LA AGENDA QUE DEJA PENDIENTE
SANTIAGO NIETO
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3 LETRAS DE MAQUÍO
Durante su trayectoria política y empresarial, Manuel “Maquío” Clouthier escribió numerosos artículos de opinión, que se publicaron en su momento en el diario El Universal y en los que vertió conceptos y reflexiones que continúan vigentes hoy más que nunca. Por eso en Noroeste iremos replicando algunos de esos escritos.
Responsabilidad y confianza MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
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ace un año, en el mes de noviembre, fui invitado por el Instituto Wharton de Estudios Econométricos, a participar en una reunión sobre la situación económica del País. Asistieron personas tanto del sector público como privado y el clima que reinaba era de optimismo porque se pensaba que estábamos en el umbral de la recuperación económica. A mí me tocó dar el toque de alerta. Había consultado a los técnicos del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado y estos me previnieron sobre nuestra situación: en el último trimestre del año pasado (1984) empezamos a gastar de más (quizá para pagar la publicidad de las campañas políticas de los candidatos a Diputados) y nuestro déficit sería mucho mayor al 5.5 por ciento del Producto Interno Bruto, como lo había anunciado el Programa Inmediato de Reordenación Económica (PIRE). El resultado final del año 1984 fue que nuestro déficit alcanzó la cifra del 7.2 por ciento sobre el PIB a pesar de que el pago de muchos gastos se difirió para este año. Al exponer lo anterior, algunos funcionarios del gobierno que estaban presentes en la reunión de Wharton, en Yucatán, me llamaron agorero del desastre y deben de haber pensado que era un traidor a la Patria. La verdad resultó que me quedé corto y las consecuencias las estamos viviendo hoy: más inflación, más devaluación, más represión, más pérdida de libertades, más fraude electoral. En suma, mayor desconfianza. Siempre hemos sostenido la tesis de que la confianza es algo que se da y se gana, no se pide, no se exige. El problema es que nuestros políticos no confían en el pueblo mexicano. Las veces que he sostenido la tesis de
entregar la tierra en propiedad al ejidatario para que se convierta en propietario y los que se dediquen a explotar la tierra tengan verdadera vocación, inmediatamente los políticos retrógradas aducen el argumento de que los campesinos venderían la parcela y regresaría el latifundio. Lo que se manifiesta es que nuestros dirigentes paternalistas no les tienen confianza a los ejidatarios. Algo similar acontece con el sufragio. La Secretaría de Gobernación sigue pensando que el pueblo mexicano no es apto para decidir quiénes deben gobernarlo y de esa forma se justifica la represión y el fraude electoral. La misma historia se repite con el sindicalismo charro que afilia compulsivamente a los trabajadores en un partido; o con la facción priista de la Cámara de Diputados que requiere de un pastor para que decida por ellos. Todos somos menores de edad según nuestros jerarcas y por ende ellos tienen que decidir por nosotros. Lo que no acaban de entender nuestros políticos es que jamás habrá desarrollo integral si no se toma en cuenta al individuo y sus motivaciones personales. Queremos desarrollo sin pagar el precio de la libertad que esta lleva consigo. Algunas veces confían en el individuo como empresario, mas no como ciudadano. Otras lo hacen a la inversa, pero jamás se deciden a soltar la rienda y dejar que se viva la aventura incierta de la libertad. Ojalá pronto más mexicanos comprendan que la fuente de energía del desarrollo no son los recursos naturales, ni el petróleo, ni la plata, ni la agricultura. Es en última instancia el propio individuo, el cual jamás podrá ser explotado desde afuera. Se requiere que él mismo se motive en la libertad y la responsabilidad para actuar solidariamente. Martes 3 de diciembre, 1985
MANUEL CLOUTHIER DEL RINCÓN
Queremos desarrollo sin pagar el precio de la libertad que esta lleva consigo. Algunas veces confían en el individuo como empresario, mas no como ciudadano. Otras lo hacen a la inversa, pero jamás se deciden a soltar la rienda y dejar que se viva la aventura incierta de la libertad.
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Herculano, en su casa de Huisichi, cuenta cómo con cascabeles y música de violín se acompaña a los corredores tradicionales del juego conocido como rarajipari.
SIERRA TARAHUMARA
Correr para no morir, el secreto de los rarámuri Detrás de la fama de los corredores rarámuri está encarnada la realidad de la pobreza. Ellos son un referente mundial de la carrera del ultramaratón. Un ‘orgullo de México’. Pero en la sierra Tarahumara, su hogar, lo que enfrentan cada día es una funesta carrera por la sobrevivencia J O S É
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UISUCHI, Chihuahua._ A Silvino Cubesare Quimare le vendieron un caballo alazano. El cuaco, con buena pinta y un tanto brioso, tenía un problema: nadie lo podía lazar. Con los cuartos lanzaba patadas y de la boca espumosa no salían más que relinchos ante el intento de los vaqueros para asirlo. Por eso, Cubesare lo compró a buen precio y se dispuso a domarlo; un mañana lo correteó durante horas en las barrancas de Chihuahua hasta que la bestia, agotada y sin aire para seguir corriendo, se rindió. El cansancio doblegó la bravura. Es muy difundida la leyenda de que los rarámuri (tarahumaras, en castellano) cazaban venados persiguiéndolos durante días entre las cañadas hasta que el animal moría de cansancio. La fama ha llevado a estos indígenas del norte de México a recorrer las competencias de atletismo más extenuantes del mundo. Pero, paradójicamente, una mala cosecha, un invierno helado o una gripe puede acabar con esta raza de “superhombres”. A diferencia de otros corredores profesionales Silvino Cubesare no entrena. Cuando está en su terruño se dedica a sembrar maíz o a aporrear frijol para sobrevivir. Trabajar el campo le da fuerza y una estupenda resistencia que lo pone en carrera durante horas. Este hombre de mirada altiva y rostro afilado es capaz de correr 160 kilómetros (el equivalente a cuatro maratones consecutivos) sin parar, calzando unas sandalias y tomando pinole. Es flaco pero macizo. A estas alturas de la vida -41 años, dos matrimonios y cuatro hijos- a Silvino le gusta más trabajar el campo que andar en los maratones. Cuando conocemos su casa, el hombre nos presume su caballo alazano. Lo amansa mientras lo azuza con un lazo. La sierra Tarahumara tiene más territorio que Suiza. Aquí, el Gran Cañón de Colorado queda chico. La altura de sus peñascos empequeñece cualquier cosa. La bastedad desorienta, el viento silba y el frío pela la piel. Silvino Cubesare vive en Huisuchi, una pequeña comunidad del municipio de Batopilas, que está a 12 horas de la capital del estado. El lugar está rodeado por milpas de temporal y rebaños de chivas. La mayoría de las casas son de madera o lámina. Algunas, con suerte, son de
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Silvino Cubesare, afuera de su casa en Huisuchi, Chihuahua. Fotos: Duilio Rodríguez
Silvino trabaja diariamente para domar un caballo que adquirió a muy buen precio. adobe, como la de Silvino, quien cuenta que salió bueno para construir casas. Cubesare es un corredor excepcional, lo han invitado a correr ultramaratones en Japón, España y Brasil, sólo por decir algunos países. En Batopilas, las autoridades decidieron pintarlo en un mural
Silvino trabaja en el campo y ha construido con palos, láminas y adobe las casas que habitan él y su familia.
dentro del Palacio municipal, junto con Arnulfo Quimare, su primo y compañero de leyendas. La revista Quién lo nombró como uno de los 50 personajes que “mueven a México” (después del piojo Herrera). Y es uno de los protagonistas del Bestseller “Nacidos para correr”. En agosto de 2014, el ex
Presidente Enrique Peña Nieto le entregó un reconocimiento por “poner en alto el nombre de México”. Él empezó a correr desde muy chico, en una milenaria celebración rarámuri conocida como rarajípari, en la que dos equipos se disputan una pelota de madera a través de caminos de terracerías. Es una
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La barranca de Batopilas es una de las muchas formaciones montañosas de la Sierra Madre Occidental en el estado de Chihuahua. carrera de resistencia que dura días enteros y que recorre varias cañadas. Normalmente se hacen apuestas que van desde telas, costales de frijol o maíz, alcohol o, en los casos más aventurados, caballos u otros animales. La fiesta no para y los músicos se empeñan en darle ánimos a su bando; en la noche, los corredores se iluminan con antorchas. La música es el otro “don” que caracteriza a los rarámuri. En la colonia, los misioneros Jesuitas les enseñaron a tocar instrumentos musicales europeos pero los indígenas se convirtieron en entusiastas de la laudería y la composición musical y el violín empezó a ser fabricado con maderas locales como el táscate, palo carnero, esquite y palo fresno. Por eso, los violines rarámuri tienen su propio tono, explica Herculano Cubesare, primo de Silvino y quien aprendió a tocar oyendo a su padre. Herculano está preocupado porque no sabe cómo escribir las piezas que ha compuesto. Lo cuenta mientras nos muestra sus tenábaris (cascabeles hechos con 300 capullos de mariposa) de ceremonia. Luego, repasa las canciones que deben de tocarse en la fiesta: el “Yumare”, la “Pascola”, la “Ardilla de la Cueva”, el “Venao”; la canción más alegre, “el Conejo”, es para darle ánimo a los corredores cuando ya están flaqueando.
La supervivencia económica de la familia de Silvino depende de las cosechas de temporal, la venta de artesanías y de algunas de las carreras atléticas en las que participa. Pero la fiesta del rarajípari, lamenta Herculano, se hace cada vez con menos frecuencia, con suerte un par de veces al año y en comunidades muy alejadas. Los rarámuri que corren están ahora más interesados en competir en las ciudades que en las celebraciones. El mismo Silvino entiende esas carreras a las que lo invitan como una posibilidad de tener ingresos, pues cada viaje le representa ganancias, por competir o por la venta de artesanías. Ni siquiera necesita ganar. Con 10 mil pesos sobrevive durante 3 ó 4
meses, pues en esta región del país, el único trabajo posible es el que uno se inventa: según datos oficiales, la mitad de la población del municipio de Batopilas vive en la pobreza extrema. La noche que pasamos en su casa su esposa nos calienta frijoles y tortillas para cenar. Tres mujeres de su familia nos miran comer sin probar bocado y se tapan la cara con las faldas cuando se les pregunta cualquier cosa. No caben de la pena. Del refajo asoman sus caras morenas manchadas de blanco, una señal de la mala alimentación. Comemos de
pie a falta de sillas mientras Silvino toma sorbos de café soluble con pinole (una bebida hecha a base de maíz) y platica de las carreras. Dice que los rarámuri que no han sido corredores “le batallan”. Nos cuenta que sopesa la idea de irse de “mojado” a Estados Unidos; que tiene una lesión en el pie que no ha logrado sanar desde hace dos años; que las carreras ya no le hacen ilusión; que tiene la idea de que un libro sobre su historia le ayudaría más a sobrellevar la vida fuera de las pistas de carrera. En un momento de la charla, le preguntamos si se siente utilizado
7 por los políticos, las marcas de ropa y los periodistas. Silvino duda antes de responder. “Sí, desde muy antes”, dice finalmente. Luego se levanta y agarra un puñado de galletas de animalitos. Nadie le pregunta, pero él explica sonriendo: “Siempre me quedo con hambre”. Según una leyenda rarámuri, el Dios Onorúame los hizo de maíz y moldeó a los chabochis (hombres blancos) con ceniza. Después, los puso a competir en el juego de pelota y aunque los indios ganaron el rarajípari los hombres blancos avariciosos- se quedaron la apuesta. Los indios quedaron desposeídos. Desde entonces, los rarámuri, que significa hombres de pies ligeros, nunca dejaron de correr. La primera competencia internacional en la que participaron fue en las olimpiadas de Ámsterdam de 1928. El gobierno mexicano pensó que si los indios podían correr más de 100 kilómetros, fácilmente podrían ganar una carrera de 42. Pero a la meta llegaron tarde los rarámuri, que argumentaron que había sido “muy corta la carrera”. En la década de los noventa volvieron a destacar en las competencias, pero esta vez fue en los ultramaratones (su especialidad). En 1993, Victoriano Churro Sierra, de 52 años, ganó un trail de 160 kilómetros en Leadville Colorado, en segundo lugar llegó Cirildo Chacarito. Este último diría años después que no le ganó a su paisano porque se le rompió la correa de un huarache antes de cruzar la meta. En 1994 el rarámuri Juan Herrera logró ganar e imponer un récord en esa competencia. En 1997, Chacarito ganó el ultramaratón de Los Ángeles. Sus primeras palabras después de cruzar la meta fueron: “se me hizo algo corto”. Las marcas especializadas en deportes se interesaron en los tarahumara, Nike sacó el modelo TaraNike, pero en una carrera en la que Chacarito probó las zapatillas dijo: “échenme mis huaraches que no aguanto esta cosa”. Los corredores rarámuri brindaron de exotismo a las carreras: Competían contra atletas que dedicaban su vida a esmerados entrenamientos, mientras que ellos sólo trabajaban la milpa o pastoreaban chivas. Corrían con huaraches, tagoras (una especie de falta con taparabo), camisas
región controlada hace tiempo por la narcopolítica que trafica con la tala ilegal de árboles, la siembra de amapola y marihuana, además la minería. Las mafias se han servido de la resistencia extrema de los rarámuri para usarlos como “mulas” en el trasiego de estupefacientes a Estados Unidos y muchos indígenas son cargados con pacas de droga para luego cruzar el desierto clandestinamente.
La llamada
José Isidro, a diferencia de otros miembros de su familia, prefiere usar mezclilla y gorra que la ropa tradicional Tarahumara.
Traía pie repetido. No era el bueno.
floreadas y paliacates, cuando sus oponentes eran ex militares con equipo especializado. En vez de hidratarse con bebidas especiales, los indios tomaban pinole. Pronto, los organizadores de las carreras supieron que el atractivo para ellos era recibir como pago cargas de frijol y maíz. Y, salvo por algunas victorias, fue todo lo que ganaron. Hoy, decenas de rarámuris siguen corriendo en todo tipo de carreras.
Desde 2016, por primera vez una mujer rarámuri destacó por correr: Lorena Ramírez saltó a la fama después de quedar en segundo lugar en el ultramaratón de 100 kilómetros de Caballo Blanco y de ganar el ultratrail Cerro Rojo de 50 kilómetros. La muchacha de 25 años corre con falda y huaraches. Pero hasta ahí termina la “historia de éxito”. La Sierra Tarahumara, donde viven los rarámuris es una
Por teléfono, José Isidro Nava nos pregunta que si para la entrevista es necesario ponerse ropa tradicional rarámuri. Le respondemos que como se sienta más cómodo. Entonces Nava llega al punto de encuentro con pantalón, gorra y una chamarra de mezclilla. En realidad, José Isidro sólo se pone la vestimenta rarámuri cuando va a las carreras o cuando le van a tomar fotografías. Tiene 29 años y pertenece a una nueva generación de corredores rarámuri a la que animan los viajes a sitios lejanos, aunque también aclara que los maratones son una oportunidad para vender las artesanías que hacen su esposa y su madre. En el mundo del deporte dominado por una decena de marcas- un tipo que corre sin alimentación especial, ni equipamiento ad hoc, es una rareza. Sin pretenderlo, los corredores rarámuri encarnan parte del espíritu new age del deporte, donde se promulga la paz interior y la libertad como valores del buen atleta, y la pobreza y la humildad se venden como un paso ineludible para ser un verdadero campeón. Curiosamente, los primeros detractores de estos preceptos son los rarámuri. “Corro porque me gusta”, dice sencillo José Isidro. Huicorachi, donde vive, está en medio de un valle a escasas dos horas de la ciudad de Creel. José Isidro atribuye a esa cercanía que a su comunidad “llegó más la civilización” que ha ido acabando algunas tradiciones rarámuri, como el rarajípari. Pero hay otras cosas que sí se conservan. En la tradición rarámuri, correr acompañado es fundamental. José Isidro asiste a las carreras con su primo, Isidro José Rico, un joven mucho más callado e introvertido. Ambos han asistido a una decena de maratones por el país y en los recorridos se sacan plática y se dan
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En sitios turísticos de la sierra Tarahumara es frecuente ver niños que venden artesanías para poder sobrevivir. ánimos.
- ¿Cómo entrenan?
- No tenemos un programa de entrenamiento. Simplemente por cuidar las chivas, por cuidar las vacas. El trabajo es como si fuera nuestro entrenamiento — asegura José.
- ¿Qué comes aquí? - Pues simplemente lo que sembramos allá: chícharos, habas, frijoles, el maíz. Oficialmente, se estima que hay más de 120 mil rarámuris en México, pero sus historias están más ligadas por la pobreza que por las carreras. En las zonas turísticas o en ciudades como Creel, decenas de niños indígenas persiguen a los turistas para mendigar. A pesar de que se les considera corredores natos, lo cierto es que sólo algunos rarámuri corren. Los que lo hacen son invitados a reconocidos circuitos de competencia, donde conocen a atletas de todo el mundo y duermen en hoteles de cinco estrellas, con bufetes para el desayuno. Pero las noches de hotel no son para siempre. Terminando la carrera, los corredores rarámuri se quitan sus trajes típicos y emprenden su viaje de vuelta a pequeñas casas en lugares remotos, donde los espera el rudo trabajo de campo. La casa de José Cruz Cleto tiene más estatuillas que una tienda de trofeos. Las medallas cuelgan en las paredes y los reconocimientos están
arrumbados en los cuartos. José Cruz, “Crucito”, divide su tiempo entre las carreras y ser cargador en la Central de Abastos de Chihuahua, donde gana 6 mil 400 pesos al mes y tiene un acuerdo con su patrón para tener permiso de faltar cuando tiene una carrera importante. Crucito es un rarámuri poco común: es parlanchín y disfruta la plática con extraños. Quizá vivir en la ciudad lo ha curtido, aunque conserva una nobleza envidiable. Su talante grueso engaña, pues es ligero y recio competidor. Cuando se le pregunta por qué corre, responde con sencillez: “para hacer muchas amistades”. Cuenta que comenzó a correr ya grande, cuando se inscribió en una carrera organizada en la Central de Abastos, que corrió sin grandes pretensiones y ganó. Luego se inscribió a un medio maratón que no lo cansó; al final terminó haciendo carreras de hasta 80 kilómetros. Ahora, en un buen año corre un ultramaratón al mes, además de las “carreras cortas”, como maratones. Entrena algunos días en un cerro cercano a su colonia o regresa del trabajo a su casa corriendo. Crucito dejó desde muy chico su pueblo en Tierra Verde, en el municipio de Urique, para conseguir un buen trabajo. A sus 57 años ha sido campesino, minero, albañil y cargador. Hoy se enorgullece de la casa que ha levantado en la capital del estado después de 30 años de trabajo, aunque aún le falta para concluir la obra. Aquí están sus trofeos, la Virgen de Guadalupe y los
Isidro José es primo de José Isidro, ambos comparten su afición por las carreras de montaña. juguetes de sus nietos. A su pueblo va muy poco, pues ya no están sus padres. Prefirió no enseñar a sus hijos la lengua rarámuri “para que no los discriminaran”. Y sólo se pone la ropa tradicional en las carreras.En su trabajo, el patrón lo refiere como “uno de los mejores empleados”, sus compañeros platican anécdotas sobre sus triunfos.
- ¿Cuando vas a dejar de correr, Crucito?
- Hasta que se me canse el cuerpo. Cuando eso pase se acabarán las carreras, pues ninguno de sus hijos, que nacieron en la ciudad, es corredor. A ellos, dice Crucito, correr no les interesa.
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DESCHAMPS, GARCÍA LUNA, LOZOYA…
La agenda que deja pendiente Santiago Nieto
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ÉXICO._ Santiago Nieto Castillo fue el funcionario que más comunicó el combate a la alta corrupción, durante la primera mitad del Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, con acciones contra prominentes personajes de la política y los negocios, desde el ex director de Pemex Emilio Lozoya hasta el líder petrolero Carlos Romero Deschamps y el ex secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna. Su rol como principal activo en la lucha contra la corrupción terminó este lunes cuando dejó la Unidad Inteligencia Financiera, en medio del escándalo por su boda realizada en Guatemala. Ahora, al frente de esta dependencia estará un histórico líder de la izquierda, Pablo Gómez, cuya trayectoria se ha desempeñado en gran medida en el Congreso. “Habrá un punto de tensión y quiebre en la Unidad con la llegada de un nuevo titular porque se genera la pregunta de si seguirá trabajando con la misma intensidad en el combate a la corrupción. Sin embargo, se pondrá a prueba la propia institucionalidad, es decir, si la salida de un titular implica que se paralice, con lo que mostraría un signo de debilidad”, planteó el politólogo y abogado Maximiliano García Guzmán. García Guzmán indicó que Nieto deja expectativas muy altas en la conducción que ahora habrá de tener la UIF. “Lo que podría esperarse de Pablo Gómez es que se conserve la idea de control que desde el Legislativo se impulsa. Pero llegar a un área tan técnica como la UIF supone un reto importante y de manera muy rápida tiene que darle continuidad a los procesos porque
Santiago Nieto Castillo fue el principal brazo en la lucha contra la corrupción del Presidente Andrés Manuel López Obrador, con acciones contra políticos y ex funcionarios como Emilio Lozoya, Carlos Romero Deschamps, Genaro García Luna, Rosario Robles, entre muchos otros S I N E M B A R G O
Santiago Nieto Castillo de lo contrario estaría fluyendo más la variable política que la técnica”, aseguró. “Le queda una vara muy alta y se ve difícil que pueda llenar esos zapatos el economista”, afirmó a su vez Iván Gidi, director de la
Organización Nacional Anticorrupción. “La preocupación es si realizará un trabajo profesional e independiente o será una oficina que despache en función de los intereses del Presidente. Hay mucho
qué atender”. Gidi explicó que Nieto era uno de los pocos que actuaba con independencia y con eficacia en la actual administración. Para él, el cese fue “un exceso” porque “no hubo una falta grave”. Nieto Castillo deja tras de sí una serie de casos en los que su unidad participó de manera determinante como la trama de corrupción de Odebrecht, que ha envuelto a políticos del PRI y el PAN, como el ex director de Pemex, Emilio Lozoya y el ex candidato presidencial panista Ricardo Anaya. También ha participado en las acusaciones contra el otrora líder petrolero Carlos Romero Deschamps y la ex secretaria peñista Rosario Robles. El ex funcionario, además, ha tenido un papel clave en el combate a las organizaciones del crimen organizado, mediante el congelamiento de sus activos, en particular el Cártel de Jalisco Nueva Generación, en el combate al robo de combustible, conocido como huachicol, y en el de las empresas factureras. Su desempeño, de igual forma, abarcó en las indagatorias de gobernadores acusados de corrupción como el tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, el ex mandatario de Chihuahua César Duarte, o el entorno del morelense Cuauhtémoc Blanco. Tan sólo durante el año 2020, la Unidad a su cargo presentó 129 denuncias ante la Fiscalía General de la República; 84 vistas a diversas
10 corrupción. En tanto, en México la Unidad de Inteligencia Financiero presentó dos denuncias vinculadas con el caso de García Luna y con Luis Cárdenas Palomino, ex encargado de Seguridad Regional de la Policía Federal, mano derecha del ex Secretario de Seguridad.
Santiago, Lozoya y el caso Odebrecht
Carlos Romero Deschamps
Genaro García Luna
Emilio Lozoya
autoridades penales del fuero común, fiscales, electorales y de responsabilidad administrativa, según los datos que proporcionó en enero de este año
declararon 88.6 millones de pesos y generaron deducciones por 21.5 millones. El “clan Romero Deschamps”, refiere el mismo reporte, retiró más de 270 millones de pesos, compró joyas, vendió y adquirió propiedades en México y Estados Unidos. Además, la familia realizó 477 vuelos a siete países, por lo que la Unidad de Santiago Nieto Castillo abrió en ese entonces una investigación colectiva. El mismo medio indicó cómo los Romero Deschamps hicieron un “imperio de bienes raíces” en Estados Unidos, el cual asciende a más de 130 millones de pesos y que incluye departamentos en algunos de los condominios más exclusivos. Además, se acusó a Deschamps de tejer junto a sus familiares una supuesta red para desviar recursos del sindicato de trabajadores de Pemex. Pese a ello la Fiscalía General, señaló Milenio, mantiene congeladas todas las investigaciones. En respuesta, un vocero de la dependencia dijo en septiembre pasado al diario El País: “las investigaciones están en curso, se siguen allegando de información. Son procesos largos, se ha solicitado información financiera, se han desahogado otras pruebas, todo de acuerdo al cauce legal”. No obstante, a la fecha se desconoce el estado de esta investigación como ha sucedido con otros casos de alto perfil en los cuales no se ha visto avance alguno por parte de la Fiscalía.
El 21 de septiembre, la Unidad de Inteligencia Financiera presentó su primera demanda civil en el extranjero y lo hizo contra Genaro García Luna, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Felipe Calderón Hinojosa. Al ex funcionario, mano derecha del ex Presidente Calderón, se le acusa por presuntas operaciones financieras ilegales. La denuncia contra García Luna, que tiene el objetivo de recuperar “los activos derivados de un gran esquema ilegal de contratación en el sector de la seguridad y defensa nacional”, se sumó a las acusaciones por narcotráfico que ha presentado la justicia estadounidense, para las cuales la propia UIF aportó información. La acción judicial se presentó en las cortes de Miami, Florida, donde la UIF identificó “un importante número de empresas y propiedades asociadas a los actos de corrupción política y lavado de dinero”, de quien fuera el artífice de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el ex Presidente Calderón. La demanda cubre 39 empresas y fideicomisos pertenecientes no sólo a Genaro García Luna, sino a “sus cómplices y/o familiares”, las cuales, se alega, se ubican o cuentan con operaciones en la ciudad de Florida y son dueñas de propiedades adquiridas con dinero derivado de un esquema de contrataciones ilegales. En el litigio se señala que los demandados son integrantes de un gran grupo de empresas creadas y utilizadas por García Luna y sus coconspiradores para esconder recursos derivados de actos de
Las denuncias contra Deschamps
Uno de los principales frentes que abrió la Unidad de Inteligencia Financiera fue contra Carlos Romero Deschamps, un priista con larga trayectoria legislativa que estuvo al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana por 26 de años, un liderazgo desde donde protagonizó una serie de escándalos por los lujos con los que él y su familia vivieron, para lo cual, incluso, recurrió a esquemas de triangulación de recursos, según las acusaciones. La UIF ha presentado dos denuncias contra Romero Deschamps y su entorno más cercano ante la Fiscalía General de la República, dependencia que encabeza Alejandro Gertz Manero, quien tuvo distintos roces con Santiago Nieto, y la cual es la responsable de robustecer el caso contra el líder petrolero. La evidencia más firme que tiene la Fiscalía en este caso proviene de la UIF, la cual apunta a fraude, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. En septiembre pasado, el diario Milenio informó que esta Unidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público halló que en los últimos tres años del Gobierno de Enrique Peña Nieto, Romero Deschamps y su familia recibieron más de 300 millones de pesos en depósitos; sin embargo, sólo
El litigio estratégico contra García Luna
Un parteaguas en la trayectoria de Santiago Nieto fueron las investigación que realizó como Fiscal Electoral, durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto, contra Emilio Lozoya Austin en relación al caso Odebrecht, situación que le valió su salida de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales en medio de una embestida de la administración peñista. Ese mismo intento de combatir la corrupción en la administración pasada le valió sumarse al Gobierno de López Obrador como titular de la UIF, una de las posiciones clave para aportar elementos a la Fiscalía General en los casos de alto perfil, como ha sido el de la constructora brasileña Odebrecht y sus ligas con el peñismo. En ese sentido, la Unidad de Inteligencia Financiera ha presentado siete denuncias en contra de Emilio Lozoya por diversos delitos, entre ellos uso de recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa, peculado, las cuales se suman a la acusación central contra el ex funcionario de haber recibido 10.5 millones de dólares de sobornos de Odebrecht para la campaña de Peña Nieto, quien ordenó que parte de esos recursos se destinaron a sobornar a panistas y priistas, un caso emblemático de corrupción que sigue impune. Entre los nombres mencionados en esta trama figuran los del ex Presidente Enrique Peña Nieto, los de Luis Videgaray, Ricardo Anaya y otros integrantes de la ahora oposición. En total, en la denuncia que Lozoya presentó ante la FGR a su regreso a México, como parte de un acuerdo de colaboración, han sido implicados 70 políticos. Este caso dio un giro en la audiencia de la semana pasada del ex director de Pemex, cuando la UIF pidió junto a la FGR y Pemex que Lozoya quedara en prisión preventiva, medida que concedió el
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César Duarte
Francisco García Cabeza de Vaca
Cuauhtémoc Blanco
Ricardo Anaya
otras ocasiones fueron usadas por el Cártel de Sinaloa para lavar dinero. También informó que desde el año 2000, Cabeza de Vaca ingresó en diferentes trabajos en empresas privadas y cargos públicos 35.5 millones de pesos, pero sólo declaró 23.9 millones de pesos. A esto se suman las cuatro denuncias que ha presentado la UIF en su contra. En el caso de César Duarte, la Unidad de Inteligencia Financiera presentó meses antes de que fuera detenido en Estados Unidos dos denuncias que derivaron de información enviada por la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua sobre un millonario desvío de recursos en el que se emplearon empresas fachada y prestanombres. Esta acción se sumó al congelamiento de cuentas emprendido por la UIF desde 2019 contra el ex mandatario y personas que han sido señaladas como supuestos
prestanombres. Recientemente, en septiembre pasado, Reforma publicó que en junio de 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera y la FGR detectaron una red de lavado de dinero y cuentas millonarias en el círculo de Cuauhtémoc Blanco, operaciones de su periodo como Presidente Municipal de Cuernavaca (2016-2018) y sobre la cual el ex futbolista se ha deslindado. Las cuentas del CJNG y las amenazas Además de las investigaciones, denuncias y congelamiento de cuentas a miembros de la clase política, la otra labor en la que fue determinante la labor de Santiago Nieto al frente de la UIF fue en el combate al crimen organizado, lo cual le ha valido amenazas por parte de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación. En esta cruzada, la acción más emblemática se dio en junio de 2020 cuando la UIF anunció el “Operativo Agave Azul”, con el que se realizó el bloqueo de cuentas de mil 939 sujetos vinculados al CJNG. La UIF informó que trabajó de manera coordinada con la Administración para el Control de Drogas (DEA). La medida fue reconocida, aunque muchos de los congelamientos fueron combatidos en tribunales. A eso se sumó que el 6 de octubre, la Unidad bloqueó las cuentas de personas vinculadas al Cártel Jalisco, después de un anuncio del Departamento del Tesoro estadounidense que sancionó a cuatro mexicanos por liderar las operaciones de narcotráfico de esta organización.
Juez federal José Artemio Zúñiga. Precisamente, la UIF dio a conocer que hay varias investigaciones abiertas en contra de Lozoya, las cuales en su momento pudieran ser judicializadas. Por lo mismo se insistió en que existía un riesgo de fuga, ya que ha demostrado tener los recursos necesarios para evadir la justicia.
El papel de la UIF en el caso de Robles
Al frente de la UIF, Nieto Castillo informó en octubre de 2019 como esta dependencia había presentado dos denuncias contra Rosario Roblesex titularar de Sedesol y Sedatu en el Gobierno de Peña Nieto, quien a la fecha permanece en prisión preventiva en el penal de Santa Martha Acatitla. En aquel entonces, indicó que seguirían las investigaciones sobre las posibles irregularidades cometidas durante la gestión de Robles. Una de esas indagatorias realizadas por la Unidad de Inteligencia, la cual derivó en una nueva orden de captura por delincuencia organizada y lavado de dinero, reveló que Robles llevaba una vida ostentosa como secretaria de Estado durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto, según informó el diario Milenio el pasado 19 de octubre. La UIF, según este reporte, encontró 45 vuelos internacionales de Robles a distintos puntos en Europa, Asia, Sudamérica y Estados Unidos. La mayoría ocurrieron cuando fue secretaria de Estado y fueron a ciudades como Tokio, Seúl, Buenos Aires, Vancouver, Santo Domingo, La Habana, Quito,
Rosario Robles Houston, Nueva York, Washington y Miami. Los viajes también siguieron después de dejar el Gobierno, ya que se documentó que fue a Madrid, Lima y Houston.
Las investigaciones a los gobernadores
El papel de la UIF también ha sido clave en las investigaciones que se han emprendido contra el Gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca; el ex Gobernador de Chihuahua, César Duarte, y el entorno cercano del Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. En lo que respecta a Cabeza de Vaca, contra quien la FGR obtuvo una orden de aprehensión por lavado de dinero y delincuencia organizada, la UIF ordenó congelar en mayo pasado 37 cuentas ligadas al mandatario, a quien acusó de haber comprado inmuebles a través de dos empresas fantasma que en
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LA VIGÉSIMO SEXTA CONFERENCIA DE LAS PARTES
COP26: CUMBRE PARA FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL
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a carrera para frenar el calentamiento global del Planeta apremia, considerando que en la primera semana de la cumbre climática de las Naciones Unidas, COP26, los esfuerzos y compromisos de los más de 120 líderes mundiales que se han reunido en Glasgow, Escocia, nos sitúan aún en 2.7 grados centígrados para el año 2100, muy por encima de la meta trazada. Los científicos han señalado claramente que para evitar una catástrofe climática es necesario que la temperatura del planeta no sobrepase los 1.5°C por encima de los niveles preindustriales. Para ello es clave priorizar la conservación de los ecosistemas naturales y acabar de forma drástica e inmediata con la
Poner fin y revertir la deforestación para el año 2030; apoyo financiero a los pueblos indígenas y comunidades locales para que puedan proteger los bosques en donde viven y eliminar el carbón de la matriz energética fueron los principales compromisos logrados durante la primera semana de la la cumbre climática de las Naciones Unidas. ¿Qué posibilidades reales hay de que las demandas no queden sólo en promesas? M I C H E L L E
M O N G A B AY
C A R R E R E
dependencia a los combustibles fósiles, responsables de las emisiones de CO2 o dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que causa la crisis climática. La vigésimo sexta Conferencia de
las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático entra a su segunda semana -empezó el 1 de noviembre y se prolongará hasta el 12 de este mes- tras dos días consecutivos de marchas lideradas
por miles de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil que claman por acciones más concretas, compromisos más ambiciosos y medidas que ayuden a combatir de manera definitiva el calentamiento global.
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Bosques devastados como el de esta foto, registrada durante un sobrevuelo, va dejando el narcotráfico en Ucayali. (Foto: Hugo Alejos)
Deforestación en la Amazonía Brasileña. Foto: Archivo Mongabay Latam
¿Cuáles fueron los principales anuncios y acuerdos de la primera semana de la COP 26?¿Qué posibilidades reales hay de que las demandas no queden solo en promesas? ¿Qué papel juegan los países de Latinoamérica?
Un acuerdo global contra la deforestación
Un total de 127 países, de los cuales 13 son latinoamericanos, se comprometieron a poner fin y revertir la deforestación para el 2030. ¿Por qué es importante este anuncio? Primero porque juntas, las más de 100 naciones, albergan el 85 por ciento de los bosques del mundo y, en segundo lugar, porque los bosques absorben grandes cantidades de CO2 y son un aliado importante en la lucha contra el cambio climático. Este acuerdo incluye, además, una financiación que bordea los 19 mil 200 millones de dólares de parte de fondos privados y públicos de 12 países, que serán destinados a acciones concretas en los países en desarrollo, entre ellas la restauración de tierras degradadas, el combate a incendios forestales y el apoyo a las comunidades indígenas en la protección de sus bosques. Esta no es la primera vez que un acuerdo de este tipo se anuncia en una cumbre climática. En 2014, un total de 39 países firmaron la Declaración de Nueva York y se comprometieron a reducir a la mitad la pérdida de bosques naturales para 2020 y ponerle fin para 2030.
Minería de oro en la Amazonía peruana. Foto: Rhett A. Butler El resultado: la pérdida de cobertura boscosa aumentó. Un análisis realizado por Mongabay, muestra que la pérdida de bosque tropical primario en los países signatarios de la Declaración de Nueva York pasó de 6,3 millones de hectáreas entre 2010 y 2014 a 7,1 millones de hectáreas entre 2016 y 2020. Dicho de otro modo, en los territorios de esos 39 países, en lugar de disminuir la deforestación en un 50 por ciento como era la meta, aumentó, al menos, en un 12.9 por ciento.
Entonces, ¿se puede pensar que esta vez el acuerdo traerá resultados positivos?
Lo nuevo del acuerdo firmado hace unos días es que hay más países involucrados que la primera vez y algunos de los que se han adherido son muy importantes. Uno de ellos es Rusia, número uno en el mundo en términos de cobertura arbórea; otro es Brasil, segundo en el ranking después de Rusia y principal emisor de gases de efecto invernadero en América Latina, y un tercero es China.
“Nunca antes tantos líderes, de todas las regiones, representantes de todo tipo de bosques, unieron sus fuerzas de esta manera”, dijo el presidente de Colombia, Iván Duque. “Ahora todos debemos trabajar en asociación con las empresas, el sector financiero, los pequeños agricultores, los pueblos indígenas y las comunidades locales para crear las condiciones para que las economías forestales positivas crezcan y prosperen”, agregó. Científicos y conservacionistas reconocen que se trata de una señal política importante, pero la gran pregunta es: ¿Cómo lo lograrán países como Colombia? Solo en ese país la Amazonía pasó de perder 98 mil hectáreas en 2019 a 109 mil en el 2020. Para el ex ministro del ambiente peruano, Gabriel Quijandría, quien actualmente es Director Regional para Sudamérica de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lograr las metas de este acuerdo es posible siempre y cuando entendamos que “la problemática del bosque no se agota en el bosque mismo, sino que tiene que incluir una discusión sobre las políticas agrarias, sobre las políticas mineras”, entre otras. En el 2020, la deforestación en Perú superó las 200 mil hectáreas, la cifra más alta de las últimas dos décadas. A lo que se sumó la ola de violencia contra los defensores ambientales. Por ello, Quijandría resalta que se trata de un problema más grande que debe ser atacado por distintos
14 económicos”, dijo a Mongabay Latam, Nemo Andi Guiquita, líder Waorani de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana. Aunque el anuncio ha sido aplaudido por los líderes de los pueblos indígenas y conservacionistas, una vez más surge la pregunta de cómo se concretará dicho financiamiento. “(Ello) Implica que la cooperación realmente flexibilice sus sistemas de entrega porque no es que las comunidades tengan una cuenta bancaria”, señala Sandra Guzmán, gerente de financiamiento climático de Climate Policy Initiative, un laboratorio que trabaja para mejorar las políticas energéticas centrándose especialmente en la financiación de las mismas. “La promesa está buenísima y la aplaudo, pero dime cuál va a ser exactamente el mecanismo que vas a utilizar para hacer esa entrega directa, sin intermediarios, sin costos extras de transacción y sin costos administrativos que a las comunidades les termine siendo más una carga que una ayuda. Ese es el reto más grande”, precisa Guzmán.
Huasco, región de Atacama, Chile. Foto: Oceana-Claudia Pool sectores del estado. “Tenemos que incluir en la discusión a los ministerios de justicia, a los ministerios del interior debido a la presión que existe sobre los defensores ambientales por parte de las actividades ilegales como el narcotráfico”, precisa Quijandría. En conclusión, “la protección y aprovechamiento sostenible del bosque tiene que ser una política de Estado transversal”, indica el ex ministro. Pero hay un componente nuevo que aporta esta vez mayores esperanzas: 30 instituciones financieras, entre ellas las gigantes Aviva, Schroders y Axa, también se comprometieron a eliminar la inversión en actividades ligadas a la deforestación. “Ahí hay una presión muy fuerte de los principales financiadores. Eso del comercio internacional cerrando los ojos a la deforestación ya no tiene más lugar”, dijo a Mongabay Latam Leonardo Lacerda, director global de Clima de la organización ambiental The Nature Conservancy. En concreto, “estas empresas van a ayudar de una forma proactiva a combatir la deforestación que está detrás del comercio de soya, carne,
aceite de palma, cacao, comercializando solo aquellos productos que no provengan de la deforestación”, explica Lacerda. “Lo que es innovador aquí son las señales del propio mercado, porque el gobierno puede prometer, pero si el mercado ha dicho ya no aceptamos esto, las cosas deben cambiar”.
Financiamiento para las comunidades indígenas
Un anuncio importante, que complementa al anterior, llegó de países como el Reino Unido, Noruega, Alemania, Estados Unidos, los Países Bajos y 17 donantes estadounidenses quienes se comprometieron a apoyar con mil 700 millones de dólares a los pueblos indígenas y comunidades locales, desde ahora y hasta el 2025, para que puedan proteger los bosques en donde viven. Según el Banco Mundial, los territorios indígenas abarcan hasta un 22 por ciento de la superficie terrestre del mundo y coinciden con las áreas que contienen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, un estudio reciente de Rainforest Foundation
mostró que las comunidades y organizaciones indígenas reciben menos del 1 por ciento del financiamiento climático destinado a reducir la deforestación. Esto, a pesar de que existe una robusta evidencia científica de que los pueblos indígenas son los mejores guardianes del bosque. “El reconocimiento de las poblaciones locales, sobre todo las indígenas, en la conservación del bosque es una de las cosas más importantes que están saliendo de aquí (COP26)”, dice Lacerda. El dinero irá destinado a los pueblos indígenas y las comunidades que conforman la Alianza Global de Comunidades Territoriales (GATC), una coalición de organizaciones de América Latina, África y Asia, y podrá ser destinado a actividades en sus territorios para la protección del bosque. “Nosotros tenemos guardias indígenas para proteger nuestro territorio, hacemos caminatas de horas, necesitamos hacer mapeos, tener equipos tecnológicos buenos para monitorear nuestro territorio. Podemos combatir de muchas maneras pero se necesitan recursos
Hacia las energías limpias
Hasta ahora son 77 los países entre ellos México, Chile, Perú, Costa Rica y El Salvador- que se han prometido a eliminar el carbón de su matriz energética y transitar hacia la energía limpia, aunque se espera que sean 190 los países que, finalmente, se comprometan con esa meta. Según el anuncio, las naciones desarrolladas cumplirán con este compromiso en 2030, mientras que aquellas en vías de desarrollo lo harán en 2040. Para acelerar el proceso, India, Indonesia, Filipinas y Sudáfrica, que en conjunto concentran el 15 por ciento de las emisiones de CO2 producto de la combustión de carbón, serán los primeros beneficiados de un multimillonario programa piloto para que puedan migrar hacia una energía limpia. Según el ex ministro de medio ambiente chileno, Marcelo Mena, “hace ya varios años la fuente nueva de energía del mundo más barata es la renovable. Han aparecido estudios que muestran que en Alemania, India y China es más barato instalar centrales nuevas solares que continuar operando centrales a carbón. Eso indica que las condiciones económicas han
15 cambiado y, por lo tanto, es mucho más razonable y factible cerrar las centrales a carbón”. Por otra parte, 25 países e instituciones, entre ellos Estados Unidos, Costa Rica, Reino Unido, Italia, Eslovenia, Albania, Portugal y el Banco Europeo de Inversiones, acordaron dejar de financiar combustibles fósiles en otros países para finales de 2022. Esta alianza viene en línea con un anuncio que ya había hecho China, previo a la COP26, de ya no financiar el carbón en el exterior, sin embargo, el país asiático no firmó el acuerdo y tampoco lo hizo Japón, Rusia y Australia. Con todo, el balance que hacen los expertos respecto de este tema es positivo y aseguran que la era del carbón está llegando a su fin. La implementación de este acuerdo es clave y urgente, considerando que las cifras de las emisiones producto de la combustión continúan en ascenso. Durante el 2020 se registró una leve baja debido a las restricciones impuestas por el Covid-19, pero un informe de Global Carbon Project, publicado en la revista Earth System Science, asegura que las emisiones mundiales de carbono se aproximaron este año a los niveles anteriores a la pandemia. Por otro lado, aunque el foco principal de los esfuerzos para frenar el calentamiento global es el dióxido de carbono, ya que es el principal gas responsable del efecto invernadero, más de 100 países se han adherido a un nuevo compromiso para reducir las emisiones de metano en un 30 por ciento para finales de la década. Reducir las emisiones de este gas, que proviene principalmente de los vertederos, del sector ganadero y energético, permitirá ganar tiempo extra ya que las moléculas de metano tienen un efecto de calentamiento de la atmósfera más poderoso que las de CO2. De hecho, según el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, este gas de efecto invernadero es el responsable de una buena parte del calentamiento que actualmente está sufriendo el planeta. “No podemos esperar al 2050”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Tenemos que reducir las emisiones rápidamente», precisó y añadió que disminuir el metano es «una de las
Vista del parque industrial desde la playa de Ventanas. Foto: Michelle Carrere cosas más efectivas que podemos hacer”.
Financiamiento: la conversación pendiente
Aunque el financiamiento siempre ha sido la piedra angular de las negociaciones, “ahorita hay muchísima presión de los países en desarrollo que dicen ‘la pandemia nos azotó a todos y necesitamos más dinero para recuperarnos’, por lo que en esta COP es particularmente importante este tema”, asegura Sandra Guzmán, de Climate Policy Initiative. Uno de los puntos cruciales que se espera poder resolver es la definición del artículo 6 del Acuerdo de París -tratado internacional adoptado por 196 países en la COP21 para limitar el calentamiento global por debajo de los 2 gradosque establece un sistema de mercado de carbono en el que los países puedan intercambiar, comprar y vender reducciones de emisiones. Pero “hay un montón de consideraciones y dificultades para que esto se concrete”, señala Cristian Salas, director ejecutivo del Centro de Cambio Global UC de Chile. Una de esas dificultades es la doble contabilidad. “Los países tienen diferentes
formas de contabilizar emisiones, distintos sistemas de inventario, distintas reglas, distinta temporalidad, entonces no es tan sencillo como decir yo bajo 10 en emisiones y te compro 10”. Por otro lado, Guzmán advierte que es necesario que se faciliten mecanismos para que los países en desarrollo que tienen grandes presiones por el pago de sus deudas externas puedan canjear estas por acciones clima ticas. Un ejemplo de esto es el reciente anuncio del presidente ecuatoriano Guillermo Lasso de crear una nueva reserva marina en Galápagos a cambio del que ha sido considerado el “mayor canje de deuda por conservación hecho en el mundo”. Esta acción permitirá ampliar la actual área protegida en 60 mil km2 y creará un corredor que conecta las aguas ecuatorianas con las costarricenses, concretando así la mitad de la llamada Migravía por donde se desplazan al menos 15 especies marinas distintas, muchas de ellas gravemente amenazadas. Por último, en 2015, las principales economías acordaron entregar 100 mil millones de dólares anuales a los países en desarrollo. Sin embargo, ese compromiso no se ha concretado. Para Guzmán, “esa meta es muy
importante por temas políticos. Sabemos que 100 mil millones no son suficientes, pero lograrlo es parte fundamental para generar confianza en el sistema”, dice. Aunque esta primera semana de la COP26 se cierra con algunos anuncios importantes, los antecedentes de promesas incumplidas mantienen escépticos a los expertos. “Aquí ya no estamos en una etapa de dar anuncios, estamos en una etapa en la que hay que demostrar que eso que se propone se puede”, concluye Guzmán.
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CAMBIO CLIMÁTICO
Colonialismo ambiental: pagan ‘a medias’ por seguir contaminando
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LASGOW, Escocia._ El tema no es nuevo, de hecho, se ha discutido en las últimas siete COP, pero aún así, nadie parece querer responsabilizarse de cómo se puede atender frontalmente. En los últimos días, países como Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca, e incluso, Escocia prometieron destinar más recursos a los fondos de adaptación, pérdidas y daños, sin embargo, la forma en cómo los países pobres pueden tener acceso a estos fondos aún no termina de definirse y depende de las alianzas y negociaciones que puedan entablar con otros países.
¿Qué son los fondos de mitigación, pérdidas y daños?
En la 19 Conferencia de las Partes de Varsovia, en 2013, se acordó que para 2020 debía existir un fondo de financiamiento al que los países más desarrollados debían destinar 100 mil millones de dólares anuales para que los países menos desarrollados pudieran lograr tres objetivos: mitigar sus emisiones de gases de efecto invernadero asegurando su desarrollo, adaptarse a los efectos que el cambio climático pudiera tener en sus comunidades (como inundaciones y desastres causados por eventos climáticos cada vez más catastróficos) y pagar por los daños que éstos pudieran ocasionar (como la pérdida de biodiversidad o el desplazamiento forzado. Esta meta se trasladó al 2025.
En la COP26 se dedicó un día entero a discutir cómo paliar las pérdidas y los daños ocasionados por el cambio climático en países pobres; sin embargo, los países ricos eluden su responsabilidad histórica al respecto y ahora generan una dependencia de las naciones con menos recursos que reciben fondos para mitigar los daños ambientales A R T U R O
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Las expectativas sobre los fondos
Durante la COP 26 de Glasgow no solo se esperaba poder cumplir las expectativas de financiación acordadas en 2013, mismas que aún no llegan a la meta deseada. También se esperaba que en la agenda se discutieran los mecanismos bajo los que deben funcionar, pues hasta el momento no existe ninguno. A pesar de que estos fondos ya operan, el dinero se destina principalmente a medidas de mitigación, que ayudan a los países a emitir menos gases de efecto invernadero. Aunque es bueno ayudar a que los países menos desarrollados corten sus gases contaminantes, estos son los que tienen las menores tasas de emisión, que se concentran en los países más desarrollados. Por el contrario, son los que más afectados son por sus efectos. Por eso mismo se necesitaría aumentar los fondos para adaptación, pérdidas y daños, a los que menos se destina dinero. Actualmente la
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mitigación concentra dos terceras partes del dinero del fondo. De alguna manera, que los países de mayores ingresos se comprometan a pagar por las pérdidas y daños los obligaría a aceptar indirectamente sus responsabilidades históricas en el daño climático; un tema que se evade a toda costa.
Lo que se logró
Hasta antes de la cumbre de Glasgow la meta de los 100 mil millones de dólares anuales no había llegado ni a la tercera parte de lo comprometido. Al inicio de la conferencia Reino Unido prometió aumentar su financiamiento a este fondo en 390 millones de dólares; también Estados Unidos y Canadá anunciaron un incremento en sus aportaciones. Noruega prometió triplicar estos fondos, mientras que Japón y Australia se comprometieron a duplicar sus aportaciones.
Lo que falta
Más allá de lograr la meta de los
100 mil millones, aún falta dotar de un mecanismo de precios para destinar estos fondos, pues aún no son parte de ningún tipo de monitoreo, explicó en entrevista Adrián Martínez de la organización costarricense La Ruta del Clima, quien ha seguido estas negociaciones desde que iniciaron. “Para seguir el rastro de las pérdidas y los daños se necesita cuantificar cómo se hicieron las afectaciones en dichos países, establecer formas de reparación y mandatar una serie de responsabilidades para establecer una ruta de financiamiento. No hay forma de hacer esos vínculos y esto es una forma de que los países desarrollados evadan sus responsabilidades al respecto”, aseguró Martínez. Por si fuera poco, este financiamiento se podría traducir en una forma de colonialismo ambiental, pues los países que lo reciben generan una dependencia de los países poderosos, quienes definen las reglas de cómo se debe usar ese financiamiento, explica Martínez.
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Para ilustrarlo, pone el ejemplo de Costa Rica, en donde todos estos fondos se enfocan a los temas de mitigación, a pesar de que es un país que tiene una emisión mínima de gases de efecto invernadero y que necesita más dinero para la adaptación y los daños. “Esto obliga a las comunidades que reciben este dinero a tomar inversiones que nunca les preguntaron si necesitaban para temas como reforestación o sustitución de cultivos. Sí, eso se transforma en un tipo de colonialismo”.
seguir el rastro de las pérdidas y “Para los daños se necesita cuantificar cómo
se hicieron las afectaciones en dichos países, establecer formas de reparación y mandatar una serie de responsabilidades para establecer una ruta de financiamiento. No hay forma de hacer esos vínculos y esto es una forma de que los países desarrollados evadan sus responsabilidades al respecto”
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Algunos de los ejidatarios de Nueva Vaquería, comunidad que ha logrado mantener un programa de manejo forestal y, con ello, conservar su bosque.
NUEVA VAQUERÍA
LA COMUNIDAD QUE CONSERVA SU BOSQUE
en un territorio donde avanza la tala ilegal en México En los alrededores del Parque Nacional Pico de Orizaba, la tala ilegal ha ido en aumento en los últimos años. En esa región, una comunidad ha decidido remar a contracorriente y apostar por la conservación de su bosque. En el cuarto municipio con mayores índices de pobreza de Veracruz, se localiza Nueva Vaquería, un ejido que cuenta con un programa de aprovechamiento forestal y con ello pone el ejemplo de cómo se puede vivir del bosque sin terminar con sus árboles. F L A V I A
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orge Zavaleta señala los pinos de más de 10 metros que están a lo largo del sendero por el que camina. A cada momento detiene sus pasos para contemplar los árboles que lo rodean y contar su historia: “Antes todo esto eran cultivos de papa. Ahora es bosque”. Alrededor de Zavaleta hay cientos de pinos y oyameles sembrados, la mayoría, hace 15 años. Si bien en estas tierras del municipio de Calcahualco, en Veracruz, ya había un bosque templado, muchos de sus árboles se talaron para sembrar papa. Pero, hace tres lustros, los habitantes del Ejido Nueva Vaquería decidieron dar un giro a su historia al recuperar, conservar y, al mismo tiempo, vivir de su bosque. “Antes -cuenta Zavaleta- cuando nosotros nos dedicamos a pura papa, como que se acentuaba la seca, se hacían polveríos en las calles. Después vimos que es mejor el monte (el bosque), los aguajes de agua se conservaron más”. El bosque que ahora tienen los habitantes del Ejido Nueva Vaquería es vecino del Parque Nacional Pico de Orizaba, área natural protegida -declarada en 1937- que alberga al Pico de Orizaba o Citlaltépetl, un volcán que se ubica justo donde se unen Veracruz y Puebla y que, con sus 5,636 metros sobre el nivel del mar, se corona como el más alto de México. En los últimos años, las zonas boscosas que se localizan dentro de las 19 mil 750 hectáreas que tiene el Parque Nacional Pico de Orizaba, así como aquellas que están a su alrededor, han padecido del aumento de la tala ilegal y de la instalación de aserraderos clandestinos. En medio de ese panorama destaca el ejido de Nueva Vaquería, donde sus 87 ejidatarios y menos de 800 habitantes han logrado lo que parecía imposible: recuperar su bosque y hacer un manejo sustentable de sus terrenos forestales.
Sembrar pinos en lugar de papas
Es un martes del mes de octubre y los ejidatarios de Nueva Vaquería se han reunido en el salón social del pueblo para tomar acuerdos, dividirse las faenas, concretar una venta de madera y explicar a
Una mirada al bosque que conserva Nueva Vaquería. Fotos: Óscar Martínez
Jorge Zavaleta camina en los senderos de la zona donde está el bosque más joven y el área de reforestación. Mongabay Latam cómo manejan su bosque. Los ejidatarios cuentan que el bosque se respeta desde que vivían
sus abuelos y sus padres. También reconocen que no siempre ha sido fácil conservarlo. Hace años, por ejemplo, la comunidad se dedicó a
la siembra masiva de papa. Eso llevó a que se talaran algunas áreas. Pero ese cultivo empezó a dejar pérdidas por las heladas constantes. “Había mucha papa, me acuerdo que mi papá sacaba hasta 30 toneladas al año, pero luego ya no se dio: se agusanaba, no se daba bien. Entonces todo eso se reforestó”, recuerda Federico Vázquez. Los ejidatarios de Nueva Vaquería comenzaron a recuperar su bosque. Para hacer un aprovechamiento adecuado de sus árboles, contrataron a un técnico forestal, quien diseñó su programa de manejo forestal: la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) lo aprobó en 2015. “Antes, para talar, nosotros escogíamos el árbol más frondoso, el más bonito. El técnico fue enseñándonos; primero, tirar los que tienen plaga, los feos, y luego ver aquellos que ya cumplieron su ciclo y deben cortarse para dejar
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La madera que producen los ejidatarios se vende en trozos, a municipios cercanos y en Puebla, lo que sobra se utiliza para hacer cajas de empaque de madera. crecer a los nuevos”, explica Jorge Zavaleta. El comisario ejidal Antonio Camarillo menciona que el permiso de aprovechamiento forestal que tiene Nueva Vaquería les permite sacar entre 1200 y 1500 metros cúbicos de madera al año. Para elegir qué árboles se pueden cortar, contratan a un técnico forestal. Los ejidatarios se han organizado para hacer cuatro cortes al año en fechas claves para la comunidad: en abril, para prepararse rumbo a la Semana Santa; en junio, cuando el pueblo organiza su fiesta patronal; en octubre, para la fiesta de Todos Santos, y en diciembre. La madera se vende en trozos y tablas a municipios cercanos de Veracruz y en Puebla; lo que sobra se utiliza para fabricar guacales, cajas de madera para transportar fruta y verdura. Algunos ejidatarios tienen pequeños talleres para procesar los cortes. Como parte de su programa de manejo forestal, la comunidad tiene un área de conservación y servicios ambientales de cerca de 100 hectáreas. Además, una de las reglas máximas es reforestar aquellas zonas en donde se talaron árboles. El objetivo es no permitir que el bosque se acabe.
El bosque no miente Entre
los
logros
que
los
Como parte de su programa de manejo forestal, la comunidad conserva cerca de 100 hectáreas para servicios ambientales.
Ejidatarios de Nueva Vaquería muestran su vivero, donde siembran pinos para reforestar el bosque. ejidatarios presumen está su vivero comunitario, donde usan semilla criolla para producir 60 mil plántulas de pino al año y reforestar su bosque; lo crearon hace 18 años y para mantenerlo en pie se organizan en faenas. “La semilla -explica Camarilloviene de los árboles padres de más de 50 años. La planta que crece la llamamos árboles criollos (porque) son nativos de acá y tienen más posibilidades de sobrevivir a más de 3 mil metros de altitud”. Los ejidatarios estiman que gracias a ese vivero han logrado
Los ejidatarios seleccionan las semillas más adecuadas para sembrar en el vivero comunitario.
reforestar casi 500 hectáreas de bosque en los últimos años: “Tiramos dos palos (árboles) y sembramos diez. Vamos cuidando porque tenemos más familia, ellos van a crecer, y si nosotros acabamos con todo, ¿ellos qué van a comer? Sabiendo que aquí no se da el frijol, el maíz, nada, tenemos que dejar algo a nuestros hijos”, dice el ejidatario Anastacio Blas Vázquez. “El bosque no nos deja mentir, lo hemos conservado”, dice Miguel Hernández, otro de los ejidatarios. Sus palabras tienen sustento:
cuando se sube por los caminos de Nueva Vaquería se pueden ver los oyameles custodiando el paso y el olor a pino satura la nariz cuando uno se adentra en el bosque. La belleza del lugar contrasta con otras partes del volcán, donde la deforestación es evidente.
Logro comunitario, sin apoyo gubernamental
Los ejidatarios remarcan que la conservación de su bosque ha sido gracias a la unión de la comunidad. Rara vez, dicen, la puerta del gobierno se ha abierto para darles
21 apoyo: “Hace poco metimos papeles (para acceder a recursos de la Comisión Nacional Forestal) para unas tinas ciegas -zanjas para conservar la humedad de los árboles- y reforestación, pero nos dijeron que, de plano, este año ya no se podía”, explica el comisario ejidal. En Nueva Vaquería, a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, las heladas terminan con la mayoría de los cultivos, eso y la conservación del bosque los dejó fuera de Sembrando Vida -el programa social insignia- del actual gobierno, el cual otorga 5 mil pesos mensuales a los campesinos que cumplan con tener un terreno de 2.5 hectáreas de tierra libre para desarrollar sistemas agroforestales. Anastacio Blas explica que la comunidad no pudo entrar como beneficiaria del programa gubernamental por la falta de espacio para sembrar, pues a diferencia de otras comunidades, la gente no aceptó talar : “Ojalá esos recursos fueran para cuidar más el bosque”. En esta comunidad, los ejidatarios se repartieron en parcelas las 847 hectáreas de uso común. Esta acción no la permite la Ley Agraria, pero a ellos les ha funcionado para tener un mayor cuidado del territorio y respetar la colindancia del parque nacional. “Es un acuerdo interno de asamblea, no hay papeles de eso, pero cada quien respeta el espacio”, explica el comisario ejidal. La mitad de las familias de Nueva Vaquería viven de la producción de cajas para empaque que venden en la central de abastos de Puebla. Una parte de la madera que usan es del aprovechamiento del bosque, otra parte la consiguen comprando madera de baja calidad en municipios vecinos. “Aquí si alguien va y corta (un árbol) sin permiso, se recoge el palo, el trozo; (se impone) una multa y a la cárcel del pueblo”, sentencia el comisario ejidal. Los ejidatarios también tienen un centro de acopio de madera. Los recursos económicos obtenidos por el cobro de uso del almacén se han utilizado para hacer caminos, arreglar la torres de la iglesia y comprar un camión de carga para transportar la madera. El trabajo para conservar el bosque no para en todo el año: se hacen faenas en el vivero, tinas ciegas, podas, brechas corta fuego
Iglesia de Nueva Vaquería.
Pinos que crecieron en el vivero de la comunidad. derribar el monte. Mantenemos el agua de aquí para las comunidades de abajo, pero yo siento que el gobierno eso no lo ve, no nos apoya para que cuidemos más el bosque, para dar empleo a nuestra gente”, reclama Anastacio.
Cuidar el bosque en una zona crítica
El bosque de la comunidad está en una zona en donde abundan los aserraderos clandestinos.
Carmen Gómez es una de las cuatro mujeres que son ejidatarias en Nueva Vaquería. y se componen los caminos. No hay suficientes manos, pero tampoco dinero para dar trabajo a toda la
gente del pueblo. En Nueva Vaquería, la migración es evidente. “Nosotros tratamos de no
Desde Nueva Vaquería se puede llegar a los límites del Parque Nacional Pico de Orizaba si se hace una caminata de 40 minutos. Un alambre de púas -que los ejidatarios colocaron como proteccióny unas piedras marcadas son las señales que indican que ahí empieza el área natural protegida. El bosque de poco más de 800 hectáreas que mantiene el ejido Nueva Vaquería marca una diferencia en esta zona donde la expansión de la tala clandestina, la ganadería y los cultivos han transformado el paisaje: donde antes había árboles ahora hay largas extensiones de siembra y las motosierras se pueden escuchar entre la montaña. Tan solo en el municipio de Calcahualco, en Veracruz -uno de los cinco en donde se ubica el Parque Nacional y donde también se encuentra el ejido Nueva Vaquería-, se han perdido 474 hectáreas de cobertura arbórea desde 2001 al 2020, de acuerdo con datos de la plataforma Global Forest Watch (GFW). Uno de los años más críticos fue el 2018, cuando perdió 104 hectáreas. Para los ejidatarios de Nueva Vaquería proteger su bosque ha
22 sido una tarea difícil. El ejido padece la presión de otros poblados que viven de la tala clandestina y cuyos habitantes han intentado entrar a su territorio para llevarse sus árboles. Por ello, la comunidad se ha organizado y tiene sus rondas comunitarias para vigilar el territorio. La comunidad organiza la vigilancia del bosque, ante la falta de guardaparques permanentes en el área natural protegida. Además, durante 2019 y 2020 -en medio de la pandemia del Covid-19- en el parque nacional no se contó con la presencia de inspectores ni se realizaron operativos. En junio del 2020, los ejidatarios de Nueva Vaquería se unieron con el ejido de Nuevo Jacal -a unos 15 minutos de camino- para impedir que hombres armados de otra comunidad talaran sus árboles. Federico relata cómo fue la defensa: “Tuvimos que hacer un alto, y eso es algo que le debería tocar al gobierno, porque es parque nacional… Tuvimos que cercar una parte del parque, con alambre de púas, para que no haya tanta facilidad (de entrar)”. Entre 2017 y 2021, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó 25 decomisos de madera en terrenos de la poligonal del parque nacional. Además, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha presentado nueve denuncias, pero ninguna ha llegado hasta el Ministerio Público para que se investiguen los delitos ambientales, de acuerdo con las respuestas a solicitudes de información. Para este reportaje se solicitó una entrevista con personal de Profepa y se envió un cuestionario, pero no se obtuvo una respuesta.
El bosque también permite realizar artesanías y tener otra fuente de ingreso.
Aprender del bosque
Carmen Gómez, una de las cuatro mujeres ejidatarias de Nueva Vaquería, cuenta que hace 30 años heredó las tierras que correspondían a su esposo. Desde entonces ha tratado de conservar casi intacto el bosque que está en sus tres hectáreas y aunque el técnico forestal le marca los árboles que puede aprovechar, solo los derriba en casos especiales, como cuando hace poco inició la construcción del segundo piso de su casa. “Me ha gustado mucho cuidar,
Una imagen del bosque que conserva la ejidataria Carmen Gómez. soy contraria de que tiren el bosque, mis árboles están bien grandotes”, cuenta orgullosa. Carmen, junto con otras diez mujeres y hombres, forma parte del colectivo “El pino de oro de vaquería”, creado hace cinco años y dedicado a crear artesanías con las
hojas de los pinos. “Hacemos varias cosas: paneras, tortilleros, jarrones que vamos a vender en exposiciones”. El colectivo surgió como parte de la iniciativa “Articulación social para la conservación de la cuenca alta del río Jamapa”, del proyecto
Conservación de Cuencas Costeras en el Contexto del Cambio Climático (C6) financiado por el Banco Mundial del 2014 al 2018. El proyecto incluyó a nueve localidades de Calcahualco. La bióloga María de los Ángeles León Chávez, quien lideró los trabajos en Nueva Vaquería, explica que la finalidad era mejorar la relación de la comunidad con el bosque, el agua y su territorio. Así durante el primer año se trabajó con ejidatarios y habitantes de la comunidad para familiarizarlos con términos como cuencas hidrológicas, la función de los árboles, cambio climático y servicios ambientales: “Estas terminologías parecen ajenas a su vida, pero no, son parte de su vida cotidiana, era necesario reconfigurar la imagen de su territorio y buscar nuevas formas de gestión”. León dice que se encontró con un territorio que tenía una historia de amor con el bosque: “Desde los bisabuelos se cuidaba y en los años noventa se establecieron acuerdos para el uso del bosque como propiedad colectiva y que les permitiera usarlo sin destruirlo”. La bióloga, quien es parte de la Red para la Gestión Territorial de Desarrollo Rural Sustentable y que desde los noventa trabaja en Nueva Vaquería, explica que en cuatro años se logró configurar en el ejido una nueva mirada del bosque, pero los retos todavía son muchos: “Es necesario que autoridades estatales y federales se involucren en el aprovechamiento forestal y trabajar en integrar un equipo multidisciplinario social y ambiental, porque solos les cuesta trabajo. Es necesario ayudarlos a mirar que colectivamente pueden hacer más que en lo individual”. El ejemplo de Nueva Vaquería se ha intentado replicar en otras partes de Calcahualco, pero poco se ha logrado. Nuevo Jacal, por ejemplo, tenía un permiso forestal, pero lo perdió por no tener un buen manejo. Desde el vivero de Nueva Vaquería se puede mirar a lo lejos un claro, es el ejido de Nuevo Jacal: “Eso de allá son los vecinos, donde no hay árboles, ellos ya no pueden tener permiso, acabaron con su monte”. José Abelardo Hoyos Ramírez, de la empresa Consultora para el Desarrollo Rural y Ordenamiento
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El bosque de la comunidad se encuentra muy cerca del Parque Nacional Pico de Orizaba. Ambiental (Cedro), afirma que el manejo forestal sustentable “es una solución a la tala (clandestina)” y por ello han intentado impulsar proyectos en la zona, pero ha sido muy difícil concretarlos. En 2016, recuerda, impulsaron programas de manejo ambiental para comunidades de Calcahualco, pero no fueron aprobados por la Semarnat ni hubo autoridades para dar seguimiento a los proyectos. Hoyos Ramírez comenta que temas como la inseguridad, la falta de caminos para comercializar la madera, tierra en pequeñas
fracciones y falta de aserraderos certificados son algunas de las razones que impiden la organización en el municipio de Calcahualco. Y aunque el ejido Nueva Vaquería ha logrado sortear varios de los obstáculos, la bióloga María de los Ángeles advierte que el futuro será un reto ante el crecimiento de la producción de cajas de empaque. “Es una amenaza a la colectividad, porque es una actividad que lleva al individualismo. Otro reto es lograr que los jóvenes, las nuevas generaciones, se involucren en esta
mirada del bosque”. Jorge Zavaleta, quien es ejidatario desde los 18 años, mira el futuro diferente, dice que el bosque “concede” y ha respondido a los cuidados durante todos estos años: “Hay que ser sinceros, esta es nuestra fuente de trabajo, es nuestra vida. Desde que yo me acuerdo esto ha sido lo que nos ha sacado adelante, hemos sobrevivido del bosque, por eso hay que conservarlo y vamos a seguir aunque sea solos”, dice mientras camina por el bosque y una densa neblina lo cubre todo.
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