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Guía #56: Eros. Dolor y muerte

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Guía coleccionable mexicano José Guadalupe Posada, una pareja de esqueletos departen su cotidianidad más mundana a pesar de su condición de cadáveres; o en la serigrafía de Saúl Huertas, Serie Ayerim (1977), su modelo, la fémina amada, parece agonizar en su cama ataviada de flores.

Dolor y muerte

Luis Caballero. Del Portafolio: San Juan de la Cruz -Noche Oscura-, 1977 Litografía en piedra

A propósito del contenido primigenio presente en las figuras africanizadas de las Demoiselles de Avignon (1907) de Pablo Picasso, André Salmon comentó que “éstas encarnan la energía sexual en estado puro y son la imagen de una fuerza vital”. A este ímpetu existencial y especulativo que hace el pintor acerca del contenido sexual en su propia obra, el crítico L. Rubin propone añadir una dimensión tanatofóbica, a manera de contrasentido, para esclarecer y puntualizar este recurrente aspecto en la obra de Picasso. Rubin expresa que las obras eróticas de Picasso representan primordialmente la imbricación, o mejor aún la simbiosis de Eros y Tánatos, es decir, la convivencia bajo la misma plataforma expresiva de la pasión y la muerte, el amor y el odio, la creación y la destrucción. Todas estas fuerzas hacen presencia simultánea en su obra y por ende, se deduce a través de esta premisa la ambivalencia esencial de los sentimientos que Picasso albergaba hacia las mujeres y traducía consecuentemente en sus creaciones plásticas. “Eramos sus diosas, pero también, «frazadas para limpiar pisos» y «máquinas para sufrir». Sus ojos desorbitaban destinos. Lo rodeó la muerte y lo abrazó la vida, hasta los 91, cuando nos dejó”, dijo Dora Maar, una de las esposas de Picasso quien murió en 1997 a la edad de 90 años, dejando para la posteridad una frase lapidaria: "Yo no fui la amante de Picasso, él sólo fue mi amo". Paradójicamente un año antes de morir, cuando tenía 90 años, Picasso dijo que “la muerte fue la única mujer que lo acompañó siempre”. Y e n t o n c e s, s e p r e g u n t a l a h u m a n i d a d desconcertada, ¿qué significaron realmente para el artista las trece diosas «oficiales» que fueron sus frazadas para limpiar pisos...y lo amaron incluso hasta el suicidio?

Alfonso Quijano Acero. La Cosecha de los Violentos (detalle), 1968. Xilografía

Este dolor constante infringido al ser amado y la pulsión de muerte como componentes simultáneos y esenciales en la obra de Picasso, acarrean un diálogo esclarecedor en relación con algunas obras del Museo de Arte Moderno La Tertulia. En ellas se encuentra también con frecuencia esa ambivalencia ero-tanática. Así por ejemplo, en el grabado Sin título (1910) del

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EROS, DOLOR Y MUERTE

en la colección del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali

En el caso específico de la obra de Roberto Cabrera, Contrastes (1974), el retrato de la mujer es el soporte físico del cadáver central que yace solitario en medio de la imagen hecha paisaje, una especie de colorido telón de fondo del deceso.

Augusto Rendón. Yumbo o la nube gris, 1976. Aguafuerte

Más específicamente el tema de la muerte, así como en la serie del Minotauro de la Suite Vollard, hace su aparición de forma cruda y melancólica en las obras de Pedro Alcántara (La danza de la muerte, 1976; Son sombra de guerreros, 1971); David Becker (In a dark time, 1973) y en La cosecha de los violentos (1968) de Alfonso Quijano. En estas obras se pone en evidencia la irremediable condición efímera de los cuerpos humanos, adquiriendo proporciones monumentales en ciertos casos, o por el contrario reduciéndose a una ilustración mnemotécnica de una ceremonia o rito funerario. La muerte se establece, en el conjunto de piezas seleccionadas, como el epílogo de las “fuerzas vitales” atribuidas a Picasso. Estos ímpetus desencadenan, en principio, la pasión y la creación artística por efecto del deseo y la seducción, para luego cambiar y transformarse en mutaciones mitológicas irrefrenables desbordantes de deseo y encarnadas en posesiones de una agresión desproporcionada, terminando en el letargo reflexivo de ese convulso desenlace fatal y trágico que es la muerte. Elías Heim. Curador

Robert Nelson. Seamster of Venus -Homenaje a Burroughs-. 1970. Litografía en piedra

EQUIPO MUSEO DE ANTIOQUIA. Directora: Lucía González D. Director de Curaduría: Conrado Uribe P. Coordinadora de Curaduría: Cristina Cardona M. Asistentes de Curaduría: Adriana Ríos M. y Juliana Cardona A. Secretaria de Curaduría: Julia Villegas M. Coordinadora de Colecciones: Catalina Pérez B. Restauradoras: Martha Zapata M. y Laura Corso M. Director de Comunicaciones: Mauricio Turriago V. y María Isabel Zapata C. Diseñador Gráfico: Juan Fernando Velásquez R. Asistente de Comunicaciones: Mónica Arbeláez F. Director Museo Itinerante: Carlos Edwin Rendón. Directora de Educación: Beatriz Pérez. Coordinadora de Educación: Gloria García. Directora de Cultura: Ana Lucía Cárdenas T. Directora de Proyectos: Vanessa Escobar. Directora Administrativa y Financiera: Sara Gaviria. Subdirector Financiero: Fredy Gómez. Directora de Mercadeo: Eliana Uribe. Directora de eventos: Gina Morales. Coordinadora de Relaciones Corporativas: Paula González. Directora Jurídica: Cristina Abad. Directora Comercial: Marcela Pimiento. Director de Operaciones: Juan Guillermo Bustamante. Directora de Gestión Humana: Luz Marina Bravo.

10 de junio de 2009 al 9 de agosto 2009 Museo de Antioquia Medellín - Colombia

Organizan:

Enrique Grau. Homenaje II, 1979. Aguafuerte coloreado a mano

Pablo Picasso y la Suite Vollard Al revisar detenidamente los temas aparentemente inconexos que conforman la Suite Vollard de Pablo Picasso, producida entre 1930 y 1939, se encuentra en ella un orden y disposición de narrativas muy concretas que confirman la importancia del erotismo en la evolución de su obra. En este graficario, el artista logra constituir un cuerpo poéticodiscursivo principal, y otro subalterno, con relación al erotismo protagónico. Un gran porcentaje de los trabajos que la componen (especialmente las serie conocida como El Taller del Escultor), remiten de manera directa o indirecta al tema de la seducción, y es a partir de la mayor parte de las obras que componen la Suite Vollard que podría afirmarse que Picasso formuló, de manera magistral y trascendental, la inmanente mediación del poder de Eros en toda su creación artística.

Apoyan:


Sin embargo el sosiego presente en “El Taller del Escultor” se rompe y se desarrolla en una serie de escenas completamente dramáticas y violentas, conocidas popularmente como la Batalla del Amor o La Violación. En este conjunto las fuerzas instintivas, híbridas entre lo animal y lo humano, se salen de control llegando a la agresión desmedida: la plácida durmiente es abordada y finalmente poseída en contra de su voluntad; de esta manera el Minotauro sacia su pulsión más básica y su deseo descomunal.

Leonel Gongora. Paso de Danza Inconcluso, 1980. Tintas sobre papel

Antonio Eligio Fernández. Katástrofe, 1985. Tinta, acuarela y lápiz sobre papel

composición: mientras que en la parte superior del grabado recrea una escena ornamentada y estilizada, en la inferior representa un desnudo primigenio y exotista de una mujer negra, abordada por su compañero quien, a su vez, está ataviado de modo que remite al Desayuno sobre la hierba de Manet; igualmente en esta escena, es el personaje masculino quien aborda y departe con el objeto del deseo. En las tres obras presentes de Maripaz Jaramillo, el acento está no en un universo paralelo y diferenciado del erotismo referencial de Berni, sino en la escenificación de atmósferas densas, nocturnas y casi subversivas. Las parejas, en secreto, se encuentran pecaminosas en una Cita en el escondite de 1980; o por el contrario se subliman musicalmente como en Dos almas de 1980; y finalmente se descaran públicamente, dando rienda suelta a la pasión impúdica en Cada noche un amor del mismo año.

Un diálogo desde La Tertulia Eros, dolor y muerte en la colección del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, es la respuesta al análisis temático que se desprende de la Suite Vollard de Picasso. Los acervos preponderantes del Museo La Tertulia se caracterizan por ser obras con soporte en papel, como dibujos, collages y grabados. Estas piezas ingresaron en sus reservas gracias a la vocación fundacional de la institución por producir y promocionar la obra múltiple desde el inicio de la década de 1960, permitiendo la puesta en marcha de talleres y residencias de artistas destacados de distintas latitudes y tendencias. Así mismo, las célebres bienales de artes gráficas impulsadas y organizadas por el Museo posicionaron el grabado latinoamericano desde La Tertulia en el circuito internacional de exposiciones, experiencia que convirtió a Cali en un foco de influencia y discusión crítica para el desarrollo de las artes en el Continente.

Maripaz Jaramillo. Cada Noche un Amor, 1980. Óleo sobre lienzo

“Como un animal en celo, Picasso necesitaba de las mujeres con la misma potencia con que las mimaba primero y maltrataba después” afirma la crítica argentina Cristina Castello, autora del texto Picasso genio y chamán. Por esto se asume que, en un ejercicio de autoreferencialidad, Picasso se identificó con personajes míticos como el dios Baco y el Minotauro, este último con una amplia presencia en la Suite Vollard. Pedro Alcántara. De la serie: Los Cuerpos, 1968. Tinta china sobre papel. 68 x 48 cm

La animalidad y desenfreno de Picasso, fue descrita como incontenible y experimental por el novelista Norman Mailer, quien afirmaba que durante toda su vida el artista “quiso ser libre como el mar, y resultó esclavo de su sed hacia todo y hacia todas”. Según Mailer, Picasso quería probar toda forma de sexo, ahogarse de pasión para mejor emerger y por esto la sospecha de la homosexualidad del pintor. En la Suite Vollard, por ejemplo, se pueden apreciar tres obras de 1933, que contienen un alto contenido homoerótico: Dos estatuas masculinas, Escultura de joven con copa y Minotauro vencido.

Eros también es representado en el interior del estudio del artista en las obras de Leonel Góngora. En su obra Paso de danza inconcluso de 1980, el proceso compositivo está mediado por la atracción física y se pone de manifiesto el autorretrato acompañado de una mujer voluptuosa y complaciente que detona la pulsión creativa, más como una fuerza vivencial, que como un acto meramente contemplativo. En Encuentro de 1972, Antonio Berni marca dos hemisferios claramente diferenciados según la

En este mismo sentido, La potranca (1972) del mexicano Francisco Corzas, aparece en este contexto como símbolo brioso del placer entre una bucólica pareja que retoza a la sombra de un árbol en medio del paisaje abierto y convenientemente solitario de un campo despoblado.

Seres Mitológicos

Homo erotismo

El dios del amor y la lujuria

Julio Silva. Ideas de Líneas, 1976. Litografía

colección de La Tertulia mediante dos series de grabados: el primero es el portafolio de San Juan de la Cruz. Noche Oscura de Luis Caballero, y el segundo Saltando matones de los artistas Wilson Díaz y Juan Mejía; en ambas, el recurso nebuloso de narrativas alusivas sirve como excusa para proponer aspectos ambiguos y tambaleantes entre la religiosidad y la atracción sexual de los cuerpos emplazados en las composiciones.

Wilson Díaz / Juan Mejía. Saltando Matones (serie de 12), 1996. Fotocopias a color de carátulas intervenidas

Por esto, la presencia de Eros, como dios responsable del amor entre personajes que para el caso son masculinos, se reconoce también en la

Acatando este supuesto, los paralelos con obras emblemáticas de La Tertulia –donde los seres fantásticos aparecen con frecuencia y refuerzan ese carácter metafórico como recurso plástico para referirse al desenfreno de las fuerzas irracionales–, son uno de los ejes abordados en Eros, dolor y muerte. Obras como Homenaje II (1979) del colombiano Enrique Grau, presenta un retrato masculino del dios Baco coronado con hojas de parra, quien le ofrece al espectador el fruto de la Vid en un brindis solemne. El sonriente personaje establece un vínculo seductor con el que mira; y éste último es abordado por la divinidad con la mirada y los atributos de quien participa y organiza la fiesta y el jolgorio. Los gigantes y seres de otros planetas orbitan de igual forma dentro de este universo inverosímil de la imaginación artística, en diálogo con las delirantes apariciones picassianas presentes en la Suite. En este sentido, en la colección de La Tertulia se encuentran también Under the vulcano (1977), una litografía de Pierre Aletchinsky; Daphne (1973), una xilografía de Penny Bennet; y Unicornio (1948), un dibujo de Eduardo Ramírez Villamizar.

Robert Nelson. Seamster of Venus -Homenaje a Burroughs-. 1970. Litografía en piedra


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