1. PROPÓSITOS DE LA ARQUEOLOGÍA BÍBLICA
OBJETIVOS DEL APRENDIZAJE:
Entender el mundo de la arqueología
Entender el ámbito de la arqueología Bíblica
Adquirir conocimiento histórico-contextual
OBJETIVOS POR SESIÓN:
Facilitar la aproximación a la arqueología bíblica
Distinguir los aportes que esta brinda al estudio y conocimiento de la Biblia
Reconocer los diferentes escenarios de la Revelación Divina
NACIMIENTO DE LA ARQUEOLOGÍA1
Viajando en el tiempo
El conocimiento del pasado (la historia) es la clave para comprender el presente y las fuer- zas que continúan dando forma a culturas, lenguajes, fronteras nacionales y asociaciones políticas.
En la exitosa película Regreso al futuro, el excéntrico científico Emmett Brown construia un coche-máquina del tiempo que era capaz de retroceder al pasado o de adelantarse hacia el futuro.
Dado que las máquinas del tiempo no son viables, ¿Cómo abrir la puerta del pasado y descubrir la historia, las aventuras y los misterios que se mueven furtivamenteenlostiemposantiguos?
Existe un vehículo que puede hacernos retroceder en el tiempo.
Durante los últimos 200 años, el trabajo arqueológico ha proporcionado una valiosa información que ha permitido a las personas del siglo XXI echar un vistazo al pasado y hojear capítulos de la historia humana que durante siglos, e incluso milenios en algunos casos, han permanecido inaccesibles. Un lugar donde la arqueología ha conseguido hacer revivir el pasado es el Oriente Próximo, Medio o Antiguo
Los escritores clásicos griegos, de Homero a Heródoto, escribieron sobre las naciones del Mediterráneo oriental. Estos escritos despertaron en los occidentales
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un gran interés por las pirámides y los templos de Egipto -sus momias y papiros- y por los monumentos y tablillas de Babilonia.
En Tierra Santa, muchas iglesias y mezquitas antiguas están construidas sobre lugares donde debieron de tener lugar importantes acontecimientos de la historia biblia, y pueden verse antiguas ruinas a lo largo de toda la región.
Los restos arqueológicos de Oriente próximo plantean las siguientes preguntas:
¿Tienen estos restos algo que ver con la Biblia, el libro que más profundamente ha influido en la cultura occidental? ¿Existen pruebas arqueológicas que se relacionen con la Biblia?
¿Ciertas partes de la Biblia, especialmente las escritas hace 3.000 años o más, son mito o historia?
¿Es compatible una disciplina científica como la arqueología con un libro obviamente religioso como la Biblia?
Se trata de preguntas clave, y en estas sesiones se internaran responderlas. Una lectura no erudita de la Biblia revela que el escenario de los acontecimientos y las gentes del Antiguo y del Nuevo Testamento es Oriente Medio.
Dicho escenario incluiría en el Antiguo Testamento, de este a oeste, las actuales Irán, Irak, Turquía oriental, Siria, el Líbano, Israel, Palestina, Jordania, Egipto y Sudán septentrional. Estas tierras también se conocen como el «Creciente fértil», lugar de nacimiento de la civilización.
En la era cristiana, el escenario de la Biblia se traslad hacia el oeste para incluiró́ Turquía occidental, Grecia, Italia y algunas islas mediterráneas. Por tanto, cualquiera que estudie la historia, lengua, literatura, arquitectura, arte y geografía de estas regiones, encontrará numerosas relaciones con la Biblia. Esto es as porqueí́ los acontecimientos de la Biblia tienen lugar en estas regiones, y en ellos se cita a gobernantes como Sesac, Tarjaca, Teglat-Falasar y Sargón, Ciro y Darío, César Augusto y Herodes, que son asimismo personajes históricos. La arqueología, por tanto, puede servir de máquina del tiempo para los lectores de la Biblia, permitiéndoles navegar por el pasado.
Los orígenes de la arqueología del mundo bíblico
La arqueología consiste en el estudio de las cosas antiguas, especialmente culturas y sociedades.
Teniendo en cuenta que el mundo académico europeo siempre estuvo interesado en la historia, las lenguas (griego y latín), la literatura y el arte clásicos, no es de extrañar que las primeras excavaciones arqueológicas empezaran en Italia hace más de 250 años, en los yacimientos de Herculano (1738) y Pompeya (1748).
Este temprano desarrollo pudo haber beneficiado el estudio del Nuevo Testamento, pero no fue este el motivo de estas primeras excavaciones. Heinrich Schliemann (1822-90), hijo de un ministro alemán, mostró desde muy joven un gran interés por la Ilíaday la Odiseade Homero. Esta pasión, junto con su deseo de verificar la historicidad de las obras de Homero, le llevó hacia finales de la década de 1860 a Grecia, donde realizó excavaciones en varios lugares. Con el tiempo descubri el emplazamiento de lo que muchos creenó́ que fue Troya, en Turquía occidental. Se considera a Schliemann una figura relevante en el desarrollo de métodos de excavación más científicos. Gracias a Schliemann, muchos biblistas pensaron que la arqueología también podía servir para estudiar la Biblia y su mundo. De hecho, fue el interés por la Biblia y su historia lo que motivó a muchos de los primeros exploradores y arqueólogos a viajar a Oriente Medio para investigar y excavar yacimientos antiguos.
La arqueología en Mesopotamia
Hace casi 400 años, Pietro Della Valle (1586-1652), poeta, soldado y viajero italiano, visitó los montículos o tells(como se llaman en árabe) que constituían la antigua Babilonia. Allí descubrió adobes con una curiosa escritura en forma de cuña incisa en el barro. Fueron los primeros ejemplos de los que los estudiosos llamarían la escritura «cuneiforme» (en forma de cuña) que llegaron a Europa. Pero nadie podía leerlos. Durante los siguientes 250 años, numerosos estudiosos intrépidos, diplomáticos y clérigos viajaron a Oriente Medio para explorar los lugares bíblicos. Los británicos y los franceses jugaron un importante papel en las primeras excavaciones que se realizaron en Irak. Arqueólogos pioneros fueron: Paul-Erníle Botta (1802-70) realizó excavaciones en las antiguas capitales asirias de Nínive y Khorsabad, donde descubrió el palacio del rey Sargón II, mencionado en Isaías 20,l. Muchas de las refinadas esculturas que descubrió se trasladaron al Museo del Louvre, en París.
Austin Henry Layard (1817-94) anticuario británico, también trabajó en Nimrud y Khorsabad durante la década de 1840. Sus más importantes descubrimientos fueron trasladados al Museo Británico, en Londres. Hacia la segunda mitad del siglo XIX, la disciplina de la asiriología avanzó gracias al desciframiento de la escritura cuneiforme y el descubrimiento de capitales antiguas como Nínive y Babilonia, conocidas por las páginas de la Biblia. Otra renombrada ciudad bíblica de Mesopotamia, Ur de los caldeos, el hogar de Abrahán (Gén 11, 28.31), fue excavada por Sir Leonard Woolley (1880-1960) entre 1922 y 1934. Woolley descubrió las tumbas reales de la Primera Dinastía de Ur (ca. 2650-2500 a.C.), que albergaban exquisitas piezas de orfebrería, objetos de oro y diversos utensilios. Estos tesoros se encuentran en el Museo Británico, mientras que parte de las joyas y el cuerpo de Pu-Abi, reina o sacerdotisa de Ur durante la Primera Dinastía, se exhiben en el Museo de la Universidad de Pennsylvania.
La arqueología en Egipto
La egiptología tiene sus raíces en el coleccionismo de antigüedades del valle del Nilo que surgió en el siglo XVI. Egipto se conocía a través de la literatura clásica y los viajes de Heródoto en el siglo V a.C. La mística de Egipto llevó a muchos europeos a pensar que el contacto con objetos egipcios podía proporcionar conocimientos esotéricos, y que las misteriosas escrituras egipcias contenían poderes mágicos. Estas ideas fantasiosas dieron lugar a investigaciones más científicas en el siglo XIX.
Giovanni Belzoni (1778-1823), que había sido gigante de circo e ingeniero hidráulico, viajó a Egipto en 1816 con la esperanza de vender sus técnicas de irrigación a Muhammad Ali, el gobernante de Egipto. Allí conoció al cónsul británico Henry Salt, que era un coleccionista de antigüedades. Belzoni colaboró durante muchos años en las excavaciones de Salt, abriendo tumbas en el Valle de los Reyes y explorando las pirámides de Giza. Tomó como un desafío personal el trasladar sus mayores hallazgos a Inglaterra. Pese a su reputación de utilizar métodos poco rigurosos, también realizó cuidadosos dibujos de los templos y estatuas que no pudo trasladar, demostrando así que reconocía el valor intrínseco de los monumentos. Una etapa fundamental en el colonialismo francés en el Mediterráneo fue la campaña de Napoleón en Egipto. Se cuenta que, de pie frente a las grandes
pirámides de Giza, Napoleón anunció a sus tropas que 5.000 años de historia los contemplaban. Desde 1798, su ejercito de estudiosos se esparci por todo Egiptoó́ para registrar información sobre los monumentos. Gracias a este esfuerzo francés se encontró en 1799 la Piedra Rosetta, un descubrimiento que permiti que eló́ filólogo Jean Francois Champollion descifrara los jeroglíficos egipcios. (Ver articulo)
La Piedra Rosetta contenía un edicto de Ptolomeo V (196 a.C.), inscrito tanto en jeroglíficos (Unjeroglíficoesunelementodeunsistemadeescrituraeminentementepictórico,enelcuallaspalabras noserepresentanconsignosalfabéticosofonéticos,sinoquelaspalabrassedibujanconsímbolosyfiguras;elsistemade escriturainventadoporlosantiguosegipciosestáconformadoporjeroglíficos) como en demótico (Demótico.Una delasfasesdedesarrollodelalenguaegipciayporextensiónsusistemadeescritura,elmáscursivodesarrolladoporlos antiguosegipcios.Eltérmino"demótico"provienedelgriego "popular",utilizadoporprimeravezporHeródotoδημοτικά (sigloVa.n.e.)paradistinguirlodelasescriturashieráticayjeroglífica.Losegipciossereferíanaldemóticocomosẖ n ˁt "carta" o "escritura de documentos"), la avanzadísima escritura simplificada utilizada en el Egipto grecorromano. Fue, no obstante, la presencia del tercer texto, la traducción griega de la parte egipcia, lo que proporcionó la clave para descubrir el significado de los misteriosos signos. Este avance posibilitó la lectura y comprensión de las inscripciones jeroglíficas de tumbas, templos, estelas y papiros. La Piedra Rosetta se encuentra actualmen te en el Museo Británico, después de haber sido entregada por Napoleón a los ingleses tras su derrota en Waterloo.
La arqueología en Palestina e Israel
La tercera área más importante de Oriente Próximo -el corazón de la arqueología bíblica- comprende Palestina e Israel, a menudo conocida como Tierra Santa. Edward Robinson (1794-1863), biblista y profesor de un seminario americano, es figura significativa en los orígenes de la arqueología bíblica, una disciplina que sólo floreció completamente en el siglo XX. Desde 1837, Robinson viajó por Egipto, el Sinaí y Palestina, acompañado desde Beirut por Eli Smith, un misionero americano que dominaba el árabe. El monumental trabajo en tres volúmenes de Robinson, BiblicalResearchesinPalestine,fue publicado en 1841. El principal objetivo de su exploración era identificar lugares hasta entonces conocidos únicamente por el Antiguo y el Nuevo Testamento. En muchos casos logró correlacionar nombres hebreos y griegos citados en la Biblia con topónimos (nombres de lugares) del árabe moderno. La creencia de Robinson de que la Biblia contenía información precisa que podía relacionarse con las ruinas y lugares de Palestina se convirtió en
una de las características distintivas de la arqueología bíblica durante más de una década. El PalestineExplorationFund (PEF) se fundó en Inglaterra en 1865 para investigar la historia natural, la arqueología y la geografía de Palestina. Las primeras expediciones bajo el PEF (ahora conocido como la PalestineExplorationSociety)se dedicaron a realizar prospecciones y levantar mapas de lugares clave, como el mapa de Jerusalén realizado por el capitán Charles Warren. Bajo la autoridad del Imperio otomano en Palestina trabajaba Charles ClermontGanneau, que ayudó a rescatar la famosa estela de Mesa o Moabita que había sido descubierta en Dhiban (la Díbán bíblica) en Transjordania en 1868. Clermont-Ganneau también se dedicó al estudio de inscripciones en hebreo antiguo, como la inscripción del túnel de Síloé, descubierta en 1880. Pero es a Sir William Matthew Flinders Petrie (1853- 1942) a quien normalmente se le atribuye el mérito de haber orientado las excavaciones arqueológicas en una dirección más científica. Formado como topógrafo e ingeniero, el joven Petrie había estudiado y medido monumentos en Inglaterra (en 1880 publicó un libro sobre Stonehenge). Cuando fue a Egipto, Petrie utilizó técnicas de ingeniería y prospección para medir las grandes pirámides de Gíza en Egipto.
En 1890, y recién salido de casi una década de excavaciones en Egipto, Petrie trabajó brevemente en Tell el-Hesi, en el sur de Judá, bajo los auspicios del PEE. Allí buscaba aplicar el método estratigráfico (estudio de la disposición de los estratos) que Schliemann había utilizado en Grecia y Troya, lo que supuso un verdadero avance en la arqueología de Palestina, pese a la brevedad de su estancia en Tell elHesi.
La geología ya había determinado que los niveles de la tierra, o estratos, eran depositados por las fuerzas de la naturaleza en una secuencia cronológica, en la que los estratos más recientes cubrían los depósitos más antiguos. Conocido como «ley de la superposición», este principio fue aplicado a la disciplina de la arqueología, lo que resultó ser de gran ayuda para datar los niveles de restos humanos en los montículos del Oriente Próximo (Ver video). En este caso, fueron los contenidos dentro de los niveles los que permitieron a los arqueólogos establecer fechas precisas para las distintas civilizaciones. Aunque no existiera certeza absoluta sobre la fecha de un nivel, el excavador podía deducir la cronología relativa: los estratos más bajos serían los más antiguos y los de más arriba los más recientes.
Otros arqueólogos siguieron a Petrie en sus excavaciones de lugares bíblicos en la región, como R. A. S. Macalister (1870-1950), que colaboró en las excavaciones de Tell es- Safi (probablemente la Gat filistea) y Guézer entre 1902 y 1908. Otros lugares bíblicos, como Tanac, Jericó y Meguido, fueron excavados por arqueólogos alemanes a principios del siglo XX. Poco después de los primeros arqueólogos europeos vinieron los estudiosos americanos, debido al nacimiento de las AmericanSchoolsofOrientalResearchen 1900.
George Reisner, de la Universidad de Harvard, que había trabajado previamente en Egipto y Sudán, dirigió las excavaciones en Samaría desde 1909. Este trabajo y otros proyectos en la región se vieron truncados por la I Guerra mundial, pero la caída del Imperio otomano y el subsiguiente Mandato británico en Palestina dieron origen a una nueva etapa en la exploración arqueológica de Palestina. El importante arqueólogo bíblico G. Ernest Wright lo llamó «una época dorada». El estudioso más renombrado de esta etapa fue William Foxwell Albright (1891-1971), de la Universidad Johns Hopkins. Albright realizó prospecciones en Tell Beit Mirsim y poco después llevó a cabo cuatro campañas de excavaciones entre 1926 y 1932. La importancia del trabajo de Albright se basa en la atención que otorgó a la cerámica y en haber establecido una secuencia tipológica con propósitos de datación.
Petrie ya había uti-lizado los principios básicos de la cronología cerámica, consistentes en datar los restos cerámicos basándose en su forma y decoración, pero fue Albright el que refinó este análisis al datar cuidadosamente formas y tipos de cerámica específicos comparándolos con los de otros lugares, y permitiendo así a otros estudiosos datar los niveles de otros lugares en el sur de Palestina.
G. Ernest Wright (1909-74), uno de los alumnos más distinguidos de Albright, fue bien conocido por sus investigaciones en teología y arqueología bíblica. De Albright aprendió la importancia del análisis cerámico. Con su maestro tomó asimismo contacto con los métodos de campo en 1934 en Beitín, considerada la Betel del Antiguo Testamento. Wright se ade- lantó al posterior enfoque multidisciplinar a la arqueología, debido a su asociación con el antropólogo Robert Braidwood, de la Universidad de Chicago.
Aunque Wright esperaba ver los frutos de su nueva visión multidisciplinar en las excavaciones que dirigió en Siquén, sus elevadas aspiraciones sólo se cumplirían posteriormente en el trabajo de sus alumnos: William Dever, Joseph Seger y John
Holladay. Todos ellos trabajaron en Guézer entre 1960 y 1970, promoviendo enfoques más científicos y multidisciplinares en las excavaciones con el fin de proporcionar una panorámica más completa de la vida en las antiguas Canaán e Israel.
La creación del Estado de Israel en 1948 supuso el inicio de las excavaciones de israelíes en su tierra ancestral, aunque algunos ya habían trabajado en décadas anteriores junto a arqueólogos occidentales. Benjamín Mazar (1905-95), un joven estudioso que ya había tra- bajado en Tell Beit Mirsim con Albright en la década de 1930, es considerado por muchos el padre de la arqueología israelí. De 1936 hasta el fin de la década de 1970, Mazar realizó excavaciones en varios yacimientos, incluido el Monte del Templo en Jerusalén. Uno de los estudiantes de doctorado de Albright en la Universidad Johns Hopkins fue Abrahán Biran, que dirigió las excavaciones en Tell Dan durante décadas, y que ha seguido trabajando hasta bien entrados los noventa. Ótros arqueólogos pioneros en Israel fueron Yohanan Aharoni (1919-76), un estudiante de Mazar que trabajó en excavaciones en Arad, Ramat Rachel y Berseba, y Yigael Yadin (1917-84), general, político y académico, que realizó excavaciones en Jasor, Meguido y Masadá. Los alumnos de estos primeros arqueólogos israelíes trabajan actualmente en las excavaciones de los tells de las antiguas Israel y Canaán.
En el segundo tercio del siglo XX también hubo arqueólogos británicos que trabajaron en Israel y Jordania.
La arqueóloga inglesa Kathleen Kenyon (1906-78) introdujo los métodos más rigurosos desarrollados en la arqueología británica en sus excavaciones de Jericó y Jerusalén. También adaptó las técnicas de campo de Sir Mortimer Wheeler. Tal vez su mayor contribución a la arqueología bíblica o de Siria-Palestina fue la introducción de lo que se conoce como método «Wheeler-Kenyon» en Oriente Próximo. En este método se estudian con minuciosidad los niveles de ocupación y los muros testigos, es decir, los muros que se van creando en los laterales de las cuadrículas o áreas al excavarlas. Las cuadrículas o rectángulos excavados se sitúan en un sistema de cuadriculación establecido mediante un instrumento de medición. Kenyon tuvo además especial cuidado en aislar la cerámica y el resto de objetos encontrados en cada estrato. Gracias al registro de todos los hallazgos y a los detallados dibujos de los muros testigo, se podía conocer siempre el contexto de
un objeto. (Ver video : ¿Cuáles son los MÉTODOS y las HERRAMIENTAS de la ARQUEOLOGÍA?)
Los métodos arqueológicos modernos
Desde la década de 1960 en adelante, el trabajo arqueológico en todo Oriente Medio se ha ido haciendo cada vez más multidisciplinar. Tradicionalmente, en Oriente Próximo los arqueólogos enfatizaban la importancia del examen de las antiguas fuentes escritas, escritura, artefactos y objetos de arte de diversos tamaños como base para la reconstrucción del pasado. (Video: Función e importancia de la arqueología)
A pesar de que este enfoque, basado en las humanidades, permanece como espina dorsal de la arqueología, los arqueólogos han ido ampliando sus intereses, planteándose nuevas preguntas y empleando nuevos métodos de investigación.
La mayoría de las excavaciones tienen como objetivo el estudio paleomedioambiental de la región en la que se ubica el yacimiento. (Video: Diferentes tecnologías de la arqueología)
Los arqueólogos cuentan ahora con un instrumento de medición láser o «teodolito» para realizar prospecciones en los yacimientos, que permite registrar datos en ordenadores y elaborar mapas extremadamente rigurosos. Gracias a instrumentos como el magnetómetro y el radar de penetración en el suelo (GroundPenetratingRadar,GPR) se pueden ver las estructuras debajo de la superficie, lo que guía al arqueólogo a la hora de excavar estructuras de particular interés.
Los programas de ordenador como los Sistemas de Información Geográficos (SIG) permiten superponer imágenes de satélite, mapas regionales y mapas de yacimientos arqueológicos, y así se obtienen datos para estudiar un yacimiento arqueológico y su relación con otras estructuras y yacimientos. También se utiliza a menudo el carbono 14 para datar restos de flora o de fauna.
La cerámica ya no se estudia únicamente con fines de datación, sino también para determinar los tipos de arcilla y greda utilizados, que pueden localizarse en diferentes puntos de origen.
Por ejemplo, en un yacimiento que excavé con mi equipo en el norte del Sinaí, encontramos un gran vaso que se utilizaba para transportar productos, y que
procedía en realidad de la región del oasis Dakhla en el desierto libio de Egipto, mientras que otro se había fabricado en Ugarit, en la costa mediterránea en la actual Siria. Los arqueólogos están especialmente interesados en determinar la función de los vasos: su utilidad, qué contuvie- ron o transportaron y qué pueden decirnos sobre la economía de un yacimiento o región. Es difícil que recipientes de este tipo aparezcan con sus contenidos intactos, pero la presencia de residuos ofrece una pista importante de lo que pudieron contener.
Los arqueólogos modernos se muestran cada vez más dispuestos a realizar estudios antro- pológicos paralelos. Dichos estudios incluyen la osteología (el estudio de restos humanos) y la paleozoología, que determina los tipos de animales en un yacimiento a partir de los huesos encontrados. A partir de un cuidadoso estudio de restos humanos, el arqueólogo puede establecer hipótesis sobre las personas que vivieron en un yacimiento (su identidad étnica, su estado de salud y las enfermedades que pudieron sufrir). Los huesos de animales aportan información sobre la dieta de los residentes, así como sobre el medio ambiente de la zona. Por ejemplo, en nuestro trabajo en Tell el-Borg, en el Sinaí, hemos descubierto restos de vacas, ovejas, cabras, cerdos y peces. Estos restos indican que los antiguos habitantes del yacimiento seguían una dieta nutritiva y variada. La etnoarqueología, una rama de la antropología, estudia la información cultural o social de un lugar o una región cercana a otro yacimiento para establecer hipótesis sobre prácticas antiguas. En Tell el-Borg descubrimos antiguas chozas de caña que se habían quemado hasta el suelo hace miles de años, y aun así pudimos averiguar cómo se construyeron esas cabañas y sus patrones de asentamiento gracias al estudio de las cabañas de los beduinos de las cer- canías. Existen bases de datos para registrar y organizar objetos y otros hallazgos y para faci- litar el acceso a la información y fomentar el estudio y las publicaciones sobre arqueología. Resultados de una prospección con magnetómetro en Tell el-Daba, Egipto, que muestran las estructuras del palacio de los hicsos. La arqueología en Oriente Próximo, por tanto, está dejando de ser una empresa de caza de tesoros por anticuarios, para convertirse en un trabajo riguroso guiado por enfoques cien- tíficos e interdisciplinares serios que proporcionan una panorámica más completa de las sociedades antiguas. La ventaja para la arqueología bíblica es que ahora conocemos con mayor seguridad la manera en que se recuperaron, dataron e interpretaron los materiales arqueológicos.
La arqueología bíblica en crisis
Después de décadas de relación amistosa entre la escritura y la pala, los últimos treinta años han presenciado un espectacular cambio de enfoque, de uno generalmente positivo a uno más negativo y escéptico. William G. Dever, profesor de la Universidad de Arizona, cono- cido por implantar métodos científicos e interdisciplinares en sus excavaciones en Guézer, comenzó a cuestionar a finales de la década de 1970 la propiedad del término «arqueolo- gía bíblica». Dever objetaba, con razón, que muchos «arqueólogos bíblicos» eran en reali- dad teólogos y biblistas que carecían de la formación necesaria en el trabajo de campo. Añadía que el trabajo de dichos «arqueólogos bíblicos» estaba tan comprometido con una lectura literal de la Biblia, que ni siquiera se atrevían a interpretar los datos arqueológicos de forma objetiva, además de que las prioridadesj de la historia bíblica eran ya de por sí demasiado limitadas. Por ejemplo, Abrahán probablemente llegó a Canaán en algún momento de la Edad del Bronce Medio (ca. 2000-1800 a.C). Un arqueólogo bíblico podría tender a ignorar o descartar los materiales arqueológicos de la Edad del Bronce Antiguo o el Período calcolítico (2300-1300 a.C.), sencillamente porque no sirven de apoyo a la Biblia. Muchos estuvieron de acuerdo con Dever, y cada vez más arqueólogos que trabajan en las regiones de Tierra Santa se refieren a su disciplina como arqueología «siropalestina» para demostrar que los objetivos de su investigación no están limitados por las restriccio- nes de la Biblia.
Está claro que Dever ha ganado un importante debate sobre metodología. Los arqueólo- gos, independientemente de sus opiniones teológicas, están ahora de acuerdo en que el tra- bajo arqueológico objetivo es de capital importancia, y en que el uso de técnicas de excava- ción cuidadosamente controladas y multidisciplinares es esencial. Lo que Dever, un positi- vista histórico (es decir, un estudioso que sólo acepta las afirmaciones de un texto antiguo si pueden corroborarse mediante pruebas externas), no había previsto con sus críticas era el creciente escepticismo hacia la Biblia y el minimalismo histórico que se extendería entre influyentes biblistas a partir de la década de 1980.
La Biblia y la historia: debates actuales
El minimalismo histórico suele abordar con suspicacia la información contenida en la Biblia, considerándola manipulada ideológica y teológicamente, de forma que, para este movimien- to, dicha infor mación contiene escaso o nulo valor histórico. En cierto modo, este escepti- cismo representa un retorno a la crítica literaria de la Biblia instigada por biblistas europeos en el siglo XIX. En este enfoque no se considera que el autor del Pentateuco (los cinco pri- meros libros del Antiguo Testamento) fuera Moisés, como mantiene la tradición. Estos libros se ven más bien como una compilación a partir de distintas fuentes escritas que datarían de siglos después de los acontecimientos mencionados. Estas fuentes, a su vez, habrían sido recogidas y unificadas en algún momento del siglo V a.C. Los historiadores bíblicos dejaron de confiar en la historicidad de los relatos recogidos en todos los libros que van desde el Génesis hasta el libro de Josué, porque existía una separación temporal demasiado grande entre los acontecimientos y el momento en que estos se recogieron. Se argumenta además que los compiladores posteriores cambiaron los relatos para adecuarlos a sus intereses teológicos particulares. Estas teorías dominaron el mundo académico de los siglos XIX y XX, y siguen siendo ampliamente aceptadas. El trabajo arqueológico de Albright y sus estudiantes entre 1930 y 1970 es una respuesta arqueológica a los enfoques literarios más subjetivos de los estudios bíblicos europeos. En las décadas de 1980 y 1990, los enfoques literarios posmodernos comenzaron a influir en los estudios bíblicos. La teoría posmoderna considera que la Biblia pertenece a la ficción literaria, y por tanto minimiza e incluso desecha los hallazgos de la arqueología bíblica, al considerarlos irrelevantes. En su radicalidad, este enfoque llega a descartar la mayor parte de la historia del Antiguo Testamento: no existieron los patriarcas del Génesis, ni Moisés, no se produjo un Éxodo, ni una alianza en el monte Sinaí; no existió Josué ni se conquistó la Tierra Prometida, y figuras hasta entonces consideradas históricas, como Dátidy Salomón, pasaron a reinterpretarse como figuras idealizadas más que como auténticos reyes de Israel. En respuesta a estas teorías, Dever escribió una atrevida crítica, What Did the BiblicalWritersKnowandWhenDidTheyKnowIt (Eerdmans 2001). En este libro, Dever rechaza la tendencia revisionista de los historiadores posmodernos, acusándolos de utilizar los materia- les arqueológicos de forma selectiva e ingenua. Argumenta que la Biblia debería considerar- se como una ayuda esencial en el diálogo con los datos arqueológicos, y muestra además que, en muchos casos, al contrario de lo que los minimalistas afirman, la Biblia contiene riguro- sa
información histórica, social y cultural, especialmente sobre la Edad del Hierro (ca. 1200- 586a.C.).
En la misma época, mientras la hermenéutica posmodem a culminaba su efecto devasta- dor en el campo de los estudios del Antiguo Testamento, el]esusSeminar llegaba a la misma conclusión, argumentando que, por razones literarias y teológicas, la información contenida en los Evangelios sobre la vida de Jesús tampoco poseía valor histórico. Su enfoque, de carác- ter especulativo y arbitrario, ignora y trivializa materiales arqueológicos que apoyan la credibilidad de los Evangelios. Mi punto de vista es justo el contrario: después de más de treinta años estudiando el Antiguo y el Nuevo Testamento y haciendo un uso juicioso de las fuentes arqueológicas, veo más resultados positivos.
A MODO DE SINTESIS DE LA PRIMERA UNIDAD:
Arqueología bíblica: qué es y por qué es importante
Aunque la arqueología bíblica tiene limitaciones cuando es usada en la apologética cristiana, esta disciplina tiene una enorme importancia para dar sustento a la racionalidad y la plausibilidad de la fe.
A lo largo de las últimas décadas se han hecho grandes descubrimientos en el campo de la arqueología bíblica. Seguramente han escuchado del descubrimiento de alguna ciudad, alguna sinagoga de los primeros siglos, un sello de un rey, canastas, construcciones, palacios y acueductos de los tiempos bíblicos. Todos estos hallazgos son llamativos en sí mismos porque nos dan una perspectiva de cómo era el mundo bíblico en su origen. Sin embargo, hay muchas más razones de fondo para que arqueólogos, antropólogos, lingüistas y académicos de otros campos se comprometan en este tipo de búsquedas. La arqueología bíblica puede también dar sostén y firmeza a los relatos bíblicos, ayudando a confirmar algunas de las historias que son narradas en la Biblia o señalando la plausibilidad de estos relatos. A lo largo de los años se han descubierto importantes piezas arqueológicas que han ayudado a los arqueólogos y a los cristianos a confirmar con mucha mayor certeza los contextos y escenarios descritos en los textos bíblicos. Pero antes de abordar estas importantes razones en mayor profundidad, las cuales pueden llevar a todo tipo de discusiones sobre el mundo de la Biblia y la forma en que interpretamos la Revelación, es preciso identificar qué es la arqueología bíblica, cuál es su objeto de estudio, su historia y los aportes que esta disciplina le ha brindado al mundo.
¿Qué es la arqueología bíblica? Definiendo el campo de estudio
La arqueología bíblica es una escuela académica y una rama de los estudios bíblicos y de la arqueología levantina. La arqueología bíblica estudia los sitios arqueológicos del Antiguo Oriente Próximo y especialmente de Tierra Santa (también conocidos como Palestina, la Tierra de Israel y Canaán) de los tiempos bíblicos.
Este campo de estudio emergió como una disciplina académica a finales del siglo XIX, con el impulso de arqueólogos británicos y estadounidenses, con el objetivo de confirmar la historicidad de la Biblia. Entre los años 1920, justo después de la Primera Guerra Mundial, cuando Palestina estaba bajo el dominio británico, y entre la década de los sesenta, la arqueología bíblica se convirtió en una disciplina dominante entre la escuela americana de arqueología levantina bajo el liderazgo de figuras tales como William F. Albright y G. Ernest Wright.
Este trabajo fue principalmente financiado por iglesias y liderado por teólogos. Desde finales de los años sesenta, la arqueología bíblica fue influenciada por la arqueología procesual, la “Nueva Arqueología”, y enfrentó diversos problemas que hicieron que el enfoque religioso de la misma se hiciera a un lado en el marco de las investigaciones. Esto ha llevado a las escuelas americanas a hacer un cambio desde los estudios bíblicos y a enfocarse en la arqueología de la región y en su relación con los textos bíblicos, en lugar de probar o refutar los relatos bíblicos.
Fuentes de la arqueología bíblica
La Biblia Hebrea es la principal fuente de información acerca de la región de Palestina y principalmente cubre el periodo conocido como la Era de Hierro. Por lo tanto, la arqueología puede proveer perspectivas que la historiografía bíblica no puede darnos. El estudio comparativo de los textos bíblicos y de los descubrimientos arqueológicos ayuda a entender el Antiguo Oriente Próximo, las personas de estos contextos y sus culturas. Aunque tanto la Biblia Hebrea como el Nuevo Testamento son tomados en cuenta, la mayoría de los estudios se centran fundamentalmente en la Biblia Hebrea.
Uso del término “arqueología bíblica”
El término arqueología bíblica es usado por los arqueólogos israelíes y por los medios de comunicación, así como en relación a la audiencia de habla inglesa, en referencia a lo que es conocido en hebreo como “arqueología israelí”, y para evitar usar el término de arqueología palestina. En este sentido, esta definición ha sido usada con ciertos matices políticos y nacionalistas dentro de la comunidad académica israelí.
Los orígenes de la arqueología bíblica
Antes de que la disciplina se estableciera en un terreno netamente académico, las visitas a Oriente Próximo y la búsqueda de reliquias que dieran indicios de la veracidad de los relatos bíblicos fue algo común en el mundo cristiano.
El primer gran registro de una búsqueda arqueológica no académica en Tierra Santa se remonta al siglo IV, cuando Helena de Constantinopla, la madre del Emperador Constantino, viajó a Jerusalén para recuperar objetos sagrados y “reliquias” con el fin de impulsar y confirmar la religiosidad entre los cristianos del Imperio romano.
Helena hizo trasladar hasta Roma las escaleras del palacio de Poncio Pilato, pues según la tradición por estas habría caminado Jesús cuando fue juzgado y condenado a muerte por el procurador romano. Helena también fue reconocida por buscar las reliquias de la “Vera Cruz”, la verdadera cruz en la que fue crucificado Jesús. En su búsqueda por encontrar la cruz donde Jesucristo murió, Helena hizo demoler el templo dedicado a la diosa Venus erigido en el monte Calvario y ordenó una excavación sobre el lugar, luego de esto reclamó haber encontrado la cruz en la que Jesús fue crucificado. Aunque muchos de los “descubrimientos arqueológicos” de Helena han sido considerados como inauténticos, algunos otros, como es el caso de la Escalera del palacio de Poncio Pilato, si bien no están confirmados plenamente como fidedignos, parecen ser auténticos. El reformador alemán Martín Lutero habría subido de rodillas por la Escalera de Pilato luego de su viaje a Roma, ya que según las creencias populares de su tiempo seguir el camino de Jesús por la Escalera brindaba el perdón de los pecados a los penitentes. Si bien los hallazgos de Helena y de otros peregrinos cristianos que viajaban a Tierra Santa, tal y como sucedía en la época de las cruzadas, fueron muchas veces puestos en duda por los escépticos, la tradición de la búsqueda de reliquias se puede catalogar como una forma de proto-arqueología. Esta primera forma de arqueología puede indicarnos las verdaderas intenciones y la importancia misma de buscar objetos relacionados con los relatos bíblicos. La búsqueda de reliquias, la creencia en ellas o su fabricación de forma deliberada, tenían la función de aumentar la fe de los creyentes al tiempo que servían como un incentivo para que los fieles visitarán ciertos lugares de culto de manera más frecuente y dejarán en ellos sus ofrendas. Por estas mismas razones, la historia de las reliquias cristianas no ha estado exenta de enormes fraudes y fabricaciones. La arqueología como una disciplina consolidada surgirá mucho tiempo después de la búsqueda de reliquias medievales, la cual también era en sí misma una forma de
caza de tesoros y fuente de incentivos económicos para quienes se involucraban en ella. Así, el estudio de la arqueología bíblica comenzó al mismo tiempo que la arqueología general en el siglo XIX, y naturalmente su desarrollo se relaciona con el descubrimiento de artefactos altamente importantes.
La arqueología bíblica hoy
La arqueología bíblica del siglo XXI es llevada a cabo frecuentemente por equipos internacionales patrocinados por universidades e instituciones gubernamentales tales como la Autoridad de Antigüedades de Israel. Muchos voluntarios son reclutados para participar en las excavaciones conducidas por un equipo de profesionales. Los practicantes universitarios están haciendo crecientes esfuerzos para relacionar una excavación con otras en un intento de crear una amplia y detallada visión del mundo antiguo y de la cultura de cada región. Los recientes y rápidos avances en tecnología han facilitado hacer mediciones científicas cada vez más precisas en docenas de campos así como en estructuras temporales y más amplios y diseminados reportes.
Los debates de la arqueología bíblica
La arqueología bíblica es frecuentemente el tema de un continuo debate. Una de las fuentes de disputas más grandes es el periodo en el que los reyes gobernaron a Israel, y más generalmente la historicidad de la Biblia. Es posible definir dos grandes escuelas de pensamiento en torno a la arqueología bíblica en consideración con estas áreas: El minimalismo y el maximalismo bíblico, dependiendo de si la Biblia es considerado un documento no histórico, un documento religioso o si no lo es. Las dos escuelas no son unidades separadas, sino que forman un continuum (una secuencia de matices en la que las diferencias no son perceptibles en múltiples elementos, pero en la que los extremos son muy diferentes). Estas diferencias hacen que sea difícil definir ciertos campos de pensamiento arqueológico y sus límites. Sin embargo, es posible definir puntos de diferencia, aunque estas diferencias parecen estar decreciendo con el tiempo.
Cuevas de Qumran. La importancia de la arqueología bíblica. ¿Por qué los cristianos excavan? Es cierto que muchos cristianos viajan a Israel cada año para hacer turismo en Tierra Santa. Las últimas estimaciones indican que el número de peregrinos cristianos oscila entre 500.000 y 700.000 cada año. Sin embargo, pocos de ellos participan en una excavación de algún sitio bíblico. Pero considerando el hecho de que la arqueología es algo que debería importarle a todos los cristianos, aquí hay algunas razones que nos indican por qué la arqueología bíblica es tan importante.
1. La arqueología bíblica es un asunto material
La arqueología nos recuerda la “terrenidad” de los relatos bíblicos. Los arqueólogos no sólo descubren cómo eran las viviendas y construcciones de los tiempos bíblicos, sino que también investigan los artefactos de trabajo de las personas de estos tiempos. Para los arqueólogos que han trabajado en Betsaida, cerca al mar de Galilea, esto puede recordarles que este sitio era el hogar de al menos tres discípulos de Jesús: Andrés, Pedro y Felipe (Juan 1:44). Ellos eran pescadores, y las excavaciones que se han llevado a cabo en Betsaida nos ayudan a entender la organización y la forma de vida de estos hombres. Algunos de los estudiantes universitarios de arqueología que han excavado en Betsaida les han preguntado a los profesionales si quizás ellos están excavando en alguna de las casas de los discípulos. La respuesta de los arqueólogos es a la vez jocosa y simple: “Si tú encuentras un buzón de correos con los nombres de Pedro, Andrés o Felipe en él, entonces pensaríamos que sí”. Como dato de interés, el nombre de Betsaida significa en hebreo literalmente “casa de pescadores”. Aunque los arqueólogos nunca han encontrado un buzón de correos, ellos han descubierto muchas cosas que iluminan nuestra percepción sobre cómo era pescar en estos sitios en el tiempo de Jesús.
De modo que la arqueología nos provee de un contexto cultural material sobre la antigüedad. Nos ayuda a demostrar cómo vivieron los antiguos, cómo ellos cultivaban sus cultivos, cómo construían sus hogares, cómo enterraban a sus muertos, cómo controlaban sus fuentes de agua, y otros aspectos de su cultura física. La arqueología es literalmente un trabajo “innovador”.
2. La arqueología bíblica es un asunto de la historia Nosotros vivimos en una era que gusta de la reconstrucción de la historia así como de desmentir los eventos que la Biblia relata. Por ejemplo, siempre ha habido escepticismo acerca de si el sacrificio de niños era algo predominante en el mundo antiguo, tal y como es presentado en la Escritura. Mientras que John Currid, un investigador evangélico, trabajaba como arqueólogo de campo en un sitio de Cartago, él descubrió un cementerio sacrificial de niños en el cual miles de niños habían sido sacrificados ritualmente. Así, la arqueología provee confirmación de la realidad de ciertos eventos bíblicos que ocurrieron en la historia. Los eventos bíblicos tienen lugar en el tiempo y el espacio. Como Pablo argumenta en 1ª de Corintios 15, si no ha habido una resurrección histórica de Jesucristo de la muerte, entonces “nuestra fe es en vano” y “esta es fútil” (vv. 14, 17). Si los muertos no han resucitado en el tiempo y el espacio, “comamos y bebamos, pues mañana moriremos” (v. 32). Por estas razones, la historia es esencial para la fe cristiana.
Inscripción "Jerubbaal", escrita con tinta en una vasija de cerámica, descubierta en Khirbet el Rai / Foto: Dafna Gazit, Autoridad de Antigüedades de Israel
3. La arqueología bíblica es un asunto
de interés
Los trabajos de arqueología también ayudan a despertar el interés de los cristianos en su propia fe. Un excavador está descubriendo el pasado, descubriendo cosas que no se han visto en miles de años. Un enfoque práctico o de “manos sobre el terreno” resalta, nuevamente, la realidad de los eventos y escenarios de la Biblia. La arqueología ayuda a que la Biblia cobre vida ante nuestros ojos. Después de investigar durante mucho tiempo, muchos estudiantes de arqueología han comentado que nunca volverán a leer la Biblia de la misma manera.
4. La arqueología bíblica es un asunto de compañerismo entre los cristianos
Finalmente, el trabajo arqueológico puede construir un espíritu de camaradería entre los cristianos.
Durante una temporada de investigaciones en Betsaida, John Currid, lideró a un grupo de 35 seminaristas evangélicos durante dos semanas de excavaciones. Él frecuentemente los llevaba a Betsaida porque fue una ciudad de la que Jesús se quejó en el evangelio como una ciudad de no creyentes y sin arrepentimiento (Lucas 10:13). Así que allí estaba Currid con sus alumnos. Treinta y seis cristianos en Betsaida excavando en las ruinas de las casas de pescadores, algunos de los cuales habían sido discípulos de Cristo justo en una ciudad donde el mensaje de Jesús fue pasado por alto por la mayoría de la población.
Nosotros vivimos hoy en la era de una pandemia que ha afectado cada aspecto de la vida, incluyendo la arqueología. Normalmente durante los meses de verano, el tiempo de mayor trabajo de excavaciones en Israel, decenas de excavaciones están en marcha. En el verano de 2020, sin embargo, Currid se dio cuenta de que solo excavaciones de pequeña escala estaban en plena operación. La pandemia, sin lugar a dudas, fue un evento que interrumpió las investigaciones, pero como todo evento extraordinario, es algo que interrumpe la vida de todas las personas únicamente de manera temporal. El Gran Rollo de Isaías, uno de los siete Rollos del Mar Muerto originales encontrados a fines de la década de 1940, en exhibición en el Centro de Hong Kong de la Sociedad de Asia. / Foto: Nora Tam / South China Morning Post a través de Getty Images
Las limitaciones de la arqueología bíblica Una de las razones de la importancia de la arqueología bíblica para los cristianos es su utilidad en materia apologética. La apologética es la defensa de los artículos de fe frente aquellos que se muestran escépticos o que declaran de manera abierta
que no creen. Sin embargo, con el fin de hacer una correcta interpretación de los descubrimientos arqueológicos y su lugar en los contextos bíblicos, es preciso tener en cuenta cuáles son los alcances reales de la arqueología bíblica y qué panorama general nos proveen.
El principal argumento a favor del uso de la arqueología bíblica en la apologética cristiana es que nos ayuda a corroborar la existencia de eventos y personas narrados en la Biblia.
Los descubrimientos arqueológicos nos ayudan a tener información más certera sobre la existencia de personajes como el rey David, Salomón, Sedequías, Herodes, Pilato, Caifás, y muchos otros más. Todo esto, (y muchos otros descubrimientos más) pueden solidificar nuestra confianza en la veracidad de los relatos bíblicos. Esto también nos ayuda en medio de los múltiples desafíos de la cultura contemporánea, donde muchas personas afirman cosas inexactas acerca de la Biblia.
También debemos recordar que la vasta mayoría de lo que los arqueólogos excavan no toca algunos puntos. Aún así, todo lo que se desentierra con las palas de un arqueólogo nos ayuda a investigar mejor la cultura antigua. Por lo tanto, la arqueología bíblica se adapta principalmente al análisis cultural, y sólo en segundo lugar es útil para dar mayor firmeza a ciertas declaraciones históricas. En este sentido, aunque la arqueología bíblica puede brindar razones para creer en la veracidad del texto bíblico y afirma su plausibilidad, esta no es una herramienta para demostrar la fe. La adhesión del cristiano a la verdad expresada en la Escritura es finalmente un asunto de fe, por lo cual esta no es un asunto de demostración fáctica. Sin embargo, todos los hallazgos y descubrimientos arqueológicos que dan sustento al contexto cultural y social de los tiempos bíblicos nos ayudan a confiar en el hecho de que la fe cristiana, aunque no es demostrable a nivel científico o histórico en su totalidad, no es un absurdo que desafía la inteligencia humana. QUIZZES: https://youtu.be/8QPP3rdXjUo PRUEBA: https://quizizz.com/admin/quiz/626c1e59eddd51001da08a6e?
(imagen) En la tradición judía, estos escritos doctrinales se organizan en tres partes que contienen libros o rollos separados, conocidos con el nombre de TANAK, TNK, que es un acrónimo de las tres secciones: Torá (Ley), Nebiim (Profetas) y Ketubim (Escritos).
Esta parte del canon, o escritos doctrinales, también forma parte de la tradición cristiana y es aceptada por las Iglesias católica, romana, ortodoxa y protestante, aunque el orden de los libros es diferente en las traducciones al inglés.
La diferencia en la secuencia responde al intento de organizar los libros por categorías literarias.
Los acontecimientos más modernos desde el punto de vista cronológico que se narran en el Antiguo Testamento aparecen al final del libro de Nehemías, y datan aproximadamente del 430 a.C.; el profeta Malaquías podría haber predicado en esta misma época, o una déca- da o dos antes o después. Así, el canon del Antiguo Testamento parece finalizar alrededor del 400 a.C.
El Nuevo Testamento comienza su historia cuatro siglos después, con los nacimientos de Juan el Bautista y Jesús de Nazaret.
El Nuevo Testamento, como la TANAK, está compuesto de libros escritos por diferentes autores, principalmente los discípulos o apóstoles de Jesucristo -de los que el apóstol Pablo fue el más prolífico-, además de los parientes de Jesús (Santiago y Judas).
El orden de los libros que componen el Nuevo Testamento también se basa en categorías literarias.
Junto con la TANAK, estos libros constituyen la Biblia cristiana. En el decimonoveno concilio ecuménico de la Iglesia católica romana celebrado en Trento, Italia, el 8 de abril de 1546, se aceptaron oficialmente como parte del canon doce libros adicionales del período intertestamental. Estos libros, a veces llamados libros apócrifos, nunca fueron aceptados por el judaísmo, ni por las comunidades ortodoxa y protestante.
La biblia detrás de la biblia (imagen) El Antiguo Testamento contiene un total de treinta y nueve libros, mientras que el Nuevo Testamento contiene veintisiete, lo que suma un total de sesenta y seis libros. El conjunto de la Biblia ha sido traducido a más de 400 lenguas y dialectos. El Nuevo Testamento está disponible en más de 1.000. Dado que cientos de años, si no miles, separan las traducciones modernas de los escritos originales en hebreo o griego, cabría preguntarse cómo se realizaron estas traducciones y si el contenido de la Biblia se ha preservado fielmente tras siglos de copias de los manuscritos.
Los israelitas de la Biblia eran un pueblo relativamente pequeño entre las poderosas naciones del antiguo Oriente Próximo, y adoptaron muchas de las prácticas culturales y sociales de sus vecinos.
Los grupos de escribas fueron especialmente sensibles a estas influencias. Los escribas en el antiguo Oriente Próximo tenían gran respeto por la palabra escrita y trataron de preservar fielmente los textos de sus antepasados. La Biblia se eleva en contenido por encima de toda la literatura religiosa anterior; y se eleva de manera igualmente impresionante sobre toda la literatura posterior en la simplicidad directa de su mensaje y... su atractivo para los hombres de todas las tierras y épocas.
Tras décadas de estudiar textos antiguos, W F. Albright llegó a esta misma conclusión: «El estudio profundo y prolongado de muchos fragmentos de miles de documentos de Oriente Próximo antiguo prueba que tanto los documentos sagrados como los profanos los copiaron con mucho más cuidado los antiguos escribas israelitas que el que pusieron los posteriores copistas de la época grecorromana. La predisposición de los antiguos escribas a transmitir fielmente un texto se refleja en ocasiones en el colofón, una nota de conclusión del escriba. Por ejemplo, el Libro de los muertos egipcio de Yuya (ca. 1400 a.C.) contiene un perspicaz comentario final del copista, en el que alega que el texto «está completo de principio a fin tal como fue escrito, habiéndose copiado, revisado, comparado y verificado signo por signo».
Es muy posible que los antiguos escribas israelitas, que creían estar transmitiendo la palabra de Dios, copiaran documentos anteriores a ellos con el mismo cuidado y pulcritud que sus homólogos egipcios.
El Antiguo Testamento se conserva en más de media docena de tradiciones de manus-critos, que actualmente utilizan los biblistas modernos para reconstruir el texto completo de los documentos originales.
El texto del Antiguo Testamento que suele considerarse más fiable es la versión masorética2. Esta «tradición» del manuscrito hebreo fue transmitida por escribas judíos en Europa entre el 500 y el 1000 d.C., mientras que otros sabios conservaron la TANAK en Egipto.
Las escrituras masoréticas mejor conservadas datan de los siglos X y XI, y sirvieron de base para la famosa traducción al inglés del siglo XVII conocida como la Biblia del rey Jaime. Debido al carácter tardío de los manuscritos que contienen la versión masorética en rela- ción con el período de autoría de los mismos, que debe situarse unos
2 El texto masorético es la versión hebraica del Tanaj usada oficialmente entre los judíos. En el cristianismo se hizo popular en Occidente usar fuentes hebreas a partir de la época medieval tardía y se ha utilizado con frecuencia como base para las traducciones del Antiguo Testamento
1.000 o 1.500 años antes, sería necesario conocer textos en hebreo anteriores para comprobar el grado de fidelidad con que se han conservado las escrituras.
Por esta razón, el descubrimiento de los manuscritos del mar Muerto a finales de la década de 1940 supuso un gran hallazgo. Este corpus de textos incluía manuscritos bíblicos muy antiguos, del siglo II a.C.
Versiones Y Manuscritos Del Antiguo Testamento (imagen) Durante el Período persa (539-332 a.C.), el arameo, otra lengua semítica similar al hebreo, se convirtió en la lengua común de Oriente Próximo. Con el tiempo, también la comunidad judía adoptó el arameo como lengua común, mientras que el hebreo permaneció como lengua de los eruditos religiosos. La pérdida del hebreo como lengua oficial y la adopción del arameo dieron lugar a paráfrasis de las escrituras llamadas targums o traducciones.
Al principio estas traducciones eran de carácter oral, como atestigua el episodio de la lectura y traducción de la Torá por parte de Esdras a mediados del siglo V a.C. en Jerusalén (Neh 8,3-8).
En tiempos de Cristo, la práctica común en las sinagogas consistía en leer la escritura hebrea y recitar después el targum. Durante los primeros siglos de la era cristiana, los targums pasaron a ser escritos y se unificaron en el Tárgum, otra tradición manuscrita que ayuda a comprender las antiguas escrituras hebreas. En el Nuevo Testamento encontramos episodios en los que aparecen los difamadossamaritanos(ej., Jn 4).
Se cree que los samaritanos eran extranjeros que fueron obligados a asentarse en Samaria tras la caída del reino septentrional de Israel en el 721 a.C.
En el segundo libro de los Reyes (17,24-28) se informa de que los reyes asirios establecieron a los prisioneros de guerra de Babilonia y Siria en Samaria.
Un sacerdote de Betel se encargó de introducirlos en la religión de Israel y la Ley (2Re 17,28). Sin embargo, los samaritanos siguieron manteniendo sus propias tradiciones, entre ellas la creencia de que era el monte Garizín, y no Jerusalén, el principal lugar de oración, porque se remontaba a los días de Jacob.
Para los judíos postexílicos en Judea, los samaritanos representaban una forma ilegítima de judaísmo, puesto que abrazaban la Torá pero rechazaban el resto del canon judío.
Una pequeña comunidad de samaritanos continúa hasta el día de hoy en el territorio palestino cerca de la ciudad de Nablús. Su Torá es significativa para nuestra discusión. Está claramente basada en una tradición antigua. La escritura, por ejemplo, está más cerca de la utilizada en el siglo IV a.C., que
es más antigua que la escritura cuadrada utilizada en los manuscritos hebreos. En sus manuscritos se utilizan divisores de palabra (concretamente un punto).
Este mismo sistema de separación de palabras aparece en inscripciones de piedra antiguas, pero no en los manuscritos hebreos que sobrevivieron.
El texto samaritano tiene muchas variaciones significativas respecto al texto masorético, pero a veces coincide con las versiones griegás. Todos estos hechos confirman que el Pentateuco samaritano es una valiosa versión para el estudio de la Torá.
En el siglo IV a.C., el mundo mediterráneo cayó bajo el control de Alejandro Magno y sus sucesores, y pronto se vio enormemente influenciado por la lengua y cultura griegas.
Este cambio cultural tuvo un especial impacto en la gran comunidad judía de Egipto.
Los sacerdotes y escribas judíos se dispusieron enseguida a traducir las escrituras hebreas al griego. (imagen) Según cuenta una tradición, fueron setenta y dos los ancianos que trabajaron en Alejandría, cada uno de forma independiente, en la traducción de las escrituras durante el reinado de Ptolomeo II (285-247 a.C). El resultado de dicho esfuerzo, que se prolongó setenta y dos días, fueron setenta y dos traducciones de la Torá, de ahí que esta traducción se conozca como Septuaginta, o «Biblia de los Setenta».
La tradición sobre su origen suele considerarse poco verosímil. No obstante, se cree que alrededor del 250 a.C., la Torá fue traducida al griego, probablemente en Alejandría, y en el siglo siguiente se tradujo el resto de la TANAK.
La Biblia de los Setenta constituye un valioso recurso para la comparación con el texto hebreo. En algunos casos, donde un texto o una palabra hebreos resultan oscuros, el texto griego puede clarificar su significado. En otros casos, los traductores de la Biblia de los Setenta ofrecieron soluciones creativas que no eran traducciones literales del hebreo.
En Génesis 6,4, por ejemplo, los descendientes de la unión entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres son identificados como nephilim en hebreo. A causa de la incertidumbre respecto al significado de la palabra nephilim, las traducciones inglesas modernas suelen dejar la palabra tal cual, nephilim.
La Biblia de los Setenta, por su parte, traduce esta palabra como «gigantes». Está claro que la palabra hebrea nephilim no significa gigantes.
La traducción griega utilizó esta palabra basándose en una afirmación en Números 13, 33, donde se describe a los nephilim de la tierra de Canaán como gigantes al estilo de los nephilim de la antigüedad. La Biblia de los Setenta es por tanto una herramienta fundamental para la comprensión del texto hebreo, y fue la versión de las Escrituras abrazada por la comunidad cristiana durante los primeros dos siglos de la era cristiana. Con la expansión del Imperio romano durante el siglo I a.C. y el siglo I d.C., el latín cobró un papel más relevante. El algún momento del siglo II d.C. se tradujo al latín la Biblia de los Setenta para servir a la comunidad cristiana del norte de África. Esta traducción, de corta vida, fue superada en el año 383 d.C., cuando el papa Dámaso I encargó a san Jerónimo una nueva traducción. El trabajo de san Jerónimo consistía en una traducción fiel de las versiones hebreas, para lo que hubo de comparar el texto hebreo con la Biblia de los Setenta y con la versión latina antigua. La versión de san Jerónimo fue utilizada por la Iglesia católica romana durante muchos siglos, y se conoce como la Vulgata (enlace: video). El valor de la Vulgata para los estudios textuales es limitado, pero puede ser útil para estudiar la Biblia de los Setenta. Aun cuando se podrían añadir otros importantes manuscritos y versiones, las versiones que hemos mencionado son las que los biblistas consultan más a menudo en su trabajo de reconstrucción de una versión hebrea fiel y fiable. Estas versiones y traducciones aparecen recogidas en miles de manuscritos y fragmentos que han sobrevivido y pueden examinarse. Con la invención de la imprenta, fue posible editar Biblias en serie, sin las variaciones del copista propias de los manuscritos.
3. Papiro P2 del N.T.:
https://web.espejodelevangelio.com/papiro-p2/
El grupo de manuscritos más antiguo del Nuevo Testamento lo constituye un conjunto de papiros encontrados en Egipto. El fragmento más antiguo (llamado P52) data del 130 d.C. aproximadamente y contiene el capítulo 18 del evangelio de Juan; el resto de los libros del Nuevo Testamento están recogidos en los papiros de los siglos II y III de Egipto. Estos tempranos fragmentos del Nuevo Testamento demuestran lo rápidamente que circularon las escrituras cristianas, ya que se copiaron en una fecha antigua. Además, la antigüedad de los primeros manuscritos del Nuevo Testamento muestra que el tiempo transcurrido entre los acontecimientos que se describen y su redacción fue relativamente corto.
La Biblia más antigua conocida, que contiene tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, se conoce como Codex Sinaiticus. Un códex o códice es propiamente más un libro que un rollo. Fue descubierto en 1844 por el cazador de manuscritos Constantine Tischendorf en la biblioteca del Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí. Para la parte del Antiguo Testamento, el Codex Sinaiticus se basa en la Biblia de los Setenta. (Artículo)
La mayor parte de las páginas del Sinaiticus (en concreto 347 hojas) se exhiben en la British Library de Londres, mientras que el resto de fragmentos están repartidos en diferentes colecciones y bibliotecas europeas.
En 1975, con motivo de unas obras realizadas en el Monasterio de Santa Catalina que obligaban a derribar un muro se descubrieron nuevas cajas de antiguos manuscritos, entre ellos doce hojas más del Codex Sinaiticus. En conjunto, en el escondite había alrededor de 4.000 manuscritos, la mayoría de los cuales no eran bíblicos. Este descubrimiento sirve para recordarnos que todavía hoy pueden existir otros textos bíblicos antiguos esperando ser descubiertos.
El Nuevo Testamento griego antiguo fue traducido al latín, al copto (egipcio) y posterior- mente a otras lenguas. La Vulgata de san Jerónimo y el Nuevo Testamento latino se unifica- ron más tarde para crear una Biblia latina. Estas versiones griegas y latinas sirvieron de base para las traducciones inglesas posteriores y modernas. Gracias a la abundancia y riqueza de la antigua tradición de manuscritos que yace tras el texto del Antiguo y el Nuevo Testamento, y del meticuloso trabajo de los expertos textuales, el lector actual de la Biblia puede confiar plenamente en la fidelidad del texto recibido de la Biblia.
El Papel De La Arqueología En El Estudio De La Biblia
(Tarea de consulta para Padlet)
Ha sido una tendencia común entre muchos cristianos el utilizar la arqueología principalmente como herramienta apologética, para «probar la Biblia», es decir, para demostrar la historicidad de los acontecimientos bíblicos. Antes de iniciar mis estudios en la universidad, yo mismo pensaba que ese debía ser el objetivo de la arqueología bíblica.
Este enfoque apologético puede ser hasta cierto punto comprensible, dada la abierta hostilidad de muchos críticos hacia la Biblia en los últimos 200 años. Disciplinas científicas como la biología y la geología, por ejemplo, han planteado serios desafíos a la interpretación tradicional del Génesis.
De ahí que muchos creyentes, tanto judíos como cristianos, vieran en la arqueología una disciplina científica que podía utilizarse para sustentar el valor de su fe.
No obstante, demostrar que un acontecimiento recogido en la Biblia es histórico no prueba que la Biblia fuera revelada por Dios, ni debe ser el objetivo de la arqueología probar lo milagroso.
Por ejemplo, se puede intentar averiguar dónde localiza el libro del Éxodo el mar de Cañas o mar Rojo, pero es imposible saber si las aguas de ese mar realmente se abrieron para dejar paso a los israelitas.
De igual forma, un arqueólogo puede descubrir la tumba de Lázaro en Betania (de hecho, durante más de 1.500 años se pensó que una tumba de la zona era realmente la tumba de Lázaro), pero eso no demostrabaa que Jesús lo resucitara, como se proclama en Juan 11. Esos aspectos corresponden a la fe. Estas consideraciones implican que deben albergarse expectativas realistas en torno a lo que la arqueología puede y no puede hacer. Es más, el arqueólogo debe interpretar los materiales arqueológicos de forma cuidadosa y crítica, del mismo modo que debe leerse la Biblia de forma responsable.
(Video
en OFF)
Siempre existe el peligro de que, debido al deseo de relacionar un descubrimiento arqueológico con la Biblia, el estudioso saque conclusiones precipitadas y poco fiables.
Por ejemplo, cuando Eduard Naville trabajaba en Tell el-Maskhuta, Egipto, a finales del siglo XIX, estaba buscando la ciudad almacén de Pitón mencionada en Éxodo 1,11.
Cuando descubrió una estructura hecha de adobes sin paja, pensó que había descubierto edificios construidos por los hebreos esclavizados, que también hacían los adobes de esa manera.
Un examen posterior del edificio y de los objetos encontrados en el yacimiento demostró que la estructura databa de época romana, unos 1.200 o 1.400 años más tarde que los tiempos del éxodo!
Este incidente sirve para ilustrar la necesidad de una extrema precaución a la hora de interpretar los hallazgos arqueológicos desde la perspectiva de la Biblia. Cuando se estudian los materiales arqueológicos en relación con la Biblia, debe tenerse en cuenta que los datos arqueológicos no se conservan con la misma integridad en todos períodos. En primer lugar, los niveles más antiguos de un yacimiento tienen mayor probabilidad de haber sido alterados por las actividades de períodos posteriores, de forma que las construcciones más antiguas pueden haber sido desmanteladas y sus bloques de piedra reutilizados en construcciones posteriores. En segundo lugar, es poco probable que los objetos más perecederos (hechos de madera, cuero o papiro) de los tiempos antiguos se hayan conservado en el mismo estado que los objetos hechos con los mismos materiales de tiempos más recientes.
Por último, las condiciones medioambientales también influyen en la conservación de los objetos. Esta es la razón, por ejemplo, por la que los rollos del mar Muerto se conservaron en el árido desierto de Judea, mientras que en las excavaciones realizadas en la húmeda Jerusalén no se han encontrado manuscritos. Consecuentemente, deben tenerse expectativas realistas sobre lo que los arqueólogos pueden recuperar, y darse cuenta de que cuanto más atrás nos remontemos en el tiempo, menos información arqueológica encontraremos para comparar.
Por tanto, es lógico que exista más información sobre el siglo I d.C. (el período del Nuevo Testamento) que sobre el principio o la mitad del segundo milenio a.C., es decir, los tiempos de Abrahán, Isaac, Jacob, José y Moisés.
Por estas razones, no tiene sentido intentar demostrar la autenticidad de los acontecimientos bíblicos exclusivamente mediante los materiales arqueológicos, pues la arqueología prácticamente no tendría nada que decir con respecto a los períodos más antiguos de la historia bíblica.
Por el contrario, para integrar la arqueología con el estudio de la Biblia, es deseable un enfoque más equilibrado y amplio. En el presente libro se intentarán aplicar los datos arqueológicos, cuando sea pertinente, a cuatro áreas:
l. Contexto: la tarea más importante que lleva a cabo la arqueología bíblica consiste en estudiar restos culturales que son contemporáneos a los acontecimientos descritos en la Biblia. Los textos antiguos especialmente, y ciertos objetos pueden servir de «máquina del tiempo» para llevamos a los tiempos de la Biblia, y por lo tanto juegan un papel fundamental en la interpretación del texto.
2. Complementos: los escritores del Antiguo y el Nuevo Testamento eran selectivos a la hora de escoger los acontecimientos que iban a contar, puesto que buscaban presentar los datos desde una perspectiva que les conviniera por distintos motivos. Como consecuencia, muchos acontecimientos fueron desechados. En el futuro puede descubrirse más información histórica sobre un
determinado episodio o personaje de la Biblia, para aclarar aquellos datos que la Escritura omite.
3. Desafíos: a lo largo de los siglos, muchos estudiosos de la Biblia han interpretado erróneamente ciertos pasajes bíblicos. La arqueología puede ofrecer información que sirva para aclarar de forma rigurosa problemas interpretativos de este tipo.
4. Confirmaciones: hay ejemplos de datos arqueológicos que confir man la historicidad de acontecimientos descritos en la Biblia.
El Enfoque Contextual En La Interpretación De Los Textos
Los datos arqueológicos proporcionan la base para un enfoque contextual que sirve para comprender los textos antiguos, independientemente de la lengua o la cultura en que fueron concebidos. Ofrecen asimismo información para que el interprete de la Biblia pueda superar la enorme brecha espacio-temporal que le separa del escritor antiguo. Los textos, las representaciones artísticas, los objetos y la arquitectura de la antigüedad nos permiten asomamos al mundo de Moisés y David, Jesús y Pablo, y comprender el contexto que dio forma al texto bíblico. Para estudiar la Biblia de forma comparativa o contextual con otra literatura, existen una serie de reglas. La primera es que la literatura que se va a comparar sea del mismo género: por ejemplo, los textos legales deben compararse con textos legales, los salmos con los salmos, las epístolas con las epístolas, etc. Algunos textos legales antiguos, no obstante, pueden utilizarse para aclarar las cuestiones legales de algunos episodios bíblicos. La segunda consi- deración es que debe existir alguna relación regional o espacial entre los textos. Esta última exige algún tipo de proximidad temporal entre los textos comparados. En otras palabras, no tiene sentido comparar un texto legal de tiempos romanos con una ley mencionada en el libro del Éxodo, del mismo modo que no serviría de nada intentar reconstruir las casas ju- días del Israel del siglo VIII estudiando las casas del siglo XVII de la América colonial. Sin embargo, puede resultar útil comparar la ley babilónica del segundo milenio con las leyes del Pentateuco. Del mismo modo, se comprenden mejor las epístolas del Nuevo Testamento cuando se comparan con las cartas de la era romana. Antes de la aparición de la arqueología, los artistas occidentales representaban las historias y los personajes bíblicos en los cuadros inspirándose en el vestido, el peinado, el paisaje y la arquitectura propios de su propia época, mientras que otros estudiosos se servían de sus conocimientos en la cultura griega y romana para reconstruir las vidas de los personajes bíblicos. Después de un siglo y medio de excavaciones y exploraciones arqueológicas, se hanrecopilado gran cantidad de fuentes de información para ayudar a interpretar las historias bíblicas, ya sea en el arte o en la lectura individual de la Biblia.
Leer La Biblia De Forma Responsable
Se entiende la Biblia como la palabra de Dios en lenguaje humano. El desafío consiste en entender lo que los escritos hebreo o griego querían decir realmente en sus contextos ori- ginales. El período de tiempo que abarca el Antiguo Testamento comprende desde la cre- ación hasta el gobierno de Nehemías, después del exilio judío alrededor del 430 a.C. El Nuevo Testamento, por su parte, está escrito en griego en su totalidad y narra aconteci- mientos que abarcan menos de un siglo, desde el nacimiento de Jesús de Nazaret hasta la expansión de la Iglesia cristiana. Debido a estas circunstancias, la interpretación de la Biblia implica un dominio de sus lenguas de escritura, así como el conocimiento de la his- toria de naciones que se extienden de Italia a Irán, y de Turquía a Sudán. También es imprescindible comprender su carácter literario y los matices de la lengua, así como el contexto socialy cultural en que se escribió el texto. Mientras que los biblistas y algunos religiosos estudian las lenguas de la Biblia para pro- fundizar en su significado, una persona laica que se acerque a la Biblia normalmente no conoce el hebreo y el griego. Sin embargo, esto no significa que un lector no erudito no pueda leer 1a Biblia de forma rigurosa. El fin de este libro no es ofrecer un método siste- mático para comprender profundamente la Biblia, sino intentar explicar en qué medida puede ayudarnos la arqueología para este mismo objetivo. No obstante,"~ecomiendo el libro de Douglas Stuart y Gordon Fee, How to Read the Bible far Ali Its Worth (Zondervan 1993), para quien quiera profundizar en la lectura de la Biblia. La cuestión que nos plantea la lectura de la Biblia es la siguiente: lpuede un lector moderno entender la intención del autor de un texto que narra una historia de tres mil años de antigüedad, escrito en hebreo, o de un evangelio escrito en griego de dos mil años de antigüedad? El pensamiento posmoderno sostiene que es imposible captar el contexto y el significado original de un texto, y que ni siquiera es deseable. Según esta teoría, todas las posibles interpretaciones son igualmente válidas. El resultado de dicha teoría es que el texto pierde su fiabilidad, por lo que el lector puede imponer él mismo el sentido. Este tipo de hermenéutica que centra la atención en la interpretación del lector socava el sentido de los textos y trivializa cualquier interpretación aceptada históricamente. Bajo mi punto de vista, en la interpretación de la Biblia hay que asumir que el escritor bíblico antiguo estaba comunicando un mensaje específico a una audiencia particular y que, en mayor o menor grado, ese mensaje fue comprendido por esa audiencia. Por lo tanto, un pasaje de la Biblia debería ser comprensible para el lector moderno, siempre y cuando trate de entender ese pasaje en su contexto antiguo. Por otro lado, aunque un lector moderno nunca puede estar absolutamente seguro de comprender la intención del autor de un texto bíblico, el enfoque contextual puede ayudar al lector a intuir el sentido original de la
escritura. En ese sentido, los materiales arqueológicos sirven para establecer hipótesis sobre el antiguo contexto, y de ese modo arrojan luz para la comprensión del texto bíblico.
3. HALLAZGOS MÁS RELEVANTES
OBJETIVOS DEL APRENDIZAJE:
Construir conocimiento específico en torno a la arqueología bíblica
Comparar las diferentes formas de interpretación
Identificar principios de interpretación arqueológica
OBJETIVOS POR SESIÓN:
Brindar un acercamiento a los diversos descubrimientos arqueológicos
Acceder a las diferentes escuelas de interpretación histórico-arqueológicas.
Brindar herramientas que faciliten la interpretación del Texto Bíblico.
El arqueólogo habla
“No conozco ningún hallazgo en arqueología que esté debidamente confirmado que esté en oposición a las Escrituras. La Biblia es el libro de texto de historia más preciso que el mundo jamás haya visto”.
¿La arqueología prueba la Biblia?
Clifford A.Wilson
La gente a menudo pregunta: "¿La arqueología prueba la Biblia?" De hecho, muchas personas están interesadas en la arqueología solo porque creen que “prueba la Biblia”. Sin embargo, pocos eruditos de hoy considerarían la arqueología simplemente como un medio para probar la Biblia, por digno que sea ese objetivo.
Arqueología una disciplina académica:
Los arqueólogos son hombres profesionales, muy a menudo con poco o ningún interés en la Biblia, excepto como otro libro de texto de historia. Son académicos que excavan lenta, metódicamente, con pericia. Escriben sus informes a menudo sin ninguna referencia a las Escrituras. La arqueología toca muchas culturas, y los hombres de todo el mundo están interesados en sus antepasados, estén o no asociados con la historia bíblica.
Las subvenciones universitarias y de otro tipo para arqueólogos no están disponibles simplemente por un interés en la Biblia, y los excavadores ya no cavan sus trincheras con una pala en una mano y una Biblia en la otra.
(Imagen: El autor haciendo su parte en la excavación del pasado en Tel Gezer, Israel)
(No leer) Clifford Wilson es profesor de Antiguo Testamento y Arqueología en Columbia Bible College en Columbia, Carolina del Sur. Anteriormente fue director del Instituto Australiano de Arqueología. El Dr. Wilson es bien conocido como locutor de radio y conferencista sobre el tema de la arqueología bíblica y es autor de varios libros sobre arqueología bíblica y antecedentes bíblicos. Una excavación procede metódicamente, y luego se publican informes técnicos mientras se permite que el polvo de miles de años se asiente nuevamente en el sitio excavado. Otros eruditos luego estudian estos informes y traducen los documentos recuperados que fueron escritos en arcilla o papiro o algún otro medio, y muy a menudo encuentran que los registros recuperados tienen una relevancia notable para las Escrituras, la Palabra de verdad de Dios. De hecho , es cierto que muy a menudo la arqueología respalda acontecimientos bíblicos particulares. Algunos dirían que de esta manera “prueba la Biblia”, aunque tal declaración debe tomarse con reserva ya que es demasiado amplia. Hay muchos miles de hechos en la Biblia que, por supuesto, no se pueden verificar, porque la evidencia requerida se perdió hace mucho tiempo. Sin embargo, es notable que donde es posible la confirmación verdadera, la Biblia resiste la investigación de una manera que es única en toda la literatura.
¿Apoya la arqueología a la Biblia?
Clifford A.Wilson
Según los principios bíblicos un testimonio debe establecerse en boca de dos o tres testigos. Según la ley hebrea, nadie podía ser declarado culpable de un delito sin una evidencia que hubiera sido correctamente establecida por testigos, aunque esta ley no se tuvo en cuenta en el juicio de Jesús. La arqueología moderna demuestra un principio similar respecto a la Palabra de Dios.
Conforme a este principio bíblico de “dos o tres testigos”, a continuación seleccionaremos ciertas evidencias que apoyan la veracidad y exactitud de la Palabra de Dios. Existen evidencias en todas las áreas: Dios ha reivindicado su Palabra y su Libro es una escritura verdadera, con profecías y revelaciones que exigen ser tomadas en serio. Su Libro es único, ya que es Su Libro. Aquellos hombres inspirados de la antigüedad escribieron el mensaje de Dios, aplicable a ellos mismos en sus propios tiempos, y aplicable también a hombres y mujeres durante los siglos, hasta hoy.
La Biblia es la “otra cara” del estudio cristiano del milagro del lenguaje. Es la forma en la que Dios eligió revelar sus pensamientos, las cosas profundas, que son inescrutables excepto por la revelación del Espíritu Santo. En los siguientes apartados, se sugieren algunas divisiones de la Palabra de Dios. Y para cada una se presentan evidencias significativas de la arqueología que confirman que existe testimonio suficiente para aceptar la validez de cada sección. La Palabra de Dios es ciertamente verdad.
Descubrimientos arqueológicos consistentes con algunos pasajes de la Biblia en el Antiguo Testamento
El relato bíblico es polémico, pero también está lleno de pasajes que son coherentes con varios descubrimientos arqueológicos.
Principales evidencias en relación con Génesis 1–11 Génesis 1-11 es el “semillero de la Biblia”; allí se introduce a Abraham y las grandes doctrinas, tales como Dios el Creador, Amigo, Revelador, Juez, Redentor, Restaurador y Sustentador. Es historia real, y es un resumen de los orígenes.
1. Enûma Elish es el Relato babilónico de la creación. También tenemos la Tablilla de la Creación de Ebla. El registro bíblico es claramente superior a éstos puesto que Enûma Elish relata la creación a partir de la materia preexistente, lo cual, en realidad, no es verdaderamente creación. La Biblia es el relato verdadero de este acontecimiento histórico.
2. La Epopeya de Gilgamesh contiene el Relato babilónico del diluvio. De nuevo, el relato bíblico es muy superior. Tal y como escribió Nozomi Osanai cuando en su tesis de maestría comparó el diluvio de Noé y la Epopeya de Gilgamesh: “Juzgando por sus características específicas, su fiabilidad científica, su consistencia interna, su correlación con los registros seculares, y la existencia de elementos comunes entre las tradiciones de los diluvios en todo el mundo, el relato de Génesis parece ser más aceptable como un registro histórico preciso”.
3. Reyes longevos en Kish (Sumer). Estos reyes supuestamente vivían hace entre 10.000 y 64.000 años. El registro bíblico es más realista y es un relato verdadero, a diferencia del relato babilónico y otras tradiciones que se han embellecido con el paso del tiempo. Posteriormente se ha descubierto que los babilonios tenían dos bases para los cálculos aritméticos, la base decimal y la base sexagesimal. Al traducir el relato usando el sistema decimal en lugar del sexagesimal, las cifras se aproximan al registro bíblico en menos de 200 años.
El Diluvio universal referido en el « Génesis» probablemente fue una destructiva inundación ocurrida en Mesopotamia en los tiempos bíblicos. Durante
las excavaciones realizadas en Mesopotamia en los años 1928 y 1929, el arqueólogo británico Leonard Woolley descubrió 3 metros de sedimentos en el agua debajo de las ruinas de la antigua ciudad de Ur, hallazgo consistente con un episodio diluvial.
Principales evidencias en relación con Génesis 11–36 Esta porción contiene los relatos de los Patriarcas, con mención especial de Abraham, el padre de los hebreos.
1. Sir Leonard Woolley excavó Ur, ciudad natal de Abraham, obteniendo evidencias sorprendentes de lujo.
2. Los hallazgos arqueológicos en lugares como Ur, Mari, Boghazkoi, y Nínive respaldan las costumbres de los tiempos patriarcales descritas en la Biblia. Estos textos fueron escritos durante esa época, no siglos más tarde. Presentan indicios que sugieren testigos presenciales. De esta forma, entendemosmejorlarelacióndeAbrahamconAgarpuescomprendemos que la mujer que no podía engendrar personalmente a un niño para su maridoteníalaobligacióndeaportarasumaridounadesuscriadas.Enel relatobíblicosenosdicequefueSaraquienhizolapropuestaaAbraham,y sucriadaAgaraccedióaengendrarunhijodeAbraham.Y,enconsecuencia, Agarganóenseguridadeconómicayenprestigiopersonal.Debemos notar que no fue Abraham quien hizo la propuesta a Agar, sino que fue Sara, la esposa de Abraham, quien actuó en concordancia con las costumbres de la época.
3. Los registros de los cinco reyes que lucharon contra cuatro reyes (Génesis 14) son interesantes, ya que los nombres de las personas mencionadas se ajustan a los nombres conocidos de esas épocas.
4. Las negociaciones de Abraham con los hititas (Génesis 23) son detalladas y siguen las pautas conocidas de este tipo de transacciones hititas. Los neohititas aparecieron posteriormente, pero sus relaciones lingüísticas fueron distintas. La Biblia tenía razón en llamar a la civilización anterior “hijos de Hatti” o “hititas”.
Es interesante notar que la palabra hitita para “reservista”, que significa “criados entrenados en el propio hogar de un hombre”, es hanakim (Génesis 14:14). Este término se usa sólo aquí en la Biblia. Existen textos egipcios de execración que muestran el significado de este término (hallados en fragmentos de vasijas de cerámica, que parecen haber servido en rituales mágicos de maldición contra los pueblos vecinos), y se utiliza correctamente en el texto bíblico de Génesis 14. Principales evidencias en relacion con Génesis 37–50
En esta sección se narra la historia de José, el hijo de Jacob y bisnieto de Abraham.
Sus hermanos lo vendieron a los ismaelitas, quienes a su vez lo vendieron a un eunuco egipcio. José tuvo éxito en Egipto y ayudó a Israel a establecerse allí.
1. (Distribuir textos y leerlos) Los títulos egipcios conocidos como “capitán de la guardia” (Génesis 39:1), “supervisor” (Génesis 39:4), “jefe de los coperos” y “jefe de los panaderos” (Génesis 40:2), “padre del Faraón” (En realidad, “padre de los dioses” título que para José era blasfemo porque no podía aceptar a Faraón como una manifestación de Ra el dios del sol; José hebraíza el título, evitando así deshonrar al Señor), “El Señor de la casa de Faraón” (el palacio), y “Regente de todo Egipto” (Génesis 45:8) dan fe de la historicidad de este relato.
2. El nombramiento de José como visir (primer ministro) es muy similar a otras ceremonias de las que poseemos registros escritos. Su nuevo nombre fue Zafnat-panea, que significa “principal del colegio sagrado” (Génesis 41:4145). También abundan en el texto otras frases egipcias y costumbres típicas de la región (por ejemplo, las prácticas de embalsamamiento y entierro [Génesis 50]).
3. Según los Rollos del mar Muerto el número de personas de la casa de Jacob fue 75, no 70, en Génesis 46:27, corrigiendo así un error de copia introducido por un escriba y demostrando que la cifra dada por Esteban era la correcta (Hechos 7:14).
Principales evidencias en relación con Éxodo–Deuteronomio Éstos son los otros cuatro libros del Pentateuco, escritos por Moisés, probablemente, consultando ocasionalmente a Aarón, el jefe de los sacerdotes, y a Josué, el comandante militar.
1. La Ley de Moisés fue escrita por un hombre educado en la corte de Faraón, y era muy superior a otros códigos legales, como el del rey babilonio Hammurabi, o el código de Eshnunna que fue encontrado cerca de la moderna Bagdad.
2. Las formas de pacto de los escritos de Moisés siguen el mismo formato que las de los hititas, como confirma el Profesor George Mendenhall. El código legal es una unidad, que data de alrededor del año 1.500 a.C. (el tiempo de Moisés). Estos escritos provienen de una fuente única, y no hay nadie que cumpliera este requisito en aquel momento, excepto Moisés. Los conceptos éticos de la Ley no eran demasiado tempranos para la época de Moisés a pesar de la hipercrítica. (Las tablillas de Ebla de Siria son anteriores a Moisés e incluyen, por ejemplo, sanciones contra la violación). En este punto, es pertinente hacer un comentario sobre dos arqueólogos de fama mundial con los que tuve el privilegio de trabajar como supervisor de área en las Escuelas Americanas de Investigación Oriental en la excavación
de Gezer en Israel hace muchos años. Cada uno de ellos (en dos excavaciones separadas) dio magníficas conferencias a 140 estudiantes universitarios estadounidenses.
En el momento de su conferencia, el profesor Nelson Glueck declaró: “He excavadodurantetreintaañosconunaBibliaenunamanoyunapalaenla otra,yenmateriadeperspectivahistóricanuncaheencontradounerroren laBiblia”.Dado que es un erudito judío de talla mundial, el Profesor Glueck, al referirse a la Biblia, estaría pensando en el Antiguo Testamento, pero también es cierto que, al menos en una ocasión, que yo sepa, defendió también la exactitud de los escritos del Nuevo Testamento.
La otra conferencia fue impartida por el Profesor George Ernest Wright, de la Universidad de Harvard. Él habló sobre la validez de los escritos de Moisés, especialmente los documentos del pacto en el Pentateuco. Dijo que la investigación del Profesor George Mendenhall había llevado a la conclusión, con la que él estaba de acuerdo, que losdocumentosdelpactodeMoisés constituyenunaunidadydebenserdatadosaproximadamenteenel1.500 a.C.
En una conversación posterior a la conferencia, el Profesor Wright me dijo que había impartido conferencias durante 30 años a estudiantes graduados, especialmente en Harvard, y él les había insistido en que podían olvidarse de Moisés en el Pentateuco. Ahora él reconocía que durante esos treinta años se había equivocado, y que Moisés realmente había participado personalmenteenlaredaccióndelPentateuco.
3. Las diez plagas o juicios en contra de los principales dioses de Egipto (Éxodo 12:12) se consideran como juicios reales, cada una de ellas destinada a juzgar a uno de los dioses principales de Egipto.
Principales evidencias en relación con Josué–Saúl
En esta sección se narran la conquista, el periodo de los jueces y los inicios del reino.
1. Deidades como Baal, Asera y Dagan están correctamente identificadas en asociación con las personas adecuadas.
2. También se identifican las ciudades-estado (Por ejemplo, Hazor como “la cabeza de esos reinos” [Josué 11:10]. La excavación de Hazor corroboró su enorme tamaño).
(Video)LaciudaddeHazorfuelallaveprincipalparaelestablecimientode IsraelenCanaán.LaBiblianarraelenfrentamientoentreelreydeHazor, JabínyellíderisraelitaJosué.Señalaqueestereinoeraelcentrodeuna coalicióndepequeñosestadosyquelaciudadfueconquistadaeincendiada (Josué11:10).LasexcavacionesquellevaacabolaUniversidadHebreade
JerusalénenHazorparecenconfirmarestoshechos.Losestudiosmuestran unaciudadfundadaeneltercermilenioaC,quellegóatenerunasuperficie deunas80hectáreasyunapoblaciónalrededorde20.000personas.Alfinal de la Edad del Bronce la ciudad estaba distribuida entre la zona alta o acrópolisylaciudadbajaalospiesdelTell.Sehallabasituadaalnortede Galilea,enlarutanaturaldesdeEgiptoaSiriayBabilonia.Eraelprincipal centro de la región, únicamente nombrado con la entidad de reino en Canaán,enlascartasdeTellEl-Amarna(Egipto,EA#228).Entrelosedificios monumentales de la acrópolis de Hazor destaca el Palacio Ceremonial, llamadoasíporelarqueólogoAmnónBen-Tor,quedirigelasexcavaciones desde1990(*).
Fuente: https://protestantedigital.com/arqueologia/14083/hazor-cuando-labiblia-es-historia
3. (Artículo) La cabeza y la armadura de Saúl fueron depositadas en dos templos en Beth-Shan. Ambos templos, el filisteo y el cananita se han encontrado. La narración bíblica ha sido corroborada incluso cuando parecía improbable (1 Samuel 31:9–10 y 1 Crónicas 10:10).
Principales evidencias en relación con el periodo de David a Salomón
En este periodo se establece el Reino de Israel.
1. La elegía de David por la muerte de Saúl es un fiel reflejo del estilo literario de su época. Las excavaciones en Ras Shamra (la antigua Ugarit en Siria) han servido para aclarar diversas expresiones, tales como “surgidas de las profundidades” en lugar de “tierras de ofrenda”, como en 2 Samuel 1:21.
2. Tras el descubrimiento de la biblioteca de Ugarit, ha quedado claro que los Salmos de David deben datarse en su época y no en el periodo macabeo, 800 años más tarde, como han afirmado los críticos. El erudito académico William Foxwell Albright escribió: “La propuesta de datar los Salmos de David en el periodo de los macabeos es absurda”.
3. Se han excavado ciudades salomónicas como Hazor, Meguido, y Gezer (1 Reyes 9:15). Salomón incluso utilizó modelos similares para replicar algunos edificios.
Principales evidencias en relación con el periodo
Asirio
Esta época fue “El Reino del Terror” y tuvo lugar no mucho tiempo después de la muerte de Salomón.
1. Los críticos pusieron en tela de juicio Isaías 20:1, porque no conocían ningún rey llamado Sargón en las listas de reyes asirios. Hoy ya se ha recuperado el palacio de Sargón en Khorsabad, el cual presenta una inscripción en la pared
y un registro de la biblioteca que confirma la batalla contra la ciudad filistea de Asdod (Mencionada en Isaías 20:1).
2. Títulos asirios tales como el tartán (comandante en jefe), y otros, se usan esporádica pero confiadamente por los escritores de la Biblia. Los escritores de la Biblia también usan otros títulos asirios como rabmag, rabsaces, y tipsarru. Dado que los asirios desaparecen de la historia tras la batalla de Carquemis en el año 605 antes de Cristo, la retención de las palabras “obsoletas” es un fuerte indicador que los registros son un testimonio de primera mano. Y, por lo tanto, indican también la autenticidad de las profecías porque los mismos hombres que escribieron los hechos históricos también escribieron profecías.
3. La muerte de Senaquerib se registra en Isaías 37:38 y 2 Reyes 19:37 y se confirma en los registros del hijo de Senaquerib, Esarhadón. Fue añadido más tarde por Esarhadón, el hijo de Asurbanipal. Varios detalles acerca de Nínive y del relato de Jonás indican la historicidad de la Biblia. El símbolo de Nínive era una mujer embarazada con un pez en su vientre. Adad-nirari III, que podría haber sido el rey de la época de Jonás, llevó a cabo importantes reformas, posiblemente a raíz del mensaje del profeta Jonás. El palacio de Adad-nirari estaba prácticamente al lado de la posterior construcción conocida como “Nebi Yunis” (“El profeta Jonás”). Esa estructura es la supuesta tumba de Jonás y, aunque es poco probable que lo sea, la referencia honorífica a Jonás es muy interesante.
Principales evidencias en relación con los Babilonios y Nabucodonosor Nabucodonosor saqueó Jerusalén y tomó a Judá en cautiverio.
1. Daniel sabía que Nabucodonosor fue el responsable del esplendor de Babilonia (Daniel 4:30). Esto era desconocido para los historiadores modernos hasta que fue confirmado por el profesor alemán Koldewey, el cual excavó Babilonia hace aproximadamente 100 años
2. Ahora sabemos por las Crónicas babilónicas que la fecha de la toma de Jerusalén por Nabucodonosor fue la noche del 15 al 16 de marzo de 597 a.C. También sabemos que Belsasar era realmente el rey de Babilonia en este momento porque su padre Nabonido, que estaba llevando a cabo investigaciones arqueológicas, estuvo lejos de Babilonia durante unos 10 años. Nabonido nombró a su hijo Belsasar como co-regente durante ese tiempo.
3. Las profecías contra Babilonia se han cumplido literalmente (por ejemplo, Jeremías 51, 52). Nabucodonosor escribió que los muros de Babilonia serían un monumento perpetuo a su nombre, pero Jeremías dijo: “El muro ancho
de Babilonia será derribado enteramente” (Jeremías 51:58). Jeremías, inspirado por Dios, ha sido confirmado.
Principales evidencias en relación con Ciro, los Medos y los Persas Los medos y los persas florecieron después de los babilonios.
1. Ciro se convirtió en rey de los medos y los persas. Leemos de Ciro porque su nombre fue grabado proféticamente en Isaías 44:28 y 45:1. Él promulgó el famoso Decreto de Ciro que permitió a los pueblos cautivos regresar a sus países de origen (2 Crónicas 36:22-23 y Esdras 1:1-4). La tumba de Ciro ha sido hallada.
2. Dios ha llevado siempre las riendas de la historia de su pueblo, incluso utilizando a un rey gentil para llevar a cabo Sus propósitos. El Cilindro de Ciro (Un cilindro de arcilla hallado en 1879 con inscripciones babilónicas cuneiformes que contiene un relato de la conquista de Babilonia por parte de Ciro en el 539 antes de Cristo) confirma que Ciro había conquistado Babilonia.
3. Algunos judíos permanecieron en Babilonia, como se muestra en el libro de Ester. Documentos arameos recuperados en Egipto confirman las leyes de carácter “inmutable” de los medos y los persas que aparecen en este libro (Ester 1:19).
Principales evidencias en relación con Esdras y Nehemías Éste fue el periodo del reasentamiento en la tierra tras el exilio en Babilonia.
1. Los Papiros de Elefantina, los Rollos del mar Muerto, los tárgums de Job, etcétera muestran que el idioma arameo estaba en uso, como se indica en Esdras.
2. Sanbalat era, como dice la Biblia, el gobernador de Samaria (Nehemías 4 y 6), a pesar de que muchos escritores han sostenido que Sanbalat fue posterior a Nehemías. Tenemos constancia de varios Sanbalat, y se han recuperado cartas con referencias a Johanán (Nehemías 12:13). Gesem el árabe es también conocido (Nehemías 6). Pese a las continuas críticas, Esdras y Nehemías son un registro preciso de una situación histórica real.
3. Las cartas sobre Sanbalat (arriba) permiten aclarar la fecha de Nehemías. El periodo de Nehemías coincide con Artajerjes I que gobernó desde 465 a 423 antes de Cristo, no Artajerjes II. Esto ilustra la precisión con la que la investigación moderna confirma frecuentemente las fechas del Antiguo Testamento.
Principales evidencias en relación con los Rollos del Mar Muerto Los Rollos del mar Muerto
1. Tras aproximadamente 2.000 años de permanecer enterrados en unas cuevas cercanas al mar Muerto, estos rollos vieron la luz de nuevo en el año 1947. Los judíos esperaban la llegada de uno o varios Mesías, un rey como David, el gran Sumo Sacerdote del pueblo de Israel, un Sumo Sacerdote según la orden de Melquisedec, un profeta como Moisés, y posiblemente un Mesías traspasado. Digo “posiblemente un Mesías traspasado” porque esto se basa en un único fragmento muy pequeño. Además, los tiempos futuro e imperfecto en la lengua hebrea son muy a menudo iguales y sólo pueden ser determinados por el contexto. En este caso, la profecía podría estar diciendo que el esperado Mesías iba a ser “traspasado”, o que “ya había sido traspasado”. Isaías 11:4 dice: “. . . y con el espíritu de sus labios matará al impío [énfasis añadido]”. Y en la RV60, Isaías 53:5 dice: “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, [énfasis añadido]”. Ambas declaraciones son importantes, por el hecho de que el Mesías fue traspasado, y en un juicio venidero aquéllos que han rechazado al Mesías serán traspasados.
2. Los Rollos nos han proporcionado copias de la mayor parte del Antiguo Testamento, pues se han hallado fragmentos en hebreo de todos los libros del Antiguo Testamento excepto Ester, de una fecha 1.000 años anterior a las copias hebreas existentes. (En otro rollo se conserva una copia del libro de Ester.)
3. También se ha arrojado luz sobre el trasfondo del Nuevo Testamento y de la naturaleza judía del Evangelio de Juan. Por ejemplo, contrastes como “la luz y la oscuridad” son habituales en Juan y en el “Rollo de la guerra” un texto que describe la última batalla escatológica; y el hebreo era todavía una lengua viva, no sólo una lengua sacerdotal. El Rollo del mar Muerto de Isaías también muestra una vieja forma de la letra hebrea “tau”, que se parece a una “X” en el margen del rollo. Esto ocurre en 11 ocasiones, en Isaías 32:1, 42:1, 42:5, 42:19, 44:28, 49:5-7, 55:3-4, 56:1-2, 56:3, 58:13, e Isaías 66:5. Como ya se ha indicado, tanto los registros de los asirios como los Rollos del mar Muerto (incluyendo una copia casi completa de Isaías) estuvieron totalmente ocultos a los ojos humanos durante unos 2.000 años. La mayor parte del contenido de estas dos fuentes se solapa y, así confirman la evidencia de la autenticidad de las profecías de Isaías. Un aspecto importante del hallazgo de estos rollos es su relación con el descubrimiento de los palacios asirios a partir de la década de 1840. Isaías menciona una serie de hechos históricos relacionados con los asirios que confirman notablemente la exactitud de su libro. Posiblemente, el hallazgo de los Rollos del mar Muerto es uno de los hechos más maravillosos para la importancia de la arqueología bíblica.
Principales evidencias en relación con la persona de Nuestro Señor Jesús
Los descubrimientos arqueológicos han confirmado ciertos acontecimientos relacionados con las palabras y hechos de Jesús. Los problemas relativos al censo en el momento del nacimiento de nuestro Señor se han resuelto gracias a los hallazgos de importantes documentos de papiro. Estos documentos se hallaron en Egipto, en el interior de cocodrilos sagrados embalsamados. Se trata de escritos sacerdotales judíos que fueron escritos inmediatamente antes, durante e inmediatamente después del periodo del Nuevo Testamento. Los arqueólogos Granfell y Hunt informaron que sus evidencias mostraron que éste fue el primer censo (censo fiscal) que se llevó a cabo en el momento de Quirino. (Otra inscripción muestra que Quirino estuvo en Siria en dos ocasiones, primero como un líder militar en un momento de agitación civil, y más tarde como gobernador de Siria.) El censo se retrasó en Palestina probablemente debido a los disturbios civiles.
Los hallazgos de estos papiros han arrojado mucha luz sobre las palabras que usó nuestro Señor. En efecto, es cierto que habló el idioma de su tiempo en la tierra (Marcos 12:37).
Hoy conocemos mejor a Pilato gracias a una inscripción recuperada en Cesarea. El papiro John Rylands recoge parte del juicio ante Pilato (AD 125), y fragmentos de dicho juicio aparecen en Juan 18:31-33, 37-38.
Principales evidencias en relación con el Nuevo Testamento, la iglesia primitiva, y los primeros años del cristianismo
Se ha comprobado que los documentos del Nuevo Testamento son precisos desde el punto de vista histórico.
Los papiros de los “cocodrilos parlantes” egipcios han demostrado que los documentos del Nuevo Testamento son registros remarcables de los tiempos de los cuales dicen provenir escritos en el idioma de la “vida cotidiana”. Esas expresiones de la vida corriente de la época de Pablo también han arrojado mucha luz sobre los propios escritos del Apóstol.
Los descubrimientos de Sir William Ramsay y sus sucesores en Asia Menor sirvieron para restablecer la veracidad de Lucas, el historiador y otros escritores del Nuevo Testamento.
Los tres documentos bíblicos más atacados por los críticos han sido el Pentateuco de Moisés, Esdras / Nehemías y Lucas. Las investigaciones de académicos reconocidos los han confirmado de forma clara como documentos fiables.
Existe un aluvión de evidencias que demuestran la continuidad entre los documentos del Nuevo Testamento (por ejemplo, el Papiro Rylands incluye partes de Juan 18:31–33 en una cara y Juan 18:37–38 en la otra) y también abundante
evidencia procedente de los escritores romanos seculares y los primeros padres de la iglesia.
Qué le aporta la arqueología al estudio del Nuevo Testamento? En muchos casos, esto depende de textos e informes de la época, pero la ciencia arqueológica ha contribuido a cualificar los textos, ubicarlos en fecha y lugar, a crear un adecuado marco interpretativo, así como también a mostrar dimensiones de la vida cotidiana que no aparecen en los escritos.
1. La casa de Jesús en Nazaret: Los arqueólogos de la Universidad de Reading, dirigidos por el profesor Ken Dark, identificaron una casa del siglo I d.C. en Nazaret donde pudo vivir Jesús con sus padres José y María. Esta casa de piedra y mortero la descubrieron en 1880 las monjas del convento de las Hermanas de Nazaret y, aunque es imposible asegurar si Jesús vivió allí, tanto los bizantinos, que controlaron la zona hasta el siglo VIII d.C. como los cruzados del siglo XIII así lo creían.
2. Mosaico de panes y peces: Los arqueólogos descubrieron un mosaico en las ruinas de una iglesia bizantina, construida alrededor del año 450 d.C. en la ciudad de Decápolis de Hippos Sussita, Israel. La iglesia, que domina la costa oriental del mar de Galilea, fue destruida por los invasores en el 614 d.C. Esta imagen de Jesús alimentando a los 5.000, que se encuentra en un lugar inesperado, puede tener algo que decir sobre el paraje donde tuvo lugar ese milagro. El sitio tradicional en donde se cree que sucedió el milagro de la alimentación de los 5.000 está un poco más al norte.
3. La ciudad Quiriat Yearim identificada como Emaús: En la historia de Jesús y los dos discípulos en el camino a Emaús en Lucas 24:13-34, la ubicación de Emaús se describe como 60 estadios romanos de Jerusalén, lo que se traduce en siete millas. Durante siglos, los estudiosos han tratado de precisar la ubicación de Emaús. Se han propuesto sitios a varias distancias al oeste de Jerusalén, pero sin evidencia arqueológica. El arqueólogo israelí Israel Finkelstein, conocido como un minimalista bíblico y crítico de la Biblia, ofreció esta nueva identificación basada en las fortificaciones de la era helenística que su excavación descubrió en Quiriat Yearim. Señala que hay dos listas de ciudades fortificadas helenísticas alrededor de Jerusalén (del antiguo historiador Josefo y en 1 Macabeos 9:50). Ambas incluyen a Emaús. Quiriat Yearim está a siete millas de Jerusalén.
Quiriat Yearim se menciona en numerosas ocasiones en el Antiguo Testamento, siendo la más famosa en la que se le describe como el lugar donde se guardaba el Arca del pacto (1 Samuel 7:1-2) antes de que el rey David la trasladara a Jerusalén (1 Crónicas 13:5-6); (2 Crónicas 1:4).
4. Se descubre el camino de peregrinación hacia Jerusalén: Cuando los arqueólogos descubrieron el estanque de Siloé de la era del Nuevo Testamento (Juan 9:7) en 2004 durante un proyecto de reparación de alcantarillado, también descubrieron el extremo inferior de la calle del siglo I que conducía al Monte del Templo. Desde entonces, se ha trabajado para excavar la calle para que los peregrinos judíos y cristianos de hoy puedan caminar por el mismo camino que recorrían los peregrinos judíos y cristianos en el siglo I. Esta calle subterránea aún no es del todo accesible, pero una ceremonia que abrió parte de la calle el verano pasado atrajo al embajador de Estados Unidos, entre otros dignatarios. El trabajo arqueológico en el área de la ciudad de David, la parte más antigua de Jerusalén, es de gran interés tanto para cristianos como para judíos, pero también es controvertido. Muchos de los residentes son árabes palestinos y, a pesar de los esfuerzos de los ingenieros arqueológicos, algunos se han quejado de que sus casas se están arruinando debido a las excavaciones que se realizan bajo tierra.