre · octubre 2020, es una publicación bimestral impresa, distribuida por Obras Misionales Pontificio Episcopales de México, A. R., Prolongación Misterios No. 24, Col. Tepeyac Insurgentes. Delegación Gustavo A. Madero, C.P. 07020, Tel. (01 55) 57500544, www.ompe.mx, Editor responsable: Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG. Reserva de Derechos No. 04-2008-042412363000-102, ISSN: 0185-8424, Licitud de Título No. 12345. Licitud de Contenido No. 9908, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, Permiso SEPOMEX No. PPO9-1848. Impresa por Editorial Esfuerzo S. A. de C. V. Esfuerzo 16-A, Col. Lázaro Cárdenas, C.P. 53560, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Este número se terminó de imprimir el 20 de agosto de 2020, con un tiraje de 10,000 ejemplares. El contenido de los artículos que aparecen en cada número es responsabilidad de los autores y no compromete la opinión de los editores.

Visítanos: www.ompe.mx

MISIÓN Y PERSPECTIVA Naturaleza y carisma de las Obras Misionales Pontificias

22

ESPECIAL COVID-19 y el trastorno por estrés postraumático

28

LA VOZ DE NUESTROS PASTORES Discernimiento, generosidad, diálogo, tenacidad y paciencia

32

IGLESIA EN SALIDA

36

Laicas comprometidas con una Iglesia en Salida

BIBLIA Y MISIÓN La vocación de Isaías, signo de atrevimiento y abandono a la voluntad de Dios

Revista Adgentes CUADRO POR CUADRO Silencio

40 46


Editorial

«Vayan y anuncien…» son las palabras que resuenan en los oídos y el corazón de los discípulos misioneros de todos los tiempos, motivándolos a lo largo de toda la historia de la Iglesia a hacer la entrega generosa de su vida por la salvación de todo el mundo. Esta misión exige de los discípulos de Jesús tener una actitud de continua preparación y escucha de los signos de los tiempos, no bastan las buenas intenciones o la simple conciencia de saberse llamado. Implica además de la disponibilidad, libre de todo afecto desordenado o pretensiones personales, una actitud de Iglesia, es decir de comunidad, donde cada uno hace lo que le corresponde según sus propias capacidades, como ha quedado manifiesto en la contingencia mundial por el COVID-19 «pues ante las problemáticas también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos» (Meditación del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, 27 de marzo de 2020). «Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal (cf. Mt 9,35-38; Lc 10,1-12)». ¡Aquí estoy, envíame! Es la respuesta generosa y convencida de Isaías al Señor; hoy esta respuesta se vuelve necesaria ante la pregunta siempre vigente: «¿A quién enviaré?». El año pasado, en octubre, se vivió el Mes Misionero Extraordinario; bajo el lema «Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo», fuimos convocados a retomar conciencia de nuestro bautismo y de la importancia de la misión ad gentes. Hoy la pregunta es: ¿cómo asumimos nuestro compromiso con la Misión? Hoy nos toca dar respuesta, como Iglesia estamos llamados a remar a juntos, a asumir nuestro compromiso con el mandato misionero de «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes» (Mt 28, 19). Nuestra participación es ineludible: o vas o envías o ayudas a enviar.


LA VOZ DEL PAPA por Papa Francisco

Mensaje del Santo Padre Francisco

para la Jornada Mundial de las Misiones 2020

«Aquí estoy, envíame» (Is 6,8) Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020, Solemnidad de Pentecostés. Francisco

Queridos hermanos y hermanas: Doy gracias a Dios por la dedicación con que se vivió en toda la Iglesia el Mes Misionero Extraordinario durante el pasado mes de octubre. Estoy seguro de que contribuyó a estimular la conversión misionera de muchas comunidades, a través del camino indicado por el tema: «Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo».

E

n este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados por la pandemia del COVID-19, este camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: «Aquí estoy, envíame» (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial. «Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: "perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos» (Meditación en la Plaza San Pietro, 27 marzo 2020).

4

Septiembre - Octubre 2020


Estamos realmente asustados, desorientados y atemorizados. El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero al mismo tiempo todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberación del mal. En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo. En el sacrificio de la cruz, donde se cumple la misión de Jesús (cf. Jn 19,28-30), Dios revela que su amor es para todos y cada uno de nosotros (cf. Jn 19,26-27). Y nos pide nuestra disponibilidad personal para ser enviados, porque Él es Amor en un movimiento perenne de misión, siempre saliendo de sí mismo para dar vida. Por amor a los hombres, Dios Padre envió a su Hijo Jesús (cf. Jn 3,16). Jesús es el Misionero del Padre: su Persona y su obra están en total Septiembre - Octubre 2020

obediencia a la voluntad del Padre (cf. Jn 4,34; 6,38; 8,12-30; Hb 10,5-10). A su vez, Jesús, crucificado y resucitado por nosotros, nos atrae en su movimiento de amor; con su propio Espíritu, que anima a la Iglesia, nos hace discípulos de Cristo y nos envía en misión al mundo y a todos los pueblos. «La misión, la “Iglesia en salida” no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae» (Sin Él no podemos hacer nada, LEV-San Pablo, 2019, 16-17). Dios siempre nos ama primero y con este amor nos encuentra y nos llama. Nuestra vocación personal viene del hecho de que somos hijos e hijas de Dios en la Iglesia, su familia, hermanos y hermanas en esa caridad que Jesús nos testimonia. Sin embargo, todos tienen una dignidad humana fundada en la llamada divina a ser hijos de Dios, para convertirse por medio del sacramento del 5


LA VOZ DEL PAPA

bautismo y por la libertad de la fe en lo que son desde siempre en el corazón de Dios. Haber recibido gratuitamente la vida constituye ya una invitación implícita a entrar en la dinámica de la entrega de sí mismo: una semilla que madurará en los bautizados, como respuesta de amor en el matrimonio y en la virginidad por el Reino de Dios. La vida humana nace del amor de Dios, crece en el amor y tiende hacia el amor. Nadie está excluido del amor de Dios, y en el santo sacrificio de Jesús, el Hijo en la cruz, Dios venció el pecado y la muerte (cf. Rm 8,31-39). Para Dios, el mal —incluso el pecado— se convierte en un desafío para amar y amar cada vez más (cf. Mt 5,38-48; Lc 23,33-34). Por ello, en el misterio pascual, la misericordia divina cura la herida original de la humanidad y se derrama sobre todo el universo. La Iglesia,

6

sacramento universal del amor de Dios para el mundo, continúa la misión de Jesús en la historia y nos envía por doquier para que, a través de nuestro testimonio de fe y el anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo. La misión es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla sólo cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia. Preguntémonos: ¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos

Septiembre - Octubre 2020


los días? ¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia? ¿Estamos prontos, como María, Madre de Jesús, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones (cf. Lc 1,38)? Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios: «Aquí estoy, Señor, envíame» (cf. Is 6,8). Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia. Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Ahora, que tenemos la obligación de mantener la distancia física y de permanecer en casa, estamos invitados a redescubrir que necesitamos relaciones sociales, y también la relación comunitaria con Dios. Lejos de aumentar la desconfianza y la indiferencia, esta condición debería hacernos más atentos a nuestra forma de relacionarnos con los demás. Y la oración, mediante la cual Dios toca y mueve nuestro corazón, nos abre a las necesidades de amor, dignidad y libertad de nuestros hermanos, así como al cuidado de toda la creación. La imposibilidad de reunirnos como Iglesia para celebrar la Eucaristía nos ha hecho compartir la condición de muchas comunidades cristianas que no pueden celebrar la Misa cada domingo. En este contexto, la pregunta que Dios hace: «¿A quién voy a enviar?», se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: «¡Aquí estoy, envíame!» (Is 6,8). Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal (cf. Mt 9,35-38; Lc 10,1-12).

Septiembre - Octubre 2020

La celebración la Jornada Mundial de la Misión también significa reafirmar cómo la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia. La caridad, que se expresa en la colecta de las celebraciones litúrgicas del tercer domingo de octubre, tiene como objetivo apoyar la tarea misionera realizada en mi nombre por las Obras Misionales Pontificias, para hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y las iglesias del mundo entero y para la salvación de todos. Que la Bienaventurada Virgen María, Estrella de la evangelización y Consuelo de los afligidos, Discípula misionera de su Hijo Jesús, continúe intercediendo por nosotros y sosteniéndonos. Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020, Solemnidad de Pentecostés. Francisco

7


LA MISIÓN HOY por OMPE México

La propuesta misionera

del Papa Francisco

Gracias a la reflexión de los obispos en el Concilio Vaticano II surgió el decreto Ad Gentes, aprobado el 7 de diciembre de 1965, ahí se logró poner en orden el lenguaje misionero en la teología de la Misión, reconduciendo todas las expresiones o especificaciones de la misión en la única Misión de la Iglesia. «La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza» (AG 2) en cuanto que nace (brota) del Misterio Trinitario y que se desborda en el tiempo, en el espacio, por el envío o misión del Hijo y del Espíritu Santo. De esa única Misión se derivan todos los otros tipos de misión: la actividad pastoral, la actividad ecuménica, la misión ad gentes (ad extra y ad intra), y la nueva evangelización. Es así que la Iglesia no tiene una misión, más bien la Iglesia es Misión.

8

Septiembre - Octubre 2020


A

sí pues, para el Papa Francisco, es muy importante recordarnos que la única Misión de la Iglesia es ser servidora de todos los pueblos.

Ya desde el Documento de Aparecida resonaban en el Episcopado latinoamericano esta actitud de Iglesia de forma apremiante: «Urge convertirnos en una Iglesia llena de ímpetu, de audacia evangelizadora y por ello tenemos que ser de nuevo evangelizados y fieles discípulos» (DA, 549); y para mencionar a los agentes y un poco de la metodología nos dice que «hay que convocar a una misión evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso rebaño… Es un afán un anuncio misionero que tiene que pasar de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad» (DA, 550). Si hemos tenido la oportunidad de leer este documento completo y la Exhortación Apostólica Post sinodal Evangelii Gaudium del Papa Francisco nos daremos cuenta de la identidad de informaciones y el estilo en muchas de sus páginas. Ojalá nos diéramos tiempo de volver a leer ambos documentos y verlos como complementarios y progresivos. El Santo Padre, con el ardor de la Nueva Evangelización, y con su estilo tan particular, inmediato y directo, de sorpresa, de Septiembre - Octubre 2020

neologismo e inclusive de choque, nos impulsa a la salida, a pasar a la otra orilla: «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (EG, 20). Podemos interpretar que el sueño del Papa es la fuerza y ardor de un nuevo Pentecostés, que nos dé el santo entusiasmo misionero que nos sostenga en nuestra identidad y compromiso de discípulos-misioneros. Sobre las Obras Misionales Pontificias ha pedido que se renueven bajo la autoridad y guía del Espíritu Santo, evitando convertirlas en ONGs o «piezas de museo»1. La Misión es, pues, constitutiva de la Iglesia, es su fruto y su realización, pero de una Iglesia pensada y contemplada ante todo como MADRE. Como nos lo afirma el Papa Francisco, particularmente en su mensaje para el DOMUND 2016, la Iglesia está llamada a verse y a actuar como icono de Dios Padre, bondadoso, atento, fiel; quien se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos; se implica con ternura en la realidad

1 Conviene leer los mensajes del Santo Padre a las Obras Misionales Pontificias de los años 2018-2020.

9


LA MISIÓN HOY

Urge convertirnos en una Iglesia llena de ímpetu, de audacia evangelizadora y por ello tenemos que ser de nuevo evangelizados y fieles discípulos.

humana del mismo modo en que lo harían un padre y una madre con sus hijos (cfr. Jr 31, 20). No hay que olvidar, insiste el Papa, que el término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno. La Iglesia está llamada a amar, siempre, incondicionalmente a todos sus hijos, en cualquier circunstancia, y pase lo que pase, porque son sus hijos. Francisco vive y piensa una Iglesia desde la misión y para la misión. La misión se ha convertido en palabra primera de la eclesiología, de modo que eclesiología y misionología de cierta forma se han reconciliado. Durante mucho tiempo parecía la actividad misionera un añadido a la Iglesia y la misionología un suplemento a la eclesiología; esto lo podíamos ver (incluso hoy en día) en la falta de actividad misionera en los planes de pastoral de las diócesis, lamentablemente en algunos de los cuales aparecía el lenguaje de Aparecida, pero no se llevaba a la práctica. En el año 2015, en el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa nos hacía recordar que «La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo», así «las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús». Con todo esto observamos claramente que el Santo Padre nos quiere recordar la centralidad de la Misión, como un discurso progresivo y bien organizado en su magisterio, sobre todo con lo acontecido con la convocatoria a vivir el Mes Misionero Extraordinario del pasado 2019. Nos ha solicitado una conversión pastoral y misionera de todas las acciones de la vida eclesial. Nunca ha sido fácil predicar el Evangelio. En los orígenes del cristianismo, la persecución fue el detonante de la evangelización y el contexto más natural de su desarrollo. Pero, con el paso del tiempo, la nueva religión deja de ser perseguida y da paso a nuevas formas de testimoniar el

10

Septiembre - Octubre 2020


Evangelio, los contextos son nuevos, pero no dejan de ser complejos. El ideal de que la misión llegue hasta los confines de la tierra, no pierde vigencia, pero no se reduce a un criterio geográfico, ahora estamos en la era tecnológica, y ha quedado de manifiesto en la pandemia por el COVID-19 que el recto uso de los medios de comunicación son de gran ayuda para la transmisión de la Buena Noticia en cada uno de los hogares, incluso a pesar de haberse cerrado muchos templos por largos periodos. El Papa Francisco nos hace un llamado a mantenernos en constante actitud de conversión misionera: La missio ad gentes, siempre necesaria en la Iglesia, contribuye así de manera fundamental al proceso de conversión permanente de todos los cristianos. La fe en la pascua de Jesús, el envío eclesial bautismal, la salida geográfica y cultural de sí y del propio hogar, la necesidad de salvación del pecado y la liberación del mal personal y social exigen que la misión llegue hasta los últimos rincones de la tierra2. «El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera. Si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie» (EG 266). Nos pide una actitud de permanente conversión pastoral. Nos dice el Papa que espera «que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están» (EG 25). El sueño del Papa es «contar con una opción misionera capaz de transformarlo 2 Cf Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2019

Septiembre - Octubre 2020

todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» (EG 27). Sufrir con los que sufren, convencidos de que la misión es «una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo» (EG 268). Tomar distancia de los sufrimientos del pueblo es una traición a la misión, así Jesús «nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia» (Evangelii Gaudium, n. 268). Para lograr esto es necesario superar «la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor» (Evangelii Gaudium, n. 270).

Finalmente, durante estos breves años de pontificado, hemos oído varios atributos con que el pueblo y los medios de comunicación van refiriéndose a nuestro Papa Francisco. Sin embargo, creo que el título más apropiado sea denominarle «el Papa de la alegría». Y es que para el Papa evangelizar no es una tarea pesada o una obligación, sino una alegría, así nos lo recuerda en el No. 10 de Evangelii Gaudium, que a su vez hace eco del No. 80 de Evangelli Nuntiandi, de su predecesor San Pablo VI: «Recobremos y acrecentemos el fervor, “la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas […] Y ojalá el mundo actual —que busca a veces con angustia, a veces con esperanza— pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo”». Su insistencia al respecto, juntamente con su reiterado mensaje de la misericordia, nos hace recordar la repetida afirmación de Jesús a los suyos: «Les digo todo esto para que tengan en ustedes mi alegría y para que ésta llega a plenitud» (Jn 17,13). 11


Septiembre - Octubre 2020


Septiembre - Octubre 2020

13


TESTIMONIOS MISIONEROS Hno. Samuel Mutua, Misioneros Servidores de la Palabra,

Hno. Samuel Mutua ¡Hola! ¿Cómo están? Soy el hermano Samuel Mutua, soy seminarista y pertenezco a la congregación de los Misioneros Servidores de la Palabra. Soy keniano, nací hace algunos años en la Diócesis de Kitui, que está en el este de Kenia.


D

espués de algunos años de vivir con mis padres en Kitui, emigré y empecé a vivir en Nairobi con mi padre porque en ese tiempo él trabajaba ahí; mi padre es mecánico, esto fue después de finalizar mi educación primaria, la cual realicé en Kitui, la secundaria y preparatoria las estudié en Nairobi.

Fue precisamente en Nairobi, en un lugar llamado Kariobangi, donde encontré a unas hermanas misioneras de la congregación de los Servidores de la Palabra; esta congregación viene de México, fue fundada en México por el Padre Luis Butera. Cuando las encontré ellas anunciaban en la iglesia que estarían ofreciendo cursos bíblicos, especialmente para jóvenes y para los que estuvieran interesados en conocer más de Dios, en aprender acerca de la Biblia.


TESTIMONIOS MISIONEROS

Yo era un joven normal en la iglesia, había sido bautizado, era un nuevo cristiano y estaba interesado en conocer algo de la biblia por lo que decidí unirme a ellas; nos encontrábamos cada domingo a las cuatro de la tarde con la hermana Teresa Rico quien era la que nos daba los cursos de Biblia, desde el inicio, toda la historia de la Salvación. Por cerca de 4 meses estuve atendiendo estos cursos, obteniendo y aprendiendo muchas cosas acerca de la Iglesia y de la biblia; hasta que un día la hermana me invitó a una experiencia de misión. Ella me dijo que después de recibir los cursos de biblia o aprender algo de Dios, tal y como nuestro fundador dice, no podemos permanecer en silencio. Es bueno salir y compartir lo que tienes, lo que entendiste, lo que has recibido acerca de Dios en nuestra vida, en nuestro corazón. Ella me invitó a ir con otras hermanas y hermanos a una misión en la parroquia de Mashuuru, que es una misión a cargo de los Misioneros de Guadalupe que está en la parte sudeste de Kenia. El área es árida, la mayoría de los habitantes son Masái; la comunidad Masái son pastoralistas y semi nómadas, lo cual significa que se mueven de un lugar a otro. Cuando los visitamos me encontré con los jóvenes, esto fue durante la semana santa; al estar con los jóvenes me di cuenta de que están verdaderamente interesados en estar cerca de Dios, el problema es que por su estilo de vida como pastores y su educación no tienen tiempo para aprender sobre la biblia y conocer a Dios o incluso recibir sacramentos como el bautismo u otros. De allí creció en mí un deseo, pensaba que tal vez Dios me estaba llamando para estar con ellos, para moverme con ellos a donde se movieran, visitarlos donde ellos estuvieran, en sus casas para poder compartirles lo que he aprendido en los cursos de biblia. Poco después, regresé con las hermanas y continué con los cursos de biblia, hasta que 18

después de un año me invitaron a un retiro vocacional, para unirme a ellas en la congregación, como hermano, como misionero. La invitación fue que, si yo quería ser misionero, servir y ser testigo de la misericordia de Dios en Kenia. Fui al retiro vocacional y después me invitaron a iniciar la formación, nuestra formación es conocer más de la biblia y prepararse para servir al pueblo de Dios en cualquier lugar; después de 8 meses de formación fui enviado nuevamente a la parroquia de Mashuuru donde estuve por un año, dos años; estuve trabajando con el Padre Antonio Mascorro quien era el párroco. Servir allá, a los Masái, fue una experiencia realmente buena para mí, me ayudó mucho a conocerme a mí mismo y conocer más sobre la vocación a la que Dios me estaba invitando y que es como un regalo que El da especialmente a nosotros los jóvenes para ir y compartir este amor y misericordia a todos. Mi experiencia allá por estos dos años fue como un deseo que crecía cada vez más y me ayudaba a entender el llamado de Dios. Al finalizar estos dos años de experiencia de misión regresé a la congregación para continuar con las siguientes etapas de la formación: postulantado y noviciado; hasta la fecha he hecho mi primera y segunda profesión y estoy en el seminario, estudio en la Universidad de Tangaza College, curso el segundo año de filosofía. Y tengo aun ese deseo, puedo sentir que Dios, la palabra de Dios sigue ardiendo en mi corazón sintiendo que quiero servir al pueblo de Dios no solo aquí en Kenia, no solo en Masái, no solo en Mashuuru sino en todo el mundo. Esto es un poco de mi experiencia, la cual pienso les puede ayudar, especialmente a los jóvenes o a quien quiera ser misionero; recuerden que por nuestro bautismo somos bautizados y enviados tal como el Papa Francisco dice. Eres enviado como testigo a dar testimonio a través de nuestra vida de lo que Dios nos ha mosSeptiembre - Octubre 2020


trado: su misericordia. Especialmente ahora con tantas dificultades en el mundo, la gente tiene miedo de muchos problemas, como el coronavirus y otros. El mundo y la iglesia nos están invitando a cada uno de nosotros a salir con valor a dar testimonio de lo que Él ha hecho. Tu testimonio, aunque sea muy pequeño tiene un gran valor. De mi parte para ustedes y especialmente para los jóvenes, pueden servir al menos por un año como en nuestra congregación de Misioneros Servidores de la Palabra, ser misionero por un año, por dos años o por siempre. Por mi parte sé que Dios me llama a continuar en esta vida, no sé hasta cuando, pero tengo la esperanza de que continuaré hasta donde Él me quiera llevar. Gracias. De verdad quiero agradecer de una manera muy especial a la gente de México, como ya les había mencionado, nuestra comunidad, los Servidores de la Palabra, inició en México hace 35 años por nuestro fundador el Padre Luis Butera. Quiero agradecerles, también a Dios por todas las gracias que Él les ha concedido. Por todas las obras buenas que realizan, obras de misericordia y Septiembre - Octubre 2020

de amor. Porque gran parte de lo que aquí tenemos para el servicio de nuestra misión es gracias a su generosidad. Los quiero invitar a continuar ayudándonos, a través de su oración, especialmente a nosotros los seminaristas que hemos comenzado nuestra formación aquí en Kenia; por todas las misiones, especialmente de África, para que más jóvenes puedan entregarse y puedan descubrir que Dios les llama. También me gustaría invitar a los jóvenes de México, no tengan miedo de venir a África, interioricen en su oración, entreguen todo lo que tienen, pero sobre todo entreguen su vida. Pueden ser misioneros en México, o pueden venir aquí a Kenia, en África; les damos la bienvenida. Solo sepan que la misión es grande, se necesita mucha gente, nuestra iglesia también necesita mucha gente para poder servir al pueblo de Dios, hay muchos desafíos, pero ofreciéndose en el servicio y dejándose hacer por Dios, El continuará ayudándonos y nos seguirá mostrando sus caminos. Muchas gracias y Dios les siga bendiciendo. 19


Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor». Evangelii Gaudium, 3

Los

ojos de la misión


MISIÓN Y PERSPECTIVA por Daniel Alonso Durán González

Naturaleza y carisma de las Obras Misionales Pontificias

un replanteamiento necesario para los días actuales

Circunscribir las Obras Misionales Pontificias (OMP) a un solo ámbito de la pastoral eclesial o pensar que su labor evangelizadora se reduce al octubre misionero de cada año, traicionaría el propósito por el cual fueron creadas cada una de ellas. Reconocerlas como iniciativa del Espíritu, que anima y sostiene a su Iglesia, es el inicio para entrar en la dinámica de generosidad y cordialidad que el Evangelio introduce al ser anunciado en las culturas1, además de generar consciencia misionera universal en los bautizados: «la misión universal no se realiza en una sola dirección, sino que es un proyecto mundial al que se incorporan cristianos de todas las procedencias y tiene un carácter multicultural y multiétnico»2.

1La Inculturación es una propuesta para la descolonización de la misión y el fortalecimiento de las culturas por medio del Evangelio (...) La inculturación, comprendida como inserción en la cultura del otro, es un proceso siempre precario de aprendizaje que busca revertir la práctica histórica de la evangelización colonial, que trató de integrar al evangelizado en el universo cultural del evangelizador. Ninguna cultura es perfecta ni pura. S. Pulo, “Interculturalidad, inculturación e interculturación”, en STANISLAUS Lazart T. y UEFFING Martin (EDS.), Interculturalidad en la vida y en la misión, EVD, Estella (Navarra) 2017, p. 589. 2 B. Eloy, “Los misioneros de este a oeste y de sur a norte”, Op. Cit. p. 481.

22

Septiembre - Octubre 2020


A

ntes de que las Obras Misionales (Propagación de la Fe, Infancia Misionera y Obra de San Pedro Apóstol) adquirieran el título de Pontificias, la animación misionera que venían realizando con los fieles cristianos en la Europa del siglo XIX incidiría en la forma de cómo la Iglesia vería en adelante la misión: «En definitiva, a lo largo de este siglo (XIX) vamos a asistir a la lenta penetración en la conciencia de la Iglesia de su naturaleza misionera —definitivamente expresada en AG—, de su existir para los hombres y a favor de este mundo, así como de la necesidad de derribar los muros que la habían encerrado en sí misma y a centrarse solo en su labor»3. Gran parte de esta renovada consciencia misionera que surge en el siglo XIX y principios del XX se debe a las Obras Misionales, ya que auxiliaban a los misioneros que se encontraban en tierras lejanas, con respecto al viejo mundo, para que llevaran el mensaje del Evangelio con el inconmensurable apoyo espiritual y material de la cristiandad europea. El Papa Gregorio XVI apoyaba y recomendaba la Propagación de la Fe, Obra ya conocida entonces y extendida, para 1840 y después de 18 años de fundada, en parte de Europa: «Finalmente, debemos alabar a la conocida sociedad que se expande constantemente, no solo en los territorios católicos sino incluso en los países de no católicos e incrédulos. Esta sociedad permite a los fieles de todas las clases ayudar a las misiones apostólicas y participar en las gracias espirituales de estas misiones. Nos estamos refiriendo, como se dan cuenta, a la famosa Sociedad para la Propagación de la Fe» (Probe Nostis, 1840). 3 R. Mariano, “Una mirada a la historia: cómo se ha articulado la misión ad-inter-gentes. Momentos decisivos y significativos”, en La Misión, futuro de la Iglesia, PPC, Madrid 2018, p. 141.

Septiembre - Octubre 2020

El Papa León XIII veía con esperanza el florecimiento de la Propagación de la Fe que, aunque al principio solamente ayudaba a misiones concretas, su apoyo en forma de limosna llegó a más y más misiones esparcidas por el mundo: «(...) Entre todos, el más destacado es la asociación piadosa formada hace unos sesenta años en Lyon, Francia, y que tomó el nombre de Propagación de la Fe. Originalmente, esto tenía la intención de ayudar a algunas misiones en Estados Unidos; luego, al igual que el grano de mostaza, creció hasta convertirse en un árbol gigantesco cuyas ramas florecen ampliamente, por lo que, para todas las misiones, dispersas por toda la tierra, ofrece una caridad activa. Esta excelente institución pronto fue aprobada por los pastores de la Iglesia y llena de espléndidos elogios. Los pontífices romanos Pío VII, León XII, Pío VIII, nuestros predecesores, lo recomendaron calurosamente y lo enriquecieron con los obsequios de las indulgencias» (Sancta Dei Civitas, 1880). A la par, daba cuenta del surgimiento de la Obra de la Santa Infancia, como aquella Obra que creaba consciencia misionera en los bautizados desde una corta edad. Eran los niños franceses que, con su generosidad y humildad, ofrecían la oración y su limosna por los niños chinos que estaban pasando adversidades en su país: «(...) Al mismo tiempo, la emulación de la piedad significaba que nacieron otras dos sociedades, una de las cuales tomó el nombre de la Sagrada Infancia de Jesucristo, la otra de las Escuelas Orientales. La primera es con el propósito de educar en las costumbres cristianas a los niños muy infelices a quienes los padres, obligados por la miseria o el hambre, abandonan bárbaramente, especialmente en las regiones de China, donde este tipo de crueldad es más utilizada. Por lo tanto, la caridad de los miembros los reúne 23


MISIÓN Y PERSPECTIVA

cariñosamente y, después de haberlos recuperado a veces con dinero, asegura que sean lavados en la fuente de la regeneración cristiana, para que, con la ayuda de Dios, crezcan en la esperanza de la Iglesia o, al menos, sean tomados de la muerte, puede garantizar el camino para adquirir la felicidad eterna» (Sancta Dei Civitas, 1880). El mismo Papa León XIII, diez años más tarde, seguía impulsando y respaldando la Propagación de la Fe. Para entonces más extendida y organizada por los mismos fieles: «(...) También confiamos en que, con esta ayuda temporal y especial, que los fieles darán para abolir el flagelo del tráfico inhumano y para apoyar a los subastadores del Evangelio en los lugares donde existe, la liberalidad con la que se utilizan para promover las Misiones Católicas no disminuirá limosnas recogidas por el Instituto que, fundado en Lyon, se dijo de la Propagación de la Fe. Este trabajo saludable, que ya hemos recomendado a los fieles, presentándonos la oportunidad, lo alabamos nuevamente, deseando que extienda ampliamente sus beneficios y prospere en una feliz prosperidad» (Catholicae Ecclesiae, 1890). Ya entrado el siglo XX el Papa Benedicto XV promovería la recién nacida Unión Misional del Clero, hoy conocida como Pontificia Unión Misional: «En efecto: el pueblo fiel siente propensión innata a socorrer con largueza las empresas apostólicas (...) sería nuestro deseo se implantase en todas las diócesis del mundo la “Unión Misional del Clero”, sujeta en todo a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide (...) Apenas nacida en Italia, se ha extendido ya por otras varias regiones, y, objeto juntamente de nuestra complacencia, florece al amparo de no pocos favores pontificios. » Y con razón: porque su carácter cuadra perfectamente con el influjo que debe ejercer el sacerdote, ya para despertar entre los fieles 24

Septiembre - Octubre 2020


el interés por la conversión de los gentiles, ya para hacerles contribuir a las Obras Misionales, que llevan nuestra aprobación» (Maximum Illud, 1919). En 1926 la Propagación de la Fe, la Santa Infancia y la Obra de San Pedro Apóstol fueron elevadas al título de Pontificias. Ese mismo año se estableció, por institución del Papa Pío XI, la primera Jornada Mundial de las Misiones. Pero las OMP no se definen ni se reinventan a partir de la celebración de dicha Jornada; ellas se manifiestan y se significan, a partir de su fundación, desde la comprensión de una Iglesia que se asimila como misionera, y desde esa su naturaleza lleva a cabo el mandato de su Señor (cf. Mt 28, 18-20): «(...) hasta conseguir que este Reino llegue aun a la más remota e ignorada cabaña y al hombre más lejano y desconocido» (Pío XII). La labor llevada a cabo por las cuatro Obras Misionales amplía y favorece la evangelización. Son el principal instrumento para la animación misionera4: desde el carisma que el Espíritu Santo inspiró en los fundadores para formar misioneramente a todo el Pueblo de Dios: «(...) Los fundadores de las Obras Misionales, empezando por Pauline Jaricot, no se inventaron las oraciones y las 4 Las Obras Misionales, surgidas de forma gratuita en la trama de la vida del Pueblo de Dios, por su configuración simple y concreta, han sido reconocidas y valoradas por la Iglesia de Roma y por sus obispos, quienes, en el último siglo, han pedido poder adoptarlas como peculiar instrumento del servicio que ellos prestan a la Iglesia universal. De aquí que se haya atribuido a tales Obras la calificación de “Pontificias”. Desde ese momento, resalta en la fisionomía de las OMP su característica de instrumento de servicio para sostener a las Iglesias particulares en la obra del anuncio del Evangelio. De este modo, las Obras Misionales Pontificias se ofrecieron con docilidad como instrumento de servicio a la Iglesia, dentro del ministerio universal desempeñado por el Papa y por la Iglesia de Roma, que “preside en la caridad”. Así, con su propio itinerario y sin entrar en complicadas disputas teológicas, las OMP han desmentido los argumentos de aquellos que, también en los ambientes eclesiásticos, contraponen de modo inadecuado carismas e instituciones, leyendo siempre las relaciones entre ambas realidades a través de una engañosa “dialéctica de principios”. En cambio, en la Iglesia, incluso los elementos estructurales permanentes —como los sacramentos, el sacerdocio y la sucesión apostólica— son continuamente recreados por el Espíritu Santo y no están a disposición de la Iglesia como un objeto de posesión adquirida (cf. Card. J. Ratzinger, Los movimientos eclesiales y su colocación teológica. Intervención durante el Convenio mundial de movimientos eclesiales, Roma, 27-29 mayo 1998). Mensaje del Papa Francisco a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias 2020.

Septiembre - Octubre 2020

obras a las que confiar sus intenciones de anunciar el Evangelio, sino que las tomaron simplemente del tesoro inagotable de los gestos más cercanos y habituales para el Pueblo de Dios en camino por la historia»5. Garantizar que las misiones cuenten con la ayuda de todos los bautizados es una encomienda primeramente hecha a los pastores, los cuales animan y crean consciencia misionera en los bautizados, para entrar todos en comunión, pastores y fieles, todos juntos en la manifestación de una comunidad que ofrece sus oraciones, testimonio y apoyo económico a favor de las iglesias jóvenes y necesitadas6. «Por lo tanto, cada uno en el lugar donde Dios fue puesto bajo la custodia del rebaño, hagamos todo lo posible para garantizar que las misiones sagradas cuenten con las ayudas que, como hemos recordado, la Iglesia ha utilizado desde el principio, a saber, la predicación del Evangelio, las oraciones y las limosnas de los hombres piadosos (...) A la mendicidad se une la limosna, cuya fuerza radica en garantizar que quienes ayudan a los hombres del apostolado, incluso separados por grandes distancias o retenidos en otras ocupaciones, se conviertan en sus miembros, tanto en el trabajo como en los méritos» (Sancta Dei Civitas). No podemos olvidar que estamos viviendo tiempos complicados y adversos, lo que puede ocasionar, en los ambientes eclesiales, considerar no celebrar este año la Jornada Mundial de las Misiones o postergarla. Pero hay que ser conscientes de que esta no es la única etapa en la historia contemporánea 5 Ibid.. 6 Las Iglesias locales de los territorios de Misión, aun las fundadas y establecidas con su propia Jerarquía, ya sea por la extensión del territorio, ya por el creciente número de los fieles y la ingente multitud de los que esperan la luz del Evangelio, aún continúan teniendo necesidad de la colaboración de los misioneros venidos de otros países. Princeps pastorum, 6.

25


MISIÓN Y PERSPECTIVA

donde el mundo se ha visto envuelto en situaciones precarias y devastadoras: «El género humano se ve hoy en un momento sumamente crítico, del cual se seguirá o la salvación en Cristo o la más espantosa ruina. Es verdad que la actividad y el esfuerzo eficaz de los predicadores del Evangelio luchan por propagar el Reino de Cristo; pero hay también otros heraldos, quienes, reduciendo todo a la materia y rechazando toda esperanza en una existencia feliz y eterna, trabajan por llevar a los hombres a una vida incompatible con la dignidad humana» (Evangelii Praecones, 72). Sin embargo, y ante las adversidades, los bautizados de todos los tiempos se hacen conscientes de su misión por el llamado a la vocación cristiana que demanda solidaridad, por lo que no se eximen de la responsabilidad de anunciar el Evangelio a todas las naciones, en la medida de las posibilidades y las capacidades de cada comunidad y cada individuo: «Con toda razón, la Iglesia católica, madre amantísima de todos los hombres, llama a todos sus hijos, diseminados por toda la tierra, para que se esfuercen, según las propias posibilidades, por cooperar con los intrépidos sembradores de la verdad evangélica, ayudándolos con limosnas, oraciones y vocaciones misioneras» (Evangelii Praecones, 73). Si bien, la celebración del DOMUND no se reduce únicamente a la colecta, será bueno que nos cuestionáramos si «¿fuese sincera una oración por la Iglesia misionera si no fuera acompañada, en la medida de las propias posibilidades, por obras de generosidad?» (Fidei Donum, 14). «Las Obras Misionales, desde el principio, avanzaron sobre dos “binarios” o, mejor dicho, sobre dos vías que van siempre paralelas y que, en su sencillez, han sido siempre familiares al corazón del Pueblo de Dios: la oración y la caridad, en la forma de limosna»7.

Es necesario reconocer que las OMP nunca han desarrollado su labor eclesial desencarnadas de la realidad o como algo ajeno a los muy diversos carismas que surgen en la Iglesia: «(...) Las Obras Misioneras, desde su primera difusión, se estructuraron como una red capilar extendida en el Pueblo de Dios, totalmente sujeta y, de hecho, ‘inmanente’ a las redes de las instituciones y realidades ya presentes en la vida eclesial, como las diócesis, las parroquias, las comunidades religiosas. La vocación peculiar de las personas implicadas en las Obras Misionales nunca se ha vivido ni percibido como una vía alternativa, como una pertenencia ‘externa’ a las formas ordinarias de la vida de las Iglesias particulares. La invitación a la oración y a la colecta de recursos para la misión siempre se ha ejercido como un servicio a la comunión eclesial»8. Las necesidades de una Iglesia que «crece por atracción y no por proselitismo» (Francisco), son muchas y de diferente índole. Los subsidios que llegan a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos cada año, y que se reúnen en el Fondo Universal de Solidaridad, no alcanzan para cubrir las necesidades que exponen las 1,114 circunscripciones eclesiásticas dependientes de dicha Congregación: «Nuestro oficio apostólico nos impone, sin embargo, un deber, venerables hermanos: el de Misionales Pontificias 2020.

7 Mensaje del Papa Francisco a los Directores Nacionales de las Obras

26

8 Ibíd.

Septiembre - Octubre 2020


más allá de las circunscripciones diocesanas y de las delimitaciones geográficas, para entrar en la armonía del agradecimiento, la misión quedará reducida y con posibilidades nulas de germinar:

deciros que estos dones, recibidos con tanta gratitud, están muy lejos, desgraciadamente, de bastar a las crecientes necesidades del apostolado misionero»9; palabras dichas por el Papa Pío XII en 1957 pero que en la actualidad se han mantenido vigentes. La viva consciencia misionera, que tiene su causa en «el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva»10, nos hace experimentar la reciprocidad que el Evangelio provoca en nosotros y nos mueve a ser agradecidos11, por lo que, incluso, teniendo una pastoral ordinaria detalladamente organizada y con estructuras de apostolado inamovibles, si no hay actitud de desprendimiento y el horizonte eclesial no va

9 Fidei Donum, 14. 10 Deus Caritas est, 1. 11 La alegría de anunciar el Evangelio brilla siempre sobre el fondo de una memoria agradecida. Los apóstoles nunca olvidaron el momento en el que Jesús les tocó el corazón: «Era como la hora décima» (Jn 1,39). El acontecimiento de la Iglesia resplandece cuando en él se manifiesta el agradecimiento por la iniciativa gratuita de Dios, porque «Él nos amó» primero (1 Jn 4,10), porque «fue Dios quien hizo crecer» (1 Co 3,6). La predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro —por su propia naturaleza— no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. No es posible “asombrarse a la fuerza”. Sólo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un cálculo. Ponerse en “estado de misión” es un efecto del agradecimiento, es la respuesta de quien, en función de su gratitud, se hace dócil al Espíritu Santo y, por tanto, es libre. Si no se percibe la predilección del Señor, que nos hace agradecidos, incluso el conocimiento de la verdad y el conocimiento mismo de Dios —ostentados como posesión que hay que adquirir con las propias fuerzas— se convertirían, de hecho, en “letra que mata” (cf. 2 Co 3,6), como demostraron por vez primera san Pablo y san Agustín. Sólo en la libertad del agradecimiento se conoce verdaderamente al Señor. Y resulta inútil —y, más que nada, inapropiado— insistir en presentar la misión y el anuncio del Evangelio como si fueran un deber vinculante, una especie de “obligación contractual” de los bautizados. Mensaje del Papa Francisco a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias 2020.

Septiembre - Octubre 2020

«Una pastoral en clave misionera no se obsesiona por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia. Cuando se asume un objetivo pastoral y un estilo misionero, que realmente llegue a todos sin excepciones ni exclusiones, el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad y verdad, y así se vuelve más contundente y radiante» (EG, 35). La acción misionera que la Iglesia despliega a través de sus diferentes institutos e instituciones manifiesta el amor y la misericordia de Dios para con la humanidad. Las OMP como institución están llamadas a prolongar tal propósito, pero solo en la medida en que se dejen guiar por el Espíritu Santo: «Él es el protagonista de la misión: es él el “jefe de la oficina” de las Obras Misionales Pontificias. Es él, no nosotros»12, y, a ejemplo de María13, hagan patente ese amor «manifestado en el silencio, sin jactarse, sin delimitar el ‘terreno propio’; con un trabajo cotidiano que se inspire en la caridad y en su misterio de gratuidad; con una obra que sostenga a innumerables personas interiormente agradecidas, pero que quizás no saben a quién dar las gracias, porque desconocen hasta el nombre de las OMP »14.

12 Discurso del Papa Francisco a los Directores Nacionales de Obras Misionales Pontificias 2018. 13 (...) Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios (...) A la Madre del Evangelio viviente le pedimos que interceda para que esta invitación a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial. Ella es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y «su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia». Ella se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y fecundidad. Evangelii Gaudium, 286 y 287. 14 Mensaje del Papa Francisco a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias 2020.

27


ESPECIAl por Daniel Alonso Durán González, OMPE México

COVID-19 y el trastorno por estrés postraumático La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad. Papa Francisco

Y

a mucho hemos banalizado el tema sobre el coronavirus hasta el grado de sentir incertidumbre y miedo solo al escuchar, en todos los medios, tratar sobre el tema. «La ignorancia es atrevida» reza un dicho. Y sí, ahora todo mundo se ha vuelto “experto” en virología, epidemiología, pandemias, investigación médica y demás cuestiones que tienen que ver con el tema1. Lo cierto es que numerosas instituciones, tanto gubernamentales como privadas, se han pronunciado, desde sus discursos, políticas y finalidades, para combatir y hacer frente a esta situación que ha puesto a prueba a la ciencia y tecnología, sobre todo a aquellos sectores sociales que siguen creyendo que pueden hacer frente a cualquier situación adversa sin escuchar la voz de Dios o, incluso, prescindiendo de él2. 1 Antes de que los estudiosos lo evidenciasen científicamente, Darwin ya había sentenciado que “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, y los que tenemos la extravagancia de reflexionar, ya sospechábamos que la mayoría tendemos a valorarnos a nosotros mismos por encima de la media, cosa que, lógicamente, es estadísticamente imposible. La relación entre estupidez y vanidad se ha descrito como el síndrome de Dunning-Krugger, según el cual las personas con escaso nivel intelectual y cultural tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes de lo que son. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades y son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás. Gerardo Moscoso Caamaño. Milenio. Consultado el 22 de junio de 2020 en: https://www.milenio.com/opinion/gerardo-moscosocaamano/ventana-abierta/la-ignorancia-es-atrevida 2 […] En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Co-

28

Septiembre - Octubre 2020


Aquellas iniciativas que se han llevado a cabo para ir recuperando el ritmo de vida (actividades de esparcimiento, consumo, relaciones sociales, culto religioso, comercio, negocios, etc.) están sobre la marcha y con objetivos claros de continuar viviendo a como estábamos acostumbrados. En muchos de los casos, tanto empresas como instituciones, buscan solucionar el problema económico en que nos hemos metido y, con esto, lograr que las personas vayan sumando a la economía del país y todos puedan resolver imperiosamente su situación financiera. En fin, son varias cuestiones por tratar después de este desafortunado evento que estamos experimentando. Ahora y en adelante, vendrá una oleada de iniciativas tanto del estado como privadas para recomponer y reinventar todos los estratos sociales, teniendo como prioridad a la sociedad en su conjunto, sobre todo en el

diciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo […] Momento Extraordinario de oración en tiempos de pandemia. Presidido por el Santo Padre Francisco. Atrio de la Basílica de San Pedro. 27 de marzo de 2020.

Septiembre - Octubre 2020

ámbito económico3 más que a la persona en el plano individual. Si bien la sociedad, como el conjunto de individuos con los mismos intereses y objetivos, cohesiona y da forma a las relaciones entre los seres humanos y su entorno, es importante no olvidar al individuo como persona que, independientemente de los roles que juega dentro de la cultura y la sociedad, individualiza y hace propios los sentimientos, las aspiraciones, los proyectos, así como los miedos, las frustraciones y hasta las patologías. El tener presente que la pandemia ha dejado numerosos y diversos estragos que se tienen que resolver con la participación de todos, no quiere decir que resulte menos importante lo que ocasionará este desafortunado evento en cada individuo como persona: se agudizarán conflictos familiares, se ocasionarán presiones emocionales y psicológicas por la falta de empleo y otras adversidades, se acentuará el miedo y frustración, se desarrollarán actitudes de antipatía y desconfianza; todo esto afectará 3 «Hoy tenemos el mayor reto de nuestra larga historia común: evitar que se pierdan millones de trabajos y se disminuyan masivamente los salarios y prestaciones, debido a la desaparición o debilitamiento generalizado de las empresas» Carta a los trabajadores de México de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX).

29


ESPECIAl

las relaciones cotidianas. Por otro lado, habrá quien presente complicaciones mentales como el trastorno por estrés postraumático, por ejemplo.

30

a los números precisos, la OMS calcula que más de 300 millones padecen depresión, 60 millones trastorno bipolar y casi 21 millones esquizofrenia. Además, casi un millón de personas se suicidan al año, lo que representa más muertes que las producidas por las guerras y los desastres naturales5.

Según el National Institute of Mental Health (en adelante NIH) el Trastorno por Estrés Postraumático es: un trastorno que algunas personas presentan después de haber vivido o presenciado un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso4. Y según la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (en adelante INCyTU) Se estima que entre 450 y 500 millones de personas en el mundo presentaron algún trastorno mental durante 2016. Si bien existen discrepancias en cuanto

La misma INCyTU indica que en México el trastorno por estrés postraumático prevalece en el 1.5% de la población. Ciertamente es mayor el porcentaje de personas que experimentan un evento traumático a lo largo de su vida y se recuperan de forma natural, pero no todos logran hacerlo. Es en ese grupo de personas, aquellas que

4 Recuperado en internet el día 8 de julio de 2020 en: https://www.nimh. nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-por-estres-postraumatico/index.shtml

5 Recuperado en internet el día 8 de julio de 2020 en: https:// www.foroconsultivo.org.mx/INCyTU/documentos/Completa/INCYTU_18-007.pdf

Septiembre - Octubre 2020


no logran salir de su traumática experiencia, donde hay que poner atención ahora ante los numerosos eventos que se han vivido por la pandemia; aquellos que han acarreado estrés por el confinamiento, además de experiencias fuertes e impactantes por la manera en que han muerto sus seres queridos y el no haber podido despedirse de ellos6. Y ¿cómo saber si uno mismo o un ser querido o cercano tiene trastorno por estrés postraumático? Los síntomas suelen empezar regularmente en los tres primeros meses después de un evento traumático o, incluso, antes. Deben durar más de un mes y ocasionar afectaciones graves en las relaciones interpersonales y hasta en lo laboral. Un psiquiatra o psicólogo pueden diagnosticar el trastorno por estrés postraumático y dar el tratamiento adecuado. Los síntomas son los siguientes: • Al menos un síntoma de reviviscencia7 • Al menos un síntoma de evasión8 • Al menos dos síntomas de hipervigilancia y reactividad9 • Al menos dos síntomas cognitivos y del estado de ánimo 10 En nuestro país, según la INCyTU, […] Del presupuesto en salud en México, sólo se des-

6 Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2020. 7 - Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático (“flashbacks”) una y otra vez, incluso son síntomas físicos como palpitaciones o sudoración. - Pesadillas - Pensamientos aterradores 8 - Mantenerse alejado de los lugares, los acontecimientos o los objetos que traen recuerdos de la experiencia traumática. - Evitar los pensamientos o los sentimientos relacionados con el acontecimiento traumático 9 - Sobresaltarse fácilmente - Sentirse tenso o “con los nervios de punta” - Tener dificultad para dormir o arrebatos de ira 10 - Problemas para recordar detalles importantes de la experiencia traumática - Pensamientos negativos sobre uno mismo o el mundo - Sentimientos distorsionados de culpa o remordimiento - Pérdida de interés en las actividades placenteras

Septiembre - Octubre 2020

tina alrededor del 2% a la salud mental, cuando la Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda que se invierta entre el 5 y el 10%. Además, el 80% del gasto en salud mental se emplea para la operación de los hospitales psiquiátricos, mientras que se destina muy poco a detección, prevención y rehabilitación. Por lo tanto, y mientras se logre que el presupuesto en salud se invierta más en la detención y prevención de la salud mental, hay que colaborar y estar atentos para poder detectar algún caso con nuestros familiares y amigos, y canalizarlos con un profesional ad hoc: Cada persona es diferente y el trastorno por estrés postraumático afecta a las personas de diferentes maneras, por lo que es posible que un tratamiento que funciona para una persona no funcione para otra. Las personas con trastorno por estrés postraumático deben trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar la mejor manera de tratar sus síntomas, según el NIH.

31


LA VOZ DE NUESTROS PASTORES

32

Septiembre - Octubre 2020


Discernimiento, generosidad, diálogo, tenacidad y paciencia Frente a la dificultas para educar en este tiempo de pandemia + Enrique Díaz Díaz, Obispo de Irapuato y Responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral Educativa y Cultura de la CEM + Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey Presidente de la CEM + Alfonso G. Miranda Guardiola, Obispo Auxiliar de Monterrey Secretario General de la CEM Información de www.cem.org.mx

S

aludamos con mucho aprecio y respeto a toda la comunidad educativa del País. Frente a la situación que vivimos, queremos ofrecer una palabra que ayude a discernir el todo y no sólo las partes; a promover la unidad y no el conflicto; a centrarnos en reflexionar la realidad y no sólo girar sobre el mundo de las ideas; así como vernos en el tiempo, lo que nos permite siempre una oportunidad para caminar con una respuesta positiva y solidaria. La educación es la actividad humana que nos prepara para aprender a ser y a convivir, en el presente y para el futuro. Este tiempo de emergencia nos ha enseñado muchas cosas importantes. La cultura del individualismo, por supuesto, necesita ser superada con una cultura de la corresponsabilidad, es decir una

Septiembre - Octubre 2020

solidaridad en ejercicio, que nos impulse al cuidado de todos los seres humanos. Ya no se puede pensar sólo en el propio bien o en la mera estabilidad institucional; sólo en lo que yo o los míos requieren, sino que se tiene que pensar necesariamente en el bien de los demás: familiares, vecinos, la sociedad circundante, demás escuelas, el País en su conjunto, la "casa común", en términos del Papa Francisco. Sabemos que el Sistema Educativo Nacional está frente a un nuevo ciclo escolar, a través de los medios de comunicación y los digitales. Después de un profundo discernimiento, los Obispos de México, compartimos que estamos convencidos de que es necesario CREER, CONFIAR en cada persona y en la comunidad educativa en su conjunto, para volver a clases a distancia, y en el futuro en una presencia escalonada CON TODOS LOS CUIDADOS Y MEDIDAS PRECAUTORIAS POSIBLES. Esto IMPLICA TIEMPO, PREPARACIÓN, CAMBIAR HACIA ESA CULTURA DEL CUIDADO Y, POR SUPUESTO, UN ESFUERZO DE ENORME GENEROSIDAD POR PARTE DE TODOS. Ante este desafío, no podemos correr, sino ser sumamente prudentes.

33


LA VOZ DE NUESTROS PASTORES

Hemos visto encomiables esfuerzos tanto de los padres de familia, como de los maestros y directivos de escuelas públicas y privadas, a lo largo de estos cuatro meses. Sin embargo, creemos que ha llegado el tiempo de acompañarlos institucionalmente, con una política de Estado que beneficie a todos. Se requiere entrar al detalle: ¿cómo resolver dudas en casa?, ¿cómo lograr que las brechas de conectividad no lo sean de aprendizaje, que afecten precisamente a los más desfavorecidos?, ¿cómo el magisterio va a ser apoyado, de forma tal que cada maestra y maestro sean protagonistas, y no receptores pasivos, de lo que se logre con los libros de texto y la programación de televisión, radio o medios digitales? Autoridades civiles, asociaciones de escuelas y padres de familia, investigadores y académicos de la educación, sindicatos y gremios magisteriales, así como la sociedad civil, iglesias, empresarios y todos los sectores en general, debemos voltear a cada escuela, reconociendo en todas ellas un bien público al que tenemos que promover y apoyar corresponsablemente. Hay que LEVANTAR HOY, en la realidad de México, ese PACTO EDUCATIVO GLOBAL que propuso el Santo Padre Francisco en el mes de septiembre pasado.

34

Sea por la razón que sea, en nuestro País son muchos los niños que corren el riesgo de quedarse fuera de las aulas y, con ello, no sólo interrumpir su desarrollo en el futuro, sino sumergirse en un presente de ocio negativo, de descuido y abandono, de riesgo frente a otros males sociales que los hieran. Es tiempo de pensar cómo regresar, para qué regresar, pero, sobre todo, qué es lo que necesitamos cambiar, pues hoy las circunstancias nos exigen una educación muy focalizada, que deje la ambición de cubrir los enormes temarios y, en contraste, nos centremos en los APRENDIZAJES ESENCIALES: desarrollar la civilidad, la atención solidaria y creativa para enfrentar el arduo presente, así como el futuro que se nos avecina. A los padres de familia que, como nos consta ahora, saben valorar mucho más el servicio educativo de las instituciones escolares, les pedimos que no las vean más como aquellas que les eximen de su derecho y deber, de ser los primeros responsables de la educación de sus hijos.

Septiembre - Octubre 2020


Nuestra súplica es que se involucren de lleno en la comunidad escolar, pues serán muchas manos, recursos y sobre todo cambio de mentalidad de todos, los que se exijan para esta nueva educación solidaria del cuidado de las personas y de la humanidad en su conjunto. A los maestros, actores principales de la educación formal, les llamamos a renovar sus criterios de servicio, a redoblar su compromiso por la educación. Sabemos que lo virtual es útil, pero profundamente insuficiente. Los procesos educativos requieren de diálogo y encuentro, de compartir la vida, no sólo de recibir información. Hoy la escucha verdadera y la comprensión son más necesarios que nunca. Requieren de una dinámica mucho más amplia que el trabajo de lo meramente racional. El encuentro es el único camino que posiciona a la persona en una realidad de aprendizaje humano, sapiencial, afectivo y efectivo, capaz de crear y recrear, a partir de un espacio y un tiempo realmente educativos. Los niños y niñas de México requieren de su mirada, sus oídos, sus mentes; necesitan, ante la tentación del desánimo, encontrar en ustedes a quienes los pueden llenar de esperanza, generosidad y acogida. Es el tiempo de sacar nuestros mejores talentos, en una pasión por educar, a pesar de las dificultades. A las comunidades educativas católicas, particularmente a nuestros QUERIDOS CONSAGRADOS Y CONSAGRADAS CON EL CARISMA EDUCATIVO, les decimos: ánimo y mucha creatividad. La Iglesia ha servido a esta Nación, especialmente en esta misión educativa, por más de quinientos años. Hoy es tiempo de repensar nuestro servicio desde la dificultad, que no es otra cosa más que la oportunidad y la ocasión para desatar nuestra capacidad de responder al puro estilo de Jesús, Divino Maestro. Los grandes educadores del pasado son ejemplo luminoso, y tenemos acicate en su servicio tenaz, desde los Doce que llegaron a compartir la fe y a recobrar la cultura de nuestra gente, hasta Septiembre - Octubre 2020

quienes construyeron las instituciones que nos toca ahora renovar, mantener vigentes y proyectar en su misión para el bien del futuro en nuestro México. Exhortamos a toda comunidad parroquial, a salir al encuentro generoso de las escuelas presentes en su territorio con el ánimo de servir y coadyuvar, asumiendo que la Iglesia es Madre y Maestra. A los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, les llamamos a vivir la realidad en la comprensión de que hay muchos esfuerzos de la sociedad y del gobierno, que quieren generar las mejores condiciones para abrazarles en su educación, bienestar y seguridad. Hoy, la alegría de la solidaridad, debe ser nuestro motor. A las autoridades educativas federales y estatales, les exhortamos muy respetuosamente, a PROMOVER todo esfuerzo educativo, más que reducirse a sólo regularlo. La educación está en un momento en el que necesita impulso, confianza y sinergia; no freno, desconfianza y aislamiento. La realidad de la educación en y después de la pandemia exige muchos recursos materiales y humanos. Sin duda, éstos, los humanos, requieren mucha más atención que los primeros, en tanto que la tarea educativa es una acción de seres humanos dirigida a otros seres humanos, para pulirlos en sus capacidades, comprensión y acción. Sólo la persona educa a la persona. Invirtamos todo lo necesario para generar las condiciones sanitarias, pero que esa inversión no desmerezca lo que se requiere para formar y sostener a las y los educadores de la Patria. Démonos todos la oportunidad de reconstruir el Sistema Educativo Nacional, a través del diálogo, el encuentro y la corresponsabilidad que sólo surgen de corazones solidarios y generosos.

35


IGLESIA EN SALIDA por Pbro. Marcos Garduño Arias SX, Misioneros Xaverianos. marcos.garduno77@yahoo.com

LAICAS COMPROMETIDAS con una Iglesia en Salida

San Cipriano afirmaba que nadie puede tener a Dios como padre si no tiene a la Iglesia como madre; el catecismo de la Iglesia, en el número 2030, explica lo que significa tener a la Iglesia como madre y maestra. Lo cierto es que nuestra Iglesia tiene un sinnúmero de expresiones, pero indudablemente ninguna expresión más bella y esencial que su parte materna y femenina. Con ello no nos referimos solo a la gran inspiración que en sus orígenes tuvo la iglesia en María y todas las mujeres que seguían como fieles discípulas a Jesús en un ferviente servicio; pero también a lo largo de la historia de la Iglesia donde la mujer ha representado siempre ese rostro que expresa la ternura, la maternidad, la misericordia y acogida, como verdadera madre y maestra.

36

D

esgraciadamente, hay que decirlo con todas sus letras, el clericalismo y la influencia en retrospectiva de las culturas machistas, donde el cristianismo se ha desarrollado a través de la historia, han propiciado un desfiguramiento del verdadero y original rostro eclesial femenino.

Tarde nos hemos dado cuenta que nos encontramos raptados por un reducido grupo de la Iglesia que limita sus diversas expresiones; aunque, si bien es indispensable en la Iglesia como en cualquier otra organización humana, su aspecto disciplinario, estructural y moral. Esto solo nos lleva a responder a un aspecto social humano, pero limita la expresión más libre de un espíritu alegre y constantemente novedoso, que siempre ha caracterizado el celo apostólico del anuncio del Evangelio a tiempo y destiempo. Septiembre - Octubre 2020


De esto es consciente la Iglesia o parte de ella, especialmente donde no toca intereses personales, incluso en las altas estructuras clericales tiene varios aspectos y por eso es que desde el Concilio Vaticano II, se expresa esa preocupación eclesial, en donde se ha ahogado y casi exterminado el compromiso con la Iglesia de los laicos que por naturaleza del mismo bautismo adquiere, recibiendo la gracia directamente de Cristo sacerdote, profeta y rey. Pero a pesar de todo, como se dice sabiamente: «Dios escribe derecho en renglones torcidos», para decir que Dios con o a pesar del ser humano tiene sus proyectos, no se deja llevar por las apariencias, deseos o caprichos humanos, a pesar de los límites y defectos de quienes componemos la Iglesia, los errores y actos anti testimoniales y toda la lista negativa que podríamos agregar; nuestra Iglesia es santa y pecadora, e incluso uno de los padres de la Iglesia afirmaba que viendo a la Iglesia desde su aspecto humano, ella es 99% pecadora y 1% santa, pero sus santidad no depende de los bautizados quienes la conformamos, sino de la presencia de Dios, el Santo de los santos, quien la santifica con su gracia constantemente. Como decía san Pablo, donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. Hay una anécdota al respecto, que con frecuencia recuerdo. Se dice que en una ocasión Hitler confrontando al entonces Papa Pío XII, le dijo con gran arrogancia: –«Ahora sí yo terminaré con tu iglesia», el Papa con tranquilidad le miró y le contestó: –«¿Tú solo lo harás? Si nosotros que somos tantos no hemos podido en casi dos mil años». Todo esto lo menciono para reafirmar y no quedarnos con una mirada superficial sobre la Iglesia, mirar más allá, a lo profundo, y es que a muchos, sino es que a todos, nos ha decepcionado la incoherencia y anti testimonio de los cristianos desde el que nació ayer hasta el Papa. Con tanta razón lo decía Mahatma Gandhi, «Creo en Cristo, más no en los cristianos». Lo importante es ver la presencia de esa piedra angular o el verdadero fundamento de Septiembre - Octubre 2020

la fe de la Iglesia que es el Cristo vivo que ha vencido la muerte por nosotros y que nos acompaña en nuestra historia de fe, haciendo posible el proyecto divino de salvación. Ahora bien, a pesar de los errores y accidentes históricos y estructurales de nuestra amada Iglesia, humanamente es innegable e irrenunciable la presencia y el papel que siempre ha jugado la mujer en la vida eclesial, no solo en los actos de piedad y la liturgia, principalmente en la dirección (discretamente), el servicio y la trasmisión de la de la fe. Aunque la Iglesia en la actualidad se enfrenta a una profunda crisis estructural y una aparente indiferencia de sus fieles, falta de credibilidad social, hay un gran ejército de mujeres que desde el rincón de sus posibilidades siguen sosteniendo a la Iglesia en su misión como son las madres de familia que se interesan en trasmitir la fe a sus hijos, las pequeñas acolitas, las catequista que cada día realizan trabajos heroicos voluntariamente, ministras de la comunión que llevan consuelo a quienes sufren. Sin el aporte cotidiano, alegre y sufrido de este ejército de mujeres, efectivamente la Iglesia no tendría ni presente ni futuro, mucho menos un pasado que contar. Quiero compartir el testimonio de dos hermanas laicas que han comprendido lo que significa ser bautizada y ofrendan su vida a un servicio constante en la Iglesia donde está ese Cristo vivo, a quien le sirven con mucho empeño. Deseo que, al leer su testimonio, confrontemos nuestra propia experiencia cristiana y nos preguntemos a cuál grupo de cristianos pertenecemos, ¿a quienes justifican su indiferencia y viven inertes y pasmados por las críticas externas a la iglesia? O ¿realmente pertenezco al grupo de cristianos que han tenido ese encuentro con Cristo vivo y me siento impulsado a anunciar su salvación donde hay signos de muerte?

37


IGLESIA EN SALIDA

Lic. Celeste Guzmán

Coordinadora de la Comisión de Escucha y Discernimiento en la Arquidiócesis Primada de México en vinculación a la promoción vocacional del Seminario Conciliar de México. Mi nombre es Celeste, bautizada el 13 de diciembre, formada y guiada desde muy pequeña por las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, quienes se volvieron parte de mi familia y me dieron la oportunidad de coordinar e integrar sus misiones en la Ciudad de México y otras partes de la República desde los 14 años, hasta la fecha enseñándome el amor y el servicio al más pobre de los pobres y el amor por mi Iglesia «Amar hasta que duela»; en el servicio, a sus sacerdotes, religiosos y laicos. Los tiempos de Dios son perfectos y nos llevan en la actualidad a reflexionar sobre la importancia de la participación de los laicos especialmente en la misión de una mujer en una Iglesia en salida que exige la conversión misionera constante, comunión y el compromiso de nuestro ser discípulo misionero en lo profético, litúrgico espiritual y socio caritativo estando convencida de que como bautizados y enviados debemos estar en misión permanente, hacia las necesidades pastorales actuales de nuestra Iglesia, reflexión; que me ha llevado desde muy pequeña, a incidir en la Iglesia, dando un servicio como una mujer laica a sacerdotes, religiosos y jóvenes, coordinando en parroquias, movimientos, congregaciones religiosas, decanatos, vicarías (hoy zonas pastorales), recibiendo el nombramiento de Coordinadora General de la Segunda Vicaria de la Pastoral Juvenil. Después, a través de las Jornadas Nacionales de Pastoral Vocacional me integraron al consejo general de la Pastoral Vocacional en la APM, coordinando proyectos de jornadas vocacionales en Colegios y en la actualidad desde mi amada Arquidiócesis Primada de México, como Coordinadora de la Comisión de Escucha y Discernimiento en la dimensión de Pastoral Juvenil Vocacional y vinculada al 38

departamento de vocaciones del Seminario Conciliar de México; me encuentro entregada y apasionada en mi vocación laical en la soltería, comprometida al servicio de Dios, promoviendo las vocaciones a la soltería, matrimonio, vida consagrada y ministerio sacerdotal, no olvidando la Educación en la profesión y empleo, presentación de apostolados socio caritativos que ayuden al desarrollo humano y espiritual de la persona; pero, lo más importante, queriendo dar testimonio a los jóvenes de la existencia de Dios y el profundo amor que nos tiene, respondiendo a mi llamado de ser obrera en la construcción del Reino. Sin embargo, hoy doy gracias a Dios porque este camino no es nada fácil, que desde mi laicado y mujer pueda coordinar, dirigir y actuar en proyectos de vocaciones y más cuando se trata de la vida consagrada o sacerdotal, pero Dios puso en mi camino al Pbro. Rubén Alanís sacerdote diocesano y Promotor de Vocaciones del SCM y Arquidiocesano quien ha sido mi acompañante en esta misión desde hace 4 años impulsando no solo mi trabajo y proyectos desde mi laicado como mujer, sino también defendiendo y dignificando a la mujer en la Iglesia y, por ello en este testimonio mi reconocimiento y admiración a él y a los sacerdotes que impulsan a la mujer en proyectos pastorales sin dejar a un lado el agradecimiento a los sacerdotes y religiosas que desde muy pequeña me abrieron puertas y, también mi agradecimiento a nuestro Arzobispo Primado de México el Cardenal Carlos Aguiar Retes quien directamente a través de una carta recibida por él me invitó a ser parte de este proyecto vocacional para ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación en la Arquidiócesis de México. Estos renglones no alcanzarían para compartir cada testimonio extraordinario o sencillo que he vivido, como aquel amigo que al intentarse suicidar tuvo muerte cerebral y Dios me permitió que al rezarle con esa gran Fe y Amor despertara frente a mí comprobando la existencia y el amor de Dios por nosotros. Por eso, hoy joven te invito a descubrir tu vocaSeptiembre - Octubre 2020


ción porque estamos llamados a la vida, a la santidad como nuestras primeras y más importantes vocaciones y en todas mis experiencias, hoy puedo decirte, no hay imposibles para Dios, cuando se tiene una verdadera Fe. Hoy te invito a convertirte en ese discípulo misionero para ir al encuentro del otro, para anunciar el amor de Dios y para que caminemos todos juntos a la santidad.

Nora Luz Escobar López

Mujer laica, oriunda del estado de Guerrero y que vive encantadamente comprometida en una parroquia de la colonia Roma, aquí en la ciudad de México, veamos su testimonio: Ser laica misionera, sin lugar a duda ha sido una bendición emanada de la misericordia de Dios, ha ayudado grandemente a mi edificación espiritual y por lo tanto en mi conversión, a salir del yo, para ir al ellos, para hacer el nosotros para estar unidos con, por, y en Dios (en sus tres personas), en obediencia y bajo la guía de la Palabra de Dios, la tradición y el Magisterio de la Iglesia. El poder compartir con los demás la palabra y mensaje de Dios, es para mí, un honor y, misión de toda la Iglesia: los bautizados, los hijos de Dios.

puesto con Dios, durante ese tiempo, he estado sirviendo en varios ministerios y en la misión de la Nueva Evangelización, donde he compartido mucho el dolor de las personas, provocado por el pecado y alejamiento de Dios, donde se muestra cada quien como es, donde también se comparten las alegrías, donde nos edificamos y transformamos poco a poco según el modelo de Nuestro Señor Jesucristo, y siendo compañeros del camino. En mi caminar, a veces lento, luego más de prisa, en ocasiones corriendo, y sí, también me he detenido un poco sobre el camino haciendo una pausa, también he caído, pero he vuelto a impulsarme y a reafirmar mis pasos, siempre en el camino, y espero en Dios mantenerme en él, porque ese camino es el mismo Jesús, que así sea hasta terminar mi peregrinar en este mundo. «Perseveren hasta el final» (Mt 24,13). Agradecidos con las personas y estos bellos testimonios, espero que todos y cada uno de nosotros, laicos, religiosos o sacerdotes vivamos de la misma manera encantados por servir en la Iglesia que Cristo nos dejó para cumplir alegremente con nuestra misión.

Tengo ya 18 años de comprometerme más con la Iglesia, con mi conversión, y por su-

Septiembre - Octubre 2020

39


BIBLIA Y MISIÓN Catequesis DOMUND 2020, OMPE México

La vocación de Isaías, signo de atrevimiento y abandono a la voluntad de Dios

E

Buonarroti, M. (1512). El Profeta Joel. Roma, Italia.

l término misión evoca, en general, los objetivos que se propone una persona o un grupo de ellas, quizá porque han recibido un encargo y han sido enviados para cumplir esa tarea.

La Iglesia es Misión y, así, la vida cristiana también es Misión. Si toda vida humana es un proyecto y una tarea, lo es aún más en la perspectiva cristiana. El Documento de Aparecida nos dice al respecto: «La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es, en definitiva, la misión» (DA 360). La misión cristiana no es simplemente un plan para cumplir actividades programadas, como sucede en las empresas humanas. La misión cristiana se identifica con la vida cristiana: es un hacer que se realiza a medida que se vive, es decir, consiste en un modo de ser. «Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal» (Mensaje del Papa Francisco para la jornada mundial de las misiones 2020)

Con este preámbulo leamos el texto de Is 6, 1-8: El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso; el borde de su manto llenaba el Templo. 2 Por encima de él, unos seres 1

40

Septiembre - Octubre 2020


La Iglesia es Misión y, así, la vida cristiana también es Misión.

de fuego se mantenían erguidos; cada uno tenía seis alas, con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos el cuerpo, y con dos volaban. 3 Se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso, la tierra está llena de su gloria!». Al clamor de su voz temblaron los marcos de las puertas y el Templo se llenó de humo.

4

Entonces dije: «¡Ay de mí! ¡estoy perdido! Yo, que soy un hombre de labios impuros y habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor todopoderoso». 5

Uno de los seres de fuego voló hacia mí. Tenía en la mano un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. 6

Tocó mi boca y me dijo: «Este carbón ha tocado tus labios, tu culpa ha desaparecido y tu pecado ha quedado perdonado». 7

Entonces oí la voz del Señor, que me decía: «¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?» Buonarroti, M. (1512). El Profeta Isaías. Roma, Italia.

8

Septiembre - Octubre 2020

Yo respondí: «Aquí estoy, envíame».

¿Qué dice el texto? La vocación de Isaías que tuvo lugar en al año de la muerte del Rey Ozías, sigue el esquema de llamada en la Biblia, a saber: Yahveh se manifiesta con un signo especial. Explicita41


BIBLIA Y MISIÓN

ción del miedo de la persona. El consuelo «no temas». El mensaje: la misión. La dificultad de la persona. El signo o señal. Este esquema se desarrolla así: Teofanía de Yahveh. Isaías está o es transportado al templo y allí ve a Dios como un rey en su trono. No describe la figura de Yahveh, sino los «bordes de su manto» (v. 1), el manto real que llenaba el templo. Uno de los signos de las teofanías en el Antiguo Testamento es la presencia de la nube. Isaías observó el templo lleno de humo, que como la nube manifiesta y vela la presencia del Señor.

Sanzio, R. (1511). El Profeta Isaías. Basílica de San Agustín, Roma, Italia.

Ante el Señor estaban unos serafines, como la corte de un rey, cada uno con seis alas; tampoco los describe, sólo menciona los tres pares de alas; con un par se tapan los ojos, con el otro

42

La misión cristiana no es simplemente un plan para cumplir actividades programadas, como sucede en las empresas humanas.

los pies (la desnudez, eufemismo que emplea también en Ex 4,25 y 7,20 para indicar el respeto a la divinidad). Con el tercer par aletean mientras se conservan erguidos (v. 2). Los serafines eran seres celestes, cuyo nombre dice relación con el fuego o el rayo. El origen del término hebreo sair’uh-fim = serafim, es incierto. Una escultura encontrada en el Tel Half en la ciudad de Gozan (antigua Guzana) muestra una criatura con cuerpo humano, dos alas en los hombros y cuatro abajo de la cintura. Se ha datado esta escultura al rededor del año 800 a.C. Al observarla se evocan necesariamente los serafines de Isaías 6. Ellos, como llamas ardientes, proclaman la gloria divina y entonan una alabanza. Hay que tener en cuenta que el hebreo carece de una palabra para expresar el superlativo y lo forman repitiendo la palabra. Se quiere decir el más santo, el santo de los santos. Santo en la biblia indica que una cosa está separada del uso profano y se dedica al uso sagrado. En este caso aplicado a Dios, la trascendencia total. También se usa la palabra santo en un aspecto ético para indicar la rectitud absoluta. «La tierra está llena de su gloria». Otro concepto de Isaías. El término hebreo gloria, kabod, como en las lenguas semitas tiene un significado diferente al de los griegos; para éstos la gloria es un concepto subjetivo, no está en la persona en sí, sino en la buena opinión que los demás tienen de él; en cambio en hebreo, la gloria está en la misma persoSeptiembre - Octubre 2020


Buonarroti, M. (1508). El Profeta Jeremías. Roma, Italia.

na, es algo objetivo. Isaías dice que esa gloria llena la tierra y se manifiesta en la creación. Antes de recibir su misión profética tiene una visión de Dios que le da a conocer su gloria y sus proyectos con Isaías. La reacción del hombre ante la presencia de Yahveh es siempre de terror (Cfr. Gn 32,30; Ex 3,6c; Jr 4,31; 45,3). El hombre se conoce a sí mismo a medida que conoce a Yahveh. Isaías al conocer a Yahveh ve la distancia que lo separa de él y de ahí su exclamación de terror. Se siente culpable y solidario con la culpa del pueblo. Isaías sabe que el profeta ejerce su misión por medio de la palabra y por eso manifiesta su incapacidad para ser profeta porque es un hombre de labios impuros (v. 5). En Isaías se trata de una impureza que lo imposibilita para entrar en el templo de Jerusalén (Cfr. Sal 15 y 24). Isaías dice: «soy un hombre de labios impuros», no porque profirió algo inconveniente, sino porque un hebreo considera una parte del cuerpo como toda la persona. Para que pueda recibir la misión que el Señor le quiere encomendar, debe ser purificado. Parece ser una forma simbólica para expresar que su pecado es perdonado. A Dios corresponde romper la barrera que el pecado interpone entre Dios y el hombre. Septiembre - Octubre 2020

Uno de los serafines con un carbón encendido purifica los labios del profeta (v. 6-7), enviado para predicar, destruyendo así la barrera que el pecado había construido entre Dios y el profeta porque por los labios entra el fuego que también purificará el corazón. ¿Recibirían los serafines el nombre por su acción simbólica? El profeta debe responder. «Aquí estoy, envíame». Es la manifestación de disponibilidad de quien sabe que el hombre sólo puede presentarse ante Dios sin condiciones; a Dios le corresponde enviarlo.

¿Qué me dice Dios a mí en este texto? El profeta se siente abrumado ante el enorme contraste entre su insignificancia e indignidad y la dignidad y grandeza de la misión que se le confía: anunciar con sus propios labios la palabra de Dios. Y es que resulta carga excesiva el que la palabra humana sea vehículo de la palabra de Dios. Este mismo es el riesgo y la osadía de todo el pueblo de Dios, a quien se le ha confiado la misión profética: que, siendo pecadores, tenemos que ser heraldos de la palabra del Santo. El profeta se serena y cobra ánimos cuando sabe que es Dios mismo quien le purifica y capacita para la misión. También en el caso de Jeremías, el profeta se crece y supera dificultad para hablar, cuando sabe que es Dios quien habla y le envía. Jesús tranquilizará a sus discípulos con la promesa de su presencia: él será quien les diga lo que tienen que decir. Sólo es posible cargar con la responsabilidad de la misión profética, cuando el hombre está totalmente a disposición del Señor. Así pues, todo el relato de vocación profética está orientado hacia el ministerio de la palabra, palabra que nos haga ver cómo la gloria o manifestación divina invade toda la tierra. La tarea no es nada fácil. Los hombres somos seres ciegos que ni siquiera palpamos esa presencia divina en nuestro mundo; más aún, con nuestro actuar hacemos que esa presencia resulte aún menos visible, menos comprensible. Nuestros odios, injusticias, desmanes, afán 43


BIBLIA Y MISIÓN

Buonarroti, M. (1511). El Profeta Daniel. Roma, Italia.

de poder bélico..., han convertido a nuestro planeta en un iceberg agrietado que se desliza por rumbos peligrosos. El profeta sale a nuestro encuentro, pero ¿con qué credenciales? Con su palabra. ¡Credencial insignificante! Por eso, la palabra profética será siempre arma de doble filo: salvación para el que crea y piedra de precipicio para el que endurezca su corazón. Por eso Isaías recibe esta misión; «… por más que escuchen no entenderán, por más que miren no comprenderán’. Endurece el corazón de este pueblo…» (vs. 9-10). A pesar de la dificultad de la misión profética, Isaías se muestra pronto a la llamada: «aquí estoy, envíame». Buen ejemplo para imitar, pero no para imponer. También Jeremías y Moisés, con sus objeciones y reticencias, fueron grandes profetas, heraldos de la palabra profética. «Aquí estoy, envíame». Esta palabra en boca de Isaías está llena de atrevimiento y un total abandono en la voluntad de Dios. La expresión Hinneni (aquí estoy) va más allá del hecho de estar físicamente. En la Biblia se emplea para describir el estado de atención plena y consciente, es el ser y el estar presente. Con esta respuesta tanto Abraham, como Moisés, Isaías o Samuel demuestran su deseo de recibir de Dios lo que venga con total fe y confianza, porque saben que lo que venga siempre será para bien. Hinneni es un estado equilibrado del Ser; es estar abierto a lo Divino. Significa estar aquí y ahora en cuerpo, alma y espíritu. Es un Sí dinámico, activo, cuando lo pronuncias ya nada es igual, tu vida cambia porque has abierto las puertas de tu existencia a Dios, al Amor, para que a través de ti y de tu vida venga el Cielo a la Tierra.

¿Qué le quiero decir yo a Dios sobre el texto? Sin ser ingenuos, si no, más bien, como Isaías, conscientes de nuestras limitaciones e impurezas, pidámosle a Dios que nos purifique 44

y haga capaces para responder al llamado que sigue haciendo a cada uno de sus hijos. Que encuentre siempre en nosotros a personas dispuesta a primerear en el anuncio de la salvación. De los sí más generosos y tradicionales está el de María, meditemos y recitemos juntos esta hermosa oración del Papa Francisco en la Exhortación Evangelii Gaudium: Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús. Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, Septiembre - Octubre 2020


haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora. Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga. Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino. Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz. Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén. Aleluya.

¿Qué hacer como resultado de la oración? Leamos con atención lo que el Papa Francisco nos dice en su mensaje para la actual jornada mundial de las misiones: «En este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados por la pandemia del COVID-19, este camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del Septiembre - Octubre 2020

El profeta debe responder. «Aquí estoy, envíame».

profeta Isaías: “Aquí estoy, envíame” (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: “¿A quién enviaré?” (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial... En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo». La pandemia nos ha tomado de sorpresa en muchos aspectos ¿Cuáles han sido las debilidades de mi comunidad que han quedado manifiestas en este tiempo de crisis? No basta con denunciar lo que está mal, es necesario que descubramos qué podemos hacer, por eso ¿cuáles han sido las oportunidades de servicio personal y comunitario que he descubierto con motivo de la pandemia? Corremos el peligro de actuar solo de manera eventual, en la Iglesia y vida ordinaria siempre es un riesgo, olvidándonos que, ante todo, el Papa nos pide una conversión pastoral de manera emergente, que responda, de manera programada y progresiva a los signos de los tiempos. ¿Cuáles acciones deberán implementarse como actitud de vida y no solo movidos por el momento de crisis? ¿Qué estoy dispuesto a programar como nuevo modelo de evangelización de hoy en adelante? 45


CUADRO POR CUADRO por P. Dr. Luis García Orso, S.J.

SILENCIO Título: Silence

Año: 2016

Duración: 160 min. País: Estados Unidos

Dirección y guión: Martin Scorsese Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Andrew Garfield, Adam Driver,

Liam Neeson.

Género: Drama histórico religioso y misionero

Valoración: Una narrativa visual extraordinaria sobre el drama hondo de la fe y la misión.

Dos jóvenes sacerdotes jesuitas, Sebastián Rodrigues y Francisco Garupe logran que su Superior los envíe a la misión del Japón, en 1640, desde Macao. Aunque no es tiempo de más misioneros —dada la cruel persecución del imperio japonés contra los católicos, que ha traído la muerte de miles—, además de su entusiasmo juvenil apostólico, otra poderosa razón mueve a los dos jesuitas: buscar al padre Cristóbal Ferreira, su antiguo profesor y formador, de quien se cuenta que, siendo misionero, había apostatado por no resistir los terribles tormentos.

E

l novelista católico Shusaku Endo publicó Silencio (Chinmoku) en 1966, y consiguió prestigiados premios y millones de lectores. El muy reconocido cineasta norteamericano Martin Scorsese recibió la novela de un Obispo de Nueva York, en 1988, y quedó prendado de ella. Finalmente, después de larga espera, ha podido llevarla a la pantalla de cine en 2016. No ha sido sólo

46

Septiembre - Octubre 2020


hacer una película, sino «una experiencia espiritual», confiesa Scorsese. Para todo espectador que la quiera acoger así, en verdad la película es una experiencia espiritual, densa, profunda. Ahí aparecen el llamado de Dios, la misión, el seguimiento de Jesús, la confesión de la fe cristiana, el amor hasta dar la vida por los demás. Suena bien, pero no basta nombrar estas realidades de la fe, sino hacerlas propias, hacerlas carne viva, aun carne adolorida. La historia en la pantalla, sigue este proceso espiritual en la persona del padre Rodrigues (excelente interpretación del joven actor Andrew Garfield). Primero es el joven misionero intrépido, valiente, obstinado y arrogante, deseoso de llevar el Evangelio a un pueblo que sufre. Después, el joven misionero temeroso, fugitivo, hambriento, desconcertado. Luego, la crisis de fe, de seguimiento cristiano, de su misión, del silencio de Dios. ¿Por qué Dios calla ante tanto sufrimiento y muerte de inocentes y de pobres? ¿Por qué Dios no hace algo para detener tanta maldad? ¿Por qué Dios no escucha mis oraciones suplicantes y urgidas?

Este proceso del joven jesuita no puede comprenderse y asumirse sino en relación, en contrapunto, con el pueblo pobre y con el guía japonés que Rodrigues encuentra en su peregrinar. Por una parte, los campesinos pobres, católicos fieles, clandestinos, perseguidos y torturados, que oran desde su hambre, guardan con cariño imáge-

Sabías que... Liam Neeson interpretó anteriormente otro

sacerdote jesuita en «La Misión» (1986) , y la historia de la película también se estableció

en el siglo XVII.

Septiembre - Octubre 2020

47


CUADRO POR CUADRO

Sabías que... La historia está basada en hechos históricos,

sin embargo, el autor de la novela Shūsaku

Endō cambió la nacionalidad del protagonista.

nes cristianas prohibidas, creen en el paraíso, y son capaces de morir antes que renegar de su fe. Por otra, Kichijiro, el guía acompañante, el hombre sucio material y espiritualmente, el hombre débil, el traidor, el perro fiel que siempre regresa. Para ser verdaderamente humano, cristiano y sacerdote, Rodrigues tendrá que aprender de ambos; tendrá que renunciar a su orgullo, a su propia manera de comprender a Dios, a «su propio amor, querer e interés» (Ejercicios Espirituales, núm. 189); tendrá que dejar de ser el misionero para ser sólo el discípulo; tendrá que rendirse ante el silencio de Dios. En la vida hay seres humanos fuertes y débiles, valientes y temerosos. Uno creería que, ante el martirio, los fuertes sufren más pero finalmente entregan su vida; y que los débiles, simplemente se rinden y ya no aman más. Pero ¿no será que los débiles sufren más en su miedo y humildemente entregan el pobre amor que les queda, pero amor al fin? El padre Rodrigues será llevado a asumir no su fortaleza, sino su debilidad; a renunciar a sí mismo: a sus ilusiones, sus afanes, sus pensamientos, sus oraciones, incluso su modo de creer, y a abrazar su propia debilidad para recibir sólo la fuerza de Dios, la fuerza de la misericordia, y poder confesar su amor a Cristo. No como él hubiera querido, sino como Dios quiere. Silencio es la historia de unos misioneros que salen a buscar a otro y a llevar a Dios a un pueblo, cuando en realidad es Otro el que los busca y el que los quiere llevar. Es la historia del silencio donde Dios habla y redime, más allá de todas nuestras palabras y ruidos, de nuestra maldad o bondad; del silencio donde Dios sufre con los que sufren y no tienen voz. En los últimos segundos de la película, no es el silencio, sino el suave y discreto canto de los pájaros: Dios ha estado siempre ahí, identificado con el dolor del mundo, abrazando mi debilidad y mi amor. A aquel hombre, Jesús, «le seguía queriendo, de manera muy distinta que hasta ahora. Para llegar a ese amor, todo lo sucedido había sido necesario… Aun suponiendo que él hubiera callado, toda mi vida hasta hoy estaría hablando de él».

48

Septiembre - Octubre 2020


Oremos con el Papa Septiembre 2020

Recemos para que los recursos del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.

Octubre 2020

Recemos para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen mรกs en las instancias de responsabilidad de la Iglesia.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Revista Ad gentes sept-oct by OMPE México - Issuu