MIGRACIÓN UN SUEÑO QUE SE DISIPÓ EN LA FRONTERA ACUÑA-DEL RÍO
Los inmigrantes haitianos huyen de la pobreza extrema… Estos son los rostros de una de las más grandes crisis migratorias de las últimas décadas en la frontera de México con Estados Unidos
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3 LETRAS DE MAQUÍO
Durante su trayectoria política y empresarial, Manuel “Maquío” Clouthier escribió numerosos artículos de opinión, que se publicaron en su momento en el diario El Universal y en los que vertió conceptos y reflexiones que continúan vigentes hoy más que nunca. Por eso en Noroeste iremos replicando algunos de esos escritos.
Encuesta efectuada entre 700 empresas MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
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eriódicamente el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado efectúa una encuesta entre 700 empresas de diversos tamaños y actividades, representativa de toda la nación. En esta ocasión, las respuestas ejemplifican la forma en que los centros de trabajo se han visto afectados por la crisis y por las medidas tomadas para contrarrestarla. Al preguntársele al empresario cuáles son los factores que están limitando su actividad, el 51 por ciento contestó que la falta de materia prima; mientras que el 48.3 habló de la escasez de divisas. La falta de demanda y la incertidumbre con respecto a la situación actual siguieron en orden de importancia. El porcentaje no suma 100, debido a que todo encuestado la cifra indica el por ciento que apuntó esa respuesta. De lo anterior se desprende que el control de divisas está causando un enorme daño a la empresa. Igual sucede con la incertidumbre con respecto al futuro del País y la baja demanda imputable a la contracción de la economía. En respuesta a la rentabilidad que se logrará en la empresa en el presente año, sólo el 24 por ciento espera más que el anterior, en pesos corrientes. Ganar los mismo que el año pasado equivale a que la empresa no tuvo aumento salarial. El 24 por ciento de los encuestados esperan pérdidas en su negocio, y el 15.5 ven cercana la posibilidad de quebrar. Por lo anterior, el 48.7 por ciento dijo que disminuiría el empleo en su empresa; sólo el 10.8 habló de emplear más gente. Ante todo esto, el 52.5 por ciento de las empresas admite estar reduciendo sus gastos administrativos (qué saludable sería que más dependencias de gobierno siguieran este ejemplo). Además se están reduciendo
las ventas a crédito, así como los inventarios. El 29.7 por ciento está suspendiendo proyectos de inversión ya iniciados y el 29.5 está reduciendo personal. Casi la mitad de los encuestados pretende voltear al mercado externo, pero se quejan amargamente de los trámites burocráticos que se han implantado con el control cambiario. El 68.8 por ciento ha dejado de cumplir sus compromisos con proveedores extranjeros por falta de divisas, por lo que dos terceras partes piensan que hay que volver al mercado cambiario libre. Finalmente, alrededor de la mitad de los encuestados cree que el trato con los bancos ha empeorado ostensiblemente, sobre todo en trámites y consecución de créditos. He querido referirme a esta encuesta porque refleja la difícil situación por la que pasa la empresa y cómo algunas medidas están empeorándola en lugar de ayudarle. Todo mundo habla de cómo le va en la feria y creo que nosotros tenemos no sólo el derecho sino la obligación de gritar que no estamos en un lecho de rosas. Sin embargo, nuestra actitud no es negativa. Estamos haciendo los estudios necesarios para proponerle al Gobierno medidas para reactivar la economía, agilizar el abasto y destrabar la producción agropecuaria. Sigo pensando en que si alguien sabe sobre cuestiones pragmáticas de la economía, somos los empresarios. ¡Ojalá! los teóricos que tienen un gran acervo tecnológico se dignaran a escucharnos, pues ellos jamás han sentido la penuria de tener que buscar la raya con qué pagar a los trabajadores en la quincena. Miércoles 25 de mayo, 1983
MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
“He querido referirme a esta encuesta porque refleja la difícil situación por la que pasa la empresa y cómo algunas medidas están empeorándola en lugar de ayudarle. Todo mundo habla de cómo le va en la feria y creo que nosotros tenemos no sólo el derecho sino la obligación de gritar que no estamos en un lecho de rosas”.
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LA CRISIS CLIMÁTICA SE ACELERÓ
La ONU lanzó la mayor alerta sobre el ambiente El Planeta se calentará 1.5°C en 19 años. Los científicos advirtieron que crece la velocidad y la escala del calentamiento planetario. Y estiman que sus consecuencias se verán a muy corto plazo si no se toman medidas urgentes L A U R A
INFOBAE
R O C H A
5 #WORLDNEWSDAY #JOURNALISMMATTERS #ELPERIODISMOIMPORTA Como parte de la celebración del World News Day 2021 (Día Mundial de las Noticias) este 28 de septiembre, Noroeste se une a más de 300 medios del mundo para destacar el papel crucial del periodismo para abordar la historia más decisiva de nuestro tiempo: la emergencia global del cambio climático. La iniciativa internacional, coordinada por la Fundación Canadiense de Periodismo (CJF) y el Foro Mundial de Editores (WEF), con el apoyo de la Iniciativa Google News, es una campaña global de medios para sensibilizar al público sobre el papel fundamental que desempeñan los periodistas proporcionando noticias e información fidedigna al servicio de las personas.
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l futuro llegó y es muy poco alentador: la crisis climática, causada por el hombre, que genera en vastas regiones de la Tierra gran inestabilidad hará que la temperatura promedio global suba 1.5ºC en la década de 2030, varios años antes de lo pronosticado hasta el momento. Así lo advierten los principales científicos del mundo, según un informe histórico que se acaba de publicar. El documento, elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, es la advertencia más dura hasta ahora sobre la velocidad y la escala del calentamiento planetario. El IPCC proyecta que se superará un calentamiento global de 1.5°C en el futuro próximo (entre 2021 y 2040) y se mantendrá por encima de esa temperatura hasta el final del siglo, en todos los escenarios, excepto en el de emisiones más bajas. En este último, el planeta se mantendrá por debajo de 1,5°C, tras un rebasamiento temporal de menos de 0,1°C, antes de que se elimine el carbono de la atmósfera y las temperaturas vuelvan a bajar.
¿Qué significa esto?
Depende del escenario que se analice en términos de alza térmica. Si se toman en cuenta los impactos, la Tierra donde vivirán nuestros hijos y nietos en los próximos años sufrirá mayores sequías, eventos extremos con más frecuencia, alza
El IPCC proyecta que se superará un calentamiento global de 1,5°C en el futuro próximo (entre 2021 y 2040) y se mantendrá por encima de esa temperatura hasta el final del siglo.
de los niveles del mar con riesgo para ciudades costeras y graves efectos económicos para actividades como la agricultura y la ganadería. Y ecosistemas frágiles, como los corales, podrían desaparecer. “El informe del IPCC subraya la
importancia de atajar los gases de efecto invernadero, como el metano. El ganado rumiante y los arrozales inundados son fuentes agrícolas clave de estas emisiones. Los esfuerzos de mitigación deben centrarse en la gestión de la demanda, incluyendo el cambio a
dietas con más cereales, legumbres y verduras. La producción ganadera debería realizarse mediante sistemas de pastoreo integrados, como los silvopastoriles, que ayudan a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero al
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capturar el dióxido de carbono en los árboles y el suelo”, indicó Miguel Taboada, científico del suelo y del clima de la Universidad de Buenos Aires. El Acuerdo de París establece como objetivo que el aumento de la temperatura para finales de siglo no supere los 2°C y preferiblemente no ascienda por encima de 1,5°C. Pero, en esto, el informe del IPCC es contundente: tanto 1,5°C como 2°C se superarán durante el Siglo 21 a menos que se reduzca profundamente la emisión de dióxido de carbono (CO2), junto con otras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI, causantes del cambio climático), hasta llegar a un nivel neto cero en torno a 2050 o después. Para que se comprenda bien: estamos en una situación que no tiene precedentes en la historia de la especie humana. La última vez que la temperatura de la superficie de la Tierra superó los 2,5°C (en comparación con los niveles preindustriales) fue hace más de 3 millones de años. Según el reporte del Grupo de Trabajo I, denominado AR6, el ritmo de calentamiento se está
Algunos efectos de la crisis climática hallados en el reporte: - La mayor parte del Planeta ya está soportando temperaturas extremas (incluyendo olas de calor), desde América del Norte, Europa y Australia hasta grandes partes de América latina, el este y oeste de África del Sur, Siberia, Rusia y toda Asia. Algunos de los recientes extremos cálidos habrían sido extremadamente improbables sin la influencia humana. - Si bien se sabe menos sobre las sequías, hay pruebas suficientes que demuestran que el noreste de Sudáfrica, el Mediterráneo, el sur de Australia y la costa oeste de América del Norte, en particular,
se enfrentan a un aumento de este fenómeno. - El norte de Europa, algunas zonas de América del Norte y el sur de África están sufriendo un aumento de las precipitaciones, pero se necesitan más datos para conocer la situación en otros lugares. - Es probable que la proporción global de ciclones tropicales de categoría 3-5 haya aumentado en los últimos 40 años. Existe un alto grado de confianza de que el cambio climático inducido por el hombre significa que los ciclones tropicales traen consigo precipitaciones más pesadas e intensas.
acelerando: las temperaturas de la superficie del planeta han aumentado más rápido desde 1970 que en cualquier otro período de 50 años durante, al menos, los últimos 2 mil años. En 2019, las concentraciones atmosféricas de CO2 fueron más altas que en cualquier momento en, al menos, 2 millones de años. A su
vez, las concentraciones de metano y óxido nitroso, ambos GEI significativos, fueron más altas que en cualquier momento en al menos 800 mil años. Los responsables políticos ya han visto las conclusiones, que culminaron el sábado por la noche, que han sido objeto de un intenso debate online durante dos semanas
por parte de expertos de todo el mundo, y que representan ocho años de trabajo de los principales científicos. Diann Black-Layne, líder de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés) indicó: “Es fundamental actuar a corto plazo para paliar los peores impactos climáticos provocados por el hombre. El principal obstáculo no es el dinero, no es la tecnología, no es la voluntad política: es el resultado del miedo de una industria dominada por los hombres a perder su poder. Se trata de un problema que hay que reconocer y abordar. La industria de los combustibles fósiles es la encarnación de la desigualdad de género y de ingresos, ya que un sector dominado por los hombres recibe cada año subvenciones fáciles por valor de más de 600.000 millones de dólares para destruir nuestro planeta, mientras que, en comparación, los Fondos Climáticos de Naciones Unidas reciben 2400 millones de dólares al año para salvarlo”. Precisamente la industria petrolera ha sufrido varios embates este año: la propia Agencia
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Internacional de Energía recomendó dejar de invertir ya mismo en nuevos pozos petroleros, sean tradicionales o utilizando el fracking, los Estados Unidos acaban de anunciar un impulso a la motorización eléctrica en los próximos años y el mayor responsable señalado por otro reporte internacional es el metano, otro de los GEI. Este gas rico en carbono, producido a partir de la cría de animales, los pozos de gas de esquisto y la extracción de petróleo y gas convencional mal gestionada, calienta el mundo de forma mucho más eficaz que el dióxido de carbono -tiene un “potencial de calentamiento” más de 80 veces superior al del CO2-, pero tiene una vida más corta en la atmósfera, ya que persiste durante aproximadamente una década
antes de degradarse en CO2. Lo que también deja claro este nuevo reporte es la urgencia de las acciones: cuanto más pasemos de 1,5°C, mayores serán los riesgos imprevisibles y graves que se acumularán en nuestro mundo. Estos puntos de inflexión podrían producirse a escala global y regional, incluso para un calentamiento global dentro del rango muy probable de los escenarios de emisiones considerados. No se pueden descartar respuestas bruscas y puntos de inflexión del sistema climático, como un fuerte aumento del deshielo en la Antártida y el retroceso total de los bosques.
¿Ya llegamos al punto de no retorno?
Para los científicos, aún no. Sin embargo, no queda mucho tiempo.
Con políticas proactivas para combatir el cambio climático, el CO2 seguirá aumentando y se estabilizará hacia mediados de siglo, para luego empezar a disminuir, con la caída más pronunciada justo antes del final del siglo. El metano y el dióxido de azufre continuarán aumentando y comenzarán a disminuir a mediados de siglo. El óxido nitroso presenta una tendencia al alza y no disminuye hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. Con los planes actuales, la mejor estimación es de 2,7°C en 2100. “El nuevo informe del IPCC muestra las opciones que podemos tomar hoy para que el mañana sea más seguro para todos. En todo el mundo, el reto es cambiar la matriz energética. En Brasil, donde gran parte de la energía ya es limpia, el desafío es eliminar toda la
deforestación, la principal razón por la que el país es el sexto mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo. La mejor ciencia del planeta nos está mostrando que el presidente Jair Bolsonaro eligió el camino de la catástrofe y eso es lo que no podemos aceptar: los intereses electorales y sectoriales no pueden prevalecer sobre el bien común de la Nación”, opinó Maurício Voivodic, director ejecutivo de WWF-Brasil. A fines de noviembre se realizará la postergada cumbre de cambio climático (COP26) en Glasgow, Escocia. Allí deberán terminar de definirse los mecanismos de intercambio que propone el Acuerdo de París. No quedan dudas de que las acciones deben ser tomadas rápidamente. Así lo dice, claramente la ciencia.
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Los animales que habitan en el ANMI San Matías, Bolivia, escapan del fuego y de la humareda hacía zonas seguras. Foto: El Deber
POR DETERIORO DE LA BIODIVERSIDAD
Bosques de América Latina son susceptibles a los fuegos Por primera vez un estudio hizo seguimiento durante 15 años, desde 2003 y hasta 2018, a los bosques de 22 países latinoamericanos y analizó su resistencia a los incendios. De acuerdo con los autores, liderados por la Universidad Nacional de Colombia, el 48 % de los bosques que sufrieron una conflagración en 2003 desapareció en los años posteriores. La investigación encontró que todos los bosques de América Latina son susceptibles a los fuegos. Las consecuencias: mayores emisiones de CO2, otros gases de efecto invernadero y material particulado, así como el deterioro de la biodiversidad. N I C O L Á S
M O N G A B AY
B U S T A M A N T E
H E R N Á N D E Z
L
a extrema fragilidad de los bosques latinoamericanos ha sido demostrada gracias a un estudio pionero publicado en la revista Science Advances, el cual reveló un alarmante hallazgo: la mitad de los bosques de la región no sobreviviría luego de sufrir su primer incendio y, mucho menos, serán capaces de soportar una segunda conflagración en menos de cinco años. La investigación, titulada Pérdida inducida por incendios de los bosques con mayor biodiversidad del mundo en Latinoamérica, fue dirigida por la Universidad Nacional de Colombia y evaluó, por primera vez, las catastróficas consecuencias en 15 años (desde 2003) de los incendios forestales en 22 países de América Latina. Los investigadores se centraron en los en los 16 países con mayores tasas de pérdida, siendo Paraguay (8,4 %), Guatemala (7,84 %), Honduras (6,13 %), Belice (3,63 %) y México (3,40 %) los que tuvieron los mayores porcentajes de bosques quemados en 2003. El estudio contó además con la participación de científicos del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, en Chile; el Centro de Ecología y Aplicaciones Forestales de España, y la Universidad Stony Brook, en Estados Unidos. Dolors Armenteras, autora principal del estudio y líder del grupo de Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) de la Universidad Nacional de Colombia, explica que el objetivo de la investigación fue examinar qué les ocurre en el largo plazo a los bosques después de un incendio: ¿se recuperan o se transforman? Lo que buscaban era generar un diagnóstico de la vulnerabilidad de estos ecosistemas, entendiendo vulnerabilidad como el porcentaje de biomasa vegetal -troncos, ramas, tallos, frutos…- que se pierde tras un solo incendio y su potencial capacidad de recuperarse. Los científicos monitorearon bosques que se quemaron sin que en ellos se hubiesen presentado talas previas para abrir pastizales. Según Armenteras, el equipo de investigadores quiso incluir una muestra de bosques más amplia que la que habitualmente se encuentra en esta clase de estudios, que suelen contar solamente con datos de países de la cuenca amazónica, especialmente Brasil. Para lograrlo, utilizaron mapas de
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Expertos y autoridades encuentran uno de los árboles quemados por un incendio forestal en El Cañoncillo, Perú. Foto: Marvin Sánchez.
en todos los países
Coberturas de la tierra para el año 2001. Fuente: Artículo ‘Pérdida inducida por incendios de los bosques con mayor biodiversidad del mundo en Latinoamérica’. cobertura de la tierra en Latinoamérica desde 2001 y observaciones mensuales de área quemada con la ayuda del
instrumento satelital Modis, de la Nasa, desde 2003 hasta 2018.
Los incendios generan alarma
Los científicos estimaron que, en 2003, aproximadamente 8,5 millones de hectáreas de bosque de América Latina, equivalentes al 1,1 por ciento de la superficie de la región, sufrieron al menos un incendio forestal. Una vez identificadas esas zonas quemadas, las monitorearon hasta 2018. Los investigadores concluyeron que los primeros cinco años posteriores a cada incendio son críticos, pues la mitad de los bosques estudiados —que solo se quemaron una vez al inicio del siglo— terminaron perdiéndose totalmente en ese tiempo y que la otra mitad de los bosques quemados volvieron a incendiarse hasta dos o tres veces más, degradándose totalmente. “Notamos que si ocurre un segundo fuego en ese lapso [cinco años] las consecuencias son devastadoras para el bosque y su biodiversidad, pero aún es posible la recuperación. Un tercer incendio termina por desaparecer totalmente el bosque”, asegura Armenteras, quien agrega que en poco tiempo y si no se toman acciones “la mayoría de
10 estos ecosistemas pueden quedar reducidos a pastos, sabanas, herbazales y cultivos”. De acuerdo con el estudio, hubo pérdida de cobertura forestal en todos los países. Pero las mayores tasas de deterioro, tras la ocurrencia de un solo incendio en bosques perennes o siempreverdes, aquellos que mantienen su verdor y follaje a lo largo del año, se presentaron principalmente en Panamá (64,7 %); Paraguay (61,5 %) y Brasil (56,6 %), mientras que otros países como México, Guatemala y Belice tuvieron deterioros menos drásticos en sus bosques quemados (30,7 %, 30,4 %, y 17 %, respectivamente). Aunque los bosques perennes bolivianos mostraron una alta resistencia a los fuegos —70,7 % persistieron luego de quemarse—, un 5,5 % de estos se convirtieron luego en tierras de cultivo. En segundo lugar estuvo Brasil con 3,5 % de su cobertura forestal quemada que terminó luego siendo transformada. El periodo de estudio no incluyó los incendios de los últimos dos años en Brasil y Bolivia. En cuanto a los bosques templados, presentes en el sur del continente, Chile fue el país que tuvo las mayores tasas de transformación y donde estos ecosistemas quemados se convirtieron, sobre todo, en cultivos (26,8 %), sabanas (22,1 %) y herbazales (11,3 %). Argentina, por su parte, fue la segunda nación con la mayor conversión de bosques templados a tierras de cultivos, con 17,6 %. En el caso de los bosques mixtos —en los que conviven bosques primarios y secundarios con cultivos, por ejemplo—, el 19 % de esta cobertura forestal quemada en Chile se convirtió en herbazales. Para Ángela Hernández, del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, y una de las autoras del estudio, la extrema situación chilena se debe a que, por años, y desde el comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, el gobierno financió e incentivó, mediante el decreto de ley 701, a los propietarios de la tierra y a las empresas para plantar especies forestales introducidas de rápido crecimiento —monocultivos de pino y eucalipto, principalmente— en áreas de cultivos agrícolas. Esto, dice Hernández, llevó a un cambio de uso del suelo acelerado, principalmente en la zona centro-sur de Chile.
“debido a que aumentan las emisiones de gases y material particulado que afectan la calidad del aire y contribuyen al aumento del cambio climático”.
Cambio climático y deterioro de la fauna
Altamira, Para, Brasil. Incendio en Cerra do Cachimbo REBIO.
Foto: Victor Moriyama/Greenpeace
Incendios en la región del Maule consumen bosque maulino, el más biodiverso de Chile. Foto: Alcaldía De Molina
“A mis ojos, se ha generado un problema ambiental y socioeconómico, ya que, como fue un negocio tan lucrativo, los empresas empezaron a sustituir el bosque nativo por plantaciones de rápido crecimiento, lo que ha significado una homogeneización del paisaje, dominado ahora principalmente por plantaciones y generando una gran cantidad de biomasa”, explica
Hernández. A lo anterior, dice la investigadora, se suma la alta densidad de población de la zona centro-sur de Chile, lo cual “se traduce en bajas defensas del paisaje para mitigar los incendios, teniendo en cuenta que la mayoría de estos son de origen humano”. Armenteras considera que los fuegos provocados deben ser estudiados con mayor rigurosidad,
La bióloga Dolors Armenteras afirma que para que se presente un fuego deben darse tres condiciones básicas, que conforman el denominado ‘triángulo del fuego’: un combustible, que es la materia vegetal; condiciones de clima seco y alta temperatura, y una llama que permita el inicio de la combustión o ignición. Según ella, lo primero que pasa cuando se incendia un bosque es que el combustible se consume. Si el bosque está en buenas condiciones, y aún conserva la humedad de la vegetación, es más difícil que el fuego se extienda; en cambio, si está más seco, porque ha sido degradado, se ha entresacado leña o hay mucha fragmentación y claros en la vegetación, tendrá menos humedad y se consumirá más rápido. La primera consecuencia directa del fuego en los bosques es su pérdida de resistencia a futuros incendios. La desecación de la vegetación trae consigo cambios en el microclima del ecosistema, pero si se presentan fuegos adicionales, el daño aumenta y se pierde la capacidad del bosque de secuestrar gases como el dióxido de carbono, lo cual tiene un fuerte impacto en el cambio climático. Aunque el estudio no tuvo en cuenta los impactos del fuego en la fauna, la coautora Tania González, quien se ha dedicado a investigar cómo afectan los incendios a los pequeños mamíferos, asegura que estas especies siguen siendo grandes damnificadas por las quemas y por la consiguiente pérdida de masa vegetal. González afirma que los incendios forestales pueden afectar a la fauna de forma directa cuando se ocasiona mortalidad por las llamas o el humo, o de forma indirecta cuando se deteriora la vegetación que les proporciona hábitat, alimento y refugio. “Mientras que animales grandes, con mayores capacidades de movimiento, pueden escapar de un incendio y luego colonizar las zonas que se vieron afectadas, otros más pequeños o con una capacidad de
11 movimiento más limitada, pueden ser alcanzados por las llamas o verse afectados por la pérdida de los recursos que utilizan para sobrevivir”, comenta la investigadora. Los incendios también pueden influir en las interacciones que se dan entre especies, como la competencia y la depredación. González dice que en Australia se ha documentado que cuando se pierde cobertura forestal por causa de los incendios, puede aumentar la presión de depredación sobre pequeños mamíferos, debido a que no hay la suficiente cobertura vegetal que los proteja. Asimismo, según cuenta la científica, muchos mamíferos, voladores y no voladores, aves, entre otros, tienen funciones muy importantes en los ecosistemas como polinizar y dispersar semillas: “Si el fuego influye negativamente en estas comunidades animales —continúa González— se puede ver interrumpida la regeneración natural de las plantas y el funcionamiento del ecosistema”. Finalmente, Armenteras afirma que este estudio es importante porque refleja que los incendios forestales no son un problema exclusivo de la cuenca amazónica, — que, según manifiesta, son los que generalmente llegan a los titulares de prensa — y demuestra que se trata de una problemática común a todos los países, aunque existan diferencias en los efectos y respuestas de cada nación, que dependen también de los tipos de bosques y del clima. “Es imperativo reducir los incendios forestales. Algunas soluciones podrían ser los pagos por servicios ecosistémicos, condenar los crímenes ambientales y promover prácticas para el manejo integrado del fuego, que prevengan estos desastres ambientales”, puntualiza Armenteras.
Mongabay es una página de información con noticias sobre conservación y ciencias ambientales. Gran parte de Mongabay funciona como parte de nuestra organización sin ánimo de lucro-Mongabay.org -desde 2012.
Bosque de los llanos colombianos después de ser afectado por un incendio. Foto: Tania González. Foto: Tania González.
Frecuencia de incendios entres 2002 y 2018. Verde = 1 incendio. Rojo = 2 incendios. Amarillo = 3 o más incendios. Fuente: Artículo ‘Pérdida inducida por incendios de los bosques con mayor biodiversidad del mundo en Latinoamérica’.
Zarigueya común (Didelphis marsupialis). Foto: Tania González
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Migrante aprovecha el amanecer para cruzar por provisiones de Estados Unidos a México. Durante su viaje, migrantes reciben ropa de regalo, lo que visten es más por necesidad que por un mensaje.
Crisis migratoria:
un sueño que se disipó en la frontera Acuña-Del Río Estos son los rostros de una de las más grandes crisis migratorias de las últimas décadas en la frontera de México con Estados Unidos: Los inmigrantes haitianos venían huyendo de una de las pobrezas más extremas del mundo, de un país gobernado por pandillas criminales, azotado por terremotos y huracanes y adolorido por un magnicidio reciente F R A N C I S C O R O D R Í G U E Z , Y C A R L O S A R R E D O N D O F O T O S : O M A R S A U C E D O
VA N G U A R D I A
J E S Ú S
P E Ñ A
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l número de inmigrantes haitianos que cruzaron a pie y a nado el Río Bravo para instalarse en un campamento improvisado debajo del puente internacional que une a Ciudad Acuña con la ciudad texana de Del Río creció de cientos a miles apenas en unas cuantas semanas. Los inmigrantes indocumentados de origen haitiano pasaron de 2 mil en todo el 2020 a 19 mil 523 en lo que va de 2021, siendo el grupo con mayor tasa de crecimiento. Además, casi el 70 por ciento, es decir, 13 mil 452, fueron detectados sólo entre junio y agosto pasados. En ningún otro sector de la frontera entre México y Estados Unidos el arribo de personas provenientes de Haití había tenido un crecimiento semejante. Los nacionales haitianos detectados en el Sector Del Río constituyen casi el 66 por ciento de todos los migrantes de esa nación caribeña identificados por la Patrulla Fronteriza en la frontera sur de la Unión Americana en lo que va de 2021.
¿Por qué Acuña-Del Río?
La explicación podría encontrarse en tres elementos: la difusión de una falsa expectativa sobre la posibilidad de obtener refugio, las condiciones de seguridad que ofrece Coahuila y la vigilancia insuficiente de la Patrulla Fronteriza en la zona, afirma Evaristo Lenin Pérez Rivera, ex Alcalde de Ciudad Acuña, municipio coahuilense donde en los últimos días se han agolpado, de acuerdo con algunas estimaciones, hasta 15 mil migrantes debajo del puente internacional que une a esta población con Del Río, Texas. “…Es un fenómeno que se provocó por el propio gobierno de Estados Unidos en una expectativa que no se difundió adecuadamente, porque tienes un alto porcentaje hoy de haitianos que están en Acuña y que no vienen de Haití”, explica. La confusión podría derivar del anuncio realizado por la administración del presidente de Estados Unidos Joe Biden, el 22 de mayo pasado, de extender por 18 meses adicionales la condición de “protección especial” para unos 150 mil haitianos que emigraron a Estados Unidos luego del terremoto que devastó a su país en
El cauce del río bajaba por las mañanas, decenas de familias aprovechaban para cruzar ida y vuelta antes de las 3 de la tarde para evitar exponer a sus hijos.
Migrante posa al amanecer, sujetando sus pertenencias en la línea fronteriza que cruza el río. 2010. El anuncio pudo generar la expectativa de que sus familias tendrían la oportunidad de recibir el mismo trato.
Por otro lado, Pérez considera que los migrantes, en general, tienen una percepción de “cierta tranquilidad y seguridad” para
intentar el cruce a través de Coahuila debido a que aquí no se registra la presencia del crimen organizado como ocurre en entidades como Tamaulipas o Chihuahua. Por su parte, Brígido Moreno Hernández, diputado federal y miembro de la bancada del Partido del Trabajo en el Congreso de la Unión, tiene otras hipótesis, que incluyen la acción del crimen organizado e incluso intereses de grupos políticos de los Estados Unidos. Nativo de Ciudad Acuña, Moreno destaca que el arribo de miles de personas en pocas horas “da a entender que pudiera haber otras manos que están meciendo la cuna, porque no es común que llegue tanta gente en un solo momento”. Entre los elementos que le llevan a conjeturar tal posibilidad señala el hecho de que los migrantes haitianos hayan llegado a la frontera “con buenos camiones, con
14 buenos transportes, con dinero para cubrir sus necesidades”. Un elemento en el que ambos entrevistados coinciden es en que el destino original de los migrantes no era solamente Acuña, sino también la vecina población coahuilense de Piedras Negras -91 kilómetros al sureste-, pero allí el gobierno municipal, encabezado por el morenista Claudio Bress Garza, montó un operativo policial que lo impidió. Miguel Ángel Riquelme Solís, Gobernador de Coahuila, afirmó el 21 de septiembre que el crimen organizado estaría relacionado con el fenómeno, porque el tráfico de personas es una de las actividades ilícitas que realiza en la región de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. El canciller mexicano Marcelo Ebrard ha sido más explícito al decir que “los dirigentes de estos conglomerados” -residentes en Brasil y Chile, sobre todo-, les habrían organizado para viajar a Estados Unidos con la falsa promesa de que podrían acogerse a un programa que solo beneficia a quienes ya residen en esa nación. Al final, aunque en el territorio de la especulación las teorías se multiplican, nadie parece tener claro por qué el punto fronterizo que une Acuña y Del Río terminó recibiendo esta marea de migrantes haitianos que ahora el gobierno de Estados Unidos está deportando a Haití.
En la entrada del campamento, familias concentraban nuevas pertenencias como ropa o zapatos obsequiados por ciudadanos de la frontera. La comida que más abundaba del lado mexicano eran guisos con pollo y frijoles.
El pueblo que sueña con un hogar
Jimmy Pierre, un espigado haitiano de 34 años, está ansioso por ver a su familia. La tarde del lunes 20 de septiembre llegó al acceso por donde miles de haitianos estaban cruzando de Del Rio a Acuña para comprar productos básicos o cargar sus celulares, pero agentes estadounidenses cortaron la soga que unía a los dos extremos del Río Bravo. Del otro lado, en el puente internacional de la ciudad tejana, se quedaron su esposa y su hijo de dos años y cinco meses. “Me siento mal”, dice Jimmy debajo de un árbol. La luz de la luna queda opacada por el reflejo en el agua de las luces de las camionetas de la Patrulla Fronteriza con dirección a México. Pasan de las 10 de la noche y Jimmy está inquieto. Hace unas horas –cuenta- lo detuvieron
Desde la orilla, una patrulla acuática de la Border Patrol vigilaba el flujo de ciudadanos. Vía terrestre, por vehículos 4x4 agentes fronterizos realizaban rondines por la zona. policías en las calles de Acuña, lo golpearon y después lo soltaron. No alcanzó a cruzar de regreso al puente internacional. “Un mal hombre, con fuerza, daba golpes a los haitianos. Yo no hice nada”, relata. Lleva más de una semana en la frontera y como la mayoría de los
haitianos que llegaron a Acuña, cruzó al menos 10 países desde Chile, los menos vienen desde Brasil. Haití, el país más pobre de América Latina y El Caribe; azotado en las últimas décadas por dos terremotos, huracanes, inestabilidad política y económica,
violencia, y hasta el asesinato de su presidente Jovenel Moïse. Por qué salieron de Chile es una pregunta que responden los haitianos: Ever vivió cuatro años en Chile y dice que el sueño de su esposa era -es- vivir en Estados Unidos. Vendió todo lo que tenía, incluida su ropa, para costear el viaje. Even Jeans dice que el clima era muy frío y eso no le gustaba. Marie Ermithe Chickel, madre de gemelos, vivió cuatro años y medio en Chile y dice que no podía encontrar trabajo. A los niños no los podía dejar solos en la escuela. Cristen cuenta que quería experimentar “cosas nuevas”. Miratel Doliscar, soldador de 28 años, sólo quiere trabajar. Makington Biam Aimé asegura que la situación política ya no era buena en Chile. Josue Joliest estuvo ocho años en Chile pero afirma que en los últimos meses no había mucho trabajo. Kemberlie Ansrosise de 27 años y un hijo de dos años, salió de Chile porque sentía que necesitaban algo mejor y porque en aquel país no contaban con papeles. Taina Saint Helaine vivió cinco años en Chile sin papeles. Wendy, una migrante de 22 años y una niña de dos años, no sabe qué pasó por su cabeza para salir. Trabajaba en una estética y le iba “súper bien”. Pero una ola de haitianos la convenció. Ahora Jimmy Pierre quiere quedarse en México. Regularizarse y vivir aquí con su esposa e hijo. Recuerda que alguna familia le aconsejó que no saliera de Chile, y otra, su hermano, mamá y hermana que viven en Estados Unidos, le dijeron que podía vivir con ellos y trabajar con su conocimiento. Jimmy Pierre se dedicaba al job shipping, “al marketing digital”, traduce el mismo haitiano. Los migrantes haitianos son un mundo en movimiento: Makington Biam Aimé, de 39 años y un hijo de 12 años y una hija de 10, es panadero. Marco Joseph, padre de una niña que dejó en Chile, trabaja en la construcción, al igual que Josue Joliest, padre de una niña de 13 años. Cristen limpiaba bodegas y hoteles. Bob Stephen Destiny es agrónomo y camionero. Y Taina Saint Helaine, madre de un niño de dos años, quiere ser periodista. Hay soldadores, costureros, choferes,
15 El camino de la muerte Mañana templada de martes
Kesny, 28 años, está mirando, sentada en una piedra, a los grupos de haitianos que a esta hora vienen cruzando el Río Bravo, de Texas hacia Ciudad Acuña. Cientos y cientos de mujeres y hombres esbeltos, piel negra, semidesnudos, cargando niños en los hombros, cajas de cartón y bultos en la cabeza. Una escena que quedará grabada en la cabeza de Kensy y en la de muchos, en la de todos, para la posteridad. Son las familias que se quedaron del otro lado, luego de que las autoridades norteamericanas determinaron cerrar el puente internacional para evitar el paso de más extranjeros e iniciar la deportación de centenares de ellos. Kensy estuvo también algunos días del otro lado, sin poder avanzar, pero prefirió regresar a territorio mexicano. Allá -debajo del puente- no había alimento, sólo les daban un bidón chlico de agua y un pan con apenas un trozo de queso para todo el día. Las parejas dormían con sus críos en la tierra, sobre cartones, y el polvo y el sol comenzaban a enfermar a la gente. Había mujeres embarazadas, Kensy no alcanzó a contar cuántas, y otras con recién nacidos. Entonces la migra no los dejaba pasar a México para conseguir víveres. “Le digo a mi marido ‘¿qué vamos a hacer?, mi niño está llorando por comida y nosotros no tenemos nada ¿Alguien puede vivir sólo de eso, con un vaso de agua y un sándwich durante todo el día?, nadie, nadie. Eso me duele porque todos somos seres
albañiles. Jackner Estilien señala su mochila y cobijas tiradas en la tierra del parque cuando se le pregunta dónde queda para él su hogar. Este haitiano veinteañero se quedó solo después de que su
trabajo, ni comida, ni luz, ni agua, ni seguridad ni vida… “Balazos todos los días, muertos, no tienes una vida segura” comparte.
Bebé sin patria
Sólo unas semanas antes Kensy había pasado siete días caminando con su hijo de cinco años y su esposo por la selva del Darién, que se abre entre la frontera de Colombia y Panamá y a la que los haitianos llaman el camino de la muerte, por la cantidad de peligros que encierra. Los inmigrantes haitianos varados en el campamento del parque Braulio
Fernández, en Acuña, cuentan de los ríos peligrosos del Darién que se tragan a la gente, de culebras, cocodrilos, ladrones que despojan a los caminantes de lo poco que llevan y de violadores que ultrajan a las niñas. “Puedes morir que vivir porque es peligroso adentro”, dice Kensy. A Kensy, a su marido y a su niño los pararon los ladrones y les quitaron todo lo que traían. Lo bueno, dice, es que logró sobrevivir. El día en que ella se despidió de su familia para emprender esta travesía fue con llanto. Hoy no sabe qué va a hacer. “Mientras estabas saliendo de tu país, tu familia estaba llorando porque no quería que tú te fueras”, recuerda Kensy. Lo peor que hoy le puede pasar es que la migra la agarre y la eche para su país, otra selva, donde no hay
El bebé de Wydline no ha nacido. Wydline, tiene cuatro meses de embarazo, y ya es migrante como su madre. Todavía no ha nacido y ya se quedó sin patria, sin un lugar donde vivir y crecer. Ya ha recorrido, desde Chile, algo así como nueve países en el vientre de su mamá. “Me siento culpable. No sabía que estaba embarazada antes de venir acá, si he sabido…”, dice Wydline al caer la tarde en el campamento migrante de Acuña, recostada en la cama de cartón y cobijas al aire libre que hace las veces de hogar. “Imagínate”, dice Wydline, de 30 años, sobre todos los riesgos que ella y su esposo pasaron en su caminata desde Chile, cruzando montañas y ríos peligrosos. En el consultorio del campamento instalado por Médicos sin Fronteras, a Wydline le dijeron que todo iba bien con el embarazo, salvo una infección en el vientre. Wydline dice que no sabe qué va a pasar con ella y con su bebé, su única certeza, su único sueño, es llegar a Estados Unidos para que “mi hijo viva mejor que yo”. Aunque sea -de momento- una de las migrantes que no logró cruzar, una migrante que seguirá en movimiento en busca de un hogar. Se estima que a la zona llegaron en las últimas semanas 14 mil haitianos, al cierre de esta edición, del grupo de migrantes que logró cruzar el río, mil 400 haitianos fueron deportados en vuelos y ya sólo quedaban 255 bajo del puente.
hermano y su cuñada embarazada fueran deportados a Haití al cruzar a Del Río, Texas. “Busco una vida mejor. Es lo único”, dice con una mirada llena de tristeza. Y todos buscan ‘esa’ vida mejor. Los haitianos como Jackner no
tienen un lugar al que puedan llamar hogar. Tienen años sin estar en uno: tres, cuatro, cinco, hasta 10 años de haber salido de Haití. No conocen a sus padres que se fueron cuando ellos eran pequeños a los Estados Unidos, se enteran de
la muerte de sus abuelos en otro país y sienten la presión de enviar dinero a los que se quedaron en el país al que no quieren volver. Christoph JanKöfer, miembro de Médicos Sin Fronteras que está en el campamento en Acuña, resalta
Kensy estuvo también algunos días del otro lado, sin poder avanzar, pero prefirió regresar a territorio mexicano. humanos. No importa el color, la nacionalidad, eso no tiene nada que ver”, dice Kensy.
Era domingo
Ya el lunes en la mañana el gobierno permitió a los inmigrantes, en su mayoría haitianos como Kensy, pasar a México, por el Río Bravo, para buscar comida. “Le dije a mi marido ‘yo no puedo quedarme más acá porque hay mucho sufrimiento’”.
Y Kensy se vino para acá
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Con especial cuidado, haitianos que llevaban a niños cargados, cruzaban con mayor cautela, los menores sujetaban a sus familiares con naturalidad. que un problema, más allá de lesiones y enfermedades físicas, es que los migrantes no saben si pueden vivir en otro país, si son aceptados, recibidos o no. “Toda esa incertidumbre, ese miedo, esa ansiedad, afecta la mente significativamente”, comenta. Hoy están aquí enfrentándose al río que separa a México de Estados Unidos y que también los separa de su sueño. Un río en movimiento como ellos, con una sola dirección. “Mi hogar está aquí”, dice Miguel Aubar, haitiano de 42 años que perdió su celular en el campamento. Miguel vivió en Chile, en Brasil, otra vez en Chile y recorrió 10 países -o, aclara él mismo- 10 fronteras. Es albañil o pedrero. Pero ahora mismo no sabe si intentará cruzar a Estados Unidos. “¿Cómo que casa?”, pregunta Josué Joliest antes de tomar sus pertenencias y caminar hacia el cruce en el Río Bravo. “Puedo vivir
muera pobre o agarren un arma y se vuelvan bandidos. Jully tiene 28 años y seis meses de embarazo. Será niña y la llamará Bianca. Pero no sabe dónde nacerá. Puede ser en Acuña, en Tapachula, Chiapas, o en Haití si se arriesga a cruzar y ser deportada del otro lado del río. Los niños y niñas que llegaron a Acuña son en su mayoría chilenos. Chilenos de padres haitianos. Médicos sin Fronteras contabilizó en algún momento siete mujeres embarazadas. Cualquier lugar -dicen una y otra vez, uno a uno- es mejor que Haití. No desean volver. en cualquier lado”, añade. Taina Saint Helaine tiene 28 años, 27 años sin ver a su papá que vive en Estados Unidos. Su casa, la única que considera casa, se cayó en el último terremoto y quiere ganar dinero para levantarla de vuelta. Marie Ermithe Chickel dice que ella puede sufrir, pero sus hijos no. Por
eso quiere establecerse en un país para vivir en casa. Al panadero Makington Biam Aimé le gustaría tener un hogar. El sueño sigue siendo que esté en Estados Unidos. Willy John, que usa un suéter envuelto en su cabeza, solo quiere un lugar donde trabajar para que su familia en Haití no
*Este reportaje fue publicado originalmente en Semanario de Vanguardia y forma parte del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists, en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers.
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DESAPARECIDOS
‘El agua hablará’ para traerles de vuelta Con el podcast, las periodistas Mayela Sánchez y Celia Guerrero, de Perifónicas y Bajo Tierra Media, exploran las búsquedas de personas desaparecidas dentro de cuerpos de agua A R A N Z A Z Ú
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A Y A L A
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UEBLA._ El agua siempre está en movimiento: lo que cae dentro de ella no permanece en el mismo lugar, cambia, se oculta. En un país con más de 85 mil personas desaparecidas, muchas de ellas pueden estar dentro de cuerpos de agua, y su búsqueda implica otro tipo de reto para sus familias. Para responder a cómo se busca en el agua, las periodistas independientes Mayela Sánchez y Celia Guerrero crearon el proyecto Perifónicas, del cual nace la serie de podcasts El agua hablará, que habla de cómo se busca a personas desaparecidas en el agua. El domingo 5 de septiembre, en el marco de la exposición “Narrativas y memorias”, hubo una sesión de escucha de los dos episodios del podcast con la presencia de ambas periodistas, a la par se realizó una jornada de bordado de nombres de personas desaparecidas. Ante un grupo de cerca de 30 personas, entre ellas familiares de personas desaparecidas integrantes del colectivo Voz de los Desaparecidos, poco después del mediodía se escuchó desde las bocinas el sonido del agua corriendo y las voces de Celia y Mayela. Ese sonido es uno de los rasgos que identifican el trabajo de El agua hablará, que es además una exploración sonora para contar las desapariciones desde otra mirada. Mientras se oían los podcasts se escuchaban reacciones y opiniones de las y los familiares, asintiendo ante lo que decía el audio, indignándose o también
M A R T Í N E Z
“El agua hablará”, otro proyecto de búsqueda.
identificándose y tomando datos de los métodos de búsqueda que podrían replicar a nivel local.
En entrevista para LADO B, la periodista Mayela Sánchez contó que la idea surgió en 2018 cuando
ella y Celia asistieron a la presentación del proyecto “Ríos de vida y muerte”, iniciativa
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Grupos de mujeres en su lucha incansable por encontrar a sus familiares desaparecidos. periodística colombiana que habla, justamente, de las personas desaparecidas cuyos cuerpos terminaron en ríos. “Cuando conocimos el proyecto compartimos la inquietud de preguntarnos cómo sería la situación en el caso mexicano, si estaría ocurriendo lo mismo, y decidimos investigar del tema”, dice Sánchez. Lo que encontraron mediante una búsqueda hemerográfica fue prácticamente nada. Ni casos de cuerpos de personas desaparecidas hallados en cuerpos de agua, ni organizaciones civiles o gubernamentales que se enfocaran en ese tipo de búsqueda: era la confirmación de un vacío informativo que tenía que ser llenado. El agua hablará no se enfoca solo en ríos, como en el caso colombiano, sino en búsquedas en otros cuerpos de agua como presas, pozos, lagunas, y el propio mar, por la diversidad geográfica de México. En el primer episodio, por ejemplo, se habla de una búsqueda en una presa en Tamaulipas, y se evidencia la falta de preparación y personal especializado para buscar restos humanos dentro del agua. La protagonista, Josefina de León, directora de la Red de
Desaparecidos en Tamaulipas A.C., dice en un momento del podcast que le gustaría poder tener una aspiradora, vaciar la presa y así saber si su hija Cynthia Mabel Pantoja de León, desaparecida el 21 de abril de 2012, está ahí.
Otras maneras de hablar de desaparición
El agua hablará fue un reto a nivel profesional para ambas, pues ninguna tenía experiencia previa en hacer podcasts y también implicó un riesgo ante la necesidad que sentían las periodistas para plantear otras maneras de contar las historias de desaparición en México. “No hay manera de dejar de contar estas historias (de desaparición) pero creemos que hay una necesidad de encontrar otras maneras de hacerlo; el tema implicaba también ser más creativas por el tema sonoro del agua. El agua es un elemento muy sonoro, que remite mucho a la vida, y jugar con la idea de lo que te remite el agua cuando la escuchas, algo que te remita a la vida, al movimiento, pero también a espacios de oscuridad o de pérdida”, cuenta Sánchez. Al finalizar la sesión de escucha, las periodistas compartieron la historia de su trabajo y dialogaron con las familias de víctimas de
El agua siempre está en movimiento: lo que cae dentro de ella no permanece en el mismo lugar, cambia, se oculta. desaparición. Este evento fue particularmente importante para Mayela porque, cuenta, habían querido tener un espacio así pero por la pandemia era imposible. Estos espacios de escucha colectiva generan la posibilidad de un diálogo inmediato y que las sensaciones y emociones al escuchar los episodios puedan fluir junto con ideas y preguntas. En este sentido, Mayela comparte que el evento dentro de “Narrativas y memorias” significó mucho porque
estuvieron presentes familiares de personas desaparecidas: “Nos parece importante conocer sus reflexiones y sensaciones de eso que están escuchando, son historias que a fin de cuentas les tocan más que a otras personas que no compartimos ese dolor y creo que también habrá esa posibilidad de una escucha de nosotros hacia ellas sobre lo que les detona saber o conocer este tipo de proyectos. Es un aprendizaje de ida y vuelta”, concluyó Sánchez.
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Mineros dicen que andar bajo tierra “ingre”, la tierra les llama de generación en generación. En la imagen, tres trabajadores reaccionan ante la noticia del hallazgo sin vida de otro de sus compañeros. Foto: Omar Saucedo / Vanguardia
TRAGEDIA
Minas en Coahuila, el ciclo de dolor que se repite en cada generación
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ÚZQUIZ, Coahuila._ Siete trabajadores fallecieron cuando una barrera no soportó la presión del agua y con toda su fuerza corrió por túneles dejando a trabajadores atrapados en la mina Micarán del municipio de Múzquiz. Con frecuencia, cuando Chinaco salía de su casa en el ejido La Mota, municipio de Múzquiz, Coahuila, a trabajar en la mina, le decía a su
Esta es la historia de cómo la tragedia en la Región Carbonífera parece heredarse de generación en generación. El 4 de junio del 2021 fue el más reciente accidente mortal en la zona: siete trabajadores quedaron atrapados. Después de Pasta de Conchos en 2006, 122 mineros han perdido la vida FRANCISCO RODRÍGUEZ Y JESÚS PEÑA FOTOGRAFÍAS: OMAR SAUCEDO Y HÉCTOR GARCÍA VA N G U A R D I A
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En la entrada de la mina Micarán familiares y amigos formaron un campamento improvisado, con el paso de los días las noticias cada vez fueron menos esperanzadoras. Foto: Omar Saucedo / Vanguardia
mujer y a sus cuatro hijos, “me voy, pero no sé si vuelva… Ai les encargo a papá”. Esta vez la cosa era diferente: había llovido los últimos días de manera tempestuosa y la mina tenía agua. Se corría el riesgo de que hubiera una inundación repentina dentro del yacimiento de carbón que pusiera en peligro la vida de Chinaco y de los demás mineros. Pero si Chinaco no entraba a la veta a trabajar no recibiría sueldo. Cerca del mediodía del 4 de junio del 2021, mientras Chinaco tumbaba carbón con otros seis de sus compañeros debajo de la mina de arrastre Micarán, situada en Mineral de Rancherías, municipio de Múzquiz, la muerte llegó en forma de un golpe de agua que los sepultó a todos. Los siete mineros fallecieron ahogados. Lo que pasó fue que un tajo, un enorme barranco, como grieta en la tierra, que se encuentra cerca del área de las minas de arrastre, y del cual, en 1960, se extrajo carbón, se había llenado de agua con las últimas lluvias. No hay un dato exacto de cuántas minas inactivas como la que estaba cerca de Rancherías
existen en la Región Carbonífera. La Secretaría de Economía tiene registro en la zona (Monclova, Sabinas, San Juan de Sabinas, Múzquiz, Guerrero, Hidalgo y Juárez) de 513 concesiones mineras vigentes y 190 concesiones que ya expiraron. En el estado hay mil 324 concesiones mineras de todo tipo. En el fondo de la tierra de la Región Carbonífera todo es como un queso gruyer. Así lo describe Diego Martínez Carrillo, maestro y doctor en ingeniería metalúrgica. Asegura que, a veces, sobre minas inactivas en la zona existen registros y otras veces no, por lo que se desconoce dónde están los túneles. En la mina de arrastre de Micarán existía un dique, bordo, barrera o resistencia que impedía que el agua del tajo se escapara, pero en otra mina que queda abajito del tajo otros carboneros rascaron el bordo para sacar mineral. Como el dique quedó muy endeble, el agua del barranco comenzó a filtrarse. Al no soportar la presión del agua la barrera se reventó y el agua se desbordó del tajo con toda su fuerza y corrió por túneles
subterráneos hasta que llegó a la mina donde Chinaco y sus seis compañeros comenzaban su jornada. Y ahí la corriente los alcanzó. Los carboneros que se encontraban niveles más arriba en la cueva diagonal lograron salvarse. El especialista Diego Martínez Carrillo expone que fue como un resumidero. Dice que por la misma pendiente debió haber llegado el agua hasta el lugar más profundo y lo convirtió en un depósito de agua. Martínez Carrillo considera que era difícil prevenir. No opina lo mismo Guillermo Iglesias López, ingeniero minero metalurgista. Él explica que una buena infraestructura debe contar con vigas gruesas que refuercen bien el área para que no haya ningún derrumbe por explosión o agua. Añade que, si le ponen parrillas o refuerzo con madera, no humedece y no se desprende la tierra porque se logran sellar las fuentes de acceso. Agrega que los anchos de las entradas no eran los correctos. Eran muy pequeños. Asegura que en el accidente de Múzquiz faltó observación de quienes tienen la obligación de
conocer de esas obras mineras, como el Servicio Geológico Mexicano y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social . “Ahí anduve en esas minas. No son minas, son pozos, no verticales, pero al fin pozos”, dijo Juan Manuel Maciel Mendoza, uno de los pocos mineros viejos que ya quedan en Rancherías. Juan Manuel es uno de los tantos y tantos huérfanos que las minas han dejado en esta Región Carbonífera. Después de la tragedia de Pasta de Conchos, en la que murieron 65 trabajadores el 19 de febrero de 2006, al menos otros 122 mineros en Coahuila encontraron la muerte mientras trabajaban, según estadísticas de la STPS entregadas a través de una solicitud de información (97 fallecimientos en la industria extractiva de Coahuila, datos distintos del Instituto Mexicano del Seguro Social del 2007 al 2020). La Organización Familia Pasta de Conchos tiene registros de 119 mineros que murieron después de Pasta de Conchos tan solo en la Región Carbonífera. El padre de Juan Manuel murió en la mina La Paloma, de Palaú, cuando él era un recién nacido. ¿Inspecciones sin castigo? El número de mineros fallecidos pudo ser mayor. A “Davisín”, el hermano de Chinaco, estuvo a punto de tragárselo el agua el 4 de junio. Cuando Davisín miró que su hermano se hundía, quiso ir por él, pero Chinaco le hizo señas de que se fuera, así se lo cónto a la familia. “Dijo: ‘Yo quería haber traído un mecate pa verle aventao a Chinaco, que se amarrara y traérmelo’”, cuenta don David Rodríguez Hernández, el papá de Chinaco. Pobladores en Rancherías coinciden en una cosa: la tragedia, como suele suceder en esta Región, fue a causa de la negligencia de los encargados y del dueño de la veta, y de las autoridades que tienen bajo su responsabilidad la inspección y regulación de estos lugares. Según la STPS, en respuesta a una solicitud de información, previo al accidente realizó cuatro inspecciones a la mina MICARAN, S.A de C.V.; una el 10 de octubre de 2020, otra nueve días después. Una tercera inspección se realizó el 5 de noviembre y una cuarta el 17 de marzo de 2021. En ninguna se encontraron razones para sancionar a la mina.
21 De acuerdo con otra solicitud de información (folio 0001400136921), la STPS reconoce que algunas inspecciones se llevan a cabo en minas que no tienen registro, por tratarse de minas de “nueva creación”, las cuales son detectadas hasta que se practica un censo. La respuesta de la STPS de alguna forma excusa a las empresas, pues asegura que “actualmente no existe ordenamiento jurídico que señale la obligación de los patrones a registrar ante la Secretaría el inicio de sus operaciones”. Iniciar operaciones en una mina de carbón es como abrir una papelería. Esa falta de control y vacío jurídico son, quizás, dos de las causas de que, desde la tragedia en Pasta de Conchos en 2006, cada año, invariablemente, la zona se cubra de dolor por algún accidente en minas de carbón. Pese a ese historial poco honroso, el 10 de junio pasado el gobernador de Coahuila Miguel Riquelme Solís acusó a la Comisión Federal de Electricidad y a su director Manuel Bartlett de “responsabilidad moral” por la muerte de los siete mineros de Rancherías. El Gobernador argumentó que, con los ajustes y reducciones en los precios de compra de carbón, los productores destinaron menos recursos a temas de seguridad, como si antes no se hubieran presentado más de 60 accidentes fatales en los últimos 15 años, un promedio de cuatro cada año desde Pasta de Conchos.
Código 1
Los productores creen que no solo es el bajo precio, como dijo el gobernador, sino también, y sobre todo, el diseño del contrato con la paraestatal lo que los tiene colapsados. Eduardo Aguirre Jiménez, presidente de la Unión de Auténticos Mineros en Sabinas, refiere que anteriormente se pagaba en mil 300 pesos la tonelada de carbón como precio base. Ahora, la CFE compra en mil 50 pesos la tonelada. Dice que antes quedaba utilidad y se le invertía en seguridad, pero ya no es posible por el reducido margen de ganancias que queda. César Luis Ceniceros Marín, presidente de la Unión Nacional de Productores de Carbón, señala que
Momentos de espera durante la madrugada. Familiares pasaron noches en vela, únicos momentos de descanso frente a las altas temperaturas que, ante la lluvia, sofocaban a quienes aguardaban. Foto: Omar Saucedo / Vanguardia
la CFE está pidiendo especificaciones técnicas de un carbón que no existe en la Región Carbonífera. El carbón tiene cuatro parámetros: porcentaje de ceniza, de humedad, de azufre y kilocalorías. La capacidad del carbón de generar energía se mide en kilocalorías; entre más kilocalorías tenga, el carbón genera más calor. El promedio del carbón de la zona es de 5 mil 500 kilocalorías, insuficiente para los requerimientos de la CFE. Sin embargo, los productores cuestionan que ahora, pese a la poca paga, piden mayor calidad como con el F.S.I (Índice de hinchamiento) y la temperatura de deformación de la ceniza. Los productores refieren una “mala” distribución en los pedidos. Señalan que a los pequeños productores pidieron mucho
volumen y al mediano le pidieron poco. Aseguran que dieron contratos de 40 mil a 50 mil toneladas a personas que producen 25 mil toneladas. “Piden más de lo que producen”, afirman. Vanguardia solicitó a la CFE, vía transparencia, la lista de los proveedores a los que ha comprado carbón. La paraestatal clasificó como “confidencial” la cantidad de carbón comprado, pero no el costo. En lo que va del año 2021, a través de la termoeléctrica Jóse López Portillo, la CFE ha entregado 934 millones 161 mil pesos en dos compras a la empresa Minerales Don Chilo S.A de C.V., de Antonio Flores Guerra, hermano de Tania Vanessa Flores Guerra, alcaldesa electa de Morena en el municipio de Múzquiz, señalamiento que hizo en su momento el gobernador Miguel Riquelme Solís. Minerales y Carbones de México
S.A de C.V ha recibido 168 millones 53 mil 659 pesos. Minera Región Carbonífera Las Dos Glorias S.A de C.V ha recibido, en 2021, 134.4 millones de pesos, misma cantidad que recibió Regcar Servicios Industriales S.A de C.V.; y Minerales La Florida S.A de C.V. 33.6 millones, los mismos que Cía Minera El Pinabete S.A de C.V.
No hay justificación
Diego Martínez Carrillo, maestro y doctor en ingeniería metalúrgica, es claro: no hay justificación para no cumplir la ley y no invertir en seguridad si el contrato no les conviene. “Deben de cumplir la ley invariablemente, si es negocio o no es negocio. La ley es clara, está reglamentada en la norma 032 de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, sobre seguridad para minas subterráneas. Es lo que deben
22 cumplir, si no es negocio, no deben abrir”, comenta. Para el ingeniero metalurgista Guillermo Iglesias tampoco es justificable el argumento de los productores y cree que la CFE debería comprar a quien mejor calidad tenga, no solo en el mineral, sino también en el bienestar de sus trabajadores y en los requisitos que cumpla. Iglesias señala que hay un círculo vicioso dentro de las instancias gubernamentales, vicios que, dice, derivan en accidentes interminables. Y los carboneros saben cual es el riesgo. Lo asumen como una posibilidad. Guillermo Iglesias, hijo de uno de los mineros caídos en Pasta de Conchos, dice que la ley no especifica qué hacer y cómo sellar si ya está minado el terreno, a diferencia de las vetas metálicas donde sí se rellena hasta tapar la zona. Comenta que cuando se explota una mina, la concesionaria debe dejar un plano topográfico interno de cómo quedó la mina. El plano se manda al SGM para hacer un mapeo de la Región Carbonífera donde se van plasmando todas las zonas minadas. Según el artículo 8 de la Norma Oficial Mexicana 023 (NOM-023STPS-2012) de la Secretaría del Trabajo, se deben tener estudios geotécnicos, geológicos e hidrológicos, estos últimos para evaluar los riesgos de inundación. Los estudios, por ejemplo, deben incluir las medidas de seguridad para evitar que las excavaciones puedan conectar con una fuente de agua o de material saturado. Específicamente el estudio hidrológico debe contener planos de las operaciones de extracción con la localización de acuíferos o depósitos de aguas superficiales próximos, localización de minados antiguos o abandonados cercanos y determinar los límites entre los espacios para protección de los trabajadores. El artículo 34 de la Ley Minera y el artículo 57 del Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo establecen que las mineras deberán designar como responsable del cumplimiento de las normas de seguridad en las minas a un ingeniero legalmente autorizado para ejercer, siempre y cuando las obras y trabajos involucren a más de nueve trabajadores, en el caso de las
Familiar de Juan Carlos ‘Quinto’ compartiendo la fatídica noticia con sus seres queridos, fue el último minero en ser rescatado de la mina. Foto: Héctor García / Vanguardia
minas de carbón. Pero en realidad eso no ocurre. El ingeniero Diego Martínez Carrillo menciona que, normalmente, las mineras no contratan ingenieros porque son empresas pequeñas. El ingeniero Guillermo Iglesias dice que, en la práctica, se actúa según lo que diga el minero con más experiencia. Martínez Carrillo sugiere que al menos deberían existir contrataciones de ingenieros de minas por parte de las asociaciones, con el fin de que den soporte técnico a los pequeños mineros. “Se les escapa y se les sale de la mano”, comenta. Agrega que los mineros tienen experiencia porque conocen el terreno y cómo trabajar, y consideran que son autosuficientes para hacer una obra minera. El problema, dice Paola Cruz, la hija de Gonzalo, otro de los muertos en Rancherías, es que luego las tragedias se quedan en el
medioolvido.
No se mide el peligro
“Son ratoneras, pero los ricos, con el afán de sacar dinero, sacan carbón. Uno de fregao qué hace; tú lo que quieres es llevarle dinero a la familia pa’ mantenerla, no mides el peligro”, dice Antonio Herrera, un ex minero sexagenario, ahora velador en Micarán. Don David tiene una teoría distinta, dice que “la mina ingre”. Y cuando dice que “la mina ingre”, la gente de acá, los carboneros de pura sangre, se refieren a esa extraña adicción al peligro, al riesgo, como una obsesión, un llamado de la sangre a escudriñar en las fauces de la tierra, sin importar la vida. “Lo traes en la sangre”, dice Antonio Herrera, ex minero. “A Beto muchas veces le dije, ‘vete a la fábrica mijo’. Él decía, ‘no apá, aquí ando a gusto’, a pesar de los riesgos que corría, él andaba a
gusto. No, digo, pos… le tocó mala suerte y se lo llevó la mina”, dice, como si se hubiera tratado del azar, del destino. Chinaco fue el tercer minero que sacaron, y cuando sacaron a Chinaco, se lo trajeron a enseñar a don David. Fue el domingo 6, a las 6:30 de la mañana. La voz es la de alguien que conoce los riesgos de la Región Carbonífera de Coahuila. De alguien que sabe que no es la primera vez que ocurre una desgracia como la de Humberto Rodríguez Ríos, Chinaco, 41 años. Seguido en esta Región Carbonífera suceden tragedias mineras por la falta de vigilancia y supervisión de las autoridades del trabajo en los yacimientos. Los pobladores de por acá dicen que a causa de la corrupción. Y algo tienen de verdad, cuando por lo menos 60 accidentes fatales han ocurrido en 15 años, y solo en la mitad de ellos se impusieron multas a las empresas por violaciones a la ley, según información que entregó la STPS. Guillermo Iglesias López, ingeniero minero metalurgista, refiere la necesidad de conocer las leyes y aplicarlas. El artículo 7 del Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el trabajo, por ejemplo, establece la obligación de los patrones de contar con un diagnóstico de seguridad y salud, así como estudios y análisis de riesgos. Pero en la práctica eso no sucede, aseguran trabajadores mineros. La delegación de la STPS en Coahuila cuenta solo con nueve inspectores para practicar inspecciones en los diferentes centros de trabajo, incluyendo las minas, según información entregada vía transparencia. Para revisar una mina un inspector tiene que verificar más de 300 lineamientos. El mercado del carbón generó 6 millones 604 mil toneladas en Coahuila en 2018 (99 por ciento de la producción nacional) y un valor de producción de 4 mil 441 millones de pesos, según el Panorama Minero de Coahuila, realizado por la Secretaría de Economía y el SGM. Juan Carlos González, ‘Quinto’, el último minero en ser rescatado la
23 tarde noche del 10 de junio, “se partía el lomo” para sacar entre 35 y 40 toneladas de carbón por semana, con lo que ganaba entre tres mil 500 y 4 mil pesos. Así lo compartió su vecino Mariano, testigo de cómo el minero llegaba a su casa tras duras jornadas de trabajo. Ese sueldo es tres veces más de lo que le pagarían por fabricar arneses y otros accesorios automotrices en una maquiladora de la Región Carbonífera, donde el salario ronda los mil 200 pesos semanales. “Decía: ‘Mira, no me puedo ir a una maquiladora porque me pagan tanto y yo acá gano dos veces o tres veces más. Hay más riesgo, pero no hay otra manera de sacar adelante a mi familia’”. Juan Carlos dejó en la orfandad a una hija y a un hijo adolescente, ambos estudiantes. A Mariano le tocó vivir la explosión de Minas de Barroterán, ocurrida el 31 de marzo de 1969. Entonces él tenía 15 años. La casa de sus padres estaba a cuatro cuadras de la mina. Nomás recuerda que, ¡paf!, se oyó un estruendo y se vio una flama, como un resplandor que salió de la mina. Murieron 153 mineros, entre ellos un tío de Mariano. Los demás eran todos conocidos. Pedro Ramírez, 25 años, cumplía tres días de haber entrado a trabajar en la mina de Rancherías cuando la inundación le tronchó la vida. Su primo Humberto Rodríguez Ríos, Chinaco, lo había invitado a trabajar con él en Micarán y Pedro, que ya tenía cinco años de experiencia tumbando carbón, aceptó de buena gana, sin saber que se convertiría en el sexto miembro de la familia que moriría en un accidente de mina. En la Región Carbonífera, más que heredar cánceres o males cardiacos, se hereda la muerte en minas. “Nosotros en la familia llevamos seis. Ahogados los seis. Son tragedias que a la familia le han afectado. Las familias de por acá se acaban”, comparte José Agustín Ramírez Soto, el tío de Pedro, un atardecer afuera de la casa familiar desde donde la tarde anterior el cortejo partió con el ataúd de Pedro montado en una carrucha, rumbo al cementerio. Hubo lágrimas y música. Don
Una postal que se repite. Como en otras ocasiones, símbolos de fe son colocados afuera de las zonas de desastre, a la orilla de Micarán se improvisó un altar a la Virgen de Guadalupe. Foto: Héctor García / Vanguardia
Pedro, el padre de Pedrito, el muchacho caído en el accidente de la Micarán, que hasta ahora no había querido ser entrevistado, viene solo para decir que lo único que pide para su hijo es una pensión justa. “Porque ahorita salen con dos mil, tres mil pesos, ¿qué haces…? Hay mineros que dejaron cuatro o cinco niños”, dice don Pedro y se ufana de haber trabajado 45 años en las minas sin sufrir ningún accidente. Pero eso de salir sano es un decir. Según la memoria estadística del IMSS, en 2018 se reportaron en Coahuila 882 casos de neumoconiosis, una enfermedad pulmonar que resulta de la inhalación del polvo de carbón mineral o grafito durante un periodo prolongado. Se le conoce como la enfermedad del pulmón negro. En 2017 fueron 749 casos. En ningún otro estado hay estas cifras. Don Pedro dice que en Rancherías todo está “por anca la
fregada... Los patrones buscan los tajos pa no batallar, quitan poquita tierra y de ahí ya se meten pa’ abajo, ‘ahí está el carbón’, y ahí lo saca... La Secretaría del Trabajo tiene que traer gente que vaya a revisar cómo están las minas. No. Ellos llegan, sacan fotografías afuera, y ‘no pos todo está bien’, nomás vienen por un moche”. Vanguardia solicitó (folio 0001400127321) a la STPS el número de inspecciones realizadas a minas coahuilenses desde 2016, así como sus respectivos resultados o sanciones. En ese tiempo ha realizado 800 inspecciones a centros mineros, un promedio de 12 por mes y solo en 85 ha aplicado multas, pero no especifica los motivos. Algunos casos los clasificó como reservados por estar “en trámite” y clasificó como confidenciales los casos en los que el patrón era una persona física. El ingeniero Guillermo Iglesias, asesor técnico de la Organización
Familia Pasta de Conchos, dice que para las mineras un ser humano es como un material desechable. “Si algo le pasa pues ni modo”, un muerto más, un vivo menos en la Región Carbonífera… Al cierre de esta edición, el 7 de septiembre del 2021, se registró un derrumbe en una mina del Consorcio Minero A.G. y CIA S.A de C.V. sobre la Carretera 57, en el municipio de Escobedo, Coahuila. Los mineros Andrés y Hugo Rocha, Carlos Martínez y Guadalupe Morín fueron rescatados con vida después de pasar horas bajo un talud. *Este reportaje fue producido originalmente por el Semanario del diario Vanguardia y forma parte del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists, en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers.
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