MAYO 2011. N° 198
ÂĄYa tiene 12 meses!
La edad del movimiento
Consejos para lavar la ropa de tu bebé Lavar la ropa del bebé de forma adecuada aportará mayor duración de la prenda, por lo que es recomendable quitar las manchas antes de lavar en la lavadora. Para este propósito, remoje inmediatamente las prendas en agua templada y un poco de jabón durante 15 minutos, frote la mancha y de ser necesario remoje durante 15 minutos más. Finalmente colóquela en la lavadora. Toda la ropa del bebé y ropa de cuna debe ser lavada antes de ser estrenada, debido a que los fabricantes suelen colocarle sustancias para realzar su apariencia. Hasta que el bebé tenga 6 meses de edad debe lavar su ropa de manera exclusiva, aparte de la ropa de los demás miembros de la casa. Use jabón especial para ropa de bebé, como Purex Baby, que no contiene ácidos ni componentes biológicos para evitar una reacción alérgica. No use blanqueadores, suavizantes, ni aditivos; éstos cuentan con sustancias químicas que pueden irritar la piel del bebé.
La piel del bebé y su ropa La piel es una de las señales más visibles de la salud y la del bebé se caracteriza por ser suave, frágil y delicada. En virtud de ello se requiere que su ropa, su “segunda piel”, quede impecable, a baja temperatura, higiénica y suave antes de entrar en contacto con su cuerpo. En este sentido, los pediatras y dermatólogos no dudan en recomendar el uso de detergentes hipoalergénicos sin aromatizantes, ni colorantes, ni exceso de elementos tensoactivos que alteran el grado de acidez normal de su piel (Ph 4 ó 5) como Purex Baby. Para que la piel del bebé no sufra ningún daño se deben elegir detergentes para ropa de bebé que hayan sido testeados dermatológicamente y que aseguren un resultado eficaz a la hora de quitar las manchas. Si se trata de ropa para bebé muy delicada, se puede proteger dentro de una red especial para “ropa delicada” o bien introducirla en la funda de una
almohada antes de colocarla en el tambor de la lavadora. Es recomendable utilizar ropa para bebé de fibras naturales (como el algodón), que absorben la humedad y no producen irritaciones ni alergías. La ropa de bebé debe ser amplia y ligera para permitir libertad de movimiento. No obstante, la ropa interior, como las camisetas y los bodies de algodón, no deben quedar demasiado holgados. Los jerseys, las chaquetas, los leotardos, los calcetines o patucos y los peleles o pijamas enteros, completan el equipo necesario para vestir al bebé.
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Texto Gladyori A. Rodríguez / Foto de portada Holly Reynoso Fotos Holly Reynoso y Thinkstock / Locación Happy Babies & Kids
¡Cumplió un año! la etapa de la independencia Cuando empiezan a caminar, los pequeños al principio se tambalean y tropiezan con todo, luego andan corriendo y trepando por toda la casa, ¡aléjelos del peligro! Ya llegaron los doce meses y a esta edad muchos niños dejan los brazos de mamá para experimentar por sí solos el movimiento libre, pueden caminar y no se detienen ni para comer un bocado. Pero el peligro acecha: las escaleras, las ventanas corredizas, las mesas de cristal, las sillas altas y hasta la cama pueden ser objetos peligrosos a esta edad. Si ya el niño anda de un lado a otro de la casa no lo deje sin la supervisión de un adulto, y debe evitar dejarlo bajo el cuidado de otro menor. Es en el segundo año de vida donde se presentan la mayor cantidad de peligros, ahí es cuando empieza el verdadero trabajo. Es recomendable que se alterne el cuidado del niño entre los adultos de la casa para no agotarse. Si el infante está muy excitado, en muchos casos, un baño de agua tibia puede ayudar. Déjelo moverse por donde quiera siempre que un adulto pueda supervisarle. La pediatra Josefina Luna recomienda que sean los padres quienes pauten en la casa las normas sobre el cuidado de los niños, si estos se quedan en casa con una niñera Para evitar accidentes entre los pequeñitos lo primero es prohibir la entrada
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¿Dónde está el peligro? a las áreas de peligro de la casa, como la cocina, tener barreras físicas para impedir su acceso a lugares que los padres consideran peligrosos, como por ejemplo las escaleras. Además, indica la doctora Luna; “los elementos de limpieza no deben estar en el suelo, siempre en lugares de imposible acceso al niño”. Es recomendable que la persona que cuida al niño haga un curso de primeros auxilios. “Sería ideal que toda persona que cuida niños pequeños tenga conocimientos de primeros auxilios a fin de poder responder de manera oportuna a una emergencia o accidente que pueda tener su hijo. A esta edad los niños comienzan a desplazarse y tienen mayor riesgo de tener accidentes, golpes, o entrarse objetos pequeños a la boca y aspirarlos”, apunta la pediatra.
¿Qué puede hacer mi hijo a esta edad? • Tirar juguetes • E mpujar carritos, cochecitos, sillas y objetos con ruedas y de menor peso Ponerse de puntillas Esconderse Agacharse Bailar Treparse Lanzarse de la cuna Ponerse de pie y brincar en la cama
• • • • • • •
Dentro de casa
En la cocina
niños les gusta el baño en estos meses, sí adoran experimentar con agua: no deben dejarse solos los bebés en el cuarto de baño porque pueden golpearse con la bañera o ingerir el agua del inodoro, jugar con ella o resbalar con el piso mojado. • En la habitación: Cuidado con las camas; con facilidad un niño puede subir a las camas y brincar en ellas sin control. Las ventanas de celosías pueden ser usadas por el pequeño como escalera, corriendo así el riesgo de que éstas se rompan y se provoque un accidente. • Medicamentos: Hay que tener cuidado con las medicinas que se dejan fuera del botiquín, en cualquier lado de la casa. Las píldoras de colores suelen ser muy atractivas para los niños que podrían confundirlas con dulces y tragarlas.
a los niños pequeños les llama la atención los objetos diminutos, al estar en contacto con los granos crudos, como habichuelas y otras legumbres, pueden tragárselos con facilidad, lo cual provoca asfixia. • Cubetas de agua: Se pueden convertir en un peligro cuando se dejan llenas de agua en algún lugar de la casa. Como el peso de la cabeza del niño es mayor que el resto del cuerpo, al acercarse por curiosidad al agua, pueden caer dentro de la cubeta y ahogarse. • Tomacorrientes: Es importante cubrir los tomacorrientes con cobertores ya que muchos niños, por curiosidad, introducen los deditos en esos agujeros que les resultan muy atractivos.
• En el baño: Aunque no a todos los
En la sala
• Las mesa y sillones: La escena se repite
a diario: en un dos por tres el bebé desaparece como por arte de magia y aparece sobre una mesa o silla de la cual puede caerse y golpearse fuertemente en la cabeza. • Floreros y objetos de cristal: A esta edad los niños están probando constantemente hasta dónde pueden llegar e incluso qué objetos pueden cargar, sin tener en cuenta cuán pesado sea. Los floreros y objetos de cristal pueden romperse en el intento y causar heridas considerables. • Mecedoras: Con el balanceo de la mecedora un bebé de menos de 24 meses puede caerse y golpearse fuertemente, así como también puede majarse los dedos.
• Cuidado con los granos crudos. Como
Fuera de la casa
• Cuidado al cruzar la calle: Los niños
son rápidos... más bien rapidísimos y al momento de pasear con ellos por las calzadas deben ir acompañados de un adulto y agarrados de la mano. • Supermercados y centros comerciales: Los niños no deben pasearse solos por las tiendas, en especial en centros comerciales y almacenes de grandes superficies. Corren el riesgo de extraviarse por unas horas y, en casos extremos, podrían ser secuestrados. • Playas y piscina: Hay que tener cuidado con el agua, muchos niños pequeños no le temen y suelen arriesgarse lanzándose al agua sin saber nadar y poniendo su vida en peligro. Ante una piscina o playa se recomienda mucho cuidado, observación en todo momento y mantener el área cerrada, con cerrojos si es posible
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¿De qué puede enfermarse mi hijo? Al entrar en el primer año de vida las posibilidades de contraer virus y otras enfermedades contagiosas se multiplican.
Durante el primer año de vida los niños no suelen padecer de muchas enfermedades, por el cuidado extremo de sus madres o porque en muchos casos están protegidos por los efectos de la leche materna. Pero al entrar en el segundo año las oportunidades para que puedan contagiarse se multiplican porque los chiquitos, que ya caminan, participan más de las actividades sociales, ingresan a los preescolares y se pasan el día explorándolo todo con sus manos. El pediátra y neonatólogo Erwin García, indica que las enfermedades más frecuentes en niños entre 12 y 24 meses dependen de mucho de factores como las enfermedades maternas que se desarrollan sobre todo durante el embarazo y factores medio ambientales; tales como: temperaturas extremas, exposición a alérgenos, contaminación, sin olvidar la condición socioeconómica. “De todos modos, a nivel mundial, las causas de consulta pediátrica más frecuentes entre los 12 y 24 meses de edad son: Otitis media, procesos de enfermedades respiratorias, gastroenteritis e infecciones urinarias”, indica García.
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De acuerdo con el calendario Según explica García el clima del país está relacionado con la proliferación de varias enfermedades que aparecen para la misma fecha cada año. De esta manera, durante los meses de invierno y primavera abundan los procesos catarrales junto con sus eventuales complicaciones, como son las infecciones respiratorias como bronquitis y neumonía. Enfermedades como el dengue, la leptospirosis y la malaria también aparecen en primavera, mientras que en el verano, fruto del calor, la escasez de agua y la mala higiene surgen los procesos gastrointestinales, enfermedad diarreica aguda y parasitosis intestinal (amebas, giardias, salmonellas, shiguelas). Mientras que con la vuelta al colegio, a principios del otoño, los niños suelen contagiarse de procesos gripales, y parásitos como piojos y sarna. Medidas preventivas Entre las medidas preventivas recomendadas para evitar enfermedades entre niños de esta edad están: lavado de manos frecuentes, mantener una buena higiene corporal, tener las vacunas al día, visitas periódicas al pediatra, una dieta balanceada, preferiblemente mediterránea, y habitar en casas bien ventiladas. Sin importar qué pueda causar la enfermedad, una alerta importante para llevar al niño a su pediatra es una fiebre que dure más de 3 días, la aparición de vómitos a repetición (más de tres veces), somnolencia marcada, irritabilidad, molestias a la luz, convulsiones, rechazo al alimento, aparición brusca de petequias y o hematomas, evacuaciones frecuentes y abundantes, sobre todo acompañadas de sangre.
Una por una La otitis media: Se trata de la inflamación del oído medio causada por infecciones de las vías respiratorias o alergias. Es frecuente en los niños pequeños. El niño puede padecer de otitis media aguda, un proceso inflamatorio infeccioso, o de otitis media serosa: acumulación de líquido en el oído medio, que se presenta con repetición en los casos de niños que no pueden eliminar las secreciones del oído medio a través de la trompa de Eustaquio Síntomas: Fuerte dolor de oído, fiebre e irritabilidad. Gatroenteritis: Las enfermedades gastrointestinales son la primera causa de consulta médica. Por lo general son causadas por bacterias, virus o parásitos que se adquieren por agua o alimentos contaminados. Una de las manifestaciones más frecuentes de este tipo de enfermedades es el rotavirus, el cual puede durar de 3 a 9 días y presenta dolor de cabeza y de cuerpo. Síntomas: Fiebre, dolor abdominal, náuseas, diarrea y estreñimiento. La gastroenteritis puede llegar a complicarse cuando se llega a la deshidratación.
Infecciones respiratorias: Las enfermedades respiratorias son de gran importancia y una de las causas de mayor consulta entre los pediatras.
Dentro de las principales causas de estas enfermedades están: Los virus, como el sincicial respiratorio, el adenovirus, la influenza A y B y la parainfluenza 1, 2 y 3, y las bacterias que varían según la edad del niño. Entre estas enfermedades están el resfriado común, la laringitis, bronquitis y neumonía. En todas estas enfermedades se recomienda reposo (los niños no deben asistir a la escuela) y llevar a los niños al médico en caso de que la enfermedad persista y evolucione. Síntomas: Inicio brusco con leve compromiso del estado general, obstrucción nasal, estornudos, tos, fiebre, falta de apetito y trastorno del sueño...
Infecciones urinarias: La infección urinaria es la más común de todas las infecciones bacterianas. El microorganismo que la provoca con mayor frecuencia (en un 80%) es la Escherichia Coli (80%). La mayoría de las bacterias responsables de esta patología provienen del intestino grueso y entran en la vejiga. No orinar con la suficiente frecuencia durante el día y limpiarse de atrás (cerca del ano) hacia adelante después de ir al baño puede provocar esta infección. En las niñas es más frecuente. Síntomas: Decaimiento, fiebre alta, dolor en la pelvis, falta de apetito.
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A comer de todo Después de los 12 meses, y en la medida que va creciendo, el cuerpo del niño va demandando otros nutrientes. Llegó el momento de cocinar el mismo menú para toda la familia.
Para lograr que los niños acepten nuevos alimentos en su dieta están: facilitarle éstos en pequeñas cantidades y sin mezclarlos con otros para que el niño pueda reconocer propiedades como el sabor, la textura y, sobre todo, el color.
Al sobrepasar el primer año el niño ya está preparado para la ingesta de otros alimentos no tan sencillos como la papilla, las compotas o los purés. Sin miedo, los padres deben ofrecerle una variedad de alimentos que le ayuden en su desarrollo y crecimiento. Es el momento de que el niño coma los mismos alimentos que el resto de la familia, aunque según recomiendan los pediatras debe utilizarse poco condimento, poca sal y evitar los alimentos fritos. “Algunos alimentos, que no se recomienda dar antes del año, se van introduciendo en pequeñas cantidades como el huevo entero: pescados, que se prefiere sean blancos. Otros alimentos, como la coliflor y el repollo, se recomienda introducirlos al final del segundo año”, aconseja la pediatra Josefina Luna. En cuanto a la frecuencia de los alimentos los niños de poco más de un año deben hacer tres comidas principales al día con dos meriendas intercaladas. Entre las sugerencias para una merienda saludable están las frutas picadas, zanahoria en trocitos, yogurt, un pequeño sándwich, galletitas con mermelada para untar o pinchitos de queso con frutas; en tanto que los snacks, dulces o alimentos y bebidas muy azucarados deben evitarse.
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“Fraccionar la comida ayuda a que los niños puedan ingerir los requerimientos nutricionales/calóricos que demanda su crecimiento y desarrollo”, Josefina Luna, pediatra
Mariscos y pescados, ¿cuándo? Aunque vivimos en una isla, los padres por lo general tienen cierto temor a ofrecer a sus hijos pequeños alimentos marinos. Respecto a la introducción del pescado se aconseja hacerlo después de los 9 meses, y en aquellos casos donde existe antecedente familiar de alergia se recomienda esperar al año de edad. Los pescados recomendados son los blancos como la merluza, lubina y bacalao. Es preferible introducir los mariscos en edades posteriores a los tres años.
Merluza
Bacalao Lubina
Según explica la doctora Luna fraccionar la comida ayuda a que los niños puedan ingerir los requerimientos nutricionales/calóricos que demanda su crecimiento y desarrollo. Ampliando el menú Muchas veces los niños, desde pequeños, no comen una gran variedad de alimentos porque los padres les ofrecen los alimentos que ellos mismos comen y disfrutan, asumiendo que un menú diferente no será atractivo para sus hijos. Al pasar el tiempo son los padres quienes se quejan de que los pequeños no se alimentan correctamente. “Por ejemplo”, explica la doctora Luna “cuando a una madre no le gustan
los vegetales no tiene por costumbre consumirlos y no los ofrece a su hijo. Es importante señalar que a comer se aprende y que los padres son la principal influencia de los hijos en las prácticas alimentarias”. Entre los consejos que ofrece la pediatra para lograr que los niños acepten nuevos alimentos en su dieta están: facilitarle estos en pequeñas cantidades y sin mezclarlos con otros, para que el niño pueda reconocer propiedades como el sabor, la textura y, sobre todo, el color. Si al momento de la introducción hay rechazo, es importante no obligar a comerlo, y lo más difícil de todo y que requiere de mucha persistencia es que cada alimento debe ofrecerse en varias
oportunidades, unas 15 veces antes de suponer que no le gusta al niño. Aunque muchas madres no lo entiendan los niños cambian sus preferencias alimentarias con frecuencia, pero realmente esto no significa que no le gusta la comida que le ofrecen o que no le atraerá en el futuro. “Si un niño rechaza un determinado alimento éste puede ser reemplazado por uno similar en la pirámide alimentaria. Si al niño no le gustan las habichuelas, éstas pueden ser sustituidas por otro grano de igual valor nutritivo como, por ejemplo, garbanzos, guandules; así el arroz puede ser sustituido por otro cereal. Lo importante es que el momento de la comida resulte un espacio lúdico”, sugiere la doctora Luna.
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Uno, dos, tres… es hora de jugar Adiós a los sonajeros y juegos estáticos, la nueva etapa del bebé, que incluye movimiento constante, requiere de otro tipo de entretenimiento. Los pequeños de un año y algunos meses son felices sacando y entrando objetos de todas partes, de las gavetas, de las fundas, de las cajas, así de sencillo. Un juguete costoso puede pasar desapercibido ante una caja grande de envoltura llamativa, que puede bien servir para guardar cosas o para esconderse de papá y mamá. En esta etapa del niño las actividades que implican movimiento son las favoritas. Entre los juguetes para favorecer el desarrollo psicomotor están los triciclos, los columpios y los cochecitos para arrastrar. Pero, además, en este momento de sus vidas una de las actividades que más disfruta el niño es jugar con los adultos. Entre las actividades que los padres pueden desarrollar con sus hijos de un uno a dos años de edad están los rompecabezas de encaje y los de dos y tres piezas, las actividades con masilla y, como ya para esta edad el niño puede agarrar el lápiz, las actividades relacionadas con pintura en formatos grandes, pinturas con dedos y estampas con esponjas. Diversión sin juguetes A esta edad la sed de explorar supera el deseo de jugar con un juguete determinado. Los padres juegan un rol importante como facilitadores de juegos de entretenimiento.
El site Serpadres.es sugiere además que incluir al niño en las actividades cotidianas puede resultar también una experiencia lúdica y entre estas activi-
dades cuentan: sacar los productos de la compra de las fundas, ordenar juguetes en su habitación, entrar juguetes en una caja de guardar y colocar objetos en fila. Otros entretenimientos pueden ser: jugar al escondite entre padres e hijos, tomando en cuenta que el juego no puede ser complejo para el niño; o esconder un juguete u objeto sonoro y dejar que el niño lo busque guiándose por el sonido. El baile es otro atractivo para los pequeñitos. ¿Quién no recuerda la famosa canción “Sapito”? La mayoría de los niños pequeños empiezan a saltar mientras dura la canción y al terminar quedan exhaustos y felices. Las rimas, las canciones, así como los cuentos contados por papá y mamá, son del agrado del niño. Y en ese mismo tenor, contar objetos alrededor de toda el casa se vuelve una diversión a la vez que adquieren conocimientos.
A la hora de jugar deben evitarse • Sogas y cuerdas que puedan enredar • Patines y patinetas, ya que el niño al niño, ya que no sabe cómo utilizarlas aunque luzca gracioso intentando jugar • Canicas y juegos con cuentas peque- con ellos puede lastimarse con facilidad. ñas, incluyendo los dados de algunos • Bates de béisbol: Como el niño no juegos de mesa que puede llevarse a la boca.
tiene control de su fuerza puede acabar destruyendo algunos adornos de la casa.
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Primer año mayo 2011
Rabietas y pataletas…
a todos les toca en algún momento Esta conducta aparece a partir de los 12 meses y se hace más continua hacia los 2 años; el niño quiere ser independiente y hacer las cosas a su manera.
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La escena se repite. El niño pequeño llega a la tienda y toma entre sus manos cualquier objeto nuevo que le llama la atención. La madre se apura en retirarle el objeto, y se desata una hecatombe. El niño se desgonza en el piso y grita tan alto como puede, las lágrimas le corren por el rostro y todos los presentes se dan cuenta de la tremenda pataleta, mientras la madre muere de la vergüenza. El segundo año de vida es la edad del movimiento, pero también de la reafirmación. Las rabietas y pataletas, por lo general, aparecen a partir de los 12 meses y se hacen más continuas hacia los 2 años. Es el momento en que quiere ser independiente y hacer las cosas a su manera. La psicóloga y terapeuta infantil Margarita Heinsen explica que los niños reaccionan con rabietas ante la impotencia de no poder hacer algo, aunque otras veces se convierte en un mecanismo para llamar la atención de los padres de una manera negativa. Según explica la terapeuta es difícil anticipar una rabieta o pataleta antes de que ésta suceda, y tarde o temprano la mayoría de los niños en algún momento reaccionan con esta conducta negativa. “A veces el niño tiene dificultad para expresar sus sentimientos verbalmente y lo hace de manera inapropiada con pataletas o rabietas. Quiere que lo «escuchen» y «comprendan» Sin embargo, para los padres es importante llegar a conocer bien a sus hijos para poder interpretar su reacción. “Escuchar y observar al niño siempre es importante y saber de antemano si está cansado o incómodo para evitar situaciones en que haga rabietas. Cada niño
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Pautas para disminuir la conducta aPrimero hay que garantizar la se-
guridad del niño porque algunos bebés se desesperan y pueden llegar a hacerse daño con la pared o algún mueble.
a
Ignorar en lo posible las pataletas y prestar atención a conductas apropiadas y positivas.
a
Enseñar a los niños desde pequeños cuáles son las conductas apropiadas.
a
En casos en que las rabietas o pataletas persisten no se debe recurrir nunca a la violencia física ni a luchar
es distinto y al conocer a cada uno, nos damos cuenta de lo que le genera ansiedad, molestia o disgusto. Esto nos ayuda a evitar situaciones que no podamos controlar” apunta la psicóloga. Si las pataletas son exageradas y persisten, generando problemas en el hogar, es recomendable consultar un especialista.
por ver quién tiene el poder. En ese momento, el ideal es retirarse (si puede) para dar espacio y tiempo. Los niños deben asumir las consecuencias por sí mismos.
a
Se recomienda que antes de ir a un lugar o de hacer algo, se recuerden las reglas y se negocien ciertas cosas.
a
Luego de la rabieta y cuando ya esté calmado, explicar al niño por qué no debe hacer esas cosas, las consecuencias y brindar apoyo para que logre el no repetir esta conducta.
Una pregunta a la psicóloga sobre las pataletas ¿Esta puede ser una conducta aprendida de otros niños del entorno? El niño imita a otros mientras crece y se desarrolla. Observa todo lo que sucede a su alrededor. Puede imitar a otros compañeros que hacen rabietas o pataletas, pero por lo general lo hace por las razones antes expuestas. Si confirma que otros logran captar la atención a través de estas conductas inapropiadas, lo intentará para probar si le funciona.
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¡Auxilio!... necesito niñera Cuando no hay abuelos disponibles ni la guardería es tu mejor opción, es el momento de buscar una persona que pueda quedarse en casa al cuidado de los niños. “Yo contrato a la persona que cuida a mis hijos por su sonrisa, eso me permite reconocer su actitud hacia mis hijos”, cuenta Mercedes, madre de dos niños de cuatro y ocho años. Con la rutina de los padres enfrascados en las responsabilidades de sus trabajos, los niños permanecen al cuidado de la niñera durante muchas horas al día y es importante tener en cuenta varios aspectos a la hora de contratar a esa persona que se quedará en casa con tu tesoro.
Lo primero es informar a tus familiares y amigos que andas en busca de una niñera, esto te permitirá ampliar tus posibilidades de encontrar a la persona que necesitas. Si esta modalidad no te funciona tienes la posibilidad de contratar a alguien a través de una agencia de servicios domésticos. Es importante que tomes en cuenta que estas empresas cobran una comisión por sus servicios. La psicóloga y terapeuta familiar Crismaval Rancier aconseja que, a la hora de contratar a una persona para que se encargue del cuidado de nuestros hijos, se deben tomar en cuenta distintos aspectos: su situación de salud, experiencia de trabajo, obtener referencias, indagar por qué quiere ese tipo de trabajo, preferiblemente que sepa leer y que su dicción sea aceptable. Una vez contratada deben quedar claros algunos aspectos como: salario y posibles incentivos, horario de trabajo y detalles particulares sobre el cuidado de los niños relacionado con las horas de dormir, permisos, horas de juego y alimentación. Entrenarlas paso a paso Lo más importante es tratar bien a la niñera y, si sabe leer, proporcionarle material educativo para el cuidado de los niños. Al mismo tiempo se puede instruir sobre los gustos de los niños y cómo preparar los alimentos.
Otras personas con menos tiempo para instruir a sus nanas optan por contratar profesionales para esta labor. El Espacio Terapéutico Degaudenzi-Rancier ofrece un curso taller de capacitación para niñeras. El curso se llama Super Nana y, desde hace seis años, las nanas tienen la oportunidad de aprender sobre cómo son los niños, auto-estima, higiene, estimulación, alimentación o primeros auxilios.
Camino a la independencia Aunque la ayuda en casa es muy apreciada, lo más saludable es que, poco a poco, los niños caminen hacia la independencia. “No hay que tener una niñera por cada niño”, explica la terapeuta Crismaval Rancier. Sin embargo, en la medida que van creciendo, los niños pueden aprender a realizar tareas solos como: desvestirse, vestirse, elegir su ropa, bañarse, comer, cepillarse los dientes, guardar sus juguetes, poner la ropa sucia en el hamper, etc. “Muchas veces los adultos, para que las cosas se hagan rápido, no dejamos que ellos lo vayan haciendo sin darnos cuenta que entorpecemos su crecimiento y proceso evolutivo, más bien debemos siempre estimularlos a que cada día hagan cosas por sí solos”, apunta Rancier.
Consejos para lavar la ropa de tu bebé Lavar la ropa del bebé de forma adecuada aportará mayor duración de la prenda, por lo que es recomendable quitar las manchas antes de lavar en la lavadora. Para este propósito, remoje inmediatamente las prendas en agua templada y un poco de jabón durante 15 minutos, frote la mancha y de ser necesario remoje durante 15 minutos más. Finalmente colóquela en la lavadora. Toda la ropa del bebé y ropa de cuna debe ser lavada antes de ser estrenada, debido a que los fabricantes suelen colocarle sustancias para realzar su apariencia. Hasta que el bebé tenga 6 meses de edad debe lavar su ropa de manera exclusiva, aparte de la ropa de los demás miembros de la casa. Use jabón especial para ropa de bebé, como Purex Baby, que no contiene ácidos ni componentes biológicos para evitar una reacción alérgica. No use blanqueadores, suavizantes, ni aditivos; éstos cuentan con sustancias químicas que pueden irritar la piel del bebé.
La piel del bebé y su ropa La piel es una de las señales más visibles de la salud y la del bebé se caracteriza por ser suave, frágil y delicada. En virtud de ello se requiere que su ropa, su “segunda piel”, quede impecable, a baja temperatura, higiénica y suave antes de entrar en contacto con su cuerpo. En este sentido, los pediatras y dermatólogos no dudan en recomendar el uso de detergentes hipoalergénicos sin aromatizantes, ni colorantes, ni exceso de elementos tensoactivos que alteran el grado de acidez normal de su piel (Ph 4 ó 5) como Purex Baby. Para que la piel del bebé no sufra ningún daño se deben elegir detergentes para ropa de bebé que hayan sido testeados dermatológicamente y que aseguren un resultado eficaz a la hora de quitar las manchas. Si se trata de ropa para bebé muy delicada, se puede proteger dentro de una red especial para “ropa delicada” o bien introducirla en la funda de una
almohada antes de colocarla en el tambor de la lavadora. Es recomendable utilizar ropa para bebé de fibras naturales (como el algodón), que absorben la humedad y no producen irritaciones ni alergías. La ropa de bebé debe ser amplia y ligera para permitir libertad de movimiento. No obstante, la ropa interior, como las camisetas y los bodies de algodón, no deben quedar demasiado holgados. Los jerseys, las chaquetas, los leotardos, los calcetines o patucos y los peleles o pijamas enteros, completan el equipo necesario para vestir al bebé.
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