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Boulevard de la Negra Ester

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Hacia el año 1912, comenzaba la construcción del puerto de San Antonio, lo cual trajo consigo no solo la creación de este, sino que también, la expansión de la ciudad junto con la llegada de extranjeros, familias de los sectores rurales de la zona y los hombres provenientes del norte luego de el cierre de las Salitreras en la década del 30’. Es durante esta época, conocida como “la crisis del salitre”, es que llega a esta ciudad La Negra Ester, proveniente del norte del país se gana el apodo por su piel trigueña. En estos años San Antonio comienza a ser conocido como Puerto Rojo, esto por dos razones: Por una parte, fue uno de los lugares que


concentraban mayor cantidad de gremios sindicalizados, cuyas visiones solían ser anarquistas o socialistas. Dada esta inclinación hacia los movimientos revolucionarios de la primera mitad del siglo, algunos trabajadores portuarios comenzaron a rayar las bodegas de los buques extranjeros con la frase: “Bienvenidos al Puerto Rojo”. Por otra parte, en los sectores de Barrancas, 21 de mayo y Balmaceda encontrábamos los barrios rojos, lugares con cabaret en los cuales se encontraban prostitutas y hombres que luego de la faena en el puerto se dirigían a estos lugares para hablar sobre sus ideas, ya que estos lugares se utilizaban como centros de operaciones.


Es en la época entre los años 40´y 50´que aparece en San Antonio Roberto Parra – hermano de Violeta y Nicanor – Con su jazz guachaca y cueca chora, que para esos años no eran tan gustados pero que hoy en día son de gran importancia para el folcklore chileno. Sin embargo, nadie creía que fuera hermano de Violeta y Nicanor porque se dice que siempre andaba destartalado, sucio y borracho. Es en el ex Luces del Puerto, uno de los burdeles más conocidos del sector, tanto así que los propios hombres construyeron la escalera para subir que hoy en día se llama Sargento Aldea, y en el cual trabajaba la Negra Ester como una de las prostitutas, en donde Roberto y ella se conocen, forman su romance, el cual va y viene por el trabajo de ambos ,él deja la ciudad para seguir tocando su música y ella queda trabajando para diferentes hombres


Luego de un tiempo, Roberto vuelve a San Antonio, para encontrarse con la noticia de que la Negra Ester está comprometida con otro hombre, se dice que de un zapatero el cual le puede ofrecer mucho más de lo que el propio Parra puede; es por esta razón que Roberto decide dejar a la Negra para que tenga una vida mejor. Luego de este suceso, en el año 1980, escribe “Las Décimas de la Negra Ester”, 97 estrofas escritas en décimas que relata el amor que Roberto Parra le tenía a “su Estercita” como él la llamaba y que fue llevada al teatro en el año 1988 por Andrés Pérez.


En el año 2014, recién, la comuna celebró al poeta y cantor con un proyecto de recuperación patrimonial en el Boulevard de la Negra Ester. Este constaba de la remodelación y pintura de las fachadas del barrio Balmaceda, además de la realización de murales alusivos a la obra. El primero, que se encuentra en la parte alta del boulevard, es una representación de lo que era el “Luces del Puerto”: en él podemos ver a algunos personajes compartiendo alegremente junto a unas simpáticas muchachas. El segundo, muestra a Roberto Parra y a la Negra Ester besándose luego de que él vuelve al Puerto.


También encontramos murales en las esquinas que miran hacia el Boulevard de la Negra Ester, los cuales hacen alusión a la obra y a los “boliches”, tal como el “Bar del Checo” que es uno de los lugares que solía visitar no solo Roberto Parra, sino que también su hermano, Nicanor. Este lugar se resiste al paso de los años y es concurrido por ser uno de los lugares que conserva la bohemia de nuestra ciudad. La imagen de la Negra Ester sigue siendo hoy en día una incógnita, en donde distintos historiadores y aficionados a la historia intentan descifrar quién fue realmente esta mujer, ya que ni el propio Roberto dio alguna información sobre ella cuando aún se encontraba en vida.


Según la investigación realizada por José Luis Brito, director del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio, esta mujer se llamaba Berta Ovando Rojas, la cual se encuentra enterrada en el Cementerio Parroquial de la comuna de San Antonio. Dentro de lo que la investigación dice de ella es que nación el 19 de junio de 1917 en Iquique. En 1935 a sus 18 años, Berta Ovando Rojas dejó su Iquique natal para ir a probar suerte a San Antonio. De aproximadamente 1.65 m. de altura, piel trigueña y tersa, pronto la apodaron la Negra por sus raíces nortinas. Sobre su romance, comenta el investigador: “Ellos efectivamente se conocieron en el Luces del Puerto, tuvieron un romance fugaz y todo, pero al tiempo ella pidió que no volvieran a abrirle la puerta.


No quiso volver a verlo, pienso que puede haber dos razones: por un lado, ella era de muy bajo perfil y pensaba que Roberto Parra era muy borracho y desmedido. Por el otro, y según me contó la antigua cocinera del Luces del Puerto, fue él quien parece haber quedado más prendado de ella". No tuvo hijos, pero sí se casó, según un certificado emitido por el Registro Civil del 27 de agosto de 1975. "Se unió con un zapatero del cerro Arena llamado Manuel de la Cruz Cerda Bustamante, pero no duró mucho. Ni un año. Él no fue el gran amor de su vida, tampoco Roberto Parra", asegura Brito. “Sí lo fue, al parecer, un oficial de la Escuela de Ingenieros Militares, uno de sus amantes y el mismo que a las 3 de la madrugada del 16 de mayo de 1991,


tres años después del estreno de La Negra Ester, retiró el pequeño cuerpo de Berta Ovando Rojas de una casa ubicada en el sector de Llolleo, muy cerca del puerto. Tenía 73 años.” "En el 70, ella contrajo tuberculosis y de ahí en adelante su vida se desmoronó", cuenta el investigador. "Muchos se le alejaron por miedo a contagiarse, salvo este militar, ya retirado, y las hijas de la Huasa Elena, quienes se encargaron de enterrarla junto a varias de sus compañeras del Luces del Puerto en el Cementerio Parroquial". Como esta investigación, hay otras en las cuales la información es un tanto diferente, otras que la Negra en realidad es una idealización de la mujer en general que tenía Roberto Parra y que como una específica nunca existió. Pero eso es lo especial que tiene esta historia, la incógnita de quién era realmente la mujer a la cual Roberto le dedicó una de sus mayores obras.


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