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Ad gentes nov-dic

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ISSN: 0185-8424

REVISTA AD GENTES. PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. www.ompe.mx

Nov-Dic 2021

$15.00 MXN

AÑO LIV No. 614

La Tarahumara, misión ad gentes en México

Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo. ¡Levántate y testimonia con alegría que Cristo vive! Difunde su mensaje de amor y salvación... Papa Francisco


Mensaje del director

A menudo se oye decir que la mayor alegría de la vida es el nacimiento de un hijo. Es algo extraordinario, que lo cambia todo, que pone en movimiento energías impensables y nos hace superar la fatiga, la incomodidad y las noches de insomnio, porque trae una felicidad grande, ante la cual ya nada parece que pese. La Navidad es así: el nacimiento de Jesús es la novedad que cada año nos permite nacer interiormente de nuevo y encontrar en Él la fuerza para afrontar cada prueba. Sí, porque su nacimiento es para nosotros: para mí, para ti, para todos nosotros. Homilía del Santo Padre Francisco, 24 de diciembre 2020.

P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG

Muy queridos lectores de Ad gentes, les saludo con gran alegría y, a nombre de todos los que colaboramos en esta sede nacional de las OMPE México, les deseamos que Jesús, el Misionero del Padre, les permita vivir una Navidad llena amor y paz en su nombre. Que la gracia y ternura que nos trae el Verbo encarnado permanezcan siempre con nosotros. A nombre de todos los que colaboramos en OMPE agradecemos a todas las comunidades parroquiales su oración, testimonio y apoyo económico en el pasado DOMUND. La solidaridad que la Iglesia en México manifiesta con la Iglesia universal hace posible que la Palabra de Dios llegue a muchas personas que no conocen la Buena Nueva de Cristo. Gracias a los Sres. Obispos, a los directores de misiones y a sus equipos de animación misionera de las diócesis por su entrega y esfuerzos al realizar numerosas actividades en el octubre misionero; Dios recompense con abundantes dones y les conceda amor y paz en sus vidas. ¡No podemos Callar lo que hemos visto y oído! Aprovechemos el tiempo de Adviento que está por iniciar para prepararnos en lo espiritual y en las actitudes hacia los demás, para recibir a nuestro Señor Jesucristo en la solemnidad de la Navidad; que llegue a nuestros corazones y reine en nuestras vidas. Reflexionemos en lo que ha ocurrido en México y en todo el mundo, me refiero a la terrible pandemia que ha cobrado la vida de muchas personas y ha dejado incertidumbre y desolación. Oremos para que, al contemplar al Niño Dios en el pesebre, su presencia llene de esperanza nuestros corazones. Que los últimos días que restan del año trascurran en armonía y confianza, para que podamos darnos la oportunidad de contemplar la misericordia divina en el pesebre donde el Niño Jesús se ha manifestado a la humanidad. Él es el Dios con nosotros, quien nos ha reconciliado por medio de su encarnación, pasión, muerte y resurrección. Amigos de Ad Gentes, es en la comunión con Jesús, y con aquellos que nos rodean, donde las fiestas de fin de año cobran sentido y gran significado: la unión familiar, los reencuentros, los regalos, la cena navideña y todo el ambiente que envuelve las fiestas decembrinas. Pidamos al Espíritu Santo nos dé los dones necesarios para anunciar la gloria de Dios que se ha manifestado en Belén, ahí donde ha nacido uno de nosotros, quien al igual que todo ser humano ha necesitado del cuidado de unos padres para crecer en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (cf. Lc 2, 52). Que Dios nos conceda vivir con sabiduría el año que esta por comenzar. Mantengamos nuestros propósitos firmemente y pidamos a María Santísima de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, que nos enseñe a ser testigos fieles del Evangelio. ¡Feliz Navidad!


AÑO LIV NO. 615 NOVIEMBRE · DICIEMBRE 2021

Propietario

OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MÉXICO A.R. Director General

P. ANTONIO DE JESÚS MASCORRO TRISTÁN, MG Secretario de la Pontificia Obra de la PF

P. JOSÉ DE LA CRUZ HINOJOSA, MCCJ Editora

BIBLIA Y MISIÓN

«A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7)

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DIANA MONROY RODRÍGUEZ Diseño

CLAUDIA B. CHÁVEZ RAMÍREZ COLABORADORES P. Dr. Luis García Orso, S.J. P. Vicente Haro Campos P. Salvador Cesáreo Padilla

TESTIMONIOS MISIONEROS

Toda la Iglesia para todo el mundo MISIÓN Y PERSPECTIVA

La Tarahumara, misión ad gentes en México

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Fotografía Págs: 34-39, Cathopic Págs: 40-43, Pixabay

TESTIMONIOS MISIONEROS REVISTA AD GENTES, Año LIV, número 615, noviembre · diciembre 2021, es una publicación bimestral impresa, distribuida por Obras Misionales Pontificio Episcopales de México, A. R., Prolongación Misterios No. 24, Col. Tepeyac Insurgentes. Delegación Gustavo A. Madero, C.P. 07020, Tel. (01 55) 57500544, www.ompe.mx, Editor responsable: Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG. Reserva de Derechos No. 04-2008-042412363000-102, ISSN: 0185-8424, Licitud de Título No. 12345. Licitud de Contenido No. 9908, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, Permiso SEPOMEX No. PPO9-1848. Impresa por Editorial Esfuerzo S. A. de C. V. Esfuerzo 16-A, Col. Lázaro Cárdenas, C.P. 53560, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Este número se terminó de imprimir el 25 de octubre de 2021, con un tiraje de 10,000 ejemplares. El contenido de los artículos que aparecen en cada número es responsabilidad de los autores y no compromete la opinión de los editores.

Visítanos: www.ompe.mx Revista Adgentes

Enfermos Misioneros, sembradores de esperanza LA VOZ DEL PAPA

«¡Levántate! (cf. Hch 26,16) Te hago testigo de las cosas que has visto» LA MISIÓN HOY

La soledad y depresión CUADRO POR CUADRO

21 Gramos

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Editorial La misión ad gentes, llevar el Evangelio a quienes no lo conocen, sigue vigente en nuestros días y no debe ser eludida por ningún bautizado pues es inherente a nuestro compromiso misionero; todos debemos ser partícipes de ella, tal como está escrito en el lema de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe: o vas o envías o ayudas enviar. Por ello, parte de nuestra formación debe ser conocer los territorios considerados ad gentes, en nuestro país es considerada como tal la Diócesis de la Tarahumara. Han transcurrido más de cuatro siglos desde que el Evangelio llegó a la Sierra Tarahumara, sin embargo, aún es considerada territorio ad gentes, esto se debe, en gran medida, a las múltiples realidades que aquí convergen; conocer estas realidades no solo nos ayuda en el cumplimiento de la misión, sino también en ser conscientes de la riqueza que estos pueblos aportan a la Iglesia. ... Durante el mes de noviembre el Papa Francisco nos exhorta a orar «para que las personas, que sufren de depresión o agotamiento extremo, reciban apoyo de todos y una luz que les abra a la vida». Desilusiones y heridas del pasado, pesos que hay que cargar e injusticias que hay que soportar en el presente, incertidumbres y preocupaciones por el futuro, muchas pueden ser las razones de la depresión y, es un hecho, salir de ella sin ayuda alguna es sumamente complicado. En su Encíclica Fratelli Tutti, el Papa Francisco nos dice: «Nadie madura ni alcanza su plenitud aislándose. Por su propia dinámica, el amor reclama una creciente apertura, mayor capacidad de acoger a otros, en una aventura nunca acabada que integra todas las periferias hacia un pleno sentido de pertenencia mutua. Jesús nos decía: “Todos ustedes son hermanos”» (N 95). Este dinamismo va más allá de la creencia de pedir ayuda desde un estado de depresión, sino de ofrecerla, de tender la mano, de identificar sus signos en nuestro hermano. Quizás una de las enseñanzas más importantes de la cuarentena vivida en la pandemia del COVID-19 es que el aislamiento a nadie le hace bien, que el salir y encontrarse con el otro es necesario cuando se viven auténticamente el Evangelio, que ayudar y contagiar la alegría de sentirse amado por Dios es propio de los discípulos misioneros.

«El amor implica entonces algo más que una serie de acciones benéficas. Las acciones brotan de una unión que inclina más y más hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias físicas o morales. El amor al otro, por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos» (Fratelli Tutti, 94).


BIBLIA Y MISIÓN Mensaje del Santo Padre Francisco para la V Jornada Mundial de los Pobres

«A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7) «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7). Jesús pronunció estas palabras en el contexto de una comida en Betania, en casa de un tal Simón, llamado el leproso, unos días antes de la Pascua. Según narra el evangelista, una mujer entró con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy valioso y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. Ese gesto suscitó gran asombro y dio lugar a dos interpretaciones diversas.

.- Tintoretto, J. (1570). Jesús en la casa de Martha y María

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a primera fue la indignación de algunos de los presentes, entre ellos los discípulos que, considerando el valor del perfume —unos 300 denarios, equivalentes al salario anual de un obrero— pensaron que habría sido mejor venderlo y dar lo recaudado a los pobres. Según el Evangelio de Juan, fue Judas quien se hizo intérprete de esta opinión: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para darlos a los pobres?». Y el evangelista señala: «Esto no lo dijo porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero en común, robaba de lo que echaban en ella» (12, 5-6). No es casualidad que esta dura crítica salga de la boca del traidor, es la prueba de que quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos. La segunda interpretación la dio el propio Jesús y permite captar el sentido profundo del gesto realizado por la mujer. Él dijo: «¡Déjenla!

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.- Tintoretto, J. (1570). Jesús en la casa de Martha y María

El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres.

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¿Por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo» (Mc 14,6). Jesús sabía que su muerte estaba cercana y vio en ese gesto la anticipación de la unción de su cuerpo sin vida antes de ser depuesto en el sepulcro. Esta visión va más allá de cualquier expectativa de los comensales. Jesús les recuerda que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos. Y es también en nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, que el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer. Ella, con su sensibilidad femenina, demostró ser la única que comprendió el estado de ánimo del Señor. Esta mujer anónima, destinada quizá por esto a representar a todo el universo femenino que a lo largo de los siglos no tendrá voz y sufrirá violencia, inauguró la significativa presencia de las mujeres que participan en el momento culminante de la vida de Cristo: su crucifixión, muerte y sepultura, y su aparición como Resucitado. Las mujeres, tan a menudo discriminadas y mantenidas al margen de los puestos de responsabilidad, en las páginas de los Evangelios son, en cambio, protagonistas en la historia de la revelación. Y es elocuente la expresión final de Jesús, que asoció a esta mujer a la gran misión evangelizadora: «Les aseguro que, para honrar su memoria, en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia se contará lo que ella acaba de hacer conmigo» (Mc 14, 9). Esta fuerte empatía entre Jesús y la mujer, y el modo en que Él interpretó su unción, en contraste con la visión escandalizada de Judas y de los otros, abre un camino fecundo de reflexión sobre el vínculo inseparable que hay entre Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio.

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BIBLIA Y MISIÓN

El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir.

Tintoretto, J. (1546-1548). Cristo en casa del fariseo

Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre. «Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos

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Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar.

en el centro del camino de la Iglesia. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro “considerándolo como uno consigo”. Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 198-199). Jesús no solo está de parte de los pobres, sino que comparte con ellos la misma suerte. Esta es una importante lección también para sus discípulos de todos los tiempos. Sus palabras «a los pobres los tienen siempre con ustedes» también indican que su presencia en medio de nosotros es constante, pero que no debe conducirnos a un acostumbramiento que se convierta en indiferencia, sino a involucrarnos en un compartir la vida que no admite delegaciones. Los pobres no son personas externas a la comunidad, sino hermanos y hermanas con los cuales compartir el sufrimiento para aliviar su malestar y marginación, para devolverles la dignidad perdida y asegurarles la necesaria inclusión social. Por otra parte, se sabe que una obra de beneficencia presupone un benefactor y un beneficiado, mientras que el compartir genera fraternidad. La limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero.

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Tintoretto, J. (1546-1548). Noli me tangere

de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar. Convertirnos en sus discípulos implica la opción de no acumular tesoros en la tierra, que dan la ilusión de una seguridad en realidad frágil y efímera. Por el contrario, requiere la disponibilidad para liberarse de todo vínculo que impida alcanzar la verdadera felicidad y bienaventuranza, para reconocer lo que es duradero y que no puede ser destruido por nada ni por nadie (cf. Mt 6,19-20).

Tenemos muchos ejemplos de santos y santas que han hecho del compartir con los pobres su proyecto de vida. Pienso, entre otros, en el padre Damián de Veuster, santo apóstol de los leprosos. Con gran generosidad respondió a la llamada de ir a la isla de Molokai, convertida en un gueto accesible sólo a los leprosos, para vivir y morir con ellos. La lepra lo afectó también a él, signo de un compartir total con los hermanos y hermanas por los que había dado la vida. Su testimonio es muy actual en nuestros días, marcados por la pandemia de coronavirus. La gracia de Dios actúa ciertamente en el corazón de muchos que, sin aparecer, se gastan por los más pobres en un concreto compartir. A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio Noviembre - Diciembre 2021

La enseñanza de Jesús también en este caso va a contracorriente, porque promete lo que solo los ojos de la fe pueden ver y experimentar con absoluta certeza: «Y todo el que deje casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). Si no se elige convertirse en pobres de las riquezas efímeras, del poder mundano y de la vanagloria, nunca se podrá dar la vida por amor; se vivirá una existencia fragmentaria, llena de buenos propósitos, pero ineficaz para transformar el mundo. Se trata, por tanto, de abrirse con decisión a la gracia de Cristo, que puede hacernos testigos de su caridad sin límites y devolverle credibilidad a nuestra presencia en el mundo. El Evangelio de Cristo impulsa a estar especialmente atentos a los pobres y pide reconocer las múltiples y demasiadas formas de desorden moral y social que generan siempre nuevas formas de pobreza. Parece que se está imponiendo la idea de que los pobres no sólo son responsables de su condición, sino que constituyen una carga intolerable para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas. El año pasado, además, se añadió otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia. Esta sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. Los pobres han aumentado desproporcionadamente y, por desgracia, seguirán aumentando en los próximos meses. Algunos países, a causa de la 7


Tintoretto, J. (1546-1547). Cristo y los adúlteros

BIBLIA Y MISIÓN

pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro. Una mirada atenta exige que se encuentren las soluciones más adecuadas para combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas. En particular, es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo, que golpea dramáticamente a muchos padres de familia, mujeres y jóvenes. La solidaridad social y la generosidad de la que muchas personas son capaces, gracias a Dios, unidas a proyectos de promoción humana a largo plazo, están aportando y aportarán una contribución muy importante en esta coyuntura. Sin embargo, permanece abierto el interrogante, que no es obvio en absoluto: ¿cómo es posible dar una solución tangible a los millones de pobres que a menudo sólo encuentran indiferencia, o incluso fastidio, como respuesta? ¿Qué camino de justicia es necesario recorrer para que se superen las desigualdades sociales y se restablezca la dignidad humana, 8

tantas veces pisoteada? Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo. Por lo tanto, es decisivo dar vida a procesos de desarrollo en los que se valoren las capacidades de todos, para que la complementariedad de las competencias y la diversidad de las funciones den lugar a un recurso común de participación. Hay muchas pobrezas de los “ricos” que podrían ser curadas por la riqueza de los “pobres”, ¡si sólo se encontraran y se conocieran! Ninguno es tan pobre que no pueda dar algo de sí mismo en la reciprocidad. Por eso se requiere un enfoque diferente de la pobreza. Es un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva. Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política Noviembre - Diciembre 2021


social se vuelve un fracaso. Con gran humildad deberíamos confesar que en lo referente a los pobres somos a menudo incompetentes. Se habla de ellos en abstracto, nos detenemos en las estadísticas y se piensa en provocar conmoción con algún documental. Servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda. «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7). Es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien. En el fondo se puede entrever el antiguo mandato bíblico: «Si hubiese un hermano pobre entre los tuyos, no seas inhumano ni le niegues tu ayuda a tu hermano el pobre. Por el contrario, tiéndele la mano y préstale lo que necesite, lo que le falte. […] Le prestarás, y no de mala gana, porque por eso el Señor, tu Dios, te bendecirá en todo lo que hagas y emprendas. Ya que no faltarán pobres en la tierra» (Dt 15.7-8.10-11). Es decisivo que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida. De hecho, hoy en día, en las zonas económicamente más desarrolladas del mundo, se está menos dispuestos que en el pasado a enfrentarse a la pobreza. El estado de relativo bienestar al que se está acostumbrados hace más difícil aceptar sacrificios y privaciones. Se es capaz de todo, con tal de no perder lo que ha sido fruto de una conquista fácil. Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo. La ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy.

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Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo.

Deseo que la Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinta edición, arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén. No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida... Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón. Hagamos nuestras las apremiantes palabras de don Primo Mazzolari: «Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son, porque temo que tales preguntas representen una distracción o el pretexto para apartarse de una indicación precisa de la conciencia y del corazón. [...] Nunca he contado a los pobres, porque no se pueden contar: a los pobres se les abraza, no se les cuenta» (“Adesso” n. 7 – 15 abril 1949). Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si pudiéramos decir con toda verdad: también nosotros somos pobres, porque sólo así lograremos reconocerlos realmente y hacerlos parte de nuestra vida e instrumentos de salvación.

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TESTIMONIOS MISIONEROS P. Salvador Cesáreo Padilla Meléndez, Secretario Nacional de la Pontificia Unión Misional

Toda la Iglesia para todo el mundo Hola muy estimados lectores, a través de este medio me quiero presentar; hace apenas algunos días me he integrado a OMPE México como nuevo secretario de la Pontificia Unión Misional y, como siempre, todo servicio a nuestra hermosa Iglesia me llena de mucha alegría, pues es una oportunidad para poder ofrecer lo mejor de mí.

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i nombre es el P. Salvador Cesáreo Padilla Meléndez, tengo 42 años, soy de un pueblito del estado de Jalisco llamado Ayotlán, vecino de Atotonilco y de Arandas, que significa «lugar de tortugas» o «calabaza de agua» pues es un lugar de mucha agua y por tanto de abundante vegetación. Mi papá se llama Cesáreo Padilla, un hombre muy noble de oficio comerciante y mi mamá Felicitas Meléndez, ama de casa y mujer generosa, ella falleció a raíz de una larga enfermedad de cáncer a sus 37 años, cuando yo tenía 14 antes de entrar al seminario. Mis hermanos son Norma, Araceli, Rogelio, Eduardo, Ricardo y Maribel, a los 4 años de quedar viudo mi papá se volvió a casar, su esposa se llama Genoveva con quien tengo dos hermanos más, Juan Diego y Fátima la menor, pero que ya cumplió los 19 años, así que por todos somos 9 hermanos, aún vive mi abuela, mamá de mi madre, de 93 años, ella ha sido como mi madre, y aunque ya no puede valerse por sí misma siempre que voy a visitarla me llena de bendiciones, la quiero mucho. Al año del fallecimiento de mi madre ingresé al seminario para mi diócesis de San Juan de los Lagos, en donde me formé en todas las etapas hasta ordenarme diácono el 27 de mayo de 2006, en ese momento comenzó una etapa nueva en mi vida al ser invitado a servir en otras tierras; el Obispo de entonces, Don Javier Navarro Rodríguez, hoy Obispo de Zamora, Michoacán, me envió a la diócesis de la Tarahumara en el estado de Chihuahua para prestar mi servicio diaconal en la Parroquia-Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe en Guachochi, Chihuahua. En esta diócesis mis ojos se abrieron a una nueva, hermosa y desafiante realidad además de servir en las actividades pastorales ordinarias de la parroquia, dando clases en el Colegio Ré pabé Rarámuri, tuve la oportunidad de acompañar en varias ocasiones al Obispo Don Rafael Sandoval a muchas de las comunidades indígenas; allí Dios puso un sello en mi corazón, era como un niño Noviembre - Diciembre 2021

que ha abierto la puerta de una casa que jamás había conocido, pude ver al Espíritu Santo trabajando duro en los lugares más recónditos de las sierras y barrancos, religiosos que nadie valora entregándolo todo, voluntarios prestando su juventud a servir a los más pobres, sacerdotes gastados por las inclemencias de los climas siempre llenos de sonrisas, Dios me estaba revelando sus tesoros, un mundo olvidado, pero VIVO. Después de concluir mi servicio diaconal junto con mi compañero, hoy sacerdote también, Felipe de Jesús Ramírez, platicamos con el Obispo de aquella diócesis sobre la posibilidad de continuar sirviendo allí una vez que 11


TESTIMONIOS MISIONEROS

fuéramos ordenados sacerdotes, a lo que respondió con gran alegría: sí, que la Tarahumara era nuestra casa. Solo quedaba esperar la aprobación de nuestro obispo diocesano; platicamos con él en la primera oportunidad que tuvimos y nos expresó que se sorprendía en manera positiva de nuestra petición y que por él no habría inconveniente, pues serviría para continuar procesos iniciados en aquel lugar. El día de nuestra ordenación sacerdotal, el 16 de junio de 2007, al final de la misma Don Javier Navarro a cada ordenado entregó un

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sobre con una carta con nuestro destino; cada que se escuchaba el nombre de algún pueblo de nuestra diócesis las personas presentes, y más aquellas del lugar que se mencionaba, hacían resonar sus palmas y porras de alegría. Al llegar mi momento, frente a una multitud en la casa Juan Pablo II de San Juan de los Lagos, se me entregó el sobre, Don Javier me hizo una señal para abrirlo y compartir con la gente mi primer destino: frente a la asamblea abrí el sobre y, al compartir el destino, la gente se quedó callada, no hubo porras ni aplausos, jamás habían escuchado Guachochi, Chihuahua, Diócesis de la Tarahumara. Así

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chochi, y así fue por 5 años, de forma que sentía la responsabilidad de entregarme con seriedad a esta tarea.

pasé a mi lugar, entendí que comenzaba una etapa nueva en mi vida, marcada por el servicio y no por los aplausos y las seguridades.

Hermoso sería que un día tú, que me lees, tengas la oportunidad de visitar aquellas tierras de la sierra Tarahumara, cada rincón se mete en el corazón para siempre, las casas de troncos, enjarradas con barro donde viven nuestros hermanos tarahumaras, las cascadas con agua fría cristalina, los barrancos en la caprichosa Sierra Madre Occidental, los caminos de tierra, en su mayoría angostos y pedregosos, los pinos majestuosos huyendo de las motosierras de quienes se enriquecen sin medida vendiendo sus maderas, sus pueblitos o ranchitos bañados por la nieve en el invierno, y no se diga cuando llega la Semana Santa, contemplar bajar de las montañas sonando los tamboriles todas las familias indígenas a los centros de misión para celebrarle al ONORUAME, nuestro papá y mamá Dios, y a Jesucristo su hijo acompañarlo en su pasión, a las iglesitas comúnmente blancas con sus grecas y pinturas tarahumaras con su cruz atrial, es un tiempo de gracia de muchas bendiciones, las monjitas, seminaristas, todos los sacerdotes, hermanos, consagrados, voluntarios y misioneros de muchos lugares se dan cita a vivir junto con ellos estos tiempos que marcan la vida de estos pueblos, Dios que camina con ellos en el silencio de las montañas; allí, en ese contexto, Dios me enamoró, mi corazón comenzaba a tatuarse con los colores de esa tierra.

Tan pronto se pudo, viajamos mi compañero Felipe y yo, al llegar fuimos recibidos con la simplicidad de un Bienvenidos y a chambear. Mi compañero y el P. Justo Navarro, también sacerdote de nuestra diócesis, fueron enviados a una nueva misión en Morelos, Chihuahua, lugar donde, desde hace un par de siglos, no había sacerdote fijo, por lo que se crearía una nueva parroquia. A mí, el Obispo, me pidió apoyarle coordinando la Pastoral Vocacional y como director espiritual en el seminario menor allí en Gua-

Sé que no es suficiente un poco de letras para dejar, como decíamos antes, en la tinta todo lo que Dios me concedió vivir en ese tiempo en la misión de Tarahumara, sigo recordando tantos compañeros sacerdotes jesuitas, vicentinos, redentoristas, diocesanos de Guadalajara y de Aguascalientes que iban a servir por un tiempo y, claro, varios compañeros que fueron a servir como diáconos y sacerdotes de mi amada diócesis de San Juan de los Lagos; no se diga hermanos y hermanas consagradas, religiosos y re-

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ligiosas, en fin, es así como comenzaba esta maravillosa aventura misionera que aún no termina. Después de 6 años en esa amada diócesis mi nuevo obispo Don Felipe Salazar, hoy emérito, me pidió servir en una de las parroquias de mi pueblo Ayotlán; otra sorpresa, pues es poco común que seamos enviados a nuestra propia tierra, pero Dios tiene sus caminos y ese fue uno también maravilloso, pues, a la gente que conocía de oídas, ahora Dios me las entregaba como a quienes podía servir, formar a sus hijos en la catequesis, dirigirme a ellos en la liturgia, ilusionarme con los jóvenes y las comunidades rurales; en pocas palabras, si sentía un gran cariño por mi pueblo y su gente, ahora son mi orgullo y mi pilar y ahora, que voy y paseo sus calles, siempre hay una sonrisa, un saludo, una invitación a casa a comer o festejar algo. Cuando llego a mi pueblo siento que llego a mi casa. Llevaba dos años allí cuando, Don Felipe, me pidió apoyar en la diócesis como director Diocesano de misiones, fue así como comenzó un nuevo cambio, ahora iba nuevamente como director espiritual en el seminario menor preparatoria, pero ahora en mi diócesis, ¡qué años más hermosos! Compartir de cerca con un equipo formador y mirar cómo nace la vocación en los chicos adolescentes, cómo se van formando en la disciplina y en la entrega como futuros Cristos; este servicio me ayudó a dedicarme al acompañamiento vocacional entre semana y disponer de los fines para el visiteo y programación misionera en la diócesis, continuar los congresos de infancia misionera, iniciar esta misma infancia en las parroquias, formar catequistas para las obras misioneras, apoyar al Obispo en la organización y acompañamiento a los hermanos sacerdotes de mi diócesis que deseaban servir por un tiempo a otras hermanas diócesis de México o del extranjero, iniciar Familias Misioneras, impulsar la Liga Misional Juvenil, acompañar en su formación a los grupos diocesanos que salen a misiones etc. etc.

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Fue un tiempo apasionante que me llevó a sentir el palpitar misionero de mi Diócesis, esta labor me acercó fuertemente a las OMPE México, les pedía mucho material, los quería seguido en mi diócesis para que me ayudaran con la formación, me llevó a conocer a todos los directores diocesanos de México y a irme empapando con la pasión misionera de nuestro país, después se dio un cambio nuevamente a la ciudad de Tepatitlán dos años después, con el objetivo de seguir mejorando mi labor; pero la sorpresa mayor se dio 6 meses después cuando mi hoy Obispo Don Jorge Alberto Cavazos me hizo la invitación a estudiar en la ciudad de Roma la Licencia en Misionología, no supe cómo reaccionar pues nunca fui estrellita Noviembre - Diciembre 2021

en el estudio (je, je) me pidió que lo pensara. Le hablé a uno de mis compañeros sacerdotes, el P. Eduardo Arias, que había estado allá hacía unos años, y me dijo: «no seas tonto, te va a ayudar muchísimo en tu ministerio y en tu formación, además te gusta lo que haces, pues ahora lo vas a poder hacer mejor»; esas palabras me animaron y volví la llamada al Vicario General para confirmarle al Obispo mi consentimiento para esa nueva misión. Y así fue, mi compañero no se había equivocado, ahora en mi corazón habitan personas de todos los colores y nacionalidades a las que quiero tanto; Roma es como el mundo en chiquito, como el todo en la parte, como el cielo en la tierra, esto que digo tiene un trasfondo cultural, humano 15


TESTIMONIOS MISIONEROS

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y teológico, pude palpar en tres años el camino misionero de nuestra amada Iglesia a lo largo de los siglos, rezar frente a los que lo dejaron todo por seguir a Jesús, sus apóstoles, sus santos, los lugares, muchas veces ruinas donde nuestros primeros cristianos forjaron su identidad y nos la heredaron, pisar la tierra de nuestros primeros mártires y sentir la cercanía y presencia de la cabeza visible que nos une en Cristo que es el Papa, pobre de mi corazón en el que seguía yo tatuando tantos lugares, acontecimientos y personas maravillosas, ahora se estaba volviendo más universal, amaba a personas de China, África, Filipinas, La India, Europa y no se diga de mi linda América, algo de mí estaba ya con ellos y algo de ellos vivía ya en mí, sentía que el Jesús de mis padres y abuelos, el de mi pueblo y la tarahumara, el de mi diócesis de mártires y el de mis hermanos sacerdotes ahora podía compartirlo sin fronteras por todo el mundo y viceversa, ¡qué belleza nuestra Iglesia, por la que Cristo derramó su amor!

avecina de un volcán que ha hecho erupción llegaba la noticia de una enfermedad malvada que no tiene curación y de la que pocos se pueden escapar, rápido a cerrar puertas, prevenirse, las noticias de que comenzaba a morir gente y que los hospitales se llenaban, que nadie la esperaba, pero que ya estaba allí, suspensión de clases y esperando una semana, otra y otra más, en fin, tuvimos que regresar y terminar desde casa los estudios, aprendiendo las nuevas tecnologías para continuar la vida, en fin, pude terminar y agradecer a Dios mi graduación desde casa, no pude despedirme de mis amigos y maestros, esto si me dolía, como una guillotina que cortaba la trama, pero aquí estábamos, pidiendo a Dios por todos, finalmente mi Obispo Don Jorge, ahora que había concluido mis estudios en Roma me pidió dar clases en el seminario, seguir apoyándolo con los sacerdotes en misión y servir en una pequeña parroquia de la ciudad de Lagos de Moreno junto con el P. Francisco Tapia, párroco hermano con quien había ya coincido antes en la Tarahumara.

Pero el tiempo pasó y la pandemia llegó, poco antes de terminar mis estudios como un tsunami o el susto de una lava que se

Después de un año y un mes, Don Jorge Alberto pidió hablar conmigo; me platicó de esta nueva posibilidad de servir en OMPE Noviembre - Diciembre 2021


México como secretario nacional de la Pontificia Unión Misional. En un primer momento se había pensado en no aceptar, pues apenas tenía poco de haber llegado de afuera, poco en la parroquia y Monseñor tenía esperanzas en un buen trabajo misionero en la diócesis, entre pláticas y llamadas de parte de OMPE finalmente se aceptó y esa es la razón por la que hoy estoy escribiendo estas palabras, ahora. Desde esta obra pontificia se me hizo la invitación a impulsar la formación y espiritualidad en los consagrados, en los seminarios, presbiterios, institutos de vida laical y en las casas de formación; es una labor con muchos retos, pero no soy el primero aquí, ya hay un hermoso camino recorrido que han trazado mis antecesores, los congresos nacionales misioneros llevan ya un camino y hay mucha gente y hermanos sacerdotes en las diócesis que están impulsando, en este momento estamos platicando para dar continuidad al CLAEM que es el Curso Latinoamericano de Animación y Espiritualidad Misionera que impulsa la formación misionera en América Latina y que ahora cobra nuevos retos en tiempos de pandemia, Noviembre - Diciembre 2021

el equipo aquí en Casa OMPE es muy profesional, el reto que tengo es grande, lo que espera de nosotros la Iglesia en México también es mucho. Ahora sí, como aquel pasaje en el que los discípulos dijeron a Jesús «La gente es mucha y solamente hay cinco panes y dos peces, pero que es eso para tanta gente», así lo siento, el trabajo de la misión de la Iglesia es mucho, la obra que hoy encabezo es grande, pero le he dicho a mi Señor que si quiere tengo cinco panes y dos peces, que él haga el milagro para que esto llegue y alcance todas las gentes. Y aquí estoy, nuevamente con el corazón dispuesto a seguir escribiendo la historia, consiente soy de que la obra es del Señor, y él me ha enviado y no dejaré de sentir en cada momento su Espíritu Santo que me inspira lo que tenga que decir y hacer. Pues ahora pido a ustedes que me tengan presente en su oración para que lo que ha comenzado Dios mismo lo lleve a término. Un abrazo fraterno a todos y todas, ojalá en este camino que hemos comenzado nos encontremos para seguir charlando de lo que Dios sigue haciendo en nuestras vidas. Gracias.

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MISIÓN Y PERSPECTIVA Diana Monroy Rodríguez, OMPE México

La Tarahumara, misión ad gentes en México

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La Jornada por las Vocaciones Nativas es un día para reflexionar sobre las vocaciones como fruto del trabajo misionero en territorios de misión ad gentes, sobre la importancia de la formación de jóvenes nativos que han decidido ofrecer su vida al servicio de la Iglesia y para promover el apoyo espiritual y material que requieren para su maduración; y qué mejor lugar para celebrar esta Jornada y dar gracias por estas vocaciones que el único territorio de misión ad gentes en nuestro país: La Diócesis de la Tarahumara.

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l pasado 15 de agosto, para celebrar la Jornada por las Vocaciones Nativas, OMPE México, a través de sus redes sociales, realizó la transmisión en vivo de la Celebración Eucarística desde el seminario de San José en la Diócesis de la Tarahumara; sin embargo, esta celebración fue culmen de una visita realizada por el Director Nacional de Obras Misionales Pontificio Episcopales, el Padre Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG, y la Secretaria Nacional de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, Hna. María Paz Potrero Gómez. En esta visita se pudo tener un acercamiento con la realidad de la diócesis, así como en con el trabajo pastoral que se realiza. ….

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MISIÓN Y PERSPECTIVA

ubicada al suroeste del estado de Chihuahua, es una región agreste de 65 mil kilómetros cuadrados, conformada por una cadena de montañas y barrancas cuya altitud varía de los 0 a 2,800 metros sobre el nivel del mar, y en donde se dan climas extremos que alcanzan hasta 40ºC durante el verano en las barrancas y hasta -20ºC en las regiones más altas durante el invierno. La Diócesis de la Tarahumara se ubica al noroeste de México, en el estado de Chihuahua, tiene una extensión de 31 354 km², que abarcan los municipios de Uruachi, Maguarichi, Bocoyna, Carichí, Chínipas, Guazapares, Urique, Batopilas, Guachochi, Morelos y parte de Guadalupe y Calvo. Este territorio tiene una población de 202 637, de los cuales 169 437 son católicos. Los habitantes de esta Diócesis se caracterizan por su diversidad cultural; pese a que el mayor número de población en esta zona lo representa una mayoría no indígena (mestiza), también se pueden encontrar pueblos originarios. De estos pueblos el de mayor número es el rarámuri que, de acuerdo con el Sistema de Información Cultural, son 56 035; los tepehuanes, de quienes se tiene un registro de 6 718 hablantes y se ubican en distintas secciones del municipio de Guadalupe y Calvo; los Guarijíos, con 1 671 hablantes y los Pimas, con 247 hablantes.

Durante la época colonial, el actual estado de Chihuahua comenzó a ser explorado en el año 1536, con la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. En 1567 el descubrimiento de minerales en territorio habitado en aquel 20

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entonces por los Odami (conocidos por los ajenos como Tepehuanos), propició el establecimiento del primer asentamiento en la región, Santa Bárbara, a partir del cual se expande la colonización de Chihuahua por su región sureste, con los objetivos principales de convertir a los pobladores al catolicismo y encontrar vetas de minerales. La evangelización por este lado fue iniciada a través del Valle de San Pablo, hoy Balleza, con la fundación de una misión jesuita en 1611, aunque ya desde los primeros años del siglo XVII Joan Font, misionero jesuita, había llegado a estos lugares.1 Es notorio que el proceso de colonización en este territorio estuvo ligado con la búsqueda y explotación minera, teniendo como consecuencia, además del establecimiento de asentamientos españoles, el repliegue de los pueblos indígenas, quienes huyeron de los valles a las montañas, barrancas y zonas más abruptas en busca de refugio. Fue así como las misiones se convirtieron en importantes centros de encuentro; en sus 1 Martínez, Almanza y Urteaga (2006). Diagnóstico sociocultural de diez municipios de la Sierra Taarahumara. Instituto Nacional de Antropología e Historia Recuperado de http://alianzasierramadre.org/images/en/ downloads/diagnostico_sociocultutal.pdf

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cartas Joan Font relata cómo fue necesario concentrar a la población para enseñarla a construir casas de adobe, aprovechar la lana de los borregos para vestidos y cobijas, utilizar hachas e instrumentos de labranza. Permanecer en la sierra y apartados de los colonizadores les permitió conservar su identidad y tradiciones; por otro lado, la cercanía y constante contacto con las misiones fue el origen de un singular sincretismo religioso que todavía existe. Durante el siglo XVIII, en 1767, los jesuitas fueron expulsados por mandato de Carlos III y sustituidos por los franciscanos, quienes no pudieron cubrir todo el territorio, con ello, los rarámuri quedaron libres para interpretar el catolicismo a su manera, por lo que se aprecia una notable influencia misionera en su cultura. Finalmente, en el año 1900, los jesuitas volvieron al territorio, para recomenzar el trabajo educativo de evangelizar a los nativos, pero el estallido de la revolución mexicana desestabilizó las misiones pastorales. Años más tarde, una revisión por parte del Vaticano hizo reanudar la labor, sin contar 21


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con que los tarahumaras, previamente evangelizados, siguieron el camino de continuar impartiendo sus creencias ancestrales. El 6 de mayo de 1950, el Papa Pío XII, erige la Misión sui iuris de Tarahumara (Tarahumarensis), encomendada a los jesuitas, como un desprendimiento de la Diócesis de Chihuahua. El 23 de junio de 1958, el Papa Pío XII, mediante la bula pontificia Si qua inter, eleva la Misión sui iuris de Tarahumara al rango de Vicariato Apostólico con el nombre de Vicariato Apostólico de Tarahumara (Vicariatus Apostolicus Tarahumarensis); siendo primer Obispo del vicariato Salvador Martínez Aguirre, SJ. El 20 de diciembre de 1993, el Papa Juan Pablo II mediante la bula pontificia Cum esset, eleva el Vicariato Apostólico al rango de Diócesis con el nombre de Diócesis de Tarahumara (Diœcesis Tarahumarensis). El primer obispo de Tarahumara fue José Luis Dibildox Martínez, quien fue elegido el 20 de diciembre de 1993 y siendo ordenado como tal el 25 de enero de 1994.

La intermitente labor evangelizadora, las tradiciones y cosmovisión propia de los pueblos, en la Tarahumara, han propiciado el desarrollo de un sincretismo religioso muy particular. La religión de los rarámuri está basada en los ciclos agrícolas y sus ceremonias se rigen por un calendario festivo en función de los ciclos naturales, en el cual han incluido los tiempos litúrgicos. Un ejemplo de este sincretismo, en entrevista para OMPE, lo da Mons. Juan Manuel González Sandoval, Misionero de la Natividad de María, Obispo de la Diócesis de la Tarahumara; él cuenta que, mientras que en el centro de la República Mexicana las fiestas patrona22

les son durante el día, en la Tarahumara comienzan a las siete de la tarde y terminan a las ocho de la mañana, se celebran ya sea «con frío, con viento, con lluvia, con oscuridad, con todo lo que puede implicar; y no es el mundo festivo de occidente, es otro tipo de alegría, otro tipo de fiesta, donde se mata una vaca, donde se le abren las puertas a Dios, a través de lo que es el Yúmari, se hacen ofrendas y se baila toda la noche, con sonajas, con violín y guitarra; todo esto es una forma de bendecir y alabar Dios, a través de la danza y a través de los ciclos, como son los ciclos de la vida». Cabe mencionar que la danza constituye una parte importante de la cultura rarámuri. Como se presenta en la mitología, por designio divino, los rarámuri tienen la responsabilidad de danzar para que la vida continúe sobre la tierra, para que el mundo no se acabe; danzar es la forma de orar, de ayudar a Dios, de participar en la lucha entre el bien y el mal, de hacer fiesta. Si es cierto que el indígena danza para vivir, en cierto sentido vive para danzar. Noviembre - Diciembre 2021


pecie de altar pequeño donde se ponen las ofrendas, básicamente tortillas o remekes, tesgüino y tónari»3. El Yúmari es una especie de danza mística dirigida por un owirúame. El ritual toma lugar principalmente cuando los matachines están descansando, lo que podría significar una especie de vigilancia al altar, y de tiempo para pedirle a Dios todo lo que necesita la comunidad. La fe entre los pueblos de la Tarahumara forma parte esencial. El Padre Gabriel Parga relata que a lo largo de cuarenta años son muchas las enseñanzas que los indígenas le han dado; «para ellos, Dios es padre y madre, te enseñan a entender a Dios y a ver la vida de otra manera; incluso en estos años de la Diócesis, nos hicimos hermanos del pueblo y aprendimos a caminar a su lado, es así como nos hacemos auténticos evangelizadores, humanizándonos, hermanándonos todos».

El Yúmari «es la celebración más íntima y más fuerte de la cultura tarahumara», nos dice en entrevista el Padre Gabriel Parga Terrazas, quien lleva realizando trabajo pastoral en la diócesis de la Tarahumara desde hace más de cuarenta años, «es una fiesta –continúa– que dura entre catorce y quince horas, durante toda la noche a temperaturas de diez a quince grados bajo cero»; es un baile ritual que consta de cantos, ofrenda, comida y bebida. Se trata fundamentalmente de una danza de acción de gracias, incluso su realización parte de la necesidad o conveniencia de bailarle a Dios, sea porque hubo un aviso o amenaza, sea porque hay sequía o enfermedad2. Lucila Navarrete Turrent nos dice que «para preparar el área de Yúmari se construye un altar. Con dirección a oriente, se clavan tres cruces, la de en medio es más grande que las otras dos. Estas cruces simbolizan la Santísima Trinidad. Frente a ellas se coloca una es2 De Velasco, P. (1987). Danzar o Morir. Centro de Reflexión Teológica. México.

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Han transcurrido más de cuatro siglos desde que el Evangelio llegó a la Sierra Tarahumara, sin embargo, aún es considerada territorio ad gentes, esto se debe, en gran medida, a las múltiples realidades que aquí convergen. El Padre Enrique Urzúa, Sacerdote de la Diócesis, nos dice que, debido al interrumpido trabajo misionero, el proceso de evangelización en estas tierras no fue como el del centro del país; son poco menos de cien años de trabajo pastoral continúo «en una tierra nada fácil, por la geografía, por el clima, por la falta de vocaciones... Nuestros antecesores, sacerdotes, religiosos y religiosas que han dado su vida en esta Sierra, literalmente han dado su vida, hicieron mucho, pero aún estamos en los inicios de la evangelización». 3 Navarrete, L. (1999). Los rarámuri, cultura mística de la sierra tarahumara. México. Recuperado de http://itzel.lag.uia.mx/publico/publicaciones/acequias/acequias16/a16p44.html

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MISIÓN Y PERSPECTIVA

Para enfrentar la falta de vocaciones, el trabajo pastoral en este rubro es arduo y constante «un Sacerdote de promoción vocacional –nos dice el Padre Urzúa– recorre distancias enormes, que le implican un viaje de hasta veinticinco horas por caminos complicados, además de que la cultura propia de los tarahumaras no concibe la idea del celibato; que un hombre y una mujer no se casen no está en su concepción». Por su parte Mons. González Sandoval comenta: «La promoción vocacional con los indígenas es más complicada que con la gente mestiza, por sus valores culturales, les cuesta aceptar una Iglesia institucional, una Iglesia externa a su cultura; por eso es complicado que acepten algunas nociones como el celibato, para ellos la familia, concebir hijos, es un valor. Por lo que ser una persona célibe al servicio de Dios no cabe en su mentalidad. Sin embargo, gracias al trabajo de los jesuitas, gracias al trabajo de nuestros Sacerdotes y algunos seminaristas ya va permeando en su cultura que Dios es el que llama».

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Otro de los aspectos que ha dificultado el florecimiento de vocaciones es la falta de un seminario propiamente indígena, «la formación está muy occidentalizada, por ejemplo, ellos son más prácticos y no teóricos». Cabe señalar que la importancia de un seminario propiamente indígena radica en lo mucho que la visión tarahumara puede aportar a la formación misionera de los Sacerdotes. El pueblo rarámuri es por naturaleza contemplativo, incluso, tal como lo dice Ricardo González Ortega, seminarista indígena, para ellos, más que escuchar, es más importante ver actos concretos. Otro de los aspectos, que él nos cuenta, es la importancia de un Sacerdote indígena que le hable al Pueblo en su lengua. Otro de los obstáculos de la labor pastoral es la violencia, sumada al narcotráfico y la delincuencia organizada, lo que ha afectado no solo el trabajo pastoral sino el desarrollo y calidad de vida de la población de esta zona. «Somos una Iglesia que está muy tocada por el narcotráfico, por la delincuencia organizada y eso dificulta nuestra misión» «La ilegalidad y el

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narcotráfico lo han destruido todo, no hay familia que no se haya visto afectada» son algunas de las afirmaciones del Padre Urzúa y el Padre Parga, respectivamente. En un acercamiento con líderes de la comunidad indígena el Padre Gabriel Parga tuvo la oportunidad de escuchar las principales preocupaciones del Pueblo Tarahumara y que engloban las problemáticas actuales que azotan la región; estas preocupaciones se sintetizaron en tres preguntas: «¿qué son los derechos indígenas?» «¿qué pasa con nuestros jóvenes?» y «¿qué sucede con nuestros bosques». La organización social y política de los tarahumaras responde a sus necesidades de movilidad, las cuales están sujetas a los cambios climáticos, a su estructura comunitaria y familiar, y a sus actividades económicas; por ello los límites de su territorio quedan un tanto difusos, lo cual ha ocasionado el despojo e invasión de sus tierras, vulnerando así sus derechos y anulando su personalidad jurídica, la cual se les reconoció en el año 19174.

lias de las víctimas que fueron asesinadas por un grupo armado el sábado 18 de abril en Sisoguichi. En su comunicado, Mons. Juan Manuel, exhortó a la Iglesia a no permanecer indiferente ante lo ocurrido. Estos hechos fueron relacionados a un grupo delictivo que mantiene a ejidos y comunidades indígenas aterrorizadas para llevar a cabo el negocio de la tala clandestina.

El 19 de abril de 2020, Mons. Juan Manuel González Sandoval, MNM, emitió un comunicado pidiendo justicia para las fami-

Dentro de los relatos rarámuri se habla de los chabochi, que son los blancos o los mestizos, son quienes llegaron y les compraron las tierras con pisto (alcohol destilado) por un peso y los rarámuri empezaron a trabajar para ellos, despojándolos así de la tierra, luego, «cuando llegó el ejido, la cosa empezó a cambiar porque se fue acabando el bosque, lo tumbaron todo […] A la gente nunca le preguntaron si estaba o no de acuerdo. Se suponía que todos iban a ganar. […] Los que primero cortaron los árboles no eran rarámuri, eran gente que venía siguiendo los pinos»5. Este relato da respuesta a la pregunta «¿qué sucede con nuestros bosques», y con ello nos damos cuenta que la respuesta ya la saben, la pregunta es: ¿nosotros lo sabemos? ... Muchos son los retos de la Iglesia en la Tarahumara, mucho es lo que la Iglesia puede aprender de los Pueblos de la Tarahumara, tal como nos dice el Padre Gabriel Parga Terrazas «juntos hay que encontrar otros caminos para que la gente tenga un futuro propio, esa es la evangelización».

4 Ramírez, S. (2007). Derechos indígenas y redes de mediación política en la Tarahumara: los actores sociales y su interrelación en el conflicto territorial de Pino Gordo por la tierra y el bosque. Doctorado de Investigación en Ciencias Sociales con Mención en Ciencia Política; FLACSO - Sede Académica de México. México. 445 p.

5 Martínez, M. (2019). El otro del otro. Entre dos narrativas sobre la explotación forestal de la Sierra Tarahumara, Chihuahua, México. Revista del Colegio de San Luis México. Recuperado de http:// www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665899X2019000200125#fn1

El riesgo al desalojo es una constante para los rarámuri, quienes en los últimos años han optado por la vía civil para defender su territorio, lo cual además les permitirá reclamar el acceso a los servicios más básicos. Pese al apoyo de algunas organizaciones civiles y a pastores que no abandonan a su pueblo aún queda mucho camino por recorrer en cuanto al reconocimiento y respeto de los derechos indígenas; pues esta lucha está ligada a la lucha contra la sobre explotación de recursos y la tala inmoderada.

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En los distintos pueblos, que experimentan el don de Dios según su propia cultura, la Iglesia expresa su genuina catolicidad y muestra «la belleza de este rostro pluriforme». En las manifestaciones cristianas de un pueblo evangelizado, el Espíritu Santo embellece a la Iglesia, mostrándole nuevos aspectos de la Revelación y regalándole un nuevo rostro. Evangelii Gaudium, 116

Los

ojos de la misión


TESTIMONIOS MISIONEROS OMPE México

ENFERMOS MISIONEROS, sembradores de esperanza Del 2 al 5 de septiembre, bajo el lema «Enfermos misioneros, sembradores de esperanza», se llevó a cabo el XXIII Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros. Este encuentro, organizado por la diócesis de Saltillo, por primera vez, a causa de la pandemia, se llevó a cabo de manera virtual.

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UEM Saltillo, historia y tradición

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l XXIII Encuentro Nacional de la UEM estaba programado para realizarse en el año 2020, pues con él se celebrarían los 25 años de la fundación de la Unión de Enfermos Misioneros en la diócesis de Saltillo; sin embargo, al igual que muchas actividades, se vio suspendido a causa de la pandemia del COVID-19.

Pieza clave de la fundación de la UEM Saltillo fue la Dra. Ana Laura Marines, actual Directora Diocesana de Misiones, quien, en enero de 1995, por encargo del Pbro. Plácido Castro, párroco de la comunidad de La Aurora, en Saltillo, Coahuila, se comienza a preparar para trabajar con los enfermos de la comunidad. Después de varios meses formación y conformación de varios grupos de trabajo, el 12 de agosto de 1995 se fundó formalmente la UEM en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en La Aurora.

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Comunidad sanadora a ejemplo del único Maestro La vocación de la Iglesia a ser comunidad sanadora es un desafío que, ante la situación de pandemia, cobra más fuerza y exige mayor creatividad en todos los discípulos misioneros. ¿Cuál es la vía solución ante el mal de la hipocresía y de la incoherencia que nos asedia a todos? El ejemplo del único Maestro que nos coloca en el justo sitio de hijos del único Padre y servidores humildes de nuestros hermanos. Dice el papa Francisco: «Ante la condición de necesidad de un hermano o una hermana, Jesús nos muestra un modelo de comportamiento totalmente opuesto a la hipocresía. Propone detenerse y escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, y dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio» (cf. Lc 10,30-35). Traduciendo este modelo de Jesús a la vida comunitaria, podemos formularlo de la siguiente manera: —Una comunidad sanadora se detiene a contemplar —más que a observar— y palpar con atención y respeto sagrado las dolencias del Cuerpo de Cristo en la vida del pueblo, señalando particularmente el malestar social de la gente, sus causas posibles y sus efectos en la vida de las personas y de la comunidad. —Circunscribir la presencia de los enfermos aquejados de diversos males, tanto en las casas como en las instituciones de salud, para diferenciar los servicios, buscar colaboradores, instituir ministerios y crear puentes de relación personal y directa con ellos. —Fomentar la pedagogía de la proximidad (rostro de la espiritualidad de comunión) capacitando a todos —sacerdotes, agentes y fieles en general— la en la manera adecuada de aproximarse y tocar la carne del hermano que sufre, sin ideologías ni romanticismos, para avivar la simpatía y la conmoción por cada uno. —Estimular en toda la comunidad parroquial la conciencia de los enfermos, las personas frágiles y los vulnerables, son de todos, son el tesoro de la Iglesia, constituyen la materia del examen final de nuestras vidas.


A lo largo de 26 años el trabajo ha sido constante y muchas son las personas que con su valiosa colaboración han enriquecido y fortalecido la UEM Saltillo; logrando además el reconocimiento de las Obras Misionales Pontificio Episcopales en esta diócesi. Entre estas personas destaca la participación de Don Edilberto Sánchez, Doña Aurelia, Teresa Revilla, Margarita Aragón, José Lozada y Dante Orea, quienes, junto a la Dra. Marines, fueron el equipo fundador; el Pbro. Frans Clarijs, misionero que brindó su apoyo tanto material como espiritual; el Pbro. Roberto del Río, quien en 1995 era el Director Diocesano de OMPE Saltillo; Alicia Garza y José Ángel, bienhechores y pioneros en la conformación del patronato de la UEM.

XXIII Encuentro de la Unión de Enfermos Misioneros El Encuentro nacional de la UEM, fue inaugurado en la Catedral de Santiago, con la Celebración Eucarística presidida por Mons. Hilario González García, Obispo de la Diócesis de Saltillo, en la cual también estuvieron presentes los Obispos eméritos Mons. Francisco Raúl Villalobos Padilla, Mons. José Raúl Vera López, O.P. y el Pbro. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, Director Nacional de OMPE México. Con mucho ánimo y sana distancia las 70 personas, que estarían de manera presencial a lo largo del encuentro, asistieron a la inauguración. Previo a la misa la Lic. Angélica Marines compartió una narración sobre la vida de Margarita Godet, pionera en impulsar el programa de la Unión de Enfermos Misioneros. En su homilía, Mons. Hilario, habló de la importancia de la atención al enfermo y, refiriéndose al lema dijo: «Si queremos ser sembradores de esperanza hemos de escuchar la Palabra que da esperanza...hemos de confiar en esta Palabra, en su poder transformador». El segundo día del encuentro, el 3 de septiembre, tuvo como eje la animación y formación misionera; desde la Casa de Ejercicios Espirituales Obispo Luis Guízar Barragán se realizó Noviembre - Diciembre 2021

la transmisión vía facebook live de cada una de las actividades. El primer tema: «Que el mayor entre ustedes sea el servidor», fue impartido por el Pbro. Plácido Castro Zamora, quien, a la luz de Mateo, capítulo 23 versículos del 1 al 12, habló de la importancia del servicio; también resaltó las características que este debe tener y las etapas que un servicio propiamente cristiano debe seguir, las cuales son: Detenerse, puesto que solo nos detenemos ante algo que realmente nos interesa; escuchar, no solo oír, sino abrir el corazón; relacionarse directamente, en este caso, con los enfermos, pues el misionero de la UEM debe ser consciente de que se encuentra ante un hermano; la empatía, de quien se conmociona y se involucra con el 31


TESTIMONIOS MISIONEROS

Las actividades de este día concluyeron con el viacrucis misionero. El sábado 4 de septiembre las actividades comenzaron con la celebración de la misa por los enfermos, presidida por Mons. Armando, en la Parroquia del Santo Cristo del Ojo de Agua. En su homilía, Monseñor, habló de la responsabilidad de los enfermos con la misión y del importante papel que desempeñan para la Iglesia pues ellos «son evangelizadores que llevan esperanza y un testimonio de fe». El tercer tema, «los rostros de la enfermedad», fue impartido por Mons. Hilario González, desde la Casa de Ejercicios Espirituales Obispo Luis Guízar Barragán, quien destacó que unir nuestros sufrimientos a Cristo le da a la enfermedad un valor redentor; habló sobre las maneras en que la enfermedad se presenta mostrando diferentes rostros, entre los cuales destacó: el rostro de la impaciencia, el rostro del enojo y el de la tristeza.

sufrimiento del otro; motivar e impulsar al enfermo a ser misionero, puesto que los enfermos no solo deben ser vistos como destinatarios pasivos, sino como agentes de misión. Al terminar el Padre Frans Clarijs, dio su testimonio como misionero y visitador de enfermos. En el segundo tema, «Experiencia de enfermedad: un corazón herido y sanado», Mons Armando Álvarez Cano, habló de su experiencia desde la enfermedad; dijo que la enfermedad es una posibilidad humana, al estar presente en nuestra vida, que además de mostrarnos nuestra propia vulnerabilidad se presenta como una oportunidad para aprender a ser humildes; de igual manera, la enfermedad, es un sendero que puede llevarnos a la conversión.

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La Hna. Roberta Estrada Cruz, Secretaria Nacional de la Pontificia Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera, fue la encargada de impartir el cuarto tema: «bálsamo para el que sufre». La Hna. Roberta, habló sobre la importancia de manifestar la fe a través de las obras, puesto que «conozco a Dios y amo a Dios con mis obras debo ser capaz de manifestarlo». Tomando como referencia la parábola del Buen Samaritano, describió como debe ser el actuar de los bautizados con las personas que sufren; el Samaritano puso aceite en las heridas de su prójimo, aliviando su dolor, de igual manera los discípulos misioneros deben ser bálsamo de que sufre. Por ello, a ejemplo del Samaritano, nosotros debemos ver, es decir, reconocer el sufrimiento de nuestros hermanos, acercarnos a ellos, involucrarnos y comprometernos. La última participación en este día fue de Mons. Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, quien brindó un mensaje para Noviembre - Diciembre 2021


los enfermos y visitadores, reconociendo su labor y compromiso como parte de la UEM. Las actividades de ese día concluyeron con la tradicional noche mexicana que lleva varios años celebrándose en los encuentros de la UEM. El 5 de septiembre, cuarto y último día, el Hno. José Carlos Bermejo, impartió el quinto tema de este encuentro: «la esperanza, una voz entre la enfermedad y la recuperación»; el Hno. Bermejo habló sobre la importancia de alimentar la esperanza de quien sufre, puesto que esta es pieza fundamental no solo para la recuperación sino para hacer más llevaderos los dolores de la enfermedad. Describió a la enfermedad como «el sueño del hombre despierto», además de que la esperanza es la que brinda la confianza de someterse a un análisis clínico e, incluso, de seguir un tratamiento. Pero ¿en qué se sostiene esta confianza? Para dar respuesta a esta pregunta señaló algunos tipos de confianza: confianza difusa, es decir, confianza en el azar; confianza en el sistema, confianza en los cuidadores y confianza íntima en Dios. Cabe mencionar que el Hno. José Carlos es Director General del Centro San Camilo, asociación dedicada a la atención de las personas que sufren y la capacitación de profesionistas y voluntarios, para fomentar una cultura de salud integral. La misa de clausura se celebró en la Catedral de Santiago y fue oficiada por Mons. Franco Coppola y en su homilía hizo un llamado a ser una Iglesia que escucha, que escucha incluso al más pequeño, que es quien más tiene que decir. En el marco de este encuentro y para cerrar las actividades de este día se inauguró un dispensario médico en el lugar donde previamente se realizaban las reuniones de la UEM Saltillo. La inauguración de este dispensario reafirma el compromiso de esta diócesis con la atención de los enfermos y personas necesitadas. Noviembre - Diciembre 2021

… La constancia del Encuentro Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros, aplazado únicamente a causa de la pandemia, reafirma el compromiso de quienes forman parte de este programa, integrado al plan de trabajo de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol, con los enfermos y su papel fundamental en la misión. Como bien sabemos, el seguimiento de Jesús y la proyección misionera van de la mano. No se debe excluir ninguna de las dos dimensiones de la vida cristiana porque quedaría trunca nuestra vocación y no compaginaría con las exigencias del Evangelio. Discipulado y misión son las dos caras de la misma medalla. El discípulo que se pone a los pies de Jesús para contemplarlo dócilmente se levanta para cumplir valerosamente lo que Él nos manda. El Encuentro Nacional de la UEM fue culmen del trabajo realizado por el comité organizador en la diócesis de Saltillo, a nombre de OMPE México, felicitamos a la Diócesis de Saltillo por ser la sede de este encuentro nacional que año con año reconoce e impulsa el trabajo de nuestros enfermos misioneros, de los visitadores y coordinadores de este programa de la Obra de San Pedro Apóstol. Llevada a cabo de manera virtual, esta jornada fue un espacio de aprendizaje y motivación para todos los que pertenecen a esta gran labor apostólica con alegría y compromiso, demostrando cada día, que los enfermos y visitadores de la UEM, son verdaderos sembradores de esperanza. 33


LA VOZ DEL PAPA

«¡Levántate!

(cf. Hch 26,16)

Te hago testigo de las cosas que has visto»

Queridos jóvenes: Una vez más quisiera tomarlos de la mano para continuar juntos la peregrinación espiritual que nos conduce hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa en el 2023.

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l año pasado, un poco antes de que se propagara la pandemia, firmé el mensaje con el lema «Joven, a ti te digo, ¡levántate!» (cf. Lc 7,14). En su providencia, el Señor ya nos quería preparar para la durísima prueba que estábamos a punto de vivir.

En el mundo entero se tuvo que afrontar el sufrimiento causado por la pérdida de tantas personas queridas y por el aislamiento social. También a ustedes, jóvenes —que por naturaleza se proyectan hacia el exterior—, la emergencia sanitaria les impidió salir para ir a la escuela, a la universidad, al trabajo, para reunirse. Se encontraron en situaciones difíciles, que no estaban acostumbrados a gestionar. Quienes estaban menos preparados y privados de apoyo se sintieron desorientados. En muchos casos surgieron problemas familiares, así como desocupación, depresión, soledad y dependencias. Sin hablar del estrés acumulado, de las tensiones y explosiones de rabia, y del aumento de la violencia. 34

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Pero gracias a Dios este no es el único lado de la medalla. Si la prueba nos mostró nuestras fragilidades, también hizo que aparecieran nuestras virtudes, como la predisposición a la solidaridad. En cada rincón del mundo vimos muchas personas, entre ellas numerosos jóvenes, luchar por la vida, sembrar esperanza, defender la libertad y la justicia, ser artífices de paz y constructores de puentes. Cuando un joven cae, en cierto sentido cae la humanidad. Pero también es verdad que cuando un joven se levanta, es como si se levantara el mundo entero. Queridos jóvenes, ¡qué gran potencialidad hay en sus manos! ¡Qué fuerza tienen en sus corazones! Por eso hoy, una vez más, Dios le dice a cada uno de ustedes: “¡Levántate!”. Espero de todo corazón que este mensaje nos ayude a prepararnos para tiempos nuevos, para una nueva página en la historia de la humanidad. Pero, queridos jóvenes, no es posible recomenzar sin ustedes. Para volver a levantarse, el mundo necesita la fuerza, el entusiasmo y la pasión que tienen ustedes. En este sentido, quisiera que meditemos juntos el pasaje de los Hechos de los Apóstoles en el que Jesús le dice a Pablo: «¡Levántate! Te hago testigo de las cosas que has visto» (cf. Hch 26,16).

Pablo testigo ante el rey El versículo que inspira el lema de la Jornada Mundial de la Juventud 2021 está tomado del testimonio de Pablo ante el rey Agripa, mientras se encontraba detenido en la cárcel. Él, que un tiempo fue enemigo y perseguidor de los cristianos, ahora es juzgado por su fe en Cristo. Habían pasado unos veinticinco años cuando el Apóstol narra su historia y el episodio fundamental de su encuentro con Cristo. Pablo confiesa que anteriormente había perseguido a los cristianos hasta que un Noviembre - Diciembre 2021

día, cuando iba a Damasco para arrestar a algunos de ellos, una luz «más brillante que el sol» lo envolvió a él y a sus compañeros de viaje (cf. Hch 26,13), pero solamente él oyó «una voz». Jesús le dirigió la palabra y lo llamó por su nombre.

¡Saulo, Saulo! Profundicemos juntos este hecho. Llamando a Saulo por su nombre, el Señor le hizo comprender que lo conocía personalmente. Es como si le dijera: «Sé quién eres, sé lo que estás tramando, pero a pesar de todo me dirijo justo a ti». Lo llamó dos veces, como signo de una vocación especial y muy importante, como había hecho con Moisés (cf. Ex 3,4) y con Samuel (cf. 1 S 3,10). Cayendo al suelo, Saulo comprendió que era testigo de una manifestación divina, de una revelación poderosa, que lo sacudió, pero no lo aplastó, al contrario, lo interpeló personalmente. En efecto, solo un encuentro personal —no anónimo— con Cristo cambia la vida. Jesús muestra que conoce bien a Saulo, que «conoce su interior». Aun cuando Saulo es un perseguidor, aun cuando en su corazón siente 35


LA VOZ DEL PAPA

odio hacia los cristianos, Jesús sabe que esto se debe a la ignorancia y quiere demostrar su misericordia en él. Será justamente esta gracia, este amor inmerecido e incondicional, la luz que transformará radicalmente la vida de Saulo.

¿Quién eres, Señor? Ante esa presencia misteriosa que lo llama por su nombre, Saulo pregunta: «¿Quién eres, Señor?» (Hch 26,15). Esta pregunta es sumamente importante, y todos en la vida, antes o después, nos la tenemos que hacer. No basta haber escuchado hablar de Cristo a otros, es necesario hablar con Él personalmente. Esto, básicamente, es rezar. Es hablar a Jesús directamente, aunque tengamos el corazón todavía des-

ordenado, la mente llena de dudas o incluso de desprecio hacia Cristo y los cristianos. Me gustaría que cada joven, desde lo profundo de su corazón, llegara a hacerse esta pregunta: «¿Quién eres, Señor?». No podemos dar por descontado que todos conocen a Jesús, aun en la era de internet. La pregunta que muchas personas dirigen a Jesús y a la Iglesia es justamente esta: “¿Quién eres?». En todo el relato de la vocación de san Pablo esta es la única vez en la que él habla. Y a su pregunta, el Señor responde sin demora: «Yo soy Jesús, al que tú persigues» (ibíd.).

Yo soy Jesús, al que tú persigues Por medio de esta respuesta, el Señor Jesús revela a Saulo un gran misterio: que Él se identifica con la Iglesia, con los cristianos. Hasta ahora, Saulo no había visto de Cristo más que a los fieles que había encerrado en la cárcel (cf. Hch 26,10), cuya condena a muerte él mismo había aprobado (ibíd.). Y había visto cómo los cristianos respondían al mal con el bien, al odio con el amor, aceptando las injusticias, la violencia, las calumnias y las persecuciones sufridas por el nombre de Cristo. Por eso, si se mira bien, Saulo de algún modo —sin saberlo— había encontrado a Cristo, ¡lo había encontrado en los cristianos! Cuántas veces hemos oído decir: «Jesús sí, la Iglesia no», como si uno pudiera ser una alternativa a la otra. No se puede conocer a Jesús si no se conoce a la Iglesia. No se puede conocer a Jesús si no por medio de los hermanos y las hermanas de su comunidad. No nos podemos llamar plenamente cristianos si no vivimos la dimensión eclesial de la fe.

Te lastimas dando golpes contra el aguijón Estas son las palabras que el Señor dirigió a Saulo después de que cayera al suelo. Parece como si le estuviese hablando de modo misterioso desde largo tiempo, tratando de atraerlo hacía sí, y Saulo se estuviera resistiendo. Este mismo dulce reproche, nuestro Señor lo dirige 36

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a cada joven que se aleja: «¿Hasta cuándo huirás de mí? ¿Por qué no escuchas que te estoy llamando? Estoy esperando tu regreso». Como el profeta Jeremías, nosotros a veces decimos: «No volveré a recordarlo» (Jr 20,9). Pero en el corazón de cada uno hay como un fuego ardiente, aunque nos esforcemos por contenerlo no lo conseguimos, porque es más fuerte que nosotros mismos. El Señor eligió a alguien que incluso lo había perseguido, que había sido completamente hostil a Él y a los suyos. Pero no existe una persona que para Dios sea irrecuperable. Por medio del encuentro personal con Él siempre es posible volver a empezar. Ningún joven está fuera del alcance de la gracia y de la misericordia de Dios. De ninguno se puede decir: está demasiado lejos, es demasiado tarde. ¡Cuántos jóvenes tienen la pasión de oponerse e ir contracorriente, pero llevan escondida en el corazón la necesidad de comprometerse, de amar con todas sus fuerzas, de identificarse con una misión! Jesús, en el joven Saulo, ve exactamente esto.

Reconocer la propia ceguera Podemos imaginar que, antes del encuentro con Cristo, Saulo estaba en cierto sentido «lleno de sí», se consideraba grande por su integridad moral, por su celo, por sus orígenes y por su cultura. Ciertamente estaba convencido de que hacía lo correcto. Pero, cuando el Señor se le reveló, aterrizó y se encontró ciego. De repente descubrió que era incapaz de ver, no sólo físicamente sino también espiritualmente. Sus certezas vacilaron. En su interior advirtió que aquello que lo había animado con tanta pasión —el celo por eliminar a los cristianos— había sido una completa equivocación. Se dio cuenta de que no era el poseedor absoluto de la verdad, más aún, que estaba lejos de serlo. Y, junto a sus certezas, cayó también su grandeza. De repente se supo perdido, frágil, pequeño. Esta humildad —conciencia del propio límite— es fundamental. A quien piensa que Noviembre - Diciembre 2021

lo sabe todo de sí, de los otros e incluso de las verdades religiosas, le costará encontrar a Cristo. Saulo, volviéndose ciego, perdió sus puntos de referencia. Al quedarse solo en la oscuridad las únicas cosas claras para él fueron la luz que vio y la voz que sintió. Qué paradoja: justo cuando uno reconoce que está ciego es cuando comienza a ver. Después de la revelación en el camino de Damasco, Saulo preferirá ser llamado Pablo, que significa “pequeño”. No se trata de un “nombre de usuario” o de un “nombre artístico” —tan en boga hoy incluso entre la gente común—, fue el encuentro con Cristo el que lo hizo sentirse realmente así, derribando el muro que le impedía conocerse de verdad. Él mismo afirmó de sí: «Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, incluso indigno de llamarme apóstol por haber perseguido a la Iglesia de Dios» (1 Co 15,9). A santa Teresa de Lisieux, como a otros santos, le gustaba repetir que la humildad es la verdad. Hoy en día muchas “historias” sazonan nuestras jornadas, especialmente en las redes sociales, a menudo construidas artísticamente con mucha producción, con videocámaras y escenarios diferentes. Se buscan cada vez más los focos del primer plano, sabiamente orientados, para poder mostrar a los “amigos” y “seguidores” una imagen de sí que a veces no refleja la propia verdad. Cristo, luz meridiana, viene a iluminarnos y a restituirnos nuestra autenticidad, liberándonos de cualquier máscara. Nos muestra con nitidez lo que somos, porque nos ama tal como somos.

Cambiar de perspectiva La conversión de Pablo no fue un volver para atrás, sino abrirse a una perspectiva totalmente nueva. En efecto, él continuó el camino hacia Damasco, pero ya no era el mismo de antes, era una persona distinta (cf. Hch 22,10). En la vida ordinaria es posible convertirse y renovarse haciendo las cosas que solemos hacer, pero con el cora37


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zón transformado y con motivaciones diferentes. En este caso, Jesús le pidió a Pablo expresamente que siguiera hasta Damasco, hacia donde se dirigía. Pablo obedeció, pero ahora la finalidad y la perspectiva de su viaje habían cambiado radicalmente. De ahora en adelante verá la realidad con ojos nuevos. Antes eran los ojos del perseguidor justiciero, desde ahora serán los del discípulo testigo. En Damasco, Ananías lo bautizó y lo introdujo en la comunidad cristiana. En el silencio y en la oración, Pablo profundizará la propia experiencia y la nueva identidad que le dio el Señor Jesús.

No dispersar la fuerza y la pasión de los jóvenes La actitud de Pablo antes del encuentro con Jesús resucitado no nos resulta extraña. ¡Cuánta fuerza y cuánta pasión habitan también en los corazones de ustedes, queridos jóvenes! Pero si la oscuridad que los rodea y la que está dentro de ustedes les impide ver correctamente, corren el riesgo de perderse en batallas sin sentido, hasta volverse violentos. Y lamentablemente las primeras víctimas serán ustedes mismos y aquellos que están más cerca de ustedes. Existe también el peligro de luchar por causas que en el origen defienden valores justos pero que, llevadas al extremo, se vuelven ideologías destructivas. ¡Cuántos jóvenes hoy, tal vez empujados por las propias convicciones políticas o religiosas, terminan por convertirse en instrumentos de violencia y destrucción en la vida de muchos! Algunos, nativos digitales, encuentran en el ámbito virtual y en las redes sociales el nuevo campo de batalla, utilizando sin escrúpulos el arma de las noticias falsas para esparcir veneno y destruir a sus adversarios. Cuando el Señor irrumpió en la vida de Pablo, no anuló su personalidad, no borró su celo y su pasión, sino que hizo fructificar sus talentos para hacer de él el gran evangelizador hasta los confines de la tierra.

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Apóstol de las gentes Posteriormente, Pablo será conocido como “el apóstol de las gentes”. ¡Él, que había sido un escrupuloso fariseo observante de la Ley! He aquí otra paradoja: el Señor depositó su confianza justamente en aquel que lo perseguía. Como Pablo, cada uno de nosotros puede sentir en lo profundo de su corazón esta voz que le dice: “Me fío de ti. Conozco tu historia y la tomo en mis manos, junto contigo. Aunque a menudo hayas estado en mi contra, te elijo y te hago mi testigo”. La lógica divina puede hacer del peor perseguidor un gran testigo. El discípulo de Cristo está llamado a ser «luz del mundo» (Mt 5,14). Pablo debe dar testimonio de lo que ha visto, pero ahora está ciego. ¡Estamos de nuevo ante una paradoja! Pero es justamente a través de esta experiencia personal que Pablo podrá identificarse con aquellos a los que el Señor lo envía. En efecto, es constituido testigo «para abrirles los ojos y que se conviertan de las tinieblas a la luz» (Hch 26,18).

¡Levántate y da testimonio! Al abrazar la vida nueva que nos fue dada en el bautismo, recibimos también una misión del Señor: “¡Serás mi testigo!”. Es una misión a la que dedicarse, que lleva a cambiar la vida. Hoy la invitación de Cristo a Pablo se dirige a cada una y cada uno de vosotros, jóvenes: ¡Levántate! No puedes quedarte tirado en el suelo sintiendo pena de ti mismo, ¡hay una misión que te espera! También tú puedes ser testigo de las obras que Jesús ha comenzado a realizar en ti. Por eso, en nombre de Cristo, te digo: — Levántate y testimonia tu experiencia de ciego que ha encontrado la luz, que ha visto el bien y la belleza de Dios en sí mismo, en los otros y en la comunión de la Iglesia que vence toda soledad.

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— Levántate y testimonia el amor y el respeto que es posible instaurar en las relaciones humanas, en la vida familiar, en el diálogo entre padres e hijos, entre jóvenes y ancianos. — Levántate y defiende la justicia social, la verdad, la honradez y los derechos humanos; a los perseguidos, a los pobres y los vulnerables, a los que no tienen voz en la sociedad y a los inmigrantes. — Levántate y testimonia la nueva mirada que te hace ver la creación con ojos maravillados, que te hace reconocer la tierra como nuestra casa común y que te da el valor de defender la ecología integral. — Levántate y testimonia que las existencias fracasadas pueden ser reconstruidas, que las personas que ya han muerto en el espíritu pueden resurgir, que las personas esclavas pueden volverse libres, que los corazones oprimidos por la tristeza pueden volver a encontrar la esperanza. — ¡Levántate y testimonia con alegría que Cristo vive! Difunde su mensaje de amor y salvación entre tus coetáneos, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en el mundo digital, en todas partes. El Señor, la Iglesia, el Papa confían en ustedes y los constituyen testigos para tantos otros jóvenes que encuentran en los “caminos de Damasco” de nuestro tiempo. No se olviden: «Si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 120).

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¡Levántense y celebren la JMJ en las Iglesias particulares! Renuevo a todos ustedes, jóvenes del mundo, la invitación a formar parte de esta peregrinación espiritual que nos llevará a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa en 2023. El próximo encuentro, no obstante, será en vuestras Iglesias particulares, en las diversas diócesis y heparquías del mundo donde, en la solemnidad de Cristo Rey, se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud 2021 a nivel local. Espero que todos nosotros podamos vivir estas etapas como verdaderos peregrinos y no como “turistas de la fe”. Abrámonos a las sorpresas de Dios, que quiere hacer resplandecer su luz en nuestro camino. Abrámonos a escuchar su voz, también por medio de nuestros hermanos y hermanas en la fe. De esta manera nos ayudaremos unos a otros a levantarnos juntos, y en este difícil momento histórico seremos profetas de tiempos nuevos, llenos de esperanza. Que la Bienaventurada Virgen María interceda por nosotros.

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LA MISIÓN HOY por P. Vicente Haro Campos, Diócesis de Zacatecas

LA SOLEDAD Y DEPRESIÓN Los seres humanos estamos envueltos de diversas circunstancias y contextos que, por un lado, hacen posible que crezcamos como personas; sin embargo, por otro lado, hay momentos de crisis, problemas o conflictos existenciales, que nos llevan de repente a retroceder. En este sentido, ante ambas circunstancias las personas nos topamos con emociones y sentimientos, los cuales no son buenos ni malos, sin embargo, sí ocupamos una buena dosis de inteligencia emotiva para poder enfrentar sentimientos desagradables, como miedo, vergüenza, tristeza, soledad y depresión. Es por ello por lo que en el presente artículo nos proponemos acercarnos al tema de la soledad acompañada por la depresión, a través de la Sagrada Escritura y de algunas pistas psicológicas.

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1. Soledad en la Sagrada Escritura

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n la Sagrada Escritura encontramos varios momentos en los que se hace patente el tema de la soledad. Podemos decir que, es un sentimiento que ha estado presente en muchos personajes bíblicos tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento. En este primer apartado no pretendemos agotar el tema, pero sí queremos hacer alusión a tres episodios donde aparece dicho sentimiento y cómo se afronta el mismo, esperamos que sea de gran ayuda para todos los que siguen esta publicación.

1.1 Primer relato de la creación (Cfr. Gn 1, 1-2)

En las primeras páginas de nuestro libro sagrado, es interesante como antes de la creación aparecen estos versículos como contextualización de todo lo que va a suceder: «la tierra era caos y confusión: oscuridad cubría el abismo...» Gn 1, 2. Tratamos de adentrarnos a este versículo; a) en un primer momento, todos los seres humanos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado la soledad/depresión como un momento de caos, es decir una soledad que se manifiesta en desconcierto, desajuste, desorden o en otras palabras una profunda experiencia de desorganización interna que nos bloquea.

c) En un tercer momento, la soledad/ depresión presenta la máscara de oscuridad, quizás, pueda ser una buena imagen para describir lo que es la misma, una experiencia emotiva, donde no hay luz, donde no hay sentido, donde todo se torna negro y esto provoca que las personas caigamos en el ensimismamiento y no tengamos la capacidad de ir más allá. ¿Cómo afrontar este caos, confusión y oscuridad? La misma Sagrada Escritura nos da orientación asertiva (Cfr. Gn 1, 4-5); para poder afrontar la soledad primero es importante que tengamos la capacidad de reconocer cómo se presenta nuestra soledad o con qué máscara, esto para poder entendernos, no es otra cosa que ponerle apellido a tu soledad a mi soledad. Después de haber hecho esto, recordemos que en todo ser humano hay algo de oscuridad y de luz, es decir, la vida nos enseña que no todo es color de rosa o positivo, sino que también hay situaciones negativas y dramáticas en nuestra vida. En esta línea, hemos de aprender a darle luz a nuestra soledad, ¿de qué manera?, preguntándole a la misma, ¿por qué me nos sentimos así?, ¿qué la ha provocado?, ¿qué queremos hacer con esa experiencia?, ¿qué rumbo le queremos dar?

b) En un segundo momento, la soledad/ depresión también aparece como confusión, es decir, se trata de un estado afectivo que complica nuestra vida, ya que, cuando llega la soledad, difícilmente podemos darle un rumbo o sentido al sentimiento que estamos viviendo. Esta confusión, también se ve reflejada como una experiencia que revuelve nuestro interior provocando en nosotros la ausencia de paz.

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LA MISIÓN HOY

a) La soledad lo lleva a maldecir, el día que nació, esto es algo muy fuerte porque en pocas palabras Job se está denigrando a sí mismo. b) Otro aspecto de la soledad de Job es que el día de su nacimiento lo ve con ojos de tinieblas, por tanto, recordemos que el color negro es la ausencia de luz y de color, por lo tanto, ausencia de color en la vida. c) Su soledad es signo de esterilidad, es decir, para Job esta experiencia emotiva no le produce ningún fruto. d) También esta soledad es sinónimo de muerte, por tanto, donde hay muerte no hay vida, no hay existencia. En síntesis, se trata de una experiencia profundamente dramática que acompaña a toda la persona de Job. ¿Cuántas veces como seres humanos, no nos hemos sentido de tal manera?, pero, también, le podemos preguntar a Job, ¿cómo él afrontó su soledad/depresión? Lo podemos resumir en estos puntos:

1.2 La historia de Job (Cfr. Jb 3, 1-26) Un personaje apasionante y fuera de serie es Job. Una persona normal como tú y como yo, que de repente de tener todo, de un día para otro se queda solo, sin nada, y por qué no decirlo quizás en una profunda depresión. En Job encontramos al padre de hoy que ha perdido a sus hijos a causa de la violencia; vemos al joven de hoy que de repente no le encuentra sentido a la vida y finalmente, vemos al anciano de hoy que se encuentra abandonado en su soledad y depresión. Por tanto, un personaje bíblico muy real y actual para cada uno de nosotros. Tratemos de entender la soledad/depresión de Job, a través de estas características: 42

a) Ante cualquier situación catastrófica o límite, lucha por encontrar a Dios, que se oculta detrás de esa sensación de soledad y depresión, sólo faltar abrir los ojos para darnos cuenta de que Él ha estado con nosotros. b) Busca momentos de silencio y de diálogo, con personas que te puedan entender, Job lo hizo con sus amigos, pero de manera especial con Dios. c) Que tu fe no vacile, el hombre debe persistir en su confianza en Dios incluso cuando el propio interior no encuentra paz ni sosiego. d) Abandona tu vida, soledad y depresión en las manos de Dios: «me doy cuenta que todo lo puedes, de que eres capaz de cualquier proyecto» Jb 41, 2.

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1.3 La soledad del Crucificado-Glorificado. No podemos dejar por alto, el prototipo del hombre. Jesús, participando de sus dos naturalezas también sufrió el drama de la soledad en la cruz: «Dios mío, Dios mío; ¿por qué me has abandonado?» (Mt 24, 6). Sin duda, que no cabe en la cabeza, ¿por qué Jesús siendo Dios quiso hacerse hombre?, ¿por qué quiso experimentar la fragilidad de la carne (sin pecado) ?, ¿por qué se acercó al dolor del hombre?, ¿qué nos quiere enseñar con su dolor y soledad? Son cuestiones paradójicas, pero al mismo tiempo llenas de luz y de sentido. Este versículo encierra diferentes significados: ---asimilar, angustia, ansiedad y ofuscación del corazón.

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Tan solo con este versículo vemos que también Jesús no se escapó de la soledad, pero ¿cómo la afrontó?, ¿se dejó vencer por ella?, ¿qué fue lo que hizo? El Papa Francisco, lo sintetiza de esta manera: «Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu. Fiarse de Dios, que camina conmigo, que camina con mi pueblo, que camina con mi Iglesia: y esto es un acto de fe. Yo me fío. No lo sé: no sé por qué sucede esto, pero yo me fio. Tú sabrás por qué». De manera pedagógica lo desglosamos así: a) Aprendamos a dejar la soledad/depresión en Dios. b) Recordemos que Dios camina junto con nuestra soledad. c) No vamos solos, hay personas alrededor, que caminan a nuestro lado. 43


LA MISIÓN HOY

d) La respuesta no la busquemos en el momento, esperemos un tiempo y la obtendremos. e) Después de la cruz, viene la glorificación, que no es otra cosa que el sentido que le damos a cada problema.

2. Algunas pistas psicológicas. Para este último apartado me remito al libro del jesuita Giovanni Cucci, La fuerza de la debilidad, aspectos psicológicos de la vida espiritual. Dicho sacerdote nos regala algunos puntos para poder afrontar este tipo de experiencias dramáticas. Como dijimos en la introducción, no se trata de un trabajo exhaustivo y terminado, sin duda, que podemos encontrar desde las distintas líneas de la psicología, diferentes orientaciones para afrontar el tema que nos ocupa. A luz de este jesuita proponemos afrontar nuestra soledad a partir de estas orientaciones: a) Reconozcamos el origen de nuestra soledad. Cuando vamos con nuestro doctor de cabecera, podemos notar que antes de darnos el medicamento adecuado, trata de investigar y analizar, precisamente dónde está el dolor, o en otras palabras qué es lo que lo está originando y de esta manera ir a la raíz del problema. Por tanto, preguntémonos, ¿qué es lo que ocasionó que nos sintiéramos con esta soledad? b) Examinemos la manera de cómo se afronta la soledad. En esta línea hay dos tipos de personas: las primeras son las huyen o tratan de evadir el sentimiento o el problema y las segundas son las que enfrentan con determinación y valentía la situación que les está tocando vivir. c) Busquemos mecanismos diferentes. Es decir, se trata de perspectivas nuevas que ayuden a reducir o eliminar la fuerza de los conflictos o de la soledad. Por ejemplo: 1º buscar ayuda profesional, a través del acompañamiento psicológico y espiritual; 44

2º buscar hobbies que nos ayuden a distraernos y 3º ayudar a las personas que se encuentran en situaciones difíciles (visitar hospitales, cárceles, orfanatos etc.) d) Aprendamos a aceptar lo que nos está sucediendo. Gran parte de la solución está en ser realistas y objetivos con nuestra vida. Hay cosas que por el momento no se pueden cambiar, sin embargo, sí se puede tomar una actitud positiva y asertiva ante ello, no es otra cosa que tener la capacidad de asimilar de manera objetiva y aprender de dicha situación. e) Cultivemos el sentido de gratuidad. Es muy interesante cómo en nuestra vida siempre nos enfrascamos en los puntos negros y negativos, lo cual ocasiona que no podamos redimensionar el conjunto de nuestra existencia. Por lo tanto, cuando nos sintamos solos y depresivos, hagamos una lista de todas las cosas buenas que hemos recibido en el último mes. Noviembre - Diciembre 2021


f) Reconciliarnos con nuestra propia fragilidad. Las situaciones límites y dramáticas de nuestra vida, nos hacen sentirnos vulnerables, débiles y esto crea en nosotros inseguridad. Sin embargo, es importante no estancarnos en ella, salir del rol del victimismo, que sólo nos lleva a contemplarnos de manera pasiva y pasar, por tanto, al rol del protagonismo de nuestra fragilidad, no es otra cosa, que ser corresponsables con nosotros mismos. g) Resignifiquemos lo vivido. Sin duda, que el mal en sí mismo, no tiene razón de ser. Sin embargo, lo que sí tiene razón de ser es el sentido existencial que le queremos dar a la soledad y depresión. Nos recuerda el creador de la logoterapia, Víctor Frankl: «El dolor hace al hombre lúcido y al mundo transparente. El dolor abre perspectivas hasta el fondo». Por lo tanto, «el hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete con el cumplimiento del sentido de su vida». Noviembre - Diciembre 2021

En síntesis, hablar de soledad y depresión, hoy en día es una realidad que siempre ha acompañado a toda la humanidad. Hemos tratado de hacer un breve recorrido a la luz de la Sagrada Escritura y nos hemos dado cuenta, que se trata de una situación muy humana, difícil en sí misma, sin embargo, a través de los pasajes bíblicos, reconocemos que sí se puede afrontar de manera asertiva la soledad y el ejemplo más claro pues es Jesucristo. También, a la luz de la psicología hemos dado sólo algunas pinceladas de lo que podemos llamar inteligencia emocional, para poder enfrentar nuestra soledad, sobre todo, siendo protagonistas de nuestra soledad, resignificando la situación.

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CUADRO POR CUADRO por P. Dr. Luis García Orso, S.J.

21 Gramos Título: 21 Grams

Director: Alejandro González Iñárritu Guion: Guillermo Arriaga Fotografía: Rodrigo Prieto País: Estados Unidos - México Año: 2003 Duración: 124 min. Reparto: Sean Penn, Naomi Watts, Benicio Del Toro. Género: Drama actual Valoración: Historias muy humanas sobre culpa, dolor, arrepentimiento y reconciliación; sobre el peso del alma y la posibilidad de redención.

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aul (Sean Penn) es un profesor de matemáticas a quien el corazón ya no le responde y que espera un trasplante, aun sabiendo que hay escasas posibilidades de sobrevivir. Jack (Benicio del Toro) es un hombre violento, exdelincuente y expresidiario, pero ahora regenerado y convertido al cristianismo en forma también devotamente violenta. Cristina (Naomi Watts) ha abandonado su vida anterior de drogadicción y la ha cambiado por una familia feliz, ahora esposa de un arquitecto y con dos niñas, a quienes perderá trágicamente en un accidente en la calle. En una esquina, tres vidas que no se conocen se encontrarán frente a frente, para bien o para mal. Paul querrá conocer al donador de su trasplante de corazón, reconciliarse y aprender a amar de otra manera, con un corazón extraño al que qui-

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zás le quede muy poco de vida. Jack cargará una culpa que no lo deja en paz y de la que no espera hallar perdón cuando —según él cree— el mismo Jesucristo, al que se ha entregado religiosamente, lo ha traicionado. Cristina perderá todo lo ganado en su nueva vida, y ahora en sus entrañas de mujer se revolverán el dolor, la rabia, el deseo de venganza, el abatimiento. ¿Cómo pueden estas tres almas encontrarse y seguir viviendo? En la vida a veces nos llegan, misteriosamente, el dolor, la enfermedad, la soledad, la muerte, la pérdida de un ser querido…Un accidente a la vuelta de la esquina puede en segundos trastrocar nuestras mejores intenciones y derrumbarnos, volvernos a levantar y ponernos en otra dirección. ¿De cuánto dolor y rabia, amor y decepción, culpa y perdón, ilusiones y fracasos, está hecha nuestra existencia? ¿Cuánto nos pesa el dolor? ¿Y cuánto la condición humana? ¿Cuánto nos quita de peso experimentarnos redimidos? ¿De qué está hecho el último aliento de nuestra existencia terrena y de qué está hecha la esperanza?

¿Cuántas vidas vivimos? ¿Cuántas veces morimos? Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de la muerte, todos.

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CUADRO POR CUADRO

El mundo giró para juntarnos el uno al otro, giró sobre sí mismo y dentro de nosotros, hasta que por fin nos juntó en este hermoso sueño.

Con una narración siempre en fragmentos que saltan hacia atrás, adelante, a la mitad y a todos los tiempos, como «manchas sentimentales» dirá su director Alejandro González Iñárritu, 21 Gramos narra una historia que, como la vida misma, siempre nos está retando: al recoger hojas secas, armar una torre de fichas sin que se caigan, creer que unos seres humanos abatidos pueden emprender el vuelo y verse libres, decir «Jesús salva». Al principio de la película (o al final), Paul está en una cama de hospital, lleno de tubos y en condiciones severamente críticas y mortales, y se pregunta: «¿Esto es la antesala del Cielo?» … La respuesta no está escrita en el guion de Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, pero quizás sí confesada íntimamente por ellos, cuando unimos todas las imágenes de la historia, hasta entonces fragmentadas y sin orden cronológico, pero enlazadas con una intensa carga emocional compartida. Parafraseando a san Pablo (en la carta a los Romanos 8, 18-25) podemos afirmar que el peso de los sufrimientos no es comparable con el peso de la vida y de la libertad que se nos regalan. La película 21 Gramos se atreve a darle a esta confesión esperanzada todas las entrañas y la fuerza, el corazón y las emociones, el miedo y el valor, de una historia que es tan nuestra que nos golpea. 21 gramos parecen una cantidad insignificante pues es tan sólo «el peso de cinco centavos, o un colibrí, o una barrita de chocolate»; pero 21 Gramos es aquí el peso de la vida, la muerte, el sufrimiento, la pérdida, la esperanza, la libertad. Sí, después de todo, contando con todo, aquí es la antesala de la Vida.

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Oremos con el Papa Noviembre 2021

Recemos para que las personas, que sufren de depresión o agotamiento extremo, reciban apoyo de todos y una luz que les abra a la vida.

Diciembre 2021

Recemos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo.


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