Informe Final “Análisis de la relación entre emprendimientos indígenas amazónicos, gobernanza y conservación del territorio”
OCTUBRE 2025
CONTENIDO 1. RESUMEN EJECUTIVO ....................................................................................................... 3 2. INTRODUCCIÓN................................................................................................................ 4 3. MARCO DEL ESTUDIO ....................................................................................................... 5 4. RELACIÓN ENTRE LOS EMPRENDIMIENTOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS, LA GOBERNANZA COMUNITARIA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS ................................................ 11 5. CONCLUSIONES .............................................................................................................. 35 6. REFERENCIAS ................................................................................................................. 38 ANEXO I: Análisis de deforestación en las zonas de influencia de los emprendimientos indígenas apoyados......................................................................................................... 46 ANEXO II: Metodología aplicada en el análisis ............................................................. 65
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1. RESUMEN EJECUTIVO El presente estudio analiza la relación entre los emprendimientos indígenas amazónicos, la gobernanza comunitaria y la conservación de los bosques, a partir de la experiencia de 13 iniciativas apoyadas en Perú, Ecuador y Colombia. Los hallazgos confirman que estos emprendimientos cumplen una doble función estratégica: contribuyen al desarrollo económico comunitario y, al mismo tiempo, fortalecen los mecanismos de gobernanza indígena y la conservación de los ecosistemas amazónicos. En el plano ambiental, los emprendimientos se sustentan en prácticas productivas de bajo impacto, enraizadas en el conocimiento ancestral y en acuerdos comunitarios de uso sostenible de los recursos. Estas prácticas, como la agroforestería, la recolección de productos no maderables, el turismo comunitario o las artesanías, reduce la presión directa sobre los recursos naturales, permitiendo regenerar áreas degradadas, mantener la biodiversidad y conservar servicios ecosistémicos esenciales. A medida que logran consolidarse, los emprendimientos diversifican sus actividades e ingresan en cadenas de valor diferenciadas y mercados especializados. Esto les permite estabilizar ingresos, reducir aún más la dependencia de actividades extractivas de corto plazo y generar incentivos adicionales para mantener los bosques en pie. En paralelo, los emprendimientos actúan como catalizadores de gobernanza comunitaria. La necesidad de organizar la producción, cumplir con estándares externos y negociar con mercados impulsa la creación de asociaciones, estatutos y mecanismos de contraloría social. Estos procesos refuerzan la autonomía, la cohesión interna y la legitimidad de las decisiones comunitarias frente a actores externos. De manera complementaria, la inclusión de mujeres y jóvenes en los emprendimientos amplía los liderazgos, asegura la transmisión intergeneracional de saberes culturales y ambientales, y consolida una gobernanza más inclusiva y resiliente. La relación también se da en sentido inverso: la gobernanza comunitaria y la conservación constituyen condiciones habilitantes para los emprendimientos. Los acuerdos colectivos, las normas de uso, la vigilancia ambiental y el reconocimiento legal del territorio crean un marco que permite sostener prácticas productivas sostenibles y facilitar el acceso a certificaciones, mercados y financiamiento. En este contexto, los resultados ambientales visibles (hectáreas conservadas, restauradas o certificadas) fortalecen la motivación comunitaria y amplifican el reconocimiento externo, lo que refuerza la viabilidad a largo plazo de los modelos productivos. Los hallazgos evidencian una relación bidireccional en la que conservación y gobernanza se retroalimentan con los emprendimientos indígenas. Estos resultados posicionan a los emprendimientos indígenas amazónicos como actores estratégicos no solo para el bienestar de sus comunidades, sino también para la resiliencia climática y la sostenibilidad de la Amazonía en su conjunto.
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2. INTRODUCCIÓN El presente documento corresponde al Informe Final (Entregable N°3) de la consultoría para el “Análisis de la relación entre emprendimientos indígenas amazónicos, gobernanza y conservación del territorio”. Este trabajo se enmarca en el proyecto “Incubadora de Empresas Indígenas en Bioeconomía para la Región Amazónica” (en adelante, “el Proyecto”). El Proyecto cuenta con el respaldo del BID Lab, la Fundación Gordon & Betty Moore y la colaboración de organizaciones indígenas de Perú, Ecuador y Colombia. Su propósito es desarrollar una incubadora de empresas indígenas en bioeconomía, con el objetivo de apoyar a 15 emprendimientos indígenas y mejorar los ingresos de 1,000 familias en la región amazónica. En este Informe Final se presentan los avances derivados del relevamiento y análisis de información secundaria y primaria. Este documento integra el marco conceptual, el análisis de literatura y fuentes secundarias, junto con los hallazgos obtenidos de las entrevistas a 13 emprendimientos indígenas. Objetivo general del Entregable 3 El objetivo general del entregable 3 es presentar los hallazgos clave que evidencien impactos, desafíos y factores que influyen en la relación entre los emprendimientos indígenas, la gobernanza y la conservación. Para esto, se ha realizado un análisis de resultados que toman en cuenta los diferentes sectores y países en que se agrupan los 13 emprendimientos, proponiendo oportunidades de mejora y/o recomendaciones. Además, se destacan casos emblemáticos o significativos de emprendimientos indígenas que ejemplifican la relación con la gobernanza comunitaria y la conservación ambiental, a través de buenas prácticas, innovaciones, aprendizajes o impactos notables; que puedan servir como referencia.
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3. MARCO DEL ESTUDIO
3.1. Introducción La región amazónica, considerada el bosque tropical continuo más extenso y biodiverso del planeta, cubre aproximadamente 6,7 millones de km² distribuidos entre Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Este territorio constituye un bioma de relevancia global por su extraordinaria biodiversidad y la variedad de servicios ecosistémicos que provee. Su importancia estratégica radica en el papel fundamental que desempeña en la regulación climática, la dinámica hidrológica continental y la conservación de la biodiversidad mundial, funciones esenciales para el bienestar humano y el equilibrio ambiental planetario (WWF, s.f.-a; Leal Filho et al., 2025a; Frontiers in Forests and Global Change, 2022). Los bosques amazónicos albergan cerca del 10 % de todas las especies conocidas en el mundo, incluyendo más de 40.000 especies de plantas, alrededor de 3.000 especies de peces de agua dulce, unas 1.300 especies de aves, así como cientos de mamíferos, reptiles y anfibios (WWF, s.f.-b). Este acervo biológico convierte a la región en un centro de vida planetaria y en un reservorio de material genético con potencial para la alimentación, la medicina y la adaptación frente al cambio climático. La Amazonía es también un espacio profundamente humano y cultural. En este vasto territorio habitan más de 40 millones de personas, entre ellas más de un millón de indígenas pertenecientes a cerca de 400 pueblos étnicos distribuidos en todo el bioma (RAISG, 2020a; Banco Interamericano de Desarrollo [BID], 2024). Muchos de estos pueblos se encuentran en situación de aislamiento voluntario o en contacto inicial. Estas comunidades desempeñan un rol esencial en la protección del territorio, ya que sus prácticas tradicionales de gobernanza y manejo forestal han demostrado reducir significativamente la deforestación y mantener la integridad ecosistémica. Desde el punto de vista económico, la región presenta una dualidad clara. Por un lado, persisten actividades extractivas como la explotación petrolera, la minería, actividades agropecuarias y la tala de madera, que impulsan la dinámica económica, pero que presentan un correlato en la deforestación, fragmentación de hábitats y generación de conflictos territoriales. Por otro lado, surge una bioeconomía emergente, basada en iniciativas comunitarias sostenibles que agregan valor a la agrobiodiversidad y a los productos forestales no maderables, como cacao, café, nuez amazónica, caucho, miel, artesanías y turismo ecológico (BID, 2024). Los ecosistemas amazónicos cumplen funciones globales irremplazables. Se estima que almacenan entre 90.000 y 120.000 millones de toneladas de carbono, lo que convierte a la Amazonía en un regulador climático decisivo frente al calentamiento global (Amazon Conservation Association, s.f.). Además, su extensa red de ríos y cuencas hidrográficas regula el ciclo del agua en Sudamérica, influye en los regímenes de lluvias regionales y continentales, y sostiene la seguridad hídrica y alimentaria (The Nature Conservancy, s.f.).
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3.2. Comunidades Indígenas Amazónicas En la región habita una gran diversidad de pueblos indígenas, cuyas formas de organización social y territorial están basadas en sistemas de gobernanza propios, en muchos casos articulados con estructuras regionales y nacionales. Estos pueblos mantienen prácticas productivas diversificadas, como la agricultura, la pesca, la recolección de productos forestales no maderables, el turismo comunitario y el manejo de recursos naturales, todas fundamentadas en conocimientos tradicionales adaptados a las condiciones ecológicas locales. En Perú, Colombia y Ecuador, los pueblos indígenas amazónicos son el corazón de la vida social y cultural de la región. Su estrecha relación con la selva se refleja en prácticas cotidianas que garantizan la seguridad alimentaria, la preservación de semillas nativas y el uso sostenible de los ecosistemas. Estos sistemas de conocimiento ancestral permiten adaptarse a cambios ambientales, sostener una conexión espiritual con la tierra y los ríos, y han sido fundamentales en el desarrollo de una economía indígena sostenible y resiliente que funciona como referencia contemporánea de bioeconomía. Además, en los tres países, los pueblos indígenas cumplen un rol esencial como guardianes de la biodiversidad amazónica. Esto no solo se explica porque dependen directamente de ella para su subsistencia, sino también porque sus identidades culturales y cosmovisiones están profundamente entrelazadas con la selva. Su forma de relacionarse con el entorno ha sido clave para conservar especies, proteger el bosque y mantener la integridad de los ecosistemas. A pesar de enfrentar amenazas como la presión extractiva, contaminación y pérdida de territorio, sus iniciativas de bioeconomía y manejo comunitario representan modelos viables que integran conservación ambiental, fortalecimiento cultural y sostenibilidad social (BID, 2023; Climate Tracker Latam, 2024). 3.3. Problemáticas ambientales de la región: La Amazonía enfrenta una serie de amenazas ambientales que ponen en riesgo la estabilidad de sus ecosistemas y el bienestar de las comunidades que la habitan. Estas problemáticas no son aisladas, sino que se interconectan entre sí, generando un círculo de degradación que afecta tanto la base natural como las dinámicas sociales y culturales de la región. Deforestación La deforestación constituye una de las principales amenazas para la Amazonía. En la actualidad se estima que ya se ha deforestado un 14-17 % (WWFa, 2024), siendo Brasil, Bolivia, Colombia y Perú los países que más afectados se ven por esta dinámica (RAISG, 2022). La pérdida de bosques no solo implica la desaparición de especies y hábitats, sino también la liberación masiva de carbono, lo que compromete los esfuerzos globales de mitigación del cambio climático. Este proceso afecta además la seguridad hídrica, ya que la cobertura forestal regula el ciclo del agua y garantiza la estabilidad de cuencas y ríos (Leal Filho et al., 2025b; WWF, s.f.-a). Incendios forestales El uso del fuego como herramienta de “limpieza” agrícola, especialmente para la expansión ganadera y agrícola, ha escalado hacia incendios de gran magnitud que se intensifican en años de sequía prolongada asociada al cambio climático (Amazon Conservation Association, s.f.). En 2024 la Amazonía perdió alrededor de 2,8 millones de hectáreas de bosques tropicales, de las cuales el 95 % se concentró en Brasil y Bolivia (Mongabay, 2025). Ese mismo año, la Amazonía
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brasileña registró 20.221 focos de calor hasta julio, la cifra más alta para ese periodo en 20 años, y cerró el año con 140.346 focos, un aumento respecto a 2023 (Rainforest Foundation US, 2024a, 2024b). Aunque en el primer semestre de 2025 se observó una reducción del 61,7 % en los focos de calor, los incendios continúan representando una amenaza severa para los ecosistemas amazónicos (Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Clima, 2025). Minería La minería, tanto legal como ilegal, es una de las actividades más destructivas en la región amazónica. La extracción de oro mediante el uso de mercurio contamina ríos, peces y suelos, con graves consecuencias para la salud humana y ambiental. Un estudio reciente para la Amazonía Brasileña identificó altas concentraciones de metilmercurio en la fauna y en los residentes de zonas mineras, lo que evidencia un riesgo sanitario crítico para comunidades ribereñas e indígenas (Ferreira Neto et al., 2024). En la región amazónica, sobre el río Nanay (Loreto, Perú), una investigación reveló que alrededor del 80 % de los habitantes, especialmente niños, presentan niveles de mercurio en sangre que superan con creces el límite de seguridad de la OMS, con valores medios de exposición claramente elevados (Associated Press, 2025; Sabin Center for Environment and Sustainability, 2025). Además, la minería impulsa la deforestación localizada y promueve conflictos sociales en torno al control del territorio, afectando particularmente a pueblos indígenas (Ferreira Neto et al., 2024; Associated Press, 2025). Ganadería y expansión agropecuaria La ganadería extensiva continúa siendo el motor principal de la deforestación amazónica. Entre 2017 y 2022, alrededor del 78 % de la pérdida de bosques en el bioma se debió a la conversión en pasturas para ganado, mientras que un 22 % estuvo asociado a la expansión agrícola (Ribeiro et al., 2024). Por su parte, la expansión agrícola, en particular vinculada a la soya, sigue ejerciendo presión. En Brasil, la suspensión de la histórica Moratoria de la Soya ha generado preocupación por un posible aumento de la deforestación vinculada a este cultivo (Reuters, 2025). En 2024, la región ya registró un incremento del 80 % en la pérdida de bosque tropical primario, con Brasil a la cabeza y la ganadería y los monocultivos como principales motores, según datos de Global Forest Watch reportados por El País (2025). Infraestructura y urbanización La construcción de carreteras, represas y proyectos energéticos sin un enfoque de ordenamiento territorial sostenible fragmenta hábitats, altera la conectividad de ríos y facilita la apertura de nuevas fronteras a actividades ilegales (tala, ocupación y expansión agrícola). Las carreteras exponen áreas antes inaccesibles, favoreciendo asentamientos no planificados, tala ilegal y expansión agropecuaria, mientras que las represas interrumpen la conectividad fluvial (WWF, s.f.; WWF, 2024). Además, un mapeo regional muestra que alrededor del 27 % del territorio amazónico está bajo algún tipo de presión por infraestructura y actividades extractivas, lo que incrementa la fragmentación y el riesgo de degradación (RAISG, 2020b). Interacción de amenazas Estas presiones no actúan de forma aislada, sino que se potencian: la apertura de vías habilita nueva deforestación y ocupación; la deforestación y la degradación reducen la resiliencia del bosque; y la expansión extractiva y agropecuaria presiona suelos y fuentes de agua. En este contexto, las comunidades locales e indígenas suelen experimentar los impactos más inmediatos
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sobre sus medios de vida y territorios, enfrentando además conflictos socioambientales y episodios de violencia vinculados a actividades extractivas, como lo evidencia el caso de las comunidades Tembé en Pará, Brasil (Human Rights Watch, 2023). A ello se suma la afectación de la conectividad ecosistémica, ya que la fragmentación del bosque interrumpe los corredores continuos de selva amazónica primaria, condición indispensable para mantener la regulación hídrica, la biodiversidad y el ciclo climático regional. La pérdida de esta conectividad acerca a la región al llamado punto de no retorno, calculado en un rango de entre el 20% y el 25% de deforestación acumulada, a partir del cual grandes extensiones de la Amazonía podrían transformarse en sabana (RAISG, 2020c). 3.4. Esfuerzos internacionales y regionales para revertir los problemas en la Amazonía Frente a los crecientes impactos del cambio climático y las presiones derivadas de la deforestación, la minería, los incendios forestales y la expansión agropecuaria, en la Amazonía se han desplegado múltiples esfuerzos que combinan la acción de gobiernos nacionales y regionales, organizaciones no gubernamentales y fondos multilaterales. Estos actores han puesto en marcha programas que buscan conciliar la conservación de los bosques con la generación de oportunidades económicas sostenibles para las comunidades locales. En el ámbito multilateral, destaca la iniciativa Amazon Bioeconomy Fund, impulsada por el Fondo Verde para el Clima (GCF) junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este fondo busca movilizar capital privado para cadenas de valor sostenibles, valorando productos y servicios de la bioeconomía amazónica que aporten simultáneamente a la mitigación y adaptación al cambio climático. Con una inversión de casi 600 millones de dólares, la iniciativa promueve el desarrollo de actividades como agroforestería, productos forestales no maderables, turismo comunitario y acuicultura, siempre bajo un enfoque de inclusión y conservación. Otro actor relevante es el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), que desde hace décadas financia proyectos en la región amazónica orientados a la creación y consolidación de áreas protegidas, el fortalecimiento de la gestión comunitaria y la promoción de modelos de bioeconomía. Programas como el ARPA (Amazon Region Protected Areas Program) en Brasil se han constituido en referentes internacionales al combinar la acción estatal con la cooperación internacional para asegurar la sostenibilidad financiera de áreas de conservación a gran escala. Asimismo, el Fondo de Adaptación ha apoyado proyectos centrados en fortalecer la resiliencia de comunidades amazónicas frente a sequías, inundaciones y variabilidad climática, integrando medidas de adaptación con prácticas productivas sostenibles. En este universo de esfuerzos, la organización NESsT se distingue por promover una visión de la bioeconomía que prioriza las voces y soluciones de las comunidades indígenas y locales. Desde 2015, NESsT ha invertido en más de 50 pequeñas empresas y cooperativas de alto impacto en la Amazonía, la mayoría lideradas por comunidades indígenas. Su modelo combina capital paciente y acompañamiento empresarial, apoyando a las iniciativas en sus fases iniciales para que alcancen sostenibilidad, crezcan y desarrollen la capacidad de atraer financiamiento adicional. Gracias a este enfoque, NESsT ha contribuido a mantener más de 12,000 puestos de trabajo en Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, catalizando la resiliencia socioeconómica de las comunidades amazónicas. La experiencia de NESsT confirma que los bioemprendimientos no solo requieren recursos
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financieros, sino también orientación técnica, redes de contacto y acompañamiento estratégico para consolidarse como modelos de desarrollo sostenibles y culturalmente pertinentes. Al articular empresas locales con inversionistas y mercados internacionales, NESsT ayuda a escalar soluciones comunitarias que, además de generar ingresos, protegen los bosques y fortalecen la gobernanza territorial. Desde el año 2023 NESsT impulsa el proyecto “Incubadora de Empresas Indígenas en Bioeconomía para la Región Amazónica”. Esta iniciativa, financiada por BID Lab co-ejecutada con Organizaciones Indígenas nacionales de Perú, Ecuador, Colombia y la Organización Regional COICA, busca fortalecer las capacidades empresariales, técnicas y de gestión de 15 emprendimientos indígenas amazónicos, beneficiando de forma directa a 1,000 familias de la región. El enfoque de incubación se basa en el desarrollo de modelos de negocio sostenibles que promuevan el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, la diversificación productiva, la generación de valor agregado, la revalorización cultural y la conservación del territorio. Además, esta iniciativa cuenta con el soporte de la Fundación Gordon & Betty Moore. En este marco, la estrategia contempla un análisis estructurado de la relación entre emprendimientos indígenas amazónicos, gobernanza y conservación del territorio amazónico. La finalidad es comprender en profundidad las interrelaciones entre los emprendimientos, la gobernanza comunitaria y territorial, y la conservación de ecosistemas, generando insumos técnicos que orienten el diseño de estrategias replicables y escalables en la región amazónica. 3.5. Emprendimientos apoyados por NESsT en la Amazonía El universo de análisis de este estudio se centra en 13 emprendimientos indígenas amazónicos apoyados por NESsT en Colombia, Ecuador y Perú, en el marco del programa de incubación de empresas indígenas en bioeconomía. Estas experiencias abarcan prácticas agroforestales, aprovechamiento de productos forestales no maderables (PFNM), servicios turísticos comunitarios, producción artesanal y textil, entre otras formas de bioeconomía amazónica. En conjunto, reflejan la capacidad de los pueblos indígenas para desarrollar actividades sostenibles que integran gobernanza comunitaria, conservación de los ecosistemas y generación de ingresos. Estos emprendimientos se localizan en zonas estratégicas de la Amazonía, que incluyen riberas, bosques tropicales, sistemas lagunares y territorios comunales. En dichos espacios, las comunidades organizan iniciativas económicas que equilibran bienestar y defensa del territorio, fortalecen estructuras colectivas de decisión y amplían su incidencia en procesos de gobernanza local y regional. NESsT acompaña este proceso mediante un modelo de incubación que combina financiamiento, asistencia técnica y acceso a mercados diferenciados. El objetivo es consolidar la autonomía organizativa, promover la participación de mujeres y jóvenes y reforzar la legitimidad comunitaria frente a actores externos. Los 13 casos presentados a continuación constituyen una muestra representativa de este enfoque y ofrecen un punto de partida para analizar en detalle la relación entre emprendimientos indígenas, gobernanza y conservación en la Amazonía. Tabla 1: Información general de los emprendimientos
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País
Colombia
Ecuador
Emprendimiento
Actividad
AMITLI
Transformación y comercialización de fariña (derivada de la yuca brava) y oferta de gastronomía amazónica tradicional.
ASOZHONM
Turismo comunitario enfocado en alimentación y experiencias culturales.
Bioincos
Producción y comercialización de aceites naturales de frutos amazónicos silvestres (cacay, burití, seje) destinados a la industria cosmética y de cuidado personal.
Chunaky Baru
Producción y comercialización de artesanías indígenas elaboradas en madera, semillas y fibras naturales, representativas de las culturas Tikuna y Huitoto.
Painu
Ecoturismo comunitario mediante planes turísticos en el sistema lagunar Yahuarcaca, que incluyen senderos, recorridos por lagunas, avistamiento de fauna, alojamiento y experiencias culturales.
Ally Guayusa
Producción, procesamiento y comercialización de guayusa como té energético orgánico, y otros productos de la chakra amazónica.
Asotexkich
Producción y confección de prendas textiles artesanales con identidad cultural kichwa.
Ruku Kawsay
Producción y comercialización de guayusa orgánica (hoja fresca, deshidratada y bebidas embotelladas), bajo sistemas agroforestales ancestrales (chakras).
Sacha Waysa
Turismo comunitario y agroturismo, a través de paquetes turísticos que incluyen alojamiento, visitas culturales, gastronomía tradicional, música y danza.
AFIMAD
Aprovechamiento y comercialización de productos forestales no maderables (PFNM), principalmente castaña amazónica y semillas de Muru Muru.
Kanuja
Producción agrícola sostenible de café y cacao, incluyendo líneas de valor agregado como chocolates y café tostado/molido.
Kemito Ene
Producción y comercialización de cacao fino de aroma (en grano y derivados), así como café (en grano y tostado/molido).
Kotsimba
Prestación de servicios de turismo comunitario en fase inicial, con actividades de hospedaje, gastronomía tradicional y visitas guiadas.
Perú
alojamiento,
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4. RELACIÓN ENTRE LOS EMPRENDIMIENTOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS, LA GOBERNANZA COMUNITARIA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS 4.1. Introducción El análisis de la relación entre los emprendimientos indígenas amazónicos, la gobernanza comunitaria y la conservación de los ecosistemas constituye el núcleo de este estudio. A partir de la literatura especializada y de los hallazgos empíricos de trece emprendimientos apoyados por NESsT, se busca comprender cómo las iniciativas productivas indígenas trascienden el plano económico y se convierten en motores de sostenibilidad ambiental y cohesión comunitaria. Los resultados muestran que los emprendimientos generan impactos en dos dimensiones interdependientes. En primer lugar, inciden directamente en la conservación de los ecosistemas: la puesta en práctica de sistemas agroforestales, el manejo comunitario de bosques, la diversificación productiva y la recuperación de prácticas ancestrales permiten reducir la deforestación, regenerar áreas degradadas y mantener la biodiversidad. Estos impactos se transmiten a través de mecanismos como las normas de uso comunitario, los acuerdos colectivos de conservación, la adopción de certificaciones ambientales y la inserción en cadenas de valor que ponderan la sostenibilidad. La visibilidad de resultados concretos — hectáreas conservadas, restauradas o certificadas, y especies protegidas— refuerza los incentivos locales para mantener el bosque en pie y fortalece el reconocimiento externo de las comunidades como actores climáticos estratégicos. En segundo lugar, los emprendimientos actúan como catalizadores de gobernanza comunitaria. La necesidad de organizar la producción, cumplir con estándares externos y negociar en mercados impulsa la consolidación de estructuras colectivas, el fortalecimiento de liderazgos y la legitimación de normas comunitarias. Al mismo tiempo, la participación creciente de mujeres y jóvenes amplía la base de liderazgos y asegura la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas culturales. Estas transformaciones generan cohesión social, fortalecen la identidad comunitaria y posicionan a las comunidades para incidir en decisiones territoriales más amplias. Los mecanismos de transmisión incluyen la creación de asociaciones y cooperativas, la participación en consejos internos y externos, y la capacidad de negociación en espacios de consulta y con agencias de cooperación. La interrelación entre ambas dimensiones es evidente: los logros ambientales refuerzan la legitimidad política y social de las organizaciones comunitarias, mientras que estructuras de gobernanza sólidas hacen posible sostener prácticas de conservación en el tiempo. Esta sección profundiza en esa dinámica bidireccional, analizando los impactos directos de los emprendimientos y las condiciones contextuales que los potencian o limitan, con el objetivo de ofrecer una visión integral sobre el papel de la economía indígena en la sostenibilidad de la Amazonía. Esta dinámica se refleja en los principales hallazgos, sintetizados en la siguiente tabla y desarrollados en las secciones posteriores.
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Tabla 2: Principales hallazgos del estudio N°
Hallazgos
Impactos directos de los emprendimientos indígenas en la conservación del territorio amazónico 1
El conocimiento ancestral y el manejo comunitario sostienen prácticas productivas de bajo impacto que mantienen la integridad ecosistémica.
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La diversificación productiva en la bioeconomía indígena genera ingresos estables y disminuye la presión sobre los bosques.
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La gobernanza indígena de los bosques reduce la deforestación y contribuye a la mitigación del cambio climático.
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Los emprendimientos indígenas gestionados colectivamente funcionan como mecanismos directos de control de la deforestación y aseguran un aprovechamiento sostenible de los recursos.
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Los emprendimientos indígenas mejoran los medios de vida y reducen la presión extractiva, pero requieren reglas claras para evitar sobreexplotación de ciertos recursos.
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Los buenos resultados ambientales impulsados por los emprendimientos fortalecen la motivación comunitaria y consolidan la conservación a largo plazo. Impactos directos de los emprendimientos indígenas en gobernanza comunitaria
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Los emprendimientos consolidan estructuras comunitarias y refuerzan la legitimidad del liderazgo colectivo.
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La inclusión de mujeres y jóvenes refuerza la gobernanza comunitaria y facilita la transmisión cultural.
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Los emprendimientos impulsan transformaciones socioeconómicas que fortalecen la cohesión e identidad comunitaria a largo plazo.
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Los emprendimientos fortalecen la gobernanza comunitaria y territorial, sosteniendo la gestión productiva y la conservación a largo plazo.
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Los emprendimientos indígenas refuerzan la capacidad política de las comunidades frente a amenazas externas.
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El reconocimiento legal del territorio es condición clave para la conservación, pero su implementación limitada reduce el impacto de los emprendimientos.
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Las presiones externas, extractivas, institucionales y climáticas, condicionan la efectividad de los emprendimientos en conservación.
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Las limitaciones en financiamiento, certificaciones y mercados debilitan la sostenibilidad de los emprendimientos indígenas.
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Las tensiones internas y la desigual participación limitan la cohesión comunitaria necesaria para sostener los emprendimientos.
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4.2. Impactos directos de los emprendimientos indígenas en la conservación del territorio amazónico Los emprendimientos indígenas amazónicos se han consolidado como experiencias clave para demostrar que es posible generar ingresos sin comprometer la integridad de los ecosistemas. A partir de prácticas productivas de bajo impacto, basadas en el conocimiento ancestral y en el aprovechamiento responsable de los recursos, estas iniciativas contribuyen a mantener la biodiversidad, regenerar áreas degradadas y sostener servicios ecosistémicos fundamentales para la región. Actividades como la agroforestería, la recolección de productos no maderables, el turismo de base comunitaria y la producción artesanal permiten reducir la presión sobre los bosques y, al mismo tiempo, diversificar las fuentes de ingreso.
Elementos de los emprendimientos indígenas que impactan en la conservación de ecosistemas
Uso de conocimiento ancestral y prácticas de bajo impacto
Resultados inmediatos
Diversificación productiva y fortalecimiento de cadenas productivas Reducción de deforestación. Gobernanza comunitaria aplicada al manejo de bosques y recursos
Gestión directa de bosques y agroforestería que posicionan a las comunidades como actores climáticos Adaptación a contextos heterogéneos según marcos institucionales y presiones externas
Impactos de largo plazo
Regeneración de suelos degradados.
Conservación de especies clave. Contención de actividades extractivas y de cultivos ilícitos.
Conservación de la biodiversidad amazónica.
Mantenimiento de servicios ecosistémicos (agua, suelos, carbono).
Contribución directa a la mitigación del cambio climático.
Fortalecimiento del rol de los pueblos indígenas como guardianes del bosque
Incremento de la cobertura boscosa.
Figura 1. Impactos de los emprendimientos indígenas en la conservación de ecosistemas. Fuente: SISTME (2025). No obstante, la literatura y los casos analizados advierten que estos procesos no están exentos de riesgos. La sobreexplotación derivada del aumento de la demanda de sus productos, la presión de actividades extractivas en territorios vecinos, la dependencia de apoyos externos o los efectos del cambio climático pueden limitar los resultados de conservación. En algunos casos, además, la distribución desigual de beneficios dentro de la comunidad genera tensiones que afectan la sostenibilidad de las prácticas. Reconocer estas limitaciones resulta clave para dimensionar el alcance real de los emprendimientos y comprenderlos.
Hallazgo 1: El conocim iento ancestral y el manejo com unitario sostienen prácticas productivas de bajo im pacto que mantienen la integridad ecosistém ica.
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La literatura revisada muestra que los emprendimientos indígenas amazónicos se caracterizan por implementar prácticas productivas de bajo impacto ambiental 1, estrechamente ligadas al conocimiento ancestral y al manejo comunitario de los recursos. Estas prácticas buscan garantizar el uso sostenible de los ecosistemas y diferenciarse de modelos extractivos que han promovido la degradación ambiental en la región (Rist et al., 2010; Macqueen, 2013). Para efectos de este estudio, el concepto de “bajo impacto” se entiende en términos relativos: es decir, implica un impacto significativamente menor en comparación con prácticas extendidas en la región amazónica asociadas a modelos extractivos (como la tala indiscriminada, los monocultivos intensivos o la minería), que históricamente han promovido degradación ambiental. Entre las prácticas productivas de bajo impacto ambiental más destacadas se encuentran el manejo forestal comunitario, la agroecología, la recolección de productos no maderables del bosque y el turismo de base comunitaria (Schwartzman y Zimmerman, 2005; Porter-Bolland et al., 2012). En particular, se señala que actividades como la producción de cacao nativo, la extracción de aceites esenciales y frutos amazónicos, o el aprovechamiento de la palma, se sustentan en técnicas que priorizan la regeneración de los recursos y la conservación de la biodiversidad (Pacheco et al., 2016). En el ámbito agroforestal, los emprendimientos sostienen sus prácticas en el conocimiento ancestral y en el manejo comunitario para mantener la diversidad productiva y regenerar los ecosistemas. En Colombia, el emprendimiento AMITLI preserva la práctica de chakra tradicional mediante un sistema rotativo libre de agroquímicos, que conserva la biodiversidad y revitaliza la gastronomía indígena con productos como fariña, casabe y tucupí. Bioincos, por su parte, integra la recolección de frutos silvestres con prácticas agroforestales tradicionales y promueve la capacitación en el uso sostenible de especies nativas, asegurando bajo impacto y fortaleciendo la transmisión de saberes. En Ecuador, de manera similar, Ally Guayusa combina el cultivo de la guayusa con otros cultivos como plátano y yuca en sistemas de chakra amazónica, lo que sostiene la diversidad productiva y sustituye prácticas agrícolas poco sostenibles por modelos agroforestales orgánicos. En la misma línea, Ruku Kawsay produce guayusa bajo esquemas ancestrales, consolidando un modelo que articula sostenibilidad productiva, conservación ambiental y continuidad cultural. AFIMAD también refuerza este enfoque al articular la recolección silvestre de castaña amazónica y muru muru con sistemas agroforestales y certificación orgánica. Su creación respondió a la necesidad de abandonar la tala indiscriminada y establecer modelos productivos que aseguren la conservación del bosque. Otros ejemplos muestran cómo la agroforestería se adapta a distintos contextos. En Perú, Kanuja produce café y cacao en tierras comunales previamente deforestadas, avanza hacia la producción orgánica sin químicos, incorpora filtración de aguas residuales y evita nueva deforestación al reutilizar suelos degradados. Kemito Ene, en la cuenca del río Ene, implementa 1 Se consideran de bajo impacto aquellas prácticas que: (i) evitan la deforestación o la expansión sobre bosque primario, (ii) priorizan el uso de especies nativas y regeneración natural, (iii) sustituyen insumos químicos por técnicas orgánicas o tradicionales, (iv) reutilizan suelos ya degradados o áreas en descanso productivo, y (v) integran criterios comunitarios de control y regulación. Bajo estos parámetros, los trece emprendimientos analizados evidencian prácticas que cumplen, en mayor o menor medida, con estas condiciones, lo cual permite calificarlas como de bajo impacto ambiental y facilita su replicabilidad en otros contextos amazónicos.
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sistemas comunitarios de cacao y café bajo prácticas orgánicas que regeneran zonas de amortiguamiento. En conjunto, estos casos evidencian cómo la producción agroforestal indígena combina prácticas culturales y sostenibilidad ambiental para mantener la integridad de los ecosistemas. En el eje turístico y cultural, las comunidades también aplican saberes tradicionales para asegurar prácticas de bajo impacto. ASOZHONM refuerza la conservación territorial mediante una guardia indígena ambiental que disuade la tala y regula la quema, complementando estas acciones con procesos de sensibilización a visitantes. Painu integra el rescate de saberes ancestrales en su propuesta turística, generando conciencia ambiental entre los visitantes y consolidando normas comunitarias que regulan el uso responsable de los recursos. Asimismo, Sacha Waysa articula prácticas culturales con actividades de reforestación y compostaje, regenerando suelos y cobertura vegetal en coherencia con la transmisión cultural de saberes. Aunque con un fuerte componente agroforestal, Kotsimba incorpora también un incipiente turismo comunitario que integra prácticas culturales con sostenibilidad ambiental, mostrando cómo la diversificación puede reforzar la regeneración de recursos. Estos casos confirman que el turismo indígena no solo genera alternativas económicas, sino que también replica normas comunitarias que garantizan el uso sostenible del bosque. En el sector artesanal, el conocimiento ancestral guía el aprovechamiento responsable de los recursos. Chunaky Baru utiliza madera de palo sangre únicamente de árboles caídos por causas naturales, aplicando criterios tradicionales de selección que evitan la tala directa y reducen la presión sobre los bosques. De este modo, el emprendimiento consolida una alternativa productiva que combina identidad indígena, preservación cultural y conservación ambiental. Las prácticas productivas de bajo impacto no solo regeneran recursos y conservan biodiversidad, sino que muestran que el conocimiento ancestral es un mecanismo de gobernanza ambiental en sí mismo: establece normas implícitas de uso sostenible que legitiman el control comunitario sobre el territorio.
Hallazgo 2: La diversificación productiva en la bioeconom ía indígena genera ingresos estables y dism inuye la presión sobre los bosques. Se observa que los emprendimientos indígenas analizados suelen iniciar aplicando prácticas productivas de bajo impacto ambiental, vinculadas a su conocimiento ancestral y a un manejo comunitario de los recursos. Una vez afianzados, comienzan a explorar procesos de diversificación productiva, incorporando nuevas actividades que amplían sus oportunidades económicas. De este modo, los recursos naturales y la biodiversidad se mantienen y, al mismo tiempo, generan valor económico mediante cadenas de producción diferenciadas y mercados especializados, lo que reafirma que la sostenibilidad se traduce en la capacidad de generar ingresos sin comprometer la integridad del territorio. Estas prácticas cumplen una doble función: por un lado, generan ingresos y oportunidades de desarrollo económico; y por otro, contribuyen directamente a la protección de los bosques, reduciendo la presión sobre los recursos naturales (Macqueen, 2008; Cronkleton et al., 2011). De allí que el fortalecimiento de cadenas de valor en torno a la bioeconomía amazónica aparece como una estrategia clave para ampliar mercados y mantener principios de sostenibilidad (Nasi et al., 2011; CIFOR, 2017). No obstante, la revisión también identifica limitaciones recurrentes, como las dificultades de
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acceso a financiamiento y tecnologías apropiadas, la dependencia de mercados nicho y las brechas en los marcos normativos que garanticen derechos territoriales y reconocimiento a los pueblos indígenas (Pacheco, 2012; Larson et al., 2019). Estas condiciones influyen en la viabilidad y sostenibilidad de los emprendimientos a largo plazo (véase Hallazgo 11). En el sector agroforestal y de bioeconomía, los emprendimientos avanzan hacia esquemas diversificados que estabilizan ingresos y amplían el acceso a mercados. AMITLI complementa la chakra tradicional con la producción de snacks, casabe y servicios de alimentación para eventos, además de participar en compras públicas y redes comerciales que reducen su dependencia de una sola actividad. Bioincos diversifica hacia aceites de cacay, burití y seje destinados al sector cosmético, lo que genera ingresos adicionales tanto para la empresa como su para sus proveedores, disminuyendo la exposición a economías ilícitas de mayor valor. A esto se suma la creación de una red de proveeduría que involucra a familias indígenas, campesinas y afrodescendientes, con acuerdos de compra y de precios justos que fortalecen la cadena con apoyo de cooperación internacional. Otros casos muestran cómo la agregación de valor refuerza la sostenibilidad productiva. AFIMAD diversifica la recolección de castaña amazónica y huicungo con muru muru, piscigranjas y turismo. Incorpora además derivados como aceite, snacks y harina, con la proyección de retomar exportaciones en 2026 hacia Asia, Europa y América del Norte. Kanuja articula café y cacao con líneas de valor agregado como chocolates, café tostado y molido y panadería comunitaria. Desde 2019 eliminó intermediarios abusivos, fortaleció su capacidad de negociación y fijó como meta la exportación directa en 2027, lo que evidencia un salto en autonomía económica. Kemito Ene amplía ingresos con manteca y polvo de cacao, además de café tostado y molido. La instalación de módulos de postcosecha y la transformación productiva refuerzan su sostenibilidad, mientras certificaciones internacionales le abren mercados europeos. Sin embargo, la introducción de innovaciones tecnológicas en postcosecha exige consolidar las capacidades técnicas de los socios para garantizar la permanencia de estos avances. Kotsimba combina la producción agroforestal de cacao y café con un turismo comunitario incipiente y actividades complementarias como cría de camarones, peces amazónicos y manejo de tortugas taricayas. Procesa sus granos con certificación orgánica, lo que le permite acceder a mercados diferenciados, aunque aún requiere consolidar su presencia internacional. En Ecuador la guayusa se consolida como un producto con proyección internacional. Ally Guayusa articula su producción a cadenas globales no solo a través de la guayusa, sino también del maní de la selva, consolidando su posicionamiento internacional en Estados Unidos, Brasil y diversos países europeos, entre ellos Alemania, con proyección hacia Reino Unido e Irlanda. Mientras logra insertarse en cadenas de valor internacionales, fortalece prácticas agroforestales orgánicas que aseguran la captura de carbono y consolidan el manejo comunitario. De manera similar, Ruku Kawsay coloca la guayusa en mercados nacionales e internacionales a través de certificaciones y planes de manejo, diversificando ingresos y fortaleciendo el reconocimiento territorial. Estos casos reflejan cómo los productos amazónicos, por insertarse en cadenas globales, generan valor económico y a la vez sostienen prácticas comunitarias de conservación. En el ámbito turístico y cultural, la diversificación también amplía las alternativas económicas y refuerza la gobernanza y vigilancia territorial. Painu articula gastronomía, artesanías y productos locales en torno a su operación turística, involucrando a varias comunidades y transformando la demanda de visitantes en proyectos de infraestructura y alianzas externas.
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Sacha Waysa ofrece paquetes turísticos, vivencias culturales y artesanías apoyadas en huertos familiares y chakras, una transición hacia actividades sostenibles que redujo la presión sobre el bosque y promovió la reforestación. Estas experiencias muestran que el turismo comunitario, cuando se integra con prácticas culturales y ambientales, constituye una vía eficaz para equilibrar ingresos y conservación. En el sector artesanal y textil, la diversificación se traduce en innovación y transmisión cultural. Chunaky Baru amplía su producción artesanal con maderas, semillas y palmas, consolidando canales de comercialización con turistas, hoteles y compradores de países vecinos. Además, convierte la producción artesanal en un mecanismo de transmisión cultural intergeneracional que asegura la continuidad de prácticas tradicionales y se evalúa recientemente ampliar las fuentes de ingreso, desarrollando una experiencia de inmersión cultural para los visitantes. ASOTEXKICH, en la cadena textil, diversifica su producción mediante procesos de sublimación y serigrafía, y proyecta ampliar su línea de prendas de vestir con identidad cultural. Su participación en el sistema de compras públicas de Ecuador lo acerca a clientes institucionales estables, lo que refuerza su viabilidad económica y sostenibilidad financiera. Asimismo, la organización ha incorporado prácticas ambientales innovadoras, como la reutilización de residuos textiles y la reducción del uso de plásticos, extendiendo la noción de sostenibilidad más allá del bosque hacia la producción comunitaria. En conjunto, estos casos demuestran que la diversificación de actividades productivas impacta positivamente en los ingresos de los emprendimientos y de sus socios, lo que indirectamente refuerza la conservación y la cohesión social. Mientras que el fortalecimiento de cadenas de valor de la bioeconomía amplía mercados y consolida la viabilidad económica de los emprendimientos a largo plazo. Ambos procesos, cuando se articulan, permiten a los emprendimientos indígenas sostener un modelo de desarrollo más sostenible. No obstante, aunque la revisión evidencia avances concretos en sostenibilidad y apertura de mercados, resulta necesario profundizar en la evaluación del desempeño económico y comercial de estos productos para confirmar en qué medida la diversificación constituye efectivamente la mejor estrategia de inserción y crecimiento en el mercado.
Hallazgo 3: La gobernanza indígena de los bosques reduce la deforestación y contribuye a la m itigación climática. La gobernanza indígena de los bosques hace referencia a los arreglos comunitarios y organizativos mediante los cuales los pueblos indígenas administran sus territorios y recursos, combinando normas propias, acuerdos colectivos y prácticas de manejo sostenible. Esta gobernanza se expresa en diversos modelos de organización, como asociaciones (AFIMAD), cooperativas (Kemito Ene) o emprendimientos comunitarios (Painu, Sacha Waysa, Kotsimba, ASOTEXKICH), que articulan la gestión productiva con el control territorial y la protección de los ecosistemas. En todos los casos analizados, los emprendimientos parten de experiencias de gobernanza indígena, aunque con distintos niveles de formalización interna y reconocimiento por parte de las instituciones estatales. Los territorios indígenas contribuyen de manera esencial a la mitigación del cambio climático, ya que sus áreas concentran grandes reservas de carbono forestal. Según la FAO y el FILAC (2021), los pueblos indígenas gestionan más del 30 % del carbono almacenado en los bosques tropicales de América Latina, lo que los convierte en actores estratégicos para la reducción de
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emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal. En particular, los bosques en territorios indígenas y tribales contienen alrededor de 34,000 millones de toneladas métricas de carbono, equivalentes a casi un 30 % del carbono almacenado en los bosques de América Latina y al 14 % de los bosques tropicales del mundo. Además, se ha documentado que entre 2006 y 2011 los territorios indígenas de la Amazonía peruana redujeron la deforestación con el doble de eficacia que áreas protegidas con condiciones ecológicas y de acceso similares. En términos de estabilidad, la pérdida de carbono en territorios indígenas amazónicos fue menor al 0,3% entre 2003 y 2016, frente a 0,6% en áreas protegidas no indígenas y 3,6% en áreas no protegidas. A pesar de abarcar solo el 28% de la cuenca amazónica, estos territorios fueron responsables de apenas el 2,6% de las emisiones brutas de carbono en la región, evidenciando su rol central en la conservación de bosques y en la mitigación climática. En este marco regional, la evidencia derivada del estudio de trece emprendimientos indígenas amazónicos aporta elementos claros: los sistemas agroforestales, el reemplazo de actividades extractivas por modelos sostenibles, la restauración de áreas degradadas, la reforestación comunitaria y la adopción de certificaciones ambientales reducen las emisiones netas de GEI, reducen la presión sobre el bosque y favorecen la resiliencia de los ecosistemas. La revisión muestra que los impactos ambientales se materializan en los emprendimientos indígenas que reúnen condiciones específicas, tales como la existencia de normas colectivas de uso del territorio, mecanismos de vigilancia comunitaria, diversificación productiva sostenible y certificaciones ambientales o procesos de validación externa por parte de programas estatales o de cooperación. Asimismo, la conectividad y continuidad de los bosques primarios en territorios indígenas, junto con áreas protegidas adyacentes, refuerza la provisión de servicios ecosistémicos como la captura de carbono y la regulación hídrica, además de promover la reducción de la deforestación y fortalecer la resiliencia ecológica. En el ámbito agroforestal, AFIMAD reemplazó la tala indiscriminada por el aprovechamiento sostenible de castaña y muru muru, y sobre esa base consolidó convenios de conservación que refuerzan su autoridad territorial. De manera complementaria, Kanuja gestiona café y cacao en parcelas comunales bajo esquemas sostenibles que combinan el uso exclusivo de suelos ya clasificados como aptos, sistemas agroforestales con especies nativas, filtración de aguas residuales, capacitación técnica a sus socios y procesos de certificación orgánica y de comercio justo. Estas prácticas, en conjunto, reducen la presión sobre el bosque primario, previenen nueva deforestación y contribuyen al mantenimiento de la fertilidad de los suelos, al tiempo que fortalecen la transición hacia mercados diferenciados. s. En la cuenca del río Ene, Kemito Ene impulsa sistemas agroforestales comunitarios que regeneran áreas degradadas. Finalmente, Kotsimba explora en el turismo comunitario una alternativa que le permita abandonar progresivamente la minería aurífera y reposicionarla como una comunidad productiva y turística, lo que refuerza los incentivos para mantener los elementos del territorio intactos (bosque, ríos, fauna, etc.). En el eje de guayusa y sistemas de chakras, Ally Guayusa y Ruku Kawsay han impulsado acciones como la conservación de extensiones de bosque, la restauración de áreas degradadas, la reforestación con especies nativas y la implementación de prácticas agroforestales. En turismo comunitario, los acuerdos colectivos impulsan las actividades para proteger el bosque. Painu articula a seis comunidades a través de normas etno-turísticas, entendidas como acuerdos comunitarios con raíz cultural indígena que regulan la actividad turística. Estas limitan el uso de motores fuera de borda de alto cilindraje, restringen la caza y la extracción de flora
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y fauna, establecen reforestación compensatoria por cada árbol talado, y promueven la limpieza comunitaria y el control de residuos. A la par, Sacha Waysa sustituyó la ganadería por sistemas agroforestales y prácticas de reforestación, prohibió la caza y adoptó compostaje orgánico, acciones que fortalecen la cobertura vegetal y la captura de carbono. Es importante subrayar que estas medidas no son adoptadas únicamente por los emprendimientos, sino por las comunidades en su conjunto, en el marco de acuerdos de comportamiento, convivencia y conservación. Los emprendimientos, en muchos casos, funcionan como impulsores o catalizadores de estas prácticas, insertándose en comunidades que ya cuentan con este tipo de marcos colectivos de manejo sostenible del territorio. En conjunto, los casos muestran que la gobernanza indígena del bosque logra contener la deforestación, regenerar ecosistemas y contribuir directamente a la mitigación climática. Estos resultados confirman la coherencia entre la evidencia generada en los emprendimientos analizados y los estudios regionales y globales, que reconocen a los pueblos indígenas como actores estratégicos frente a la crisis climática.
Hallazgo 4: Los em prendim ientos indígenas gestionados colectivam ente funcionan com o m ecanism os directos de control de la deforestación y aseguran un aprovecham iento sostenible de los recursos. La evidencia revisada confirma que los territorios indígenas amazónicos desempeñan un papel central en la conservación ambiental, tanto en términos de biodiversidad como en la provisión de servicios ecosistémicos. Distintos estudios muestran que, en comparación con áreas protegidas estatales, los territorios indígenas presentan igual o mayor efectividad en la reducción de la deforestación y en la preservación de la biodiversidad, atribuidos a la combinación de conocimientos tradicionales y normas colectivas de uso sostenible de los recursos (Schwartzman & Zimmerman, 2005). Un meta-análisis global comparando bosques comunitarios y áreas protegidas encontró que los primeros registran, en promedio, menores tasas de deforestación y una menor variabilidad en la pérdida de bosques. Este hallazgo respalda la idea de que los regímenes comunitarios de gobernanza contribuyen de manera decisiva a la conservación de los ecosistemas tropicales (Porter-Bolland et al., 2012). Su importancia se explica por la existencia de mecanismos de gobernanza comunitaria que incluyen la definición de normas colectivas de uso del territorio, la vigilancia ambiental a través de guardias indígenas, los acuerdos de conservación respaldados por sanciones sociales y la transmisión intergeneracional de saberes tradicionales que orientan el manejo de chakras, bosques y recursos no maderables. Estos factores, presentes en varios de los emprendimientos analizados (como la guardia ambiental de ASOZHONM, la certificación orgánica aplicada por AFIMAD, Ally Guayusa y Ruku Kawsay o la regulación comunitaria del turismo en Painu) convierten al manejo comunitario en un aliado de la conservación en tierras indígenas. En paralelo, se ha desarrollado un análisis propio sobre la dinámica de deforestación en las áreas de influencia de los emprendimientos apoyados por NESsT, utilizando información satelital (Global Forest Change v1.12 de Hansen et al., 2013) procesada en Google Earth Engine. Para cada caso se definieron áreas de influencia con criterios jerárquicos (perímetros declarados por los emprendimientos, cartografía oficial de comunidades indígenas o, en su
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ausencia, buffers ajustados a la distribución de coordenadas reportadas, cuya metodología se detalla en el Anexo 1), se construyó un mapa de línea base y se compararon las superficies de bosque antes y después del inicio de operaciones de los emprendimientos. Los resultados muestran un panorama heterogéneo: mientras en algunos casos recientes como ASOZHONM en Colombia o Ally Guayusa en Ecuador se evidencian reducciones en la deforestación, otros emprendimientos presentan aumentos o estabilidad de las pérdidas, reflejando el peso de presiones externas como crecimiento de los centros poblados, minería y otros cultivos En conjunto, los resultados muestran que la dinámica de deforestación es heterogénea y depende de múltiples contextos. El análisis satelital presentado en el Anexo 1 confirma que los emprendimientos por sí solos no explican las tendencias, aunque pueden coincidir con escenarios más favorables cuando existen apoyos como el reconocimiento territorial, la organización comunitaria, la asistencia técnica y el acceso a mercados diferenciados. El Anexo 1 presenta en detalle la metodología aplicada y los resultados completos de este análisis.
Hallazgo 5: Los em prendimientos indígenas m ejoran los m edios de vida y reducen la presión ex tractiva, pero requieren reglas claras para evitar sobreex plotación de ciertos recursos. Un ejemplo ilustrativo es el desarrollo de la cadena de valor del açaí en el estado de Pará, donde comunidades ribereñas e indígenas han desarrollado sistemas de manejo comunitario de palmares. Brondizio (2008) muestra que estas prácticas han incrementado los ingresos familiares y mejorado la seguridad alimentaria, al tiempo que consolidan mecanismos de gobernanza local. No obstante, también identifica riesgos asociados a la sobreexplotación de recursos y la desigualdad en la distribución de beneficios, lo que subraya la necesidad de acompañamiento institucional para garantizar sostenibilidad a largo plazo. En Bolivia, las reformas de descentralización y los procesos de titulación de Tierras Comunitarias de Origen (TCOs) han sido fundamentales para fortalecer la gobernanza indígena y el control territorial en la Amazonía, posibilitado la consolidación de sistemas de aprovechamiento forestal comunitario, particularmente en torno a la castaña amazónica. Estas medidas han permitido que los pueblos indígenas y comunidades campesinas ejerzan mayor autoridad sobre sus bosques, reduciendo la deforestación y garantizando la continuidad de prácticas tradicionales de manejo sostenible (Pacheco, 2003). Estudios sobre los mercados de la madera en la Amazonía ecuatoriana destacan la necesidad de fortalecer la gobernanza forestal comunitaria y promover incentivos que reduzcan la presión sobre los recursos, a fin de compatibilizar la extracción con la conservación (Mejía & Pacheco, 2013). En Colombia, los resguardos indígenas cubren aproximadamente el 31 % de la superficie nacional, consolidándose como una de las estrategias territoriales de conservación más relevantes en la Amazonía (IWGIA, 2024). Estas figuras legales desempeñan un papel clave en la protección de ecosistemas estratégicos frente a amenazas como la deforestación y la expansión de actividades extractivas. Adicionalmente, estudios de caso muestran que las comunidades indígenas han desarrollado iniciativas innovadoras de manejo forestal y monitoreo comunitario. Por ejemplo, un estudio
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del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas destaca que en la región del Trapecio Amazónico, los resguardos han implementado sistemas de vigilancia y acuerdos intercomunitarios que contribuyen a frenar la deforestación y mejorar la gobernanza territorial (Sinchi, 2014). Entre los emprendimientos apoyados por NESsT, el manejo comunitario también refleja esa dualidad entre logros y riesgos. En AMITLI, la producción mejora el abastecimiento y seguridad alimentaria, aunque emergen tensiones por aportes obligatorios y baja participación juvenil. En el eje artesanal, Chunaky Baru ha demostrado tener el potencial de mejorar los ingresos y condiciones de vida de sus artesanos, pero algunos de ellos no logran sostenerse en el modelo asociativo, lo que produce algunas desigualdades internas y riesgo de abandono. Es común que los emprendimientos organizados bajo la figura de cooperativas o asociaciones prioricen la retribución directa a sus socios. Este mecanismo, sin embargo, puede contrastar con prácticas comunitarias más inclusivas y generar inequidades internas, como se observa en el caso de Kanuja, donde el mecanismo de participación a través de una membresía limita el acceso a parte de la población de la comunidad. La ausencia de mecanismos de adelanto para productores asociados, además, abrió espacio a intermediarios, debilitando la competitividad de la cooperativa y aumentando los riesgos de deserción. En contraste, Ally Guayusa ha promovido la integración de productores externos a través de la figura de “socios comerciales” y actualmente trabaja en la actualización de su padrón, con el objetivo de ampliar beneficios y reducir posibles desigualdades internas en las comunidades. En conjunto, los emprendimientos reportan que el manejo comunitario puede mejorar ingresos, medios de vida y seguridad alimentaria cuando existen organización y reglas claras. Al mismo tiempo, emergen riesgos de inequidad y fragilidad financiera que requieren acompañamiento institucional sostenido. La evidencia comparada advierte que, sin marcos de gobernanza y apoyo externo, estos modelos pueden derivar en sobreexplotación de recursos y desigualdad en la distribución de beneficios.
Hallazgo 6: Los buenos resultados am bientales im pulsados por los em prendim ientos fortalecen la m otivación com unitaria y consolidan la conservación a largo plazo. Los resultados positivos en materia de conservación fortalecen la legitimidad de las estructuras de gobernanza indígena, tanto hacia el interior de las comunidades como hacia actores externos. Cuando se logran demostrar impactos ambientales medibles, como la reducción de deforestación, el aumento de cobertura boscosa o la conservación de especies clave, se refuerza la confianza en las instituciones comunitarias encargadas de la gestión (Virtanen et al., 2025). Los casos analizados ilustran esta dinámica. AFIMAD combina logros ambientales con un ordenamiento sólido: 65.000 hectáreas bajo manejo de castaña, 106.813 hectáreas en conservación, 390 hectáreas reforestadas, 24 hectáreas en sistemas agroforestales y 12.743 hectáreas certificadas como orgánicas. Estos resultados han generado beneficios colectivos, al asegurar ingresos sostenidos por la castaña, fortalecer el liderazgo de mujeres en la directiva y promover la formación de jóvenes, lo que refuerza la cohesión organizativa. Kemito Ene, con 454 hectáreas bajo prácticas sostenibles en 2024 e influencia sobre 184.468 hectáreas en la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Asháninka y el Parque Nacional Otishi, ha logrado contener la tala y la expansión de cultivos ilícitos al menos entre sus socios, lo que no
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solo protege el bosque sino que aumenta la confianza de la comunidad en su capacidad de control territorial y mejora su posición de negociación en espacios internacionales. De manera similar, dentro del territorio comunitario del Pueblo Kichwa de Rukullakta (PKR) donde se encuentran las operaciones de Ruku Kawsay, se mantienen 11.000 hectáreas conservadas vinculadas al programa Socio Bosque (REDD+ Pago Basado en Resultados de Ecuador), 500 hectáreas restauradas con ProAmazonía y 300 hectáreas manejadas bajo prácticas sostenibles al 2025; estos logros han fortalecido la seguridad territorial y validado el rol de la comunidad como guardiana de los bosques. En menor escala, Sacha Waysa desarrolla sistemas de agrosilvicultura en 11 hectáreas y ha reforestado 8 hectáreas desde 2021. Painu conserva 487 hectáreas que incluyen un complejo de 21 lagunas a través de acuerdos etno-turísticos. Estas normas comunitarias aseguran la protección de la microcuenca Yahuarcaca y de sus lagunas, y al reducir el impacto sobre estos ecosistemas, posibilitan la llegada de turismo que genera empleos, ingresos por servicios gastronómicos y venta de artesanías, beneficiando directamente a las familias locales. AMITLI gestiona entre 40 y 45 hectáreas de chakras dentro de un territorio comunitario de 18.000 hectáreas, lo que demuestra que es posible sostener un modelo productivo dentro de los límites comunitarios sin presionar el bosque y, por eso, refuerza la confianza local en la viabilidad del emprendimiento. Chunaky Baru ha reforestado 20 hectáreas en parcelas familiares en el resguardo Tikuna–Huitoto. Por su parte, Bioincos reporta 533 hectáreas bajo manejo sostenible en el Resguardo Yunguillo, 37 hectáreas restauradas y una conservación indirecta de 26.000 hectáreas; al contar con resultados medibles y reportados, las comunidades ven respaldadas sus prácticas y pueden posicionarse como actores legítimos en espacios de negociación ambiental y política. El reconocimiento externo de estos logros amplifica sus efectos. Bioincos, por ejemplo, al medir y reportar sistemáticamente sus impactos sociales y ambientales con apoyo de NESsT y la cooperación internacional, ha fortalecido la capacidad de interlocución con gobiernos y donantes, facilitando el acceso a financiamiento, apoyo técnico y validación externa que confirman a las comunidades que sus prácticas son efectivas y valiosas. En conjunto, la evidencia demuestra que la conservación no solo asegura bienes ambientales, sino que se convierte en un recurso político y organizativo clave: legitima liderazgos internos, fomenta la participación de mujeres y jóvenes al vincularlos a procesos productivos y ambientales, y amplía la capacidad de las comunidades para negociar en escenarios nacionales e internacionales con mayor confianza. Aunque predominan las sinergias, también se advierte que estas interacciones no están exentas de contradicciones, por lo que requiere acompañamiento continuo para garantizar que los beneficios ambientales sigan motivando a las comunidades y consolidando su gobernanza en el tiempo.
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4.3. Impactos directos de los emprendimientos indígenas en gobernanza comunitaria Los emprendimientos indígenas amazónicos no solo tienen efectos en la sostenibilidad ambiental, sino que también actúan como catalizadores de procesos de gobernanza comunitaria. La necesidad de organizar la producción, coordinar a múltiples socios y cumplir con estándares externos impulsa el fortalecimiento de estructuras colectivas, la formalización de reglas internas y la consolidación de liderazgos. Estos procesos contribuyen a que las comunidades se doten de mayor autonomía y cohesión social, condiciones indispensables para sostener el manejo de los recursos y enfrentar presiones externas. Al mismo tiempo, los emprendimientos generan transformaciones sociales que amplían la base de participación comunitaria. La inclusión de mujeres y jóvenes en espacios de decisión diversifica liderazgos y asegura la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas culturales, mientras que los resultados productivos y ambientales fortalecen la legitimidad de las organizaciones para incidir en decisiones territoriales y defender sus derechos frente a actores externos. En conjunto, la evidencia muestra que los emprendimientos funcionan como plataformas que consolidan la gobernanza indígena, aumentando su capacidad de negociación y su resiliencia frente a contextos de vulnerabilidad.
Elementos de los emprendimientos indígenas que impactan en la gobernanza comunitaria
Fortalecimiento organizativo y liderazgo colectivo
Resultados inmediatos
Participación de mujeres y jóvenes
Reglas comunitarias más claras y aplicadas en la práctica. Transformaciones sociales y culturales (nuevos roles productivos refuerzan identidad y cohesión comunitaria)
Consolidación de estructuras colectivas (los emprendimientos se convierten en plataformas de gobernanza territorial y sostenibilidad de largo plazo)
Capacidad política frente a amenazas externas
Mayor cohesión social y legitimidad de las decisiones.
Impactos de largo plazo
Inclusión efectiva de grupos históricamente marginados.
Organizaciones con mayor autonomía frente a intermediarios.
Gobernanza comunitaria más sólida, representativa e inclusiva.
Mayor capacidad de incidencia política en decisiones territoriales y con actores externos.
Defensa activa de los territorios frente a amenazas externas.
Transmisión cultural e intergeneracional asegurada
Liderazgos colectivos fortalecidos y con legitimidad interna.
Figura 2. Impactos de los emprendimientos indígenas en la gobernanza comunitaria. Fuente: SISTME (2025). En los emprendimientos analizados en este estudio se evidencian estos efectos sobre la gobernanza comunitaria, aunque su magnitud está estrechamente vinculada al tiempo de operación de cada iniciativa. Algunos emprendimientos son relativamente recientes y aún no
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han generado suficiente evidencia para demostrar impactos consolidados de largo plazo, si bien muestran un claro potencial para fortalecer la organización interna y la incidencia territorial. Otros, con mayor trayectoria, han visto caer su producción o ventas en los últimos años y atraviesan procesos de reactivación, lo que dificulta identificar con claridad los impactos alcanzados en el presente. Esta diversidad de trayectorias subraya la importancia de considerar la dimensión temporal al analizar los aportes de los emprendimientos a la gobernanza.
Hallazgo 7: Los em prendim ientos consolidan estructuras com unitarias y refuerzan la legitim idad del liderazgo colectivo. El fortalecimiento de la organización interna de los pueblos indígenas amazónicos se ha visto dinamizado por la creación y consolidación de emprendimientos, que operan no solo como iniciativas económicas, sino también como espacios de cohesión social y fortalecimiento político. Estos procesos han permitido el desarrollo de estructuras organizativas más sólidas, la revitalización de prácticas culturales y la consolidación de liderazgos comunitarios que articulan la gestión de los recursos naturales con la defensa del territorio ancestral (PNUD, 2019, 2024a). En muchos casos, los emprendimientos han impulsado la formación de asociaciones, cooperativas y consejos comunitarios que fortalecen la capacidad de autogobierno y la gestión territorial. La incubación de estas organizaciones ha permitido el diseño de reglamentos internos, planes de vida y sistemas de contraloría social que, en conjunto, refuerzan la autonomía y la cohesión comunitaria. Al mismo tiempo, el ejercicio del liderazgo colectivo ha potenciado la legitimidad de las decisiones adoptadas, ampliando la capacidad de incidencia frente a actores externos, tanto públicos como privados (PNUD, 2020). En el ámbito agroforestal, AFIMAD cuenta con una importante presencia en el territorio. Cuenta con 245 recolectores de castaña asociados en seis comunidades y una red de 345 proveedores de 12 comunidades (33% mujeres). Además, ha consolidado su estructura mediante comités de castaña y un Comité de Muru Muru, elegidos por los propios comuneros. La parcelación comunal de áreas de recolección y la renovación de su Consejo Directivo, con mayor participación femenina, fortalecieron la cohesión y legitiman las decisiones internas. En paralelo, Kanuja, que agrupa a 300 socios productores indígenas (20% mujeres) y articula a 57 comunidades con proyección a 14.000 familias, reforzó sus estructuras democráticas internas y amplió la inclusión de mujeres y jóvenes, incrementando cohesión y legitimidad. De manera complementaria, Kemito Ene, con más de 300 socios en 23 comunidades asháninkas, consolidó su modelo cooperativo con consejos y comités elegidos en congresos anuales. Las decisiones adoptadas en Asamblea General aseguran representación y legitimidad, y el impulso inicial de CARE fortaleció la autonomía frente a intermediarios. En el sector de guayusa, Ally Guayusa, conformada por 93 socios productores indígenas de cuatro comunidades y vinculada a más de 500 comuneros de la Comuna 24 de Mayo, refuerza su gobernanza a través de la asamblea, junta directiva y junta de vigilancia, promoviendo transparencia y liderazgo colegiado. A su vez, Ruku Kawsay, con 375 socios activos distribuidos en 14 comunidades y centros poblados kichwas que representan a unas 8.000 personas, sostiene su cohesión mediante asambleas, comités y mecanismos de rendición de cuentas, fortaleciendo la gobernanza comunitaria y el liderazgo distribuido. En turismo comunitario, ASOZHONM consolida su organización mediante la coordinación permanente con el cabildo indígena y la aplicación de reglamentos internos (incluidas normas
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estrictas sobre alcohol, drogas y cigarrillos), lo que ordena la toma de decisiones y prioriza el bienestar colectivo. Painu, con 20 familias de tres comunidades y generando empleos para 37 personas, se apoya en estatutos claros, elecciones periódicas y asambleas de socios, lo que refuerza autonomía y liderazgo colectivo. En paralelo, Sacha Waysa, integrada por 25 socios que representan a 25 familias, opera con Junta General, Directiva y Junta de Vigilancia, acompañado de reglas internas de conducta. La inclusión activa de mujeres (50% en la directiva) y de jóvenes organizados en grupos como “Sacha Kuigrana” fortaleció estos mecanismos, ha mostrado indicios hacia la reducción de conflictos internos y problemáticas como el alcoholismo, e impulsión de cambios sociales positivos como una mayor participación intergeneracional, el fortalecimiento del rol de las mujeres en la toma de decisiones y el incremento del orgullo comunitario asociado a la identidad cultural y a la conservación. En el sector artesanal y textil, Chunaky Baru, integrado por 13 artesanos (8 mujeres y 5 hombres) de 17 familias, se reorganizó para superar la falta de cohesión administrativa y comercial, estableciendo reglas colectivas, gestión y control de pago de deuda colectiva y decisiones en asamblea e incorporando mujeres en cargos directivos, lo que consolidó su liderazgo compartido. En la misma línea, ASOTEXKICH, con 28 socios (24 mujeres y 4 hombres) de unas 24 familias, cuenta con una estructura formal compuesta por Junta General, Junta Directiva de cinco vocales, Junta de Vigilancia de dos vocales y una administradora. Las elecciones bianuales y el reglamento interno en elaboración evidencian avances institucionales que refuerzan la cohesión y autonomía. Finalmente, Kotsimba, con 60 asociados y 8 trabajadores directos, articula la gestión empresarial con la Asamblea General de la comunidad, que elige representantes y garantiza que las decisiones reflejen la voluntad colectiva. La formalización como S.R.L. fortaleció su gestión, habilitó la creación de comités técnicos y de turismo, y amplió los espacios de contraloría social, consolidando legitimidad y cohesión organizativa. En conjunto, estos procesos confirman que los emprendimientos instituyen órganos, reglas y prácticas de control social, activan liderazgos colectivos e incrementan la legitimidad de las decisiones. Además, la participación de mujeres y jóvenes emerge como un vector clave de inclusión, renovación y continuidad de la gobernanza comunitaria, reforzando autonomía y capacidad de incidencia territorial.
Hallazgo 8: La inclusión de m ujeres y jóvenes refuerza la gobernanza com unitaria y garantiza la transm isión cultural. El fortalecimiento de la organización interna y del liderazgo comunitario en los emprendimientos indígenas amazónicos no solo se traduce en una mayor capacidad de gestión territorial, sino también en una participación más activa de grupos históricamente relegados, como mujeres y jóvenes. En particular, las mujeres indígenas son reconocidas como pilares de la seguridad alimentaria y cultural en sus comunidades (FAO, 2020a; FAO, 2020b) La participación de mujeres y jóvenes en los emprendimientos amplía la base de liderazgos comunitarios y fortalece la cohesión interna. Su involucramiento no solo diversifica las perspectivas en la toma de decisiones, sino que también facilita la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas culturales vinculadas al territorio. En varios casos, las mujeres asumen roles en consejos directivos o comités de base, lo que ha permitido ampliar las capacidades de negociación y fortalecer la cohesión interna, asegurando que las iniciativas
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productivas respeten la cosmovisión local y promuevan una distribución más equitativa de beneficios. De igual forma, la participación de jóvenes en proyectos de innovación, monitoreo ambiental y revitalización cultural ha contribuido a la continuidad de los liderazgos y a la consolidación de nuevas formas de gobernanza adaptadas a los desafíos contemporáneos. En los casos analizados, la participación de mujeres y jóvenes opera de manera complementaria como motor de transmisión cultural, sostenibilidad económica y renovación de la gobernanza. En el ámbito agroforestal, Kanuja incrementó la participación femenina en empleos y proveeduría, acompañando este proceso con formación en género y educación financiera, lo que robustece el liderazgo de las mujeres y amplía su capacidad de negociación. Por su parte, Kemito Ene, aunque mantiene una base femenina más limitada, ya incorpora a mujeres como asociadas y en empleos formales en condiciones de igualdad. En ambos casos, la inclusión femenina fortalece la cohesión comunitaria al diversificar ingresos y aportar estabilidad en los hogares, mientras que propicia la transmisión de conocimientos y prácticas culturales hacia los jóvenes. En las cadenas de guayusa, Ally Guayusa concentra una mayoría femenina en su colectivo, con roles en producción, empaque y liderazgo, consolidando autonomía económica y transmisión de conocimientos y prácticas agroforestales. Los jóvenes participan en procesos administrativos y de liderazgo junto a sus madres, avanzando hacia una gobernanza intergeneracional. En paralelo, Ruku Kawsay institucionalizó la equidad de género mediante la paridad en su Junta Directiva y la incorporación de mujeres en funciones administrativas, al tiempo que incentiva la permanencia juvenil con empleo y formación asociados a la guayusa, reduciendo la migración hacia áreas urbanas. En el sector turístico, ASOZHONM fomenta la integración de jóvenes como guías locales y en la toma de decisiones, garantizando continuidad cultural y económica. Painu incorpora a jóvenes mediante pasantías en guianza, hotelería, atención al cliente y gastronomía, reforzando el empalme generacional e introduciendo innovación en la oferta turística. En Sacha Waysa, las mujeres sostienen la cocina, el guiado y las artesanías como prácticas identitarias, mientras que el grupo juvenil Sacha Kuirana desarrolla actividades en viveros, fotografía, marketing y gastronomía, generando ingresos propios y ampliando capacidades que contribuyen a su permanencia en la comunidad. En Kotsimba, la participación femenina se amplía en los comités técnicos y de turismo, y en el liderazgo de iniciativas como aguaje, camarones de Malasia, peces amazónicos y taricayas, mientras que los jóvenes acceden a formación en turismo y hotelería con la expectativa de retornar al territorio y ampliar las oportunidades laborales locales. En el ámbito agroalimentario y gastronómico, AMITLI constituye un ejemplo de liderazgo exclusivamente femenino, basado en la transformación de fariña y la gastronomía amazónica tradicional. Este modelo asegura ingresos, preserva el sistema de la chakra y garantiza la continuidad cultural. Su experiencia se ha convertido en un referente positivo en la región, inspirando la creación de nuevas asociaciones y motivando a mujeres y jóvenes como agentes de transformación social. En el ámbito de las artesanías y el textil, ASOTEXKICH, nacida como iniciativa de mujeres kichwas, hoy cuenta con presencia activa de mujeres en todos sus cargos directivos. Más allá de su rol económico, las socias sostienen la identidad cultural de sus pueblos como portadoras de saberes ancestrales, transmitiendo conocimientos vinculados a la lengua, los símbolos, la
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cosmovisión y las prácticas productivas. Este protagonismo refuerza la legitimidad cultural y la toma de decisiones inclusivas. En Chunaky Baru, además de elaborar artesanías y participar en la directiva, las mujeres transmiten el oficio a sus hijos, asegurando continuidad generacional y preservación del conocimiento tradicional.Finalmente, en los productos forestales no maderables, AFIMAD consolidó en 2023 un Consejo Directivo integrado íntegramente por mujeres, quienes asumieron la línea de muru muru y los espacios de comercialización, reforzando su rol en la gobernanza y en la distribución justa de beneficios. En paralelo, Bioincos integra asociaciones de mujeres en su cadena de frutos y promueve la capacitación de niños y jóvenes en especies nativas, historia territorial y tecnologías de monitoreo, combinando revitalización cultural con herramientas modernas. En conjunto, las trayectorias descritas evidencian que la articulación entre liderazgo femenino y participación juvenil contribuye a sostener la seguridad alimentaria y cultural, favorece una distribución más equitativa de beneficios y fortalece la cohesión comunitaria. Estos procesos también actualizan la gobernanza con una perspectiva intergeneracional, al integrar a mujeres y jóvenes en espacios de decisión, innovación y gestión. La evidencia sugiere que allí donde se amplían estos roles, los emprendimientos consolidan legitimidad interna y aumentan su capacidad de incidencia frente a actores externos, sentando bases más firmes para su permanencia a largo plazo.
Hallazgo 9: Los em prendim ientos im pulsan transformaciones socioeconóm icas que fortalecen la cohesión e identidad com unitaria a largo plazo. En este sentido, los emprendimientos indígenas no solo fortalecen la capacidad económica de las comunidades, sino que también actúan como catalizadores de transformaciones sociales que potencian la gobernanza indígena, ampliando las oportunidades de liderazgo, asegurando la sostenibilidad a largo plazo y promoviendo una participación más inclusiva de mujeres y jóvenes en la vida comunitaria y territorial.Los casos analizados muestran transformaciones que combinan generación de ingresos con fortalecimiento organizativo, liderazgo y revitalización cultural. En el ámbito agroforestal, Bioincos transforma las dinámicas locales al reemplazar coca, minería y ganadería ilícita por bioeconomía sostenible, lo que amplía oportunidades económicas y recupera identidad cultural vinculada al territorio. De manera similar, Kanuja impulsa la sustitución de cultivos ilícitos por producción orgánica de café y cacao, fortalece la negociación colectiva y garantiza precios justos. En Kemito Ene, un mecanismo solidario de préstamos internos a tasa cero para emergencias en educación, salud y accidentes fortalece la cohesión y legitima la organización, sosteniendo la gobernanza en contextos de limitada provisión estatal. Dentro de las experiencias asociadas a la guayusa, Ally Guayusa cohesiona a las familias a partir de la generación de ingresos y diversificación hacia productos de la chakra, lo que se traduce en aportes sociales para salud, proyectos comunitarios y apoyo a nuevas iniciativas. En Ruku Kawsay, los beneficios trascienden lo económico al financiar proyectos sociales y productivos que alcanzan incluso a familias no socias; la guayusa se reafirma como producto de identidad y riqueza ancestral, consolidando pertenencia y sostenibilidad cultural y económica. En turismo comunitario, Painu opera como motor de cohesión al diversificar actividades (turismo, pesca, fariña y artesanía) con beneficios directos para las familias y un renovado
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sentido de pertenencia; su posicionamiento facilita inversiones en infraestructura y articulación con aliados externos, fortaleciendo la sostenibilidad comunitaria. Sacha Waysa, por su parte, revitaliza prácticas ancestrales con ceremonias como la Guayusupina2 y la Pampamesa 3, genera empleo legítimo dentro de la comunidad y abre espacios de formación para jóvenes; la reducción de conflictos internos y del consumo de alcohol refleja avances en cohesión y orientación colectiva. En este mismo eje, Kotsimba avanza en la formalización como SAC, lo que fortalece su gestión y capacidad de negociación, facilita el acceso a fondos concursables y reemplaza actividades extractivas por turismo sostenible; la creación de comités de turismo instala una estructura permanente de transparencia y control social. En el ámbito agroalimentario y gastronómico, AMITLI consolida un espacio de organización liderado exclusivamente por mujeres indígenas, basado en la transformación de fariña y la gastronomía amazónica tradicional; su ejemplo impulsa la creación de nuevas asociaciones en la región, abriendo oportunidades de liderazgo para mujeres y jóvenes y reforzando la cohesión social. En el sector artesanal y textil, ASOTEXKICH incrementa ingresos familiares, mejora condiciones de vida de sus socias y fortalece su autoestima, a la vez que consolida identidad cultural kichwa mediante la producción de vestimenta tradicional. En el eje de productos forestales no maderables, AFIMAD dinamiza transformaciones mediante la diversificación (castaña, muru muru, piscigranjas y turismo) y la construcción de infraestructura productiva como una planta de castaña. La creación de comités de base tiene el potencial de reducir conflictos internos, mientras que un Consejo Directivo integrado íntegramente por mujeres amplía oportunidades de liderazgo para quienes nunca las tuvieron; el apoyo a jóvenes para educación técnica y universitaria profundiza la proyección de largo plazo. En conjunto, estas experiencias muestran que los emprendimientos activan cambios económicos y culturales que amplían el liderazgo (especialmente de mujeres y jóvenes), refuerzan la cohesión y consolidan la gobernanza con horizonte de largo plazo, integrando identidad, organización y sostenibilidad en el territorio.
Hallazgo 10: Los em prendimientos fortalecen la gobernanza com unitaria y territorial, sosteniendo la gestión productiva y la conservación a largo plazo. Los emprendimientos indígenas han contribuido a consolidar la gobernanza comunitaria y territorial como pilar de sostenibilidad. Al requerir organización para gestionar recursos, comercializar productos y cumplir con estándares externos, fortalecen estructuras colectivas que luego se aplican también a la toma de decisiones sobre el territorio. Esta experiencia organizativa refuerza la capacidad de las comunidades para administrar sus bienes comunes y sostener procesos de conservación en el largo plazo. En este punto la gobernanza no solo se entiende como un arreglo administrativo, sino como un proceso político, social y cultural que asegura la autonomía, el manejo sostenible del territorio y la transmisión de la identidad "Guayusupina" hace referencia al ritual de compartir la guayusa en la comunidad amazónica, un momento ancestral de unión con la naturaleza y los miembros de la comunidad. Esta ceremonia, practicada entre todas las edades, juega un papel importante en la transmisión de la cultura y las tradiciones locales 3 La "pambamesa" es un acto donde todos comen y comparten los mismos alimentos, en el mismo lugar, sin privilegios, con un sentido de unidad y hermandad 2
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indígena a las futuras generaciones (Baragwanath & Bayi, 2020; PNUD, 2020; Von Braun & Alford, 2025). En el sector agroforestal, la creación de Kanuja fortaleció la negociación colectiva y la formalización comercial, además de abrir espacios de formación en género, marketing y gestión, consolidando así la sostenibilidad organizativa. En paralelo, Kemito Ene reforzó órganos de control y educación tras su transformación en cooperativa en 2023, formalizó contratos con socios e instauró un programa de proyección social; la articulación con CARE, DEVIDA y aliados internacionales amplió su incidencia y consolidó su rol de catalizador de gobernanza territorial. En el ámbito de la guayusa, Ally Guayusa sostiene su operación sobre el respaldo comunitario, lo que garantiza cohesión interna y legitimidad territorial. Aunque enfrenta riesgos derivados de las fluctuaciones del mercado de la guayusa, ha diversificado sus actividades incorporando otros productos de la chakra y servicios comunitarios, tales como la capacitación técnica y organizativa para productores y jóvenes, la canalización de certificaciones orgánicas colectivas, la compra garantizada de la producción familiar y la promoción del liderazgo económico de mujeres, lo que reduce su vulnerabilidad y refuerza su sostenibilidad. Su trayectoria sirve como referencia para otras organizaciones. En el eje de productos forestales no maderables, AFIMAD robusteció su estructura interna mediante comités de castaña y muru muru y la parcelación de áreas comunales gestionadas por comuneros, reduciendo conflictos y clarificando responsabilidades. Al mismo tiempo, sus alianzas con WWF, empresas privadas y el Ministerio del Ambiente amplían la incidencia en la gestión territorial y refuerzan la gobernanza externa. En conjunto, los casos muestran que los emprendimientos fortalecen reglas, órganos y prácticas de participación, a la vez que tejen alianzas estratégicas fuera del territorio. Así, actúan como verdaderos catalizadores de gobernanza comunitaria y territorial, condición que sostiene la sostenibilidad ambiental, económica y cultural a largo plazo.
Hallazgo 11: Los emprendim ientos indígenas refuerzan la capacidad política de las com unidades frente a am enazas ex ternas. Los emprendimientos indígenas no solo son estrategias económicas, sino también mecanismos de conservación territorial y de fortalecimiento político-comunitario frente a amenazas externas. En el campo agroforestal, diversas experiencias muestran cómo la producción sostenible se articula con la defensa territorial. AFIMAD, en Madre de Dios, ha impulsado organización y movilización comunitaria frente a amenazas como la minería de oro, la contaminación por mercurio y los efectos del cambio climático. Su rol como guardián activo del territorio se refuerza al cuestionar concesiones mineras otorgadas por el Estado, fortaleciendo la voz política local y legitimando la gobernanza comunitaria ante terceros. En el mismo eje, Kanuja utiliza la formalización de ventas y el acceso a precios justos para reducir la vulnerabilidad de los productores frente a intermediarios abusivos. Esta práctica refuerza la capacidad de negociación y permite exigir condiciones más equitativas en el mercado. A su vez, Kemito Ene, en la cuenca del río Ene, regula precios y vehiculiza condiciones de comercio justo mediante negociación colectiva, lo que disminuye la exposición de sus socios a dinámicas desventajosas y fortalece la incidencia política de la organización. De manera complementaria, Bioincos amplía la capacidad de incidencia al articular alianzas con gobiernos locales (incluido un contrato de
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planta en Villagarzón), con autoridades indígenas del territorio Yunguillo y con cooperación internacional (USAID, NESsT, GGGI). Esta arquitectura institucional robustece la posición negociadora de las comunidades proveedoras y eleva su voz frente a actores externos. En el ámbito del turismo comunitario, los emprendimientos se consolidan como defensas activas del territorio. ASOZHONM, en la Amazonía colombiana, enfrenta la presión minera mediante la integración de la autoridad propia, la guardia indígena y el modelo turístico comunitario. Esta combinación ordena la acción colectiva y refuerza la capacidad política local para sostener discusiones y acciones de defensa territorial frente a amenazas extractivas. De forma similar, Sacha Waysa organiza su gestión a través de estatutos, reglamentos y comisiones internas, e integra su propuesta turística mediante vínculos de colaboración con actores externos como Fundación Yakum y NESsT, que aportan acompañamiento técnico. En ambos casos, el turismo comunitario opera como un mecanismo de generación de ingresos bajo gobernanza propia, garantizando que la apertura al mercado no implique pérdida de control sobre el territorio. En conjunto, estos casos evidencian que, frente a presiones extractivas o asimetrías de mercado, los emprendimientos indígenas operan como palancas de poder comunitario. Ordenan la acción colectiva, crean puentes institucionales y mejoran la posición negociadora de las comunidades, reforzando su capacidad política para proteger el territorio y sostener su modelo de vida. 4.4. Factores del contexto y condiciones habilitantes Si bien los emprendimientos indígenas generan impactos concretos en conservación y gobernanza, sus resultados no pueden comprenderse de manera aislada. Están profundamente condicionados por el contexto territorial, político y económico en el que se insertan, así como por las relaciones que las comunidades establecen con actores externos. La evidencia muestra que el acceso seguro al territorio, la presión de actividades extractivas, las oportunidades (y limitaciones) de los mercados, la cooperación internacional, y la disponibilidad de marcos de planificación comunitaria y de información confiable constituyen factores decisivos que habilitan o restringen el alcance de los emprendimientos. Estos elementos no son impactos atribuibles directamente a las iniciativas productivas, pero actúan como condiciones necesarias para que sus logros se sostengan en el tiempo y puedan escalarse. Reconocerlos permite comprender tanto las oportunidades como las limitaciones estructurales que enfrentan las comunidades amazónicas y resaltar la importancia de generar entornos que fortalezcan la sostenibilidad de sus emprendimientos.
Hallazgo 12: El reconocim iento legal del territorio es condición clave para la conservación, pero su im plem entación limitada reduce el im pacto de los em prendim ientos. La literatura confirma que los emprendimientos indígenas constituyen un mecanismo importante para articular la conservación de los bosques con el desarrollo económico comunitario, siempre que se aseguren condiciones habilitantes que refuercen tanto las prácticas sostenibles como la autonomía de las comunidades (Macqueen, 2013; Pacheco et al., 2016). El reconocimiento legal del territorio constituye una condición indispensable para que los emprendimientos indígenas logren impactos sostenibles en conservación. La evidencia para la Amazonía peruana muestra que la titulación de tierras indígenas redujo la deforestación en un
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75% y la perturbación forestal en un 67% durante los dos años posteriores a la titulación (Blackman et al., 2017), lo que refuerza la importancia del aseguramiento legal de la tierra como condición habilitante para la protección de la biodiversidad. Sobre esta base, la gestión directa del bosque posiciona a las comunidades como actores indispensables en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la debilidad en la implementación de los marcos legales limita este potencial. La ratificación de convenios internacionales, como el Convenio 169 de la OIT o la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP), ha sentado las bases para la consulta previa, libre e informada (CPLI) en decisiones relacionadas con el uso de los recursos naturales. No obstante, la aplicación práctica de este derecho ha sido desigual y, en muchos casos, simbólica, sin garantizar la incidencia real de las comunidades (Pereira & Terrenas, 2022; PNUD, 2014a). En Perú, por ejemplo, la Ley de Consulta Previa (Ley N.º 29785) reconoce formalmente este derecho, pero su implementación enfrenta limitaciones como la ausencia de procesos vinculantes, la falta de información adecuada y la escasa incorporación de los resultados en la planificación sectorial (PNUD, 2021b; Grattan, 2025b). En Colombia, la participación indígena se ha institucionalizado a través de los resguardos y de instancias como la Mesa Permanente de Concertación, aunque persisten tensiones por la débil implementación de acuerdos y la falta de articulación interinstitucional, especialmente en contextos de minería, narcotráfico y conflicto armado (PNUD, 2019; Roldán Ortega, 2001). Ante estas limitaciones institucionales, organizaciones indígenas representativas, como AIDESEP en Perú, OPIAC en Colombia o COICA a nivel regional, han desempeñado un papel decisivo en la defensa de sus derechos y territorios. Estas OOII articulan acciones en el ámbito nacional y generan incidencia en espacios internacionales (ej. foros de cambio climático o biodiversidad), lo que ha permitido que los compromisos legales se traduzcan en prácticas más efectivas de conservación y gobernanza.
Hallazgo 13: Las presiones ex ternas, ex tractivas, institucionales y clim áticas, condicionan la efectividad de los em prendim ientos en conservación. Las presiones externas —extractivas, institucionales y climáticas— condicionan de manera decisiva la efectividad de los emprendimientos indígenas amazónicos en materia de conservación. La evidencia comparada muestra que los resultados son heterogéneos, ya que dependen de los marcos institucionales, las presiones económicas y los modelos productivos en cada país. Las actividades extractivas —minería aurífera, cultivos ilícitos, ganadería extensiva y tala ilegal—, junto con megaproyectos como carreteras, hidroeléctricas o explotaciones petroleras, han generado pérdida de cobertura boscosa, degradación de ecosistemas y conflictos territoriales (Brown, 2025; Garcia et al., 2024; Macqueen, 2025; Grattan, 2025a, 2025b; PNUD, 2016). AFIMAD enfrenta de manera simultánea fluctuaciones de precios, competencia transfronteriza y la minería ilegal de oro avalada por concesiones estatales, que además de degradación ambiental han provocado contaminación por mercurio y tensiones internas. Kemito Ene se ve presionada por la expansión del cultivo ilegal de coca, que ha ocasionado pérdida de bosques y riesgos de seguridad. ASOZHONM, en el ámbito turístico, sufre la invasión minera en su resguardo, lo que amenaza directamente su entorno natural. A estas presiones se suman los impactos del cambio climático, que erosionan los conocimientos
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ancestrales utilizados frecuentemente para planificar la producción y debilitan la transmisión intergeneracional. En AFIMAD, la variabilidad climática redujo drásticamente la producción de castaña, con zafras casi nulas en algunos ciclos. En la cuenca del Ene, lluvias más intensas e inundaciones obligaron a Kemito Ene a reubicar cultivos y crear viveros, tensionando prácticas tradicionales del calendario agrícola. Kotsimba reporta crecidas que afectan transporte y producción, mientras que AMITLI registra inundaciones prolongadas que alteran los tiempos de siembra en sus chakras. Bioincos enfrenta lluvias excesivas que provocan caída prematura de frutos, generando tensiones entre saberes ancestrales y necesidades actuales. Ally Guayusa reporta sequías que afectan cultivos como el maní, y Ruku Kawsay lluvias extremas con plagas y enfermedades que incrementan su vulnerabilidad. Incluso en turismo, ASOZHONM identifica impactos de inundaciones recurrentes, que si bien amenazan sus actividades, también refuerzan la conciencia ambiental comunitaria (Boillat & Berkes, 2013; Bowman et al., 2021; PNUD, 2018). En conjunto, la evidencia muestra que cuando las presiones externas —extractivas o climáticas— escalan, los logros de conservación se debilitan y se profundizan los conflictos internos. Esta vulnerabilidad confirma que, aunque los emprendimientos poseen un alto potencial para sostener la conservación, requieren acompañamiento institucional, financiamiento y marcos de apoyo que compatibilicen restricciones ambientales con las necesidades de subsistencia para preservar sus avances en gobernanza y sostenibilidad.
Hallazgo 14: Las limitaciones en financiam iento, certificaciones y m ercados debilitan la sostenibilidad de los em prendim ientos indígenas. La sostenibilidad de los emprendimientos indígenas amazónicos depende en gran medida de condiciones económicas y del tipo de relación que establecen con actores externos. Uno de los principales cuellos de botella es el acceso limitado a financiamiento estable, certificaciones y mercados diferenciados. La débil articulación interinstitucional, la concentración de apoyos en determinadas regiones y los elevados costos de certificaciones (orgánicas, de comercio justo, permisos de exportación, entre otras) restringen la inserción de los emprendimientos, profundizando desigualdades territoriales (PNUD, 2020, 2023b, 2024b; NESsT, 2024). La dependencia de intermediarios en las cadenas de valor reduce márgenes de ganancia y capacidad de negociación (PNUD, 2024b), mientras que la falta de indicadores ambientales claros y comparables limita la posibilidad de demostrar resultados y escalar procesos (NESsT, 2024). Casos como Kemito Ene, que enfrenta falta de capital de trabajo y retrasos en pagos institucionales, o Bioincos, altamente dependiente de un único comprador y sin certificaciones internacionales, muestran la vulnerabilidad comercial de los modelos comunitarios. En el sector turístico, Sacha Waysa refleja la fragilidad derivada de la dependencia de una sola agencia y de apoyos públicos inestables, mientras que AMITLI sufrió la pérdida de su principal comprador de fariña, lo que evidenció la precariedad de ingresos en ausencia de certificaciones y mercados diferenciados. La sostenibilidad financiera sigue siendo frágil por la dependencia de apoyos externos y la limitada implementación de mecanismos de compensación. Iniciativas como los Pagos por Servicios Ecosistémicos (PSE) aún tienen aplicación incipiente en la región (PNUD, 2023a, 2024b; Torrado, 2024; Garcia et al., 2024), lo que refuerza la vulnerabilidad frente a presiones extractivas. A ello se suma el riesgo de cooptación de la bioeconomía por actores con fines extractivos, que reproducen lógicas incompatibles con los tiempos ecológicos y los modos de
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vida indígenas (NESsT, 2024). En este contexto, experiencias como la de Kotsimba muestran la dificultad de sostener la diversificación (cacao, café y turismo) cuando depende de fondos concursables y apoyos externos que no garantizan continuidad. Los programas internacionales han abierto oportunidades para acceder a incentivos por conservación —como Visión Amazonía en Colombia, proyectos REDD+ en Perú y Brasil o los Pagos por Resultados del GCF—, pero la participación directa de comunidades indígenas se ve limitada por la complejidad de los mecanismos, los altos costos de certificación y la mediación de intermediarios (Kalman et al., 2024; PNUD, 2023b). El caso de Chunaky Baru refleja estas dificultades: aunque reconoce el potencial de estos programas, las barreras de certificación y de acceso reducen su capacidad de beneficiarse de manera autónoma. La relación con actores externos es, por tanto, ambivalente. Cuando los incentivos se anclan en instituciones comunitarias legítimas, los resultados se potencian. Sin embargo, en ausencia de este anclaje, pueden generar dependencia y tensiones internas. El rol de las ONG, agencias de cooperación, gobiernos locales y organizaciones indígenas nacionales y regionales resulta decisivo: estas alianzas pueden brindar recursos, visibilidad y respaldo político, pero también introducir agendas externas que debilitan la autonomía indígena si no respetan los mecanismos de decisión comunitaria
Hallazgo 15: Las tensiones internas y la desigual participación lim itan la cohesión com unitaria necesaria para sostener los emprendim ientos. La evidencia muestra que problemas administrativos y distributivos, como la falta de comprensión de contratos, la distribución desigual de beneficios o los aportes económicos obligatorios, pueden generar divisiones internas, sobrecargan a los liderazgos comunitarios y ponen en riesgo la continuidad de los proyectos (Kalman et al., 2024). Ejemplos concretos confirman estas tensiones. En Kemito Ene, la imposibilidad de realizar adelantos por cosecha llevó a que algunos productores vendieran a intermediarios, debilitando la cooperativa y generando conflictos entre ingresos de corto plazo y sostenibilidad del modelo. En AMITLI, los aportes obligatorios fueron percibidos como carga por varias socias, provocando renuncias y presión sobre las directivas, mientras que los conflictos laborales se agudizan porque las mujeres deben compatibilizar la gestión empresarial con sus responsabilidades familiares y con el trabajo en sus chakras, lo que refleja la fragilidad organizativa y las limitaciones de tiempo que enfrentan. En el mismo sentido, Ruku Kawsay enfrenta debilidades de comunicación y gestión financiera, y Chunaky Baru sufre la falta de legitimidad del trabajo artesanal y la rotación anual del Curaca, lo que afecta la continuidad de la planificación comunitaria. Estas situaciones coinciden con lo señalado en la literatura: en ausencia de liderazgo sólido y de mecanismos culturalmente pertinentes de participación, los emprendimientos se vuelven vulnerables a fracasos organizativos (PNUD, 2023a, 2024a, 2024b). A ello se suma la limitada inclusión de mujeres, jóvenes y grupos marginados, que debilita la transmisión cultural y el relevo de liderazgos. Aunque existen experiencias de liderazgo femenino y de participación juvenil en ámbitos como plantas medicinales, artesanías o conservación de semillas (FAO, 2020a, 2020b; PNUD, 2023a, 2024b), la evidencia sistemática sigue siendo escasa. En AMITLI, la participación juvenil depende de incentivos económicos; en Kemito Ene, la baja presencia de mujeres en la base social limita su incidencia; y en Kotsimba no se han consolidado mecanismos que garanticen la participación sostenida de mujeres y
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jóvenes, con el riesgo de concentración en liderazgos masculinos tradicionales o de agentes externos a la comunidad. En resumen, estas evidencias muestran que las fricciones internas, la fragilidad de los liderazgos y la falta de inclusión en los procesos de decisión constituyen factores críticos que reducen la cohesión comunitaria y limitan la sostenibilidad organizativa, económica y cultural de los emprendimientos.
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5. CONCLUSIONES
5.1 Conclusiones del estudio Los resultados obtenidos confirman que los emprendimientos indígenas amazónicos constituyen actores estratégicos en la sostenibilidad ambiental y de las comunidades de la región. Su aporte trasciende lo económico: tienen el potencial de integrar prácticas productivas de bajo impacto con sistemas de gobernanza comunitaria que aseguran la conservación de los ecosistemas y la cohesión social. En la intersección entre economía, cultura y ambiente, estas iniciativas se posicionan como modelos viables de bioeconomía que fortalecen la autonomía indígena y generan beneficios colectivos medibles. La evidencia analizada muestra que los emprendimientos no solo reducen la deforestación, regeneran suelos y mantienen servicios ecosistémicos, sino que también consolidan estructuras de liderazgo, amplían la participación de mujeres y jóvenes e incrementan la capacidad política de las comunidades frente a presiones externas. Estos impactos refuerzan un círculo virtuoso: la conservación de los bosques legitima la gobernanza indígena, mientras que una gobernanza sólida sostiene la permanencia de prácticas sostenibles en el tiempo.
Conservación de los recursos naturales
Emprendimientos indígenas
Fortalecimiento de la gobernanza comunitaria
Figura 3. Relación entre conservación de recursos naturales, emprendimientos indígenas y gobernanza comunitaria. Fuente: SISTME (2025). Sin embargo, los logros alcanzados enfrentan importantes limitaciones. Las presiones extractivas, el cambio climático y la debilidad de los marcos institucionales erosionan los avances, al igual que la dependencia de apoyos externos, las restricciones de acceso a financiamiento y las tensiones internas en la distribución de beneficios. Estas vulnerabilidades confirman que la sostenibilidad de los emprendimientos requiere entornos habilitantes:
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seguridad territorial, marcos normativos claros, financiamiento estable, acceso a certificaciones y mercados diferenciados, así como acompañamiento institucional continuo. De manera transversal, los hallazgos destacan la relevancia de NESsT y de otros actores de apoyo en la consolidación de los bioemprendimientos indígenas. Su rol ha sido clave para aportar capital paciente, asistencia técnica y redes de articulación que potencian las capacidades comunitarias. La continuidad de este acompañamiento, combinada con políticas públicas inclusivas y mecanismos de financiamiento internacional accesibles, será decisiva para sostener y escalar los impactos. Finalmente, el análisis evidencia que los emprendimientos indígenas amazónicos no deben ser vistos únicamente como proyectos económicos, sino como pilares de gobernanza territorial y de acción climática global. Reconocerlos y fortalecerlos implica apostar por un modelo de desarrollo que integra identidad cultural, justicia social y sostenibilidad ambiental. Su capacidad para generar ingresos sin destruir los ecosistemas constituye una lección práctica de que es posible conjugar economía y conservación bajo lógicas comunitarias. En este sentido, el apoyo sostenido a estas iniciativas no solo beneficia a las comunidades locales, sino que aporta a la agenda climática y de biodiversidad a nivel regional y global. 5.2. Implicancias de política pública y financiamiento internacional La relación virtuosa entre gobernanza comunitaria y conservación en la Amazonía exige políticas públicas y esquemas de financiamiento internacional que reconozcan a los emprendimientos indígenas como actores estratégicos de sostenibilidad. Su aporte va más allá de lo productivo: sostienen derechos colectivos, fortalecen instituciones locales y aseguran la gestión de territorios clave para la acción climática. Organizaciones de incubación y acompañamiento como NESsT, así como fundaciones y ONG internacionales, tienen la oportunidad de consolidar esquemas de apoyo que reduzcan barreras de acceso a mercados y financiamiento. Esto implica cubrir costos de certificaciones, facilitar capital de trabajo adaptado a los ciclos forestales y agroforestales, y fortalecer capacidades internas de gestión. El objetivo no es solo mejorar la rentabilidad, sino garantizar autonomía organizativa y legitimidad comunitaria. Los gobiernos, instituciones financieras multilaterales, junto con bancos de desarrollo regionales y agencias de cooperación, pueden desempeñar un papel decisivo al crear líneas de crédito flexibles, garantías y programas de infraestructura productiva gestionada por comunidades. Estas acciones pueden complementarse con mecanismos de compras públicas inclusivas que integren productos amazónicos en políticas sociales y de alimentación, ampliando mercados para los emprendimientos sin perder su control territorial. Las instituciones interesadas en impulsar estos emprendimientos deben considerar simplificar el acceso directo para pueblos indígenas. Al garantizar financiamiento estable y previsible, estos programas reforzarán la capacidad de las comunidades para sostener sus logros ambientales y negociar en mejores condiciones. Los gobiernos nacionales y subnacionales (junto con gobiernos locales en territorios amazónicos) deben asegurar marcos normativos que reconozcan los planes de vida y los instrumentos de ordenamiento territorial indígena como políticas públicas vinculantes. Al mismo tiempo, resulta esencial fortalecer sus capacidades técnicas y financieras para acompañar de manera sostenida a los emprendimientos. Procesos de consulta previa, libre e informada,
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aplicados de manera vinculante, deben ser parte central de estas estrategias. Asimismo, es necesario que la cooperación internacional en general, las agencias de la ONU y otras iniciativas filantrópicas o empresariales alineen sus intervenciones con la cosmovisión indígena, evitando imponer modelos ajenos. La inclusión activa de mujeres y jóvenes amplía la base de legitimidad de la gobernanza y aporta perspectivas innovadoras para la sostenibilidad. A la par, avanzar hacia indicadores regionales comparables permitirá dimensionar de manera más clara las contribuciones de los emprendimientos a la gobernanza y a la conservación, fortaleciendo su incidencia en espacios multilaterales. En definitiva, el desafío común es sostener el círculo virtuoso que se desprende de la evidencia: una gobernanza sólida permite conservar territorios y ecosistemas; y los logros de conservación, al ser visibles y medibles, refuerzan la legitimidad de la gobernanza comunitaria. Este equilibrio debe guiar la orientación de los recursos financieros y de las políticas públicas, asegurando que las comunidades amazónicas sean reconocidas no solo como beneficiarias, sino como protagonistas de la acción climática y de la sostenibilidad global.
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ANEXO I: Análisis de deforestación en las zonas de influencia de los emprendimientos indígenas apoyados 1. Definición del área de influencia de los emprendimientos evaluados La definición de las áreas de influencia constituye un paso clave para garantizar la validez de los análisis de conservación y deforestación en los territorios vinculados a los emprendimientos indígenas amazónicos. En este estudio, el concepto de área de influencia de los emprendimientos indígenas amazónicos se define como el conjunto de espacios territoriales donde las iniciativas generan algún tipo de resultado directo o indirecto. Esto incluye, en primer lugar, las áreas de recolección y manejo de insumos primarios (como parcelas agroforestales, bosques de castaña o chakras) que constituyen la base productiva de los emprendimientos. También comprende las zonas en las que se desarrollan circuitos turísticos o actividades de ecoturismo comunitario, donde las normas de uso y conservación repercuten sobre el entorno natural. Finalmente, se consideran parte de la influencia las áreas vinculadas a socios o proveedores locales y actividades de apoyo logístico, en tanto forman parte de las redes económicas y sociales activadas por los emprendimientos. Esta aproximación amplia permite reconocer que los emprendimientos no se restringen a un punto específico de producción, sino que impactan en un mosaico territorial más extenso, en el cual se combinan conservación, uso sostenible de recursos y dinámicas comunitarias. Para este estudio, se adoptaron criterios jerárquicos y complementarios que permiten establecer de manera consistente los límites espaciales de cada caso. Dichos criterios, aplicados en orden de prioridad, fueron los siguientes: a) Disponibilidad de perímetros o áreas definidas por los emprendimientos. En los casos en que el emprendimiento entregó polígonos con coordenadas de vértices que delimitan su área de acción, se utilizaron directamente estos para los análisis. Estos insumos representan la fuente más precisa, al reflejar la delimitación explícita provista por los propios beneficiarios o gestores del emprendimiento. b) Uso de áreas comunales oficiales. Cuando los puntos de geolocalización de actividades se ubicaron dispersos en la mayor parte de la extensión de una comunidad o resguardo indígena amazónico, se consideró como área de influencia la delimitación cartográfica oficial de dicha comunidad. Para ello se recurrió a bases de datos oficiales de cada país, que garantizan el reconocimiento institucional y legal de los territorios. c) Construcción de buffers en casos focalizados. En los emprendimientos donde las coordenadas se concentraban en un área específica dentro del perímetro de una comunidad, se definió un área circular (buffer) cuyo diámetro se ajustó a la mayor distancia entre los puntos reportados. Este procedimiento aseguró que todos los puntos asociados al emprendimiento quedaran dentro del área analizada. De manera
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complementaria, se excluyeron de la delimitación cuerpos de agua y zonas externas a las comunidades, a fin de mantener la coherencia territorial. d) Segmentación de buffers en caso de agrupamientos en secciones. Cuando las coordenadas de los emprendimientos se agrupan en más de un sector dentro de la misma comunidad y dichos sectores se encuentran espacialmente separados, el área de influencia se definirá mediante envolventes circulares o poligonales independientes para cada clúster identificado. La elección entre geometría circular o poligonal responderá a la distribución de los puntos y a criterios de coherencia territorial, manteniendo las exclusiones establecidas (cuerpos de agua y zonas externas a la comunidad). Este criterio se aplicará preferentemente a emprendimientos de carácter productivo (p. ej., agricultura, recolección, manejo forestal no maderable), en los que la influencia se concentra en núcleos operativos diferenciados. En cambio, para emprendimientos de servicios turísticos o ecoturísticos, cuya operación suele articular múltiples hitos y circuitos dispersos, la delimitación se realizará mediante: (i) un buffer único que integre la totalidad de las localizaciones relevantes, o (ii) la delimitación comunal oficial completa, cuando la dispersión de puntos cubra la mayor parte del territorio. De esta manera, la segmentación por clústeres permite capturar con mayor precisión la dinámica espacial de las actividades productivas, mientras que, para los servicios turísticos, se prioriza una envolvente integral acorde con la lógica de circuitos y conectividad del destino. La aplicación de estos criterios varió según el país. En Colombia, se empleó información primaria georreferenciada directamente proporcionada por los emprendimientos. En varios casos se realizaron coordinaciones específicas con los responsables de los emprendimientos para acordar las áreas de influencia, lo que permitió una mejor aproximación espacial. Adicionalmente, se utilizó la capa oficial de Resguardos Indígenas Formalizados actualizada al 2025 por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), así como la cartografía de límites administrativos del Marco Geoestadístico Nacional 2024 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En Ecuador, junto a la información provista por los emprendimientos, se incorporaron las geometrías de Territorios Indígenas del Ecuador elaboradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE, 2022) y la cartografía oficial de división política del Instituto Geográfico Militar (IGM). No obstante, el emprendimiento ASOTEXKICH (Ecuador) fue excluido del análisis de deforestación debido al limitado impacto que presenta en materia de conservación ambiental. Su actividad principal se concentra en la confección de indumentarias textiles, sin realizar acciones directas en terrenos ni incidir en el uso de bosques o áreas de conservación. En este sentido, su contribución a la dinámica de cobertura forestal es reducida o nula, lo que justifica su no inclusión en el análisis geoespacial desarrollado Finalmente, en Perú se contó con información georreferenciada de las actividades de los emprendimientos y se complementó con la base de Comunidades Nativas Amazónicas provista por el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (COFOPRI) y disponible en el repositorio del Ministerio de Cultura al 2024. Asimismo, se utilizó la cartografía oficial de división político-administrativa del Instituto Geográfico Nacional (IGN). En síntesis, la construcción de las áreas de influencia combinó insumos primarios (coordenadas
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provistas por los emprendimientos) con fuentes cartográficas oficiales de comunidades indígenas y divisiones territoriales. Si bien esta aproximación permitió contar con áreas de análisis consistentes, en algunos casos la falta de información estandarizada limitó la posibilidad de obtener representaciones exactas, lo que debe ser tenido en cuenta al interpretar los resultados posteriores. 2. Metodología de cuantificación de la deforestación El análisis de la dinámica de cobertura forestal en las áreas de influencia de los emprendimientos se llevó a cabo mediante herramientas de teledetección y procesamiento de datos espaciales en la plataforma Google Earth Engine (GEE). Este entorno de análisis geoespacial en la nube facilita la integración de grandes volúmenes de datos satelitales y permite automatizar cálculos temporales y espaciales a distintas escalas. La base de datos principal utilizada fue el conjunto Global Forest Change v1.12 desarrollado por Hansen et al. (2013) en la Universidad de Maryland, reconocido como una de las fuentes más consistentes para monitorear la deforestación a nivel global. Este producto cuenta con una resolución espacial de 30 metros y provee registros anuales de pérdida de cobertura forestal a partir del año 2000, lo que posibilita un análisis multitemporal robusto. El proceso de cuantificación se dividió en dos fases principales: a) Construcción del mapa de línea base. Para cada emprendimiento se definió el estado inicial de los bosques al inicio de su periodo de operaciones. Se utilizó la capa treecover2000, aplicando un umbral del 30% de cobertura arbórea para clasificar como “bosque” aquellos píxeles que cumplían dicho criterio. A continuación, se descontó la pérdida de cobertura registrada en la banda lossyear para los años anteriores al inicio de operaciones, obteniendo así un mapa que refleja el estado del bosque inmediatamente previo a la intervención del emprendimiento. b) Cuantificación de pérdida anual. En la segunda fase se calculó la pérdida de bosque año por año durante el periodo de análisis. Para ello, se identificaron y aislaron los píxeles con valores en la banda lossyear correspondientes a cada año específico. Este procedimiento generó mosaicos anuales de deforestación, los cuales fueron exportados y sistematizados para cada área de influencia. El resultado es una serie temporal de mapas georreferenciados que permiten visualizar la magnitud, localización y tendencias de la deforestación a lo largo del tiempo. La integración de estas dos fases asegura una caracterización robusta del fenómeno de pérdida de bosques. Por un lado, el mapa de línea base establece un punto de referencia claro y comparable; por otro, los productos anuales permiten observar variaciones interanuales, identificar patrones espaciales de mayor presión y evaluar la eficacia de los emprendimientos en contextos de conservación. De este modo, la metodología desarrollada no solo posibilita calcular la extensión total de bosque perdido en cada emprendimiento, sino también comprender la dinámica temporal y espacial de dicho proceso, insumo esencial para el análisis de resultados y la generación de evidencia sobre el rol de los emprendimientos indígenas en la conservación de los territorios amazónicos. 3. Análisis de Resultados
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A continuación, se presenta la comparación entre la deforestación promedio y la tendencia en los años anteriores al inicio de cada emprendimiento frente a los años posteriores a su inicio. Así evaluaremos si hay señales de que la operación de los proyectos coincidió con una reducción de la presión sobre los bosques en sus áreas de influencia. 3.1 Colombia En Colombia se evaluaron cinco emprendimientos: AMITLI (2016), PAINU (2015), CHUNAKY BARU (1996), BIOINCOS (2017) y ASOZHONM (2019). El periodo de análisis considerado fue 2010–2024. AMITLI El emprendimiento AMITLI se ubica al interior del Resguardo Indígena Vaupés, en proximidad al municipio de Mitú. El área de influencia, con una superficie de 21.06 hectáreas, se delimitó mediante el criterio de construcción de buffers sobre las ubicaciones georreferenciadas de las chakras, empleando un radio fijo de 69.10 metros. Esta longitud se definió a partir de información declarada por NESsT sobre el tamaño de las parcelas del emprendimiento (aproximadamente 1.5 hectáreas por chakra), de modo que el perímetro resultante capture de manera consistente el espacio operativo. Los buffers fueron posteriormente disueltos en un único polígono y recortados al límite comunal, manteniendo la coherencia territorial establecida para el estudio. Antes del inicio (2010–2015), la pérdida anual promedió 0.32 ha, con valores muy bajos y un único leve aumento en 2013 (0.7 ha). Tras el inicio en 2016, el promedio 2016–2024 se elevó a 1.12 ha/año (incremento de 0.80 ha/año respecto del tramo previo), con máximos en 2020 y 2023 (2.2 ha), además de un repunte menor en 2017 (1.7 ha) y años cercanos a cero (2019: 0.0 ha; 2024: 0.1 ha). En una primera aproximación, estos resultados no indican una reducción sostenida de la deforestación asociada al inicio del emprendimiento; por el contrario, el nivel medio posterior es más alto, pese a la intermitencia de años con pérdidas marginales.
En el plano espacial, la chakra contigua a Mitú concentra la mayor pérdida posterior a 2016, con predominio de áreas deforestadas dentro del perímetro y remanentes mínimos de cobertura persistente. Al suroeste de la ciudad de Mitú se ubica la mayor parte de las chakras del emprendimiento; allí la deforestación aparece de forma intermitente y alterna con sectores que conservan la cobertura de línea base. En conjunto, el balance dentro de varios perímetros de
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análisis resulta desfavorable para la conservación, con una superficie deforestada predominante desde 2016.
PAINU El emprendimiento PAINU se localiza en el entorno de la comunidad de San Sebastián de los Lagos, municipio de Leticia. Dado que su operación corresponde a un circuito turístico que recorre extensiones significativas de los resguardos “Ticuna y Cocama de La Playa”, “Ticuna de San Antonio de Los Lagos y San Sebastián”, la comunidad indígena “Sector La Playa” y una sección del resguardo “Ticuna-Huitoto Kilómetro 6 y 11”, el área de influencia se definió según el criterio de áreas comunales oficiales, empleando la delimitación cartográfica reconocida para cada uno de estos territorios y su superficie alcanza las 1,170.3 hectáreas.
Entre 2010 y 2024, la pérdida anual de bosque dentro del área de influencia muestra niveles bajos a moderados, con variaciones interanuales. Antes del inicio (2010–2014) el promedio fue de 13.7 ha/año, con oscilaciones acotadas y un máximo en 2010 (22.5 ha). Tras el inicio en 2015, el promedio aumentó a 19.8 ha/año (Incremento de 6.1 ha/año respecto del periodo
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previo), con picos en 2017 (27.7 ha) y 2020 (34.2 ha), y un mínimo en 2021 (5.4 ha) seguido de una recuperación hacia 2024 (32.2 ha). En el plano espacial, el mapa evidencia focos de pérdida concentrados en los bordes y accesos de los polígonos comunales próximos al eje urbano de San Sebastián y San José, así como núcleos dispersos en las porciones interiores.
CHUNAKY BARU CHUNAKY BARU se ubica en la comunidad de San José, municipio de Leticia, con actividades extractivas en dos sectores claramente definidos dentro del Resguardo Indígena Ticuna-Huitoto Kilómetro 6 y 11. El área de influencia cubrió un total de 497.8 hectáreas, este se delimitó mediante dos buffers independientes sobre cada clúster de localizaciones y se recortó a la porción del resguardo contenida en dichos perímetros, empleando la cartografía comunal oficial para asegurar coherencia territorial
Dado que el emprendimiento inició en 1996 y no se dispone de series previas comparables, el análisis comienza en 2010, en ese sentido para el periodo 2010–2024, la pérdida anual de bosque se mantiene en niveles bajos, aunque con repuntes marcados: el promedio de 2010–
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2015 es 2.38 hectáreas por año, mientras que entre 2016 y 2024 asciende a 5.09 hectáreas por año. El mínimo se registra en 2013 (1.6 ha) y los máximos en 2020 (11.4 ha) y 2024 (8.4 ha), lo que indica un aumento del nivel después de 2016 con interrupciones puntuales. Por otro lado, el análisis grafico a través de mapa de deforestación utiliza 2010 como línea base, representando la acumulación 2010–2024. Espacialmente, los focos de pérdida se concentran en bordes y accesos del polígono principal, con un núcleo secundario en el clúster norte.
BIOINCOS BIOINCOS desarrolla actividades dentro del Resguardo Indígena de Yunguillo. El área de influencia se definió combinando un perímetro fijo de parcelas declaradas con un envolvente que integra parcelas georreferenciadas fuera de ese polígono. Al identificarse dos clústeres de parcelas separadas, se aplicaron buffers específicos para cada uno y se recortaron al interior del territorio del resguardo indígena, configurando un área de influencia de 766.6 hectáreas. En términos de dinámica, el promedio anual de pérdida de cobertura de bosques antes del inicio operativo (2010–2016) fue de 0.86 hectáreas, con niveles muy bajos y variación acotada. Desde 2017 hasta 2024, el promedio se ubicó en 1.55 hectáreas por año, es decir, un nivel ligeramente mayor, con un pico en 2018 (3.6 ha) y otro repunte en 2022 (2.9 ha), intercalados con años de pérdida reducida (2019: 0.6 ha; 2023: 0.3 ha). En una primera aproximación, la evidencia no sugiere una disminución sostenida de la deforestación tras el inicio del emprendimiento; por el contrario, el nivel medio posterior es mayor y la dinámica exhibe episodios intensos.
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El mapa para esta zona (eminentemente boscosa y sin proximidad a centros urbanos) presenta focos dispersos con mayor densidad en bordes del polígono y algunas alineaciones internas.
ASOZHONM El emprendimiento de ASOZHONM se ubica en la comunidad indígena de El Venado. Su circuito turístico se despliega sobre porciones de los resguardos “Del Paraje de El Venado” y “Puinave y Curripaco de los Parajes Remanso – Chorro Bocón”. El ámbito de influencia se definió con un buffer alrededor de los atractivos del circuito y se recortó a las áreas comunales que intersectan dicho perímetro, delimitación que, en conjunto, abarca 2,533.1 hectáreas. En términos cuantitativos, antes del inicio del emprendimiento (2010–2018) la pérdida anual promedió 24.84 hectáreas, impulsada por un evento atípico en 2016 (112.7 ha); al excluir ese año, el promedio previo se sitúa en 13.86 hectáreas. Tras el inicio en 2019, el promedio desciende a 8.63 hectáreas entre 2019 y 2024, con una trayectoria que se mantiene en un rango bajo desde 2021. Esta combinación (nivel medio posterior inferior al previo, robusto aun controlando por 2016, y estabilización en valores reducidos) constituye un primer indicio
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compatible con una reducción de la presión deforestadora en el área de influencia desde el inicio de operaciones.
El mapa muestra que, dentro del buffer, existe un pequeño centro poblado (El Venado) y el río Inírida atraviesa el área, con mínimos espacios de pérdida visibles dispersos en todo el espacio de influencia no necesariamente ubicados alrededor del asentamiento.
En conjunto, los resultados para Colombia muestran que AMITLI, PAINU, CHUNAKY BARU y BIOINCOS no evidencian una reducción sostenida de la deforestación tras el inicio de operaciones: en todos ellos el promedio posterior se mantiene igual o mayor al del periodo previo (aumentos marcados en AMITLI y PAINU; incrementos moderados y en niveles bajos en CHUNAKY BARU y BIOINCOS). En contraste, ASOZHONM presenta un descenso consistente del nivel medio posterior (aun controlando el pico atípico de 2016 en el tramo pre), constituyendo el único indicio favorable entre los casos analizados. Cabe señalar, con base en la información proporcionada, que las áreas de influencia de PAINU, CHUNAKY BARU y AMITLI abarcan zonas con asentamientos comunitarios en expansión, lo que podría explicar parte de las presiones
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observadas. La tabla resumen adjunta sintetiza estos hallazgos, incluyendo para cada emprendimiento el año de inicio, el tamaño del área de influencia, el área de cobertura forestal en el año de referencia y la tasa promedio anual de deforestación 2022–2024, además de una columna de evidencia de reducción. Estos hallazgos deben entenderse como evidencia preliminar que orienta la formulación de estudios posteriores más rigurosos para evaluar en forma robusta el impacto atribuible de cada emprendimiento sobre la deforestación.
Emprendimiento
AMITLI PAINU CHUNAKY BARU BIOINCOS
Área de influencia (Ha)
Área de cobertura forestal al inicio de operaciones (Ha)
2016
67,115.63
2015
1,170.32
1996 2017
Año de Inicio de operaciones
Tasa promedio anual de deforestación (2022 - 2024) (%)
Reducción de deforestación
65,537.66
0.31
No detectada
1,049.94
2.12
No detectada
497.84
476.01*
1.13
No detectada
766.58
740.84
0.22
No detectada
2019 2,533.09 2,304.63 0.28 Existe evidencia ASOZHONM *Se tomó como referencia el inicio de la serie en 2010, dado que no se disponía de información de tan larga data para cobertura forestal.
3.2 Ecuador En Ecuador se evaluaron tres emprendimientos: SACHA WAYSA, ALLY GUAYUSA ambos iniciando operaciones en 2018 y RUKU KAWSAY que inicio operaciones en 2017. El análisis busca identificar si la deforestación dentro de sus áreas de influencia mostró cambios relevantes al comparar el periodo previo al inicio de emprendimiento desde 2014 con los años en operación hasta el 2024. RUKU KAWSAY El emprendimiento de RUKU KAWSAY desarrolla sus actividades en una porción del territorio indígena del Pueblo Kichwa de Rukullakta. Con una extensión de 1,485.37 hectáreas, el área de influencia fue delimitada mediante polígonos. Esta delimitación se basó en la geolocalización y agrupamiento en clústeres de las parcelas por secciones comunitarias, aplicando la metodología definida para casos de múltiples núcleos operativos en un mismo territorio. Según la última información reportada por el emprendimiento, ALLY GUAYUSA opera en los territorios indígenas de la Comuna 24 de Mayo y comunidades aledañas Con base en la geolocalización de parcelas y su distribución por secciones del territorio, el área de influencia se definió tomando íntegramente las delimitaciones comunales, incorporando únicamente el sector con actividad mediante un buffer recortado a la porción del territorio intersectada por las ubicaciones, de acuerdo con la metodología para clústeres focalizados En términos cuantitativos, antes del inicio operativo (2014–2016) la pérdida de cobertura de bosques anual promedio es de 5.27 hectáreas. Tras el inicio en 2017, el promedio 2017–2024 se ubicó en 8.88 hectáreas por año, con picos en 2017 (13.6 ha), 2020 (13.3 ha) y 2024 (15.4 ha), intercalados con años de menor pérdida (por ejemplo, 2019: 4.3 ha y 2023: 4.1 ha). Esta trayectoria sugiere un aumento del nivel medio posterior al inicio, sin una reducción sostenida en el tiempo.
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En el plano espacial (mapa adjunto), la pérdida se distribuye de forma heterogénea entre los polígonos comunitarios, con mayor densidad de focos en algunos bloques centrales y del sector sur, y manchas dispersas en el resto del conjunto, patrón compatible con presiones localizadas al interior de los clústeres de actividad.
SACHA WAYSA El área de influencia abarca 32.51 hectáreas, se definió con el polígono operativo provisto por el emprendimiento, que concentra los atractivos y la infraestructura turística, y se empleó como unidad espacial para el análisis temporal de la pérdida de cobertura. Antes del inicio (2014–2017), la deforestación anual promedió 0.09 hectáreas, con un único registro en 2017. En el periodo posterior (2018–2024), el promedio es 0.19 hectáreas por año, con eventos puntuales en 2020, 2022 y 2024 y valores nulos el resto de los años. La serie muestra niveles muy bajos y de ocurrencia intermitente, sin reducción sostenida tras el inicio y con un ligero aumento del nivel medio, aunque dentro de un rango mínimo en términos
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absolutos.
En el plano espacial, el mapa evidencia zonas deforestadas pequeñas y aisladas de pérdida al interior del polígono, cercanas a bordes y puntos específicos, sin conformar frentes continuos; este patrón es coherente con una operación turística dispersa en un entorno predominantemente boscoso.
ALLY GUAYUSA Según la última información reportada por el emprendimiento, ALLY GUAYUSA opera en los territorios indígenas de la Comuna 24 de Mayo y comunidades aledañas. El área de influencia tiene una dimensión de a 2,057.52 hectáreas, esta se definió tomando íntegramente las delimitaciones comunales, incorporando únicamente el sector con actividad mediante un buffer recortado a la porción del territorio intersectada por las ubicaciones, de acuerdo con la metodología para clústeres focalizados En la serie 2014–2024 se distinguen dos tramos. Antes del inicio (2014–2017), la pérdida anual
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promedió 38.7 ha, con una trayectoria ascendente y un máximo en 2017 (82.1 ha). Después del inicio (2018–2024), el promedio desciende a 24.6 ha/año, con valores marcadamente menores en varios años (p. ej., 2019: 11.7 ha; 2021: 10.7 ha; 2023: 6.5 ha) y repuntes puntuales (2020: 32.9 ha; 2024: 50.4 ha). En una primera aproximación, el nivel medio posterior es inferior al del periodo previo, lo que constituye un indicio preliminar de menor presión deforestadora en el área de influencia tras el inicio del emprendimiento.
En el plano espacial, el mapa muestra pérdida distribuida en varios segmentos, con focos visibles en las inmediaciones de la Comuna 24 de Mayo (sector medio-derecha del conjunto) y sectores deforestados dispersas en los demás bloques, patrón compatible con presiones localizadas dentro de un territorio con múltiples núcleos de actividad.
En conjunto, los resultados para Ecuador muestran trayectorias diferenciadas: RUKU KAWSAY no evidencia una reducción de la deforestación tras el inicio de operaciones (el promedio posterior es mayor al previo, con repuntes en 2017, 2020 y 2024); SACHA WAYSA mantiene niveles muy bajos e intermitentes, sin un descenso sostenido pero en un rango mínimo en
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términos absolutos; y ALLY GUAYUSA presenta un descenso del nivel medio posterior respecto del tramo previo, con varios años en valores moderados y algunos repuntes puntuales. La tabla resumen adjunta sintetiza estos hallazgos, indicando para cada emprendimiento el año de inicio, el tamaño del área de influencia, el área de cobertura forestal al inicio y la tasa promedio anual de deforestación 2022–2024, junto con una lectura sobre la existencia de evidencia de reducción.
Emprendimiento
Año de Inicio de operaciones
Área de influencia (Ha)
Área de cobertura forestal al inicio de operaciones (Ha)
Tasa promedio anual de deforestación (2022 - 2024) (%)
RUKU KAWSAY
2017
1,485.37
1,452.13
0.65
SACHA WAYSA
2018
32.51
30.81
1.09
ALLY GUAYUSA
2018
2,057.52
2,023.74
0
Reducción de deforestación
No detectada Sin patrón discernible Existe evidencia
Estos hallazgos deben entenderse como evidencia preliminar que orienta la formulación de estudios posteriores más rigurosos para evaluar, con métodos apropiados y controles espaciales, el impacto atribuible de cada emprendimiento sobre la deforestación. 3.3. Perú En Perú se evaluaron cuatro emprendimientos: KEMITO ENE (2010), KANUJA (2011), AFIMAD (2008) y KOTSIMBA (2020). El periodo de análisis considerado fue 2006–2024. KEMITO EME El emprendimiento de KEMITO EME desarrolla sus actividades en las comunidades nativas Unión Puerto Asháninka, Centro Caparocia, Saniveni, Quiteni, Cutivireni, Camantavishi, Centro Tsomaveni y Quempiri. El área de influencia tiene una dimensión de 22,395.9 hectáreas y se definió del siguiente modo: se tomó completa la delimitación comunal de Quempiri (donde las parcelas cubren la mayor parte del territorio), para las demás comunidades, se construyó un buffer en cada agrupamiento de parcelas y se retuvo solo la intersección con sus territorios; todo ello se integró en una única capa para el análisis.
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En la comparación temporal, la pérdida anual de cobertura de bosques antes del inicio de actividades del emprendimiento (2007–2009) es de 141.6 hectáreas por año. Durante los años de operación del emprendimiento (2010–2024) el promedio aumentó a 447.9 hectáreas por año, con valores muy elevados en 2016, 2019–2021 y un máximo en 2023. Es decir, el nivel medio posterior es sustancialmente mayor y la serie muestra episodios reiterados de alta pérdida, sin una reducción sostenida en el tiempo. KANUJA KANUJA desarrolla sus actividades en el ámbito de la comunidad nativa Jerusalén de Miñaro. Dado que las parcelas georreferenciadas se distribuyen en gran parte del territorio comunal, el área de influencia se definió como la delimitación completa de la comunidad, en coherencia con el criterio aplicado para casos donde la operación cubre la mayor parte del territorio, configurando un área de influencia de 3,234.1 hectáreas.
Con 2011 como año de inicio, la pérdida anual de bosque promedió 32.0 hectáreas en el periodo pre-inicio (2007–2010) y pasó a 64.2 hectáreas por año en el periodo posterior (2011–2024), evidenciando un aumento del nivel medio. La serie posterior combina un ascenso hasta 2017
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(158.9 ha, máximo del periodo), seguido de una moderación con valores intermedios en 2018– 2024 y un mínimo relativo en 2021 (22.9 ha). En una primera aproximación, estos resultados no respaldan una reducción de la deforestación asociada al inicio del emprendimiento; más bien, sugieren un nivel medio posterior más alto con episodios de pérdida intensos.
En el plano espacial, los eventos de pérdida se distribuyen ampliamente dentro del polígono comunal, con concentraciones internas y presencia en el sector sur y oeste del perímetro, patrón compatible con presiones localizadas en un territorio con actividad extendida. AFIMAD El emprendimiento de AFIMAD se ubica al interior de la comunidad nativa Boca Pariamanu. El área de influencia cubre una extensión de 828.8 hectáreas y se delimitó mediante un buffer construido alrededor de las ubicaciones georreferenciadas de recolección dentro del ámbito comunal, ajustado a la distribución de puntos y recortado a la porción correspondiente de la comunidad.
Con 2008 como inicio del periodo de operación del emprendimiento, la pérdida anual promedio
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es 1.3 hectáreas en 2007 (año previo disponible) y 4.25 ha/año en 2008–2024. Dentro del periodo de operación se observa una trayectoria descendente por tramos: un arranque alto 2008–2011 (promedio 6.45 ha/año, pico 2008: 20.2 ha), una fase intermedia 2012–2016 (5.64 ha/año) y una estabilización en niveles bajos desde 2017–2024 (2.28 ha/año, mínimos en 2019–2024). En una primera aproximación, este comportamiento sí sugiere una reducción gradual de la presión deforestadora durante la operación, con consolidación de valores bajos en la parte final del periodo.
En el plano espacial, el mapa muestra concentraciones de pérdida en el sector cercano al centro poblado de Boca Pariamanu y en las proximidades del cauce del río Las Piedras, además de eventos puntuales al interior del buffer. KOTSIMBA KOTSIMBA presta servicios de turismo comunitario en el ámbito de la comunidad nativa del mismo nombre. Dado que las localizaciones del servicio se concentran en una fracción del territorio, el área de influencia se definió mediante un buffer que integra dichas ubicaciones y se recortó a su intersección con la delimitación comunal, en línea con la metodología para casos focalizados, de esta manera el área de influencia cubre un terreno de 237.4 hectáreas.
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Antes de que empezara el proyecto (2007–2019), la pérdida de bosque fue irregular: en promedio 2.19 ha por año, con tres picos muy claros en 2015, 2017 y 2018 que explican más del 90% de toda la pérdida de ese periodo. Durante el periodo de operación del emprendimiento (2020–2024) la situación cambia: el promedio baja a 0.04 ha por año, con un único registro pequeño en 2021 (0.2 ha) y cero en el resto. En términos simples, los picos que se veían antes desaparecen y la deforestación se mantiene en un nivel mínimo y estable dentro del área de influencia.
El mapa respalda esta lectura: las pérdidas son puntuales y de pequeña extensión dentro del buffer, sin continuidad espacial evidente y con muy baja densidad en el tramo reciente. En conjunto, los resultados para Perú muestran patrones contrastantes: KEMITO EME y KANUJA no evidencian una reducción de la deforestación tras el inicio de operaciones; en ambos casos el promedio posterior es sustancialmente mayor al del periodo previo y se registran episodios de pérdida elevados en varios años. En cambio, AFIMAD presenta una caída progresiva dentro del periodo de operación del emprendimiento, pasando de un arranque alto (2008–2011) a niveles bajos y estables desde 2017; y KOTSIMBA exhibe una reducción marcada, con
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promedios casi nulos desde 2020. La tabla resumen adjunta sintetiza estos hallazgos al presentar, para cada emprendimiento, el año de inicio de operaciones, el tamaño del área de influencia, el área de cobertura forestal al inicio y la tasa promedio anual de deforestación 2022–2024, junto con una lectura sobre la existencia de evidencia de reducción. Estos hallazgos resultados evidencia preliminar que orienta la priorización de análisis posteriores más rigurosos para evaluar, con mejores controles temporales y espaciales, el impacto atribuible de cada emprendimiento sobre la deforestación.
Emprendimiento
Año de Inicio de operaciones
Área de influencia (Ha)
Área de cobertura forestal al inicio de operaciones (Ha)
Tasa promedio anual de deforestación (2022 - 2024) (%)
Reducción de deforestación No detectada
KEMITO ENE
2010
22,395.90
21,769.98
4.08
KANUJA
2011
3,234.12
3,194.47
2.19
No detectada
AFIMAD
2008
828.83
813.96
0.24
Existe evidencia
KOTSIMBA
2020
237.42
235.69
0.00
Existe evidencia
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ANEXO II: Metodología aplicada en el análisis Este anexo documenta el enfoque metodológico aplicado en la consultoría, desde la planificación inicial hasta la recolección, sistematización y análisis de la información. El objetivo fue asegurar un proceso transparente, riguroso y culturalmente pertinente que permitiera analizar con solidez la relación entre los emprendimientos indígenas amazónicos, la gobernanza comunitaria y la conservación del territorio. La estrategia combinó métodos cualitativos y cuantitativos bajo un enfoque intercultural y territorial. Se articularon entrevistas semiestructuradas, trabajo de campo, análisis geoespacial y revisión documental, lo que garantizó la triangulación de fuentes y la validez de los hallazgos. Planificación y equipo técnico El equipo elaboró un plan de trabajo detallado que definió objetivos, alcance, cronograma, recursos y criterios de selección de casos. La responsabilidad técnica recayó en el Ing. Martín Dellavedova, mientras que el Economista Eric Müller coordinó la recolección de información primaria en los tres países. La Eco. Evelyn Botasso y el Ing. Martín Sileoni lideraron la revisión de información secundaria, y Jerson Aguilar Valencia condujo el análisis geoespacial. El equipo contó con el apoyo del equipo de NESsT, incluyendo el Director de País en Perú, el Líder de Aceleración de Perú, y los responsables de la cartera de en Colombia, Ecuador y Perú. Cobertura La consultoría abarcó 13 emprendimientos indígenas amazónicos distribuidos en Colombia, Ecuador y Perú. Siete de ellos fueron visitados presencialmente (Chunaky Baru y Painu en Colombia; Sacha Waysa, Ruku Kawsay y Asotexkich en Ecuador; AFIMAD y Kotsimba en Perú) mientras que los seis restantes se abordaron mediante entrevistas virtuales. Este criterio aseguró representatividad sectorial, territorial y organizativa, incluyendo experiencias de turismo comunitario, artesanías, agroforestería, producción de bioingredientes y manejo forestal sostenible. Dentro del conjunto de 13 emprendimientos se identificaron también casos emblemáticos para un desarrollo narrativo más profundo en el informe. La selección se basó en criterios de relevancia, tales como la magnitud de sus aportes ambientales, la solidez de sus estructuras de gobernanza, las innovaciones productivas u organizativas que introducen y la capacidad de ofrecer aprendizajes aplicables en otros contextos. Instrumentos para la recolección de información primaria El proceso de recolección primaria se apoyó en tres guías semiestructuradas, diseñadas y validadas con el equipo de NESsT para garantizar su pertinencia cultural y su alineación con los objetivos de la consultoría. Las entrevistas estuvieron dirigidas a los siguientes actores relevantes: 1. Dirigentes y responsables de los emprendimientos: presidentes de asociaciones, gerentes y coordinadores. Se indagó en gobernanza interna, distribución de beneficios, inclusión de mujeres y jóvenes, gestión ambiental y articulación con marcos normativos y de mercado. Además, se exploraron los riesgos ambientales enfrentados, las amenazas externas y los
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desafíos a futuro para la sostenibilidad de cada iniciativa. 2. Liderazgos y autoridades comunitarias: representantes tradicionales y lideresas locales. Las entrevistas abordaron la legitimidad de los emprendimientos, los impactos sobre la cohesión social y los planes de vida comunitarios, así como los mecanismos de resolución de conflictos. También se recogieron percepciones sobre presiones ambientales y amenazas que condicionan la gobernanza territorial. 3. Miembros de base de las asociaciones (artesanos, productores y comuneros): actores que aportaron testimonios directos sobre los beneficios económicos, sociales y culturales derivados de los emprendimientos, las dificultades cotidianas de producción y comercialización, y los riesgos ambientales percibidos en sus territorios. Asimismo, expresaron expectativas sobre la continuidad de las iniciativas y su papel en la transmisión intergeneracional de conocimientos. Las entrevistas combinaron preguntas abiertas, que favorecieron narrativas detalladas y percepciones comunitarias, con preguntas cerradas que facilitaron la construcción de indicadores comparables. El registro en notas de campo y el uso de matrices de sistematización fortalecieron la triangulación con la evidencia documental y geoespacial. En total, se entrevistó a más de 60 personas en los 13 emprendimientos, mediante modalidades presenciales y virtuales. La diversidad de perfiles permitió capturar tanto la visión estratégica de los dirigentes como la experiencia cotidiana de base. Esta pluralidad de voces enriqueció el análisis, visibilizando los aportes a la gobernanza y la conservación, así como los riesgos, amenazas y desafíos que marcan la sostenibilidad futura de las iniciativas. Tabla 2: Lista de personas entrevistadas Nombre País Emprendimiento Entrevistado/a AMITLI
ASOZHONM
Colombia
Bioincos
Modalidad
Lida Medina
Presidenta de la asociación
Virtual
Jemy Hernandez Muñoz
Lideresa comunal
Virtual
Rito García
Presidente del emprendimiento
Virtual
Rodrigo Evaristo
Capitán de la Virtual Comunidad Venado
Yuli Adner Acosta
Chunaky Baru
Rol
Representante y Virtual cofundadora Representante de la Presencial asociación
Harrison Arias
Secretario
Presencial
José Manuyama Hamias
Líder Comunal
Presencial
Johana Acosta
Artesana y ama de Presencial casa
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Painu
Ally Guayusa
José Yahuarcani Sandi
Presidente y Representante Legal
Presencial
Nelson Grefa
Presidente de la asociación
Virtual
Glenda Andy
Administradora y Representante Legal
Virtual
Lideresa comunal
Virtual
Presidenta
Presencial
Verónica Shinguango Alvarado Doris Andi Asotexkich
Celeste Grefa Diana Tanguila López Simón Tupay Oscar Salazar Virgilio Chimbo Aurora Filomena Tunay
Ecuador
Administradora/Rep Presencial resentante Legal Trabajadora administrativa y Presencial socia fundadora Presidente/Director Presencial General Vicepresidente Presencial Secretario Legal Presencial Tesorera
Coordinadora del núcleo Rukullakta Coordinador del Fredy Grefa núcleo Nueva Estrella Coordinador del Bartolo Shiguango núcleo Tambaycu Coordinador del Hiladia Shiguango núcleo Portoyacu Coordinadora del Nancy Chimbo núcleo Villano Trabajador Manuel Shiguango administrativo Alicia Chimbo
Ruku Kawsay
Gerardo Chongo Marcia Yumbo Sacha Waysa
Luis Grefa Tania Grefa José Yumbo Florinda Yumbo
Presidente
Presencial Presencial Presencial Presencial Presencial Presencial Presencial Presencial
Lider de la Presencial asociación Técnico encargado Presencial Lideresa Presencial Comunitaria Lider y fundador de Presencial la comunidad Miembro de la Presencial comunidad
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Vanesa Aviles
Miembro de la comunidad
Presencial
AFIMAD
Martín Huaypuna
Fundador de la empresa
Presencial
Kanuja
Jaime Taquia Justo
Kemito Ene
Luis Yael Cuadros
Trabajador administrativo
Virtual
Jorge Almirón Loraico
Comunero y gerente de la empresa
Presencial
Perú Noelia Farfán Loraico Kotsimba Eugenia Paloma Loraico Luisa Loraico Benedicta Loraico
Virtual
Comunera/Expresidenta de la comunidad/Integra Presencial el comité de turismo Comunera y pertenece al Presencial consejo de mayores Comunera/ExDirectiva/ExPresencial perteneciente al consejo de mayores Comunera Presencial
Revisión documental La fase de recolección y análisis de información secundaria incluyó una revisión sistemática de literatura y documentos técnicos. El proceso priorizó estudios académicos, informes institucionales y literatura especializada en bioeconomía indígena, gobernanza comunitaria y conservación ambiental, así como documentos relevantes sobre riesgos y desafíos socioambientales. De esta manera, se organizó la evidencia en torno a los ejes temáticos de la consultoría, asegurando insumos sólidos y coherentes para el análisis final. Se revisaron más de 80 fuentes, incluyendo artículos académicos, informes de organismos multilaterales (FAO, PNUD, BID, WWF, entre otros), literatura gris 4 y reportes periodísticos especializados. El listado abarca estudios sobre bioeconomía indígena, gobernanza territorial, turismo comunitario, manejo forestal, reformas de tenencia y amenazas externas como minería ilegal, expansión agrícola e incendios forestales. El análisis permitió comparar enfoques, identificar patrones y reconocer vacíos críticos, en particular la ausencia de indicadores armonizados y evaluaciones longitudinales a nivel regional. Consideraciones éticas El proceso se guió por principios de consentimiento libre, previo e informado, pertinencia Incluye información generada por gobiernos, instituciones académicas, empresas y la industria en formato físico o digital, como informes, tesis, actas de congresos, documentos de trabajo, patentes y preprints
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cultural, confidencialidad y respeto a los tiempos comunitarios. Antes de cada entrevista, los participantes recibieron información clara sobre los objetivos de la consultoría, el uso de los datos y su carácter voluntario. La información sensible se anonimizó cuando fue necesario, y se implementaron mecanismos de resguardo en repositorios cifrados de acceso restringido al equipo técnico. Se priorizó la sensibilidad cultural en la interacción con las comunidades, adaptando el lenguaje y evitando generar expectativas fuera del alcance de la consultoría. Asimismo, se estableció el compromiso de que los resultados fueran utilizados de manera responsable, preservando la confianza depositada por los participantes. Limitaciones La consultoría enfrentó limitaciones vinculadas con el tiempo, los recursos y la logística. La imposibilidad de visitar los 13 casos de forma presencial redujo la profundidad observacional en los seis emprendimientos abordados virtualmente. Asimismo, algunos registros administrativos presentaron falta de estandarización, lo que dificultó la comparación de datos. Reflexión metodológica La combinación de entrevistas, revisión documental, trabajo de campo y análisis geoespacial ofreció una mirada integral y sólida sobre los emprendimientos indígenas amazónicos. El diseño permitió capturar tanto la heterogeneidad de modelos productivos como los aportes concretos a la gobernanza comunitaria y la conservación del territorio. El proceso evidenció también la necesidad de avanzar hacia protocolos comunes de indicadores socioambientales y hacia la implementación de líneas de base y evaluaciones periódicas que permitan medir impactos con mayor precisión. Tales esfuerzos fortalecerían la legitimidad de los emprendimientos como actores estratégicos de conservación y desarrollo sostenible, ampliando su incidencia en políticas públicas y programas internacionales. Finalmente, la identificación de casos emblemáticos permitió destacar buenas prácticas y lecciones aprendidas, que constituyen referencias útiles para inspirar futuras intervenciones en la región.
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