Foto: Luis Brito para Quinto Elemento Lab
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#CrisisForense
Las morgues de México están rebasadas. Reciben más cadáveres de los que pueden guardar. Y muchos más de los que pueden identificar. Ninguna autoridad ha aclarado cuántos cuerpos son.
LETRAS DE MAQUÍO
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Durante su trayectoria política y empresarial, Manuel “Maquío” Clouthier escribió numerosos artículos de opinión, que se publicaron en su momento en el diario El Universal, en los que vertió conceptos y reflexiones que continúan vigentes hoy más que nunca. Por eso, en Noroeste iremos replicando algunos de esos escritos, en un espacio al que hemos titulado Letras de Maquío.
El compromiso MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
E
l pasado viernes se recibió nuestro hijo Manuel como ingeniero industrial en el Tecnológico de Monterrey. Pocas ocasiones nos llenan de tanta satisfacción a los padres como ver que nuestros hijos se van realizando y madurando como personas. Tan significativo evento en nuestra vida familiar me ha hecho meditar sobre la educación, la libertad, la familia y México. Siempre hemos sostenido que educar es ayudar a formar individuos libres y responsables de sus actos, que la primera obligación de los padres es lograr que sus hijos les puedan decir en un plazo razonablemente corto: “Papá, mamá, gracias, ya no los necesito. Me han educado ustedes tan bien que puedo bastarme a mí mismo. Soy independiente y aunque los quiero mucho no necesito de su ayuda para sobrevivir”. A algunas personas podrán parecerles descarnadas las anteriores palabras de un hijo a sus padres, pero pienso yo que el no poder pronunciarlas equivale a que existe una dependencia paternalista causada por haber educado en la sujeción más que en la libertad. Todos estaremos de acuerdo en que libertad y responsabilidad son términos correlativos y que jamás podremos aspirar a ser libres si no estamos dispuestos a responsabilizarnos de nuestros actos. Así, pues, si queremos tener hijos responsables tendremos que educarlos en la libertad y asumir los riesgos que ésta conlleva. Debemos darles a nuestros hijos tanta libertad como sea posible y solo ejercer sobre ellos tanta autoridad como sea necesaria. Este principio se llama subsidiaridad y podríamos definirlo como cada quien al máximo de sus capacidades. O podríamos decir que a ninguna sociedad o persona mayor le está permitido hacer lo que pueda realizar por sí solo el individuo o la sociedad menor. El recién nacido requiere que lo vistan los padres, pero éstos no deben seguir haciéndolo cuando el niño está grande. Ejemplos sencillos hay muchos: si los jóvenes son capaces de ir solos a la escuela, me pregunto yo ¿por qué los padres los siguen llevando aún de grandes? Entre más libertades les demos a nuestros hijos para que hagan las cosas, con todos los riesgos que esto supone, más responsables se irán haciendo. Llevemos estos principios de que hemos venido hablando a nuestra vida política y pre-
guntémonos: ¿cuándo tendremos un pueblo responsable en México? Responsables para hacer lo que tiene que hacer cada quien sin que el jefe, el policía o el papá los tenga que vigilar; para contraer compromisos con nosotros mismos y con la sociedad; para poder mirar a la humanidad de frente, tratando a todos como hermanos, respetando la dignidad de aquellos que están bajo nuestra autoridad y sabiendo reclamar a aquellos que ostentan el poder; para saber que autoridad es sinónimo de servicio y que solo pueden aspirar aquellos que estén dispuestos a servir a sus semejantes; para equilibrar nuestra vida armónicamente en lo familiar, lo político, lo cultural, lo económico y lo religioso, sin fallar en ninguna de estas actividades; ¡en fin!, responsables para saber que todos dependemos de todos y lo que afecta al más desarrapado de la sociedad me afecta a mí también. Este es el proceso educativo que debe irse imponiendo. Los políticos, en su deseo de mantener sujeto al pueblo, lo tratan paternalmente y lo hacen irresponsable. Toda forma de subsidio o ayuda que no lleve una tendencia a desaparecer está castrando al pueblo. Ejemplos, otra vez, hay muchos: la forma en que el Gobierno trata al sector campesino es una relación inmadura de padre e hijo. El primero conserva su autoridad a base de mantener al otro sujeto e irresponsable. La nominación de nuestros gobernadores, presidentes municipales y de la República es una relación de papá gobierno que decide por el pueblo inmaduro e infantil. Nada tiene de malo ser infantil. Lo triste es que lo siga siendo uno toda la vida. Manuel, nuestro hijo, ha terminado con mención honorífica su carrera, ha sido un magnífico deportista y un buen hermano, pero sobre todo siento que ya casi no nos necesita, porque es un hombre maduro y responsable. Me apena el México que le estamos dejando: una sociedad corrupta, un país quebrado que fue saqueado por los poderosos, un pueblo infantil producto de haber tolerado el paternalismo estatal; la pérdida de valores humanos como el trabajo, el ahorro y la capacidad de comprometernos con nosotros mismos y con los demás. Por todo ello, te pido perdón y refrendo mi compromiso de seguir luchando para ver si a tus hermanos les toca algo mejor. Miércoles 22 de diciembre de 1982
MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
“¿Cuándo tendremos un pueblo responsable en México? Responsables para hacer lo que tiene que hacer cada quien sin que el jefe, el policía o el papá los tenga que vigilar; para contraer compromisos con nosotros mismos y con la sociedad; para poder mirar a la humanidad de frente, tratando a todos como hermanos, respetando la dignidad de aquellos que están bajo nuestra autoridad y sabiendo reclamar a aquellos que ostentan el poder”.
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#CrisisForense
El tamaño de la crisis forense en México P R I M E R A
D E
D O S
P A R T E S
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as morgues de México están rebasadas. Reciben más cadáveres de los que pueden guardar. Y muchos más de los que pueden identificar. Ninguna autoridad ha aclarado cuántos cuerpos son. Datos inéditos hasta hoy revelan la magnitud de esta Crisis Forense que hiere a miles de familias que buscan a sus familiares desaparecidos. Son 38 mil 891 los cuerpos que pasaron por alguno de los Servicios Médicos Forenses (Semefo) del País, entre 2006 y 2019, y que siguen sin ser identificados. ¿Qué se sabe de ellos? Más de 289 mil personas han sido asesinadas y 73 mil personas desaparecidas entre 2006 y 2019. En estos 14 años de violencia desatada, el número de cuerpos NI, o No Identificados, creció 1,032 por ciento. De 6 mil 869 cadáveres falta información sobre el año en que ingresaron a los Semefo.
SON 10 VECES MÁS CUERPOS DE HOMBRES QUE DE MUJERES En uno de cada tres casos, los peritos no establecieron el género de la persona fallecida.
25,833 2,419 10,639 HOMBRES
MUJERES
INDERTERMINADOS
ESTADO REBASADO
No pudieron responder a la pregunta:
Tan sólo cinco estados concentraron 56% de los cadáveres de personas no identificadas: Estado de México, Ciudad de México, Baja California, Jalisco y Chihuahua. Al cierre del 2019 estaban saturados 44 anfiteatros de 18 estados y del Gobierno federal. Algunos, como los de Ciudad Juárez, Chihuahua capital, Tepic, Xalapa y de la Fiscalía General de la República superaban en 50% su capacidad para almacenar cuerpos. De la morgue a la fosa común fueron llevados al menos 27 mil 271 cuerpos sin identidad. n 5 mil 446 aún permanecen en las cámaras frigoríficas de los Semefo.
¿Dónde están? Cometieron desapariciones administrativas. Exhumaciones mal realizadas, personal e instalaciones forenses insuficientes, funerarias convertidas en Semefo, cuerpos perdidos en el laberinto de la burocracia o entregados a familias erradas, son apenas reflejos del colapso. Alrededor de 2 mil 600 especialistas enfrentaban la llegada ininterrumpida de nuevos cuerpos. En Michoacán son 196 peritos. En Jalisco, un estado con 1.7 veces más población, apenas, 49 peritos. A mediados de 2019, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que habría un Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense que devuelva el nombre a las miles de personas cuyos cuerpos permanecen en Semefo como anónimos. Más de un año ha pasado y el Mecanismo todavía no funciona. Mientras tanto, la violencia no cesa en el país y nuevos cuerpos sin nombre quedan atrapados en la burocracia forense. Su suerte está en el aire.
n 954 de ellos están dentro de urnas, reducidos a cenizas.
n 2 mil 589 fueron donados a universidades.
Las autoridades de Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas desconocen el destino de 999 cuerpos que ingresaron a sus unidades.
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#CrisisForense
Jalisco: La verdad de los ‘tráileres de la muerte’ Violencia desenfrenada. Morgues rebasadas y dos tráileres errantes con 322 cadáveres a bordo recorren las calles de Guadalajara. Es septiembre de 2018. Uno de los protagonistas del más negro episodio en el sistema forense mexicano decide hablar.
D A R W I N A R A N Z A
F R A N C O , F A R A G O N Z Á L E Z , F E R N A N D A G A L L A R D O Y S A M A N T H A V A R G A S
QUINTO ELEMENTO LAB
T A P I A ,
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“Y
a no cabían más cuerpos y tuvimos que adecuar un cuarto más para meter a todos los que no entraban en la cámara de refrigeración. La saturación de cuerpos y los líquidos que desprendían hizo tronar las tuberías del Semefo”. Esto lo dice Luis Cotero Bernal para quien hablar de cadáveres es parte del oicio: como director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forense (IJCF) cada mes acostumbraba a recibir varias decenas en las morgues. Sus palabras se remiten a agosto de 2015 cuando recibió más de 100 cuerpos y tuvo que adecuar un cuarto para resguardarlos. Pronto tuvo que tomar una decisión que lo marcaría de por vida: buscar un nuevo “almacén” para cuerpos. Cotero Bernal manejaba el destino de las personas muertas en Jalisco en los años más violentos. Ahora es un ciudadano acusado de ser corresponsable de un escándalo que saltó a las noticias en todo el planeta, que horrorizó a las miles de familias de personas desaparecidas por todo el país. Y conirmó el desdén que las autoridades tienen hacia los cadáveres no identiicados apilados en la morgue. Se decidió a hablar porque no quiere que lo culpen por “los tráileres de la muerte”, aquellas morgues itinerantes con 322 cuerpos sin nombre. El primero fue descubierto en uno de los municipios de la zona metropolitana de Guadalajara, el 15 de septiembre de 2018, por el olor a descomposición que emanaba; el segundo tres días después, en el estacionamiento del propio IJCF, cuando la presión obligó al gobierno de Jalisco a reconocer que esa fue la manera en que intentó sortear la crisis forense que se vivía por la saturación de los aniteatros. La solución práctica y económica. “A mí lo que quieren es juzgarme por algo que no era mi responsabi-
Luis Octavio Cotero, en entrevista, tras darse a conocer la existencia de los contenedores. Foto: Darwin Franco
Contenedor con 273 cuerpos en un terreno baldío en Tlajomulco de Zúñiga. Foto: Darwin Franco
lidad”, insiste el abogado y maestro de Derecho quien llegó a la dirección del instituto el 24 de marzo de 2015, promovido por el entonces gobernador Aristóteles Sandoval, quien había sido su alumno. Al asumir el cargo, Cotero Bernal se hizo una pregunta que le acompañaría durante todo su mandato: ¿qué hacer con tantos cuerpos? La morgue tenía capacidad para 78 cadáveres, pero cada semana llegaban decenas. Tan sólo en el primer trimestre de ese año, el 2015, se realizaron en el instituto forense mil 119 autopsias; cantidad similar a la que habían hecho durante todo 2014. Tantos cadáveres habrían sido todo un desafío para cualquier institución forense. El gobierno de Jalisco tuvo por muchos años una salida para esa presión. En sus instalaciones tenía un horno crematorio inmenso para deshacerse de los cadáveres. El gobierno lo usó hasta inales de 2015, todavía dos años después de que la Ley General de Víctimas prohibiera su uso. Así, el Instituto se deshizo con fuego de 2 mil 755 cadáveres; 81 bajo la administración de Cotero. La nueva prohibición dejaba dos opciones: enterrar los cuerpos o mantenerlos en resguardo. Para la primera se necesitaban criptas en los cementerios y para la segunda, cámaras frigoríicas en los servicios médicos forenses (Semefo). Ambas alternativas suponían gastos que ninguna institución quería asumir. Había una tercera opción más barata: la donación a escuelas y facultades de medicina. Pero ya tenían demasiados cuerpos. En ese momento Cotero recuerda que empezaron sus enfrentamien-
tos con directivos de la Fiscalía del Estado de Jalisco, especialmente el iscal central Rafael Castellanos: ninguna de las instituciones quería hacerse cargo de los gastos que generaban los cuerpos sin identiicar y cada una interpretaba la normativa a conveniencia. El IJCF insistió que sólo le tocaba hacer los exámenes periciales y no el resguardo; la iscalía aseguraba que sí lo era porque estaban en sus instalaciones. A cuatro meses de que Cotero asumiera el cargo, en agosto de 2015, se ideó la primera solución: “No había dinero para las criptas y me dijeron que resolviera las cosas con lo que tenía. Así fue como adecuamos aquel cuarto que después se llenó de tantos cuerpos que hizo colapsar el drenaje... Nos estábamos ahogando y nadie nos daba soluciones”. Se trataba de un cuarto regular que antes era usado como una bodega y no tenía condiciones para la conservación de ningún cuerpo. Pero, según Cotero, era mejor que apilarlos en los pasillos de la morgue. Ese “almacén de cuerpos” operó hasta mayo de 2016, cuando su existencia se convirtió en un verdadero foco de infección. “Estaba desesperado. Yo quería que se llevaran los cuerpos, incluso pensé en rentar una camioneta para dejárselos frente a la fiscalía o en Casa Jalisco -casa oficial del gobernador- porque, insisto, esos cuerpos eran suyos y ya nos estaban causando muchos problemas. Nosotros hicimos nuestro trabajo, ellos tenían que hacer el suyo”, airma Cotero Bernal en tono de enfado y sin perder la compostura, en una larga entrevista donde cuida cada frase
como si estuviera ante un tribunal. “Hice lo que pude y consideré correcto”, repite. Sus constantes reclamos movieron resortes políticos. A mediados de 2016 el iscal Castellanos consiguió que el alcalde del conurbado municipio de Tonalá donara 200 criptas en el panteón de Coyula. Según datos oiciales, ahí depositaron 262 cuerpos no identiicados; otros registros obtenidos para este reportaje indican que fueron 95 cuerpos más. A la par de las criptas, Cotero y el iscal Castellanos coincidieron en que era una buena idea rentar un contenedor con sistema de refrigeración. La idea surgió durante una de sus tensas conversaciones, donde Cotero lo amenazó con rentar una camioneta y dejar los cuerpos frente a la iscalía o en Casa Jalisco. “Después de unos días (el iscal) me explicó la idea de depositar los cuerpos dentro de un contenedor frigoríico en tanto que se resolvía el tema de los panteones o buscábamos más presupuesto para comprar criptas. A mí no se me hubiera ocurrido eso”, dice en la entrevista y muestra diversos mensajes de su teléfono celular. Una vez llegado al acuerdo, la iscalía contactó a la empresa Logística Montes S.A. de C.V., dedicada al transporte terrestre local y regional, y solicitó un contenedor frigoríico. El 2 de mayo de 2016 apareció el vehículo en las instalaciones forenses: el contenedor medía 14 metros de largo por 2 y medio de ancho. Lo estacionaron en el aparcamiento trasero del Instituto junto al generador que debía suministrar la energía para el sistema de refrigeración.
6 Ese día el Semefo, que sólo contaba con 78 espacios, tenía 352 cadáveres. El colapso era total. De inmediato realizaron el traslado de cuerpos al interior del contenedor. En esta morgue improvisada intentaron acomodar con cierto orden cada cuerpo para facilitar su localización. “Al principio sí quisimos hacer las cosas bien, pero eran tal los cuerpos que nos llegaban que el contenedor tuvo que llenarse por completo”, justifica Cotero cuando se le pregunta por el caos. En bolsas negras, similares a las que se usan para tirar basura, apilaron como bultos los cuerpos de 273 cuerpos de seres humanos, uno sobre otro. Cada uno estaba envuelto en una bolsa etiquetada y cerrada con cinta. El primer cuerpo que entró en el contenedor fue el de una persona fallecida 15 meses atrás. En total, 264 de los cuerpos NI (no identificados) correspondían a hombres y nueve a mujeres. La edad promedio era de 45 años. La mitad había sido asesinado con impactos de arma de fuego, principalmente, en tórax o cráneo. Todos fueron localizados en alguno de los ocho municipios de la zona metropolitana de Guadalajara, y uno de ellos llevaba en el cuerpo tatuado un nombre: Laura.
carece de refrigeradores o lugar para su conservación artificial”. Pero, permite a la fiscalía “la contratación de un contenedor móvil con cámara de refrigeración en el cual conservará y resguardará los cadáveres”. El convenio detalla que el vehículo se ubicaría “temporalmente” en el estacionamiento del instituto. El acuerdo tenía vigencia de un año, tiempo estipulado para conseguir un destino final, y señalaba que transcurrido ese lapso la fiscalía “se obliga a retirar el contenedor con los cuerpos que se encuentren en el interior”.
"Registro de cuerpos no identificados resguardados dentro del primer contenedor".
En México no era la primera vez que se utilizaba un tráiler frigorífico como recurso ante la saturación de las morgues. En 2011 se usó un contenedor para guardar y transportar los cuerpos extraídos de las fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas, y se han usado en ciudades como Acapulco, Chilpancingo e Iguala, Guerrero, en Xalapa y Alvarado, Veracruz, y en Tijuana, Baja California. Las tensiones entre el instituto y la fiscalía seguían, por lo que se acordó que la solución forense quedara por escrito. El 2 de enero de 2017 firmaron el “Convenio específico de colaboración para la conservación de cadáveres” con el cual normalizaban la existencia de los tráileresmorgues. El Instituto conservará “los cadáveres en refrigeración, en los términos que establece la Ley General de Salud, mientras realiza los trabajos periciales” -indica el documento- y la fiscalía “será la responsable de disponer de los cuerpos y de su destino final”. Sobre los cadáveres sin reclamar y/o no identifi cados establece: “el Ministerio Público no puede ordenar su salida, ni trasladarlos a lugar distinto al que ocupa el anfiteatro del IJCF, debido a que la Fiscalía General
Convenio firmado por la Fiscalía de Jalisco y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para el resguardo de cuerpos sin identificar en los contenedores. Foto: Gobierno de Jalisco
Como abogado, Cotero Bernal se sintió más tranquilo. Pensó que aquellas cuatro hojas con el membrete oficial le protegerían de posibles acusaciones da prácticas irregulares en el tratamiento de los cadáveres. Buscando confi rmar la versión de cómo se llegó a la decisión de rentar tráileres, en múltiples ocasiones se buscó al exfiscal Castellanos, sin embargo, éste se negó a ser entrevistado para este reportaje con el argumento de que no quería entorpecer las investigaciones en curso. Al año siguiente, en 2018, la violencia no daba tregua; al mes de agosto tenían ya bajo su resguardo mil 468 cuerpos distribuidos en la sede central del Instituto y en las ocho oficinas regionales. Requerían con urgencia otra solución. Ya no estaba Castellanos, y como el IJCF depende de la Secretaría de Gobierno, Cotero redirigió sus
quejas al secretario general, Roberto López Lara, mano derecha del gobernador Aristóteles Sandoval. El entrevistado asegura que “a diario” le mandaba fotografías de cuerpos que desbordaban el Semefo. La relación entre Cotero Bernal y López Lara estaba dañada desde abril de 2018, cuando Cotero contradijo en público la versión que la fiscalía dio sobre la desaparición de tres estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV), el 19 de marzo de ese año: que habían sido asesinados por el narco y sus cadáveres, disueltos en ácido. “Nosotros en el instituto no encontramos restos, sólo hallamos ácido, pero sin ningún elemento de nada, ácido puro encontramos. Yo creo que ahí me borraron por completo y me dejaron solo con todo el problema del Semefo”, asegura Cotero. Por ese episodio perdió el apoyo que alguna vez tuvo del gobernador priista Aristóteles Sandoval, cuando lo nombró director del instituto. Tres meses después la propia hija de Cotero Bernal, Indira Alma, de 37 años, abogada y dedicada al negocio de bienes inmuebles, desapareció tras acudir a una cita en la que debía mostrar una propiedad. Él denunció los hechos ante la Fiscalía Especializada en Desapariciones. Pasaron los días y -como ocurre en la mayoría de los casos- las investigaciones no avanzaron. Cotero se desesperó y receló de todos.
tía la opción de usar criptas y se agotaba el espacio en el tráiler. La intensidad de mensajes entre Cotero Bernal y López Lara subió hasta que el director del IJCF obtuvo una respuesta: contratar un segundo contenedor. En plena crisis personal y ante el evidente desbordamiento, Cotero Bernal avaló esa opción: “Acepté lo del segundo tráiler, pero sí les aclaré que se tenían que llevar el primero, ya no queríamos esos cuerpos ahí”.
“No me apoyaron mucho en la búsqueda de mi hijita. Estuve a punto de renunciar, pero me quedé en el Instituto para ver si llegaba su cuerpo”. El recuerdo de su hija le cambia el tono de voz, sus ojos se humedecen. Piensa que su enfrentamiento fue determinante para que ella no apareciera.
En su versión, el vehículo llegó en septiembre de 2018; empleados del IJCF aseguran que fue en agosto. El oso polar sonriente, enfundado en una camisa azul y que levanta el pulgar en señal de aprobación, pintado en la lateral de un tráiler, apareció en todas las noticias el 15 de septiembre de 2018. En su interior un funcionario con botas de goma caminaba por encima de bolsas negras, selladas con cinta canela, amontonadas como la peor de las mercancías, aunque contenían los cadáveres de 273 personas. Había sido descubierto al amanecer en un terreno baldío de un municipio conurbado de Guadalajara, Tlajomulco de Zúñiga. Llevaba 16 horas abandonado, estaba descompuesto, no funcionaba su cámara de refrigeración. De su interior fluían apestosos líquidos que percibieron los asustados vecinos que pensaban que ese olor a muerte era “cosa de narcos”. Cuando se detonó el escándalo López Lara informó que había otro contenedor igual. Era el segundo tráiler, tenía 49 cadáveres y estaba
En agosto de 2018, en el Semefo, se vivieron semanas críticas. Un empleado que dio su testimonio de forma anónima recuerda que los peritos forenses temían entrar en la habitación de los cadáveres por miedo a un contagio: “Los olores eran terribles y muchos cuerpos ya estaban agusanados”. También les daba escozor abrir la caja del tráiler para meter, sacar o inspeccionar alguno de los cuerpos. Para entonces, el vehículo también ya daba problemas. La refrigeración fallaba, los cuerpos emanaban fluidos; los peritos temían que la concentración de gases orgánicos provocara un incendio. Para septiembre de 2018 no exis-
Luis Octavio Cotero y Roberto López Lara en la toma de protesta del primero como director del IJCF, el 24 de marzo de 2015. Foto: Comunicación Social del IJCF
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Familiares de personas desaparecidas en todo el País en protesta a las afueras del Semefo, tras conocerse el escándalo. Imágenes del 21 de septiembre de 2018.
Foto del interior de los contenedores, tomada desde la parte alta del IJCF.
Foto: Dalia Souza
en el estacionamiento del IJCF. En total, aquellas improvisadas morgues itinerantes contenían 322 cuerpos. Muchos de ellos, buscados por sus familiares. “¡Están ahí en bolsas de basura y nadie sabe quiénes son los que están ahí metidos, no en uno sino en dos contenedores! Me muero de pensar que ahí pueda estar mi hijo”, dijo la nayarita Graciela Ramírez justo después de salir del instituto donde miró fotografías forenses de los 322 cadáveres hacinados en los contenedores. Como ella, hasta el Semefo de Jalisco llegaron familiares de desaparecidos venidos desde Veracruz, Michoacán, Colima, Nayarit y Coahuila. En ese entonces, el estado estimaba en 6 mil 694 el número de personas desaparecidas, el registro a nivel nacional era de más de 37 mil. Desde Querétaro viajó a Jalisco Yadira González para buscar a su hermano Juan, dedicado a la venta de carros usados. Su desaparición ocurrió el 15 de junio de 2006. “Al ver la noticia inmediatamente decidimos venir, pero al llegar acá lo que vimos fue aún más horroroso”, confesó con una gran mueca de coraje al salir de la morgue. “Trataron a los cuerpos como basura”. Las narraciones de los familiares sobre el estado de los cuerpos coinciden con los testimonios dados en anonimato por peritos del instituto forense quienes indican que el con-
tenedor “duraba mucho tiempo desconectado para ahorrar recursos” y que “los cuerpos no se trataban adecuadamente antes de meterlos a la caja”. Incluso uno de los peritos asegura: “muchos así como llegaban se iban al tráiler”. La presión obligó a las autoridades a mostrar a las personas que llegaban buscando un familiar a mostrar la información sobre el contenido de esos tráileres. Documentos obtenidos vía transparencia evidencian un descontrol en la información. Por ejemplo, en 73 casos no figura una estimación de la edad de los fallecidos; en 25, la fecha de ingreso y el lugar de localización, no existen. El tráiler que detonó el escándalo estuvo deambulando un par de semanas por diversos municipios de la zona metropolitana de Guadalajara. Primero se estacionó en una bodega en Tlaquepaque pero los vecinos se quejaron de los olores nauseabundos y la alcaldesa ordenó la clausura del inmueble. Fue trasladado entonces a la bodega donde se almacenan las evidencias de las investigaciones criminales de la fiscalía, pero, por su altura, quedó atorado en la puerta de entrada. La noche del 14 de septiembre fue abandonado en un terreno baldío en el municipio de Tlajomulco, y descubierto la mañana siguiente con su cargamento de cuerpos sin refrigeración por más de nueve horas.
“Fue ocasionado por la fiscalía, no por nosotros”, repite Cotero una vez más. Como ya dije, yo permití que llegara el segundo contenedor, pero debían sacar el primero y eso fue lo que pasó, lo que ocurrió después ya no era mi responsabilidad. No eran mis muertos, sino de la fiscalía”. Debido a la presión, cuando se abrieron las puertas de la caja metálica, comenzaron a revelarse los secretos del colapso forense, y se descubrió también el destino de al menos 35 personas reportadas como desaparecidas, de las que las autoridades decían desconocer su paradero, pero tenían en su poder. “Tuvieron su cuerpo ahí dentro todos estos años y todavía no puedo creer que no lo buscaran”, se quejó con impotencia la nayarita Laura González, en una entrevista realizada días después del hallazgo. A su alrededor, una larga fila de personas reclamaba respuestas. Cuando le tocó su turno a Laura González la llevaron a un cuarto para mostrarle fotografías de cadáveres. En una de esas identificó un tatuaje con su nombre -Laura- y el mismo tipo de letra que veía todos los días en la espalda de su marido. Efectivamente, era el cuerpo de Alejandro Medina, de 34 años, quien desapareció el 19 de diciembre de 2014. “Si tenían las fotos ¿por qué nunca
me las enseñaron?”, se preguntó la mujer. El cuerpo de su esposo estuvo cuatro años y nueve meses en el Semefo como NI (no identificado). Durante ese tiempo, cada vez que Laura González pasaba al anfiteatro a preguntar por él, los funcionarios le decían que no tenían a nadie con sus características. Sin embargo, su cadáver ingresó el 15 de enero de 2015, tras ser encontrado en un canal. En mayo de 2016 fue de los primeros en ser ingresados al contenedor metálico. Sin embargo, ningún registro empata con sus características en la base de datos de los cuerpos metidos en los tráileres obtenida a través de diversas solicitudes de transparencia. “Estoy segura de que si no pasa lo del tráiler, el cuerpo de Alejandro seguiría ahí dentro, o ya lo hubieran enterrado en sabe qué panteón y sin decirnos absolutamente nada. Jamás lo hubiéramos encontrado”, dijo la esposa en una mezcla de enojo, desesperación y alivio. En esos días en los que el Instituto concentraba la indignación internacional, Cotero monitoreaba los sucesos desde su casa. Había sido despedido dos días después de la noticia de los “tráileres de la muerte”. “Fue una desgracia porque no hicieron las cosas bien. Yo estaba al tanto por lo de mi hijita”, dice, como si él no hubiera sido el encargado del destino de las personas fallecidas sin
8 identiicar en Jalisco. El Secretario López Lara, copartícipe de la decisión de rentar los tráileres, tuiteó:
Mientras el primer tráiler era inspeccionado, el segundo -que había sido rentado en agosto, un mes antes del escándalo- siguió en operación hasta noviembre. Oicialmente albergó a 49 cuerpos, pero testimonios de personal del IJCF y de familiares de víctimas indican que esos meses siguió recibiendo cuerpos. El 25 de septiembre de 2018, 10 días después de estallada la crisis, personal del Instituto hacinó con otros 48 cuerpos el cadáver de un joven encontrado en Zapopan y registrado con cirrosis hepática como causa de fallecimiento. Se llamaba Carlos Palma. En el quinto día de búsqueda su esposa María García preguntó en el IJCF si acaso también estaba en la morgue rodante el cuerpo de un veinteañero moreno de complexión delgada. Le dijeron que sí pero que no podrían sacarlo porque tenían demasiado trabajo. Pudo rescatarlo hasta que contrató los servicios de una funeraria. “De la funeraria me dijeron que estaba muy descompuesto, pero que le aplicarían un tratamiento especial, le llamaban encapsulamiento, para que aguantara hasta el funeral”, contó María mientras mostraba algunas fotos del entierro que realizó al día siguiente de que lo sacaron. En una se ve el ataúd a las puertas de una iglesia. “Cuando empezó la misa tuvimos que sacarlo del templo porque los olores que desprendía eran insoportables, y lo enterramos rápido porque del féretro salían luidos y sangre”, relató. “Todavía no puedo entender que su cuerpo se descompusiera así”. En los registros obtenidos sobre la carga de los contenedores ningún cadáver coincide con las características de Carlos. A raíz del hallazgo de los tráileres 47 cuerpos fueron identiicados y entregados a sus familiares, 275 restantes permanecen en el anonimato y fueron enterrados en los panteones municipales de Guadalajara y El Salto.
Gavetas del Panteón Guadalajara en las que fueron depositados algunos de los cuerpos de las personas hacinadas en los contenedores. Foto: Darwin Franco
Lo que no se supo entonces es que en octubre de 2018, en plena crisis forense, la empresa Logística Montes entregó a la iscalía un tercer tráiler contratado que oicialmente nunca fue utilizado, pero que vecinos de Lagos de Moreno dijeron haber visto afuera de la morgue de ese municipio. El uso de contenedores es una opción que contempla el Comité Internacional de la Cruz Roja en situaciones de guerra y desastres naturales. Cada contenedor debería almacenar un máximo de 50 cuerpos con trazabilidad y cadena de custodia para permitir la fácil ubicación. Se recomienda usar bolsas forenses especiales para evitar su contaminación. Aunque, según Cotero, ordenaron los cuerpos con base en los protocolos, después de dos meses sólo se pensó en acomodarlos de manera que cupieran siempre más. Por ello los de nuevo ingreso fueron depositados a ras de suelo, sin espacio para que circulara el aire frío de los compresores. Un empleado del Semefo bajo anonimato confesó que, cuando buscaban los cuerpos, el contenedor duraba abierto muchas horas y para encontrar a alguien se tenían que abrir paso por encima de los cuerpos, “así como se ve en las fotos de la prensa”. El reporte de la Unidad de Protección Civil y Bomberos del 12 de julio de 2018, lo conirma: “Carecía de un sistema de ventilación y equipo para la iltración de gases a la atmósfera, propiciando que ante el aumento de la temperatura, se acelerara la descomposición de los cuerpos”, lo cual también se conirmó en la recomendación 10/2019 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Cotero asegura que por la saturación y el desorden “se complicó
Información obtenida vía solicitudes de información pública, folios 09121419, 02631420 y 04109320. Gráfico: Omar Bobadilla
la localización, igual que su conservación”. Asegura que la información sobre cada ingreso se guardaba en los dictámenes. Pero las anomalías sobre el destino de los cuerpos habían comenzado a notarse desde antes de que salieran en las noticias. El 4 de junio de 2018 -tres meses antes del hallazgo de los contenedores-, en una de las repetidas visitas a la morgue para preguntar por su hija Sandi Pichardo García, la señora Sandra García recibió una rara respuesta. “Mire, señora, la tenemos en un contenedor y la estamos buscando. Es que no la etiquetaron, no hay un registro, no hay un archivo, pero ya la están buscando”, le informó una trabajadora social, según recuerda. Sandi Pichardo, una joven
madre de seis niños, desapareció el 28 de mayo de 2018 en Tlajomulco de Zúñiga. Cuando encontraron el cuerpo se lo entregaron dentro de una caja de madera sellada. La semana que estuvo “extraviada” en la morgue también perdió tiempo para un entierro digno: “Ya no pudimos ver su cuerpo. Dejaron que se descompusiera ahí dentro”. Oicialmente, las autoridades no tienen registro de que Sandi hubiera sido una de las nueve mujeres cuyos cuerpos fueron embodegados en los tráileres. Pero allí estuvo. En septiembre de 2019, un año después de que estallara la noticia de los tráileres, se abrieron cinco investigaciones en la Fiscalía Antico-
9 rrupción y una, en la Contraloría del Estado de Jalisco. En ellos aparecen como principales responsables Cotero Bernal y el fiscal general de su tiempo, Raúl Sánchez Jiménez, jefe de Castellanos. Han sido llamados a declarar numerosos funcionarios. Como si hubieran estudiado un libreto, unos a otros se echan la culpa, varios mencionan la presión ejercida por Cotero Bernal para encontrarles lugar a los muertos, o para tomar la decisión final. “La decisión de retirar la cámara refrigerante (el contenedor) fue de Cotero Bernal”, expuso Eduardo Mota Fonseca, ex director del Servicio Médico Forense, a quien despidieron en 2019 y entre los acusados de diversas responsabilidades. Hasta ahora la única persona procesada es la funcionaria Yolanda Salomé, del área administrativa de la fiscalía, pero no es por el manejo de los cuerpos sino por hacer pagos, sin fundamento legal, para el arrendamiento y mantenimiento de los contenedores. El resto de involucrados se ha salvado del castigo de 20 años de prisión y hasta mil 500 días de multa contemplado en la Ley General de Desaparición contra quien “oculte, deseche, incinere, sepulte, inhume, desintegre o destruya, total o parcialmente, restos de un ser humano o el cadáver de una persona, con el fin de ocultar la comisión de un delito”. El 4 de diciembre de 2018, dos días antes de concluir la gubernatura del priista de Aristóteles Sandoval Díaz, la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas firmó los contratos 740/2018 y 742/2018 con Logística Montes por un millón 392 mil pesos por la compra de los dos contenedores, y 692 mil pesos para destruirlos. Ya antes se le había pagado 2 millones 834 mil 873 pesos para funcionamiento de los vehículos, renta y combustible. Este gasto representó aproximadamente el 1.5 por ciento del presupuesto que se le adjudicó al IJCF en 2018 (178 millones 800 mil pesos). Con el dinero invertido para almacenar temporalmente los 322 cuerpos en las morgues itinerantes, el Gobierno del Estado podría haber comprado las 900 gavetas que terminó adquiriendo en los panteones de Guadalajara y El Salto para aliviar la crisis forense y que permitieron a los cuerpos un descanso digno. Más de un año y medio después de estos hechos Cotero Bernal sigue defendiendo las decisiones tomadas para desahogar los anfiteatros: “(No fue) una mala idea eso de los contenedores. A mí podrán decirme muchas cosas, pero ese asunto de los
Funcionarios implicados en la autorización y uso de los contenedores frigoríficos. Gráfico: Omar Bobadilla
Gaveta de José García Contreras, una de las personas identificadas tras el escándalo de los contenedores. Foto: Darwin Franco
cuerpos no era mi responsabilidad. Esos cuerpos siempre fueron de la Fiscalía”. “No teníamos recursos y nadie nos hacía caso”, repite como mantra, aunque al final reconoce: “Lo ideal hubiera sido inhumarlos, pero se hizo lo que se pudo para salir del problema”.
Han pasado dos años de los hechos. Por la pandemia de Covid-19 se pospusieron las audiencias en la Fiscalía Anticorrupción de Jalisco y la fecha de reanudación no ha sido anunciada. Ninguno de los responsables de tomar las decisiones fatales que agudizaron la crisis forense y obstaculizaron la identificación de
los cuerpos ha sido castigado. Actualmente, Luis Octavio Cotero es el abogado representante de ocho de las 15 víctimas acreditadas en la carpeta de investigación por las desapariciones forzadas cometidas por integrantes de la Fiscalía del Estado de Jalisco en las protestas del pasado 5 de junio.
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“S
aturan el Semefo cuerpos de asesinados”, anunció El Diario de Juárez en marzo de 2008, mes en que los cadáveres de 40 personas no identiicadas fueron enviados a la fosa común. Para mayo, otro encabezado alertaba de nuevo: “Ya no caben en la morgue”. El aniteatro tenía 2 planchas metálicas y 14 cuerpos requerían autopsias, y guardaba otros 10 que nadie reclamó. En julio el título fue: “Saturan otra vez el Semefo”. Para entonces el promedio era de ocho cuerpos ingresados a diario, y se sumaron casi 50 exhumados de una fosa. Para diciembre -cuando los servicios periciales estaban recién ampliados y remodeladosotra nota de mal agüero se convirtió en presagio: “Colapsa el Semefo por tantos muertos”. Las noticias sobre el inminente colapso en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Ciudad Juárez -sea por falta de espacio y de personal, truene de refrigeradores, ingreso de cadáveres de personas migrantes a las que nadie reclama, lista de espera para análisis de laboratorios- pronto se fueron repitiendo en otros estados del país, una y otra vez, en los últimos 14 años. El gobierno reconoció el problema apenas el año pasado, y lo nombró: “crisis forense”. Ninguna autoridad ha esclarecido cuál es su magnitud. Entre 2006 y 2019, miles de cadáveres fueron ingresados a los Servicios Médicos Forenses de todo el país. Datos inéditos obtenidos por Quinto Elemento Lab revelan que, a inales de 2019, quedaron sin ser identiicados 38 mil 891 cuerpos. En el año 2006, los cuerpos que quedaron en el anonimato dentro del sistema forense eran apenas 178, al siguiente año se duplicaron a 433. El fenómeno se hizo cada vez más masivo: 2018 cerró con 4 mil 408 y para 2019, el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, otros 4 mil 905 se acumularon. La herencia de Calderón a esta trama fue de 9 mil 349 cadáveres anónimos. La de Peña Nieto, de 17 mil 590. En esos 14 años el ingreso a los aniteatros de cuerpos a los que no se les pudo devolver el nombre se incrementó en mil por ciento. Esos casi 39 mil cuerpos forman parte del saldo de 14 años de la política de militarización estrenada desde el sexenio de Felipe Calderón, la “guerra contra el narco”, que desató un baño de sangre y echó gasolina a las disputas territoriales de los gru-
#CrisisForense
Un país rebasado por sus muertos Desde el inicio de la ‘guerra contra el narco’, más de 38 mil 500 cuerpos no identificados han ingresado a los servicios médicos forenses del País para terminar en cámaras frigoríficas, fosas comunes o escuelas de medicina; algunos, incluso, fueron desaparecidos en los registros estatales, dejados en funerarias o incinerados. Esta investigación revela la magnitud de la crisis forense que atraviesa el País E F R A Í N
T Z U C
/
M A R C E L A
T U R A T I
QUINTO ELEMENTO LAB
pos criminales. En ese lapso, 289 mil personas han sido asesinadas y más de 70 mil, desaparecidas. La paradoja es que cada día familias de distintas geografías se organizan en colectivos para salir a buscar a sus parientes desaparecidos, muchas veces con picos y palas, excavando con sus propias manos. Cada año madres de migrantes recorren México buscando pistas sobre sus hijos e hijas que nunca volvieron. Entre esos casi 39 mil cuerpos bajo el poder del Estado podría estar la respuesta que a esas familias les falta. El Estado los tiene, pero no siempre tiene la voluntad de regresarlos a
casa y que tengan un entierro digno.
¿Qué se sabe de estos cuerpos? Esta investigación, basada en solicitudes de transparencia de información pública a las autoridades forenses de las 32 entidades y la Fiscalía General de la República (FGR, antes PGR), arroja que 25 mil 833 de los cuerpos NI o No Identiicados, correspondían a hombres y 2 mil 419, a mujeres. En 10 mil 639 no fue especiicado el género en las respuestas. Cinco estados concentran más de la mitad de esos cuerpos: Ciudad de México, Baja California, Jalisco, Estado de México, Chihuahua y Nuevo
León. Juntos registraron 21 mil 881 personas fallecidas sin identiicar. Ningún gobierno, informe o diagnóstico ha aclarado hasta ahora cuántos son y en dónde están esas decenas de miles de cadáveres anónimos. Sin normas nacionales homogéneas para el procesamiento, identiicación y resguardo de los cuerpos, y con personal insuficiente para la estampida violenta, a los Semefo llegaron miles de cuerpos que muchas veces fueron indebidamente resguardados, poniendo en riesgo su futura identiicación y trazabilidad, es decir, el registro de dónde terminó cada uno. Cada tanto aparecen en las noticias los experimentos improvisados de algunos estados para evitar que esos cuerpos de desconocidos se estacionen en sus planchas metálicas, y dar cabida a otros recién llegados. Los casos más conocidos son los que violaron todos los derechos que tienen las personas muertas. El gobierno de Morelos, por ejemplo, cavó sus propias fosas clandestinas en Tetelcingo, entre 2010 y 2013, para ocultar 117 cadáveres, enterró otros 84 sin placa alguna en el panteón de Jojutla que fueron descubiertos por familias de personas desaparecidas. Ellas, indignadas y enojadas, presionaron hasta su ex-
11 humación en 2016 y 2017. En septiembre de 2018 un tráiler abandonado con cientos de cuerpos fue descubierto en Jalisco. Lo que parecía una trama de narcos fue obra de las autoridades que apilaron 322 cuerpos a bordo de dos tráileres rentados, uno de los cuales estuvo errante y sin refrigeración por calles de Guadalajara. Las morgues móviles no eran una solución innovadora: ya antes la habían experimentado en Acapulco, Chilpancingo, Xalapa, Tijuana o en Tamaulipas y siguen siendo utilizadas. Antes de este escándalo internacional que ganó el mote de “los tráileres de la muerte”, también en Jalisco se habían dado a la tarea de incinerar en un horno a mil 559 personas; apenas 553 bolsas de cenizas contaban con los registros forenses completos que son necesarios para que alguien los pueda identificar. Además del desborde constante en Ciudad Juárez, morgues como las de Acapulco, Chilpancingo, Cancún, Guadalajara, Xalapa, Torreón, Coatzacoalcos y Tijuana han colapsado, según reconocieron las autoridades forenses de los estados, o quedó registro en la prensa. En 2017, por ejemplo, el Semefo de Chilpancingo paró labores: trabajadores protestaron por los olores fétidos que emanaban los cadáveres acumulados. En 2019 a las instalaciones del Sistema estatal Desarrollo Integral de la Familia (DIF) fueron a parar los cuerpos del aniteatro de Tijuana, que se quedó sin cupo. ¿Dónde están los cuerpos NI? Ante la falta de capacidad para resguardar los cuerpos, los Semefo del país encontraron una salida bajo tierra. La crisis forense transformó al Estado mexicano en una máquina enterradora: del Semefo a la fosa común pasaron 27 mil 271 cuerpos de desconocidos -70 por ciento del total–. Durante muchos años, personal pericial introdujo los cadáveres en bolsas de plástico y los envió a fosas comunes sin seguir un protocolo que permitiera una identiicación posterior de la persona fallecida. El sitio del entierro y los registros fueron dejados a cargo de los panteoneros municipales que lo hicieron a su libre albedrío, no siempre con orden o cavando fosas individualizadas En Coahuila, por ejemplo, durante la implementación del Plan Estatal de Exhumaciones e Identiicación Forense, de 2017, se encontró que
los cadáveres en las fosas comunes no eran los que indicaban los registros, ni en número, ni en descripción. En las fosas irregulares de Tetelcingo, Morelos, la Fiscalía estatal enterró 46 cuerpos y extremidades que, o no tenían datos de identiicación o tenían etiquetas ilegibles. Peritos de la FGR iban por 30 cuerpos, y extrajeron más de 100.Estos procedimientos erráticos desembocan en lo que llaman “pérdidas administrativas”. Lo explica en entrevista el asesor del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en México, Hugo Soto Escutia: “Si se identiica, esa persona queda en una fosa donde hay más de 50 personas, 32, 40, equis número, y no sabe bien en qué posición quedó, en qué nivel, etcétera, ahí lo pierde el Estado. Por eso se le llama la pérdida administrativa, por una cuestión administrativa del Estado”. El otro destino más común para los cuerpos sin identiicar son las gavetas en los Semefo. Un 14 por ciento de cuerpos sin nombre que no yacen en fosas comunes esperan a ser identiicados dentro de cuartos con cajas para cadáveres esqueletizados, cámaras frigoríicas o planchas dentro de los aniteatros. En ese limbo permanecen 5 mil 446. Pero el que estén más a la vista no garantiza que serán identiicados.
En 2011, por ejemplo, se descubrió que el moderno aniteatro de Ciudad Juárez “guardaba” 26 cuerpos de mujeres, algunas de ellas buscadas por sus madres durante años, las cuales constantemente preguntaban por su paradero en el mismo Semefo. La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) encontró que 47 cuerpos que deambulaban en las morgues itinerantes de Jalisco contaban con los datos necesarios para haber sido identiicados. Entre esta porción de NI embodegados en instalaciones forenses están, por ejemplo, los cuerpos extraídos de fosas de Iguala y sus alrededores cuando se hacía la búsqueda de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014. Alrededor de 90 ocupan gavetas del Cemefode de la FGR en la Ciudad de México. De acuerdo con la información recabada, de esos casi 39 mil cuerpos NI, 954 fueron reducidos a ceniza: tres en Tamaulipas, el resto en Jalisco. La única esperanza para quienes les buscan es que los peritos hayan integrado correctamente sus expedientes, con foto y análisis genético incluido. La FGR no mencionó en sus respuestas la incineración de 10 cuerpos exhumados de fosas en San Fernando, Tamaulipas, el último día del sexenio de Calderón.
Al menos 2 mil 589 cuerpos fueron donados a escuelas de Medicina. Es posible que los estudiantes estén aprendiendo con los cuerpos de personas buscadas por sus familias. Universidades como la de Guadalajara han contribuido a esta crisis humanitaria: incineró 118 de los cuerpos donados por Instituto Forense. En otros 53 casos son funerarias privadas las que tienen en su poder los restos. En Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, las iscalías delegaron su obligación de resguardar los cuerpos a estos negocios particulares.
La doble desaparición En el colmo, en siete estados, perdieron cuerpos. Es la situación de 999 cadáveres de los que las autoridades forenses no saben aclarar su destino inal, aunque sus peritos fueron los últimos que los examinaron dentro de sus instalaciones. Reconocieron este desorden que raya en lo delictivo las iscalías de Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas. El registro de su resguardo inal se perdió en el laberinto institucional. Un caso paradigmático es el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) que respondió que tiene “en investigación” el destino de 355 cuerpos ingresados a sus instalaciones.
Cuerpos
12 Las autoridades forenses de Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz no entregaron la información sobre el destino inal de 2 mil 528 cuerpos NI, que equivale a 6.5 por ciento del total nacional de cuerpos no reclamados. Sólo es posible saber que fueron registrados y que continúan en calidad de desconocidos. La Fiscalía de Guanajuato evadió responder cuántos cuerpos no identiicados tenía: tras reiteradas solicitudes de Transparencia sólo reconoció que contaba con “153 archivos básicos completos” con descripción de características que permitan posteriores identiicaciones. Después de una queja ante el Instituto de Transparencia de Guanajuato, entregó información sobre 701 cuerpos inhumados en fosa común, pero informó que desconoce cuántos fueron posteriormente identiicados. La iscalía no respondió a la solicitud de entrevista solicitada. No hay forma, entonces, de saber la magnitud exacta de la crisis forense. En esta investigación sólo mencionamos cuerpos completos y osamentas. Por los Semefo pasan cientos de miles de restos y fragmentos humanos. En varios estados del país, los criminales han utilizado ácido o fuego para destruir cuerpos o volverlos irreconocibles.
Diagnóstico desconocido En junio de 2019, durante el primer informe de trabajo del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas expuso que en el país hay 37 mil cuerpos a los que posiblemente no se les practicó necropsia, 263 aniteatros con una capacidad instalada para almacenar 5 mil 171 cuerpos que -a marzo de 2019- tenían 8 mil 116 cuerpos, lo que representaba un sobrecupo de 2 mil 945 cuerpos. No se especiicó la metodología del diagnóstico, el número de personas fallecidas no identiicadas, sus características, su distribución en las entidades federativas y dónde se encontraban (ver recuadro sobre “el informe secreto”). Tampoco el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda, un órgano civil e independiente que vigila el cumplimiento de la Ley general en materia de desapariciones, supo cómo se llegaron a esos resultados. “Nosotros conocemos igual que todos el Power Point que se presentó en una reunión, tuvimos dudas precisamente sobre las metodologías usadas para llegar a esta cifra (…) seguimos sin tener muy claras las metodologías con las que se han llegado primero a 26 mil y
luego a 37 mil”, explica Volga de Pina, integrante de este Consejo. Encinas mencionó que la “emergencia forense” se debe a falta infraestructura, personal, recursos, cementerios forenses y protocolos homologados para la conservación de cadáveres. Aunque Quinto Elemento Lab envió diversas solicitudes de información para pedir una copia del diagnóstico completo, este fue negado por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) alegando que solo la FGR contaba con él, mientras que la Fiscalía argumentó que el diagnóstico no estaba concluido. Los estados de Baja California Sur, Puebla y Tamaulipas, en cambio, sí entregaron a Quinto Elemento Lab una copia del cuestionario que respondieron para ese informe. Las respuestas que las autoridades de estos tres estados enviaron para la conformación del diagnóstico forense muestran una realidad desoladora: en el caso de Baja California Sur, la dirección de servicios periciales reconoció que la carga de trabajo está en aumento, pero no así el personal operativo. En tanto Tamaulipas, que recibe en promedio 10 cadáveres al día, respondió que puede tardar de tres días a un mes para identiicar a una persona; en algunos casos hasta dos años si no cuenta con confrontas genéticas. El cuestionario respondido por el Semefo de la ciudad de Puebla es escueto: escrito a mano, a veces ilegible y tachado, se alcanza a leer: “La carga de trabajo ha aumentado, 10 cadáveres x día y rebasado. Casos complejos”. Anselmo Apodaca, el ex director de la Unidad de Servicios Periciales de FGR, ahora consultor independiente, considera que es injusto estigmatizar a los servicios médicos forenses hablando de “crisis forense”. Dice que no lleva a nada constructivo repetir que en Jalisco hubo “4 tráileres con 400 cuerpos” o que en Guerrero entregaron cenizas a familiares que resultaron no ser de humanos. “Son datos que ya se manejaron”, dice el médico en entrevista. “Se me hace injusto (hablar de) el tema de la crisis forense, No, acá tenemos una crisis de violencia, de delincuencia, que repercute en el área forense, me queda claro, pero al manejarlo como crisis forense siento que nos dejan a todos los forenses la máxima responsabilidad de todo esto cuando se ha hecho el máximo esfuerzo”. Para Anselmo Apodaca, la violencia se combinó con falta de infraestructura, de inversión en tecnología, de personal y capacidades rebasadas. Admite también que en algunos estados no hubo visión al dotar presupuesto a las unidades de
medicina legal. Los Semefo no estaban preparados para lo que vendría. Fueron sorprendidos por la llegada masiva de las víctimas de homicidios y masacres a las que debían de atender con infraestructura deficiente: en Coahuila, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas las funerarias privadas les prestan sus instalaciones. O sin personal suficiente, como lo reconocen las autoridades forenses en Baja California Sur, Puebla y Tamaulipas. O sin inversión, como ocurrió en Veracruz donde 80 por ciento del presupuesto destinado al rubro fúnebre se usó para otros gastos. Tradicionalmente los Semefo han sido tratados como apestados a la hora de la repartición de recursos estatales.“La violencia se fue incrementando y se fue abandonando en muchos lugares el presupuesto para poder fortalecerlos”, dijo Apodaca, también comisario de la Policía Federal con especialidad en criminalística. “Al no estar fortalecidos quedaron rebasados en sus capacidades (…) los Semefo fueron sobreviviendo con el presupuesto que les iba asignando cada estado”. Considera que habría que contar los cuerpos sí identiicados, que son muchos y que demuestran el buen trabajo realizado en muchos Semefo. Sin embargo, el diagnóstico que se pretende ocultar queda ventilado cuando otras instituciones han podido echar un vistazo al funcionamiento de los servicios periciales. Un estudio que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) hizo sobre las capacidades forenses de Veracruz -obtenido por AVC Noticias-, reveló que de 910 cuerpos enviados a fosa común entre 2014 y 2017, sólo 187 tenían archivos básicos post mortem. Encontró también que era una constante en las ichas sobre los cuerpos ingresados en Semefo no desglosar lugar preciso de recuperación, si actualmente el cuerpo está o no identificado y el estado que guarda. El Equipo Argentino de Antropología Forense, una organización independiente que colabora con gobiernos y colectivos de familiares para la identiicación de personas, y que participó en la Comisión Forense para revisar junto a la PGR los cuerpos NI extraídos de las fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas, en 2011, encontró que las autoridades estatales y federales cometieron una cadena de errores, según documentó la CNDH en su recomendación 23 VG/2019. Por ejemplo: terminaron en fosas comunes 31 de los 60 cuerpos exhumados aún cuando podrían haber sido identiicados. Erráticamente incineraron un número indeinido de cuerpos. Retrasaron más de 4 años
el cotejo de muestras genéticas de los familiares. Mezclaron osamentas de distintas personas. Perdieron pertenencias que acompañaban los restos. Levantaron reportes sobre desapariciones sin datos importantes. Entregaron el cadáver de un mexicano a una familia guatemalteca y esperaron un año para remediarlo. En enero de 2020 la CEDH de Jalisco hizo una recomendación al IJCF y a la Fiscalía estatal en la que señaló que se borraron los datos en las etiquetas del 25 por ciento de los cadáveres NI. Cuando el sistema arrojaba una coincidencia entre cadáveres y fichas de desapariciones de otros estados, no se solicitaba colaboración para localizar a los familiares. Toma de huellas dactilares tardía a los cuerpos. Falta de confrontación de las muestras de ADN de personas que buscaban a un familiar con las muestras de ADN de los cuerpos a su resguardo. Ausencia de datos de al menos 700 cuerpos cremados en años anteriores. El colapso de los servicios periciales es tortura para las familias.
El colapso forense Quinto Elemento Lab también obtuvo información vía Transparencia para esta investigación sobre la saturación de los Semefo en el país. Al cierre de 2019, 44 de 177 Semefo estaban desbordados. Se trata de unidades en 18 estados de la república, y el de la FGR.
sin identificar por estado 2006-2019 13
Gavetas dentro del Semefo de la Fiscalía de Nayarit. Foto: Karina Cancino
Informe de trabajo del Sistema Nacional de Búsqueda. Foto: Benjamín Flores/Proceso
Es decir, uno de cada cuatro unidades que resguardan cuerpos tiene el cupo sobrepasado. El Semefo de Xalapa guardaba 364 cuerpos más de los que le caben. Y el Cememofe de la FGR tenía 164 cuerpos de más. La Zona Norte de Quintana Roo padecía una situación crítica: el aniteatro excedía su capacidad por 85 cuerpos. Los estados de Oaxaca, Hidalgo y Veracruz reconocieron que han recurrido a contenedores frigoríicos para el exceso de cadáveres, pero en sus respuestas no aclararon la capacidad de esas morgues improvisadas. El Semefo de Ciudad Juárez reportó que tenía 45 cuerpos de más. En 2018 la prensa juarense infor-
mó que la morgue requería nuevas inversiones, que ingresaban 420 cadáveres por mes (la mitad, víctimas de homicidios), que a 231 cadáveres les faltaba el análisis de peril genético, que una persona buscó 8 años a su hijo y la encontró en el Semefo, que víctimas se manifestaron para exigir información de cuerpos resguardados. La autora de las primeras notas sobre la saturación de las morgues de 2008 es la periodista Luz del Carmen Sosa. Estos años ella ha sido testigo de la ampliación de instalaciones, el equipamiento, las nuevas contrataciones y los cursos al personal del Semefo, las certiicaciones de laboratorios y, en contraste, las interminables ilas de espera para la
autopsia; la caravana de madres de jóvenes desaparecidas que pedían auditar el Semefo para buscar a sus hijas; la falla del sistema de refrigeración por exceso de cadáveres; el asesinato del jefe de servicios periciales; el hallazgo de fosas clandestinas que convierten a Chihuahua en segundo lugar nacional; los cuerpos que permanecieron años sin ser identiicados aunque sus familias los reclamaban; los sistemáticos entierros de desconocidos en fosas de panteones municipales para desocupar espacios, y los repetidos colapsos de la morgue. Diez años después de aquellas primeras notas, en 2018, documentó que sumaban 584 los cadáveres no reclamados. En febrero de 2019, el Subsecretario Alejandro Encinas prometió que se crearían cinco Institutos Regionales Forenses (en Sonora, Coahuila, Nuevo León, Ciudad de México y Veracruz), 15 cementerios forenses -depósitos temporales de cadáveres- en nueve estados y se daría un apoyo “extraordinario” para los servicios forenses en estados rebasados, para fortalecer capacidades estatales y para la CNB. En diciembre de 2019, por presión de las familias de personas desaparecidas y también con su participación, se creó el Mecanismo Extraordinario de Identiicación Forense (MEIF), un órgano de expertos con autonomía técnica y cientíica que apoyará la identiicación de los cuerpos o restos óseos en todo el país. A pesar de la urgencia de las familias de personas desaparecidas por encontrar a sus seres queridos, éste sigue sin titular y aún no funciona. Yolanda Morán, quien busca a su hijo Dan Jereemel Fernández y es vocera del Movimiento Nacional por
Nuestros Desaparecidos en México, considera que el presupuesto es insuiciente. Está esperanzada de que el primer día de enero arranque el Mecanismo. A la fecha, una promesa se ha cumplido: en agosto pasado Coahuila recibió del gobierno federal un Centro Regional de Identiicación. El 17 de septiembre, en Michoacán, se puso la primera piedra del que será un Centro de Resguardo Forense. El jefe de la delegación del CICR para México, Jordi Raich, informó el año pasado en entrevista que se ha calculado que, en un escenario ideal, con los especialistas y recursos necesarios, se podrían revisar por año un estimado de 2 mil cuerpos, para tratar de devolverles la identidad. Esto signiica que demoraría 20 años sin contar los nuevos ingresos. “Si no se entra en un escenario (de violencia) que se recrudezca aún más”. Esta investigación forma parte del proyecto A dónde van los desaparecidos y contó con la participación de periodistas integrantes de su red de aliadas y aliados que cubren desapariciones en México.
Este reportaje es parte de la serie #CrisisForense de Quinto Elemento Lab, que revela el colapso del sistema forense en México y las consecuencias para miles de familias que buscan a sus seres queridos y para los miles de cuerpos que siguen sin identidad. Visite www.quintoelab.org/crisis-forense
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EN SINALOA
Faltan más de mil muertos por Covid-19 a cifras oficiales De marzo a agosto, ya con la pandemia, la entidad registra 20 decesos más por día, en promedio respecto al mismo periodo del año anterior
ADRIÁN LÓPEZ
D
urante los meses de pandemia, en Sinaloa han muerto 20 sinaloenses más por día que durante 2019. De acuerdo con una investigación realizada por Inndaga, la Unidad de investigación y periodismo de datos de Noroeste, de marzo a agosto de 2019 murieron 7 mil 966 personas para un promedio de 43.29 decesos por día, mientras que en 2020 han muerto 11 mil 714, lo que significa un promedio de 63.66 decesos diarios para el mismo periodo. Inndaga solicitó vía acceso a la información, y ya por tercera vez de manera sistemática, todas las defunciones consignadas en el registro civil de Sinaloa durante 2020 y las comparó con el año 2019; además
analizó caso por caso para construir una base de datos concentrada y así conocer quienes murieron por un diagnóstico asociado a Covid-19, el lugar en que murieron, el municipio, su edad, escolaridad, ocupación y sexo. La base de datos contiene la información de 19 mil 680 personas fallecidas y registradas en el estado. Estos son los nuevos hallazgos y actualizaciones con respecto a la investigación anterior y que puede usted consultar aquí:
HALLAZGO 1
47 por ciento. Eso significa la cantidad de personas adicionales que han muerto este año con respecto al año pasado por todas las causas. Es decir, este 2020 han muerto 3 mil 748 sinaloenses más que durante los mismos meses de 2019, lo que representa casi la mitad más de los que murieron el año pasado sin la pandemia. Hay, sin embargo, una buena noticia: durante agosto se registraron 2 mil 339 defunciones, una cifra menor que las 2 mil 490 de junio y las 3 mil 100 registradas en julio. Lo que muestra un descenso en la mortalidad durante los meses de pandemia.
Crece “exceso de mortalidad” hasta el 47 por ciento durante la pandemia.
HALLAZGO 2
El “exceso de mortalidad” en 2020 con respecto a 2019 durante el periodo marzo-agosto es ya de
Salud estatal subestima en 37.8 por ciento fallecidos por Covid-19; le faltan
más de mil muertos. Además de calcular el dato del exceso de mortalidad, Inndaga revisó una por una las causas de fallecimiento de cada persona en Sinaloa y clasificó, al igual que en el ejercicio pasado, los diagnósticos asociados a Covid-19 en cuatro
TIPOS:
n Covid-19 confirmado
n Sospechoso de Covid-19 n Probable Covid-19 n Neumonía atípica
Para cada diagnóstico, la proporción de fallecimientos es la siguiente (ordenados de mayor a menor): “Probable Covid-19” con 34.2 por ciento, “Covid-19 confirmado” con 32.6 por ciento, “Sospechoso de Covid-19” con 25.2 por ciento y “Neumonía atípica” con 8 por ciento. Es decir, son ya más las personas que mueren y que no tienen un diagnóstico definitivo de Covid-19 que las que sí lo tienen; y solo una de cada tres personas fallecidas tiene un diagnóstico confirmado de la enfermedad al momento de morir. Además, la neumonía atípica, con 298 casos en 2020 respecto de 13 casos en 2019, creció 2 mil 392 por ciento este año. Ese comportamiento explica lo que la Secretaría de Salud federal ha insistido: que prácticamente toda “neumonía atípica” es Covid-19. El total de personas fallecidas en Sinaloa de marzo a agosto de 2020 por esos cuatro diagnósticos es de
3 mil 829 personas; mientras que los datos ofi ciales de la Secretaría de Salud estatal al 31 de agosto consignaron apenas 2 mil 788 muertes por Covid-19, para una diferencia de mil 41 muertes menos, lo que representa una subestimación del 37.34 por ciento de los fallecidos en Sinaloa por la pandemia. De considerar esa subestimación, en Sinaloa habría 4 mil 362 muertes por Covid-19 al cierre de septiembre y no las 3 mil 184 que consignan los datos oficiales. De modo que en las cifras que informan a diario las autoridades estatales, faltan por lo menos mil 179 muertos.
HALLAZGO 3 Uno de cada 10 fallecidos por Covid-19 muere fuera de un hospital. Otro hallazgo relevante es que uno de cada 10 fallecidos en Sinaloa por causas asociadas a Covid-19 murió en su hogar, la vía pública u otro lugar distinto a un hospital. La mayor parte de los fallecimientos, el 81.49 por ciento, ocurrieron en un hospital público, mientras que el 5 por ciento sucedieron en un hospital privado. Otro porcentaje menor, 2.58 por ciento, murió en un “hospital” pero no fue posible precisar si fue público o privado. Hay también 30 fallecimientos “Sin dato” del lugar en que ocurrieron.
HALLAZGO 4 La mayor parte de los fallecidos siguen siendo hombres adultos mayores con
bajo nivel educativo, amas de casa, jornaleros y jubilados. Otro hallazgo que se sostiene con respecto a la investigación pasada con corte al 31 de julio, es que la pandemia mata más a personas de menor educación. Inndaga obtuvo datos de escolaridad de 2 mil 271 fallecimientos y ahora se sabe que 4.32 por ciento no tenían escolaridad, 48.91 por ciento tenían primaria trunca o terminada, 13.56 por ciento llegaron hasta secundaria, 12.02 por ciento a preparatoria, 15.94 por
ciento a profesional y solo 5.24 por ciento a posgrado. La novedad en este rubro es que en esta ocasión Noroeste consiguió las ocupaciones de los fallecidos. Se obtuvo ese dato para mil 770 de los fallecimientos y destacan las siguientes: 29.49 por ciento eran amas de casa, 21.75 por ciento jubilados y pensionados, 9.83 por ciento jornaleros, ejidatarios y agricultores, 9.53 por ciento empleados en general y 1.47 por ciento médicos y enfermeras.
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AGUA EN CONFLICTO, 10 CUENCAS EN DISPUTA A R T U R O
C O N T R E R A S
C A M E R O
PIE DE PÁGINA
El conflicto por el agua de la Presa La Boquilla en Chihuahua no es el único; conflictos irresueltos, uso inequitativo y privatización del líquido se extienden por el País, solapados por el sistema de concesiones
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a Presa La Boquilla, en Chihuahua, lleva un mes bajo el control de agricultores. Ellos, inconformes con el manejo del recurso por parte de la Comisión Nacional del Agua, tomaron las instalaciones que desde febrero pasado resguardaba la Guardia Nacional. Hasta ahora la disputa lleva la vida de una mujer. Pero conflictos como este se reproducen por todo el País. En todos, el actor común es Conagua, el órgano encargado de regular el manejo del líquido en el país. Su política de entrega de concesiones y reservas de
agua durante un cuarto de siglo señala a un claro beneficiado: las industrias y sus grandes proyectos de desarrollo. Este manejo ya secó pueblos y ciudades enteras a lo largo y ancho del País. Una cuenca, en la definición de Conagua, es “una cavidad natural en la que se acumula agua de lluvia. Esta circula hacia una corriente principal y finalmente llega a un punto común de salida”. En otras palabras, una porción de territorio cóncavo donde ocurre el ciclo del agua. Las cuencas también son las unidades básicas para la gestión del agua. A continua-
ción presentamos diez cuencas cuyo manejo crea tensión entre la gente que necesita el agua para sobrevivir e intereses económicos. El año pasado, el entonces Secretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo, reconoció 86 conflictos hídricos. En el País existen 395 cuencas, por lo que si tomamos la cifra de Toledo como cierta, al menos una quinta parte de las regiones hidrológicas del País están en disputa. Este es un repaso de 10 de esos lugares que podrían ser polvorines para una distopía cada vez más cercana: las guerras del agua.
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Hidalgo: cerveza sí, milpas no n Apan, Hidalgo, los pobladores E dicen que ni por bañarse en cerveza dejarían que se lleven su agua,
Conflicto en la Presa La Boquilla. Foto: Eduardo Fernández / Raichali
a la que nunca han tenido acceso. Los campesinos de este desértico paraje llevan años intentando pidiendo a la Conagua un pozo para regar sus parcelas y no depender así del temporal. La respuesta siempre es negativa, según la Comisión, en esta cuenca hay una veda para extraer agua desde 1950, sin embargo, en 2019 la empresa Modelo instaló una planta cervecera en la zona, que explotará cinco pozos y millones de litros de agua con el beneplácito de las autoridades. El levantamientos o aplicación de las verdad es una facultad exclusiva de la Conagua. Según Elena Burns, del colectivo Agua para todos, este tipo de reservas son un instrumento a nivel internacional que se usa para regular ecosistemas y medir el aprovechamiento del líquido. “Uno pensaría que hay vedas cuando no hay agua, pero muchas de estas se hicieron porque estaban en lugares donde iban a haber proyectos industriales y se reservó para eso”. Los pobladores de Apan piden a la cervecera Modelo que se comprometa a implementar un plan de mitigación que contrarreste el impacto de sus operaciones sobre el acuífero y que pueda redistribuir sus aguas, aunque sean tratadas, a los pobladores. Hasta el momento la empresa no ha dado señales de querer hacer algo al respecto. Modelo extraerá más de 6 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que supone más del 60 por ciento de la disponibilidad del manto acuífero de Apan. Con esa agua esperan fabricar 18 millones de botellas de cerveza al día. Su planta entró en operación en 2019
La Sierrita, Durango. Foto: José Ignacio De Alba
Coahuila: la leche seca el desierto n la Laguna, dicen, existía un verE gel, un paraíso donde alcanzaba para regar los sembradíos de frijol y maíz. En esta región de Coahuila se asentó la principal cuenca lechera del País, la única en el mundo, ubicada en un desierto, donde el 80 por ciento del agua se destina al uso agropecuario: para producir forraje para las vacas. La laguna es parte de las cuencas centrales del norte, la tercera región de cuencas con menor disponibilidad de agua en el país. No obstante, de sus mantos se extraen 930 millones de metros cúbicos de agua al año; la recarga natural es de 480 millones. Las concesiones para tal explotación fueron cesiones de caciques del agua locales, personas que controlan grandes extensiones de tierra con concesionarios de extracción de agua. Gracias a un mercado de agua, tolerado por las leyes de Conagua, Lala, concentra los derechos de extracción del 80 por ciento de agua de la región. En 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador visitó la región como Presidente electo, la demanda fue clara: Lala, el gigante lechero, había secado el vergel. Para satisfacer la demanda, con el tiempo, los pozos fueron llegando a mayores profundidades para sacar agua. Actualmente llegan a los 300 o 500 metros. A esa profundidad el agua está cargada de minerales y elementos dañinos para la salud, efectos que ya siente la gente de la región.
Michoacán: los aguacates destruyen bosques n los municipios de Tacámbaro, E Parácuaro, Tancítaro, Ziracuaretiro, Taretan, Ario y Zitácuaro un millón 300 mil hectáreas de bosque dejaron de serlo, en su lugar hay plantíos de aguacate. En esta región de Michoacán, la que más aguacate produce en el País, su siembra no solo limita el acceso de la gente al agua, también podría terminar con los bosques de la región, encargados de recolectar y reincorporar las lluvias a los mantos acuíferos. Los aguacates, a diferencia de los pinos, consumen y secan el agua, en vez de ayudarla a infiltrarse en los mantos freáticos. En estas regiones se estima que existen cerca de 9 mil 200 ollas de agua, grandes piletas que se instalan cerca de los manantiales. Estas ollas hacen que los cauces de los arroyos lleguen muy disminuidos a los poblados cercanos. Esto ya levantó disputas entre habitantes de Parácuaro que no tienen agua y de Tancítaro que la retienen para sus huertos. Aquí, la autoridad de la Conagua no llega, pues el uso de ollas no está regulado, como los permisos de perforación de pozos, y por tanto, quienes la usan no tienen que pagar ningún derecho de uso.
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Zacatecas: la minera que secó un pueblo a pelea de 10 años de los habitanL tes de Salaverna, una pequeña comunidad en Zacatecas, mantiene a raya el avance de la mina Peñasquito, de la minera Newmont Goldcorp, no obstante, la minera se encarga de extraer toda el agua de la región y no le deja nada a las comunidades cercanas. Salaverna, seco por la falta de agua y con algunos pocos pobladores que rehúsan a abandonar sus tierras, parece un pueblo fantasma. En 2006, la minera descubrió que los yacimientos de oro, plata, zinc y plomo que estimaron en 335.1 millones de toneladas en realidad podría ser de 469. Para su explotación necesitarían 10 mil millones de litros de agua al año, por lo que Conagua les sugirió hacer un estudio de factibilidad hídrica, pues en la zona imperaba una veda de agua, según la Comisión porque no se habían hecho estudios suficientes. La minera hizo el estudio y descubrió que podía explotar el agua que necesitaba. Actualmente extrae más de 40 mil millones de litros de agua al año, a través de 10 concesiones de agua que Conagua le fue otorgando a lo largo de los años.
Coahuila: a Parras la quiere secar la privatización
La Boquilla. Foto: Adriana Esquivel
Yucatán: puercos por agua
l 5 marzo de 2019, el sacerdoE te de Parras, un pueblo al este de Torreón, en Coahuila, advirtió:
ras la ruina de las fincas heneT queneras en Homún, Yucatán, esta comunidad cambió de giro para sobrevivir. Su incursión en el ecoturismo devolvió cientos de trabajos perdidos y ayudó a mantener en buen estado los cenotes cercanos, que forman parte de la Reserva geohidrológica del anillo de cenotes de Yucatán, que abastece de agua limpia a 60 por ciento del estado. Nadie en este pueblo de 8 mil personas sabía del secreto que habían urdido el Gobierno del estado y un grupo de empresarios: instalaron una granja porcícola en el municipio. Los habitantes se enteraron del desarrollo cuando un periódico local publicó al respecto. Las granjas estaban por comenzar a operar. Ahí, 45 mil puercos beberían el agua de los cenotes que esta comunidad cuida y usa como fuente de trabajo. Luego de protestas, amedrentamientos policiacos y demandas, la gente de Homún logró llevar el caso a la Suprema Corte de Justicia. La operación de las granjas está detenida en lo que se resuelve el caso.
Protestas por la Presa Zapotillo. Foto: Alberto Velázquez.
Texcoco: el agua del pozo llega embotellada n Texcoco, en el Valle de MéxiE co, cerca de 60 mil personas no tienen agua, no les llega, el servicio municipal nunca lo construyó. La que les llega viene o en pipa o en garrafón. La gente de aquí ha ido con el Gobierno municipal, con el estatal y hasta con Conagua para que les
lleven el agua, pero mientras, siguen pagando la pipa y el garrafón. El problema se agrava por las embotelladoras de agua que rodean la bregión. En el Estado de México hay 3 mil 313 empresas embotelladoras de agua registradas que extraen 4 mil 247 millones de litros de agua al año, de los pozos agrarios de la zona metropolitana de la Ciudad de México, según un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana– Azcapotzalco.
“Como muchos sabrán y algunos aún no, hoy en Parras tenemos un problema muy grande acerca del agua; Conagua pretende extraer 30 millones metros cúbicos de agua del Acuífero Saltillo sur, al que Parras pertenece”. Conagua planea trasvasar parte del líquido de esta cuenca y llevarla a Ciudad Derramadero, un megaproyecto industrial, impulsado por el Gobernador del estado, que transformará 100 hectáreas en naves industriales, integradas a un desarrollo urbano con más de 3 mil 400 viviendas. Actualmente, el acuífero suministra a los municipios de Saltillo (47.5 por ciento), Parras (51.3 por ciento) y General Cepeda (uno por ciento), y según los estudios de la propia Conagua, está sobreexplotado. Sin embargo, el control de la parte del acuífero de Saltillo, desde 2001, está en manos de Aguas de Barcelona, un consorcio internacional que da servicios de suministro de agua que en ese entonces llegó a “rescatar” al Sistema de Aguas de Saltillo. Años después, en 2017, Aguas de Saltillo, el nombre de Aguas de Barcelona en la región, obtuvo 60 millones de
pesos para reubicar la línea de conducción de agua potable del acuífero. En otras palabras, para construir un acueducto que llegue a Ciudad Derramadero. En ese proyecto se realizó un estudio técnico y geohidrológico para proponer zonas factibles de explotación de aguas subterráneas. De la noche a la mañana, según el estudio la cuenca tiene una recarga de 70 mil millones de litros de agua, cuando normalmente era de 40 mil. La gente de Parras cree que esos 30 mil millones de litros que Aguas de Barcelona “encontró” en el acuífero, en realidad, saldrán de su dotación de agua.
Sonora: la primera guerra del agua ace 10 años, Guillermo Padrés, H en ese entonces Gobernador de Sonora, presentó el plan Sonora Sí, un entramado de obras hidrológicas entre las que se contemplaba el Acueducto Independencia, un tubo que se llevaría más de 73 mil millones de litros de agua de Río Yaqui, captados en la presa Plutarco Elías Calles, a 150 kilómetros al sur, a la ciudad de Hermosillo. Supuestamente, la tribu Yaqui debería tener el control del 50 por ciento del agua de la región, según el título territorial que el Presidente Lázaro Cárdenas les entregó en 1940, para restituir sus tierras. Años después, este 50 por ciento pasó a ser una cuota de 250 mil millones de litros al año, pero ninguna autoridad les ha garantizado tal volumen, en cambio, lo que se recolecta en las presas de la región se destina a tierras agrícolas y para surtir a otras ciudades de agua. Bloqueos de autopistas y marchas a la capital marcaron el paso de una guerra de baja intensidad en contra del acueducto, tres años después de que se anunció su construcción. A la guerra la acompañó una estrategia legal, pero no detuvo la operación de la megaobra. Miles de hectáreas de la tribu Yaqui están muertas por la salinización del cauce del río.
Jalisco: travasar, la historia de las cuencas levar agua de una cuenca a otra, advierten especialistas como Elena Burns, de Agua para todos, es lo peor que se le puede hacer a una cuenca, pues crea un desequilibrio hídrico que afecta la región a niveles insospechados. Sin embargo, la ciudad más grande del País recibe más de la mitad del agua que usa de dos
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Pobladores mayas de Homún, que tienen la tutela de cenotes en centros ecoturísticos, se oponen a la instalación de una granja porcícola. Foto: Alberto Velázquez.
cuencas externas. Antes del Acueducto Independencia, la presa Zapotillo quiso desviar 120 mil millones de litros de agua del curso natural del Río Verde en Los Altos de Jalisco, a 140 kilómetros al este, al corredor industrial de León, Guanajuato. Para lograrlo, la Conagua inició la construcción de la presa en 2006. El proyecto original era una cortina de concreto de 80 metros de altura que almacenaría 411 mil millones de litros de agua, inundando así a las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, tres poblados del municipio de Cañadas de Obregón. La pelea de las comunidades por sobrevivir se atenuó cuando Conagua anunció una expansión de la
prensa, que ahora sería más alta, 105 metros, y almacenaría mucha más agua, 911 mil millones de litros. Hasta el momento, la presa está detenida por la movilización de los pueblos.
de dólares de inversión público privada que integra un acueducto de 10 kilómetros y un gasoducto de 160 (que cruza por las faldas de un volcán) para suministrar las plantas que generarán 620 megavatios de energía. La gente del pueblo recuerda el día en que las plantas se echaron a andar, solo como prueba, por tres meses. Los 110 decibeles de ruido ensordecieron a los pobladores, los gases grises de la planta enfermaron a los pobladores por meses y las aguas tratadas de la planta contaminaron las barrancas por meses. En la tierra de Zapata, los pobladores levantaron una oposición férrea al megaproyecto. Si bien es un proyecto creado durante sexenios anteriores, el Presidente Andrés Manuel López Obrador decidió no parar los planes de operación de la termoeléctrica, en su defensa, el pueblo de Huexca tiene un amparo que dicta la suspensión definitiva de la obra y que prohíbe a la CFE descargar aguas contaminadas al Río Cuautla. La tensión en la región sigue creciendo.
Morelos: rechazo al plan integral
l asesinato de Samir Flores fue E el punto álgido en la disputa por el derecho al agua y al territorio en Huexca, Morelos. Aquí, el enemigo son dos plantas termoeléctricas, el punto neurálgico del Proyecto Integral Morelos, una megaobra que costó más de mil 600 millones
Es un portal periodístico independiente, conformado por una red de periodistas nacionales e internacionales expertos en temas sociales y de derechos humanos.
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A TRAVÉS DE MAFALDA
El lápiz de Quino también retrató el daño ambiental causado al Planeta R O D O L F O
C H I S L E A N S C H I E N
MONGABAY
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os globos terráqueos no suelen ser el juguete preferido en la niñez. Alguna madre, abuela o tío con inquietudes educativas puede regalarlo con la mejor de las intenciones, pero el destino del planeta en miniatura casi siempre es el de adorno al cual no se le presta demasiada atención. Por supuesto, hay excepciones. Niñas o niños cuyo aspecto infantil alienta el prejuicio de la incomprensión ante las cuestiones del entorno, pero que cuando se expresan demuestran una madurez que en algunos casos no corresponde a sus edades y una lucidez llamativa para entender aquello que se esconde en ese globo que hacen girar con sus dedos. Algunos de esos seres a la vez tiernos y brillantes son de carne y hueso. Sin embargo, la más célebre desde los años setenta hasta la fecha nació
de un lápiz. Decir Mafalda es, en medio planeta, un sinónimo de mente abierta frente a las realidades de la vida cotidiana, de reflexión profunda
revestida de inocencia, de estudio de la psicología infantil, pero al mismo tiempo de abordaje a los temas más crudos -incluyendo los ambientales y ecológicos- con una sonrisa en los labios. El dueño del lápiz, el “padre” de Mafalda, se llamóJoaquín Salvador Lavado, Quino, nació en Mendoza (Argentina) en 1932, donde murió el pasado miércoles a los 88 años. Millones de personas que fueron conociendo su obra a través de los continentes y los idiomas, de las décadas y generaciones, se sienten algo más huérfanas pero también agradecidas por ser depositarias de un legado imborrable. “Siempre sentí que Quino era un lector feroz y tremendamente detallista de lo absurdo e insensato que resultan nuestros estilos de vida. Es tal vez su elemento más distintivo, y también el más duro”, afirma convencido Raúl Montenegro, profesor de
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Biología Evolutiva en la Universidad de Córdoba y ganador del Premio Nobel Alternativo en 2004. “Y en la cuestión ambiental, siempre tuvo un punto de vista muy sensible para mostrar cómo las pequeñas cosas y la naturaleza siempre terminan siendo más importantes que los grandes aparatos y las grandes tecnologías”, agrega quien en 1982 creó laFundación para la Defensa del Medio Ambiente(FUNAM), una entidad pionera en el ambientalismo argentino. Un tío publicista que recibía muchas de las principales revistas norteamericanas y europeas de la época -Life, Esquire, París Match-, unos padres republicanos y una abuela comunista fueron nutriendo al niño que crecía en Guaymallén, un suburbio de la capital mendocina. De sus manos y con su guía fue aprendiendo la habilidad para dibujar y adquiriendo los saberes y pensamientos sobre
el devenir del mundo que recorrían a diario la mesa familiar: “Se armaban una discusiones tremendas”, recordaba hace algunos años durante una charla con otro dibujante, Miguel Rep, “eso explica porqué siempre estuve muy politizado”. Mafalda, sus padres, su hermanito Guille y su pequeña pandilla de amigos -Miguelito, Susanita, Felipe, Manolito, Libertad- no hicieron más que heredar los cuestionamientos y las preocupaciones que surgían de manera espontá-
nea en una casa donde la norma era pensar en sentido contrario al que marcaban los tiempos, en el mundo y especialmente en la Argentina. Y aunque la tira gráfica que comenzó a publicarse en la revista Primera Plana (su primera aparición fue el 29 de septiembre de 1964, es decir, que cumplió 56 años un día antes del fallecimiento de su autor) no fue ni el primero ni mucho menos el último trabajo de Quino, sin duda concentra lo más notable de su obra.
22 Los tiempos de Mafalda -su presencia diaria se prolongó hasta el 25 de junio de 1973- fueron los de la Guerra Fría y la carrera espacial, los de Vietnam y Camboya -“Le duele Asia” fue una de las ocurrentes explicaciones de la niña un día que su globo terráqueo apareció acostado, como quien está enfermo-, de la Unión Soviética y Fidel Castro, de Nixon y el petróleo, de los golpes militares a repetición en la Argentina y buena parte de Sudamérica. Y junto con ellos, del Mayo del 68, Los Beatles o el rock, de los movimientos que comenzaban a plantearle preguntas indiscretas al discurso que se proponía como única garantía de futuro. “En gran medida, lo que le sucedía a Mafalda, los temas que más trataba, estaban vinculados con la situación geopolítica del momento, pero también se los puede pensar como una especie de crítica a la sociedad de esa época”, analiza Mariana Schmidt, socióloga e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y agrega: “Fue en los sesenta cuando aparecieron los primeros cuestionamientos al modelo occidental y hegemónico que se apoyaba en la idea de un progreso y un desarrollo infinitos”. La utilización de los recursos naturales formaban parte de aquel concepto de crecimiento económico ilimitado, y aunque fue en sus trabajos posteriores donde hizo más hincapié en los daños que determinados avances tecnológicos estaban provocando en la biodiversidad, el clima o la ecología, Quino nunca estuvo ajeno a la problemática que empezaba a gestarse. “El planeta y su conservación siempre fue una preocupación suya”, subraya Julieta Colombo, sobrina del dibujante mendocino, y agrega: “Cuando nadie hablaba de la conservación del planeta, para él ya era una preocupación”. De hecho, fue la propia Mafalda quien comenzó a introducir las primeras píldoras de ambientalismo en la mente del lector medio, “como en una de mis favoritas, en la que ella utiliza las colillas de los cigarrillos de su padre para taparse la nariz porque hay mucha contaminación”. La familia de esa niña que rompía todos los moldes, urbana y tradicional, de clase media-baja, con una madre ama de casa y un padre oficinista y sin grandes ambiciones, sirvieron de encuadre perfecto para reflejar la realidad cambiante, y en cierto sentido contradictoria, de su tiempo. En el modesto apartamento en el que vivían cabían todos los sueños y las frustraciones que podían
encontrarse en buena parte de la humanidad, y de ahí la facilidad para identificarse con ellos. Los compañeros de juegos y aventuras completaban los caracteres faltantes. Entre todos, y durante casi una década, fueron exponiendo las piezas de un rompecabezas imposible de armar. La descripción por parte de Raquel, la madre, del destino de vacaciones elegido ese año (la Patagonia) -“Hay maravillosos lagos rodeados de montañas y bosques hermosísimos”-, y la aseveración de que aquello había sido obra de Dios es precedido de una mirada por la ventana, la visión de un enjambre de edificios y el comentario resignado de la niña: “Qué lástima que aquí le dieran la licitación a otros”. El paso de un autobús despidiendo por el caño de escape
una humareda negra que envuelve a Mafalda le motiva preguntar si el petróleo que usa ese autobús es nacional, y ante la respuesta afirmativa de Felipe, llega el consuelo de pensar que “al menos es un aliciente pensar que a una se le llena el pecho de algo que viene de la entraña de la patria”. El final de la publicación de Mafalda, por decisión propia de Quino, abrió una nueva etapa en su trabajo. Aún más reflexiva, más profunda. “Sus viñetas eran una denuncia permanente de las diferencias establecidas entre las grandes corporaciones y los pequeños emprendimientos, de la hipocresía que reina en esas relaciones. La mezcla de sensibilidad hacia la naturaleza y la crítica ácida con expectativa de cambio, no solo descriptiva, sacude inevitablemen-
te”, indica el profesor Montenegro. A partir de los 80, los dibujos del creador mendocino fueron introduciendo cada vez más el dedo en las llagas de una sociedad que empezaba a poner en peligro su futuro en aras de una prosperidad mal entendida. “Sus viñetas nos provocan y nos invitan a pensar de una manera distinta el vínculo que tenemos con lo ambiental y lo social”, dice Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre Argentina. En esos años, Quino participó de algunas campañas realizadas por la organización: “Nos permitió utilizar a Mafalda y al resto de sus personajes para comunicar temas ambientales, aunque en verdad no hubiera sido necesario porque él mismo lo hacía. Su sensibilidad ambiental y social se
23 reflejaba en todas sus producciones”. Exiliado en Milán durante la última dictadura cívico-militar de la Argentina, Quino ahonda sus mensajes descarnados y sus alegatos en defensa del planeta. “Por entonces”, sostiene Mariana Schmidt, “el debate sobre el avasallamiento de la sociedad sobre la naturaleza y cómo los humanos somos parte de ese ambiente que estamos destruyendo ya estaba más expuesto”. En una entrevista que Quino le brindó en México al diario Página 12 rememoró el rechazo de un contrato muy tentador por motivos de conciencia. “Mi editor francés me ofreció hacer un libro de Mafalda para la Shell. La idea era que a cada cliente que entrara a una de sus gasolineras le iban a regalar uno de mis libros. Pagaban mucho. Creo que a mí me hubieran tocado unos 50 mil dólares y dije que no, por supuesto. ¿Cómo un personaje que vive ‘despotricando’ (criticando) contra las multinacionales se va a quemar de esa manera?”, contó en esa ocasión. En los 90, Quino encaró uno de sus últimos proyectos: elaborar viñetas sin palabras, en las que solo los trazos de su lápiz transmitieran sus ideas y su mensaje, cada vez más mordaz, paralelo al deterioro de aquel planeta que la inocencia de Mafalda intentaba cuidar y curar de todos sus males. “En la última etapa de su obra, hablamos desde 1990 hasta que dejó de dibujar en 2009, su preocupación respecto a la contaminación, la pérdida de recursos naturales, la extinción de especies o el cambio climático fue en aumento, y también su escepticismo en cuanto a la capacidad de que la situación mejore en el futuro. Habló de eso en la última entrevista que concedió, en diciembre de 2018”, comenta Julieta Colombo. “Posiblemente, las viñetas de esos años sean las más duras”, opina Montenegro, “me doy cuenta cuando intento explicárselas a mi hija de siete años. No resulta nada fácil, porque no tenía piedad para poner al lector frente a su propia realidad”. Una crítica a los alimentos transgénicos que traza la historia de la agricultura desde el principio de los tiempos es, tal vez, la mejor muestra de cómo el autor argentino siguió acompañando la evolución de lo que pasaba en el mundo hasta que las dificultades en la vista fueron mermando su producción de dibujos. “Esa viñeta continúa con las multinacionales ofreciéndoles a los agricultores semillas mejoradas que producen espigas gigantes y obligándoles a pagar por ellas. Al final, las familias acaban despojadas de sus alimentos
y sus tierras hasta quedar a merced de las empresas”, señala Schmidt, una estudiosa de los efectos que el modelo extractivo a gran escala provoca en la vida rural. Nada escapó a la aguda mirada de Quino. El rol de la ciencia -»Una viñeta muy antigua sobre una fábrica de medicamentos y otra más actual de una gran fábrica con un cartel que dice: ‘Seguimos construyendo la destrucción del futuro. Rogamos sepan disculpar las molestias’ son dos de mis preferidas”, señala su sobrina-, la inequidad, la injusticia social, las abismales diferencias de clase quedaron plasmadas en infinidad de trazos que se viralizaron de boca a boca y de dibujo a dibujo, incluso cuando la viralización ni siquiera sabía que
alguna vez iba a existir. Se marchó el miércoles 30 de septiembre. Dejó sus dibujos, sus pensamientos, sus convicciones y su humor. Dejó su huella imborrable.
Crédito imagen principal: © Copyrigth QUINO, Toda Mafalda, Ediciones de La Flor, Argentina.
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24 CRECE O MUERE, VENTAS CON ESTRATEGIA ALBERTO CÁRDENAS ALDRETE www.salexperts.com / Facebook: @Salexperts, @ACAldrete. / Linkedin: Alberto Cárdenas Aldrete
SER GENEROSO, te hará exitoso
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uando conocí a Pipe, él era un jugador novato y muy entusiasta de racquetball y batallaba para encontrar con quién jugar. En el club donde jugábamos hace casi 10 años, y así ha sido en todos los lugares donde me ha tocado jugar, a los más experimentados no les gusta jugar con personas novatas. Sienten que pierden el tiempo y que no tienen nada que ganar en un partido con alguien que no está a su nivel. Pipe me invitó a jugar y accedí; de hecho, nunca he dejado con las ganas de jugar a nadie, aunque sea novato. La verdad es que si me daba algo de flojera, ya que yo era un jugador con algo más de experiencia. Al aceptar jugar con él, mejoraría muy poco mi juego, pero sería de ayuda para Pipe y eso me haría sentir bien. Para sí tener la oportunidad de mejorar en algún aspecto, empecé a jugar con la mano izquierda, con esto estaría más parejo, aprendería algo nuevo y correría más. Todos felices. Jugamos por meses y, a pesar del raquetazo que le di en la nariz con su consecuente reguero de sangre, nos hicimos amigos. Y todo esto de Pipe, ¿qué tiene que ver? Jugar con él fue un acto de generosidad que trajo grandes beneficios. Para empezar, gané un buen amigo que es un gran experto en mercadotecnia y sus generosos (no me cobró ) consejos han sido muy valiosos en diferentes etapas. Además, Pipe era asesor de la UDEM y en pocos meses me invitó generosamente a que Salexperts hiciera una propuesta para diseñar la
estrategia comercial. El proyecto fue vendido, era de un tamaño importante y ha sido referencia para mostrar al mercado nuestro trabajo. No sólo eso, sino que además trajo una fructífera relación con la UDEM donde ofrecimos por años seminarios en ventas en conjunto. Durante el proyecto con la UDEM, conocí a Agustín. Él era vicerrector y líder del proyecto. Él se ha convertido en un amigo y socio para toda la vida; ha sido mi ejemplo en filantropía gracias a lo cual ahora participo en fundaciones como Comunidar (ganador del Premio Eugenio Garza Sada 2020), y con un grupo de amigos hemos lanzado el proyecto “Ser Filántropo”, donde apoyamos económicamente a fundaciones que atienden educación y salud para niños. Estas actividades me han llevado a conocer gente muy valiosa e interesante, algunos de ellos generosamente han confiado a Salexperts diseñar su estrategia para hacer crecer sus empresas. Un pequeñito acto de generosidad que trajo una serie de beneficios a varias personas, incluyéndome, ya que me ayudó a ser mejor persona. Así funciona la vida, los negocios y, desde luego, las ventas. LAS VENTAS SON AYUDAR A TUS CLIENTES A RESOLVER SUS PROBLEMAS. La preocupación real por entender y solucionar los problemas de los clientes, vende. La generosidad vende. Precisamente, hoy estaba en junta con el equipo comercial de una empresa que vende maquinaria a grandes empresas automotrices del País. La forma de vender es buscando al área operativa (gerencia de mantenimiento o de cali-
dad) para generar una cita a la que iría un vendedor senior. Al pedirles que me dijeran qué sería lo primero que dirían para obtener la cita teniendo a la persona correcta al teléfono, me dieron ejemplos como: “le diría el nombre de la empresa, de dónde somos y cuántos años llevamos en el mercado”, “Le explicaría las principales características de nuestros productos”, etcétera. Eso no funciona, a los clientes no les interesa ni una palabra de lo que dicen. Pedí perdón por ponerme filosófico, pero les eché todo el rollo de por qué las ventas es ayudar. Finalmente les pregunté: “¿si quieres ayudar a alguien, ¿qué es lo primero que preguntas?”. Uno de ellos dio en el clavo rápidamente: “Pues primero preguntaría cuál es su problema”. Claro, ¿cómo puedes solucionar un problema si no sabes cuál es? La venta es escuchar, no hablar. Algunos ejemplos donde si te enfocas en la generosidad puedes tener más éxito: Antes de lanzar un producto nuevo, estudia el mercado. Ésa es la forma de conocer realmente cómo ayudarles a resolver el problema de la mejor forma. Si quieres ser un buen líder, tu enfoque debe estar en beneficiar a tu equipo: dar el apoyo, conocimiento, motivación, o la inspiración que requieran. Ellos serán más productivos. Define tu misión y la de tu empresa en función del valor que le darás a los demás. Eso incrementará tus probabilidades de éxito. Ser generoso te ayudará a ser más exitoso, a tener más amigos, a ser más feliz.
Jack Welch ALFONSO MENDOZ A
ALBERTO CÁRDENAS ALDRETE n Consultor en estrategia de ven-
tas, escritor, conferencista, empresario y filántropo.
n Además de participar como
consejero en varias empresas, y escribir sobre conceptos en ventas y mercadotecnia, dirige la firma de consultoría Salexperts desde 2004.
n Graduado de Ingeniería en Siste-
mas Electrónicos en Tecnológico de Monterrey en 1987.
ALFONSO MENDOZA
n Disney institute, IPADE, Whar-
ton.
Poncho@infocusconsultores.com
n Inició su carrera como Con-
En todas las empresas hay cuatro grupos de personas según Jack Welch: Para los primeros ya todos sabemos qué hacer, para los segundos lo que dice es que debemos ayudarlos por un tiempo inito a mejorar su performance o dejarlos ir. Los terceros se tienen que ir inmediatamente, de todos modos alguien los está subsidiando. Si lo que estás pensando es crear a mediano plazo una cultura en la empresa de trabajo en equipo y productividad, el cuarto grupo también se debe ir. ¿Cómo se sienten los del primer grupo trabajando con estos? ¿Alguien en contra de estas ideas? Platícame porfas. Ps. Te recomiendo el libro Winning, de Jack Welch.
sultor de Negocios en el 2003, fundador de Infocus Consultores ha contribuido a la simplicidad y crecimiento de más de 500 empresas.
n Socio y fundador de Grupo
Merlin, participa en consejos de administración de diferentes industrias.