40 años y nunca olvido aquel tiempo… Muchas cosas deben pasar por nuestras cabezas cuando escuchamos hablar del Grupo Scout 253 Inmaculada Concepción. Cada uno, desde su lugar, siendo parte de la gran historia que está cumpliendo 40 años. Sí, cuatro décadas pasaron desde aquel 10 de agosto del año 1969 cuando en el patio del colegio Episcopal se llevara a cabo la formulación de la primera promesa del Grupo. Una historia que es muy rica, porque cada uno que pasó la alimento y dejó una huella y viceversa. Estoy muy seguro de que a cada uno que le tocó pasar por este Grupo le quedó grabado algo dentro del corazón. Campamentos, salidas, fogones, aniversarios, ceremonias, anécdotas, miles de ellas, tantas como personas que estuvieron en algún momento dentro del 253. Pero de lo que estoy seguro es que en algo vamos a coincidir todos, los que estuvieron en un principio, nuestros hermanos mayores de algunos años atrás, nosotros hoy en día y los que estén en un futuro, todos sentimos el mismo sentimiento de orgullo y de pasión inexplicable cuando vemos flamear los colores azul, violeta y blanco… Feliz Aniversario, felices 40 años…
¡Siempre Listo!
Agustín Creo Jefe de Grupo
253 Inmaculada Concepción
Como siempre, como nunca...
Córdoba
El Hombre llega a La Luna Muere Rocky Marciano Creación de Plaza Sesamo Vacuna para la Rubéola En EE.UU. se activa el primer enlace entre dos computadoras Liberación Homosexual Enfrentamientos entre China y URSS
El Cordobazo
1970 - Nono 1974 - Santa Rosa de Calamuchita
1970
1971
1972
1973
Fallece Charles De Gaulle
Serie La Familia Ingals
EE.UU. retira sus tropas de Vietnam
Terremoto en Perú
Batalla por Chipre Película El Padrino II Se independiza Bangladesh Misiones Espaciales a Marte
Investigación Beecham descubren la amoxicilina
Amistad entre Moscú y Bonn
El Censo Nacional establece que hay 23.385.542 habitantes. Levingston reemplaza a Ogania Carlos Monzón campeón del mundo El Dr. Federico Leloir gana el Premio Nóbel de Química
Accidente en el Río de la Plata de una avioneta con parte del elenco estable de bailarines del Teatro Colón
Crisis del petróleo Asesinato del Presidente Salvador Allende.
Se crea el Consejo Nacional Económico y Social, se inician los vuelos quincenales a las Islas Malvinas y se pone en marcha la turbina Nº 1 del complejo El Chocón-Cerros Colorados Son rescatados en Los Andes los 16 supervivientes uruguayos del accidente aéreo
Muere Pablo Picasso y Pablo Neruda
Asesina a José Ignacio Rucci Un tornado arrasa la ciudad de San Justo en Santa fe y provoca 50 muertos
San Luis
1971 - Trapiche 1975 - Merlo 1979 - Merlo Buenos Aires
1974 La nave espacial Mariner 10 toma fotos de Venus Calculadoras de bolsillo Tregua arabeisraelí Nueva teoría sobre los agujeros negros Guerra en Colombia
1975
Los Jeremes Rojos toman el poder en Camboya Bill Gates y Paul Allen fundan Microsoft Guerra en el Libano Juan Carlos se proclama Rey de España
1976 Inauguración del puente Fray Bentos Muere Agatha Christie Taxi Driver Rocky I
Película Tiburón Muere Francisco Franco
1977 La Guerra de las Galaxias Sadat acepta Israel
Nace Louise Brown, primera bebé de probeta
Muere Charles Chaplin
Revolución Punk
Muere Elvis Presley
Muere Juan Pablo I y Pablo VI
Estados Unidos cede el Canal de Panamá
Moda Disco
Argentina Campeón del Mundo en Fútbol
Muerte de Juan Domingo Perón Gobierno de Isabel de Perón
1971 - Punta Indio 1972 - Sierra de la Ventana 1973 - Tandil 1974 - Los Toldos 1975 - Mar del Plata 1976 - Sierra de la Ventana 1977 - Marcos Paz 1978 - Tandil
Sui Generis se despide en el Luna Park
Golpe de Estado Militar
Un terremoto destruye la ciudad de Caucete, en San Juan
Conflicto armado Argentina – Chile por el Canal de Beagle
El comienzo de lo eterno… Testimonio de Carlos Acaputo Fundador del Grupo Scout “253 Inmaculada Concepción”
“Akela, cuando se fundó el grupo?” “¿Quién lo fundó Akela?” dijo otra voz cercana a la anterior. Quizás hoy, muchos lobatos tengan la misma pregunta, que tiempo atrás se hacían mucho de nosotros. Quién fue aquella persona que quiso expandir el escultismo, no acotar las posibilidades y limitar de experiencias a jóvenes emprendedores, sino todo lo contrario llevar el escultismo a donde el escultismo no había llegado. “Hace mucho tiempo lobatos, hace 40 años. Y su fundador se llama Carlos Accaputo”, Responde Akela. Por aquel entonces Carlos con su juventud a cuestas y una idea fija; “¡Éramos tan jóvenes!, queríamos vivir la vida cristiana como scout, formar hombres capaces de dar testimonios de su fe y colaborar en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria”; soñaba con la construcción de un grupo Scout con un fundamento religioso, un proyecto de compromiso en el ámbito social, con la colaboración y la participación activa de la familias.
El escultismo en Inmaculada, nació con la misma parroquia, tiempo después para ser más exactos. El nacimiento del nuevo templo de la fe, fue la comunión entre el barrio y el mensaje de Cristo, y consecuentemente la juventud debía de ser reflejo de la luz del señor, portadores del mensaje de Cristo y generadores del cambio social que formaba parte del ideario de nuestro fundador. “¿Y cuándo comenzó todo Akela?”, dijo otro lobato. “En marzo del 69’, el grupo se llamó “Grupo Scout Nº 253, Inmaculada Concepción”
respondió Akela. Por aquel entonces Carlos era un joven lleno de ideales y valores religiosos dispuesto a contagiarlos a la sociedad, pero él no estaba solo, tras él había un equipo, una familia dispuesta a dejar una huella tatuada en el barrio, y en la vida de muchos jóvenes. Ya que ellos (los jóvenes) fueron, son y serán el nexo para lograr todos los cumplidos del fundador máximo del movimiento scout -BP-; “esté grupo scout Nº 253 (número de la lejana USCA) no nace solo del ideal y del trabajo
mió sino de muchos jóvenes, padres y sacerdotes con quienes fuimos construyendo en la amistad, con trabajo, discusiones, aciertos y desaciertos, sus comienzos”. Alguna vez había comentado Carlos. “Muy joven por aquel entonces, tan solo 17 años y una idea traída al vuelo desde “San Pedro Apóstol”. Les comenta el Jefe de Scout a su Unidad. Una bandada de jóvenes impulsados por la magia de ser scout y profesar un espíritu de paz y compromiso, corrió tras un sueño; “Cuando yo me voy de San Pedro, se viene conmigo un grupo de 5 muchachos, más chicos, yo les llevaba 4 años, entre ellos estaban: Edgardo Palacios, Alejandro Toscano y otros muchachos. Quines fueron los primeros Guías de Patrulla. También se vino conmigo un seminarista, Eduardo Ridano, quien ponía la cara con el párroco (por aquel entonces era el Pbro. Angel Salabarrenborde). Mientras que Humberto era el que ponía la cara para las cosas legales”. Todo determinado, o un poco tirado de los pelos, ¿quien sabe?, quizás algunas detalles se pierdan con el paso del tiempo, o quizás sean difíciles de precisar con demasiados detalles. Al fin y al cabo, y con la certeza que refleja la historia, en marzo de 1969, el Grupo Scout Nº 253 INMACULADA CONCEPCIÓN abría sus puertas para toda la comunidad. “¿Y como siguió todo?, ¿La primer promesa?”, Pregunta un caminante con los ojos fijos en su dirigente y concentrado en la historia que
contaba.
viaran a sus hijos al primer campamento.
El 10 de agosto de 1969, se realizó la primera promesa de grupo. Aquel día, en una mañana fría, quedaría inmortalizado para todos los inmaculados, los de ayer y los de hoy, la voz de quienes por primera vez, harían su promesa “…por mi honor y con la gracia de dios, prometo hacer de cuanto de mi dependa para cumplir mis deberes, para con dios la iglesia, la patria, con los demás y conmigo mismo…”, y fue ese mismo día que los cuellos y los corazones tomarían un color implacable; “el AZUL representaba el manto de la virgen, el VIOLETA corresponde al pañuelo de los seminaristas, y el BLANCO la pureza”.
Sin duda los padres son una piedra fundamental dentro del grupo scout, tanto ayer como hoy, y esto lo reflejan las propias palabras de Carlos “Me enseñaron mucho, porque también para ellos el grupo Scout significó un reencuentro con lo religioso. Por eso es importante el trabajo con los padres porque así es como se evangeliza. La presencia de los padres en los comienzos del grupo fue muy importante”. Los padres, otra huella fundamental en la pirámide que conforma el grupo, tanto es sus comienzos como en la actualidad, sin su compañía no se ejemplifica con lo se profesa.
“¿Y los rover?;¿se hizo servicio ese año?”, pregunta un rover. “¡No!, por aquel entonces no había Rovers, y por lo tanto no hubo Campamento de Servicio, sino que fue el primer campamento de grupo cuyo lugar fue Nono –Córdoba-“, afirma el Jefe de rama Rover. En 1970 se realiza el primer campamento de grupo, en Nono provincia de Córdoba. Esa primera aventura se realizo en tren; “me acuerdo que el padre de Daniel Grecco me escribe una carta donde me dice –hoy por casualidad me enteré la edad que tenías, estuviste muy bien, te llevaste a los chicos de campamento. Cuando vuelvas, aunque todos ya sepamos tu edad, ¿quien te va a poder prohibir que te los vuelvas a llevar?”. Por aquel entonces el carisma de Carlos le permitió convencer a los padres para que en-
“Mi segundo hogar… ¡no!, mi primer hogar”. Manifiesta el Jefe de grupo al cerrar la puerta, tras finalizar una sábado de actividad. Un lugar, un mismo lugar, ese olor significativo y ese fresco húmedo que lo caracteriza, aquel que durante 40 años nos viene cobijando, aquella enorme cueva donde conviven plumitas, lobatos, scouts, caminantes y rovers; “en su momento el padre Ángel me dijo que nos ubicáramos acá abajo, en el sótano. Ahí no había nada, solo un cuartito donde pasaba cine. Todo esto lo hicimos nosotros, esto estaba sucio. Era todo tierra, tramos de comunicar la cueva raider y rovers pero no pudimos”. Así fue como comenzó la historia, estos fueron los primeros pasos dados por Carlos Accaputo, fundador e ideario de nuestro grupo; “fuimos generando un ideal, nosotros éramos
muy jóvenes, teníamos ilusiones y así nos metimos. Después esos chicos pasaron a los raiders y luego dirigentes. Yo dejé el grupo cuando entre al seminario”. Esta breve reseña de los inicios de nuestra historia, que construida a través del relato de uno de los mayores precursores, constituye las raíces de esto que hoy somos. Este relato conforma el ADN de nuestra naturaleza y el origen de la mística, palabra rara que pocos conocen su significado y que muchas veces usamos para hablar de eso que nos hace diferentes y que nos enamora día a día, año a año, campamento a campamento.
Fuentes: Revista del 25 aniversario. Entrevista efectuada por Santiago Canale en el año 2004.
La Primera promesa… Testimonio a Daniel y Silvia Grecco. Primera Promesa del Grupo, y primera Akela, respectivamente.
El encuentro se dio en una tarde de sábado, tarde que se terminaría de coronar con la presencia de Daniel, quien la historia lo tiene como un anecdótico integrante de la línea fundadora del grupo “253 Inmaculada Concepción”. En sus manos cargaba varios libros, entre ellos Escultismo para Muchachos y otros 2; “Esta es la libreta interna que nos daban a cada uno de los que componíamos las patrullas en ese campamento de Mar del Plata, a donde iban scouts de todos lados, fue en el año 1975”, sin duda se tenia ganado su lugar en el museo inmaculado, y junto con ella; “este librito titulado -Hacia el Gran Jefe-, fue edición que armo Ricardo Romano, y en estas fotos aparecen mucho de nosotros”. Su nombre, Daniel Grecco y su edad 51 años, él mismo se encarga de poner de manifiesto como fueron sus inicios “por aquel entonces, cuando ingresé, tenía 11 años. Fue allá por Marzo del 69, un compañero del colegio (Cardenal Copello, del que salieron varios scouts), Gerardo Gugliandolo me comentó del grupo scout –que recién se abría-, y después nos encontramos con Accaputo”; “ya se encontraba habilitado el sótano, que se encontraba lleno de cosas que eran del grupo marianista, la estructura era parecida a lo
que está ahora”. Por aquel entonces Daniel no estaba sólo, él junto a una banda de jóvenes querían ser participes del sueño de un hombre; “Nos encontramos con un grupo de chicos que Carlos había traído de San Pedro, los cuales iban hacer guías de patrulla, la cosa siguió avanzando, tomando cuerpo propio”, así comenzó un despliegue de situaciones que materializaban el origen a un proyecto. Así llego la fecha que marcaría el destino de ese proyecto ambicioso; “el 10 de Agosto 1969, el día anterior hicimos la Vela de Armas, con todos los pañuelos, boinas y cordónes de pureza. Éramos muchos, fuimos todos los que habíamos ingresado ese año”; y del significado de esa promesa Daniel dice; “La promesa es un hito en la vida de uno, es muy difícil de explicarlo con palabras, pero fue muy importante” Su memoria saca a relucir los detalles de esa ceremonia histórica; “El 10 de Agosto del año 69, estaban todos los padres vestidos de traje, en el patio principal se hizo la misa ofrecida por el padre Ángel. Luego de la misa se hizo la bendición de los pañuelos y ahí se tomó la primer promesa”. Ni mas ni menos, ese 10 de agosto seria una fecha festiva en la vida de centenares de jóvenes y adultos. Celebrada y disfrutada por todos los que alguna vez se colgaron los ropajes inmaculados. Su paso por la tropa y las ramas posteriores no difieren de los actuales, pero mejor dejemos que él nos lo cuente “después fui pasan-
do por las distintas etapas, estuve en la patrulla Leopardos donde fui sub-guía; en aquella época estaba la Linces, Pumas, Búfalos, Leones, cada uno con sus pañuelos respectivos, y cada patrulla pintaba con el color que los representaba, también se hacían las míticas contracciones”; “en los Raiders pase por la Ranqueles, y a los Rovers prácticamente no llegábamos, pues al haber pocos dirigentes pasábamos a ocupar esa función”. Los acontecimientos continuaron sucediendo, no muy alejados de lo que es la realidad, con el transcurrir del año se acercaba el campamento “El primer campamento se realizo en Nono –Córdoba- , fuimos en tren y después nos llevo un camión hasta un lugar que era de las monjas. Las carpas estaban puestas en un terreno inclinado, el más alto del río. Río que no era muy caudaloso. Río del que tomamos agua y después nos agarro gastroenteritis; después vino la lluvia y se inundo todo”. Y como todos los que alguna vez no fuimos de campamento, como olvidar al eje fundamental la Cocina, “Como cocinero estaba Adriana Baúlies, que en ese momento era novia de Carlos, que después se hizo monja, los padres de Adriana y Marta Rago”. Así formaba el primer comité de cocineros. Un dato para tener en cuenta, Adriana la fundadora del Grupo Guía y Marta Rago una de las tantas Akelas que paso por el grupo. Los años iban pasando, y Daniel, que tiene como nombre de totem Leopardo Noble, iba pasando por las diversas etapas hasta pasar al otro lado del mostrador; “Fui ayudante de tropa, donde me conocí con Silvia –su actual es-
posa- quien arranca en la Manada” De su paso fue rescatando lo mucho que el grupo le fue dejando “El grupo me abrió la cabeza para tratar con otra gente, donde conviví con gente de otros ámbitos, clases sociales y culturas”, “Aprendí del compañerismo y apoyarnos con el otro”.
campamento con el grupo, y por aquel entonces (y sin saberlo) yo estaba embarazada”
De su segundo paso por el grupo, por el año 82, Daniel nos enseña las diferencia y las dificultadas que presentan los Jovenes “Las exigencia de los chicos no son iguales, eso lo sentí cuando deje durante 2 años y volví, y yo en aquel entonces con mas años y con mayores responsabilidades”.
Su nombre Silvia, y su totem Alce Servicial, de sus comienzos recuerda “Comencé en las guías, por aquel entonces cuando llegabas a las guías mayores tenías 2 caminos; o te ibas o te quedabas como dirigente. A su vez, podías elegir seguir como dirigente guía o como dirigente de Manada. En aquel entonces había un acuerdo entre guías y scouts”. “A los 18 arranqué como dirigente scout, yo era Baloo y de Akela estaba Luis Cabrera. En aquella época teníamos 6 seisenas, no era muy común en esos años tener esa cantidad de chicos y viejos lobos”; “Estuve 4 años en la manada, en mi ultimo año “fuimos” Akela, y digo fuimos porque no me identifique ya que la responsabilidad que exigía no la pude cumplir, y me di cuenta que no servia. Yo era Baloo que tenia un rol distinto, y a su vez implicaba otras responsabilidades con respecto a ser Akela. Después vino Luis Cabrera, y me dijo ¡que hiciste con todos los lobatos que te deje!, ahí nomas me voy y él vuelve como Akela. Esa vivencia me sirvió como enseñanza para el resto de mi vida”.
Y para cerrar esta Daniel nos describe el significado Inmaculada como; “El grupo significo todo, todos mis afectos y mi mujer”.
¡Siempre listos! Daniel y Silvia Grecco.
A la hora de describir a Inmaculada, en aquel entonces, Daniel no duda y afirma “Inmaculada no era un grupo de cosas magnificas, teníamos una características en las personas. No teníamos los mejores troncos, ya que eran los de las podas, no teníamos la mejores cañas, como ser los grupos que se formaron después, cita a San Antonio, o Santa Rita”
Daniel nos deja, su compromisos le impiden continuar, y aprovechamos la presencia de su esposa, quien durante toda la tarde nos hizo compañía y colaborando con su desmemoriado marido, y juntos comentaban “Cuando volvimos de luna de miel nos fuimos de
Un poco de Historia de la creación de la Manada… Por Agustina Molina, actual Akela.
Por si no sabían, esta rama fue la segunda fundada por Baden Powell. Tuvo que hacerlo ya que, cuando los primeros scouts se reunían, era frecuente ver a los hermanos pequeños de éstos en las puertas de los Grupos, esperando, y deseando poder participar. Por lo tanto, en 1916 (nueve años después del primer campamento en Brownsea), B.P. publica el libro “Manual del Lobato” y funda la nueva rama. Cuál es Nuestro Marco Simbólico se preguntarán. Dicho sea de paso, el Marco Simbólico es la forma de situar a los chicos en las diferentes etapas, con Simbolos propios de esa rama. A la rama de Lobatos se le llama Manada y toda la organización y metodología de la rama se basan en esta concepción de los niños como cachorros de lobo. Además, la Manada es la única rama del escultismo que cuenta con una ambientación concreta: Toda su metodología se apoya en “El Libro de las Tierras Vírgenes”, del escritor inglés amigo
de Baden Powell, Ruyard Kipling. El fundador del escultismo buscaba una forma de hacer más atractivo el método a los nuevos lobatos y más accesible para ellos; y la utilización de las historias de Kipling (muy de moda por aquella época) le pareció una buena opción. Por tanto, los lobatos no pertenecen a una Manada cualquiera. Son lobos de las selvas indias, y tienen que defenderse de ShereKhan, el tigre cojo, de los caóticos monos Banderloog y de muchos otros peligros. Para mantener esta ambientación, los viejos lobos de la Manada tienen los nombres de los personajes del libro de Kipling. Akela (el lobro gris y solitario, jefe de la Manada) que es el jefe de la rama, Baloo (el oso pardo que ayudaba a Mowgli), Bagheera (la pantera negra), Kaa (la serpiente, era amiga de los lobos); Hathi (el elefante sabio) y muchos otros personajes más. Claramente, los nombres de los Viejos Lobos, son los nombres de los personajes que ayudaban a Mowgli, el protagonista del libro. La vida comunitaria es una de las apuestas fundamentales del método scout. Nuestra gran comunidad es la “MANADA”. El equipo de Viejos Lobos, somos los responsables de llevar adelante esta propuesta educativa. La seisena como pequeña comunidad permite a los lobatos descubrir a los demás y a sí mismos con mayor profundidad. Es un gru-
pito de lobatos unidos por la aceptación mutua, que intentan vivir valores expresados en una ley, que comparten lo que son y lo que tienen en un marco de alegría y respeto. Priorizar la Manada como grupo de pertenencia, es en cierta medida, ir creando el sentimiento de “nosotros” no sólo a nivel de ésta, sino también ir llevando ese Espíritu a los distintos ambientes en donde los lobatos interactúan (familia, escuela, parroquia, grupo scout, etc.). Esto no significa que se desvaloricen los momentos y trabajos por seisena. El eje de la vida de la Manada es el juego y la acción, que se concreta en Cacerías. Las Cacerías son proyectos que integran una serie de actividades creadas y organizadas por el equipo de Viejos Lobos, a partir de los intereses, deseos y expectativas de los lobatos y los objetivos. La Cacería se desarrolla a través de reuniones de Manada, salidas, talleres, juegos, campamentos, etc. Los lobatos irán descubriendo e integrando nuevos aprendizajes y valores, y asumirán tareas, ya sea como integrantes de una seisena o bien en forma personal, que le permitan sentirse auténticos protagonistas de la vida de la Manada. Durante la etapa de Lobatos, los niños tienen una primera toma de contacto con el escultismo. Aprenden sobre todo a ser más responsables de sí mismos, a trabajar en equipo de forma organizada. Todo eso se cumple con actividades muy dinámicas y mediante
la ambientación selvática que ya he contado antes. Los lobatos deben seguir las 7 leyes de la Manada. Y son las siguientes, El Lobato: • Escucha y respeta a los demás. • Dice la verdad. • Es alegre y amigable. • Comparte con su familia. • Ayuda a los demás • Cuida la naturaleza. • Desea aprender.
tada de la Promesa Scout. La Promesa consiste en un compromiso que el lobato hace consigo mismo y con su Manada. Es en parte un premio por los progresos conseguidos, y a la vez un punto de partida para continuar mejorando.
Los Lobatos tienen su propio saludo simbolizando las orejas del lobo siempre atentas, y el dedo pulgar cubre el meñique y el anular, como símbolo de que el lobo grande debe proteger a los lobatos cachorros. El Gran aullido es un saludo especial que tienen los lobatos, y que ya Baden Powell mencionaba en el “Manual del Lobato”. Básicamente se trata de saludar a Akela y a los otros lobos de forma ceremonial. La forma de realizarlo y el momento en el que se hace, es cuando la Manada está contenta, cuando recibe nuevas promesas y cuando los lobatos dejan la rama.
Aparte de estas leyes, los Lobatos siguen el lema “Siempre Mejor”. Para acompañar el progreso de cada lobato dentro de la Manada, cada lobato tiene que superar una serie de pruebas que proponen los Viejos Lobos. Si las supera y vive la experiencia de las diferentes actividades, obtendrán una insignia respectiva. Las etapas de progresión actuales en la Manada, son las siguientes con su respectivo orden: Pata Tierna, Saltador, Rastreador y Cazador. La Promesa del Lobato Aunque pertenece a la metodología, he preferido dedicarle un apartado aparte, porque lo considero especialmente importante. Los viejos lobos, acompañamos a cada Lobato durante su paso por la Manada, y viviendo cada etapa junto a ellos. Cuando un Lobato está listo para poder recibir la promesa, consideramos que está preparado para asumir un compromiso consigo mismo. Esta promesa, que en cierta forma es una versión adap-
mentos que la identifican y colaboran a dar unidad y sentimiento de pertenencia: Se deja notar en el saludo, el Tótem de Manada, el banderín, el gran aullido y el Lema.
El Tótem de la Manada tiene la figura de San Francisco y un lobo, como símbolo. Generalmente lleva cintas con el nombre de los lobatos y las especialidades que han realizado y puesto al servicio de los demás. El texto de la Promesa, tiene como idea principal lo siguiente: “Yo ….. prometo ser siempre mejor, amar a Dios y a mi país y Cumplir con la ley de la manada”. La Manada tiene su propia simbología dentro del escultismo. La Manada tiene los ele-
Como ya se ha dicho antes, los Lobatos tienen un lema propio y aparte del resto de scouts, que es “Siempre mejor”, básicamente significa tratar de superarse día a día, en todo lo que hacen. Los lobatos también tienen un himno y una oración propia. Nuestro patrono es San Francisco de Asís, por su amistad con los lobos y
su amor por la naturaleza. Para facilitar el proceso educativo y realizar un seguimiento más profundo y personalizado, los lobatos se integran en seisenas. Éstos son grupos permanentes, lo que permite que surja una historia común, resultado de las actividades, Cacerías, salidas, campamentos, etc. Es en esta historia, es en donde el lobato crece personal y comunitariamente. Cada seisena tiene elementos que la identifican: • Un color. • Un canto de seisena que alienta y marca la presencia de la seisena en distintos momentos. • Un cubil de seisena donde reunirse y donde guardar los materiales. • Un Seisenero y Sub-Seisenero, que son los que ayudan a guiar a la seisena y a los integrantes más nuevos. El Consejo de la Roca es el momento en que toda la Manada -lobatos y Viejos Lobos- nos reunimos para decidir, organizar o evaluar lo vivido. Es un momento especialmente importante para la vida de la Manada que requiere de cierta formalidad y seriedad. La Manada realiza Consejo de Roca para tomar decisiones que van a alentar la vida de la Manada o bien puede ser cuando los viejos lobos quieren comunicar algo importante. Espero que con todo lo expresado antes, al menos los que no sabían nada de la Mana-
da, hayan aprendido muchas cosas. Intente abarcar los temas más importantes para poder compartir con todos… y deje el más importante para el final. Cada Manada que existe en el mundo tiene un nombre que la identifica, y hoy en especial les quiero hablar de la WAINGUNGA. Si, la Manada del 253. Una Manada que está llena de Mística y compuesta por lobatos y Viejos Lobos llenos de Espíritu y con muchas ganas de trabajar y aprender, día a día. Durante el paso de los años, han ido cambiando las formas, los métodos, los viejos lobos y los lobatos, pero la Mística que tiene nuestra Manada, se sigue transmitiendo como el primer día. Realmente estoy agradecida a Dios y siento mucha felicidad, por haber tenido la oportunidad de ser la Akela, desde hace 7 años de una Manada tan linda y tan llena de gracia como es la MANADA WAINGUNGA de INMACULADA. El orgullo de haber pasado 6 camadas, que me llenaron de pasión, de ganas de seguir, de contagiar y transmitir su alegría y preocupación por los demás lobatos, y por sobre todo poder seguir custodiando a la mayoría de ellos, pudiendo ver cómo siguen creciendo dentro del grupo. Por último, les quiero compartir, que al pasar nuestro primer año como Viejos Lobos, Eugenia, Miguel Angel, Agustín y yo, al llegar a nuestra primer ceremonia de pases,
notamos que dentro de la propuesta educativa que nos hacia Scout de Argentina, faltaba algo que pudiera reconocer al lobato, que durante todo su paso por la Manada, se había destacado por el compromiso y había dejado marcada una huella muy profunda. Entonces, como parte de la Mística, decidimos crear la aptitud de LOBO DISTINGUIDO, para entregarla en virtud de la participación activa y la expresión viva del espíritu del Pueblo Libre demostrado en su paso por la Manada Waingunga… esto es parte de la Mística de INMACULADA, ningún otro grupo lo vive o lo expresa así. Gracias a todos los Lobatos y Viejos Lobos que fueron parte de esta Manada durante estos 40 años! ¡Siempre Mejor! Agustina Molina
Mi orgulloso paso… Testimonio de Eugenio Raña. Antiguo Scout. Primer Lobo Rampante del Grupo.
Ingresé al grupo el año de su fundación -1969- y estuve presente en la primer promesa que se realizó. Recuerdo que fui con mis viejos, era raro pero me gusto, me sentí cómodo y cuidado, era de la Seisena Verde en la Manada, fui seisenero y llegué a ser el primer Lobo Rampante del Grupo, que es mi logro dentro del mismo. De la Manada recuerdo a Mario mi primer Akela, luego estuve con Nelida Perez mi segunda Akela y con Marta Rago –Bagheera- que después fue Akela pero yo ya había pasado a la Tropa. Allí estuve en la patrulla Halcones, el pañuelo era de color naranja y blanco. Mi guía se llamaba Vito Chiarinni, nos cuidaba como un padre, a veces lo visitaba en la casa y nunca, aunque estuviese ocupado me dejaba de atender. En los campamentos que me tocó ir, tanto en la Tropa como en la Manada, hubo mucha diversión y trabajo. ¿Una anécdota?, de mi campamento scout en Tandil, estábamos en un recreo cerca del río y a mí se me ocurrió treparme a un pino que estaba reseco, des-
de abajo me empezaron a tirar piedras y yo trataba de responder; los dirigentes miraban la escena un tanto preocupados pero no hicieron a tiempo, ya que en uno de mis movimientos caí para atrás dando dos vueltas y clavándome de cabeza en el piso, lo primero que atine hacer fue cagarme de risa pero cuando vi que caía un hilo de sangre me puse pálido. A pesar de que me hicieron revisar y me dijeron que no podía entrar al agua por el vendaje, al rato me había metido en el agua y ya era feliz. La mística del 253 es luchar hasta el final, así
en encuentros regionales y torneos llegábamos a buen término. Nunca se puede volcar todo lo adquirido, el mecanismo no es pensar en lo que aprendí dentro del grupo sino, tenerlo internalizado para que aflore en el momento necesario y guardarlo como un tesoro. Y aquí estoy siempre listo… ¡Siempre Listo! Eugenio Raña
Mi selva Inmaculada... Testimonio de Gabriel Petrucci Antiguo Scout, desde 1969 a 1986.
Mi historia con el Grupo Scout Inmaculada Concepción, es tan pero tan vieja, que cuando llegué por primera vez, el patio de la parroquia todavía era de tierra y en el sótano donde tiene sede el grupo, aún quedaban elementos de lo que había sido un microcine de los padres jesuitas para aquellos jóvenes de las décadas del ’50 y ’60 de ese siglo XX que ya fue… Llego al grupo a mediados de 1969… ¡Sí, el mismo año de la fundación! La mamá de un compañero de la primaria -Marcelo Radonde- le comenta a la mía que se había abierto algo para chicos en el Seminario… Creo que para entonces mi vieja andaba buscando un lugar para que yo hiciera el “catecismo”, pero yo todavía tenía 6 años y así es que me tocó ir al Grupo Scout. Me recibe el maestro Carlos Accaputto, por entonces un muchacho parecido a cualquiera de los actuales dirigentes. Por mi corta edad y mi corto tamaño me correspondía obviamente iniciarme como “Pata Tierna” en la primera Manada Waingunga, cuya primera Akela y fundadora era Nélida Pérez, más conocida por todos como Nela. “Akela Nela”, esas fueron
mis primeras palabras “scouts” que aprendí. Después el vocabulario fue progresando mucho más: conocí la Selva, sus secretos y misterios. Yo quería ser Mowgli o Bagheera, ¡nunca un Banderloog! Ellos no tenían ley, nosotros en la selva sí… Crecía como lobato y como persona gracias a otros viejos lobos que me acompañaron y sellaron su amistad, como Marta Rago (segunda Akela), gente con valores propios que enseñaban con su testimonio y con su ejemplo de vida. Soñábamos con ese día del último Gran Aullido: la despedida de la Manada y poder pasar a los scouts. Aunque no voy a negar que el temor a lo desconocido me angustiaba. El scoutismo como método se encarga de hacer presente la importancia de los ritos sociales de “pasaje”. El cambio de etapa, el crecimiento, afrontar nuevos desafíos y responsabilidades. Y así nació la primera patrulla Cóndores en 1973, cuyos miembros éramos todos novicios recién pasados de los lobatos a excepción del guía y el subguía. Mi mamá, Cristina, borda con su máquina de coser a pedales Singer el logotipo del cóndor que ocuparía el centro de ese nuevo bordón que aún sobrevive medio deshilachado en una cajita de recuerdos con viejas insignias. Y es así como también recuerdo a mi guía de patrulla: Guillermo “Cacho” Recagno. Con él aprendí -además de la ley, las virtudes y los principios del scout-, que existía una música originada en el mismo país de nacimiento de Baden Powell que llamaban Rock. Me enseñó que había unos tipos ingleses de pelo muy
largo, Led Zeppelin, cuya música era tan esencial escuchar como Mozart o Beethoven. Nuestro cancionero scout de entonces incluía el clásico “Yo soy scout…” junto con “Escalera al cielo” y “El tren de las 16” de Pappo’ s Blues. Buenos dirigentes nos legaron buena literatura: “Escultismo para Muchachos” y “Sistema de Patrullas” eran mis libros de cabecera. También “El Demian” de Herman Hesse y por supuesto, Saint Exupèry. Allí lo veo a Jorge Parini, a Gerardo Cugliandolo o a Daniel Greco preparándonos para los “exámenes” de nuestras tan ansiadas progresiones: tercera, segunda y primera clase. Y por qué no soñar también con esa extraña y codiciada insignia que provocaba la envidia de todos: el Caballero Scout. En la vida scout aprendí las técnicas, el campamentismo, los salvatajes y los amarres, pero también aquello que llamaban mística. Esa atmósfera especial, una energía, que hacía del 253 un código compartido, una línea invisible que unía a los primeros fundadores con las generaciones de todos los tiempos. Y con la adolescencia a pleno, ahora esos viejos camaradas se habían transformado en grandes amigos y los dirigentes en verdaderos hermanos mayores: Pablo Daponte, Eduardo Cadahia… Allí estaban para explicarnos que un buen scout tenía que salir de su “cueva” y traspasar las rejas parroquiales. Había que salir a caminar, de dos en dos, a
encontrarnos: con nosotros mismos y con el prójimo. Pensar la Empresa, no sólo para mejorar las instalaciones del grupo, sino para salir, a la comunidad parroquial, al barrio y aprender a conocer las necesidades de los otros. Me viene el recuerdo de una Empresa que realizáramos en un hogar de ancianos en Olavarría allá por el ’79: Mapuches, Tehuelches y Comechingones, Flavio Basso, Eugenio Bret, Pablo Bouza, Carlitos Solano, Javier Montserrat… Unos pintaban, otros remodelaban y otros tocábamos la guitarra y cantábamos canciones animando el trajín de la tarea. Aún nos esperaba el “Raid” en Merlo, San Luis: ese camino “místico” de encuentro interior y de encuentro con el compañero. La naturaleza en su inmensidad frente a nuestra pequeñez humana. Un encuentro cercano con el Gran Jefe y su palabra. Enero de 1981 marca un punto de inflexión en la historia del grupo: por primera vez se alcanzaba lo inalcanzable para esos años: ¡el campamento a Bariloche! Y allí llegamos, a llenar de gente el SAC junto con nuestras hermanas guías, ¡pero con el arroyo Goye dividiendo ambos campamentos! Ese fue mi último campamento como miembro integrante de una rama, antes de mi partida rover. Al año siguiente se necesitaba incorporar muchos dirigentes nuevos en todas las ramas. Así fue como empezamos a mirar el grupo desde otro lado: como flamantes ayudantes y dirigentes. Y el círculo comenzaba a cerrarse: volví a
la Manada Waingunga, pero esa vez como Bagheera, con compañeros y compañeras de ruta: Pablo Aldazabal, Wálter Cáceres, Ana María Barletta y Mónica Paterno. Las circunstancias se fueron dando para que en poco tiempo me ofrecieran hacerme cargo de la rama como el nuevo Akela. Fue un breve lapso que cumplí como dirigente en los lobatos, pero esa experiencia de “viejo lobo” me habría marcado definitivamente… Para esa entonces también yo participaba de un grupo paralelo dentro de la misma comunidad parroquial (“Nuevos Vientos”) cuya primera “misión” consistió en acercarnos a brindar apoyo material en la parroquia del padre Ángel Sallaberremborde (el primer párroco de Inmaculada, quien vió nacer al grupo scout y que en ese momento cumplía su tarea pastoral en una localidad del GBA, Mariano Acosta) Todo esto transcurre en 1982, año complicado para toda la sociedad
argentina y en especial para nuestra camada. Algunos de nuestros amigos más entrañables, compañeros de estudio o de trabajo ya se habían alistado para combatir en Malvinas. Otros, aguardábamos silenciosamente desde la “reserva”, sin saber muy bien qué iba a pasar, ni por qué pasaba lo que pasaba. Nadie tenía el menor deseo de aplicar sus técnicas de supervivencia scout en una supervivencia verdadera, como lo era en una guerra. Recuerdo como si fuera hoy, pintando de blanco (con cal) los sectores del subsuelo parroquial –donde funciona cáritas, la cripta y ese sótano donde se hacen los fogones- con la previsión de que las instalaciones debieran poder ser utilizadas como eventual refugio antiaéreo o bien como espacio para habilitar hospitales de campaña. Esa sensación de paranoia la supo retratar con particular maestría Charly García en “No bombardeen Buenos Aires”. Y allí estaba Pablo
Bouza, esperando desde Comodoro Rivadavia que nunca lo hicieran cruzar el continente… Años después, me tocaría compartir con él como dirigente en la rama scout –donde justamente Pablo era jefe de rama- un memorable campamento en Punta Indio en Enero del ‘84. Allí conocimos algunos scouts que empezaban a dar sus primeros pasos en el grupo -como Silvio Canale- y que luego marcarían una importante trayectoria para el futuro del 253. Mi etapa formal en el grupo cierra como dirigente-ayudante de los Rovers. En ese momento el jefe de la rama era Carlos Álvarez –otro “clásico” del grupo- con el que fuimos testigos y acompañantes del nacimiento del “Toro Joven”, ya que hasta ese entonces la rama rover no tenía “nombre propio”. Y esto termina otra vez en Bariloche. En enero de 1986 la rama Rover hace su propio campamento “de montaña” acompañados por el recientemente ordenado cura Pablo Corbillón (un ex maestro scout de San Pedro y actual párroco de esa misma parroquia) y yo, interinamente a cargo del contingente, intentando organizar y disciplinar a esos tipos grandes –grandulones, diríamos- que sabían que para muchos de ellos también era su campamento de despedida. Esta última etapa de mi paso por el grupo realmente la disfruté. Aprendí mucho de esos rovers y de ése, mi último campamento en mi historia scout. Siento que pude ser scout porque de alguna manera mis viejos, Cristina y Ernesto, a su
modo, también lo fueron: ella cocinando en cuanto campamento se necesitara; asistiendo a las reuniones de padres; pasando casa por casa a cobrar la “cuota del grupo” (¡no había débito automático chicos!) Cosiendo con su interminable máquina decenas de pañuelos azules con cintas blancas y violetas… Él, llevando y trayendo a todo el mundo y a todas las cosas con su vieja Ford F100, en cualquier horario, cualquier día y sin preguntar nunca si no había otro que lo pudiera hacer… Ellos nunca leyeron a Baden Powell, pero sabían que había que dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos, especialmente para los herederos, estos que hoy festejan este 40 Aniversario. Y hoy vuelvo al grupo, al del siglo XXI, y siento que hay algo en el aire, en las paredes, en los materiales. Algún fuego en pirámide
que todavía humea; algún mate cocido con cenizas “para que la yerba baje”; algunos nudos “As de Guía” muy estrechos y difíciles de desatar y algunos chicos que empiezan cada Sábado y cada Domingo ofreciéndole a Nuestra Señora de los Scouts eso que son, eso que somos. Tal vez mis hijos, Martín y Valentina, tengan la posibilidad de seguir escribiendo su parte en esta gran historia del 253 Inmaculada Concepción…¡para toda la Nación! ¡Siempre Listo! Gabriel Petrucci
Mi gran aullido... Testimonio de Luís Cabrera. Antiguo Scout, desde 1969 a 1982.
En Septiembre de 1969, por intermedio de un compañero del colegio (José Muñoz), fui invitado participar de un Sábado distinto y valla que fue distinto ya que me quede hasta 1982. Aquella tarde descubrí la posibilidad de compartir una actividad diferente, no habitual y muy divertida. Mi tótem es Puma Inquieto y si bien en esa época era muy inquieto no creo que en la actualidad me pondrían de vuelta ese nombre. Los años lo hacen a uno más reflexivo y menos inquieto, pero reconozco que me identifique con esa cualidad durante mucho tiempo. Al ingresar al Grupo me integre a la Tropa Scout y me ubicaron en la Patrulla Pumas (Fuertes y Sagaces), mis dirigentes eran en ese entonces José Accaputo y Oscar Villagra y mi guía de patrulla era Luis Gallo, uno de los fundadores, proveniente con otros scouts del Grupo Nº 86 San Pedro Apóstol. Recuerdo que en mis comienzos, el grupo estaba en plena formación y había mucho por hacer, recién comenzaban a formarse las patrullas y nos estábamos preparando para
participar en el 1º Torneo Scout, que se llevaría a cabo en los bosques de Palermo donde el Grupo obtuvo un honroso 3ª puesto.
me hice cargo de la Tropa Scout y al mismo tiempo asumo como Jefe de Grupo, cargo que ocupe hasta mi partida en 1982.
Luego pase a la Tropa Raider Huarpes en la que participe hasta los 17 años. Sin duda alguna, la mejor Empresa Raider fue la que llevamos a cabo en la ciudad de Reconquista, Santa Fe, mas precisamente en el puerto de Reconquista. La misma consistía en reparar la capilla del puerto, un lugar de mucha pobreza y carencias. El trabajo fue arduo ya que el lugar había sufrido el embate de una terrible inundación y se encontraba en estado deplorable. Fue hermoso compartir todos esos días con la gente que vivía a orillas del río Paraná con la que entablamos una linda amistad. Uno era muy chico y las imágenes de pobreza la teníamos por fotos o la televisión y verlo en directo fue una experiencia muy movilizante. Recuerdo algunos nombres de compañeros Raiders de ese entonces como Hugo Caceres, Alvaro Solari, Vito y Vicente Chiarinni, Pablo D`Torre, Daniel Severo, Daniel Diaz y otros que no me acuerdo.
Fuera de la actividad de Grupo participe durante muchos años, desde 1985, en forma paralela en USCA, ocupando diferentes cargos como: Adiestrador Nacional y miembro del Consejo Nacional. El mejor Aniversario que me toco participar y organizar fue sin duda el 10º. Tiramos la casa por la ventana preparando una serie de eventos junto con la ayuda del Comité de Padres. Todavía recuerdo el encendido del Fogón, tirando una Flor de Lis encendida con fuego desde la terraza del Episcopal hasta el patio de atrás de la Parroquia. Fue alucinante ver caer semejante bola de fuego y hacer una terrible explosión al encenderse, pensamos que teníamos que llamar a los bomberos. ¡FUE HERMOSO! El día Domingo recuerdo que organizamos un asado en el parque del Seminario donde concurrieron más de 500 personas, nunca la parroquia hasta entonces había juntado tanta gente para un evento. Al mismo tiempo las distintas ramas realizaron exposición de fotos sobre la historia del Grupo.
A los 17 comencé a trabajar como ayudante de Manada, por el año 1974, con el nombre de Kaa, siendo la Akela Marta Rago, otra fundadora del Grupo. Hice todo mi paso por la Manada Waingunga hasta llegar a Akela, en 1975, y compartí el consejo de Manada con dirigentes de la talla de Ana María Savini, Carlos Gabriel Caruso, Silvia Mel y Pablo Aldazabal. En 1979
De la gran cantidad de Campamentos que participe el mas trágico fue cuando compartimos el lugar de acampe con las Guías en Merlo, San Luis en el año 79 y se nos perdió una de las chicas, buscamos durante horas sin éxito, por suerte fue encontrada por la
policía. Y mi campamento mas significativo fue en 1970, el primero en Nono, Córdoba, en donde realicé mi promesa Scout. Hermoso campamento, veo lo que son los campamentos de ahora y comparado con los de antes, parecíamos Gitanos. Como poder explicar la MISTICA del 253 en un papel. Es algo que se lleva muy adentro del corazón, una sensación única, que nos retrotrae a nuestra niñez y por ende a nuestra formación como persona. Sentir en toda actividad que se realizaba que yo era protagonista con una forma distinta de ser Scout (sin menospreciar a otros grupos), MISTICA que fue tomada de las enseñanzas que me dejo el Gordo Carlos, una persona que invento una forma diferente de ser Scout y que por lo que veo sigue hasta ahora. Un grupo no pasa durante 40 años por la vida sin dejar una huella en todos los que en algún momento pasamos por ahí. Ser Scout me marco, me grabo a fuego como actuar en la vida y por sobre todo a tratar de ser BUENA PERSONA. Es el día de hoy que para muchas cosas de mi vida familiar y laboral, sigo usando las enseñanzas que el Escultismo me dejo. No quiero olvidar y esto va como anécdota, las terribles batallas que teníamos en los Torneos y Olimpiadas Scout con Santa Rita. Eran
a muerte, no nos guardábamos nada, a veces ganábamos y a veces perdíamos, pero lo lindo era ver el entusiasmo que poníamos y las ganas de ganar. Todavía recuerdo cuando le ganamos en el Torneo Scout de 1980 la carrera de Carros Romanos con la Tropa Scout o cuando le ganamos la final de Tótem Ball en el año 1972. En fin, el rival de siempre pero la convivencia me dejó muchos amigos en ese grupo, espero volver a verlos algún día. Otra anécdota que recuerdo me lleva al 1º campamento del Grupo en el año 1970 en Nono, Córdoba, algunos scout tomaron agua del río y se pescaron una infección intestinal que tuvieron que ser internados en un convento de monjas que lindaba con el campamento. En el año 1979 en el campamento de Merlo, San Luis, realizamos el ascenso con la tropa Raiders a los Comechingones y nos quedamos a pasar la noche en la cima. Resulta que por la noche se levanto una tormenta con rayos y truenos, alguien tubo la idea de decir que los parantes de la carpa atraían los rayos y durante toda la noche nadie durmió y todos se alejaban de los parantes, por temor a ser fulminado por un rayo. Hago votos por 40 años mas y que la MISTICA del 253 no se acabe nunca. El sentido de PERTENENCIA que tengo con el grupo, es algo que nada ni nadie me lo va s sacar y lo llevaré en el corazón hasta el día de mi muerte.
Sigan por la misma senda y llevando el nombre de Inmaculada bien alto y tratando de dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraron. ¡Siempre Listo! Luis Cabrera
Mi misión… Testimonio de Marta Rago. Antigua Scout, desde 1969 a 1975.
Ingresé al grupo en 1968, recién había cumplido 15 años. Una compañera de secundario y prima de mi esposo, junto con otra amiga habíamos sido convocadas por Carlos Accaputo para conversar sobre un posible grupo scout que se formaría en la parroquia. Comencé mi vocación scout por mi hermano Jorge que era lobato en Lourdes, un grupo, en ese momento, prestigioso de USCA. El P. Juan De Gásperí, precursor de los Scouts en Argentina y persona relevante en la formación de USCA, fue designado párroco en Nuestra Señora de Lourdes. Desde ese momento comenzó a buscar adolescentes y otras dirigentes para formar un Grupo Guía que era lo que faltaba en Lourdes. Como yo trabajaba allí en los grupos juveniles y en la Acción Católica, me llamó para formar el Grupo Guía en el Colegio de las Carmelitas de Santos Lugares. Noté que necesitaba realizar otra actividad ya que dónde estaba no llenaba mis aspiraciones. Eso fue a los 14 años. Fue un tiempo muy intenso de trabajo pero mi vocación era otra. Todavía no me daba cuenta el camino que Dios me asignaba, hasta esa invitación, que provoqué, para hablar con Carlos y ofrecerle mi servicio en
la Manada, que era el único lugar que una mujer podía trabajar en un grupo de USCA. Yo ya me había “comido” los libros que el P. Juan me había dado para leer cuando se enteró que me iba de las guías. Ni siquiera tenía edad para hacer los cursos de la Asociación que recién comenzaban a moldearse para los dirigentes. Así es que con mucha paciencia de Carlos colaboré con él y otros dirigentes en el armado del grupo. Vino el gran día de la inauguración. Me había preparado para renovar mi promesa porque ya la había hecho anteriormente pero esta vez como dirigente. Ese día supe que no podía darla como Akela sino como ayudante, porque no tenía la edad (había cumplido en junio mis 16 y el grupo comenzó, oficialmente, el 10 de agosto). Les cuento un secreto, tampoco Carlos podía ser Jefe de grupo por su edad, otro dirigente de San Pedro figuraba a cargo… Por lo tanto la Bagheera quedó marcada en mí hasta en mi tótem y aún hoy siento la fortaleza de esa identificación, en todo lo que emprendo actualmente (Mi esposo tiene una empresa cuyo logo es una pantera negra.) El primer grupo de lobatos queda imborrable en mi memoria. Cuando terminé el secundario (fui la última promoción de Maestra Normal Nacional recibida en Quinto año) seguí en un nivel terciario el Profesorado de Filosofía y Pedagogía y traté de poner en práctica lo que aprendía pero no fue sufi-
ciente. A muchos lobatos habré hecho bien pero sé que a otros no tanto. Esta puede ser una buena ocasión para disculparme. Si bien no me siento culpable, sí me siento responsable y es verdad que no se puede agradar a todos en la vida pero soy fiel a mis motivaciones y siempre consideré que toda una sociedad puede cambiar desde la familia y yo me sentía parte de ese pequeño cambio. No olvido la época que nos tocó vivir y si bien se nos tentaba con cambiar el mundo de otra manera yo preferí hacerlo desde el grupo scout o desde mi docencia, en mi trabajo con niños. Ese grupo de lobatos marcó mi futura familia. Algunos nombres de pila de ellos son de mis hijos varones. Llegó el día de nuestra primer cacería regional. Nos habíamos preparado con los chicos como locos. Fuimos al parque Tres de Febrero. Nadie nos conocía… nos miraban raros. La competencia comenzó y fue tanto el entusiasmo por estar, competir y JUGAR, que no nos interesaba que puesto obtuvimos. Las otras Manadas eran grandiosas y nosotros tan novatos pero no nos achicamos… salimos NOVENOS y lo gritamos como si fuera el primer puesto. Los dirigentes se asombraban del entusiasmo de los chicos. ¡Tengo, aún hoy, grabado ese instante de gloria!
Después de muchos años Juan García, encargado de la competencia, me confesó cómo le había llegado ese grito de alegría de nuestra manada, aún sin nombre. El primer campamento en Castelar, en la quinta de los Casais, dentro de un galpón acantonamos y, mamá y papá Casais nos cocinaban… ¡qué experiencia! Un recuerdo especial para Lute y su familia, que tienen un gran significado. Fue con la llegada al grupo de nuestra querida Nela,
Akela, que la manada comenzó otra etapa… más segura, más adaptada a ellos, los chicos. Fue muy importante su aporte. Debo confesar que al principio quedé descolocada ya que el mismo día que comenzó a trabajar en el grupo, me enteré de su lugar y el mío en la manada. Con Nela comenzamos a realizar los pequeños espacios de interés para los chicos, es que ella es Maestra Jardinera y venía con
novedades que a otros dirigentes de USCA no agradaban y a mí me costaba aceptar. Fue maravilloso cuando le dimos nombre a la Manada… WAINGUNGA. Era el sentido de pertenencia más importante para todos sus miembros; cuando mandamos a hacer el tótem, con la figura de San Francisco; el armado de la cueva, los cubiles; la distribución de tareas; las evaluaciones de los chicos al terminar las actividades de los sábados, las visitas a las casas de ellos. Los campamentos se fueron sucediendo y recuerdo el acantonamiento en Punta Indio cuando fuimos a la Base Naval de visita y allí tenían los aviones de combate de esa fuerza y nos pidieron un lobato para subirse a uno y corretear la pista… ¡La cara de Gabriel Petrucci, dentro del avión, era impagable! Luego Nela se fue por problemas personales y quedé a cargo de la Manada, ahora como Akela. La ceremonia de cambio de personaje fue realizada por algunos dirigentes raiders y rovers que me acompañaban en la tarea y fue fantástica. Siempre recuerdo una anécdota del campamento a Tandil. Los papás de un lobato nuevo, sin decirnos nada, viajaron al lugar y se instalaron en un hotel. El tema es que venían todos los días a ver a su hijo y a nosotros. Después de consultar a los dirigentes me armé de coraje y les pedí que vinieran sólo el último día ya que algunos lobatos comenzaban a extrañar a sus padres ante la visita de
ellos solos. Reaccionaron bien, lo agradecieron y nosotros tuvimos que recomponer el ambiente para esos últimos días. Ese campamento lo realizamos con todo el grupo, salvo que la Manada se retiraba unos días antes. Los dejamos en Capital y nos volvimos para terminar el campamento juntos. Allí me totemnizaron, Pantera Luchadora. Siempre me identifiqué con ella, por su fuerza y aparente insensibilidad, pero cariñosa y por cómo en el Libro de las Tierras Vírgenes se notaba su amor por Mowgli. En 1975 había terminado mis estudios y mi capacitación como dirigente de USCA. Preparábamos con Oscar, mi novio y actual esposo, nuestro casamiento. El hermano de Carlos, José Accaputo, dirigente de la Asociación, me llama para trabajar en Adiestramiento a nivel Nacional. Ya notaba que mi lugar no era en el Grupo, que debía dejar la posta a otros. Ahora sé que mi misión era otra y continué mi camino. Realicé el último campamento en San Luis, con dirigentes como Ana María y Luis. Fue el mejor que hicimos. Me despedí de cada una de las ramas, de los dirigentes, de mis lobatos, de los padres y me fui. Transité por diversos cursos nacionales ayudando en su dictado, me hice cargo de Adiestramiento Nacional (cargo impensado para una mujer) y luego de la Subjefatu-
ra Nacional, cargo más impensado todavía, pero los tiempos cambiaban y la misión se iba clarificando… colaborar para la unidad del Movimiento Scout en Argentina. Tuve luchas dentro y fuera de la Institución, con opiniones a favor y adversas sobre la unidad. Así fue que en 1996 se dio el milagro esperado y yo me retiré del Movimiento Scout. Mi tarea fue cumplida y otros siguen la posta con aciertos y errores como todos los hemos hecho. Si tuviera que analizar qué me dejó el grupo durante el período que estuve tendría que decir que ahora, desde la distancia, lo veo más claro. Me dejó experiencias de educación, qué hacer y qué no hacer con niños, aprendí de los papás de los lobatos, la confianza que depositaron en mí, aún al ser tan joven; el relacionarme bien o mal con el resto de los dirigentes. Hoy me siento más responsable de esa falta de comunicación. Pero como no se puede cambiar el pasado, mejor aprendo de las experiencias y vivo el presente de otra manera. El crecimiento de los grupos no son sólo en cantidad sino que los dirigentes inmersos junto con los jóvenes en la sociedad que les toca vivir, deberían ir marcando los cambios sin olvidar los valores humanos más que los fundacionales. Respetar sin perder la filosofía del Movimiento Scout, adaptándose al
momento actual. Siempre tuve una visión más amplia y no por eso mejor, pero aquello de que el scout es ciudadano del mundo ha marcado mi vida. Cada momento de mi vida ha sido importante para vivir este hoy. El pasado sirve para obtener experiencias, recordar buenos momentos, ser agradecidos con nuestros maestros en la vida pero me niego a instalarme en él ya que no me dejaría margen para disfrutar mi presente. Al hacer estos comentarios muchos sentimientos se entrelazaron y quiero agradecerles porque he podido restaurar una etapa de mi vida. Me he perdonado y he perdonado a otros, me he valorado y valoré al resto. Es decir pude restaurar un campo emocional que había olvidado. Los colores del pañuelo de grupo siempre los he amado por sus distintos significados y eso que tuve otros por los distintos cargos que transité. En definitiva: SCOUT UNA VEZ, SCOUT PARA SIEMPRE. ¡Siempre listo! Marta Rago
Mi eterno recuerdo… Testimonio de Gustavo Ferrito. Antiguo Scout, ingresó en 1970.
Ingresé al grupo en marzo de 1970, en marzo de 1974, ingresé al Seminario, aunque en enero de 1975 participé del C.I.P. (Campamento Internacional de Patrullas, donde participa la patrulla de guías: Mapaches y dos patrullas Raiders) yo fui a cargo de ese contingente, en 1976 dejo el Seminario y entro a la “CO. LIM.BA”, en 1977 y 1978 fui dirigente Rover junto con Adriana Baulíes (ella fue elegida Jefa de Comunidad), había fundado las Guías del Grupo, una vez que había dejado las Guías le propusimos que se integrara a la Comunidad Rover y fue la primera dirigente mujer que tuvo el grupo Scout Inmaculada Concepción y yo era el Subjefe. Estuve en las ramas Raiders y Rovers. Fui el Primer totemnizado del Grupo en enero de 1972, Halcón Intrépido, en el campamento de Sierra de la Ventana, la segunda totemnizada fue Marta Rago, Pantera Luchadora. Ingresé al Movimiento Scout a los 9 años en San Pedro, allí fui Lobato, Scout y un año de Raider, luego pasé a Inmaculada a las ramas Raiders y Rover.
Rescato como valor Scout la Lealtad, desde chico me pareció muy importante la actitud personal de ser leal a lo que uno piensa, a la gente que uno quiere, a los amigos, a los valores, y evidentemente la formación que me brindó el Grupo Scout, tanto San Pedro, de pequeño, como Inmaculada, ya más de adolescente y joven, me marcó muchísimo. De hecho es una consigna que muchas veces me destacaron tanto en tareas laborales como docentes que realicé en el Movimiento Scout. Siempre rescaté el hecho de ser coherente y responder a lo que uno creía y no fallar en esa responsabilidad que implicaba asumir un compromiso y por otro lado responder lealmente a las personas que han confiado en mi. Con respecto a cómo se soñó el Grupo, antes de que se fundara fui testigo directo de los sueños de Carlos Accaputo, que hoy es sacerdote, pero en ese momento era el Jefe de la Tropa Scout de San Pedro. Éramos varios, todos amigos de él. El era muy joven tenía 16 años, casi 17, y varios de los que éramos amigos, de 14 y 15 años, lo acompañamos en este sueño. Todos éramos de San Pedro. Carlos habló con sacerdotes de Inmaculada, pidió permiso al Padre Humberto Bellone, que era el Párroco de la recién fundada Parroquia Inmaculada Concepción (que se independizaba del Seminario como Parroquia), él estaba en España haciendo (si mal no recuerdo) un postgrado de Pastoral Familiar y quien estaba a cargo de la Parroquia en el año 1969 era el Padre Salaberrenborde que
por carta le consultó al Padre Bellone que se quería fundar el Grupo Scout. Como Carlos tenía 17 años no podía ser el titular y quien figura en los papeles de la vieja USCA como fundador es Humberto Chioddi, él es un dirigente de USCA, también formado en San Pedro que trabajó activamente en la USCA con José Accaputo que es el hermano mayor de Carlos y había tenido muchas actividades importantes dentro del área de la División de Operaciones de USCA. Humberto puso el nombre y confió en Carlos y en el grupo que acompañó a Carlos, todos éramos muy jóvenes ¿Una anécdota? El Sr. Greco, que era el padre de Daniel Greco, fue el primer encargado del grupo de padres. Cuando todos regresaron del primer campamento le dijo a Carlos Accaputo que si hubiera sabido que tenía 17 años no habría autorizado a su hijo a ir de campamento, pero que valoraba la madurez y todo lo que se había logrado, y que la presencia de Carlos era de una persona mucho mas adulta que la de una persona de esa edad. Hay que entender esto en lo que era la década del 70 que implicó que muchos jóvenes maduraran muy de golpe o tuvieran responsabilidades de muy jóvenes. Hoy, quizás, pensar que un joven de 17 años esté fundando un grupo es impensado. Realmente es llamativo y muestra el entusiasmo y el espíritu que primó en el grupo; tenía una marcada vocación religiosa y educadora, había un compromiso religioso muy fuerte, gran presencia sacerdotal: Padre Ángel, Pa-
dre Humberto, Padre Oscar, Padre Ricardo. Fueron los que marcaron los primeros años. Carlos después de fundar al grupo ingresa al Seminario y hoy es sacerdote y está a cargo de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires, pero siempre estuvo cerca del Grupo acompañando a esos primeros dirigentes que siendo muy jóvenes asumieron grandes responsabilidades; de hecho el segundo Jefe de Grupo tenía 19 años. Esto hoy es difícil de creer. El tercer Jefe de Grupo tampoco llegaba a los 20 años. Siempre recuerdo cuando fuimos a ver el lugar donde está el Grupo, en ese momento era un lugar viejo, arrumbado, con un montón de sillas, pupitres, asientos de un cine. Ese lugar era utilizado por la Congregación Marianista que estaba a cargo de los sacerdotes del Seminario que eran Jesuitas. Mi padre que participaba activamente de chico, conocía el lugar. Para mi fue toda una sorpresa cuando fuimos al Grupo, mi viejo ya conocía el lugar como “el cine” En esos años la primera Akela, Nélida Perez “Nela”, soñaba con lo que hoy es la manada, que en ese momento estaba llena de cosas viejas y de a poco se fue construyendo. Fue todo una aventura porque eran túneles viejos, estaban dejados… y fue muy atrapante para todos los chicos construir su lugar para cada patrulla. Otra historia fue la construcción de la cueva Raider que era un viejo túnel que estaba
por debajo de la escalera de la Parroquia. Lo que hoy es la puerta era un “ojo de buey”, nosotros lo sacamos, lo tiramos abajo. Carlos mandó a hacer las puertas y las ventanas y estuvimos durante casi 6 meses sacando tierra, para nivelar lo que estaba cubriendo este túnel, dio mucho trabajo esta cueva Raider que como patrulla se llamaba Huarpes, no tropa pues era una sola patrulla. El ritual de todos los sábados era ir a cavar y sacar tierra, la actividad scout de formación, algún deporte y después a bailar. Algunos de nosotros, simplemente lavándose un poco en la canilla que está en el patio y peinándose con “Gomina”. Formamos un grupo de amigos que perdura a través del tiempo.
Se hizo una especie de rectángulo, pues lo que actualmente es una “U”, (cueva Raider y Kraal), estaba fraccionado porque filtraba agua las escaleras de la Parroquia. Entre mi padre y el de Luis Pablo Parini, y nuestra ayuda, construimos la pared de la cueva Raider y se hizo el contrapiso que aún está. Pintamos todo con un tanque de cal para fumigación, salíamos de allí todos blancos. Por el medio pasaba un caño de desagote de la Iglesia y cuando llovía se inundaba todo. Para nosotros esa primera patrulla fue todo una aventura, elegimos los colores para el banderín: lila y blanco, y le pintamos la cara de un aborigen nativo; teníamos un cajón gigantesco de patrulla con el que fuimos al
primer campamento de verano en San Luis (hubo muchos previos de invierno), el segundo fue en Sierra de la Ventana. El grupo comenzó sus actividades con dos ramas: Lobatos y Scout; la rama Raider recién comienza en el segundo año. Como anécdota histórica fue que muchos se contagiaron de Tifus en el campamento en Nono por beber agua del río y terminaron internados. Como recuerdo muy fuerte es la promesa de dirigente, los primeros 5 dirigentes con promesa en el grupo fuimos: Marta Rago (Akela), Luis Pablo Parini (Baloo), Jorge Prestifilipo (Jefe de Tropa), yo era Jefe de otra Tropa, teníamos 8 patrullas en la actual Unidad Scout y Edgardo Palacios que el fue el primer Jefe de Tropa Raider. Se hizo la promesa en el patio del fondo, donde están los baños. Los primeros baños los construyó el primer grupo de padres para los niños y jóvenes de la Parroquia. Tuvimos que pedir permiso a USCA para dar la promesa de dirigentes pues algunos como yo teníamos 17 años. En ese momento nos autorizó José Accaputo quien tenía un cargo en USCA. Estos dirigentes continuamos el trabajo después que Carlos entró al Seminario. El primer Jefe de Grupo fue Carlos, el segundo: Jorge Prestifilipo, el tercero: Luis Pablo Parini. De este grupo Marta Rago llegó a ser Subjefe Scout Nacional de la USCA y varios de nosotros tuvimos cargos regionales en USCA y ac-
tualmente en Scout de Argentina. Mi caso, de cambio de Grupo Scout, no fue sencillo; mi padre era presidente del grupo de padres de San Pedro, aunque participé del sueño de Inmaculada no estuve allí hasta 8 meses después, me integré directamente en esa primera patrulla Raider. Después que dejé el grupo participé activamente en el Distrito como Auxiliar de Distrito Rover, como Auxiliar de Región Rover, participé en Asambleas Nacionales como Delegado de el Distrito Devoto de USCA en dos Asambleas Nacionales, una en Córdoba y otra en Bolívar, representaba a la Región Buenos Aires, participé activamente del Equipo de trabajo del que era en ese momento nuestro comisionado Franco Bevaqua, todos estos cargos eran en USCA y en Scout de Argentina: estuve como Auxiliar Rover del Distrito Devoto, Director de Recursos Humanos del Jamboree 2005, Formador y Director del Equipo de Gestión de la zona Devoto” ¿Qué significaba estar en el Grupo Scout para mi? Para mi es parte de mi vida, fue la concreción de un sueño, haber estado en la idea y haber acompañado a un amigo que tenía ese sueño, el soñar que se podía fundar un Grupo Scout, que podíamos compartir eso que sentíamos que es difícil de describir, estar en Inmaculada a pesar de haber estado en San Pedro. En Inmaculada fue estar con una sangre distinta, es teñir los colores de la san-
gre con los colores de Inmaculada, fue sentir el escultismo desde adentro, de otro modo, soñar con cambiar muchas cosas que veíamos que estaban mal a partir de una educación que se podía lograr con los chicos. Una educación complementaria de la familia de valores, de creer en un país distinto, de creer que se podía ser honesto, trabajador, leal, sonriente, alegre, a pesar de las dificultades. Todo lo que implicaba un código de ética, de vida y poder plasmarlo desde el juego. Los campamentos siempre fueron una historia aparte, siempre le contaba a mi esposa que recordaba mucho más los campamentos que eran 12 o 15 días, que tal vez etapas del secundario de años. Los campamentos me habían marcado, amistades muy profundas, compartir sueños y alguna que otra lágrima, compartir momentos afectivos. Compartíamos también esto de dejar el mundo en mejores condiciones de lo que lo habíamos encontrado. La cueva Raider fue una experiencia movilizadota, fue tener nuestro lugar de pertenencia, el grupo era nuestro lugar de pertenencia, la vida pasaba por el grupo, la gente que estaba en Inmaculada, la espiritualidad, la religiosidad que aprendimos y profundizamos en Inmaculada, el creer en Cristo y desde Cristo que uno tenía que ser de una manera y vivenciar la religiosidad de esa manera, aún con las dificultades, dudas o miedos. El Grupo marcó mi vida profundamente, me marcó para ser lo que soy hoy, en lo bueno y aún también en lo malo, pero principalmente en lo que creo. Al Grupo fueron mis hijos más grandes y también en esa
historia se mezcla con otros sueños y otros amigos. Al haber participado y colaborado con algún otro Grupo, como me tocó ayudar en San Antonio porque no tenían dirigentes y hoy uno de mis hijos está en San Antonio, hace que uno entienda que la Gran Hermandad Scout no termina en las paredes o en las rejas de Inmaculada, pero sí que Inmaculada me marcó profundamente: ese patio, el fondo, la cancha, el lado que ahora no se usa
que es el lado del Seminario, el subsuelo, la Inmaculada, lo que significa la Inmaculada y principalmente los sueños que están flotando allí de mucha gente que pasó en estos 40 años. Siempre pensaba qué nos contaría la estatua del Padre Nores que nos vio pasar a todos. El patio de adelante, cuando el Grupo se fundó era de tierra, había un gran alambrado y se jugaba a la pelota. Y ya estaba Nores… Ha pasado el tiempo. Las baldosas
fueron posteriores. Desde la tierra en la que jugábamos hasta las canchas del fondo y el patiecito de atrás donde están los baños, hasta el haber aguantado el viejo aljibe, que con gran alegría vimos sacar nuevamente que impedía que nos juntáramos y jugáramos en ese patio. El Grupo es la historia de mi vida y me marca profundamente como adulto en los valores que me transmitió. A través del Grupo contactamos a gente que pensaba y creía como nosotros y era muy particular encontrar esa gente aunque su pañuelo era de distinto color. Lo más importante e interesante es haber encontrado amigos, esos amigos de fierro que aún hoy nos llamamos 40 años después y el otro responde. Y como recuerdo muy fuerte la totemnización que fue la primera del Grupo. Fuimos dos. Yo, Halcón Intrépido; tiene que ver con que yo había sido guía de la patrulla Halcones en San Pedro y gran parte de los integrantes fueron a Inmaculada, esto me da un orgullo particular, pues fue un grupo humano muy fuerte, con algunos de ellos hoy me sigo viendo. Y la otra totemnizada fue Marta Rago. Nos totemnizó Carlos Accaputo, Pantera Veraz, y tres personas de Bahía Blanca, dos chicas y un muchacho, que en las épocas difíciles del país tuvieron la desgracia de ser parte de los desaparecidos en la época militar, era gente maravillosa, gente que estuvo cerca nuestro en ese campamento, recuerdo con mucho afecto esa noche que me totemnizaron y me
transmitieron profundamente el alma Scout. Si bien la totemnización no está tomada de los orígenes del scoutismo, si no de las tribus americanas, se adaptó plenamente a esto de encontrar en la naturaleza a partir de un animal y una cualidad la identificación de cada persona, por eso creo que es muy interesante poder transmitirla. En el año 1995 cuando me acerco nuevamente al grupo con mi hijo mayor, esta totemnización se había perdido a través del tiempo, volvimos a juntar un grupo de aquellos primeros totemnizados y totemnizamos a esos dirigentes para que pudieran transmitirles nuevamente la historia de esta totemnización de Inmaculada a los chicos más jóvenes. Y ahí se continuó esta historia de la totemnización que había perdido durante muchos años el hilo conductor. Esto es lo más interesante que me ocurrió en Inmaculada. Lo más difícil a lo que me tuve que enfrentar en el desarrollo del grupo fueron algunas crisis internas durante las que se fueron algunos dirigentes, conflictos con algunos sacerdotes de la Parroquia, pero rescato lo bueno y no lo malo. Quizás lo más doloroso sea la partida hacia el “campamento eterno” de alguno de los amigos, alguno de los dirigidos, es muy difícil pensar que alguien más joven que uno está acampando en el Cielo. Evidentemente no es sencillo y genera muchas preguntas, aunque desde la Fe es comprensible y es valioso pensar que logró acampar en el lugar que todos deseamos. Desde lo personal lo difícil han sido algunas peleas,
broncas o desacuerdos que quizás no pudimos sobreponernos a esas diferencias y eso no es bueno, creo que el tiempo demuestra que lo más importante es construir a partir de ceder cada una de las partes su terquedad para llegar a algo nuevo. Cuesta aceptar que hay gente que se va y no vuelve, que no rescata esos valores; la vida da oportunidades nuevamente para que alguien en algún momento recuerde lo bueno y lo reconstruya. Fue muy importante también el trabajo con los padres, fue un trabajo maravilloso. Hubo mucha gente que acompañó a los dirigentes jóvenes desde el silencio, desde el trabajo, desde poner “el lomo” sin preguntar cuándo y dónde y sin exigir nada. Es muy valioso rescatar aquellos padres que acompañaron a través del tiempo al grupo. Esos primeros padres donde estaba “mi viejo” que se llamó el “grupo de las sillas pegadas” que era uno de los grupos matrimoniales que tenía la Parroquia y lo dirigía el Padre Bellone y los padres que me tocó acompañar después de 1995 cuando tuve la suerte y el orgullo de coordinar ese grupo. Un recuerdo para todos los que pasaron, en particular a Rubén, a quien quiero a pesar de que ahora está primero que nosotros en “ese campamento”. Pude conocer chicos jóvenes que siguen sosteniendo esos ideales en un momento donde se perdieron los ideales, un momento donde los jóvenes no tienen claro por qué luchar y donde se perdió el sentido de pertenencia tanto de la juventud como de la gente grande y el objetivo principal de construir, a pesar de que tengamos diferencias, un país mejor
para los que nos siguen. Una cosa muy importante es que el grupo participó de tres eventos internacionales importantes a través del tiempo tanto de la USCA, como IMSA, como de Scout de Argentina, el primero fue el CIP (campamento internacional de patrullas) en 1975 en Mar del Plata, el segundo, que para mí fue difícil pues tuvimos que convencer al grupo que no quería ir, es el Jamboree Panamericano, fue duro juntar el dinero, pues era en dólares, pero la experiencia creo que fue única e irrepetible, fue compartida con gente de toda Latinoamérica y alguna gente norteamericana y europea; el Grupo llevó a los Scouts y a los Caminantes, y los Rover estuvieron integrando el equipo conmigo junto con los Rover del Distrito principalmente los de San Antonio. El equipo de Recursos Humanos trabajó muy bien con un compromiso destacado. Creo que eso marcó mucho a los que estuvieron y están aún en el Grupo. El tercer evento fue el CANACES, fue el campamento que se hizo en el Centenario en Ezeiza y fue pensado para que sea un festejo de todas las Ramas. Estos eventos le dan al Grupo una visión integradora del Movimiento Scout, hubo épocas en las que Inmaculada miró sólo para adentro, creo que eso fue parte de un momento y estos campamentos ayudaron a saber que hay que mirar para afuera. También creo que ayudó a abrir la mente y poder encontrar gente que piense como uno en otros ámbitos en otras provincias en otros países y entender que la Gran Hermandad
Scout es cierta y que hay locos como nosotros, que sueĂąan como nosotros, que dan el tiempo como nosotros y que tratan de estar Siempre Listos como nosotros. ÂĄSiempre Listo! Gustavo Ferrito
Mi aventurar… Testimonio de Flavio Solari. Antiguo Scout, ingresó en 1971.
Cuando Carlos Accaputo comenzó a contactar chicos interesados en acercarse al grupo en 1969, uno de los contactados fue mi hermano Álvaro, junto con otros compañeros suyos del Copello (Daniel Díaz, Daniel Severo, José Muñoz, Luis Cabrera). Como yo tenía 9 años y tenía que estar en los Lobatos, me encapriché en esperar hasta tener edad de ser scout, así que recién entré 2 años después de la fundación del grupo. Igualmente, estaba al tanto de los campamentos, iba a los fogones (mi hermano era uno de los fogoneros, disfrazado como Olmedo de Rucucu), anhelando tener la edad para entrar en la Tropa. Así que en 1971, ingresé en la Linces, donde el guia era Daniel Diaz, el subguia mi hermano Álvaro, y estaban como scouts Eduardo Cadahia, Néstor Pintos, Daniel Petragalli y un chico de apellido Page. La tropa estaba conformada además por la Leones, Pumas y Leopardos. Y el jefe de tropa, que me recibió la promesa el 10 de Agosto de 1971 era el Maestro Carlos (así lo llamábamos). El asesor era el cura Ridano, muy macanudo con todos, y a quien temíamos era al párroco, el cura Bellone, siempre atento a que no subiéramos a los techos de la iglesia o a que nos metiéramos por los túneles.
La “cueva” estaba en plena excavación. Los Raiders recién se habían creado, fruto del primer pase de guías de patrulla, y sacaban carretillas y baldes de tierra para construírla. Mis campamentos largos con la Tropa fueron Sierra de la ventana, Tandil, Merlo y alguno más, con dirigentes como Gustavo Ferrito, Jorge Prestifilippo, “Melena” y Osvaldo Burasi. Fue una etapa de gran crecimiento: llegamos a tener 2 tropas (La Perito Moreno y la Impessa, con 9 patrullas en to-
tal). Pasé desde último scout hasta Guía por todos los lugares. Con la patrulla de Guías (Mapaches) que tuve el honor de guiar, participamos del primer Campamento Internacional de Patrullas en Mar del Plata en 1975, inaugurado por un personaje nefasto de la política de entonces: José Lopez Rega. De esa camada éramos Pablo Aldazábal, Gabriel Cadahia, Eugenio Raña, Fabio Cugliandolo, entre otros. Como scout de Primera, y con el récord (en ese entonces) de 15 especialidades, pasé a los Raiders. Ese mismo año, junto al flamante jefe de tropa scout José Muñoz, fuimos al Jamboree en Noruega, una experiencia inolvidable. En los Raiders fui el guía de la Yamanas, y nos metimos en una Empresa complicada: arreglar las aulas de una escuela de monjas en Derqui. Un año yendo todos los fines de semana en tren hasta allá a rasquetear, revocar y pintar... ¡nos matamos! En esa tropa también estuvieron Miguel Raus, Antonio Bruno, el Pájaro, Marcelo Golaz, Lucho Briglia, Daniel Silva, Daniel Torres y los dirigentes eran Eduardo Cadahia, Pablo Daponte y Carlos Álvarez. Fue una etapa hermosa, de grandes amistades, discusiones interminables, sabatinas trasnochadas que terminaban en la misa de 9 del domingo... En el Décimo aniversario hicimos un fogón épico. Parecía una fecha trascendente y preparamos los troncos en el medio del patio de juegos, y con un cable tendido desde arriba del techo del Episco, armamos una flor de lis
envuelta en estopa. En esa época dirigíamos el fogón con Luis Cabrera y me tocó encender allá arriba con la antorcha la flor de lis, que bajó por el cable hasta los troncos, o mejor dicho hasta la mezcla de nafta y troncos: fue una explosión que aún retumba en la cabeza de quienes estuvimos, (se nos fue la mano en la cantidad de nafta...sólo 5 litros).
Lamentablemente las partidas del grupo no se resolvían bien, los que se iban casi siempre era por la puerta de atrás, con culpa. Se esperaba que uno siguiera en el grupo eternamente.
Cuando pasamos a los Rovers se produjo una de las acostumbradas crisis del grupo en esas épocas, dirigentes que se iban y no había recambio. Así que ocurrió algo inédito: Dos “hermanas” guías (Adriana Baulíes y Malena) se convirtieron en nuestras dirigentes. Peleas, discusiones, malentendidos... por supuesto que en el fondo no podíamos comprender cómo en un grupo de varones podíamos tener como dirigentes a mujeres. Nuestro primer servicio fue cocinar para el grupo en un campamento de verano, una experiencia extraordinaria... y cansadora.
Con el 253 aprendí el valor de la pertenencia a un grupo, la camaradería, el sacrificio. Mi paso por el grupo me formó en aprender a servir a los demás, me enseñó a vencer mi natural timidez, a hablar en público, a escuchar y respetar la opinión de los demás.
Luego fui ayudante en la tropa Scout, cuando los dirigentes eran Gerardo Cugliandolo, Daniel Greco y Jorge Parini, a quienes reemplazamos Gabriel Cadahia y yo cuando partieron. Y así como jefe de Tropa a los 21 años, en 1981, fuimos por primera vez en la historia del 253 a ¡Bariloche! Varios de “mis scouts” de esa época siguieron muchos años en el grupo, uno de ellos “el Tano” Silvio Canale. Y con una nueva crisis entre los dirigentes, en términos dolorosos, me fui del grupo...
Regresé con mis hijos, quienes aprendieron a quererlo desde chicos.
Aprendí a trabajar en equipo, a planificar actividades, a cocinar, a presentar un proyecto, a hacer un presupuesto. Como dirigente aprendí a considerar que un grupo avanza a la velocidad del más lento, no del promedio, que hay que ocuparse de los más débiles y los menos inteligentes, y no pensar sólo en los líderes y “cracks”. Muchas de las cosas que aprendí en esos años me sirvieron para mi trabajo profesional: desde armar mi “mochila” cuando viajo varios días a trabajar al campo, hasta explicar varias veces de distinta manera lo mismo, en mi tarea de profesor de la universidad. Desde cocinar para 30, como disfruté hacerlo en Coctaca por el año 2007, hasta hachar leña, armar una carpa y encender un farol como hicimos con mi hijo Santi hace pocos meses.
Con respecto a las rivalidades con otros grupos, recuerdo aquellos campeonatos de Totembol del distrito Devoto, cuando el verdadero rival eran los “poderosos” de Santa Rita, que en general nos ganaban en las construcciones porque utilizaban colihues que nosotros no podíamos comprar. Las palizas que al fútbol siempre le dimos a San Antonio Quizás la mística de este grupo se explique por la comunidad establecida con las Guias. Muchas familias comparten hijos en ambos grupos, muchas familias se formaron de parejas que salimos de allí, como la mía, y hace que la continuidad y los vínculos estén casi asegurados.
¡Siempre Listo! Flavio Solari
Mi hallazgo... Testimonio de Pablo Da Ponte. Antiguo Scout, desde 1972 a 1984.
Voy a contarles mi paso por los Scouts de Inmaculada o mejor dicho… el paso del escultismo que me atravesó y me transformo en parte de lo que soy. En 1972 mis amigos del colegio Cacho Recagno y Gabriel Raña me insistieron en que conociera el grupo que estaba en un subsuelo de una parroquia, La Inmaculada. Por curiosidad y por hacer amigos empecé en junio de ese año. Se respiraba mística y entusiasmo. Me contagiaron el orgullo de pertenecer a la Leones con Gerardo Cugliandolo como guía de patrulla. Ellos me contaban las anécdotas de los campamentos pasados y eso me desesperaba por hacer el primer campamento largo de mi vida. Recién llego en Córdoba (Santa Rosa de Calamuchita) en Enero de 1974. Fueron 2 años maravillosos: pasábamos del juego a la reflexión y otra vez al juego. El Jefe de Grupo era Carlos Accaputo, pero solo por unos meses. Me acuerdo que estábamos de campamento en Ezeiza me llamó y
me dijo: ”dejo el grupo porque entro al seminario” Pensé, ¿y ahora cómo seguimos? Nos arreglamos igual porque la mística y método lo teníamos todos a nuestra manera. Y eso era lo importante. Cada uno le puso su impronta personal. Lo mejor que podíamos. Así el grupo se vivía como una maquina arrolladora. Si con los scouts sentí que era libre, que podía decidir, que trabajar en equipo era mejor que pelear solo, cuando llegue a los Raiders todo exploto… ¡para bien! Fui guía de la patrulla Quichuas. Un año intenso en vivencias, el raid , el campamento internacional de patrullas en Mar del Plata en Enero de 1975. Es verdad que hablábamos más de lo que hacíamos, pero no éramos tan vagos. Aparte corrían tiempos difíciles en Argentina y más para los de nuestra edad. En 1976 pasamos a los Rovers y directamente pasamos a ser dirigentes en las ramas. Estuve 6 años en la rama raider primero como ayudante de Daniel Díaz y de Eduardo Cadahia y luego como jefe. En 1983 y parte de 1984 fui jefe de grupo. Pero esto es ya parte de la historia de los que pasamos por el 253.
Es otra cosa la que quiero dejar en el papel: el inmenso agradecimiento desde el alma. Es que soy por lo que fui: mis padres, hermanos, amigos, el Grupo, mi novia de la Parroquia (es mi esposa), los hijos, la medicina… en fin, la vida. Y eso es lo que da Inmaculada: la búsqueda y encuentro de valores como “abnegación, sinceridad y pureza”. El hallazgo y el goce de Dios en la naturaleza. En fin, ser feliz es posible a pesar de todo y es más fácil en una comunidad que crece, que se realiza con virtudes y errores, pero cuyo basamento es el Amor. ¡Siempre Listo! Pablo Da Ponte
Mi barrio, mi grupo… Testimonio de Flavio Basso. Antiguo Scout, ingresó en 1973.
“Barrio, barrio, perdona si al evocarte se me pianta un lagrimón”, dice un tango, se hace difícil separar al grupo del barrio, desde el natalicio del movimiento se pensó abarcar todos los rincones de la sociedad y captar a todos los jóvenes a fin de poder desarrollar todos los campos de la vida mismas, y existen acabadas pruebas de lo precedentemente mencionado; “Ingresé al grupo en marzo del 73 a los 11 años; yo vivía en Habana al 3300 y en esa cuadra también vivían la familia Greco (Daniel y Graciela iban al grupo), la numerosa familia Cugliandolo (Marcelo, Fabio, Cecilia y Gerardo) y la flia Martín (Norberto y Carlos) más Arli Mena y su hermana que vivían a la vuelta” . En Flavio existe la muestra de esto que hemos mencionamos, en él esta claro que el barrio fue un condimento esencial para su acercamiento al grupo, así como también lo fueron sus amistades “Durante los días de semana, como era habitual en aquellos tiempos, jugábamos en la calle, pero los sábados y domingos por la mañana yo me quedaba solo porque ellos se iban a un “grupo scout que estaba en el seminario”. Entonces, parte por curiosidad, parte para no aburrirme más, aquellos días acepté a los varios ofrecimientos que me habían hecho de ir y así empezamos”. Una vez adentro existen una mezcla de sen-
saciones y sentimientos desconocidos, es esa quizás la primera impresión, curiosidad ante lo desconocido; “recuerdo dos sentimientos relevantes: uno la desorientación tratando de entender el funcionamiento y toda esa terminología nueva para mí y, el otro, el asombro que me causó nuestro lugar, ese subsuelo sombrío y que parecía extraído de un castillo medieval con secretos escondidos”. Existe en la vida momentos que nos marcan, momentos que quedan apilados en nuestro baúl de los recuerdos, intactos y protegidos contra el paso del tiempo. Es muy difícil no recordar el primer día en el grupo, para Flavio eso es una afirmación; “Ese primer día, directamente entré en la tropa en la patrulla Aguilas, tuve la suerte de que un dirigente, José Muñoz, me acompañara en esos primeros momentos y me fuera explicando de que se trataba toda esta nueva aventura”. Pero mas difícil se hace saber lo que el grupo te tiene preparado para todo tu paso por el; “Jamás podía imaginarme en aquel momento que estaría allí por 17 años más y que allí iba a conocer a hermanos scouts, con quiénes hoy, después de más de 30 años seguimos juntos en la ruta de la vida”. Los inicios, no siempre responden a la realidad actual, el paso de los años y las distintas realidades sociales van sugiriendo transformaciones, modificaciones y cambios, pero la esencia y la magia siempre es la misma; “Las actividades se iniciaban oficialmente a las 3:00. La gran mayoría llegaba antes y en esos tiempos como la puerta principal de la Parroquia estaba
cerrada nos juntábamos todos en la entrada; infaltable el saludo a cada uno con la mano izquierda y mirando entre las rejas para ver cuando salía de la casa parroquial el Padre Ricardo Román con la llave del candado… Se iniciaba con la formación en el patio y las oraciones de las rama; me emocionaba siempre el final cuando concluía diciendo “Nuesta Señora de los Scouts…” y ahí se escuchaba la respuesta de todo el grupo: “Ruega por Nosotros”. Rezo que se mantiene intacto con el paso de los años; y sensación que muta de figura pero no varia su naturaleza”. Cada actividad, cada momento compartido con la patrulla, cada rincón recorrido del grupo; “La actividad del sábado consistía en reuniones de patrulla, charlas de técnica, juegos y alguna actividad espiritual o vivencial y por supuesto nos quedábamos siempre hasta más tarde en los rincones o cuando había una pelota, a jugar al fútbol. Finalizábamos siempre con la Oración final, los gritos de patrulla”, cada lugar; “teníamos un gran privilegio que era poder usar el parque del seminario, con su cancha de fútbol, su cancha de básquet y un par de áreas más donde se podían hacer juegos muy variados. Cuando las reuniones de patrulla no las teníamos que hacer en los rincones, el desafío era a ver qué patrulla llegaba primero al ombú del fondo para poder hacer la reunión ahí mientras de paso te trepabas por las ramas”, cada domingo y cada encuentro con nuestro gran jefe; “El domingo iniciábamos con la misa en la Cripta a las 9:00 celebraba por el Padre Ricardo y junto con nuestras hermanas guías. Se seguía con el mate cocido que preparaba la pa-
trulla de servicio nominada para ese domingo; si te tocaba ser patrulla de servicio tenías que ir a misa el sábado por la tarde y venir bien temprano el domingo para poder preparar el fuego, lo hacíamos con leña del parque y por supuesto tenía que estar puntualmente listo al final de la misa. Domingos diferentes se vivían cuando había torneo de tótem y donde sentíamos el honor de nuestra patrulla en juego”. La promesa… el bautismo scout para ser parte del movimiento, para ser parte de la familia, momento cumbre para ser hermanos de la misma sangre, para ser sal de la vida, para dejar inmortalizado un compromiso eterno, “En Agosto del 73 tomé la promesa. A partir de ese día pasaba ser scout para toda la vida. Inolvidable la vivencia de la vela de armas, con sus partes secretas y toda esa mística; practicar hasta el cansancio la fórmula de la promesa, que igual, al momento de decirla en la ceremonia, delante de todos y frente a las banderas, siempre titubeabas en alguna parte porque los nervios te terminaban traicionando y ahí aparecía la figura salvadora del abanderado, quién con mucho acierto y disimulo te recordaba en voz baja la parte olvidada”. La vida en la naturaleza, exigencia de los campamento, sus momentos únicos e irrepetibles de los calidos días de enero, “Mi primer Campamento largo en Sierra de la Ventana, creo que en 1975. Teníamos que caminar unas cuantas cuadras desde la estación de tren hasta el lugar. Recuerdo que José Muñoz me dio la responsabilidad de llevar un cajón que, según él, tenía botellas de aceite y por nada del mundo se me
podía caer. El cajón pesaba toneladas, el camino era de tierra, yo con el uniforme todavía puesto y bajo un pleno sol de enero. Como lo temía, se me cayó y no una sino varias veces. Pensaba en lo que me esperaba cuando los dirigentes lo abrieran y descubrieran el destrozo. Después de esa penosa caminata llegamos al destino y grande fue mi alivio cuando al abrir el dichoso cajón, vi que lo que contenía eran cabezales de faroles y no frágiles botellas de aceite”. Acampar requiere de cierta valentía, de cierta costumbre y cierto aprendizaje, no suele ser fácil atravesar por todas las situaciones que un campamento
propone, como bien sabemos, la vida scout no es nada fácil; “Tener que cocinarse, lavarse la ropa, bañarse con agua fría, limpiar las cacerolas a la mañana temprano, a veces con la polenta ya pegada de la noche anterior, porque sino no tenías donde preparar el mate cocido para el desayuno, tomar la sopa por la noche mientras con la cuchara ibas sacando los insectos que se zambullían en ella, fueron situaciones que además de las vivencias propias de tener que hacer estas cosas para los demás, la gran enseñanza en esa edad fue aprender a valorar todo lo que teníamos al alcance de la mano, en nuestras casas gracias
con Chile que había llegado a su máxima tensión a fines del 78 y luego finalmente resuelto por la intervención del Vaticano. Teníamos excelentes dirigentes, Pablo Daponte, Eduardo Cadahia y Carlos Alvarez (el uruguayo). Estar a cargo de Raiders no era tarea fácil. En ese campamento hicimos el Raid, quizás el momento vivencial más fuerte que me tocó vivir. Ese retiro espiritual con mística scout donde después de un par de días maravillosos reflexionando al pie de la sierra de los Comechingones, finalizamos redactando la Carta de Compromiso que después leeríamos frente a toda la comunidad parroquial en la Ceremonia de Investidura, asumiendo el compromiso de ser hombres de bien”.
al esfuerzo de todos los días de nuestros padres” El movimiento scout, y el grupo desde sus inicios, nos propone una vida intensa, rama por rama vamos aprendiendo y nos vamos desarrollando internamente. Los raiders; adolescencia, rebeldía y empuje, toda un cóctel explosivo, una serie de momentos plasmando en esa amistad que proponía la rama por aquél entonces, que de nada cambia en relación a lo ofrecido por la rama caminantes en la actualidad; “Y después vino la gloriosa
etapa de la tropa raider con todas las vivencias de jóvenes adolescentes y las ganas de hacer las famosas empresas, algunas llevadas a cabo con éxito y otras inconclusas. Aquella tropa raider del 79 tenía dos patrullas: la Matacos y la Cherotes, donde me tocó pertenecer; si de campamentos raider se hablar, Flavio no puede dejar de olvidar todas aquellas historias y sucesos acontecidos “Merlo-San Luis en Enero del 79; campamento cuya realización fue incierta por los clásicos motivos económicos pero por sobre todo porque había mucha inquietud de los padres por el conflicto
En los raiders se atraviesen por un montón de nuevas de nuevas aventuras, nuevos pasares, y la atracción por el sexo opuesto se manifiesta abiertamente entre compañeros de rama, transformándose en un tema habitual de charla, y ni hablar de la cantidad de estupidez que uno hace en presencia de ellas, todo para captar su atención. Inmaculada, se caracteriza también, por unir y formar grandes familias; “Tampoco podía haber sabido que en esas paredes parroquiales, algunos años después ya siendo Raider, conocí a una catequista, Claudia, de quién me enamoré profundamente y que terminó siendo mi mujer”. Las anécdotas, las bromas pensadas –sin pensar en posibles consecuencias- toda una característica implícita de los adolescentes que pasan por los Raiders; “Recuerdo que en ese campamento Pablo (Da Ponte) era el Jefe de
Tropa. Después de una lluvia encontramos una serpiente yarará cerca de un arroyo que no se podía mover demasiado porque se había comido algún roedor. Como raiders que éramos, no avisamos nada a los dirigentes y la atrapamos por nuestra cuenta. Muerto el animal, no se nos ocurrió mejor idea que, al caer la noche, dejarla en la puerta de la carpa de nuestros dirigentes, justo al lado de donde nacen los cierres de entrada. Cuando nuestro querido Jefe de Tropa fue por la noche con su linterna a abrir el cierre se encontró con el reptil y lo que pretendió ser una broma terminó en una situación de baja presión importante y casi desvanecimiento del Jefe de Tropa. Todavía no entiendo como no nos mandaron de regreso”. Y mas empresas; “Fue muy linda la experiencia que vivimos en el campamento de Olavaria en 1980. Allí organizamos una empresa en el hogar de ancianos, como casi siempre ocurre en estas empresas de servicio, terminamos recibiendo mucho más nosotros de los viejitos que ellos de nosotros. Aprendimos a valorar a estos ancianos jóvenes que en el ocaso de sus vidas tenían muchas ganas de seguir haciendo cosas”. La historia futbolística de Inmaculada, a nivel distrital y zonal, queda abalada por un sin fin de victorias. Las grandes victorias, al igual que las grandes derrotas, quedan guardadas en los recuerdos de los protagonistas, y como es costumbre el 253 aparece como el rival a vencer, y como uno mayores exponentes futbolísticos a nivel scout; “Aquella etapa también estuvo marcada por los partidos de fútbol de los domingos; si bien no eran una actividad oficial del grupo, crearon momentos com-
partidos inolvidables y fueron parte de nuestra identidad en el 253. Y así formamos un equipo donde el esfuerzo estuvo por encima de lo que podía ser la calidad. No puedo dejar de recordar aquel glorioso 30 de marzo de 1980, un domingo de Ramos cuando jugamos contra nuestro clásico rival Santa Rita en la cancha del episcopal. Ya les habíamos ganado a los raiders de San Pedro y
San Antonio y nos faltaba jugar contra el único grupo que nos quedaba en el distrito Devoto. Fue un glorioso e inolvidable 3 a 2 con una ruidosa cancha repleta por las hinchadas de ambos grupos y con una emocionante invasión del 253 para abrazarnos todos con el tercer gol que nos daba la victoria”. Pero a la adolescencia le llega el tiempo de la madurez, el roverismo es la puerta a la madurez, al compromiso, a las responsabilidades. Es quizás, el suceso que nos acerca a la realidad social; “Habiendo pasado la etapa Rover el Grupo nos pidió, casi sin querer, que aho-
ra tomáramos la posta y empezáramos a trabajar como dirigentes”. “Y así fue, empezamos a trabajar como dirigentes de la tropa raider en 1982 junto con Eugenio Bret y Javier Montserrat; eran trece raiders recién pasados de la tropa, más alguno nuevo, divididos en dos patrullas: Cherotes y Matacos. Trabajábamos con mucha dedicación y entusiasmo, vivimos momentos de gran satisfacción viendo como los chicos iban creciendo y también complicaciones propias de nuestra inexperiencia en el trato con ellos. En esta etapa afianzamos una profunda amistad con Javier y Eugenio que hoy continúa y es una de las mejores cosas que el grupo me ha dado. Una de las primeras empresas fue participar en un torneo de balsas en Palermo organizado por USCA. El entusiasmo de los raiders fue enorme, trabajamos con mucha anticipación, había que diseñar la balsa y su sistema de timón, diseñar un muelle, buscar los materiales adecuados, ver como la íbamos transportar. Los raiders diseñaron una balsa con 8 tambores de 200 litros y la llevamos a los lagos de Palermo para probarla una semana antes. No resultamos los ganadores pero la empresa fue un éxito y siendo una de las primeras actividades le dio un gran impulso a esta camada que estaban recién comenzando a entender de qué se trataba la Tropa Raider”. Un paso enorme en un abrir y cerrar de ojos, es tiempo de estar del otro la del mostrador, y entregar lo mejor a ellos, por ellos esperan lo mejor de mi. Debemos asumir el lugar que a cada uno le toca, y el grupo guarda un lugar para cada uno de nosotros, en algún momento, a cualquier edad.
En esa transición de beneficiario a dirigente, uno requiere el apoyo incondicional de un guía. Así como también, uno debe formarse, porque ese rol de educador, tan ambicioso y tan complejo, requiere un aprendizaje, como lo requiere todo desafió. Son muchos los pesares de la dirigencia, son muchos los momentos difíciles que hay que atravezar, pero siempre perdura el amor a la causa, el amor al legado de BP, EL AMOR AL GRUPO!“Fue una etapa muy linda en mi vida scout, casi todos los dirigentes estábamos iniciando nuestros primeros pasos y teníamos un consejo de Grupo con mucha fuerza e ideas. Tuvimos la suerte de tener en esos momentos a un Jefe de Grupo como Pablo Daponte que nos supo orientar y apoyar permanentemente en nuestros primeros pasos como dirigentes. Pero no todo era positivo, el grupo no tenía en esos años el apoyo necesario del párroco y hubo situaciones difíciles, había un gran temor de que intentaran cerrarlo sin ninguna causa justificada, pero la fuerza del grupo, la templanza de Pablo en manejar esta situación y el apoyo de muchos padres hicieron que estos peligros se disiparan. Esta situación finalizó en 1983 con la llegada de un nuevo párroco (Antonio Aloisio) que tuvo un apoyo permanente hacia el Grupo” Entre las anécdotas y vivencias que más recuerdo hay algunas que merecen trascender en la historia: Los despachos de los materiales para los Campamentos de Verano en las Estaciones de Trenes. Un día antes de la partida del grupo había que despachar todos los materiales en la estación de Constitución o Retiro según
el destino. Era un día especial, nos juntábamos desde la mañana temprano y cargábamos el camión volcador de Don Nino (mi querido padre), un Ford del año 62, con todos los comestibles, los cajones de patrulla, troncos y demás materiales. Finalizada la carga se subían todos los que podían entrar en la cabina y caja y arrancábamos el viaje. Una vez en la estación se pesaba el camión lleno, luego descargábamos en el anden y se pesaba el camión vació. El peso de la carga no tenía que superar el límite permitido en función de la cantidad de pasajes, sino teníamos que pagar exceso. Para evitar esto, un año que veníamos mal económicamente, no se nos ocurrió mejor idea que escondernos acostados en la caja del camión vacío para que pesara más vacío y la diferencia fuera menor. Nunca supimos si el señor de la balanza no se dio cuenta o se apiadó de nosotros. Mi viejo se enteró cuando al salir de la balanza nos vio aparecer saltando de arriba de la caja del volcador. Volvíamos del Campamento de Cura Brochero (1985). El modo de regreso era por tren desde Villa Dolores. Como siempre teníamos los pasajes en clase Turista. El tren ya venía de Mendoza, paraba en Va. Dolores a eso de las 9 de la noche, nos subíamos y debíamos llegar a Retiro al día siguiente por la mañana. Ya estábamos en la estación con todo el Grupo desde la tarde. Llega el tren y cuál fue nuestra sorpresa cuando al subir nos damos cuenta que muchos, por no decir casi todos nuestros asientos ya estaban ocupados por
pasajeros que habían subido en Mendoza. Se inicia entonces una gran discusión e infructuosa con los pasajeros. Entonces vamos a hablar con el guarda del tren que, quizás, al vernos jóvenes pensó que éramos fácil de convencer. Su respuesta fue que nos turnáramos para sentarnos y que no nos hiciéramos problema por las más chicos (los lobatos) que como eran chicos podían sentarse en el piso total se “duermen enseguida”. Nuestra indignación fue grande. Fuimos entonces a hablar con el Jefe de Estación y le pedimos que agregara un vagón más para nosotros. En principio tuvo una actitud de poca comprensión, parecida a la del guarda, argumentando que por problemas de locomotora no podía agregar otro vagón. Más discusiones y finalmente logramos convencerlo cuando le explicamos que lo íbamos a denunciar en Buenos Aires y que además, si era necesario, nos íbamos a poner delante del tren y evitar la salida hasta que nos solucione el problema. Finalmente y luego de un par de horas de demora apareció el bendito vagón exclusivo para el grupo y ahí tuvimos otra sorpresa pero esta agradable, el vagón era de Primera clase. Agotados y felices emprendimos el regreso a Retiro: el grupo viajaba por primera vez en su historia en Primera clase de tren. Creo que merece un recuerdo particular Juan Carlos Brumana, quien falleció siendo sacerdote en el atentado a la embajada de Israel en marzo de 1992. Es difícil describir a una persona tan excepcional en pocas palabras,
Juan era un ser maravilloso, de una humildad ejemplar, un santo con todas las letras. Juan Carlos se vincula con el grupo porque siendo seminarista, nuestro párroco, el Padre Toto, lo nombra asesor espiritual de la rama raider allá por 1984/85. Juan no sabía nada de scoutismo, sus experiencias habían sido con otros movimientos. Sin embargo se enamoró tanto del Grupo en esos años que un día nos reunió a los dirigentes y con esa humildad que lo caracterizaba nos dijo que, si no nos parecía mal a él le gustaría tomar la promesa porque se sentía plenamente identificado con el movimiento y el grupo. Al poco tiempo con el uniforme y en una emotiva ceremonia Juan Carlos tomó su deseada promesa y pasó a ser scout para siempre. Creo que esta pequeña gran historia es el mejor final para todo este relato. En lo que el Grupo hizo despertar y sentir en Juan Carlos está quizás la mejor manera de poder entender lo que es la mística del 253 en las persona que tuvimos el privilegio de poder formar parte de esta hermosa historia. ¡Siempre Listo! Flavio Basso
Mis Recuerdos alborotados, un sentimiento certero. Testimonio de Humberto Chioldi. Antiguo Scout, ingresó en 1973.
Muchos años han pasado y los recuerdos se alborotan en la cabeza de quienes en un logrado esfuerzo por remontarse a los tiempos pasados, intentan expresar los acontecimientos vividos en su juventud; no tengo respuestas para todo, por lo cual trataré de contarte algunas cosas (no son muchas) de las que recuerdo, han pasado muchos años desde que se inició el grupo por medio de un entrañable amigo como es y será José. Algunas veces, la mente, hace un esfuerzo sobrenatural por alcanzar una aproximación certera de como sucedieron los hechos, de los cuales, uno fue participe hace casi 40 años, “Estimo que participé de las actividades del Grupo en el año 1973 después de un hecho penoso para mi, integrándome al Consejo de Grupo como un colaborador formando parte de su Comunidad. No ejercí ningún cargo especifico y no realicé ningún campamento con el Grupo, mi participación era esporádica y limitada a la comunidad, donde compartí gratos momentos con hermosas personas y pecaría de ingrato si nombrara a unos y me olvidará de otros”. “Mi tótem es Halcón Tenaz.
El Grupo me dejó una esposa desde hace casi 35 años, cuatro hijos dos de los cuales pasaron por el Grupo y los otros dos por Inmaculada”. A pesar de lo desmemoriado que se pude llegar a poner uno con el paso del tiempo, lo que uno no puede borrar, son aquellas características que Inmaculada dejo intrínsecas en aquellas personas que pasaron por el grupo; “La mística, no se explica, el Grupo fue concebido con mística y por eso la tiene, además fue creciendo con el tiempo gracias a todos aquellos que
pasaron por él”. Se dice y lo creo que cuando se es scout una vez, se lo es para toda la vida. Y creo que cuando se vive el movimiento con plenitud siempre se vuelca el estilo, los principios e ideales el propone. ¡Siempre Listo! Humberto Chioldi
Mi lugar ideal… Testimonio de Paula Raus.
Guía, madre de Scouts de Inmaculada e integrante del Equipo de Cocina.
Llegue a Inmaculada en el año 1973, cuando entre a la comunidad guia y mis hermanos al 253. Recuerdo de esa época; los cumpleaños de 15, mateadas, guitarreadas domingueras, y las salidas en grupo… Como el material de campamento era escaso la primera quincena iba el grupo scout y la segunda, la comunidad guía Íbamos a lugares agrestes, donde no había camping, los baños eran el mejor árbol que encontrábamos y las duchas eran el rió. Viajábamos en tren o en micros que no eran como los de ahora, teniendo en ocasiones, que bajarnos a empujar. Con mis hijos volvimos al grupo en el año 90 porque quería que ellos vivieran y experimentaran lo que yo viví, y que no lo vivieran por lo yo les contara. Mi participación comenzó cuando me convocaron para colaborar en el campamento en Bariloche 98. A partir de allí sentí no solo la necesidad, sino también la satisfacción de formar parte de un grupo, que además de conocerlo desde su inicio, comparto sus ideales de forma-
ción humana La importancia que tiene el grupo para con mis hijos, es que ellos puedan encontrar en él un lugar donde desarrollarse a nivel humano, donde conozcan chicos que, a pesar de tener diferentes vivencias, intereses, costumbres, gustos, valores, vayan todos en pos de un mismo ideal.
tanto el cuerpo como el alma. Los chicos encuentran en el carpón: cocineros, padres, amigos, confidentes. Para mi familia, Inmaculada es nuestro segundo hogar: allí recibimos la mayoría de los sacramentos, conocimos a nuestros amigos, y pasamos muchas horas de nuestro tiempo libre.
En cuanto a la cocina de campamento, no es solo el lugar donde se prepara la comida, sino un espacio de encuentro; de reunión; de mateadas; de enfermería, donde se cura
El 253 en palabras: Amistad-Union-Espiritu.
Paula Raus
Mi paso apasionado… Testimonio de Juan Carlos Vence. Antiguo Scout, ingresó en 1977.
Ingresé en 1977 a la rama Lobatos, mi lobatera era Ana María Barletta, pase por las seisenas Roja y Marrón. Allí hice mis primeros amigos, y tomé contacto directo con la naturaleza. Viví mis primeros acantonamientos. Luego pasé a la Tropa Scout, e integre las patrullas Cóndores y Halcones. Mi primer campamento (Mercedes San Luis), el trabajo en equipo, el compañerismo, el comienzo de sentirse parte de algo que te ayuda a crecer paso a paso, mi segunda casa, mi segunda familia, las construcciones, el mangrullo del regional, las competencias en los distritales y/o regionales, el cordón que hicimos cuando vino el Papa. En los Raiders, integré la Onas y Tobas después. Mi primer y segundo Raid, mi primer campamento a Bariloche, mi carta de compromiso, las empresas, las charlas con Juan Carlos Brumana, y muchas emociones. Imposible de olvidar la empresa en el hogar “Puente”, donde colaboramos en la parte edilicia. Finalmente pasé al Clan Rover, la remodelación del Kraal, la pintada del toro en la
pared, el trabajo en conjunto en los distintos servicios, los campamentos, las caminatas, las noches de chistes y reflexiones. Las cosas que uno compartió con alguien en algún momento especial, momentos lindos y no tantos. En aquella época no se hacían campamentos de servicio como se hacen ahora, los servicios eran pequeños, dentro de la comunidad. Mi partida en sí fue la primera que tuvo ceremonia frente al grupo, porque en aquel entonces no se estilaba ese tipo de celebración. Fue muy emotiva por como nos recordaron en nuestro paso por el grupo y nos entregaron una plaquita recordatoria. Es el terrible momento en que a todos nos surge la misma pregunta: ¿Y ahora qué? Me marcó un antes y un después en mi vida, era el momento de poner en practica lo que había vivido y aprendido en todos esos años.
nara con su plato de puré en la cara del susto que se pegó. Las pintadas de cara a los dormidos al volver de los campamento…
Recuerdo que en mi primer campamento en la tropa (Mercedes San Luis) Luis Cabrera era el Jefe de Grupo. Teníamos un arroyo seco al lado del campamento, inclusive una noche lo usamos para hacer refugios y una competencia nocturna. La última noche llovió a cántaros haciendo desbordar el mismo, por lo que tuvimos que evacuar el campamento en su totalidad y terminamos durmiendo en el estacionamiento de un hotel cercano. Una de esas noches del mismo campamento mi patrulla, La Cóndores, me pidió que contara una historia de terror a lo que accedí con gusto. Al final de mi relato tenía que acusar a uno de los oyentes asustándolo, el cual fue el tano Canale, lo que hizo que Silvio termi-
Mi mejor campamento fue la primera vez que fuimos a Bariloche, yo estaba en Los Raiders en el ´87. Recuerdo que en un campamento en Córdoba tuvimos muchos inconvenientes: hurtos, el cabezón Paterno se quebró una pierna interpretando a un personaje (MAROTTA) de una historia de terror relatada a La Manada una noche, se rompió la parte trasera de la carpa por un adoquín (tirado vaya a saber por quien, nunca se supo) que pasa a centímetros de la cara de Carlos Paterno que se estaba acostando para dormir, etc.
En un campamento a Córdoba al segundo día de campamento se les ocurrió al consejo de grupo comunicarnos a todos que durante el día vendrían a vacunarnos ya que la zona se encontraba plagada por un insecto llamado “LA CUCARAÑA”, cuya picadura causaba fiebre y enrojecimiento de la piel. Después de mediodía todos hicimos fila para vacunarnos en la cocina de campamento. Los cocineros estaban arriba de unos banquitos dándonos las vacunas y riéndose a carcajadas. (después supimos que fue todo una broma del consejo y que la vacuna era solamente agua con azúcar).
Los aniversarios los vivían con mucha emoción, participaba poco de las actuaciones,
pero sentía dentro del pecho como latía el corazón por todo en ese momento. La mística del encendido del fuego y el recitado del comienzo fue lo que siempre me impactó más (creo que el que más me llegó fue el del 10 Aniversario, cuando soltamos la flor de Liz prendida fuego desde el techo del Colegio Episcopal). Las canciones, los skecht, los disfraces, los premios y los abucheos cuando alguno salía más o menos… todo queda en el recuerdo. Cada año el festejo crecía y nos esforzábamos para que fuera mejor y diferente del anterior. Mi partida en sí fue la primera que tuvo ceremonia frente al grupo, porque en aquel entonces no se estilaba ese tipo de celebración. Fue muy emotiva por como nos recordaron en nuestro paso por el grupo y nos entregaron una plaquita recordatoria. Es el terrible momento en que a todos nos surge la misma pregunta: ¿Y ahora qué? Me marcó un antes y un después en mi vida, era el momento de poner en practica lo que había vivido y aprendido en todos esos años. El grupo es algo demasiado fuerte y grande como para decirlo con palabras. Uno es scout desde que hace su promesa, para toda la vida. Creo que lo importante es cumplir esa promesa en todos los lugares en que nos desarrollemos (trabajo, familia, etc.). Conocí mucha gente, me hice de un grupo de compañeros y amigos, aprendí muchas cosas que en la vida cotidiana no se apren-
den, tuve la oportunidad de conocer lugares muy lindos de mi país, encontré a la que hoy es mi esposa, y hoy en día estoy acompañando a mis hijos al grupo para que tengan la misma oportunidad de aprender, crecer y
conocer que tuve yo. ¡Siempre Listo! Juan Carlos Vence
Mi evocación… Testimonio de Carlos Silvetti. Antiguo Scout, ingresó en 1978.
Llegue al grupo por el año 1978. Hubiera ingresado un año antes, pero las disposiciones de USCA de entonces, establecían que se debía tener la Primera Comunión, así que tuve que hacer un año de cate-quesis durante el 77. Dejé de participar activamente en las actividades del Grupo en enero de 1988. Llegué por una amiga de mi mamá que había tenido un sobrino en el grupo, y había apreciado los valores del Movimiento. Al explicarle a mi mamá de que se trataba, ella se dio cuenta de que ESO era lo que necesitábamos. Y así, los cinco hermanitos Silvetti ingresamos en diferentes camadas al Grupo Scout Nº 253 y al Grupo Guía Nº 6. ¿Primeras impresiones?: “¡DIOS MÍO...! ¡Qué manga de locos...!” Pero pronto yo era un loco más... y de los más fervorosos. De mis pasos por las ramas puedo, contar que pase por: la Manada en 1978-1979 (que me empezó a hacer vivir la Mística con la historia de Mowgli). Donde estuve en la Seisena Marrón.
Por la Tropa Scout 1979-1981(donde conocí a algunos tipos realmente maravillosos). Ahí arranque arranqué en la patrulla Panteras. Al ser el único integrante que quedó antes del campamento Barilo-che 81, me acoplé un par de meses antes a la Jaguares. Al regreso del mismo fui subguía de la recién formada Halcones. Recuerdo una anécdota; que mandamos al scout o al Raider más nuevo a interrumpir una reunión de dirigentes, para pedirle a los de su rama un “palo neumático” o un “cilindro aspersor”. La carcajada de los dirigentes cuando lo fletaban, y las reprimendas a los demás con la sonrisa contenida de todos. Y como olvidar las siempre eficaces campañas de diarios organizadas con volanteadas una semana antes. Y los equipos formados por Scouts y Raiders uniformados que iban con changuitos y mochilas recolectando los diarios; para luego apilarlos en una esquina donde los pasaban a buscar los Rovers con camionetas y camiones. Los Lobatos separaban los diarios de las revistas. Y todo el Grupo se quedaba atando... No hubo Campeonato Distrital de Totembol, Escalpo, Fútbol u Olimpiadas Regionales y Distritales donde el que competía
se sabía observado y alentado y animado por todo el grupo para ser, aunque fuera un poquito, más que los scouts de pañuelo azul oscuro. Y si nos ganaban... ¡entonces a alentar al que les peleaba la punta! Los cantitos, los consejos, las “reuniones técnicas y tácticas”, y los entrenamientos. El correr como endemoniados, el fintar como espadachines en busca del pañuelo en la cintura... Recuerdo incluso que siendo yo muy malo al futbol, en algún desafío me pusieron como defensor para que marcara “molestamente” al delantero. Y lo “distrajera” mientras mi hermano lo guadañaba con su “patita del 47”... Durante mi estancia por la Tropa Raider 1982-1984 (donde viví aventuras como nunca hubiera soña-do, junto a los mismos tipos maravillosos), guardo como uno de los tesoros más preciados las empre-sas trabajadas. La primera (que empezamos a desarrollar aun antes del pase de rama, o sea aun en la Tropa Scout) fue la construcción de una balsa (la “P.I.C. I”) con la que competimos en un torneo en los lagos de Palermo allá por marzo del 82, apenas comenzadas las actividades. Otra que recuerdo bien fue la del campamento Tandil 84, refaccionamos las instalaciones de un hogar de ancianos y niños.
Para poder ir desde el campo donde acampábamos hasta el lugar de servicio, desarmamos veintipico de bicicletas y las metimos en un cajón (que apenas pasaba por la puerta del vagón) que cargamos entre todos en Constitución un día antes de la partida en tren, para abaratar costos. Las bicis se fueron rompiendo a lo largo del campamento; y para no aflojar, hacíamos reparaciones y ensambles increí-bles, injertando cuadros, ruedas, horquillas y manillares. O íbamos 2 por bicicleta. Las Peregrinaciones Juveniles a Luján de octubre, eran ya una Empresa fija. Peregrinábamos y colabo-rábamos. Y... fueron muchas empresas. Mas, o menos grandes. Pero donde poníamos todo nuestro empeño y buen saber para que las cosas salieran bien. Por último, en los Rovers, tuvimos el honor de ser la camada fundacional del Clan (actual Comuni-dad) Toro Joven. No tuvimos un Proyecto de Servicio definido que yo recuerde. Si emprendimos la terminación del Kraal, y varios de nosotros comenzamos a colaborar en las diferentes ramas. Durante esta etapa viví uno de los campamentos mas significativos de mi etapa scout, Bariloche 86. Campamento que a mi buen saber y entender no aparece en el “Mapa de Campamentos del Grupo”. Si bien fue un campamento de rama Rover, no fue de Servicio. Pasaba que las relacio-
nes interperso-nales de la rama estaban bastante tensas (algo que venía de arrastre de los Raiders), y se decidió hacer un campamento de vivencias fuertes (como las que da la montaña) para unir un poco más al grupo. Como dirigente vino Gabriel “Perro” Petrucci, el Ayudante de Rama. Y de asistente espiritual Pablo “Colorado” Corbillon (no recuerdo si todavía era seminarista, o ya era Presbitero) Las salidas de montaña fueron para la Historia: La Laguna Negra y las habilidades natatorias-tiritatorias de Boligoma. Las bajadas en “Poto-Cross”. La noche en el refugio San Martin y la Leyenda de “Juan Jakob”, versión aggiornada de “Marotta”, que dejó sin dormir a más de un ¡ROVER...! (es verdad, aunque Ud. no lo crea...). Y la excelente cocina de Rolando Escobar, más la colaboración rotativa de todos, fue calificada de GOURMET. Algunos de nosotros, con 18-19 años, comenzamos a trabajar en rama. Y otros, simplemente, no vi-nieron mas al grupo. Si bien seguimos más o menos en contacto. Eso fue allá por el 86. Mientras estuve “activo” en el grupo, los aniversarios significaron, a medida que fui pasando de ra-ma y como dirigente, la alegría de una noche junto al fuego, festejando. La preocupación por hacer el me-
jor sketch. La alegría de dar una mano en los preparativos y la logística. Y organizar todo para que el fogón saliera perfecto, y fuera una fiesta llena de mística y un recuerdo imborrable para todos y cada uno de los participantes. Del Lobato más chico, a los Padres. Después pasó a ser un punto de encuentro con mis amigos, y un “punto panorámico” para ver como crecían y recorrían la misma senda que habíamos recorrido nosotros, las sucesivas camadas. Ya como dirigente y durante el campamento Bariloche 87, al que fui como Ayudante de Tropa. Con apenas 19 años ¡y toda la inconsciencia!. El Jefe de Tropa era Pablo Bouza (el “Gordo Dios”) que había sido dirigente mío en la misma rama. Una “institución” de experiencia. Y un TIPAZO al que siempre recuerdo con muchísimo cariño. Éramos, si mal no recuerdo, cinco Ayudantes de Tropa: Pablo “Boligoma” Sarlé, Marcelo “Paul” Lupi, Marcelo “Piper” Werber, César “Pelado” Bernardotti y yo, “El loco Carlos”. Con una Tropa bastante numerosa y la atipicidad de llevar una patrulla de “Scouts Mayores”. Resulta que una mini epidemia de “gastroenteritis o algo así” visitó algunas carpas. Y sus ocupantes requerían de un par
largo de días de descanso y cuidados. No fue la excepción la carpa de los dirigentes de la Tropa. Que en turnos superpuestos de dos y su-mando siempre cuatro, “cayeron”. Así es que, de a dos dirigentes y siempre bajo las directivas del “Gordo Dios”, hubo que hamacarse con el trabajo. Yo zafé de
“la peste”, por suerte. Y me tocó compartir la experiencia con el entrañable “Pelado” Bernardotti. Ahí fue, que no solamente pudimos comprobar que el Sistema de Patrullas funciona en cualquier circunstancia, sino que aquella patrulla de Scouts Mayores (si mal no recuerdo era la Linces) que tantos dolo-
res de cabeza nos daba... junto a la Patrulla de Guías, reaccionaron como verdaderos SCOUTS. El Grupo Scout “253 Inmaculada Concepción” fue el espacio y el tiempo donde viví algunas de las aventuras físicas, morales y espirituales más importantes de mi vida. Donde siempre me sentiré “como en casa”. Ahí fue donde ¡CRECÍ COMO SCOUT!. Si tuviera un hijo no dudaría un segundo en llevarlo a conocer el 253. Le contaría mi paso por el grupo. Y, estoy seguro que, pronto lo estaría llevando a los Lobatos. La mística no se explica, “La Mística”.... SE VIVE. Sin embargo, puedo contar que está hecha con: Los mejores amigos que HOY tengo; las normas y valores morales que HOY me guían; las vivencias que HOY recuerdo con tanto cariño y entusiasmo.Y el convencimiento sincero y profundo de que el Scoutismo fue, es, y seguirá siendo, una experiencia sana y formadora de Hombres Libres y de Bien. Y que es HOY más necesario que nunca. Es eso. Seguirme sabiendo y sintiendo Scout. Viviendo la Ley y la Promesa. En mi corazón, y en mi “día a día” cotidiano, en casa, en el trabajo, en la vida. Y saber que no estoy solo... ¡Siempre Listo! Carlos Silvetti
1979 - Martin Coronado 1980 - Castelar 1980 - Olavarria 1981 - Derqui 1982 - San Antonio de Areco 1984 - Punta Indio 1984 - Tandil 1988 - Sierra de la Ventana
Buenos Aires
Asume Margaret Tacher en Inglaterra Invasión Soviética en Afganistán Aparición del Walkman Nóbel de la Paz a la Madre Teresa de Calcuta
La inflación en Argentina llega 139.7% Muere Victoria Ocampo
1980
1981
1982
1983
Erupción del Volcan Mount Saint Helens Muere Edelmiro Forrel, John Lennon y Jean Piaget, Jean Paul Sastre y Alfred Hitchcock
Mueren el pintor Antonio Berni, el filósofo Leonardo Castellani y el político Ricardo Balbín, y los músicos: Bob Marley y Bill Haley
Gabriel García Márquez Premio Nobel de Literatura Muere el historiador Julio Irazusta y el novelista Eduardo Mallea Muere la princesa Grace Kelly
Mouse para computadoras
Guerra Irán-Irak
ATC inicia sus transmisiones televisivas en color Nóbel de la Paz al arquitecto Adolfo Pérez Esquivel
IBM lanza la primera computadora personal Se lanza el trasbordador reutilizable Columbia
Disco compacto EEUU deja la UNESCO Israel y el Libano firman un tratado de paz
Guerra de Malvinas Juan Carlos Baglietto edita su primer álbum con Fito Páez y Silvina Garré. León Gieco canta Solo le pido a Dios Inundaciones en Chaco y Formosa
Se integra la CONADEP presidida por Ernesto Sábato para investigar las desapariciones Cae el régimen militar. Presidente democrático: Raúl Alfonsín
1983 - Merlo Córdoba
1984 - Goya
Rio Negro San Luis
Corrientes
1981 - Bariloche 1987 - Bariloche
1984
1985 - Cura Brochero 1986 - Nono
1985
Asesinato de Indira Gandhi
Agujero en la capa de ozono sobre la Antartida
Fuga de pesticida en la India mata miles de personas
Catastrofes en México y Colombia
Fin de la dictadura en Uruguay
Muere Julio Cortazar
1987
El desastre de Chernobyl Explosión del transportador espacial Challenger
Película “Los Intocables”
Fin de la guerra entre Irak e Irán
Película “Hombre mirando al sudeste”
Atentado a un avión Jumbo sobre Escocia
10 años de democracia en España
Restauración artística de la Capilla Sixtina
Bush asume como Presidente
Populismo Pop
Rehenes en el Líbano
Retirada Soviética de Afganistán
Juicio a Kaus Barbie
El auge del fax
Ataque de EEUU a Libia
Madonna “Like a Virgen” Chip de memoria Megabit
1986
Película “Esperando la Carroza” Se implanta el Ciclo Básico Común (CBC) en la Universidad de Buenos Aires
Aparecen “Los Simpson”
Comienza el SIDA a aparecer en la Argentina
Argentina gana la Copa del Mundo en Fútbol
Juan Pablo II visita la Argentina
El plan Austral y el juicio a las juntas
Muere Jorge Luis Borges
Rebelión militar de de Semana Santa
Muere Olmedo TV “Hola Susana” El caso Carlos Monzón
Aquí se gestó todo... Por Alejandro Cavallero, Ayudante de Unidad.
La Rama Scout es ni más ni menos que la que primero pensó BP, es en la que se apoya todo el movimiento scout y en la que se vive más intensamente la exploración de la naturaleza, el aprender haciendo, la técnica y otras tantas cosas que hacen al Método Scout.
es que se logra que la competencia entre patrullas sea fuerte pero muy leal, entendiendo que ganar o perder son meras circunstancias si dejaron lo mejor de sí, y que más importante que competir con otro es superarse uno mismo. Históricamente nos caracterizamos por ser buenos en la técnica scout (con troncos, no con colihues!), y aunque en los
Guiados por esto, la Unidad Scout Impeesa del GS “253 Inmaculada Concepción” cumplimos también 40 años siguiendo el ideal de estar siempre listos, formando buenos scouts respetuosos del prójimo, útiles potenciado sus habilidades, serviciales, amigables y alegres. Esto es lo que nos hermana con todos los demás scouts. Si me preguntan que nos caracteriza a la Unidad de Inmaculada, que nos hace distintos, podría decir mucho. Primero, como bien lo dice el nombre, la unidad entre los scouts es muy fuerte. Mas allá de las camadas, edades y patrullas hay una buena relación entre los scouts, que se ve reflejada tanto en los momentos de distensión como en los de trabajo. Igualmente buena es la relación entre scouts y dirigentes, donde se busca compartir lo más posible, generar un ámbito de confianza en el que podemos desde hacer chistes hasta compartir las cosas no tan lindas que nos puedan pasar, siempre desde el respeto. Otra cosa característica nuestra
del podio de un distrital, ya que lo que nos pueda faltar lo suplimos con empeño y creatividad. Otra característica de la Impeesa es el compromiso que demuestra cada uno de sus miembros cuando el grupo necesita una mano. Habiendo sido capaces años atrás de batir records de venta de biromes, avisos publicitarios y otros, hoy en día la respuesta sigue siendo la misma con los pollos a la parrilla y cuanta idea nueva surja. Es cierto, quizá sean chicos para trabajar a la par de los caminantes y los rovers, pero no por eso dejan de ayudar al grupo con las cosas que están a su alcance, diciendo “siempre listos”. Otra cosa que nos caracteriza es la “rebeldía”, aunque no es algo exclusivo de la Unidad sino que ya es algo a nivel grupal. Esto es así desde siempre, quizá una de las tradiciones que se mantuvieron desde los viejos tiempos. ¿Para que negarlo? Disfrutamos ser distintos y hacernos notar, a veces cantando fuerte, otras trabajando como locos hasta que las velas no ardan y algunas veces también no de la mejor manera, por ejemplo adecuando la vestimenta scout a gusto del portador.
últimos años quizá se perdió un poco de esa experticia (no se preocupen, de a poco volveremos a ser maestros) se potenció algo característico de Inmaculada que es la habilidad de rebuscárnosla para sacar adelante las cosas. Por eso no es raro ver alguna patrulla de la Impeesa en lo más alto
Así somos, con muchas cosas buenas y algunas más o menos, pero nadie puede negar que la Unidad Scout Impeesa está Siempre Lista y que es una pasión. ¡Siempre Listo! Alejandro Cavallero
Mi paso por siempre… Testimonio de Julián Martinez. Antiguo Scout, ingresó en 1982.
Ingrese al grupo a los 11 años, en el año 1982, a la rama scout. Llegue por insistencia de un amigo del barrio que nos contó que su primo, a quien no conocíamos, un tal Pablo “Piponcho” Ferrero iba a un grupo scout, para nosotros muy lejano ya que éramos de Villa Maipú. Al fin nos decidimos, dos de mis hermanos, algunos amigos y yo fuimos hasta Villa Devoto a ver que era esto de ser scout. El primer sábado me pusieron en la patrulla Halcones, pero ese año ingresaron muchos chicos nuevos así que al Sábado siguiente se formaron dos patrullas nuevas la Panteras y la Linces donde me pusieron como último scout y nombraron al Tano Canale como guía de patrulla. En la Linces estuve toda mi etapa scout, llegando a ser guía de patrulla. Una particularidad de mi etapa scout fue que por alguna cuestión de camadas le toco a la mía ser guías de patrulla al tercer año en la rama, así que al año siguiente éramos grandes para los scouts pero demasiado chicos como para pasar a los Raiders. Como consecuencia pasamos nuestro último medio año en la rama con campamento a Bariloche incluido como patrulla de guías pero
sin participar de las actividades de las otras patrullas, ¿algo raro no?. La parte positiva de esto último fue que comenzó así la consolidación de una camada muy fuerte y unida que se mantendría así hasta concluir nuestra partida. La etapa Raider fue muy rica con empresas y proyectos muy variados. Pero sobre todo una muy fuerte relación de compañerismo y amistad entre los amigos de mi camada pero también con la camada mas chica con los que compartimos los dos últimos años de Raiders. Sin dudas esa fue la marca de mi paso por la rama, muy fuerte. El campamento más destacado fue quizás el peor lugar que me había tocado hasta ese momento, Entre Ríos. Con mucho ingenio y entusiasmo construimos una balsa en la que entraba toda la Tropa Raider, así pasamos gran parte del campamento de salida en la balsa. Una aventura maravillosa e inolvidable. La etapa Rover nos recibió a una camada chica como la nuestra con un Clan desierto, ya que la camada anterior con poco tiempo de Rover tuvo que volcarse por completo al Consejo de Grupo como consecuencia de una gran falta de dirigentes. Ese primer año nos volcamos a tratar de descubrir la mística del Clan Toro Joven, lo que desencadeno como evento más importante en el relanzamiento de una vieja revista del Clan llamada” Horizonte Scout”.
El año siguiente ya con un Clan más consolidado y mayor cantidad de Rovers apuntamos a un servicio mucho más ambicioso y comprometido. El servicio a una comunidad aborigen en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco. Algo desconocido para nosotros ya que no contábamos con demasiadas referencias de servicios de esa característica. Fue duro, cometimos muchos errores, nos repusimos a ellos, nunca bajamos los brazos y finalmente después de todo un año de trabajo logramos salir bien preparados hacia el servicio en el Chaco. Al tercer día de servicio sufrimos la inundación de todo el barrio aborigen donde pensábamos desarrollar gran parte de nuestra tarea. Así que tuvimos que dejar de lado todo lo planeado y tratar de ayudar lo mas posible en la emergencia. Asistiendo a los evacuados, cocinando para ellos, jugando con los niños o lo que hiciera falta. En fin sin dudas el servicio que mas me marco y enseño, tanto que uso hasta el día de hoy como punto de referencia y enseñanza de vida. También creo que fue un servicio que marco una mística y un estilo que identifico los futuros servicios del Toro Joven. Mi último año en el Clan lo marco la realización de la partida, que gracias a una decisión del Consejo de Grupo, no muy común hasta ese entonces, nos permitió cumplir con nuestra etapa y nuestra partida sin presiones de ir a cubrir baches como dirigentes. Así fue como por primera vez en la historia del grupo termino su etapa toda una camada
completa de rover de partida. Tomo mi paso como dirigente como una etapa más, diferente, pero etapa al fin. Donde al mismo tiempo de devolver al grupo parte de lo que me dio, tratando de guiar y formar chicos en las bases y principios del escultismo. También termino de formarme como scout pero ya en un plano mucho mas cercano a la realidad de una sociedad y un mundo en el
que me tocaría seguir desarrollándome. Una experiencia de vida maravillosa y sobre todo muy útil para lo que me tocaría vivir luego del escultismo. Seria imposible no volcar durante toda la vida lo que viví en el grupo, a veces lo habré hecho mejor y otras peor, pero soy una mezcla de los años que pase en el 253 junto con lo vivido dentro del seno de mi propia familia
mas el apoyo de los amigos que me acompañan hasta el día de hoy pero que supe hacer durante aquellos años. Si soy un producto de todo lo relatado anteriormente, el gran jefe juzgara si uno bueno o uno malo. Pero sin dudas un Scout del 253 “Por Siempre” ¡Siempre Listo! Julián Martinez
Mi fructífera patrulla… Testimonio de Eduardo Godoy. Antiguo Scout, Jefe de Tropa durante 10 años.
Una persona deja una huella que sin querer lo perpetua en el recuerdo de aquellos que contemporáneamente han podido disfrutar de los frutos de su trabajo. La simpleza y a su vez perfección en su trabajo (junto al equipo que lo acompañó), muestra a través de los años, resultados que indistintamente son apreciados por distintos círculos “sociales” aun hoy, después de varios años. Decir que Eduardo Godoy, es recordado por su gran dedicación y por el trabajo efectuado durante casi 10 años en la Tropa Scout (hoy en día Unidad Scout), no es ninguna novedad para lo tantos que vivimos el proceso de Edu como Jefe de Tropa. Muchas son las voces que hablan de las capacidades de él como dirigentes, tanto a nivel grupo, como así también a nivel distrital y nacional. Si bien, es él quien manifiesta que no siempre le apeteció trabajar a nivel distrital o nacional, hace saber que cuando lo hizo, fue en la plenitud de sus capacidades y dando lo mejor de sí.
Hoy con algunos años más, pero con la misma barba y voz ronca que lo supo caracterizar en aquellos años, Edu muestra una figura no muy deteriorada, y hasta podemos arribar a la conclusión de que los años han sido muy generosos para con él (en oposición a otros colegas de antaño). A diferencia de aquellos años, Edu, se hace presente en la cede parroquial junto a su hijo Tomas, quien sin ser la primera vez que ingresa a la parroquia, se muestra muy atento de todo lo que acontece a su alrededor quizás, sin darse cuenta que su padre no hace muchos años era actor directo en la gestión de todos esos comportamientos que hoy se muestran extraños a sus ojos. Los recuerdos, de aquel épico Shere Khan, recorren gran parte de su etapa como beneficiario, remarcando en cada una de ella, la importancia del método que implícitamente nos lleva a formarnos en la vida, o al menos, en una mínima porción de ella, como scout que somos. Cada una de estas etapas dejo en Edu, la alegría de disfrutar y divertirse, el aprender a respetar para ser respetado, el compañerismo y el servir a los demás como muestra de gratitud y de humildad. El roverismo es una huella intacta en la vida de todo scout de inmaculada, así como lo es para él “me hizo aprender del otro, quien es y como es. En esa etapa crítica de la vida adolescente y en compañía de amigos, donde compartimos momentos inolvidables”, “una de las vivencias que mas me marcaron como persona dentro del 253,
fueron los servicios que valían como medios para aprender un poco más”. Es difícil desligar a Edu de la aventura, el fuego y el riesgo… el fuego, aquel elemento natural capaz de producir catástrofes con victimas incalculables, de causar verdaderas tragedias, fue protagonistas de una de las anécdotas más tragicómicas de él. Cuenta que durante un fogón, los cuales solía preparar junto a su voluminosa tropa, en compañía de su infalible compañero y pirómano reconocido Guillermo Luraschi (hoy en dia recuperado parcialmente de su enfermedad demencial), “En el fogón del 26 aniversario, en vez de kerosene usamos nafta, y en grandes cantidades. La cuestión que la nafta en contacto con el aire se evapora, quedando disperso en el ambiente varios metros alrededor del fogón. La cuestión es que cuando se prende la antorchar se genera una aureola de fuego que causa el susto de las personas que estaban detrás del arco, retrocediendo varios metros por temor a que el fuego los alcance. Lo trágico fue que me encontraba en medio de toda esa gran aureola de fuego, fue un susto muy grande, pero por suerte no hubo que lamentar… no tuve que lamentar ningún accidente”. Edu parece medirse en cada palabra que emite al minúsculo aparato que graba su voz, pero al preguntarle por el significado que tiene el grupo y lo vivido estando en el, responde “Inmaculada fue mi casa, todos los sábados durante 20 años estuvimos compartiendo las actividades, los asados, los mates y hasta dormíamos los sábados en el verano en el gru-
po cuando éramos chicos”, de sus palabras se desprende un compromiso fraternal, que sin duda y expresamente nos lo cuenta “cuando fui jefe de grupo yo sentía que debía ser el primero en llegar y el ultimo en irme, y así era, los sábados todo el día en el grupo y los domingos por la mañana y luego por la tarde”. Tratando de encontrar la naturaleza propia del Grupo Scout Nº 253, Edu vacila entre el desconcierto y la falta de palabras, pero aun
así responde“hablando de Inmaculada, se destacó y se destaca por ser un escultismo distinto al de los demás grupos...”, “…su forma de vivir las cosas distintas a los otros grupos se caracterizaba por no tener muchos recursos ni los mejores materiales, pero siempre tuvimos lo que teníamos que tener para salir de muchas situaciones jodidas, fuerza de voluntad y coraje”. Como dirigente Edu, formo una de las mejores tropas scout de la capital, esto como es de saberse le trajo el reconocimiento de sus co-
legas, y dejando su humildad de lado, y con sustento de sus dichos, dice “fui Dirigente de la Tropa Impesa del año 94 al 2000, teniendo una de las mejores tropas de capital y de las de las más numerosas, compuesta por 50 scouts, en 7 patrullas, a eso se llegó forjando buenas amistades entre los dirigentes, y creo que eso se lo pudimos transmitir a los beneficiarios”. Aun así, y con semejante logro, Edu, da lugar a la autocritica y reconoce que entre Guille y él tenían la maquina tan aceitada que no dejaban lugar a un tercero, o bien, no brindaban el espacio para que un tercero pudiese desarrollarse en la rama para luego agarrar la posta. Son muchos los que hoy en día conservan el recuerdo de ese gran dirigente que fue, son muchos los que recordamos cada amarre, cada encastre, cada nudo, hoy somos muchos los que protegemos el bordón con el temor de tener que padecer su perdida, amando el paño y sitiándonos un lince, un puma, un águila, un jaguar, hoy somos muchos los que nos sentimos mapache o castores, hoy somos muchos los que recordamos sus enseñanzas y su entrega para hacer de nuestra estancia en la tropa un recuerdo difícil de borrar. ¡Siempre Listo! Eduardo Godoy
Mi Inmaculada Familia. Testimonio de Cesar Bernadotti. Antiguo Scout, ingresó en 1983.
“Al grupo me acerco allá por el año 1983. Mi hermana en ese momento era Solar, y siempre me dijo de ir, mi respuesta siempre era que sí, hasta que un buen día de 1982 fui por primera vez. Ese día recuerdo que los Raiders estaban en Asamblea. Ese año no pudo ser, la Asamblea había dispuesto que lo haga al año siguiente. Recuerdo que la primera impresión, cuando ingrese al año siguiente, fue “¿Estos son scouts?”, me encontré con varios fumando y de pelo largo”. Aquel día a Cesar, no se le ocurrió lo mucho que le podía llegar a dejar el movimiento, y su paso por el grupo, él no se imaginaba años después que las enseñanzas, los valores, los lindos recuerdos seria una huella que el 253 le dejaría tatuado en su personalidad “Significa que sin esos valores, enseñanzas no tendría la familia que tengo hoy”. Así como también no duda en decir que todo lo adquirido en su etapa activa pudo volcarlo a la sociedad. El comienzo de César en Inmaculada se da en la rama Raiders, una de la que mas disfrutó, y de la que más recuerdos mantiene, su instancia en la patrulla Comechingones, las empresas realizadas, “La empresa que más me
marcó fue la del servicio en el hogar de ancianos en Tandil, fue mi primer campamento y primer servicio fuerte”, el Raid. Hoy, tanto tiempo después, César no escasea en palabras para describir su Raid “vivencias que no se olvidan nunca”, y de su carta de compromiso da acabadas muestras de los resultados “casarme y formar una familia, el resto por distintos motivos no los concreté”, hoy en día mantiene lo su compromiso hecho hace mas de 20 años. De los aniversarios no duda en resaltar que los mejores lo vivió en su etapa Raider, del 83 al 86. No se puede ser scout sin vivir la naturaleza, como la naturaleza merece ser vivida, los campamentos le dan a la vida scout un marco uno único e inigualable “Era Enero del 84, campamento de servicio en Tandil, recuerdo que llevamos bicicletas para ir desde el lugar de campamento hasta el hogar de ancianos donde íbamos a hacer el servicio. Para no pagar de más (en ese momento se viajaba mucho en tren) las bicicletas las desarmamos y las pusimos en una gran caja de madera para hacerlas pasar por materiales del servicio”. Aquel campamento le dejo un sin de recuerdos y anécdotas “Para ir al hogar subíamos y bajábamos un cerro que no era muy alto y estaba asfaltado, algunos caminando otros subidos sus bicicletas. La bajada era casi de 45 grados y al final una curva en 90 grados a la izquierda. Julián Antón (hoy cura) bajaba en bici y por la velocidad no pudo doblar porque se le rompieron los frenos, siguió de largo y se dio contra unos arbustos que se abrieron y cerraron como
en los dibujos, obviamente la bicicleta quedó a la miseria”. No queda duda que todos tenemos un campamento significativo, para Cesar, Tandil dejo su huella. De Rover quedan los recuerdos del Bariloche que le toco conocer, los esfuerzos puestos en el Kraal y su partida que dio inicio a su etapa como dirigente Scout y Rover. La rivalidad recae hace mucho tiempo, no es un invento de las nuevas generaciones, sino un derivado que forma parte de nuestra propia historia “En esa época el eterno rival era Santa Rita, no sólo de Inmaculada sinó de todo el Distrito con su “alta técnica” de construcciones de caño de PVC, cuando todos las hacíamos con troncos”. La visión de uno cambia cuando pasa a formar parte del Consejo de Grupo, de vivir plenamente las etapas anteriores a mirar con otros ojos las propuestas que genera el movimiento en su rol de educativo. Sin duda se sigue por el camino del aprendizaje, trasmitiendo y aprendiendo, viviendo y descubriendo, llenándose de experiencias “recuerdo siempre el abrazo que nos dimos con Flavio Basso cuando salió el tren que nos llevaba a Bariloche, los dos nos dijimos “Lo logramos”, “Me dejó muchas alegrías y tristezas, con respecto a los chicos y una cosa que me arrepiento, si pudiera volver el tiempo atrás, no tomaría las mismas decisiónes”, “Me marcó ser el primer dirigente con promesa (lo que era Maestro Scout o Scouter) luego de varios años”. De las enseñanzas como
dirigente César rescata e impulsa hacer lo mejor para los chicos. Muchos podemos explicar el fenómeno místico del 253, pero todos con posturas distin-
tas, y César no es la excepción “No se puede explicar, en general su forma particular de ver y hacer las cosas”, e Inmacuala en Cesar significa FAMILIA y AMIGOS. “Para finalizar, estoy muy orgulloso de que mis
hijos Mauro, Lucía y Marcos hayan querido ser Scout y de Inmaculada”. ¡Siempre Listo! César Bernardotti
Nuestro paso por el 253 Testimonio de Damián Meisegeier y Mariano Agazzi. Antiguos Scous, desde 1984 a 1998 y 1987 a 2002, respectivamente.
Damian se presenta ante nosotros dando todos sus datos, como cuando uno realiza una entrevista laboral, “¿Nombre?, Damian Meisegeire, mi totem es Lince Trabajador, en el grupo estuve en la Seisena Blanca, fui de las Patrullas Linces y Halcones, en los Raiders estuve en la Onas. Como dirigente estuve hasta el año 1998, pasando por la Tropa Scout y los Rovers” Cuando ingresé al grupo en 1984, ya estaban mis hermanos Ignacio, Javier y Victoria. Antes de entrar en la Manada, estaba en un grupo que era muy parecido a la edad de los Plumitas, que se llamaba Grupiñol. Ahí conocí a mis primeros amigos, que después continúe en la Manada, (como ser Ernesto y Claudio). Cuando comencé estuve en la Seisena Blanca, y por supuesto fue la Mejor. Mis dirigentes en esa etapa fueron Nando, Susana Antón, Mónica Paterno, Patricia Ferrero y Ana Bouza, (de los que me acuerdo). Cuando pase a la tropa mi primera patrulla fue la Linces, y ese año la mayoría de los integrantes no iban a ir al Campamento, por eso la disolvieron y formé parte de la patrulla Halcones. En mi primer campamento de Tropa, Fui-
mos a Salto Grande, Entre Ríos, el Ejército nos traía el agua hasta el campamento y los Rover se encargaban de distribuirla en la cocina y a las ramas. Al año siguiente, ya volví a estar en la Linces hasta el final de la etapa. Los momentos que más me marcaron en el Grupo los puedo identificar más por rama. En la manada, era muy divertido y todo era puro juego. Una de los momentos que me quedo fue un encuentro distrital donde había muchas manadas en el Parque Saavedra. En la tropa, me encantaba el trabajo en equipo y las construcciones. Los desafíos al zorro. Una vez cuando estábamos en un campamento de verano, me había enfermado y me sentía mal y todos los chicos de mi patrulla me venían a ver y a preguntarme como estaba. Era muy importante la amistad que había entre todos. En los Rover, todos los servicios fueron muy importantes, pero con el Servicio de Chaco, nos cayó la ficha cuando vimos el camión lleno de cosas, ahí entendimos todo lo que habíamos estado preparando durante un año y medio. Las enseñanzas más grandes que me quedaron fueron, que aprendí a hacer, lo que se puede hacer de acuerdo a las posibilidades de cada uno. Laura Caldo me dejo una enseñanza muy grande, en donde nos dijo que los de la ciudad a veces nos pensábamos que sin entender la cultura podíamos ayudar igual. Ella nos hizo ver, que primero teníamos que entender la cultura e involucrarnos con ellos y ver lo que viven y no imponer lo
que nosotros queríamos. A su vez esta al lado de él un compañero y amigo, Mariano Agazzi, que escucha atento mientras Damian relata un poco de su historia. Cuando le pedimos que cuente un poco de su etapa se suelta y empieza a contar de su ingreso en el grupo. Mi ingreso fue por medio de la Familia Ferrero, en el año 1987, porque mis papas los conocían de la Parroquia Cristo Rey. Entré, en un momento muy difícil de mi vida, y la psicóloga les había dicho a mis papas que necesitaba esparcimiento y me mandaron al grupo. Tuve un primer año horrible, el segundo año fue peor y el tercero ya me quede, y cuánto tiempo que se quedó apesar de no venir de muy buenas experiencias, hasta el año 2002. Empecé en la Tropa Scout, mi primera patrulla fue la Cóndores y la segunda patulla por la que pase fue la Patrulla Tigres, ganamos muchos premios y torneos de Totem. Mariano se vio tan identificado con esa patrulla que años despues le darian el nombre de Totem de Tigre Tenza. ganamos muchos premios y torneos de Tótem. Al principio no tenía camada definida, y me dejaron un año más en la Tropa, y gracias a quedarme ese año, tuve una camada definida y a mis amigos de toda la vida, algunos de ellos son: Damián, Jorge A., Ernesto, Nahuel, Claudio y Diego A. Tengo un muy lindo recuerdo, cuando dos de mis dirigentes, Cesar y Pablo Bouza, me
fueron a buscar a mi casa, me despertaron y me dieron la sorpresa de que iba a tomar la promesa, (porque era sub-guía de Patrulla pero no tenia promesa). Yo me sabía todo y la estaba esperando, dado que mi primer año y medio no fue muy lindo, por la etapa que estaba atravesando, para mí este gesto significo muchísimo y fue un momento de mucha alegría y sentía que me la mecería. En la tropa era mucho trabajo de construcción pero había mucha unión. Nos complementábamos mucho mientras trabajábamos. Hubo un momento que me marcó durante mi paso en el grupo, uno está directamente relacionado con el grupo, que fue una celebración antes de ir al Chaco, donde ya teníamos cargado el camión, y lo vi a Da-
mián llorando y todos estábamos callados y pensando en todo el trabajo previo que habíamos hecho. Otro fue relacionado con la enfermedad de mi mamá, y yo estaba muy mal, y Damián vino a mi casa, y se quedo parado al lado mío y vino a acompañarme, ese gesto de amistad, me hizo dar cuenta del verdadero sentido de amistad. Ellos tienen muchas cosas en común “Todo lo que compartimos en las distintas ramas” dicen a duo. En la Tropa Scout nuestros dirigentes fueron: Silvio, Cesar, Pablo Bouza, Pablo, Diego Ruselli, Diego Cabales, Silvio y Luppi. Fue una etapa muy linda y vivimos las patrullas muy unidas, nos gustaba mucho el tema de la competencia y las construcciones. Lo bue-
no es que nos conocíamos la mayoría desde grupiñol y también del colegio. El grupo era nuestra segunda casa, y a veces nos quedábamos a dormir en la semana, y trabajando a full en la construcción de nuestra patrulla. Nuestros papás no se preocupaban porque sabían con quien y en donde estábamos. La relación con los dirigentes era excelente y tenían mucha confianza en nosotros. En los Raider, tuvimos como dirigentes a Carlos Paterno y Hernan Cabales, Gustavo Españolo, Julian Martinez y Mariano Menta. Nuestra camada tenia la particularidad de que cuando pasábamos éramos 6 ó 7. En esta etapa empezamos con las empresas. La primera de todas las que hicimos fue la de Limpiar los Santos y los bancos de la Parroquia, un cepillo quedo en los pies del primer Santo cuando entras a la derecha, San Francisco Loyola, y siempre que íbamos a misa nos reíamos porque veíamos y decíamos que lo teníamos que sacar. Otra empresa fue en el Hogar Puentes, estuvimos haciendo actividades con los chicos en el Jardín de adelante. A raíz de esos juegos, vinieron varios chicos del Hogar al Grupo, y algunos de los chicos incluso siguieron como dirigentes. En el segundo año de esta etapa éramos más, pasaron Diejo K., Gabriel y Juan Pablo, y abrimos la Patrulla Quilmes. Cuando llegaba el momento de elegir a las empresas, los dirigentes se metían hasta ahí y nos marcaban, que empresas valían la pena
hacerlas o no. Algunas veces que nos vetaban las empresas, por ejemplo, porque nos podíamos meter en líos legales. Por ejemplo una vez, había ganado por unanimidad, la empresa de Salir de garante de alquileres de propiedades parar indigentes, obviamente nos la tuvieron que vetar, pero al ser chicos no nos dábamos cuenta de todo lo que eso implicaba y nos sentíamos frustrados. Otra empresa muy linda fue la del cancionero que hicimos con canciones del grupo y de la vida. Al final los hicimos pero nunca se repartieron. Los campamentos que vivimos en esta etapa que nos acordamos fueron Bariloche, Potrero de los Funes en San Luis y Mendoza. También nos marco mucho esta etapa porque vivimos el 25º Aniversario del Grupo y trabajábamos muchísimo para llegar a tiempo con todo. Una de las locuras que hicimos fue hacer colectas porque teníamos el proyecto de hacer una bandera gigante y pedíamos plata en todos lados, en la calle, en el colegio a los chicos y a los profesores y hasta llegamos a ir a la puerta del boliche Altro Mondo. Ya en la ultima etapa, en el Clan Rover, tuvieron como dirigentes a Silvio Canale y Pablo Castelli. “Nuestro asesor espiritual era Teijo“ Volvimos a lo mismo el primer año de cada nueva etapa que empezábamos, éramos 7, pero esta vez comenzábamos nuestra última etapa. Hicimos el servicio del Chaco junto con el
Clan Kumbaya. Juntamos muchísimas cosas, llenamos un camión enorme y compramos muchos materiales para llevar. Tuvimos muchísimo trabajo previo y durante el servicio. Pero cuando llegamos allá, nos encontramos con otra realidad y otra cultura, no tuvimos la respuesta que esperábamos de la gente. Al principio nos miraban desconfiados y de reojo. También hicimos muchos servicios espontáneos y que fueron surgiendo y los continuábamos. Uno de ellos fue, que íbamos a la casa de Osvaldo y Lidia, a ellos, los contactamos a través de caritas. Les arreglamos la casa y la limpiamos toda. Al pasar el tiempo, nos encariñamos mucho con ellos. Siempre los íbamos a visitar, una vez por mes les hacíamos ñoquis, o en navidad después de brindar con nuestras familias, nos íbamos con ellos a compartir un pan dulce. Íbamos al Borda los domingos y compartíamos la misa con los internos, y después recorríamos los pabellones, llevando yerba y azúcar a todos. En Mendoza cuando estábamos de campamento con el grupo fuimos a un cotolengo a servir. En Chacharita, a la gente que vivía en la boca del subte, le llevábamos mate y pan a la gente que estaba ahí. Íbamos durante la noche cuando hacía mucho frio. También ayudábamos a la gente que venía a ducharse los sábados a la parroquia, preparando y consiguiendo las cosas para asearse.
Lo bueno, es que estas cosas salían entre todos con la unión que teníamos, con ganas de hacer estos pequeños servicios. Aprendimos a hacer cosas que realmente tenían sentido y a entender el porqué, sin hacerlas de compromiso. Ser scout nos enseño lo que es tener amigos de verdad y aprender a trabajar por otro y con otro. Aprender a trabajar en equipo y coordinarse. Como enseñanza de vida aprendimos muchas veces a superarnos a nosotros mismos, por ejemplo con cosas que pensamos que jamás íbamos a lograr o no íbamos a poder hacer. Otro aspecto muy importante es que te abre la cabeza y te enseña a mirar a tu alrededor y a prestar más atención a las pequeñas cosas. Cuando éramos scout y raiders era otra cosa, había mucha mística, banderas, bombos y cantar a full. Pero como dirigente era laburar y poco disfrute. El aniversario que más nos marco fue el 25º y también el 30º que hicimos unos muñecos gigantes en cada punto cardinal. Pero si hablamos de fogones, no se comparan con los de los campamentos, donde estaba Inmaculada siempre se hacía sentir demostrando su espíritu y su mística. Los otros grupos nos miraban con una envidia sana, por ejemplo en el Rover Moot de Mendoza, éramos 15 pero teníamos el espíritu a full. Y había otros clanes que se nos acercaban y se quedaban con nosotros para contagiarse de nuestro espíritu.
Empiezan a hacer memoria en este momento de algunas anecdotas y la primera que se les viene a la cabeza es en la que en un campamento el Padre Héctor estaba dando la misa, y a un lobato se le escapo un pedito, y después a otro, y al final todos estaban con gases y no parábamos de reírnos! El guiso había caído pesado a todos, la Misa era un concierto!. Ernesto en el chaco estaba medio descompuesto y estábamos yendo a la misa, pero él se estaba haciendo encima, y le dijimos bueno anda al baño y como no aguantaba más camino 5 metros, y empezó a hacer sus necesidades abajo del único farol que iluminaba el lugar y lo veían todos! Otra de Ernesto, Campamento Bariloche 94, el estaba descompuesto. Como ya no tenía ropa interior limpia, los dirigentes le dijeron que se la tenía que lavar. A la hora de cocinar, toda la patrulla buscaba la olla, pero resulta que Ernesto, la había utilizado para lavar sus calzones. En Bariloche Diego Antonini, había perdido su cuchillo y no lo encontraba… estaban en una salida en el Catedral. Y empezaron a buscar un lugar, para armar los refugios y Diego se cae, dice paren encontré el cuchillo. Se lo había clavado en la espalda pero por suerte no le paso nada. Otra de Bariloche, pero ya eran Rovers, se habían escapado del SAC a la parada del 10 a tomar y comer algo, una coca y unas empanadas. Se escapaban por un bosquecito por la parte de atrás. Resulta que cuando llegan, estaba todo el consejo de grupo cenando y
hacían los pedidos por la parte de atrás. Al otro día volvieron a ir y no había ningún dirigente, esta vez, decidieron cenar en las mesas, y de paso aprovecharon a firmar el libro de visitas y obviamente todos dejaron su firma de “Mariano Agazzi, estuvo aquí” y entre otros. Al día siguiente los dirigentes, fueron a cenar de nuevo a la parada y mirando el libro, se habían dado cuenta que sus Rover se habían escapado sin decir nada!. Quedamos escrachados a full. Cesar Bernardotti, cuando era dirigente, no sabía cocinar nada. En un campamento cuando mientras cocinábamos, se le pegaron todos los fideos, porque los puso antes de que el agua hirviera y la comida fue horrible, era una pasta toda mezclada con
un gusto, inexplicable. Asi luego de esta charla, se despiden los dos, demostrando que esa camaderia de antaño sigue vigente hoy en día. ¡Siempre Listos! Damian Meisegeier y Mariano Agazzi
Mi eterno servir… Testimonio de Pablo Castelli.
Antiguo Scout desde 1985 hasta la actualidad, donde participa como colaborador en el Consejo de Grupo.
Llegamos de Quito, Ecuador en Febrero. Párroco el Toto Antonio Aloisio. Ver a mis tíos irse con sus pañuelos un sábado después de almorzar, fue una imagen significativa. Vivir a media cuadra de la parro fue influyente. Si a eso le agregó que mis papás se conocieron en el grupo misionero, decir que mi segunda casa es Inmaculada es comprensible. En el 253, me recibió Pablo Bouza, junto a Eugenio y Gustavo Bret fueron mis primeros dirigentes. Caí en la Cóndores, mi patrulla durante toda mi etapa scout. Cuando se iniciaron las actividades parecía que hubiera terminado alguna guerra en el grupo. Cajones, carpas, herramientas, troncos, materiales estaban desparramados por los rincones y el salón, sumado a la luz mortecina que había y a los paneles de aglomerado que se habían encorvado por el peso y la humedad, dejaban esta sensación de caos. Los correctivos físicos y golpizas a algún integrante de la patrulla contribuían a esa sensación. Así y todo seguí. Los sábados podíamos tener las más diversas actividades y juegos: rompe cadenas, esquivate, Bulldog, cinchada, charlas de técnica con nudos, amarres y encastres, actividades
de pastoral con el asesor. Los domingos: mate cocido, ayudar en misa y juegos. Cada finde una historia distinta nos esperaba y entusiasmaba. Nuestra querida Cóndores nunca fue de las patrullas que se destacaran en las competencias. Con Piponcho Ferrero y Nanucho Martínez, guía y subguía, obtuvimos un segundo lugar en un campamento corto. Siendo Pablo Geretto y yo, guía y subguía fue igual. Será porque nuestro lema Agiles y Observadores remarcaba eso, que estábamos para mirar. Ganaban Linces y Jaguares habitualmente. Halcones, Leopardos y Panteras tampoco conseguían grandes triunfos. En mi primer campamento de invierno fui elegido mejor scout, que se yo porqué. En la ceremonia de aniversario de ese año hicimos nuestra promesa 9 o 10 un domingo de sol a la mañana después de misa. Los nervios me anularon y media frase me soplaron. Mi primer campamento largo fue en Nono, Córdoba y para variar, a la vuelta el micro se rompió. Nunca olvido el pánico del juego nocturno “el Loco”. En la naturaleza a oscuras, escuchar gritar a Eugenio y buscarlo fue terrible. Subimos al Champaquí. Mi segundo campamento de verano fue en Bariloche y viajamos en tren como 40 horas. A pesar del tiempo que llevaba, como dice la canción: Viajar en tren es de lo mejor. Con mucho espacio, podíamos caminar, sentarnos de frente, dormir acostados, recibir el viento en la cara, jugar al truco, chinchón, etc. o tener charlas con las guías. Acampa-
mos en el SAC y subimos al López y al Catedral. Compartimos las mejores misas en la naturaleza con el Padre Esteban. El sur quedó para siempre en mi corazón. Tuve como dirigentes también a César Bernardotti, Marcelo Lupi, Marcelo Weber, Carlos Silvetti y Pablo Sarlé y con ellos tomé mis progresiones de tercera y segunda clase. Llegamos a la mapache, patrulla de guías y subguías, encontré a mi grupo de amigos. Cuando nos juntábamos en la parro, el Toto con gran afecto nos dejaba estampados sus 5 regordetes y pesados dedos en la mejilla, al sonido de “¿cómo andan los scouts?” En los regionales nos destacarnos por la alegría y la competencia física. En Saavedra recibimos el trofeo por la mejor mesa. Nuestros troncos en forma de A habían superado en técnica a los caños de pvc de Santa Rita, el eterno rival, a la infraestructura de San Rafael y de San Antonio. El tercer campamento fue en Sierra de la Ventana. Volvimos a viajar en tren y subimos a la Ventana y a Tres Picos en salida de guías. Llegamos hasta mitad de camino y dormimos en el piso cubiertos por los sobretechos. Ah, en el desafío al zorro perdimos, nos dormimos, qué raro yo, y se llevaron el bordón. Y así pasó mi etapa scout. Año 1988, en aquella época éramos Raiders, cosa sensacional. De los 10 de la camada quedamos 7. Teníamos muy buena relación con la camada más grande y de a poco nos hicimos un bloque muy fuerte y rebelde. Con la Onas, en la senda del Gran Jefe, transité mis
primeros años y comenzaron las empresas. Mis dirigentes en la Tropa Huarpes eran el Chino Interdonato y Flavio Basso. A los regionales en Palermo íbamos a pasarla muy bien. Nada de construcciones, mucha competencia física y juego, Devoto contra Centro, Belgrano y Flores. En muchas cosas no éramos ejemplo, éramos nosotros, encerrados, nada de otros grupos. De campamento en Salto Grande, Entre Ríos, armamos una balsa gigantesca, donde
pensábamos pasar gran parte del tiempo. Sobre 9 tanques de 200 lts. flotaba la estructura de postes de luz y vigas de quebracho colorado. El piso eran paneles de aglomerado, divisores de las patrullas. Hasta tuvo vela que duró un día. Y a la hora de remar, varios remos de aglomerado no resistieron. Lo que nos costaba moverla era terrible, para cruzar de una orilla a otra, un día estuvimos toda una mañana. Los rovers también habían hecho una más rústica que la nuestra y
se armaron un par de trifulcas importantes y salvajes. Nuestras noches de playa eran lo más y algunas en fogón compartido con las chicas. Con Nando Iglesias y el Chino vivimos otro gran año. Arreglamos la cueva, los bancos y mesas que hoy siguen estando, tenía cocina y hasta mesa de ping-pong. Hubo alguna que otra noche de timba clandestina. En los partidos de fútbol San Antonio no nos podía vencer. Seguíamos mirando hacia dentro y nuestra principal empresa fue una fiesta para conseguir fondos e irnos de campamento. Junto con las guías mayores llenamos el salón, sí el de los asados y fogones. Ese baile estuvo buenísimo pero con tanta gente diversa la cosa no terminó bien. Nos fuimos a Córdoba con las chicas. Hicimos nuestro raid en Chorrillos, subimos al Champaquí y fuimos a Toro muerto. Sin la camada más grande y con el Golo Menta, Fer Franco y Hernán Cabales de dirigentes comenzó nuestro último año. Nos reagrupamos en las patrullas y quedé en la Tehuelches con Leo. El mejor bordón de todos los tiempos lo hicieron Dieguito y Luis para la Quichuas, con caños de aluminio multifunción, tenían hasta anzuelos y línea para pescar dentro. Como empresas más significativas, levantamos una plataforma para el consejo de la roca en la manada y algunas paredes también. Córdoba nos recibió en nuestra despedida de la rama y Ariel se encargó de los sobresaltos nocturnos. Mira que para que yo me despierte.
Corría el año 1991, Clan Rover Toro Joven, Tano Canale y Golo Menta. A los rovers por camada sólo pasábamos 6 y los 4 que quedaban en los Raiders iban a quedar colgados, así que les adelantaron un año. El Siempre Listos para Servir nos obligó a abrirnos y conocer a otros. En mi primer año Pablito Geretto trajo como propuesta, ayudar a una comunidad toba del Chaco. El tenía un contacto con Endepa, Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, que trabaja en Pres. Roque Sáenz Peña. De Julio a Diciembre nos preparamos para ir a servir a esa gente y como diría uno de los 6 Pablo´s de la comunidad: “fuimos a misionar y volvimos misionados”. Averiguamos sobre su historia, costumbres, cultura, necesidades y, así y todo no nos alcanzó para entender un montón de cosas. Era la segunda noche que parábamos en la escuela del barrio Nalá, cuando enfrente, en la Iglesia Evangelista, a ventanas, puertas y cielo abierto hacían danzas e invocaban al Señor que no lloviera. A la mañana siguiente, después de la intensa lluvia nocturna, entendimos el porqué. Las casas habían quedado inundadas. Arriba de 60 cm. de agua. La escuela y el centro comunitario, gracias a su construcción elevada, habían quedado como una isla. La gente se acercaba al playón con algunas cosas que querían preservar. Durante 5 días, que tardó en bajar el agua, nuestros vecinos estaban más cerca que nunca y nuestro servicio al alcance de la mano. Empezamos a preparar almuerzos y cenas con las donaciones que teníamos, ayudados por el negro Rolo, nuestro
cocinero, y pasamos horas jugando al pato ñato con los niños. Nos fuimos con lágrimas. Viajé en tren a un campamento por última vez y a Gustavo casi lo perdemos en el baño del vagón, 16 veces es un récord o no? Después de esta movida fue muy difícil levantar al clan para hacer algo. Además la camada más grande adelantó su partida por falta de dirigentes. A fin del mes de Junio, el Tano y Diego Ruscelli nos dieron un mes de licencia. Empezamos a buscar qué hacer. Así fue que levantamos las paredes de los rincones scout, y pensamos como servir en el campamento en San Luis de los grupos. Organizamos las guardias nocturnas, porque era un campo abierto, con guías del sol, mayores y raiders. Armamos una cartelera y un diario de campamento para los grupos. Llovió durante 4 días seguidos. Nos encargamos del botiquín y primeros auxilios, ayudamos con los pozos de los baños, las canaletas para las carpas bajo la lluvia y el traslado de lobatos y alitas a refugios secos. Ese año descubrimos que se podía hacer mucho hacia dentro. Comenzó ahí el merchandising del Toro, con las remeras que nos identificaban. Ya en la cuenta regresiva del último tramo, con nuestro asesor Boris, dirigentes el Tano y Juli Martínez, organizamos un servicio junto a las guías mayores en el hogar de ancianos del Hospital Sirio Libanés. También salió por primera y única vez La Ruta, que había tenido como precedente a Horizonte Scout, después convertida en el medio de comunicación de la zona Devoto. Queríamos darle espacios a otros clanes y grupos scout
y ahí descubrimos algo que en el grupo había desaparecido: la totemnización. Entre los integrantes de las comunidades se llamaban por nombres de animales y apellidos de características personales. Enseguida comenzamos a llamarnos con apodos como águila, mandril, tucán erótico, garza parlante. Y ahora que llegó el último campamento, “y debo partir”, tuvimos la gracia que fuera en Bariloche. Nos habíamos puesto muy bacanes; antes de subir al Catedral desayunamos unos terribles sándwiches y cómo no podíamos movernos subimos en aerosilla. Ayudamos a unas parejas que se habían lesionado en el pedrero hacia Rucaco y hasta encontramos un nuevo callado con llao-llao incluído. Subimos al Tronador con las guías mayores y les dedicamos una estrofa de nuestra canción: “el otro día me enamoré, me enamoré de un jonca de cerveza”. Una de mis mejores experiencias fue realizar mi campamento en soledad en las playas de Doña Clota, a orillas del lago Moreno con luna llena. Inolvidable. Y que especial habrá sido todo aquello que en la última misa en la naturaleza, donde nos despedimos de los grupos, nos emocionamos no sólo nosotros sino muchos de los presentes. Así cerramos el ciclo nuestra nueva camada de 8: Leo Spagnolo (Oso Sincero), Diego Franco, Luis González, Pablo Geretto, Guille Luraschi (Gorila Metódico), Ariel Vilas (Gato Obediente), Eduardo Godoy (Pantera Educadora) y yo, donde alguna vez también estuvieron Luciano Menta, Javier Meisegeier, Bruno Silvetti y Marcos Fabbri.
Para el ‘94 era dirigente Raider con Gus Spagnolo y el Golo Menta. Remodelación del Grupo: sacar reboque, cepillar, etc. Campamento de Padres. Preparativos del 25º Aniversario: logo, Cartel, merchandising, misa, fogón (el más importante que viví), ceremonia, asado, expo de ramas. Un gran año con los chicos. Tandil de campamento, salida de patrullas, me quemé con aceite por hacerle papas fritas a Gus; muchos accidentados: David en los lobatos, Juli Gagliardo en los scouts. Totemnización ¿sí o no? Averiguamos su historia en el grupo y dimos tantas vueltas que quedó pendiente. En 1995 comienzo como dirigente Rover con el Tano, aunque ellos no me quisieran. A remar. Los rovers tienen en mente volver a Chaco. Redoblamos la apuesta, vamos con las guías mayores. Visitas al Borda. Figuro como Jefe de Clan y ligué totemnización, uno de los misterios que nos faltaban vivir en el grupo. Los viejos totemnizados abren el juego con nosotros para que se vuelva a pasar. En adelante soy Delfín Servicial. Campamento en San Rafael, Mendoza. Empezamos a trabajar en Febrero con el proyecto de servicio. Impresionante año formativo. Muchas acciones, donaciones y servicios previos. Viajamos un par de veces para conocer a los representantes de la comunidad, ver las necesidades y definir donde instalarnos. Cargamos el camión, un semi de 12 mts. Viajamos 33 en un micro charteado. Nos vinieron a cocinar Diego Ruscelli y
Piponcho. Trabajamos en 3 barrios, hicimos un programa de radio y compartimos muchas actividades con la gente. El encuentro del último día fue multitudinario. Palabras de los ancianos y presidentes de los barrios. Canciones y representaciones varias de los lugareños y nuestras. Una verdadera fiesta folklórica. Rovers y guías mayores emocionadísimos llorando. Abro paréntesis. En el año ´96, Leo que ya era profe de Ed. Física, me pidió que lo ayudara a publicitar su proyecto de Escuela Deportiva en la Parroquia. Ver trabajar a mi amigo,
colaborar en esta actividad, mi gusto por los deportes, sumado a los años de campamento y vida en la naturaleza, la formación en el grupo, las experiencias como dirigente y lo vivido en el campamento de servicio, me hicieron decidir por comenzar una nueva carrera. No me había desencantado la Publicidad pero me atraía mucho la Educación Física. Así que al volver de Chaco en el ´97 me inscribí para cursar. El grupo fortaleció mi fe, me dio amigos y me hizo descubrir mi vocación. Cierro paréntesis. En el grupo en el año 1997, comenzaron a
funcionar los plumitas. Nuevos desafíos para el clan: servicio en una escuela del barrio, un programa de radio “La Ruta” y campamento en Bariloche ´98. Se suma Damián Meisegeier de dirigente. Cambios de camada. Charlas. Acompañamiento. Motivar. Campamento en Córdoba ´99. Empieza un nuevo ciclo para los rovers. Nuevos objetivos, destino, Servicio. Escuela Hogar Rural de Atraico en la provincia de Río Negro. Con los niños compartimos casi todo el día, porque pasaban toda la semana en la escuela hogar por las distancias en que vivían, muchos a más de 6 km. De lunes a viernes tenían clase y en contraturno teníamos actividades. Los organizamos como si fueran una manada y una tropa scout. La alegría con que jugaban esos chicos fue sensacional. Todos usaban sus pañuelos, incluso después que nos fuimos. Llegué a ser Raksha por dos semanas. Armamos un invernadero para la huerta y un corral para los animales que tenían. En la ceremonia de despedida dejé mi pañuelo de promesa. En la vuelta volví a llorar, esta vez con los rovers. Ya veníamos gestando un proyecto con Leo, Mercedes Giorgi y Gabriela Landa, para incluir chicos especiales dentro de las ramas, tras un proceso de integración, y una rama especial. Para el año 2000 fui dirigente, con Mer y Gaby, de KIM, el nombre que le pusimos por el cuento en el que el nene agudiza los sentidos y del que deriva el juego. Comienzan las filmaciones de Nietos del Fu-
turo. Los rovers trabajan por segundo año seguido en el servicio a la escuela rural. Así que en Enero ´01 volvimos a Atraico. Vinieron Gabi Dalterio y Damián. Contrapiso para el taller de artesanías. Conexión de computadoras, con sus mesas y bancos en la biblioteca. Arreglos en la placita. Pasé a ser Hathi con los nenes. La unidad hizo campamento y hasta llevó a los pibes a un hogar de ancianos en Jacobacci para vivir el día de la buena acción. Después de un fogón buenísimo sobrevino un asado de chivito con toda la comunidad. Las maestras “Laura´s” favorecieron toda la gestión. En el año 2001 disfruté como nunca mi nueva función de diri de plumis con Agus Molina como Sisa, Natu Laguarde como Ayelén y yo como Sheuen. Un equipo de trabajo impecable. Eugenia es la nueva integrante de la comunidad después de muchos años sin mujeres. Nietos del Futuro 2. Para el campamento de verano, los rovers decidieron volver a la escuela pero cambio la directora y no quiso que fuéramos. En su lugar arribamos en Ojos de Agua donde una de las “Laura´s” pasó a ser directora. Arreglos en la huerta, plaza del paraje, capilla. Nuevos invernaderos. Entre comillas, Piponcho vino a cocinar. Actividades con los chicos por rama. Campamento y visita con ellos a otra Escuela Hogar: Lipetrén. Actividades con los adultos y visitas a las casas que ahora estaban al lado en el paraje. Fogón con la clásica viborita y asado final infaltable.
Por diferencias con mis compañeros de consejo, durante el año 2002 decidí no colaborar en el grupo. Pero en el año 2003 algunos rovers me vienen a hablar y a pedir que vuelva. Con el Tano volvemos por ellos. La comunidad completamente renovada en gente y en ideas. Quieren hacer campamento de servicio con las Guías Mayores en una Escuela de Misión Chaqueña, Salta. Con Nati y Vani Suárez, las dirigentes nos complementamos muy bien. Horno de Barro, Arreglo de Canchas de fútbol, básquet, voley. Limpieza de Huerta. Actividades con los chicos por grupos de edad. Títeres, teatro de sombras, fogón con viborita. Visita a las casas. Un camión de donaciones. Entrega de ropa a la gente. El Toro gana en el fútbol. Revista producida por los jóvenes. Grandes rondas de compartir a la luz de las estrellas. Llovió y hubo guerra en el barro. En el 2004 el grupo apuesta a viajar a Mendoza para vivir el Jamboree ´05. Para llegar: pizzas, biromes, revistas, ferias y rifas. Los rovers, a pesar que las chicas no quieren, deciden volver a Misión Chaqueña y surge Salta Conmigo II. Tres chicas igual nos acompañaron. Participamos en la organización del Foro de Jóvenes. Armamos la Recreación para El Equipo Internacional de Servicio del Jamboree. En Salta armamos juegos en la placita de la escuela, arreglamos mesas y pintamos dibujos en las paredes del comedor. Fuimos a pasar el día y pintar en la escuela de otro
paraje vecino. Los payasos explotaron la risa del público. Cerramos otro ciclo. La comunidad se renovó en marzo de 2005. Muchas partidas, muchos ingresos. El Tano se va y entra Santiago Gerpe. Muchas propuestas, pocas concretas. Campamento en Tandil. Bicis. Rovers de Bahía Blanca. Servicio en un hogar de ancianos. Campamento en soledad en las playas de Orense. Otro servicio en un comedor con Juan Lucas del Grupo de Tres Arroyos. Cantamos la Familia Sapo y varias danzas más, jugamos a la Mafia todo lo posible. El 2006 trajo unos vientos de cambio junto a los rovers que ingresaron. También se suma Ariel Piwko al consejo rover. Una vez más se decide junto a las guías mayores realizar campamento de servicio. El destino nos lleva a Humahuaca. Choriceadas, desfile, venta de zapatillas y de avisos para las revistas. Arribamos a la Escuela Hogar de Coctaca, 9 km. de Humahuaca, provincia de Jujuy en Enero ´07. El primer día la altura (2800 mts.) se hizo sentir. Cocinaron Papá Solari, Majo, Joaquín Ferreiro y Miguel Angel Rodriguez V. Conocimos las adoraciones al niño Jesús, bailando carnavalitos frente al Pesebre. Pintamos el comedor, los baños y el patio interno. También pintamos los juegos y salimos cada tarde a jugar con los niños. Cada noche tuvimos la posibilidad de compartir lo vivido. Como siempre en el fogón la viborita se volvió a repetir. Los payasos no faltaron a la cita. La gente de la comunidad nos presentó sus trajes en una representación de carnaval.
Rovers y guías mayores lloraban y se abrazaban de alegría cuando quedaban brazas y se oscurecía la noche. Salimos también a recorrer la quebrada: Maimará, Tilcara, Purmamarca, etc. Ya en el transcurso del año, la historia se repite: los rovers sí, las guías mayores no. De vuelta, Ariadna nos acompañara. Sin Ariel, con el Beto Herrera entre los dirigentes, emprendimos un doble desafío: también vamos a ir al CaNaCeS, Campamento Nacional del Centenario Scout. Nuevos eventos: pollos, torneos, revista y zapatillas. Ingresa Paulita a la comunidad. Vuelve el programa de
radio, ahora se llama “Hijos de Ruta”. En el Canaces, la visita por los barrios porteños, los juegos masivos de comunidades, la feria de stands y el asado de la ruta son lo mejor de la programación; pero las danzas espontáneas en el rincón de grupo y la despedida de los rover superan todo. Viajamos a Coctaca en la segunda quincena de Enero ´08. La pintura del exterior de la escuela y el armado completo de la sala de computación fueron los principales arreglos. Actividades con chicos y un grupo de visita a las familias. Obj: Conocer un poco más de su vida y compartir más desde sus intereses. Pitu Caldo y
Enzo Angiletta se lucieron en la cocina. Con Santi y el Beto, los más grandes se fueron a Iruya y San Isidro a realizar su campamento en soledad. Remamos en el fogón de cierre con danzas. El 2008 lo empezamos con ganas de salir mucho más del kraal, no tantas asambleas, ni proyectos inconclusos sino más acción. Salidas culturales, servicios cortos, pero el Beto y yo por trabajo desaparecemos los sábados. Santi queda sólo, chocando muchas veces con los rovers y sus pensamientos. Hacia fin de año Santi deja la rama y Agustín, nuestro Jefe de Grupo, y yo, que termino mi actividad en el club, nos dedicamos a acompañarlos, ayudados por Mati Severo. Los rovers tenían como proyecto hacer un servicio en Lipetrén dentro del campamento de grupo en Bariloche ´09. Otra vez volvimos al sur. Acampamos a orillas del lago Gutiérrez. Después del Gran Juego de los grupos, la despedida fue impresionante. En la Escuela Hogar compartimos con un grupo misionero y con muy poquitos chicos que había en esos días. Pintamos el comedor, la entrada y el aula. Jugamos con los niños, acampamos con ellos y con los jóvenes hubo un picadito. Pero lo mejor fue lo que compartimos cada día viviendo con ellos, con los maestros y como comunidad cada noche. Incluso cuando llegaron el Padre Ramón y Agustín, celebramos la misa en que Juanma y Paco tomaron su primera comunión. El fogón estalló una vez más con la viborita y con el cuento de los personajes de fantasía. En el
cierre no podían faltar las lágrimas de los rovers y de la gente de Lipetrén. Nos encontramos en Villa Llanquín con las guías mayores. Volvimos para cerrar otro ciclo con el fogón de campamento y adivinen quien estuvo ahí: sí la viborita. En la mañana siguiente el cura tomó su promesa scout y después vino el desarme. Como dirigente me marcó la actividad y siento mucha felicidad al estar con los rovers. Acompañarlos, charlar, escucharlos, aconsejarlos, ponerles límites, mostrarles la realidad más amplia que la que conocen, hacerlos pensar, motivarlos para modificar lo que tienen alrededor, transmitirles alegría y ganas de hacer, incentivarlos a vivir la fe y los valores del movimiento con coherencia, a comunicarse, a expresar. Estos han sido y son los fundamentos con que actué y actúo, con mis virtudes y defectos. Uno aprende de sus errores y creo que debo muchas disculpas, especialmente a Santi por no acompañarlo suficiente y no pedir que lo ayuden. Veinticuatro años me han marcado mucho y creo que es inexplicable la mística del 253. Cada día algo nuevo para descubrir, para sorprenderse y para crecer. Me cuesta alejarme porque sigo disfrutando del desafío de crecimiento que proponemos, sigo creyendo en lo que hacemos y estoy muy agradecido por todo lo vivido y compartido. Seguir colaborando es la mejor forma de devolver lo recibido. Vivir en tu familia, tu pareja, tus amigos, tu trabajo, tu estudio, tu entorno la ley scout es un desafío posible. Sólo hay que
proponérselo y quererlo. En los coles y en el club yo lo intento porque no es un juego de niños, sino el juego de la vida. Hacer las cosas con pasión, con el corazón, servir con alegría es gratificante. Inténtenlo. Los seres humanos estamos llamados a ser útiles desde lo que nos guste hacer, siendo instrumentos, espejos que reflejan la imagen de Jesús, sirviendo a los demás. Es difícil explicar lo que significa el 253. Fíjense sino cuanto escribí y encima tuve que achicar. Pienso en tres palabras: servir, pasión, alegría. Me olvidaba, si todavía no conocen a la viborita, no se pierdan algún fogón rover en un servicio o cuando no prepararon squetch. ¡Siempre Listo! Pablo Castelli
Mi marcha incansable… Testimonio de Alejandro Cavallero. Actual dirigente de Unidad, ingreso al grupo en 1989.
Ingresé al grupo en el año 1989, en la manada. Me trajeron mis papás, que como vivíamos en frente sabían de la existencia del grupo. Ellos no fueron scouts pero de alguna manera sabían lo que ofrecía el movimiento y no se equivocaron. Recuerdo el primer sábado, el momento exacto en que ingresé. Después de que nos recibió un viejo lobo, y me sumé a un juego. Hoy, a la distancia, veo que me acoplé de manera muy natural, como si fuera algo instintivo. Y de ese tren al que me subí en ese primer juego, todavía no me bajé. Tuve la suerte de pasar por todas las ramas (en ese momento no existían los Plumitas), 4 años de Manada en la seisena marrón; 3 años en la Tropa Scout (hoy Unidad Scout) empecé unos meses en la Leopardos, luego se cerró y pasé a la Tigres por el resto del año. Los últimos dos años los hice en la Pumas, patrulla con la que me siento identificado. El lema de la Pumas es el mismo que lleva actualmente: ágiles y veloces; 3 años en los Raiders (Caminantes) en la patrulla Onas, cuyo lema es “en la senda del Gran Jefe”; y 3 en los Rovers.
Obviamente tengo muchos recuerdos… De la Manada me acuerdo mucho del campamento en San Luis en el 93. Como hubo un temporal fuerte, nos llevaron a una escuela cerca del campamento junto con las Alitas. Gracias a la inventiva de los dirigentes, la pasamos bien… lamentablemente ahí sufrí una dura derrota en un delegado jugando contra el equipo de mi hermana Constanza. Pese a que me arrojé atléticamente no pude evitar el pelotazo quemador y encima en la caída se me rompió un canuto de papel maché que guardaba en el bolsillo que Rann (Pablo “piponcho” Ferrero) había diseñado con sus dotes artísticas para mí. De la Tropa; recuerdo la salida al Tronador en el campamento de Bariloche 94. Estábamos tan cansados al final que el cura asesor que nos acompañaba (no me sale su nombre) prometió que si llegábamos todos y no nos quejábamos nos compraba coca cola al llegar. Efectivamente, al llegar al refugio nos compró una latita de coca a cada uno (que además salía una fortuna!). Debe haber sido la gaseosa que más disfrutamos en la vida. De los Raiders me viene a la memoria primero el campamento de Bariloche 98 y la salida al catedral continuando hacía Laguna Jakob. El descenso con nieve de la picada hacia el valle de Rucaco y la mochila rodando cuesta debajo de Aníbal es una anécdota obligada cuando recordamos con mis amigos ese campamento. Lo mismo cuando ya en el Valle (donde nos encontramos con los Rovers) teníamos que armar campamento y era tal
el frío y el cansancio que nos quedábamos quietos mirándonos sin armar las carpas. Al otro día hicimos ahí mismo el raid. En los raiders puedo decir que se formó el grupo de amigos que tengo hoy en día. Tuvimos un par de empresas que consistieron en visitar geriátricos y compartir unas tardes con los abuelos. Si bien era algo simple, es una realidad que uno a esa edad no está muy acostumbrado a ver y aprendimos mucho de eso. De los Rovers recuerdo el primer servicio a Atraicó. Recuerdo la sensación de paz que compartíamos ahí, el desconcierto cuando se acercaron los chicos de la escuela por primera vez, los desayunos temprano con los chicos, el armado de los invernaderos y Piponcho rompiendo el nylon de uno cuando faltaba solo el detalle final… Pero todo se resume en la paz y el sentimiento de comunidad que vivimos. Hubo varios servicios que recuerdo: uno en el hogar San José Obrero en Chacarita, que me resultó chocante dado que los chicos de ahí no eran tan receptivos y fáciles de tratar como quizá acostumbramos en los campamentos de servicio. También recuerdo un servicio personal que hice en Caritas, dando una mano los miércoles a la mañana con los ambulantes. Tuve la experiencia de conocer cara a cara el difícil mundo de la gente de la calle. Un servicio medio frustrado fue el que realizamos en conjunto con los caminantes yendo a colaborar la localidad supuestamente
inundada de Lincoln. La realidad fue que no estaba inundada, así que después de pintar una biblioteca (que quedó peor de lo que estaba!) nos pasamos un día en un club con pileta. Lo bueno fue que compartimos algo con los caminantes, con quienes teníamos una relación medio turbulenta. Sin dudas lo que más me marcó fueron los 3 campamentos de servicio: Atraicó 2000 y 2001 y Ojos de Agua 2002. La partida la hice en marzo de 2002. Significó el cierre de una hermosa etapa… La viví con alegría porque sentí que no me quedaba nada por hacer, que pudimos vivir todo lo que quisimos. De los aniversarios que más disfruté fue el 35º. Lo pensamos a lo grande y salió muy bien, con mucha gente, muy buena animación, con un mangrullo como fogón, emotivos videos y una excelente participación de toda la comunidad en los sketches (que pueden ser mas o menos graciosos, pero si se deja todo y se le pone buena onda, siempre va a estar bien). El campamento que más disfruté fue Bariloche 98, no solo por el lugar sino porque me tocó vivirlo como raider, junto con mis amigos. En el campamento de Córdoba 2007 teníamos un promedio de 3 enfermos por día, coronado por una intoxicación masiva de caminantes el día del fogón. Pero lo más saliente fue la rotura de las ventanas del micro de las Guías en el viaje de vuelta, lo que implicó
quedarnos más de 12 horas en una estación de servicio esperando un micro de relevo y darle tranquilidad a la distancia a los padres que no sabían bien que había pasado. Un campamento significativo fue el Jamboree 2005, más que nada porque trabajamos mucho para poder llegar y porque el grupo nunca había participado antes de un evento internacional.
cipamos como grupo en la competencia de “Mejor canción”. Mientras los otros participantes tocaban instrumentos y cantaban canciones especialmente compuestas, nosotros cantamos como locos los “temas” de siempre. Obviamente salimos últimos, pero pasamos contentos y cantando a buscar el premio al último lugar.
Actualmente estoy en mi 8º año como dirigente. Empecé como Bagheera un año, luego fui Jefe de Comunidad Caminante dos años (paralelamente fui subjefe de grupo desde la mitad del primer año, teniendo 19 años). En el 2005 me eligieron Jefe de Grupo y estuve 3 años en el cargo hasta marzo de 2008. Ahí volví al trabajo en rama, siendo Jefe de Unidad Scout hasta principios de este año, en el que sigo en la Unidad como ayudante. Me deja muchas cosas vividas con los chicos, los cuales varios son actuales compañeros de Consejo de Grupo. Me deja la experiencia de haber estado casi 6 años en la gestión del Grupo, aprendiendo a guiar a un Grupo grande como es Inmaculada y a un consejo de grupo numeroso y de edades dispares en algunos casos. Me deja la satisfacción de haber conocido mucha gente, de terminar siendo amigo de gente con la que no tenia mucho trato y de saber que hice cuanto de mi dependió para que el grupo crezca y los chicos reciban lo que yo recibí años atrás.
El Grupo me dejó una forma de vida y de ver las cosas distinta, que intentaré seguir aplicando hasta mi último día. Siempre fuimos un grupo que se diferenció del resto, quizá por ser solo varones, por ser rebeldes… no lo se. Nos caracteriza tanto el trabajo duro y dedicado como el desenfreno, el cantar fuerte y el hacernos sentir estemos donde estemos. La mayores enseñanzas que me llevo es que los problemas se resuelven dialogando, que si entiendes que la persona que esta frente a vos quiere lo mejor para el grupo al igual que vos, toda discusión lleva a crecer y a encontrar una mejor solución para todos. También me queda la enseñanza de que trabajar en equipo es posible y es la mejor forma de encarar todo. Aprendí que es posible servir a la comunidad de manera voluntaria y de corazón y que si logramos transmitirles a los chicos esa responsabilidad ciudadana, se puede construir un país mejor, en el que una persona honesta que trabaja por el prójimo no sea una excepción sino una regla.
Me acuerdo cuando en la Expo Scout parti-
Deseo que el grupo siga adelante muchos
años más, siempre con la idea clara de que estamos formando jóvenes para que sean buenas personas y buenos ciudadanos. Deseo que muchos chicos más puedan vivir lo mismo que yo tuve la suerte de vivir. Inmaculada es sin duda… Una parte importante. ¡Siempre Listo! Alejandro Cavallero
De Raiders a Caminantes. distintos símbolos, igual mística… SIEMPRE HUARPES Por David Sala, Jefe de Rama Caminante.
abnegación, la generosidad, conteniendo una amplia dosis de inocencia y el patriotismo extremo. En el año 1996, la USCA y la ASA, se unen para dar origen a Scouts de Argentina, comenzando allí un proceso de cambios y puesta en común de los programas de ambas asociaciones. 31 años de Raiderismo vivió el 253 desde 1970, a partir del 2002 nuestro grupo adopta el Programa de la Rama Caminantes de la
Una propuesta muy interesante fue la de escribir esta nota y un desafío atractivo tratar de congeniar dos momentos de mi vida, por un lado el haber pertenecido a la última camada del grupo que vivió toda su etapa como Raider y hoy en los 40 años de nuestro grupo me toca jugar de jefe de la maravillosa Rama Caminantes. Los Raiders en nuestro grupo nacieron meses después de la fundación del mismo. En 1970 siendo la primer Patrulla “la Huarpes”, que un año después con la apertura de la Onas y la Mapuches, “Huarpes” pasaría a ser el nombre de la Tropa. En un contexto histórico nacional realmente complicado con un gobierno de facto, y una juventud efervescente con muchas ganas de dejar el mundo mejor de cómo lo encontraron. Durante el año 1988, la Huarpes adoptaría cómo uno de sus más representativos símbolos al cacique Patoruzú, quien profesara como valores fundamentales la nobleza, la
asociación. Entre los cambios más simbólicos encontramos la salida de la mística Ala Raider, con la Cruz de Jerusalén, su salvavidas, las dos alas y su fondo celeste por La Insignia Caminante, quién escribe una nueva historia y representa la rosa de vientos con el mundo en el
centro enmarcado por los cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego; el nombre de Tropa Raider por Comunidad Caminantes, las Patrullas por Equipos, y el ¡Siempre Salvar! por el ¡Siempre Listo!. Símbolos no menores pero quizá no de fondo. El programa mantiene la Metodología de la Empresa cómo corazón de la rama, las Asambleas, los Raids y el desafío de descubrirse día a día, con el aprender haciendo. Hace algunos años, luego de hacer la partida, me preguntaron en que rama me gustaría trabajar como dirigente, y no tenía ni tengo dudas de la elección que hice, LOS CAMINANTES, una rama llena de mística, con jóvenes en una edad increíble buscando descubrirse a si mismos y descubrir la sociedad, con infinitos interrogantes sobre su personalidad, intereses, vocación, valores, Fe, etc. La Huarpes del 253, una parte importantísima de la historia de nuestro grupo, y de mi vida, de Raider a Jefe Caminante, una oportunidad que agradezco a Dios haber tenido. Una oportunidad pero fundamentalmente una responsabilidad, en un contexto distinto al del nacimiento de la Huarpes, la gran oportunidad, junto con una excelente Jefatura que me toca Guiar, de oficiar de Hermano Mayor conteniendo, educando, acompañando y aprendiendo día a día, de muchos jóvenes en busca de contención y escucha, en una sociedad llena valores tergiversados, pero fundamentalmente con el orgullo de pertenecer a esta mística Comunidad con casi 40 años de historia, 40 camadas, intereses similares,
discutiendo por cosas parecidas, en similares Asambleas, en la misma Cueva, con los mismos Bordones, con las mismas o nuevas Empresas, con los mismos enojos, con antiguos y nuevos proyectos, con balsas y mangrullos, con bombos, cantos y banderas, con campamentos en los lugares mas inhóspitos, con las caminatas, con el Cerro Catedral, tan representativos para tantas camadas, con los Regionales o Distritales, contra Santa Rita o San Antonio, con las competencias de Carros Romanos, con las Caminatas, los Raids… con el orgullo de ser o haber sido parte de esta hermosa historia llamada “Huarpes del 253”. ¡Siempre Listo! David Sala
San Luis
Entre Rios
1989 - Salto Grande
1990 - Cura Brochero 1991 - Nono
1990
1991
1992
1993
Caída del Muro de Berlín
Inicio de la terapia genética
Guerra del Golfo Pérsico
Mueren Beny Hill y Astor Piazola
Acuerdo entre Israel y Palestina
Clerk inicia las reformas en Sudáfrica
El fin de la era Tacher
Se disuelve la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS)
Huracán Andrés en el Golfo Mexicano
Internet
Independencia de Estonia, Letonia y Lituania
Fin de la tregua en Liberia
Dibujo animado “Las Tortugas Ninjas” Prohibición del comercio de marfil Nobel al Dalai Lama
Túnel bajo el canal de la Mancha Invasión de Kwait El telescopio Hulble emplazado sobre la Tierra Se cierra la Torre de Pisa
Muere Fred MacMurray Se aprueba el tratamiento para el SIDA
Grave crisis económica
Plan Bonex
Plan de convertibilidad
Menem llega a la Presidencia
Privatización de empresas Argentinas
El edificio Albergue Warnes fue demolido
Anarquía en Somalia
Tyson condenado a prisión Nobel a Rigoberta Menchu
Atentado a la embajada de Israel
Película “El guarda espaldas” y ” Tango Feroz” Muere Cesar Chavez y Bruce Lee Conflictos en Egipto, Argelia y la India El retiro de Michael Jordan
El pacto de Olivos
1993 - Potrero de los Funes 1997 - Nogoli Rio Negro San Luis
1991 - Jauregui 1992 - Olavarria 1995 - Tandil Mendoza
Buenos Aires
1990 - Bariloche 1994 - Bariloche 1998 - Bariloche
1994
1996 - San Rafael
1995
1996
1997 La oveja Dolly
Película “Fores Gump” y “Tiempos Violentos”
Aprobación del acuerdo del Euro
Tragedias en África
Nuevos descubrimientos de fósiles dinosaurios
Paz en Bosnia Terremoto en Japón
Película “Corazón Valiente” Muere Alejandro Lanusse
Muere Kurt Cobain
Aparece el mp3
Nelson Mandela gana las elecciones sudafricanas
Posibles pruebas de vida extraterrestre Tupac Amaru contra Fujimori
Muere Juan Manuel Fangio y Carlos Monzon Reforma de la constitución Argentina Maradona suspendido por doping
Explosión militar en Río Tercero Argentina campeón del Sub 20 en Fútbol Reelección de Menem
Enfermedad de “la vaca loca” Fernando de la Rúa asume como jefe de gobierno
Muere Lady Di y la Madre Teresa Nuevos datos sobre Marte Corriente del Niño La OTAN se extiende hacia el este El mordiscon de Tyson
Muere Frank Sinatra Nacimiento de la moneda común Euro Pinochet es detenido en el Reino Unido Guerra en Kosovo Ensayos nucleares de India y Pakistán
La detención de Videla La UCR y el Frepaso forman la Alianza
Condena para los asesinos de María Soledad Morales
Maradona Anuncia su retiro
Esteban Tuero en la Fórmula 1
Mi laborioso paso…
Testimonio de Santiago Gerpe. Antiguo Scout, desde 1990 a 2008.
Al grupo ingrese como Lobato en el 1990, recuerdo que en mi primer sábado jugamos un Bulldog, y llegue a ganar uno. En esos años Sergio Goycochea era muy reconocido por su actuación en el Mundial `90 y fue en un juego de penales en la canchita de la parroquia, que ataje todos menos uno (a Juli Gagliardo), y que por eso uno de los Viejos Lobos creo que Fer Franco (Jacala) me empezó a llamar Goyco, y fue así que me quedo como apodo hasta el día de hoy. Otro recuerdo es que en mi primer campamento en un juego de postas me perdí y termine a la vera de la ruta y por eso me comí un reto de Pipo (Rann), y que luego de eso, en el almuerzo probé la jardinera, que al final no era tan fea. Mi primer seisena fue la Marrón, creo que también la integraba Alejandro Cavallero, después la Roja (se abrió ese año), y dos años en la Negra. Fueron 4 años muy lindos, donde fui aprendiendo un montón de cosas, les guardo un gran cariño a las Akelas que tuve (Silvana y Vicky). Por esa época era extremadamente callado, pero igualmente me fui haciendo mis primeras amistades. A la Tropa entre con un poco de miedo, medio que no quería pasar, pero después
todo bien. En 1994 se laburo mucho por el 25º Aniversario, mismo nosotros dimos una mano rastrillando los ladrillos de nuestros rincones y la sala principal del grupo. En ese año, con Jorge Cruz (El meteorólogo) como guía, abrimos la Leopardos. Por ese entonces todos los bordones iban adornados con pieles, pero nosotros innovamos y además les agregamos unas tachas doradas en el mango para agarrarlo. Al año siguiente estuve en la Águilas, y luego 2 años como guía de la legendaria patrulla Jaguares. Los dos últimos años los viví muy intensamente, era una rama que me encantaba. Unos de los tantos recuerdos lindos que tengo de esta etapa es la salida de Guías al refugio Frey, en Bariloche 98, poco antes de llegar al Cerro Catedral, empezó a nevar, fue increíble. En los Raiders estuve un año en la Quichuas y luego dos años en la Pampas. Como a todos en esta etapa, vas fortaleciendo el valor de la amistad, las primeras salidas y un montón de momentos compartidos con tus amigos más allá del grupo. Recuerdos de esta etapa: Las caminatas a Luján, la bicicletada a Vicente Lopez, la Expo Scout 99 con la construcción del mangrullo, Confirmación, el 30ª aniversario, la subida al Champaqui, el Raid e Investidura, la salida de Bariloche 2001, el laburo de las Vallas por el Jubileo 2000 (“Vayas a donde vayas, siempre va ver vallas”), Sierra de la Ventana 2000, servicios de San Cayetano, presentación del bordón de la Huarpes, Juegos de la tribu (“el quichuón”) los desafíos con los rovers, presentaciones
de empresas, refacción de la cueva y deben haber varias más. Por último mi etapa Rover, en el Toro Joven, la cual la viví a full. El año 2001 fue un año difícil por la crisis institucional y económica que se vivía en el país y además de eso también fue un año difícil dentro de la comunidad, ya media achanchada, en los eventos no juntábamos ni $100, pero a pesar de esas dificultades a fin de año terminamos yéndonos a servir a una escuelita rural, esas cosas te marcan para siempre. El roverismo es acción, por lo cual no puedo dejar de nombrar las acciones que fuimos llevando a cabo, como ser los proyectos en el comedor Agüitas, el hogar Aiema o el comedor La Fabrica entre otros, donde profundizamos el proyectar y llevar a cabo, el trabajo en equipo y aprendimos a consensuar. En el último año estuvo el gran Salta Conmigo junto con el clan Kumbaya y que decir de las superproducciones de la trilogía Nietos del Futuro. Al toque de mi partida rover, arranque como dirigente. Estuve 1 año en la manada y casi 4 en los rovers. El 2005 un año especial por la utopía del Jamboree Panamericano, que se logró llevar a cabo y también por el 35º Aniversario. Mi primer campamento, fue como Bagheera en la Isla Martín García y la verdad que fue excelente, en la fantasía de la búsqueda del tesoro ni siquiera falto el Capitán Flint. Los años venideros con los rovers estuvieron los campamentos a Coctacta, también muy especiales, el Canaces y bueno
el movido campamento tour de Tandil 2006 (que incluyo bicicletadas, servicios, playita y encuentros con otros rovers), que también estuvo muy piola. Para terminar y a modo de conclusión, quiero aprovechar para agradecer a todos los di-
rigentes y compañeros de consejo con los que transite este gran juego. El grupo representa algo muy importante en mi vida. Recuerdo que un día en casa (año 1999) con Pitu y Guille, empezamos a escribir una canción para el grupo que hasta el día de hoy se sigue cantando y que en una parte dice:
“...Inmaculada es una Pasión, que se lleva dentro del Corazón...” ¡Siempre Listo para Servir! Santiago Gerpe
Mi vida, mi hogar, mi grupo… Testimonio de Pablo Caputo. Antiguo Scout, desde 1991 a 2002.
Una tarde mas de sábado, con Plumitas sonriendo y regalando alegrías a quienes se les iban acercando, Lobatos gritando y corriendo por los patios de la parroquia, Scout compitiendo por el honor y la excelencia de la patrulla, Caminantes entre una reflexión y un sueño, postrados en el verde césped de la cancha del fondo y los Rovers, como de costumbre encerrados en el Kraal, planificando el semestre que les espera. Pero para nosotros no iba a ser una tarde más, pues estaba teñida por una particularidad, una visita, esperada y previamente citada, iba a dar presencia por los rincones de José Cubas 3599. “Perdona que no puede ir el finde pasado, se complico!, esté sábado voy”. La visita esperada y previamente citada se hizo presente el alrededor de las 15.30 horas, bandadas de saludos, y cientos de recuerdos giraban por la cabezas de aquellas personas que lo fueron recibiendo, una vuelta por el sótano y directo al salón, grabador encendido; “Mi nombre es Pablo Caputo, entré al grupo en el año 1991, luego de mudarme a Buenos Aires para comenzar con mis estudios universitarios… yo había sido scout en Olavarria y quería termi-
nar mi etapa scout”, “Fue mi papá quien me dijo que podía encontrar un grupo scout en el seminario”. Y así fue, o al menos así lo demuestra la realidad de hoy, 19 años después, Pablo proveniente de Olavarria daba sus primeros pasos en el Grupo Scout Inmaculada Concepción. Difícil resulto que este joven se adaptara a un aparato que venia funcionando, y al que el debía adaptar “no fue muy facil, con algunos me lleve bien de entrado, pero otros me miraban medio de costado, yo siempre fui de hablar mucho”. Sus ojos calmos, su voz pausada y clara, sus palabras que resuenan por todo el salón. Pues nos había dejado atónito con su presencia y con su historia; para nosotros no era menos, teníamos a delante a uno de los dirigentes que en nuestra etapa había dejado una gran huella, y ahora nos contaba algo de lo que nosotros podíamos entender y que hasta no hace mucho habíamos sentido. Su etapa como Rover de inmaculada no fue muy larga, pero si muy satisfactoria, y sin duda uno puedo presentir la huella que el toro dejo en la juventud de Pablo, trabajo y servicios brindados. “Aquel año (1992) nos fuimos de servicio al chaco, y el resto del grupo fue a Olavarria”, donde Pablo participo de las gestiones del Campamento a Olavarria. Con el paso del tiempo, y siendo uno participe y gestor de un campamento de servicio, puede apreciar con mayor relevancia las palabras de quien cuenta sus experiencia. Y las palabras de Pablo condicen con lo precedentemente expresado “Fue muy lindo el
servicio de aquel año, recuerdo que tuvimos que vivir una experiencia única, el pueblo donde estábamos, sufrió una catástrofe natural que inundo todo; los recursos eran escasos y la municipalidad no colaboraba mucho. El único lugar donde el agua había dado tregua fue en la escuela donde parábamos. Una mañana nos levantábamos y todo el pueblo se encontraba refugiado alrededor de la escuela. La situación no era la mejor y decidimos darle de comer al pueblo con los recursos que contábamos. Hubo una situación que no fue del todo generosa para con nosotros, un hombre a quien le estábamos dando de comer se quejo por la comida, y la gente a su alrededor nada decía, ni a su favor, ni en contra (como esperábamos que fuera), a su lado se entraba un anciano, con mucha influencia en la comunidad (una especie de “cacique”, a nuestro entender), pero quien no contradijo una sola palabra. Esta actitud nos indigno, pero mas tarde comprendimos que en la comunidad existían costumbres, y una de ellas era no contradecir al otro delante de un 3ro. Las disculpas llegaron mas tarde, pero llegaron, y sin duda muchos aprendimos algo”. “Las vivencias en el Chaco me cambio la vida, durante una inundación el poblado vivía en las calles y la gente no tenia comida, nosotros cocinamos para la gente. Eso me dio la posibilidad entender y aprender de otras culturas”. Los servicios enseñan y mucho, dejan recuerdos y vivencias, y esto queda expresado en las palabras de él. Su trabajo con los jóvenes le habían dada una cierta experiencia, o quizás le sirvió para descubrir una vocación, que mas adelante la volcaría en su próxima etapa.
Llego su partida, y una nueva etapa comenzaba “Los Rovers nos hacen tomar real conciencia y madures en la vida, y que luego de los Rovers nos empiezan a marcar como adulto para ser educador. Desde chico, pasando a un joven y terminando por adulto”, etapa que lo marcaría por mucho tiempo “Entre en los lobatos, creo que en parte por la experiencia que había recogido en chaco, eso me lleno mucho y era lo que quería… luego pase por la tropa 2 o 3 años, y volví a la manada como Akela”. A todos los presentes en el salón se nos vino el recuerdo de Pablo como Akela, sin duda el mas significativo para nosotros. Un Akela que nos hacia sentir parte de una manada, y nos metía en la piel de Mowgli haciendo de esa historia una realidad. No se puede dudar del carisma de Pablo, y de su dedicación para con los lobatos; y quienes fuimos lobatos de Pablo no dudamos del sentimiento que el le ponía a todo lo que hacia, que fue el mismo que transmitió dejando una marca en muchos de nosotros. “En el 1998 llegue a ser jefe de grupo”, por los distintos comentarios y versiones que hemos ido recogiendo, hoy podemos establecer que durante el mandato de Pablo, en el grupo se comenzaba a dar una serie de crisis internas. Este libro no tiene como fin sacar a relucir la complejidad de la crisis, ya que no es la intención, y creemos que de hacerlo teñiría de amarillismo esta impecable obra. Pero lo que si podemos agregar, y que en las propias palabras de Pablo queda la impronta de su accionar “Mi motivación como dirigente es educar chicos”.
Luego Pablo pasa a ser dirigente Raiders, y como dirigente raider invita soñar “sueñen, no dejen de soñar y después hagan lo posible por alcanzar su sueño”. No quedan dudas, que está fue otra rama en la que se ha destacado y en la que fue un agente de cambio para los jóvenes que le toco acompañar en su marcha. Se nos hace imposible dejar de consultarlo por la experiencia de esa trágica salida en Bariloche 2000 “A pesar de las complicaciones que se nos presentaron, esa salida estuvo marcada por un fuerte crecimiento personal en la vida de los jóvenes. A tal punto, que dos hermanos, de renombrado apellido, uno que forma parte del grupo actualmente, y que por aquel entonces no se llevaban muy bien que digamos, tuvieron un acercamiento notable (llanto de por medio)”. Hoy mucho años después y habiendo hablado con muchos de aquellos Raiders, coinciden con Pablo en que fue una de las mayores experiencias de sus vidas. Para Pablo, el escultismo e Inmaculada fueron transcendentales; “El amor al grupo es tal que te hace dejar el tiempo de ocio que uno tiene, para devolverle al grupo lo que el me dio”, no escatima palabras para describir lo anterior, tan fuerte son sus dichos, que para nosotros, novatos dirigentes se transforma en un legado. Y Otra vez, y siendo uno mas grande, y estando en la mismas circunstancias que él, sus palabras se vuelven consejos, enseñanzas. La charla fue muy amena para nosotros, luego de casi una hora, escuchando a uno de los
mejores dirigentes que pasó por el grupo, sus palabras no dejaban de ser escuchadas como quien escucha un especialista en la materia. “En el 2002 dejo el grupo. El ciclo termino cuando mis lobatos dieron la partida, conjuntamente decido casarme”; “Afrontar las crisis en la vida junto con el grupo me hizo crecer”. Pablo hoy tiene una marca en el recuerdo de muchos, y en Inmaculada queda la huella implacable de todo su esfuerzo y toda su dedicación. Como pregunta final, le preguntamos que significaba Inmaculada Concepción y el dijo “Mi vida”, y en ese preciso instante mira a su mujer e hijos, y agrega “El grupo represento mi vida a tal punto que me dio mi familia”. ¡Siempre Listo! Pablo Caputo
Un eterno Gran Juego… Testimonio de Juan Esteban Somorrostro. Antiguo Scout, desde 1991 a 2005.
El grupo es una gran escuela de vida, esto parece una frase hecha, pero es así, es una escuela en la cual uno aprende jugando, y a medida que el tiempo pasa ese juego va tomando otras dimensiones, mayor responsabilidad, se empieza a entrelazar con la vida real, con las necesidades mías y del otro, con la sensibilidad de las personas, con los sueños y proyectos tanto personales como colectivos. A Inmaculada llegó en Septiembre de 1991, por medio de los Gerpe (mis primos).Venia de participar dos anos y medio en los exploradores argentinos de Don Bosco. A lo largo de mis años dentro del grupo transite por la tropa scouts, los raiders y rovers, tome la partido en Marzo de 2001 y fui dirigente hasta marzo de 2005. Entrar en la rama Scouts hizo que mis primeras impresiones del grupo fueran de un lugar místico, bajar al grupo por primera vez, estar en los rincones de patrulla, los desayunos de los domingos, estar ahí adentro era como formar parte de una película…
En la Tropa (en ese entonces era USCA) pasé por dos patrullas, en mi primer año, la patrulla panteras con el Negro Aramayo de guía de patrulla… (Un desastre la Panteras!), de ahí recuerdo mi primer campamento, Olavarria ’92 y una anécdota inolvidable, 24 de diciembre del año 91 (a días del campamento) nos faltaban trocos para hacer el rincón, fuimos hasta agronomía a buscar un poste que el negro había encontrado, nos corrían los perros, la gente de agronomía, un desastre! 24 de diciembre y afanándonos troncos de la Facultad de Agronomía. En mi segundo año (92-93), tomé la promesa y estuve en la patrulla Tigres con Javier Sagreti de guía, yo fui primer scout. El campamento fue Potrero de los Funes ’93, me acuerdo que en el desafío del zorro nos quedamos toda la noche en vela y en un cambio de turno a las 4 o 5 de la mañana nuestro sub guía pensó que como ya había salido el sol el desafío había terminado, se metió a la carpa y nos sacaron los puntos, el paño y todo lo que se puedan imaginar! Habíamos estado toda la noche despiertos!! Y ya en mi tercer año empecé como Guía de la gloriosa Tigres! Me acuerdo que en la patrulla estaban Roberto Arias, Juan Pablo Alonso, Ale Greco, y además ese año fui guía de la Mapaches, coincidió con el campamento Bariloche ‘94 Recuerdo mucho de esa etapa a Ignacio Messegeier y a Diego Ruscelli, dos fenómenos,
dos tipos realmente fuera de serie, por un lado Ignacio era súper técnico y Diego súper carismático, dos excelentes tipos! Siguiendo por las ramas, en los Raiders estuve cuatro años, primero pasé por la Onas, de nuevo el negro Aramayo de guía, Gabriel Salterio de Sub, y si mal no recuerdo fue Tandil 95 el campamento. En mi segundo año ya estaba en la Mapuches, en el campamento de San Rafael –Mendoza ’96 hice el Raid, con Lucas de Hacha y el francés. Ya en el tercer y cuarto año fui guía, de la Mapuches también, con Tito y Geronimo (en el cuarto año) los campamentos esos años fueron Nogoli 97 y Bariloche 98. En los Raiders, como las empresas más recordadas me quedaron, la Revista “La Tribu Raider” (creo que en 1997) fue muy desafiante en aquella época, la computación, el escáner y todas esas cosas eran muy nuevas para ese momento. La otra que se me viene a la cabeza, en el 95, es la de un Mangrullo, diseñado en el colectivo yendo al grupo a presentar la empresa, que lo escribí en el boleto y así lo presente, ganándole a la empresa presentada por la Onas con maqueta incluida! Por último, transite la etapa Rover desde ano 98 al 2001. Una etapa inolvidable en donde pude hacer un montón de cosas. Viví los servicios de Atraico 2000 y 2001. La Partida Rover fue a comienzos del 2001, lo
viví con mucha emoción pero con un sabor muy dulce ya que pude exprimir al máximo mi vida scout, tome la partida con Mariano Risiglione y Tito, no hemos sido una gran camada, igualmente guardo muchos recuerdos de ellos y de todos con los que compartí momentos en las ramas. La partida es un momento muy emocionante pero yo siempre tuve en claro que el movimiento era enorme, que mi vida scout no terminaba ahí, no lo viví como una perdida, mas bien como un paso adelante.
Mi etapa como dirigente fue un tanto particular, comencé como ayudante de Unidad Scout al poco tiempo de haber tomado la partida Abril 2001, entre en la rama con Mariano Risiglione y ya venían trabajando Guillermo Luraschi, Manuel Zava (Toti) y Sebastián Dabono. Algún fin de semana Maximiliano Chaparro estuvo dando vueltas para retornar como dirigente pero desistió con el tiempo, Toti también a mediados de año. Cerca del mes de septiembre renuncia el Jefe de Grupo de ese entonces que era Eduardo Godoy, Guillermo Luraschi (Jefe) y Sebastián Dabbono.
A su vez resulto electo como Jefe de Grupo y designe a Mariano como Jefe de Unidad, buscamos al Pablo Ferrero (el gran Piponcho) para que venga como dirigente y asesoramiento en Diego Ruselli que había sido dirigente mío en le antigua Tropa. A fines de 2001 llego una de las peores crisis de la historia de la Argentina, corralito, devaluación pasaron 5 presidentes en menos de dos meses, y así y todo nos pudimos ir de campamento a San Lorenzo Córdoba, fue mi primer campamento largo como dirigente y a su vez ¡como Jefe de grupo! ¡Encima el primer día se fractura Alexis Roda! Un momento más que difícil. Por suerte todo salio bien, económicamente pudimos llegar gracias a que mi hermana trabajaba en un banco y pudimos comprar dólares a un peso. E íbamos cambiando allá los USD a mediada que lo necesitábamos. Como Jefe de Grupo he tenido varias líneas de acción, en primer lugar fue ordenar el grupo, llevar adelante una renovación de sus consejos de rama, también actualizar y alinearnos al nuevo proyecto educativo de Scouts de Argentina, que todos lo dirigentes hagan los respectivos cursos de formación, etc. Como también el uniforme. En fin, los primeros dos años fueron de mucho cambio y de transición, que creo dieron su fruto con el Jamboree Panamericano, en el cual Inmaculada fue un gran protagonista, tanto en los participantes (scouts y caminantes) como en el EIS (Equipo Internacional de Servicio).
Mi etapa como dirigente Jefe de Grupo y Director Nacional de Juventud, fueron muy importantes en mi vida, creo que fue un gran servicio de mucha entrega, a veces un poco ingrato, pero de mucho crecimiento personal, he aprendido mucho de los padres, de otros dirigentes, de los chicos. Siempre estaré eternamente agradecido al grupo por poder darme la oportunidad de tener semejante responsabilidad ya que me han forjado como adulto y ciudadano. El grupo es una gran escuela de vida, esto parece una frase hecha, pero es así, es una escuela en la cual uno aprende jugando, y a medida que el tiempo pasa ese juego va tomando otras dimensiones, mayor responsabilidad, se empieza a entrelazar con la vida real, con las necesidades mías y del otro, con la sensibilidad de las personas, con los sueños y proyectos tanto personales como colectivos. Este gran juego que comienza con nuestra promesa y termina el último día de nuestras vidas, al ver mi vida scout de esta forma, yo veo al grupo como mi segundo hogar, ahí pude conocerme, pude descubrir mis potenciales, proyecte mi vida, hasta descubrí mi carrera profesional. El 253 siempre será parte mía, siempre será mi hogar y el lugar en donde guardo una innumerable cantidad de recuerdos que quedaran gravados en mi mente de por vida. El grupo posee una mística muy particular, es un grupo muy afianzado, con una gran
trayectoria que nunca se ha interrumpido, con 40 años de Escultismo; escultismo que se ha ido modificando a través de la historia, como también la sociedad se ha ido modificando. Sin embargo, la mística del 253 sigue intacta, sigue siendo un grupo con mucho empuje, muy joven y cuando hablo de joven no me refiero a que sea inmaduro, sino, que me refiero a lo mas lindo de la juventud que es la imaginación, la garra (quise decir HUEVOS), el entusiasmo, el ir para adelante sin importarme nada, ese toque de inconciencia, que a su vez va acompañado por un gran compromiso con el grupo y social. Otra cosa maravillosa que posee el grupo es que esa mística tan particular es transmitida a las familias, lo que hace que se genere un ámbito familiar incluyendo a todos los miembros, eso es increíble; poder ver en una ceremonia emocionarse a los chicos como a los padres con una progresión un pase o una despedida. Vivimos la vida de grupo como una gran comunidad, vivimos el escultismo como parte de nuestra vida cotidiana. El 253 es una combinación de virtudes que lo hacen único. A lo largo de mi vida en el movimiento he podido conocer scouts de todas partes de la Argentina, he conocido grupos que son muy buenos haciendo servicios comunitarios, otros que son súper organizados, otros que son un desastre, etc. Inmaculada no es mejor ni peor que ninguno, simplemente es único, es maravilloso para el scout de Inmaculada; cada grupo es como una familia. Lo que si puedo afirmar que para el scout del 253 no puede existir otro lugar que no sea
José Cubas 3599. A lo largo de vida en el grupo he pasado por los momentos mas difíciles de mi vida en lo personal como fue la partida de mi primo Ramiro Gerpe, que a su vez era lobato y seisenero de la seisena roja, para mi familia y para el grupo fue un golpe muy duro, y lo sigue siendo. En lo personal en el grupo encontré el acompañamiento, el lugar ideal para hacer catarsis, donde poder transformar el dolor en cosas hermosas la perdida irreparable, en un hasta luego, poder encontrar en la Fe el verdadero sentido de la misma. En los servicios de Atraico (2000 y 2001), fueron continuar con el proyecto Ramiro, el mismo fue un padrinazgo de la familia Gerpe y Hogas que hacían a la escuela N162 José Hernández, bajo en nombre Proyecto Ramiro en conmemoración a el. Mediante el servicio pudimos hacer una plaza que llevo su nombre, entre otros arreglos edilicios, además de un trabajo con los chicos estupendo, aplicando metodología scout. Han pasado otros momentos complicados del punto de vista institucional, económico, etc. Claro esta que las dificultades siempre son momentos muy difíciles, pero estando en el grupo rodeado de amigos y en un ambiente de contención se puede salir adelante y uno nunca esta solo. La gran enseñaza que me ha dejado en este aspecto el movimiento, es que en comunidad podemos lograr lo que nos propongamos, somos un grupo, una gran patrulla, desde que entramos al grupo, el escultismo nos da la receta para poder en-
frentar todas los escollos que se nos presenten en la vida, el trabajo en equipo, el compañerismo, el compromiso y estar siempre listo con el que tenemos al lado En tres palabras el grupo es para mí en mi vida: Familia, Ideales, Pasión. Los encuentros que mas me dejaron impactado fueron el primo que viví, que fue el Regional de 1992 en el parque Sarmiento, yo era relativamente nuevo en el movimiento y nunca había vistos tantos scouts juntos. Y la ultima fue el Jamboree Panamericano 2005, increíble nunca me voy a olvidar aquella ceremonia de apertura, estábamos todos juntos en medio de una multitud, agitando nuestras banderas, gritando hasta que nuestras gargantas no querían mas, fue una locura de alegría y emoción, un sueno echo realidad, muy grosso, con solo pensarlo se me pone la piel de gallina, para el grupo fue único y en lo personal fue cerrar una etapa maravillosa de mi vida. Sobre rivalidades siempre las existieron, pero tengo que reconocer que el acercamiento con San Antonio, nos ha servido a ambos grupos para crecer, sin lugar a dudas como grupos somos netamente diferentes, pero cero que aprendimos en su debido momento a que podemos convivir con nuestras diferencia y poder hacer cosas juntos. Con nuestro otro rival histórico (S.R.) prefiero no darle la importancia en estas líneas, aunque recuerdo que yo estaba en el grupo de raiders que fue a buscar el famoso esce-
nario y cuando llagamos a la puerta del grupo nos enteramos se habían ido de campamento, era el mismo sábado que teníamos el fogón, a partir de ese día comenzamos la composición de las mas variadas canciones que hacen referencia al altercado. Lo del escenario lo pudimos solucionar y las canciones quedaron. ¡Gracias S.R.! A medida que pasan los años valoro cada vez más lo que me ha dejado el grupo en mi vida. Creo que el gran desafío que tengo como scout es tener presente mi promesa to-
dos los días en todos los ámbitos, esta tarea no es para nada sencilla, pero hago un gran esfuerzo por tenerla presente, soy scout y me siento scout todos los días. Pero debo admitir que tengo cosas pendientes, que como scout no las debo dejar pasar, mientras que en la Argentina sigan muriendo más de 7 chicos de desnutrición por día, como scout no me puedo conformar con lo que hago, la tarea y el servicio debe mejorar. Nunca hay que olvidar el ultimo mensaje de B.P. “Dejar el mundo en mejores condicio-
nes de cómo lo encontramos”; esa frase nos plantea un gran desafío basado en el compromiso, servicio y solidaridad. Como padre de dos hijos, intento poder transmitirle los ideales que absorbí en el grupo ya que veo en ellos el futuro, y a su vez, veo en el futuro un panorama no muy alentador para las generaciones venideras. Como comentario final simplemente, me queda agradecer al grupo 253 Inmaculada Concepción por todo lo que me ha dado, porque es parte de mi y le debo gran parte de lo que soy al grupo, mi niñez mi juventud ahí dentro me han forjado el hombre que soy. Agradecer a todas las personas que compartieron el grupo conmigo en algún momento, todos son parte de mi historia, son mis hermanos scouts y siempre estarán en mi corazón. Y por ultimo, para los scouts que estén en el grupo o los que vengan, decirles que vivan al máximo el movimiento, que le saquen el jugo, que aprovechen al máximo cada segundo de vida scout. La clave para vivir intensamente el grupo esta en comprometerse, en tomar responsabilidades, en no dudar a la hora de hacer cosas, en tomar nuevos desafíos, en no tener miedo al fracaso ya que atrás de las cosas buenas y malas siempre hay aprendizaje y crecimiento. ¡Siempre Listo! Juan Esteban Somorrostro
Mi aventura… Testimonio de Gabriel Dalterio. Antiguo Scout, desde 1993 a 2003.
Entre al grupo en Mayo de 1993 tenia 15 años y empecé en los Raiders. En el ‘96 pase a los Rovers y tome mi partida en marzo del ‘99. Después fui dirigente hasta febrero del 2003. En los Raiders estuve en la patrulla Mapuches y después 2 años en la Onas, de la cual fui subguia y guía. Los Raiders fueron una etapa increíble y tengo mil recuerdos, desde las empresas como los bingos en el hogar San José hasta las construcciones que hicimos para los distritales (mangrullo). El mejor año en los Raiders fue el 93´ ya que ese año fue el del 25 aniversario del grupo. No paramos de laburar en todo el año. Desde la remodelación del salón del grupo y la cueva hasta la balsa que hicimos, (estaba muy buena pero nunca la pudimos hacer flotar). La vela de la balsa era una bandera gigante con los colores del grupo que hicieron mi vieja (Alicia) y Beba Meisegeier. Los campamentos también fueron buenísimos, éramos una banda de amigos y amigas (las guías) que compartimos muchos momentos lindos.
Cuando pase a los Rovers fue un cambio muy importante, Muchos de los compañeros de camada se fueron. Pero justo ese año hicimos una de las cosas que mas me marco en mi vida, “el servicio al Chaco”. Fue un proyecto increíble, laburamos muchísimo todo el año y los 15 días que estuvimos allá. Yo creo que lo mas importante de todo, mucho mas que la ayuda que le pudimos haber dado a esa gente, fue la experiencia y el trato con la gente. La realidad nos pego muy fuerte y creo que después de tremenda experiencia no volvimos los mismos. Y eso creo que fue lo mejor que me dejo el grupo, mirar al mundo con otros ojos y hacer algo para tratar de cambiarlo (aunque sea muy poquito). Esa experiencia fue tan grosa que después nada de lo que hacíamos nos conformaba. Después vinieron el proyecto de la radio “La Ruta” , inolvidable, nos divertíamos mucho. También el mate cocido que le llevábamos a los linyeras de chacarita fue algo muy lindo. Y como olvidarme las visitas los domingos a la mañana a los locos del borda. Bueno después vino la partida y comencé a trabajar como dirigente en los Raiders- caminantes hasta que me fui. Sin duda la etapa de dirigente fue la mas dura, las responsabilidades sumado al laburo y al estudio se complicaba. Creo que lo más difícil fue sentir que los compañeros se iban yendo del grupo cada uno tomando su camino y empezar a compartir en el consejo con otras personas, fue difícil. Los valores que me marcaron fueron siem-
pre estar listo para servir a los que mas lo necesitan, vivir la naturaleza a pleno y cuidarla, creo que mi vida gira en torno a esas ideas. Las experiencias fueron excelentes, pero el mejor tesoro que me lleve del grupo son mis amigos, personas de fierro, que siempre van a estar conmigo. Anécdotas tengo miles pero la aventura que vivimos en el arroyo casalata en el 2002 fue para escribir una novela. Salida con los Riders en Bariloche. 5 días de lluvia como nadie se puede imaginar. Llegamos tarde al destino por las inclemencias climaticaza y casi se desata una búsqueda por que todos pensaron que estábamos perdidos. Bueno no se me vienen tantas cosas a la cabeza que el relato se vuelve medio desordenado. Mi más profundo deseo es que haya grupo para rato con el espíritu que siempre lo caracterizó, y que muchos chicos puedan vivir las cosas que yo viví. ¡Siempre Listo! Gabriel Dalterio
La ruta del servicio... Por Gonzalo Pico, Jefe de Rama Rover.
a sus patrullas de la unidad scout a realizar las mejores construcciones, que intentan alcanzar el cielo en cada salto y cantan fervorosamente con los caminantes manteniendo encendida la llama del espíritu y la mística de Inmaculada, son parte fundamental en la
La rama Rover de Inmaculada es más que un espacio abierto para aquellos jóvenes entre 17 y 21 años, mas bien un estilo de vida diferente que eligen los jóvenes para poner de manifiesto los valores, la promesa y la ley scout que han ido asimilados a lo largo de los años en el Grupo Scout. Las asamblea, las decisiones consensuadas, el fortaleciendo del debate y el intercambio de ideas nos ha hecho crecer todos y en muchos aspectos de la vida, trasladando la experiencia de lo vivido a todos los ambientes en que nos desarrollamos. El Cayado, símbolo vigente de nuestra ruta, que representa en cada rover la constante elección a la que nos enfrentamos. El roverismo en inmaculada es una marca constante de distinción, que con el paso de los años ha ido mutado un ADN propio e inigualable, con un curriculum de servicios que han ido influido en la vida de muchas generaciones de rovers, dejando asentadas las bases de una proyección anual que se ve reflejada con el pasar de las camadas. Los Rovers, esos gigantes de voz gruesa a los que con asombro, abriendo grandes sus ojos y casi conteniendo la respiración, miran los plumitas y lobatos, que exigen y alientan
que llegó a ser un proyecto de toda la Zona Devoto, filmamos varias películas y hasta hicimos un programa de radio, difundiendo nuestros valores en el barrio. Ser Rover del 253 es soñar, es hacer, es creer que se puede por difícil o utópico que parezca, es respetar una identidad, es recorrer la ruta de los servicios juntos, es llevar los colores del grupo en el corazón. Es estar SIEMPRE LISTOS PARA SERVIR! ¡Siempre Listo! Gonzalo Pico
vida del 253. Realizamos servicios en nuestra ciudad, en las provincias de Buenos Aires, Salta, Chaco, Jujuy, y Rio Negro entre otras, llevando el nombre del grupo y su idiosincrasia a cada lugar donde la comunidad fue a dar una mano. Creamos la revista “Horizonte Scout”
Mi creciente paso… Testimonio de Leonel Sala.
Actual dirigente Plumita, ingresó al grupo en 1995.
Mi primer contacto con el grupo fue en el año 94, fui al campamento de invierno y a Tandil en el 95 con mis padres que fueron cocineros, donde yo lo único que hacia era jugar en el carpón y con ambas ramas menores. Recuerdo muy bien una anécdota: dado que no tenía nada para hacer decidí llevar un pan con dulce hasta una tranquera para molestar a una oveja a la cual le hacía desear la comida sin dársela. Al rato volví con el mismo objetivo pero el animalito estaba alejado y no participaba del juego, por lo tanto decidí trepar la tranquera, arrimarme al objetivo paso por paso con la comida en mi mano. En ese momento advertí que el ovillo de lana me estaba mirando atentamente y al ejecutar el siguiente paso, comenzó a perseguirme envistiéndome por la retaguardia, me levanté y seguí corriendo, cuando llegué a la tranquera el animalito volvió a correrme , y dado que tenía 6 años no pude pasar la tranquera en el primer intento, pero en ese momento como un enviado de Dios el Golo Menta me sacó de un brazo, sobre la tranquera, y el animal solo me pegó con la cabeza en las zapatillas. Llorando y muy enojado comencé a maldecir a todo su rebaño familiar pegándole con
un alambre a la tranquera. Los momentos dentro del grupo que más cambiaron mi vida fueron en el servicio a Humahuaca 1 y 2, pero el que más me tocó, fue cuando Iván un nene de 5 años me dijo: “te voy a extrañar, los queremos mucho”, además de las cabalgatas con los nativos, juegos, las interminables pero lindas horas de trabajo edilicio… Pasé por todas las ramas del grupo, desde el año 95 donde me inicié como lobato en la Negra, en la Gris, luego en la Panteras, seguido de la Patagones y por ultimo en el Toro, al día de la fecha recorrí mi vida con el Grupo a mi lado, directa o indirectamente conocí o estuvieron en el grupo, todas las personas importantes en mi vida: mi familia,
mis amigos y mi novia, y actualmente soy dirigente de Plumitas, Rama de la cual no fui beneficiario, porque en ese momento no existía, y además realicé una pasantía como dirigente de Unidad en Bariloche. Me formé en valores y campos que solo en el Grupo se pueden encontrar y que tanto la gente que de ahí salió y que hoy en día me acompaña en mi vida, como todo lo aprendido son un gran porcentaje de mis herramientas que me ayudan a sortear las diversidades de la vida y a compartir la felicidad. ¡Siempre Crecer, Listo y Servir! Leonel Sala
INSA + USCA… SCOUT DE ARGETINA! Nuestro pasado y nuestro presente.
En estos 40 años, nuestro amado grupo vivió uno de los procesos más importante del Movimiento Scout Argentino. Proceso que significo la fusión de las 2 asociaciones scout mas grandes de nuestro país, que además significo una de las mayores proezas del escultismo a nivel mundial; y una muestras de tolerancia e igualdad entre los pares, así como también uno de los mayores ejemplos del ejercicio democrático y representativo. Esta fusión no fue un proceso simple, llevo
muchos años y mucha dedicación por parte de aquellas personas que creyeron en este proyecto. Las partes han tenido que ceder, negociar y hasta resignar muchos componentes de su metodología, a fin de encaminarse hacia el nacimiento de una nueva asociación. Para entender quienes somos, es necesario
saber de donde venimos, y para comprender hacia donde vamos. A continuación repasaremos brevemente los orígenes de USCA (Unión Scout Católicos de Argentina) hasta llegar a la unión con INSA (Instituto Nacional de Scout Argentino). En el año 1924 se empieza a generar otra vertiente del Movimiento Scout en Argentina, la cual se desarrolla en parroquias y colegios católicos con el auspicio de la Iglesia. En 1929 en Gerli en una capilla católica de la Compañía de San Pablo (hoy es la parroquia San José de los Obreros) el Ingeniero Armando Fischer abre un Grupo Scout que dura hasta fines de 1930. Pero no se desalienta y el 7 de diciembre de 1933 con 12 chicos abre el Grupo Scout “Cardenal Ferrari” en la calle Belgrano 2600 de Capital junto a Julia Hechart, José María Supino, Alfonso Rafaelli y el padre José Guerini. Al poco tiempo regresan al lugar original en Gerli. Hasta aquí tenemos los primeros antecedentes de fundaciones de grupos católicos que llevaron a la formación de lo que conocimos como USCA. Paralelamente el Padre Julio Meinvielle junta en su parroquia a algunos muchachos del barrio y empieza a organizar campamentos, ejemplo que es seguido por otros sacerdotes de parroquias católicas. Estos esfuerzos aislados recién toman cuerpo el7 de abril de 1937 cuando el Cardenal Copello, que era el obispo primado de la Argentina, reconoce la creación de la “Unión Scouts Católicos Argentinos”, siendo su Presidente: el General Exequiel Pereyra; los vi-
cepresidentes: el Contra-almirante Osvaldo Repetto y el Dr. Ernesto Padilla (h); Secretario: el padre Julio Meinvielle y pro-secretario: el Dr. Alfonso Rafaelli. En el desarrollo de los Grupos Scouts católicos fue determinante el apoyo de la Iglesia, logrando en el primer año de vida que funcionaran 40 Grupos Scouts en la Capital y que comenzaran a interesarse en las parroquias de las demás provincias. Año tras año, el creciente número de scouts católicos celebra la “Semana Scout” en el mes de Septiembre en la Plaza Colón y en la Rural para difundir las destrezas que apren-
dían en sus Grupos. Unos cuantos años después, USCA e INSA, trabajaron paralelamente en la formación de la juventud, recién en los años setenta se muestran los primeros indicios de una probable unificación entre ambos, se realizaron varios eventos en conjunto en diferentes zonas del país. La Unión Scouts Católicos Argentinos tuvo su sede en la calle Rivera Indarte 472 de Capital Federal. El 9 de Octubre de 1978 se publicó en una edición especial de “Huella”, la publicación oficial de USCA, una carta
donde se expresaba “USCA e INSA quieren formar una asociación única, unitaria, no federativa” (Carta de Mons. Arana, Capellán Nacional de USCA, al Presidente de INSA) manifestando la intención de definir ese futuro para la asociación, postura que no variaría con el tiempo. Las actividades compartidas entre USCA e INSA se vieron mayormente durante en los 70, siguieron durante los años 80. Fue entonces, que en el año 1996 USCA se disuelve para dar lugar a Scouts de Argentina, la que surge de un acuerdo entre las asociaciones USCA y ASA, que se unen para formarla en el campo civil, con un organismo encargado de la Pastoral de los Grupos Católicos (COPASCA) Se forma independientemente ADISCA como fruto de un grupo de 17 Obispos, Capellanes, Dirigentes y M.S de la USCA, que no compartían esta unión, generando un nuevo formato institucional eclesial, evaluando caminos de organización scout, ya adoptada por los scouts católicos de muchos países (España, Italia, etc.), con asociaciones con una mínima y pequeña estructura administrativa, por Decreto Canónico. Los Scouts de Argentina son hoy 45.000 niños, jóvenes y adultos distribuidos en 800 Grupos Scouts en todas las provincias de nuestro país.
Los más chiquitos nos desean ¡Felices 40 años 253! Por Alejandra Revilla. Jefa de Rama Plumita.
Eran los comienzos del año 1997, cuando el Presbítero Pablo Molero se le ocurrió la idea de formar un nuevo grupo, el cual estaría destinado a niños y niñas de cuatro a seis años. Como ya estaban funcionando la comunidad guía y el grupo scout, convocó a un ex dirigente de cada uno de estos grupos para comenzar a trabajar en ese proyecto. Fue bastante complicado, ya que se debía armar una estructura que fuera acorde a la mística y al trabajo de cada grupo. La idea era que los niños, jugando, pudieran empezar a conocer a nuevos amigos, cantar y bailar danzas, compartir salidas, jornadas y hasta campamentos. Con el tiempo los plumitas encontraron su lugar dentro de la parroquia siendo hoy en día los más mimados. Cada año muchos niños y con ellos sus familias entran con sueños, ilusiones y expectativas, y muchas ganas de jugar. Que hermoso es ver en cada ceremonia la cara de los plumitas emocionados por recibir uniformes, pañuelos, aptitudes
que no son más que un fiel reflejo de los mismos. Los momentos más esperados por muchos ¡las ricas meriendas! que nos permiten compartir muy lindos momentos como ser cumpleaños o charlas que nos dan la posibilidad de conocernos más. Es increíble el entusiasmo que muestran los chicos a la hora de practicar el sketch para los diferentes aniversarios. Ensayamos una y otra vez para que el sketch saliera bueno. No podemos dejar de mencionar aquellos campamentos, en donde no nos frenaba las lluvias y el frío, divirtiéndonos en todo momento. Y como olvidarnos de aquella frase “papis pónganse cómodos que vamos a jugar” en donde los papás sacaban su niño de adentro para disfrutar con los plumis momentos inolvidables. También está el fin de una etapa, en dónde muchos de los plumitas emprenden su camino hacia nuevas aventuras. Por otro lado con mucha emoción queremos recordar a todas aquellas personas, los dirigentes, que dedicaron sus sábados a acompañar a los plumitas ayudándolos a crecer por medio del cariño, la alegría y el entusiasmo Nosotros los actuales 5 dirigentes, agradecemos a Dios por esta gran oportu-
nidad de forma parte de nuestro grupo scout y sumarnos a la aventura de los plumis, que con gran emoción estamos a su lado para ayudarlos, guiarlos y formarlos por los valores que el scoultismo tiene, que es el gran juego la vida. Sobre todo agradecemos a esos petisos que nos hacen reír hasta el cansancio y emocionar hasta las lágrimas. ¡Siguiendo con el espíritu de todos los años, pasan los plumis y plumis, junto a ellos siempre con las mismas ganas de crecer! ¡Siempre crecer! Alejandra Revilla
Córdoba
Tratamiento para la diabetes tipo 2 Continúa la Guerra de Kosovo Cumbre de la OMC en Seattle
1999 - Cura Brochero 2002 - Cura Brochero 2004 - Cura Brochero 2007 - Cura Brochero
2000
2001
2002
2003
Se estrelló el Concorde Explota el submarino ruso K-141
Caída de las Torres Gemelas en N.Y.
Secuestro en el Teatro Dubrovska en Moscú
Muere George Harrison
En Venezuela fracasa el golpe de Estado militar, que el día anterior ha colocado al empresario Pedro Carmona Estanga como presidente interino del país, restableciendo al depuesto Hugo Chávez en la presidencia
Se completa la secuenciación del genoma humano
Se crea el GPS
Asume George W.Bush como presidente de EE.UU Clonación del primer embrión humano
El Euro moneda única en 12 estados de la UE Muere Rodrigo Bueno y se suicida el Dr. René Favaloro Asume Fernando de la Rúa como Presidente
Yugoslavia cambia su nombre por el de Serbia y Montenegro En la II Guerra del Golfo, Bagdad cae en manos de las fuerzas de ocupación estadounidenses y la estatua de Saddam Hussein es derribada en una plaza de la ciudad
Renuncia Fernando de la Rúa Asumen consecutivamente: Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde.
Argentina devalúa el Peso en un 28 %
Néstor Kirchner gana las elecciones presidenciales
Buenos Aires
2000 - Sierra de la Ventana 2003 - Sierra de la Ventana 2006 - Tandil 2008 - Ezeiza
Mendoza
Rio Negro
2001 - Bariloche
2005 - San Rafael
2004
2005
2006
2007
Tsuami en el océano indico que cobro millones de vidas
Muere Juan Pablo II
Ejecución de Sadam Hussein
Masacre en Universidad de Virginia
Atentados del 11-M en Madrid Fallece en Los Ángeles Ronald Reagan, actor y político estadounidense, cuadragésimo presidente de los Estados Unidos
Catástrofe de Cromañón, mueren 194 personas
Huracán Katrina impacta sobre EE.UU Ataques terroristas en Londres Al frente del Movimiento Al Socialismo, el campesino indio Evo Morales da un vuelco a la historia de Bolivia, al conseguir un triunfo electoral sin precedentes
Meteorólogos documentan un rápido derretimiento de los campos de hielo de la Antártida y de Groenlandia
Científicos descubren un nuevo planeta parecido a la Tierra El Papa Benedicto XVI visita Latinoamérica
Mauricio Macri Jefe de Gobierno de la Ciudad Cristina Fernández de Kirchner Presidenta
Nace un nuevo Estado: Kosovo Fidel Castro deja la presidencia de Cuba Muere Paul Newman En EE.UU. Barack Obama es elegido Primer Presidente de Raza Negra
Mi lugar, mi sentimiento… Testimonio de Ramiro Persa. Actual dirigente de Manada, Hathi, ingresó al grupo en 2000.
Mis primeros pasos dentro del grupo fueron en Marzo de 2000, en ese entonces me había acercado por medio de Juan Cruz Severo. Venía de ser Lobato en otro Grupo Scout, me acuerdo que caí el primer día de actividades y ese mismo día se hacia la Ceremonia de Pases. Es muy difícil de explicar las primeras impresiones que tuve del grupo, solo puedo decir que se respiraba y se podía ver una mística y un espíritu especial que no se encuentra en cualquier lado… Empecé en la Impeesa, uno de los máximos recuerdos que me llevo de esa rama es el Gran Juego. Fue una etapa muy especial, a esa edad estar en la unidad scout es como participar de un gran cuento. El campeonato de Tótem, el mate de los domingos, los desafíos al zorro, las construcciones, eran cosas que no las cambiaba por nada. En el año 2001, luego de mi primer campamento en Bariloche (nada más y nada menos!), tomé la promesa y es algo que estoy seguro voy a recordar siempre, fue un momento inolvidable. Pase también por varias patrullas, la cobras,
la panteras, y en mi tercer año me pude dar el lujo, junto a Juan Severo de abrir la gloriosa Patrulla Tigres, de la cual fui guía ese mismo año, un año bastante bueno ahora que lo recuerdo, en ese campamento (Sierra de la Ventana ’03) recibí mi nombre de tótem: Orca Alegre!! Muchos son los recuerdos que me llevo de esa Rama, entre ellos haber conocido a uno de los mejores dirigentes que tuve y que realmente me ayudó mucho en todo mi camino por el 253, Juan Esteban Somorrostro!! Un groso señores!! Al año siguiente, pase a los Caminantes, la gran Comunidad Huarpes, que puedo decir… fue una rama que disfrute muchísimo, desde los campamentos hasta las empresas, los dirigentes (que fueron muchos!), etc. Creo que la Huarpes fue fundamental para mi crecimiento personal y tuvo mucho que ver en lo que soy hoy como persona. Pero en el Toro Joven “encontré mi lugar”, el Toro es una rama en donde se juntan una serie de sentimientos y sensaciones que son muy difíciles de explicarlas para alguien que no tuvo la oportunidad de vivirlas. Fueron 3 años que me sirvieron para aprender muchas cosas y aplicar unas tantas otras, son inmensos los recuerdos que me quedan, tuve la posibilidad de vivir dos campamentos de servicio, que por cierto nunca voy a olvidar, y que me marcaron terriblemente, sentir que alguien muy lejos te está esperando, conocer realidades y mucha gente, aprender a valorar
las cosas que tenemos, y tantas cosas más. Emprender nuevos y desafiantes proyectos, mi desarrollo personal, mi crecimiento como ciudadano, la elección de mi vida profesional y aprender jugando fueron las cosas que hicieron de esta rama una GRAN RAMA y parte de mi vida! Tomar la partida… fue algo muy especial también, se cruzaban sentimientos, decisiones, amistades, tuve la suerte de tomar la partida con una excelente camada que me acompaño durante tantos años (Santiago Canale, Esteban Bonomi, Juan Severo, Mauro Fernandez y Juan Pablo Vales – más conocidos como “The fantastic Six” o “La camada Perfecta”, etc), bien, volviendo al tema, tenía claro que era un paso más dentro de mi etapa scout, pero jamás me imagine continuar como dirigente para este año y sin embargo (en gran parte gracias al Colo!) estoy aca, como Hathi en la manada, una nueva etapa que estoy seguro me va a dejar muchas cosas más… ¿Qué significa el grupo para mí?, significa una infinidad de cosas, el grupo es una segunda casa, es un lugar en donde pase la mayor parte de mi vida y en donde viví alegrías y tristezas. El 253 formo parte de mi crecimiento, como dijo un gran amigo “el grupo es una gran escuela de la vida”. En gran parte formo al hombre que soy hoy y a los valores que defiendo. Compromiso, responsabilidad, voluntad, servicio, felicidad, mística, herma-
nos, y un sinfín de palabras más son las que para mi forman al 253.
vir y siempre voy a llevarlo conmigo donde quiera que este…
Agradezco inmensamente al Grupo Scout 253 por todas las cosas que me permitió vi-
¡Siempre Listo! Ramiro Persa
Mis piedras al caminar... Testimonio de Ignacio Caldo. Antiguo Scout, ingresó al grupo en 1991.
El calendario situaba sus hojas en el mes de agosto, de un frío sábado por la noche en el barrio de Devoto. Murmullo de personas reunidas en aquel mítico salón, donde siempre se festejaba cada Aniversario del 253. Desde el centro de la escena, Pablo Caputo en su rol de animador de ese fogón, había hecho pasar al frente representantes de cada rama del 253 para que dijeran qué significaba el grupo para esa persona. No me lo esperaba, pero desde los parlantes se alzó la voz del animador llamándome a que pasara al frente. En tan sólo unos segundos, me encontré repentinamente ante toda la multitud esperando mi respuesta. Con lo cuál, sin dudarlo, arremetí : ”y… el grupo… el grupo es un sentimiento”. Desde lo más profundo de mi ser brotaron esas palabras; sencillas, para cualquier mundano que no conoce la profundidad, con la cual Inmaculada, impregna su esencia en cada persona que pasa por sus baldosas; y profundas a la vez, para cualquier antiguo scout que puede comprender plenamente la realidad de esa afirmación en carne propia. Y creo que es ese sentimiento, el que lleva a que muchos (por no decir todos) desbordemos de alegría al oír alguna
anécdota del 253. Porque Inmaculada, no se puede explicar, Inmaculada se siente, porque es, justamente eso… un sentimiento. Es ese profundo sentimiento, el que, aún hoy, después de 40 años, permite que el grupo siga creciendo y compartiendo su mística. Y para reflejar parte de ese sensación que uno siente, fue que elegí contar la anécdota que sigue abajo, ya que es un fiel reflejo de ese sentimiento de unidad y amistad frente a cualquier adversidad, que el 253 me enseñó a valorar en todo momento. Esta enecdota la podriamos titular “Desafío a la Montaña”, si buscaramos hacer una pelicula. Seguramente no quiera olvidar lo que mi mente tiene para contar sobre aquellos instantes reales, que en este preciso momento, estoy comenzando a rememorar. Son esos recuerdos los que empiezan a brotar, en forma de una matriz distorsionada producto del tiempo, tal vez, o de los deslices de la memoria, quién sabe. Parecieran remontarse a aquel espacio austral, donde las nubes todavía no tan grises ni agoreras de lo que vendría, inundaban el cielo, allá por el mes de enero de comienzos del año 2001. Eran los primeros días del campamento que Inmaculada había asentado en el SAC de Colonia Suiza. La claridad del sol aún no dejaba apreciarse en el cielo, cuando la Huarpes se decidía a madrugar, con el objetivo de comenzar una gran salida a la montaña, tal vez, nunca antes pensada ni soñada hasta aquel entonces. Sería una caminata que, si los contratiempos no lo dispusieran de otro
modo, tenía la intención de durar una semana recorriendo los destinos de Jacob, Casalata y Mascardi para luego cambiar el rumbo uniendo Pampa Linda y Puerto Blest a través del Paso de las nubes. El primer destino del día era llegar al refugio de Jacob, por lo que preparamos nuestras mochilas con todo lo necesario para esos días y luego de la clásica parada en el carpón de cocina para tomar el mate cocido con pan, que los cocineros (los Sala, los Pico, los Vales, el Gato y no recuerdo quién más) nos habían preparado especialmente, decidimos comenzar a caminar. Al principio, algunos rayos del sol parecían disipar las nubes grises que comenzaban a sembrar el cielo de incertidumbre, pero al cabo de haber encontrado la picada y comenzado a remontar la cuesta, una llovizna tediosa decretó la sentencia: el sol quedaría tapado por aire condensado y gotas vacilantes, hasta próximo aviso. A los pocos minutos, tuvimos que forzar un alto en el camino para tomar nuestros pilotines o lo que más se pareciera a eso (algunos constituidos, tan sólo, con una bolsa de nylon usada como pechera) con el objetivo de impedir que nuestras ropas se humedecieran con la llovizna que llegaba para quedarse. Transcurridas algunas horas, el “pequeño rocío” pasó a transformarse en lluvia intensa y el polvo de la picada pasó a ser barro pegajoso que sea adhería a nuestros zapatos. El sol no se dejaba ver entre las nubes y el cansancio apuntalado por el frío de los borceguíes húmedos, comenzaba a sentirse. Sin embargo, tal vez
por ser el comienzo de la caminata, o por el espíritu característico de esta tropa, caminábamos cantando con la misma euforia de siempre, las canciones clásicas del 253 y de la Huarpes. El camino subía en la pendiente y el paisaje no dejaba disfrutarse de igual manera que si hubiera estado el sol iluminando y deslumbrando los matices paradisíacos de esos coihues y cipreses que nos rodeaban y de aquellas cimas que se alzaban imponentes a lo lejos. Pero cuando la paciencia empezaba a quebrarse y cuando parecía no faltar demasiado para llegar a una parada llamada “el bosquecito”, escuché por detrás de mí que algo había pasado: era Santi Bordoli que se había desmayado y yacía pálido en el piso. Afortunadamente, en tan sólo unos segundos, recuperó la conciencia y pudo reincorporarse luego del poder milagroso de algún caramelo que había aparecido mágicamente para la ocasión. Dada la situación, decidí quedarme un poco más atrás en la fila (no recuerdo si con alguno más de los chicos) acompañándolo a Pablo Caputo que había decidido cargar la mochila de Bordoli para que éste pueda continuar con la caminata. Adelante iba Gabi Dalterio, que conocía el camino y nos marcaba el paso y el resto de la hilera estaba formada por David, “Goyco”, Guille, Cristian, Carlitos Luppi, Guido, “Shaggy”, “Pitano”, Mariano, Bruno, “Pancho”, Santi Romero, Fede, Pablo Ferrito, Matías Gomes y “el Peti”, que arremetían el paso para que el frío no los venciera.
Al cabo de algunas horas o tal vez, tan sólo algunos minutos, llegamos con Caputo y Bordoli, al preciado ”bosquecito”. Para ese entonces la otra parte de la Huarpes, hacía un rato que ya había llegado al lugar, y debido al frío y al hambre que tenían, habían vaciado los preciados “tesoros” (titas, alfajores, chocolates, galletitas, etc) que llevábamos para compartir en las veladas nocturnas junto al fuego.
El tiempo parecía detenido y en ese instante de incertidumbre, no sabíamos cómo continuar ni cómo confrontar con esa lluvia que no pensaba detenerse, ni con ese frío que comenzaba a cercenarnos parte de la sensibilidad de nuestras manos y nuestros pies. Tal es el recuerdo que Pancho podía apagarse el cigarrillo en su mano sin perturbarse con el dolor de la quemadura, porque no lo sentía. En ese contexto, decidimos improvisar un toldo con algunos pilotos y aislantes, para cocinar aunque sea un insípido mate cocido
con el objetivo de tomar algo caliente que nos diera un poco de fuerzas para seguir subiendo y llegar al refugio de Jacob. La lluvia seguía y habíamos llegado al cruce de un río que teníamos que atravesar agarrándonos de un cable de acero como único sostén. El tránsito fue lento y cauteloso, si la corriente nos vencía no había forma de seguir el camino ya que el río desembocaba en una catarata que parecía no tener destino final. Pero ni siquiera el miedo quebraba el ánimo de la Huarpes. Tomamos precauciones y logramos pasar del otro lado, a pesar de la fuerza imperiosa de la correntada. Metros más arriba en el camino, el sol, inesperadamente, hizo su aparición levantando los ánimos del grupo entero y dándonos el empuje necesario para llegar al refugio de Jacob. Haciendo un inventario, el cansancio era devastador; las mochilas, los iglúes y hasta muchas bolsas de dormir habían quedado empapadas; sumando al cielo que se volvía a ennegrecer con nubes sombrías, no nos quedaba otra alternativa que descansar dentro del refugio y negociar una noche en aquella morada. Antes que oscureciera, nos recompusimos con un buen chocolate caliente acompañado de algunas galletitas y partidos de “Truco” y “Tute”, y para cuando comenzó a entrar la noche, el sueño decidió quebrar nuestros párpados, sin previo aviso, hasta el día siguiente. Por la mañana, en Jacob, el panorama había
cambiado: el cielo despejado con sol radiante nos levantó la moral, con lo cuál aprovechamos para descansar y secar todas nuestras pertenencias. Sin embargo, teníamos 2 caídos, Shaggy y Pablo Caputo estaban con fiebre, pero luego de un descanso profundo y con la toma de algún antipirético, ya estaban dispuestos a continuar (o al menos en parte) con el viaje. A su vez, los dirigentes intentaron ponerse en contacto con el campamento base, para avisar que nos íbamos a demorar un día más de lo previsto para llegar a Mascardi (ya que la noche en Jacob no estaba estipulada, sino que debería haber tenido lugar un poco más adelante en el camino, en el bosque del río Casalata), donde nos esperarían con refuerzos de víveres para continuar la travesía. Sin embargo, al no poder comunicarse, se le dejó avisado al refugiero de Jacob para que avisara en caso de que alguien desde el campamento base en el SAC, se comunicara con él. Luego del almuerzo, decidimos salir rumbo a Casalata, un bosque atravesado por un río de deshielo (cómo casi todos los del sur argentino) que sería nuestra próxima parada. Sin embargo, al cabo de unos minutos de caminata a través de los planchones de nieve que interrumpían la picada, vimos a lo lejos, una laguna con témpanos cabalgando en su superficie y rodeada por un increíble planchón de nieve. Con lo cuál nos fue imposible no torcer el rumbo unos minutos hacia aquél lugar, para poder hacer “culopatín” y dedicarle algunas fotos a tan imponente paisaje.
La diversión explayada, a lo largo de esas “bajadas de nieve”, además de empaparnos la ropa seca, nos demoró más de la cuenta. Pero debido al buen clima y al extraordinario momento que la Huarpes estaba disfrutando, el tiempo perdido (o distintamente invertido) estaba justificado. Pero cuando nos pusimos nuevamente en marcha, el cielo pareció encabronarse con nuestro festejo y comenzó a teñirse de negro y a salpicarnos nuevamente. Pensábamos que la suerte no podía estar más lejana en aquellos días, pero el espíritu no podía decaer y la Huarpes debía cumplir con su objetivo. Recuerdo que en ese momento escuché a Caputo que nos decía algo así como:” La montaña es impredecible y siempre te pone a prueba. Puede que a veces intente destruirlos, pero si no lo logra, seguramente, ustedes saldrán mucho más fortalecidos”. De nosotros dependía intentar salir de aquella aventura un poco más engrandecidos y en ese cauce debíamos embarcarnos. Luego de la parada en la laguna de témpanos, el camino cruzaba planchones de nieve atravesando la cumbre y al cabo de varios pasos comenzaba a descender. En esas bajadas, encontramos un nuevo inconveniente: la pendiente inclinada en sentido descendente, sumada al barro resbaladizo de la picada se trasformaban en un infinito tobogán del cuál había que estar atentos para no patinarse hacia el precipicio. En una de estas bajadas, inevitablemente tuvimos que dejarnos caer
como si nos lanzáramos por un tobogán, con lo cuál ensuciamos mucho más nuestras ropas realizando más de un blooper digno de ser filmado para la risa de otros tantos. Pasados estos toboganes naturales, la picada seguía por un bosque y a su vez, iba cruzando a manera de zigzag el río Casalata. Este trayecto fue el que menos señalizado estaba de toda la travesía, y por momentos en que nos separábamos un poco de los que iban más adelante teníamos que empezar a gritarles para que nos esperaran y volver a encontrar el camino. El cruzar el río muchísimas veces producía que la temperatura del mismo llevara a nuestros cuerpos a un estado de insensibilidad táctil extrema. A tal punto que, al mirar hacia el suelo, me encontré con una sorpresa: mi pie izquierdo se encontraba caminando y pisando sobre el pasto, sin el resguardo de su correspondiente borcego. Era increíble pensar que no tenía ningún tipo de sensibilidad en mis pies. Al segundo de entrar en razón, volví corriendo hacia la orilla pensando que mi borcego estaría nadando en la correntada del Casalata. Pero resulté afortunado: se encontraba repleto de agua reposando sobre una roca. Aproveché que la suerte estaba de mi lado, me lo puse y seguí andando. No sólo era el río helado, las ropas completamente mojadas y la lluvia continua, sino que hasta las ramas de los árboles que nos golpeaban la cara lograban corromper el ánimo, y hacían que el espíritu de la Huarpes fuera
difícil de mantener. Sin embargo, seguíamos caminando, tal vez en silencio y algo cabizbajos, pero sin darle el partido ganado a la furia de la montaña, a pesar de que corriera con ventaja. Por momentos, la caminata se tornaba graciosa cuando alguno del grupo quedaba enterrado hasta la cintura al atravesar los mallines, y el resto tenía que acudir en ayuda del atrapado, sacándolo con tirones desde sus brazos. De esa manera, entre el odio y el
temor, entre la alegría y la broma, la Huarpes seguía avanzando haciendo camino al andar. La siguiente parada fue en un claro del bosque Casalata, donde tuvimos que armar los iglúes al fragor de un momento descollante de la lluvia que había decidido azotarnos con toda su artillería. Recuerdo que de los 4 iglúes que teníamos sólo uno lograba mantenerse en pié: el de la Quichuas. El iglú de la Mapuches (patrulla de la cuál tenía el honor de ser el Guía), no había forma de sostenerlo.
A tal punto que tuvimos que hacerle 2 tajos en el sobretecho y clavarlo con un especie de broche improvisado con unas ramas. Obviamente que esa noche fue una de las peores de todas las que me tocó dormir en algún campamento: 5 personas en un iglú que goteaba a más no poder, ropas mojadas, bolsas de dormir empapadas, estómagos cuasi vacíos, músculos extenuados de tanto andar y un frío aterrador. La mañana nos despertó con más de una sorpresa: había dejado de llover y en el aire flotaban copos, sí, copos de nieve (o de “aguanieve”, como algunos de los expertos afirmaban). Recuerdo que fue tal la alegría, que muchos salimos de las carpas prácticamente desnudos gritando de la alegría. Parecía que el clima nos iba a dar algo de clemencia, pues el sol empezaba a asomar y la “aguanieve” había dejado de caer. Con lo cuál aprovechamos para tomar algo caliente y comer algo más antes de continuar con el último tramo, río abajo. Luego de unas horas de caminata, para que no la extrañáramos, nuestra amada lluvia volvió a hacerse presente. A esta altura, ni el frío, ni la lluvia, ni el cansancio nos eran relevantes; sólo queríamos llegar de cualquier manera a algún lugar seco y tranquilo. El camino fue bajando la pendiente, perdiéndose entre las ramas de la vegetación inmaculada hasta desembocar en una llanura. Nos quedaba el último desafío, atravesar
por última vez el río Casalata. Pero esta vez, debido a tanta agua caída en tan poco tiempo, el río estaba más picado que nunca. Gaby se adelantó y al penetrar en el caudal se dio cuenta que la profundidad alcanzaba a llevar el agua hasta su cintura, con lo cuál, iba a ser muy difícil si pasábamos de a uno. Entonces, decidimos armar una cadena humana, intercalándonos los más pesados entre los más pequeños, para poder hacerle frente a la corriente. El agua empujaba con una fuerza tan despiadada que parecía que iba a ser imposible atravesar ese corto trayecto. Se oía el rugir de las rocas que golpeaban entre sí al ser arrastradas por el fragor de la corriente. El río parecía que nos iba a envestir con todo su furor. Cuando de repente, Santi Bordoli resbaló hacia atrás y la corriente arrastró su cuerpo entregado, un par de metros, río abajo. En ese instante, que tal vez duró apenas unos segundos, David saltó sobre el cuerpo de Santi, anclándolo con su peso en medio del río, al tiempo que Pablo Caputo cruzaba el río volando para ayudar a David. En un instante infinito lograron salir los tres hacia la orilla opuesta totalmente empapados por el agua gélida del Casalata. A su vez Gaby y algunos más habíamos logrado cruzar el río, pero había quedado la otra mitad del grupo en la otra orilla. Mientras, Bordoli se ponía ropa seca (o lo menos húmeda que podía encontrar en su mochila empapada), con David y el resto que habíamos cruzado intentábamos buscar un sitio donde el Casalata disminuyera su profundidad. Logramos encontrarlo a unos metros de donde habíamos
cruzado y armamos una cadena humana con los que habíamos cruzado, para ayudar a los que habían quedado de la otra orilla. Con un miedo atroz de que ocurriera algo similar a lo de Santi, nos agarramos más fuerte que nunca de los brazos y luego de unos minutos toda la Huarpes se encontraba del otro lado del río. El shock de ese instante había sido imponente. Estábamos anonadados; si David y Pablo no lograban agarrar a tiempo a Santi, el río se lo hubiese llevado. La noche empezaba a asomarse, y con la oscuridad se complicaba caminar, pero no podía faltar mucho más para llegar a algún lugar más habitado, estábamos pegados al Lago Mascardi. Pasaron unos minutos de caminata en silencio, y sin darnos cuenta los que veníamos atrás perdimos de vista a los primeros. Seguramente Gaby iba guiándolos a paso voraz para poder llegar cuanto antes a destino, ya que si la oscuridad cubría completamente el cielo se nos iba a complicar para encontrar la salida al camino. Al darnos cuenta que estábamos en un camino errado (en ese lugar la picada comenzaba a bifurcarse hacia múltiples senderos), empezamos a gritarle a los que iban adelante con Gaby. Al oír que nadie nos contestaba, nos entró la desesperación de perdernos definitivamente en ese laberinto de arbustos con múltiples caminos. Pero al instante, alguien recordó que teníamos un silbato para usar ante esas situaciones y al hacerlo sonar, y esperar unos segundos escuchamos la voz de Gaby que nos andaba buscando. Luego de
volver a juntarnos todos en la misma hilera, la noche ya se había compenetrado en el horizonte y nuestra guía era la claridad de la luna. Los ánimos estaban sumamente ansiosos, queríamos terminar de una vez por toda esa tortura. Y cuando menos los esperábamos, la claridad del sendero desembocó en lo que parecía un camino de autos. Era la ruta. La alegría que sentíamos era indescriptible. Nos pusimos a cantar las canciones del grupo para levantar el espíritu, hasta que a los pocos pasos de caminar sobre la ruta, vimos unas cabañas al costado de la misma. Estábamos a salvo. Sea como fuere íbamos a negociar para quedarnos en ese lugar. Gaby se acercó, golpeó la puerta en la cabaña donde se veía luz desde la ventana. Al cabo de unos segundos regresó y nos dijo: “Esta noche la pasamos en las cabañas esas. Vamos para el salón comedor que nos están esperando”. Nuestra alegría era inigualable, no sabíamos a quiénes se refería, pero cuando entramos, nos encontramos con nuestros hermanos scout del grupo “Martín Rodriguez”, que nos recibieron con frazadas para calmar nuestro frío, sopa caliente y algunas porciones de pizza. Nadie imaginaba un final tan perfecto. Salíamos del infierno para llegar al paraíso. Todo lo acontecido parecía ser el argumento de una película de aventuras, que concluía con final feliz. El final de esa historia, quedó grabada para siempre, en la retina de cada uno de los protagonistas, compartiendo cada día restante
de aquel campamento, con toda la energía característica de la Huarpes. Muchas veces me puse a pensar en aquella aventura, y en el recuerdo, medito si pudiera retornar el tiempo atrás y cambiar el rumbo. ¿Volvería a elegir tener una experiencia como esa? Instantáneamente mi cabeza responde, sin temor a equivocarse, que si me dieran la oportunidad de aprender todo lo aprendido y compartido todo lo vivido, a pesar de haber sufrido todo lo sufrido, elegiría nuevamente pasar por todos y cada uno de esos momentos, porque lo que el árbol tiene de florido, se lo debe a todo lo que tiene sepul-
tado. Y tanto la Tropa Huarpes, como el 253, no se amedrentan en las adversidades, sino que se unen, se amalgaman, para salir enaltecidos. Porque como habrán dicho en algún lugar: aquello que no te mata, te fortalece. ¡Siempre Listo! Ignacio Caldo
Mi palabra de fé Testimonio de Pablo Molero. Parroco de la Parroquia Inmaculada Concepción.
El año pasado la Parroquia cumplió 40 años de su creación y sigue festejando en los grupos que la conforman, ya que en primer lugar ella es y busca ser cada día más: comunidad de comunidades. En primer lugar ella no es un territorio, no es un edificio, sino una comunión de personas que creen en Cristo y comparten su fe y su actuar a través de su oración personal y comunitaria en sus casas o en el templo, en el trabajo diario y en los diversos grupos y actividades que se realizan. Cuando en Marzo de 1995 con el P. Néstor de Gregorio nos hicimos cargo de la Parroquia nos encontramos con comentarios que decían que ahora que el Párroco era el P. Alfredo Zecca, Rector del Seminario, la parroquia iba a dejar de funcionar como tal. Con el tiempo todos se dieron cuenta que la Parroquia iba a funcionar como siempre y que nos íbamos a hacer cargo de todo lo que estaba funcionando y tratando de hacer crecer aún más la comunidad. Así nos dedicamos junto con los seminaristas que venían a la Parroquia a atender al Grupo Scout y a los demás grupos y actividades. En ese momento el Grupo estaba a cargo de
Mariano Fernández Menta, luego le seguiría Silvio Canale, el Tano. Tratamos de participar en todas las actividades y apoyar toda propuesta que se hiciese. Néstor, los seminaristas y yo nos dividimos las ramas para que todos estuvieran acompañados. Siempre buscamos abrir puertas y que la comunidad toda sintiera que la Parroquia era su casa no la casa solamente de los curas. Eso se vio reflejado en la apertura horaria, en el apoyo de las actividades y en la posibilidad de usar lo más posible los ambientes parroquiales. Con los dirigentes del grupo y de las Guías teníamos reuniones mensuales a fin de hacer un mejor seguimiento de la actividad y tratar de coordinar los diversos eventos que se hacían así como un trabajo común entre los grupos, que no era muy fácil en aquellos años ya que había bastante pica entre ambos. Siempre charlábamos acerca de la situación de los chicos que participaban del grupo, de su estudio, de sus familias. Insistíamos en que había que estar atentos a cómo les iba en sus tareas diarias, que no podíamos quedarnos solamente con lo que vivían en la Parroquia. En la búsqueda de dar una mayor presencia de niños chicos se creó a los Plumitas. Los curas estábamos convencidos que debía haber un lugar para los más chiquitos y que sería un buen semilleros para ambos grupos. Pero por sobre todas las cosas, creemos en lo que significaba su presencia en la comuni-
dad. Como todo comienzo no todo fue aceptado rápidamente, pero siempre hay gente que apoya y que ve un poco más allá de lo que hay. El Grupo Scout, junto con el Grupo Guía, es quien aporta a la comunidad parroquial el gran caudal de niños y jóvenes y de familias, la moviliza con sus actividades y le brinda apoyo en diversas tareas. La presencia de los scouts aporta a la comunidad la alegría de los niños y el bochinche de los jóvenes y más grandes, que en ocasiones hay que poner límite, pero que sin duda mueve a la comunidad con sus cuestionamientos, ganas y fuerza. Creo que es un buen medio para dar respuesta y contención a niños y jóvenes y para anunciar la buena palabra de Jesús. También es ocasión para nuclear familias que enriquecen con su propia forma de ser y permiten también el intercambio, aunque como nos suele pasar en varias de las actividades no siempre se cuenta con la mayoría. Hasta hace unos años acompañe en los campamentos de verano, los de invierno iba un rato y me volvía ya que el frío siempre me ha costado. Cuando no se contaba con un sacerdote que me reemplazara durante el verano iba en la semana y en los dos últimos años fue el P. Ramón. Si bien, desde hace unos años, lo mío no son las grandes caminatas siempre disfruté de los campamentos de verano y era una buena ocasión de contacto con todos los que iban
así como de estar al aire libre. Creo que no me voy a olvidar de la subida al Tronador, cada paso de la subida era como si fuera el último. Creo que llegué último cómodo, pero allí estaba. Y ni hablar de la lluvia continua en Bariloche, no paraba nunca, nos dejó poner las carpas y levantarlas. Las misas eran una ocasión de encuentro para todos los asistentes que alternativamente preparan algo para la celebración. Momento de oración y de celebración a Dios que nos regala la vida y con ella tantos dones. Creo que todos lo tenían como un momento especial, luego del cual todos se unían en los cantos del grupo y saltos interminables. El escultismo busca desarrollar valores en sus miembros que los hagan crecer integralmente como personas y comprometerse con la sociedad. Por ser este un grupo scout católico busca transmitir a Jesús y su Evangelio a través de las diversas actividades que forman parte de su metodología. Él es quien debe ser transmitido como la luz, la fuerza, la vida, que quiere comunicarse a cada uno para hacerlo crecer como nadie lo puede hacer. Jesús no es un valor más a enseñar, una idea, un concepto más, sino el mismo Dios que quiere hablar a nuestro corazón, que quiere enseñarnos a vivir y que se entrega sin límites. Él ofrece un nuevo modo de mirar todo, la manera con que Dios mira el mundo y nos mira a nosotros. Con respecto a su participación en la misión
evangelizadora de la Parroquia, lo primero que tengo que decir es que la primera tarea pastoral que el grupo scout tiene es hacer bien su tarea, ella misma debería ser evangelizadora. Por otro lado en ocasiones se han sumado a la misión por el barrio junto con todos los demás grupos de la parroquia o han participado directamente en el Vía Crucis y en el Pesebre vivientes. Espero que esta celebración supere la formalidad que los recordatorios tienen y sirva realmente para que cada uno y todos tomemos conciencia de la oportunidad que es un grupo. Oportunidad para encontrarse con otros y compartir a lo largo de tanto tiempo diversas actividades y situaciones personales. Oportunidad para enriquecerse con otros ya sea por lo que ellos dan y uno recibe, como también por lo que uno ofrece y los demás acogen. Oportunidad para salir de sí mismo y conocer otras perspectivas. Oportunidad para hacer cosas que sólo no se harían. Oportunidad para entretejer lazos que con el tiempo nos permiten descubrir que no estamos solos, sino que contamos con otros. Oportunidad para aprender a trabajar en común y reconocer que si nos unimos y queremos se pueden hacer muchas cosas. El Grupo Scout 253 no es un grupo scout más, es un grupo que nació y vive en una comunidad parroquial. Este aniversario sea una ocasión para descubrirse una vez más, como parte de un todo que le ha permitido crecer y al cual debe ayudar generosamente a desarrollarse. Ella no es un lugar que ofrece
un espacio donde funcionar y posibilidades de realizar eventos a su favor, sino un ámbito donde vivir primeramente sus valores y donde hacer realidad aquellos valores de compromiso para un mundo mejor que su fundador le dejara. Finalmente pido al Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que los siga colmando con la diversidad de sus dones para que puedan crecer como grupo y la entrega de ustedes en la caridad ayuden a edificar un comunidad parroquial y un mundo mejor. Dios los bendiga, que la Virgen Madre los proteja y San José, Patrono de la Iglesia, los ayude a crecer en el silencio contemplativo y en el trabajo cotidiano. Pablo Molero
Agradecimientos… Se torna muy difícil agradecer a quienes en estos 40 años contribuyeron al crecimiento y desarrollo del 253 Inmaculada concepción, pues de hacerlo deberíamos escribir otro libro, pero aun así no bastaría para recompensar 40 años de sacrificio constante y de entrega para con los demás. Aun así, haremos un esfuerzo por hacerlo, y decimos, GRACIAS: A todos los que en estos 40 años formaron parte del 253, contribuyendo en la construcción de esa mística peculiar que hace a la naturaleza de nuestro grupo… A todos los dirigentes que dieron alma, vida y corazón; trasmitiendo ideales y valores, entregando su tiempo; dejando familia, novias y amigos por estar con los jóvenes… A los padres de los scout y dirigentes que dieron, al igual que sus hijos, tiempo suficiente para ser protagonistas de la vida del 253; formando parte del carpón de cocina, de los eventos, de las actividades y toda movimiento que requiera de su participación. A todos los párrocos, curas y seminaristas que cumpliendo con su misión evangelizadora dieron el testimonio de la fe de Cristo a muchos de tantos Scout… A todos los que hoy descansan en el campo del descanso y la felicidad, aquellos que levantan junto a nuestro padre la carpa para el resto de la eternidad, aquellos que se fueron de salida y recorren los paraísos eternos… A todos los que prestaron su testimonio para relatar la naturaleza, mística y orígenes de este grupo scout, que tanto amamos y por el que tanto damos. Al consejo de grupo, que respaldo a este equipo en la realización de este trabajo inédito en la vida del grupo. Al “Beto” Alvarez, ideólogo y participe en la impresión de más de 200 ejempleres…. Si hoy somos lo que somos, es gracias a todos, absolutamente todos, los que dieron una cuota de su tiempo por esto que tanto amaron y que tantas satisfacciones y buenos momentos les dio… 40 años. Como siempre, como nunca…
Investigación: Creo, Fernando Molina, Agustina Musarella, Julián Persa, Ramiro Sala , Leonel Severo, Juan Cruz Severo, Matías Entrevistas: Hanus, Myriam Molina, Agustina Musarella, Julián Persa, Ramiro Sala, Leonel Fotografía: Severo, Juan Cruz Severo, Matías Edición: Severo, Matías Impresión: Alvarez, Norberto “Beto”